"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR
Fidel
lunes, 13 de noviembre de 2023
Desconfianza en la cumbre
lunes, 31 de julio de 2023
Henry Kissinger y las relaciones entre Estados Unidos y China
lunes, 17 de abril de 2023
¿Qué quiere realmente China?
lunes, 13 de marzo de 2023
«Nada compensa los perjuicios que la guerra tiene para China»
China quiere dejar atrás la covid, recuperarse y volver a crecer. Estima un crecimiento del 5% para 2023, rebasando en más de dos puntos el previsto para este año por el FMI para el mundo. Así se ha anunciado en la Asamblea Popular Nacional, que reúne esta semana a 3.000 diputados en el Gran Salón del Pueblo. El analista y fundador del Observatorio de la Política China, Xulio Rios (Moaña, 1958), considera en esta entrevista que nada compensa a China los perjuicios que la guerra en Ucrania tiene para China, que no se embarcará en una carrera armamentística pese a aumentar su presupuesto de defensa en un 7,2% con respecto al 2022, y que no renuncia a la unificación con Taiwán, primando la vía pacífica.
El primero de los 12 puntos del plan de paz de Xi Jinping para la guerra de Ucrania pide respetar la soberanía de todos los países y un alto el fuego. ¿Quiere decir que Rusia ha de retirarse de todos los territorios ocupados, incluidos los de 2014? ¿Inicia con este plan el camino para acabar con la guerra?
Que sea el primero de los doce puntos de la “posición política” expresada por China algo quiere decir sin duda acerca de la importancia que otorga a la integridad territorial, un asunto sensible también para Beijing. Por otra parte, recuérdese que China no reconoció la anexión de Crimea. No obstante, claro está, todo dependería de las negociaciones, que deben enmarcase en la idea expresada en el punto siguiente, referido al cese de la expansión de los bloques militares y a la concepción de una seguridad que no debe ser lograda “por unos a expensas de otros”. Será difícil que Rusia acepte una hipotética retirada sin aquilatar un pacto de seguridad en esa línea. Por otra parte, China será cauta en los posibles avances de su propuesta. No parece que las condiciones estén suficientemente maduras para esperar resultados inmediatos.
¿Le beneficia en algo a China la guerra de Ucrania?
Ni siquiera el estrechamiento de lazos económicos con Rusia le compensa los perjuicios. La guerra supone quebrar la estabilidad en una región clave para sus intereses, ya no solo por cuanto afecta a su estratégico proyecto de ruta de la seda sino por la inestabilidad que provoca en las cadenas de suministro, la incentivación del desacoplamiento y su impacto en la recuperación económica, que para China es otra prioridad. Además, le plantea el reto añadido que supone el mejorar las relaciones con Europa, uno de los temas capitales en su agenda diplomática. Los 12 puntos enunciados son también una propuesta a Bruselas.
¿No perjudica a Xi Jinping su “amistad sin límites” con la Rusia que ha invadido Ucrania en su proyecto de lograr un nuevo orden mundial, que también es un objetivo de Putin?
También era “eterna” la alianza entre Stalin y Mao y duró lo que duró. Moscú y Beijing comparten una similar visión estratégica, cuya premisa es el rechazo a la hegemonía “imperativa y arrogante” occidental. Cuando China pondera el QUAD, el AUKUS o el reforzamiento de las alianzas militares de EEUU con los países de su entorno, es fácil entender que “comprenda” la inquietud estratégica de Rusia. No obstante, las desconfianzas que a menudo se han argumentado para descreer de una alianza entre Moscú y Beijing siguen vigentes, solo que la actual política occidental las has mitigado. Creo que es un error meter a China y Rusia en el mismo saco y no explorar los matices.
A la luz de la experiencia de la guerra de Ucrania, que ha unido a Occidente y fortalecido a la OTAN, ¿Cree que acabará invadiendo algún día Taiwán?
Taiwán es “integridad territorial” para China. No va a renunciar a la unificación. Pero la vía pacífica sigue primando en la agenda a pesar de la proliferación de advertencias sobre invasiones, quizá interesadas, de EEUU, cuyos generales ya la vaticinan para dentro de dos años incluso. Veremos que ocurre en las presidenciales taiwanesas de enero de 2024. Será una encrucijada que puede dar alas a una vía u otra. Sería una tragedia una invasión de Taiwán y lo aconsejable para todos, no solo para China, es trabajar desde ya para la prevención del conflicto. Dudo mucho que la mejor fórmula para eso sea atiborrar la isla de armamento estadounidense, y hacer cuanto más mejor para irritar a China. La creatividad política ha sido siempre una elogiosa característica del pensamiento chino y si se les deja hacer, hay margen para innovar a uno y otro lado del Estrecho.
¿Habrá un enfrentamiento directo con Estados Unidos?
Los elevados riesgos que entraña constituyen un poderoso factor de disuasión pero no puede descartarse del todo. Estamos viendo cómo la guerra comercial desatada por Trump no funciona en absoluto pues el déficit estadounidense sigue creciendo; la guerra tecnológica se ha transformado en un largo pulso en el que China está mostrando una resiliencia importante…. Hay un riesgo evidente de que si todo lo demás falla, Taiwán o el mar de China meridional se conviertan en un polvorín. El mayor riesgo para China es perder la paciencia. Si en los próximos veinte o treinta años consigue culminar su modernización, su estatus económico global le proveerá del liderazgo posible para que la multipolaridad se abra camino. Si EE. UU pierde en esa competencia, le resultará difícil mantener su enorme poder militar y, a la postre, su hegemonía.
¿La inestabilidad tampoco le beneficia, no? Porque como decía el general Sun Tzu, la más bella de las victorias se obtiene sin enfrentamiento.
En la perspectiva china, la clave sigue residiendo no en el factor militar sino económico y tecnológico. No va a emular a la URSS y embarcarse en una carrera de armamentos, aunque seguirá mejorando su defensa a buen ritmo. Pero la convicción de que el vértice de su preponderancia global reside en la economía a través de un nuevo modelo de desarrollo y de inserción en el mundo sigue determinando su enfoque. Y para eso necesita estabilidad, mucha estabilidad regional y global. Y quienes quieran evitar su ascenso, necesitarán generar inestabilidad para truncar aquellas expectativas.
Tampoco goza de estabilidad en China, donde ha estallado la burbuja inmobiliaria, aumentan las tensiones sociales sobre los salarios o los recortes de prestaciones a los jubilados y el país está envejecido…
La situación en China es compleja, en parte derivada de las tensiones internacionales, de los efectos de la pandemia y también consecuencia del cambio en el modelo de desarrollo. Pero erraríamos minusvalorando la holgura de que disponen las autoridades para gestionar la situación. En ese marco, la estabilidad es una preocupación mayor. No es casualidad que la propuesta para Ucrania se presentara después de dar a conocer el concepto de Seguridad Global o que internamente la seguridad esté en el corazón de la reforma estatal tras el XX Congreso del PCCh. Todo conduce a lo mismo dentro y fuera: la estabilidad como prioridad.
La bonanza económica ha desaparecido. ¿Ha minado la legitimidad del Partido Comunista?
Aun con una situación internacional muy complicada, internamente, a China le queda un importante margen para seguir creciendo, aunque sea a tasas más bajas. Recuérdense las palabras del primer ministro saliente Li Keqiang hace un par de años: 600 millones de personas viven aun en China con unos ingresos medios de mil yuanes al mes…. Son buenos gestores, la escala de su economía le proporciona un plus nada desdeñable. Aun apenas ha iniciado la socialización de cierto bienestar, el consumo interno puede jugar un papel más importante y en lo político, el nacionalismo constituye un poderoso mecanismo amortiguador. Además, no podemos analizar el PCCh en clave exclusivamente ideológica sino atendiendo también a su perfil como expresión del neomandarinato en el siglo XXI.
El XX Congreso ha entronizado a Xi Jinping como máximo líder, convirtiéndose en el líder más poderoso desde Mao. Su objetivo en el XIX Congreso fue la lucha contra la corrupción. ¿Cuál es ahora?
La palabra de orden de Xi gira en torno a la revitalización de la nación china. La clave principal reside ahora mismo en lo que podríamos definir como la preservación de la seguridad política. Esto afecta a su propio liderazgo pero también al xiísmo como teoría para la actual etapa del proceso chino y se traducirá en una intensificación de las medidas relacionadas con la ideología, la seguridad y la estabilidad. Ese es uno de los temas clave de las dos sesiones que estos días se celebran en Beijing y que podrían anunciar una fuerte reorganización del aparato institucional en este ámbito, muy inestable en los últimos años, así como alentar una mayor repartidirización del Estado en su conjunto.
En el Congreso depuró a Hu Jintao, a quien humilló obligándole a abandonar la sala, y a sus seguidores y nombró a una cúpula dirigente absolutamente fiel….
Si partimos de la relevancia de esa clave de la seguridad política, la lealtad se erige en un factor clave. Lo que se ha cerrado, a priori a cal y canto, es la posibilidad de contemporización con el liberalismo occidental reafirmando la fidelidad a la misión fundacional del PCCh, es decir, un proyecto que suena a cierta recidiva pero con ajustes en virtud de la necesidad de adaptarse a la coyuntura actual. Con todo, no se descarte que en estas dos sesiones haya gestos de cierto simbolismo hacia otras sensibilidades, que podrían cuajar en la vicepresidencia del Estado o en continuidades en el Consejo de Estado.
Algunos analistas han recordado cómo Mao hizo lo mismo en el noveno congreso, celebrado en 1969, y cómo se desató una feroz lucha por la sucesión del gran timonel que acabó con el regreso del desterrado Deng Xiaoping. ¿Puede ocurrirle lo mismo a Xi Jinping?
Aunque las diferencias históricas son palpables, más allá de la impronta de los liderazgos, el debate es el mismo: cuál debe ser la mejor ruta para cerrar el ciclo de decadencia y restaurar la posición central de China en el sistema internacional. Deng acertó más que Mao y es pronto para hacer balance de Xi. En cualquier caso, el mecanismo sucesorio instituido por Deng, que proveía de cierta institucionalidad a un proceso siempre delicado en estos sistemas, ha saltado por los aires. Esto abre la posibilidad de que las diferencias se resuelvan por vías menos regladas. Todo va a depender de cómo el equipo de Xi gestione la presión exterior, que irá en aumento, y los desafíos internos, que son muchos. En el fondo, el problema es determinar si hay espacio o no para que el otro polo de la experiencia humana que es China persista en su originalidad o, por el contrario, deba plegarse al ideario liberal occidental, algo que aun chirría en una parte significativa de sus orgullosas elites.
(https://www.lavanguardia.com/internacional/20230309/8806133/compensa-perjuicios-guerra-china.html?fbclid=IwAR2va9j9V4yTFuExIjtW0jqkKopx5ai-Q8EZ19OVMllib_agWP8iDqCItqc )
lunes, 24 de octubre de 2022
La nueva era de Xi Jinping
lunes, 11 de julio de 2022
China: Un desarrollo con apellido: fiel a la justicia social
Por Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China
Resumen
Formula una reflexión que abarca la importancia del desarrollo para el bienestar de las personas y como en el presente siglo, diversos acontecimientos (la crisis financiera, la pandemia, las guerras o las tensiones estratégicas) influyen en el agravamiento de sus deficiencias. En este sentido, reclama la importancia de adjetivar el desarrollo poniendo el acento en la justicia social y en la moderación de las desigualdades como garantía de un desarrollo equilibrado y sostenible. China ha hecho aportaciones significativas en este sentido y su experiencia debe ser tenida en cuenta por la sociedad internacional. Las recientes iniciativas en el ámbito de la seguridad y el desarrollo, uniendo ambos conceptos, constituyen aportes importantes a una agenda global que necesita primar la cooperación sobre la confrontación.
OOOoooOOO
Como se nos sugiere desde el propio enunciado de esta convocatoria, las personas deben ocupar la posición central en el desarrollo. Un desarrollo al margen de las personas es inestable e insostenible a largo plazo. En los últimos años, el desarrollo global ha conocido importantes saltos en numerosas áreas, especialmente en un tiempo en que asistimos a una auténtica revolución integral con la tecnología por bandera principal. Sin embargo, este salto en las dinámicas de desarrollo ha coexistido con una complejidad creciente. Primero fue la crisis financiera, que derivó en importantes políticas de ajuste en muchas sociedades, incluso desarrolladas, afectando a un bienestar adquirido en base a los esfuerzos de muchas décadas. Después fue la pandemia del Covid-19, que aun no ha terminado, provocando importantes daños a toda la humanidad. Ahora, constatamos también como la guerra amenaza con provocar impactos globales de gran magnitud en áreas clave como la seguridad alimentaria, por ejemplo.
Un denominador común a todos estos procesos es que la desigualdad no deja de crecer. Un informe reciente de Oxfam, por ejemplo, indica que la riqueza de las grandes fortunas creció en 24 meses lo mismo que en dos décadas. La pandemia abocó a situaciones de enorme precariedad a muchísimas familias; y mientras tanto, las grandes fortunas vieron cómo su patrimonio se multiplicaba gracias a las oportunidades que les ofrecían sus posiciones de privilegio, así como a las inyecciones de capital que se han hecho desde los Estados para intentar paliar la crisis.
Se estima que el impacto del coronavirus, que ha demostrado lo extremo de la fragilidad de la sociedad humana global, puede provocar que en este año 2022, 250 millones de personas se vean arrastradas hacia niveles extremos de pobreza, una situación en la que ya se encuentra una cantidad alarmante de seres humanos. En la otra cara de la moneda, la riqueza de los milmillonarios ha crecido en los últimos 24 meses lo mismo que lo hizo en 23 años. Su patrimonio equivale ahora al 13,9% del PIB mundial, un porcentaje altísimo si lo comparamos, por ejemplo, con el del año 2000, cuando la riqueza total de los milmillonarios suponía el 4,4% del PIB mundial. Es decir, se ha multiplicado a más del triple en tan solo dos décadas, siendo estos dos últimos años responsables de una parte importante de ese incremento. En el tiempo que tarda en surgir un nuevo milmillonario, un millón de seres humanos pueden verse arrastrados a la pobreza.
En países como España, por ejemplo, mientras las empresas pueden presumir de haber superado 2021 con cifras históricas de beneficios, el porcentaje de personas en situación de privación material severa aumentó desde el 4,7% en 2019 al 7% de la población en 2020. La tímida recuperación se tradujo en un tirón de ganancias para las 35 marcas punteras del Íbex del 83,5% respecto a las cifras previas al Covid. Las 20 que les siguen en tamaño y liquidez, dispararon sus resultados respecto a 2019 incluso con mayor intensidad, un 99,2%. Por tanto, las 55 empresas más importantes del país ganaron un 88,4% más que en 2019. No es negativo que las empresas tengan beneficios, lo que sí es preocupante es que la riqueza, el crecimiento y, en suma, el desarrollo, no repercuta positivamente en el logro de nuevos impulsos al bien común.
Constatamos también como una guerra como la que vivimos en Ucrania amenaza con provocar una autentica catástrofe alimentaria. Incluso antes de este conflicto, el hambre en el mundo estaba creciendo. Según la FAO, casi 200 millones de personas en 53 países en 2021 pasaron a una situación diaria de hambre aguda. El déficit de alimentos básicos y fertilizantes en el mercado global como consecuencia del conflicto en Ucrania, sugieren que la cantidad de personas que sufren desnutrición aguda en el mundo podría elevarse a 220 millones. La inseguridad alimentaria seguirá aumentando.
Con estas cifras en la mano es difícil no pensar que algo grave y estructural está ocurriendo. Y es necesario y urgente ponerle remedio, tanto a nivel de conciencia moral como de políticas públicas. A fin de cuentas, la realidad actual no es producto de la fatalidad sino que responde, en lo básico, a un patrón ideológico que desde el fin de la Guerra Fría y la disolución de lo que conocemos como “socialismo real” ha alentado dinámicas de corte neoliberal que se han traducido en desequilibrios de tal calibre que amenazan la estabilidad social en todo el mundo.
Con el bagaje de la eliminación de la pobreza extrema, en los últimos tiempos, hemos visto que China ha destacado la importancia de lo social y de la armonía en su modelo de desarrollo. La mejora de los ingresos y las inversiones en políticas públicas, el impulso a propuestas como la prosperidad común, etc., sugieren una cabal comprensión de la trascendencia de este aspecto. Igualmente, constatamos a diario en la lucha contra la pandemia de Covid-19 un ingente esfuerzo por proteger a la población de daños irreparables.
China ha ofrecido también bienes públicos a la sociedad global. La propia Iniciativa de Desarrollo Global propuesta por China es una llamada a la acción oportuna para abordar los desafíos apremiantes que amenazan la capacidad colectiva global para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
China lleva lustros introduciendo en la agenda internacional otro punto de vista en el debate sobre el futuro de la seguridad en el mundo; una seguridad que hoy se aleja de la concepción clásica centrada en el factor militar para incorporar variables de gran sustancia como la energética, la alimentaria, la climática, etc. Por tanto, recordar que el mundo es nuestra casa común y apostar porque ese axioma sea interiorizado por los estados y agentes internacionales es de suma trascendencia y los esfuerzos en este sentido deben saludarse de forma generosa y ambiciosa.
La recuperación económica es hoy una preocupación que no distingue entre países, regiones o sistemas políticos. Los daños acumulados en los últimos años como consecuencia de los eventos descritos, nos conminan a tender puentes y fomentar el diálogo y la cooperación para poder enfrentar el horizonte con perspectivas de éxito. Y ese logro exige como nunca que las personas sean tenidas especialmente en cuenta.
Muchas gracias
(Intervención en el Foro Internacional de Grupos de Reflexión y Medios de Comunicación sobre «Desarrollo Global: Misión y contribuciones comunes», organizado por la CASS, el Consejo de Estado y China Media Group, los días 4 y 5 de julio).
lunes, 7 de marzo de 2022
Puntos clave del Informe de la Labor del Gobierno, presentado por el premier chino Li Keqiang en la apertura de la Quinta Sesión de la Asamblea Popular Nacional el 5 de marzo de 2022
Estos son los Puntos Clave:
ECONOMÍA CHINA
- China ha establecido su objetivo de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 2022 en alrededor del 5,5 por ciento.
- China establece el objetivo de crear más de 11 millones de nuevos puestos de trabajo urbano y mantener la tasa de desempleo urbano calculada con base en encuesta por debajo del 5,5 por ciento para 2022.
- China ha fijado su objetivo de inflación, o aumento del índice de precios al consumidor (IPC), en un 3 por ciento para 2022.
- China logró los principales objetivos y tareas del año pasado y empezó con buen pie el XIV Plan Quinquenal (2021-2025).
- Los fundamentos de la economía de China permanecen sin cambios, y mantendrán el crecimiento a largo plazo. China cuenta con múltiples condiciones favorables para el desarrollo sostenido, incluyendo un enorme potencial para el emprendimiento y la innovación, y ha acumulado una rica experiencia en la gestión de los principales riesgos y esafíos. No hay duda de que la economía de China resistirá cualquier presión a la baja y seguirá creciendo de manera constante en el futuro.
- La economía china se está enfrentando a una triple presión ejercida por una demanda contraída, suministros interrumpidos y debilitamiento de las expectativas.
- China se esforzará por lograr un desempeño macroeconómico estable y mantener los principales indicadores económicos dentro del rango apropiado.
- China animará a las instituciones financieras a bajar las tasas de interés reales de los préstamos y a recortar las tarifas, a fin de facilitar realmente el acceso de las entidades del mercado a la financiación y lograr una disminución considerable de los costos generales de financiación.
- La estabilidad económica debe ser la máxima prioridad en el trabajo del Gobierno en 2022 y se debe buscar el progreso garantizando al mismo tiempo la estabilidad.
- China creará un fondo para garantizar la estabilidad financiera y desactivar los riesgos y peligros potenciales de acuerdo con el mercado y la ley.
- La política fiscal proactiva de China debe ser más efectiva, específica y sostenible.
CAPITAL E INVERSIONES
- China apoyará y guiará el desarrollo sólido y bien regulado del capital.
- China ampliará la inversión efectiva de una manera proactiva.
- China alentará a las empresas con inversión extranjera a moverse hacia una gama más amplia de sectores, y apoyará más inversión extranjera en manufactura de gama media y alta, investigación y desarrollo, y servicios modernos, así como en las regiones central, occidental y nororiental.
- China hará un mayor uso de la inversión extranjera. La lista negativa para la inversión extranjera se observará plenamente y se garantizará el trato nacional para todas las empresas de inversión extranjera.
SALUD
- China intensificará los esfuerzos para estudiar y defenderse de las variantes del virus causante de la COVID-19, acelerar la investigación y el desarrollo de vacunas y medicamentos efectivos, y continuar implementando programas de vacunación.
- China continuará ejerciendo su control eficaz y regular de la COVID-19 para prevenir casos entrantes y rebrotes domésticos.
- China ayudará a los sectores afectados por la pandemia de COVID-19 a mantenerse a flote y superar los tiempos difíciles con perspectivas prometedoras.Las políticas de apoyo se inclinarán más hacia las empresas de los sectores con una gran capacidad de generación de empleo pero afectados gravemente por la pandemia, incluyendo la gastronomía, la hostelería, el comercio minorista, el turismo y el transporte de pasajeros.
- China optimizará la red de prevención y control de enfermedades y también hará mayores esfuerzos para formar personal sanitario. El país también mejorará las capacidades para monitorear epidemias importantes, lanzar alertas tempranas y llevar a cabo investigación y rastreo epidemiológicos, así como para activar mecanismos de respuesta a emergencias.
POLÍTICAS MONETARIAS Y CAMBIARIAS
- La política monetaria prudente de China debe ser flexible y adecuada, manteniendo una liquidez razonablemente amplia.
- China mantendrá generalmente estable el tipo de cambio de su moneda, el renminbi, en un nivel adaptable y equilibrado.
- China intensificará la aplicación de la política monetaria prudente en 2022.
CEREALES
- China apunta a mantener su producción de cereales por encima de 650 millones de toneladas métricas en 2022.
- China impulsará la producción agrícola y debe garantizar que el área de tierras de cultivo se mantenga por encima de la línea roja de los 1.800 millones de mu (120 millones de hectáreas).
VIDA Y BIENESTAR DEL PUEBLO
- China consolidará y ampliará plenamente sus logros en la eliminación de la pobreza.
- China promoverá la vitalización rural en todos los aspectos. y trabajará para que la población no vuelva a caer en la miseria en gran número.
- China fortalecerá la política de prioridad del empleo en 2022.
- El Gobierno chino mantendrá en un nivel bajo sus gastos apretándose el cinturón para beneficiar al pueblo.
- China expandirá la demanda interna y promoverá el desarrollo regional coordinado y la nueva urbanización.
- China continuará defendiendo el principio de que las casas son para vivir y no para la especulación, y mantendrá estables los costos de los predios, los precios de la vivienda y las expectativas del mercado, a fin de facilitar una circulación positiva y un desarrollo sano en el sector inmobiliario.
- Se espera que los reembolsos y recortes de impuestos de China totalicen alrededor de 2,5 billones de yuanes (395.000 millones de dólares) en 2022.
MEDIO AMBIENTE Y POLÍTICAS ECOLÓGICAS
- China busca una mayor mejora en el medio ambiente en 2022, con una reducción continua en la descarga de los principales contaminantes.
- China continuará mejorando el medio ambiente y promoviendo el desarrollo verde y bajo en carbono.
- China avanzará de forma ordenada para alcanzar el pico de emisiones de carbono y la neutralidad de carbono, y pondrá en marcha el plan de acción para el pico de emisiones de carbono.
INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍAS
- China proporcionará mayores incentivos para promover la innovación entre las empresas, reforzar la posición principal de las empresas en innovación, y fortalecer la protección y aplicación de los derechos de propiedad intelectual.
- China implementará un plan de acción de 10 años sobre investigación básica para garantizar un apoyo estable a la innovación científica y tecnológica a largo plazo.
- China continuará aplicando su estrategia de desarrollo impulsada por la innovación y fortalecerá los fundamentos de la economía real. China promoverá la innovación científica y tecnológica para mejorar sus industrias, eliminar cuellos de botella en el suministro y llevar adelante un desarrollo de alta calidad a través de la innovación. El país continuará promoviendo la cooperación científica y tecnológica internacional y acelerará los esfuerzos para construir centros de talentos y de innovación de importancia global.China aumentará la cobertura de deducciones para las pequeñas y medianas empresas de ciencia y tecnología del 75 al 100 por ciento y otorgará exenciones fiscales a las empresas que inviertan en investigación básica. China también impulsará la competitividad central de la manufactura, pondrá en marcha un grupo de proyectos de reingeniería de fundaciones industriales, y ayudará a actualizar las industrias tradicionales.
APERTURA Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL
- China profundizará la reforma para simplificar el despacho de aduanas y acelerará la construcción de un sistema de servicios logísticos internacionales, para ayudar a reducir los costos y aumentar la eficiencia en el comercio exterior.
- China profundizará la cooperación económica y comercial multilateral y bilateral. La Asociación Económica Integral Regional (RCEP, siglas en inglés) ha creado la mayor zona de libre comercio del mundo. China alentará a las empresas a hacer un buen uso del tratamiento arancelario preferencial, la acumulación de origen y otras reglas en el marco de la RCEP para expandir la cooperación en comercio e inversión. China continuará defendiendo firmemente el régimen de comercio multilateral y participará activamente en la reforma de la Organización Mundial del Comercio. Además, está dispuesta a trabajar con todos los países para fortalecer la cooperación de beneficio mutuo y lograr resultados beneficiosos para todos.
- China adoptará un paquete de medidas para estabilizar el comercio exterior.
- China avanzará en la Iniciativa de Desarrollo Global y promoverá los valores compartidos de toda la humanidad.
- China está lista a trabajar con todos los demás miembros de la comunidad internacional para hacer nuevas y mayores contribuciones a la promoción de la paz, la estabilidad, el desarrollo y la prosperidad mundiales.
- China promoverá una cooperación de alta calidad en el marco de la iniciativa de la Franja y la Ruta, manteniendo su compromiso con el principio de lograr un crecimiento compartido a través de la consulta y la colaboración.
- China trabajará para negociar y cerrar tratados de libre comercio (TLC) de alto nivel con más países y regiones.
OTROS
- China mejorará el entrenamiento militar y la preparación para el combate, se mantendrá firme y flexible en la ejecución de la lucha militar y salvaguardará la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo del país.
- China tomará medidas enérgicas contra el tráfico de mujeres y niños y protegerá sus derechos e intereses legítimos.
- Compromiso para redoblar los esfuerzos tendientes a ayudar a Hong Kong y Macao a desarrollar la economía y mejorar el bienestar del pueblo, con el fin de que las dos regiones se integren mejor en el desarrollo general del país y mantengan su prosperidad y estabilidad a largo plazo.
- China promoverá el desarrollo pacífico de las relaciones a través del estrecho de Taiwan y la reunificación de China, y se opone firmemente a cualquier actividad separatista que busque la «independencia de Taiwan» y a la interferencia extranjera.
- China aprovechará al máximo el legado de los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing 2022 para enriquecer la vida intelectual y cultural de la gente.
- Promesa de intensificar los esfuerzos para construir un Gobierno limpio
- Intensificará la seguridad nacional, y fortalecerá la seguridad cibernética, la seguridad de datos y la protección de la información personal.
- China continuará mejorando la equidad y la calidad de la educación. El país promoverá el desarrollo de alta calidad y bien equilibrado y la integración urbano-rural de la educación obligatoria, y continuará los esfuerzos para reducir la carga de los estudiantes en la educación obligatoria. Asimismo, aumentará los recursos para la educación preescolar de interés público a través de múltiples canales y desarrollará la educación superior en todo su potencial. China, con 290 millones de estudiantes en sus escuelas y universidades, debe garantizar que la educación, que es importante para millones de familias y para el futuro de la nación, esté bien administrada.
- China protegerá y mantendrá vivo el patrimonio histórico y cultural en el curso de la planificación y construcción en áreas urbanas y rurales.
viernes, 28 de enero de 2022
La crisis de Ucrania y China
Xulio Rios, Público China sigue con natural preocupación la crisis en torno a Ucrania. De una parte, expresando su crítica al papel de EEUU y la OTAN por su "obsoleta mentalidad"; de otra, midiendo sus acciones para evitar dar la impresión de cualquier interferencia que hipoteque el sacrosanto principio de desarrollar una diplomacia de no injerencia. No siempre es un equilibrio fácil. Ucrania es un referente importante en su Ruta de la Seda. En 2014, la deposición de Víctor Yanukóvich se produjo tras el regreso de un viaje a China, entonces ya su segundo socio comercial, con el que pretendía reforzar el vínculo bilateral. Todo se vino abajo después. En el detalle, China se sabe ganadora: de haber guerra, eso distraería a Washington de su otra guerra (comercial, tecnológica…) con Beijing; de no haberla, la tensión habrá servido para reforzar los fundamentos y dar nuevos impulsos a la "no alianza" entre Rusia y China; de adoptarse sanciones contra Moscú, esto realzaría el valor de la solidaridad china con el Kremlin. En 2021, el volumen comercial bilateral se elevó un 35,8 por ciento para llegar a cerca de 146.900 millones de dólares. La OTAN empuja a Moscú a los brazos de Beijing. Aun así, globalmente, para los intereses estratégicos de China, es de interés que Rusia resista el embate occidental. Beijing rechaza la expansión de la OTAN (a troche y moche, no solo hacia el Este de Europa sino incluso hacia Sudamérica, con Colombia, donde EEUU ya dispone de acceso a varias bases militares). La considera expresión de la perpetuación de la lógica de la Guerra Fría y también la vincula con la promoción del AUKUS o la potenciación del QUAD, en su entorno inmediato. Todo ello formaría parte de una misma dinámica orientada a reafirmar la hegemonía occidental haciendo gala del principal instrumento a su disposición, no la fuerza de su economía sino de su poder militar. En el caso europeo, la estrategia apuntaría a la generación de conflictos que sepulten cualquier posibilidad de "autonomía estratégica" de la UE y atar en corto a Bruselas evitando su acercamiento a Rusia o China ya que eso debilitaría la política de la Casa Blanca. De plantear la "competencia estratégica" en solitario, probablemente estaría derrotada de antemano. A más tensión en Europa, ni habrá Nord Stream 2 con Rusia (lo que supondrá un gran negocio para EEUU) ni se afianzará la relación con China, hoy objetivo principal de todas esas derechas europeas que imperan en las instituciones comunitarias. Para Beijing, por ejemplo, no es casual que algunas capitales, más próximas a Washington que a Bruselas, lideren un replanteamiento de la relación con Taiwán que puede tener repercusiones importantes como las está teniendo ya con Lituania. Vincular, por otra parte, la posibilidad de una guerra en Ucrania con el estallido de un conflicto similar por Taiwán carece de sentido a día de hoy. En primer lugar, la naturaleza de cada caso es distinta: en uno hablamos de seguridad, en otro de integridad territorial. China no "aprovechará" una crisis para resolver otra, aun en gestación. En Taiwán, la prioridad sigue siendo la solución pacífica por más que se agite el fantasma de la intervención, exagerando la amenaza como patrón mediático por parte de Occidente. El denominador común es que en ambos casos las multinacionales del armamento incrementan de forma mayúscula sus ya pingües beneficios. China no puede más que sonrojarse cuando EEUU acusa a Rusia de pretender ejercer una limitación de la soberanía de Ucrania al rechazar su adhesión a la OTAN. Y recuerda que el caso de Honduras está muy fresco: Xiomara Castro, la ganadora en los comicios presidenciales, anunció en campaña su intención de romper con Taiwán y reconocer a China. Biden envió entonces a Honduras una expeditiva comisión portando advertencias contundentes respecto a las consecuencias de dicho acto. Todo ello se supone que para preservar la soberanía plena del gobierno hondureño... Por lo pronto, el entorno de Xiomara Castro se desdijo. A diferencia del diálogo con EEUU a propósito de la creciente influencia china en América Latina y el Caribe, a China le funciona el diálogo con Moscú en relación a Afganistán o Asia Central, donde priman los intereses comunes. Hay reservas y desconfianzas pero se subsumen en un entendimiento general que refleja la disposición para avanzar en la definición de un modelo alternativo. En el contexto de los JJOO de Invierno y despreciando el "boicot diplomático" instigado por EEUU, el encuentro entre Vladimir Putin y Xi Jinping la próxima semana en la capital china no hará sino constatar una afinidad al alza que hace palidecer aquella "alianza eterna" suscrita en 1950 –que tan poco duró- con base en aquel internacionalismo proletario de antaño. El pragmatismo parece haber tomado el relevo de la ideología. Y con más éxito, sin duda. |





