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viernes, 15 de marzo de 2024

Cuba impulsa circularidad en agroindustria azucarera

La agroindustria azucarera podría resurgir de sus cenizas a partir de soluciones innovadoras basadas en la economía circular.




Gráfico de producción de azúcar. Elaboración propia a partir de datos de la prensa.

La reciente aprobación en la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de la resolución Circularidad de una agroindustria de la caña de azúcar resiliente y baja en carbono, propuesta por Cuba, podría abrir las puertas a enfoques innovadores para un sector del que dependen miles de personas en Cuba y el mundo.

Patrocinado por Brasil, el texto reconoce las potencialidades de la aplicación de la economía circular (EC) -un modelo de producción y consumo que implica compartir, arrendar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar los materiales y productos-, en esa agroindustria, particularmente ante los desafíos del cambio climático, pérdida de la biodiversidad, degradación de los suelos y la contaminación.

La circularidad, explican expertos, es una forma de no dejar que se deseche nada, que cada subproducto de una producción o un desecho se incorpore en procesos productivos, para buscar mayor oferta de bienes y servicios y diversificar las producciones, como vía para atender el cambio climático y la contaminación.

La agroindustria azucarera, vital para alrededor de 77 naciones, tiene también fortalezas como ser fuente de alimentos, materias primas, biomateriales y bioenergía.

Esta iniciativa, presentada por la delegación cubana a la cumbre de Nairobi, Kenya, se produce en momentos en que la otrora primera industria cubana no logra superar los bajos resultados, considerados los peores en los últimos 100 años, que trae dificultades para cubrir la demanda de azúcar de la canasta básica de la cartilla de abastecimiento.

Venida a menos a partir de los años 90, cuando comenzó el desmantelamiento de buena parte de las fábricas de azúcar,  la zafra 2023-2024 se ha desarrollado en escenario complejo, con bajos rendimientos agrícolas e industriales, derivados, entre otras causas, de las dificultades en el abastecimiento de recursos e insumos necesarios, por la escasa disponibilidad de divisas, fundamentalmente.

Propuesta cubana

Según se dio a conocer, esta  fue la primera ocasión que Cuba presenta un proyecto de resolución en la historia de la Asamblea de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, surgida en 2012 como resultado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20.

El texto, aprobado por aclamación en la reunión realizada entre el 26 de febrero y el 1 de marzo, invita a los Estados miembros con agroindustria de la caña de azúcar a integrar los enfoques de EC en sus estrategias nacionales, así como explorar y desarrollar iniciativas de asociación, en cooperación con el sector privado y otros actores, dirigidas a respaldar su implementación.

La resolución promueve el desarrollo y la transferencia de tecnología, buenas prácticas, creación de capacidades, investigación científica y la innovación.

Esta propuesta defiende también la visión de los países del Sur en relación con la economía circular, con una aproximación integral a la cadena de valor de la agroindustria azucarera, con énfasis en la variable social comunitaria y fuerte compromiso con la protección de la calidad ambiental.

De acuerdo con expertos, la aprobación de este tipo de resolución puede contribuir a movilizar fondos para reinventar este sector -altamente contaminante y que emite gases de efecto invernadero-, con impacto tanto en lo ambiental y lo económico, como en lo social, con el resurgir de la vida de sus entornos.

En el artículo Diversificación de la industria azucarera y bioeconomía circular: las rutas de la energía, Raúl Sabadí-Díaz, del Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (Icidca) pone como ejemplo de diversificación en la agroindustria cubana la producción de biogás a partir de las vinazas de la destilería anexa a la empresa azucarera Heriberto Duquesne, en Remedios, Villa Clara.

Otro ejemplo es un proyecto de innovación enfocado en producir biogás, a partir de la mezcla de diferentes sustratos originados por un central azucarero y su destilería.

La  diversificación responde “al concepto de bioeconomía circular, al hacerse un uso útil de todos los subproductos y residuos que se generan y retornan al proceso, a su vez, como insumos o utilidades de diversos tipos, como la electricidad y el agua, con reducción del impacto negativo sobre el medio ambiente”.

No obstante, para el investigador Manuel Díaz-de los Ríos, entre las barreras para la diversificación y la EC en Cuba, se encuentran las financieras y económicas, “aunque se entrelazan con barreras tecnológicas, debido a la obsolescencia de la industria”.

Medidas para el rescate

A no pocas personas les duele el estado de este sector que en sus mejores años se ubicó entre los más productivos del mundo.

En Cuba existe un programa para resucitar la agroindustria azucarera, con cerca de un centenar de medidas –hasta diciembre pasado, se habían cumplido 43-, con prioridad en el incremento de la siembra de caña para próximas zafras y aplicar un nuevo modelo económico financiero para la comercialización y aprobación de precios.

Ese modelo establece destinar el incremento de los ingresos por ventas de meladuras y alcoholes -mediante la aplicación de un impuesto especial-, al pago de deudas y compensar resultados de actividades irrentables.

La actualización de los precios de la caña comprende premisas como reconocer los incrementos de gastos en fertilizantes e insumos a los precios actuales, además de mejorar los importes de anticipos y salarios a pagar al productor.

Se estipula también mantener la argumentación del precio basado en un rendimiento agrícola promedio de 40 toneladas por hectárea, aun cuando el estimado para la zafra 2023-2024 es de 31,2 t/ ha; entre otros aspectos que permitan mejores pagos a los trabajadores de unidades productoras que eleven rendimientos o disminuyan los costos y gastos de la producción.

Sin embargo, según se informó en diciembre pasado en el parlamento, en la pasada zafra se sembraron en Cuba 63 400 hectáreas, 42 % del plan; y hasta diciembre, se habían plantado solo 40 689,  (32 %) , debido principalmente a  la falta de combustible.

(2024)

jueves, 27 de julio de 2023

La necesaria destrucción creativa del modelo agrícola cubano

No se avanza hacia el futuro repitiendo esquemas fallidos y esperando que den un resultado diferente.

por  Dr.C Juan Triana Cordoví
julio 26, 2023
en Contrapesos


Foto: Kaloian.


Los cambios trascendentales que experimentó Cuba a partir de 1959 comenzaron por la agricultura. Dos reformas agrarias profundas que de una parte significaron la expropiación de grandes extensiones de tierras a nacionales y extranjeros y la creación de más de 120 mil propietarios privados agropecuarios parecían ser el empujón necesario para un proceso en el que un mercado interno creciente sirviera como uno de los motores impulsores al nuevo proyecto de desarrollo económico y social. Con todo ello se podría reducir la dependencia alimentaria así como la genética poli importadora que nos ha acompañado casi desde que Colón descubriera esta isla. Pero no fue así.

Es cierto que hoy la escasez de recursos se ha convertido en una de los pesos más poderosos que tira hacia abajo al sector en su conjunto, pero también lo es que en los tiempos en que los recursos (personas, petróleo, fertilizantes, herbicidas, pesticidas, maquinaria agrícola, alimento animal, institutos de investigaciones, científicos y técnicos agropecuarios) eran relativamente abundantes y relativamente poco costosos, tampoco el sector agropecuario cubano alcanzó los rendimientos que esa dotación de recursos hubiera permitido. Siempre estuvo lejos de su frontera de productividad y todavía menos logró satisfacer las crecientes necesidades de alimentos de nuestra población, ni la demanda, ni la demanda efectiva.

El sector agropecuario sigue siendo el que emplea de forma directa mayor cantidad de personas en Cuba. Es también el que probablemente consigue menor productividad y quizás haya sido el primero en enfrentar ese fenómeno de vaciamiento, emigración y envejecimiento de la fuerza de trabajo que hoy padecen todos los sectores de la economía nacional, desde la educación y la salud, hasta el turismo, otrora “atractor” de fuerza de trabajo calificada.

Es también uno de los sectores productores de bienes y aportador directo a la oferta de productos de primera necesidad. Pero a la vez es uno de los que menos inversión ha recibido en los últimos cinco años (5,1 %). Mientras, el inmobiliario, generador de alta demanda de bienes cuya satisfacción sólo puede lograrse mediante la importación —debido a la debilidad de nuestro sector productor de bienes— recibía en ese mismo período el (48 %) de toda la inversión del país.


Esos cinco años que van del 2017 al 2021, no son cualquier período de la vida de nuestro país. Para el 2017 era ya realidad un cambio radical en la relación con Estados Unidos, que se concretó en el 2018 con las medidas de la administración Trump a lo que habría que sumar la pandemia de Covid-19 y su demanda de crecientes recursos para reducir el impacto de la misma.

Ahora, y en parte como resultado de esas decisiones de inversión, tenemos casi 20 mil habitaciones 4 y 5 estrellas más, una ocupación lineal que no sobrepasa el 25 % y una falta de suministros —alimentos en primer lugar— que hace todavía más difícil la recuperación del sector turístico.


Foto: Néster Núñez.

Algunos datos pueden ayudarnos a comprender el problema. Suponiendo que de toda esa inversión inmobiliaria el 30 % sea en divisas, tendríamos entonces que en ese período se habrían invertido 10 344, 8 millones dólares en hoteles. En ese mismo período el valor de las importaciones de herbicidas se redujo desde los 39,9 millones de dólares en el 2018 hasta los 7,9 millones en el 2021, lo que a su vez significó una reducción en la disponibilidad de este insumo del 84 %. Para el mismo período, el valor de las importaciones de insecticidas y fungicidas se redujeron desde los 22,5 millones hasta los 13,8 millones (39 %) disminuyendo la disponibilidad del producto en un 56 %.

Hoy importamos el 100 % de la canasta básica, porque sin pesticidas y herbicidas es muy difícil alcanzar los volúmenes de producción necesarios para abastecer, al menos en parte, esa canasta, aunque sembremos todas las macetas de los balcones de Centro Habana de frijoles. En economía le llamamos “costo de oportunidad” y hoy el pueblo entero lo paga.

El valor de la importación de maíz sin moler, para ese mismo período, se redujo en un 16 % (de 193,8 millones a 164,3 millones) y la disponibilidad del producto disminuyó desde las 812,3 toneladas hasta la 509,4 toneladas (un 37,3 %).

Mantener el mismo valor de la importación de pienso animal significaba destinar unos 145 millones de dólares en los tres años que van del 2019 al 2021. Esos 145 millones de dólares es mucho menos que el 2 % de aquellos otros 10 mil millones que suponemos se destinaron a la construcción de hoteles. Ocurre parecido en el caso de los preparados para alimento animal. Con 125 millones se hubiera podido mantener un volumen de productos cercano a las 128,2 toneladas del año 2018. (Todos los datos proceden del Anuario Estadístico de Cuba 2021, edición 2022. Tablas 8.12 y 12.6.)


Foto: Néster Núñez.

Destinando el 10 % de aquellos 10 mil millones que hemos supuesto es el componente en divisa de toda la inversión hecha del 2017 al 2021 en el “sector inmobiliario”, a la compra de insumos para asegurar algunos productos estratégicos, prácticamente se alcanzaba a sostener un volumen de insumos críticos parecido al del 2018.

Hoy, por falta de alimentos, la reducción de la producción de cerdos, huevos, leche pone en una situación crítica a cada familia, abre las puertas a la especulación y a la subida de precios que alimenta la inflación y deja un espacio abierto a la importación de esos productos finales de primera necesidad, casi única manera de incrementar la oferta. Podremos abrir agujeros en nuestros patios, o en las salas de las casas, o comprar piscinas plásticas para criar tilapias, lo cual puede ser una opción de emergencia, pero sin alimento animal no podremos producir masivamente la proteína que nuestra población necesita.

Por cierto quizás nos sorprenda, pero cuando se tomaron esas decisiones de inversión, LAS MIPYMES AÚN NO HABÍAN NACIDO.

Pero es verdad que no basta con invertir mucho en un sector como el agropecuario en Cuba que por un poco más de seis décadas ha demostrado que no solo padece por la falta de recursos.

Es probable que en ningún país de este planeta haya tantas personas como en Cuba dedicadas a intentar que el sector agropecuario tenga resultados. No creo que exista otros país en el que se le dediquen más horas, más medidas, más controles, más visitas de diferentes niveles y organizaciones, más cursos de capacitación y formación, probablemente más proyectos internacionales, más eventos científicos, más metros cuadrados de oficinas, más kilowatts/horas, más litros de combustible, más autos, yipetas y otros tipos de transporte que en el sector agropecuario cubano.

 

Foto: Kaloian.

Cualquier indicador de relación que se quiera implementar, por ejemplo: horas de reuniones/producción total de productos agropecuarios; cantidad de visitas de control/rendimiento por hectárea; cantidad de medidas/incremento de la producción, permitiría comprobar que las acciones burocráticas no tienen un impacto decisivo en los resultados del sector o, incluso, que su impacto es en ocasiones negativo.

Esa idea repetida varias veces en la reciente sesión ordinaria de la Asamblea Nacional sobre la necesidad de revolucionar el sector agropecuario, pasa por la necesidad de promover un profundo proceso de destrucción creativa que permita salir de organizaciones y estructuras que por décadas han demostrado que no dan resultado.

Hay que darle el lugar que le corresponde al campesino; resolver definitivamente el problema de la tierra; introducir y regular adecuadamente la competencia; reducir a las empresas agropecuarias estatales y mantener solo a las que demuestren su capacidad para competir.

Hay que entender que las cadenas productivas requieren de cierres exitosos que las hagan sostenibles. Es imprescindible crear los incentivos necesarios; terminar de crear de una vez un verdadero Banco de Fomento Agropecuario; abrir el sector a la inversión privada nacional y extranjera y otras muchas propuestas con las cuales se han llenado decenas de páginas y que han sido demoradas una y otra vez a pesar de que hoy es la subida sostenida del precio de los alimentos uno de las principales factores en el incremento de la inflación.

No se avanza hacia el futuro repitiendo esquemas fallidos y esperando que den un resultado diferente.

Miremos los hechos: ahí está nuestra industria azucarera, que este año ha alcanzado a producir poco más de 350 mil toneladas de azúcar, casi lo mismo que se produjo allá por 1850. Solo que en aquel siglo, esa producción se logró sin un enorme edificio en la calle 23 del Vedado, sin fábricas “modernas”, sin ferrocarril, sin una dotación de camiones, combinadas cañeras, tractores, sin máquinas de riego fregat, y sin ingenieros y técnicos azucareros y varios institutos de investigaciones, y sin noventa y tres medidas y un enorme aparato burocrático para supuestamente controlar su ejecución. También en los mercados el azúcar está cara, pero tampoco las mipymes han tenido que ver en los resultados productivos del que fuera el sector agroindustrial más poderoso del país.

Por lo general, se recoge lo que se siembra y se atiende adecuadamente. Estamos cosechando lo que lo que las decisiones económicas han “sembrado” en Cuba desde hace unos años.

lunes, 27 de febrero de 2023

Consumo per cápita de azúcares en Cuba: 1956 y 2022, incomparable e inquietante asimetrías.

Por Jorge Rodríguez Hernández,

En 1956, Cuba ocupada el sexto lugar en el mundo por el per cápita de consumo de azúcares al totalizar 103.18 libras( 46,9 kilogramos), sólo superada por Australia, ocupante del primer lugar, con 119.9 libras( 54,5 kilogramos), seguida por Reino Unido, Holanda, Dinamarca y Nueva Zelandia, en ese orden.

Llama la atención que en los lugares siete y ocho se ubicaban Canadá y Estados Unidos, respectivamente( Raúl Cepero Bonilla: escritos históricos: Editorial Ciencias Sociales:1989).

Una observación histórica al respecto: la azúcar destinada a la venta en el mercado local cubano en 1956, era la llamada " bibijagua" de tiempo muerto, pues los ingenios estaban paralizados; pero en sus almacenes poseían abundante provisión, pues los azúcares de la llamada cuota financiada, no podían venderse en Estados Unidos hasta 1956, 1957 y 1958.

De ahí que el hacendado bibijaguero tomará ésos azúcares de la cuota financiada, y las vendiera a los distribuidores, reponiéndo en la zafra del año siguiente los sacos ilegalmente trasegados. Así era como funcionaba la producción bibijagua en tiempo muerto, según reseña el propio Raúl Cepero Bonilla.

Sesenta y siete años después, en 2022, en el mercado local de la Isla se distribuyen cuatro libras per cápita, con un esquema diferente para cada provincia: algunas asumen el sistema de tres libras de azúcar crudo y una de refino, en otras son dos y dos o 1,5 y 2,5 libras de cada surtido, etcétera, de acuerdo a la política aprobada por el Ministerio de Comercio Interior( MINCIN) (Granma: Enero 2023).

A mediados del pasado mes de enero, cuatro provincias no habían podido terminar la distribución: Artemisa, Matanzas, Pinar del Río y La Habana, en algunos de sus municipios.

En el caso de las entregas correspondientes al consumo del actual febrero, estas se cumplen al 60 por ciento, con atrasos en Artemisa, La Habana, Mayabeque y Pinar del Río.

Hasta finales de diciembre de 2022, tras los resultados de la denominada zafra chica, sólo se había producido el 69 por ciento del azúcar previsto hasta la fecha.

Para este 2023 , el MINCIN prevé recibir por plan 310 000 toneladas de azúcar , de las cuales 240 500 son para la llamada canasta familiar normada.

Sin dudas, las cifras reveladas por la #historiografiaeconomica en cuanto al #ConsumoPerCapitaDeAzucares en 1956 y 2022, evidencían una incomparable e inquietante asimetrías entre ambos años.

lunes, 20 de febrero de 2023

Hay atrasos en la fabricación de azúcar, pero debe entregarse la que demanda el consumo nacional. Comentario HHC

Es notable la carencia de azúcar en el mercado minorista y, por tanto, objeto de especulación en el comercio ilegal

El atraso está asociado a problemas originados, entre otras cosas, por averías eléctricas y roturas de centrales Foto: Miguel Febles Hernández

Producir las 400 000 toneladas de azúcar que se requieren para asegurar el consumo interno del presente año es compromiso que sostiene el Grupo Empresarial Azcuba, aseveró el ingeniero Ángel Luis Ríos Riquenes, director general de Encadenamiento Productivo de esa entidad.

Abordado por Granma para conocer detalles de la marcha del cumplimiento de la producción de azúcar en la presente zafra, dijo que hasta el momento de la conversación se reportaba un déficit de 95 000 toneladas contra lo previsto.

«La situación está asociada a problemas originados, entre otras cosas, por averías eléctricas y roturas de centrales. También ha faltado combustible y no se ha efectuado a tiempo la entrada de las piezas para medios de transporte y corte de caña, así como de gomas, baterías y otros recursos importantes del alistamiento de los centrales, lo que está relacionado con dificultades de financiamiento y con la vigencia de las medidas de ahogo económico del Gobierno de Estados Unidos.

«A pesar de esto, como la zafra aún es joven, consideramos que garantizaremos lo programado. Es cierto que se nos alargará un poco más de lo previsto. Con el déficit productivo que tenemos hasta ahora, algunos centrales tienen marcado el fin de la zafra en abril. Otros, en el mes de mayo; y aquí está el mayor riesgo, que se nos pueda afectar por condiciones climatológicas».

–¿Se dispone de suficiente caña para asegurar la molida?

–Estamos haciendo la zafra con 23 centrales. Hasta ahora contamos con la caña que asegura el azúcar necesario. El tiempo ha sido favorable para la cosecha de la caña y la producción de azúcar, aun cuando tenemos una sequía que puede afectar el estimado de caña.

«Los rendimientos se cumplen, aunque no se extrae el total del potencial de la caña, lo cual está relacionado con los problemas presentados en la molida de los centrales».

–¿Cuáles son los centrales que más problemas han presentado?

–Al evaluar las complejidades de la zafra, consideramos que el mayor atraso en el plan de producción de azúcar se concentra hoy en siete centrales: 30 de Noviembre, de Artemisa; Mario Muñoz, de Matanzas; Panamá, de Camagüey; Antonio Guiteras, de Las Tunas; Urbano Noris, de Holguín; Dos Ríos, de Santiago de Cuba y Arquímides Colina, de Granma.

«Para contrarrestar esa situación, se adoptaron medidas con los cuadros y para el reforzamiento de la atención a esos centrales. Hoy la mayoría de ellos ha ido tomando el paso, como confirma el incremento de las molidas y de los rendimientos.

«En el Urbano Noris y el Antonio Guiteras es donde más problemas hay. Son dos colosos industriales con un compromiso muy alto en el plan de producción de azúcar. Ambos pesan en el incumplimiento que tenemos hasta la fecha.

«Los problemas no solo se relacionan con dificultades financieras y de piezas. Al igual que otras ramas de la economía, la azucarera sufre el déficit de personal, por varias causas, fundamentalmente el envejecimiento de la fuerza laboral y el efecto de la migración.  Asimismo, influye la actual situación económica del país, marcada por la inflación. Por ejemplo, los problemas productivos de un central impiden que los trabajadores reciban salarios decorosos y muchos se van.

«A su vez, impacta negativamente la carencia de fuerza calificada, sobre todo de jefes intermedios, lo que ha provocado falta de disciplina y rigor. Un grupo de roturas importantes ha estado asociado a malas operaciones, a la mano del hombre. El Antonio Guiteras estuvo más de nueve días parado por esas causas.

«También nos han afectado incendios en cañaverales y robos de azúcar cometidos por delincuentes».

–¿Cómo se enfrenta el robo de azúcar en los centrales?

–Esa es una situación muy compleja, que no pocas veces ha obligado a los directivos de los centrales a concentrarse en el enfrentamiento a los actos delictivos, que hoy se encaran con un conjunto de medidas con protagonismo de los consejos de dirección, obreros consagrados y organizaciones políticas que existen allí.

El tiempo ha sido favorable para la cosecha de la caña y la producción de azúcar, a pesar de la sequía que puede afectar el estimado de caña. Foto: Pérez Cabrera, freddy

«Los delincuentes han violado cercas y almacenes, han amenazado a los custodios y trabajadores de los centrales, así como a las familias de quienes se les oponen. Su daño ha sido bastante representativo en algunos centrales, entre ellos Mario Muñoz y Jesús Rabí, de Matanzas; Ignacio Agramonte y Panamá, de Camagüey; así como Urbano Noris, de Holguín.

«En la lucha contra esos elementos antisociales tenemos el total respaldo de la Ley y de los agentes del orden, por lo que los hechos delictivos han disminuido. Recientemente, directivos de Azcuba y oficiales del Ministerio del Interior realizamos un recorrido por todos los centrales de Cuba, y quedó claro que el enfrentamiento será riguroso».

–Al anunciar el comienzo de la zafra, Azcuba aseveró que prevalecería el concepto financiero, con varias etapas, para producir alcohol y azúcar ¿Cómo se desarrolla esa estrategia?

–Para esta zafra buscamos la flexibilidad que no tuvieron las zafras de años anteriores. Partimos de que los centrales que quedaban paralizados podían preparar parte de su industria y hacer meladura para producir alcoholes y aguardientes.

«Hay un grupo de ingenios que por esa vía dan empleo a los trabajadores, obtienen ingresos considerables y realizan aportes tributarios para beneficio de la economía.

«Está la experiencia del central Héctor Molina, de Mayabeque, que a diferencia de otros que solo trabajan en periodos de zafra, tiene previsto que lo haga el año completo, con una parada en agosto, para mantenimiento. Operará bajo un diseño de economía flexible en función de la producción de alcohol.

«La flexibilidad otorgada a la zafra está acompañada de una directiva que dispone encaminar los ingresos obtenidos por la producción de alcohol al pago de deudas contraídas con los productores de caña, con el fin de incentivarlos a que incrementen las áreas. Se tuvieron en cuenta los centrales que tienen destilerías: Urbano Noris, Antonio Guiteras, Héctor Molina, Jesús Rabí y Arquímides Colina. Estos tienen la posibilidad de producir la meladura y entregarla a las destilerías para obtener el alcohol para vender a las empresas de bebidas y refrescos y a otras entidades de la economía.

«Como solo muelen 23 centrales, una parte de la caña no se procesaría. Entonces no poca cantidad de la que se quedaría podrá ser vendida por los productores a los centrales, para que estos produzcan meladura que convertirán en alcohol en un ciclo en el que todos tienen ingresos».

–¿Qué se hace con respecto a otros derivados de la caña?

–Estimulamos su producción y uso. Existe la meladura enriquecida, que se puede mezclar con bagasillo y ofrece diferentes variedades de alimento animal. O sea, la producción de meladura dará beneficios a la industria y a los establecimientos pecuarios.

«De los residuos de la producción de alcohol también se puede obtener vinaza, otro alimento animal. Al mismo tiempo, los productores de caña que la venden a los centrales para producir azúcar, tienen su correspondiente cuota de miel, para dar de comer a los animales que crían».

–¿Hay experiencias del uso de la meladura en producciones de alimentos para las personas?

–Se está empleando en las propias unidades productoras de caña. También hay minindustrias de diferentes sectores que incursionan en ello. Todo lo que se haga en ese sentido debe ser validado por especialistas en inocuidad de los alimentos».

Comentario HHC: Oportuno el artículo de Granma. Menos mal que habló otro directivo que no sea el de Sistema de Azcuba, se nota, y da una visión mas realista, sobre un tema sensible. 

Me ha llamado la atención los niveles de robos y actos delicuenciales en el azúcar, bueno y en otras areas. El Minint tiene un papel que jugar y eliminar la gentuza delicuencial que acosa por todos lados.

Cumplir con el compromiso de la zafra, sería un buen sintoma.

viernes, 20 de enero de 2023

La amarga espera de la recuperación del azúcar y la caña en Cuba

Durante la zafra 2022-2023, iniciada a fines de noviembre y que debe extenderse hasta mayo, molerán solo 23 ingenios en distintas etapas.





Dos trabajadores caminan por una plantación de caña de azúcar en áreas de la Unidad Básica de Producción Cooperativa Senén Mariño, en el municipio de Venezuela, en la provincia de Ciego de Ávila. La zafra 2021-2022 aportó 473 000 toneladas métricas de azúcar, el monto más bajo en más en un siglo. Para 2023 el plan contempla 455 000 toneladas. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 20 ene.-Demoras en la distribución regulada del azúcar, así como escasez y elevados precios del producto en el mercado informal confirman el mal momento de la agroindustria azucarera en Cuba, el sector estratégico que distinguió al país y hoy está urgido de modernización y diversificación productiva.

“Anda perdida”, confesó a IPS Ada Figueras, quien recuerda que en su casa, años atrás, no faltaban el azúcar para las mermeladas de frutas, casquitos de guayaba, cremitas de leche y otros postres salidos de sus expertas manos de repostera.

“Ahora la dejo para el café, el yogur de los nietos o algún dulce que hago a veces. Por la calle (mercado informal), cuando la encuentras, está muy cara”, agregó la jubilada residente en la oriental ciudad de Las Tunas.

El azúcar forma parte de la canasta de alimentos básicos en la isla, a razón de cuatro libras mensuales por persona ofertadas mediante una cartilla de racionamiento. En los últimos meses se registran atrasos en la distribución y se ha perdido la venta liberada en mercados estatales o tiendas en divisas.

Las personas recurren al trueque o al mercado negro para adquirir cantidades adicionales a precios alrededor de 1,5 dólares por libra en un país con salario medio de unos 35 dólares equivalentes al cambio oficial, indagó IPS con residentes en algunas de las 15 provincias cubanas.

Mario Coello, un trabajador eléctrico, dio fe a IPS desde la oriental ciudad de Holguín que “cada vez es más difícil tomarse un guarapo (jugo de la caña) o comerse una raspadura (dulce sólido de sacarosa, derivada de la ebullición y evaporación del guarapo), algo que ‘alentaba’ el estómago ante el hambre o la sed, al igual que el agua con azúcar”.

El elevado grado de obsolescencia de la agroindustria requiere importantes montos de capital, para su recuperación, modernización y encadenamientos”.

 

Armando Nova

Sin embargo, la médica Ivón Zaldívar refiere que desde hace años en su núcleo familiar integrado por el esposo, la suegra y dos hijos, “acostumbramos tomar los jugos naturales y hacer los postres con poca azúcar”.

Residente en La Habana, Zaldívar comentó a IPS que una parte significativa de la población en la isla es alta consumidora del endulzante, presente además en productos procesados y bebidas de alta demanda.

“Su consumo debe moderarse, porque incentiva las caries, además de ser un factor de riesgo para la aparición de sobrepeso, obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares”, alertó la profesional.

Factores adversos

La desaparición de la Unión Soviética a inicios de la década de los 90 golpeó la otrora locomotora de la economía cubana que tenía en la nación euroasiática, además de su principal mercado, al suministrador del combustible para un sector que incorporó un elevado porcentaje de mecanización.

La zafra 2021-2022 aportó 473 000 toneladas métricas de azúcar, la peor cota en más en un siglo. Para 2023 el plan contempla 455 000 toneladas, apenas 5 % de las 8,1 millones de toneladas obtenidas en 1989.

La actual producción dista de cubrir la totalidad del consumo interno, estimado en alrededor de 600 000 toneladas anuales.

Para garantizar la distribución racionada, así como las necesidades del turismo, y la producción de medicamentos y manufacturas, la isla ha importado azúcar de Brasil y de Francia lo cual incrementa la dependencia externa y limita la soberanía alimentaria, señalan expertos.

El embargo estadounidense es señalado como uno de los factores que obstaculizan la llegada de combustibles, fertilizantes, herbicidas y piezas de repuesto para el equipamiento mecanizado.

Plagas, ciclones tropicales, lluvias intensas o sequías prolongadas en la última década afectaron las plantaciones.

Terrenos degradados, siembras deficientes, escasas áreas bajo riego, junto con la obsolescencia tecnológica de los ingenios azucareros y la maquinaria conspiran contra los rendimientos agrícolas e industriales.

Desde 2012 “no se cumplen los planes… y cada zafra en los últimos años da menos producción de azúcar… Hemos llegado a un círculo vicioso. Queremos hacer más; queremos crecer, esa es la voluntad, pero cada vez tenemos menos caña y cada vez los centrales están más deteriorados”, reconoció en junio de 2022 el presidente Miguel Díaz-Canel en un taller con directivos, técnicos industriales y productores cañeros.

Salvar la agroindustria cañera

En diciembre de 2021, a partir de indicaciones del expresidente Raúl Castro (2008-2018), el Comité Central del Partido Comunista, el único legal en el país, aprobó un paquete de 93 medidas dirigidas a “salvar” la industria azucarera cubana.

Un operario corta caña de azúcar en el huerto organopónico Vivero de Alamar, en el municipio de La Habana del Este. El programa estatal para salvar la agroindustria azucarera en Cuba proyecta detener el decrecimiento, recuperar y hacer sostenible la producción de la gramínea, con el fin de obtener tanto azúcar como insumos con valor agregado.

“El país necesita azúcar y derivados, pero ahora no hay caña ni centrales, los terrenos se perdieron, desaparecieron instalaciones y casi se destruyó en pocos años una industria que tomó siglos levantar”, lamentó a IPS el jubilado ingeniero agrónomo Ramón Escobar, quien trabajó en el desmantelado ingenio Camilo Cienfuegos, en Hershey, localidad de la occidental provincia de Mayabeque.

Para el economista Armando Nova el descenso de la producción también obedece a algunos efectos negativos de la reestructuración de la agroindustria a partir de 2002, denominada Tarea Álvaro Reynoso, el nombre del notable científico cubano del siglo XIX estudioso de la caña de azúcar.

Debido a los bajos precios del edulcorante en el mercado internacional, a partir de 2002 inició un proceso de redimensionamiento y reestructuración del sector que buscó reducir costos y producir no más de cuatro millones de toneladas anuales de azúcar.

Del proceso sobrevivieron 56 de los 156 centrales existentes, se eliminaron más de 100 000 plazas de trabajo y disminuyó la superficie de cultivo de dos millones a unas 750 000 hectáreas, indican informes.

No obstante, la estrategia, “tuvo efecto sociales no favorables”, así como “para la cultura y tradición azucarera, trasladada de generación en generación durante siglos”, apuntó Nova a IPS.

Con la paralización de la vida económica de bateyes y comunidades aledañas no pocos pobladores emigraron a las ciudades en busca de empleo, y se perdió parte del capital humano formado durante décadas en instituciones científicas y técnicas del país, además de prácticas identitarias.

“Ello afectó el estímulo e interés por la producción de caña de azúcar, pilar de una agroindustria con efecto transversal y sistémico para toda la economía cubana”, señaló Nova.

Durante la zafra 2022-2023, iniciada a fines de noviembre y que debe extenderse hasta mayo, molerán solo 23 ingenios en distintas etapas.

Según cifras oficiales más de 180 000 personas -unas 700 000 contando las familias- se vinculan directa o indirectamente con el sector azucarero en este país de 11,1 millones de habitantes.

Necesarios incentivos

Expertos consideran la caña de azúcar (Saccharum officinarum) el “oro verde”, capaz de aportar soluciones a tres grandes problemas humanos: la producción de alimentos, el déficit energético y la preservación medioambiental.

Una clienta adquiere dulces en una cafetería privada en La Habana. Profesionales de la salud advierten que una parte significativa de la población en la isla es alta consumidora de azúcar, y exhortan a moderar su consumo ante el riesgo de enfermedades como la obesidad, diabetes o patologías cardiovasculares.

Además de sacarosa, el cultivo provee alimento animal, alcoholes, el etanol usado como combustible vehicular, el biometano para la cocción de alimentos, así como biomasa para obtener energía eléctrica.

De la gramínea se extrae bagazo, celulosa, levadura, biofertilizantes y derivados para investigaciones biológicas y químicas, así como productos especiales empleados en tecnologías de avanzada.

De acuerdo con directivos del Grupo Empresarial Azucarero Azcuba, entidad estatal que sustituyó en 2011 al otrora Ministerio del Azúcar, el programa para salvar la agroindustria azucarera proyecta detener el decrecimiento, recuperar y hacer sostenible la producción de caña, con el fin de obtener tanto azúcar como una gama de insumos con valor agregado.

Algunas de las medidas, por ejemplo, proyectan elevar las áreas bajo sistemas de riego, y pasar del 15 % actual a 32 %.

Aun así, Nova consideró “casi nulos” los incentivos actuales. “El elevado grado de obsolescencia de la agroindustria requiere importantes montos de capital, para su recuperación, modernización y encadenamientos”, subrayó.

Además de los proyectos en el portafolio de inversión extranjera, consideró necesario adicionar estímulos “en cuanto al retorno del capital invertido o a invertir, la posibilidad de crear empresas mixtas e inclusive con participación de 100 % de capital externo”.

Y algo no menos importante, apuntó el experto, “es crear incentivos directos para los productores nacionales, de pagos en divisa por la producción final, tanto de azúcar como de derivados”.

Abogó por no excluir la posibilidad de que pequeñas y medianas empresas cubanas participen, “particularmente en los servicios tecnológicos, y formando parte del encadenamiento productivo”.

Junto con la transformación del modelo de gestión económico-productivo “por uno nuevo que parta desde el territorio”, Nova recomendó contemplar con urgencia “las ventajas de la agroecología -que implica reducir al mínimo o eliminar totalmente la dependencia de los insumos agroquímicos-, así como de la agricultura de precisión, en busca del ahorro de insumos y recursos”.

martes, 17 de enero de 2023

Urge salvar agroindustria azucarera para desarrollo económico cubano

La importancia económica, social y política de este sector demanda en Cuba su impostergable rescate como variable estratégica para el desarrollo, desde el territorio (municipio-provincia), hasta los niveles macro y externos.




Es imprescindible rescatar la agroindustria azucarera

Foto: Archivo IPS Cuba

Como antecedente necesario, cabe recordar que antes de 1959, en Cuba existían 161 centrales azucareros, de los cuales unos 50 se ubicaban en la antigua provincia de Las Villas (hoy Villa Clara).  La producción de azúcar al cierre de la zafra de ese año fue de 5 millones 893 000 toneladas métricas de azúcar, con rendimiento industrial de 12.47 % base 96.

Esa cosecha se llevó a cabo en 103 días e incluyó un millón 529 544 hectáreas de caña, de las cuales 80 por ciento pertenecía al sector privado y cooperativo. Además, se producía mieles finales, alcohol y otros subproductos. Durante 1960, cumplido el primer año del proceso revolucionario, se produjeron 5 millones 219 968 toneladas métricas de azúcar con un rendimiento industrial de 10.97 %.

Las exportaciones de azúcar se dirigían fundamentalmente al mercado de Estados Unidos y ascendían a unos 2 millones 800 000 toneladas métricas anuales. Unas 200 000 toneladas se destinaban al mercado libre mundial, en tanto el ICEA (Instituto Cubano de Estabilización del Azúcar) retenía con destino a la exportación más de un millón de toneladas del dulce.

La exportación de azúcar cubana a Estados Unidos en el periodo 1950-1959,  cubrió algo más del 36 % del mercado estadounidense. Llegó a constituir la primera industria productora de alimentos, acompañada de sus derivados, generadora de los volúmenes más significativos de ingresos en divisas por la vía de las exportaciones, aunque con esa elevada dependencia del país del norte.

Desde entonces a la actualidad

En la etapa 1959-2000, la agroindustria azucarera  registro un proceso de concentración con la demolición de 12 centrales (1980-1990), en diversas provincias  y también la construcción de ocho nuevos centrales (1989-2000) con capacidad potencial de molida de 600 000 arrobas  cada uno, de acuerdo al tamaño óptimo requerido por la escala del país.

Durante el denominado periodo especial (1990-2000) dejaron de moler 46 centrales en las provincias  de matanzas, Villa Clara Camagüey y seis  en las provincias orientales, Holguín, y Santiago de Cuba.

Pese a los fundamentados llamados de alerta de corte económico, social y político, provenientes de especialistas y estudiosos del tema, a partir de 2002 se dio inicio al llamado proceso de redimensionamiento y reestructuración del sector azucarero, debido a los bajos precios del endulcorante en el mercado internacional.

En síntesis, la idea era reducir costos y producir no más de cuatro  millones de toneladas de azúcar anuales. El proceso se denomina Tarea Álvaro Reynoso, notable científico cubano del siglo XIX, estudioso de la caña de azúcar.

Entre 2002 y 2004, el país redujo el número de sus centrales de 156 a 61, eliminó más de 100 000 plazas de trabajo y disminuyó la superficie de cultivo de 2 millones de hectáreas a unas 750 000.

La situación económica, tecnológica y territorial-social, actual de la agroindustria no resulta ser la más favorable y es, de hecho, preocupante. La zafra 2021-22, alcanzó niveles de producción similares a los obtenidos en la etapa de la Colonia española, dígase 1860, unas 460 000 toneladas métricas. En esta cosecha molieron unos 23 ingenios de 57 existentes al finalizar la tarea “Álvaro Reynoso”. Algo similar se pronostica para la zafra 2022-23, en cuanto a volumen a producir y cantidad de centrales en funcionamiento.


La caña de azúcar puede contribuir a la solución de tres grandes problemas: la producción de alimentos, el déficit energético y la preservación del medioambiente.

Los bajos niveles de producción tanto de caña, como de azúcar no posibilitan cumplir compromisos de exportación tradiciones y distan de cubrir la totalidad del consumo interno, obligando a la economía nacional  realizar importaciones de azúcar tanto de Brasil, como de Francia. Ello incrementa la dependencia externa y limita la soberanía alimentaria nacional.

Ello pese a registrarse una 350 000 hectáreas  de tierras ociosas sin cultivar dentro de agricultura cañera.

Impacto que se multiplica

Sin duda la historia, los hechos, han confirmado que la agroindustria azucarera se  mueve e incide de forma transversal en la económica cubana en los diversos sectores económicos que la componen y conlleva un efecto multiplicador (spill over).

Es una agroindustria que produce su propio combustible el cual es renovable  y posee la capacidad de entregar energía excedente a la red nacional, fuente de generación distribuida en diversas provincias-municipios.

Entre sus grandes virtudes, la caña de azúcar (Saccharum officinarum) concentra excelentes condiciones para captar y almacenar la energía solar y a partir de ella generar importantes cantidades de electricidad. La relación salida/entrada de energía es de 8,4:1 resultando en extremo sumamente favorable.  

La caña de azúcar es la más alta productora de materia seca,  con la mayor  cantidad de biomasa, alrededor de 20.4 toneladas métricas de materia seca por hectárea, con relación a cultivos tales como: maíz, trigo, arroz, remolacha y pastos tropicales.  A la vez, permite producir azúcar para el consumo humano y otros alimentos destinados a la producción animal.

Además,  es  amigable con el medioambiente ya que el dióxido de carbono (CO2) que emite el bagazo al quemarse en las calderas, la caña lo absorbe por la fotosíntesis realizada al crecer, no incrementándose su presencia en la atmósfera durante el proceso fabril. No solo compensa, sino que contribuye positivamente al balance, mejorando y conservando el medioambiente.

Sin duda su mayor valor no radica solo en la producción de azúcar, sino en los múltiples derivados y su valor agregado. La agroindustria de la caña es mucho más que azúcar.

La cogeneración de energía eléctrica a partir de la quema del bagazo residuos de la molida), en condiciones de suelo y clima, en Cuba, es una de sus mayores ventajas ante la crisis energética global y la necesidad de cambiar una matriz altamente dependiente de combustibles fósiles fundamentalmente importados.

Dentro de sus derivados figura la producción de alcohol (etanol), que posibilita la sustitución parcial de la gasolina y el diésel empleado en el transporte y la maquinaría agrícola. Además de otros usos y destinos en la producción industrial de licores, rones y la industria farmacéutica.

El gas metano (residuos) permite obtener fertilizantes, CO2, levaduras como la sacharomyces para la alimentación animal (residual de la fermentación alcohólica) entre otros biofertilizantes.

Los bajos niveles de producción tanto de caña, como de azúcar en los últimos años impiden cumplir compromisos de exportación tradiciones y distan de cubrir la totalidad del consumo interno

Respuesta a tres problemas

Con tales potencialidades, y dado el escenario actual y futuro, la caña de azúcar puede contribuir a la solución de tres grandes problemas que enfrenta no solo Cuba,  sino la humanidad en su conjunto: la producción de alimentos, el déficit energético y la preservación del medioambiente.

Esta agroindustria es capaz de producir alimento: el azúcar para el consumo humano y también en su relación con la ganadería. En este sentido,  resulta atractivo evaluar la interacción y conveniencia de que asimile  parte de la ganadería bovina y porcina con destino a la producción de carne por contar con fuentes seguras de alimento y un sistema de organización que facilita estos fines.

En ello se destacan  bagazo hidrolizado, bloque de melaza (ambos para bovinos), mieles finales, levadura torula, miel proteica (para cerdos), entre otros. Todo ello posibilita sustituir importaciones.

Sin duda la agroindustria de la caña es lo más cercano al ejemplo práctico del comportamiento de la economía circular en sus diferentes procesos, desde su producción primaria con el aprovechamiento y utilización de los residuos de dicho proceso, que a la vez dan lugar a otros productos y procesos de forma reiterativa agregando valor.

En el periodo 2015-2018, la economía cubana incurrió en gastos por importación de granos destinados a la alimentación animal en cerca de 1 900 millones de dólares. Una parte importante de ellos pueden ser sustituidos por la producción de alimentos resultantes de la agroindustria cañera.

Consideraciones Finales

Los volúmenes de información, cúmulo de estudios por más de 500 años de cultura en este cultivo, constituyen factores de indudable importancia, para fundamentar científicamente la elaboración de estudios y vías de rescate de este estratégico sector.

El grado de obsolescencia tecnológica que presenta, la falta de disponibilidad de recursos financiero y la no consideración dentro de las prioridades económicas de inversión nacional, reclaman la participación de la inversión extranjera en la diversidad de formas que permitan su rescate.

Lo anterior más que justifica el rescate inmediato de la agroindustria por su riqueza, valorares  que genera, tradición, efecto social territorial, sentido de pertenencia  trasladado de generación en generación y fuerza calificada.

La economía cubana se encuentra ante un agroindustria obsoleta, falta de inversiones,  tecnología y de capital lo cual reclama la participación de la inversión extranjera en sus diversas modalidades, con amplio espectro y flexibilidad. (2023)

jueves, 15 de septiembre de 2022

A propósito de una proyección estratégica para el azúcar en Cuba

La obtención de resultados que satisfagan las expectativas de la sociedad requiere no sólo de efectividad en los resultados macroeconómicos y el soporte insitucional. La dirección y gestión de los procesos para lograrlos, son también cruciales.



El azúcar fue por siglos un sector baluarte y orgullo de la nación.

Foto: Archivo IPS-Cuba

En días pasados se posteó, en un conocido blog especializado en economía cubana, la proyección estratégica del grupo empresarial Azcuba , misma que aparece en su sitio Web. No pocos comentarios críticos surgieron a raíz del contenido divulgado. No podía esperarse menos, habida cuenta de la importancia para el país de este grupo empresarial y la crisis actual de un sector baluarte y orgullo de la nación por siglos, ahora llamado oficialmente a ser rescatado mediante un programa con más de 90 medidas.

Vale la pena referirse al asunto, desde la experiencia personal en el tema de quien suscribe estas líneas y sólo sobre la base de lo publicado – por demás una limitante- pues lo mostrado pudiera ser sólo una síntesis parcial del plan estratégico del grupo, que en aras de la brevedad, sin embargo, deja de mencionar asuntos relevantes.

Es de esperar también que no haya faltado un análisis a fondo de las tendencias tecnológicas, productivas y comerciales del sector a nivel internacional y la brecha que nos separa de ellas, para evitar la confusión entre deseos y realidades que lastra cualquier esfuerzo de proyección.

El sitio muestra además la misión, visión y valores del grupo, categorías centrales de la dirección estratégica de cualquier organización, sea empresarial o no.

No es posible en tan breve espacio adentrarse en profundidad en este tema. Baste decir que la dirección estratégica resulta una invariante de la gerencia empresarial contemporánea, que incluye la formulación de un concepto que defina a la empresa y el estado al que debe dirigirse (misión, visión y valores), los objetivos o resultados a lograr en un periodo determinado según dicho concepto, y las decisiones estratégicas como cursos generales de acción que permitirían alcanzar esos objetivos.

Y por supuesto, un programa de puesta en práctica con los recursos asociados, la que resulta causa más frecuente de fracaso de estos procesos. Mucha capacitación y asesoría a directivos se ha brindado en Cuba sobre el particular desde hace ya bastantes años.

Se aprecian en este caso notables oportunidades para mejorar sustancialmente las declaraciones expresadas y lo más importante, el proceso mediante el cual se formulan. La declaración de misión del grupo resulta muy extensa y abigarrada, lo que dificulta enfocar la entidad hacia un propósito central y común, su razón de ser, con las características más sobresalientes que

tipifican a la organización. Esa es la esencia de la misión. Se diluyen o no aparecen temas fundamentales para la gestión como la importancia de los trabajadores, de la rentabilidad y la eficiencia, el impacto social de este sector.

En cuanto a la visión, expresión del estado deseado o aspiración compartida de una organización, no se indica explícitamente en qué año deberá lograrse. A diferencia de la misión, más perdurable, la visión, en tanto aspiración, debe siempre acotarse en el tiempo. Cuba se planteó , por ejemplo, la visión de ser libre de analfabetismo… para 1961. En muy pocas palabras y con un gran significado. Y lo logró.

Por otra parte, los valores expuestos, excesivos en cuanto a su número, no aparecen acompañados de sus respectivas definiciones y conductas asociadas, aspectos que, a fin de cuentas, son los que les confieren significado práctico en la dirección, como soportes para la evaluación y control del desempeño individual.En el diseño estratégico no debe faltar la gestión de su valioso capital humano.

Ingredientes necesarios

Las estrategias empresariales deberían incluir temas como las alianzas con otras entidades, las diversas modalidades de crecimiento en productos y mercados (incluyendo los externos), enfrentar la competencia allí donde exista, responder a cambios en los entornos general y de negocios , reforzar recursos y capacidades internas , introducir mejoras sustanciales en la gestión, entre otras acciones.

En pocas palabras y simplificando, las estrategias contienen aquellas opciones que según su impacto, factibilidad y aceptación, permitirían alcanzar la visión y los objetivos de la empresa.

En este caso, se formula un gran objetivo hasta el 2024, donde se mezclan fines y medios para lograrlos, apareciendo en definitiva más de un resultado a alcanzar. Y la relación de proyecciones que lo acompañan, sean objetivos específicos que sustentan el inicial, o se entiendan como las estrategias del grupo, en la gran mayoría de los casos no se acompañan de indicadores o criterios que permitan medir o verificar su grado de cumplimiento.

De esta forma, parece más un listado de intenciones donde es difícil apreciar el grado de tensión que implica alcanzarlas, ni podrán constatarse adecuadamente las mejoras reales alcanzadas. Y entonces, tampoco se podrá medir adecuadamente el desempeño de los implicados en lograrlas, con el riesgo de que al final de la jornada, no se obtengan los resultados que verdaderamente se requieren.

Temas como las inversiones necesarias y sus fuentes de financiamiento, la evolución y diversificación de la cartera de bienes y servicios que el grupo puede ofrecer- dado el enorme potencial de la industria de la caña de azúcar- alianzas con instituciones científicas y empresas nacionales o extranjeras, los encadenamientos con la industria nacional (el sector fue ejemplo en décadas anteriores), la introducción de sistemas certificados de gestión , y especialmente, la gestión de su valioso capital humano – notablemente disminuido en estos años de crisis – no deberán faltar en un diseño estratégico del grupo.

Es de esperar también que no haya faltado un análisis a fondo de las tendencias tecnológicas, productivas y comerciales del sector a nivel internacional y la brecha que nos separa de ellas, para evitar la confusión entre deseos y realidades que lastra cualquier esfuerzo de proyección.

En asuntos vitales para el país y su economía, la obtención de resultados que satisfagan las expectativas crecientes de toda la sociedad requiere no sólo de aspectos cruciales como la salud macroeconómica y la calidad institucional. La dirección de los procesos y de las personas para lograr los resultados deseados, tanto en la administración pública como en el sector empresarial, tiene igual importancia que los dos aspectos mencionados y debe marchar al unísono con estos. (2022)