Por Joaquín Benavides, Revista Temas
No
sería posible entender las políticas económicas de la Revolución cubana, al
margen del pensamiento revolucionario de Fidel Castro. Para el, siempre, la
economía significo un instrumento revolucionario. Estudio a los clásicos en su
etapa de la Universidad de la Habana, y también a Marx. Había estudiado
profundamente a Martí, que no era economista, pero que conocía y dominaba el
pensamiento económico vigente en la época en que le tocó vivir, escribir y
defender sus ideas frente a las concepciones de los que aspiraban a sustituir
el dominio español por el de Estados Unidos.
Para
entender profundamente su pensamiento económico sería necesario adentrarse en
su alegato La Historia me Absolverá, pronunciado ante el tribunal que lo juzgo
a él y a sus compañeros por el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de
1953.
Fidel
fue un político revolucionario genial, no era un teórico, aunque dominaba los
principios generales de la economía política y entendía perfectamente, con
dominio, aunque sin citarlos, a Marx y a Lenin. Nunca hizo alardes de sus
conocimientos teóricos. No lo necesitaba. La esencia revolucionaria de Fidel
fue siempre conocer a plenitud las opiniones íntimas del pueblo humilde y
trabajador y tomar las medidas que más favorecieran a ese pueblo. Nadie podría
negar que el programa revolucionario que defendió toda su vida, desde el que lo
llevó al Moncada, hasta el discurso que pronunció el 1ro de mayo del año 2000
en la Plaza de la Revolución, es profundamente revolucionario, Marxista y
Leninista.
El
principal logro económico de la Revolución cubana, en sesenta años, ha sido el
desarrollo del Pueblo cubano, resistiendo el asedio y ataques a su economía, de
la primera potencia económica, situada a 90 millas de su territorio. Solo
alguien como Fidel Castro, en esas condiciones, desde los mismos inicios del
triunfo revolucionario, podía haber concebido y logrado los extraordinarios
avances alcanzados por el Pueblo cubano en una generación.
Con
un extraordinario sentido táctico y también estratégico, comenzó la Revolución
en la economía por la Reforma Agraria. Fue dentro del primer semestre de 1959.
Con ello la Revolución cubana presentó credenciales de hacia donde se proponía
avanzar. Y el encontronazo no fue solo con la rica burguesía agraria cubana,
también con los propietarios norteamericanos de grandes latifundios de algunas
de las mejores tierras, de las que se habían apropiado mediante prácticas
comerciales coercitivas de las que hicieron uso y abuso en los años
inmediatamente posteriores a la terminación de la Guerra de Independencia, en
que impusieron la Enmienda Platt y el Tratado de reciprocidad comercial.
Durante 60 años se apropiaron y explotaron enormes extensiones de tierras, para
la siembra de caña de azúcar y para instalar grandes fábricas de azúcar, que
les permitió, hasta 1960, controlar el mercado azucarero y los precios del
azúcar que más convinieran a la economía norteamericana y a sus productores de
azúcar.
Estados
Unidos se equivocó con Fidel y la Revolución. No se dió cuenta que la
Revolución comandada por Fidel Castro era continuación de la de Martí. Tampoco
calcularon que al intentar ahogar a la Revolución cerrándole las refinerías
norteamericanas y el suministro de petróleo le estaban abriendo las puertas a
la introducción de la Unión Soviética en la economía cubana. Fue un error
histórico de la política exterior de Estados Unidos. Cuba demostró que podía
abrirse paso y resistir con su Revolución, apoyándose en el mundo y apoyando a
los amigos en el mundo. Y esa ha sido su política hasta hoy, que ha
condicionado su estrategía de supervivencia y desarrollo económico.
Desde
los inicios estuvo claro para la inmensa mayoría de los revolucionarios
cubanos, que no era el capitalismo la opción de la Revolución una vez alcanzado
el triunfo. Había sido el capitalismo dependiente de Estados Unidos, quien
había creado las condiciones del 10 de marzo de Batista y de la respuesta del
26 de Julio de los jóvenes asaltantes del Moncada con Fidel al frente. Estaba
claro para la inmensa mayoría de los combatientes revolucionarios contra la
tiranía de Batista, que no podía ser el capitalismo el modelo en que basara la
organización de la economía un gobierno surgido de la Revolución triunfante.
Corresponde a Fidel el mérito histórico de haber conducido a los combatientes
revolucionarios, primero; a las generaciones más jóvenes, y a la mayoría del
pueblo posteriormente, a aceptar conscientemente, que el socialismo era el
camino para construir una nueva Cuba, que a su vez fuera capaz de mantener su
independencia con relación a Estados Unidos. Esos dos objetivos, socialismo e
independencia fueron el núcleo de su pensamiento y acción política durante
todos los años en que estuvo al frente de los destinos de Cuba.
Siempre
he pensado, que, en la conducción de la economía cubana durante casi 50 años,
enfrentado a los Estados Unidos y a su política de bloqueo económico, comercial
y financiero, Fidel nunca dejó de aplicar las tácticas de la guerra de
guerrillas que aplicó exitosamente en el combate contra la tiranía de Batista.
Realizó continúos esfuerzos por encontrar aliados y experimentar formas,
algunas inéditas, de desarrollar las capacidades productivas que generaran
exportaciones. Nunca se cruzó de brazos y desarrollo la solidaridad
internacional como parte de su estrategia revolucionaria.
Obligado
a resistir la decisión norteamericana de acabar con la Revolución cubana antes
de que pudiera consolidarse, decidió conscientemente, buscar el apoyo de la
Unión Soviética. Lo consiguió. Los soviéticos lograron que funcionaran las
refinerías con su petróleo y firmaron un convenio para comprar el azúcar cubano
a un precio superior al del convenio norteamericano. Además, comenzaron a
suministrar armas para defender al país. Cuando ocurrió la crisis de octubre de
1962, en que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear y en que Fidel
demostró de lo que era capaz y también de lo que era capaz de no admitir si de
pasarle por encima a la dignidad e independencia de Cuba se trataba, se produjo
el primer desencuentro serio con los soviéticos. La habilidad política, sobre
la base de principios de Fidel, logró resolverlo, alcanzando un acuerdo
comercial en 1963 para el suministro a largo plazo de azúcar, a un precio que
permitiría financiar el comienzo del desarrollo de Cuba.
Comenzó
la batalla por producir 10 millones de toneladas de azúcar a partir de 1970.
Pienso que pudiera considerarse como el equivalente a un Moncada económico. No
se logró, a pesar de que se incorporaron todas las fuerzas de la Revolución,
que ya en ese momento eran muy grandes y muy motivadas y el costo, no solo para
la economía, fue alto. Fidel asumió ante el pueblo de Cuba, su responsabilidad
personal por el fracaso de la zafra de los 10 millones. Con la misma valentía
política que cuando el Moncada. De inmediato comenzó el control de daños.
Se
había desorganizado todo el funcionamiento de la economía, con decisiones
incorrectas como la prohibición de los pequeños negocios privados y del trabajo
por cuenta propia, y otras, muy dañinas, como la eliminación de los controles
contables, que si bien todo indica que fueron resultado de una desviación hacia
la extrema izquierda del proceso de organización de la economía, ni siquiera
pudieran justificarse por el esfuerzo de incorporar una mayor cantidad de
trabajadores a la zafra, y suprimirle trabas a su incorporación. Todo ello a su
vez, generó una inflación incontrolable donde el dinero dejó de tener
significación alguna como estímulo para trabajar. Se recibía por la inmensa
mayoría de los trabajadores, agrícolas, industriales o de servicios un salario
fijo sin relación alguna con los resultados productivos. A su vez se había
aprobado una resolución sobre las jubilaciones que garantizaba a los
trabajadores que al jubilarse tenían el derecho de percibir el 100% del salario
que venían percibiendo, lo que comenzó a generar la tendencia a solicitar la
jubilación y continuar percibiendo el mismo salario sin trabajar.
No
se alcanzaron los 10 millones, pero se produjeron 8,5 millones de toneladas
métricas de azúcar. La mayor producción lograda por la industria azucarera de
Cuba en toda su historia. No obstante, el fracaso, constituía una no
despreciable base de obtención de recursos financieros para iniciar la
reconstrucción de la economía.
Fidel
comenzó a convocar reuniones con los Sindicatos nacionales y los Organismos
estatales correspondientes para analizar críticamente el deterioro provocado en
las principales producciones y servicios no azucareros, a causa de la
concentración de todos durante casi dos años, en el esfuerzo nacional por
lograr una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar. Aunque el enfoque era
critico ante los errores y decisiones incorrectas, el sentido del debate era
superarlos a la mayor brevedad. Él necesitaba conocer, además, las necesidades
mínimas de recursos de cada producción importante, para encontrarle solución en
la propia reunión o en un breve plazo posterior. Logró revertir el espíritu de
derrota, por el de recomponer las fuerzas para comenzar nuevamente el combate.
De
esas reuniones cada Sindicato nacional salió para organizar su próximo Congreso
Nacional, como paso previo para llevar a cabo el XIII Congreso de la CTC. En
noviembre de 1973 se celebró el Congreso. Significó el regreso de Lázaro Peña a
la dirección del movimiento sindical cubano. Lo presidió todo el tiempo Fidel,
que con Lázaro Peña a su lado y haciendo gala de un gran espíritu democrático,
reconstruyeron entre ambos el movimiento sindical cubano, que también había
salido lesionado por los errores cometidos entre 1967 y 1971.
Durante
ese período se habían establecidos conceptos en la dirección de la economía que
favorecían el pago por tiempo, sin sujeción a criterios de rendimiento ni
productividad. Se analizó profundamente
que era necesario eliminar el igualitarismo en el pago por el trabajo y se
reinstauro el pago según la cantidad y la calidad de lo producido por cada
trabajador. También se corrigieron distorsiones conceptuales importantes sobre
la seguridad social. Ya estaban creadas las condiciones para el siguiente paso:
la celebración del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba.
Desde
1971/72 se había reestructurado el Secretariado del Comité Central del Partido
y constituido sus Departamentos auxiliares. En 1965 se había constituido el
Comité Central y durante ese período, el Partido como organización política de
vanguardia con influencia en la base de la sociedad, no había existido.
Existían militantes, pero desde 1967 hasta 1971, las organizaciones de base,
los núcleos, solo tenían un carácter formal, sin prácticamente ninguna
influencia política en los centros de trabajo. El Partido actuaba solo a través
de sus organismos de dirección regionales y provinciales.
Comenzó
a diferenciarse, en la economía, el papel y las tareas del Gobierno y el
Partido. Al centro de ambas estaba Fidel. Por una parte, comenzó reorganizar el
Gobierno para que comenzara a funcionar. Se crearon cargos de Vice presidentes
del Consejo de ministros. Comenzó a reunirse regularmente el Comité Ejecutivo
del Consejo de Ministros.
El
Secretariado del Partido, comenzó a reunirse semanalmente bajo la dirección de
Fidel. Fueron creados los departamentos especializados que comenzaron a
preparar al Partido desde la base, en las tareas que lo conducirían a organizar
el Primer Congreso. Apoyándose en el Secretariado y en los Departamentos
auxiliares Fidel condujo la organización del Congreso y la elaboración de los
documentos que debían ser aprobados, entre ellos y principalmente los que en
materia económica significarían un cambio fundamental en la política económica.
El modelo económico que se presentaría al Congreso para el debate y aprobación,
tendría semejanzas importantes, con adaptaciones imprescindibles, con el que
venía aplicando desde hacía quinquenios, con éxito, la Unión Soviética. Un
cambio fundamental fue introducir los principios del cálculo económico en el
funcionamiento de las empresas. Esto solo, condicionaba los cambios a
introducir en la Dirección de la Economía.
El
Congreso se celebró entre el 17 y 22 de diciembre de 1975. En el importante
Informe Central, Fidel, al abordar los temas de la economía realizó un análisis
autocrítico profundo de los errores cometidos, en la subestimación y el desdén
hacia la experiencia de otros países y en la conducción práctica de la política
económica en los años precedentes. En muchos sentidos, en especial en la
economía y en la institucionalización del país, el Primer Congreso significó un
parteaguas. El principal cambio político importante que se producía en el país
desde los inicios mismos de la Revolución. A partir del Congreso, Cuba, en
muchos aspectos fundamentales, entre ellos, en la concepción en que se basa su
economía, se convirtió en la Cuba que aún es. Han pasado 50 años. Demasiado
tiempo sin cambiar. Fidel en su genialidad revolucionaria lo percibió, y de ahí
su histórico discurso en la Plaza de la Revolución el 1ro, de mayo del 2000,
llamando a ¨cambiar todo lo que debe ser cambiado¨. Pero a pesar de su llamado,
continúa la resistencia al cambio. Quizás por miedo al cambio. El miedo al
cambio no es revolucionario. Y al no entender en su profundidad, la necesidad
del cambio, se pone en riesgo a la propia Revolución.
El
22 de octubre de 1974 se crea la Comisión redactora de la Constitución. El 15
de febrero de 1975 se somete a referendo y el 24 de febrero de 1976 es
promulgada. En solo 16 meses se redactó, se discutió con las masas y se
promulgó la Constitución de1976.
El
2 de diciembre de 1976 se efectuó la sesión constitutiva de la Asamblea
Nacional del Poder Popular.
En
5 años Fidel había logrado reconstruir el aparato económico sobre otras bases,
institucionalizar el País y aprobar la Constitución de 1976.
En
1977 comenzaron a ejecutarse los cambios institucionales para ajustar la
economía a las nuevas concepciones de como organizarla y gestionarla. Después
de una década en que la economía se gestionara con métodos de ordeno y mando,
sin tener en cuenta criterios de eficiencia, ni de productividad, la economía
no crecía. El modelo adoptado, a partir de la experiencia soviética, se basaba
en empresas estatales, que pertenecían a los ministerios que las dirigían
centralizadamente y que operaban bajo los principios del cálculo económico
restringido. Se fue haciendo evidente que una buena parte de los ministros
designados no lograban que las empresas subordinadas comenzaran a operar según
principios del cálculo económico ni a producir con la eficiencia planificada.
En
enero de 1980 Fidel llevó a cabo una importante reorganización del Consejo de
Ministros, dándole posesión a nuevos ministros. Con ello creó las condiciones
para que el sistema de dirección de la economía, que estaba confrontando
dificultades en su implementación y despliegue, ganara en agilidad,
favoreciendo que la economía en su conjunto comenzara a elevar su eficiencia.
Puede
afirmarse que entre 1981 y 1985 la economía comenzó a mostrar sus
potencialidades de crecimiento en producción y productividad. La economía
creció, como promedio anual, un 7,3% y la productividad del trabajo en más del
4%. Se invirtieron 1000 millones de pesos más que en el quinquenio anterior de
los cuales se le asignaron a la agricultura el 19%. Hacia los finales del
quinquenio comenzó a evidenciarse que la economía iba alcanzando capacidades de
crecimiento en producción y productividad por encima de los recursos que se
lograban obtener con la coordinación de planes con la URSS y los restantes
países del CAME.
El
esquema de la coordinación de planes, especialmente con la URSS, se basaba en
que los soviéticos pagaban el azúcar cubano a un precio preferencial, muy por
encima al del mercado mundial que cubría el costo del petróleo suficiente para
el plan que se negociaba para el quinquenio. Si no se consumía porque se
ahorrara el petróleo correspondiente a cada año, el gobierno soviético
autorizaba a que se vendiera por Cuba en dólares, lo que permitía financiar
importaciones en divisas. En determinado momento, las empresas y los organismos
comenzaron a demandar recursos provenientes de los países del área dólar
mientras la economía no exportaba lo suficiente hacia esa área que le
permitiera comprar los recursos demandados y pagarlos. Comenzó a crecer la
deuda con los proveedores europeos fundamentalmente, y con la banca europea que
los financiaba. Sin exportar, la economía cubana es difícilmente sostenible.
En
la etapa final de la elaboración del plan para 1984 la situación hizo crisis,
al no haberle sido posible al órgano de planificación, conciliar los recursos
disponibles con las demandas de los organismos. No solo falló el método
empleado para la planificación del año, también, sobre todo, el sistema
económico basado en la experiencia soviética. Las empresas y los organismos
planificaban crecimientos, pero no tenían responsabilidad en financiarlos. Esa
responsabilidad recaía en el Gobierno. En el proceso de planificación se
confundían, como ocurre todavía hoy, los objetivos estratégicos del Gobierno,
con los intereses empresariales y ramales, lo que da poco margen al mercado.
Las señales que debería de haber brindado el mercado, eran sustituidas por las
demandas de la burocracia empresarial y ministerial. Sin que fuéramos capaces
de darnos cuenta entonces, el sistema económico y de planificación soviético,
comenzaba a mostrar sus grandes problemas que, sin sospecharlo, nos habíamos
inoculado nosotros mismos. Y lo grave, que aún hoy, continuamos rechazando la
necesidad del mercado en la economía empresarial.
El
quinquenio entre 1986 y 1990 fue un período muy confuso de la economía cubana.
Se había perdido el rumbo. Fidel me encargó, presidir la Comisión del Sistema
de Dirección de la Economía. En un momento determinado le pregunté si
consideraba que debía mantenerse el cálculo económico en las empresas y me
respondió afirmativamente. Se intento ajustar los elementos de dirección de la
economía, poniendo el énfasis en la planificación anual, pero no fue posible
cambiar el rumbo en ningún sentido. Fidel se fue dando cuenta que algo no
funcionaba en el esquema de organizar y desarrollar la economía que habíamos
decidido aplicar, que tendía a reclamar más recursos, mientras los trabajadores
reclamaban ingresos que no se justificaban con resultados productivos y económicos.
Llamo a combatir las desviaciones y tendencias negativas, sin que fueran
identificadas con claridad por las empresas y los trabajadores. Fidel comenzó a
experimentar con otras formas de organización del trabajo y la producción en
las construcciones y creo el Contingente Blas Roca. Dedico cada vez más tiempo
al desarrollo de vacunas y a concebir producciones basadas en la Biotecnología
y su desarrollo. Desde hacía años venia estudiando y estimulando el
conocimiento sobre esa rama con desarrollo incipiente aun en el mundo, en la
que él fue descubriendo posibilidades vinculadas a la producción de vacunas y
de medicamentos. Continuaron la
coordinación de planes con los soviéticos, pero se había perdido la dinámica
del crecimiento. Fidel administraba el retroceso mientras buscaba y
experimentaba nuevas vías y ramas de desarrollo para el país. En China, Deng
Tsiao Ping introducía la política de Reforma y Apertura del mercado en la
economía, y Viet Nam cambiaba de sistema económico introduciendo el mercado con
la política del Doi Moi.
Fidel
comenzaba a advertir al pueblo sobre la posibilidad, incluso, de que la Unión
Soviética dejara de existir, como finalmente ocurrió. Se comenzaron a elaborar
los Planes para el Período Especial de la economía en tiempos de Paz. Todos lo
acompañamos en la decisión de resistir y salvar las conquistas del socialismo.
Cuando se produjo el desastre, con la desintegración de la URSS, llamó como
Maceo en Baraguá, a no rendirnos y como siempre, se puso al frente para
organizar la resistencia y las vías para salir del Período Especial sin
renunciar a las conquistas socialistas alcanzadas.
El
31 de diciembre de 1991 ocurrió la disolución oficial de la URSS. Hubo que
comenzar a gestionar la economía sobre nuevas bases. Se extrajeron de los
archivos los Planes para el Período Especial en tiempos de paz y se verificaron
los inventarios. Lo primero, reducir la burocracia en todos los organismos
centrales, y con ello, además de simplificar y facilitar los procesos de
dirección, reducir el Presupuesto del Estado en toda la administración del
país. A nadie se le envió a pasar hambre. Se le garantizó a cada uno un
porciento alto de los ingresos que venían percibiendo y cada organismo se
dedicó a reubicarlos en trabajos dentro de su sistema empresarial. El sistema
empresarial ganó al obtener personal más preparado que sustituía a otros de
menos calificación y que eran reubicados en la base productiva o de servicios.
Se redujo significativamente la burocracia de los organismos centrales, con
ello se reducía el presupuesto y se elevaba la calificación de los directivos
en la base. En un año, todo el personal racionalizado de las plantillas de los
Organismos centrales había sido reubicado.
Los
organismos comenzaron a desligarse de las metodologías de planificación central
sobre la base de balances materiales y asumieron para sus empresas subordinadas
métodos de planificación financiera. Los Organismos centrales comenzaron a
separar las funciones regulatorias estatales de las empresariales, adoptando
estructuras acordes con las características de cada uno, en las que en todos
los casos los ministros adoptaban estructuras que les permitieran ejercer sus
funciones estatales mientras mantenían separadamente a través de pequeñas
estructuras de administración de empresas subordinadas centralmente, el control
de la economía y gestión de las empresas por las que respondía ante el
Gobierno. El MINFAR comenzó a adoptar medidas para autoabastecerse de alimentos,
piezas y suministros industriales, sin afectar los balances nacionales, creando
primero, empresas agropecuarias administradas por oficiales con experiencia en
la agricultura y simultáneamente el desarrollo de empresas industriales
militares capaces de sustituir las importaciones, que se recibían anteriormente
de la URSS. Constituyó, previa aprobación del Banco Central, una entidad
financiera no bancaria para gestionar aseguramiento financiero al Grupo
empresarial de administración de empresas GAE que se fue desarrollando.
A
finales de 1993 comenzó a manifestarse una fuerte inflación. Se seguían pagando
salarios y las prestaciones sociales, mientras la producción había disminuido
mucho y los precios se mantenían. La Asamblea Nacional abordo las posibles
soluciones. Todas iban a significar aumentos de precios. Los dirigentes obreros
diputados opinaron que había que discutirlo con los trabajadores y Fidel
propuso crear parlamentos obreros que debatieran el problema y propusieran las
soluciones de en qué productos afectar los precios, y en cuales no, por la
importancia para el sostenimiento de los trabajadores de menos ingresos y sus
familias. En el plazo acordado la Dirección de la CTC presentó sus propuestas,
fueron debatidas en la Asamblea y aprobado el ajuste de precios que afectara
menos a las familias de los trabajadores y los jubilados y que a su vez
contribuyera a disminuir la inflación y el dinero en circulación. Con ello
Fidel mostraba su concepción socialista de como abordar la solución de los
problemas con la población en tiempos de crisis económicas.
Las
remesas comenzaban a introducirse en el país masivamente. La tenencia y
circulación de divisas dentro del país fue despenalizada en 1994 y el mercado
en divisas comenzó a abrirse paso. Funcionaba la Comisión de Divisas del
Gobierno que presidían el Secretario del Consejo de Ministros y el Ministro de
Economía; se reunía semanalmente y decidía sobre la asignación de las divisas
disponibles.
El
Banco Central comenzó a autorizar instituciones financieras no bancarias, las
llamadas entonces Casas Financieras, que eran supervisadas estrechamente por el
Banco Central y que comenzaron a intermediar financieramente en divisas, entre
las empresas y el Banco Financiero Internacional. Se fueron introduciendo las
letras de cambio, para facilitar con garantías, el comercio con pagos a plazos
acordados entre las empresas. Esas letras eran negociables, lo que facilitaba
el crédito a las pequeñas empresas. Comenzó
la introducción paulatina en el país de proveedores extranjeros que negociaban
directamente con las empresas, bajo la supervisión de los organismos centrales.
Se estableció un primer banco, relativamente pequeño, de nacionalidad de
Curazao y de propiedad holandesa que comenzó a negociar con las empresas
pequeños créditos a corto plazo en divisas, para adquirir insumos que
comenzaban a ingresar a la economía por distintas vías.
En
la práctica se eliminó el llamado monopolio estatal del comercio exterior. Las
empresas de los organismos, comenzaron a intercambiar en dólares, entre ellas y
con proveedores extranjeros. Se fue abriendo paso un mercado en dólares entre
las empresas, con la población y con los proveedores extranjeros. Las empresas
industriales comenzaron a producir equipamientos. Obtenían financiamiento,
bancario o de los interesados en sus producciones, producían y vendían a
precios acordados entre las empresas. Se abrió paso el mercado entre las
empresas, pero en dólares.
El
Banco Central creó el peso convertible cubano, CUC. Era convertible en dólares.
No servía para pagar los salarios, pues no era convertible en pesos cubanos, lo
que creó justa inconformidad con los trabajadores que no cobraban ni siquiera
pequeños estímulos en dólares. Aunque lo intentó durante años, el Banco Central
no logró establecer una tasa de cambio entre el peso y el cuc. Quizás no le
haya sido posible lograrlo. La inflación en pesos no se lo permitía. Sin
control presupuestario y de la emisión monetaria, siempre será muy difícil.
Solo controlando firmemente el presupuesto nacional y la emisión monetaria, más
una política económica que estimule la producción nacional de alimentos y las
exportaciones sería posible establecer y mantener el tipo de cambio del peso
cubano bajo control.
La
economía cubana es muy abierta; para producir requiere importar, y para
importar requiere exportar. No le es posible desarrollarse sin exportar. Eso lo
vió claro desde el principio Fidel. De ahí que la base de su política económica
en toda la etapa hasta 1990, haya sido la producción y exportación de azúcar.
En toda esa etapa 1 peso equivalía a 1 dólar. A partir de 1991, con la entrada
de las remesas y con la despenalización del dólar, la relación entre el peso y
el dólar cambio. En las condiciones actuales, la economía cubana tendrá que
contar con una tasa de cambio oficial económicamente fundamentada, que la
estimule a producir para el mercado nacional y exportar. Sin tasa de cambio
oficial la tendencia será siempre como hasta ahora, a importar.
Con
la disolución de la URSS, el Gobierno de los Estados Unidos y la mafia
batistiana y anticubana, creyeron que había llegado el momento de liquidar la
Revolución cubana. En 1992 aprobó la Ley Torricelli, por la cual sancionaba a
la flota marítima mundial, que transportara cargas a Cuba, en condiciones de
que ya no se podría contar con la flota de la URSS, prohibiendo de que
utilizaran puertos norteamericanos. Para entonces Cuba disponía de una
importante flota marítima, que bien utilizada hizo posible que las cargas
importadas llegaran al país y también que salieran las exportaciones. Y en 1995
con la Ley Helms Burton aspiró a propinar un golpe mortal a la economía. Ambas
agresivas e ilegales desde el punto de vista del derecho internacional. Todavía
vigentes, han hecho mucho daño, pero la política de la Revolución logró, y aún
logra hoy, amortiguar sus efectos más peligrosos.
Desde
la década de los 80 el gobierno venía estudiando internamente los pro y los
contra de desarrollar el turismo a partir de las condiciones excepcionales que
para el desarrollo de esa rama tuvo el país siempre. Como cada vez que una
decisión podía tener implicaciones políticas y en la comprensión de la
población, Fidel obligó a un análisis exhaustivo y desde todos los ángulos de
una decisión favorable para la economía, pero con riesgos evidentes desde
otros, sobre todo desde el punto de vista social y con implicaciones en la
población, con respecto a la comprensión política. Yo percibí que estaba por
adoptar una decisión cuando me envió un mensaje instruyéndome a que aprobara
una empresa turística, que al final nombro Cubanacan. Con el mensaje me instruyó
sobre el máximo de personal administrativo y burocrático con el que debería
trabajar. Siempre que me indicó crear un organismo o una empresa, me definía
como directiva ese aspecto. Así fue cuando me instruyó crear el Ministerio de
Industria de Materiales, pero cuyo aparato central no podía exceder de 50
trabajadores, incluyendo al Ministro.
Ya
había creado el Banco Financiero Internacional, instrumento diseñado
inicialmente para combatir el bloqueo financiero de los Estados Unidos, y que
posteriormente resultó de gran importancia en la intermediación en divisas
entre los proveedores extranjeros y los organismos y empresas cubanas.
Comenzando
el Período Especial Fidel decidió crear el Ministerio de Turismo y designó al
frente del mismo a Osmany Cienfuegos, que durante casi 15 años había sido su
cercano colaborador como Secretario del Consejo de Ministros. A partir de esa
decisión comenzó el desarrollo del Turismo. En la concepción de Fidel no podía
ser Varadero el único Polo. Tenía que abarcar al país. No solo la península de
Hicacos; también los cayos del norte de Villa Clara y de Ciego de Ávila.
Concibió los Pedraplenes y los construyó en tiempo récord. Se comenzaron a
proyectar y construir los aeropuertos vinculados a los nuevos Polos, incluyendo
el de Varadero. Financió con fondos propios, sin acudir a financiamiento
externo, el emblemático Meliá Cohíba. Le aprobó al MINFAR que creara una
empresa turística y se encargara de desarrollar la construcción de hoteles en
Varadero y en la costa norte de Holguín. Estaba convencido y con su espíritu
emprendedor y revolucionario de siempre nos convenció a todos, de que era
posible salir del Período Especial y superar los efectos del bloqueo.
Paralelamente
decidió comenzar a ejecutar importantes inversiones en el desarrollo de la
investigación y producción de vacunas y otras producciones en base a la
biotecnología. Llevaba años estudiando las posibilidades de desarrollar esa
rama basada en la ciencia y preparando, seleccionando y agrupando recursos
humanos que le permitieran convertirla en un pivote de su estrategia de que
Cuba llegara a ser una potencia en la medicina, no solo regional. Y en pleno
Período Especial decidió invertir en la Biotecnología y la producción de
vacunas. Construyó una verdadera ciudad de laboratorios y facilidades para el
desarrollo de una industria biotecnológica que situó a Cuba en la vanguardia de
los desarrolladores de vacunas y productos de la biotecnología del Tercer
mundo, llamada a convertirse en el núcleo principal de la producción nacional
de medicamentos y en una importante exportadora de vacunas y de producciones
farmacéuticas, basados en la biotecnología.
Fidel
adoptó importantes decisiones con activos cubanos. Aprobó la constitución de
diferentes modalidades de empresas mixtas con la empresa de níquel de Moa, con
Cuba-Ron y con Cuba-Tabaco. Con ello demostró que los activos fijos pueden
convertirse en activos financieros para enfrentar necesidades vitales para el
País. Lo hizo ateniéndose estrictamente a la Ley, mostrando valor político y
señalando las vías que en situaciones igualmente difíciles y complicadas pueden
ser utilizadas por la nación.
Cuando
en 1997 se celebró el V Congreso del Partido, la economía mostraba innegables
muestras de recuperación. Había transcurrido lo peor. Comenzaba a manifestarse
la tendencia de institucionalizar de nuevo la conducción de la economía, frente
a la de continuar profundizando los cambios. Primó la tendencia a
institucionalizar de nuevo la economía, sin cambios sustanciales, y Fidel la
apoyo. En el período en que se estaban elaborando los documentos para el
Congreso, se le planteó la propuesta de introducir en la economía las pequeñas
y medianas empresas privadas. Él no la rechazó. Manifestó
que no estaba en desacuerdo, pero debía ser más adelante.
Poco
a poco el espíritu de innovación y cambio fue perdiendo impulso. La burocracia
fue recuperando terreno y las empresas fueron perdiendo autonomía.
Los
ministerios comenzaron a crecer nuevamente y a imponer controles rígidos sobre
las empresas. El Gobierno creó un poderoso organismo de Auditoría, no para
auditar a los Organismos centrales, sino a las empresas, lo que contribuyó y
aun contribuye, a paralizar la iniciativa empresarial. El gobierno, con la
creación del aparato de auditoría se sitúa por encima de los organismos.
Participé personalmente en reuniones presididas por el Che, en 1964, para
analizar las conclusiones de auditorías del organismo central del Ministerio de
Industrias a sus empresas. Él preguntaba, precisando determinados aspectos y
hacia las conclusiones. Siempre era crítico sobre las deficiencias, pero los
cuadros y dirigentes no perdían autoridad, salían fortalecidos y educados. Y no
le temían a las auditorías.
El
1ro. de mayo del año 2000, menos de tres años posteriores a la clausura del V
Congreso, Fidel pronunció su histórico discurso: Revolución es sentido del
momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado….
Habían
sido superados los efectos más nocivos para la economía por la caída del
socialismo en la URSS y Fidel llamaba a continuar la batalla por construir
nuestro socialismo.
En
el 2003, Fidel aprobó una propuesta de racionalizar la industria azucarera.
Desaparecida la URSS y con ella el mercado de venta a precios preferenciales
que cubrían ampliamente el costo del petróleo que le suministraba al país, se
hizo necesario reducir el número de centrales azucareros a fin de hacer viable
económicamente la industria. Fidel aprobó el número de fábricas azucareras y de
tierra suficiente para sembrar y cosechar caña de azúcar para que se pudieran
producir anualmente 4 millones de toneladas de azúcar aproximadamente. La
propuesta aprobada, que en números parecía racional, en su instrumentación por
el Ministerio del Azúcar de entonces resulto un desastre. Se creó una nueva organización llamada AZCUBA,
sin experiencia previa, para sustituir a una organización de más de 40 años de
experiencia de hacer zafras y de producir azúcar, en condiciones difíciles. El
resultado ha sido altamente costoso para el país, no solo para su economía.
Producir azúcar no supone solo tener centrales azucareros y tierras con caña.
Se ha perdido una parte importante de la cultura azucarera de la nación, que
surgió, creció y se desarrolló durante más de un siglo en las comunidades
rurales alrededor de las fábricas azucareras y fue el soporte poblacional de la
economía azucarera de Cuba. La actual generación de dirigentes del país,
tendrán, sin duda, la responsabilidad histórica de hacerla renacer.
En
la clausura del V Congreso del Partido en 1997 Fidel les pedía a los comunistas
que cuidaran a Raúl, que estaba bien de salud, era más joven y le
correspondería ir después que él.
Así
fue. Fidel enfermo y Raúl lo sustituyó. Y aún en vida de Fidel, logró sentarse
a negociar con el presidente de Estados Unidos en funciones en ese momento. Los
importantes acuerdos logrados no duraron. Cambio el Gobierno de Estados Unidos
por un presidente de otro partido, que demostrando que no se puede confiar en
el sistema democrático norteamericano, fue retractándose de acuerdos firmados a
nombre de Estados Unidos por un gobierno que parecía serio. Y no solo eso,
reinició la política agresiva contra Cuba, recrudeciendo las sanciones.
Volvió
a equivocarse la política exterior de Estados Unidos, 60 años después. Sus
cálculos han sido nuevamente erróneos. Estados Unidos no podrá acabar con la
Revolución cubana. No militarmente, porque, aunque el mundo actual es otro, la
nación cuenta como siempre con la decisión irrenunciable de su pueblo, de
combatir hasta el último cubano y cubana, y con amigos, igualmente poderosos,
que tampoco ahora la dejaran sola. El apoyo principal se debe recibir en el
campo de la economía. Cuba podrá superar el bloqueo económico, comercial y
financiero del Gobierno de los Estados Unidos. Dependerá de sus propias
fuerzas, de su inteligencia y creatividad. Y de no cometer errores.
La
economía mundial se ha modificado sustancialmente en los últimos 35 años. El
mundo de hoy, en términos geopolíticos, también se diferencia del que existía
al desaparecer la URSS en 1990, incluso al que existía a comienzos del presente
siglo. China socialista es hoy la segunda economía mundial, en camino de
convertirse en la primera. Rusia, provocada por Europa y la OTAN a iniciar una
guerra en Ucrania, con el interés de debilitarla, ha surgido más fuerte militar
y económicamente. Vietnam socialista, que a principios de los años 90 comenzaba
a reponerse económicamente de la agresión norteamericana, se ha transformado,
gracias a la introducción del mercado en su economía, sin renunciar a su
concepción de construir un país socialista, en una economía altamente
exportadora, como base de su desarrollo. En el mismo sudeste de Asia, Laos,
adopta el mercado como instrumento para desarrollar su economía. En nuestro
continente Venezuela y Nicaragua avanzan en construir su economía con la
utilización del mercado. Solo Cuba se mantiene, hasta ahora, reacia al cambio.
La
política de sanciones económicas de Estados Unidos, utilizando su dominio del
dólar y del mecanismo del swift bancario, hizo crisis al intentar aplicárselo a
Rusia, en el momento en que comenzó la guerra con Ucrania. Se equivocó Estados
Unidos. No previó las consecuencias de su error. La economía mundial, no podía
dejar de comprar el petróleo ruso, que era junto con Arabia Saudita el
principal exportador mundial. Y como no le podían pagar utilizando el swift
bancario, comenzaron a acordar, India, China y otros países de Asia, el pago
del petróleo utilizando las monedas nacionales. Comenzó con ello la
desdolarización mundial.
Coincidentemente
se hizo claro para los países del llamado Sur Global, que era posible evadir
las sanciones de Estados Unidos relacionadas con la utilización del dólar.
Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, habían dado un primer paso cuando
acordaron constituir el Grupo BRICS. Posteriormente se incorporaron al Grupo 5
países más, y en el 2025 fueron aceptados como socios 13 países, entre ellos
Cuba. Desde sus inicios el Grupo creó el Banco del BRICS que radica en China.
El
participar como socio del Grupo BRICS crea la posibilidad para Cuba de
encontrar soluciones que le faciliten evadir el Bloqueo comercial, económico y
financiero de Estados Unidos. La posibilidad no basta. Es necesario crear las
condiciones. Y básicamente son dos: 1.que las empresas operen según condiciones
de mercado y 2. que el Banco Central establezca una tasa de cambio oficial del
peso cubano(cup). Esta última tiene que lograrla el Banco Central y la
Dirección de la economía, o sea, el Gobierno. Mientras que las empresas
estatales operen según las condiciones de mercado, supone una decisión
política. Las empresas privadas, que existen y operan a partir de una decisión
política adoptada en el VI Congreso del Partido ya lo hacen según reglas de
mercado. El problema reside en las empresas propiedad del Estado, que operan
sin sujeción a ninguna regla que les permita conectarse comercialmente con las
empresas del BRICS, y que las induzca a lograr eficiencia. Todas las empresas
que participan en el mercado mundial y por tanto las que pertenecen a los BRICS
lo hacen según las reglas del mercado. Nadie en el mundo, negocia
comercialmente con organismos del Estado. Negocian y firman contratos con
empresas que operen según las reglas del mercado.
Yo
no tengo absolutamente ninguna duda de que en la situación actual Fidel estaría
de acuerdo, en que las empresas propiedad del Estado cubano, produjeran y
comerciaran sobre la base de los principios de un mercado regulado por el
Gobierno socialista. Estoy convencido de que su planteamiento en la Plaza de la
Revolución, en un discurso leído, de que ¨Revolución es sentido del momento
histórico¨. Que ¨es cambiar todo lo que debe ser cambiado¨, lo pensó y expuso
para momentos como este que está atravesando la Revolución y la Patria. Para
Fidel lo principal, cuando se produjo el desastre de la URSS, fue salvar la
Revolución y las conquistas del socialismo. Y el mercado regulado por el
Gobierno que encabeza el Partido Comunista de Cuba, lo puede lograr y también
potenciar las conquistas. No puso objeciones en el período especial, a que las
empresas propiedad del estado operaran en dólares en el mercado nacional y que
exportaran e importaran sin sujeción a las reglas del Ministerio de comercio
exterior. Se trataba entonces de salvar las conquistas socialistas alcanzadas.
30
años después, el riesgo de negar el mercado pudiera conducir a que, en las
condiciones actuales de la economía mundial, no sea posible construir el
socialismo en una pequeña economía asediada, como la cubana.
Que
las empresas propiedad del Estado operen según las reglas del mercado no
significa privatizar las empresas ni la propiedad estatal. Las empresas
continuarían siendo propiedad del Estado. También los hospitales, las escuelas
y también los servicios públicos. Significa que las empresas produzcan para el
mercado; que compren y paguen sus suministros para producir y vender en el
mercado, sea el nacional o el internacional. Que importen y también exporten. Y
que su comportamiento económico y resultados estén relacionados con su
participación en el mercado. Como hacen todas las empresas del mundo, y en Cuba
las empresas privadas. Tendrán que comprar y pagar sus insumos, incluyendo la
energía, vender lo que producen, cobrar, pagar sus deudas y también pagar los
impuestos, así como gestionar créditos bancarios. Los precios, por supuesto, se
formarían en el mercado. Y el Gobierno estaría obligado a regularlo sin
intervenir directamente en las empresas, y también a apoyar económicamente a
las personas imposibilitadas de trabajar y con dificultades comprobadas. Los
trabajadores obtendrían salarios protegidos por las leyes laborales, pero según
la realidad de esos mercados. No habría salarios igualitarios. Las empresas
tendrían que comprar divisas a la tasa oficial para importar sus insumos, y
como necesitarían seguir importando tendrían que producir también para
exportar.
Es
el esquema básico. No tiene que ver con el capitalismo, salvo que en la
economía capitalista también las empresas producen e intercambian entre si
según reglas del mercado. Solo así será posible crear la base material del
socialismo. El mercado en el socialismo estimula la innovación, como está
ocurriendo en China y también en Vietnam, gobernados ambos por Partidos
Comunistas que no han renunciado a construir sociedades socialistas, de acuerdo
con sus características nacionales. Ambos partidos revolucionarios intentaron
avanzar al socialismo según la vieja teoría soviética, y ambos se dieron cuenta
a tiempo; y con el mercado lograron avanzar y abrir un camino hacia el ideal
socialista, en un mundo inundado de capitalismo. La Cuba Socialista podrá
también. El bloqueo norteamericano no podrá impedirlo. Será derrotado.
Para
los que aún dudan, desde posiciones supuestamente teóricas y de economía
política, les sugeriría que leyeran y estudiaran, directamente de Carlos Marx
su ´´Crítica del Programa de Gotha´´.
Según Marx en ese artículo, “el derecho no puede ser nunca superior a la
estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella
condicionado”. Que cada cual saque sus
propias conclusiones.
Septiembre
2025