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jueves, 29 de junio de 2023

Algunas reflexiones sobre plan y mercado en el modelo socialista cubano (III)

  junio 13, 2023

Por José Luis Rodríguez 


La dolorosa enseñanza del derrumbe del socialismo en Europa no puede llevar a la conclusión –manejada por no pocos autores- de que el socialismo no es perfectible y de que la preponderancia absoluta del mercado es inevitable.[1]

Bastaría para refutar la tesis de que el mercado resulta más eficiente que la planificación, lo sucedido en los últimos 30 años con la implantación del capitalismo neoliberal en los antiguos países socialistas europeos y la ex URSS. Además del enorme costo político y social que ha conllevado la variante de capitalismo salvaje allí introducido, desde el punto de vista económico estos países se ubicaron en la periferia del capitalismo como los más atrasados de la Unión Europea o dejaron de ser una potencia mundial, como fue el caso –durante los años 90- de Rusia como heredera de la URSS.[2] En este último caso y a partir de la presidencia de Vladimir Putin, comenzó un proceso de recuperación económica y social para revertir la catástrofe de los años 90, que llevó a un enfrentamiento creciente de Rusia con la OTAN desde el año 2007 y que ha desembocado en el conflicto ucraniano actual.[3]

La experiencia histórica reciente muestra que, si bien la existencia de las relaciones monetario-mercantiles tiene una base objetiva en las condiciones del socialismo y no es posible negar su presencia, sobrevalorarlas puede llevar a la destrucción del sistema.

El llamado socialismo de mercado mostró  que no era posible asimilar la producción mercantil sin tomar en cuenta su carácter esencialmente contradictorio con el socialismo en múltiples aspectos, por lo que ofrecen muchas dudas aquellas interpretaciones que plantean la “utilización” del mercado como un mero instrumento de dirección en función de la construcción de la nueva sociedad, sin valorar sus efectos perversos en lo social y en lo político.

Al respecto el Che fue categórico cuando en 1964 advirtió “Negamos la posibilidad del uso consciente de la ley del valor, basado en la no existencia de un mercado libre que exprese automáticamente la contradicción entre productores y consumidores…” y más adelante subrayó “La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una contradicción y su solución; podemos, pues, decir que la planificación centralizada es el modo de ser de la sociedad socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista.”[4]

El manejo de relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, a partir de su existencia objetiva, tanto mayor en la medida en que más bajo sea el nivel de desarrollo de la sociedad, debe realizarse tomando en cuenta su carácter contradictorio, asimilándolas como un elemento no consustancial al socialismo, pero en cuya construcción el mercado tendrá que ser tomado en cuenta durante largos años.[5]

Cómo hacerlo supone un delicado manejo político y económico que impida que el mercado obstaculice el desarrollo de relaciones sociales de producción superiores, al tiempo en que se le concede el espacio indispensable para evitar un freno al desarrollo de las fuerzas productivas.

Un interesante análisis sobre las medidas que pudieran  propiciar la asimilación de la heterogeneidad en las formas de propiedad y el incremento de las relaciones monetario-mercantiles en el caso de Cuba fue emprendida por el destacado economista Alfredo González ya desde inicios de este siglo.

En su ensayo “Socialismo y mercado”,[6] este autor subrayaba la importancia de no “…combatir la extensión de las actividades mercantiles con métodos coercitivos, no económicos…”, y proponía medidas para lograr una mayor diversidad de oferta y una mayor capacidad competitiva de la propiedad estatal respecto a la no estatal, brindando a las empresas públicas un mayor nivel de autonomía, incentivos, restricciones financieras efectivas y flexibilidad para responder a la demanda; implementar la competencia entre formas de propiedad no estatales, propiciando el desarrollo de las de mayor contenido social como las cooperativas y acotar el crecimiento de formas de propiedad no estatal asociándolas al Estado y reconocer las desigualdades de ingresos laborales derivadas de la heterogeneidad productiva y atenuarlas mediante un sistema salarial coherente, incentivos multilaterales, nivelación del mercado de trabajo y una política más selectiva de subsidios, impuestos y mercados segmentados, entre las más destacadas.

Al propio tiempo González subrayaba en el caso cubano como en la convivencia entre diversas formas de propiedad resultaba “…determinante la evolución del entorno externo y, en especial, del diferendo con los Estados Unidos, pues a nadie se le escapa que la promoción unilateral de dichas reformas de mercado persigue, en muchos casos, objetivos ulteriores, nada favorables al desarrollo del socialismo en Cuba.”[7]

Un enfoque más adecuado de las relaciones entre plan y mercado se encuentra en la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” aprobada en el 2016 y actualizada en el 2021.[8]

En ese documento se recogió la necesidad de tomar en cuenta la existencia objetiva de relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, al tiempo que se les ubicó subordinadas a la planificación.

Así se señalaría: “En el país rige un sistema de economía socialista basado en la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, como la forma de propiedad principal y la dirección planificada de la economía, que tiene en cuenta, regula y controla el mercado en función de los intereses de la sociedad.”[9]

Más adelante, en el título 1.2 “Principales transformaciones que fundamentan la actualización del modelo”, epígrafe b, se precisaban las directrices para lograr una integración del mercado a los propósitos de desarrollo de la sociedad, al señalar: “Reconocer, regular y lograr un adecuado funcionamiento del mercado, de modo que las medidas administrativas centralizadas, en interacción con las políticas macroeconómicas y otras, induzcan a los actores económicos a adoptar decisiones de acuerdo con los intereses de toda la sociedad.”[10]

Por otra parte, al precisar el papel de la propiedad no estatal y su gestión, se reafirmaba: “El reconocimiento y diversificación de diferentes formas de propiedad y de gestión responden al insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas, al nivel de socialización alcanzado por la propiedad social y a los objetivos de la construcción del socialismo, al contribuir a movilizar recursos humanos, materiales y financieros nacionales y extranjeros. (…) La existencia de formas de propiedad y de gestión no estatales tiene como objetivos posibilitar que el Estado y el Gobierno se concentren en las complejas tareas que le son propias, tributar a la eficiencia integral de la economía, generar empleos, desplegar iniciativas, impulsar las fuerzas productivas, incrementar los ingresos al Presupuesto del Estado y contribuir al bienestar en función del desarrollo socialista.”[11]

En esencia se reflejaba así la necesidad de reconocer un mayor espacio a las relaciones monetario-mercantiles, tomando en cuenta el nivel de desarrollo real alcanzado por la sociedad cubana actual, en tanto que no era posible aspirar al reconocimiento directo del carácter social del trabajo y a la satisfacción de las necesidades de la sociedad si esto no era acompañado de un elevado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.[12]

En el caso de Cuba el carácter subordinado que se otorga al mercado refleja la comprensión de las contradicciones que –en su desarrollo- el mismo conlleva, lo que supone –en el socialismo- la activa participación del Estado para potenciar sus efectos positivos, al tiempo que se frenan sus más indeseables consecuencias.

Estos propósitos se reflejan más detalladamente en el capítulo III “La dirección planificada del desarrollo económico y social”, al expresarse: “Una función fundamental del Estado y el Gobierno es la regulación de los mecanismos del mercado, para enmarcarlos en los principios que rigen la construcción de nuestro socialismo y estimular su desarrollo.” Estos propósitos recogen sintéticamente:

  • La igualdad en el acceso a los mercados de producciones e insumos de todos los actores económicos.
  • El establecimiento de pautas de producción y consumo racionales y sostenibles.
  • La delimitación de los ámbitos de la vida económica y social en que no será reconocido el mercado.
  • El respeto y el control de los derechos y obligaciones de todos los actores económicos y sociales.
  • El establecimiento de políticas comerciales y de precios para regular la competencia y evitar las malas prácticas y la especulación.
  • La no tolerancia de prácticas de tipo monopólico.[13]

IV

La experiencia muestra que la regulación del mercado en la construcción del socialismo ha sido históricamente compleja y su eficiencia limitada.

En el caso de la economía cubana, se ha vivido este proceso en medio de la excepcionalidad que supone un bloqueo que dura ya más de 60 años y su enorme costo para el desarrollo del país. A esta realidad incontrastable, hay que sumar que solo en una época relativamente reciente, se reconoció la existencia objetiva del mercado en la construcción socialista y la necesidad de su regulación a través de mecanismos económicos y no sólo mediante decisiones administrativas.

A esta situación se añade una crisis en la que se han sumado los impactos acumulados de las 243 sanciones adicionales como parte del bloqueo económico de EE.UU., implementadas por el gobierno de Trump y su aplicación continuada por Joe Biden; las consecuencias de la COVID 19, que provocó la caída de 10.9% en el PIB del año 2020 y la crisis internacional, con su secuela de inflación, potenciada por los efectos de la guerra de Ucrania desde febrero del 2022 y que ha elevado sustancialmente los precios de los alimentos y los combustibles en el mercado mundial.

Ante esta realidad, no es posible una regulación apropiada del mercado y  los precios si primero no se implementan las medidas urgentes de un Programa de Estabilización Macroeconómica.

De tal modo, la situación actual requerirá –prioritariamente-  una renegociación de nuestra deuda externa con un mínimo de liquidez, de manera que se inicie un proceso de apertura del financiamiento externo que hoy resulta inexistente. A esto debe acompañarlo un programa antinflacionario, que incluya medidas de mitigación para la población más vulnerable y que sufre en mayor medida, el impacto de la inflación, donde los precios de los alimentos crecieron –entre abril de 2022 y el propio mes del 2023- un 70.67%, con un promedio de crecimiento en todos los precios de 45.36%.[14] A esto se suma el indispensable aumento de la oferta de alimentos a precios al alcance de la población y la estabilización de la disponibilidad de portadores energéticos y la generación de electricidad.

Por último, no es posible olvidar que los mecanismos económicos que se utilicen para lidiar con el mercado en las actuales circunstancias, serán siempre instrumentos auxiliares, pues nunca deberá perderse de vista que –como señalara el Comandante en Jefe en 1975–  “…ningún sistema en el socialismo puede sustituir la política, la ideología, la conciencia de la gente; porque los factores que determinan la eficiencia en la economía son otros que no pueden existir de ninguna manera en el socialismo, y sigue siendo un factor fundamental y decisivo el aspecto político, el aspecto ideológico y el aspecto moral.”[15]

Mayo de 2023.

[1] En este caso se encontraría el destacado economista húngaro Janos Kornai. Lamentablemente a esa conclusión llegaron también múltiples autores ex soviéticos. Ver de Leonid Abalkin “The Market in a Socialist Economy” in Anthony Jones and William Moskoff (eds) “The Great Market Debate in Soviet Economics”, M. E. Sharpe, New York, 1991.

[2] Ver el caso de Rusia en el libro de David M. Kotz y Fred Weir “Russia’s Path from Gorbachev to Putin” Routledge London and New York, 2007.

[3] Ver la evolución de la Federación de Rusia hasta años recientes en el libro de José Luis Rodríguez “El derrumbe del socialismo en Europa” Ruth Casa Editorial y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2016, capítulos I y III.

[4] Ernesto Che Guevara “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Op. Cit. p. 82.

[5] En la literatura económica cubana el criterio erróneo que asimila las relaciones monetario-mercantiles al socialismo señalando que estas relaciones tienen ahora un nuevo contenido que las hace diferentes, ha permanecido con fuerza desde los años 80 del pasado siglo.

[6] Alfredo González “Socialismo y mercado” Revista TEMAS Nº 30 Julio-Septiembre de 2002.

[7] Ibidem, página 26.

[8] Ver PCC “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista. Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el Período 2021-2026” Comité Central del Partido Comunista Cubano, La Habana, junio de 2021.

[9] Ibid. p. 16.

[10] Ibid. p. 21.

[11] Ibid. p. 23.

[12] No debe olvidarse que ya Marx y Engels habían expresado en 1846 “Este desarrollo de las fuerzas productivas constituye también una premisa práctica absolutamente necesaria, porque sin ella solo se generalizaría la escasez y, por tanto, con la pobreza, comenzaría de nuevo, a la par, la lucha por lo indispensable y se recaería necesariamente en toda la miseria anterior.” Carlos Marx y Federico Engels “La Ideología Alemana” Edición Revolucionaria, La Habana, 1966, página 35.

[13] Ibid. p. 42.

[14] ONEI “Indice de Precios al Consumidor Abril 2023” Mayo 19 2023 www.onei.gob.cu

[15] Fidel Castro “Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. Informe Central”, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1978, p. 113.

viernes, 2 de junio de 2023

Algunas reflexiones sobre plan y mercado en el modelo socialista cubano (I)

 

COLUMNISTAS


Uno de los temas más discutidos en torno a la construcción del socialismo se ha referido a lo largo de los años a la permanencia de las relaciones monetario-mercantiles en este proceso y sus consecuencias para la nueva sociedad que se desea desarrollar.

La opinión de Marx y Engels sobre el tema partía de considerar la desaparición del mercado en el socialismo, tomando en cuenta la elevada socialización de la producción que debía alcanzarse en el proceso de desarrollo capitalista y, por tanto, la posibilidad de una expresión directa del carácter social del trabajo al nacionalizarse los medios de producción, sin que fuera necesario el intercambio mercantil para ello. Al respecto, Engels plantearía “Tan pronto como la sociedad se adueñe de los medios de producción y los aplique a esta, socializándolos directamente, el trabajo de cada individuo, por mucho que difiera su carácter específicamente útil, adquirirá de antemano y directamente el carácter de trabajo social.”[1]

Con posterioridad la interpretación inicial de Lenin sobre la existencia de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, no difería de la que habían expresado con anterioridad Marx y Engels.

No obstante, con el triunfo de la Revolución de Octubre, comenzó por primera vez en la historia, la construcción de una nueva sociedad libre de la explotación del hombre por el hombre, planteándose –en la práctica- el tema de las relaciones monetario mercantiles en la construcción del socialismo.

En estas novedosas circunstancias, si bien ya Marx en su trabajo de 1875 “Crítica al Programa de Gotha”[2] había establecido la necesidad de un período de transición entre el capitalismo y el socialismo en el que estarían presentes aun elementos propios de la sociedad capitalista, no podía anticipar la elevada complejidad que este proceso supondría, en el país más atrasado de la Europa de entonces.

Pocos meses después del triunfo revolucionario en Rusia, el país se sumergía en una sangrienta guerra civil, que se extendería durante tres años. En esa etapa la economía se puso necesariamente en función de la defensa, lo cual demandó la aplicación de procedimientos extraeconómicos expeditos para asegurar, mediante la requisa de alimentos y otros recursos vitales, la supervivencia del Ejército Rojo, lo que conllevó posponer -en la práctica- el inicio de la construcción socialista.

La política económica aplicada en esta etapa –conocida como el comunismo de guerra– llevó, por imperativo de las circunstancias, a la casi total desaparición de las relaciones mercantiles en la economía de entonces. Se creó así la ilusión de que podía prescindirse a corto plazo de las categorías mercantiles, hasta llegar –incluso- a la eliminación del dinero.[3]

Con el fin de la guerra civil surgió la necesidad de restaurar la economía del país que estaba completamente devastada.  El análisis desarrollado por Lenin entonces tomó en cuenta que la estructura económica básica de Rusia la constituía la pequeña producción de una enorme masa de campesinos, a los que había que incentivar a través de la libertad de comercio, unida al inevitable desarrollo del capitalismo que de ello se derivaría, por lo que no quedaba otra salida que reconocer las relaciones monetario-mercantiles, abriendo un espacio para su desarrollo hasta llegar incluso a cierta forma de capitalismo de Estado como única alternativa en esas circunstancias, en las que se demandaba el apoyo del campesinado y financiamiento para sobrevivir.[4]

Emergió así en 1921 la denominada Nueva Política Económica (NEP por sus siglas en inglés) la que Lenin siempre concibió como un retroceso táctico inevitable para salvar el país ante circunstancias excepcionales. Al respecto se señalaría “El intercambio significa la libertad de comercio, es capitalismo. Este es útil para nosotros en la medida en que nos ayude a luchar contra la dispersión del pequeño productor, y en cierto grado, contra el burocratismo. En qué medida, lo comprobará la práctica, la experiencia.”[5] También se reconocería claramente el carácter transitorio de estas concesiones al expresarse “Nos hemos replegado hacia el capitalismo de Estado. Pero nos hemos replegado en la medida debida. Ahora nos replegamos hacia la regulación estatal del comercio. Pero nos replegaremos en la medida debida. Hay ya síntomas de que se vislumbra el final de este repliegue, de que se vislumbra en un futuro no muy lejano la posibilidad de cesar este repliegue.”[6]

Durante muchos años con posterioridad a la implantación de la NEP se pretendió dar a esta política económica específica, de una coyuntura histórica concreta, un carácter universal, como si se tratase de una regularidad del socialismo. Al respecto Ernesto Che Guevara agudamente señalaría “Como se ve la situación económica y política de la Unión Soviética hacía necesario el repliegue de hablara Lenin. Por lo que se puede caracterizar esta política como una táctica estrechamente ligada a la situación histórica del país, y, por tanto, no se le debe dar validez universal a todas sus afirmaciones.”[7]

Con posterioridad a la muerte de Lenin la discusión sobre la acción de la ley del valor en el socialismo y su relación con la planificación continuó durante algunos años, vinculándose este debate sobre la política económica con el que se desarrollaba en torno a la estrategia de desarrollo a implementar en la URSS.

Como se conoce, se enfrentaron diversas posiciones. Por un lado se encontraban las tesis defendidas por el dirigente bolchevique Nicolás Bujarin, que mantenía una posición que reconocía en esencia la vigencia de la ley del valor, al tiempo que defendía una industrialización gradual basada en una no confrontación con el campesinado al que consideraba (que) incluso podría enriquecerse.[8] Por otro lado, estaban las ideas de Eugenio Preobrazensky publicadas en su libro de 1926 “La Nueva Economía”,[9] en el que defendía la extracción del excedente económico agrícola mediante un intercambio no equivalente con la industria socialista, conformando  lo que denominó la ley de la acumulación socialista originaria, que actuaría imponiéndose a la acción de la ley del valor.

En estos debates[10] donde participaron múltiples economistas y políticos soviéticos preponderó –no obstante–  la valoración sobre las relaciones monetario-mercantiles como algo heredado del capitalismo y no esencialmente asociado al desarrollo propio del socialismo.

Lamentablemente estas discusiones quedaron truncas.

La solución a las contradicciones que se generaron con la aplicación de la NEP y las tensiones a ellas asociadas, no recibieron el tratamiento político previsto por Lenin,[11] sino que fueron enfrentadas con medidas políticas de coerción que caracterizaron el proceso de colectivización forzosa de la tierra realizado principalmente entre 1929 y 1936, basado en una polémica interpretación sobre la lucha de clases enarbolada en el partido dirigido por J. Stalin. Este proceso coincidió con un acelerado desarrollo de la industria pesada, a partir del primer plan quinquenal de la URSS aprobado para el período 1928-1932.

Se produjo así –por medios coactivos y extraeconómicos- la captación de los recursos de acumulación, generados en mayor medida por la economía campesina para emprender la industrialización soviética.

En tanto que este desarrollo ocurría, no se desarrolló un espacio para el esclarecimiento teórico de las relaciones monetario-mercantiles, limitándose la discusión -a partir de los años 30 del siglo pasado- al abordarse separadamente el empleo de las categorías mercantiles, según los principios del cálculo económico.[12]

El vacío conceptual que ello representó tendría importantes consecuencias para la construcción del socialismo en la URSS y en los países que emprendieron ese camino tiempo después.

No sería hasta años más tarde, una vez concluida la  Segunda Guerra Mundial,  que se convocó nuevamente a un debate científico del tema a partir de la necesidad de dar una respuesta coherente a un tema medular en la construcción del socialismo, exponiéndose las conclusiones de ese análisis por Stalin en su conocido trabajo de 1952 “Los problemas económicos del socialismo en la URSS”. En este documento se daba una explicación a la permanencia de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo a partir de la existencia de distintas formas de propiedad, en tanto que a la presencia de categorías mercantiles en el seno de la propiedad estatal se le atribuía un carácter formal y solo vinculado a los efectos del cálculo estadístico-contable.

Esta interpretación solo sería gradualmente superada en el transcurso de los debates que se efectuaron en el contexto de la reforma económica a implementar tiempo después y que duraron en la URSS desde 1958 hasta 1965.

Se logró entonces una explicación acerca de la permanencia de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo a partir de la persistencia de la división social del trabajo,  del insuficiente nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y –por tanto– de la imposibilidad de lograr una expresión directa del carácter social del trabajo, lo que ocasionaba la presencia de un aislamiento económico relativo entre los productores, que aún sin que existiera la propiedad privada sobre los medios de producción, debían confrontar a través del mercado la utilidad social del producto de su trabajo, que aparecía así como un trabajo indirectamente social.[13]

Aun cuando esta explicación constituyó un gran aporte conceptual, su aceptación no resolvió el problema asociado a la correcta interpretación del carácter contradictorio del mercado en el socialismo.

(Continuará)

 

 

[1] Federico Engels Anti-Dühring, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1960,  p. 376.

[2] Este trabajo fue publicado por Engels solamente en 1891.

[3] Estas ideas se plamaron en el libro “El ABC del comunismo” de Eugenio Preobrazenski y Nicolas Bujarin, publicado en 1920.

[4] “La sustitución del sistema de contingentación por el impuesto en especie es ante todo y sobre todo una cuestión política, pues la esencia de ella reside en la actitud de la clase obrera ente los campesinos”. V. I. Lenin palabras en el X Congreso del PC(b) de Rusia, Obras Escogidas en Tres Tomos, Editora Política, Moscú, 1961, tomo 3, p. 604.

[5] V.I. Lenin “Sobre el impuesto en especie”, Op. Cit., p. 659

[6] V.I. Lenin  “Acerca de la significación del oro ahora y después de la victoria completa del socialismo” Op. Cit. p. 697.

[7] Ernesto Che Guevara “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”,  en El Gran Debate sobre la economía en Cuba 1963-1964, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, p. 68.

[8] Un resumen de las ideas de Bujarin puede verse en Moshe Lewin “Stalinism and the Seeds of Soviet Reform” Pluto Press and M. E. Sharp, London and New York, 1991, Chapter 1. Ver también de Stephen Cohen “Bukharin and the Bolshevik Revolution. A Politial Biography 1888-1938” Oxford University Press, 1980.

[9] Ver E. Preobrazensky “La Nueva Económica”,  Editorial Polémica, La Habana, 1968. También debe verse de Nicolai Bujarin, August Thalheimer y Evgueni Preobrajenski “La polémica acerca de la industrialización en la URSS”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1969, tomo 2.

[10] Una síntesis de estos debates puede verse en José Luis Rodríguez “El derrumbe del socialismo en Europa” Ruth Casa Editorial y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2016, capítulo 1, epígrafes III y IV.

[11] Ver de V.I. Lenin “Sobre la cooperación” , Op. Cit.

[12] En esencia, el cálculo económico suponía la cobertura de los gastos con los ingresos y la generación de un excedente; daba una independencia operativa mayor a la empresa y se apoyaba en la estimulación y la responsabilidad material de los productores así como en el control indirecto a través de mecanismos económico-financieros.

[13] Una interpretación sobre el origen de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo basadas en este enfoque se encuentra en José Acosta Santana “Teoría y práctica de los mecanismos de dirección en Cuba”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1982, capítulo 1.

sábado, 27 de mayo de 2023

La integración entre los actores económicos, reto de la planificación en Cuba

 Aunque la planificación existe en todos los regímenes sociales, en el socialismo juega un papel central y en el capitalismo su rol es complementario, afirman expertos, y particularmente en las condiciones de un país como Cuba ha contribuido a la supervivencia de la Revolución...

Fidel Benito Rendón Matienzo en Exclusivo 26/05/2023
Cuba trabaja en la integración entre los actores económicos y formas de gestión para un mayor aprovechamiento del potencial humano. (Tomada de Prensa Latina)

¿Tenemos una economía planificada? ¿Estamos en condiciones de descentralizar los recursos del país? ¿Quién debe regular el mercado en Cuba? ¿Cómo deben articularse orgánicamente planificación y mercado en el socialismo cubano?

Estas interrogantes fueron respondidas por tres reconocidos economistas  durante el programa televisivo Cuadrando la caja, del domingo 22 de mayo, asunto que previamente había originado unos 25 comentarios en la plataforma de Cubadebate.

Por ejemplo, Armando amieva escribió: Un tema de interés y actualidad. Hay mucho por aprender y ejecutar en beneficio del país y en primer lugar del pueblo. El tema no está en la forma de propiedad sino en los mecanismos de control que no funcionan. Dígase carretillero, tarima no estatal, mercado estatal...hay que exigir a cada cual lo que le corresponde, velar por precios adecuados, no especulativos; o que cada uno pague los impuestos que les corresponden y las autoridades correspondientes exijan por el cumplimiento de lo establecido. Hoy hay ganancias desproporcionadas, precios abusivos, impuestos por pagar, declaraciones falsas y todo puede ser corregido con un adecuado seguimiento y control. Lo demás es sabido: hace falta más producción, más variedad de productos, pero mientras llega ese momento control, control y más control y habrá más para todos, con mejores precios y mejor distribuido.

También un tal Alexis Fuego dijo:

" Pienso que la fórmula oferta- demanda para el establecimiento de los precios de productos y/o servicios funcionaría si en verdad existiera una competencia entre quienes lo comercializan; algo que hoy está muy alejado de la realidad que vivimos.

"La monopolización de estos en Cuba es prácticamente generalizada; o compras el producto al precio que te lo ofertan o no lo consumes. Pudiéramos pensar que si no lo compramos, entonces el vendedor tendría que bajar el precio para poderlo comercializar, pero no es así; la oferta es tan reducida que aquellos que igualmente son monopolios de otros servicios aceptan esos precios (porque pueden) y el simple trabajador se obliga igualmente a adquirirlos a ese precio.
 

Made with Flourish

"Si no existe competencia entre el Estado y las Mypimes, cooperativas u otras formas de gestión no estatal, entonces seguiremos en lo mismo. O se tendrían que topar los precios de estos; que garanticen por supuesto un margen de utilidades suficientes que incentiven mantener los mismos; algo que hoy no sucede o al menos no se refleja. El control de lo que establece estatalmente es bien difícil de lograr. La realidad es que cada día se hace más difícil administrar una economía familiar donde su núcleo lo respalden salarios de Empresas Estatales, Presupuestados y Jubilados. Sabemos que esto no se desconoce ni que existe una varita mágica para resolverlos, pero tenemos que actuar con celeridad", concluye Alexis Fuego.

Para el  cibernauta Israel M "la ecuación es muy sencilla: ningún particular va a resolver el problema de la economía, ni van ellos por sí solos a bajar los precios, solo una contraparte eficiente de la empresa estatal lo hará".

En la introducción del tema en  Cuadrando la caja el Doctor en Ciencias Económicas José Luis Rodríguez, ex ministro de Economía y Planificación en los años 90, recordó que al triunfar la Revolución las primeras medidas fueron de carácter redistribuidor, con leyes como las de Reforma Agraria, de acceso a las playas, de rebaja de alquileres, de tarifas eléctricas...

Cuando en abril de 1961 se proclama el carácter socialista de la Revolución, ésta se ve urgida de transitar a un modelo de gestión basado en la planificación, tomando la experiencia de los países socialistas de Europa del Este, en particular de Checoslovaquia y de la Unión Soviética.

Según José Luis Rodríguez la planificación aparece inmediatamente adjunta a la necesidad de ir a un sistema de dirección en el que juega un papel central.

El Che insistía mucho que la planificación no es solamente una técnica económica sino una forma de ser y de entender la vida en el socialismo, en que el hombre  dirige la economía hacia una meta, en aras de su plena liberación.

Se trata de una definición muchísimo más amplia de lo que ella es como proceso mismo de ordenamiento de factores para alcanzar un objetivo, con aspectos económicos fundamentales y también sociales y políticos, subrayó en el espacio televisivo del Canal Caribe el también Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

Al decir de otro experto, el Licenciado Joel Ernesto Marill, especialista de la Dirección General  de Planificación Estratégica y Desarrollo del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), Cuba tiene una economía con planificación centralizada tal vez con cambios  profundos en los últimos años, desde una idea más al estilo soviético que no solo era planificar el desarrollo sino toda la asignación de recursos materiales.
Ello fue variando hacia una planificación que tiene hoy un carácter más orientado a lo estratégico, a enmarcar los procesos de desarrollo pero que trata de desligarse de la asignación corriente de recursos materiales,  ir dejando la parte de la planificación en los grandes enmarcamientos del desarrollo y de las políticas sociales.

Se trata de un proceso todavía inconcluso, iniciado en 2011 con la actualización del modelo económico cubano y que se adapta a diferentes sectores y formas de propiedad donde la centralización planificada no puede ser el único instrumento para regular la economía, según Joel Ernesto.

Cuba es una economía con esas características porque las decisiones más importantes se toman a un nivel centralizado pero el proceso de asignación corriente de recursos ha ido transitando hacia mecanismos de mercado.

Made with Flourish

LAS HERRAMIENTAS CIENTÍFICAS DE LA PLANIFICACIÓN

Para el Máster en Ciencias y profesor Rafael Montejo, de la Universidad de La Habana, la planificación es ante todo la capacidad de pensar, de anticiparnos al futuro, diseñarlo. Llegar y caminar hacia él ya es una herramienta poderosa.

Subraya la necesidad de perfeccionarla en el diagnóstico pues ante la asignación directa o administrativa de recursos se necesita tener herramientas de predicción, de estadísticas, matemáticas, de programación y hasta de inteligencia artificial.

Esas son herramientas de la planificación estratégica, que se requieren perfeccionar y su utilización nos ayudaría. Pero también, acota el Profesor, tenemos carencias en la información para poder hacer esa asignación de recursos, la coordinación entre grandes sectores de la economía.

De acuerdo con el Doctor José Luis Rodríguez la centralización es un nivel de estadío de la planificación y no todo tiene que ser centralizado; tampoco todo puede descentralizarse. Se requiere un cambio en términos de nivel de desarrollo, que haya recursos suficientes y por otro lado capacidades para gestionar un proceso bien complejo, sin que entre en contradicciones.

Descentralizar no significa que cada cual haga lo que le parezca. Hay ejemplos de lo costoso que eso resulta, y muchos a veces se preguntan ¿por qué no hemos avanzado más? , pero olvidan el  bloqueo, es decir, Cuba lleva más de 60 años con restricciones esenciales que han obligado a hacer un uso excesivamente centralizado de la asignación de recursos porque en la práctica estamos en una guerra económica.

Quisiéramos que fuera un escenario de relativa normalidad, advierte, donde todo pudiera pensarse en términos de una reproducción ampliada en condiciones -vamos a decir- del resto del mundo, que no es maravilloso tampoco pero  esa normalidad pudiera ser una aspiración teniendo en cuenta que Cuba tiene  una economía que depende mucho de las exportaciones y las importaciones.

El bloqueo está ahí, subraya José Luis, y hay cosas que quisieras hacer de otra manera pero no te lo permite esa criminal política.

Explica también que por estar Cuba en la lista de estados patrocinadores de terrorismo tiene bloqueadas las operaciones en cualquier banco del mundo. A veces cuando se dice que es el obstáculo fundamental para el desarrollo suena como una consigna abstracta. No. De verdad que tranca el desarrollo en la cotidianidad.

EL MERCADO COMO SUJETO Y OBJETO  DE LA PLANIFICACIÓN

Los promotores  o abanderados del capitalismo no se cansan de afirmar que tienen una economía de mercado cuando de cierta manera lo son todas las economías, porque estamos hablando de un espacio para el intercambio de equivalentes, se dijo en la edición dominical de Cuadrando la caja del 22 de mayo.

En tal sentido el Profesor Montejo aclara que el mercado es un sistema de relaciones humanas, que se establecen  para producir, intercambiar a partir de determinadas necesidades, y el mercado, las relaciones monetarias mercantiles, están presentes en el desarrollo de la sociedad  desde antes del capitalismo, aunque en éste  encuentran su expresión  más alta o acabada.

No son contrapuestos, a mi modo de ver, mercado y planificación pero en un país como Cuba, de relaciones de producción socialista y donde la planificación tiene un papel de preponderancia, entonces el mercado  también forma parte del sistema de relaciones sociales en tanto sujeto y  objeto de planificación, y que puede ser  regulado de alguna manera, de acuerdo con sus alcances, señala el académico, y acota:

La planificación no solo es un proceso técnico sino también político y  humano. Por lo tanto, el mercado también debe estar sujeto a ser de alguna manera utilizadas las herramientas de la planificación. Y en ese sentido ¿en qué grado? ¿En qué momento? ¿Para qué sectores.

El panelista opinó que no hay ni va a existir nunca mercado  sin regulación. Y en el caso de Cuba, obviamente el estado tiene un papel preponderante en sus distintos niveles: municipales, provinciales y nacionales porque la planificación también como proceso debe atravesar  transversalmente todas  las relaciones humanas, entre ellas el mercado.

Para Joel Ernesto Marill hay un momento en la historia del socialismo en el que  las relaciones de mercado casi se quedaron extintas, se llegó a un nivel de centralización tal de los procesos de asignación de recursos que eso se extinguió casi para el sector social.

El especialista del MEP considera que  avanzar en la transformación de la planificación, y aceptar que hay espacios de mercado en las economías que vienen de ese tipo de modelos, ha supuesto un proceso de creación de espacios de mercado para el acceso a los recursos.

En el caso de Cuba alude a mercados como el cambiario, el de combustible o de los de insumos, espacios  institucionales donde por oferta y demanda se  regulan los oferentes y los demandantes bajo determinadas reglas, acotó Joel Ernesto en el programa televisivo del Canal Caribe.

Uno de los problemas fundamentales que tiene la economía cubana,señaló, es que parte de un escenario donde las relaciones monetarias mercantiles son de muy bajo nivel de calidad, los mercados son muy asimétricos, están determinados por monopolios y  normalmente no funcionan bien. Pasar a un mercado donde el estado regule y con calidad también depende de la capacidad de crear mercados eficientes.

Regular un mercado informal de divisas, por ejemplo, es mucho más difícil que regular un mercado formalizado, donde el estado pueda hacer intervenciones cambiarias.

Insertar a las empresas que antes "por la canalita" recibían recursos de sus organismos  y ahora deban gestionarlos es un proceso inconcluso, pero es la base de una economía más ordenada donde la planificación estratégica y más indicativa pueda regular mediante determinados instrumentos monetarios, económicos, fiscales, cambiarios... para la acción de los actores económicos estatales y no estatales.

Según el especialista del MEP descentralizar la economía también pasa por un proceso de creación de  estructuras de mercado eficientes y de calidad, que permitan a las empresas buscarse los recursos.

Y no se ha avanzado más en Cuba en la creación de instituciones de mercado con mayor  nivel de calidad no porque  se tenga la visión de que hay que mantener una centralización profunda en la asignación de recursos,  sino porque las propias condiciones de bloqueo no nos han permitido avanzar más rápido en las transformaciones que del modelo económico se plantearon, de creación de las estructuras de mercado en 2011, elementos que hay que tener en cuenta al  hablar de regulación, de descentralización.

NO ESTAMOS EN CONDICIONES HOY DE DESCENTRALIZAR LOS RECURSOS DEL PAÍS

Hay que ver qué se descentraliza, y qué no, se preguntó el Profesor José Luis Rodríguez en el programa televisivo.

Respecto al tema de la regulación opina que su ejecución por el estado no es tan simple. A modo de ejemplo afirma que un precio topado puede tener determinadas condiciones para operar cuando el estado domina la oferta, y no es así cuando no la domina.

Si hoy no tienes formas de satisfacer una necesidad y a quien lo está logrando le pones un tope, sea formal o informal, no vas a lograr tu objetivo porque él domina el mercado y tiene un dominio mayor en este sentido.
El asunto no se resuelve con decisión administrativa. Hay un cierto rechazo  natural en las personas que  en las condiciones de crisis de hoy lleva  a que la gente proteste por los altos precios, por la inequidad.

¿Cuál es la solución? No es poner tope por una directiva.  En mi opinión depende de un nivel de desarrollo que lleve a que el estado pueda competir con el sector no estatal, por decirlo de la forma más simplificada posible, afirma el también Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

Hemos tenido ejemplos de cuando vendía a precios topados el arroz a cuatro pesos la libra. Lo podía hacer porque asignaba más de 110 mil toneladas de arroz al año, para que ese mercado funcionara. Eso evita que entonces el privado  suba el precio y lo venda a 20, 30, 40 pesos la libra,  una forma de regular que requiere desarrollo porque tienes que tener dinero para comprar ese arroz si no lo produces en el país.

La economía es un sistema y no puedes tomar una medida aislada si no ves  qué impacto puede tener eso o qué es lo posible y qué es lo deseable.

Está también el sentido de la urgencia; hay cosas que hay que hacer urgentemente porque tienes que resolverlas en una situación de crisis hoy, manifiesta José Luis  y pone el ejemplo con la venta de combustible.
Puedes hablar de 20 modelos de asignación óptima que si no hay combustible ninguna va a funcionar.

Y eso es un elemento importante cuando a veces queremos resolver el problema por la vía de la distribución. Esta puede ayudar pero si no hay producción o si no hay posibilidad de obtener el recurso porque no lo puedes producir, advierte el ex ministro de Economía y Planificación, además de recordar que hoy el país está reviviendo o retomando fenómenos de décadas atrás, por lo cual hay que estudiar la historia económica de la Revolución y de otros países socialistas.

En opinión del Profesor Montejo si no hubiéramos tenido un grado de eficiencia en la planificación,  si no hubiéramos tomado caminos propios, no hubiéramos sobrevivido. Lo hemos logrado en gran medida a pesar de los errores, de los desaciertos...

Yo comparto que no solo en la regulación hay también incentivos para desestimular determinadas  actividades y también incentivos para estimular. Y a veces tiene un efecto más limitado o un efecto mayor. Desde la distribución de tierra hasta el tema impositivo. Esos también son importantes momentos, manifestó en Cuadrando la caja el experto de la Universidad de La Habana.

QUE LEYES DEBEN REGIR EL MERCADO EN EL SOCIALISMO CUBANO

Ante esta pregunta Joel Ernesto explica que la Ley del valor rige el mercado en cualquier sociedad.
En el socialismo ella no rige sola  los procesos de mercado, sino que también está atravesada por los procesos de planificación que le interfieren en sentido de generar los marcos en los que esa ley del valor se desenvuelve. Pero como mecanismo de regulación de los actores económicos funciona en todos los espacios en que se deja operar al mercado.

Por otra parte, es verdad que la centralización nos ha permitido en gran medida manejar la crisis económica que vivimos, es decir, la planificación centralizada de los recursos y la capacidad de ponerlos en los lugares que más hacen falta.Pero eso es un modelo que no nos va a dejar crecer en el futuro. 

Para el joven experto del MEP el descentralizar mejor no puede ser la apuesta de los meses que vienen pero tiene que ser el camino a muy largo plazo porque en nuestra economía, sin esa ganancia de eficiencia que nos da la descentralización, nos va a costar mucho crecer en el futuro.

Pero como bien recordó en Cuadrando la caja el Profesor Rafael Montejo más allá de las leyes económicas están también las regulaciones legales,  y hay un gran potencial en el desarrollo local  porque también la centralización excesiva ha hecho que los territorios no se vean reconocidos.

Ahora estamos en una apuesta importante por resaltarlos pero también tienen sus propias limitaciones de recursos.

Por otro lado se necesitan leyes  que regulen el actuar de las empresas, de las Mipymes, cómo es la coordinación entre ellas, cómo empatan el presupuesto y la planificación.

De acuerdo con José Luis Rodríguez hay un sentido de lo social, importante y que no podemos dejar atrás, que en las operaciones del mercado, en condiciones de crisis, reproduce desigualdad. Porque hay quíen puede pagar un precio por un producto y quien no.

El estado tiene que ocuparse de los mecanismos de compensación y mitigación también. Es decir, nosotros tenemos que dar una asistencia social para aquellos que no tienen otras posibilidades, que no pueden emprender en estos momentos un negocio de manera tal  que puedan explotar un recurso local, o lo que sea, y eso tenemos que tenerlo en cuenta .

También por eso varias alternativas que se han hecho de programas antiinflacionarios contemplan una mitigación para los vulnerables porque hay gente que no puede esperar  a que las cosas macroeconómicamente se nivelen, que podamos llegar a un determinado nivel de producción o de distribución de los bienes necesarios para la población y eso con los precios existentes requiere  una mitigación en los segmentos más vulnerables.

Esto viene desde el 2011;  subvencionar cuando sea necesario personas y no productos, en lo cual ha habido dificultades.

Un segundo elemento es la estimulación, que no pase solo con los mecanismos monetarios mercantiles.

UN GRAN DESAFÍO NO SÓLO ECONÓMICO SINO TAMBIÉN IDEOLÓGICO 

Hay que crear la conciencia de  resolver los problemas para vivir en este país y  con un determinado nivel de desarrollo, con una sostenibilidad de un régimen que a pesar de todas las limitaciones es más justo y más humano y de más desarrollo de lo que pueda dar el capitalismo.

Ahí tenemos el gran desafío también en el campo de la lucha ideológica para que los estímulos vayan en esa dirección,  que no sea solamente un cuadre material de tener recursos suficientes para las necesidades. Bien eso es parte del problema, muy importante pero tiene que haber motivación además porque entendamos que la vida tiene un sentido mayor en el socialismo, subraya José Luis.

Con todos los problemas que podamos imaginarnos Cuba muestra una tasa de homicidios de cinco por 100 mil y tú vas a San Pedro  de Sula, en Honduras, y es 85 por 100 mil, expresa y destaca cómo Cuba exhibe una de las más bajas tasas de criminalidad en América Latina y en el mundo. Y eso lo da el socialismo, no surgió automáticamente ni cayó de la casualidad.

De acuerdo con el Profesor Rafael Montejo tiene que haber una preponderancia, una hegemonía cultural donde esa aparente confrontación mercado- planificación la resolvamos desde el socialismo y desde la planificación, para ser coherentes con el modelo que estamos  sosteniendo.

¿Cómo podemos restablecer una relación dialéctica, orgánica, entre mercados y planificación en una economía que está tratando de articular y de tener un diálogo entre empresas estatales y empresas no estatales.?, fue una pregunta lanzada en los minutos finales del espacio televisivo.

Avanzar en el mercado como decía el Profesor José Luis trae sin duda retos sociales, de desigualdad, económicos y no siempre la eficiencia, reiteró Abel Ernesto.

Creo que para lograr articular una economía multisectorial, de muy diferentes formas de propiedad,  la planificación tiene que pasar un espectro más indicativo, que permita utilizar los instrumentos financieros y monetarios, regular por igual todos los actores económicos por un lado, y por  lado el sector estatal, como oferente de recursos, permita regular el mercado indirectamente.

Cuando oferto recursos a un determinado precio, fijo todos los demás precios de la cadena. ¿Por qué? Por mí se tienen que guiar si yo soy el oferente principal, lo que no significa que el estado tenga que ser dominante en todos los sectores de la economía.

Siempre hemos hablado de medios fundamentales de producción. Hay sectores en la economía que no son fundamentales donde el estado estará si es lo suficientemente competitivo. Y donde no esté tendrá que regular con otros instrumentos.

Pero sí sin dudas, dice el joven especialista del MEP, una economía con muchos actores económicos impone un reto a la planificación porque; por ejemplo, no se le puede poner plan centralizado a las Mipymes; eso implica buscar nuevos instrumentos para ver cómo a todos los actores económicos los toca la planificación.

También en opinión de Rafael Montejo lograr tal integración es un reto del socialismo.

Según José Luis Rodríguez tenemos que ir a un programa de estabilización macroeconómica en primer lugar. Hay que atender los problemas de la deuda, los problemas de inflación, la alimentación y la energía. Yo siempre sintetizo en esos cuatro aspectos. En la medida que alcancemos esa estabilización macro podrá mejorar la regulación del mercado y los actores económicos estatales y no estatales. Si eso no lo hacemos no hay funcionamiento posible.