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sábado, 4 de julio de 2026

¿Qué economía tuvo el mejor desempeño en 2025?

The Economist 

Nuestro ranking anual regresa

Ilustración: Ben Hickey
|Lectura de 5 minutos

Podría haber sido mucho peor. En abril, cuando el presidente Donald Trump inició su guerra comercial, inversores y muchos economistas se prepararon para una fuerte recesión global. Al final, el PIB mundial probablemente crecerá alrededor del 3% este año, igual que el año pasado. El desempleo se mantiene bajo en casi todas partes. Las bolsas han registrado otro año de ganancias respetables. Solo la inflación es realmente preocupante. En toda la OCDE, se mantiene por encima del objetivo del 2% de los bancos centrales.

Este desempeño global oculta una gran variabilidad. Por quinto año consecutivo, hemos buscado la «economía del año». Hemos recopilado datos sobre cinco indicadores —inflación, amplitud de la inflación, PIB , empleo y desempeño bursátil— para 36 países, en su mayoría ricos. Los hemos clasificado según su desempeño en cada indicador, creando una puntuación global de éxito económico para 2025. La tabla a continuación muestra nuestra clasificación.

Son más buenas noticias para el sur de Europa. Tras la victoria de España el año pasado, Portugal es nuestra economía con mejor desempeño en esta ocasión. En 2025, ha combinado un fuerte crecimiento del PIB , una baja inflación y un mercado bursátil dinámico. Otros miembros de la zona euro que tuvieron dificultades en la década de 2010, como Grecia (nuestro ganador en 2022 y 2023) y España, también se encuentran entre los primeros puestos. Por otra parte, Israel ha continuado su sólida recuperación tras el caos de 2023, e Irlanda se queda a las puertas del primer lugar. Colombia ha disfrutado tanto de un fuerte crecimiento económico como de un mercado bursátil floreciente.

Los países con peor desempeño, por su parte, son principalmente del norte de Europa. Estonia, Finlandia y Eslovaquia se encuentran en los últimos puestos. Alemania obtiene resultados algo mejores que en años anteriores, pero aún no destaca, lastrada por un mercado laboral débil. Gran Bretaña ha tenido un año igualmente mediocre. (Francia, a pesar del caos político, obtiene una puntuación bastante buena). Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos se sitúa en la mitad de la tabla, y obtiene peores resultados que Italia. Su mercado laboral es sólido, pero no espectacular. La inflación relativamente alta lastra su puntuación general.

De hecho, nuestra primera medida es la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía debido a su volatilidad. Un país obtiene una mejor posición en nuestra clasificación cuanto más cerca esté su tasa anual del 2%, el objetivo típico de los bancos centrales. La inflación de Turquía está muy por encima de las tasas encontradas en cualquier otro lugar debido a las políticas económicas descabelladas de Recep Tayyip Erdogan, su presidente. Estonia es la segunda peor, con una inflación subyacente de casi el 7% en el tercer trimestre de 2025, mientras continúa recuperándose de la crisis energética de 2022. Muchos otros países tienen sus propias dificultades. La tasa de inflación subyacente del Reino Unido es más baja que en esta misma época del año pasado. Pero con un 4%, todavía está muy por encima de lo que el Banco de Inglaterra desearía.

En algunos países, la inflación subyacente es demasiado baja. Esto incluye a Suecia, donde es prácticamente inexistente. Para muchos consumidores, hartos tras cuatro años de fuertes subidas de precios, esto podría sonar maravilloso. Sin embargo, en este escenario, los economistas temen la deflación, que desincentiva el gasto y aumenta la deuda real. Un poco de inflación es mejor que ninguna. Otros países, como Finlandia y Suiza, presentan niveles igualmente bajos. Si bien Japón tiene una inflación más alta que en la década de 2010, no se compara con el sobrecalentamiento que se observa en otros lugares.

La amplitud de la inflación refleja una situación similar. Este indicador mide la proporción de artículos en la cesta de la compra cuyos precios aumentan más del 2 % anual. En algunos países, como Estados Unidos, este porcentaje se ha disparado, quizás como resultado de una política fiscal demasiado ambiciosa. Incluso hoy en día, los precios de más del 85 % de los artículos en la cesta de la compra de los australianos aumentan más del 2 % anual.

¿Y qué hay del crecimiento y el empleo, los otros indicadores económicos que preocupan profundamente a los votantes? En este sentido, Portugal destaca. El turismo ha experimentado un auge, y muchos extranjeros adinerados se están mudando al país para aprovechar sus bajos impuestos. El crecimiento del PIB se sitúa cómodamente por encima de la media europea. La República Checa registra aumentos considerables tanto en la producción como en el empleo, lo que la sitúa en el tercio superior de nuestra clasificación. Por el contrario, Corea del Sur ha perdido puestos de trabajo. Noruega, con una fuerte dependencia de las materias primas y el transporte marítimo, ha sufrido las consecuencias de la desaceleración del comercio mundial.En el tercer trimestre de este año, Irlanda registró un crecimiento económico interanual superior al 12%, lo cual es espectacular, pero también engañoso. Las numerosas grandes empresas multinacionales que obtienen beneficios en el país distorsionan las cuentas nacionales. Por ello, los economistas irlandeses prefieren utilizar la «demanda interna total modificada», una medida similar elaborada por la oficina nacional de estadística, que elimina muchas de estas distorsiones. Nosotros hemos adoptado esta medida.

Los mercados de valores completan nuestro análisis. Cabría esperar que las acciones estadounidenses fueran ganadoras indiscutibles. Sin embargo, las ganancias en el precio de las acciones del Tío Sam son simplemente respetables. Los elevados mercados del país reflejan principalmente el éxito de años anteriores. Francia también ha tenido un desempeño mediocre, con las acciones de su empresa más valiosa, lvmh , estancadas. En este sentido, ningún país ha tenido peores resultados que Dinamarca. En el último año, el precio de las acciones de Novo Nordisk, fabricante de Ozempic, ha caído un 60%, ya que la compañía ha perdido su liderazgo en el mercado de medicamentos para bajar de peso.

Una visita de regreso


Para obtener ganancias espectaculares en bolsa, los inversores deberían buscar en otros lugares. Si bien las empresas checas y surcoreanas han tenido un buen desempeño este año, ningún país lo ha hecho mejor (en moneda local) que Israel. En el último año, el precio de las acciones de la empresa cotizada más valiosa del país, Bank Leumi, ha aumentado alrededor de un 70%. Los inversores portugueses también han tenido buenos resultados, con un aumento de la bolsa del país de más del 20% en 2025. Y podría haber más por venir. Según nuestros cálculos, la bolsa del país que designamos como "economía del año" aumenta en promedio un 20% al año siguiente.

miércoles, 1 de julio de 2020

The Economist y el pandemonium de las elites globalistas

01/07/2020

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En la carátula del último número de la revista The Economist, del 17 de junio al 3 de julio, las elites globalistas nos comunican su particular manera de ver la cosas que se vienen implementando, gradual y subrepticiamente, en torno a la "nueva normalidad" teniendo como trasfondo un contexto planetario potencialmente apocalíptico. Para hacernos creer todo esto la condición básica consiste en asegurar (para las élites, se entiende) una humanidad sometida al miedo (o a la amenaza) permanente (como la actual "pandemia"), dispuesta a sacrificar su libertad para acatar las relaciones de convivencia y las medidas de "protección" que se dictaminen desde el Nuevo Orden Mundial.

Pregunta de cajón: ¿por qué el niño de la imagen no lleva la máscara antigas (como sus padres y la mascota de la familia), pero sí un casco militar? Se responde esta pregunta más adelante, antes de lo cual es necesario pasar previamente por un ejercicio numérico.

Recordemos un fragmento del difundido discurso de Bill Gates en el famoso "Event201", organizado y patrocinado por su fundación en Nueva York, octubre del 2019:

"El mundo tiene actualmente 6 800 millones de personas y está en camino para llegar a 9 000 millones. Ahora, si hacemos un gran trabajo en nuevas vacunas, cuidado de salud y servicios de salud reproductivos, podríamos disminuir esa cifra, quizá 10 o 15%".

Procedamos ahora con un rápido ejercicio numérico de esas cifras, empezando con las que se utilizaron en la simulación del "Event201": reducir la población actual en 15% implica disminuirla (con 1 o más "pandemias") a 5 780 millones, es decir, una reducción de 1 020 millones; mientras que con la tasa del 10% la magnitud resultante sería de 6 120 millones (reducción de 680 millones). En términos temporales implica un lapso de 1 año y 2 meses, o de 1 año y 1 mes, dependiendo de la tasa que se elija.

Al 30 de junio del 2020, según las cifras oficiales, hay 10.3 millones de personas infectadas y 507 000 fallecidos en todo el planeta.

(www.rtve.es/noticias/20200630/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml). Aun sumando a la cifra de los oficialmente fallecidos los "casos críticos" que en teoría vendrían a ser el 5% de 10.3 millones (515 000 casos) se alcanzaría algo más de 1 millón de fallecidos (1 022 000), pero a una distancia considerable de los 1 020 millones de la "meta" simulada. En otras palabras, esta meta no es posible que sea alcanzada en un tiempo tan corto (1 año). En el marco de este escenario hipotético, los globalistas necesitan una segunda, tercera o más oleadas de pandemias.

A más de tres meses de haber sido declarada la "pandemia" por la OMS, el 11 de marzo (6 meses desde que fue reconocida por el gobierno del PCCH), se puede apreciar entonces que los patrocinadores malthusianos (o eugenésicos), interesados(as) con Bill Gates a la cabeza en la disminución de la población mundial, se hallan bastante lejos de alcanzar la "meta" simulada en su "Event201" a pesar de todos los esfuerzos gubernamentales de etiquetar por encargo a los fallecidos con lo mismo (COVID-19), mediante la reclasificación de muertes, las cifras infladas y la distorsión estadística. Como afirmaba de manera contundente la Dra. Judy Mikovits en el vídeo censurado (Plandemic): "No mueres con una infección, mueres por una infección"; pero para quienes dictan las políticas del sistema sanitario de los Estados Unidos (modelo y paradigma de esta civilización en decadencia, disimulada con su pomposa tecnología), les resultaba de poca importancia hacer esa diferenciación y optaron por "un enfoque muy liberal de la mortalidad" (Dra. Deborah Birx, coordinadora del grupo de trabajo WH COVID-19 y consejera presidencial, citada en Plandemic).

Surge entonces la pregunta: ¿cuánto tiempo (en años) se requiere para alcanzar una reducción de 1 020 millones, a partir de la mortalidad actual del COVID-19 (507 000 fallecidos), considerando la tasa más alta de la simulación (15%)? Utilizando la fórmula del interés compuesto, el resultado es sorprendente: más de medio siglo (54 años y 5 meses), o 75 años 7 meses si fuera según la tasa del 10%.

La idea consistiría en evitar que la población mundial llegue a los 9 000 (o 10 000) millones y mantenerla por debajo de cierto umbral. (Para esto, una política pública podría ser el control de la natalidad, sobre todo en el Sur global). Dicho umbral es la verdadera intención del globalismo y se encuentra tallado en piedra, en las "misteriosas" Piedras de Georgia, el primero de cuyos principios dice lo siguiente:

"Maintain humanity under 500 000 000 in perpetual balance with nature" (Mantener a la humanidad por debajo de 500 000 000 habitantes, en equilibrio perpetuo con la naturaleza).


Si en las condiciones actuales, tal como se vio, es imposible alcanzar en 1 año la meta de reducción establecida por simulación en el "Event201" y que requeriría un plazo de cumplimiento entre 50 y 75 años, ¿cuál será el tiempo requerido para el objetivo programático de bajar la población en el mundo a 500 millones? Esta cantidad representa (en números redondos) el 7% de la población actual, lo cual quiere decir que la población debe ser reducida en 6 300 millones (93%). Con la misma lógica debemos preguntar: ¿en cuánto tiempo se alcanzaría la reducción de 6 300 millones, sabiendo que la "pandemia" arroja hasta ahora (al 30 de junio) 507 000 fallecidos? Ese resultado se alcanzaría en algún punto intermedio del intervalo de tiempo anterior, es decir, dentro de 67 años y 5 meses (en el año 2087).

Cabe esperar que los expertos que hicieron las simulaciones del "Event201" hayan recibido el encargo de hacer el seguimiento continuo a cómo evoluciona esta "pandemia", introduciendo ajustes en los cálculos y modificando los supuestos de partida, con el propósito de reducir (minimizar) el tiempo que se necesita para llevarnos al tamaño demográfico deseado por las elites. De ahí que el encierro en nuestras casas, el aislamiento/distanciamiento social, la privación de nuestras libertades, la destrucción o reseteo de las economías, el uso obligatorio de mascarillas deshumanizantes (respirando una y otra vez el dióxido de carbono que expulsamos por las fosas nasales); todas estas medidas que son presentadas como "estrategias" para supuestamente protegernos y limitar la propagación del bicho, adquieren otro connotación cuando las ubicamos en su verdadero contexto y real dimensión, pues no nos dan protección y lo que persiguen más bien es nuestra obediencia y sometimiento, reglamentando nuestra existencia (llamada "nueva normalidad") mediante la enajenación de la capacidad de decidir por uno mismo o de manera colectiva, limitando cualquier libertad de desplazamiento, meternos pánico y miedo, debilitar el sistema inmune. En fin, son estrategias que a la larga nos van preparando emocional y psicológicamente, dejándonos expeditos para el sacrificio o el momento final, pues en el interín vendrán las vacunas, los chips y el 5G.

Es legítimo preguntar si las élites estarían dispuestas a esperar 87 años (hasta fines de este siglo) para ver cumplido el objetivo trazado en las Piedras de Georgia. En ese plazo de tiempo y de acuerdo al ciclo de vida natural, las generaciones de hoy habremos partido de este mundo y seremos completamente sucedidas por los hijos de nuestros nietos o biznietos; pero es probable también que para ese tiempo venidero, de mantenerse el actual modo de producción, sistema de dominación y patrón de poder, la Tierra se encuentre completamente (casi) agotada y/o destruida, al borde del colapso definitivo y de la desaparición de toda forma de vida, incluyendo la vida humana.

La respuesta es definitivamente negativa y la explicación reside en los cuadros que rodean a la familia en la imagen de portada de The Economist. Las elites buscarán la reducción de la población no solamente mediante "pandemias" sino que también será provocada con poderosos medios tecnológicos, incluyendo los conflictos militares o guerras nucleares (de baja intensidad). Las primeras víctimas han sido y seguirán siendo las personas de edad avanzada (nuestros adultos mayores) y quienes tengan situaciones de salud más complicadas, luego vendrán los mayores de 60, seguirán las personas adultas menores de 60, y así sucesivamente de manera escalonada: en la imagen, solamente los padres del niño están con máscaras de protección, representando la nueva "población vulnerable" una vez que se haya arrasado (exterminado) la vida de los mayores, a menos que sea alguien de la elite o esté en su séquito. Hace poco el Dr. Andreas Kalcker, en una entrevista del 28 de junio a un medio boliviano (El Polígrafo), afirmó que "estamos en una tercera guerra mundial" y muy pocos se están dando cuenta de la potencial gravedad de esta situación.

Las elites no quieren ni desean salvar el mundo sino salvarse a sí mismas, para lo cual han estimado que los recursos naturales que quedan (especialmente fuentes de agua y tierras cultivables) no alcanza para todos y solamente requieren de un volumen poblacional (500 millones) que sea suficiente y esté a su servicio, a fin de administrar o regentar la economía mundial que -según sus previsiones- llegará a estar robotizada, informatizada y automatizada. Quienes no tengan la suerte de ser parte de este engranaje (las mayorías del mundo) pasarán a constituir los nuevos "condenados de la Tierra" y por tanto seres humanos prescindibles; en términos de Marx: será la "sobrepoblación relativa" del siglo XXI, pero esta vez "condenados", expulsados para siempre del paraíso capitalista.

https://www.alainet.org/es/articulo/207593

viernes, 12 de junio de 2020

The Economist se despide de la globalización

Posted By: Alfredo on: junio 11, 2020


The Economist, portavoz globalista de la dupla Rothschild/Soros, se despide de “la mayor Era de la globalización (https://econ.st/2WFBNDT)” y se preocupa sobre lo que tomará su lugar, lo cual no es difícil de discernir: el retorno de los soberanistas/nacionalistas vilipendiados en forma despectiva como populistas cuando ocultan en forma deliberada que en EU existió un People’s Party y que el mismo Obama defendió en forma vehemente (https://bit.ly/2LvWdZD) frente a las alocadas críticas de Peña Nieto que nunca entendió su semiótica.

The Economist admite que antes de la pandemia la globalización se encontraba en serios problemas y que recibió tres severos golpes de los que difícilmente se repondrá: la crisis financiera de 2008, la guerra comercial de EU contra China y el Covid-19 que hirieron el sistema abierto del comercio.

The Economist contempla que el comercio mundial de bienes se retraerá entre 10 y 30 por ciento, lo cual se agrega a la guerra comercial/digitálica de Trump contra China.

A su juicio, queda expuesta la subyacente anarquía de la gobernanza (sic) global. Los terminajos gobernanza global estuvieron de moda en los circuitos atlantistas que nunca consiguieron algo concreto con su teoría etérea y que, en su encapsulamiento onanista, siempre negaron el ascenso multipolar de Rusia/China/India/Irán/Turquía/Pakistán/etc.

La revista globalista expectora una perogrullada: en todo el mundo, la opinión pública se aleja de la globalización cuando la gente está perturbada de hallar que su salud depende de las querellas para importar equipamiento protector y en los trabajadores migrantes (sic) quienes laboran en asilos y en las cosechas.

Una grave crítica a la caníbal globalización es que no sólo desmanteló el equipamiento de los hospitales, mientras financiarizaba los cerebros mercantiles de los médicos que sucumbieron a los cantos pecuniarios de las sirenas bursátiles y de seguros, sino también se consagró a lucrar hiperbólicamente con su Big Pharma (https://bit.ly/3cz1bk5):uno de susprincipales negocios de casi un millón de millones de dólares. Emerge un axioma imutable: ¡La salud debe ser perentoriamente pública!

La revista de marras se centra en analizar el impacto del fin de la globalización en la triada gente/bienes/capitales.

En referencia a la gente, la migración será todavía más reducida, mientras que, en el ámbito comercial, las firmas nacionales dependerán más de la voluntad de los gobiernos y los bancos centrales, con el firme propósito de regresar las cadenas de abasto a casa en nombre de la autosuficiencia económica, como ha anunciado el premier indio, Narendra Modi, cuando Japón subsidia a las firmas que repatrian sus industrias.

Mas aún: en la Unión Europea se sopesa la autonomía estratégica que pretende crear un fondo para comprar participaciones en las empresas insolventes.

Llama la atención que The Economist no se embelese demasiado con el comercio digital cuya escala es todavía modesta cuando las ventas foráneas de Amazon/Apple/Facebook/Microsoft equivalen a un magro 1.3 por ciento de las exportaciones globales.

Respecto a los capitales, confiesa su sufrimiento cuando las inversiones de largo plazo se han hundido y, en forma ominosa, EU acaba de instruir a su principal fondo de pensiones federal de cesar la compra de acciones chinas, mientras que los países que constitu-yen 59 por ciento del PIB global han apretado sus reglamentos para las inversiones foráneas y sus gobiernos intentan pagar sus nuevas deudas mediante impuestos a las firmas y a los inversionistas.

Concluye que en el mundo rico (sic) la vida será más cara y menos libre, al unísono de un mundo fracturado que dificultará la resolución de los problemas globales, que incluyen la búsqueda de una vacuna y el aseguramiento de una recuperación económica.

Recuerdo que fui de los primeros a escala global y regional en advertir desde hace 14 (sic) años las tendencias ineluctables hacia la desglobalización cuando la globalización demostró ser antidemocrática y caníbal(https://bit.ly/2X1sihh)”.

Facebook: AlfredoJalife