Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

miércoles, 30 de noviembre de 2016

La ignorancia de Trump hunde al Imperio, y a sí mismo

Por: Heinz Dieterich | Sábado, 26/11/2016 01:11 PM | Versión para imprimir

Para Fidel. Después de ver su triunfo sobre el Imperio,
cerró los ojos para siempre… Gloria eterna al Comandante

1. El muerto en el closet

El más grande problema de Trump es que heredó un modelo de dominación mundial complejo, para cuya administración no tiene cerebro, ni cultura, ni equipo. Ese modelo construido por Truman, Marshall y Eisenhower, benefició al Imperio durante siete décadas, de 1945 a 2016. Su planeada expansión neofascista global (neocons) bajo Obama, sin embargo, fue abortada por la alianza estratégica sino-rusa. Las consecuencias de este fracaso ante las superpotencias emergentes, señal inequívoca del fin del modelo, llevaron al golpista al poder.

Trump capitalizó demagógicamente la derrota de Obama y la optimizó con el único modus operandi (manera de actuar) que conoce: la mentira y el empleo brutal y antiético de la fuerza. Pero, su imprevisto triunfo --facilitado por la inepta campaña de Clinton, el coup d´main (golpe de Estado) del FBI y el sistema electoral plutocrático fraudulento-- le deparó una herencia tan complejo, que no sabe cómo gerenciarla. Entre la espada de sus mentiras electorales; la roca de la contraofensiva de los neofascistas (neocons) y su carencia de software de gobernanza mundial propio, la performance del elefante Trump en la tienda de porcelana global de los neofascistas, puede terminar descalabrosamente.

2. Adolf y Donald: Der Fuehrer e Il piccolo Duce

En esto, der Fuehrer Adolf Hitler le lleva una ventaja comparativa al Dangerous Donald. Cuando los nazis llegaron al poder, tenían una misión histórica claramente configurada por el Gran Capital: lograr la dominación del gran capital germánico sobre Europa Central, en un futuro sistema mundial tripolar administrado conjuntamente con Japón y Estados Unidos. Ese sueño imperial había fracasado en 1914-1918 y los nazis fracasaron por la misma vía bélica. Hoy día, Angela Merkel, junto con Obama la neofascista (neocon) más cínica y mentirosa a nivel global, persigue ese sueño imperial germánico con la Unión Europea y el Euro.

Trump, a diferencia del proyecto histórico nazi claramente estructurado, llega al poder casi por default y a contratiempo de la dirección histórica del Imperio estadounidense. Aprovechó demagógicamente la sinergia de los factores del desgaste del modelo de gobernanza mundial de 1945-2016, para instalarse en la monarquía secularizada gringa; a fin de satisfacer su ego y demostrarle a la oligarquía, qué en una democracia plutocrática capitalista, todo lo que existe es mercancía, y puede ser comprado por el mejor postor. Trump es la apoteosis política democrática del mercado capitalista -- Hitler fue su apoteosis geopolítica terrorista.

3. El Presidente semioquímico y los neocons

Trump demostró que en la crematística política llamada democracia burguesa, un empresario puede conseguir la mejor presidencia, money can buy. Fue un hostile takeover (apropiación inamistosa) en términos de mercado, dentro de las reglas establecidas. Sin embargo, conducir al planeta no es lo mismo que conducir a sus pequeños casinos sin ingreso. Entra en la escena, entonces, la némesis de la historia y la venganza de los neocons.

Los neofascistas (neocons) desplazados, la power elite personificada en sus avatares Clinton, Bush, Obama, Soros, Buffet, et al., podría vivir con una figura patética de este tipo. Es decir, con la incultura, el parroquianismo y el mercantilismo de Trump, que lo han educado en un solo proyecto histórico: llenarse los bolsillos y colocar su nombre ostentosamente en todos sus clubes de golf y fachadas de hoteles, demarcando su presencia en el global village al estilo canino, pero de manera óptica, no semioquímica. Pero, la coexistencia con Trump sólo es posible bajo una condición: que no cause un daño irreparable al histórico sistema de dominación global estadounidense. Y esto es, justo, la amenaza que presenta el elefante Donald en la tienda de porcelana global de los neocons, junto con sus trogloditas del futuro gabinete.

4. El elefante Donald derrumba el "pivote Asia"

Sin el software de gobernanza mundial, el semioquímico presidente amenaza con derrumbar, sin entender las implicaciones, el edificio de explotación global, levantado por Truman, Marshall y Eisenhower sobre el "atlantismo" con los subordinados europeos y, en el Pacifico, con Japón. A este edificio, que ya se había dañado estructuralmente por el sismo de 8 grados en una (imaginaria) escala geopolítica de Richter, por el fallido intento de Obama de dotarlo con nuevos fundamentos a través del "pivote Asia", Trump le dio el golpe de gracia con la abolición del tratado de libre comercio del Pacífico (TPP): el área geopolítico, por cuyo control el Imperio sostuvo la Segunda Guerra Mundial con Japón. Trump dejó, de esta manera, la reconfiguración mundial del Pacífico en manos de China y, derrumbó, al mismo tiempo, la criminal agresión del Imperio neocon (Obama y Clinton), contra Rusia. En una palabra, "entregó" Eurasia a las superpotencias emergentes del nuevo orden mundial multipolar.

5. Vicepresidente Biden: Trump, un bruto sin software global

El vicepresidente neocon, Joe Biden, había diagnosticado con precisión clínica el talón de Aquiles de Trump: su incultura y falta de software de gobernanza mundial. Cuando Trump dijo que Japón tenía que pagar más a la OTAN para su protección, o, si no, desarrollar sus propias armas nucleares, Biden dijo publicamente: "¿En qué escuela estuvo dónde y cuándo? …No está calificado para conocer los códigos (nucleares)…¿No entiende que nosotros escribimos la constitución japonesa para impedir que tuvieran armas nucleares?" -- "Where was he when in school?...He’s not qualified to know the [nuclear] codes… Does he not understand we wrote Japan’s constitution to say they couldn’t be a nuclear power?".

6. La retirada del embustero

La elite en el poder, los neocons, sobreestimaron la capacidad de los filtros sistémicos para evitar que Trump y la "derecha excluida" (altright) se hicieran con la Casa Blanca. Ahora necesitan controlar el daño. Para su "damage control", las diferentes fracciones de la clase dominante, tienen tres opciones:

1. Matar físicamente a Trump, como hicieron con J.F. Kennedy;

2. Liquidarlo políticamente o jurídicamente, a través de las 75 demandas judiciales que enfrentan él o sus compañías;

3. Compartir el poder con el "Delincuente en Jefe".

Dado que los protofascistas de Trump, los neofascistas de Obama, Clinton, Bush y el establishment del Partido Republicano son "caimanes del mismo pozo", la opción "tres" es la más probable. De hecho, Trump, cuya estrategia de bully esconde su cobardía personal, ya se está retirando aceleradamente de algunos de sus embustes electorales más significativos, como el encarcelamiento de Hillary Clinton ("lock her up"), la construcción de la muralla en México y la destrucción del "Obamacare". Algunos pequeños regresos de trabajos manufactureros a Estados Unidos, insignificantes en cuanto a la escala del problema; "éxitos" propagandísticos en la negociación con los débiles, por ejemplo, los latinoamericanos, y un breve boom económico artificial mediante el endeudamiento del Estado (reforma fiscal corporativa), proporcionarán la cortina de humo para la retirada.

7. Gobierno tripartito del Gran Capital y clase obrera

El golpe de Estado del piccolo Duce tiene como resultado un proyecto de gobierno que es más de lo mismo de los últimos años. Esto con dos excepciones. El escape de Eurasia de las garras del imperialismo de Occidente (neofascistas) es irreversible, al igual que la irrupción del primer sistema de gobernanza multipolar en la historia de la humanidad. La imprevisibilidad de la reacción política de la clase obrera blanca pre-universitaria, cuando la burbuja de las mentiras económicas de Trump estalla, es la segunda excepción.

Manipulados por la demagogia obrerista del embustero, esa clase trabajadora votó mayoritariamente en contra de sus propios intereses económicos objetivos, al optar por el golpista, cuya plataforma económica real es totalmente anti-obrera. Cuando llegue la hora de la verdad, esa clase trabajadora puede ir por dos caminos. Puede desarrollar su conciencia histórica y praxis adecuada frente a la plutocracia que una vez más la victimizó; o puede seguir siendo manipulado por el Duce hacia una versión proto-fascista más agresiva y resentida de la realidad que les explicaría, porque su utopía de hacer América grande, fracasó.

Dada la ausencia de una vanguardia de izquierda revolucionaria en todo el continente y todo el mundo, la segunda posibilidad es la probable. De ahí, que "el salto del tigre bajo el cielo libre de la historia" --como formuló Walter Benjamin el gran sueño de Marx de la liberación de la clase trabajadora-- no se dará pronto. Mientras los bufones de la socialdemocracia y los lumpen del Gran Capital dominen las cabezas de los ciudadanos y la izquierda sigue ignorante de la antropología de la praxis humana, no hay esperanza de romper las cadenas del Capital.

OPEP acepta reducción de producción petrolera

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) aceptó hoy recortar la producción diaria de crudo en 1,2 millones de barriles, informó su presidente Mohammed Al-Sada.
Este trato lo lograron durante la 171 Conferencia Ministerial de la OPEP, celebrada en la capital austriaca.
El sitio Bloomberg reflejó que la OPEP aceptó este miércoles un trato para reducir las cuotas, conforme a un acuerdo que el grupo alcanzó en Argel en septiembre pasado.
Según lo establecido en la reunión en Argel, el cártel petrolero recortará su producción hasta los 32,5 millones de barriles diarios (mbd), 1,2 mbd menos en relación con los niveles actuales de producción de 33,7 mbd.
Después de semanas de negociaciones, Arabia Saudita, el mayor productor de crudo mundial logró resolver sus diferencias sobre las cuotas que Irán y la vecina Iraq aportarán a la producción diaria del cártel petrolero.
El secretario de Hacienda de México, José Antonio Meade, dijo el miércoles que este acuerdo será positivo para las finanzas de la petrolera mexicana Pemex y las del país.
La OPEP acordó el primer recorte a su oferta de crudo desde 2008, luego de que Arabia Saudita señalara su disposición a asumir una buena parte de la reducción, y accediera a que Irán congele el bombeo a los niveles previos a las sanciones internacionales.
Arabia Saudita, el principal exportador de la OPEP, acordó recortar su producción a 10,060 millones de barriles de petróleo por día (bpd) como parte de un acuerdo para limitar los suministros del bloque.
El grupo de la OPEP está integrado por 14 países, que representan un tercio de la producción mundial de petróleo. Los no miembros productores también se comprometieron a contribuir con el acuerdo.
En una conferencia de prensa confirmó el acuerdo el presidente de la OPEP, Mohammed Al-Sada, quien catalogó este trato como momento histórico para lograr equilibrar los mercados.
Agradeció además a sus colegas por el esfuerzo para que la reunión fuera exitosa.
Insistió en que consideraron las condiciones del mercado, sin especular en cuanto lo que serán las políticas de distintos países, incluyendo a Estados Unidos.
Dijo que la OPEP tomó en cuenta los intereses de los consumidores y de los productores.
Recalcó que piensan tener un mercado equilibrado, beneficioso para todos, y permitirá que la economía avance a un paso saludable.
PL

martes, 29 de noviembre de 2016

"Correlación no implica causalidad"


Por Daniel Manzano.

Este artículo ha obtenido el primer premio del concurso DIPC de divulgación del evento Ciencia Jot Down 2016.

 Hay afirmaciones que no solo son ciertas, sino que además son poderosas. Una de mis favoritas es, sin duda, «correlación no implica causalidad». En el mundo de los debates públicos, de las peleas en Twitter y los flamesen Menéame siempre es útil contar con herramientas como esta. La frase en sí viene a significar que el hecho de que dos eventos se den habitualmente de manera consecutiva no implica que uno sea causa del otro. Así, cuando llueve es más probable que truene, pero no es la lluvia la que causa los truenos.

Imagínate que por un giro del destino te ves envuelto en una discusión sobre, por ejemplo, si el modelo de educación finés es el ejemplo a seguir en España. No tienes ni idea de pedagogía, ni del modelo educativo español, ni del finés. Si fuera una discusión en un bar no pasaría nada, podrías decir que no te interesa, pero es en internet y ya se sabe lo que eso implica. En el cibermundo no vas a reconocer que no sabes de un tema. Tienes que discutir y, aún más importante, tienes que ganar. Tu oponente dialéctico está más preparado que tú. Te bombardea con datos y estudios sobre el informe PISA, sobre los distintos métodos pedagógicos y sobre muchas otras cosas que no te interesan. Da igual, porque tú estás curtido en mil ciberbatallas y sabes como contraatacar. Esperas un momento de descuido de tu oponente. Entonces te colocas bien el palillo que sujetas con los dientes y afirmas: «Todo eso está muy bien pero no demuestra nada, porque la correlación no implica causalidad». Ni siquiera importa si estás defendiendo el modelo finés o atacándolo. Cualquier dato que se te haya dado ha quedado refutado. Correlación no implica causalidad. El debate termina y has ganado.

¿Pero tiene realmente este argumento una base sólida? No lo dudes, cualquier persona con conocimientos básicos de estadística te lo podrá confirmar. En cualquier caso vamos a indagar un poco más para que sepas usarlo correctamente. Para eso nada mejor que usar un par de ejemplos.

El ejemplo más clásico es el de los piratas y el calentamiento global. Este se basa en un estudio desarrollado nada menos que por Bobby Henderson, el creador de la Iglesia pastafari. Su intención era combatir los argumentos de los creacionistas, un grupo muy dado a encontrar correlaciones donde no las hay y a concluir que hay una causa detrás. Casualmente la causa que siempre encuentran es la misma, Dios, causa que, de nuevo casualmente, coincide con lo que estaban intentando demostrar a priori. Para ilustrar el hecho de que el que dos fenómenos se den al mismo tiempo no implica que uno cause el otro. Henderson representó la temperatura global de la Tierra en función del número de piratas en el mundo.


Claramente se aprecia que, a medida que el número de piratas se ha reducido, la temperatura de la atmósfera ha aumentado. Según los argumentos de los creacionistas, y otros grupos favorables a encontrar causas donde no las hay, esto significaría que la escasez de piratas es la verdadera causa del calentamiento global. No hay otra explicación. Por este motivo los seguidores de la religión de Henderson se disfrazan de piratas en el momento del culto, para combatir así el cambio climático.

Veamos otro ejemplo. La página web Spurious Correlations se dedica a buscar en distintas bases de datos correlaciones absurdas entre series de datos. Una de las más populares es la que aparece en la siguiente gráfica, que representa a través de los años tanto el número de ahogamientos en piscina producidos en los Estados Unidos como el número de películas realizadas por Nicolas Cage.


La correlación es clara. Cuantas más películas hace el bueno de Nicolas más gente muere ahogada. Lo mejor será que el pobre se retire y así ahorrará sufrimiento al mundo.

Dado que es difícil de creer que la gente se ahogue por culpa de Nicolas Cage, o que los piratas determinen la temperatura global, podemos concluir que estas correlaciones no implican que una cosa sea la causa de la otra. Veamos entonces la explicación canónica a estas gráficas. Que dos fenómenos se den a la vez, o que uno preceda al otro, no implica que uno sea la causa del otro. Aunque observamos una correlación entre A (películas de Cage) y B (ahogamientos en piscina) eso no significa que las películas de Nicolas Cage provoquen que la gente quiera morir de una manera agónica a la vez que refrescante.

¿Y, si no es A la causa de B, por qué se dan los dos fenómenos a la vez de forma repetida? Bueno, en general, si hay una fuerte correlación entre los fenómenos A y B, tenemos cuatro posibilidades:

Que A cause B (que los ahogamientos en piscinas hagan que el bueno de Nicolas quiera hacer más cine para animar a las familias).
Que B cause A (yo mismo estuve tentado de ahogarme después de ver La búsqueda 2).
Que haya un tercer fenómeno, C, que provocara tanto A como B (es complicado imaginar alguno, pero a lo mejor el Orden Mundial conspira para reducir la población humana tanto mediante el ahogamiento como mediante el aburrimiento).
Puro y duro azar. Hay muchos datos en el mundo, así que si los comparamos todos más tarde o más temprano encontraremos este tipo de correlaciones que no significan nada.

Este último punto es el más importante de todos, ya que no se puede demostrar que algo no ha ocurrido por azar. Así que por muchos datos que te pongan sobre la mesa tú no lo dudes. Ya tenemos una explicación sencilla y todo encaja. Las correlaciones no tienen implicación ya que todo puede ser debido a la casualidad en lugar de a la causalidad. Así que si alguien nos dice que el sistema educativo finés es el mejor porque puntúan muy alto en PISA, podemos callarlo con un firme y convencido «correlación no implica causalidad».

Ya tenemos un arma dialéctica precisa y afinada, e incluso podemos ir más allá. Si mañana nos levantamos y leemos la siguiente noticia en el periódico, no nos pasará nada.



Es evidente que ni las autoridades sanitarias ni el redactor del artículo tienen mucha idea de matemáticas. Nosotros, que estamos armados con un conocimiento todopoderoso, sabemos que no hay de qué preocuparse. La correlación no implica causalidad. Lo mismo son los yogures o lo mismo no lo son. Lo mejor será comprar esa marca aprovechando la bajada de precios. Está claro que tenemos un caso de una fuerte correlación. Todo el mundo que comió tal yogur murió. Mientras tanto, el resto de personas murieron a un ritmo normal. La correlación está fuera de duda.

Si algún alarmista viene a tocarnos las narices podemos usar el mismo argumento que antes. Tenemos correlación entre el comer yogur y el morir, así que tenemos cuatro posibilidades:

Los yogures son los causantes de la muerte de las personas.

La muerte de las personas es causante de que se comiera antes el yogur.

Hay un fenómeno que es causa a la vez de las muertes y de que la gente coma yogures.

Es una simple casualidad. La gente muere, la gente come yogures, ¿qué le vamos a hacer?

La segunda y tercera posibilidad son bastante improbables. Es difícil de creer que las muertes causen la ingesta de yogures o que exista un evento que provoque tanto el consumo de yogures como la muerte de los que los consumen. Sin embargo, demostrar que no es azar es difícil. La correlación es clara, pero nadie ha demostrado aún que los yogures estén envenenados.

A estas alturas el avispado lector (o la avispada lectora) ya habrá intuido que este artículo no es una defensa a ultranza de la frasecita de las narices. Seamos serios. Por mucho que estemos convencidos de que la correlación no implica causalidad, si mañana ocurre algo así no nos lo plantearíamos ni por un instante. Los yogures están envenenados. No hay otra posibilidad. Por supuesto que habrá que analizarlos para ver qué ha ocurrido, pero mientras tanto todos actuaremos guiados por la certeza de que algo ha pasado.

¿Y qué diferencia este caso del caso de los piratas o de las piscinas? Lo primero es el sentido común, que nos dice que es posible que unos yogures se envenenen, pero que es mucho más difícil que el noble oficio de la piratería afecte al clima. Lo segundo es la correlación en sí. Tenemos que tener en cuenta que no todas las correlaciones son iguales y que a partir de ellas podemos sacar muchas conclusiones. La correlación no es una magnitud dicotómica. No es algo que se tiene o no se tiene, es algo que puede ser muy grande o muy pequeño.

Volviendo al escabroso ejemplo de los yogures. Además de saber que hay una correlación, podemos estimar qué probabilidad hay de que ocurra algo así por casualidad. Imaginad que vemos en la noticia que un 0,1% de la población española consumió el citado yogur el día en cuestión. Eso hace unos 460.000 españoles muertos en un día. Este dato contrastaría con la mortalidad en todo el año 2014, que fue de 395.830 personas (según datos del INE). Ya, el que ocurra algo así es absolutamente improbable. De hecho, es lo que se suele denominar, estadísticamente imposible. Calcular la probabilidad de que esto ocurra requiere hacer suposiciones sobre cómo se distribuye la mortalidad entre la población, las edades de los consumidores de yogur y otros parámetros. Una estimación muy conservadora me da el resultado de que la probabilidad es menor que una entre 10^25. Es más probable encontrar algo de principio activo en una disolución homeopática a que ocurra algo semejante por pura casualidad. Por eso podemos concluir que algo ha ocurrido, aunque aún no hayamos analizado los yogures.

¿Y qué ocurre entonces con las piscinas y las películas de Nicolas Cage? Pues ocurre simplemente que ahí la correlación no es tan grande. Ese es el quid de la cuestión y el mensaje que me gustaría que os quedase después de leer este artículo. Correlación no implica causalidad, es cierto, pero hay correlaciones más grandes que otras.Como ya hemos dicho, la correlación no es una magnitud binaria. No es tan simple como que exista o no exista. Hay correlaciones pequeñas como la de las películas de Cage, y hay correlaciones muy grandes como la del macabro ejemplo del yogur. En el ejemplo de las piscinas, la misma web que lo dio a conocer calcula la probabilidad de que sea azar, un 33,4%. Por supuesto ahí también hay suposiciones detrás, pero la manera de calcularlo es bastante estándar. ¿Es un 33,4% una probabilidad muy baja? Pues dependerá de para qué. Si tenemos en cuenta que los autores de la web analizan cientos de miles de cadenas de datos, lo improbable sería que no encontrasen ese tipo de correlaciones espurias. Simplemente analizando el número de cadenas estudiadas y las correlaciones encontradas se puede calcular la probabilidad de que sea puro azar o de que pueda tener una causa más relevante.

A esto precisamente se dedican algunos analistas especializados en big data. Analizan cantidades ingentes de datos y buscan correlaciones que nadie espera. Después, se dedican a analizar la probabilidad de que sea azar o no, y si no parece serlo lo analizan con más profundidad. Puede que dos eventos en apariencia desconectados tengan una relación causal demasiado difícil de apreciar a simple vista. Si encuentras este tipo de correlaciones, puedes llegar a ganar mucho dinero al ser capaz de predecir movimientos de los mercados que nadie más puede ver.

Nadie duda de que la correlación no implica causalidad. Científicos de todos los campos dedican cantidades ingentes de tiempo a repetir experimentos para distinguir correlaciones importantes de correlaciones espurias. Incluso se ha observado que muchos experimentos científicos con grandes correlaciones tienen una probabilidad alta de ser puramente casuales. Eso ocurre porque en el mundo se realizan muchos experimentos continuamente. La probabilidad de que nunca se dé una correlación espuria es realmente baja y son precisamente las correlaciones inesperadas las que más interesan a la comunidad científica. El único remedio para evitar esto es la repetición de los experimentos. Sin embargo, todo esto no quiere decir que las correlaciones no tenga relevancia, o que no sean indicativas de causalidad. Tenemos que saber distinguir entre correlaciones más y menos probables. Tenemos que analizar cada caso cuantitativamente y averiguar cuál es la probabilidad de que un evento sea aleatorio para saber si debemos indagar más o no.

Si nos molestamos en mirar los datos antes de aceptarlos o desecharlos, aumentaremos nuestro conocimiento del mundo. Si nos limitamos a desdeñar los datos que contradigan nuestras ideas preconcebidas con una frase hecha, a lo más que podemos aspirar es a ser el más listo de Menéame. Lo primero es deseable. Lo segundo no es algo que uno deba incluir en su currículum.

Trump y el fascismo del siglo XXI

William I. Robinson, Alainet

Contrario a lo que se piensa, Donald Trump es miembro de la clase capitalista transnacional (CCT), ya que tiene fuertes inversiones alrededor del mundo y una parte muy importante de su "populismo" y discurso anti-globalización respondió a la demagogia y la manipulación políticas en función de la elección presidencial.

Asimismo, esta clase capitalista trasnacional y el mismo Trump dependen de la mano de obra inmigrante para sus acumulaciones de capital y no pretenden realmente deshacerse de una población en peonaje laboral debido a su condición de inmigrante y no de ciudadano/residente "legal". Sus pretendidos planes de deportación, reducidos en número ya como presidente electo, y sus propuestas de criminalización de los migrantes en una escala mayor, buscan, por un lado, convertir a la población inmigrante en chivo expiatorio de la crisis y canalizar el temor y la acción de la clase obrera ciudadana (mayoritariamente blanca) contra ese chivo expiatorio, y no hacia las elites y el sistema. Por el otro lado, los grupos dominantes han explorado como reemplazar el sistema actual de súper - explotación de la mano de obra inmigrante (con base en la no documentación), con un sistema de mano de obra inmigrante visada, esto es, con visas laborales ("guest worker programs” en inglés).

A la vez, Trump busca intensificar las presiones para bajar los salarios en Estados Unidos a fin de hacer "competitiva" la mano de obra norteamericana con la extranjera, o sea, con la mano de obra barata en otros países. La nivelación transnacional de los salarios hacia abajo es una tendencia general de la globalización capitalista que sigue en marcha con Trump, esta vez con un discurso de "volver competitiva" la economía estadunidense y "regresar los trabajos" a su país.

No hay que menospreciar la dimensión de extremo racismo de Trump sino analizar esta dimensión más a fondo. El sistema estadounidense y los grupos dominantes se encuentran en una crisis de hegemonía y legitimidad, y el racismo y la búsqueda de chivos expiatorios son un elemento central para desafiar esta crisis. Al mismo tiempo, sectores significativos de la clase obrera blanca estadounidense vienen experimentando una desestabilización de sus condiciones laborales y de vida cada vez mayor, una movilidad hacia abajo, "precarización", inseguridad e incertidumbre muy grandes. Este sector tuvo históricamente ciertos privilegios gracias a vivir en el considerado Primer Mundo, y por privilegios étnico-“raciales” con respecto a negros, latinos, etcétera. Van perdiendo ese privilegio a pasos agigantados frente a la globalización capitalista. Ahora el racismo y el discurso racista desde arriba canalizan a ese sector hacia una conciencia racista y neo-fascista de su condición.

Igual de peligroso es el discurso abiertamente fascista y neo-fascista de Trump que ha logrado "legitimar" y desatar los movimientos ultra-racistas y fascistas en la sociedad civil estadounidense. En esa dirección, he venido escribiendo sobre el "fascismo del siglo XXI" como respuesta a la grave y cada vez mayor crisis del capitalismo global, y esto explica el giro hacia la derecha neo-fascista en Europa, tanto del Oeste como del Este, el resurgimiento de una derecha neo-fascista en América Latina, el giro hacia el neo-fascismo en Turquía, Israel, Filipinas, la India y en muchos otros lugares. Una diferencia clave entre el fascismo del siglo XX y el del siglo XXI es que ahora se trata de la fusión no del capital NACIONAL con el poder político reaccionario, sino una fusión del capital TRANSNACIONAL con el poder político reaccionario.

El Trumpismo representa una intensificación del neo-liberalismo en Estados Unidos, junto con un mayor papel del Estado para subsidiar la acumulación transnacional de capital frente al estancamiento. Por ejemplo, la propuesta de Trump de gastar un billón de dólares (trillón en inglés) en infraestructura, cuando la estudiamos bien, es en realidad para privatizar esa infraestructura pública y trasladar impuestos de los/las obreras al capital en forma de recortes de impuestos al capital y subsidios a la construcción de obras privatizadas de tal infraestructura. Viene una época de cambios en EEUU y en todo mundo. Temo que estamos al precipicio del infierno. Seguramente habrá masivos estallidos sociales, pero también una escalada espeluznante de represión estatal y privada.

La crisis en espiral del capitalismo global ha llegado a una encrucijada. O bien hay una reforma radical del sistema (si no su derrocamiento) o habrá un giro brusco hacia el "fascismo del siglo XXI". El fracaso del reformismo de élite, la falta de voluntad de la élite transnacional para desafiar la depredación y rapacidad del capitalismo global, ha abierto el camino para una respuesta de extrema derecha a la crisis. El trumpismo es la variante estadounidense del ascenso de una derecha neofascista frente a la crisis en todo el mundo, el Brexit, el resurgimiento de la derecha europea, el retorno vengativo de la derecha en América Latina, Duterte en Filipinas, etcétera. En Estados Unidos, la traición de la élite liberal es tan responsable del trumpismo, como lo son las fuerzas de extrema derecha que movilizaron a la población blanca en torno a un programa de chivo expiatorio racista, misógino y basado en la manipulación del miedo y la desestabilización económica. Pero críticamente, la clase política que durante las últimas tres décadas ha prevalecido está más que en bancarrota y ha pavimentado la llegada de la extrema derecha y ha eclipsado el lenguaje de las clases trabajadoras y populares y del anticapitalismo. Ayuda a descarrilar las revueltas en curso desde abajo y ha ayudado a empujar a los trabajadores blancos a una "identidad" fundamentada en el nacionalismo blanco y ayudó a la derecha neofascista a organizarlos en lo que Fletcher denomina "un frente unido blanco y misógino".

lunes, 28 de noviembre de 2016

Cuba. Lineamientos de la política económica y social, periodo 2016-2021. X. POLÍTICA PARA EL TRANSPORTE

X. POLÍTICA PARA EL TRANSPORTE 
LINEAMIENTOS 

215. Continuar la recuperación, modernización, reposición y reordenamiento del transporte automotor tanto estatal como no estatal, fomentando el desarrollo de los servicios técnicos y el incremento de la seguridad vial, con una mayor participación de la industria nacional en la fabricación de piezas de repuesto y medios de transporte. Garantizar el cumplimiento con efectividad y eficacia del plan estratégico nacional de seguridad vial. 

216. Perfeccionar la organización y el control de los servicios que prestan los porteadores privados, facilitándole el acceso a piezas y accesorios, combustibles y otros recursos, en correspondencia con las posibilidades de la economía, de modo que se favorezca la legalidad, seguridad y calidad de este servicio. 

217. Garantizar la utilización de los esquemas y medios más eficientes para cada tipo de transportación, perfeccionando el Balance de Cargas, y logrando un adecuado funcionamiento de la cadena puerto-transporte-economía interna, aprovechan-do las ventajas comparativas del ferrocarril, del cabotaje, de las empresas especializadas y de la contenerización, logrando la integración multimodal. 

218. Impulsar el programa de recuperación y desarrollo del ferrocarril dentro del proceso inversionista del país. Considerar fuentes de financiamiento a largo plazo. Culminar el perfeccionamiento del sistema, con énfasis en el rescate de la disciplina en el funcionamiento de la actividad ferroviaria. 

219. Desarrollar la flota mercante nacional y los astilleros, como forma de propiciar el incremento en la recaudación de divisas y el ahorro por concepto de flete. 

220. Elevar la eficiencia de las operaciones marítimo-portuarias, a partir de la organización de sistemas de trabajo que permitan alcanzar ritmos superiores en la manipulación de mercancías, y una mayor eficiencia en la atención a los cruceros, incluyendo la modernización y el mantenimiento oportuno de la infraestructura portuaria y su equipamiento, el sistema de seguridad marítima, así como el dragado de los principales puertos del país. 

221. Fomentar el diseño de formas organizativas estatales y no estatales en las transportaciones de pasajeros y carga, así como en otros servicios vinculados con la actividad, en correspondencia con las características de cada territorio. 

222. Continuar la modernización y ampliación de la flota aérea cubana de pasajeros y de carga, así como de la infraestructura aeroportuaria con el objetivo de asegurar el crecimiento del turismo y la demanda nacional. 

223. Incrementar los niveles de satisfacción de la demanda de transportación de pasajeros, con estabilidad y calidad, en un ambiente de integración multimodal con la participación de las diferentes formas de gestión, que facilite la movilidad de una población que envejece, en función de sus necesidades y las de la economía. 

224. Implementar nuevas formas de cobro en el transporte urbano y rural de pasajeros en función de minimizar la evasión del pago y el desvío de la recaudación. 

225. Potenciar la recuperación, el mantenimiento y el desarrollo de la infraestructura vial automotor incluyendo su señalización.

Continuará

Donald Trump y la sensación de tener poder

Robert J. Shiller, a 2013 Nobel laureate in economics, is Professor of Economics at Yale University and the co-creator of the Case-Shiller Index of US house prices. He is the author of Irrational Exuberance, the third edition of which was published in January 2015, and, most recently, Phishing for Phools: The Economics of Manipulation and Deceptionco-authored with George Akerlof.


NEW HAVEN – El presidente electo de los Estados Unidos Donald Trump llevó a cabo su campaña electoral, en parte, sobre la base de su propuesta de reducción drástica de impuestos para aquellos con altos ingresos, un grupo cuyos miembros a menudo, también, reciben educación de élite. Y, sin embargo, el apoyo más entusiasta a este candidato tendía a venir de aquellas personas con ingresos medios y estancados, y niveles de educación bajos. 

¿Cómo se puede entender esto?

La victoria de Trump claramente parece provenir de la sensación de impotencia económica que tienen sus seguidores, o de un miedo a perder poder. Para ellos, el eslogan simple de Trump: “Hagamos a América grandiosa otra vez” les suena a “Hazte TÚ grandioso otra vez”: se dará el poder económico a las multitudes, sin quitar nada a quienes ya son exitosos.





Aquellos que están en el lado desventajado de la creciente desigualdad económica, generalmente, no quieren que las políticas gubernamentales aparenten ser limosnas. Por lo general, no quieren que el gobierno haga que el sistema tributario sea más progresivo, no quieren que se imponga impuestos que castiguen a los ricos, con el propósito de darles a estas personas desventajadas ese dinero. La redistribución les hace sentir humillados. Les hace sentir que están siendo etiquetados como un fracaso. Les da una sensación de inestabilidad. Les hace sentir atrapados en una relación de dependencia, que podría colapsar en cualquier momento.

Los desesperadamente pobres pudiesen aceptar limosnas, porque se sienten obligados a hacerlo. Sin embargo, para aquellos que se consideran, como mínimo, miembros de la clase media, cualquier cosa que les huela a limosna no es deseable. En cambio, lo que ellos quieren es recuperar su poder económico. Quieren estar en control de sus vidas económicas.

En el siglo XX, los comunistas politizaban la desigualdad económica, pero se aseguraban de que su agenda no fuese de ninguna manera interpretada como donativos o caridad para los menos exitosos. Fue de fundamental importancia que los comunistas tomaran el poder por medio de una revolución, en la que los trabajadores se unieran, actuaran y se sintieran empoderados.

Los seguidores de Trump, también llaman revolución al triunfo de su candidato, aunque la violencia – al menos la ejercida por la campaña propiamente dicha – se limitó a insultos y apodos peyorativos. Sin embargo, aparentemente fue lo suficientemente desagradable como para inspirar a aquellos seguidores de Trump que interpretan la agresividad como evidencia de poder.

Ciertamente, el hecho que el pueblo desee tener una sensación de logro con relación a sus propias inclinaciones, en lugar de, simplemente, tener dinero para vivir, no es algo que solamente ocurre en EE.UU. Generalmente, en ningún país se tiene una sensación de estar haciendo lo correcto cuando se responde a una creciente desigualdad económica mediante la imposición de fuertes impuestos a los ricos y la transferencia de ese dinero a otros. Esa actitud da la sensación de estar cambiando las reglas del juego después de que ya se jugó dicho juego.

En su reciente libro Taxing the Rich: A History of Fiscal Fairness in the United States and Europe, Kenneth Scheve de la Universidad de Stanford y David Stasavage de la Universidad de Nueva York usan dos siglos de datos sobre tasas de impuestos y desigualdad de ingresos para examinar loa resultados alcanzados en 20 países. Hallaron que había poca o ninguna tendencia por parte de los gobiernos para hacer que los impuestos sean más progresivos cuando la desigualdad antes de impuestos estaba en aumento.

Katherine Cramer, autora de The Politics ofResentment, llegó a entender de mejor manera los resultados en Wisconsin, lugar donde – al igual que ocurrió en el caso de Trump – el gobernador del Estado, Scott Walker, ganó popularidad entre los votantes de la clase trabajadora. Después de ser elegido en el año 2010, Walker redujo los impuestos sobre los ingresos más altos, se negó a elevar el salario mínimo estatal por encima del mínimo exigido por el gobierno federal y rechazó los intercambios de seguros creados por la reforma de la salud del año 2010, el programa distintivo de la administración del presidente Barack Obama. En lugar de aquello, Walker prometió medidas que quitarían el poder a los sindicatos, acciones que normalmente se perciben como capaces de disminuir los ingresos de la clase trabajadora.

Cramer entrevistó a los votantes de la clase trabajadora rural en Wisconsin, con el propósito de tratar de entender por qué apoyaron a Walker. Sus entrevistados destacaron sus valores rurales y su compromiso con el trabajo duro, factores que han sido una fuente de identidad y orgullo personal. Pero también subrayaron su sensación de impotencia frente a aquellos a quienes percibían como injustamente favorecidos. La autora llegó a la conclusión de que el apoyo a Walker por parte de estas personas, que estaban imbuidas dentro de un entorno que mostraba evidencias de deterioro económico, reflejaba el enfado y resentimiento extremos que sentían hacia las personas privilegiadas en las grandes ciudades, quienes antes de la llegada de Walker las había ignorado, excepto a momento de imponerles impuestos. Además, sus impuestos fueron, en parte, a pagar por los planes de seguro de salud y pensiones de los empleados del gobierno, beneficios que ellos mismos, a menudo, no podían pagar por falta de recursos. Querían tener poder y reconocimiento, que era lo Walker aparentemente les ofrecía.

Se puede decir casi con certeza que tales votantes también sienten ansiedad por el efecto de la rápidamente creciente tecnología de la información en los empleos y los ingresos. Hoy en día, las personas económicamente exitosas tienden a ser aquellas que son tecnológicamente eruditas, no aquellas que viven en el área rural de Wisconsin (o, en el área rural de cualquier otro lugar). Estos votantes de clase trabajadora sienten una pérdida de optimismo económico; pero, sin embargo, por la admiración que sienten por las personas de su clase y por defender sus valores, ellos quieren quedarse donde están.

Trump habla el idioma de estos votantes; pero, sus propuestas hasta la fecha no parecen abordar el desplazamiento subyacente en el poder. Trump hace hincapié en la reducción de los impuestos internos, misma que, según afirma, dará rienda suelta a una nueva oleada de emprendimientos, así como en la renegociación de los acuerdos comerciales, llevándolos en una dirección proteccionista, con el fin de mantener empleos dentro de Estados Unidos. Sin embargo, es improbable que tales políticas desplacen el poder económico llevándolo a manos de aquellos que han sido relativamente menos exitosos. Por el contrario, los emprendedores pueden desarrollar maneras aún más astutas de reemplazar empleos con computadoras y robots, y el proteccionismo puede generar represalias por parte de los socios comerciales, inestabilidad política y, en última instancia, posiblemente incluso conflictos bélicos activos.

Para satisfacer a sus votantes, Trump debe encontrar maneras de redistribuir el poder sobre los ingresos, no sólo sobre los ingresos propiamente dichos, y no únicamente mediante los impuestos y el gasto público. Trump ha expresado solamente ideas limitadas hasta este punto, como por ejemplo subvencionar la elección de entidades educativas para mejorar la educación. Sin embargo, fuerzas económicas poderosas – como lo son la innovación tecnológica y los costos de transporte más bajos a nivel mundial – han sido las principales fuerzas impulsoras de la creciente desigualdad en muchos países. Este es un hecho histórico que Trump no puede cambiar.

Si aquellos que carecen de las habilidades que demanda la economía de hoy en día rechazan la redistribución, es difícil visualizar la forma cómo Trump mejorará su situación económica. Parece muy poco probable que la Revolución Trump, como se la ha presentado hasta el momento, pueda cumplir con lo que sus seguidores realmente quieren: un aumento en el poder económico que tienen los trabajadores.

Traducción del inglés por Rocío L. Barrientos.

domingo, 27 de noviembre de 2016

La perplejidad ante el populismo

Los demócratas deben hacer autocrítica, no fingir que radicalizar su mensaje resolverá sus problemas


Mitin a favor de Donald Trump en Richmond, en Virginia (EE UU). JOSHUA ROBERTS REUTERS


Hillary Clinton ganó las elecciones del pasado día ocho por más de dos millones de votos, y probablemente sería presidenta si el director del FBI no hubiese desvirtuado tanto las elecciones, tan solo unos días antes de que se celebraran. Pero la votación ni siquiera debió haber estado reñida; lo que le dio una sorprendente ventaja a Donald Trump fue el apoyo mayoritario de los blancos sin educación superior. ¿Qué pueden hacer los demócratas para volver a ganarse al menos a algunos de esos votantes?

No hace mucho, Bernie Sanders daba una respuesta: los demócratas deberían "trascender la política de la identidad". Lo que hace falta, según él, son candidatos que "planten cara a Wall Street, a las empresas aseguradoras, a las farmacéuticas, y al sector de los combustibles fósiles".

Pero ¿hay alguna razón para creer que esa estrategia funcionaría? Permítanme exponer algunos motivos para dudarlo. Primero, una reflexión general: cualquiera que afirme que cambiar de postura servirá para ganar elecciones da por sentado que los ciudadanos conocerán esas posturas. ¿Cómo va a ocurrir eso, si la mayoría de los medios de comunicación se niegan a informar sobre asuntos políticos fundamentales? Recuerden que, en el transcurso de la campaña de 2016, las tres cadenas de noticias (CNN, Fox News y MSNBC) dedicaron, entre todas, un total de 35 minutos a asuntos políticos. Por otra parte, dedicaron 125 minutos a los correos electrónicos de Hillary Clinton.

Aparte de eso, el hecho es que los demócratas ya han intentado sacar adelante medidas que son mucho mejores para la clase trabajadora blanca que cualquier otra cosa que ofrezca el otro partido. Piensen en el este de Kentucky, una región con mucha población blanca que se ha beneficiado enormemente de las iniciativas de la era de Obama. Fíjense, en concreto, en el caso del condado de Clay, declarado hace unos años por el New York Times el lugar de Estados Unidos donde más difícil era la vida. Sigue siendo muy difícil, pero al menos ahora la mayoría de sus habitantes tienen seguro médico: según cálculos independientes, el porcentaje de personas sin seguro se ha reducido del 27% en 2013 al 10% en 2016. Eso ha sido fruto de una ley que Clinton prometía preservar y ampliar, pero que Trump prometió destruir.

Trump consiguió el 87 % de los votos en el condado de Clay.

Ahora bien, me podrían decir que los seguros médicos están bien, pero que lo que la gente quiere es un buen trabajo. Hay varias cuencas carboníferas en el este de Kentucky, y Trump, a diferencia de Clinton, ha prometido recuperar los puestos de trabajo del sector minero. (Adiós a la idea de que los demócratas necesitan un candidato que plante cara al sector de los combustibles fósiles).

Sin embargo, es una promesa sin sentido. ¿Adónde se han ido los puestos de trabajo de las minas de carbón de los Apalaches? No se han perdido por la competencia desleal de China ni de México. Al contrario, van erosionándose desde hace décadas a medida que la producción carbonífera estadounidense ha pasado de las minas subterráneas a las explotaciones a cielo abierto (que requieren muchos menos trabajadores). El empleo en el sector del carbón alcanzó su punto máximo en 1979, pero cayó rápidamente durante la época de Reagan, y en 2007 se había reducido a menos de la mitad. Nada de esto es reversible.

¿Es el caso de esta antigua región carbonera una excepción? Lo cierto es que no. A diferencia del declive del carbón, parte de la caída del empleo en el sector manufacturero puede atribuirse al aumento del déficit comercial, pero incluso en este caso, se trata solo de una pequeña parte de la historia. Nadie puede prometer de manera creíble la recuperación de los antiguos puestos de trabajo; lo que sí se puede prometer —y Clinton lo hizo— son cosas como una asistencia sanitaria garantizada y un salario mínimo más alto. Pero los blancos de clase trabajadora han votado mayoritariamente a políticos que prometen destruir esos logros.

¿Qué es lo que ha pasado aquí? En parte, puede que la respuesta sea que Trump no ha tenido reparos en mentir sobre lo que podía lograr. De haber sido así, es posible que se produzca una reacción violenta cuando los puestos de trabajo en los sectores del carbón y la industria no regresen, y los seguros médicos desaparezcan. Pero puede que no. Tal vez, el Gobierno de Trump logre conservar a sus seguidores, pero no mejorando su calidad de vida, sino alimentando su resentimiento.

Porque, seamos serios: no se pueden explicar los votos de sitios como el condado de Clay diciendo que son una respuesta a las discrepancias en materia de política comercial. La única forma de encontrarle un sentido a lo que ha pasado es ver el voto como una expresión de, bueno, la política basada en la identidad; una mezcla de resentimiento blanco contra lo que los votantes consideran favoritismo hacia los no blancos (aunque no lo sea) y cólera de los menos cultos hacia las élites progresistas que, según creen ellos, los miran por encima del hombro.

Para ser sincero, no comprendo del todo ese resentimiento. En concreto, no sé por qué un desdén progresista imaginado inspira mucha más cólera que el muy real desdén de los conservadores, que ven la pobreza de sitios como el este de Kentucky como un reflejo de la ineptitud personal y moral de sus habitantes. Sin embargo, una cosa está clara: los demócratas tienen que averiguar por qué la clase trabajadora blanca acaba de votar mayoritariamente en contra de sus propios intereses económicos, y no fingir que un poco más de populismo resolverá el problema.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.

© The New York Times Company, 2016.

Traducción de News Clips.

sábado, 26 de noviembre de 2016

En el Día del Economista y Contador Cubano

Por Manuel David Orrio

La Habana, noviembre 26.- Este 26 de noviembre se celebra el Día de Economista y Contador Cubano, en homenaje a aquel de 1959 en que Ernesto “Che” Guevara asumió la Presidencia del entonces Banco Nacional de Cuba.

Viene por ello a la mente de este periodista un recuerdo del 2005. Invitado de honor al Congreso de la Asociación de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) que tenía lugar por aquellos días, pudo acceder y comentar una carta del Héroe de la República de Cuba Ramón Labañino Salazar, entonces prisionero en los Estados Unidos por actuar como agente encubierto a favor de Cuba. La misiva, por supuesto, conmovió a los asistentes; en la misma, el hoy vicepresidente de la ANEC apuntó una frase que parece como dicha para hoy mismo: “Que el crecimiento económico no sea sólo una cifra estadística, sino un beneficio tangible en el nivel de vida de la sociedad, tal como sabemos es premisa cimera del economista cubano”.

Hoy, cuando por otro lado llegan noticias poco halagüeñas sobre el crecimiento de la economía cubana – apenas incremento del Producto Interno Bruto; el salario real aún por debajo de 1989; un aumento de la desigualdad social, la unificación monetaria y cambiaria por realizar - las palabras de Ramón Labañino me zumban en los oídos. 

Son palabras, nada más que palabras, pero cuyo significado convoca a meditar, porque por otro lado la prensa cubana informa sobre aumentos en los precios de los alimentos, entre otros, que sí invitan no solo a preocuparse, sino a ocuparse. Vale reproducir este reporte de Radio Reloj, una de las emisoras de su tipo más escuchadas de Cuba:

“La Habana, Cuba. – Durante un recorrido por diferentes mercados de oferta y demanda de La Habana, Radio Reloj recogió algunos criterios sobre los altos precios en los que se venden tanto verduras, hortalizas como granos…Isidro López, vecino de Habana del Este, afirmó que en la Zona No.6 la libra de frijoles negro ya cuesta 20 pesos (CUP) y con su salario no le alcanza para poder comprarlos con frecuencia…Igual criterio comparte Tahís Álvarez, quien refirió además que en el Mercado Estatal de Tulipán, en el barrio del Cerro, en pocas ocasiones ha podido adquirir vegetales, por lo que se ve obligada a consumir en los de oferta y demanda pagando una libra de tomate hasta en 30 pesos (CUP)…Yangiset Sanz, afirmó que a pesar de que existe una política de tope de precios en los Mercados Estatales, la poca presencia de algunos de los productos más consumidos obliga a acudir a los restantes puntos de venta…”

Cuba cerró el 2015 con un salario medio mensual de 587 pesos no convertibles (CUP). De este modo, una libra de frijoles anda por algo más del 3% de ese salario medio; una treintena de huevos va por el 5 % y al momento de estas líneas la tendencia es al aumento. 

Sin dudas, un conjunto de procesos han tenido efectos beneficiosos en la economía cubana, el más dinámico el turismo, aunque otros de impacto negativo han disminuido o quizás hasta revertido ese positivo efecto. También hechos como el reordenamiento de la deuda han aportado parabienes; pero cuando se analiza el problema desde la mesa del cubano de a pie, desde su cotidiana circunstancia, “eso”, no se ve.

Por otro lado, tras la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos, se corre el peligro de que los avances obtenidos en las relaciones entre Cuba y ese país puedan revertirse. De inicio, en el equipo de transición presidencial de Trump hay un tal Mauricio Claver-Carone, quien se ha caracterizado por ser un crítico del proceso de normalización de relaciones entre ambas naciones, y un adversario por tanto del turismo estadounidense. Guste a quien guste, pese a quien pese, el impacto positivo de esa compleja normalización sí ha tenido un efecto beneficioso para la economía cubana, aunque en la mesa del cubano de a pie no se vea. De modo que una reversión sí puede ser dañina para Cuba, tomando en cuenta el peso que el turismo va tomando en el balance de exportaciones de bienes y servicios, y en lo cual la presencia norteamericana gana peso por días.

Basta citar al analista Rafael Betancourt : “Mientras el valor tanto de las exportaciones como de las importaciones de bienes y servicios en el último lustro toparon en 2013, con una disminución de 16 y 9 %, respectivamente, entre 2014 y 2015, los ingresos asociados al turismo internacional (turismo más transporte) crecieron 11 % en ese mismo año y un total de 27 % entre 2010 y 2015. Su peso en el total de las exportaciones de bienes y servicios aumentó del 14 % en 2011 al 19 % en 2015.”

Escribe este periodista, y se pregunta si divaga. Entretanto, como zumbar en los oídos, las palabras del Héroe y economista Ramón Labañino: “Que el crecimiento económico no sea sólo una cifra estadística, sino un beneficio tangible en el nivel de vida de la sociedad, tal como sabemos es premisa cimera del economista cubano”.

La era de la desglobalización ha comenzado



Hasta hace pocos días, el modelo a seguir era uno solo: la globalización. Pero desde el triunfo de Donald Trump y el Brexit, la palabra de moda es el antónimo: desglobalización. Durante casi medio siglo, el mundo solo escuchó hablar de las ventajas de la apertura y el libre cambio. Este discurso adquirió toda su fuerza cuando hace 25 años se disolvió la Unión Soviética. Parecía que iban a caer todas las fronteras en un mundo hegemonizado por Estados Unidos. Sin embargo, las cosas que nos prometen eternas también terminan. Esto ya sucedió al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, que puso fin a 40 años de extendido crecimiento del comercio internacional.

En un artículo publicado en The New York Times, Ruchir Sharma analiza la recurrencia de estos ciclos de apertura y de proteccionismo, y señala que no se trata de periodos cortos, sino que abarcan décadas de la historia. La brutal contracción provocada tras el fin de la Primera Guerra y de la Gran Depresión de 1929, redujo el comercio mundial a solo un 10% del producto bruto global, cuando en 1914 era del 30%. Los inmigrantes a Estados Unidos, que llegaban al millón por año antes de 1914, se redujeron a unas pocas decenas de miles al finalizar el conflicto bélico. Después de 1945, la rueda volvió a girar. En 1970, el comercio mundial logró recuperar los niveles de 1914 y desde entonces se duplicó, llegando al 60% del producto global. Pero a partir de 2008, empezamos el camino inverso: el comercio mundial cayó a 55%, el flujo de capital se redujo a menos del 2% del producto bruto mundial, cuando había llegado a ser del 16% en 2007. Y la migración también se frenó: a pesar de la oleada de refugiados en Europa, la migración a los países ricos se redujo a cuatro millones de personas entre 2011 y 2015, según los datos aportados por Sharma. Antes de que Trump empiece a aplicar sus medidas, desde 2011, el número de mexicanos que se han ido de Estados Unidos ha superado a los recién llegados en 140.000. 

Las dos oleadas se parecen en la enorme desigualdad que produjeron y el grosero aumento de la riqueza: entre 1870 y los años 20, el porcentaje del ingreso del 1% más rico de Estados Unidos creció hasta llegar al 20%. "El sueño americano ha muerto. El obrero industrial de la zona central del país donde solía haber una industria manufacturera, hoy tiene una calidad de vida inferior a la que tuvo sus padres. Pero lo que más le preocupa no es su retroceso social sino que su hijo va a tener una calidad de vida inferior a la que tiene hoy. Todo lo contrario a lo que prometía el sueño americano donde las generaciones debían estar cada vez mejor", dijo a Sputnik Miguel Ponce, experto en comercio internacional. 

Para Roberto Conde, antiguo vicecanciller uruguayo y experto en materia de integración, Trump recogió el voto de ese cinturón desindustrializado como consecuencia de la deslocalización de las empresas. En los últimos 25 años se han perdido unos seis millones de trabajos industrializados bien remunerados, explicó. "La llegada de Trump al poder muestra un claro rebrote de los movimientos de desglobalización. Confirma lo que viene sucediendo en Europa con los partidos antisistema ultranacionalistas. Hoy en día tener un discurso proteccionista y aislacionista como el de Trump es un discurso antiglobalizante", dijo a Sputnik Damián Jacubovich, licenciado en geopolítica. Trump aseguró que "ni su país ni su gente se pondrán a los pies del falso canto de la globalización". Para Jacubovich, su llegada al poder indica el "principio del fin" para los partidos tradicionales, con los que la población de Occidente siente un "gran descontento".

Las críticas de Trump al Tratado Transpacífico de libre comercio (TPP, por sus siglas en inglés), el acuerdo firmado por 12 países de la cuenca del Pacífico, fueron una de las claves de su victoria. En su discurso de aceptación de la candidatura, en junio, había dicho que "el TPP será el golpe de muerte para la manufactura estadounidense", porque "abrirá aún más nuestros mercados a los que especulan agresivamente con las divisas", y "hará más fácil a nuestros competidores enviar bienes baratos subsidiados a nuestros mercados", obligando a los trabajadores de EEUU "a competir con los de Vietnam, uno de los países con los salarios más bajos de la Tierra". 

El anuncio del nuevo presidente electo, el 21 de noviembre, de que retirará a Estados Unidos del TPP, se realizó justo un día después de que el presidente Barack Obama ratificara su adhesión a este acuerdo moribundo, en la Cumbre de Lima de los Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). En la declaración final de la Cumbre, los líderes de la APEC, que reúne 21 países de la cuenca del Pacífico, incluyendo a Perú y Chile, se propusieron "revertir las medidas proteccionistas y distorsionadoras del comercio, que debilitan el comercio y frenan el progreso y la recuperación de la economía internacional". Se abrazan al mástil de la globalización, ahora que la misma potencia que la expandió por el mundo, ha decidido abandonarla.
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viernes, 25 de noviembre de 2016

Sector privado se pregunta cuál es su espacio en Cuba

El país ostenta una larga tradición de cooperativismo en la agricultura y la ganadería, pero fue con la actual reforma económica que se permitió, de forma experimental, la gestión colectiva en actividades de construcción, reciclaje, gastronomía, transporte, informática, entre otras.

Clientes consumiendo en el exterior del restaurante “El Fígaro”,  en el  Callejón de los Barberos, barriada del Ángel, La Habana, Cuba.
Clientes consumiendo en el exterior del restaurante “El Fígaro”, en el Callejón de los Barberos, barriada del Ángel, La Habana, Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
LA HABANA, 25 nov 2016 (IPS) - Plantas ornamentales y obras de arte engalanan las fachadas de las viviendas y negocios que se apretujan en el Callejón de los Peluqueros, en el turístico municipio de Habana Vieja. A simple vista, pasa desapercibido que es un lugar único en Cuba. 
En la angosta y típica calle peatonal, prosperan 23 pequeños negocios privados, que promueven la aplicación, adaptada a las condiciones de esta isla caribeña, de la “economía social y solidaria”, una modalidad que une la economía pública y privada, así como a las organizaciones no gubernamentales.
“Nosotros borramos la línea entre: Tú eres estatal y yo cuentapropista (privado), para trabajar juntos en el beneficio comunitario”, aseguró Gilberto Valladares, un barbero conocido internacionalmente después que habló al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante un foro empresarial durante su visita a La Habana en marzo.
“Ese es el modelo que nos permite crecer desde abajo”, sostuvo a IPS este emprendedor, conocido como Papito, que despliega una intensa labor comunitaria, apenas divulgada localmente, a través del Proyecto de Desarrollo Integral Comunitario Arte Corte, creado en 1999.
En estos días, emprendedores como Valladares se preguntan qué espacio tendrá el creciente sector privado en este país de economía centralizada, luego que el 28 de septiembre se anunció un aumento de los controles y medidas en los cada vez más numerosos pequeños negocios en la capital, sobre todo en restaurantes y bares.
“Nosotros demostramos qué puede aportar un cuentapropista al país, en lo económico, social, cultural y el rescate de los valores”, aseguró el peluquero, de 46 años. “El momento histórico de comprometer al sector privado con la sociedad es hoy, no mañana”, propuso el emprendedor, que aún lucha contra los prejuicios y vacíos legales del ramo.
A su juicio, las miles de personas que establecen negocios privados son muy diversas y tiene un potencial sin aprovechar.
“Es cierto que no todo es color de rosa y existen fenómenos negativos (en el sector privado), como la explotación y discriminación de la mujer, pero son problemas sociales mayores que se encuentran en todos los espacios”, valoró Valladares, quien asegura que su proyecto logró autosustentarse gracias a la alianza público-privada.
Interior del Café de los Artistas, uno de los emprendimientos privados que participa en el desarrollo comunitario del barrio del Santo Ángel y en el proyecto Arte Corte, una iniciativa única en Cuba.
Interior del Café de los Artistas, uno de los emprendimientos privados que participa en el desarrollo comunitario del barrio del Santo Ángel y en el proyecto Arte Corte, una iniciativa única en Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Papito recuerda que hace cinco años el callejón donde vive era “el más feo de La Habana”. “Aquí solo existía mi peluquería y la escuela”, contó sobre el centro de enseñanza gratuita que inauguró en un local estatal para “dignificar el oficio de la peluquería”.
Ahora, Arte Corte es una escuela que ofrece cursos de peluquería y gastronomía y talleres de arte a niños y jóvenes. En alianza con otros emprendedores, instituciones y organizaciones, capacita a jóvenes, en especial de grupos vulnerables como aquellos con problemas auditivos o discapacidades mentales, para que accedan a empleos dignos.
Expansión privada y cooperativa

Las autoridades cubanas anunciaron en 2014 que el sector de la restauración estatal pasaría a la gestión privada y cooperativa, con base en un experimento que comenzó en 2012 en cuatro provincias y que luego se extendió al resto del país.
La medida estableció que el Estado, que durante décadas gestionó desde cafeterías de barrio hasta restaurantes de lujo, se mantiene como propietario de los principales medios de producción pero puede arrendar locales, equipos, medios útiles y herramientas.
Entonces se informó que las 8.984 locales estatales dedicados la gastronomía vivirían una paulatina transición, que incluiría a los más de 100.000 trabajadores del ramo.
En esta calle, hay cuatro restaurantes para turistas, otras tantas galerías de arte,  una tienda de ropa y otra de artesanías. También se arriendan espacios para esas y otras actividades y se rentan habitaciones a visitantes extranjeros.
Estos negocios emplean a 97 personas, en su mayoría del barrio del Santo Ángel, donde está enclavado el callejón y es el área de acción de Arte Corte. El equipo del proyecto recabó la existencia de 200 emprendimientos en el barrio, que generan empleos y pagan impuestos.
“Hoy los proyectos económicos (del Santo Ángel) ayudan a sostener los proyectos sociales”, indicó Valladares, que resaltó la importancia del apoyo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, “sin la que hubiese sido muy difícil lograr el éxito actual”.
Arte Corte también cuenta con el apoyo de organizaciones no gubernamentales, universidades, centros de investigación, empresas estatales, gobierno local y la cooperación internacional de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.
Cuando en 2010 el gobierno de Raúl Castro amplió a más de 200 las pequeñas actividades permitidas en la producción y los servicios, el sector privado sumaba apenas 157.371 personas. Hoy cuenta con 518.479 trabajadores, entre propietarios y empleados, según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Además, permitidas en 2013, existen 383 cooperativas no agropecuarias, que se concentran en las provincias de La Habana, Artemisa, Matanzas, Mayabeque y Pinar del Río. De ellas, 131 se dedican al comercio y la reparación de efectos personales, 102 son restaurantes, 60 operan en la construcción y 49 en la manufactura, entre otras áreas.
Cuba ostenta una larga tradición de cooperativismo en la agricultura y la ganadería, pero fue con la actual reforma económica que se permitió, de forma experimental, la gestión colectiva en actividades de construcción, reciclaje, gastronomía, transporte, informática, entre otras.
Gilberto Valladares, a la derecha, líder del proyecto comunitario Arte Corte, que funciona en la Habana Vieja y es fruto de una alianza entre los sectores estatal y privado, organizaciones no gubernamentales y la cooperación internacional.
Gilberto Valladares, a la derecha, líder del proyecto comunitario Arte Corte, que funciona en la Habana Vieja y es fruto de una alianza entre los sectores estatal y privado, organizaciones no gubernamentales y la cooperación internacional.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Las dudas sobre la aceptación oficial del empuje del llamado sector no estatal, que incluye a privados y cooperativas, se reavivaron en septiembre cuando 129 dueños de restaurantes de la capital fueron citados por las autoridades para anunciarles que iban a ser inspeccionados.
En octubre, la prensa oficial informó que el gobierno de La Habana congeló el otorgamiento de nuevas licencias para abrir restaurantes porque los actuales eran controlados en busca de violaciones como tolerancia a las drogas y proxenetismo, blanqueo de dinero, compras en el mercado negro, evasión fiscal, empleados sin contratos y uso de la licencia para otros fines como clubes y discotecas.
La suspensión de nuevos permisos a los exitosos restaurantes en la capital, que comenzó en una fecha sin precisar y terminó el 23 de octubre, fue la medida más divulgada en medios locales pero otros emprendedores aseguraron a IPS que también sufrieron rigurosos controles.
“Nos realizaron inspecciones más fuertes y seguidas de lo común”, contó un maestro, que trabaja en un local de refacciones en el céntrico barrio de Vedado. “También revisaron que los vendedores de ropa y artesanías no estuvieran revendiendo productos industriales”, reveló el dueño de una pequeña tienda en la populosa avenida Carlos III.
“El sector de gestión no estatal podría ser un sector muy dinámico en el desarrollo de la economía nacional, incluidos los ámbitos social y político”, sostuvo a IPS el experto en sociedad civil Ovidio D´Angelo.
El psicólogo de formación indicó que, para ello, se requiere de “una reforma mucho más profunda en su legislación y la de los otros sectores de la economía: estatal, mixto, inversión extranjera, entre otros”, además de “un cambio de mentalidad” en la población y sobre todo en la política oficial.
Vacíos legales, trámites burocráticos, pocos contratos con empresas estatales a pesar de estar permitido, maltratos por parte de inspectores que algunos califican hasta de “hostigamiento”, ausencia de un mercado mayorista, escasas opciones de superación y altos impuestos, son algunas de las limitantes observadas por los privados.
“Hay que ir “alfabetizando” a mucha gente sobre las cooperativas no agropecuarias (CNA) y su papel en nuestra sociedad, pues merecemos igual respeto que las empresas estatales”, comentó Teresita Gómez, socia fundadora de la CNA Crea Entorno, que con un perfil ecológico produce piezas de cerámica en la capital.
“La cooperativa es una unidad muy ágil y, en las actuales circunstancias económicas de Cuba, puede ayudar mucho”, planteó a IPS sobre este segmento que padece obstáculos y estigmas similares a los pequeños negocios privados, aunque cuenta con las facilidades de tener personalidad jurídica y algunas pocas disponen de permisos de importación.