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martes, 21 de julio de 2026

J.D. Vance, Epstein, la CIA y el Mossad



Para que Estados Unios pueda salir de la trampa de Ormuz, debe escapar de las garras de Israel


Por Enrico Tomaselli, Arianna Editrice

Está causando un gran revuelo la entrevista concedida por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, al podcast de Joe Rogan, en la que lanzó una serie de duras acusaciones contra Israel. No hay nada nuevo en lo que ha dicho, pero la novedad radica más bien en el hecho de que sea él quien diga estas cosas.

Afirmó que Epstein estaba en contacto con los altos mandos de la CIA y del Mossad, que Israel ha orquestado una campaña para sabotear las negociaciones entre EEUU e Irán, y precisó que «algunos miembros» del Gobierno israelí actúan en ese sentido, porque su objetivo es continuar la campaña militar (…) no con un objetivo específico, sino simplemente de forma indefinida».

Son cosas que se llevan diciendo desde hace tiempo en Estados Unidos, por ejemplo por parte de Tucker Carlson, pero que, al salir de la boca del número dos de la Casa Blanca, cobran un peso muy diferente. Por el momento, no hay comentarios, ni por parte de Israel ni de la propia Casa Blanca. Y será interesante ver si deciden decir algo, cuándo y qué. Pero, ¿cómo se puede interpretar esta singular declaración de Vance?

En los últimos días, se había conocido la noticia de que la delegación negociadora iraní había hecho llegar precisamente a Vance, a través de un intermediario, un mensaje en el que se denunciaban los numerosos sabotajes llevados a cabo por el dúo Witkoff-Kushner, hombres de confianza de Trump, acusados de ser mentirosos, incompetentes y aprovechados. Ambos son sionistas, y el yerno del presidente —Jared Kushner— está muy vinculado a Netanyahu.

El hecho de que los negociadores iraníes hayan considerado oportuno enviar este mensaje y hayan identificado a Vance como el destinatario adecuado merece, a su vez, una reflexión. Durante las negociaciones en Pakistán, de hecho, el vicepresidente se mostró totalmente incapaz de gestionar la situación y sometido a un estricto control precisamente por parte de los dos enviados de Trump. Araghchi y Qalibaf, evidentemente, debieron de percibir cierto malestar en Vance y consideraron oportuno aprovecharlo, subrayando —y documentando— el papel nefasto de ambos.

Además, sabemos que Vance siempre se ha mostrado, como mínimo, escéptico respecto a la agresión contra Irán, aunque luego se viera obligado a alinearse con las posiciones oficiales.

Todo ello podría llevar a pensar que, al final, ha encontrado el valor para salir a la luz, para desahogarse y, sobre todo, para distanciarse del trumpismo, quizá con vistas a la carrera por la sucesión. Pero, francamente, esta hipótesis no resulta muy convincente. En primer lugar, este hombre no destaca precisamente por su valentía ni por su espíritu de iniciativa. Y su principal patrocinador —Peter Thiel, de Palantir— no está precisamente interesado en ponerse en contra del Gobierno de Estados Unidos.

Por lo tanto, si descartamos la hipótesis de una iniciativa personal, que lo expondría a la hostilidad de los lobbies sionistas estadounidenses, debemos concluir que está actuando por encargo. ¿Y de quién, si no es del presidente?

Trump se encuentra entre la espada y la pared, tanto por sus históricos y estrechos vínculos con Netanyahu como por su dependencia del apoyo de los citados lobbies (la super sionista Miriam Adelson se encuentra entre sus principales donantes). Se ve, por tanto, atado a este bloque de poder interno-externo, independientemente de si puede ser chantajeado o no por sus conexiones con Epstein.

Pero, al mismo tiempo, es consciente de que, en esta fase, los intereses estratégicos estadounidenses y los israelíes coinciden muy poco, y probablemente también de que lo están manipulando —algo que, a una persona egocéntrica y narcisista, desde luego no le hace ninguna gracia—.

Por lo tanto, es posible que la salida de Vance sirva para poner en aprietos al bloque sionista, con el fin de que la Casa Blanca pueda recuperar una mayor libertad de acción. Al fin y al cabo, Trump —que tiene olfato para estas cosas— sabe bien que la popularidad de Israel en EEUU está por los suelos y que, por lo tanto, un ataque frontal de este tipo, aunque sea llevado a cabo con guantes de terciopelo, obligará a Netanyahu y a sus grupos de presión a ponerse a la defensiva.

Para salir de la trampa de Ormuz, debe escapar de las garras de Israel.

sábado, 18 de abril de 2026

Trump y Netanyahu: Dos locos que juegan a ser Dios


Cuando líderes desquiciados invocan la catástrofe divina como arma política, no solo sus enemigos son víctimas. A menos que se les detenga, todos seremos víctimas de estos dos psicópatas.


Por Jeffrey D. Sachs, Common Dreams

Este es el mensaje de Pascua de Donald Trump para el mundo:

El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP

Donald Trump y su cómplice en crímenes de guerra, Benjamin Netanyahu, libran conjuntamente una guerra de agresión asesina contra Irán, una nación de 90 millones de habitantes. Ambos están dominados por tres patologías interrelacionadas. La primera es la personalidad: ambos son narcisistas malignos. La segunda es la arrogancia del poder: hombres que poseen la capacidad de ordenar la aniquilación nuclear y, en consecuencia, no sienten ningún límite. La tercera, y la más peligrosa de todas, es el delirio religioso: dos hombres que creen, y que quienes los rodean les repiten a diario, que son mesías que realizan la obra de Dios. Cada patología exacerba a las demás, de modo que juntas ponen al mundo en un peligro sin precedentes.

El resultado es una glorificación de la violencia sin precedentes desde la época de los líderes nazis. La cuestión es si los pocos adultos responsables del mundo —líderes nacionales comprometidos con el derecho internacional y dispuestos a manifestarlo— podrán contenerlos. No será fácil, pero deben intentarlo.

Comencemos con el trastorno psicológico subyacente. El narcisismo maligno es un término clínico, no un insulto. El psicólogo social Erich Fromm acuñó la frase en 1964 para describir a Adolf Hitler, como una fusión de grandiosidad patológica, psicopatía, paranoia y personalidad antisocial en una sola estructura de carácter. El narcisista maligno no es simplemente vanidoso. Es estructuralmente incapaz de empatía genuina, constitucionalmente inmune a la culpa y movido por la convicción paranoica de que los enemigos lo rodean y deben ser destruidos. Ya en 2017, el psicólogo John Garnter y muchos otros profesionales advertían sobre el narcisismo maligno de Trump.

Cuando el poder no conoce límites, el único control interno que queda es la conciencia. Y el psicópata no tiene conciencia.

Varios psicólogos y psiquiatras de renombre han evaluado a Trump para detectar psicopatía utilizando la Escala Hare estandarizada, obteniendo puntuaciones muy superiores al umbral diagnóstico. Véase, por ejemplo, aquí. La psicopatía se caracteriza principalmente por la falta de conciencia o compasión hacia los demás.

Tanto Trump como Netanyahu encajan a la perfección en este perfil. La psicopatía de Trump quedó patente cuando las fuerzas estadounidenses destruyeron un puente civil en Teherán , sin importancia militar, causando la muerte de al menos ocho civiles y dejando 95 heridos o más. Trump no mostró ningún pesar. Se regodeó y prometió más destrucción. De manera similar, el discurso de Netanyahu en Pésaj no contuvo ni una sola palabra para los muertos. Ni una pausa. Ni rastro de duda. Solo el triunfante catálogo de enemigos que ha aniquilado.

La paranoia alimenta la amenaza que Trump y Netanyahu han fabricado. La propia directora de Inteligencia Nacional de Trump, Tulsi Gabbard , testificó por escrito que el programa nuclear de Irán había sido "aniquilado" y que la comunidad de inteligencia "sigue evaluando que Irán no está construyendo un arma nuclear". El OIEA declaró categóricamente que no había pruebas de la existencia de una bomba. El propio funcionario antiterrorista de Trump dimitió en protesta, escribiendo que "comenzamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby sionista". El paranoico no necesita una amenaza real. La inventará si es necesario, para que coincida con sus sentimientos de miedo exagerado.

El maquiavelismo opera sin pudor alguno. Trump le dijo al mundo que la diplomacia siempre había sido su "primera opción", mientras se jactaba, al mismo tiempo, de haber roto el acuerdo nuclear con Irán: "Fue un gran honor para mí. Fue un gran orgullo para mí". Destruyó el marco diplomático con sus propias manos y luego culpó a Irán por el desastre. Después admitió, con total naturalidad, que la guerra no tiene justificación de autodefensa: "No tenemos que estar allí. No necesitamos su petróleo. No necesitamos nada de lo que tienen. Pero estamos allí para ayudar a nuestros aliados". Según la Carta de las Naciones Unidas, la autodefensa es la única base legal para el uso de la fuerza. Trump ha confesado que tal base no existe.

Existe una particular deformación que el poder inflige a ciertas personalidades, y se agudiza especialmente cuando el poder en cuestión es ilimitado o lo parece. Con el control de arsenales nucleares, Trump y Netanyahu no perciben el mundo como los demás. Para estos narcisistas malignos, la disponibilidad de armas nucleares no representa una carga de responsabilidad, sino una extensión de su grandiosidad: «Puedo hacer cualquier cosa. Puedo arrasar con todo. Ya verán». Netanyahu y Trump no tendrán límites en esta grandiosidad delirante.

Trump y Netanyahu no experimentan el mundo como los demás

Trump ha interiorizado por completo esta sensación de impunidad. El 1 de abril, se presentó ante las cámaras y prometió bombardear Irán hasta reducirlo a la Edad de Piedra, donde pertenece. La frase «donde pertenece» es el veredicto de un hombre que se siente con la potestad divina de juzgar el valor de 90 millones de personas y las deshumaniza sin dudarlo. Ha amenazado repetidamente con destruir la infraestructura eléctrica civil de Irán —un crimen de guerra según las leyes de los conflictos armados—, anunciado abiertamente como una postura de negociación ante una audiencia global que, en su mayoría, cambió de canal.

Netanyahu dirige un Estado con aproximadamente 200 ojivas nucleares, nunca ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear y opera sin ningún régimen de inspección internacional. Ha visto a Trump ejercer el poder militar estadounidense con una agresividad desmedida y coincide en que no hay consecuencias. Esta segunda locura alimenta la tercera: cuando el poder no conoce límites, el único freno interno que queda es la conciencia. Y el psicópata carece de conciencia.

La falta de conciencia es la patología más peligrosa de las tres, pues elimina el último freno interno posible. El estratega que libra una guerra injusta puede llegar a calcular que los costos superan las ganancias y detenerse. El narcisista maligno que libra una guerra por el ego puede llegar a agotar las exigencias de este y detenerse. El psicópata intensifica su comportamiento porque no conoce límites.

Y, por increíble que parezca, la cosa empeora aún más. Tanto Trump como Netanyahu son aspirantes a mesías. Se autoproclaman agentes de Dios. Para ellos, detener la guerra contra Irán significaría que Dios se equivocó. Y el autoproclamado mesías tampoco puede estar equivocado, porque el mesías y Dios se han convertido, en su grandilocuente mentalidad, prácticamente en lo mismo.

Tanto Trump como Netanyahu han reivindicado explícitamente esta identidad mesiánica. Trump se ha autodenominado “el elegido”. Respecto al intento de asesinato contra Trump en 2024, declaró: “Sentí entonces, y creo aún más ahora, que mi vida fue salvada por una razón. Fui salvado por Dios para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande”. Netanyahu, en su discurso en la víspera de la Pascua judía, no se limitó a invocar a Dios. Se apropió del papel de Dios en la narrativa del Éxodo, enumerando diez “logros” de lo que él llama la “Guerra de la Redención” y denominando a cada uno una plaga. Al asesinato del ayatolá Jamenei lo llamó la “Plaga de los Primogénitos”. Luego advirtió al mundo:

Tras las diez plagas de Egipto, les recuerdo que el faraón siguió intentando perjudicar al pueblo de Israel, y todos sabemos cómo acabó aquello.En el Libro del Éxodo, ese final es el ahogamiento de todo el ejército del faraón. Netanyahu amenazaba con la aniquilación de Irán, en televisión, utilizando el lenguaje de las sagradas escrituras.

Cada uno de estos hombres está rodeado de una corte de aduladores y fanáticos cuya función es mantener el engaño e impedir que la realidad penetre en su conciencia.

La corte de Trump: Hegseth, Huckabee y los nacionalistas cristianos.

Pete Hegseth, el Secretario de Defensa, ha convertido el Pentágono en un escenario de guerra santa. Luce un tatuaje de la Cruz de Jerusalén en el pecho y las palabras «Deus Vult», «Dios lo quiere», el grito de guerra de las Cruzadas medievales, en el brazo. Celebra servicios religiosos cristianos mensuales en el auditorio del Pentágono. Ha pedido al pueblo estadounidense que ore «todos los días, de rodillas» por la victoria militar en Oriente Medio «en el nombre de Jesucristo». En uno de estos servicios, oró en voz alta para que las tropas estadounidenses infligieran:

Violencia desmedida en las acciones contra aquellos que no merecen misericordia… Pedimos estas cosas con audaz confianza en el poderoso y majestuoso nombre de Jesucristo.En una rueda de prensa sobre la guerra de Irán, Hegseth afirmó que Estados Unidos «negocia con bombas». Describió a los líderes iraníes como «fanáticos religiosos» que buscan la capacidad nuclear para «un apocalipsis religioso», mientras presidía servicios religiosos mensuales en el Pentágono y declaraba que «la providencia de nuestro Dios todopoderoso está allí protegiendo a esas tropas». Parece no ser consciente del espejo que está mostrando. Un secretario de Defensa que reza por «violencia abrumadora» en nombre de Jesús, mientras llama fanáticos religiosos a sus enemigos, ha definido la palabra «proyección».

Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, proporciona el marco teológico. Pastor bautista y ferviente sionista cristiano, Huckabee cree que el conflicto entre Israel e Irán es el cumplimiento de una profecía bíblica: un paso necesario hacia el Rapto y la segunda venida de Cristo. Le envió un mensaje a Trump —que este luego publicó en redes sociales— comparando la situación con la de Truman en 1945 y el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón, instándolo a escuchar «SU voz», es decir, la de Dios.

En una entrevista, se le preguntó a Huckabee sobre la concesión bíblica de tierras que se extiende desde el Nilo hasta el Éufrates —que abarca Líbano , Siria , Jordania y partes de Arabia Saudita e Irak— y si Israel tenía un derecho divino sobre todo ese territorio. Su respuesta fue directa: «No me importaría que se lo quedaran todo».

Por su parte, el ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, Smotrich, publicó en redes sociales : «Amo a Huckabee». El pastor sionista cristiano John Hagee, cuya organización Cristianos Unidos por Israel ha sido un importante impulsor del apoyo evangélico estadounidense a las guerras de Israel, analizó la guerra de Irán y simplemente dijo: «Proféticamente, estamos en el momento justo». Franklin Graham, en un servicio de oración de Pascua en la Casa Blanca, alimentó las delirantes fantasías mesiánicas de Trump: «Hoy los iraníes, el malvado régimen de este gobierno, quieren matar a todos los judíos y destruirlos con fuego atómico. Pero tú has levantado al presidente Trump. Lo has levantado para un momento como este. Y Padre, oramos para que le des la victoria».

La corte de Netanyahu: Ben-Gvir, Smotrich y los colonos mesiánicos

Por parte israelí, el círculo íntimo está compuesto por dos figuras cuyo radicalismo es tan extremo que fueron considerados parias políticos hasta que Netanyahu utilizó sus votos para mantenerse en el poder. Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional, es admirador del difunto rabino Meir Kahane, cuyo partido Kach fue catalogado como organización terrorista. Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, basa su ideología en la del rabino Zvi Yehuda Kook, quien enseñaba que la victoria militar de Israel en 1967 fue un mandato divino y que la colonización del territorio palestino es la voluntad de Dios. Juntos, suman 20 escaños en la coalición de 67 miembros de Netanyahu. No solo asesoran al primer ministro, sino que comparten sus creencias y visión mesiánicas.

Ben-Gvir ha utilizado su control de la policía israelí para facilitar las operaciones de grupos paramilitares colonos contra los palestinos en Cisjordania . Ha bloqueado sistemáticamente las negociaciones de alto el fuego y se ha atribuido abiertamente el mérito de retrasarlas. Impulsó los derechos rituales judíos en el Monte del Templo, desafiando el statu quo mantenido durante décadas, una medida que, según advirtieron los funcionarios de seguridad israelíes, conduciría directamente a un derramamiento de sangre. En agosto de 2023 declaró: «Mi derecho, y el de mi esposa y mis hijos, a circular libremente por las carreteras de Judea y Samaria, es más importante que el derecho a la libre circulación de los árabes». El Reino Unido , Canadá, Australia, Nueva Zelanda , Noruega, Eslovenia, los Países Bajos y España lo han sancionado por incitar a la violencia; sin embargo, Estados Unidos, bajo el mandato de Marco Rubio , defendió a Ben-Gvir y criticó dichas sanciones .

Smotrich es el más metódico de los dos: menos teatral y más peligroso. Ha transferido sistemáticamente la gobernanza civil de Cisjordania del ejército israelí a su propio ministerio, canalizando cientos de millones de séqueles a la infraestructura de los colonos mientras los presupuestos de la Autoridad Palestina se ven deliberadamente estrangulados. Ha ordenado a su oficina que formule un plan operativo para la aplicación de la soberanía sobre Cisjordania. Durante la guerra de Irán, pidió a Israel que anexara el sur del Líbano hasta el río Litani, declarando que la guerra debía terminar con una realidad completamente diferente. La ideología de Smotrich se basa en la enseñanza de Kook de que la empresa de los asentamientos no es política, sino sagrada: una obligación divina que debe cumplirse independientemente del derecho internacional, los derechos palestinos o la opinión mundial. Las fronteras de 1967, según esta teología, no son una realidad militar temporal, sino la obra inconclusa de Dios.

Los adultos del mundo deben intentar detener esta locura

Ni Ben-Gvir ni Smotrich eran más que extremistas marginales antes de que Netanyahu los legitimara incorporándolos al gobierno y a su círculo íntimo. Les otorgó poder sobre la sociedad israelí, y ellos le proporcionaron la fuerza militar nacionalista religiosa necesaria para justificar sus guerras como una misión divina.

En este panorama de guerra santa, una voz se ha alzado con gracia y claridad que salvan al mundo. El Papa León XIV ha pedido constantemente el fin de la violencia. Durante la Misa del Jueves Santo en Roma, abordó la arrogancia del poder:

Solemos considerarnos poderosos cuando dominamos, victoriosos cuando destruimos a nuestros iguales, grandiosos cuando nos temen. Dios nos ha dado un ejemplo, no de cómo dominar, sino de cómo liberar; no de cómo destruir la vida, sino de cómo darla.. El Domingo de Ramos, el Papa fue nuevamente directo, diciendo que Jesús “no escucha las oraciones de los que hacen la guerra, sino que las rechaza”. Hegseth continuó con otro servicio religioso en el Pentágono, donde nuevamente oró por una “violencia abrumadora” en nombre de Cristo.

El profesor John Mearsheimer ha afirmado precisamente que los crímenes que ahora cometen Trump y Netanyahu son los mismos por los que la cúpula nazi fue ahorcada en Núremberg: guerra de agresión, anexión de territorio extranjero, ataques deliberados contra infraestructura civil y castigo colectivo. Esto no es mera retórica. Son categorías jurídicas. El Tribunal de Núremberg denominó al crimen de agresión el «crimen internacional supremo», aquel que «contiene en sí mismo la maldad acumulada de todo», porque es el crimen que posibilita todos los demás.

Los mecanismos institucionales que existen para prevenir precisamente este tipo de catástrofe, incluidos el Consejo de Seguridad de la ONU, la Corte Penal Internacional , el régimen de no proliferación y las leyes de los conflictos armados, están siendo activamente socavados por Estados Unidos.

Sin embargo, los líderes mundiales deben intentar frenar esta locura. El esfuerzo multilateral en Islamabad, que incluye a los ministros de Asuntos Exteriores de Pakistán , Turquía , Egipto y Arabia Saudita, en colaboración con la iniciativa de paz de cinco puntos entre China y Pakistán, es un comienzo importante. A este esfuerzo deberían sumarse todos los países BRICS, la Asamblea General de la ONU y todos los Estados que deseen vivir en un mundo regido por normas y no por las fantasías de dos narcisistas malintencionados.

Cuando líderes desquiciados invocan la catástrofe divina como instrumento político, no solo sus enemigos son los perjudicados. Todos seremos víctimas de las plagas de Netanyahu y del bombardeo de Irán por parte de Trump, a menos que otros líderes pongan límites a estos dos dementes.

martes, 3 de marzo de 2026

El ataque ilegal de Israel y EEUU contra Irán no tiene que ver con el programa nuclear ni con la libertad


Israel y EEUU buscan más hegemonía regional, control de recursos naturales, rutas para su transporte y un escenario que facilite la anexión ilegal israelí de territorios ajenos y contenga el crecimiento de China.


Por Olga Rodríguez, el Diario.es

El ataque de EEUU e Israel contra Irán es ilegal y constituye lo que en derecho internacional se llama “crimen de agresión”. El Gobierno israelí de Netanyahu lo ha denominado “ataque preventivo” y varios medios europeos han usado ese término como definición en sus titulares. No hay nada preventivo en bombardear un país que no se disponía a atacar, y así lo han subrayado varios relatores de Naciones Unidas y otros expertos en derecho internacional: “El cambio de régimen preventivo es un delito internacional”.

Israel y EEUU han lanzado su segunda guerra contra Irán en ocho meses. Con sus bombardeos no solo buscan un cambio de régimen, también pretenden aumentar su hegemonía en la región, en la que solo el Estado israelí cuenta con armamento nuclear. Como era previsible, Irán respondió lanzando ataques contra Israel y contra bases militares y aeropuertos en varios países del Golfo.

Pese a las excusas esgrimidas, parecidas a las fabricadas en 2003 para justificar la invasión ilegal de Irak, las causas reales de esta guerra de agresión contra Irán no tienen que ver ni con el programa nuclear iraní ni con las reivindicaciones de libertad para su pueblo.
El argumento de que Irán podría terminar fabricando armas nucleares es un relato que Netanyahu usa desde 1992. Israel tiene armamento nuclear. Irán, no.Más hegemonía

El Gobierno de Israel busca reforzar su hegemonía regional y avanzar en su proyecto colonial. A través del genocidio en Gaza ha consolidado su ocupación y anexión ilegal de territorio en la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los Altos del Golán sirios y más allá.

Además, el Ejército israelí continúa presente en el sur de Líbano, controla la frontera de Rafah con Egipto y, en menos de dos años y medio, ha bombardeado Irak, Yemen, Líbano, Siria, Catar, Palestina e Irán. Con ello pretende no solo reforzar el programa sionista de un Estado judío con mayoría judía –con el que impulsó ya hace décadas el robo, la expulsión y la segregación de los palestinos– sino ampliar su control y acceso a recursos naturales y a rutas de transporte en la región.

Cuenta para ello con el respaldo de Estados Unidos, el principal facilitador del genocidio en Gaza. El propio Donald Trump ha dicho en varias ocasiones que millonarios y donantes a su campaña como Sheldon Adelson y su viuda —muy proisraelíes— han sido claves en su política de apoyo a Israel. Además, el Gobierno Trump y el de Netanyahu comparten intereses.

Washington concibe el papel de Israel como el de un gran socio que garantiza sus intereses en la región. No es el único. También Alemania, estrecho aliado de Tel Aviv, lo ve así. Dicho en palabras del canciller Merz, “Israel está haciendo el trabajo sucio por todos nosotros”. Lo afirmó en junio de 2025, cuando el Ejército israelí había asesinado ya a decenas de miles de civiles, entre ellos casi 20.000 niños y niñas.

La UE también se mantiene firme en sus alianzas con EEUU e Israel. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, pedía este domingo a Irán que frene sus ataques y evitaba mencionar los bombardeos de EEUU e Israel. Y el E3 –Reino Unido, Francia y Alemania– se ha ofrecido a colaborar militarmente con Washington y Tel Aviv.
Irán es proveedor del 13,4 % del petróleo importado por Pekín: son transacciones en las que no se hace uso del dólar.El petróleo

Hoy en día Irán alberga importantes reservas de gas que comparte con Catar en el mayor yacimiento del mundo, el South Pars-North Dome. Además, forma parte de importantes rutas de transporte de minerales críticos desde Asia —incluida China— hacia Occidente, concentra las terceras mayores reservas de crudo del mundo y controla con Omán el estrecho de Ormuz, paso clave para el transporte marítimo mundial de petróleo y gas natural.

Irán es proveedor del 13,4 % del petróleo importado por Pekín, que Teherán cobra en moneda china o mediante inversiones en infraestructuras. Es decir, son transacciones en las que no se hace uso del dólar. Estados Unidos busca reforzar su moneda en los mercados energérticos y controlar flujos, precios del crudo y rutas de transporte, no solo para aumentar sus beneficios económicos a través de ello, sino para obstaculizar la expansión económica de China.

Con ese fin se inscriben los ataques estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe y los bombardeos contra Venezuela. El secuestro de Nicolás Maduro y el crimen de agresión contra el país latinoamericano a principios de año tuvieron varios objetivos, entre ellos, el acceso a las reservas de petróleo venezolano —las mayores del mundo— algo confesado y repetido por el propio Trump.

Esa meta venía acompañada de la idea de un posible ataque posterior a Irán, ante el cual el régimen iraní podría intentar cerrar el paso en el estrecho de Ormuz, como anunció este sábado. Por esa ruta pasa alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo. Su cierre puede provocar una subida del precio del crudo en todo el mundo, ante lo cual a Washington le interesaba poder contar antes con acceso a petróleo venezolano.

Como ya señalamos en estas páginas en enero, los bombardeos de EEUU contra Caracas también fueron concebidos por Washington como entrenamiento para un posible ataque posterior contra Irán, como la invasión de Panamá en 1989 lo fue para un ataque posterior contra Irak (1991).

Nicolás Maduro fue secuestrado, mientras que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ha sido asesinado, como también lo fueron Sadam Hussein en Irak en 2006, Muammar el Gadafi en Libia en 2011 o Ahmed Yassin en Palestina en 2004. Ninguno de esos asesinatos —facilitados por EEUU o por Israel— dio paso a más libertad y seguridad. La violencia suele engendrar más violencia.
Netanyahu no solo busca la caída del régimen iraní, sino desviar la atención mundial de sus crímenes de genocidio y provocar el debilitamiento y la fragmentación de Irán, en un año de elecciones en IsraelLas excusas

En 2002 Netanyahu pidió a EEUU la invasión ilegal de Irak, con la misma estrategia con la que ahora justifica el ataque contra Irán. Ante el Congreso estadounidense intentó convencer a sus señorías de que el régimen iraquí era una amenaza para el mundo.

En 2003 la Administración Bush —y los gobiernos británico y español de Tony Blair y Aznar— aseguraron que el régimen de Sadam Hussein contaba con armas de destrucción masiva. Para ello hicieron uso de un informe falso creado a la medida y jugaron a expandir la sospecha, pese a que inspectores de Naciones Unidas habían supervisado en 1998 la destrucción de ese tipo de armamento, proporcionado en los años ochenta por Washington. “No es fácil probar que no existe lo que no existe”, nos decían algunos inspectores en Bagdad en 2003, durante las semanas previas a los bombardeos estadounidenses.

En esta ocasión el argumento israelí y estadounidense es que Irán podría terminar fabricando armas nucleares. Es un relato que Netanyahu lleva usando desde hace tres décadas. Israel tiene armamento nuclear. Irán, no.

En 2015, EEUU, Reino Unido, Rusia, Francia, Alemania, China y la UE llegaron a un acuerdo con Teherán por el que se comprometían a levantar sus sanciones si Irán eliminaba dos tercios de sus centrifugadoras instaladas, se deshacía del 98% de su uranio y permitía el acceso de inspectores de la ONU. En 2018 Donald Trump rompió ese pacto, dejando al régimen iraní sin incentivos para no seguir enriqueciendo uranio. Aun así, a día de hoy Teherán sigue sin tener armamento nuclear.

Por el estrecho de Ormuz pasa alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo. Su cierre puede provocar una subida del precio del crudo en todo el mundo.

De hecho, en junio de 2025, en la Guerra de los Doce Días contra Irán, iniciada por Israel y a la que se sumó EEUU, el Gobierno de Trump aseguró que sus bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes habían acabado con la posibilidad de que Irán pudiera reconstruir su programa nuclear en el futuro.

La otra excusa que alegan, la de la libertad para los iraníes, es poco creíble viniendo de un Gobierno israelí que practica crímenes masivos contra la población palestina y de un país, EEUU, que ha facilitado ese genocidio tanto con la Administración actual como con la anterior.

Tanto Washington como Tel Aviv son responsables de la falta de derechos y libertades del pueblo palestino y mantienen excelentes relaciones con otros regímenes de la región que reprimen a su gente. Los ejemplos de lo ocurrido en el pasado en Irak, Libia o Afganistán nos recuerdan que a los pueblos no se los libera con bombardeos, intervenciones militares o invasiones.

Israel cuenta con un candidato favorito para gobernar Irán: Reza Pahlavi, el hijo del último sha, a quien también apoyan algunos políticos derechistas europeos y estadounidenses. Pahlavi vive en EEUU desde 1978 y lleva tiempo haciendo llamamientos “a un levantamiento nacional” contra el régimen de Teherán. Está dispuesto a ser el hombre de Israel en Irán, en 2023 se reunió con Netanyahu en Tel Aviv, mantiene alianzas con su Gobierno y este fin de semana calificó de “intervencion humanitaria” los bombardeos contra su país.
El ataque contra Irán no se produjo debido a un estancamiento o retroceso en las negociaciones, sino en un contexto de avance en las mismasLas negociaciones

El pasado viernes, horas antes del inicio de los ataques ilegales contra Irán, el ministro de Exteriores de Omán, mediador en las negociaciones entre EEUU y Teherán, aseguró que había importantes avances y que un acuerdo estaba “al alcance si se concede a la diplomacia el espacio que necesita”. El ministro omaní afirmó que el régimen iraní aceptaba inspecciones de equipos de la Organización Internacional de Energía Atómica y que estaba dispuesto a no acumular “nunca jamás” más material para construir armamento nuclear.

Dio igual. El ataque contra Irán no se produjo debido a un estancamiento o retroceso en las negociaciones, sino en un contexto de avance en las mismas. Los precedentes históricos, el propio caso iraquí, así como la acumulación de portaaviones y efectivos militares en la región daban pistas de las intenciones reales, en un momento de mayor debilidad militar iraní, tras los ataques israelíes de los dos últimos años y las sanciones económicas internacionales.

Al igual que en 2003 con Irak, las exigencias y las negociaciones fueron excusas para ganar tiempo e intentar convencer a la opinión pública con propaganda belicista. Pero, a diferencia de 2003, hoy las encuestas indican que la mayoría de los estadounidenses no apoyan esta operación militar ilegal, quizá porque no han olvidado las mentiras y las nefastas consecuencias de aquella agresión militar, quizá porque con el genocidio en Gaza ha cambiado la percepción de Israel en una parte importante de la población de EEUU.

Los riesgos

Los riesgos de esta escalada son enormes. El Gobierno israelí busca en ella no solo la caída del régimen iraní, sino desviar la atención mundial de sus crímenes de genocidio y provocar el debilitamiento y la fragmentación de Irán, en un año en el que habrá elecciones en Israel. Los escenarios de enfrentamientos y caos —como los que se dieron en Irak, Libia o Siria— suelen ser idóneos para el desgaste de un país y para el enquistamiento de los conflictos, con el peligro de que se extiendan en la región.

En este sentido, el iraní Hamid Dabashi, profesor de Estudios iraníes en la Universidad de Columbia, advierte de que con esta agresión militar, Israel busca generar tensiones internas, una guerra civil, la división del país en enclaves étnicos y un gobierno títere sometido a sus intereses. Es decir, un contexto que, en cualquier caso, le facilitaría engullir los territorios ocupados palestinos, sirios, libaneses e incluso más allá. Esta ha sido la estrategia israelí desde hace tiempo: la perpetuación de un escenario de violencia, porque es en la guerra donde puede conseguir lo que el derecho internacional le niega.

domingo, 1 de marzo de 2026

La “guerra de 4 años” de Estados Unidos/Israel contra Irán: Trump exige capitulación/cambio de régimen y arriesga su presidencia

1 marzo, 2026

Por Alfredo Jalife-Rahme




En medio de las falsas “negociaciones” de Estados Unidos e Irán (https://bit.ly/4l13ikw), Estados Unidos e Israel asestan un doble golpe simultáneo contra Irán para decapitar al régimen persa al estilo de su “exitosa” aniquilación del liderazgo de Hezbolá en Líbano, sumado del “síndrome Maduro” en Venezuela.

¿Fueron distractores la guerra fronteriza de Pakistán contra Afganistán y las “negociaciones” de Irán y Estados Unidos?

El desarrollador inmobiliario jázaro (Khazar; https://bit.ly/3QqemJr) Steve Witkoff, doble negociador tanto con Rusia como con Irán, adujo en una entrevista que el presidente Trump estaba asombrado que el régimen iraní no haya capitulado después del impresionante despliegue militar (https://bit.ly/46y8err).

La hoy “guerra regional” en el Medio Oriente para el diseño de su nueva configuración geopolítica –ya sea por el carcomido irredentismo del “Gran Israel” (https://bit.ly/4rGxKTA), la Pax Judaica, sea por la asombrosa resiliencia de Irán que podría implementar la Pax Persica– rememora la Guerra del Peloponeso, según Tucídides, en el siglo V aC que duró “casi 30 años”, en cuya fase final la “intervención persa (¡megasic!)” otorgó el triunfo a Esparta (sic).

Mucho del discurso ateniense se parece a la filípica de Trump contra Irán, cuando Atenas conminó a los melios a rendirse perentoriamente a la “Liga de Delos (el Imperio Ateniense)”, debido a su intrínseca debilidad frente al poder naval crudo y rudo: “los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben” (Tucídides dixit).

Irán hasta ahora no se rindió ante el “Imperio Epstein” (https://bit.ly/4aYFUQo) cuando Trump exige el “cambio de régimen” con el fin de “obliterar las industrias de misiles iraníes” (https://bit.ly/4rGz7BI), por lo que les aconseja la “capitulación” al estilo melio.

La guerra de Trump/Netanyahu contra Irán no ha cesado desde que Trump 1.0 decapitó al icónico Qasem Soleimani, comandante de la “Fuerza Quds”, quien estaba a cargo del eje periférico de la resistencia de Irán –Hezbolá en Líbano, el depuesto Bashar Al Assad en Siria, Hamas en Gaza y Ansarala en Yemen–, y luego Trump 2.0 libró otra guerra, en la que supuestamente “destruyó” las plantas nucleares de Irán (Natanz, Fordow e Isfahán), al unísono de la “guerra de los 12 días” de Israel que concluyó en empate.

Ahora cunde la desinformación, que forma parte de la guerra, cuando los clamores de Trump, para castigar a Irán sobre el alcance hasta Estados Unidos de los misiles persas, carecen de evidencia (https://bit.ly/4smjH5U).

Vale la pena exponer la reacción del ex presidente ruso Dmitry Medvedev: “El pacificador volvió a mostrar su rostro… Todas las negociaciones con Irán son una operación encubierta… Nadie lo dudaba… Nadie quería realmente negociar nada… La pregunta es quién tiene más paciencia para esperar el final nada glorioso de su enemigo… Estados Unidos sólo tiene 249 años… El Imperio Persa se fundó hace más de 2 mil 500 años… Veamos qué pasa dentro de 100 (sic) años” (https://bit.ly/4qZ4Ywj).

Mas allá del clásico infanticidio del genocida Israel que asesinó a 160 niñas (¡megasic!) en una primaria en la ciudad costera de Minab (https://bit.ly/4rHHDAu y https://bit.ly/4u2HUj7), las represalias de Irán han golpeado instalaciones e intereses de Estados Unidos /Israel en cinco de las seis petromonarquías del Golfo Pérsico (con excepción de Omán), sumadas a Jordania, lo cual subsume una “guerra regional”, mientras el gran mendaz Netanyahu festeja que el ayatollah Jamenei fue aniquilado (https://bit.ly/3N0Gq8e).

El muy solvente Scott Ritter (https://bit.ly/3MDJs2m) acaba de sentenciar la “derrota de Estados Unidos e Israel” que tendrá consecuencias en todo el Medio Oriente cuando Estados Unidos no puede sostener una guerra mayor de cinco días por su depleción de municiones.

Irán cerró el estrecho de Ormuz, lo cual disparará el precio de los hidrocarburos y tendrá severos efectos en Estados Unidos y en “Occidente”.

Trump apostó muy alto al elevar su puja al “cambio de régimen” en Irán (https://bit.ly/4l77lMA) que, en caso de resistir, podría revertir el “cambio de régimen” en Israel y en Estados Unidos.


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miércoles, 18 de junio de 2025

¿Se atreverá Trump a lanzar sus bombas del juicio final contra la planta nuclear de Fordo?

 
Por Alfredo Jalife-Rahme

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El conflicto entre Israel e Irán entró ayer en su quinto día y el país islámico ha penetrado el sistema antiaéreo israelí, tal y como ocurrió en Tamra.Foto Afp

Son momentos definitorios. Trump puede lanzar lo que quiera contra Irán. El problema es que no está solo y hoy se enfrenta a la realidad geoestratégica multipolar: la réplica de Rusia, China y el sorprendente factor Pakistán, mediana potencia nuclear que apoya a Irán (https://bit.ly/3TtYnf6).

Según The Times of Israel, portavoz del atribulado premier jázaro (Khazar; https://bit.ly/3QqemJr) talmúdico escatológico Netanyahu, “la opción más probable que considera Trump sería el uso de bombas gigantes bunker-buster contra la instalación nuclear iraní de Fordo, profundamente enterrada y a la que las bombas de Israel no pueden llegar (https://bit.ly/3HJOV4K)”. Nada nuevo. El excelso analista británico Alastair Crooke (AC) –ex agente del MI6 y ex asesor del canciller de la Unión Europea, el español Javier Solana–, ya había advertido sobre la inexpugnabilidad de la planta nuclear de Fordo que se encuentra a 100 metros subterráneos (https://bit.ly/3SZ87Oi).

Ignoro si las seis bombas de la madre de todas las bombas –el famoso MOAB, que se maneja en inglés como bunker-buster bomb: la madre de todas las bombas– pueda aniquilar a Fordo. Desde ahora, CNN–canal globalista anti-Trump, vinculado a la cábala de George Soros– se refocila alardeando cuántas bombas MOAB serán suficientes para destruir la máxima planta nuclear inexpugnable de Irán con el fin de arrodillar a esta República Islámica. Hoy, en este sitio, se decide parte del destino de la humanidad en el siglo 21.

Según la narrativa sesgada de Occidente, como es normal en cualquier guerra, no se diga en la primera guerra de desinformación global entre Irán y la OTAN –donde el fallido megalomaníaco Netanyahu actúa como vulgar instrumento (sin darse cuenta de ello)–, Trump inventa que Israel va ganando la batalla, cuando la realidad, censurada en Israel y en sus multimedia occidentales que controla, es todo lo contrario, pues han sido horadados humillantemente sus legendarios sistemas de defensa. No es un asunto menor el lanzamiento del MOAB desde los 6 bombarderos B-2 que Estados Unidos ostenta en su base en la isla Diego García, territorio británico del Océano Indico (https://bit.ly/45yN64F).

Netanyahu no le ha hecho ni cosquillas a Fordo, mientras ha infligido daños relativos, que habrá que evaluar, a la multibombardeada planta nuclear de Natanz, y no ha podido hacer nada en la de Arak ni en la de Bushehr –aquí, debido a la presencia disuasiva de personal ruso(https://bit.ly/4ncOSyO)–. Según AC, Fordo es inexpugnable ¿Podrán 6 madres de todas las bombas (mientras no sean nucleares) destruir el proyecto nuclear civil y pacífico iraní?

Ni vale la pena adentrarse al vergonzoso filosionismo del Director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi –presuntamente vinculado al jázaro críptico Milei, seguidor del rabino escatológico Schneerson (https://bit.ly/4e7cOzj), como sus correligionarios jázaros Zelenski y Mileikowsky(alias el polaco Netanyahu)–, quien se ostenta como vulgar agente de ventas del premier israelí y ha puesto en la picota la vigencia de un organismo tan importante al que el egipcio Mohamed el Baradei llevó al Premio Nobel de la Paz.

Irán, hoy alma del hub de los BRICS en Eurasia –entre Rusia/China/India– constituye el idóneo tiro al blanco del agónico globalismo que exhibió su pusilánime mediocridad en la cumbre del G-7 en Canadá, mientras China celebraba una cumbre de mayor envergadura con los países centroasiáticos islámicos y Brasil adoptaba la candidatura de Vietnam como décimo integrante del grupo BRICS.

Trump podrá perorar lo que desee cuando ha proferido una rendición incondicional a Irán–que es imposible que acate cuando se conoce la hagiología martirológica del chiísmo–. Es curioso que se encajone riesgosamente con el Estado paria/genocida de Israel cuando su base MAGA –-90 por ciento, según Times of Israel (https://bit.ly/4mXQA6O)– no aprueba su ayuda a Netanyahu.


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lunes, 19 de mayo de 2025

Puede que las ratas estén empezando a huir del barco del Genocidio

Tras año y medio de atrocidades genocidas, los consejos editoriales de numerosos medios de prensa europeos se han pronunciado de repente contra la embestida de Israel en Gaza


["El vergonzoso silencio de Occidente sobre Gaza. EEUU y sus aliados europeos deberían hacer más para moderar a Netanyahu"]

Por Caitlin Johnstone, Brave New Europe

Los canallas mediáticos del establishment están oliendo cierto cambio en la dirección del viento

La primera gota de lluvia llegó la semana pasada de la mano de The Financial Times en un artículo del consejo editorial titulado «El vergonzoso silencio de Occidente sobre Gaza», que denuncia a EEUU y Europa por no haber «emitido apenas una palabra de condena» de la criminalidad de su aliado, afirmando que «deberían avergonzarse de su silencio y dejar de permitir que Netanyahu actúe con impunidad».

Luego vino The Economist con un artículo titulado «La guerra en Gaza debe terminar», que argumenta que Trump debería presionar al régimen de Netanyahu para un alto el fuego, diciendo que «Las únicas personas que se benefician de continuar la guerra son el señor Netanyahu, que mantiene su coalición intacta, y sus aliados de extrema derecha, que sueñan con vaciar Gaza y reconstruir los asentamientos judíos allí.» https://x.com/FT/status/1920135077448634492

El sábado llegó un editorial de The Independent titulado «End the deafening silence on Gaza - it is time to speak up» («Acabemos con el ensordecedor silencio sobre Gaza: es hora de alzar la voz»), en el que se afirmaba que el primer ministro británico Keir Starmer «debería avergonzarse de no haber dicho nada, sobre todo ahora que Netanyahu ha anunciado nuevos planes para ampliar el ya devastador bombardeo de Gaza», y se afirmaba que «es hora de que el mundo despierte ante lo que está ocurriendo y exija el fin del sufrimiento de los palestinos atrapados en el enclave».

El domingo, el consejo editorial de The Guardian se sumó con un escrito titulado «La opinión de The Guardian sobre Israel y Gaza: Trump puede detener este horror. La alternativa es impensable», afirmando que »el presidente estadounidense tiene la influencia para forzar un alto el fuego. Si no lo hace, señalará implícitamente la aprobación de lo que parece un plan de destrucción total.»

«¿Qué es esto, si no un genocidio?» pregunta The Guardian. «¿Cuándo actuarán EEUU y sus aliados para detener el horror, si no es ahora?».

Para que quede claro, se trata de editoriales, no de artículos de opinión. Esto significa que no son la expresión de la opinión de una persona, sino la posición declarada de cada medio en su conjunto. Hemos visto algún que otro artículo de opinión crítico con las acciones de Israel durante el holocausto de Gaza en la prensa occidental dominante, pero que los medios de comunicación denuncien agresivamente a Israel y a sus patrocinadores occidentales de una vez es algo muy nuevo. https://x.com/NimerSultany/status/1921661916583203228 Algunos partidarios de Israel desde hace mucho tiempo también han empezado a cambiar inesperadamente de tono a título individual. El diputado conservador Mark Pritchard declaró la semana pasada en la Cámara de los Comunes que había apoyado a Israel «a toda costa» durante décadas, pero dijo que «me equivoqué» y retiró públicamente ese apoyo por las acciones de Israel en Gaza.

«Durante muchos años -llevo veinte en esta Cámara- he apoyado a Israel prácticamente a toda costa, francamente», dijo Pritchard. «Pero hoy quiero decir que me equivoqué y condeno a Israel por lo que está haciendo al pueblo palestino en Gaza y, de hecho, en Cisjordania, y me gustaría retirar mi apoyo ahora mismo a las acciones de Israel, a lo que están haciendo ahora mismo en Gaza».

«Me preocupa mucho que éste sea un momento de la historia en el que la gente mire hacia atrás, en el que nos hayamos equivocado como país», añadió Pritchard. Middle East Eye en X: «Speaking in front of the House of Commons on Tuesday, Conservative MP Mark Pritchard condemned Israel for its actions in Gaza and the occupied West Bank. "I have supported Israel, pretty much at all costs," said Pritchard. "But today, I want to say that I got it wrong," he added. https://t.co/xxIxwY2nOo

El experto proisraelí Shaiel Ben-Ephraim, que había estado denunciando agresivamente a los manifestantes del campus y acusando a los críticos de Israel de «libelo de sangre» durante todo el holocausto de Gaza, ha salido ahora al paso y ha admitido públicamente que Israel está cometiendo un genocidio al que hay que oponerse.

«Me ha llevado mucho tiempo llegar a este punto, pero es hora de afrontarlo. Israel está cometiendo un genocidio en Gaza», tuiteó Ephraim recientemente. «Entre el bombardeo indiscriminado de hospitales, la inanición de la población, los planes de limpieza étnica, la matanza de cooperantes y los encubrimientos, no hay escapatoria. Israel está intentando erradicar al pueblo palestino. No podemos detenerlo a menos que lo admitamos».

Es extraño que toda esta gente haya tardado un año y medio en llegar a este punto. Yo mismo tengo una tolerancia mucho menor hacia el genocidio y el asesinato masivo de niños. Si llevas diecinueve meses montado en el tren del genocidio, resulta un poco raro empezar de repente a gritar sobre lo terrible que es y exigir que se pise el freno de repente.

Estas personas no han desarrollado repentinamente una conciencia, sólo están oliendo lo que hay en el viento [No sólo en el Reino Unido. El País de España y otros periódicos europeos están en la misma línea].

Una vez que el consenso pasa de cierto punto, naturalmente va a haber una carrera loca para evitar estar entre los últimos en oponerse, porque sabes que llevarás esa marca el resto de tu vida en público después de que la historia haya visto claramente lo que hiciste. https://x.com/tparsi/status/1921745723734806966

Después de todo, esto llega en un momento en que la administración Trump está empezando a molestar a Netanyahu, llevando recientemente al primer ministro israelí a decir «creo que tendremos que desintoxicarnos de la ayuda de seguridad de EEUU» cuando Washington pasó por encima de Tel Aviv y negoció directamente con Hamás para asegurar la liberación de un rehén estadounidense. Al parecer, EEUU está dejando a Israel fuera cada vez más de sus negociaciones sobre asuntos internacionales en lugares como Yemen, Arabia Saudí e Irán. Algo está cambiando.

Así que si sigues apoyando al régimen de Netanyahu después de todo este tiempo, mi consejo es que hagas un cambio mientras puedas. Todavía estás a tiempo de ser el primero entre los canallas en la loca carrera de ratas para evitar ser el último en empezar a actuar como si siempre te hubieras opuesto al holocausto de Gaza.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

La orden de arresto de la CPI contra Netanyahu también es una acusación contra la política y la complicidad de Estados Unidos

25 de noviembre de 2024


En definitiva, esta es la historia de cómo el lobby israelí socavó a Estados Unidos, destruyó Medio Oriente y puso en marcha una serie de crímenes internacionales contra la humanidad.

Ya es oficial. El aliado más cercano de Estados Unidos, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a quien el Congreso le dedicó más de 50 ovaciones hace apenas unos meses, está siendo acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Estados Unidos debe tomar nota: el gobierno de Estados Unidos es cómplice de los crímenes de guerra de Netanyahu y se ha asociado plenamente con su violento ataque en todo Oriente Medio.

Durante 30 años, el lobby israelí ha inducido a Estados Unidos a librar guerras en nombre de Israel destinadas a impedir el surgimiento de un Estado palestino. Netanyahu, que llegó al poder por primera vez en 1996 y ha sido primer ministro durante 17 años desde entonces, ha sido el principal promotor de las guerras apoyadas por Estados Unidos en Oriente Medio. El resultado ha sido un desastre para Estados Unidos y una catástrofe sangrienta no sólo para el pueblo palestino sino para todo Oriente Medio.

No han sido guerras para defender a Israel, sino más bien guerras para derrocar a los gobiernos que se oponen a la opresión israelí del pueblo palestino. Israel se opone ferozmente a la solución de dos Estados que exige el derecho internacional , la Iniciativa de Paz Árabe , el G20 , los BRICS , la Organización de Cooperación Islámica y la Asamblea General de las Naciones Unidas . La intransigencia de Israel y su brutal represión del pueblo palestino han dado lugar a varios movimientos de resistencia militante desde el comienzo de la ocupación, que cuentan con el respaldo de varios países de la región.

La solución obvia a la crisis entre Israel y Palestina es implementar la solución de dos Estados y desmilitarizar a los grupos militantes como parte del proceso de implementación.

La estrategia de Israel, especialmente bajo el liderazgo de Netanyahu, es derrocar a los gobiernos extranjeros que se oponen a la dominación israelí y recrear el mapa de un “Nuevo Oriente Medio” sin un Estado palestino. En lugar de hacer la paz, Netanyahu hace guerras interminables.

Lo que resulta chocante es que Washington haya entregado el presupuesto militar y federal de Estados Unidos a Netanyahu para sus desastrosas guerras. La historia de la completa toma de control de Washington por parte del lobby israelí se puede encontrar en el extraordinario nuevo libro de Ilan Pappé, Lobbying for Zionism on Both Sides of the Atlantic (2024).

Netanyahu le dijo repetidamente al pueblo estadounidense que sería el beneficiario de sus políticas. De hecho, Netanyahu ha sido un desastre absoluto para el pueblo estadounidense, desangrando al Tesoro estadounidense y llevándole billones de dólares, despilfarrando la reputación de Estados Unidos en el mundo, haciendo que Estados Unidos sea cómplice de sus políticas genocidas y acercando al mundo a la Tercera Guerra Mundial.

Si Trump quiere que Estados Unidos vuelva a ser grande, lo primero que debería hacer es que vuelva a ser soberano, poniendo fin a la sumisión de Washington al lobby israelí,que no sólo controla los votos en el Congreso, sino que coloca a partidarios de línea dura de Israel en puestos clave de seguridad nacional.

Entre ellos se encuentran Madeleine Albright (Secretaria de Estado de Clinton), Lewis Libby (Jefe de Gabinete del Vicepresidente Cheney), Victoria Nuland (Asesora Adjunta de Seguridad Nacional de Cheney, Embajadora de la OTAN de Bush Jr., Secretaria de Estado Adjunta de Obama, Subsecretaria de Estado de Biden), Paul Wolfowitz (Subsecretario de Defensa de Bush Sr., Subsecretario de Defensa de Bush Jr.), Douglas Feith (Subsecretario de Defensa de Bush Jr.), Abram Shulsky (Director de la Oficina de Planes Especiales del Departamento de Defensa de Bush Jr.), Elliott Abrams (Asesor Adjunto de Seguridad Nacional de Bush Jr.), Richard Perle (Presidente de la Junta de Política Nacional de Defensa de Bush Jr.), Amos Hochstein (Asesor Principal del Secretario de Estado de Biden) y Antony Blinken (Secretario de Estado de Biden).

En 1995, Netanyahu describió su plan de acción en su libro Fighting Terrorism ( La lucha contra el terrorismo). Para controlar a los terroristas (la caracterización que Netanyahu hace de los grupos militantes que luchan contra el dominio ilegal de Israel sobre los palestinos), no basta con luchar contra los terroristas. En cambio, es necesario luchar contra los “regímenes terroristas” que apoyan a esos grupos.

Y Estados Unidos debe ser el que lidere:

Por lo tanto, el cese del terrorismo debe ser una exigencia clara, respaldada por sanciones y sin premios. Como sucede con todos los esfuerzos internacionales, la aplicación enérgica de sanciones a los Estados terroristas debe estar encabezada por Estados Unidos, cuyos líderes deben elegir la secuencia, el momento y las circunstancias correctos para esas acciones.

Como Netanyahu le dijo al pueblo estadounidense en 2001 (reimpreso como prólogo de 2001 de La lucha contra el terrorismo ):

Lo primero y más importante que hay que entender es lo siguiente: no hay terrorismo internacional sin el apoyo de los Estados soberanos. El terrorismo internacional simplemente no puede sostenerse durante mucho tiempo sin los regímenes que lo ayudan y lo incitan… Si se elimina todo ese apoyo estatal, todo el andamiaje del terrorismo internacional se derrumbará. La red terrorista internacional se basa, pues, en regímenes: Irán, Irak, Siria, el Afganistán talibán, la Autoridad Palestina de Yasser Arafat y varios otros regímenes árabes, como el de Sudán.

Todo esto fue música para los oídos de los neoconservadores de Washington, que también apoyaron las operaciones de cambio de régimen dirigidas por Estados Unidos (mediante guerras, subversión encubierta, revoluciones de colores dirigidas por Estados Unidos, golpes violentos, etc.) como la principal forma de lidiar con los supuestos adversarios de Estados Unidos.

Después del 11 de septiembre, los neoconservadores de Bush Jr. (liderados por Cheney y Rumsfeld) y los miembros del lobby israelí de Bush Jr. (liderados por Wolfowitz y Feith), se unieron para rehacer Oriente Medio mediante una serie de guerras dirigidas por Estados Unidos contra los objetivos de Netanyahu en Oriente Medio (Líbano, Irán, Irak, Siria) y el África oriental islámica (Libia, Somalia y Sudán).

El papel del lobby israelí en el fomento de estas guerras por elección se describe en detalle en el nuevo libro de Pappe. El plan de guerra del lobby neoconservador-israelí se le mostró al general Wesley Clark en una visita al Pentágono poco después del 11 de septiembre. Un oficial sacó un papel de su escritorio y le dijo a Clark : “Acabo de recibir este memorando de la oficina del Secretario de Defensa. Dice que vamos a atacar y destruir los gobiernos de siete países en cinco años; vamos a empezar con Irak y luego vamos a pasar a Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán”.

En 2002, Netanyahu presentó la guerra contra Irak al pueblo estadounidense y al Congreso prometiéndoles que “si eliminan a Saddam, el régimen de Saddam, les garantizo que tendrá enormes repercusiones positivas en la región […] La gente que se sienta justo al lado en Irán, los jóvenes y muchos otros, dirán que el tiempo de tales regímenes, de tales déspotas, ha pasado”.

Otro relato interesante y novedoso sobre el papel de Netanyahu en la conducción de la guerra de Irak lo ofrece el ex sargento jefe de la Marina Dennis Fritz, en su libro Deadly Betrayal (Traición mortal ) (2024). Cuando Fritz fue llamado a Irak a principios de 2002, preguntó a los altos funcionarios militares por qué Estados Unidos se estaba desplegando en Irak, pero no obtuvo una respuesta clara. En lugar de liderar a los soldados en una batalla que no podía explicar ni justificar, abandonó el servicio.

En 2005, Fritz fue invitado de nuevo al Pentágono, ahora como civil, para ayudar al subsecretario Douglas Feith a desclasificar documentos sobre la guerra, de modo que Feith pudiera utilizarlos para escribir un libro sobre ella. Fritz descubrió en el proceso que la guerra de Irak había sido impulsada por Netanyahu en estrecha coordinación con Wolfowitz y Feith. Se enteró de que el supuesto objetivo de la guerra de Estados Unidos, contrarrestar las armas de destrucción masiva de Saddam, era un cínico truco de relaciones públicas dirigido por un miembro del lobby israelí, Abram Shulsky, para obtener el apoyo público de Estados Unidos a la guerra.

La primera de las siete guerras que se librarían en cinco años sería la de Irak, pero, como explica Fritz, las guerras posteriores se retrasaron debido a la insurgencia iraquí contra Estados Unidos. No obstante, Estados Unidos acabó declarando la guerra o apoyando guerras contra Irak, Siria, Libia, Somalia, Sudán y Líbano. En otras palabras, Estados Unidos llevó a cabo los planes de Netanyahu, excepto en el caso de Irán.

Hasta el día de hoy, y de hecho hasta esta hora, Netanyahu trabaja para avivar una guerra de Estados Unidos contra Irán, que podría iniciar una Tercera Guerra Mundial, ya sea si Irán logra obtener armas nucleares o si el aliado de Irán, Rusia, se une a esa guerra del lado de Irán.

El trabajo en equipo del lobby neoconservador e israelí ha provocado una de las mayores calamidades globales del siglo XXI. Todos los países atacados por Estados Unidos o sus aliados (Irak, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y Siria) están ahora en ruinas. Mientras tanto, el genocidio de Netanyahu en Gaza continúa a buen ritmo y, una vez más, Estados Unidos se ha opuesto a la voluntad unánime del mundo (excepto Israel) esta semana al vetar una resolución de alto el fuego del Consejo de Seguridad de la ONU que contaba con el respaldo de los otros 14 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

El verdadero problema que enfrenta la administración Trump no es defender a Israel de sus vecinos, que piden una y otra vez, casi a diario, una paz basada en la solución de dos Estados, sino defender a Estados Unidos del lobby israelí.