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lunes, 10 de febrero de 2025

Dolarización parcial de la economía cubana (+ Video). Transcripcion

Por: Marxlenin Pérez Valdés

Publicado en: Cuadrando la Caja

Transcripción del programa Cuadrando la Caja, 2 de febrero de 2025

Dra. C. Marxlenin Pérez: Hola. ¿Qué tal? Qué bueno volverles a saludar Cuadrando la Caja, una propuesta televisiva para debatir, cuestionar y llegar a consensos desde el socialismo cubano.

Soy Marxlenin Pérez y le doy la bienvenida a este cuadre diferente, porque hoy vamos a conversar sobre la dolarización parcial de la economía cubana. Si a usted le cuadra el tema, acompáñenos.

Y para abordar la dolarización parcial de la economía cubana, le doy la bienvenida al estudio a mis tres panelistas del día de hoy que son conocidos de este espacio, y que por tanto estoy muy feliz que para un tema tan complejo, esté tan bien acompañada. Me refiero al Doctor en Ciencias Económicas José Luis Rodríguez, quien es profesor, investigador, asesor y que en aquellos tiempos bien candentes, fue ministro de dos ministerios: Economía y Planificación y Finanzas y Precios. Bienvenido.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Muchas gracias por la invitación.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Con nosotros repite también y que hace tiempo no nos acompañaba el licenciado Adriano García, que antes estaba en el INIE, pero ahora está trabajando en el Ministerio de Economía y Planificación, en la Dirección de Planificación Estratégica y Desarrollo. Bienvenido.

Lic. Adriano García Hernández: Muchas gracias.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Y nos acompaña también el licenciado, aspirante, futuro Doctor en Ciencias Económicas Ian Pedro Carbonell, quien es diputado de la Asamblea del Poder Popular y director de políticas macroeconómicas del Banco Central de Cuba. Bienvenido.

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: Muchas gracias.

Dra. C. Marxlenin Pérez: A ustedes tres, muchas gracias por aceptar esta invitación para abordar un tema candente, dinámico, actual, difícil pero que por supuesto, en Cuadrando la Caja eso no nos detiene: la dolarización parcial de la economía cubana.

Y quiero que empecemos por el principio, porque si bien ya se ha ido abordando por nuestros medios de comunicación, no es reiterativo. ¿Qué significa dolarizar parcialmente la economía? Empiezo con Ian Pedro.

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: La dolarización es un fenómeno donde una moneda extranjera sustituye las funciones de la moneda nacional. Esta sustitución puede ser parcial, y de ahí viene lo de dolarización parcial, o puede ser una sustitución total. Estas funciones de la moneda nacional, principalmente, puede ser, por ejemplo, como medida de valor o unidad de cuenta, en independencia de cómo se quiera ver, que es la función donde la moneda es utilizada para expresar los precios en una economía. Otra de las funciones es como medio de transacción o medio de pago en la medida que se use esa moneda para realizar transacciones en la economía y también como medio de atesoramiento o reserva de valor, que es la también el uso de esa moneda para preservar el valor, para ahorrar.

Cuando una moneda extranjera suplanta, sustituye las funciones de la moneda nacional en cualquiera de estas funciones como dinero, se está hablando entonces de dolarización parcial o dolarización total. Se usa el término dolarización por una convención, pero no necesariamente esa moneda extranjera tiene que ser el dólar estadounidense, puede ser alguna otra moneda, pero principalmente eso es lo que se conoce como un fenómeno de dolarización, es esa sustitución monetaria que se da en una economía por una moneda extranjera.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Nosotros estamos hablando de una dolarización parcial y el parcial aquí no es un eufemismo, ni es un término menor. Y eso tiene también mucho que ver con qué tipo de dolarización y en qué nivel, en qué grado y por qué debemos insistir en que no es una dolarización completa. Si nos pueden abordar un poquito más sobre esto que parecería una sutileza pero que no lo es. ¿Es así, profesor?

Lic. Adriano García Hernández: No, en absoluto es una sutileza. Cuando uno oye la explicación que acaba dar Ian Pedro, uno se da cuenta que, si una moneda extranjera está supliendo sus funciones a la moneda nacional, ya de por sí se razona que se pierde efectividad en la política, soberanía en la política monetaria nacional. Quiere decir que quien hace eso lo tiene que hacer tratando de que esa dolarización penetre lo mínimo imprescindible para lograr objetivos muy concretos, que más allá de los cuales puede crear más problemas de los que solucione. Inclusive no es ocioso decir que lo primero que hay que dejar claro es que una política monetaria por sí misma, ni genera riqueza, ni permite transformaciones estructurales, ni los problemas principales que tiene la economía como la dependencia alta de importación, de baja productividad en una serie de sectores, de baja competitividad. Por lo tanto, mientras se mantenga una situación de inestabilidad macroeconómica y no haya políticas activas integrales de desarrollo productivo, comercio internacional, etcétera, da igual la moneda que se utilice que no va a haber resultados importantes en política económica ni social porque realmente tiene otras consecuencias sociales que después se puede hablar. De modo tal que lo que hacemos es parcial con el objetivo de lograr concentrar la política económica en la recuperación de condiciones básicas de estabilidad que se perdieron por una serie de razones que después pudiéramos abordar; y, una vez que se logre esa recuperación, poder transformar de una forma más integral, pero ya con esto digo que, si la dolarización no la acompañamos de un conjunto de políticas más integrales, entonces ni siquiera siendo parcial sería conveniente para la economía. Es algo que hay que dejar muy claro desde el inicio.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Sí, me alegro mucho que usted diga eso y que por favor lo retenga, porque es bueno que también profundicemos un poco en eso que usted nos acaba de decir, de qué hay que acompañar esa dolarización parcial que por sí sola no va a lograr ese equilibrio del que tanto hemos hablado que necesitamos para poder reimpulsar nuestra economía.

Profesor José Luis, usted está aquí también como protagonista activo de una experiencia anterior de dolarización parcial de la economía, y es muy importante que usted nos pueda decir de aquella experiencia que ya tuvimos y de la cual salimos airosos, que sobre eso también podemos profundizar más adelante, qué aspectos recordar, porque de alguna manera nos pueden servir en esta nueva experiencia en la que estamos incursionando de dolarización parcial.

Dr. C. José Luis Rodríguez García: Lo primero que yo quisiera expresar es que la dolarización parcial es una de las medidas del programa estabilización macroeconómica. Como decía Adriano, se requieren otras cosas para que, incluso esa porción de política monetario-financiera que se hace o se gestiona con el dólar tenga resultado, tiene que venir acompañado de otras medidas: tiene que seguir luchándose contra la inflación, tiene que venir un mercado cambiario que ponga operativa esa moneda, tienen que hacerse otras cosas. De manera que, como decía Adriano, no es una medida que pueda por sí misma transformar, no va a aparecer más dinero, no van a aparecer más recursos si no se opera con esa moneda adecuadamente.

¿Qué es lo que brinda la dolarización? Una moneda estable que aunque parezca que no es una cosa difícil, es bien complicado sobre todo cuando tenemos una alta inflación, cuando tenemos un endeudamiento externo, cuando la economía es muy abierta en este momento, pues todo eso tiene que venir acompañado de algo que nos permita ir controlando los procesos en ese sentido. Y la dolarización te lleva a operar con costos reales que no tienen un valor variable porque no se mueve, el valor del dólar no es como una moneda que pierde valor por cualquier cosa en el mercado, y te permite en ese sentido operar muy cautelosamente también con una moneda extranjera. Se renuncian aquí a determinadas políticas con la moneda nacional como ya se planteó.

En los años 90 hubo efectivamente un proceso de dolarización parcial de la economía. Hay que decir que, por regla general y nosotros no somos la excepción, la dolarización parcial se adopta cuando ya se han agotado otros procesos, se ha tratado de estabilizar la economía por otras vías y no es posible por una alta inflación, por ejemplo, no es posible atajar las consecuencias que eso tiene. De manera que así sucedió precisamente en los años iniciales del periodo especial, 93-94, que se introdujo la circulación legal del dólar en Cuba, fundamentalmente por la vía de remesa, pero también para operar determinados procesos. Por ejemplo, la inversión extranjera se gestionaba ya en divisas directamente y esto traía beneficios muy importantes, porque te sustraía de los problemas del peso cubano que se depreciaba constantemente en esos años y te permitía operar la inversión extranjera con un nivel de estabilidad mucho mayor, y eso da perspectiva, da conocimiento de lo que estás haciendo con mucha rigurosidad o mayor rigurosidad que si lo haces en moneda nacional, en esas condiciones y así se hizo. Se introdujo la dolarización parcial en procesos de exportación y sustitución de importaciones. Hoy se está pretendiendo más o menos lo mismo —después podemos ampliar en ese en ese sentido— y además se hizo con una visión también social o político-social importante, porque junto con el proceso de dolarización en las operaciones de distintos sectores de la economía, se introdujo un sistema de estimulación en divisa que paralelamente con la introducción de la dolarización, permitió dar una compensación en este sentido a los trabajadores que más incidían en procesos decisivos para la economía del país.

Recuerdo que se introdujo un sistema de estimulación para los portuarios. Nosotros pagábamos estadía porque los barcos no se descargaban con la velocidad debida y cuando se hizo un sistema de estimulación para los estibadores, los operadores de grúas en el puerto, etcétera, eso llevó a que pudiéramos cobrar pronto despacho. Es decir, no pagar por estadía sino cobrar pronto despacho porque las operaciones ganaron en una productividad tremenda.

Lo mismo sucedió con la producción de níquel, con la pesca, es decir, donde quiera que se introdujo esta medida de operar en un segmento que no se contaminaba con los problemas de la inflación del peso cubano, se obtuvieron resultados muy favorables, incluyendo también lo que significaba ese estímulo en esa época para que pudieran acceder a las Tiendas de Recaudación de Divisas. Porque el pensamiento del Comandante en Jefe en ese sentido, es importante que lo recordemos también, fue autorizar las remesas al país y recuperar una parte sustancial de las remesas en este sentido, por la vía de ventas en las TRD, Tiendas de Recaudación de Divisas como su nombre lo indicaba, de manera tal que eso fuera un mecanismo que se retroalimentara por sí mismo y eso empezó a dar determinados resultados. Pero éramos conscientes también de la introducción de un nivel de diferencia mayor en la población de aquellos que tenían acceso a sistemas de estimulación o a la operación en dólares de determinados sectores, de aquellos que no estaban en esos sectores. Entonces, eso fue un costo que tuvimos que asumir en esa etapa hasta que llegó el momento de empezar la desdolarización que luego llegaremos a ese punto.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Sí, queremos tratar ese punto porque también es importante para tenerlo como premisa sobre la cual partir, no de cero en este proceso en el que estamos.

Pero ya José Luis y lo que ustedes me han dicho adelanta también un poco la pregunta que les tenía, de por qué hacerlo ahora, no haberlo hecho antes y no hacerlo mañana, es una pregunta que de cierta manera ya está respondida en lo que ustedes nos han comentado. Si la quieren ampliar sería muy bueno, pero para ya entrar como tal en el impacto que se espera que tenga esta medida de dolarización parcial. ¿Qué se espera lograr con ella? Impactos positivos y, por supuesto también, como se veía que sucedió en los años 90, los no deseados que van a recaer sobre todo en el pueblo cubano.

Lic. Adriano García Hernández: Yo diría que antes de hablar de los impactos deberíamos hablar un poquito más en las causas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Por qué ahora?

Lic. Adriano García Hernández: Sí, porque fíjense que las causas no son muy distintas a las de aquel período, es curioso el impacto que dio la dolarización de los años 90, primero en una etapa incluso con la peor tasa de cambio imaginable: uno a uno, logró una recuperación de la economía que había perdido el 75 por ciento de la capacidad de importar en unos meses. Y realmente cuando uno ve, hubo políticas de atracción de inversión extranjera, el turismo, el níquel, el petróleo. Yo siempre insisto en el tema del petróleo, de unos cientos de miles de toneladas a 4 millones de toneladas en petróleo, entre petróleo y gas. El mismo turismo que creció varias veces y hubo un encadenamiento con el turismo. O sea, muchas cosas está la Tabacalera España, el tabaco, las comunicaciones. Inclusive cuando se empezó a desdolarizar a partir del 2004, hubo una afluencia a partir de los convenios con Venezuela. Quiere decir, que tanto para desdolarizar como la causa de que uno tenga que abordar, es una pérdida dramática, en nuestro caso, de miles de millones de ingresos en divisa, que una economía que es tan dependiente de la importación genera un impacto negativo en la producción que lógicamente es lo que en primera instancia genera esos déficits fiscales, presupuestarios, o sea, la oferta muy disminuida, inclusive en importación de qué, porque nosotros tenemos una alta dependencia importación de alimentos y de energía. Si fuera una cosa, uno devalúa, encarece la importación, quiere decir que uno restringe la importación, pero vamos a restringir la importación de energía en la economía. O sea, el impacto macroeconómico es muy grande. Incluso en la población, la canasta normada tiene una gran dependencia de divisa. Quiere decir que nosotros teníamos que buscar la vía de recuperar lo antes posible los ingresos en divisa. La causa de que lo hayamos perdido se ha hablado mucho pero nunca lo suficiente, o sea, la covid-19, las medidas del bloqueo. Realmente el bloqueo es cada vez más sofisticado, más refinado, con más alcance, tiene talento, Ciencia y Tecnología por bloqueo cada vez más fuerte. El impacto del bloqueo fue pero no solamente se puede decir que es la única causa. Además de los problemas estructurales de la economía, había problemas acumulados que no habían tenido la solución adecuada, incluso nuevos problemas que se generaron recientemente donde el Estado perdió el control del manejo y la asignación de divisa en lo cual se fue muy crítico en el Pleno pasado del Comité Central del Partido. O sea, se hace una crítica fuerte incluso cuando uno analiza la experiencia de los FAE, con el tema de la unificación monetaria se hace cada vez más claro que en términos de secuencia de las transformaciones y de las condiciones previas que había que crear, incluso de política económica para preservarnos de que no cayéramos en una situación de inestabilidad; fue realmente un aprendizaje de problemas, y se fue muy crítico porque esa pérdida de control hace que esa divisa vaya a un circuito que está fuera de la regulación del Estado, o sea, incorporar al circuito estatal de forma tal que se puede asignar con la mayor efectividad posible hacia las actividades de mayor impacto económico y social es un objetivo principal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Uno de los objetivos principales de esta medida.

Lic. Adriano García Hernández: Y también recuperar, por supuesto, el sector exportador como cosa principal. Después podemos ampliar un poquito porque ya para hablar de eso no se puede ver solo sin otras medidas que le acompañen.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Qué bueno que menciona eso porque hacemos una muy pequeña pausa, y regresamos para hablar del impacto positivo, negativo y, sobre todo, de qué acompañar esta medida para que su implementación salga como la estamos pensando.

Estamos intentando cuadrar la caja, en este caso de la dolarización parcial de nuestra economía. Y antes de pasar al impacto positivo o negativo sobre nuestro pueblo con esta medida, Ian Pedro me decía en el corte que tenía algo que agregar sobre las causas, los antecedentes de la dolarización.

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: En el caso de las causas de la dolarización, las presiones a la dolarización en la economía cubana no son un tema de ahora, de este momento, es decir, ya viene de hace unos años atrás.

Hay dos componentes importantes en estas presiones a la dolarización y pasan por lo que mencionamos anteriormente de la pérdida de funciones de la moneda nacional. Hay una dolarización que se va expresando, se va dando, por decirlo de alguna manera, de forma autónoma o natural, donde los propios agentes económicos empiezan a realizar transacciones en otra moneda, empiezan a fijar los precios entre ellos en otra moneda, o a ahorrar en otra moneda, pero eso se va dando de manera natural, como decir de facto.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Más espontáneo.

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: Y también hay una dolarización que es institucional que ya sí es por regulaciones del Estado, etcétera, donde también se induce a una dolarización. Y eso es lo que también ocurrió en octubre de 2019 con la apertura inicial que tuvieron las tiendas, que se les conoció popularmente como tiendas en MLC, que comenzaron a vender artículos de gama alta, después al año siguiente en 2020 ya artículos de primera necesidad. Y eso también fue marcando una segmentación en el mercado de consumo en nuestro país con la introducción de una dolarización parcial ya más institucionalizada por decirlo de alguna manera.

Una de las principales causas que presiona a que se de esa dolarización tanto natural como institucional, porque la dolarización institucional también tuvo sus causas, de por qué se tuvo que hacer en ese momento, y hoy también se desarrolla de otra manera, pasa principalmente por los propios desequilibrios monetarios que hacen que la moneda nacional pierda sus funciones, y aquí tiene un efecto muy importante en los elevados déficits fiscales que han tenido que ser financiados con emisión monetaria, emisión de dinero nuevo que altera las relaciones de valor en la economía y genera una presión al alza de todos los precios incluido el tipo de cambio, que es uno de los precios más importantes de la economía. Y también otro de los factores que ha incidido de manera muy grande es la ausencia de un mercado cambiario convertible. Porque cuando se tiene un mercado cambiario convertible se puede ser hasta cierto punto indiferente si pagar con una divisa o pagar en la moneda nacional porque al final hay un mercado cambiario donde esa empresa que necesita esa divisa puede hacerse de esa divisa a partir de la moneda nacional. Ese es el esquema al que se aspira realmente, es decir, que esto es como una desviación temporal de un camino que ha sido declarado de desdolarización, de desarrollo del mercado cambiario donde la moneda nacional sea el centro del sistema financiero y de todas las operaciones en la economía. Entonces realmente la propia demora en ya contar o poder implementar un mercado cambiario funcional, convertible, también induce a una presión a esa dolarización y que haya que tomar a veces medidas emergentes para solucionar desencadenamientos productivos, pues cuando hay diferencias de tipo de cambio, es difícil que una empresa se entienda con otra cuando trabajan a tipos de cambios distintos. Es decir, cuando una empresa viene con una oferta y dice, te voy a vender este pomo de yogurt en 300 pesos que para mí es como si fuera un dólar, desde el punto de vista de la otra empresa es un producto muy caro porque opera a 24.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Exacto.

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: Termina teniendo el incentivo a importarlo porque a lo mejor un proveedor extranjero le hace una oferta más barata, pero todo eso sucede por esa distorsión que se da contable y cambiaria que hace que se dificulten los encadenamientos internos, y a veces la solución en ausencia de un mercado cambiario convertible es dolarizar esa transacción para que no se expresen esas distorsiones en esas relaciones internas entre las empresas. Pero realmente considero y es lo que está recogido en el propio programa de estabilización, que el camino es al desarrollo del mercado cambiario, a poder este año como ya se anunció en la Asamblea Nacional, tener un mercado cambiario y también tener un nuevo mecanismo de gestión de asignación de las divisas que pueda funcionar para todos los actores económicos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ian Pedro nos decía de qué acompañar esta medida.

Lic. Adriano García Hernández: Pero ahí tienes el cuento del huevo y la gallina. No hay un mercado cambiario y para que haya mercado cambiario la oferta de divisa de ese mercado cambiario tiene que existir. Y por supuesto cuando tú tienes grandes limitaciones en la disponibilidad de divisa y la moneda nacional se está devaluando, el productor busca refugio en una moneda que no se deprecie, o sea, la moneda nacional. Y entonces si el exportador le paga en moneda nacional a un proveedor él dice cómo yo cierro mi ciclo productivo si cada vez se deprecia más. Entonces lógicamente hay que buscar una forma de que ese exportador pueda cerrar autónomamente su ciclo productivo y dar una solución a un problema que realmente se implementó; recordemos que en los años 90 cuando abrimos CADECA, la oferta de divisa era más que la demanda, o sea, el Estado compraba divisa en la CADECA y la invertía en sectores de bajo componente importado. Esa situación no es la de hoy por esa dramática e irregular pérdida de ingresos en divisa. Y entonces esa depreciación de la divisa más otro problema, que es importante dejarlo claro, porque hay quien piensa que todo esto va en función de que el Estado capte directamente para asignarla centralmente. Cuando hay un déficit tan grande de divisa es cuando más ineficiente es la asignación centralizada, es imposible, o sea la demanda es tan distinta a la oferta que centralmente la mejor supercomputadora cuántica y Big Data te imposibilita de hacer un mínimo. Entonces, esto va justamente enfocado a una dirección de descentralización donde el sector exportador más autónomamente, con independencia de la asignación de pueda cerrar su ciclo en ese sentido. Es importante después ver cómo se acompaña, pero dejar claro como posición con respecto a esto porque ciertamente la dolarización se da como una patología en la economía, o sea por todos esos efectos negativos, entonces hay que acompañarla desde el principio del antídoto que te permita salir después de ese problema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Y cuál sería ese antídoto entonces?

Lic. Adriano García Hernández: No es uno, son muchos antídotos, de eso podemos hablar.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Alguno de esos antídotos sobre todo pensando siempre en el pueblo.

Dr. C. José Luis Rodríguez García: Estamos entrando entonces en el uso que se va a dar de la divisa. Y ya él apuntaba una cosa que hay que subrayarla va a mantenerse una cantidad de divisa que se tiene que asignar centralmente porque va a sectores que no son autofinanciados, es decir, sectores que tienen que ver con la alimentación de la población, con las medicinas, etcétera que no reproducen ellos mismos, no están dentro de las capacidades de producir divisas por sí mismos. Y esto además lleva a otros elementos porque esa obtención de divisa al final nosotros tenemos que generarla vía la dolarización o vía otras decisiones a través de restablecer flujos financieros externos para el país, y eso pasa por un camino complejo pero indispensable que es la renegociación de la deuda externa, es decir, nosotros tenemos en ese sentido que entrar en un proceso de flexibilización para el pago de la deuda que permita que se afloje la tensión que hoy existe con los suministradores, con los acreedores del país los cuales no reciben ingresos importantes. Desde el año 2019 la deuda no se está pagando y a eso tenemos que buscarle el freno porque es una situación que nos cierra posibilidades de encontrar financiamiento. Hace un momento él hablaba del huevo y la gallina para exportar, hay que exportar más pero es que resulta que para exportar tú requieres tener dinero previamente. En la sustitución de importaciones, hace unos años se hizo el análisis, para sustituir un dólar de importación tienes que gastarte primero 15, 16 centavos de dólar, si no existe ese dinero como entonces sustituyes la importación. Es decir hay otro conjunto de medidas que tienes que ir aplicando también, en lo interno tienes que seguir trabajando el tema de la reducción de la inflación porque eso es un elemento que te sigue horadando o se va erosionando el valor de la moneda. Y lograr el equilibrio hasta que no exista una casa de cambio que permita un manejo más riguroso del tema tiene que ir por otras medidas que permitan que se reduzca la inflación. Por ejemplo tenemos exceso de liquidez, el año pasado la liquidez entró en el año a 397 000 millones de pesos al inicio y terminó en 700 000 millones de pesos, esa liquidez hay que buscar la manera aparte de la dolarización de cómo atraerla para que entre en el mecanismo de movimiento del banco y eso lleva a incrementos en las tasas de interés. Un ejemplo es buscar la manera de estimular el ahorro en ese sentido.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Incremento de las tasas de interés es que si yo deposito dinero en el banco ese interés no sea de 10 pesos al año sino que sea superior.

Dr. C. José Luis Rodríguez García: Tiene que ser una tasa de interés estimulante y para eso se hace por prueba y error. En el mundo se hace de esa manera cuando se sabe que va ocurrir un fenómeno que va a alterar completamente la dinámica exterior del país. Por ejemplo en Rusia, cuando la guerra con Ucrania tenía una tasa de interés de referencia del 9% y al día siguiente que se inició la guerra la subieron al 20%, con qué objetivo, que no se fuera el capital, porque cuando un país entra en guerra todo el mundo hace camino para salir de esa situación tan incierta en ese sentido.

Entonces tenemos que empezar a manejar una tasa de interés en mi opinión que permita iniciar un estímulo en esa dirección paralelamente con lo que estamos haciendo con la dolarización, es decir, buscar la manera también de bajar la presión inflacionaria dentro del país, y eso lógicamente tiene que ser uno de los destinos de esto. Y además, algo que se mencionó de pasada, una parte de ese dinero que se está recaudando hoy tiene que servir para dar respaldo a las tiendas en MLC que van a seguir funcionando porque tiene que tener en ese sentido una compensación la población que no tiene acceso a la divisa porque no tiene dólares pero tiene sus tarjetas de MLC. Una parte no digo que sea ni siquiera la mayor parte tiene que ir dirigida a restablecer ese mecanismo que permita la realización del valor de esa tarjeta en MLC. Por lo tanto, es lógico que la gente se sienta preocupada porque esa capacidad de compra es la que ellos tienen en este momento y la otra no está accesible. Entonces, se tiene que garantizar con lo que recaudas por aquí una determinada secuencia de suministros que permita ir normalizando un poco la oferta en MLC en ese sentido. A parte de buscar la manera de llegar a mayores ofertas en moneda nacional porque se tiene que encontrar el modo de paralelamente ir elevando el poder de compra de la moneda. Existen experiencias internacionales en este sentido muy interesantes.

Dra. C. Marxlenin Pérez: De la moneda nacional que es en la que se reciben los salarios y que por supuesto es el centro de la economía familiar. Vamos a hacer una pequeña pausa profesor porque hay muchos gurús del pesimismo que se han activado con este tema, pero nosotros tenemos un gurú que desde Jatibonico tiene algo que decirnos en versos.

El Gurú de Jatibonico

Dolarizar parcialmente

el mercado minorista,

ha sido una acción realista,

que tiene su inconveniente.

Por una parte, la gente

no cobra en moneda dura.

Mas, haciendo otra lectura

del polémico suceso,

no es desprecio por el peso,

es que la divisa apura.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Y antes de la pausa con nuestro querido Gurú de Jatibonico teníamos un tema que José Luis nos va a redondear ahora y que ya aprovecho para que lo podamos conectar con la preocupación número uno de hacer este programa que es, qué pasa con el pueblo, qué pasa con aquellas personas que no tienen en su fuente de ingresos divisas con una medida de este tipo. José Luis redondeamos la idea donde la dejamos y ya les dejo el pie abierto para sus opiniones.

Dr. C. José Luis Rodríguez García: Hago referencia a que hay procesos de dolarización y desdolarización internacionalmente que son comprobables y visibles, uno de los casos es Venezuela. En Venezuela, por ejemplo con un nivel de inflación inimaginable de 118 000 porciento de inflación en el 2018 decidió pasar a un sistema de dolarización parcial de la economía. Empezó abriendo sus casas de cambio, lo que aquí llamamos CADECA, para tratar de estabilizar el valor del bolívar que era la moneda con la que cobraban todos los empleados estatales, un sector importante de la economía venezolana. ¿Qué hicieron en este sentido? Nivelaron la actividad económica. Esa dolarización le permitió retomar recursos que no estaban a la mano en ese momento, empezar a pagar deudas, lo cual les abrió nuevos créditos, les llevó a posibilidades de abastecimiento del mercado interno y además llegaron a un nivel de dolarización donde el 60 porciento de las operaciones de cambio de personas naturales y de personas jurídicas se hacía en divisa. Trataron de evitar la devaluación más acelerada de el bolívar, y llegaron a determinadas medidas de ajuste y plantearon tasas de cambio por ejemplo de 28, 27 bolívares por dólar. Hicieron una política muy activa de intervención cambiaria al destinar muchos recursos, a partir del petróleo, de divisa para estabilizar la tasa de cambio con el bolívar. El bolívar se devaluó pero no a la velocidad que el mercado hubiera podido hacer si no se interviene. Y lograron en este sentido primero detener la depreciación del bolívar, la tasa hoy está a 40, 42 tal vez un poquito más de 28, no es una gran devaluación la que han tenido. Por otro lado, las operaciones de actividad de mercado libre no controlada por el Estado en divisa bajaron del 60 porciento al 32 porciento. Hoy hay más operaciones creciendo en bolívares que en dólares como se hizo anteriormente, es decir, están en un proceso de desdolarización que está dándole, por ejemplo que la tasa de crecimiento de hoy de Venezuela es el 6.5 porciento. Por lo tanto, quiere decir que en la economía real se están reflejando los efectos de una política que puede tener sus riesgos, tiene sus problemas, todo lo que se quiera pero dio resultado para salir del marasmo que tenían ellos en el año 2018, donde simplemente con una inflación que era inimaginable, un 118,000 por ciento era imposible manejar la economía de ese país. Y muy importante, compensando siempre los ingresos de la población no mediante entrega de efectivos sino mediante la entrega de bonos que te da un control mayor sobre dónde puede dirigir el gasto de esa persona que recibe un bono. El año pasado pusieron un bono de 30 dólares para compensar la depreciación que estaba teniendo el bolívar en el mercado.

Entonces, hay experiencias del proceso y nosotros logramos empezar a desdolarizar cuando aumentaron los ingresos externos y pudimos tener una oferta en moneda nacional mayor. ¿Cuándo ocurrió eso? Después del 2004 que es el momento en el cual se saca el dólar de circulación y empieza un mercado a ampliarse en ese sentido y va disminuyendo la importancia del mercado en MLC que se mantuvo pero ya no con la supremacía que tenía en la oferta de productos anteriormente. O sea, hay ejemplos que demuestran que se puede hacer un proceso de dolarización parcial y después de desdolarización pero tiene que venir un impacto en la economía real, bien sea por una vía o por otra.

Lic. Adriano García Hernández: Entiendo muy bien la preocupación del Gurú con la población y que sea referido a la dolarización minorista pero la dolarización del comercio minorista no es lo esencial de este cambio. Realmente la dolarización, ya se dijo en la Mesa Redonda, en la circulación minorista no debe pasar del 10 porciento cuando más, y es con objetivos muy concretos de recuperar ciertas actividades que tienen potencial y capacidad subutilizada, pero aquí lo fundamental justamente es para evitar lo que incluso pasó como experiencia, que no puede conectarse, porque se desvaloriza la fuente nacional, la importancia de los recursos nacionales, excluye del circuito de la divisa a productores que sustituyen importaciones que tienen un impacto muy grande. Y la política que se concibe está pensada justamente para ese mercado mayorista que pueda incorporar productores que sustituyan importantes importaciones, incluso está la propia reactivación del sistema eléctrico por el esquema de CUPET que tiene una efectividad tremenda en la asignación de divisa y que no se había podido hacer como corresponde. Pero además el sector exportador, por eso insistía que el proceso hay que verlo integralmente, se sabe que la tasa de cambio oficial no representa las condiciones reales de la economía. Por lo tanto, el sector exportador cuando tiene que dinamizarse hay que acompañarlo de muchas más cosas, de esquema de autofinanciamiento, de otras medidas a partir de la compensación; puede ser que tú le digas a un sector exportador que tiene la forma autónomamente de cerrar su circuito de divisa de forma flexible pero se le van los trabajadores porque no le puede subir el salario porque la tasa de cambio es de 1 por 24. Entonces al final, la economía es una integridad y se va fuerza de trabajo calificada para otros sectores. José Luis lo planteaba, realmente el caso de Venezuela es un caso, el caso de Uruguay tuvo dolarización parcial, claro, no es comparable porque no fue por una dramática caída tan grande como la de Venezuela pero realmente el caso de Uruguay salió de la dolarización. O sea, no es que sea imposible, hay experiencia incluso interesante y especialistas cubanos que lo han estudiado muy bien el tema de Uruguay. Y el caso de Ecuador que es de duración total, ahí sí es un gran signo de interrogación de cómo salir. Pero realmente lo que se va a hacer de los esquemas de autofinanciamiento de incentivos al inversor extranjero puede que genere una disciplina de mercado donde es mucho más eficiente más seguro invertir porque no está a expensa de una inestabilidad monetaria. Entonces en ese ambiente el proveedor del sector exportador y el propio exportador puede razonar si le conviene más importarlo que producirlo en el país, o sea, el propio exportador está poniendo un criterio de asignación que no es central y que justamente va a tener como referencia el mercado internacional. Por lo que existen una serie de cuestiones que tienen que ver integralmente de la inversión extranjera, de incentivos al exportador, arancelarios, fiscales que se tiene que integrar y conducir bien. Por eso insisto mucho que no solo es un tema de planificación, es un tema de cambio en la dirección y la gestión pública que va hacia una descentralización; pero tiene que haber una manera de gestionar si voy a encadenar a un productor y eso es estable, y ese mercado se comporta con estabilidad, que fue una de las peores cosas que pasó con las tiendas MLC que no se lograba la estabilidad. Si yo quiero lograr estabilidad yo tengo que hacer un acuerdo vinculante que el Estado diga yo pongo esto pero exijo y el productor dijo yo pongo esto pero también exijo si después tú no cumples no puede ser que no pasó nada por causa de fuerza mayor; esa forma de contratar modelos de negocios, se explicó mucho en la Mesa Redonda, en TRD cómo están evolucionando modelos de negocios ya de pasar de contrato compraventa a verdadero encadenamiento.

Dra. C. Marxlenin Pérez: MLC que por cierto se mantiene que también se veía que era una de las preocupaciones que más salía en la opinión del pueblo.

Lic. Adriano García Hernández: Justamente la manera de poder dinamizar el mercado MLC tiene como condición anterior dinamizar una captación de dinero fresco y de nueva fuente de financiamiento que pueda derramar hacia ese mercado y que se pueda después. No se renuncia a los compromisos de la MLC pero lógicamente cuando hay una cantidad de dinero en circulación muy grande, cuando hay deuda vencida, si todo ese dinero entra a presionar en la demanda por supuesto que no se puede dinamizar la economía, o sea, hay un problema de secuencia de cómo establecer esa política, cómo conducirla de forma tal que se vayan articulando y es un reto de coordinación de política importante entre las instituciones, entre los niveles centrales e intermedios de base.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ian Pedro hacia los últimos minutos, sé que tienes muchas cosas que agregar pero a manera de resumen.

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: Definitivamente la dolarización no es el camino para el desarrollo nuestra economía. Estamos en una situación que los propios desequilibrios monetarios, la propia inconvertibilidad de la moneda nacional, es decir, tenemos una moneda nacional que no es convertible, que no le permite cerrar los ciclos productivos a nuestras empresas, son elementos que presionan, como ya les decía, que de manera emergente haya que tomar medidas desde la institucionalidad que generan un nivel de dolarización parcial en nuestra economía. ¿Con qué objetivo? Con el objetivo de que no se detenga la actividad económica y por tanto que la economía real responda y cree el valor que necesitamos para poder salir adelante de la compleja situación en la que estamos. Y por esa razón es que no es una dolarización total, con una dolarización total uno obtiene todos los beneficios que tiene una dolarización, toda esa disciplina monetaria fiscal, no puedes tener déficit fiscal porque tú no emites esa moneda. Es decir, la dolarización en cierta medida te disciplina pero te hace perder soberanía monetaria, te anula la política monetaria, te quita flexibilidad en el manejo de las políticas económicas, te genera vulnerabilidades en la estabilidad del sistema financiero porque cuando puedes salvar a los bancos de la moneda nacional con la moneda extranjera no es igual. Por tanto, hay muchos riesgos en la dolarización que como no es el camino implica por eso estamos en un estadio de dolarización parcial y no una dolarización total.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Porque una dolarización total sería un punto de no retorno?

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: La dolarización total sería un punto de no retorno, tiene ciertos beneficios pero también tiene ciertos costos sobre el crecimiento, sobre el desarrollo y realmente no es lo que se busca.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Desde nuestra economía cubana, socialista.

Lic. Ian Pedro Carbonell Karell: Que además es una economía que está asediada. Dicen que el sistema monetario financiero es como el sistema sanguíneo en el cuerpo humano. Entonces que la sangre sea nuestra no una transfusión de una sangre extranjera. A lo que me refiero es a que no se va a permitir la dolarización total.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Con esa idea que me encanta, que la sangre siga siendo nuestra, que significa que sigue siendo socialista, vamos a dejar el debate aquí porque se nos acaba el tiempo pero seguro que es un tema que vamos a seguir tratando en próximas emisiones. Una vez más les agradezco que hayan llegado con nosotros a este análisis económico, que hayan participado con sus comentarios, sus opiniones, su experiencia de otras épocas que también salieron victoriosas de un proceso similar. Sobre este tema qué piensa usted. Recuerde que no basta con interpretar sino que juntos debemos participar para transformar nuestra realidad, yo cuento con usted para hacerlo desde el socialismo cubano. Nos vemos pronto.

Transcripción: Ileana Reyes Sánchez, Yusleydis Seuret Gómez/ IDEAS Multimedios

En video, el programa

jueves, 6 de febrero de 2025

Dolarización parcial: ¿Qué pasa con el comercio mayorista y minorista? (+ Video)

 Por: Randy Alonso Falcón, Oscar Figueredo Reinaldo, Claudia Fonseca Sosa, Gabriel Mok Rodríguez

Aracelys Cardoso Hernández, viceministra de Comercio Interior, al iniciar su intervención en la Mesa Redonda, reconoció que hay una oferta deficiente en moneda nacional a partir de la contracción de la producción y el déficit de divisas, lo que no permite reaprovisionar este comercio.

Comentó que, a partir de la flexibilización en el año 2022, la política sectorial en el Comercio Interior permitió la aplicación de varias modalidades de negocios en el comercio mayorista y minorista para obtener ingresos en divisas para el país, con el fin de ofrecer en el futuro ofertas en moneda nacional que beneficien a la población.

“Se han aprobado 15 negocios de comercialización mayorista y minorista; de ellos, 8 están vinculados con el sistema empresarial atendido por el sistema de comercio interior. Uno se realiza mediante un contrato de asociación económica internacional. Los tres primeros están dedicados a la comercialización mayorista, y cinco son empresas mixtas que tienen aprobada la comercialización mayorista y minorista de bienes de consumo y productos varios para la población”.

Al comentar sobre los principios que sustentan la comercialización mayorista, la viceministra explicó que se debe garantizar el suministro de materias primas e insumos que fomenten la producción nacional y local. Además, se aspira a “ubicar productos de primera necesidad, como productos de higiene y aseo, útiles del hogar y productos alimenticios”.

Sobre los atractivos para la contraparte extranjera, dijo que Cuba cuenta con una red de almacenes convencionales y especializados ubicados en todo el país. “Contamos con fuerza calificada; se han creado sociedades mercantiles que facilitan las asociaciones. Igualmente, es un mercado al que tendrán acceso todos los actores de la economía”, agregó.

Subrayó que estos modelos de negocios permitirán reanimar las capacidades instaladas. “Se están realizando procesos inversionistas en las instalaciones que no solo mejoran las condiciones de las instalaciones, sino que crean empleos y proporcionan insumos para las cámaras de frío de las 31 empresas de frío que hay en el país”.

Los ocho proyectos en el Comercio Interior provienen de siete países, comentó Cardoso Hernández.

Al dialogar sobre el comercio minorista, la viceministra del Mincin dijo que se busca acercar a la población productos de primera necesidad de calidad a precios competitivos para aquellos que puedan acceder a esta red minorista. Asimismo, “se promoverán artículos que empleen energías renovables. Buscamos un comercio que esté bancarizado, aunque hay comercios que tienen aprobada la comercialización de dólares en efectivo”.

Para los proveedores, dijo, “esto es beneficioso porque les permite el pago directo para su reaprovisionamiento”.

“Hay proyectos para todo el país, pero se ejecutarán por etapas, progresivamente. Ya hay proyectos aprobados para Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Matanzas, Camagüey, etc.”.

Mercalhabana S.A.: Una nueva apuesta para fortalecer el comercio mayorista

El Ministerio de Comercio Interior ha dado un paso significativo en la reorganización del sector alimentario con la creación de Mercalhabana S.A., una sociedad mercantil diseñada para impulsar el desarrollo de negocios en el comercio mayorista y minorista, afirmó en el programa televisivo su vicepresidenta, Yaimara Pérez Barrera.

La directiva agregó que esta nueva estructura, que representa a un sistema de 22 empresas mayoristas, tiene como objetivo principal participar como accionista nacional en inversiones extranjeras, así como gestionar importaciones y exportaciones autorizadas para abastecer el canal mayorista del país.

Agregó que Mercalhabana S.A. nace como la puerta de entrada de este sistema empresarial al desarrollo de negocios, actuando como gestora y promotora de proyectos para el sector mayorista de alimentos.

La sociedad cuenta con una infraestructura logística que incluye almacenes convencionales y tradicionales distribuidos en todo el territorio nacional, además de la Empresa Nacional de Frigoríficos, que aporta capacidades de refrigeración y congelación esenciales para el esquema de negocios en inversiones extranjeras.

La vicepresidenta de Mercalhabana S.A. comentó que la infraestructura actual presenta un notable deterioro y obsolescencia tecnológica, lo que dificulta los procesos productivos y de comercialización. Ante este desafío, la sociedad ha priorizado en su estrategia la recuperación de infraestructuras, la incorporación de tecnología y la modernización del equipamiento. Entre los insumos necesarios destacan traspaletas, montacargas y materiales aislantes para el sistema frigorífico, elementos clave para mejorar la eficiencia del sector.

A pesar de su reciente constitución, Mercalhabana S.A. ya ha concretado un negocio en modalidad de empresa mixta para el comercio mayorista y minorista, y explora otras dos oportunidades en la misma línea, señaló Pérez Barrera.

Además, la sociedad ha implementado formas alternativas de comercialización, como la venta de productos en consignación y en régimen de depósito aduanero, esta última con un desarrollo estable desde el segundo semestre de 2024. Estas modalidades han permitido un reaprovisionamiento parcial del sistema mayorista, aliviando en cierta medida la escasez de productos de primera necesidad, dijo.

Pérez Barrera explicó también que en un contexto económico donde las divisas son escasas, Mercalhabana busca optimizar costos logísticos, desde el transporte hasta la distribución final, con el fin de ofrecer precios más competitivos y accesibles para el consumidor.

La sociedad también ha trabajado en la búsqueda de incentivos para atraer inversores extranjeros, destacando las oportunidades que ofrece el mercado cubano y su infraestructura para posicionar mercancías en plaza, dijo.

Señaló que los proyectos de Mercalhabana benefician tanto al sector estatal como a los actores de la economía no estatal, alineándose con las políticas gubernamentales que priorizan el rol del Ministerio de Comercio Interior en el comercio mayorista y la importación de mercancías.

Subrayó que la sociedad aspira a garantizar un flujo constante de productos, inicialmente en divisas, pero con el objetivo final de abastecer de manera sostenible al sistema mayorista y, por ende, a la población.

Empresa Mixta Alma Caribe S.A.

Alma Caribe S.A. es una empresa mixta que tiene como objeto social la comercialización mayorista y minorista de productos alimenticios y no alimenticios, tanto de la producción nacional como de la importación, explicó Sonia Rivero Batista, gerente cubana.

Agregó que, en el ámbito de la inversión extranjera, se ha identificado por Alma Caribe varios objetivos, entre ellos la pretensión de abastecer el mercado cubano con productos de alta calidad, poder satisfacer las demandas del comercio mayorista y minorista. “En una primera etapa se ofertarán, fundamentalmente, productos alimenticios, de aseo e higiene. En una segunda etapa, se irán incorporando una variada gama de otras líneas de productos”.

Otro objetivo identificado por la empresa es garantizar el suministro estable de materias primas, de bienes de consumo e insumos que necesitan las formas de gestión no estatal para poder desarrollar la producción, la industria nacional en Cuba.

Informó que la empresa abrirá próximamente una primera tienda, que está ubicada en 23 y 6, en el Vedado capitalino. “Hemos estado estudiando los stocks de mercancías que tenemos ya disponible para la apertura de la tienda y también la rotación que estimamos pueden tener estos productos, para poder diseñar un ciclo logístico que nos permita mantener una estabilidad en la oferta, y así evitar baches de abastecimiento”.

En ese sentido, Rivero Batista dijo que se han estudiado experiencias de otros mercados como “3era y 70”, en Playa. “Estamos haciendo contrataciones, negociando con proveedores nacionales que también forman parte de la cartera de proveedores de estas tiendas y, a través de ellos, estamos evaluando cómo se comporta el movimiento de estos productos, la demanda que tienen”.

Además, “estamos participando en entrevistas con clientes de las tiendas recaudadoras en MLC, que nos dan una referencia estimada del precio al que nosotros podemos comercializar nuestros productos, a partir de que es una pretensión nuestra garantizar productos con precios competitivos que permitan a la población tener acceso a ellos”.

Puntualizó que el objetivo de estos negocios es captar divisas que puedan contribuir al desarrollo de la industria nacional.

“Para nosotros representa una fortaleza contar con la disponibilidad de estos productos en el país, porque nos permite tenerlos a nuestro alcance en menor período de tiempo con costos más baratos. Eso posibilita encadenarnos con estos proveedores nacionales”, comentó Rivero Batista.

Aseguró también que se han ganado la confianza de los proveedores a partir del alcance del proyecto y la garantía financiera que ofrece. Gracias a esto ya cuentan con productos de excelente calidad.

Rivero Batista explicó que este proyecto comercializará de forma mayorista, minorista y en línea. “Lo hemos concebido en dos etapas. En la primera está prevista la comercialización fundamentalmente de productos alimenticios y las líneas de productos de aseo, higiene y limpieza. En el caso del comercio mayorista, tenemos en cuenta los actores económicos estatales y no estatales”.

La subgerente de Alma Caribe señaló como aspecto indispensable en esta primera fase, el arrendamiento de tiendas. Para ello están reparando primeramente dos establecimientos, y luego incorporarán durante el transcurso del año dos tiendas modulares.

“Estas tiendas modulares tendrán mayor capacidad, alrededor de 1000 metros. Nos permitirá incorporar otras líneas de productos y tener más alcance. Al finalizar la fase uno tenemos previstas un total de 15 tiendas en La Habana”.

Según confirmó Rivero Batista, en la segunda etapa del proyecto pretenden llegar a las 50 tiendas en el resto del país y 48 de ellas serán nuevas construcciones. Estas tendrán un diseño atractivo y se está evaluando la incorporación de otros servicios, además de la comercialización, con diversas líneas de negocio. Paralelo a esos procesos ya está en desarrollo una plataforma de comercio en línea.

Durante su intervención, Cardoso Hernández comentó que a partir de la comercialización mayorista se podrá llegar a un mercado sólido y estable, para lograr la renovación de la industria cubana. Así estos productos se convertirán en ofertas para la población.

“El comercio interior en moneda nacional es y seguirá siendo mayoritario en nuestro país. La población debe tener confianza, pues a pesar de la situación que hoy muestra el mercado cubano, es una prioridad del Estado y de nuestro ministerio que sigan siendo mayoritarias las ofertas en moneda nacional”, aclaró.

Agregó, además, que la comercialización en divisa es necesaria para captar el presupuesto que se requiere por parte del Estado cubano y asegurar todos los programas sociales que desde diferentes sectores de la
economía se les brinda a la población.

“La dolarización parcial de la economía es una proyección transitoria a corto plazo, pero necesaria para la captación de divisas. El Estado cubano es quien dispondrá y definirá las prioridades de esa divisa en correspondencia con lo que demanda la población, su economía, industria y progreso”, concluyó Aracelys Cardoso Hernández.

En video, la Mesa Redonda

martes, 4 de febrero de 2025

Dolarización parcial de la economía cubana: apuntes para el debate

 «La apertura de las tiendas con pagos en efectivo es una continuidad — bajo una nueva modalidad — del proceso de dolarización iniciado en octubre de 2019, con un esquema muy similar de segmentación del consumo…»

Redacción Alma Mater·


Ilustración generada con IA.


Por Joel Ernesto Marill Domenech 
                                                                                             
                                                         (I)

En días recientes el tema de la dolarización ha vuelto a acaparar titulares en Cuba. La combinación del anuncio por parte del primer ministro sobre la profundización de la dolarización parcial en el país, y la posterior apertura de comercios estatales que operan aceptando dólares en efectivo, ha reavivado el debate sobre lo que es un hecho consumado: Cuba es una economía parcialmente dolarizada desde octubre de 2019, ya sea esta dolarización mediante efectivo o con dólares en tarjeta — llamados MLC — .

Este trabajo trata de responder las preguntas siguientes: ¿Qué es la dolarización? ¿Qué formas adopta en Cuba? ¿Cuáles son sus causas? y ¿Cuál sería una posible hoja de ruta para encaminar el país hacia la desdolarización?

Dolarización parcial: ¿de qué estamos hablando?

La palabra «dolarización» es una forma genérica de referirse a un proceso que en la literatura económica también es denominado «sustitución monetaria». La dolarización o sustitución de moneda es un proceso mediante el cual, una moneda — comúnmente una divisa como el dólar — desplaza en sus funciones a una moneda nacional.

Dado que en muchas experiencias históricas dicho proceso ha ocurrido empleando como moneda sustituta el dólar americano, es común referirnos a dicho proceso como «dolarización» pero en principio podría ocurrir en base a cualquier moneda extranjera.

Cuando hablamos de desplazamiento de funciones, nos referimos generalmente a tres fundamentales: a) medida de valor — moneda en que se fijan precios —; b) medio de circulación — moneda en que se realizan transacciones  ; c) medio de atesoramiento — moneda en la que se ahorra o se mantiene saldos de liquidez — .

Este proceso de sustitución de funciones puede ser a su vez parcial o total. En el primer caso, la moneda nacional continúa circulando y cumpliendo funciones de conjunto a la divisa sustituta, como experiencias se encuentran las de Uruguay o Perú. En el segundo proceso: dolarización total, la moneda nacional es completamente desplazada de sus funciones y remplazada por una moneda extranjera, tales son los ejemplos de Ecuador o El Salvador.

A su vez los procesos de dolarización pueden ser «de hecho» o de «de derecho», o visto de otra forma pueden ser procesos informales o formales. Una dolarización «de hecho» o informal es cuando los agentes económicos comienzan a realizar sus operaciones en una moneda diferente a la nacional sin que ninguna regulación estatal introduzca dicho cambio. Una dolarización «de derecho» o formal es cuando jurídicamente se reconoce el funcionamiento de una o múltiples monedas extranjeras en la economía nacional.

Finalmente, muy relacionado a la clasificación anterior, la dolarización puede ser también entendida como un proceso espontáneo o una política económica. En el primer caso, comúnmente agentes económicos privados — empresa u hogares — deciden comenzar de forma espontánea a operar en una moneda extranjera debido a la inestabilidad de la moneda local. En el segundo caso, la dolarización se introduce como una política económica del Estado, tanto con el objetivo de dolarizar completamente la economía como de dotar a los agentes económicos de una segunda moneda legal más estable.

Dolarización en Cuba: Una mirada a dos formas particulares de dolarización

La dolarización parcial en Cuba tiene características similares a otras experiencias de dolarización en la región, aunque también varias diferencias notables.

En el caso cubano existen dos dimensiones fundamentales en donde se da un proceso de dolarización oficial: a) Dolarización del comercio minorista estatal — tiendas en divisas — b) Dolarización de transacciones inter-empresariales.

Igualmente existen otros espacios de dolarización informal en operaciones de grandes importes entre agentes económicos privados o los hogares, como venta de contenedores y otros productos a nivel mayorista, así como compra/venta de casas, carros etc. Así mismo, hay un nivel menor de dolarización en las transacciones minoristas del sector privado, donde en muchos casos se acepta por igual pagos en moneda nacional y en cualquier divisa.

En el caso de la dolarización oficial es importante entender que la misma no comenzó en diciembre de 2024, con la apertura de los comercios que aceptan pago en dólares en efectivo. Cuba es una economía parcialmente dolarizada desde octubre de 2019, con la apertura del comercio minorista en dólares en tarjeta.

Las denominadas «tarjetas MLC» no son más que un genérico para cuentas en dólares en el sistema bancario. Todos los saldos MLC o precios en MLC en las tiendas en Cuba son saldos y precios en dólares. A diferencia del CUC, que era una moneda nacional, el MLC no es una moneda, es una cuenta en divisas que puede nutrirse depositando en múltiples monedas extranjeras y cuyo saldo siempre fue expresado en dólares. Como las denominadas «tarjetas Clásicas» son también cuentas en dólares en el sistema financiero.

En términos generales, la apertura de las tiendas con pagos en efectivo es una continuidad — bajo una nueva modalidad — del proceso de dolarización iniciado en octubre de 2019, con un esquema muy similar de segmentación del consumo, aún y cuando incluya tiendas donde las «viejas» cuentas MLC no pueden servir como medio de pago.

Sin embargo, nada de esto dice mucho sobre el por qué de la dolarización. O responde a la pregunte: ¿Qué lleva a adoptarse la dolarización como una política económica oficial?

Una reflexión sobre las causas y su rol en la economía

A nivel internacional, y como un punto de partida para entender los procesos de dolarización, podríamos decir que hay dos causas fundamentales por las que una economía se dolariza:

1.Inestabilidad macroeconómica: por ejemplo, grandes déficits fiscales que expanden la masa monetaria y causan una depreciación y volatilidad del valor de la moneda, lo que lleva a los agentes económicos a buscar refugio en monedas más estables que les permitan operar, tener una referencia sólida de precios y ahorrar en una moneda que no pierda aceleradamente su valor.

2.Restricciones institucionales: relacionadas con controles cambiarios y deficiencias de los mercados de cambio. Si los agentes económicos locales — las empresas o la población — no pueden o tienen dificultades para cambiar su moneda nacional a divisas, para realizar sus actividades económicas, debido a controles de cambio o inexistencia del mercado cambiario, se generará una tendencia a emplear directamente divisas para sus operaciones.

Existen diferentes grados en que estos procesos pueden expresarse. Ha ocurrido dolarización en economías con muy pocas restricciones en los mercados cambiarios, pero que la inestabilidad macroeconómica y la depreciación cambiaria hacían imposible ahorrar o fijar precios estables en la moneda nacional.

En el otro extremo, en economías con muy baja inestabilidad macroeconómica, pero con restricciones tan fuertes al cambio de moneda nacional por divisas — debido a controles del Banco Central — , los agentes se han visto impulsados a operar directamente en dólares para saltarse dichas restricciones institucionales.

En el caso de Cuba, en los años recientes, dos argumentos centrales han sido empleados para la explicar los procesos de dolarización:

1.El primero es que la dolarización sirve como un medio para captar remesas que entran al país. Un argumento análogo que llevó a la apertura de Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) durante el Periodo Especial.

2.El segundo argumento, es el de facilitar las operaciones interempresariales. Permite a algunos exportadores retener y operar directamente en divisa para mejorar el escenario en que realizan sus operaciones productivas.

A primera vista pareciera que estos dos argumentos no están muy relacionados a las causas internacionales antes planteadas. Sin embargo, esto sería una lectura superficial que no permite profundizar en las particularidades del entramado económico cubano.

Por ejemplo: ¿Por qué las empresas de comercio minorista estatal en vez de vender en dólares no venden en pesos, y se reabastecen canjeando dichos pesos en un mercado cambiario? ¿porque las empresas exportadoras necesitan operar en divisa para garantizar su reaprovisionamiento a lo interno de la economía pagando en dólares a otras empresas?

Cuando se analiza a profundidad, todo termina en un elemento similar: la ausencia de un mercado cambiario formal — entiéndase lo que para el mundo podría explicarse como una restricción institucional — . Al no existir un mecanismo clave como el mercado cambiario, los agentes estatales se ven impulsados a operar en divisa, porque de operar en la moneda nacional no cuentan directamente con un mecanismo para cerrar sus ciclos productivos.

El argumento anterior es equivalente tanto para las empresas que venden al mercado interno — las tiendas minoristas estatales — , como para las operaciones de exportadores con sus proveedores. En estas últimas, el exportador que genera la divisa se ve impulsado a pagar con dicha divisa a lo interno de la economía — a su proveedor nacional — , porque de realizar el pago en moneda nacional, este último no tendría los mecanismos o el espacio institucional para canjear dicha moneda a divisas e importar parte de los insumos que requiere y que no se encuentran en el mercado local.

Existen al menos dos elementos claves que han estado en el origen e impulsado la dolarización parcial de la economía: a) por un lado, la inexistencia del mercado cambiario oficial, que limita la posibilidad de los actores económicos de convertir sus saldos en moneda doméstica a divisas, a fin de cerrar sus ciclos productivos; b) los crecientes desequilibrios monetarios derivados de la monetización de los déficit fiscales, que han profundizado la inestabilidad e inconvertibilidad de la moneda nacional.

En tiempos de bonanza, cuando no es escasa la divisa para asignar centralmente, es posible que muchas operaciones empresariales se dieran en moneda nacional porque existía un mecanismo de acceso a moneda extranjera mediante las asignaciones centralizadas. Sin embargo, cuando la divisa comienza a escasear y el nivel de demanda de las empresas es muy superior a la oferta de divisa real, los mecanismos centralizados comienzan a operar erráticamente, hacia una tendencia clara: penalizar al sector productivo.

Supongamos un escenario donde la divisa se convierte en un activo cada vez más escaso, a la par de que hay más dinero en circulación, por lo que su demanda por parte de las empresas no hace más que subir. Sin embargo, su precio oficial sigue siendo el mismo: 24 CUP x 1 USD.

Sin señales claras de tipo de cambio, asignar centralmente divisas extremadamente escasas, entre demandas cada vez más grandes, es una tarea impracticable.

En las condiciones concretas de Cuba, la dolarización juega un segundo rol particular: implica un mecanismo más o menos descentralizado de asignación de divisas, que sustituye — para los agentes dolarizados — la asignación central.

Este proceso de asignación horizontal garantiza que las empresas que generen divisa — exportadores o ventas internas en dólares — puedan acceder a las mismas y reaprovisionarse, así como elegir a qué proveedores nacionales pagarles/asignarles divisas para operar.

En tal sentido, la dolarización parcial puede jugar un rol positivo a corto plazo, garantizando que actividades productivas tengan continuidad. Actividades que de ser sujetas a una asignación central pudieran no ocurrir y por tanto, asistir a un empeoramiento de las condiciones productivas.

Si no se entiende este rol de la dolarización, en ausencia de una moneda estable y mecanismos que garanticen la convertibilidad — tales como el mercado cambiario —, podría subestimarse los retos de un eventual proceso de desdolarización.

Esto no implica que la dolarización sea en sí mismo un esquema deseable, o que no venga aparejado a costos importantes. Creo conveniente sistematizar aquí alguno de los mismos:

a) La dolarización supone una segmentación de mercados por monedas que licúa/reduce — tal vez más de lo necesario — la capacidad de compra de los saldos nominales en moneda nacional — tanto de los hogares como las empresas — .

b) Al mismo tiempo genera demanda interna de dólares que termina por presionar sobre el mercado informal, la depreciación del tipo de cambio y la inflación en pesos.

c) A nivel de política económica, limita la efectividad de la política monetaria y cambiaria, se pierde la efectividad del tipo de cambio como variable critica de política.

d) Incrementa la inestabilidad y la vulnerabilidad financiera, la posibilidad de descalces en el sistema bancario y los impactos ante una devaluación.

e) En el caso de la economía cubana, implica también una segmentación del tejido empresarial, que puede inducir a la consolidación de incentivos a la importación, y que previene una plena integración del tejido económico.

Emplear la dolarización ante la imposibilidad de articular otras políticas a fin de estabilizar la economía siempre ha sido una alternativa — lo fue en Cuba en los 90s y así en otros contextos — . Sin embargo, tener una estrategia clara que permita crear las condiciones necesarias para superar la dolarización en cuanto se dé la oportunidad, es también un elemento vital. Algunas ideas sobre dicha estrategia centrarán la segunda parte de este trabajo.

(II)

«Sin estabilidad macro y crecimiento productivo no hay desarrollo ni bienestar posible, da igual la moneda con la que el país opere»

En la primera parte de este trabajo se expusieron algunas ideas generales sobre la naturaleza, causas y el rol que juega la dolarización en la economía cubana. Y se desarrollaron dos argumentos claves:

a) Que la dolarización parcial oficial en Cuba es el resultado de dos procesos fundamentales: por un lado, la inestabilidad e inconvertibilidad de la moneda nacional producto de la monetización del déficit fiscal, por otro y fundamentalmente, la inexistencia de mecanismos que garanticen la convertibilidad del peso cubano.

Ante la inexistencia de esquemas como un mercado cambiario oficial funcional, con un tipo de cambio que permita a los agentes económicos estatales canjear los saldos en moneda nacional a divisas — al tipo de cambio de mercado — , las empresas ven interrumpido sus procesos productivos al operar en moneda nacional, lo que impulsa y presiona, en un grado cada vez mayor, a dolarizar la economía.

b) En segundo lugar, se argumentó que, aunque no constituye un proceso deseable, en ausencia de un mercado cambiario funcional, la dolarización puede jugar un rol importante en la economía, como un mecanismo descentralizado de acceso a las divisas, alternativo a los esquemas centralizados, que en un momento de escasez de divisas y excesos de moneda nacional, tienden a penalizar la activad productiva.

Determinado grado de dolarización garantiza el reaprovisionamiento de empresas que generan divisas por la exportación y las ventas internas en dólares, así como viabilizar encadenamientos productivos con productores nacionales, que de otra forma tendrían bajas probabilidades de acceder a divisas — desde un esquema centralizado — , lo que contribuye a sustituir importaciones y reactivar actividades económicas.

Si bien la dolarización parcial de la economía cubana es una decisión de política económica y no un proceso espontaneo, como en otras experiencias, dado que las empresas estatales solo pueden dolarizarse en función de una política pública expresa, esto no supone que no esté respondiendo a factores y causas objetivas, y no juegue un rol determinado en las condiciones específicas en que se desarrolla la economía cubana.

En esta segunda parte del texto se analizará porqué la economía no puede desdolarizarse de una forma acelerada, y por qué es necesario crear condiciones previas para ello. Posteriormente se propondrán algunas ideas generales de cómo entender este proceso de creación de condiciones, y qué elementos son necesarios que estén presentes antes de iniciar un proceso de desdolarización. Por último, se esbozarán apuntes sobre qué es posible alcanzar y qué no, con un proceso de desdolarización.

Economía cubana bajo un esquema dolarizado. Premisas de la desdolarización

La dolarización es ya un proceso en curso y, como vimos, con causas objetivas relacionadas a la estabilidad monetaria y las deformaciones cambiarias en el país.

Desmontar este mecanismo dolarizado no es tanto una cuestión de decretar/regular jurídicamente en qué moneda operan las empresas, algo que en su mayoría podría realizarse de la noche a la mañana — al menos en el segmento estatal — , sino es también una discusión sobre mecanismos económicos: ¿qué mecanismo económico debería remplazar la dolarización parcial en su papel de esquema para el acceso a divisas de los agentes económicos?

Forzar la economía a desdolarizarse sin condiciones previas puede traer resultados poco satisfactorios: desde interrumpir cadenas productivas basadas en la dolarización sin alternativa viable, hasta generar incertidumbre en inversores internacionales o ahorradores locales que fuercen la salida de los primeros o la retirada de los ahorros de los segundos.

En términos muy generales, el contexto ideal para una desdolarización es el siguiente: un entorno de baja inflación, con un esquema cambiario estable, que garantice la convertibilidad de la moneda nacional, al menos en algunos circuitos críticos de la economía.

Este escenario permitiría garantizar la continuidad de los procesos productivos — al garantizar un mecanismo descentralizado mediante mercado de cambios de acceso a la divisas — , y generaría confianza en los que hoy operan en divisas — incluyendo inversores extranjeros — de que su actividad económica continuará siendo viable.

Adicionalmente, el incremento de los ingresos externos por exportaciones permite generar un escenario más propicio para enfrentar un proceso de desdolarización. Tanto por el efecto directo que más exportaciones pudieran tener sobre el tipo de cambio de mercado, previo a la desdolarización, sino además por su capacidad de servir de fuentes para generar reservas que permitan contar con una mayor capacidad de intervención y estabilización del mercado cambiario, en un proceso que puede llegar a generar presiones cambiarias a corto plazo.

De forma resumida, podría decirse que hay al menos tres prerrequisitos claves para avanzar en un proceso de desdolarización: a) la existencia de un mercado cambiario oficial funcional, b) estabilidad monetaria mediante una reducción del déficit fiscal, c) y un incremento mínimo, al menos de los ingresos en divisas, que permita generar reservas en divisas y ampliar el margen de maniobras para dicho proceso.

Estrategia de desdolarización. Apuntes a una ruta crítica

Aún con los prerrequisitos generales expuestos es difícil prever bajo qué circunstancia sería viable la desdolarización. A continuación, solo se exponen algunas ideas de una posible ruta crítica:

1.Alcanzar el equilibrio fiscal y monetario. Un déficit fiscal entre 3–5% del PIB y una expansión de la oferta monetaria — M2 — no mayor a un 5–7% anual.

Esto es un prerrequisito tanto para la desdolarización como para la estabilización de un mercado cambiario. Sobre este último es posible dar pasos en su desarrollo con niveles de déficit ligeramente superiores, pero la inestabilidad en el mismo harían poco viable el proceso de desdolarización.

2.Mercado cambiario funcional para actores económicos. Un esquema cambiario donde puedan comprarse y venderse legalmente divisas por parte de la población, actores económicos no estatales y estatales seleccionados — y con el tipo de cambio de equilibrio regulado por el Banco Central, pero flexible para expresar relaciones de oferta y demanda de divisas —.

Operar a un tipo de cambio de equilibrio, donde la oferta se iguale — como promedio — a la demanda, implica que siempre que un agente económico cuente con el saldo en moneda nacional necesario — ej. 300 pesos — podrá canjearlo a moneda extranjera.

Dicho tipo de cambio estará determinado por la cantidad de divisa ofertada y la demanda que sobre la misma realicen los agentes económicos desde la moneda nacional disponible. La estabilidad del mismo dependerá así en gran medida del equilibrio fiscal, y la consistencia en no generar excesos monetarios que presionen hacia la depreciación cambiaria.

Desarrollar y estabilizar el mercado cambiario oficial, garantizando que por el mismo circulen los flujos fundamentales de oferta — tales como las remesas internacionales, canje de turistas, o ventas voluntarias de divisa de exportadores — , así como demanda — compra de divisa para pago de importaciones/pago de deuda de actores no estatales, así como compras de la población —, es vital para emplear dicho esquema en el proceso de desdolarización.

3.Desdolarización del comercio minorista en divisa.

Dado que los hogares y actores económicos no estatales enfrentan ya un nivel de precios indexado de alguna forma al tipo de cambio — informal — , esta forma de la dolarización es quizás la menos compleja de superar. En base a una emisión monetaria controlada y un mercado cambiario con un tipo de cambio de equilibrio, puede irse reconvirtiendo las entidades de comercio minoristas que hoy operan en divisa hacia ventas en moneda nacional.

Dichas entidades venderían en pesos y accederían a las divisas necesarias para realizar su actividad económica — importar o pagar a proveedores nacionales — mediante el mercado cambiario oficialPara ello el precio en moneda nacional de sus ventas deben permitirle cubrir los costos de acceso a la divisa, lo que no implica una plena indexación de los precios al tipo de cambio, sino un proceso de fijación de precios en base a sus costos, incluyendo el precio de la divisa a tipo de cambio de mercado.

Este proceso de reconversión podría darse teóricamente tanto de una vez como gradualmente, en dependencia del margen de maniobra del Banco Central para estabilizar el mercado cambiario.

Ante una reconversión de precios a moneda nacional es previsible una presión inicial sobre la demanda de bienes y servicios en dichas entidades, que terminaría por traducirse en un incremento inicial de demanda de divisas — de las tiendas — sobre el mercado cambiario. Una reconversión total de una vez puede implicar un shock de corto plazo más difícil de manejar. En cada caso el Banco Central debe contar con un fondo de reservas para intervenir y estabilizar el mercado de ser necesario.

Los saldos de las tarjetas denominadas en divisas de la población y actores económicos no deberían verse afectados y su conversión en moneda nacional debería ser plenamente voluntaria. En función de las condiciones deberá valorarse también si tiene sentido continuar aceptando saldos en divisas en algunos de dichos instrumentos.

4.Desdolarización de las operaciones inter-empresariales y exportadores.

Este es quizás el segmento económico más complejo de desdolarizar una vez que se ha extendido el proceso de dolarización. Desmontar la dolarización en el mismo implica no solo garantizar acceso a divisa a algunas empresas, sino acceso a insumos que en un proceso de dolarización podrían ser sujetos a ser vendidos en dólares — ej: combustible — .

Si se quiere que la desdolarización sea un proceso efectivo en este segmento, se debe garantizar que, en función de que empresas estatales accedan a ofertar y demandar divisas en el mercado cambiario, esto permita generar un vector de precios conectado a dicho tipo de cambio, que permita regular la demanda — proceso que antes se daba al venderse el insumo en divisa —, y servir como mecanismo descentralizado de asignación de recursos.

Este es un proceso que puede llegar a ser complejo, prolongado, y sin muchos antecedentes en la economía cubana.

Parte de las mismas condiciones anteriores — estabilidad monetaria y mercado cambiario — y se extiende al permitir que más actores económicos estatales accedan a vender — exportadores — y comprar — productores que venden a exportadores o al mercado doméstico — divisas en dicho mercado. A la par, serán necesarias otras reformas de precios interempresariales, que permitan articular un vector de precios interno coherente, conectado a los precios internacionales.

Es necesario notar la diferencia con el proceso de desdolarización institucional de 2004, cuando se sustituyó en gran medida el dólar por otra moneda convertible — el CUC — , que cumplía funciones similares.

Desdolarizar empleando el peso cubano supone un proceso de estabilización fiscal, creación de mecanismo de convertibilidad — mercado cambiario — y reformas microeconómicas — de precios y mercados — mucho más abarcadoras.

Apuntes finales ¿Qué esperar y que no esperar de la desdolarización?

Llegados a este punto considero necesario ser claro en dos cuestiones: ¿soluciona la desdolarización los problemas de desigualdad? ¿o garantiza la desdolarización un mejor acceso de la población a productos básicos?

La respuesta corta más sencilla es que no. Desdolarizar una economía no incrementa per se ni el volumen de oferta global ni corrige el vector de distribución del ingreso.

Dicho de otra forma, el día después de que todos los precios estén expresados en moneda nacional, anclados en una parte importante a un tipo de cambio de equilibrio, la oferta de bienes y servicios globales de la economía será exactamente la misma. Por tanto, a corto plazo no hay un incremento sensible del consumo global.

En dependencia de las condiciones concretas del proceso puede darse determinada redistribución hacia los consumidores que acceden desde saldos en moneda nacional, pero esto dependerá igualmente de otros procesos en la economía, el equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria.

Al mismo tiempo, el vector de precios resultantes en moneda nacional seguiría siendo prohibitivo para la gran mayoría de la población. Dado que la oferta es escaza, solo precios altos permiten regular la demanda. La demanda que antes se regulaba por una segmentación de moneda ocurrirá entonces por el nivel de precios en moneda nacional.

Y este punto es clave: las transformaciones monetarias no crean riquezas por sí mismas. Ni dolarizar ni desdolarizar es una fórmula mágica para la economía.

La dolarización permite en un contexto de inestabilidad monetaria y restricciones cambiarias que una parte de la actividad económica continue ocurriendo, al garantizar la continuidad de los procesos productivos. Sin embargo, introduce a su vez varios perjuicios y costos para el manejo de la economía. Así mismo, todos estos procesos podrían darse en moneda nacional con una correcta combinación de estabilidad fiscal y una política cambiaria coherente.

Sin embargo, nada de esto es una solución mágica para la economía. La dolarización puede, sin dudas, imponer disciplina a las empresas y permitirles operar más flexiblemente, si la moneda nacional es inestable y no hay mercados cambiarios funcionales, pero fuera de eso no transforma los problemas de fondo de una economía con bajos niveles de productividad, atraso tecnológico, poco competitiva a nivel internacional y con muy pocas capacidades de producción interna.

Estos últimos factores son los que determinan en última instancia tanto el nivel de consumo, como la posibilidad de aspirar a un vector distributivo más justo del ingreso. Desdolarizar la economía en principio no soluciona tampoco ningún de dichas cuestiones.

La desdolarización es un proceso en mi opinión necesario, y que además actúa como punto conclusivo de una estabilización macroeconómica eficaz — pues requiere de condiciones de base tanto fiscales como cambiarias indispensables — , pero no es una transformación tan significativa en sí misma desde el punto de vista estructural.

Como reflexionara hace unos años el Premio Nobel de Economía Paul Krugman sobre la posibilidad de dolarización en Argentina:

«(…) de cierta manera no nos sorprende que a menudo la gente se imagine que introducir una nueva moneda y decir las palabras mágicas correctas pueda resolver los problemas económicos de un país (…).

¿Acaso esto quiere decir que la reforma monetaria nunca funciona? No, puede tener éxito si está respaldada por otras reformas importantes» [1]

Expandiendo dichas ideas: el problema de fondo no es discutir si dolarización parcial sí, o dolarización parcial no, es debatir sobre el conjunto de trasformaciones y políticas económicas que permitirían al país encaminarse hacia la recuperación. Deliberar qué mecanismos económicos hay que reformar o crear, y en ese orden pensar cómo determinadas reformas monetarias viabilizarían dichas transformaciones.

Sin estabilidad macro y crecimiento productivo no hay desarrollo ni bienestar posible, da igual la moneda con la que el país opere. Ello implica traspasar de la discusión sobre las «ilusiones monetarias» y llevar la discusión de la economía cubana hacia las esencias estructurales de los procesos económicos.

[1] Krugman, P. (2023): ¿Argentina va a creer en la magia monetaria? Recuperado de: https://www.nytimes.com/es/2023/12/15/espanol/opinion/milei-argentina-dolarizacion-que-es.html