Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 25 de agosto de 2017

Porfía por el surco y la mesa

Mientras los campesinos porfían en el surco y los consumidores sudan lo propio en el mercado, la agricultura cubana sigue buscando alternativas para un sueño esquivo: desbordar la mesa



Foto: Ronald Suárez Rivas

Mientras los campesinos porfían en el surco y los consumidores sudan lo propio en el mercado, la agricultura cubana sigue buscando alternativas para un sueño esquivo: desbordar la mesa. Los tropiezos llegan por la sequía, problemas de combustibles y recursos tecnológicos o por la falta de fluidez de algunas de las fórmulas económicas aplicadas.

Las producciones han evolucionado de manera irregular en estos años, aunque es uno de los primeros sectores que introdujo medidas con el actual proceso de Actualización del modelo económico. En el 2008 se inició, de forma masiva, la entrega en usufructo de tierras agrícolas ociosas, mediante el Decreto ley 259, perfeccionado cuatro años después con el Decreto ley 300. Otras medidas se sumarían para fortalecer las unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) y al resto de las cooperativas, y para conseguir una relación comercial más fluida entre los productores y los mercados agropecuarios y con el turismo.

Ocho años después, sin embargo, el sector agropecuario todavía avanza débilmente. Importantes cosechas han promediado un discreto crecimiento, si se comparan los resultados del 2016 con las cifras del 2008.

A juzgar por datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), las viandas aumentaron un 22 % en ese periodo y el arroz, un 18 %. Entre un 2 y un 3 % de avance como promedio anual. Mejor le fue a los frijoles, con un incremento del 40 % al término de esos ocho años. Y sin mucho entusiasmo a las hortalizas, que en el 2016 se mantuvieron en el mismo rango del inicio.

La ampliación a partir de ahora del área entregada a los productores, y de los plazos de usufructo de las tierras que estaban ociosas –hasta 20 años, prorrogables, para personas naturales, y tiempo indefinido para personas jurídicas– se suma a otras modificaciones de esa legislación, y pueden favorecer líneas como la ganadería y el uso más eficaz de cada rincón fértil. Pero no es suficiente.

Desde los inicios de esa política hasta la fecha, las autoridades han redistribuido casi dos millones de hectáreas (1 917 000) que permanecían improductivas, literalmente olvidadas, o con muy bajo nivel de explotación en manos de empresas estatales. Esa cantidad representa alrededor del 31 % de la superficie agrícola del país. Ahora permanecen ociosas cerca de 894 000 hectáreas, pero solo 300 000 están disponibles para personas naturales, que han recibido ya el grueso de las tierras previamente distribuidas: 1 733 000 hectáreas.

De acuerdo con las propias declaraciones del director de Suelos y Control de la Tierra, Eddy Soca Baldoquín, las áreas pendientes no son atractivas: «se encuentran, por lo general, alejadas de los asentamientos poblacionales y de las comunidades agrícolas, carecen de agua y de vías de comunicación y presentan alta infestación de marabú».

Sin renunciar a poner cada surco en manos de quien esté dispuesto a producir para la sociedad, uno de los desafíos es que esas manos sean primero las de los productores mejor probados. Es la manera de crear condiciones para emprender entonces otro desafío mayor: reorientar hacia las producciones agropecuarias, y aprovechar con eficiencia, las inversiones financieras y tecnológicas que necesita cualquier economía contemporánea.

La agricultura con bueyes, digna como sobrevivencia única en el llamado Periodo Especial, permitió a la nación cubana bogar cuando desapareció el resto de las alternativas. Pero ahora el país perfila poco a poco una estrategia de inversiones, extranjeras y nacionales, para sectores que requieren, a su vez, del suministro agropecuario. Desde la industria alimentaria y el turismo, entre otros, llegan señales que se suman a la tradicional demanda de alimentos.

La agricultura intensiva, con respeto a patrones de sostenibilidad ambiental, es una exigencia del desarrollo. Para levantar con paso sólido sus rendimientos e indicadores, estos productores requieren de inversiones en sistemas de riego, tractores, cosechadoras, fertilizantes y otros múltiples equipos, además de las políticas ya iniciadas para dinamizar la producción de alimentos y los nexos con el resto de la economía mediante los mercados agropecuarios. Algunos cultivos ya lo demuestran en Cuba.

De la necesidad de invertir, sembrar y levantar con más vigor esas producciones, habla cada año el gasto cubano de cerca de 2 000 millones de dólares para importar arroz, pollo y otros alimentos que no logra aunque puede producir el país.

La clave es que cada paso garantice luego que esos recursos fluyan hacia los surcos cubanos de altos rendimientos.

Buscando tierra firme para el desarrollo

Por solo citar un ejemplo, la compra de alimentos en el exterior es una de las facturas permanentes para el presupuesto del Estado; de ahí que hablar de obtenerlos en nuestros predios es equivalente a decir sustitución de importaciones y dinero disponible para llevar adelante otros proyectos.
Si vamos más lejos, igualmente se refiere al desarrollo de la industria alimentaria, la sostenibilidad del crecimiento del turismo, el fortalecimiento de las cadenas de almacenamiento y distribución, y de muchas otras ramas que se 
interrelacionan.

El sector agroalimentario es, nadie lo dude, estratégico para la economía cubana, y como tal se reconoce en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos, emanados del 7mo. Congreso del Partido.
¿Qué se necesita entonces para que crezca mucho más? Invertir. Obtener los volúmenes productivos que se requieren no será posible solo con la voluntad de quienes laboran en la agricultura, es preciso asegurar las condiciones materiales para hacerlo. Por ello Granma dialogó con Luis Enrique Díaz, director de Inversiones del Ministerio de la Agricultura (Minag), para conocer qué está sucediendo en el país con relación a esta área.
A modo de introducción, Díaz recuerda que el perfeccionamiento del Minag, entre otras cosas, separó las funciones estatales de las empresariales. Esto es importante, apunta, pues muchos de los programas y acciones se ejecutan a través de las empresas o las nueve organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) con las que cuenta el ramo.
El diagnóstico realizado como parte del perfeccionamiento identificó como uno de los problemas más serios de la agricultura el de la descapitalización; no solo en cuanto a recursos humanos, sino también en lo relativo a maquinaria rota u obsoleta y estructuras dañadas.
A partir de ese análisis, el proceso de inversión –explica Luis Enrique Díaz– ha estado dirigido a fortalecer y recuperar toda la infraestructura existente, una infraestructura millonaria que si nos pusiéramos a hacerla ahora asustarían las cifras que habría que erogar para viales, porcinos, vaquerías, talleres… Además, ha estado encaminada a la adquisición de equipamiento y nuevas tecnologías, en función de los programas de desarrollo.
En este sentido, destacó que desde el 2010 se ha ido experimentando un crecimiento de los recursos financieros destinados a este acápite, los cuales alcanzan en la actualidad los 560 millones de pesos y donde resalta el monto asignado al mantenimiento constructivo.
«No obstante, todo lo que se está realizando es todavía insuficiente. Nosotros necesitamos en el orden de los 2 000 millones de pesos en inversiones anualmente para poder hablar del desarrollo agrícola que requiere el país. Pero esto es lo que se puede ahora mismo, y lo que sí es evidente es la voluntad de, con todas las restricciones financieras que el país tiene, priorizar la agricultura», remarcó el directivo.
Por esta razón, a la hora de decidir dónde invertir, los programas de sustitución de importaciones han sido los privilegiados, en tanto son los que más rápido permiten recuperar la inversión, a partir del propio ahorro que se genera cuando se deja de comprar el producto en el exterior.
Un ejemplo ilustrativo es el caso del arroz, que junto a la producción de granos (frijol y maíz) marca la delantera. Una tonelada de arroz obtenida en el país puede permitir un ahorro de hasta 110 USD, dependiendo de las fluctuaciones de los precios del mercado. Si se tiene en cuenta que el plan de producción de este cereal para el 2018 es de 250 000 toneladas, serían más de 27 millones de USD que inicialmente permitirían honrar los compromisos contraídos por los créditos para inversión, pero con posterioridad al cumplimiento de estos, podrían estar disponibles para otros asuntos.
Esta es una de las razones por las cuales para este programa se destina el 12,5 % del total disponible para inversiones en el sector.
Otro tanto ocurre con el programa de granos y el de frutales. En este último caso, el funcionario señaló que del 2012 hasta la fecha se han puesto en funcionamiento 18 minindustrias nuevas, las cuales han permitido elevar la capacidad de procesamiento, que tal y como se evidenció en la más reciente sesión del Parlamento, sigue siendo un problema.
Con relación a la actividad ganadera, explicó que los programas más ambiciosos transitan por el periodo de los estudios de factibilidad. Sin embargo, dada la importancia que tiene, se ha ido trabajando en la siembra de alimentos (el 50 % de los recursos financieros de inversión en el 2016 fue para ello), la construcción de pozos, la reparación de canales, viales y vaquerías.

Resaltó las 1 180 estaciones integrales para el análisis de la calidad de la leche, la puesta en funcionamiento de biodigestores, las labores para el tratamiento de residuales y el mantenimiento constructivo que requieren las instalaciones existentes. 

Paralelamente, refiere Díaz, los programas de desarrollo local de los municipios han contribuido a fortalecer la agricultura y han aportado otras maneras de financiar las inversiones.

Ejemplo de ello es lo hecho en la Isla de la Juventud, uno de los principales escenarios de diferentes experiencias aplicadas en el sector. También en Villa Clara, donde en la empresa agropecuaria Valle del Yabú se ha revitalizado el riego hasta cubrir 2 107 hectáreas. O el proyecto de desarrollo integral de Mayarí, en Holguín, que ha permitido poner bajo riego y en valor de uso 1 500 hectáreas de tierra; así como en el Valle de Caujerí, en Guantánamo, donde se rehabilitaron 90 kilómetros de conductoras principales y otras 100 secundarias, para incrementar la eficiencia del riego de un 35 % al 95 %.
«El principio de las inversiones en la agricultura es avanzar –afirma el directivo del Minag– hay que continuar con estos niveles que vamos alcanzando anualmente. Por tanto, tenemos que avanzar todo lo que se pueda con fondos propios, porque hoy una de las grandes dificultades es el financiamiento externo».
Señaló que el dinero que invierte el Estado, a partir de créditos y acuerdos gubernamentales, hay que pagarlo; de ahí que cada paso que se da debe estar respaldado por un programa y un estudio de factibilidad. La inversión hay que hacerla, pero donde sea más necesaria y tenga mayor rendimiento, enfatizó.
Entre las premisas para asegurar el proceso, un aspecto al que le conceden gran relevancia es la preparación de los actores que intervienen. «Con la ayuda del Ministerio de Economía y Planificación y la Universidad de La Habana, nuestra escuela ramal ha propiciado que más de 200 personas del sistema de la agricultura hayan pasado esos cursos», añadió.
Asimismo, manifestó que se trabaja en la búsqueda de fuentes de financiamiento externo, y en fortalecer la capacidad constructiva propia, para evitar que esto sea un problema que paralice la ejecución de las inversiones.
Otro aspecto esencial es el mantenimiento de la tecnología que se adquiere. En ese sentido, Luis Enrique Díaz refiere que se le ha dado prioridad a la empresa estatal socialista en la entrega de equipamiento. Ello responde a la estrategia trazada para poder sostenerlo en el tiempo, porque si está disperso es difícil crear condiciones para su mantenimiento, como talleres, planificar los recursos… Estas empresas son responsables de prestar servicio a los productores, aclaró.
Se ha trabajado además en esclarecer la política sobre la explotación de la tecnología, para contribuir a hacer un uso óptimo de la misma y a su preservación. Al respecto insistió en que, dentro de la concepción de la inversión, se incluyen los presupuestos para la adquisición de partes, piezas y agregados que permiten el sostenimiento de la técnica.

RETOS Y MÁS RETOS

El cumplimiento de las normas del Decreto 327, sobre el proceso inversionista, es uno de los grandes retos que afronta el sector. Persisten, a pesar de las acciones desarrolladas, los problemas de demoras y mala ejecución, por solo citar dos ejemplos.

«Tenemos que mejorar en el análisis de las capacidades en desuso –añadió el directivo–, ser más rigurosos en ello antes de aprobar nuevas obras; así como mejorar en la preparación de las inversiones».
Y un reto es también cosechar los frutos de lo invertido, pues si bien de acuerdo con el plan de la economía se van cumpliendo las cifras, la realidad apunta a que no es suficiente aún para sostener el abastecimiento a la población, el incremento de la demanda a partir del desarrollo turístico y las nuevas formas de gestión, la exportación; y en general lo que le hace falta al país para dar el salto necesario.

Caracas: Las nuevas sanciones de EE.UU. son la "peor agresión a Venezuela en los últimos 200 años"

Publicado: 25 ago 2017 17:40 GMT | Última actualización: 25 ago 2017 18:39 GMT

Así se ha pronunciado este viernes la Cancillería de Venezuela, después de que Washington impusiera nuevas sanciones económicas contra ese país.

Caracas: Las nuevas sanciones de EE.UU. son la "peor agresión a Venezuela en los últimos 200 años"
RT
"Estados Unidos debe respetar los asuntos internos venezolanos", ha afirmado este viernes la Cancillería de Venezuela.
El Gobierno de Estados Unidos ha impuesto este viernes "fuertes y nuevas" sanciones económicas contra Venezuela, que prohíben hacer negocios con las nuevas emisiones de deuda y acciones de Venezuela o de su empresa petrolera estatal PDVSA, así como con algunos bonos ya existentes pertenecientes al sector público del Gobierno del país latinoamericano.
El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, ha manifestado que "EE.UU. no va a provocar una crisis humanitaria" en su país y que el Gobierno de Nicolás Maduro tomará todas las medidas posibles para garantizar el bienestar de los venezolanos.
Jorge Arreaza, el canciller de Venezuela
"Estas sanciones de EE.UU. no son contra individuos, son contra Venezuela, su pueblo y su Gobierno"
Jorge Arreaza, el canciller de Venezuela
Arreaza se encuentra en Nueva York (EE.UU.), donde ha mantenido varias reuniones con el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, y con representantes de distintos países.
El ministro de Exteriores de Venezuela ha calificado las últimas sanciones de EE.UU. contra su país como "lapeoragresión en los últimos 200años" y ha asegurado que los mandatarios de su país tomarán "todas las medidas para defender al pueblo en todos los ámbitos" y "evitar" que esa decisión tenga efectos en el "bienestar" de "la familia venezolana".
"Estas sanciones de EE.UU. no son contra individuos, son contra Venezuela, su pueblo y su Gobierno", dijo.
Al respecto, el canciller venezolano ha agregado que "nuestro país está más unido" por los ataques "de forma financiera y militar" de EE.UU. y ha recordado que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha realizado reiteradas invitaciones a sostener un diálogo al mandatario estadounidense, Donald Trump, que, hasta ahora, no han sido atendidas.
En cuanto al trato bilateral, Arreaza ha recalcado que "Venezuela siempre ha demostrado su intención de acercarse a EE.UU. con relaciones basadas en el respeto mutuo" y ha considerado que Washington debe "entender que estamos en tiempos de diálogo", porque "los tiempos de la guerra ya han pasado".
El canciller venezolano ha indicado que, durante el encuentro que mantuvo con Guterres, le expresó que "no pueden seguir permitiéndose estas acciones unilaterales" contra su país —en referencia a las declaraciones en las que Trump no descartó una "opción militar" contra Venezuela— y ha subrayado que el secretario general de la ONU "condenó las amenazas y el uso de la fuerza" y se mostró favorable a "la solución pacífica de cualquier controversia que exista".

Tras los pasos del modelo cubano. Areas de mejora; la gestión del talento

Por Ricardo Jorge Machado, Segunda Cita

 “Por lo tanto lo que ella llama-la Economía Política -valor del trabajo es en realidad el valor de la fuerza de trabajo, que reside en la personalidad del obrero y que es algo tan distinto de su función”

Carlos Marx El Capital tomo 1, pág. 489 (subrayado del autor)

Aquí examinamos algunos puntos que tarde o temprano deberán ser discutidos en la Asamblea Nacional del Poder Popular con mayor profundidad. De hecho, en al menos dos momento de las discusiones en el seno de las comisiones, se tocó el tema de la fluctuación de la fuerza laboral calificada lo que en alguna medida se relaciona con el asunto que ahora examinamos.

¿Se fugan los talentos o los espantamos?

En este punto seleccionamos dos grupos de hechos o factores relacionados con el tema de la llamada gestión del talento al que no pocos países prestan atención priorizada a través de instituciones especializadas. El primero, se refiere a procesos de desincorporación de fuerza laboral calificada sin que al parecer se hayan producido acciones hostiles de funcionarios. Se trata por ejemplo de que en años recientes más de 200 médicos casi todos de alto nivel abandonaron el Hospital Ameijeiras. Se discontinuaron varios servicios, igual sucedió  con algunas líneas de investigación. En una reciente mesa redonda se expusieron por directivos de nuestro ministerio de salud un conjunto de medidas –obsequio de autos, venta a bajo precio de Laptops- que intentan paliar la situación. Solo que son algo tardías. Tienen como base un enfoque reactivo –esperaron que apareciera un problema que era previsible- pues ya la comunidad médica cubana dispone de una amplia red de relaciones internacionales que les ofrecen las vías para obtener excelentes contratos y acceso a salarios que les cambian la vida a ellos y a sus familias, en pocos meses.

En un solo año, 2000 doctores se desvinculan de nuestras universidades. El 30 % de nuestros científicos de las áreas de las biociencias también se marchan fuera y dentro del país, algunos a trabajar como cuentapropistas. A nadie se le escapa que el problema es grave, por no decir alarmante; de una parte la inseguridad de los servicios de salud haría flaquear componentes esenciales del modelo, como también a la calidad de la docencia superior factor esencial del futuro. El éxodo de talento del sector biotecnológico constituye una seria amenaza sobre el porvenir de un sector que ya es clave para nuestra economía.

El segundo grupo se caracteriza por hechos en los que aparecen acciones de funcionarios en las que se hostiga a las personas de cierto rendimiento. Por ejemplo, en el semestre anterior supimos de cuatro casos –dos en la Universidad de La Habana, otro en un periódico de provincias y el último en la Universidad Central Martha Abreu, de Villaclara, en lo que todo parece indicar que hubo excesos y/o manejo político inadecuado por ciertas instancias administrativas. Se tomaron medidas punitivas sobre personas que de alguna manera, se habían destacado. La intención de esta parte del texto no es tanto examinar los detalles de los hechos sino promover una reflexión al respecto y exponer algunas inquietudes sobre el tema.

El primero de ellos fue objeto de análisis en una edición de Cubaposible –Decencia y docencia en la universidad de La Habana. El segundo, también en esa Universidad, fue el de una distinguida profesora que recibió una invitación de una universidad estadounidense, a la que después de un ciclo de consultas en diferentes instancias le fue obstaculizado mediante sutilezas burocráticas, el permiso, desconociendo las autoridades la importancia que esta solicitud implicaba para el prestigio del claustro de esa facultad.

El tercer caso apareció en Cubadebate -un joven periodista en Holguín que cometió una indisciplina al publicar una información sin autorización- y el cuarto circuló de boca en boca entre alumnos y profesores de la Universidad Central Martha Abreu donde se expulsó a una estudiante por ser parte de una organización no reconocida oficialmente. Nos falta aún capacidad para la gestión de la diversidad y la diferencia, una exigencia básica de una sociedad compleja como la nuestra. 
           
Podríamos citar no pocos señalamientos de nuestro Presidente acerca de la necesidad de las diferencias de criterios y tolerancia con pensamientos distintos a los nuestros, salvo los que impliquen mentalidad plattista o desprecio a la dignidad de la nación que no es el caso de ninguno de los mencionados. Y aún en estos casos, la respuesta debe apoyarse en la sagacidad y el debate abierto, sin tapujos.

Al parecer se trata de excesos de autoritarismo o tratamientos inadecuados de las diferencias y de falta de cultura del debate que de vez en cuando realizan –aquí o allá- ciertos directivos, independientemente de su calidad como personas. El efecto que hechos como estos tienen sobre los jóvenes puede ser devastador, especialmente entre los jóvenes universitarios.

En recientes visitas de gobernantes chinos a nuestro país, por ejemplo, ha trascendido la sorpresa de los miembros de estas delegaciones al comprobar cómo nuestro gobierno socialista mantiene una ascendencia significativa entre la juventud universitaria, lo que al parecer no sucede en el gigante asiático. Esto hay que cuidarlo y evitar que se reproduzcan hechos como los mencionados que dejan una secuela de desconfianza  y escepticismo entre los estudiantes.

Ello se agrava en ciertos casos, cuando los jóvenes comprueban que personas profesionalmente relevantes –a veces sus propios padres- arrastran una vida de penuria y escaseces, mientras que florecen a su vista comerciantes de poca monta y surgen los nuevos ricos vinculados a la música -dicho sea con el respeto que merecen- pues muestra un ejemplo de dedicación a la formación de nuevos valores a seguir por otros sectores de la sociedad (lo que se explica tanto por la calidad de nuestros músicos, como por la existencia de un mercado, en el que Cuba tiene cierta visibilidad, incluso desde antes de la Revolución). Ello debiera imitarse por otras esferas que tienen un compromiso de mayor esencialidad con el destino de 11 millones de personas y su vida material.

Tal parece que los únicos tipos de talentos que encuentran condiciones favorables para su desarrollo son los artistas y deportistas. El talento científico, a pesar de su ya considerable aporte económico, no recibe el reconocimiento material que supone la aplicación del principio marxista “a cada cual según su trabajo” que asumen muy bien las empresas extranjeras en Cuba que cada día seleccionan personas destacadas para pagarles un salario 10 veces superior al que reciben en las empresas estatales. Una atención especial merece la subestimación del talento directivo que no solo no recibe la remuneración adecuada según sus resultados sino que los programas de su formación se mantienen muy por debajo de los estándares internacionales, sin que haya evidencias de que se pretenda rectificar tal situación. En no pocos sectores tales programas asumen un carácter azaroso, sin orientación al largo plazo, sin sólidas bases conceptuales ni metodológicas.

El talento directivo es una fuerza social de enorme potencial para el desarrollo de una nación pues es  una especie de arte y ciencia capaz de garantizar el desarrollo de todas las formas de talento. El ritmo e intensidad del desarrollo de una sociedad se determina en gran medida por el tipo de talento humano cuyo despliegue se prioriza.

Se trata de que si se promueven solamente los talentos cuyas áreas de actividad no tienen incidencia directa sobre el desarrollo del sustento económico del país -fundamento de todas las demás- la estructura básica de esa sociedad será endeble y de bajo nivel de sostenibilidad. La gestión del talento se ha convertido en un recurso crítico del desarrollo para la sociedad contemporánea. Si se priorizan unilateralmente talentos relacionados con la superestructura social, dejando de lado los relacionados con el despliegue de la base material, el país se orientará aún más hacia un modelo en que la pobreza asumirá un carácter recurrente y crónico.

No fue hasta 2010 que se creó oficialmente un área funcional en el aparato estatal para ocuparse de la política de cuadros. Este vacío funcional prolongado y la falta de concepciones sólidas, coherentes y sin concordancia con las demandas derivadas de la pretensión de convertirnos en una sociedad próspera y sostenible es quizás de una de las mayores amenazas al destino de la nación y su proyecto socialista.

 La permanencia en el país de las personas de talento y su eficaz utilización en la construcción de nuestro modelo no es un factor secundario, sino decisivo. El mismo documento del modelo no hace referencia al problema por lo que no lo reconoce como tal. Es urgente activar un programa nacional de protección del talento en todas las esferas que tengan una relación más directa con el desarrollo del modelo, especialmente en lo referido al sistema empresarial. El modelo mismo es un gran sueño, compuesto de muchos otros de diferente tamaño. Pero todos y cada uno de ellos solo llegarán hasta donde alcance el presupuesto de la nación y este surge principalmente de las empresas que es la verdadera financiadora de la utopía.

Un país desarrollado, próspero y sostenible solo puede ser el resultado del pensamiento y la acción de mentes desarrolladas, y que estén dentro de las cabezas de personas sostenibles, sobre todo las de aquellos que tienen la responsabilidad de dirigir a los demás. Un talento cinco no puede ser sustituido por cinco talentos uno. Lo que no desdice la afirmación martiana- que compartimos- de que la inteligencia no es lo mejor del ser humano, pero sin ella y su eficaz gestión no hay futuro posible para la nación como conjunto. Claro que si ese talento cinco desarrolla cualidades de liderazgo grupal o colectivo su efecto social se potenciará.

Dentro de una campaña general para promover el talento en las esferas que más lo necesitamos deben incluirse tareas relacionadas con la socialización de los ejemplos paradigmáticos hasta formar prototipos. La Mesa Redonda de la TV ha iniciado un ciclo de programas denominado “Historias de vida”, poniendo el acento –con razón- en la de los héroes de nuestra última guerra de liberación. Pero hace falta incluir también la de jóvenes –no peloteros ni músicos que ya tienen sus propios programas- quienes hayan alcanzado resultados relevantes en su vida profesional tanto en la ciencia, la educación, la propia administración y otros campos de trascendencia para el presente y futuro del país.

 Precisando, prefiero el término de personas de alto rendimiento para hacer bueno el antiguo principio de la filosofía china: “el infierno está lleno de personas inteligentes, pero el cielo pertenece a los que tuvieron energía”. Si la dirección del país no toma medidas, a corto plazo, en muy poco tiempo, rebasaremos el punto de no regreso.

El inspector llama dos veces


Eileen Sosin Martínez • Progreso Semanal


LA HABANA – “Olvídate, que yo no me muero de hambre”, es el lema de Yanet. Ni se había preocupado por no tener licencia para cocinar, hasta que un inspector le tocó a la puerta.

Ella disimuló, inventó que cocinaba para ayudar a algunas personas que se lo habían pedido. “Le di cinco dólares y se fue”, cuenta. Al tiempo llegó otro, aunque esta vez bastó con un plato de arroz con chuleta, vianda y ensalada.

Por fin se decidió a sacar el permiso, y ya llevaba como un mes de trámites, cuando congelaron las autorizaciones. “Mira, muchacha, si yo me puse… Fui para allá y les dije: ‘¿hasta cuándo es lo mío?’. Y además de eso…”, y frota el pulgar y el índice de la mano derecha, en un gesto que significa dinero. “Claro –agrega su esposo-, porque te enmarañan los papeles pa’ que tú tengas que ‘soltar’”.

Porque la palabra soborno es fea. Pero si además alguna sinonimia lleva a decir “regalo”, “ayudita” o “búsqueda”, no solo hay cohecho; también cinismo.

En la Cuba reciente, el enfrentamiento a la corrupción se ha concentrado en fugas millonarias, sobre todo en entidades estatales. Sin embargo, también existen “goteras”, peces chicos que se comen a otros peces chicos. El proceder cuestionable de algunos inspectores estatales ha sido detectado antes en la prensa nacional: una vez, otra, y otra más. Hasta hoy, parece un fenómeno bastante generalizado.



David, carretillero

“A nosotros hace rato están poniéndonos multas, porque tienes que moverte de lugar. Me quitaron los papeles después de varias multas, se los quitaron a todo el mundo (en un municipio de Mayabeque), pero seguimos vendiendo ‘por detrás’, porque una pila de gente vive de eso. Es un riesgo, pero qué voy a hacer. Hay que estar escondido, como si uno fuera un delincuente. Y yo no estoy vendiendo marihuana; estoy vendiendo viandas.

“Las multas las están poniendo cada uno o dos meses, son casi programadas. Los inspectores te ven todos los días en el mismo lugar, y tú a veces les regalas algo, otros les daban dinero: 50, 100 pesos, o una jaba con cosas, para ir aplazando la multa.

“No hay manera de defenderse, no tienes apoyo de nadie. Nosotros estuvimos pagando el sindicato, pero eso es por gusto, no pasó nada. Son la policía de los negocios, ellos mandan, y ¿quién contra ellos?”

Esteban, bodeguero 

“Tenerlo todo exacto es muy difícil, tienes que vivir esclavo de cuadrar la bodega todos los días, y eso es imposible. En la inspección, según las deficiencias que te cojan, tú conversas con ellos, a ver cómo nos podemos entender como cubanos: se arreglan ellos y me arreglo yo.

“Antes llegaban y se les daba un poquito de aceite, un paquetico de café… Pero ya no quieren productos, quieren dinero. En dependencia de la inspección, unas valen más que otras. Hay dos que nunca fallan: en agosto, para cuando empieza la escuela tener la mochila de los niños; y en diciembre, por fin de año.

“Una vez me señalaron algunos problemas, yo propuse 20 CUC, y me dijeron que no: que eran 30.

“De verdad, esa gente es profesional, por eso ven los detalles que a veces tú ni piensas. Pero como persona… hasta ahora los que me han tocado a mí todos son buenas personas”.


Julia, ex-vendedora de libros

“Si (los inspectores) estaban cerca de allí las personas se avisaban, y todo el mundo recogía lo que no podían tener en la mesa. Otras veces venían de sorpresa, y era el corre-corre. Iban directo a los vendedores que tenían mercancías prohibidas: el acero quirúrgico, las cosas industriales…

“Una muchacha, me acuerdo, tuvo que dar una cadena que costaba siete dólares, y además dinero, tremendo abuso. Entre todas las mesas que tenían artículos no permitidos les daban algo.

“Eran dos mujeres, siempre las mismas. A ellas no les importa si tú lo vendes o no; no están en el tema de la sociedad, la legalidad en el país… No, no; ellas están resolviendo su problema económico, ¿entiendes? Es una cosa establecida que hay que darles algo, porque al que vende le hace falta seguir vendiendo, aunque sea ilegal”.




Gonzalo, carnicero

“Cuando vienen yo les doy los papeles de la empresa, y a la vez saco 10 fulas, cinco para cada uno.

“Pero entonces, por ejemplo, te cogen a ti botando escombros y te ponen una multa. Ellos siempre buscan la manera de meter una multica para justificar su trabajo, pero aquí vienen a ‘buscar’ nada más.

“El mes pasado fueron 10 fulas cada uno, y aquí somos 18 carnicerías y 20 y pico de bodegas; en una zona, no el municipio completo. Llevo de carnicero como 15 años, y siempre ha sido así. Yo he dado poco, porque soy hueso duro. Ya van tres inspecciones que me mandan a buscar y yo no voy, ni doy na’. Lo que pasa es que no puedo ser el líder”.

No maten al mensajero… o al inspector

Aunque varias instituciones disponen de inspectores (el Ministerio de Salud Pública, el de Finanzas y Precios, Planificación Física…), los que tienen mayor capacidad operativa pertenecen a la Dirección Integral de Supervisión (DIS), subordinada a los Consejos de Administración municipales y provinciales.

Mientras espero que el vicepresidente de un gobierno local autorice la entrevista con el director de la DIS, una funcionaria me comenta que las personas tienen muy mala opinión de los inspectores. “Mi salario tampoco me alcanza, pero no por eso tengo que ser corrupta”. Finalmente, no sucede la entrevista.

En otro municipio, una jefa de nivel intermedio accede a responder algunas preguntas. Un supervisor gana 385 pesos de sueldo básico, más 125 pesos de estimulación. Si alguien reclama la multa, y tiene razón, al inspector se le descuenta. Una ausencia injustificada les cuesta 62,50 pesos menos.

Antes de empezar a trabajar, un comité de expertos evalúa y filtra a los solicitantes. “Hay una serie de requisitos, porque se trata de un funcionario de gobierno, no puede ser cualquiera”, afirma la supervisora. Quienes cumplan las condiciones, pasan un curso de entre 45 días y seis meses. Luego, firmarán un Código de Ética.

Si bien se cumple la jornada de ocho horas, el trabajo puede durar hasta la noche, si hubiera fiestas populares; o incluir fines de semana, debido a las actividades veraniegas. Cuando hay ferias agropecuarias, los inspectores comienzan desde las 5:30 de la mañana.

Obviamente, nadie reacciona bien ante una multa. “La población es muy indisciplinada. Al cubano le preocupa qué va a comer, y se acabó; no le preocupa el parque, ni la pintura. Usted le pone 100 pesos al que pegó un pie en la pared, y se busca un problema”. El día anterior, un vendedor ilegal golpeó a un supervisor y salió corriendo. La jefa asegura que las agresiones físicas ocurren con frecuencia, incluso entre mujeres.

“Lo mismo te dicen horrores, que te dicen: ‘¿tú no me puedes ayudar?’ Y la respuesta es no, usted está ante un funcionario de gobierno”. Sin embargo, no se puede negar: “Todos los sectores son proclives a la corrupción. Cuando hay un caso, se toman medidas drásticas”.

En 2016 se cobraron 142 mil 500 multas, equivalentes a 22,8 millones de pesos. El antagonismo entre los inspectores y la gente difícilmente se resuelva pronto. 

Aun sin corromperse, su trabajo puede resultar infame.

Por ejemplo, la supervisora me enseña el acta de una multa por 1500 pesos a una mujer que vendía jabas. Porque el Decreto-Ley No. 315 dice que sin licencia no se puede, y esa es la cantidad correspondiente a tal violación. Ahora pensemos en cuánto tendría que vender para completar esos 1500 pesos. “Parece injusto, pero el Decreto tipifica que está prohibido”.

Por supuesto que debe haber orden, pero la ley no basta para resolver el problema. Una ley que no tiene en cuenta la realidad termina siendo arbitraria, ridícula. Los inspectores atacan las consecuencias. Si se corrompen, también es síntoma de algo. Mientras, las causas permanecen igualitas.

* Los nombres han sido cambiados a solicitud de los entrevistados.