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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

lunes, 14 de septiembre de 2015

China e India compran todo el oro de la Bolsa de Metales de Londres

RT  -   14 sep 2015 17:35 GMT




En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el mayor mercado mundial de opciones y contratos a futuro de metales no férricos, prácticamente no queda nada de oro 'real' porque todo lo han comprado China e India.

El presidente de la compañía minera rusa Petropavlovsk, Peter Hambro, ha declarado que en los últimos años la India y China han adquirido todo el oro de la Bolsa de Metales de Londres, según informa la cadena de televisión BloombergTV.

Según el jefe de la oficina de Singapur de BullionStar.com, Torgny Persson, la empresa A-Mark, uno de los mayores mayoristas en el mercado de metales preciosos, confirma esta información. Esta compañía informó que, incluso, se vio obligada a dejar de aceptar solicitudes para acuñar monedas de plata canadienses, así como las de otros países.

Además, A-Mark señaló que el fuerte aumento del déficit de metales preciosos, tanto en el mercado mayorista como en la venta al consumidor final, supone una grave amenaza para los mercados financieros globales.

El Banco Popular de China abre el mercado de divisas a los bancos centrales extranjeros



PHOTO: BLOOMBERG NEWS

Por GRACE ZHULunes, 14 de Septiembre de 2015 12:05 EDT

BEIJING (EFE Dow Jones)--El Banco Popular de China anunció el lunes que permitiría a los bancos centrales extranjeros negociar en el mercado de divisas del país, haciéndose eco de la promesa hecha por el primer ministro chino, Li Keqiang, la semana pasada en el Foro Económico Mundial.

El banco central indicó que daría acceso a los bancos centrales mundiales a las operaciones en el mercado interbancario chino de divisas, según un comunicado en su página web.

El organismo dijo también en el comunicado que las instituciones financieras chinas vendieron más divisas que el banco central en agosto, debido principalmente a la elevada liquidez existente en el sistema bancario chino y la gran demanda de divisas por parte de empresas y particulares.

Según datos publicados el lunes, el banco central y las instituciones financieras de China vendieron una cantidad récord de 723.800 millones de yuanes (US$113.560 millones) en divisas en agosto. El banco central también informó de un descenso récord de US$93.900 millones de sus reservas de divisas este mes. Ambos datos apuntan a una persistente tendencia de salida de capital del país a medida que se desacelera la segunda mayor economía mundial.

El Banco Popular de China dijo en el comunicado que la caída mayor de las reservas de divisas, en comparación con el descenso de la posición de compras de divisas, se debió principalmente a los cambios en los precios de los activos de reserva y a las retiradas de fondos de los proyectos crediticios.

Así mismo, el banco central y las instituciones financieras de China vendieron una cantidad récord de 723.800 millones de yuanes (US$113.700 millones) en divisas extranjeras en agosto, de acuerdo con los cálculos elaborados por The Wall Street Journal con los datos del banco central, publicados el lunes.

El dato de agosto --que supone el mayor descenso en las reservas de divisas-- se suma a las ventas netas de 249.100 millones de yuanes de julio, lo que indica que siguió saliendo capital de China.

El gobierno anunció un descenso récord en las reservas de divisas en agosto.

Las compras de divisas del sistema bancario se situaron en 28,2 billones de yuanes a finales de agosto, por debajo de los 29,16 billones de julio, de acuerdo con los datos del banco central. La cifra ha bajado durante tres meses seguidos, según los datos oficiales.

Aunque el dato incluye las compras de los bancos comerciales y de otras entidades financieras, lo que indica principalmente son las compras realizadas por el banco central.

Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (III)



Por José Luis Rodríguez
Fotos Claudia Camps 10 Sep 2015 - 9:26am

El impacto de la crisis del Período especial fue enorme para la economía cubana. El PIB cayó 34,8% entre 1989 y 1993, retrocediendo ese año al nivel de 1981; las importaciones se redujeron 75,3%; las inversiones bajaron 61,8%; la agricultura perdió 47,3% en el valor de su producción y la productividad del trabajo descendió 33,7%.
Adicionalmente, la enorme presión inflacionaria se expresó en un aumento de la liquidez en manos de la población que superaba el 66% del PIB y se manifestaba también en la depreciación del valor del peso cubano, cotizado en la economía informal entre 120 y 150 pesos por USD en el primer trimestre de 1994, frente a 7 pesos por USD en 1990. De igual modo, el déficit de presupuesto llegó al 33% del PIB en 1993.
Por otro lado, y a pesar de la política implementada para proteger a la población, el consumo de los hogares por habitante cayó 34,6% de 1989 a 1993, con un insumo calórico que se redujo 34,5% y un insumo proteico que descendió 37,7%. Esto significaba que -como promedio- la población cubana consumió en 1993 solo 1 863 kilocalorías diarias (de un mínimo estimado en 2 100) y 46 gramos de proteína, de un mínimo de 56. Tales niveles de consumo se mantendrían por debajo de lo requerido hasta 1996-1997. Esta se señalaría como una de las causas probables de la aparición de enfermedades como el brote de neuropatía de origen tóxico-nutricional detectado en 1993, que alcanzaría una tasa de incidencia de 493,3 por 100 000 habitantes entre 1992 y 1996.
De igual modo, servicios básicos como el suministro eléctrico también sufrieron fuertes afectaciones, ya que la generación en relación con la capacidad instalada se redujo hasta 38% en 1994, lo cual motivó que ya desde julio de 1992 comenzaran los cortes programados de electricidad, en condiciones en que el país vio reducida su disponibilidad de petróleo equivalente a unas 6,5 millones de toneladas anuales, para un recorte de 50% respecto a 1989.
A las consecuencias anteriormente señaladas se sumaría el incremento de las tensiones sociales que una situación de crisis como la descrita provoca. Estas tensiones tendrían su expresión más aguda con la llamada crisis de los balseros en el segundo semestre de 1994. Sin embargo, un impacto de mayor extensión y calado en el tiempo se registraría como consecuencia del deterioro del nivel de vida de la población, que se manifiesta -entre otros indicadores- a partir de una caída estimada de 56% del salario real en cuatro años, aunque otros autores consideran una disminución de hasta 80%.
No obstante, la magnitud de ese deterioro a partir del incremento en los precios -tal y como ha sido estimado por diversos autores- debe ser tomada con reserva. Al respecto señalaría con razón la investigadora Angela Ferriol que “…en los años de la crisis económica desaparecieron productos de la oferta, aparecieron otros, y se crearon y desaparecieron segmentos del mercado. Considerar todos esos elementos en un estimado del índice de precios requiere de tratamientos técnicamente complejos, de una base de información empírica para esos años que no está disponible y de un estudio conciliado, por lo que los porcentajes de variación del índice de precios al consumidor (…) deben ser considerados con reserva”.
De igual forma, durante estos años se produjo una distribución regresiva de los ingresos en medio de las presiones inflacionarias presentes en el Período especial, las que se agudizarían con la introducción de las remesas de divisas a una parte de la población a partir de agosto de 1993.
El coeficiente Gini mostraba hacia 1989 un valor de 0,25, que denotaba una distribución de ingresos equitativa. Los estimados disponibles para los años 90 muestran que el valor de ese coeficiente se elevó a una cifra entre 0,38 y 0,40, lo cual refleja el deterioro sufrido, aunque, aun así, el indicador se mantenía por debajo de los más importantes países de América Latina. En efecto, el coeficiente Gini en los años 90 llegaba a 0,63 en Brasil; 0,52 en Argentina, Chile y México; 0,44 en Uruguay y 0,42 en Costa Rica.
A pesar de los esfuerzos realizados por el Estado para minorar el impacto de la crisis, no fue posible impedir en estos años el inicio de un proceso de reestratificación social. Según la socióloga Mayra Espina, este proceso llevó a que el índice de población en riesgo de no satisfacer sus necesidades elementales aumentara de 6,3% en 1986 a 14,7% en 1995.
La distribución regresiva de ingresos tuvo como base la diversificación de sus fuentes debido a la expansión de la economía sumergida y el trabajo no estatal, así como las remesas y la creación de fuentes de ingresos diferenciales en divisa para una parte de los trabajadores.
Esta polarización social creó condiciones favorables para el incremento de las conductas antisociales, con fenómenos tales como la prostitución, la corrupción y el delito, comportamientos en los que también se expresaba una pérdida de valores morales por un segmento de la población.
En el discurso pronunciado por el presidente Raúl Castro ante la Asamblea Nacional en julio de 2013, se reconocería el impacto de esta situación al señalar: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de Período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.
A pesar de las enormes dificultades enfrentadas, Cuba rebasaría gradualmente a partir de 1994 los peores impactos del Periodo especial a base de enormes sacrificios y sin renunciar a sus principios. 

(Continuará)

* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.
* Este trabajo se basa en el capítulo II del libro El Período especial en Cuba: la batalla económica, en proceso de publicación por el autor.

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