Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 28 de febrero de 2020

RUSIA REGRESA


El recorrido que acaba de realizar el canciller ruso, Serguei Lavrov, ha despertado gran interés en las fuerzas de izquierda y derecha mundial y, en particular, de América Latina y el Caribe. Visitó Cuba, luego México y terminó en Venezuela.

Los destinos elegidos se explican por los lazos históricos con Cuba, el respaldo al Gobierno de Nicolás Maduro y se interpreta como una nueva geopolítica en América Latina ante los cambios de ruta recientes, el vuelco de Brasil a la derecha y las variaciones en México y Argentina, que propician un relanzamiento de proyectos; la recomposición de fuerzas políticas le impone a Rusia la necesidad de acompañar la dinámica, que en 2019 vivió un tsunami de protestas en Chile, Ecuador y Colombia.

La visita afirmó la asociación estratégica con Cuba, profundizó la relación bilateral con México, importante socio comercial, cuya economía está estrechamente vinculada a los Estados Unidos y reafirmó el compromiso con el presidente Maduro, incluyendo un incremento en la venta de armamentos.

El presidente ruso, Vladímir Putin, aceptó la invitación de su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel; ambas naciones sostienen una relación político-económica calificada por sus máximos líderes como estratégica, que se ha profundizado en los últimos años, con fuertes inversiones en varios sectores vitales de la economía cubana, que se amparan en diversos préstamos, entre los que se destaca el gran contrato para modernizar la infraestructura ferroviaria de Cuba y el sistema energético, con el fin de reducir en un tercio los suministros de los hidrocarburos importados. Simultáneamente, sigue adelante la labor para garantizar los suministros de petróleo y derivados pese a las restricciones ilegales por parte de Estados Unidos y está dispuesta a estudiar posibles propuestas para seguir reforzando la capacidad de defensa de Cuba.

Lavrov catalogó su visita a México como “productiva”, se reunió con su homólogo, Marcelo Ebrard, y en rueda de prensa, anunció amplios campos de cooperación; el intercambio comercial es cercano a los 2 mil millones de dólares, trabajan empresas rusas como Rosneft y Lukoil, se cubre el área de la cooperación técnico-militar y aunque no entró en detalles, se reveló que México "está considerando una propuesta concreta" para comprar nuevos helicópteros, explicando la inversión militar del centro de mantenimiento en Veracruz. También anunció que se han hecho acuerdos sobre centros culturales, uso pacífico del espacio ultraterrestre, vínculos con agencias para la lucha contra el
terrorismo y la abolición del régimen de visados.

Lavrov continuó a Venezuela en una demostración de respaldo al presidente Nicolás Maduro, al cual Rusia ha apuntalado con miles de millones de dólares en acuerdos comerciales y líneas de financiación, para enfrentar la crisis política internacional, liderada por Estados Unidos; las conversaciones con sus dirigentes, se orientaron a profundizar "la cooperación" en materia de energía, minería, transporte, agricultura y defensa, con lo cual ha quedado claro que Moscú sigue ahí, busca ampliar su influencia y constituye el principal apoyo exterior al gobierno bolivariano. El Kremlin ve el vínculo con Caracas sobre todo como un movimiento estratégico y geopolítico, por ser uno de los mercados más importantes para la industria de defensa rusa y se anunció que los acuerdos se ampliarían.

Rusia, desde las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea le impusieron en el 2014, ha estrechado sus vínculos con aliados históricos y está buscando otros nuevos. Su papel en Caracas busca ir más allá; está tratando de posicionarse como un mediador, defiende que la solución debe partir de un acuerdo entre los venezolanos y apuesta por una vía dialogada y el canciller moscovita envió una señal clara sobre la importancia como interlocutor en cualquier proceso.

Si bien la dimensión de la pulseada entre Moscú y Washington en la región es latinoamericana es evidente, hay otros aspectos y dimensiones a considerar. En el plano político-diplomático, pese a que no fue realizada una declaración conjunta, tanto las conversaciones con el gobierno mexicano y la reafirmación de la alianza estratégica con Cuba, apuntaron a fortalecer la expectativa de reactivar la interlocución con la CELAC, con miras a robustecer la influencia rusa y cosechar sustentos en los espacios multilaterales en función de la concepción de un mundo multipolar que Washington se niega a reconocer.

Pero quizás la dimensión menos patente de la gira, pero de crucial importancia, es la preocupación por sus inversiones y activos en Venezuela, en el último año, la compañía rusa Rosneft pasó de operar con PDVSA cinco campos de explotación de hidrocarburos, a comercializar más del 70% del crudo venezolano, evitando momentáneamente las sanciones económicas estadounidenses y oxigenando económicamente al régimen de Maduro, aunque existen deudas pendientes de Caracas. Las reacciones de Washington pueden impactar los intereses rusos en Venezuela y sobre los precios mundiales del petróleo.

Antes del viaje de Lavrov, el secretario de Estado de USA, Mike Pompeo, recorrió: Ucrania, Bielorrusia, Kazajstán y Uzbekistán, el “patio trasero” de Moscú, que conllevó a que el ministro de Relaciones Exteriores de Uzbekistán, Abdulaziz Kamilov, emitiera una declaración que subraya que a los países de Asia Central "realmente no les gustaría sentir consecuencias políticas desfavorables en relación con cierta competencia en nuestra región entre grandes potencias".

Actualmente, muchos países de América Latina perciben a Rusia como una potencia que es capaz de tener un contrapeso o un efecto disuasorio sobre Estados Unidos, igual que en los tiempos de la Unión Soviética.

Es posible que a corto plazo aumente la cooperación estratégica con la mayoría de los países de América Latina y el papel principal en este proceso sin duda pertenecerá a la diplomacia rusa, cuya política seguramente seguirá activa.

Para el gigante euro-asiático, América Latina y el Caribe es especialmente atractiva, debido a su proximidad geográfica con los Estados Unidos, su principal rival geopolítico, Atrae su atención política y diplomática porque algunos de sus países también sufren similares medidas políticas, económicas y financieras de los Estados Unidos y la Unión Europea. En este escenario estratégico, la ampliación de vínculos comerciales y de seguridad con aquellos tradicionalmente pertenecientes a la órbita de influencia de los Estados Unidos, es una oportunidad.

Latinoamérica representó el 1,2% de las exportaciones totales de Rusia en 2017, un leve aumento en comparación con años anteriores y en las importaciones, también se puede observar un ligero incremento, siendo sus principales socios comerciales Argentina, México y Brasil.

La profundización y ampliación de los vínculos con los países latinoamericanos constituye una de las muestras del regreso de Moscú a la política internacional multidimensional. Desde 2000 hasta hoy, se han firmado unos 200 acuerdos de cooperación en diferentes temas, entre ellos el técnico-militar, incluyendo a Brasil, Perú, Argentina, Chile, Venezuela y Bolivia. Es interesante mencionar también que Colombia firmó un acuerdo de colaboración técnico-militar.

Lavrov aseguró que les interesa que América Latina y el Caribe sigan siendo un centro importante del orden mundial y reitera la importancia de garantizar la soberanía y la autodeterminación propia y de otros países, para que de este modo no se impongan los intereses unilaterales de los Estados Unidos y la OTAN pues la política injerencista se ha incrementado y, con ella, la inestabilidad global.

Ambas partes enfrentan el desafío común de superar una crisis que ellos no han generado. La recuperación es costosa, pero permite ver con mayor claridad que las soluciones son posibles en el marco de una acción solidaria, coordinada y verdaderamente multilateral.

La experiencia acumulada de cooperación y los vínculos más sólidos en el ámbito político-diplomático, junto con el aumento del comercio, van a dar mayores frutos, junto con proyectos de inversiones de envergadura. La colaboración ruso-latinoamericana es una tendencia ascendente en el nuevo orden global.


Hasta Pronto

Lic. Michael Vázquez Montes de Oca

Febrero 2020

Aprovechar los recursos disponibles y no depender de los que falten

El sector cooperativo y campesino aporta más del 70 por ciento de las producciones agrícolas del territorio. Foto: Otoniel Márquez
Artemisa.–José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central Partido, expresó que la mejor respuesta de campesinos y cooperativistas artemiseños al bloqueo económico de EE.UU.. es producir con organización, ahorro y disciplina, e instó a aprovechar los recursos disponibles y a no depender de los que faltan.
Al intervenir en la Asamblea de Renovación y/o Ratificación de Mandatos de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en Artemisa, primera a este nivel efectuada en Cuba, el dirigente partidista afirmó que el campesinado tiene la misión de  apoyar la alimentación de sus coterráneos y de La Habana, de ahí su convocatoria a aprovechar las tierras y garantizar cultivos para el verano, a partir de la siembra de hortalizas y viandas propias de esa época.
El Segundo Secretario destacó los resultados positivos del trabajo de las asociaciones de base en el fortalecimiento de los vínculos de las cooperativas con las comunidades y la incorporación de jóvenes y mujeres a la producción.
Orlando Pérez, presidente de la CCS Frank País, en Güira de Melena, expuso sus experiencias y resultados en torno a las producciones para sustituir importaciones, mientras Osmani Cordero, de la CCS Antero Regalado, en Artemisa, resaltó cómo la aplicación de la ciencia y la técnica, y el adecuado manejo de los cultivos, le permitió producir aguacate para exportar e incursionar con éxito en el café.
Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la anap, precisó que, si bien las organizaciones de base avanzan en su funcionamiento,  tienen el reto de continuar fortaleciendo sus estructuras y enfrentar  con rigor lo mal hecho.
Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Partido en Artemisa, subrayó como prioridades de la anap en la provincia el perfeccionamiento de la contratación, la eliminación de las cuentas por pagar y por cobrar, y la socialización de las buenas prácticas.
Durante la jornada fueron presentados los delegados al XII Congreso de la ANAP, a efectuarse en mayo próximo, los integrantes del Buró Provincial de la organización y los precandidatos al Buró Nacional de la ANAP.

Presidente Díaz-Canel asiste a balance anual del Ministerio de Turismo

Por: Susana Tesoro, Abel Padrón Padilla

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Presiden Miguel Díaz-Canel, presidente de la República de Cuba y Manuel Marrero, primer ministro, el balance anual del Ministerio de Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez participó en el balance de la gestión desempeñada en 2019 por el ministerio del turismo, sector que más aporta a la economía del país, y que a su vez requiere de diversos e importantes recursos financieros y humanos para enfrentar los avatares de un año en el que Cuba ha sido víctima de numerosos ataques y prohibiciones por parte del gobierno de Estados Unidos.
“El turismo es el sector que más aporta al país, y cuando deja de aportar se siente en la economía. Debemos ser capaces de brindar una estancia de bienestar con un trato amable y para eso tiene que haber un pensamiento innovador con mucha creatividad, cultura del detalle, mostrando lo cubano como un sello que nos identifique. Para eso necesitamos más preparación, más sensibilidad, compromiso y mejor gestión empresarial”, expresó el Presidente cubano Miguel Díaz Canel Bermúdez, al intervenir en Balance de la Gestión Anual del Ministerio del Turismo.
Asistieron este encuentro además, Manuel Marrero, Primer Ministro, Mercedes López Acea, miembro del secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Juan Carlos García Granda, titular del Mintur, entre otros invitados.
Juan Carlos García Granda, ministro de Turismo, durante su intervención en el Balance de ese organismo en el 2019. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
En su informe de los realizado en 2019, el ministro del ramo reafirmó que fue un año complejo para el Turismo como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, las medidas implementadas por la administración de ese país para limitar aún más los viajes a la Isla y las propias insuficiencias del sector.
Temas relacionados con la calidad en el servicio, la necesidad de mostrar la historia, la cultura, la imagen Cuba, las inversiones, la recuperación de habitaciones, la utilización de las herramientas de nuevas tecnologías y redes sociales, así como mantener los sistemas de seguridad y protección, fueron algunos de los aspectos tratados.
“El año  que estamos analizando, fue un año brutal en materia de sanciones  y la actitud del gobierno de Estados  Unidos hacia  Cuba superó las etapas anteriores en lo que se refiere a amenazas, injerencias y medidas aplicadas para asfixiar nuestra economía”,  manifestó el Presidente cubano.
“No podemos detenernos a pensar en lo que no llega porque lo han prohibido, hay que ver cómo trabajamos los segmentos que vienen de mejor manera para que vengan más, se sientan mejor y poder así fortalecernos en medio de esta situación”, dijo Díaz Canel, y agregó que aún existen brechas, espacios que no aprovechamos bien para contrarrestar estos constantes ataques y prohibiciones.
“Aunque no se cumplió el plan previsto, haber alcanzado la cifra de más de 4 millones 275 mil 561 turistas en medio de esa situación de bloqueo, es una victoria y creo que es un mérito que tiene el sistema de turismo en nuestro país. Ahora en medio de esas  circunstancias tenemos que seguir trabajando orientándonos en la calidad en los servicios”, dijo el presidente cubano.
Presiden Miguel Díaz-Canel, presidente de la República de Cuba y Manuel Marrero, primer ministro, el balance anual del Ministerio de Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
El primer ministro, Manuel Marrero en sus palabras finales recalcó que debemos ver al turismo como un sector que ingresa a la economía del país  para muchos de los beneficios sociales que recibimos todos. Hizo un breve recuento de las nuevas disposiciones que se aplicaron en el país el pasado año y se refirió a las prioridades nacionales en los diferentes aspectos que se encadenan con el turismo.
Insistió Marrero en que a pesar de todas las restricciones, el turismo no se amilanado, no ha tomado estas medidas como un pretexto y ha seguido adelante buscando iniciativas. Dijo que debemos prepararnos para enfrentar las posibles provocaciones, pues el enemigo no se va a detener y hay que estar alertas y unidos frente al enemigo. Destacó como prioridad la defensa del país desde cada puesto de trabajo.
Marrero recomendó avanzar más en el comercio electrónico, y aunque se han dado pasos de avances, es preciso insistir en este aspecto, así como en la mejoría de la conectividad en las instalaciones, y agregó que es preciso seguir automatizando los sistemas y servicios del turismo.
Acerca de la calidad de los servicios reconoció que se ha avanzado, pero todavía existe una matriz de opinión afirmando que aún hay sitios donde la calidad no es buena. Se refirió al tema de la comida a propósito de la intervención en el balance de Eddy Fernández, Presidente de la Asociación Culinaria de Cuba, quien salió en defensa de la comida cubana como algo que debe estar de forma permanente en todas las instalaciones.
Eddy Fernández intervino para hacer un llamado de la necesidad de vender la cocina cubana como parte de nuestra identidad. Dijo que en los hoteles se hace un día dedicado a la comida cubana, y considera que comida cubana tiene que estar presente todos los días. A veces hay ausencia incluso en el producto del imagen Cuba se vende cultura de arte, de playa, pero no se promueve la comida cubana, aseguró.
Balance anual del Ministerio del Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
María del Pilar Macías, Directora Nacional de Operaciones y Calidad, habló de la categorización de los hoteles y subrayó que si no hay calidad no hay comercialización. Existen hoteles con niveles de satisfacción elevados, pero hay otros que no. Defendió el tema de la seguridad como un elemento que debemos preservar en todos los aspectos de  la calidad tanto en protección como seguridad de los alimentos, protección hacia el medio ambiente, etc.
Joel Baez, representante de los arrendatarios ante el Mintur en Matanzas, habló de un gran número de insatisfacciones y de cómo el recrudecimiento del bloqueo está afectando a los no estatales. Consideró como un paso de avance la capacitación del personal no estatal para que se multipliquen y mejoren los servicios. Dijo que están enfrentando  un problema con el  transporte pues lo que se les ofrecen son taxis de alto confort y los clientes no los pueden pagar, con lo cual resulta agotador transportarlos. “Cuando un cliente da una opinión negativa, no sólo es desfavorable para los no estatales, también lo es para el país”, dijo.
Otro tema de gran interés que fue debatido, fue la necesidad de exigir más al control interno, y tomar medidas urgentes pues este es un asunto que afecta a todas las actividades en sentido general.
Manuel Marrero, primer ministro de Cuba, durante su intervención en el Balance del Ministerio de Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
En otro momento el primer ministro habló de la necesidad de incrementar la vida nocturna tanto en los hoteles como en las extra hoteleras, pues son muchos los turistas que demandan estas opciones. Llamó a generar más ofertas en este sentido.
Sobre el tema ahorro dijo todavía que hay espacios donde se pueden aprovechar más los recursos, y advirtió que cualquier ahorro debe hacerse sin afectar el dinero que está destinado a la comida y al mantenimiento, dos actividades que deben respetar especialmente la calidad. Exigió más exigencia en el control interno, pues cada vez que hay un robo, -afirmó- de alguna manera se afecta el servicio.
Trató el tema de las inversiones y los negocios como algo que debe continuar, consolidar los existentes y buscar nuevos, así como exigirle a las administraciones extranjeras más comercialización y mejores resultados.
El trabajo con el sector no estatal en el turismo es clave,- precisó Marrero, “los servicios de paladares y el alojamiento en las casas privadas es una cuestión que deber seguir potenciándose”
Desde su posición gubernamental, Manuel Marreo afirmó: “Continuaremos respaldando este sector porque es estratégico para el desarrollo del país y sabemos que ustedes  están pensando en Cuba y como país”.
Balance anual del Ministerio del Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Durante el balance se informó que el mercado interno sobrecumple el plan de turistas-día en un 15,6% y crece un 11,1%; lo cual es el resultado de las ofertas realizadas en el verano, para que la familia cubana disfrutase de sus vacaciones en las instalaciones turísticas.
Rusia ha sido durante el año 2019 el mercado con mayor crecimiento en la emisión de visitantes a Cuba, al crecer un 30% y posicionarse como la cuarta nación con mayor volumen de visitantes al destino.
La imposición de medidas del gobierno de Estados Unidos contra Cuba repercutió en el arribo de visitantes al destino, recibiéndose en 2019 un total de 4 millones 275 mil 561 visitantes, lo cual representa un decrecimiento del 9,26% con relación al año anterior.
Las obras terminadas en 2019 permitieron poner en explotación 2 mil 981 nuevas habitaciones, entre los hoteles Prado y Malecón, Internacional de Varadero; Kempinski y Muthu, en Cayo Guillermo; así como en hoteles Encanto en La Habana, Sancti Spíritus, Camagüey, Gibara (Holguín) y Santiago de Cuba.
Para el año 2020 se ha planificado concluir con el arribo de 4 millones 500 mil visitantes; para lo cual se continúan evaluando e implementando medidas que estimulen el flujo de turistas extranjeros.
Debates en el balance del Ministerio de Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
El análisis del trabajo del Mintur se centró en temas como:  
  • Política de cuadros y la promoción de jóvenes capacitados
  • Comercialización del producto turístico explotando las nuevas tecnologías
  • Enfrentar con originalidad la agresividad del bloqueo de EE.UU. contra Cuba
  • Comercio electrónico con promoción de ofertas
  • La calidad del producto y de los servicios
  • Satisfacción del cliente
  • Las inversiones
  • Control interno
  • Encadenamientos productivos
Miguel Díaz Canel, presidente de la República de Cuba, durante el balance anual del Ministerio del Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Presiden Miguel Díaz Canel, presidente de la República de Cuba y Manuel Marrero, primer ministro, el balance anual del Ministerio de Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Presiden Miguel Díaz Canel, presidente de la República de Cuba y Manuel Marrero, primer ministro, el balance anual del Ministerio de Turismo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Cuba, la ciencia y la virtud


Autor: 

Ernesto Estévez Rams
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26 Febrero 2020
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Crédito de fotografía: 

Ilustración: Ricardo Valdivia Matos
También aprovechamos para dar la bienvenida a un grupo de colegas que ingresan a la cátedra, ellos son: Antonio Berazaín Iturralde (ISDi), Osmel Cruzata Montero (IMRE), Oscar Díaz Rizo (InSTEC), Klency González Hernández (Psicología), Nuris Ledón Naranjo (CIM-BIOCUBAFARMA), Cristóbal Pascual Fraga (jubilado), Fernando Rodríguez Flores (Matcom), Alejandro Veranes Miranda (Geografia). Todos ellos, ya con una labor de divulgación científica meritoria.
La educación, como empeño formal, en nuestra cultura occidental tiene origen esencialmente dentro del cristianismo y en concreto, para Cuba, dentro del catolicismo. Monopolizando el legado académico griego, la Iglesia cercenó y ahogó el espíritu socrático, para absolutizar el dogma como palacio inescapable para cualquier debate intelectual. Toda dinámica pública de las ideas tenía permitido solamente construcciones que se sostuvieran sobre las cimientes del dogma católico. Lo demás era herejía imperdonable e imperdonada.
Le costó siglos a occidente para primero, explorar hasta sus límites la capacidad del credo abrahámico de sostener ideas nuevas y luego, escapar la prisión del pensamiento que constituía la aparente y falsa infinitud de la catedral.
En el arte, primero como intuición, y luego en la ciencia, como método, fuimos asomándonos más allá de las puertas guardadas con apóstoles hasta que le perdimos miedo a andar sin tutelas condenatorias, desde lo aparentemente divino.
(Obispo Espada)
En esta Isla, la fundación de lo cubano estuvo asociado al espíritu antidogmático. No solo protegidos sino aupados, paradójicamente, por un príncipe de la Iglesia, el obispo Espada. El rompimiento con la escolástica educativa, liderado desde el seminario de San Carlos, fue necesariamente también el de la introducción de la ciencia natural escindiéndose de la filosofía. En ese periodo Félix Varela introduce la experimentación en la enseñanza de la Física y José Antonio Saco publica la obra “Explicación de algunos tratados de Física”. Luz y Caballero,viaja al extranjero a comprar instrumentos y libros para el desarrollo de la química en La Habana. Esos fueron los inicios.
En nuestra Isla también se daba el fenómeno de que importantes figuras del naciente grupo de científicos eran de igual modo activos en otras áreas culturales como la literatura o las artes y viceversa. El académico Ramón Zambrano, en la segunda mitad del siglo XIX, era considerado más literato que científico. Antonio Saco fue promotor de la creación de una Academia de Literatura en la Isla. El Liceo Artístico y Literario de La Habana impartía en sus locales, matemática, botánica, química, física, zoología, mineralogía, higiene y anatomía. En Cuba, las ideas científicas entraron de la mano de lo más avanzado del pensamiento criollo, germen de una nacionalidad en gestación. Entraron además por conducto de quienes representaban también en las artes, la literatura y la filosofía el pensamiento de vanguardia de la sociedad cubana. Cubanos que, al decir de Martí, habían puesto “en el estudio, la pasión que no podían poner en la elaboración de la patria nueva”. Ciencia, filosofía, arte y literatura eran, por tanto, compañeras en la batalla ideológica contra el oscurantismo feudal.
Los enemigos de las ciencias fueron los mismos que los de la enseñanza pública moderna, del arte propio de la isla, de la literatura criolla y, sintomáticamente, los mismos enemigos de la naciente nacionalidad y, con el decursar de los años, de cualquier idea independentista. No había interés de la metrópoli colonial por el avance de las ciencias en Cuba y, mucho menos, por la estructuración de esta en función del avance de la colonia. Las organizaciones que fueron surgiendo con interés científico fueron resultado de la iniciativa criolla. El científico como sujeto social no existía ni podía existir en esa sociedad ahogada por la tiranía colonial y económicamente basada en la esclavitud.
El Martí periodista abordó una gama amplísima de los aspectos de un mundo moderno que se abría más allá de la colonia cubana. Su vida en los Estados Unidos de América le permitió ver de primera mano los resultados tecnológicos del avance de la ciencia, de la que se convirtió en un apasionado defensor. También la vida en Estados Unidos le permitía tener acceso, sin censura ni obstáculos, a cuanta noticia, crónica o reporte de la ciencia y tecnología se realizaba en el mundo de la época.
Martí, por tanto, sin ser científico, tuvo un conocimiento amplísimo de la ciencia de su época que pudo entender, más que resultado de un entrenamiento educativo, como consecuencia de su asombrosa intuición. El entendió como pocos la necesidad de que la América Latina modernizara sus sistemas educativos para ponerlos en función del necesario desarrollo de nuestros países, pero también, como menos personas aún, entendió el aporte que la América Latina podía hacer a la ciencia: ‹‹Utilísimas cosas sabría la ciencia si a ella se dedicase la perspicaz inteligencia americana.››.
Hay en ello, por tanto, una visión descolonizadora sin complejos culturales de inferioridad. La ventaja en términos educativos, científicos y tecnológicos de los Estados Unidos de Norteamérica y de Europa con respecto a nuestros pueblos no era resultado de la inferioridad cultural o étnica de estos últimos, sino de particulares coyunturas históricas que podían ser, con las políticas adecuadas, superadas. No podía verse el sentido de este proselitismo ajeno a su propósito de que el avance de nuestros pueblos impidiera su nueva colonización por parte de los viejos y emergente poderes imperiales.
Entrado el siglo XX y la República de corcho, fue la inexistencia social de desarrollo científico y técnico autóctono la que marcó el distanciamiento entre las formas culturales en el país. Esencialmente, la intelectualidad literaria y artística no tenía interlocutor científico con el que mantener un dialogo relevante de cara a la utilidad social. Los pocos científicos del país, emigraban o apenas tenían relevancia social. Lo artístico y lo literario, a pesar de la desidia estatal, generó, maduró y consolidó una intelectualidad militante.
La república truncada fue el contexto donde surgieron los artistas, músicos y plásticos de la vanguardia cubana y escritores de talla universal. La ciencia, por sus propias dinámicas más dependiente de un sostén externo a ella, no pudo, después de Finlay, gestar científicos de la misma estatura. Hasta el triunfo de la Revolución el debate intelectual en Cuba se hizo, en lo fundamental, sin el aporte de la ciencia natural.
Si los pensadores de lo cubano desde el siglo XVIII habían puesto sus esperanzas en una Cuba independiente como condición necesaria y suficiente para el desarrollo de la cultura y la educación en el país y su ingreso a la modernidad, todo ello se fue a bolina con la intervención estadounidense. Las consecuencias se vieron en la entronización de un complejo de inferioridad cultural que derivaba en lo social y lo civil y que fue penetrando en todos los estamentos de la sociedad cubana. Como parte de ese ambiente mediocre se instauró un anti-intelectualismo social, que bebía lo mismo de la tradición de atraso española que de la influencia del nuevo colonizador norteamericano. La “profesión” de intelectual era cosa de bobos y su reflejo en la cultura de masas era presentado de manera ridícula, contrapuesto a los atributos de la cubanía.
La ciencia cubana nunca tuvo una protesta de los trece, a pesar de que esta ocurrió en las instalaciones de la Academia de Ciencias. Esta representó el despertar de una nueva intelectualidad nacional que rechazaba el letargo que habían supuesto las intervenciones norteamericanas. Y fue punto de partida o inspiración para una buena parte de los sucesivos movimientos intelectuales cubanos asociados a las artes y a la literatura. Movimientos que significaron, con sus diferentes signos ideológicos, una recuperación del yo nacional desde la creación cultural. No hubo contraparte científica. Ya no tuvimos otro Poey, ni otro Finlay. No podíamos.

La Revolución cubana es un hecho telúrico cuya magnitud aún no alcanzamos a medir en toda su proporción. Como las grandes cifras en la ciencia, su dimensión se escapa, en muchas ocasiones, de la captura primaria de los sentidos. Para analizarla debemos entender que, incluso la apropiación psicológica de su escala, solo es posible por la conciencia colectiva.
La campaña de alfabetización fue el punto de partida para la transformación educativa y científica del país, a lo que siguió la reforma universitaria cuando se crearon escuelas de ciencias básicas, a la vez que se enviaban a miles de jóvenes a estudiar al campo socialista. Los artífices del diseño de la reforma universitaria partieron de no ‹‹olvidar que Cuba necesitaba, ante todo, los hombres y mujeres que tendrían que ayudar a incorporarla a la revolución científico-técnica contemporánea››. Si en todo el período republicano prerrevolucionario las instituciones científicas cubanas involucradas en investigación no rebasan la decena, en 1975 el número de instituciones científicas ya sobrepasaban la centena con 5800 investigadores activos. A mediados de la década del 80 Cuba contaba con 1091 investigadores por millón de habitantes, quien más cercano estaba a tales cifras en Latinoamérica era Brasil con 390.
Para finales de esa década, en Cuba ya se había creado un actor social esencialmente desconocido antes del triunfo revolucionario: el científico. El interlocutor intelectual que había faltado en todo el periodo prerrevolucionario era una realidad que se insertaba en un contexto donde, paralelamente, el número de intelectuales artísticos, literarios y humanistas se había multiplicado junto al número de instituciones de arte, literatura, humanísticas. Se iniciaba y desarrollaba un rescate monumental de toda la cultura nacional, incluyendo las preteridas influencias afrocubanas, el legado científico de Saco, Poey, Finlay, Ortiz, etc. La renovada Academia de Ciencias de Cuba adquiría nuevas funciones estatales como parte de la estrategia de desarrollo del país.
Cuba imbricó, por primera vez, el desarrollo científico técnico como elemento clave en el desarrollo económico y social. Las instituciones científicas creadas se hacían con el objetivo de potenciar las fuerzas productivas. Instituciones de investigación agrícola, de la caña de azúcar, de la química, la metalurgia, energía nuclear, informática, biofarmacéutica fueron creadas como soporte a las áreas priorizadas de desarrollo del país, muchas de ellas impensables para un país del tercer mundo. Todo ello respondía a la visión del estado revolucionario que, desde el mismo triunfo había avizorado, en palabras de Fidel, que un día Cuba viviría de sus producciones científicas en una sociedad científicamente alfabetizada
Tan importante como todo esto era que el diálogo efectivo entre la ciencia, los científicos y la sociedad era parte de las dinámicas del país. La población cubana, en la medida que avanzaba y daba sus frutos el esfuerzo educativo colosal, adquiría una alfabetización científica igualmente sin parangón en el tercer mundo. Los temas de ciencia se hicieron frecuentes en la cotidianeidad del país, la divulgación de la ciencia se potenció por todos los medios, incluyendo la aparición de editoriales dedicadas a tal propósito, la televisión, la radio. Este ambiente alimentaba la vocación en adolescentes y jóvenes que querían estudiar ciencias. Jóvenes salidos de hogares sin tradición científica lo mismo ingresaban en las facultades nacionales que se iban a estudiar a los países socialistas europeos. El científico, de ser un actor ridiculizado y extraño en la república neocolonial, pasó a ser uno de los actores con mayor reconocimiento social.

Pero junto a todo este desarrollo, elementos de deformación también hacían su aparición. La ciencia se veía, en lo fundamental, como potenciadora de las fuerzas productivas del país y eran valoradas casi exclusivamente en función de ese propósito. Si muchas veces no se entendía bien el papel de la intelectualidad artística y literaria en la sociedad, lo mismo ocurría para el científico natural. La relación, a nivel social, entre filosofía marxista y ciencias naturales repitió algunos de los errores de la URSS, aún si no llegaron a los extremos de esta última.
Una mentalidad de positivismo desenfrenado con relación a las ciencias penetró en no poca medida los espacios de decisión del país y a muchos dirigentes. A la ciencia se le pedían soluciones y la ciencia debía darlas; la imposibilidad de hacerlo en muchas ocasiones no se veía como resultado de la dinámica propia del método científico, o de la madurez social para asimilar tales soluciones, sino como fracaso achacable a los individuos. Esta demanda creó la presión de siempre entregar resultados. El rigor de la práctica científica no estaba al mismo nivel que su masificación.
Ese sujeto nuevo que era el investigador científico, podía ser resultado de un proceso inédito en el país, pero no surgía de un vacío. Su materia prima, de la cual emergía con determinado nivel de formación para actuar en la esfera que le había sido socialmente determinada, venía de un contexto cultural concreto con sus tradiciones, valores, supersticiones, trasfondo religioso. Este sustrato cultural necesariamente condicionaba al sujeto, que se formaba en muchas ocasiones, aunque lejos de ser siempre así, en contradicción inconsciente entre las diferentes dimensiones culturales que en él o ella se materializaban. La formación científica no siempre venía aparejada con una formación integral en lo artístico, literario o humanístico de igual caladura.
Ello no era resultado de una decisión errada, sino de las condiciones objetivas de partida para todo este proceso ‹‹Al iniciar la reforma, la Revolución tenía que elegir, e hizo la elección correcta. […] Necesitábamos formar, y formarlos apresuradamente, decenas de miles de técnicos y científicos capaces de realizar una gran transformación que se nos venía encima›› expresaría Carlos Rafael Rodríguez, uno de los diseñadores de la reforma universitaria, años después. Pero pasados ya más de veinte años de la reforma universitaria, todavía en 1983, el propio Carlos Rafael Rodríguez se quejaba de que no habíamos logrado superar esa formación estrecha. No se ha logrado hasta el día de hoy.
Hemos aprendido que la transformación y maduración de una conciencia social es un proceso mucho más lento que las transformaciones revolucionarias de una sociedad. Mientras la Revolución formaba parte de un proceso de progreso global desde el campo socialista pero incluyendo la ola descolonizadora, el signo prevaleciente de la conciencia social era de orientación objetiva; cuando el campo socialista europeo implosionó casi de golpe nos hundimos en una etapa de regresión. Las ciencias naturales, en las condiciones de Cuba, sin una tradición como en el caso de la cultura artística y literaria o la propia filosofía criolla, es más vulnerable a las agresiones externas y las incomprensiones internas. Nuestra cultura está más arraigada en lo artístico, lo literario, lo filosófico y lo religioso que en lo científico. El arte y la literatura, así como la filosofía, sin las ciencias, pierden la capacidad de dar respuestas efectivas a los problemas humanos. Sin una ciencia fuerte y la correspondiente alfabetización científica de la sociedad, ellas terminan sucumbiendo a la invasión de símbolos que desde la ciencia y la tecnología nos llega del capitalismo global. Se vuelven intrascendentes. En una civilización mundial del espectáculo, la superficialidad del pensamiento y la trivialización simbólica de la realidad viene disfrazada de modernidad científica y tecnológica.
La vulnerabilidad por falta de una cultura científica fuerte en integración con otras formas culturales, también tiene otros peligros. Además de las invasiones desde los centros de poder apuntadas más arriba, otras invasiones pseudoculturales pueden ser igual de dañinas. Prácticas anticientíficas basadas en supersticiones y secuestrando tradiciones culturales hallan protección y sustento. Este fenómeno, creciente en nuestra sociedad en las últimas décadas, termina incidiendo en la ralentización del desarrollo científico del país y de la efectividad de su incidencia en la sociedad, incluyendo la economía. Terapias seudocientíficas basadas en vitalismos y otras hipótesis desechadas, son algunos ejemplos de tales invasiones anticientíficas que logran penetrar efectivamente en la sociedad incluyendo prácticas sancionadas oficialmente.
A pesar de todos los avances superadores, del dogmatismo de raíz católica algo nos ha quedado enraizado. En cuanta oportunidad asoma, erigimos nuevas catedrales sobre renovadas ideas tomadas como dogmas, y exigimos, de variopintas formas, que el pensamiento se circunscriba a ellas. Y así andamos a saltos y no en correr continuo. En ciencia, Kuhn le llamó paradigmas. Quizás incapaces por origen de la huida, nos debatimos entre enseñar y adoctrinar.

La puja dialéctica entre educar y adoctrinar probablemente tenga un origen evolutivo. Adoctrinar es un mecanismo que busca la reproducción inalterable del contexto social e ideológico que se ha presentado, al menos para una parte hegemónica de los actores, como exitoso: pretende preservar el status quo. Y lo hace intentando presentar el cuerpo de ideas que sustenta dicha realidad como más allá de las críticas o el análisis racional. Educar, por el contrario, impone el entrenamiento de la racionalidad y al hacerlo abre la puerta a la búsqueda de lo nuevo como mecanismo potencial para mejorar la adaptabilidad social de sí mismo o de su colectivo: implica cambio. El balance entre las dos, como reflejo superestructural a orígenes más objetivos en los modos de producir, marca la sustentabilidad de un sistema social.

El adoctrinamiento conduce, en la divulgación de la ciencia, hacia su vulgarización. La vulgarización de la ciencia no es otra cosa que el reflejo de un pensamiento superficial y mediocre, que se reduce al mero espectáculo y, lejos de enseñar, pretende crear un sujeto enajenado, consumidor adicto al producto que venden. Ese pensamiento único recurre a las mismas armas que utiliza para deconstruir al arte: simplifica hasta la imbecilidad, reduce al espectador a un no-actor, o lo que es igual, un sujeto pasivo al que hay que sorprender con lo maravilloso, apela al facilismo idiotizado, repite lugares comunes para hacer creer que invita a la reflexión mientras prefiguran a un consumidor confortablemente domesticado.
En la sociedad existe un arte kitsch, como forma extrema del divorcio entre contenido real y simbólico, pero también existe una ciencia kitsch. Se trata de una imitación barata de la ciencia, más preocupada en la generación de símbolos culturales aún de dudoso valor objetivo, que en la indagación seria de las leyes y regularidades de la naturaleza, la sociedad y sus consecuencias. Es la ciencia como espectáculo, un fenómeno cuya masificación es más reciente. La apropiación de áreas enteras de la ciencia con el fin de convertirlas en cultura de masas para su realización como mercancía, publicidad o incentivo consumista.
Nuestro panorama de divulgación de la ciencia en los medios masivos como la televisión, la radio, la prensa escrita y digital es cuando menos desorganizado y lo aquejan los mismos males que a nuestro periodismo. Debemos agregar que con la característica específica de que prevalece entre sus gestores la incultura científica, que los lleva a no saber, o no importarles, distinguir entre lo científico y la tontería disfrazada de ciencia. No parece haber una estrategia concertada como la que existe en el terreno de la cultura artística y literaria. La proliferación de materiales, documentales y noticias científicas parece hacerse sin ton ni son, ni criterio editorial y convive la calidad con lo sensacionalista, la búsqueda del espectáculo y la superficialidad, predominando estas últimas sobre la primera. Hemos importado las maneras del periodismo científico frívolo y sesgado del capitalismo global. Utilizado en muchas ocasiones como noticia de relleno, parecen no contrastarse las fuentes ni buscarse opiniones de los especialistas. Los disparates más absurdos son publicados en un ejercicio mediocre de “copy and paste”. A esto se agrega la ausencia casi absoluta de documentales científicos propios, más allá de materiales para resaltar el éxito de una institución científica determinada o un resultado particular y donde el contenido científico real es muy pobre. Todo ello conduce a la trivialización de la ciencia y la deformación cultural, afianza prejuicios, enquista necedades o provoca rechazo de parte de los científicos.
En el estadío actual de desarrollo capitalista, visto desde sus centros de poder e irradiado violentamente hacia el resto de la humanidad, se ha ido conduciendo al empobrecimiento de la diversidad cultural de la humanidad y que impacta de manera local a todos los países incluyendo el nuestro. Se nos impone una cultura de consumo en patrones musicales, televisivos, literarios, etc, que se tornan modos uniformes y miméticos de producción de símbolos e inciden en la conformación de modos homogéneos de asumir el éxito social. Pero esa homogeneización forzada por la violencia cultural rebasa el ámbito de lo artístico o lo literario para instalarse también en una homogeneización en las metas y vías de definir el objeto y el sujeto de lo científico, así como de la obtención, validación y socialización del conocimiento.
La tecnología determina también una manera de asumir la realidad por parte de sus consumidores tercermundistas que proviene de las metrópolis. Desde esas metrópolis se proyecta la idea del determinismo tecnológico, que arguye que la tecnología lleva un decursar indetenible que es independiente de la voluntad humana. En ese sentido tales discursos tecnofílicos no tienen nada de neutralidad, pues esconden que son las relaciones de poder capitalistas las que determinan qué tipo de tecnología, tangible o intangible, se desarrolla, qué aparatos son inventados, o que tecnologías son elevadas a símbolo totalizador y reafirmador del status quo.
Es por ello, que cualquier intento de reducir una forma de enseñanza a adoctrinamiento es, de raíz, contrarrevolucionario. Actores conscientes y críticos es lo que necesita una Revolución. Orgánicos desde la raíz e iconoclastas en la forma para que, ajustados a su tiempo, sigan siendo actores del cambio hacia un avance social que nos proyecte al futuro que queremos construir. No se construye el comunismo con ovejos complacientes al pensamiento oficial, la idea en su esencia, es del Che y tiene ya varias décadas de pronunciada.
Reconozcamos que cuando la doctrina ya no logra sostener ideológicamente la realidad objetiva, la educación se proyecta como ruptura. En Cuba hoy hablamos de cambiar de mentalidad, lo que viene a decir, la necesidad de educar en la ruptura. Las Revoluciones no se sostienen del adoctrinamiento, se sostienen de la educación.
Esta cátedra se fundó con el propósito de educar y en ese espíritu creador, que nos viene desde Varela, recoge su pasado y proyecta su futuro. Si logramos mantener ese propósito seremos útiles y esa utilidad emana necesariamente de la virtud. La virtud de ser un actor colectivo más en esta epopeya heroica que es conquistar toda la justicia, sentido de ser de la Revolución que nos puso de pie con todos, y para el bien de todos
*Dr. Ernesto Estévez Rams, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y presidente de la cátedra de cultura científica "Felix Varela” de la Universidad de La Habana.

Seguir avanzando en el ordenamiento urbano y territorial de Cuba



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La Habana, 28 feb (ACN) La necesidad de seguir avanzando en el ordenamiento urbano y territorial del país, quedó evidenciada en la Mesa Redonda de este jueves, en la cual se abordó el trabajo del sistema de Planificación Física en Cuba.
Los panelistas del Instituto de Planificación Física (IPF) abordaron también aspectos relacionados con las regulaciones y trámites para la construcción y modificación de viviendas (que implican cuestiones estructurales y de imagen urbana).
El presidente del IPF, Samuel Rodiles Planas, afirmó que la planificación física está representada en los tres niveles de Gobierno, se subordina al Consejo de Ministros y dispone las normas y regulaciones para el desarrollo de esta actividad.
Lo dispuesto es ejecutado por las 15 direcciones de Planificación Física de la Administración Provincial del Poder Popular, y por las 168 direcciones de Panificación Física de la Administración Municipal del Poder Popular.
Rodiles Planas indicó que la labor de esa institución está hoy relacionada con una gran diversidad de actividades, entre las cuales se incluyen la macro y microlocalización territoriales; licencias de construcción; normas y procedimientos al entregar terrenos a personas naturales para construir viviendas según prioridades del Estado.
Comprende también las normas y procedimientos para la construcción de viviendas; ordenamiento territorial y urbano, y la representación del país ante organismos internacionales y en eventos sobre ordenamiento, hábitat y asentamientos humanos.
Anelis María Marichal González, directora general de Ordenamiento Territorial y Urbanismo del IPF, explicó en el espacio televisivo que las funciones del Instituto están organizadas a través de cuatro grandes procesos o actividades.
Esos objetivos de trabajo están relacionados con el planeamiento territorial y urbano, la gestión de dicho planeamiento, es decir, el otorgamiento de permisos, la información territorial en base al Catastro Nacional y la comunicación.
Los cuatro procesos están presentes en los tres niveles de Gobierno, con una interrelación constante, pero el objetivo es que cada vez estén más cerca de las personas, en los municipios, donde también se crea y se mantiene el Catastro.
Marichal señaló que el IPF ejerce un control estatal para que se cumplan todas estas determinaciones. La fuerza y el éxito están en que el municipio se detecte a tiempo y se enfrenten las contravenciones.
Subrayó que hoy el papel de los municipios en esta actividad se corresponde muy bien con la tarea que les ha dado la Constitución en términos de autonomía y fuerza. Nos queda mucho por trabajar en ese sentido, pero vamos avanzando.