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lunes, 25 de abril de 2022

Rusia, del colapso económico al resurgimiento con Putin, algunos datos económicos



Illustration made by the author of the article.

La popularidad del presidente de la Federación de Rusia, Valdimir Putin es relativamente alta entre los rusos y se ha mantenido a lo largo de su gobierno con una aprobación a su gestión de alrededor del 75% (ver aquí). En este post se ilustran algunos aspectos económicos que podrían explicar en parte dicha popularidad.

Restauración del capitalismo mediante la terapia de choque

Tras la desintegración del proyecto socialista soviético, Rusia fue sometida velozmente a un paquete de reformas, promovidas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los Estados Unidos. Dicho paquete de reformas se conoció como “terapia de choque” (shock therapy) y se aplicó de manera rápida y sin tener en cuenta las especificidades de la economía del país para instaurar las bases de una economía capitalista.

De acuerdo con Stiglitz (2002), dicha “terapia” consistió en la liberalización de precios y en la estabilización macroeconómica.

Por un lado, se liberalizaron los precios que una vez fueron controlados por el Estado con el fin de que reflejaran el valor de mercado de los bienes y servicios, esto produjo una escalada brutal de precios que devoró todo el ahorro de los rusos.

Por otro lado, vino la estabilización macroeconómica. Para controlar los precios se contrajo la política monetaria a través de la subida de las tasas de interés, esto condujo a los rusos a una situación en donde la gran mayoría no tuvo la oportunidad de comprar las empresas públicas que se privatizaban; no tenían ahorros y las tasas de interés eran altas. Además, faltaron instituciones financieras de mercado que permitieran a las empresas capitalizarse para emprender la producción. En suma, la brutal caída del producto en este periodo fue mayor a la presentada durante la segunda guerra mundial, como lo señala Stiglitz (2002).

Gráfico 1. Crecimiento económico de la URSS y de Rusia.


Figure made by the author with data from Angus Maddison for USSR’s GDP and Penn World Table 10.0 for Russia’s GDP.

Ross (1992) afirma que los monopolios cambiaron de propiedad, del Estado al sector privado, iniciándose un proceso de acumulación de capital privado a través de aumentos de precios con caída de la producción (típica optimización monopolista de libro de texto). Luego, vinieron la política de ajuste ya mencionada por Stiglitz (2002) para controlar la alta inflación. Esta solo se controlaría a partir del año 2010 cuando la tasa de crecimiento del índice general de precios se mantuvo en un digito y decreciendo consistentemente.


Figure 2. Variación porcentual del Indice de Precios al Consumidor en Rusia


Figure made by the author with data from the World Bank

Ross (2016) también habla del inicio de un proceso de privatizaciones de las empresas públicas, orientado por teorías equivocadas del crecimiento económico que sobreestimaron las virtudes de la actividad privada en el crecimiento de la productividad y de la economía en su conjunto, y subestimaron el impacto de la inversión en capital físico e insumos intermedios.

La descapitalización del país fue evidente. En el gráfico 3 el capital por trabajador es medido en el eje izquierdo y la inversión en el eje derecho. El capital por trabajador cayó dramáticamente con la caída de la inversión, la cual decreció cuatro quintas partes entre 1990 y 1998 (su punto más bajo), ninguna de estas dos variables alcanzó los niveles que presentaron en 1990. En otras palabras, el trabajador promedio en Rusia contó con menos maquinaria y equipo para producir que con la que contó en 1990.

Gráfico 3. Capital por trabajador e inversión


Figure made by the author with data from Penn World Table 10.0


Con el colapso de la URSS y el advenimiento del régimen capitalista en la Federación de Rusia, el desempleo volvió a constituir un mecanismo para disciplinar la mano de obra, creciendo de forma sostenida durante la crisis económica hasta el año 1998.

Figure 4. Tasa de desempleo en Rusia 1991-2020


Figure made with data from the World Bank.

La realidad rusa es análoga a la de Chile, años antes la terapia de choque había producido efectos similares allí, cuando una junta militar se tomó el poder a sangre y fuego en 1973 e implementó las recetas liberales que años después implementaría Rusia. En Chile la terapia eliminó la hiperinflación y los precios bajaron a partir del 1974, pero la tasa de desempleo se disparó en los primeros años de dictadura y luego en los años 80s volvió a tomar fuerza acompañada de una alta inflación que alcanzó su pico entre 1984 y 1985, 30,7% en el índice de precios al consumidor anual de acuerdo con los datos del Banco Mundial.

Figure 5. Tasa de desempleo efectiva y tendencia en Chile


The figure is taken from Naudon, Alberto. & Peraz, Andres (2018).

Los resultados de la terapia de choque en Rusia se pueden resumir en el comportamiento de la dimensión más básica del nivel de vida, las calorías (Allen, 2003). El gráfico 6 muestra el claro colapso en el suministro calórico del país a inicios de los 90s y su posterior recuperación; la caída fue tal, que le tomó al país 8 años alcanzar el nivel que tuvo en 1993.

Gráfico 6. Suministro de Calorías diarias por persona en Rusia


Figure made by the authors with data available in Our World in Data.

Recuperación económica y gasto militar

Desde luego, en pleno colapso económico Rusia no tenía mucho que hacer para mantener un aparato militar lo suficientemente fuerte para hacerle frente a la expansión de la alianza militar de sus enemigos (OTAN) hacia sus fronteras. No obstante, como se ve en el grafico 1 para el año 2010 la economía rusa se había recuperado y alcanzado su nivel pre-colapso, y su gasto militar como porcentaje del PIB (grafico 7 abajo) ya sobrepasaba el de Estados Unidos; estaba en condiciones de retomar su protagonismo internacional respaldado por un ejercito que, con todas y sus fallas mostradas en Ucrania, ha demostrado capacidad de desarrollar una guerra en territorio ajeno.

Figure 7. Gasto militar como porcentaje del PIB de Rusia


Figure and calculations made by the author with data from the Penn World Table 10.0 for GDP and SIPRI 2021 for military expenditure as a percentage of GDP.

Cabe resaltar que la Federación de Rusia heredó una economía reprimarizada e importadora de maquinara y equipo dependiente del comercio con sus propios enemigos. La URSS, por su naturaleza como país centralmente planificado con una brecha persistente entre los productores y los consumidores (the supplier-consumer gap), nunca superó las barreras impuestas por la falta de incentivos a la innovación en campos distintos al del sector defensa, donde sí había estímulos fuertes para innovar y mantener estándares de calidad debido a la vinculación directa con el politburó (lo que sería un reducido supplier-Ministry of Defense gap). Para profundizar en este punto se puede ver el reporte de la CIA (1986) titulado Soviet Intensive Economic Development in Perspective.

Los datos del Banco Mundial muestran que a la entrada del siglo XXI Rusia mantenía un nivel de industrialización mucho mayor al presentado en el 2020, medido como la participación de la industria manufacturera en la totalidad del producto (PIB). Los datos solo están disponibles a partir del 2002, pero esto podría sugerir que el país solía tener un mayor nivel de industrialización antes de dicho año. Este proceso de desindustrialización o perdida de protagonismo de la industria manufacturera no es exclusivo de Rusia, hace parte de un patrón internacional que se presenta en muchas economías donde sectores como el de servicios toma gran relevancia.

Figure 8. Industrialización, valor añadido (porcentaje del PIB)


The figure was made by the author with data from the World Bank database.

Sin embargo, el grafico 8 también evidencia que en los últimos años la manufactura ha empezado a recuperar terreno como porcentaje del total de la economía, lo que posibilita una reindustrialización de largo plazo, algo que, aunado al crecimiento económico, con caída del desempleo y baja inflación, indica una clara recuperación de la economía rusa de largo palzo a partir del colapso sovietico.

Indicadores sociales y últimos comentarios

Con el antecedente del colapso económico de principios de los 90s y la posterior recuperación, no es sorpresivo que el gobierno de Valdimir Putin cuente con relativa alta popularidad entre los rusos, con una aprobación que gravita alrededor del 75% desde inicios del siglo XXI (con presidencia de Dmitry Medvedev 2008-2012).

Si nos fijamos en los datos revisados arriba, los indicadores de la economía rusa mejoran al final de los 90s, coincidiendo con el inicio del mandato de Putin.

En contraste, es sabido que desde sus inicios en 1999 el gobierno de Putin ha coexistido con los oligarcas. En uno de sus artículos de opinión en el New York Times, Paul Krugman plantea la idea de que en Rusia existe una fuerte fuga de capitales hacia paraísos fiscales. Krugman cita algunas investigaciones, una de las cuales estima que la riqueza escondida en exterior es de alrededor del 85% del PIB (ver aquí).

Se podría pensar que un gobierno oligárquico aumentaría la desigualdad social y deterioraría las condiciones de vida de la población en general, sin embargo, algunos indicadores sociales han mejorado. Por ejemplo, el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas ha presentado un constante avance en Rusia desde la llegada de Putin (ver aquí), al igual que la disponibilidad calórica anteriormente mostrada en el gráfico 6, y es una sorpresa que el índice de Gini se haya reducido de 0.37 a 0.35 entre el 2014 y el 2018, mostrando una leve variación, pero al menos, significa una mayor igualdad en la distribución del ingreso, aunque no ha sido exclusivo de Rusia, otras ex repúblicas soviéticas han mejorado este indicador e incluso han partido de un mayor nivel de igualdad en la distribución del ingreso de acuerdo a los datos del Banco Mundial.

Hay que señalar que el índice de Gini deja de lado la distribución de la riqueza (propiedad de los activos no líquidos), y por tanto, da una idea muy vaga del nivel de igualdad de una sociedad y como ésta se relaciona con sus gobernantes.

Se debe aclarar que el propósito de este post fue mostrar algunos datos de la economía rusa para tener una idea del contexto ruso, no hacer un análisis exhaustivo del gobierno de Vladimir Putin.

Por último, cabe señalar que, a partir del colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1991, los destinos del pueblo ruso han sido dictaminados por el capital, no por la clase trabajadora organizada. Esto parece que no lo entienden aquellos que ven en Vladimir Putin el renacer de un proyecto político que rivaliza con el capitalismo, como en su momento lo fue la URSS. Nada de eso, al parecer la Rusia de Putin se acerca mucho más a la historia pre-soviética, pero dicho tema no es menester de este post.

Referencias



* Medardo Alfonso Palomino Arias Economista y Magister en Gestión Pública graduado en la Universidad Santiago de Cali, Colombia. He sido Profesor desde el año 2014 en distintas universidades de Cali. En la actualidad me encuentro adelantando estudios y viajando en Australia. El proposito de mi blog es difundir conocimiento sobre economía y brindar un espacio para el debate.

viernes, 18 de marzo de 2022

La deuda es buena cuando se destina a la inversión

Por Medardo Alfonso Palomino Aria *

La deuda es buena cuando se traduce en inversión, es lo que señala el reconocido economista australiano Ross Gittins en uno de sus artículos en Sydney Morning Herald (ver aquí).

Esto es algo que debería tener muy en cuenta Colombia dado el crecimiento de su endeudamiento en los últimos años, el cual se refleja en sus déficits en la balanza comercial (importaciones mayores a las exportaciones).

Se debe entender que la deuda crece cuando un país importa más de lo que exporta, puesto que el diferencial de los dólares que salen (importaciones) no se cubren con la cantidad de dólares que entran (exportaciones) y tal diferencia se debe cubrir con deuda externa (deuda en dólares).

El gráfico 1 muestra que en Colombia, la racha de tener superávit en la balanza comercial de bienes (en promedio el 80% de todo el comercio exterior es en bienes) duró lo que duró el alza de los precios internacionales de las materias primas, principalmente carbón y petróleo. A partir de 2014 hasta 2021 la balanza comercial de bienes fue negativa (ver gráfico 1).

Por otro lado, el gráfico 1 evidencia el deficit en cuenta corriente, que además de contabilizar las exportaciones menos las importaciones (balanza comercial), toma en cuenta el ingreso neto, que engloba el diferencial de la renta de los factores capital y trabajo extranjeros y nacionales, más otras transferencias como remesas y donaciones de gobiernos amigos.

Gráfico 1. Sector externo de Colombia 2000-2021
  


Figure realized with data of Banco de la República.

El déficit en cuenta corriente indica que el ahorro interno es insuficiente para financiar la inversión. Para entender esto útlimo se debe partir de la siguiente identidad contable:

PNB = PIB+INPNB=PIB+IN (1)

El Producto Nacional Bruto (PNB) es igual al Producto Interno Bruto (PIB), que contabiliza toda la producción realizada dentro del país en un periodo dado, más el ingreso neto (IN).

Se conoce que el PIB es igual a la suma del consumo (C), la inversión (I), el gasto público (G), y las exportaciones (M) menos las importaciones (M).

PNB= C+I+G+(X-M)+INPNB=C+I+G+(X−M)+IN (2)

Por otro lado, la cuenta corriente es definida como exportaciones netas (X-M) más el ingreso neto (la ultima parte de la ecuación 2).

CC= (X-M) + (IN)CC=(X−M)+(IN) (3)

Expresado de otra forma:

PNB=C+I+G+CCPNB=C+I+G+CC (4)

Despejando CC, podemos ver los componentes de la cuenta corriente:

CC=PNB-(C+I+G)CC=PNB−(C+I+G) (5)

La diferencia entre el PNB, que equivale a todo el ingreso nacional, y el consumo (bienes adquiridos por los hogares) y el gasto público (bienes que consume el Estado), equivale a todo el ahorro del país (S). Por tanto, tendremos que el ahorro menos la inversión equivalen a la cuenta corriente.

CC = S-ICC=S−I (6)

La identidad 6 nos dice que mayor ahorro con respecto a la inversión implicaría una cuenta corriente positiva, pero si la inversión es mayor que el ahorro, tendríamos una cuenta corriente negativa, es decir, exceso de inversión sobre el ahorro interno ¿Entonces de donde salen los fondos de la inversión si no hay suficiente ahorro? Estos fondos provienen del extranjero, es decir, es la deuda externa que se financia con capital extranjero; por eso la cuenta financiera iguala a la cuenta corriente (ver aquí artículo corto sobre el tema).

Hay que dejar claro que el deficit en cuenta corriente no debe constituir un problema si dicho endeudamiento está apalancando mayores inversiones de las que el ahorro interno puede financiar.

No obstante, cabe preguntarse si el déficit en cuenta corriente que se explica en la ecuación 6 es producto del incremento de la inversión sobre el ahorro (cuando los capitalistas ven perspectivas de crecimiento), o de una caída mayor del ahorro con respecto a la caída de la inversión (cuando los capitalistas no son muy optimistas para invertir).

Deuda creciendo en Colombia ¿Y la inversión?

Si se observan los datos del Penn World Table versión 10.0 que toma en cuenta los agregados de la economía en Paridad del Poder Adquisitvo (PPP en inglés), desde el 2014 el crecimiento de la inversión ha sido negativo, por tanto, si existe exceso de inversión con respecto al ahorro, esto es porque el ahorro tuvo una caída aún mayor que el declive de la inversión.

En el año 2019 la inversión se recuperó junto con el ahorro, siendo el déficit de cuenta corriente en ese año el resultado de mayor inversión sobre el ahorro interno del país.

Los datos del DANE contrastan con lo anteriormente mencionado. La inversión ha crecido en los ultimos años,no obstante, se desaceleró a partir del año 2014. Luego vino la pandemia y su crecimiento fue negativo. Este crecimiento ha sido mayor al del ahorro, a juzgar por los datos del Banco Mundial del ahorro en términos corrientes, además, varios indicadores del ahorro muestran tendencia decreciente a partir del 2011 (ver aquí, aquí y aquí).

En suma, el crecimiento de la inversión en el mejor de los casos ha sido débil.

A continuación se presenta un indicador de inversion sobre deuda, formado por el cociente entre la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) y el deficit de la Cuenta Corriente para el periodo 2005-2021 (siendo los datos de este último año provisionales).

Se corrobora que la inversión ha tenido un crecimiento débil frente al crecimiento de la deuda, la FBKF/CC no ha vuelto a los niveles de 2005-2006, a pesar de su recuperación a partir del 2014.

Gráfico 2. Indicador de inversión con respecto al nivel de deuda en Colombia


Figure made by the author with data from DANE (Gross Fixed Capital Formation)and Banco de la República (current account)

Por otro lado, su peso en el PIB se ha reducido y ha sido históricamente bajo comparado con los países de crecimiento acelerado (Tigres Asiaticos) que sostuvieron tasas del 30% de inversión/PIB.

Ya sea con ahorro interno (superávit en cuenta corriente) o con ahorro externo (déficit en cuenta corriente), la inversión debe ser financiada y llegar a niveles más altos como porcentaje de la economía para que el país despegue y prospere como lo hicieron los Tigres Asiaticos.

En el gráfico 3 se observa la tendencia decreciente de la inversión como porcentaje del PIB. Los datos pertenecen al DANE (2005-2021) a precios corrientes y Penn World Table versión 10.0 medido por el PPP (2000-2019).


Gráfico 3. Inversión como porcentaje del PIB 2000-2021 en Colombia


Figure made by the author with data of Penn World Table and DANE.

La inversión no alcanzó ni el 25% del PIB y presenta tendencia decreciente en los últimos años. Es decir, la economía creció destinando menos porción de sus recursos a la inversión.

El boom minero-energético, que duró hasta el 2014, no logró mantener las tasas de inversión altas y permanecieron muy alejadas de las experiencias de crecimiento económico sostenido de los países del Este asiático,

Además, la inversión por trabajador cayó tendencialmente entre 2014-2019 si se hacen los cálculos con los datos del Penn World Table versión 10.0

Últimos comentarios

Es razonable que Colombia se endeude y reciba ahorro externo proveniente de países industrializados para financiar su inversión y crecimiento. Además, un país que importa más de lo que exporta está disfrutando los bienes que los extranjeros están dejando de consumir.

Esta última idea es muy difundida por los economistas de la Teoría Monetaria Moderna, como lo expone Bill Mitchell, otro reconocido economista australiano (ver aquí).

El problema entonces podría surgir cuando las deudas no se destinan para financiar la creación de capacidad productiva futura que pague el capital y genere excedentes necesarios para poder expandir la creación de empleo y crear prosperidad.

Por último, históricamente Colombia ha mantenido bajas tasas de inversión y su economía requerirá un mayor esfuerzo de inversión si quiere mantener altas tasas de crecimiento económico. Algo que se hace difícil en un mundo convulsionado por los acontecimientos internacionales de los últimos años.

La inversión y el crecimiento en la acumulación de capital, son la medula del sistema capitalista que permite el crecimiento y prosperidad futura; sólo a través de la inversión se puede tener ganancias en productividad, competitividad y crecimiento en el mediano y largo plazo.

Entonces, en una economía en desarrollo, tasas de inversión que no llegan al 30% del PIB y permanecen bajas, o caen como proporción de la fuerza laboral empleada (inversión/trabajador), sugieren la existencia de un capitalismo débil.


* Economista y Magister en Gestión Pública graduado en la Universidad Santiago de Cali, Colombia. He sido Profesor desde el año 2014 en distintas universidades de Cali. En la actualidad me encuentro adelantando estudios y viajando en Australia. El proposito de mi blog es difundir conocimiento sobre economía y brindar un espacio para el debate.


sábado, 9 de octubre de 2021

Deng Xiaoping y la herramienta capitalista en la maquinaria económica china

Fecha de la entrada8 de octubre de 2021

Ilustración realizada por el autor del articulo

El presente post expone el ideario económico de Deng Xiaoping, el líder supremo de la República Popular China, referente a las reformas de mercado que iniciaron a finales de 1978 bajo su gobierno. El artículo se basa en gran medida en observaciones realizadas por el líder comunista entre 1979 y 1985.

El contexto que da lugar a las reformas

Las reformas de finales de 1978 implementadas por Deng Xiaoping, son el resultado de varios intentos por desarrollar las fuerzas productivas de China.

Entre los años 1949 y 1957 el Partido Comunista de China (PPC) implementó la estrategia de crecimiento desequilibrado (Cheng Chu Yuan, 1971) efectuado años antes en el desarrollo de la Unión Soviética (URSS), donde la industria productora de bienes de capital (plantas, maquinaria, equipos, etc.) era prioritaria y extraía recursos del campo para poder financiarse y crecer (Preobrazhensky, 1926). No obstante, China estaba en condiciones de atraso mayores que la URSS para implementar dicha estrategia (Raymond C L Yeap, 2007) y el surgimiento de la inflación en los productos básicos, los cuellos de botella en el transporte y desequilibrios en la balanza de pagos (mayores flujos de valor hacia el exterior que hacia el interior del país) forzaron la reducción de la inversión y el replanteamiento de dicha estrategia (Cheng Chu Yuan, 1971).

Posteriormente, entre 1958 y 1960 bajo la política de Gran Salto Adelante, se intentó una estrategia de crecimiento equilibrado entre el sector agrícola y el sector manufacturero, empleando pequeños talleres con herramientas rudimentarias y sustituyendo capital por trabajo como forma de acabar con el desempleo. Sin embargo, la falta de conocimiento técnico en la industria y de incentivos para aumentar el esfuerzo en el campo colectivizado, derivó en un enorme deterioro económico bajo la dirección de Mao (Cheng Chu Yuan, 1971; Raymond C L Yeap, 2007). Se hicieron rectificaciones entre 1961 y 1965, y se logró la recuperación económica dando prioridad a la agricultura, la industria liviana y la industria pesada, en ese orden de importancia (Cheng Chu Yuan, 1971).

Las reformas de 1978 no solo tuvieron dichos antecedentes económicos, también le antecedió la política maoísta que reemplazaba los incentivos materiales en el lugar de trabajo por adoctrinamiento político de compromiso comunista: la gran revolución cultural (Cheng Chu Yuan, 1971) que condujo a radicalismos de izquierda.

Las reformas de mercado 1978

El desarrollo de las fuerzas productivas constituía una condición fundamental para mantener la estabilidad y el modelo socialista (Deng, 1979A, 1984). La postura económica de Deng Xiaoping se enmarcaba, a grandes rasgos, en los planteamientos de dirigentes comunistas como Liu (Raymond C L Yeap, 2007) y Chen Yun que abogaban por la implementación de elementos de mercado dentro del socialismo, cuando aún vivía Mao.

La dirección del Partido comunista de China tuvo claridad desde un principio de que sin estabilidad no era posible implementar las reformas de mercado, y dicha estabilidad en China, significaba mantener el modelo político de partido único y el veto a manifestaciones que abogaban por la liberalización burguesa que atentaba contra la unidad del país (Deng, 1979B, 1985). Ya en los años 50s Liu había advertido que el partido comunista tendría apoyo popular siempre y cuando hubiese un desarrollo económico estable (Raymond C L Yeap, 2007).

A finales de 1978 las reformas al modelo socialista tomaron lugar primero en las zonas rurales, donde se encontraba el 80% de la población, como forma de dinamizar la mayor parte de la economía, luego se extendieron al resto del país cubriendo tanto la industria como el comercio (Deng, 1984).

No obstante, a pesar de darle cabida al mercado y al capitalismo, Deng alegaba conservar el socialismo bajo la guía teórica del marxismo, pero apegado a la realidad concreta de China. De tal forma, apelaba al concepto maoísta de buscar la realidad a partir de los hechos (Deng, 1984), y un poco más de un lustro después de iniciadas las reformas, Deng continuaba en 1985 proponiendo el fortalecimiento del socialismo como objetivo principal de su política (Deng, 1985), argumentando que el uso del mercado no era exclusivo del modo de producción capitalista y había sido empleado incluso durante el feudalismo (Deng, 1979A).

Deng veía la gestión empresarial capitalista como un tipo de tecnología necesaria para solventar el anquilosamiento del modelo (Deng, 1984). Un tipo de concesión económica, más no política a los capitalistas como argumentara Bukharin (1921) con la Nueva Política Económica que permitió actividad privada en la URSS, pero sin soltar “las ramas principales de la industria” (p.12), lo que en palabras de Xiaoping (1984) serían el mantener “el sector socialista como pilar” (p. 5).

Es importante señalar que, a pesar de los cambios de modelo económico, Mao Tse Tung nunca fue satanizado en China , como sí ocurrió con Stalin en tiempos de Nikita Khrushchev en la URSS. Por el contrario, el presidente Deng Xiaoping no negó la importancia de Mao y reconoció que bajo su liderazgo se sentaron las bases materiales y técnicas del desarrollo del país, al adaptar el marxismo a las condiciones concretas de China e iniciar el proceso de unificación y de industrialización (Deng, 1979A, 1982, 1984).

La economía de mercado como complemento

El nuevo modelo que nace de las reformas de 1978 se conoce como Economía Socialista de Mercado o Socialismo con Características Chinas (Deng, 1979A, 1984), y consiste en el empleo de la economía de mercado como forma de desarrollar las fuerzas productivas, pero manteniendo como pilar el modelo socialista de economía planificada. En este orden de ideas, la economía de mercado es instrumentalizada para lograr los fines económicos del PPC, apoyándose en parte, en la inversión extranjera regulada (Deng, 1979A) como se explica en el post El modelo chino y la manufactura de su desarrollo.

Si bien el crecimiento económico requiere de grandes inversiones en maquinaria y equipo, su empleo eficiente en el proceso productivo es crucial (De Long y Summers,1992). Es en este sentido que Deng Xiaoping aseveró que los esfuerzos deben conducir a resultados prácticos y debe ser estimulado en el puesto de trabajo de manera que los eslóganes vacíos quedarían en el pasado. No se trata solo de tener recursos disponibles, sino de aplicar la racionalidad económica capitalista en su gestión. Por tanto, de forma explícita el líder comunista planteó que, para facilitar el progreso económico, se requería de empresarios y empresarias capaces de administrar los recursos viendo oportunidades de negocio a través de las demandas del mercado, ya no bajo el esquema top-down de asignación de recursos financieros, sino con el empleo de préstamos de la banca con tasas de interés, donde se identifique oportunidades de negocio adelantando dinero en función de la rentabilidad de los préstamos (Deng,1979B).

Deng resaltaba la complementariedad de la economía de mercado y el socialismo: la primera tiene como principio la generación de riqueza material, mientras que el segundo tiene como principio la reducción de la pobreza a través de la redistribución (Deng, 1984). Por otra parte, en su visión, el Estado era el gran administrador y distribuidor al que le pertenece en primera instancia la riqueza creada, luego le pertenece a la gente (Deng, 1985).

En 1979 en un foro ante secretarios del PCC, expuso su mirada respecto al “reajuste económico” a través de un ejemplo donde se entiende que el Estado debe encargarse de lo grande, del “ferrocarril”, mientras que la iniciativa privada, de lo pequeño: las duchas, baños y demás bienes y servicios que requieren los trabajadores para su comodidad (Deng, 1979B). El sector privado, en su naturaleza, recibe los estímulos que el sector público no, y cumple con su tarea complementaria de mejora de bienes y servicios. En este orden de ideas, el modelo mixto propuesto no es más que el empleo de ambas manos: la mano visible del Estado y la mano invisible del mercado (John Ross).

Ultimas apreciaciones

Como economía en transición (transitional economy) es complejo saber qué dirección está tomando dicha transición; es difícil conocer si en China se desarrollan las fuerzas productivas del capitalismo sirviéndose del Estado o, por el contrario, se está desarrollo la capacidad productiva del socialismo instrumentalizando la empresa privada.

Los cambios que permitieron la entrada del capitalismo han perdurado en el tiempo y parece no ser un tipo de retirada estratégica que aplicasen los soviéticos con la Nueva Política Económica (Lenin, 1921). Las medidas adoptadas fueron objeto de controversia entre la ortodoxia comunista, incluso entre los que proponían cambios hacia la inclusión de mecanismos de mercado, como por ejemplo Chen Yun, quien teorizó el modelo mixto chino con la metáfora del mercado como un ave en la jaula del plan socialista y que en 1984 se convirtió en crítico de la dirección que había tomado las reformas al considerarlas demasiado inclinadas hacia el capitalismo.

Indudablemente a partir de las reformas, China entró en una dinámica capitalista donde el mismo Deng Xiaoping reconocía que los flujos de capital extranjero están en función de la tasa de ganancia que pueden extraer los capitalistas, dado el precio de la mano de obra, la disponibilidad de los recursos naturales y la solvencia del país (Deng, 1979B), de manera que el partido debe mantener la estabilidad macroeconómica para que el capital privado extraiga plusvalía. Incluso hoy en día existen millonarios chinos invirtiendo en el exterior, como lo ilustra el Washington Post y operan con la misma dinámica anti laboral –sindical –que cualquier país capitalista (como se evidenció en el documental American Factory).

El líder comunista argumentaba que la tarea principal del socialismo es el desarrollo de las fuerzas productivas y la eliminación de la pobreza, y que la precariedad económica no es socialismo, ni mucho menos comunismo (Deng,1984). A raíz de las reformas, China ha demostrado gran capacidad de reducción de la pobreza (Lin, 1998), sin embargo, Deng Xiaoping también entendía por socialismo la no polarización del ingreso (Deng, 1985). En la actualidad, eso es lo que vemos en China: pasó de tener una distribución del ingreso similar a la de los países nórdicos más igualitarios, a ser similar a la de los Estados Unidos, como lo muestran las estimaciones de Piketty, Yang y Zucman.

Por otro lado, argumentaba que la base económica socialista era lo suficientemente extensa como para absorber miles de millones de dólares de inversión extranjera sin ser sacudida en absoluto (Deng, 1979B,1984). Si bien el PCC se ha limitado a regular al capital en lugar de abolirlo, hasta el momento la burocracia mantiene su independencia de la clase capitalista y ha demostrado que los magnates no son los que gobiernan; como se reconoce en un análisis desde el marxismo. También es cierto, como lo señaló Deng Xiaoping, que la reversión de la política de apertura y del dinamismo del mercado doméstico constituiría la reducción de la calidad de vida de la mayoría de chinos y la pérdida del apoyo popular al partido comunista (Deng, 1984B).

Referencias

Bukharin (1921) The New Economic Policy of Soviet Russia. https://www.marxists.org/archive/bukharin/works/1921/07/08.htm

Cheng Chu Yuan (1971). The Economy of Communist China, 1949-1969. Michigan Papers in Chinese Studies. https://library.oapen.org/bitstream/handle/20.500.12657/41818/9780472902200.pdf?sequence=1

De Long, J. Bradford. & Summers, Lawrence, H. The Quarterly Journal of Economics, Vol. 106, No. 2 (May, 1991), 445-502.

Deng Xiaoping (1979 B). Some Comments On Economic Work.

Deng Xiaoping (1979A). We Can Develop a Market Economy Under Socialism

Deng Xiaoping (1982). China’s Historical Experience in Economic Construction

Deng Xiaoping (1984A). Building a Socialism with a Specifically Chinese Characteristics

Deng Xiaoping (1984B). One Country, Two Systems

Deng Xiaoping (1985). Bourgeois Liberalization Means Taking the Capitalist Road

Lenin, V. I. (1921) The New Economic Policy and the Task of the Political Education Departments.

Lin, Justin (1998). Demystifying the Chinese Economy. Australian Economic Review. vol. 46, no. 3, pp. 259–68

Preobrazhensky, E. (1926). The New Economics. Clarendon Press, Oxford. P.285

Raymond C L Yeap, 2007. The Theory of Transition in China: The Thought of Liu Shaoqi. School of East Asian Studies.

Fuente: http://economikapital.com/index.php/2021/10/08/deng-xiaoping-y-la-herramienta-capitalista-en-la-maquinaria-economica-china/?fbclid=IwAR0sO3F2QKAtSCoNKKqhw4qBlJHbyXdPOXAqY7-altjJUeUiqFoMfksC2JI

miércoles, 1 de septiembre de 2021

El modelo chino y la manufactura de su desarrollo



Ilustración realizada por el autor del artículo

China se ha convertido en una economía enigmática. Su apabullante crecimiento económico sostenido en el tiempo, sumado a su gran tamaño, ha llevado al país a constituirse en un poderoso polo económico que hace contrapeso a las demás naciones industrializadas.

Si bien China se ha apoyado en salarios bajos, como históricamente lo hicieron los países pobres que buscaron acumular capital, su modelo económico ha mostrado con creces ser exitoso: sus aceleradas tasas de crecimiento se han registrado junto a un sustancial cambio tecnológico. Todo esto ha permitido una fuerte reducción de la pobreza (Lin, Fang y Li, 1998) con incremento real de los salarios, algo de lo que hablase Marx (1865) al reconocer que con la acumulación de capital viene el fortalecimiento de la posición negociadora de los trabajadores sobre su salario, aunque no de forma permanente.

En El Pequeño Libro Rojo, Mao Tse Tung (1966) reconoce en el ahorro un elemento clave para la expansión de la producción. Hoy existen pocas dudas de que el ahorro y las extraordinarias altas tasas de inversión han permitido el acelerado crecimiento económico de China (Knight y Ding, 2009). La asignación de recursos para la ampliación de la capacidad productiva es un elemento común de toda economía que se acelera. Sin embargo, diversas experiencias a nivel internacional han mostrado que para que ocurra dicha dinámica expansiva de inversión y crecimiento económico de largo plazo, se requiere acumulación de capital en el sector de la industria manufacturera que permita trepar la escalera tecnológica (Chang, 2003; Chang, 2007; Chang, 2010), como es el caso de los países asiáticos, incluida China (Lin Y Chang, 2009).

El modelo mixto chino

El país aprovechó los siguientes dos elementos. Por un lado, las ventajas del mercado para la creación de bienes con valor de cambio (precio y ganancia), en donde existe competencia entre empresas privadas y hay enriquecimiento individual. Por otro lado, aprovechó la planificación y producción de empresas públicas en donde el Estado mantiene el monopolio en la producción de bienes con valor de uso, buscando suplir necesidades de la población sin enriquecimiento individual. En este sentido, China ha usado ambas manos, como escribiera John Ross (ver aquí); la mano visible del Estado y la mano invisible del mercado.

China aprendió de los errores del campo socialista, realizando reformas de mercado antes que los soviéticos y en medio de la popularidad de la que gozaba el socialismo, lo que les permitió mantener la estabilidad política y su independencia nacional bajo las directrices del partido comunista (ibid).

Pareciera que el modelo chino es el desarrollo lógico de las indicaciones que en su momento hiciera Mao Tse Tung, quien, en su crítica a Stalin (ver aquí) señalaba que dentro del socialismo la propiedad privada se mantenía a pesar de la planificación de la economía, y de tal forma, mientras los bienes de capital se encuentren bajo el comando de la burocracia, los bienes de consumo deben estar bajo la lógica del mercado. El partido comunista chino, tomó lo grande, el hierro, y delegó lo mediano y lo pequeño a los capitalistas que buscan la ganancia regidos por la ley del valor, habida cuenta del reconocimiento de la dificultad dentro de la planificación en virtud de la dimensión de lo que se planifica, en donde la burocracia puede definir el valor de uso de la industria pesada e infraestructura, pero encuentra dificultades en la planificación de los múltiples bienes de consumo al no definir su valor de uso (ver aquí artículo de Saikat Bhattacharyya sobre el tema).

También, en la visión de Mao, dicha producción mercantil en un contexto socialista es producción mercantil que le sirve al proyecto socialista. Así pues, lo que han hecho los chinos es utilizar la producción de mercancías, pero manteniendo la planificación y el papel medular de la producción de bienes de uso por parte del Estado; como lo dijera Mao (2004) nueve años después de la revolución de 1949:

la ley del valor no tiene una función reguladora. La planeación y la política a cargo juegan ese rol… es decir, (la ley del valor) no tiene función determinante. La planificación determina la producción, por ejemplo, para cerdos o acero, no usamos la ley del valor; confiamos en la planeación (p.9)

Entonces, las reformas de mercado de 1978, que le dieron cabida a la inversión extranjera directa, sería la continuación de una directriz ya trazada, pero esta vez, apoyada en la producción mercantil extranjera a través del intercambio comercial internacional.

Las reformas de mercado, a pesar de darse en un país controlado por el partido comunista, significaron un buen negocio para los capitales extranjeros, que veían en China un mercado de productores y consumidores del cual beneficiarse. Así, los chinos tomaron ventaja de la inversión extranjera directa, condicionándola para que las multinacionales transfirieran conocimiento y tecnología con el propósito de aprender y modernizar la economía.

La acumulación de capital y capacidad productiva viene liderada por criterios de producción movida por la rentabilidad, no por asignación decretada desde arriba sin criterio económico por parte del buró político. Los datos mostrados por Knight y Ding (2009), evidencian que la inversión, medida como porcentaje del PIB, la mayor parte entre 1995 y 2005 fue efectuada por las empresas (alrededor del 29%), seguida por los hogares (entorno al 5%) y el gobierno (que aumentó del 2.8% al 4.1%). Desde otro ángulo, si se descompone la inversión por sector, las empresas explican tres cuartos del total invertido. Por otro lado, las empresas privadas entre 1994 y 2003 no obtuvieron participación en el presupuesto del Estado, mientras que las empresas estatales y de propiedad colectiva fueron financiadas en un 11% y un 5-5% por el Estado, respectivamente.

Lin (1998, 2004) argumenta que la estrategia de China radicó en la explotación de sus ventajas comparativas identificadas por el mercado, pero apoyadas por el Estado. Se montaron industrias intensivas en mano de obra, un factor productivo del que tiene abundancia y bajo precio relativo, que le permitió competir en los mercados internacionales y generar excedentes para la inversión. Luego, con la acumulación de capital el país se volvió competitivo en industrias intensivas en dicho factor productivo y de mayor sofisticación tecnológica.

Manufactura como palanca del desarrollo

El país hace parte del patrón histórico que evidencia que los países que se industrializan lo hacen gracias a la intervención del Estado (Chang, 2003, 2007). Como lo argumentan Murphy, Shleifer, Vishny (1989), teóricamente se entiende que el Estado puede servir de coordinador de las actividades industriales y encausar la economía hacia un equilibrio de industrialización con alta productividad (rendimientos crecientes a escala).

China ha mostrado un alto nivel de industrialización medido por la participación del 32% del valor agregado de la manufactura en el Producto Interno Bruto entre 2004 y 2011 (datos aquí). Si bien es cierto que la manufactura pierde paulatinamente peso en la producción total, ésta todavía sigue estando muy por encima de países como Japón, Singapur, suiza y Alemania, cuatro de los países más industrializados del mundo.

Por lo menos hasta finales de los 90s, China priorizó sus objetivos de producción y empleo sobre los objetivos de rentabilidad, conservando sus empresas estatales y manteniendo su política de flexibilidad presupuestal para mantener los altos niveles de inversión. Después vendrían las reformas en su sector público, con privatizaciones como forma de incrementar su rentabilidad (Knight and Ding, 2009). Sin embargo, nunca abandonaron su política industrial, como lo afirmó en 2018 White House Office of Trade and Manufacturing Policy de los Estados Unidos, al catalogar dicha intervención estatal como una amenaza que distorsiona los precios internacionales.

En suma, la estrategia china consistió en mantener la inversión y la producción respaldada por el Estado, permitiendo que los trabajadores aprendieran en el oficio a través de la producción acumulada en el sector manufacturero, que se caracteriza por presentar altas productividades, y dando salida a sus productos por medio del mercado externo (Knight y Ding, 2009), pero mejorando la rentabilidad y creando excedentes a través del sector privado (Lin Y Chang, 2009). Es así como China habría logrado el cambio estructural que se refleja en su actualización tecnológica, haciendo concesiones económicas mas no políticas, como una vez lo hicieran los bolcheviques (Bukharin, 1921); restaurando el capitalismo, pero preservando el partido comunista el mando central de la economía, en lugar de un grupo de magnates (ver aquí y aquí sobre la gente adinerada en China y el magnate Jack Ma).

Referencias

Bukharin, Nikolai. The new policies of soviet Russia, Chicago: C.H. Kerr & Co., 1921, pp. 43-64.

Chang, Ha-Joon (2003). Kicking Away the Ladder: The “Real” History of Free Trade

Chang, Ha-Joon (2007). Bad Samaritans: the myth of free trade and the secret history of capitalism. Bloomsbury Press.

Chang, Ha-Joon (2010). 23 things they don’t tell you about capitalism. ALLEN LANE an imprint of PENGUIN BOOKS

Knight, John. y Ding, Sai (2009). Why does China invest so much? University of Oxford.

Lin, Justin (2004). Lessons of China’s Transition from a Planned Economy to a Market Economy. Peking University and Hong Kong University of Science and Technology

Lin, Justin. Fang, Cai. y Li, Zhou (1998). The China miracle: development strategy and economic reform.

Lin, Justin. y Chang, Ha-Joon. Should Industrial Policy in Developing Countries Conform to Comparative Advantage or Defy it ? A Debate Between Justin Lin and Ha-Joon Chang. Development Policy Review, 2009, 27 (5): 483-502

Mao Tse Tung (1966). Quotations from Chairman Mao Tse Tung. The little red book. Foreign Language Press: Pekin.

Mao Tse Tung (2004). Critique of Stalin’s Economic Problems of Socialism in USSR.

Marx (1865). Salario, precio y ganancia. Editorial Progreso Moscú.

White House Office of Trade and Manufacturing Policy. (2018). How China’s Economic Aggression Threatens the Technologies and Intellectual Property of the United States and the World. Recuperado de https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2018/06/FINAL-China-Technology-Report-6.18.18-PDF.pdf



* Economista y Magister en Gestión Pública graduado en la Universidad Santiago de Cali, Colombia. He sido Profesor desde el año 2014 en distintas universidades de Cali. En la actualidad me encuentro adelantando estudios y viajando en Australia. El proposito de mi blog es difundir conocimiento sobre economía y brindar un espacio para el debate.

viernes, 20 de agosto de 2021

El trabajo es la pieza medular

 Por Medardo Alfonso Palomino Arias*

17 de agosto de 2021

Ilustración realizada por el autor del artículo

La pandemia nos mostró que todo el dinero, los bienes de capital como la maquinaria y el equipo, son inútiles si no se tiene la mano de obra para operarlos y crear valor. Se ha evidenciado entonces que el capital, producto del ahorro, no es la esencia de la producción, sino que es el trabajo. El capital potencia el trabajo que crea valor, más no es la esencia del mismo. La necesidad del capital por trabajadores que lo operen, hace recordar las ideas de los economistas clásicos, David Ricardo, Adam Smith y Carlos Marx, quienes sostenían que el valor de las mercancías proviene del tiempo de trabajo necesario promedio para producirlas. De dicha premisa, Marx (1865) deduce que los propietarios de los medios de producción (capital) explotan el trabajo mediante el pago parcial del valor que este último crea, lo que él llamó plusvalía. Esta parte del valor no pagada, la destina el capitalista a reponer los materiales, al mantenimiento de los bienes de capital o maquinaria, y el restante se lo apropia. Tal excedente o plusvalía se expresa en dinero y se reinvierte en el proceso productivo para adquirir bienes de capital y contratar trabajadores para re-producir el proceso.

El trabajo es más que un simple factor productivo

La economía ortodoxa explica la producción como el resultado de combinar los factores productivos, trabajo y capital, de tal manera, iguala el trabajo humano con el capital, al punto que lo muestra como un factor productivo más. No obstante, contrario a ser igual a cualquier factor, el trabajo humano explica la acumulación de capital, como lo escribiera Marx (1849) en Trabajo Asalariado y Capital:

El capital está formado por materias primas, instrumentos de trabajo y medios de vida de todo género que se emplean para producir nuevas materias primas, nuevos instrumentos de trabajo y nuevos medios de vida. Todas estas partes integrantes del capital son hijas del trabajo, productos del trabajo, trabajo acumulado. El trabajo acumulado que sirve de medio de nueva producción es el capital (p.24)

Además, la capacidad de aprender y volverse más productivo diferencia al ser humano de la máquina. Aunque estas últimas pueden incrementar su productividad o eficiencia al volverse más sofisticadas, tal aumento en eficiencia viene dada de forma exógena al bien de capital, es decir, es creación del ser humano que toma lugar de forma incremental en el proceso de producción, conforme el conocimiento se acumula. Schultz (1961) señala que el conocimiento de los trabajadores (capital humano), generado por la inversión en educación, es lo que explicaría los incrementos de productividad, y por ende, el crecimiento y desarrollo económico de los países.

La máquina no puede ser explotada

Por otra parte, cuando un capitalista adquiere en el mercado maquinaria y contrata trabajadores, solo puede explotar al trabajador o sacar ganancia de él, no de la máquina, pues esta no puede producir mercancías por sí misma y su valor tiende a caer con el tiempo, ya sea por obsolescencia debido al cambio tecnológico o por el deterioro natural de la materia. La única forma de recuperar el dinero invertido en la máquina y generar dinero adicional, es a través de la contratación y explotación del trabajo asalariado (trabajo vivo).

Según Marx (1865), la acumulación progresiva de “medios de producción de todo género, crece con mayor rapidez que la parte destinada a salarios, o sea, a comprar trabajo”, de tal forma, “al desarrollarse la industria, la demanda de trabajo no avanza con el mismo ritmo que la acumulación de capital. Aumenta, sin duda, pero aumenta en una proporción decreciente, comparándola con el crecimiento del capital” (p.60). Es decir, se necesitará cada vez mayores inversiones en capital para poder emplear la misma cantidad de trabajadores, por ende, la rentabilidad de los negocios tiende a caer, y el riesgo de no recuperar lo invertido, tiende a aumentar.

Piénsese en una gran fábrica que necesite una alta inversión inicial en planta, maquinaria y equipo, su productividad por trabajador sería muy grande, la generación de valor por unidad muy pequeño y los mercados tendrían que ser lo suficientemente grandes para absorber todas esas mercancías de pequeño valor unitario. El riesgo de perder toda la inversión en capital físico aumenta. Este riesgo es lo que impulsaría la especulación en bolsa (ver aquí de Alex Grant, quien habla al respecto), desviando recursos de la economía real.

En un pequeño articulo (ver aquí), Jose Roberto Acosta habla de esta falta de rentabilidad de los negocios. Al invertir en maquinaria, se debe recuperar ese dinero por medio de su uso productivo, sin embargo, la fuerte competencia probablemente acelere la obsolescencia de la maquinaria o tecnología (software o aplicación) antes de que se recupere el dinero invertido en ella, por tanto, la inversión en capital físico, no asegura un retorno adecuado debido a que la producción intensiva en maquinaria se vuelve menos rentable y más riesgosa, por lo tanto, los negocios como Rappi o Uber, son atractivos para el capital, en virtud de que estos negocios son intensivos en mano de obra dispuesta a vender su tiempo y hacer la inversión en la “máquina de transporte”.

La sociedad robotizada

En artículo de Forbes (ver aquí), Tim Worstall imagina una sociedad totalmente robotizada y argumenta que la lucha competitiva entre capitalistas por vender los bienes y servicios de sus ejércitos de robots deprimiría los precios, a tal punto, que todos los individuos de la sociedad serían infinitamente ricos. De esta forma desaparecería el valor. En ese punto de la capacidad productiva, argumenta Worstall, todas las necesidades y deseos podrían ser satisfechos, estaríamos viviendo lo que Marx llamó el verdadero comunismo, donde las personas podrían hacer tanto como lo que desean: “ser un granjero en la mañana, y un filósofo en la tarde. Como también podría ser, hacer un poco de jardinería y luego charlar con los amigos tomándose unas cervezas”.

Se entiende entonces de lo anterior, que en una sociedad 100% robotizada, ningún ser humano sería necesario para producir y ser pagado por ello. Por tanto, el costo de producción de mercancías caería a cero, toda vez que los bienes de capital (máquinas) se fabricarían así mismos y producirían los bienes de consumo para los seres humanos. De este modo, si no hay puestos de trabajo, no hay costo, y, por ende, no hay valor de cambio o precio.

En suma, es el trabajo el componente medular de la economía y no el capital. Ya lo dijo el magnate estadounidense Jeff Bezos al volver del espacio en su nave: «también quiero agradecer a cada empleado y consumidor de Amazon porque ustedes pagaron por todo esto» (ver aquí).


Referencias

Marx (1849). Trabajo Asalariado y Capial. Editorial Progreso Moscú.
Marx (1865). Salario, precio y ganancia. Editorial Progreso Moscú.


* Economista y Magister en Gestión Pública graduado en la Universidad Santiago de Cali, Colombia. He sido Profesor desde el año 2014 en distintas universidades de Cali. En la actualidad me encuentro adelantando estudios y viajando en Australia. El proposito de mi blog es difundir conocimiento sobre economía y brindar un espacio para el debate.

miércoles, 11 de agosto de 2021

El fantasma de la hiperinflación y la emisión monetaria

Por Medardo Alfonso Palomino Arias*
5 de agosto de 2021                                  
Ilustración realizada por el autor del artículo

Existe una idea bastante difundida entre economistas y en redes sociales que afirma que la emisión monetaria produce inflación (subida general de precios) y también, puede producir hiperinflación, como se conoce a la fuerte subida general y descontrolada de precios. Muchos economistas promueven dicha tesis y es difundida hasta en círculos no especializados en la cuestión. En este post se discutirá la idea sobre la hiperinflación causada por la emisión monetaria.

El argumento más difundido establece que, cuando se aumenta la emisión monetaria y este dinero llega al público, la mayor demanda de bienes y servicios, dada una oferta de los mismos, presiona los precios al alza. En otras palabras, mucho dinero comprando pocos bienes provoca subida general de precios. Sin embargo, esto no necesariamente tiene porque ser así. Primero que todo, no siempre mayor emisión significa mayor cantidad de dinero en manos de los hogares que demandan bienes y servicios, pues dada la institucionalidad de las economías modernas, la banca privada puede quedarse con la liquidez sin hacer mayores préstamos a los hogares, por ende, no habría mayor demanda de mercancías y ninguna presión inflacionaria. También se puede dar que, en virtud de la incertidumbre en tiempos de crisis, el dinero se atesore sin que entre en circulación y, por lo tanto, no haya mayor demanda de bienes. Segundo, las empresas al ver crecer la demanda por sus productos bien pueden optar por incrementar las cantidades producidas y evitar el riesgo de subir precios mientras su competencia aumenta cantidades manteniendo los precios relativamente bajos. Entonces, más cantidad de dinero, no siempre conduciría a aumentos de precios, puesto que también podría afectar la producción.

Pero hasta el momento se ha hablado en el corto plazo, es decir, cuando las empresas pueden contratar más trabajadores y producir más cantidades de su producto como respuesta a mayor demanda del mismo. Pero, ¿Qué pasaría en el largo plazo? Los libros de texto ortodoxos indican que cuando todas las empresas emplean el cien por cien de su capacidad instalada, es el momento en el cual los precios subirían. En otras palabras, en el largo plazo mayor cantidad de dinero no influiría en la producción, sino en los precios. No obstante, eso no se ha observado. El capitalismo funciona con sobre capacidad instalada, como lo señala Rolando Astarita (ver aquí). Por tanto ¿Por qué subirían los precios si las empresas mantienen capacidad ociosa que podrían utilizar para aumentar la producción? No obstante, no profundizaré en este tema, puesto que mi interés en este post es la hiperinflación, o subida acelerada del nivel general de precios, como consecuencia de la emisión monetaria. Entiéndase “subida acelerada” como cuando los precios de los bienes, en promedio, crecen a una tasa del 50% al mes (ver aquí un artículo técnico sobre el tema).

El famoso economista liberal, y mediático, Daniel Lacalle, fundamenta la idea de que la emisión monetaria destruye el valor de la moneda a tal punto que da origen a la hiperinflación, mostrando en uno de sus artículos las siguientes series de datos de países que sufrieron hiperinflación: Chile, Zimbabue y Venezuela (ver aquí artículo de Lacalle).


Primero que todo, hay que tener claro que correlación no es igual a causalidad. Además, los gráficos donde se muestra la correlación entre inflación y emisión para los casos de Chile, Zimbabue y Venezuela, evidencian que, en Chile la emisión de dinero se desacelera alrededor de 1973, viene la aceleración de los precios y posteriormente crece la emisión de dinero para alcanzar los precios. Todo esto en medio de inestabilidad política (golpe a Salvador Allende en 1973 con ayuda estadounidense, ver aquí). Aunque puede haber un efecto diferido, en donde las emisión anterior explica la suba de precios futura, esto no es muy claro y la fuerte aceleración de la oferta de dinero vino una vez los precios se dispararon (comparar pendientes de la emisión de dinero de 1972 vs 1973).

Para el caso de Zimbabue, antes que en este país se experimentara la hiperinflación en el año 2007, precedieron 10 años de caída sostenida del Producto Interno Bruto per cápita; en 2006 el producto por habitante era el 50% del que fue en 1997 (Maddison, 2018). Los altos niveles de pobreza, colapso del servicio eléctrico, falta de recursos para reponer equipo, y la consecuente inestabilidad social, caracterizaron al país mientras experimentó el proceso hiperinflacionario (ver aquí articulo)

En Venezuela, la inflación se aceleró alrededor del 2013, la pendiente cambió de sentido abruptamente, mientras que el crecimiento del dinero fue sostenido sin presentar sobresaltos hasta un poco antes de comenzar el año 2014, año en el que se acelera la emisión de dinero y la pendiente aumenta, ya habiendo una inflación acelerada. El comportamiento de estas dos variables, inflación y emisión, coinciden con la caída del precio internacional del petróleo en el 2014, lo cual, dada la alta dependencia de Venezuela a las importaciones, el país termina importando inflación; compra todo más caro dado que su moneda se ha devaluado por la caída del precio del producto que más exporta (ver aquí mi paper que evidencia el problema estructural venezolano).

Hay quienes argumentan que, en el caso de este último país, el problema pasa por la inestabilidad política. Por ejemplo, los papers de Curcio (2015, 2016) sustentan que los niveles de escasez concuerdan con eventos electorales y que el crecimiento irregular de la inflación fue inducido. Es decir, nada o muy poco tiene que ver la emisión monetaria en el origen de la hiperinflación venezolana.

Las Hiperinflaciones no son usuales

Puede ser que la relación entre emisión monetaria e hiperinflación, o incluso, inflación a secas, no pase por aumentos desproporcionados de demanda agregada por bienes y servicios, sino por expectativas sobre el valor futuro de la moneda, en virtud de problemas institucionales de falta de demanda de la moneda debido a la falta de confianza en un banco central que la emite descontroladamente. El público demandaría mucho más una moneda fuerte (dólares) que la moneda doméstica. Sin embargo, aun aceptando que el aumento de la oferta monetaria trajera consigo automáticamente pérdida de confianza en el valor de la moneda, las hiperinflaciones son cada vez menos comunes (Hanke y Krus, 2012), mientras que los estados siguen con fuertes emisiones monetarias, sobre todo durante la pandemia que inició en 2020. No veo hiperinflaciones brotando alrededor del mundo. El tema pasa por la demanda de dinero, que incrementa cuando hay crisis económicas, y, por tanto, mayor oferta monetaria no implica subida obligada de precios. En los últimos años Japón ha realizado ingentes emisiones de dinero y no veo a ese país envuelto en una subida general de precios, todo lo contrario, lucha para que los precios dejen de bajar (ver aquí, ver aquí y ver aquí).

Garay (1990) explica que la moneda es una institución social, más que una herramienta empleada como unidad de cuenta, por tanto, la destrucción del valor de la moneda que toma lugar en los procesos hiperinflacionarios, se desprende de la desconfianza e incertidumbre general que crean las crisis sociales e institucionales y de desequilibrios macroeconómicos que van más allá de la mera emisión monetaria.

Dado lo anterior, es más acertado creer que la hiperinflación no es causada por emisión desbordada de dinero por parte de un banco central irresponsable, sino que es el producto de un fuerte colapso del sector real o productivo de la economía, en el cual los estados desesperados se ven forzados a emitir para mantener la actividad económica (ver aquí un artículo al respecto). Hay casos ilustrativos, el de Alemania en 1922, después de la primera guerra mundial, el caso de la URSS, en ese mismo año, en medio de la crisis política y económica de la revolución Bolchevique, o la que Roca (1996) llama “cuasi hiperinflación” en el caso de Colombia en 1905, y su inestabilidad política y económica, pasada la guerra de los mil días en 1902.

Entonces, ¿Toda inflación es monetaria? ¿La emisión monetaria produce hiperinflación? Una respuesta tajantemente afirmativa a estas preguntas, es muy osada. Mejor recordar lo que algún día escribiera Fernand Braudel: “Las explicaciones simples, son harto discutibles” (Braudel, 2006).

Referencias

Braudel, Fernand. 2006. El Mediterraneo y el Mundo Mediterraneo en la Epoca de Felipe II. Fondo de Cultura Económica. 1 Edición.

Curcio, P. (2015). Desabastecimiento e Inflación en Venezuela. Pp. 1-43

Curcio, P. (2016). La Mano Visible del Mercado Guerra Económica en Venezuela (2012-2016), Manipulación del Tipo de Cambio e Inflación Inducida. Pp.1-36

Garay, Luis Jorge. El dinero en modelos de equilibrio general sobre la No Neutralidad del Dinero, una Nota Introductoria. Cuadernos de Economia. No. 14, Bogotá, 1990. pp. 7-21

Maddison Project Database, Version 2018. Bdt, Jutta, Robert Inklaar; Herman de Jang and Jan Luiten van Zanden (2018) Luiten van Zanden (2018),

Steve H. Hanke and Nicholas Krus 2012. World Hyperinflations. CATO, Working paper.


* Economista y Magister en Gestión Pública graduado en la Universidad Santiago de Cali, Colombia. He sido Profesor desde el año 2014 en distintas universidades de Cali. En la actualidad me encuentro adelantando estudios y viajando en Australia. El propósito de mi blog es difundir conocimiento sobre economía y brindar un espacio para el debate.