El Banco Central de Cuba (BCC) informa a la población que a partir de la actualización del cono monetario del país, se están introduciendo dos nuevas denominaciones (de 2000.00 y 5000.00 pesos cubanos).
También se continúa estudiando la estructura que debe tener este cono en las circunstancias actuales, señala una nota publicada hoy en el sitio web de la institución.
A partir de mañana miércoles comenzarán a circular en La Habana los primeros billetes de 5000.00 pesos cubanos y de forma gradual se irán llevando a todo el país; de igual forma sucederá con el billete de 2000.00 pesos cubanos, lo cual se informará oportunamente.
La emisión de los nuevos billetes tiene como objetivo facilitar las transacciones en efectivo, responder a las necesidades reales de la economía que demanda altas cantidades de dinero en efectivo, facilitando reducir los costos por la logística del efectivo y ganar en agilidad en la operatoria en los momentos actuales de inflación por la que atraviesa del país.
Según el BCC la nueva familia del billete cubano cambia su diseño tradicional, e incorpora el uso del 100 por ciento de su área y nuevos elementos de seguridad.
Por primera vez en la historia de la numismática nacional estos dos nuevos billetes incorporarán las imágenes de patriotas cubanas. En el caso del billete de 2000.00 CUP, la Madre de la Patria, Mariana Grajales Coello, y en el de 5000.00 CUP, la Heroína de la Sierra Maestra, Celia Sánchez Manduley.
Ambos billetes, muestran las siguientes características:
- El papel que se utiliza en la confección es especial de seguridad para billetes de banco, con características acordes con los estándares internacionales, respetando su dimensión de 150 por 70 milímetros.
- Los colores predominantes en el billete de 2000.00 pesos son el violeta y el rosa; para el caso de el de 5000.00 es el azul.
- Se incluye una marca de agua con la imagen de la patriota, acompañada de electrotipo con la denominación del billete.
- Integrado al papel en sentido vertical en la parte derecha del billete, se ubicará un hilo de seguridad con efecto de movimiento donde se observarán; por el anverso, las siglas BCC y el número de la denominación.
- Tanto en el anverso como en el reverso aparecerá como elemento novedoso y de seguridad la flor nacional de Cuba, la mariposa, la cual tendrá efecto de movimiento arcoíris al variar el ángulo de observación.
- En la parte central del anverso se localizará la imagen de la patriota. La misma contará con impresión a alto relieve.
- En la parte superior izquierda se ubicará la leyenda Banco Central de Cuba. En el extremo inferior derecho aparecerá el logo del Banco y la denominación en letras; encima se mostrará un elemento de alto relieve confeccionado mediante estampado incoloro, que se puede visualizar y apreciar al tacto.
- En el extremo superior derecho, debajo de la denominación se ubicarán elementos de identificación del billete para personas débiles visuales.
- En el centro superior de los dos billetes aparecerá las siglas BCC, pertenecientes al Banco Central de Cuba y debajo la firma de la presidenta del Banco.
- En el reverso, en la parte central se muestra la frase REPÚBLICA DE CUBA. En el centro, la muestra de un conjunto memorial. En el caso del billete de 2000.00 CUP, se refiere al monumento a la Madre de la Patria en el cementerio Santa Ifigenia y en el de 5000.00 CUP el Memorial Celia Sánchez Manduley en el Parque Lenin.
- Para ambos, en la parte inferior central se colocará la denominación en letras.
- En la parte superior izquierda, debajo de la denominación y en la inferior derecha, encima de la denominación, aparecerá la serie del billete, constituida por tres letras y un número de dos dígitos.
- A su vez, en las áreas superior izquierda y derecha del billete, aparece la numeración del billete con seis dígitos.
- En el extremo inferior izquierdo aparecerá el logotipo del Banco Central de Cuba y el año de fabricación del billete.
Comentario HHC: Esto fue en Alemania hace casi cien años, espero no ver esa imagen en Cuba.
Emitir billetes de alta denominación no es una política inflacionaria per se.
Si un gobierno lo hace en medio de una crisis:
Es un espejo: Refleja que la inflación ya destruyó el valor de la moneda.
Es un riesgo: Si la población lo interpreta como una señal de que el gobierno planea seguir emitiendo más dinero, puede acelerar las expectativas inflacionarias.
La verdadera política inflacionaria es emitir dinero sin respaldo en bienes o servicios (expansión monetaria descontrolada). El billete de alta denominación es solo el envoltorio de esa política, no la política en sí misma.
La emisión de billetes de mayor denominación suele ocurrir cuando la inflación ha erosionado tanto el poder adquisitivo de la moneda que resulta incómodo manejar grandes fajos de billetes pequeños para transacciones cotidianas.
En este caso, la inflación es causada por un exceso de emisión monetaria (el banco central imprime dinero para financiar gasto público sin respaldo), por expectativas desancladas o por devaluación. El billete grande es solo una medida administrativa para facilitar el comercio; no empeora la inflación por sí mismo.
Controlar
la inflación en Cuba requeriría un enfoque integral que abarque reformas
estructurales, medidas monetarias y políticas fiscales adecuadas. A
continuación, se presenta un plan detallado para abordar la inflación en el
país:
1. Reformas Monetarias y Cambiarias
Unificación Monetaria y
Cambiaria:
Consolidar el uso del peso
cubano (CUP) y eliminar cualquier otra moneda de curso legal para
simplificar la estructura monetaria. Esto debería incluir medidas para
fortalecer la confianza en el CUP mediante una política monetaria sólida.
Estabilización del Tipo de
Cambio:
Adoptar un régimen
cambiario más flexible y transparente, alineado con las condiciones del
mercado, para evitar grandes disparidades entre el mercado oficial e
informal. El Banco Central debe intervenir de manera prudente para evitar
volatilidades excesivas.
2. Política Fiscal
Reducción del Déficit
Fiscal:
Implementar una política
fiscal que busque equilibrar el presupuesto. Esto puede implicar la
reducción de subsidios no esenciales y una mejora en la eficiencia del
gasto público.
Mejora en la Recaudación
Tributaria:
Ampliar la base tributaria
y mejorar la eficiencia en la recaudación de impuestos. Esto incluye
combatir la evasión fiscal y modernizar el sistema tributario para que
sea más equitativo y efectivo.
3. Política Monetaria
Control de la Oferta
Monetaria:
El Banco Central debe
controlar estrictamente la oferta monetaria para evitar la emisión
excesiva de dinero. Esto ayudará a contener la inflación derivada de un
exceso de dinero en circulación.
Tasas de Interés:
Ajustar las tasas de
interés para controlar la inflación. Tasas de interés más altas pueden
ayudar a reducir la demanda agregada, estabilizando así los precios.
4. Reformas Estructurales
Reformas en el Sector
Agrícola:
Modernizar el sector
agrícola para aumentar la producción interna de alimentos y reducir la
dependencia de importaciones. Esto puede incluir incentivos para la
inversión en tecnología agrícola y mejoras en la infraestructura rural
Fomento al Sector Privado:
Promover más la creación y
expansión de pequeñas y medianas empresas (PYMEs) para diversificar la
economía y aumentar la producción nacional. Esto incluye simplificar
trámites, ofrecer incentivos fiscales y facilitar el acceso a créditos.
5. Políticas Sociales y de Bienestar
Protección de los Sectores
Vulnerables:
Mantener programas de
protección social para los sectores más vulnerables de la población,
asegurando el acceso a alimentos y medicinas básicas durante el proceso
de reformas.
Educación y Capacitación:
Invertir en educación y
capacitación para mejorar la productividad laboral y fomentar el
emprendimiento, reduciendo así la dependencia del estado y fortaleciendo
la economía informal y formal.
6. Medidas de Transparencia y Gobernanza
Mejora en la Transparencia:
Mejorar la transparencia y
la rendición de cuentas en todas las instituciones gubernamentales para
fomentar la confianza de los ciudadanos y de los inversionistas
internacionales.
Combate a la Corrupción:
Implementar políticas
estrictas para combatir la corrupción en todos los niveles del gobierno,
lo que puede mejorar la eficiencia del gasto público y la efectividad de
las reformas económicas.
7. Relaciones Internacionales
Normalización de Relaciones
Económicas:
Buscar la normalización de
relaciones económicas con otros países, especialmente Estados Unidos,
para reducir las sanciones y abrir nuevas vías para el comercio y la
inversión extranjera.
Diversificación de Mercados:
Diversificar los socios
comerciales y buscar nuevas oportunidades de exportación e importación
con países de América Latina, Europa y Asia.
Implementar
este plan de manera efectiva requerirá una fuerte voluntad política, una
coordinación adecuada entre diferentes sectores del gobierno y la participación
activa de la sociedad civil y el sector privado. Además, será crucial
monitorear constantemente los efectos de las políticas implementadas y ajustar
las estrategias según sea necesario para garantizar una recuperación económica
sostenible y la contención de la inflación en Cuba.
La Habana, 24/03/11.- ¡Cuba, hervorio caribeño de las ninfas de telúricas cinturas, al tiempo que sufre en su paisaje mediático a los pseudoeconomistas, ahora en rol de “inquisidores de la Fe”, teas a la mano!
Ultimas noticias informan del presunto enjaulamiento del ex-vicepremier y ex-ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil Fernández; dice una nota oficial que por graves hechos cometidos de corrupción, simulación e insensibilidad, mientras los pseudoeconomistas del patio lanzan una consigna: ¡a la hoguera, El Toque!
Nadie siquiera insinúe que este periodista defiende a ese medio de prensa digital, opuesto al proyecto socialista cubano; simplemente, no pierde de vista que, al decir de Lenin, “en el juicio de un enemigo inteligente, es rara la total confusión; dime quién te alaba, y te diré en qué te has equivocado”.
El Toque lo es, por lo general y por lo particular: más que todo, porque ha sabido hacerse de un espacio de servicio público que ni el Banco Central de Cuba (BCC), ni la prensa, han ocupado: ofrecer la evolución diaria del mercado informal de divisas, en un escenario de estancamiento de largo plazo del Producto Interno Bruto (PIB), severo déficit y hasta shock de oferta, dolarización creciente, inflación galopante, caída del Índice de Desarrollo Humano de un lugar 53 en el 2007, a un 83 en el 2022, e incremento de la desigualdad social hasta ¿lindar con la pobreza, eufemísticamente llamada vulnerabilidad?
Mercado cambiario informal, sí, porque el formal es incapaz de suplir una demanda creciente, en la que subyacen amenazas de seguridad nacional, como es que en un par de años ha emigrado por distintas vías más de medio millón de cubanos, lo cual ya está avisando de un grave déficit de recursos laborales para el 2030.
Lógico: quienes emigran demandan divisas; venden casas, autos, y hasta tumbas de lujo se han vendido, muchos para emprender el “camino de los volcanes”, un riesgoso periplo desde Centroamérica a Estados Unidos.
Cubanos camino a Estados Unidos a través de Honduras. Foto: 14ymedio.
El Toque, su servicio público, es descrito por el economista Eddy Jorge Domínguez González en los siguientes términos: “si El Toque no existiera habría que perder tiempo (costo no pecunario) en averiguar con amigos, vecinos, colegas de trabajo, grupos de WhatsApp, Telegram para averiguar a cuánto está y hacer uno mismo un proceso de arbitraje (buscar la mejor opción de precios); los mercados cambiarios informales son casi siempre de libre competencia y este tipo de estructura de mercado tiene un enemigo formidable en las asimetrías de información; mientras más grande sea el mercado (es decir que no sean mercados parcelados, desconectados entre sí), menos información asimétrica habrá y los participantes en este mercado podrán hacer mejor la función de arbitrar precios”.
Tasa representativa del mercado informal de divisas en Cuba. El Toque, 9 de marzo, 2024.
No queda atrás su colega Joel Ernesto Marill Domenech, quien al referirse a la inflación y el mercado cambiario informal, apuntó que ” Las distorsiones antes comentadas, y ésto es fundamental, no son el resultado del accionar de ningún actor económico en particular, es una consecuencia de las deformaciones del mercado de cambios dado su carácter informal. Corregir estas distorsiones y avanzar en un proceso de formalización progresiva de dicho mercado, que garantice el acceso en igualdad de condiciones a todos los agentes económicos y que a la par venga acompañado de la creación de condiciones monetarias para la estabilidad de su tipo de cambio debería ser el verdadero foco del debate sobre estos temas”.
Nada de teorías conspiranoides, nada de teas al estilo Razones de Cuba.
Por cierto, El Toque hace pública su metodología de cálculos, lo cual ha permitido su evaluación en Cuba, tal como apuntó el conocido economista Dr. Juan Triana Cordoví en el blog Segunda Cita, del cantautor Silvio Rodríguez:
“En cuanto a la tasa de cambio de El Toque lo que les puedo decir es que el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) invitó al Centro de Estudio de la Complejidad (Centro de Sistemas Complejos, Facultad de Física, Universidad de La Habana) a hacer un ejercicio sobre esa tasa de cambio utilizando instrumentos bien sofisticados y sus resultados fueron que la metodología utilizada por El Toque es perfectamente válida, responde a los datos disponibles y a sus supuestos (declaraciones de intención de compra y venta). Ellos incluso la aplicaron a otros mercados y dio resultados dentro de los parámetros”, apuntó Triana.
No los pseudoeconomistas, sino los de verdad, los que tienen obras y doctorados, bastante que están insistiendo en las graves carencias del modelo económico cubano, en su incapacidad para lograr su reproducción ampliada y en el riesgo político que está representando una situación donde la Mayor de las Antillas está bajo cortes de electricidad de muy largas horas, crisis alimentaria, déficits de salud y ¡ahora! un escándalo de corrupción.
Sin embargo, mientras la inflación galopante hace de las suyas, y el dólar se cotiza en el mercado cambiario informal a más de 300 pesos (1 dólar = 6% salario medio mensual), los pseudoeconomistas parecen gozar de espacios de prensa que, salvo excepciones, no están a la mano de los mejores exponentes del pensamiento económico cubano. Al menos, no en todo lo deseable.
¿Tea para El Toque?
Tal es el caso de una reciente publicación en Razones de Cuba, reproducida por Granma y Cubadebate, en la cual se formula algo como una teoría conspiranoide, según la cual El Toque, bajo los auspicios del gobierno de Estados Unidos, es el ejecutor de “una serie de maniobras realizadas para inducir la inflación a lo interno del mercado cubano”.
Según la nota, titulada Revelan operación de servicios de inteligencia de EE.UU. contra finanzas de Cuba , “La estrategia se divide en cuatro etapas: Desabastecimiento, inflación inducida, boicot de suministros y bloqueo financiero (…).En un primer momento, limitan al máximo la entrada de divisas al país, fundamentalmente de dólares. Las medidas restrictivas del bloqueo dificultan la utilización de esta moneda por parte del gobierno de la Isla, lo que obstaculiza el acceso del pueblo cubano a alimentos, medicinas y otros bienes de primera necesidad”.
Hasta aquí, parte de razón: buena parte de las vicisitudes criollas son consecuencia directa de las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos contra Cuba, vulgo bloqueo; éste ha sido denunciado en los informes de Cuba a la ONU y condenado casi por unanimidad en sucesivas asambleas generales de la organización, aparte de que según esos informes, obstaculiza el crecimiento económico cubano en no menos de 4-5% anual.
ONU: abrumadora mayoría contra el embargo a Cuba. Foto: Naciones Unidas.
Sin embargo, hasta con leyes estadounidenses que de cierto modo atenúan ese bloqueo, y en otros casos lo arrecian, es nada irrelevante el trasiego de personas , mercancías y dineros que existe entre Estados Unidos y Cuba; circulan importaciones de alimentos a la Mayor de las Antillas – pagadas en efectivo -; exportaciones a Estados Unidos, y hasta contrabandos de dólares en los que podría estar involucrado el ex-vicepremier Gil Fernández, de creer a medios de prensa del sur de La Florida .
“La segunda fase – continúa Razones de Cuba -incluye la utilización de plataformas financiadas por la administración norteña, como El Toque, para estimular la inflación (…) El denominador común de las tentativas es el empleo de redes sociales digitales como Facebook, Whatsapp y Telegram, donde individuos anónimos y desconocidos ponen precio a la moneda libremente convertible, en un círculo cerrado, al cual resulta muy difícil acceder”.
¿ Acaso será que los autores no tienen dólares para canjear en el mercado informal o que en éste les “cierran las puertas”, sabiéndose quiénes son? ¿”Círculo cerrado, al cual resulta muy difícil acceder”; saben en Razones de Cuba cómo está operando el mercado cambiario informal?
Razones de Cuba apunta que “El principal objetivo de las maniobras de la CIA es manipular los precios de los productos y finalmente, subvertir el orden en la nación antillana”.
Desde luego, subvertir el orden es “trabajo de la CIA”: este periodista dedicó once años de su vida a combatir esa subversión, a riesgo de mucho, como combatiente secreto de la Seguridad del Estado cubano. Pero unas son un bloqueo calificable de criminal y su coloralio la subversión, y otra muy distinta justificar – propaganda favorecida mediante -, las carencias derivadas del agotamiento de un modelo económico que, ahora mismo, pugna por desplegar muy importantes reformas, en medio de dogmas “a la soviética” y resistencias burocráticas que ¿sostienen Intereses creados de una suerte de “clase en sí y para sí”, la cual siempre se vale de aquiescentes voceros?
Curioso, curioso: parece que en Razones de Cuba no se informan; véase qué dicen destacados economistas, entre éstos el casi legendario ex-ministro de Economía y Planificación Dr. José Luis Rodríguez y el actual de Finanzas y Precios Vladimir Regueiro Ale. Todos concurrieron al espacio televisivo especializado en Economía “Cuadrando la Caja“, o han rendido informes a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y ninguno parece haber aludido a la presunta subversión financiera de El Toque.
Economistas opinan sobre la inflación en el programa televisivo Cuadrando la Caja y en la Asamblea Nacional del Poder Popular. El Toque, citando a Cubavisiòn.
Los economistas, los de verdad, los de ejecutoria en el complejo escenario cubano, mencionan como causas de la inflación galopante, grosso modo:
1) urge un programa de estabilización macroeconómica; éste no acaba de concretarse, añade este periodista;
2) monetización del déficit fiscal; según datos públicos, éste ascendería en el 2024 a 18,5% del PIB, cuando los expertos señalan que lo recomendable es entre 3-5%;
3) dolarización de la economía y, por ende, fracaso estrepitoso de la pretendida unificación monetaria y cambiaria, que hoy provoca la circulación formal e informal de tres monedas y dos unidades de cuentas;
4) desequilibrios entre los ingresos y gastos;
5) procesos de control de precios que distorsionan los mercados;
6) reducción del déficit presupuestario, no emitir dinero sin contrapartida de bienes y servicios, lo cual es vox populi se está haciendo;
7) inyección en la economía de recursos que no están respaldados por bienes y servicios, con causa justificada o no, lo que provoca inflación, ante un escenario de falta de ofertas;
8) demanda muy solvente e insatisfecha, los recursos monetarios en manos de la población crecen mucho más rápido que los bienes y servicios en oferta.
Ni uno de estos economistas, no los únicos y más de uno militante del Partido Comunista de Cuba, nombró ni por asomo a El Toque como causante de la “subversiva inflación” que Razones de Cuba imputa al medio, sin dudas un adversario del proyecto socialista cubano, pero también uno que supo aprovechar un espacio que lo institucional de Cuba descuidò.
Por cierto, en país de tantos economistas de probada capacidad, compromiso y ejecutoria, por regla gustosos de hacer declaraciones de contenido técnico a quien se las pida, en país de ya muchas fuentes abiertas en materia de Economía – indudable logro, aunque falta bastante -, Razones de Cuba funda sus argumentos sobre un sorprendente clandestinaje: “Información filtrada recientemente muestra una serie de maniobras realizadas para inducir la inflación a lo interno del mercado cubano”.
¿Peca Razones de Cuba del secretismo que tanto el General de Ejército Raúl Castro Ruz ha denostado, o es un cuestionable recurso para pasar “gato por liebre” al lector incauto?
¿Se defiende así a la Revolución, se cumple como prensa que se supone aspira a servidora pública con éso que se nombra información veraz y oportuna?
¿Por qué se recurre a la suerte de auto de fe, y no se promueve con real voluntad política “avanzar en un proceso de formalización progresiva de dicho mercado, que garantice el acceso en igualdad de condiciones a todos los agentes económicos”, tal cual propone el economista Marill Domenech?
Ojo atento con Razones de Cuba, ojo atento con la reproducción en otros medios de ejercicios tan pobres en fundamentos, porque así no se sirve al pueblo. Ojo atento, porque ya se sabe que tras un “inquisidor de la Fe”, suele ocultarse el oportunista.
Para concluir, sólo un punto: no es la primera ocasión en que la teoría conspiranoide de marras aparece en un medio cubano; pero esta vez aparece señalando en concreto y con ecos en similares en Cuba y el extranjero; no sólo en Razones de Cuba, Granma o Cubadebate; hasta en Al Mayadeen Español ha aparecido, por citar un ejemplo.
Por tanto, alerta: la Historia de Cuba ofrece sobrados ejemplos de cuánto daño han causado los “inquisidores de la Fe”; ahora, en esta encrucijada para el proyecto socialista cubano,el peligro acecha. Y no es El Toque…
Hace apenas un año y algo la aparición de las pymes fue saludada con alegría y esperanza por una buena parte de la población cubana, y también del aparato de gobierno.
El decreto ley que posibilitó su creación saldó además una deuda de décadas y, a la vez, permitió que muchos trabajadores por cuenta propia materializaran sus aspiraciones. También incentivó a otros muchos ciudadanos a emprender su propio negocio y proyecto de vida.
Su aprobación, desde mi perspectiva, respondió más a la urgencia de una situación económica y social crítica que a la propia conceptualización del modelo aun cuando en ella se abría un espacio a las pymes como “complemento” del sector estatal.
Hasta enero han sido aprobados cerca de 6 600 nuevos actores económicos, de los cuales son pymes privadas casi 6 500, las estatales rondan las 90; mientras que las cooperativas alcanzan poco más de 60. Alrededor del 50 % son pequeñas empresas y el resto se distribuye casi por igual entre micro y medianas.
Con una relativamente alta concentración territorial, cerca del 40 % están radicadas en La Habana. En cuanto al tipo de actividades, responde más a una combinación de negocios de oportunidad, acceso a capital y/o experiencia previa que a ninguna estrategia diseñada desde los decisores o que sea coherente con los ejes que tributan a la estrategia de desarrollo del país, o con las estrategias de desarrollo territorial.
La ausencia de incentivos para inducir, fomentar, promover, facilitar el nacimiento de empresas que respondan a esos objetivos nacionales o locales es notable, con la excepción de los parques científico-tecnológicos. Las razones de esa ausencia pueden ser variadas, desde el desconocimiento hasta las deficiencias de las políticas públicas que induzcan su nacimiento allí donde sean más convenientes.
Ahí están. Sin duda han llenado un espacio, han generado empleo, han contribuido a incrementar y diversificar la menguada oferta de bienes y servicios.
Además han impulsado articulaciones con la empresa estatal sobre la base de prefinanciar sus producciones, de suministrarle las materias primas u otros insumos que la empresa estatal no alcanza a adquirir, de comercializar sus productos o, gracias a la renta de espacios e infraestructura subutilizada en empresas estatales.
Esto ha sido así gracias a su “dinamismo pyme”, a sus posibilidades de acceder al mercado exterior, a que se han ganado la confianza de los suministradores porque honran los compromisos de pago puntualmente. Y no es casual que así sea.
Las pymes pueden pagar desde cuentas en el extranjero y, sobre todo, toman riesgo, porque han “aprendido haciendo” y porque son únicos responsables de sus decisiones y no tienen que esperar por nadie “allá arriba” que le diga sí o no.
Las pymes son una forma más desarrollada del trabajo por cuenta propia, por el hecho de tener personalidad jurídica, lo que les posibilita importar aun cuando sean intermediadas por una empresa import-export estatal; porque han demostrado que SÍ SE PUEDE y que los cubanos no somos segundos de nadie, porque suman al propósito de la prosperidad, porque han descubierto nuevos nichos de mercado y formas relativamente novedosas de manejarlo, en las condiciones del país.
Por todo eso quizá han concentrado sobre ellas no solo el fuego desde el lado enemigo, sino también, ese otro que como afirmara el expresidente Rafael Correa es más dañino aún: el fuego amigo.
Año y medio después de su nacimiento pareciera que su éxito puede ser su condena. Como en otras ocasiones, los prejuicios han ido ganando espacio.
Demasiadas pymes versus un número de empresas estatales que no rebasa las 2 mil, fue quizá de las primeras balas desde el fuego amigo, como si lo decisivo fuera la cantidad y no la calidad y como si casi sesenta años sin pequeñas y medianas empresas privadas y vacíos nunca resueltos por las empresas estatales tanto en bienes como en servicios, apenas contaran en esta historia.
Una parte de esas pymes han ocupado esos espacios que las empresas estatales no pudieron o no les dejaron llenar o los llenaron con muchas ineficiencias y deficiencias. Eran oportunidades nunca aprovechadas.
Es probable que queden otras miles de esas oportunidades, que en su momento no fueron atendidas, esperando por nuevas pymes. Y seguro nacerán nuevas necesidades/oportunidades.
Lo mejor sería que las empresas estatales pudieran competir en velocidad de reacción con las pymes, o que fueran suficientemente proactivas como para idear articulaciones con las nuevas formas de gestión no estatales que les permitieran mejorar sus procesos y elevar su eficiencia.
Cuando esto ocurre, se debe más a la excepcionalidad de algún empresario estatal que porque las “reglas de juego” impulsen a tomar esas decisiones.
Muchas oportunidades siguen sin convertirse en buenos negocios, porque esas “reglas de juego” favorecen más repetir decisiones tipo “perro del hortelano” —ni come ni deja comer—, algo muy arraigado en nuestra cultura de dirección, algo que no parece ser lo más conveniente a las aspiraciones de dinamizar una economía estancada por varios años.
El objeto social ha sido otro de los blancos del “fuego amigo”. Es “demasiado amplio”, se ha dicho, y eso les permite hacer cualquier cosa. Eso le da “ventajas respecto a la empresa estatal”, se ha afirmado. Así pues, obliguemos a las nuevas que se creen a reducir ese objeto social, a un número determinado de actividades que estén directamente relacionadas con su actividad principal.
Lo sorprendente es que las empresas estatales, incluso antes que naciera oficialmente la primera pyme, ya disfrutaban de esa misma facultad y pueden, al menos en teoría, ampliar tanto su objeto social como las oportunidades de negocios reclamen.
Si se trata de que todos los actores operan en “igualdad de condiciones”, ¿por qué se les restringe a las pymes? ¿Por qué las empresas estatales que accedieron a esta ventaja antes que las pymes no las han aprovechado? ¿A quién perjudica que las pymes tengan un objeto social amplio? ¿A quién beneficia esa “decisión administrativa o política” de recortarle sus derechos? ¿Cómo es posible entonces que administrativamente se decida constreñir algo que la propia legislación permite?
¿Es que constreñir el objeto social de las pymes tiene alguna relación directa con la mejora de la empresa estatal o con el incremento del PIB? ¿O con la mejora de la productividad global? ¿O con la elevación sistémica de la eficiencia en el uso de los recursos? ¿O con una mejor asignación de los recursos del pueblo en inversiones que puedan recuperarse en el tiempo programado? ¿O con el incremento de la producción de alimentos y la reducción de sus precios?
Otro de los proyectiles que se usan contra las pymes es que existe una desvinculación entre las actividades que desarrollan y las necesidades de los territorios.
Sin duda es así y hay evidencia para confirmarlo. Sin embargo, es la manifestación del fenómeno. Las causas no solo están en que ellas respondan al interés individual de sus dueños, sino además en las limitaciones de las autoridades locales para inducir, motivar, promover el surgimiento de otras pequeñas empresas en aquellas actividades que más convenga a los territorios y a la vez en las pocas posibilidades / recursos/ instrumentos que esos Gobiernos locales tienen en sus manos para lograr algo así.
Desde el ámbito fiscal (tributos, exenciones tributarias, etc.) los territorios poco pueden hacer pues nuestra política fiscal es altamente centralizada y es esencialmente recaudatoria.
Es cierto que podrían facilitarles locales e incluso tierras ociosas, pero una buena parte de los locales no son del Gobierno, sino de los ministerios y empresas nacionales; y sobre las tierras ociosas, las facultades descansan en el Ministerio de Agricultura y sus delegaciones territoriales. Pero también es cierto que tienen en sus manos el fondo para el desarrollo local, por ahí podría haber una posibilidad de incentivos, de igual manera que “facilitar” la concreción de esos nuevos negocios podría ser también un recurso para incentivar e inducir la creación de pymes allí donde el territorio necesita.
Que las pymes han “desviado las remesas que antes eran apropiadas por compañías estatales” es parte de los argumentos del fuego amigo.
Lo cierto es que hoy no tenemos datos sobre el monto de remesas anuales que Cuba recibe. De hecho, esos datos nunca han sido públicos. Más allá de los reportes publicados por Western Union, el resto ha sido estimado. Esas estimaciones coinciden todas en que en sus mejores momentos las remesas oscilaron entre los 2,5 mil millones y los 3,5 mil millones. Es cierto también que en lo fundamental iban a parar a empresas del Estado.
Ocurre que la realidad cambió. Las remesas se afectaron por las dificultades que impusieron las medidas de Trump. Tuvimos la pandemia. El desabastecimiento de las tiendas en MLC así como las propias dificultades para utilizar el dinero plástico junto a la expansión de las plataformas de venta online y al éxodo masivo de unos 300 mil cubanos en poco más de un año, han cambiado el escenario drásticamente.
Habría que agregar la pasividad / lentitud para implementar programas que incentiven el envío de remesas para destinos de interés de los remesantes —fondos para la construcción de viviendas o para ser utilizados como microcréditos, por ejemplo.
Resulta conveniente recordar que el envío de remesas durante mucho tiempo tuvo como finalidad fundamental la compra de bienes de consumo y hoy una parte de ese consumo es satisfecha por la oferta de los nuevos actores, ante la poca efectividad de las tiendas en MLC.
El fuego amigo también se ha concentrado en la relación entre la inflación y las pymes. Es verdad que existen quienes lucran con la oportunidad que brinda una economía que hace años padece de una insuficiente oferta; pero confundir causas con consecuencias no es bueno.
Las primeras pymes surgieron en octubre de 2021. Los datos del comportamiento de los precios muestran lo siguiente:
Fuente: Lage Codorniú C. ; Cruz Simón K. Política monetaria en Cuba: entre el paradigma y la realidad. Centro de Estudios de la Economía Cubana. Seminario Anual. Diciembre, 2022.
Un año antes del surgimiento de las pymes, ya los precios mostraban un comportamiento altamente inflacionario producto de factores externos como el incremento de los precios internacionales de bienes y servicios, en especial de los fletes. También por factores internos, como muchos especialistas y las propias autoridades han reconocido: un profundo shock de oferta, el incremento del dinero en circulación debido en lo fundamental a la emisión monetaria para cubrir un elevado déficit fiscal, el casi nulo éxito de la Tarea Ordenamiento y el efecto de la devaluación de la tasa de cambio oficial, la reducción de la oferta de dólares y, consecuentemente, la elevación de la tasa de cambio junto a la creación de un mercado informal de divisas y las expectativas de la población.
No obstante, podemos hacer la pregunta que naturalmente se desprende: Si mañana desaparecen las pymes y, en especial, las comercializadoras y las plataformas de venta online privadas, ¿se reduciría o desaparecería la inflación?
Que la diferenciación social ha crecido en Cuba y con ello la desigualdad es indiscutible y es parte del arsenal del que se nutre el fuego amigo. Que los actores no estatales lo han hecho más evidente tampoco es discutible.
Sin embargo, el crecimiento de las desigualdades no es un fenómeno que sobrevino luego de la aprobación y surgimiento de los nuevos actores. Data también de varios años antes. No hay datos públicos sobre el Índice de Gini en Cuba en los últimos años, sin embargo, es bueno recordar que ya a inicios de este siglo y bajo la dirección personal de Fidel fue lanzado un programa de formación de trabajadores sociales ante la evidencia de serias desigualdades que se han hecho aún más profundas con el transcurso de los años.
Mas de 1 millón 800 mil personas jubiladas y pensionadas (16 % de la población total del país) viven hoy en Cuba. Desde el presupuesto del Estado se intenta respaldar a esas personas, sin embargo, la pensión media (jubilados, invalidez y muerte) es de alrededor de 2000 cup (por debajo del salario mínimo que en 2022 fue 2 100 cup).
Esa pensión, al igual que el salario mínimo, apenas si alcanza para obtener esa canasta de bienes elementales que es la “libreta”; y queda lejos de los ingresos necesarios para complementarla.
Las pymes nacieron diez meses después de la Tarea Ordenamiento, que fue la que convirtió hizo sal y agua el ingreso de esas personas pensionadas, a pesar de los incrementos y, como expliqué, un año antes de que la inflación redujera significativamente la capacidad de compra de esas pensiones.
Habría que decir, además, que las pymes también contribuyen a la seguridad social, tanto los trabajadores como los socios.
Volvamos pues a la misma pregunta: ¿Si no existieran las pymes mejoraría la situación de nuestros jubilados y pensionados y de las familias en riesgo? ¿Mejoraría la situación de las 367 887 personas que reciben 1 362 cup mensuales?
Quizá un buen argumento a favor de una respuesta positiva sería que, de no existir las pymes, esa riqueza que ellas concentran se podría distribuir mejor, solo habría que asumir que alguien antes la hubiera producido. ¿Quién?
Un buen amigo versado en los temas de la influencia de las instituciones en la economía cubana me dijo hace algún tiempo que la mejor manera de hacer que la dinámica de las pymes se detenga es crear el Ministerio de las Nuevas Formas de Gestión No Estatal y armar OSDEs por tipo de actividad principal. Sin duda, podría ser el más poderoso proyectil desde el fuego amigo.
Enfrentar la elevada inflación, que hoy “se come la capacidad de compra del salario”, es el principal reto de la economía cubana. Lo ha dicho el Gobierno y lo perciben día a día los bolsillos domésticos. “En Cuba hay una exageración de precios”, resumía así la situación un lector de Cubadebate.
Cuando googleamos inflación aparecen, en primera instancia, dos acepciones:
Incremento excesivo de algo.
Proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos.
Las consecuencias de este fenómeno llegan a cada establecimiento. No importan el lugar, el producto ni su calidad, los precios han aumentado –con excepción de determinados bienes y servicios ofertados por el Estado- mucho más de lo previsto en la Tarea Ordenamiento. Escasez de oferta, costos elevados y una tasa cambiaria informal que se mueve en una creciente espiral especulativa, estallan en las tablillas en cada rincón de la isla.
Inevitablemente, el impacto de la pandemia se ha hecho sentir en el país, en medio del ordenamiento monetario. Porque la covid-19 ha provocado “un alza de los precios a una escala que no se veía desde hace décadas”, subrayan por estos días medios de prensa internacionales, calificando a la inflación como “un problema que da la vuelta al mundo”.
Para encontrar posibles soluciones a este desafío, Cubadebate consultó a los economistas José Luis Rodríguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial y Premio Nacional de Economía; Ricardo González, profesor e investigador de la Universidad de La Habana, y Jesús Pulido Catasus, director general de Coordinación y Asesoría de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba.
¿Cómo frenar la alta inflación que padece la economía cubana?
—José Luis Rodríguez: En primer lugar, es necesario tener en cuenta que la inflación –como aumento generalizado de los precios de bienes y servicios en un período de tiempo determinado- es uno de los fenómenos de mayor complejidad que puede enfrentar una economía y no existen soluciones sencillas y rápidas para enfrentarla y revertir sus efectos.
“A primera vista la causa de la inflación se relaciona con un fuerte desequilibrio entre una demanda solvente y la oferta en el mercado, pero esa situación puede ser provocada por múltiples causas, entre las que se destacan una caída de la disponibilidad de bienes y servicios unida a un aumento de la liquidez en manos de la población.
“En el caso de nuestra historia económica reciente, la inflación que se desató en el Período Especial obedeció a una caída de casi el 35% del PIB entre 1989 y 1993, unida a un incremento de la liquidez en manos de la población que alcanzó algo más del 73% del PIB. Un análisis más reciente muestra que en el 2020 el PIB cayó un 10.9% y la liquidez en manos de la población representó el 121% del PIB, lo que elevó notablemente la tasa de inflación. Otro elemento indicativo de la existencia de fuertes presiones inflacionarias fue que el déficit del presupuesto se elevó hasta el 17.7% del PIB en 2020, cifra que en 1993 alcanzó el 33.5%.[1]
“La estadística disponible evidencia que ya antes del 2020 existía una presión inflacionaria creciente al aumentar la masa de dinero en circulación con una disponibilidad menor de bienes y servicios, situación que se agudizaría en el 2020 y el 2021 por la crisis debido a la irrupción de la pandemia.
“Por otro lado, la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria que se implementó en el 2021 mediante una devaluación del peso cubano frente al dólar de EE.UU. respondía a la necesidad de ajustar la contabilidad social para reflejar adecuadamente los hechos económicos. En este caso y como ocurre con toda devaluación, se produjo un incremento de la presión inflacionaria y la misma se previó compensarla con aumentos de los salarios y las pensiones de los jubilados. Sin embargo, debido a la crisis que provocó el rebrote de la covid-19, no se alcanzó a cubrir el aumento de los precios que se observó en el mercado. De este modo, se produjo una inflación superior a lo previsto. Se registró un incremento de los precios minoristas estimada por la ONEI en 77.33% hasta diciembre del 2021, pero con aumentos acumulados superiores en transporte (188.60%), servicios de la vivienda (153.54%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (113.50%).[2] Diversos autores estiman datos superiores a estas cifras.
“Para enfrentar esta situación se requiere un programa que –por un lado- mitigue de inmediato los efectos de la inflación en las personas y por otro reduzca el índice de precios al consumidor a mediano plazo.
“Para cubrir la mitigación señalada, es preciso concentrarse en elevar los ingresos reales en el segmento más vulnerable de la población:[3] personas que reciben asistencia social, pensionados de la seguridad social y trabajadores cuyo salario es menor que la media del salario nominal del país. Para ello deben indexarse los ingresos a percibir en relación al costo de la canasta básica definida en la Tarea Ordenamiento. Estos ingresos no necesariamente se brindarían en dinero en efectivo, sino que puede utilizarse la variante de bonos para adquirir productos o servicios que eleven el poder de compra de las personas beneficiadas.
“Para cubrir el costo de esa medida, pueden redistribuirse recursos del Presupuesto del Estado reduciendo los subsidios indiferenciados a productos y servicios, sustituyéndolos por subsidios a las personas que lo necesiten.[4] También puede utilizarse la emisión de bonos de deuda pública para ser vendidos a personas naturales con el fin de cubrir estas erogaciones y reducir los subsidios por pérdidas a las empresas que muestren una irrentabilidad sostenida producto de su mala gestión.
“El programa antinflacionario propiamente puede brindar beneficios a mediano plazo al concebirse como un programa de estabilización macroeconómica, pero que demanda recursos de inmediato.
“Es por ello que muy sintéticamente se añade un grupo de las medidas fundamentales a incluir ese programa en el orden en que se exponen, las que pudieran ser las siguientes:
Desarrollar un proceso de renegociación de la deuda externa bajo nuevos mecanismos, que permita restaurar los flujos financieros corrientes y a largo plazo que requiere la economía cubana. Vincular este proceso con una política más flexible de captación de la inversión extranjera directa.
Reordenar la prioridad en el uso de los recursos disponibles y especialmente de las inversiones del país para priorizar producciones -especialmente de alimentos-, que incidan directamente en la reducción de la tasa de inflación mediante la elevación de la oferta en el mercado.
Redistribuir los recursos del Plan de la economía para reducir el déficit de divisas de la balanza de pagos. Al mismo tiempo reducir el déficit del Presupuesto del Estado al 6% anual en los próximos cinco años y asegurar la recuperación del PIB del 2019 en los siguientes tres años. Esto debe llevar a la revisión de las metas del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2030 para hacerlo sostenible y coherente con la reducción de la tasa de inflación.
Implementar esquemas de convertibilidad segmentados temporales para corregir el diferencial de la tasa de cambio oficial del CUP con la tasa de la economía informal para reducir esta última al más breve plazo posible.
Revisar las fichas de costo de las empresas estatales con vistas a reducir los precios de sus producciones y servicios, especialmente aquellos que impactan directamente en la población.
Desarrollar mecanismos que permitan encadenar productivamente las mipymes no estatales con el sector estatal, asegurando la fijación de precios por acuerdo para la producción y los servicios de las mismas”.
—Ricardo González: Antes de pasar a contestar la pregunta quiero decir que existe una vasta experiencia internacional en el manejo de la inflación. Por lo tanto no debemos abrumarnos, sino tomar acciones oportunas. La inflación no es un fenómeno nuevo y se conoce con mucha precisión qué instrumentos permiten dar estabilidad a los precios en una economía. Casi todos los países de América Latina y el Caribe –incluido el nuestro- han experimentado de una forma u otra episodios de este tipo y al final han logrado sobreponerse; el ejemplo más reciente es el de Venezuela donde ha habido importantes progresos al respecto en los últimos tiempos.
“Lo segundo que quiero decir es que controlar la inflación no es sinónimo de volver a los precios que existían en enero de 2020, o sea, antes de que tuviera lugar la crisis económica de la covid-19, y luego, el ordenamiento monetario. Por lo tanto, debemos ajustar nuestras expectativas sobre el objetivo a alcanzar. La meta que debemos proponernos es la de detener la tendencia que hemos estado observando en los mercados a lo largo del año 2021.
“Para controlar la inflación debemos actuar al unísono sobre factores de oferta y demanda.
“Desde el lado de la oferta, es sumamente importante seguir profundizando en transformaciones pendientes asociadas a la actualización del modelo económico cubano. Los economistas llamamos a este tipo de transformaciones reformas estructurales, en el entendido que permiten aumentar la oferta. Al respecto, hay varios asuntos que atender. Por una parte, seguir fomentando el surgimiento de nuevos actores, pymes, CNA y TCP. Quiero enfatizar en que, posiblemente, ésta fuera la medida económica más trascendental que se haya tomado en Cuba en los últimos 30 años; sin embargo, necesitamos complementar con otras para potenciar sus efectos positivos.
“Por ejemplo, es muy importante crear los llamados mercados de factores de producción, en particular, mercados de insumos y capital. Necesitamos que las empresas puedan acceder a recursos productivos de forma rápida y a menor precio para poder controlar la inflación de costos, o sea, la inflación que se genera por incremento de los costos de producción. Parecería que permitir la participación de nuevos actores en la comercialización mayorista y minorista -con vínculos a la importación- es una medida a tono con este propósito, porque conformar un mercado de insumos y de capitales a base exclusiva de recursos estatales resultaría una meta irrealista, en particular, en el escenario actual. Yo diría que esta medida es específicamente importante en el sector agropecuario; mientras los productores no accedan a insumos de forma regular –por ejemplo, fertilizantes, plaguicidas, combustibles - habrá poco que esperar.
“El otro desafío pendiente es la creación de un mercado cambiario empresarial (una CADECA empresarial, decimos los economistas). Nuestra economía es muy dependiente de las importaciones, por lo tanto, el tipo de cambio es un precio muy importante para las empresas. Claro, el problema es cómo acometer esta tarea en medio de tanta escasez de divisas. Sobre este punto los economistas estamos divididos entre los que piensan que hay que dejar que el tipo de cambio flote hasta su valor de equilibrio; y otros –entre los cuales me incluyo- que pensamos que hay que avanzar hacia el equilibrio con cierto gradualismo, administrando temporalmente con tipos de cambios múltiples y otras medidas de naturaleza parcial. Es justo decir que ambas opciones tienen pro y contras; no obstante lo más costoso es no hacer nada y quedarnos donde estamos hoy.
“Otra de las transformaciones pendientes está en temas de financiamiento a las empresas. Es difícil que las empresas respondan con más producción bajo un escenario de restricciones de financiamiento. Aprovecho para destacar los hallazgos de un proyecto conjunto desarrollado entre el Ministerio de Economía y Planificación y la CEPAL, conocido como CIFFRA, que ha puesto de relieve las importantes reservas que aún existen en Cuba para mejorar el acceso de las empresas a financiamiento, fundamentalmente, externo, que como se conoce es bien limitado.
“Por último, si queremos incrementar la oferta, y mitigar así la inflación, es muy importante reducir los importantes problemas de asignación de recursos que tiene nuestra economía. Sucede que hay empresas de alto desempeño que acceden a menos recursos productivos que los que les correspondería según sus niveles de productividad. Por el contrario hay otras de menor productividad relativa que retienen una proporción mayor de dichos recursos. Este fenómeno es un ejemplo de lo que se conoce como ineficiencia asignativa. Resolverlo es una de las palancas más importantes que tiene ahora mismo el país para promover crecimiento económico en el corto plazo. Los pocos recursos que dispone la economía cubana deben ser asignados ahí donde más rinden, caso contrario, se termina penalizando el crecimiento agregado.
“Ahora, la inflación debe atenderse también desde el lado de la demanda. En este sentido el control de ciertas fuentes de emisión monetaria es clave. Lo primero es revisar los valores de déficit fiscal que hoy son excesivamente altos, 18 puntos del PIB. La posibilidad que tiene la economía cubana de financiar ese déficit es bien limitada, por lo tanto, reducirlo es una cuestión de primer orden o el costo será asumir más inflación. Lo otro sería resistir la tentación de subir salarios mientras la productividad no lo permita. Esto es muy importante, porque la reacción natural a la inflación es pensar en mayores salarios; y este razonamiento peligroso puede conducir a una espiral inflacionaria que agrave la situación en lugar de mejorarla. No quiero decir que no se pueda incrementar ciertos salarios en la economía pero habría que fundamentar muy bien la decisión. Por último, mejorar la coordinación macroeconómica entre instituciones con funciones presupuestarias y financieras (en particular MFP, MEP y Banco Central) es fundamental.
“Estos serían algunos de los temas que atender. Naturalmente hay otros, como por ejemplo, el control de las expectativas de los agentes que es también decisivo”.
—Jesús Pulido Catasus: A su juicio, para enfrentar cualquier proceso inflacionario se requiere la adopción de un conjunto de medidas o acciones que permitan el desarrollo eficiente y eficaz de todas las fuerzas productivas de un país. En el caso de Cuba, propone:
Hacer extensiva la medida tomada con los viajeros, quienes pueden entrar al país alimentos, medicinas y productos de aseo, a otros bienes de consumo popular, a través del sistema de paquetería desde el exterior. Ampliar la gestión de las transitarias con la contratación de gestores y transportistas particulares para aumentar la eficiencia en la distribución de esos productos.
Permitir a todos los actores económicos que puedan decidir acerca de cómo realizar sus exportaciones e importaciones.
Detener el inicio de algunas inversiones que requieren grandes volúmenes de MLC y dedicarlo al financiamiento de pequeñas fábricas para producir alimentos por productores de las cooperativas agropecuarias, mediante préstamos con bajas tasas de interés.
Concentrar el trabajo de las empresas estatales agropecuarias en la prestación de servicios a bajo costo a los productores agropecuarios de las CPA, CCS y UBPC.
Estimular la inversión extranjera en la producción de caña de azúcar, azúcar crudo y refino y derivados respectivos hasta lograr niveles de producción de caña de azúcar que se correspondan, inicialmente, con la capacidad industrial conque cuenta el país.
Poner a flotar la MLC, autorizada en el país, respecto al CUP, de forma tal que se acerque cada vez más al mercado informal interno.
Crear un mercado de MLC, con un volumen equivalente a 100 millones de USD, para que los actores económicos -estatales y privados- puedan adquirir divisas convertibles. En la medida que aumente el rendimiento de estas operaciones ampliar el fondo de préstamos.
Establecer la convertibilidad parcial de las utilidades netas, inicialmente de las empresas estatales socialistas, y posteriormente del resto de los actores económicos, en correspondencia con las posibilidades financieras con que cuente el país.
No subsidiar los precios de los combustibles que se le venden a todos los actores económicos hasta lograr su liberación total de las asignaciones centralizadas.
Permitir que proveedores internacionales mayoristas de bienes y servicios puedan participar con su capital y sus mercancías en el sistema empresarial cubano, tanto mayorista como minorista.
Revisar la canasta de productos y servicios básicos, a partir de todos los precios actuales, para conocer el real poder adquisitivo que tiene la población. Esto permitirá tomar decisiones con aquellos salarios que queden centralizados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Fuentes:
[1] Ver ONE “Anuario Estadístico de Cuba 1996” La Habana, 1998 y ONEI “Anuario Estadístico de Cuba 2020” La Habana 2021 www.onei.gob.cu
[2] Ver ONEI “Indice de Precios al Consumidor. Diciembre del 2021” Enero del 2022 www.onei.gob.cu
[3] En el año 2021 se registraron alrededor de 183 000 núcleos vulnerables en el país.
[4] En el presupuesto del 2019 se destinaron 3 529 millones de pesos a subsidios de precios minoristas. En el presupuesto del 2021 se destinaron 26 263 millones a subsidios de precios minoristas, en buena medida asociados a productos y servicios y no a personas necesitadas. Ver “Se modifican los conceptos de subsidio, pero se mantienen compensados varios productos” Febrero 15 de 2021 www.granma.cu.