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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

domingo, 3 de julio de 2016

La Mentira del Atentado a Las torres gemelas y el edificio 7

El fin del trabajo: el tiempo de los gurúes

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Por MICHAEL HUSSON

La crisis actual genera un clima degradado, por la desorientación y la desesperanza: "El viejo mundo se muere, el nuevo mundo tarda en aparecer y en ese claroscuro surgen los monstruos" (Gramsci). Es también el tiempo de los gurúes.
La lista de los candidatos es larga pero aquí nos interesa Bernard Stiegler que prometió un proyecto de transformación social basado en las transformaciones tecnológicas. Siegler es un "filósofo francés que centra su reflexión sobre los desafíos de los cambios actuales, sociales, políticos, económicos, sicológicos, provocados por el desarrollo tecnológico y especialmente las tecnologías digitales. Fundador y presidente del grupo de reflexión filosófica Ars industrialis creado en 2005, así mismo, desde 2006 dirige el Instituto de Investigación e Innovación (IRI) que creó en el centro Georges Pompidou.
Así es la presentación que da Wikipedia/1 de Siegler. Pero también es un teórico del "fin del empleo" y de lo que hablaremos aquí a partir de un libro entrevista/2 más accesible que sus otras obras.

Profetismo

El punto de partida es la postura del gran iniciado, que tiene la clarividencia y valentía de anunciar lo que debe suceder: "Afirmar que el empleo está condenado a extinguirse, no es la mejor manera de ser popular. Hoy en día existe una obsesión por el empleo; en realidad, es la negación de un proceso completamente opuesto, y el choque político que se prepara en esta contradicción entre el discurso y la realidad es terrible. Está mal visto decir que la redistribución por el mundo industrial del poder adquisitivo bajo forma de salarios, maltratada desde el final de la década de 1970, está en fase de desaparecer a causa de la automatización".

Es el fin del asalariado, no inmediatamente, sino a largo o breve plazo: "con el paso del tiempo, las y los asalariados se convertirán una especie residual de una época pasada. Por supuesto, aún habrá empleos porque en ciertos sectores, se seguirá necesitando mano de obra humana proletarizada pero esto será excepcional". Se van a crear considerables ganancias por la "automatización integral y generalizada" y no podrán ser redistribuidas mediante el salario, puesto que el salario está llamado a desaparecer.

Frente a una "verdadera conjura de los necios" que se empeña en ocultar el futuro, es urgente, según Stiegler, "crear un nuevo modelo, a falta del cual, la "defensa del empleo" es una batalla perdida en breve plazo". Todo este razonamiento es un bluf , como hemos intentado demostrar en una contribución anterior/3. Pero hay que examinar con mayor detalle el "nuevo modelo" que propone Stiegler.

Un sueldo desconectado del empleo

Stiegler no tiene miedo a las afirmaciones rotundas; por ejemplo: "un forma muy buena de suprimir el paro es suprimir el empleo. Si no hay más empleo no hay más paro. El paro es un estado de carencia determinado por el derecho al trabajo, él mismo concebido sobre el modelo de empleo. El paro se define en relación al empleo".

Así pues, lo que propone Stiegler es una desconexión total entre el empleo (llamado a desaparecer) y lo que llama las "prestaciones de recursos". El sueldo debe ser distribuido de otra manera. Debe cumplir una primera condición, ser "favorable a la solvencia del nuevo sistema basado en la automatización" y permitir "la existencia de mercados a los cuales vender las mercancías producidas tanto por robots como por puestos de producción temporalmente (sic) asalariados". En fin, no se cuestiona el beneficio: "no se trata de prohibirlo; al contrario, sin él no habría inversión". Basta con "considerarlo" de otra manera: por una parte, en la perspectiva que no se reduce al mercado -lo que es bueno para la sociedad, es un beneficio- y por otra parte, en la perspectiva del benéfico del mercado, pero de forma duradera, exige una recalificación de lo es "rentable".

El valor también se transformaría: "sería un valor de una nueva clase, más allá de los valores de uso y de cambio", un valor "negantrópico" que Stiegler bautiza como "valor práctico". Este valor que "no se usa, no se desecha", es el "saber" un valor "omnitemporal" (en el sentido de Husserl, precisa Stiegler). Este valor "es justamente el que producen las discontinuidades, en cuanto que elevan el nivel de la inteligencia colectiva por el contenido fundamentalmente cualitativo de las capacidades que cultivan".


Un salario contributivo

La solución se llama "salario contributivo". Este salario "se asigna de acuerdo a los derechos específicos del régimen de las discontinuidades ". Stiegler insiste de entrada, que se trata de algo distinto al salario universal especialmente preconizado por los teóricos del "capitalismo cognitivo" de quienes, por otra parte, se reclama Stiegler. Por supuesto, el postulado base es el mismo: es necesario dar un salario a los individuos privados de empleo por los robots. Pero, puesto que ya no hay ni empleo ni paro, "será un salario contributivo (…) asignado a todo el mundo sobre la base de que permita vivir dignamente". A priori, parece que el salario "contributivo" no se diferencia de otros proyectos de renta universal.

Sin embargo, existe una diferencia esencial: el salario contributivo no es incondicional. Contrariamente a la afirmación de que este salario sería "asignado a todo el mundo", habría personas simplemente incapaces de acceder a ese famoso salario porque no podrían "entrar en los procesos sociales tal como los preconizamos". A estas "personalidades frágiles" (sin duda, desprovistas de las "capacidades" según Amartya Sen), sería necesario "en todos los casos, garantizarles un salario existencial en condiciones de supervivencia elemental".

El modelo de Stiegler es dualista. El proyecto no abarca al conjunto de la población en régimen de discontinuidad sino solamente a quienes su actividad convierte en susceptibles de producir este "valor negantrópico"/4 "elevando el nivel general de inteligencia colectiva por el contenido fundamentalmente cualitativo de las capacidades que cultivan". Todos no serán elegidos y las "personalidades frágiles" deberán conformarse con una "supervivencia elemental".

Es necesaria toda la fascinación ejercida por el discurso del gurú para que no llegar a ver lo que este proyecto tiene de discriminatorio. A menos que se considere una sociedad idílica compuesta por individuos cuyas potencialidades se hubieran desarrollado íntegras, el modelo de Stiegler conduce a una sociedad de dos velocidades: de una parte, los artistas creativos en sentido amplio y de otra, esas "personalidades frágiles" cuya contribución "cualitativa" es nula. Esto no es un proyecto progresista.

Lo que hay que descifrar es el adjetivo "contributivo". Un sistema de seguridad social se llama contributivo cuando existe un vínculo más o menos estrecho entre las contribuciones realizadas por el individuo y la prestación obtenida en contrapartida, por ejemplo, entre cotizaciones y pensión. Así que un salario contributivo no es, por definición, incondicional: es "un derecho recargable" en función de la actividad de socialización de capacidades desarrolladas por el individuo destinadas a los grupos".

Stiegler no dice quién decidiría los criterios para recibir ese salario y nunca se precisa su montante; probablemente sería una prueba de vulgaridad. Se limita a anunciar que es necesario "reemplazar el poder adquisitivo por el saber adquisitivo". por supuesto, la gente continuaría, no obstante, comprando "billetes de tren , ordenadores, latas de guisantes", pero esta compra no estaría organizada por un "poder adquisitivo". Que lo entienda quien pueda: la economía mercantil debe convertirse en "inteligente" y "sostenible" dice Stiegler, que amplia la perspectiva con uno de eses desarrollos oscuros a los que acostumbra.

A modo de ejemplo: "Todo esto debe ser situado en una perspectiva más amplia que es la que de aquí en adelante, llamamos Negantropoceno, es decir, el estadio que debería seguir al Antropoceno del cual se trata de salir lo más rápido posible. Este será el tema de La Sociedad automática 2. El futuro del saber. El saber es lo que produce la negantropía y creo que la época de los estudios digitales, de las especulaciones "post-humanistas" y de la storytelling (narración) transhumanista (ultraliberales estadounidenses de derecha y muy peligrosos), hay que repensar de parte a parte las condiciones de posibilidad en la perspectiva que aprehendemos, en pharmakon.fr y con el grupo Noötechnics como una negantropología."

Zonas de excepción

Todo esto necesita, dice Stiegler, "repensar el derecho al trabajo, la fiscalidad, la formación y la educación, todo (…). Es necesario repensar completamente todo". ¿No es extraordinariamente interesante? Este impulso pretende eliminar todas las objeciones; sin embargo, a pesar de todo, Stiegler admite que "no tiene el derecho de salir del derecho al trabajo y esto felizmente es normal". Sin embargo, es una pena y hay que experimentar. "Debemos crear zonas de excepción bajo control para experimentar otros modelos de sociedad. E inventar un nuevo estado de derecho ante la automatización. Es necesario que algunos territorios puedan ser candidatos y que les sean asignados medios excepcionales, no solo en financiación sino en acompañamiento de investigadores, en dispositivos de investigación contributiva e innovación social y tecnológica apropiadas asociando los componentes sociales y el mundo económico, etc -un verdadero "pacto de responsabilidad" ante el futuro y por la juventud".

La experimentación local

Bajo los auspicios de Stiegler, Ars Industrialis lleva un experimento en Seine-Saint-Denis con la Comunidad Urbana Paine Commune/5. El objetivo de este proyecto es "implicar el territorio en lo digital" y hacer que "los habitantes ya no sean consumidores sino ordenantes de servicios digitales". Para ello, será necesario "concebir una nueva arquitectura de red" bajo la forma de "plataformas web que permitan la formación de comunidades aprendices y contribuidoras sobre la base de una web negantrópica (sic). Se crearán tres cátedras que tendrá por función "desarrollar sistemáticamente recursos de capacitación para los beneficiarios del salario contributivo"."

Antes que nada, hay que confrontar los puntos de vista y Stiegler cita una larga lista heteróclita de potenciales contribuidores: Marc Giget, Michel Volle, Paul Jorion, Roland Berger, Oxford, l’Institut Bruegel, le MIT, Jean Pisani-Ferry y… Bernard Stiegler. Las malas lenguas dirían que el primer objetivo es garantizar el flujo de subvenciones que van a Ars Industrialis.

¿Cuál es el quid del famoso salario contributivo? Es el último objetivo del proyecto: "desarrollar un nuevo proyecto de redistribución" Gracias a una ley de 2003 que autoriza a las colectividades a experimentar, sería posible "derogar la legislación en vigor" para testar un "nuevo modelo de redistribución de las ganancias de la productividad". Sin embargo, "las modalidades exactas del dispositivo no están definidas al día de hoy": ese será "el objeto de las tesis de investigación contributiva por uno o varios doctorandos" que, sin duda, deberán previamente definir que es una "tesis contributiva" y apresurarse a terminarla en un tiempo récord pues la experimentación debería comenzar desde 2017.

Stiegler más allá de Marx

Stiegler no teme elevarse por encima de la discusión. Sus referencias son bastante eclécticas pero cada vez se esfuerza en marcar sus diferencias y en destacar los límites de pensadores en quienes, por otra parte, se inspira. Una prueba de ello es, por ejemplo, la fuerte crítica al Marx de los Grundrisse: "Porque no comprendió bien su propia teoría de la exteriorización como conductora a la proletarización, Marx, él mismo, finalmente fue incapaz de pensar esta materialidad hiper-material , la del saber como capital fijo, y no logró pensar y criticar la tecnicidad del capitalismo como revolución tanto farmacológica como terapéutica: no logró teorizar el impacto tecnológico y su transformación por la individuación psicosocial y por un impacto filosófico"/6.

Sin duda, este galimatías no quiere decir gran cosa y, en cualquier caso, es una despropósito. Los Grundrisse, ofrecen una anticipación sorprendente de los efectos de la automatización. "Ya no es el trabajo el que aparece incluido en el proceso de producción sino más bien el hombre que se comporta como vigilante y regulador del mismo proceso de producción"/7. En estas condiciones, "no es ni el trabajo inmediatamente realizado por el hombre ni su tiempo de trabajo (…) el que aparece como el gran pilar fundamental de la producción y de la riqueza" sino "el desarrollo del individuo social".

Su crítica definitiva de Marx no impide a Siegler valerse del Marx de las Grundrisse/8. Pero no retiene más que una idea de gama baja: "con la automatización, no habrá necesidad de personas empleadas". Según Stiegler, Marx plantearía la cuestión de qué sería un trabajo "libre o liberado" que quedaría fuera "del valor de cambio/valor de uso". Lo que ocurre es que Marx extrae una conclusión mucho más precisa de su análisis: "Esto significa que el hundimiento de la producción basada en el valor de cambio y el proceso de producción material inmediato pierde él mismo la forma de escasez y de contradicción. Es el libre desarrollo de las individualidades (…) donde el trabajo necesario de la sociedad se reduce justo hasta el mínimo."

También en este pasaje de los Grundrisse, Marx cita elogiosamente el bello aforismo extraído de un panfleto anónimo de 1821: "Una nación es verdaderamente rica si en lugar de 12 horas, se trabaja 6"/9. Tampoco es inútil recordar este pasaje del final de El Capital, en el que Marx introduce una diferencia famosa entre libertad y necesidad que concluye con esta afirmación: "La condición esencial de esta realización es la reducción de la jornada de trabajo"/10.

Stiegler, al contrario, da la espalda a la perspectiva de la reducción generalizada de la jornada laboral, en provecho de un proyecto de salario contributivo cuyas condiciones de asignación quedan oscuras. Se sitúa, con la especificidad que él defiende celosamente, en una lógica que considera logrado el fin del empleo e imagina una forma de redistribución de la riqueza compatible con el capitalismo en lugar de considerar las implicaciones anticapitalistas del "hundimiento de la producción basada en el valor de cambio".

El arte y la industria del gurú

Stiegler, una vez más, solo es un candidato-gurú entre otros (sobre los que habrá que volver) pero es una especie de tipo ideal puesto que despliega todos los procedimientos. La postura esencial es la de un profeta visionario capaz de discernir lo que el resto de los mortales no ve. Su retórica es del tipo de una revelación: "La urgencia de la misión reformadora del pensamiento, de la acción, de la economía y de la cultura que Stiegler se atribuye, a menudo, roza el tono profético"/11, señala una crítica. Sin duda, esta empresa no tiene más que un alcance relativamente limitado (pero no nulo), pero suscita discípulos fascinados por esta misión.

Las demostraciones de Stiegler intentan fascinar y subyugar a sus potenciales adeptos mediante el uso de un vocabulario hermético y la multiplicación de citas sabias. Como testimonio, su propensión al name dropping(soltar nombres) que consiste, en sus escritos y conferencias, en multiplicar las referencias que mezclan hábilmente grandes nombres y autores mal conocidos u oscuros como una forma de presentar su propio discurso como una síntesis sobresaliente. Esta acumulación tiene también como función utilizar el argumento de autoridad. Por ejemplo, Stiegler se reclama a menudo de "Oxford" como si pudiera convocar la prestigiosa universidad como tal. En realidad, solo se puede referir a un documento de trabajo de los dos publicados/14. Stiegler practica también el "soltar nombres" en la desviación de las nociones filosóficas, como, por ejemplo, la invención de neologismos elevados al estatus de conceptos hasta tal punto que Ars Industrialis tuvo que incluir un glosario de términos a disposición de su público/15.

El estilo, la mayoría de las veces hermético, del que hemos dado algunos ejemplos, contribuye a la fascinación de su público. Por otra parte, es chocante que solo existen unas pocas recensiones que describan el salario contributivo, en principio, más concreto.

En cuanto a la inserción de sus ideas en la realidad social, la actividad de Stiegler se despliega en dos frentes. En el plano institucional, solo se puede admirar su talento para ocupar puestos prestigiosos, por ejemplo en el INA (Instituto Nacional Audiovisual) o el Ircam (Instituto de Investigación y Coordinación Acústico/Música).

Stiegler se construye también una base social haciendo del régimen de discontinuos el modelo de sociedad futura. Y gracias a Patrick Braouezec/16, ha encontrado un campo de experimentación en Seine-Saint-Denis.

Esta crítica puede parecer inútil, injustamente acerba. Hay dos razones para explicar el tono adoptado. La primera es que el discurso sobre el fin del empleo no es nuevo ya que repite las mismas viejas temáticas/17desmentidas por los hechos. La segunda es que esta postura conduce a desviar la reflexión hacia caminos tangenciales, dicho de otra forma, alternativas que no ponen en cuestión la lógica capitalista aunque es ella quien transforma los cambios tecnológicos en desastre social: "el capital emplea la máquina como fuerza enemiga del obrero como y lo proclama en voz alta" decía Marx.

23/06/2016
http://alencontre.org/economie/fin-du-travail-le-temps-des-gourous.html

Notas:
1/ Bernard Stiegler, Wikipedia.
2/ Bernard Stiegler, L’emploi est mort, vive le travail !, 2015.
3/ Michel Husson, "Le bluff de la robotisation", A l’encontre, 10/06/2016.
4/ Si el concepto de negantropía es de una claridad desorientadora, su ortografía es más dudosa. Es lo contraria a la entropía que designa el grado de desorganización o de falta de información de un sistema (Wikipedia) Entonces, ¿por qué negan y por qué tropía?
5/ Ver el "Projet d’expérimentation territoriale, Plaine commune, territoire apprenant contributif" o estevídeo de presentación.
6/ Bernard Stiegler, "Re-Reading the Grundrisse: Beyond Two Marxist and Poststructuralist Misunderstandings", en States of Shock. Stupidity and Knowledge in the 21st Century, 2012.
7/ Esta cita de los Grundrisse y las siguientes están sacadas de este extracto de los Manuscrit de 1857-1858(Grundrisse), Editions sociales, tome 2, 1980, p. 192-196: "Le vol du temps d’autrui, une base miserable".
8/ Por ejemplo durante un debate organizado por Politis: "Travail et temps libre: tous intermittents ?", 25 novembre 2014 (ver el minuto 35)
9/ The Source and Remedy of the National Difficulties. La identidad del autor, Charles Wentworth Dilke, fue revelada por su nieto, después del descubrimiento de un manuscrito.
10/ Karl Marx, Le Capital, Livre III, chap. 48, Editions sociales, 1960.
11/ Manola Antonioli, "Deux choses à la fois", nonfiction.fr, 7/02/ 2011.
12/ Carl B. Frey, Michael A. Osborne, "The future of employment: how susceptible are jobs to computerisation?", Septiembre de 2013.
13/ Sobre esta discusión ver de nuevo "Le grand bluff de la robotisation", ya citado.
14/ Manola Antonioli, ya citada.
15/ Ver, por ejemplo, la definición de Pharmakon/pharmacologie en la página de Ars industrialis.
16/ Ver el video de la presentación del presidente de Plaine Commune en el primer seminario con Ars-Industrialis, el 4 de noviembre de 2015.
17/ Nos hemos permitido remitir a dos contribuciones críticas pero que giraban ya sobre los mismos argumentarios: Michel Husson, "Fin du travail ou abolition du salariat ?", Critique communiste n° 144, invierno de1995-1996 ; "Sommes-nous entrés dans le « capitalisme cognitif?", Critique communiste n° 169-170, verano-otoño de 2003.
Traducción VIENTO SUR

Extienden servicio de Banca Telefónica a todo el país

 ­ACN Domingo, 03 Julio 2016 11:42 | Lissett Izquierdo Ferrer 

La Habana, 3 jul (ACN) El Banco de Crédito y Comercio (Bandec) habilitó desde junio último el servicio de Banca Telefónica en todo el país, lo cual beneficia ya a más de mil 800 clientes en el pago de prestaciones como la electricidad. 

Sin necesidad de acudir a la oficina comercial, este producto, nombrado Bantel, posibilita liquidar también la factura telefónica, explicó a la ACN Xiomara Méndez, directora de la Sucursal de Medios de Pago Electrónico. 

Comentó que quienes posean una tarjeta magnética emitida por Bandec pueden solicitar el referido servicio, el cual permite, además, hacer transferencias entre cuentas y consultas de saldo. 

Según Méndez, actualmente existen más de 700 mil cubanos que disponen de una tarjeta entregada por este banco, operante en todas las provincias, con menor presencia en La Habana (cinco sucursales). 

De acuerdo con la especialista, el usuario tiene la facilidad de acceder a Bantel desde cualquier teléfono, público o privado, y realizar los pagos de más de una factura, incluidas las de otras personas. 

Para utilizar el servicio, disponible todos los días las 24 horas, el Bandec ofrece un número único (080201996), con una tarifa preferencial de 0,15 centavos el minuto. 

Méndez recomienda a los clientes que siempre verifiquen con el operador del centro de llamadas del banco si la transacción se efectuó, así como también conservar la traza de la operación, necesaria en caso de cualquier demanda. 

En aras de hacer más atractiva la Banca Telefónica, precisó que se prevé incorporar paulatinamente el pago de impuestos, multas de tránsito y factura del agua, entre otras prestaciones.

La muerte del M3

Alfredo Apilánez, Rebelión

“El sector financiero ha redefinido la democracia con afirmaciones de que la Reserva Federal debe ser “independiente” de representantes democráticamente elegidos, a fin de actuar como el lobista de la banca en Washington. Esto exime al sector financiero del proceso político democrático, a pesar de que la planificación económica actual está ahora centralizada en el sistema bancario. El resultado es un régimen de manejos entre poseedores de información privilegiada y la oligarquía”

Michael Hudson

“Sólo hace falta proteger los secretos pequeños. Los grandes se mantienen debido a la incredulidad de la opinión pública” 

Marshall McLuhan

En vísperas del desplome financiero de 2007-2008 un terso, sucinto y aparentemente trivial comunicado de la suprema autoridad monetaria imperial desataba el pasmo entre los más avezados tiburones de las finanzas: “la decisión fue un shock para la comunidad financiera y, aparentemente, para otros bancos centrales que reportaron no haber sido consultados”. La insólita comunicación se realizó además con nocturnidad y alevosía. Como relata, con fina ironía, el analista Doug Gillespie: “El anuncio llegó a última hora de la tarde de un día en el que había cierre temprano en el mercado de bonos y en vísperas de una jornada vacacional en los mercados. Como mínimo, habría que calificarlo como extraño”.

Ante la supina indiferencia de los mass-media, la Reserva Federal de Estados Unidos –la fábrica de dólares, la moneda de reserva mundial (el 60% de las reservas de divisas y la moneda franca en el comercio de productos estratégicos)- anunciaba “vergonzantemente” que dejaba de publicar la estadística más completa de la oferta monetaria (cantidad de dinero y activos líquidos en circulación): “el M3 era probablemente la estadística más importante producida por la Fed y el mejor ‘controlador’ de la actividad económica y la inflación”. De nuevo Gillespie: “Muchos de nosotros creemos que las medidas de la cantidad de dinero son herramientas analíticas muy importantes. En este aspecto, el M3 es, con mucho, la más relevante. Empero, parece que la Reserva Federal disiente, aunque tampoco nos dice por qué”. En un mundo saturado de estadísticas sobre las más nimias fruslerías, ¿cómo es posible que la institución financiera más importante del planeta borre de un plumazo de su registro el más relevante de sus datos: la información sobre el dinero que fabrica? La conclusión de Gillespie acerca de las implicaciones de la añagaza no puede ser más desasosegante: “¿Acaso estoy sugiriendo que debe estar ocurriendo algo de naturaleza horrenda? Ciertamente, lo estoy haciendo”.

Durante los días de “vino y rosas”, previos al crack de las hipotecas subprime, la vorágine especulativa del castillo de naipes de entelequias financieras construido sobre los “hilillos de liquidez” de las cuotas hipotecarias de millones de estadounidenses se había reflejado en el extraordinario incremento de activos de riesgo –convenientemente empaquetados en “creativos” productos financieros y reciclados en cantidades masivas de nuevos préstamos- en manos de los bancos y fondos de inversión. El descomunal incremento de la oferta monetaria resultante que “capturaba” el M3 en vísperas de la hecatombe era la estimación más fiable de la colosal “estafa piramidal” –esparcida masivamente a los centros financieros mundiales por los bancos de inversión de Wall Street-que estaba teniendo lugar ante la complaciente mirada del “guardián del templo”.

Ante las crecientes “ondas sísmicas” que presagiaban el inminente desplome de la “estafa Ponzi” de productos financieros “derivados” y de hipotecas “basura”, que sostenía a duras penas el exangüe mercado inmobiliario estadounidense, urge la adopción de medidas “no convencionales”. La Fed, que con su política de tipos de interés bajos y de absoluta complacencia ante la “exuberancia irracional” -expresión acuñada por Mr. Greenspan, su gurú de los años de vacas gordas, cuya última decisión relevante, antes de poner pies en polvorosa en la antesala del fin de fiesta, fue precisamente la supresión del M3- de los “mercados” había procurado el combustible de la explosiva burbuja inmobiliaria, elimina de un plumazo el “chivato” que podría alertar del inevitable colapso. Mientras de cara a la galería todo eran loas a la robusta solidez de la primera economía del planeta y a la ausencia total de riesgo de desplome del mercado inmobiliario -trufadas de nada sutiles acusaciones de agoreros y Casandras a los que anunciaban el “canto del cisne” de los días de crecimiento desaforado basado en el “taumatúrgico” modelo de “prestar y vender”- los “fontaneros” del desastre se aprestaban a silenciar las señales de alarma: uno de los “precursores” de un crack financiero basado en “titulización” crediticia y apalancamiento exacerbado es la disminución del M3 ante el cierre del grifo de liquidez por parte de los inversores, alarmados por las montañas de “basura” que atiborraban los balances de los tambaleantes bancos de inversión de Wall Street –Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearns, Morgan Stanley y Goldman Sachs, todos ellos aplastados por la implosión de la monumental burbuja especulativa-.

“Consecuentemente, el Consejo juzgó que los costes de recogida de datos básicos y de publicación del M3 superan los beneficios”. El “sanedrín” de las finanzas globales –haciendo gala de desfachatez y cinismo irrisorio a partes iguales- suprime su estadística estrella arguyendo que un ahorro de500.000 dólares en la elaboración del agregado monetario más importante justifica sobradamente la desaparición del radar de billones de dólares en activos financieros. Los escasos observadores que se percatan de la fullería no dan crédito: “Las razones argüidas (para la supresión) son un completo disparate (…) Es increíble que la Fed incluso sugiera que 3,5 billones de dólares que desaparecen como por ensalmo no tienen relevancia alguna. Decir que no aporta información relevante es absurdo y el argumento del coste de recogida de datos es directamente un bulo”. La cosa adquiere otro cariz si la intención no era jugar limpio: “La M3 es donde se puede observar más claramente la intención de manipulación del mercado”.

Aunque la trapacería de ilusionismo de tres al cuarto no mereció -probablemente recibieran sutiles indicaciones al respecto- la más mínima atención de los tabloides, los hiperbólicos comentarios de los iniciados reflejaban la auténtica dimensión del asunto. Según relata David Chapman, “un reportero especialista en finanzas comparó esta decisión con el Nixon Shock –el cierre de la “ventanilla del oro”, en agosto de 1971-. El mencionado Capitán Garfio (sic) observa que la decisión de la Reserva Federal de suprimir la M3 significaba otra gran señal procedente de la máxima autoridad monetaria estadounidense de que las reglas del juego van a cambiar fundamentalmente, una vez más”.

Para esconder el “cuerpo del delito” –la enorme montaña de basura financiera a punto de colapsar- nada mejor pues que “matar al mensajero”. El “salvaje oeste” de la oferta monetaria recogido en el M3 –el llamado “dinero en la sombra”- era el “canario en la mina” de la inminente crisis financiera. Como explica Ellen Brown: “No hay duda de que la Fed y otros bancos centrales están –subrepticiamente- inundando de liquidez el sistema. Esto no se haría público hasta abril de 2006, momento en que la Fed tendría que reportar sobre la oferta monetaria”. Cual vulgar trilero a punto de ser descubierto, “la Fed optó por silenciar las sirenas de alarma. Anunció que, a partir de marzo de 2006, ya no presentaría informes sobre el M3”. Su supresión impidió observar la “aguda contracción” de liquidez ocurrida entre 2007 y 2008 (que reflejaba la creciente desconfianza de los agentes financieros hacia los sofisticados productos de los fondos especulativos) y permitía a la Fed seguir engañando al público proclamando la bonanza de la economía mientras –bajo cuerda- preparaba sus “bazookas ” de inyecciones masivas de “dinero fresco” para rescatar a los bancos too big to fall. Jire Sekar ofrece un relato sucinto de las consecuencias del “apagón” estadístico: “Si la Fed hubiera estado siguiendo los repos* en 2007-2008, lo que habría visto es la avenida de la crisis financiera un año antes de que se hiciera crítica (…) A principios de 2008, Shadowstats estimaba que la tasa del M3 empezaba a disminuir rápidamente al enfriarse la actividad en repos. Luego, en septiembre de 2008, el mercado de repos decidía que no era sensato prestar fondos adicionales a Lehman Brothers y el resto es historia”. Pero el “molesto” sensor estadístico ya no estaba ahí para reflejarlo.

La respuesta del flamante gobernador Ben “helicóptero” Bernanke a una “insolente” interpelación sobre el particular –realizada en el ámbito de una “humilde” (sic) investigación en el Congreso- refleja nítidamente la impunidad sarcástica del tramposo que maneja los hilos del cotarro:

Senador Bunning: “Las conclusiones del informe M3 proporcionan información pertinente para el público: de economistas a inversores e industrias, usando todos las conclusiones del informe M3 para los pronósticos económicos, la inversión y las decisiones de negocio. (…) ¿Intentará cambiar esta política y comprometerse a mantener el informe M3 y sus conclusiones disponibles y abiertas al público? ¿Cuál es la justificación y razonamiento detrás de la decisión de la Reserva Federal de esconder al público la información del M3?”

Bernanke: “La reserva Federal no esconderá los datos del M3 al público, sino que ya no los recogerá ni tratará esa información”. ¡Qué reconfortante!Ciertamente, las reglas del juego habían cambiado de forma drástica, una vez más. La Fed proporcionó, a partir del Nixon Shock -“Estados Unidos jamás habría podido vivir como lo ha hecho, por encima de sus posibilidades, jamás habría podido drenar tres cuartas partes del ahorro y la riqueza mundiales si no hubiera tenido la moneda de referencia en los mercados de capitales, del petróleo, de los metales y del comercio mundial”- y del fin del boom de los “treinta gloriosos”, el combustible necesario -con su recién estrenada “manguera” de riadas de dólares sin respaldo metálico- para el sostenimiento de la menguante tasa de ganancia facilitando la creación de nuevos nichos de rentabilidad para los anémicos capitales fuera de la languideciente esfera productiva. En palabras de Mercatante: “la respuesta está en la falta de oportunidades para sostener una acumulación rentable, a pesar de la recuperación de los niveles de ganancia gracias a la ofensiva sobre los trabajadores en todo el mundo. Esta mayor ganancia, gracias al formidable aumento de la explotación del trabajo, no ha sido utilizada para invertir. La masa creciente de ganancias no invertidas fue principalmente distribuida en forma de rentas financieras, y es allí donde se encuentra la fuente del proceso de financiarización”. Las recurrentes burbujas de activos, la consiguiente hegemonía del rentismo –aquellos que viven de ingresos no ganados- favorecido por el “efecto riqueza” de la revalorización de bienes inmobiliarios y la explosión de la deuda para paliar la menguante demanda “solvente” de los empobrecidos asalariados son las claves del nuevo armazón “postfordista” de la acumulación de capital.

Desde el año 2008, en el cénit de la crisis que se llevó por delante a toda la banca de inversión de Wall Street, la Fed ha llevado a cabo el mayor programa en la historia de crecimiento de la masa monetaria: 4 billones de dólares en la llamada -en la equívoca jerga del, aparentemente neutro y aséptico, lenguaje financiero- “flexibilización o expansión cuantitativa (QE)”.

Tamaña inundación de liquidez -creada de la nada en los registros contables de la “fábrica de dólares”- ha fluido desde los saneados y redivivos –toda la “morralla” procedente de la burbuja fue dadivosamente adquirida por el patrón a cambio de dinero “fresquito” salido de sus pantallas de ordenador- gigantes de la banca estadounidense hasta el mercado de acciones y bonos poniendo los cimientos de nuevas y redobladamente virulentas burbujas de activos. Como explica Marco Antonio Moreno: “Las políticas de los bancos centrales han disparado la inflación en los mercados de activos y esto es lo que hace subir los precios de las casas, los bonos y las acciones. Pero este es el juego de los ricos. La clase media sigue con un ingreso estancado y cada vez con menos acceso al mercado”. La gigantesca “manguera” de liquidez ha llevado al paroxismo la maquinaria especulativa de los casinos financieros sin que el -proclamado por los propagandistas neoliberales como el motivo central de la política de “relajación” monetaria- “goteo” hacia la economía productiva hiciera acto de presencia. La insólita contracción de la M3 de los años post-crack –reflejada, a falta de datos oficiales, por las estadísticas “en la sombra”-, a pesar de la masiva inyección de dinero fresco de la Fed en los maltrechos balances de los bancos, hubiera resuelto el misterio del llamado “credit crunch” (contracción del crédito; a saber, la atonía de la economía real en contraposición a la renovada exuberancia irracional de las finanzas): “Es decir, la banca ha reducido de forma drástica la concesión de créditos a empresas y familias, con la consiguiente destrucción de oferta monetaria. En concreto, el crédito privado ha caído cerca de un 25% en el último año y medio pese a que la Fed ha comprado más de 1 billón de dólares en hipotecas de “baja calidad” al aletargado sistema financiero ”. Magnífico el resumen que hace John Williams de las profundas implicaciones de las heterodoxas medidas: “el exceso de liquidez de la flexibilización cuantitativa ayuda a los mercados de acciones y a las burbujas inmobiliarias que son las que mantienen el simulacro de crecimiento económico gracias al efecto riqueza de la revalorización de los activos y a la extraordinaria expansión de la deuda”.

El agudo congresista Ron Paul, padrino intelectual de la tendencia “libertariana” del Tea Party –inspirada en los economistas de la escuela “austriaca” de economía, herederos de los ultraliberales Hayek y Friedman y furibundos enemigos de todo lo que huela a manipulación externa de los “sagrados” mercados libres– mostraba – en una interpelación al ufano chairman Bernanke en 2010- su estupor por los trucos del rey Midas de las finanzas: “ustedes crearon ese dinero de la nada (1,3 billones de dólares de la primera QE) para dárselo a los bancos al 0% que luego adquieren bonos del tesoro y hacen un buen negocio con ello. Parece algo mágico, excepto para los millones de ciudadanos que perdieron sus hipotecas y sus casas”. ¡Tantas soluciones de beatíficos equilibrios competitivos y monsergas de libre comercio, desregulación financiera y sesudos manuales de teoría económica sobre las expectativas racionales y la autorregulación de los mercados; pero cuando de altas finanzas se trata…!

El retrato que hace Michael Hudson del nuevo paradigma de las finanzas modernas propiciado por la política dispendiosa de la “criatura de Jekyll island”** es insuperable: “Los bancos prestan dinero principalmente para transferir la propiedad de bienes inmuebles. También prestan dinero a los especuladores corporativos. Prestan dinero para comprar activos. Pero no prestan dinero a las empresas para invertir en equipos y contratar a más trabajadores. Todo lo contrario. Cuando prestan dinero a los especuladores corporativos para hacerse con las empresas, los nuevos compradores subcontratan mano de obra, reducen el tamaño de la fuerza de trabajo y tratan de exprimirla. También tratan de apoderarse de sus fondos de pensiones”.

Para comprobarlo, sirva de botón de muestra final esta excelentedescripción -referida al veloz aumento de los precios de los alquileres de viviendas en 2015, como consecuencia de la reactivación de la burbuja inmobiliaria en la ciudad de Barcelona- que ilustra empíricamente los “daños colaterales” que las políticas descritas provocan en la agudización del rentismo, la exacerbada desigualdad de ingresos y en el extremo deterioro que el neoliberalismo “descreador de vida” produce en las condiciones que determinan el bien común: “El sector inmobiliario en España está alborotado por la entrada masiva de dinero de los llamados fondos buitre y por la avalancha turística. Todo empezó hace años con la máquina de creación de dinero bancario que inició la Reserva Federal de los EE.UU con el Quantitative Easing y el tipo de interés a cero para los bancos. Ahora, “el bazooka monetario” lo tiene Mario Draghi, que desde el BCE dispara compras masivas de deuda empaquetada- titulizada – por valor de 80.000 millones de euros al mes, una deuda que los bancos europeos y españoles no paran de generar. Hay dinero “bancario” a raudales y los tipos de interés a largo plazo se desploman. La máquina para rentabilizar “los activos” necesita más combustible y las autoridades monetarias y políticas alimentan la avidez por el riesgo financiero para mantener artificialmente los precios de esos activos para que eviten una nueva caída de todo el tinglado financiero internacional. Pero todos sabemos quién sale beneficiado”.

Ni que decir tiene que, hasta la fecha, el occiso “testigo incómodo” de las innovadoras políticas monetarias de la todopoderosa “criatura de Jekyll Island” no ha resucitado.
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Notas
*Los repos son préstamos a corto plazo, muchas veces overnight ( plazo inferior a un día), hechos a empresas financieras que están asegurados con valores en posesión de la empresa prestataria. Son una fuente crítica de financiación para los negocios de comercio y préstamo de la banca de inversión.
**La Isla de Jekyll existe y se encuentra en la costa de Georgia. Fue en ese lugar donde se planificó la creación de la Reserva Federal de Estados Unidos en 1910 mediante una reunión de los más prominentes banqueros del país llevada a cabo en el más alto secreto.

Infografía definitiva: Tu destino depende de la ubicación de tu país en este 'ranking'

Publicado: 2 jul 2016 20:36 GMT | Última actualización: 3 jul 2016 04:03 GMT

¿Cuáles ciudadanías son más valiosas desde el punto de vista práctico? Los autores de este estudio clasificaron casi todos los países del mundo. Descubra qué posición tiene su país en este 'ranking'.
Nacer en un país y ser su ciudadano implica tener una lista de opciones. Mientras que para una nación el listado sería largo, para otra sería al revés. En otras palabras, se sabe que nacer en Europa o Estados Unidos no es lo mismo que nacer en Pakistán o Etiopía. Calcular la 'fuerza' de una ciudadanía no es fácil, ya que habría que tener en cuenta diversos factores. Sin embargo, un grupo de investigadores se encargó de hacerlo, y ahora les presentamos en detalle el estudio en este artículo.
La consultora internacional Henley & Partners, en colaboración con el profesor Dimitri Kóchenov, ha elaborado el 'Índice de las ciudadanías según su calidad' (QNI – Quality of nationality index), para averiguar cuáles de estas son más valiosas desde el punto de vista práctico. No se trata de una elección sobre el mejor país para vivir, sino de la diversidad de posibilidades que ofrece una u otra ciudadanía. Los investigadores analizaron 184 países del mundo y los dividieron en cuatro grupos de calidad desde la más alta hasta la más baja.
Utiliza el cursor para ver la puntuación de cada país en los últimos cinco años.

¿Cómo se calcula el índice?

Con el fin de elaborar un 'ranking' de ciudadanías, los autores utilizaron una serie de factores que influyen en la vida de una persona, dividendo factores en dos grupos: internos y externos.
Los factores internos: son la paz y la estabilidad, la fuerza de la economía y el desarrollo humano. Los autores calculan la paz y la estabilidad utilizando las cifras del Índice Global de Paz anual publicado por el Instituto para la Economía y la Paz. La fuerza económica se mide con el uso de las cifras del Fondo Monetario Internacional que muestran la proporción del Producto Interno Bruto (PIB) de un país en paridad del poder adquisitivo (PPA). Por último, el desarrollo humano en el QNI se mide mediante el índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, que se basa en dimensiones como salud, educación y nivel de vida.
Los factores externos son: la diversidad de la libertad para establecerse, el peso de la libertad de establecerse, la diversidad de la libertad de viajar y el peso de la libertad de viajar. Explicamos cómo 'leer' estos factores.
La diversidad de la libertad de establecerse en el marco de este estudio se traduce en el análisis de los requisitos legales para asentarse en un país. En otras palabras, se calcula cuántos países le ofrecen a usted como ciudadano de su nación la posibilidad de permanecer y trabajar en su territorio durante un año sin visado. A su vez, el peso de la libertad de establecerse se compone de la suma de las puntuaciones de estos países en el desarrollo humano y la fuerza económica. Es decir, se mide la calidad real de los territorios que le permiten establecerse.
La diversidad de la libertad de viajar se mide mediante el índice de restricciones de visado elaborado también por Henley & Partners. La clasificación se basa en el número de destinos a donde se puede ir de viaje o de negocios sin visado (se trata de viajes a corto plazo). Por su parte, el peso de la libertad de viajar se compone también de la suma de las puntuaciones de estos países-destinos en el desarrollo humano y la fuerza económica. Es decir, se mide la calidad real de los países que le permiten visitarlos sin visado.

Las 10 ciudadanías más atractivas

Como resultado de los cálculos mencionados, los autores de la investigación concluyeron que Alemania tiene el índice más alto: 83,1% y encabeza la lista por quinto año consecutivo. Según el nivel de PIB per cápita, Alemania se ubica recién en el 20º lugar del mundo. Sin embargo, otros factores como el nivel de vida, la seguridad y la estabilidad de este país europeo lo ubican en los niveles más altos.

Después de Alemania, siguen en el índice QNI los países nórdicos: Dinamarca, Finlandia, Noruega. Suecia e Islandia compartieron la quinta posición, mientras que la sexta fue compartida por Austria e Irlanda. Cierran la lista de los 10 primeros Francia, Suiza, Países Bajos (9) y Bélgica (10). Todos estos Estados presentan un alto nivel de vida y sus ciudadanos son libres de moverse prácticamente por toda Europa. 

Las 10 ciudadanías menos atractivas

Al final de lista están los países en zonas de tensión y conflictos: Siria, Pakistán, Etiopía, Chad, Burundi, Sudán, Eritrea, República Centroafricana, Afganistán y República Democrática del Congo.
El índice de la República Democrática del Congo, que ocupa el último lugar, es de tan solo 14,3%. De acuerdo con varios estudios, un recién nacido en este país tiene en 50 veces menos posibilidades de cumplir 5 años que un recién nacido en Japón o Finlandia. Se trata de uno de los países más pobres del mundo en términos de ingreso per cápita, y de acuerdo con el índice QNI, la libertad de reasentamiento de sus ciudadanos es nula.

Las 10 mejores ciudadanías de América Latina

Entre los países latinoamericanos lidera la ciudadanía de Chile, que ocupa la posición número 34 a nivel global. Le siguen Argentina (37), Brasil (38), Uruguay (41) y Paraguay (47).
En el marco de otro 'ranking' de Henley & Partners se reveló cuál es el pasaporte más poderoso del mundo para viajar sin restricciones. Resultó que también es el de Alemania. Por el lado de los países latinoamericanos, el pasaporte que permite acceder a más cantidad de países sin necesidad de un visado es el de Chile. Le siguen los pasaportes de Brasil, Argentina, México, Uruguay y Venezuela. Como podemos ver, las listas de América Latina en ambos índices varían un poco, pero los líderes son los mismos.

Las ciudadanías de la UE y EE.UU.

La superpotencia Estados Unidos es una nación que cuenta con una gran economía, un alto nivel de desarrollo humano y un régimen sin visados con casi todos los países del mundo. Sin embargo, EE.UU. ocupa recién la posición número 28 del índice, situándose por detrás de todos los países de Europa Occidental, exceptuando a Croacia.
EE.UU. prácticamente no tiene acuerdos de establecimiento libre de sus ciudadanos en los territorios de otros países, por lo que el factor de la diversidad de la libertad de establecimiento se encuentra en un nivel bajo. Otro factor negativo que afecta la posición de Estados Unidos es su arsenal nuclear, que impide una puntuación alta en lo que respecta a la paz y la estabilidad.
En cuanto a Europa, cada ciudadano de un país que forma parte de la Unión Europea es un ciudadano de la UE. Sin embargo, lo contrario no siempre es cierto. Por otro lado, la ciudadanía de la Unión Europea introducida en 1992 con la firma del Tratado de Maastricht, puede ser otorgada a residentes de terceros países. 
Asimismo, según el índice QNI, la ciudadanía de la UE es más valorada que las de Estados Unidos, Australia, Canadá y Japón.