El sector agrícola sigue siendo un punto crítico para la economía cubana y la seguridad alimentaria del país.
February 26, 2025
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Si hay un sector donde resulta necesario encarrilar la economía cubana es la agricultura, ante todo debido a su carácter estratégico para la alimentación de la población. En los dos últimos años su desempeño se podría catalogar de desastroso.
Aunque aún no se han informado las cifras de 2024, se sabe que a mediados de ese año se incumplieron la mayoría de las producciones agropecuarias debido al déficit de fertilizantes, plaguicidas, fungicidas, combustibles y alimento animal.
Pero en 2023 la situación agrícola también fue desastrosa. Decrecieron las principales producciones relacionadas con la alimentación. Sobresalen los incumplimientos de la producción en renglones básicos como el huevo, la carne y la leche.
Si la agricultura no acaba de resolver el aumento de la producción al menos en los productos esenciales en la dieta familiar cubana, es muy difícil lograr resultados positivos en la llamada estabilización macroeconómica, un término muy en boga en la actualidad, pero cuyo sentido se desconoce en concreto.
Una de las preguntas centrales sería la siguiente: ¿para qué sirven las informaciones que da la Asamblea Nacional si la ciudadanía no las siente en su vida cotidiana?
Lo que se necesita saber, entre otras cuestiones, es qué medidas concretas se han tomado para revertir ese escenario, qué nudos se les han quitado de encima a los productores, y si Acopio (la agencia estatal de compras y distribución de Cuba) pagará las cuentas pendientes a los productores.
También se precisa conocer cuándo se empezará a pagarle a los productores en una parte con divisas de los productos alimenticios importados, una de las medidas que se anunció se tomarían, sobre todo en el caso del arroz.
La Tabla 1 muestra el declive de las principales producciones agrícolas, en especial las relacionadas con la dieta cubana. Resulta muy difícil entender cómo es posible que la producción de carne de cerdo casi se extinguió, igual que la de arroz. Y solo nos referimos a 2023. Aún no están disponibles las cifras de 2024.
La misma tabla muestra la contracción de la disponibilidad de productos alimenticios para el consumo directo de la población y la industria.
Tabla 1 : Producciones agrícolas seleccionadas (2019-2023)
¿Por qué estos resultados?
No es un solo factor el que incide sobre este problema. Debe recordarse que durante mucho tiempo la agricultura no ha contribuido a bajar las altas erogaciones del Estado en divisas debido a la importación de productos básicos de la dieta nacional. Además:
Hay un entorno macroeconómico desfavorable, con decrecimientos del PIB en los últimos dos años, con elevadas distorsiones estructurales, especialmente la carencia de divisas para importar determinados insumos muy necesarios para la producción, sobre todo fertilizantes, piensos, semillas, entre otros.
- Continua la hipercentralizacion de decisiones y una espesa burocracia que impide que el agricultor aumente sus producciones.
- El proceso inversionista de los últimos años no ha estimulado la agricultura, que ha recibido menos del 3% de las inversiones totales.
- La agricultura cubana enfrenta desafíos significativos que incluyen problemas estructurales, económicos y climáticos.
Resulta impresionante la dependencia de las importaciones en la distribución de los alimentos que consume la población. Esto, evidentemente, se relaciona con lo que aparece en la Tabla 1: la producción local no satisface la demanda interna.
Se estima que Cuba importa alrededor del 70% de los alimentos que consume, lo cual representa una significativa carga financiera cuando las actividades exportadoras están en sus peores momentos. Productos básicos como el arroz, los frijoles, el pollo, los aceites y la leche en polvo son importados en casi su totalidad.
No es un secreto afirmar que en la agricultura cubana es donde más baja es la productividad, con algunas excepciones como la producción de papa. El hecho se debe a factores como la falta de insumos --fertilizantes, pesticidas, maquinaria--, la escasez de combustible, la obsolescencia de la infraestructura y los bajos salarios.
Tampoco es noticia que el modelo de gestión estatal centralizado ha mostrado limitaciones en términos de su eficiencia y flexibilidad. Aunque se han implementado algunas reformas para permitir mayor participación del sector privado y cooperativo, los resultados son insuficientes.
En los últimos años, el gobierno ha implementado medidas para descentralizar la agricultura y permitir mayor autonomía a los productores. Por ejemplo, se ha permitido la venta directa de productos agrícolas en mercados locales y se han otorgado tierras en usufructo a particulares. Sin embargo, estas reformas han avanzado lentamente y no han logrado transformar significativamente el sector.
El bloqueo económico de Estados Unidos ha limitado el acceso a insumos agrícolas, maquinaria y financiamiento internacional.
El estado crítico de la agricultura conlleva a que la población padezca escasez de alimentos y altos precios en los mercados. Esto ha generado malestar social.
El gobierno había mantenido un sistema de racionamiento para los productos básicos, pero este no cubre todas las necesidades de la población. Desde mediados de 2024 no se entregan las cantidades de antes e incluso pasan meses sin que lleguen un grupo de productos, especialmente los cárnicos.
La Tabla 2 muestra una selección de los precios de 12 productos provenientes de la agricultura en dos capitales cubanas. Una rápida mirada lleva a concluir que no tienen ninguna relación con los ingresos de los asalariados.
Tabla 2. Precios de productos seleccionados en 2 provincias. Diciembre de 2024
Fuente. ONEI. Precios Mínimos y Máximos de Variedades seleccionadas por Territorios. Diciembre de 2024. Edición enero 2025.
Hay que recordar que el 48 % de los jubilados gana 1 528 pesos mensuales o menos, y que el salario promedio de los trabajadores está en el entorno de los 5 750 pesos.
Se ha estimado que, por la inflación de los últimos años, el costo de la canasta básica de bienes y servicios, calculada para un hogar de tres personas, rebasa varias veces los ingresos salariales percibidos por ese hogar.
Los desafíos
La agricultura cubana enfrenta desafíos complejos que requieren reformas profundas, inversiones significativas y, sobre todo, un enfoque integral para mejorar la productividad y la sostenibilidad.
Aunque al parecer se hacen algunos esfuerzos, lo real es que los resultados son limitados. El sector sigue siendo un punto crítico para la economía y la seguridad alimentaria.
Unas de las dificultades de la economía nacional es la existencia de varias monedas, tanto físicas como virtuales, pero los salarios en el país se otorgan en pesos cubanos. Esto hace que los precios de los alimentos en el mercado libre pueden ser prohibitivos para muchas personas, especialmente considerando los bajos salarios.
Todos los problemas combinados crean una situación que afecta la seguridad alimentaria y la nutrición de la población.
Para aumentar la producción de alimentos en Cuba, el gobierno podría considerar implementar una serie de medidas que lidien con los desafíos estructurales y fomenten la eficiencia y la innovación en el sector agrícola.
Entre ellas resulta imprescindible una nueva reforma de tierras que facilite el acceso a áreas cultivables para pequeños agricultores y cooperativas, con contratos a más largo plazo, de manera de incentivar la inversión y el cuidado de la tierra. Pero a la vez se deben simplificar los trámites burocráticos para la entrega y uso de tierras ociosas.
También se deben ofrecer precios más justos, elevados y estables a los productores para motivar la producción, a la vez que reducirles los impuestos en la medida en que aumente la producción y proporcionar subsidios directos para insumos clave como semillas, fertilizantes y maquinaria.
Casi sobra decir que el agro cubano se ha descapitalizado. Las inversiones deberían aumentar para mejorar la infraestructura de riego, almacenamiento y transporte, reducir pérdidas postcosechas y garantizar que los productos lleguen a los mercados en buenas condiciones.
Implementar estas medidas requerirá un enfoque integral y coordinado, así como un compromiso político sostenido para superar los desafíos estructurales y garantizar la seguridad alimentaria de Cuba.