Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

miércoles, 1 de mayo de 2019

Es imprescindible crecer en áreas sembradas. Comentario HHC

Encuentro con usufructuarios en áreas del Polo Productivo de Beola. Foto: Germán Veloz Placencia
HOLGUÍN.–Incrementar las áreas de siembra de manera que quede el menor número posible vacío, terminar las inversiones a tiempo para favorecer los encadenamientos productivos y usar con eficiencia el agua para riego, los fertilizantes y los medios técnicos, fueron temas constantes en los encuentros sostenidos por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, con dirigentes y trabajadores de establecimientos agrícolas de la provincia.
El primer punto del recorrido fue el polo productivo de Limoncito, en el municipio de Urbano Noris, que suministra mensualmente a la población de la ciudad de Holguín poco más de 2 000 toneladas, cifra que debe quintuplicarse hacia finales de 2020, cuando rinda frutos la inversión que pretende colocar bajo sistema de riego por goteo más de 520 hectáreas.

La inversión, según el cronograma aprobado, debe ponerse en marcha en el segundo semestre de este año y contribuirá al ahorro de agua que hoy se utiliza para el riego por aniego tras llegar por canales, sistema que tiene un 30 % de pérdidas por evaporación y problemas estructurales.
Foto: Germán Veloz Placencia
Una parada para hablar del impulso que reciben instalaciones técnicas agrícolas se realizó en la nueva planta de beneficio de granos, hoy al 27 % de ejecución en las cercanías de Velasco, en el municipio de Gibara, que podrá procesar, de acuerdo con la capacidad de diseño, 60 toneladas de frijol o 120 de maíz.
La instalación debe entrar en funcionamiento en la segunda mitad de este año y recibirá producciones de los municipios holguineros de Gibara, Rafael Freyre, Cacocum, Calixto García y Holguín, así como de áreas agrícolas de la provincia de Las Tunas.
En Arroyo Seco, también en el municipio de Gibara, Machado Ventura, quien estuvo acompañado por Gustavo Rollero, ministro de la Agricultura, y  Ernesto Santiesteban Velázquez, primer secretario del Partido en Holguín, así como por otros dirigentes del territorio, conoció detalles de una inversión que ha destinado unos 46 millones de pesos para poner bajo riego 2 300 hectáreas.
Allí ya se ha restablecido con tubos de plástico una conductora de cerca de nueve kilómetros de longitud, que enlaza dos presas y un gran reservorio de hormigón armado, conjunto que ya ha enfrentado sus primeras pruebas y pronto creará condiciones para regar 700 hectáreas.
José Ramón Machado Ventura conversa con el trabajador agrícola Ismael Vidal Ofarril Foto: Germán Veloz Placencia
En Beola, municipio de Rafael Freyre, el dirigente político fue puesto al tanto de la progresiva recuperación productiva de 566 hectáreas destinadas a los cultivos varios y las frutas, cuyas producciones seguirán creciendo a partir de la instalación de sistemas de riego por goteo, aspersores, máquinas enrrolladoras y de pivote.
Directivos de la Agricultura en la provincia y el municipio informaron que en aquella zona sumarán 1 200 las hectáreas en explotación, lo cual se logrará mediante la incorporación de áreas, en algunas de las cuales se libra una intensa contienda para eliminar el marabú.
Comentario HHC:  La sociedad  desde hace mucho tiempo esta encadenada social y productivamente,  y buscar el encadenamiento para producir optimamente siempre ha sido un reto de las economías para la coordinación de las partes, pero actúa como necesidad. En el capitalismo  estos encadenamientos no se dan del todo aleatorios como uno puede pensar con la existencia del libre mercado, hay mucho de estudio y planificación. Al parecer  que se utilice  la frase "encadenamientos productivos"  en nuestro país,  como si fuera una  moda para casi todo ,sale a luz que una de las ventajas que se supone que tenga la economia socialista de todo el pueblo, no se estaba aprovechando correctamente. ! En hora buena !!
Me imagino que sea difícil para el Ministro de Agricultura, si no estaba presente,  recibir orientaciones técnicas del segundo secretario del PCC  de lo que se debe hacerse en la agricultura, la delimitación de funciones entre el Partido y la administración fue unos de los temas que Fidel abordo reiteradamente:
“ ¿Cuál es la función del Partido? Orientar. Orienta en todos los niveles, no gobierna en todos los niveles. Crea la conciencia revolucionaria de las masas, es el engranaje con las masas, educa a las masas en las ideas del socialismo y en las ideas del comunismo, exhorta a las masas al trabajo, al esfuerzo, a defender la Revolución. Divulga las ideas de la Revolución, supervisa, controla, vigila, informa, discute lo que tenga que discutir, pero no tiene las atribuciones de quitar y poner administradores, de quitar y poner funcionarios […] (Diario Granma, 2011).
En otro artículo el mismo diario muestra pasajes de otro discurso de Fidel Castro titulado “El Partido no suplanta a la administración”.

El Partido no suplanta a la administración pública, sino que la ayuda, la apoya. Facilita el desarrollo de sus cuadros. El Partido no debe sustituir la función, ni de la administración, ni de las organizaciones de masas.

Es muy importante que tengamos estas ideas claras, porque si no, se produce la suplantación y la consiguiente anemización de esas organizaciones. Y el Partido no administra directamente. Es la vanguardia, la organización que reúne a los obreros más avanzados, más revolucionarios. La espina dorsal de la Revolución.

Si un secretario se dedica a administrar, a realizar funciones que corresponden a la administración, abandona el Partido y las tareas que tiene que realizar dentro del partido incesantemente. Y la más importante tarea es la política, no se olviden de eso. La experiencia nos lo enseña en todas partes…

El cuadro político está siempre alerta, estudiando, analizando, explicando…
Para eso está el Partido, ojo atento a todos los problemas, trabajando con las masas…” (Diario Granma, 2011)

El aporte de Roberto. Comentario HHC

1 mayo, 2019 Julio Martínez Molina, 5 de Septiembre


El cuentapropista fabricante de baldosas de granito firmó un contrato para aportar 200 unidades diarias al programa de la vivienda en Lajas./Foto: Julio Martínez

Roberto Pompa Fonseca es un joven productor lajero de 24 años, quien contribuye de forma encomiable al desarrollo de elementos para la construcción de viviendas.

El cuentapropista fabricante de baldosas de granito firmó un contrato para aportar 200 unidades diarias al programa de la vivienda en Lajas, y piensa incrementar su producción cuando le sea entregado un nuevo local. Entonces, cree, podrá fabricar 400 unidades diarias.

Dice que no tiene problemas con los materiales, los cuales les asignan y él busca en el Centro de Producción Local de Materiales de la Construcción de la Unidad Empresaria de Base Ciudad Caracas.

Sus producciones son muy bien recibidas en el municipio, pues las entrega a la Empresa Municipal de Mantenimiento y Construcción y contribuyen a solucionar tanto casos de subsidio como de damnificados, fundamentalmente.

Roberto se siente satisfecho con los ingresos percibidos (le pagan a tres pesos cada baldosa, o sea él y sus dos operarios ingresan 600 pesos diarios de forma conjunta) y con el destino de sus producciones, en tanto considera que resultan de utilidad social y eso le complace sobremanera.

Estaba inactivo cuando decidió incursionar en este trabajo, el cual aprendió con un amigo. De modo que insta a otros jóvenes sin compromiso laboral o estudiantil a que se adentren en este universo.

Es duro, sí, pero es muy bello ver como con cuánto uno produce se levantan casas para personas que tanto lo necesitan, estima el muchacho.



Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista del diario 5 de Septiembre y crítico audiovisual. Miembro de la UPEC, la UNEAC, la FIPRESCI y la Asociación Cubana de la Crítica Cinematográfica


Comentario HHC :  Buen ejemplo, de un joven desempleado que integra y hace una labor útil para la sociedad y el mismo , pero deberíamos preguntarnos ¿ Cuánta potencialidad tendremos en el país como esta experiencia en todos los sectores de la economía y en todos los territorios ?

¿ No hay un local que darle al joven cuentapropista, o arrendarle para que duplique su producción ? ¿ No le podemos autorizar a que tenga mas empleados, formen una cooperativa y multipliquen la producción? ¿ Podemos autorizarlo  a que venda a otras provincias y darle la posibilidad de exportar? ¿ Podemos autorizarlo a que importe materia prima para su producción? ¿ Podemos autorizarlo a que tenga su pequeña fabrica e importe si es necesario una tecnología que humanice el trabajo y que ademas multiplique la productividad ?

¿ Cuántas potencialidades tenemos que no se aprovechan ? !! Pero nos conformamos con una producción de 200 baldosas de granito diarias !!.

¿ Quién o qué lo impide?................ Recordar que necesitamos edificar muchas viviendas en el país. 

El legado más preocupante de Trump


NUEVA YORK – La renuncia forzada de Kirstjen Nielsen al cargo de secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos no es motivo para celebrar. Es verdad que estuvo al frente de la separación forzosa de familias en la frontera estadounidense (notoria por el encierro de niños pequeños en jaulas de alambre). Pero es improbable que la partida de Nielsen traiga consigo alguna mejora, ya que el presidente Donald Trump quiere reemplazarla con alguien que ejecute sus políticas xenófobas en forma todavía más despiadada.

La política migratoria de Trump es espantosa en casi todos sus aspectos, pero es posible que no sea lo peor de su gobierno. De hecho, identificar qué es lo peor se ha convertido en un juego de salón muy popular en Estados Unidos. Sí, llamó a los inmigrantes criminales, violadores y animales. Pero ¿qué decir de su profunda misoginia o su vulgaridad y crueldad sin límites? ¿O de que les haga la vista gorda a los supremacistas blancos? ¿O de su retirada del acuerdo climático de París, del acuerdo nuclear con Irán y del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio? Y sin olvidar su guerra contra el medioambiente, la salud y el sistema internacional basado en reglas.

Este juego morboso es interminable, porque casi todos los días aparece un nuevo contendiente por el título. Trump es una personalidad conflictiva, y cuando se vaya, deberíamos reflexionar sobre cómo fue que alguien tan perturbado y moralmente deficiente pudo llegar a ser elegido presidente del país más poderoso del mundo.

Pero lo que más me preocupa es el daño que ha hecho Trump a las instituciones necesarias para el funcionamiento de la sociedad. La agenda trumpista de “hacer grande a Estados Unidos otra vez” no se refiere, claro está, a restaurar el liderazgo moral del país; más bien, encarna y celebra el egoísmo y la egolatría desenfrenados. Es una agenda económica. Lo cual nos obliga a preguntarnos: ¿cuál es la base de la riqueza estadounidense?

Adam Smith intentó dar una respuesta en su clásico de 1776 La riqueza de las naciones. Allí señaló que los niveles de vida habían estado estancados por siglos, hasta que hacia fines del siglo XVIII, comenzó a darse un enorme aumento de los ingresos. ¿A qué se debió?

Smith fue una de las mentes más brillantes del gran movimiento intelectual conocido como la Ilustración Escocesa. El cuestionamiento de la autoridad establecida que siguió a la Reforma en Europa obligó a la sociedad a preguntarse: ¿Cómo podemos conocer la verdad? ¿Cómo podemos saber acerca del mundo que nos rodea? ¿Y cómo debemos organizar la sociedad?

De la búsqueda de respuestas a estas preguntas surgió una nueva epistemología, basada en el empirismo y en el escepticismo de la ciencia, que se impusieron a las fuerzas de la religión, la tradición y la superstición. Con el tiempo, se fundaron universidades y otras instituciones de investigación para ayudarnos a juzgar la verdad y descubrir la naturaleza de nuestro mundo. Mucho de lo que hoy damos por sentado (desde la electricidad, los transistores y las computadoras hasta el láser, la medicina moderna y los teléfonos inteligentes) es el resultado de esta nueva disposición, sostenida por la investigación científica básica (financiada en su mayor parte por el Estado).

A falta de una autoridad monárquica o eclesiástica que dictara el modo óptimo, o el mejor posible, de organizar la sociedad, la sociedad tenía que decidirlo por su cuenta. Pero idear instituciones que aseguraran el bienestar de la sociedad era más difícil que descubrir las verdades de la naturaleza: en general, en este tema no se podían hacer experimentos controlados.

Sin embargo, un estudio atento de la experiencia pasada podía ser informativo. Había que basarse en el razonamiento y en el discurso, reconociendo que ninguna persona tenía un monopolio de nuestra comprensión de la organización social. De este proceso surgió la convicción de que es más probable que instituciones de gobernanza basadas en el Estado de Derecho, el debido proceso y un sistema de controles y contrapesos, y sostenidas por valores fundacionales como la libertad individual y la justicia universal, produzcan decisiones acertadas y justas. Estas instituciones no serán perfectas, pero se las diseñó de modo de hacer más probable la detección y posterior corrección de sus defectos.

Pero ese proceso de experimentación, aprendizaje y adaptación demanda un compromiso con la determinación de la verdad. Los estadounidenses deben gran parte de su éxito económico a un variado conjunto de instituciones dedicadas a decir, descubrir y verificar la verdad, de las que son centrales la libertad de expresión y los medios independientes. Los periodistas son tan falibles como cualquiera; pero como parte de un sólido sistema de controles y contrapesos sobre quienes ocupan posiciones de poder, han sido tradicionalmente proveedores de un bien público esencial.

Desde los tiempos de Smith, está comprobado que la riqueza de una nación depende de la creatividad y productividad de su gente, que sólo es posible promover adoptando el espíritu de la indagación científica y la innovación tecnológica. Y eso depende de mejoras continuas de la organización social, política y económica, descubiertas a través del discurso público razonado.

El ataque que Trump y su gobierno han emprendido contra cada uno de los pilares de la sociedad estadounidense (y su especialmente agresiva demonización de las instituciones del país dedicadas a la búsqueda de la verdad) pone en riesgo la continuidad de la prosperidad de los Estados Unidos y su capacidad misma de funcionar como una democracia. A esto se suma la aparente falta de controles a los intentos de los gigantes corporativos de capturar las instituciones (tribunales, legislaturas, organismos regulatorios y grandes medios de comunicación) que supuestamente deben evitar la explotación de trabajadores y consumidores. Está surgiendo ante nuestros ojos una distopía que antes sólo imaginaron los escritores de ciencia ficción. Da escalofríos pensar quién es el “ganador” en este mundo, y en quién o en qué puede convertirse, en el mero intento de sobrevivir.

Comentario HHC: He resaltado en negritas lo que es una verdad como un templo para Cuba. No hay que inventar el agua fría otra vez.

Traducción: Esteban Flamini


JOSEPH E. STIGLITZ, a Nobel laureate in economics, is University Professor at Columbia University and Chief Economist at the Roosevelt Institute. His latest book, People, Power, and Profits: Progressive Capitalism for an Age of Discontent, will be published in April.

Mirando hacia afuera y hacia adentro al mismo tiempo.

Por Dr. Julio Carranza

Además de ser necesario lo argumentado por Monreal y complementado por Benavides en recientes textos esta lógica permitiría colocar también en la demanda interna un factor de estímulo al crecimiento y la reactivación de la economía y no solo en las exportaciones o la sustitución de importaciones, las que sin dudas son esenciales para una economía como la cubana. (1)
Pero por abierta que inevitablemente sea la economía cubana, es posible y necesario entender el crecimiento de la demanda interna también como un factor fundamental para la incentivación de producciones y servicios locales/nacionales basados fundamentalmente en inversión interna, donde el sector no estatal puede tener un papel muy importante.
La persistencia de un modelo que mira esencialmente al sector externo siempre verá los salarios (y otros ingresos individuales) como un factor de competitividad y de incremento de la demanda interna que presiona sobre una oferta escasa, por lo tanto, presionados sistemáticamente a la baja y no como un factor que, a través de un aumento de la demanda agregada, puede estimular la inversión, la producción y con estas el crecimiento y el desarrollo. El ejemplo del desincentivo que los precios de acopio provocan sobre la producción agropecuaria es muy gráfico en este sentido.
Mucho se ha argumentado en estos intercambios sobre la importancia del incremento de los salarios (por razones políticas pero también económicas), en reciente texto sobre los salarios Lázaro González expresaba “La elevación de la producción, la productividad, el ahorro, la iniciativa creadora en nuestras empresas, la elevación de las exportaciones, la disminución de las importaciones, etc., depende, en primer lugar, del empoderamiento real de los trabajadores, y de la elevación de su nivel de vida, por tanto, no nos queda otra alternativa que disminuir los precios e incrementar los salarios, lo cual debe realizarse con  la mayor fundamentación técnica posible, sin caprichos y paulatinamente”. (2)
Hay muchas reservas productivas en el país que se pudieran activar bajo el impacto de esta lógica de crecimiento de la demanda interna con el incentivo que genera sobre todo en un sector de primera necesidad como el agropecuario, cuyos resultados se han mantenido por años por debajo de su potencial real, además de que, como se conoce, su componente importado se puede mantener relativamente bajo, lo mismo se puede afirmar para la construcción particular de viviendas, etc. (todos sectores con notables déficits y de alta sensibilidad social).
En la medida en que bajo este incentivo se vaya dinamizando el modelo y creciendo la actividad económica, se puede mantener bajo control cualquier impacto inflacionario o desequilibrio macroeconómico que el crecimiento de la demanda agregada pueda provocar. Ahí estaría la política económica cuidando los equilibrios necesarios, pero en una lógica positiva, de estímulo de la actividad económica y de todas las fuentes posibles de inversión, incluida la basada en remesas recibidas del exterior.
La oferta directamente en divisas (no en CUC) en las zonas francas de diversos productos importados, incluidos insumos para la producción y los servicios fundamentalmente para el sector no estatal complementarían la reanimación económica provocada por el incremento de la demanda agregada. Ya nos referíamos en otro texto sobre el creciente comercio paralelo de cubanos emprendedores residentes en Cuba en la Zona Libre de Colón en Panamá y en otros países, actividad que podría ser asumida por el estado con ofertas en las zonas francas establecidas en el territorio nacional, lo cual no significaría una salida injustificada de divisas del país sino todo lo contrario.
Estas consideraciones no adquirirían suficiente sentido vistas de manera aislada, sino como parte de lo que hemos argumentado en diferentes textos sobre la necesidad de un avance integral de la reforma económica.
30 de abril 2019
NOTAS
1 Pedro Monreal, “Gestión macroeconómica anti- crisis en Cuba: dos elefantes en la habitación”, 30 de abril de 2019, https://elestadocomotal.com/2019/04/30/gestion-macroeconomica-anti-crisis-en-cuba-dos-elefantes-en-la-habitacion/ y Joaquín Benavides, “Los Encadenamientos Productivos. Una primera aproximación”, 29 de abril de 2019, https://elestadocomotal.com/2019/04/29/joaquin-benavides-los-encadenamientos-productivos-una-primera-aproximacion/
2 Lázaro González, “Un factor fundamental en la pérdida de valores en Cuba: el salario real”, 25 de abril de 2019, https://elestadocomotal.com/2019/04/25/lazaro-gonzalez-rodriguez-un-factor-fundamental-en-la-perdida-de-valores-en-cuba-el-salario-real/
3 Julio Carranza, “Los Emprendedores cubanos y el Pospanamax”, 28 octubre de 2018, https://elestadocomotal.com/2018/10/28/julio-carranza-los-emprendedores-cubanos-y-el-pospanamax/

Gestión macroeconómica anti- crisis en Cuba: dos elefantes en la habitación.


Ha comenzado a hablarse sobre “el modelo global” y “las directivas” para la elaboración del plan de la economía cubana de 2020. La proactividad siempre es beneficiosa, pero antes de enfocarse demasiado en el año 2020 primero habría que concentrarse en gestionar el crecimiento económico de 2019, especialmente para tratar de evitar que se materialice la probabilidad de una crisis que actualmente parece planear sobre la economía nacional.

El deterioro de las condiciones macroeconómicas de Cuba en el primer trimestre de 2019 y su probable prolongación ha hecho inevitable un temprano proceso de ajuste macroeconómico. Principalmente se intentan gestionar tres componentes que inciden directamente en la demanda agregada: exportaciones, importaciones, e inversión.

Los objetivos oficialmente enunciados han sido: sustituir importaciones, incrementar exportaciones, y asegurar la eficiencia de las inversiones.

Se trata de un deterioro del marco macroeconómico que ha estado acompañado de carencias e inestabilidades, principalmente en algunos importantes renglones de la alimentación popular. Se ha producido en el contexto de un reforzamiento de la agresión económica contra Cuba por parte del gobierno de EE.UU.

Se ha reafirmado oficialmente la intención de alcanzar un crecimiento económico de 1,5% en 2019 y parece que también se mantiene la meta prevista de un incremento de la inversión del 20% respecto a 2018, pero son estimados que deben ser tomados con reserva. En circunstancias donde no queda claro que las exportaciones de bienes y servicios pudieran crecer en el corto plazo, y en un contexto donde no debería esperarse un incremento del endeudamiento externo, es problemático asignarle una alta probabilidad al crecimiento estimado de la inversión.

En ese este escenario, llama la atención que no parezca estársele prestando suficiente atención pública a las que pudieran funcionar como las dos fuentes más importantes de recursos para reforzar la gestión macroeconómica en lo que resta de 2019: la inversión en “Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler” y el potencial del sector privado nacional para crear empleos e ingresos familiares. (1)

Son dos factores que parecen estar operando como los típicos “elefantes en la habitación”, pues, a pesar de sus enormes dimensiones -36,4% de la inversión total del país y la creación de 417 mil empleos netos en seis años-, son temas prácticamente invisibles en el discurso oficial sobre el ajuste de la política económica en el corto plazo. (2)

No queda claro si se trata de que el potencial que representa esas gigantescas cifras pasa inadvertido, o si intencionalmente se hubiera elegido no abordar abiertamente el tema.

El hecho es que son dos asuntos urgentes que deben ser colocados en el “borde delantero” del debate.

La inversión inmobiliaria en el corto plazo: ¿Un “elefante blanco”?

En un texto anterior, sugerí “congelar” la inversión inmobiliaria durante lo que resta de 2019 para poder darle otra utilización a esos recursos, de manera que estos pudieran tener un mayor impacto sobre la demanda agregada y, por tanto, pudieran facilitar la gestión macroeconómica.

Obviamente, siempre es problemático proponer “congelar” inversiones, o reducirlas sustancialmente, pero considero que es una opción que debe ser considerada en el caso de la inversión inmobiliaria en Cuba, especialmente cuando no es razonable pensar que una reducción de ese tipo de inversión pudiera tener un impacto negativo en el corto plazo, sino todo lo contrario.

Tomemos el caso de la construcción de hoteles y de instalaciones turísticas “extra- hoteleras”, las cuales son parte de la inversión inmobiliaria.

¿Cómo pudiera afectar seriamente el crecimiento del PIB de 2019 una reducción sustancial de esa inversión, cuando se toma en cuenta la existencia de una tasa de ocupación relativamente baja de los hoteles en Cuba?

¿Tendría algún efecto notable sobre el crecimiento del turismo en 2019 que no se hicieran campos de golf y nuevas marinas en el corto plazo?

Son inversiones que pudieran retomarse más adelante, pero en 2019 esas inversiones planificadas representan una disponibilidad de recursos escasos que están “a la vista” y que pudieran ser empleados en otras actividades que tuviesen un impacto relativamente rápido y que permitiera compensar los fallos actuales de la demanda agregada.

La inversión inmobiliaria parece ser un “elefante blanco” en el corto plazo, por aquello de que pudiera estar operando como un activo que tiene un costo mayor que los beneficios macroeconómicos que aportaría en 2019. Algo así como los elefantes blancos que los reyes de Tailandia regalaban a los súbditos que deseaban castigar y que a la larga los arruinaban debido a los altos costos de manutención de esos delicados elefantes.

Específicamente, propuse anteriormente la posibilidad de reorientar una parte de la inversión inmobiliaria prevista en 2019 hacia la inversión en la agricultura y otra parte hacia la construcción de viviendas.

Como se observa en los dos gráficos siguientes, el dinamismo de las inversiones inmobiliarias es mucho más elevado que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y que el crecimiento del propio valor sectorial del turismo que se registra en las Cuentas Nacionales.


Fuente de ambos gráficos: ONEI, Anuario Estadístico de Cuba 2017, Tabla 5.5 – Producto interno bruto por clase de actividad económica a precios de mercado http://www.one.cu/aec2017/05%20Cuentas%20Nacionales.pdf , y ONEI, Inversiones. Indicadores seleccionados. Enero- diciembre 2018, Tabla 1.4- Ejecución de inversiones por clase de actividad económica http://www.one.cu/publicaciones/04industria/ejecucioninversiones/ejecucioninversiones_dic18.pdf
Nota: las cifras absolutas de inversión y de producto fueron convertidas en una serie de índices con base 100 en el año 2013.



Una posible interpretación de los gráficos es que la inversión inmobiliaria no es capaz de “halar” suficientemente ni el PIB ni el valor del producto turístico reflejado en las cuentas nacionales. Es decir, el dinamismo de la inversión inmobiliaria va muy por delante y la inversión está relativamente “desenganchada” de las otras dos variables.

Es cierto que pudiera ser problemático “congelar” completamente la inversión inmobiliaria en 2019. Una parte de las obras pudieran estar en un grado muy avanzado de finalización, se habrían contratado determinadas importaciones, y en algunos casos pudiera tratarse de inversión extranjera.

Sin embargo, son circunstancias que no deben funcionar como un “cheque en blanco” para justificar el altísimo y desproporcionado nivel de las inversiones inmobiliarias. Habría que hacer un análisis detallado de cada caso, pero es inapropiado “blindar” a priori ese tipo de inversión cuando otros componentes de la demanda agregada se están “disolviendo”.

En cualquier caso, pudiera adoptarse una sugerencia más flexible que consista en combinar la materialización de una parte de la inversión inmobiliaria prevista para 2019, a la vez que se utiliza otra parte para promover objetivos macroeconómicos alternativos.

Asumiendo que las inversiones totales no crezcan en 2019 al 20% previsto (11300 millones de pesos) sino al 10% (10358 millones de pesos), y que las inversiones inmobiliarias representen un 35% de ese último total, el valor de estas sería de 3625 millones de pesos en 2019.

Si se sustrajesen 1600 millones de pesos, el monto restante (2025 millones) seguiría manteniendo, por un amplio margen, a la inversión inmobiliaria como el principal destino sectorial de inversión.

Sin embargo, si de los 1600 millones se dedicasen 500 a la inversión en la agricultura se duplicaría aproximadamente el monto actual de inversión agropecuaria. Ese es un sector que muestra un coeficiente de correlación elevado entre la inversión y el producto sectorial. Es decir, que la inversión tiende a “convertirse” de manera efectiva en valor sectorial que aporta al crecimiento del PIB. (3)

Es cierto que sector agropecuario tiene un peso relativamente bajo en el PIB cubano, pero es -por amplio margen- el sector con más trabajadores del país: 782900 empleados que representaban el 17,5% del total de trabajadores.

El incremento de demanda que representaría el “extra” inducido en salarios, beneficios para los cooperativistas y ganancias para los propietarios, tanto en el ámbito de la producción como en el de la comercialización, tendría un impacto positivo en la demanda agregada.

Vale resaltar que se trata de una parte social y políticamente muy sensible de la demanda agregada: la alimentación. Precisamente el área donde la gestión económica actual es más incierta.

Se trataría, además, de un incremento de demanda que tendría una alta probabilidad de ser respaldado por un incremento de la oferta en el corto plazo.

La agricultura es el único sector de la economía cubana que combina tres condiciones favorables para crecer rápidamente: a) disponibilidad de tierra y también de mano de obra cuando el trabajador puede ser bien recompensado, b) ciclos productivos cortos con una utilización elevada de recursos nacionales, y c) un componente importado que en el corto plazo sería básicamente de insumos estandarizados (energía, fertilizantes, pesticidas) y de maquinaria que no tiene que ser muy compleja ni cara en el corto plazo (eso pudiera venir más adelante).

Como se sabe, los problemas del suministro de alimentos a precios asequibles son complejos e intervienen muchos factores, pero duplicar la inversión sería un buen lugar para intentar empezar a darle un giro a la situación actual.

No entro a discutir aquí los detalles de posibles soluciones que he esbozado en otros trabajos, especialmente en cuanto a rediseñar los mercados agropecuarios cubanos y modificar el enfoque de formación de precios. Me limito a resaltar en este texto la probabilidad relativamente alta de que se produjesen impactos positivos sobre la demanda agregada como consecuencia de multiplicar por dos la inversión agropecuaria, asumiendo incluso que se mantuviesen en los plazos inmediatos una serie de deficiencias en la gestión del sector agropecuario.

Por otra parte, pudieran dedicarse los otros 1100 millones (del total de 1600 millones “restados” a la inversión inmobiliaria) a construir viviendas por esfuerzo propio. Pudiera significar aproximadamente la posibilidad de duplicar las 10655 viviendas terminadas por la población en 2017, en caso de que se utilizase un esquema similar, o parecido, al de la construcción de viviendas con materiales asegurados por “fondos mercantiles”, el cual se utilizó hasta hace unos años.

Potencialmente, pudiera llegar a recuperarse un nivel de construcción de viviendas por parte de la población que no se ha logrado desde 2008.

En cambio, si se emplease un esquema de venta de materiales a precios de mercado de la red minorista, como es el esquema vigente en la actualidad, el número de viviendas adicionales anuales se reduciría a unas 5000, debido al mayor costo. Es decir, el número de viviendas se incrementaría en 50%, en vez de hacerlo al 100%.

Se ha estimado que el costo total de construcción de una vivienda estándar en Cuba (incluyendo materiales, mano de obra y uso de equipos) con el esquema de “fondos mercantiles” era de aproximadamente 106000 pesos en la variante de cubierta de hormigón y de 93000 pesos en la variante de cubierta de bóveda. Con el esquema de venta de materiales a precios de mercado de la red minorista, el costo total con cubierta de hormigón sería de 204000 mil pesos y de 181000 pesos con cubierta de bóveda. (4)

No propongo aquí regresar necesariamente al esquema de “fondos mercantiles”. Esa es una opción sobre la cual deberían opinar los expertos. Lo que me ha parecido importante es indicar la existencia de variantes de costos.

Naturalmente, habría que establecer un mecanismo de crédito adecuado y utilizar subsidios en una serie de casos (como ya se hace). La eventual reducción de la inversión inmobiliaria permitiría disponer de materiales para la construcción de viviendas y también de fuerza de trabajo, pero naturalmente se necesitaría hacer un balance preciso de esas disponibilidades. Más que un cálculo preciso, lo que deseamos indicar aquí es una “frontera de posibilidad” aproximada.

El hecho de que la construcción de viviendas por esfuerzo propio es relativamente más intensiva en mano de obra y de que no se requiere fuerza de trabajo extranjera serían factores que ayudarían a reforzar la demanda agregada en el corto plazo.

De nuevo, no se intenta aquí entrar en detalles, sino simplemente resaltar un probable efecto beneficioso para la gestión macroeconómica en 2019.

Empresa privada nacional: ¿Un elefante entumecido?

Usualmente se menciona una eventual mejor utilización de las “potencialidades internas” como un posible factor compensador del aflojamiento de algunas variables macroeconómicas. Curiosamente, no se menciona explícitamente una potencialidad sobre la cual la evidencia disponible no permite tener duda alguna sobre su efectividad: el sector privado nacional es el único sector de propiedad que de manera consistente ha estado creando empleo neto en el país en el mediano plazo.

Eso ocurre desde hace ya algún tiempo, el impacto es notable – 417 mil empleos netos creados entre 2010 y 2016-, ha ocurrido en un contexto de inestabilidad normativa, zigzagueo y restricciones en el segmento más dinámico (el trabajo por cuenta propia), y ha tenido lugar a pesar de que se ha esquivado avanzar hacia las formas institucionales que permitirían un funcionamiento más efectivo del sector: la empresa privada nacional.

El siguiente gráfico refleja una dinámica del empleo que indica claramente dónde se ubica el mayor dinamismo en la creación de empleos en Cuba y de los ingresos asociados a estos.

Fuente: ONEI, Anuario Estadístico de Cuba 2016. Tabla 7.2 – Ocupados en la economía según situación del empleo, http://www.one.cu/aec2016/07%20Empleo%20y%20Salarios.pdf y Anuario Estadístico de Cuba 2013. Tabla 7.2 – Ocupados en la economía según situación del empleo, http://www.one.cu/aec2013/esp/20080618_tabla_cuadro.htm
Nota: las cifras absolutas de empleo fueron convertidas en una serie de índices con base 100 en el año 2010.

Si se hubiese comenzado a trabajar en la institucionalización de la empresa privada desde abril de 2016 -cuando el Partido Comunista de Cuba (PCC) indicó la conveniencia de hacerlo- y asumiendo que el proceso normativo hubiera demorado un año, se habría arribado al mes de abril de 2019 con dos años de operación de la empresa privada nacional.

Se ha contado con un marco político consensuado –plasmado en el documento de la “Conceptualización”- que incluye explícitamente la empresa privada nacional como parte de un modelo económico y social renovado, pero ello no se ha materializado.

El hecho de que no ha sido hasta hace poco, con la nueva Constitución de 2019, que se haya reconocido constitucionalmente la empresa privada nacional no era un obstáculo insalvable para haber encontrado los espacios legales necesarios. Un reconocido jurista, el Dr. Narciso Cobo, sugirió, desde 2016, la posibilidad de que la pequeña empresa privada nacional hubiese adoptado alguna de las formas societarias que contempla el Código de Comercio, específicamente la forma de “sociedad de responsabilidad limitada”, pero no se hizo nada práctico al respecto. (5)

No es posible hacer una evaluación precisa de cuál habría sido el impacto de haber contado en estos momentos con 24 meses de operación de empresas privadas nacionales, pero es difícil asumir que no hubiese aumentado el ritmo de creación de empleo del sector privado y de su peso relativo en el empleo total del país, así como su efecto positivo en el mejoramiento del ingreso de los hogares.

Es más, la reforma de las empresas estatales –en las que todavía quedan por “racionalizar” cientos de miles de empleos- estaría en mejores condiciones de ser implementada de haberse contado con un sector de empresas privadas nacionales. En vez de continuar enfocando la discusión sobre la reforma en un plano administrativo, donde existen dudas acerca de la racionalidad de algunas estructuras creadas (como las OSDE), pudiera haberse avanzado en el plano práctico, entre otras cosas, incrementando los niveles de productividad de las empresas estatales al poder “racionalizar” su fuerza de trabajo. El contenido de la discusión actual sobre la reforma de la empresa estatal sería mucho más sustantivo que las conjeturas presentes acerca del “comportamiento” deseable de entidades sometidas a ensayos burocráticos.

Esa fuerza laboral “excedente” -potencialmente cuantiosa- solamente pudiera ser reubicada en el sector privado, el único donde existe capacidad demostrada para crear empleo neto. Eso es lo que indica la evidencia disponible. Cualquier otra aspiración no se apoyaría en la realidad. La reforma de la empresa estatal y el establecimiento de la empresa privada nacional son dos caras de una misma moneda.

Obviamente, el problema no es solamente crear puestos de trabajo sino hacerlo de una manera que ello permita que los trabajadores puedan rendir según su nivel de capacitación y de habilidades laborales. Es decir, que un sector privado con los perfiles laborales relativamente limitados que permiten hoy las normas del TCP es totalmente incompatible con la utilización de las potencialidades internas del país.

Causa asombro el empantanamiento conceptual –o quizás ideológico- que impide apreciar que el establecimiento de un marco legal para la operación de la empresa privada nacional habría sido, y continúa siendo, el mecanismo más expedito para asegurar el crecimiento de la demanda agregada en el corto plazo y para colocar fuerza de trabajo en trayectorias ascendentes –si bien no necesariamente óptimas – de productividad en el mediano plazo.

De haberse legalizado la empresa privada hace dos años, una parte grande del empleo en el sector privado pudiera haberse mantenido bajo la modalidad de TCP, pero la legalización de las empresas privadas pudiera haber contribuido a la inversión de capital privado nacional y a la generación de empleos que, por su relativa baja intensidad de capital, serían numerosos y con salarios mayores -en muchos casos- a los que paga el sector estatal. Todo lo anterior hubiese representado un “extra” a la demanda agregada -con el que no se cuenta hoy- que hubiera propiciado mejores condiciones para conducir la gestión macroeconómica.

Sin embargo, no es particularmente complicado avanzar en ese camino. De hecho, sería un proceso facilitado por dos circunstancias. En primer lugar, el hecho de que ya operan empresas privadas nacionales, a pesar de no estar legalizadas. En segundo lugar, porque parece existir un potencial de fuerza de trabajo calificada que vería favorecida rápidamente su contribución a la creación de valor mediante el acto relativamente simple de legalizar las empresas privadas.

El proceso de legalización pudiera ser complicado o simple, dependiendo del esquema que se utilice. Una posibilidad de avanzar rápidamente en el corto plazo pudiera ser establecer una norma jurídica de “convertibilidad” de licencias actuales de TCP en licencias de registro de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME), para todos los TCP que estuviesen interesados en hacerlo.

No habría necesidad de hacer un proceso de “inscripción” desde cero, sino que sería suficiente modificar la categoría del registro actual de un grupo de trabajadores TCP. Pudiera utilizarse un esquema de “tres en uno” acudiendo a una ventanilla única donde se completasen tres registros básicos: registro mercantil, registro de impuestos y registro para la contribución a la seguridad social. En la experiencia de otros países, es un proceso que puede hacerse en 2 horas. (6)

Un componente importante del proceso sería la exigencia de que las empresas privadas nacionales cumpliesen lo establecido en el Código de Trabajo (Ley No. 1167/2013), con especial atención a los derechos de los trabajadores, protección a la mujer trabajadora, restricciones al trabajo infantil, y contratos, régimen de trabajo y descanso, seguridad social y salud, garantía de pago del salario, y solución de conflictos.

A continuación de esa primera fase, pudiera emitirse, más adelante, por ejemplo, pasados tres meses, una segunda norma que permitiese hacer el registro de MIPYME en un diapasón de actividades mucho mayor que el que cubren las actuales licencias de TCP. Ello pudiera implicar tanto un proceso de revisión de un grupo de las licencias de registro PYME que fueron inicialmente otorgadas (las que desearan modificar su perfil), como la expansión del espectro de actividades para las nuevas solicitudes de MIPYMES que se hicieran a partir de ese momento.

Un proceso como ese no estaría exento de errores, como tampoco lo ha estado ninguno de los procesos actuales de gestión estatal. Sin embargo, lo importante sería poder avanzar rápidamente y dotar al proceso de flexibilidad para ser adaptado cuando fuese necesario.

Más adelante, debería mejorarse -de manera integrada- el marco normativo para el funcionamiento del sector privado nacional, pero debería entenderse que pudieran darse pasos efectivos en el corto plazo sin necesidad de esperar a tener primero un marco normativo consumado.

Resumiendo

La preparación del plan de la economía para el año 2020 es legítima y debe recibir atención. Sin embargo, debe concedérsele mayor prioridad a la gestión macroeconómica de los ocho meses que restan de 2019. Lo primero es lo primero.

Gestionar con efectividad la macroeconomía en 2019 debe enfocarse en contrarrestar los factores que desde principios del año parecen conducir a una reducción de la demanda agregada y que pudiera llevar a una contracción del PIB.

Existen dos importantes potencialidades con las que pudiera contar el país para darle un mayor margen de maniobra a la gestión macroeconómica en 2019: poner a dieta al “elefante blanco” representado por la inversión inmobiliaria y despertar al “elefante entumecido” en el que se ha convertido al sector privado.

NOTAS

1 Se refiere a la inversión en el sector formalmente identificado en la estadística oficial cubana como “Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler”. Incluye las actividades de informática; de arquitectura, ingeniería y otras actividades técnicas; otras actividades empresariales; de inmobiliarias y el alquiler de maquinarias, equipos, etc. En este trabajo se ha abreviado el nombre de ese sector como “actividades inmobiliarias”. ONEI. Nomenclador de Actividades Económicas (NAE). http://www.one.cu/ryc/nocambian/nae/Seccion%20L.pdf

2 Se refiere al período 2010- 2016. Las cifras de empleo privado de 2017 están disponibles, pero no son compatibles con las series de datos de años anteriores. La razón es que, a partir del Anuario Estadístico de 2017, decidió no reportarse la cifra de miembros de las cooperativas de créditos y servicios (CCS) como trabajadores del sector privado, como se había hecho tradicionalmente, sino que se reportan como trabajadores cooperativos. Es decir, a partir de esa edición del Anuario Estadístico, el número de trabajadores privados en Cuba se encuentra distorsionado. En mi opinión hay una evidente incoherencia pues las CCS son organizaciones asociativas donde se mantiene la forma individual de propiedad de la tierra y otros bienes productivos, y el trabajo se organiza como economía familiar. Eso establece una notable diferencia respecto al resto de las formas cooperativas. La CCS es una asociación voluntaria mediante la cual se tramita y viabiliza la asistencia técnica, financiera y material que el Estado brinda, pero en la que los agricultores pequeños tienen la propiedad o el usufructo de sus respectivas tierras y demás medios de producción, así como de la producción que obtienen.

3 El coeficiente de correlación resultante de un simple ejercicio de cálculo de regresión lineal (“x” como inversión y “y” como producto sectorial) tomando como base los índices de ambas variables con base = 100 en 2012 fue de 0,7854 para el sector agropecuario. Usualmente se considera que los coeficientes superiores a 0,7 indican una correlación fuerte. Para que no queden dudas: se trata de una correlación estadística y no de una relación de causalidad. Los datos originales de los montos de inversión y de producto sectorial con los que se calcularon los índices de ambas variables fueron tomados respectivamente de la tabla 5.5 – Producto interno bruto por clase de actividad económica a precios de mercado y de la tabla 12.9 – Volumen de inversiones por clase de actividad económica, del Anuario Estadístico de Cuba 2017.

4 Hernández Pérez, Idalmis Nery y Domínguez Cruz, Alexei: “El costo en la construcción de viviendas: realidades y perspectivas” en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, junio 2013, en http://caribeña.eumed.net/costo-viviendas/

5 Narciso Cobo, “La nueva pequeña empresa cubana: algunas interrogantes al legislador”, Cuba Posible, 12 de octubre de 2016, https://cubaposible.com/la-nueva-pequena-empresa-cubana-algunas-interrogantes-al-legislador/

6 En algunos tipos de actividades pudieran necesitarse requisitos adicionales de registros, por ejemplo, de tipo sanitarios.

El fraude del "capitalismo progresista"

Por Nick Beams, wsws

Las alarmas están empezando a sonar en algunos de los escalones superiores de las élites corporativas y financieras de Estados Unidos sobre la posibilidad de una explosión social, a medida que la desigualdad de la riqueza e ingresos alcanza nuevas alturas.

A principios de este mes, el fundador y jefe del fondo de cobertura de Bridgewater, Ray Dalio, publicó un extenso ensayo, que contiene datos y gráficos mostrando el crecimiento exponencial de la desigualdad en las últimas tres décadas. Ahí, advirtió que "algún tipo de revolución" podría tener lugar en condiciones de recesión en la economía de Estados Unidos.

Mientras expresaba su gran apoyo al sistema de ganancias, que lo ha convertido en un individuo extremadamente rico (su riqueza personal es de alrededor de $17 mil millones), Dalio escribió que ahora estaba "produciendo un circuito de retroalimentación autorreforzada que amplía la brecha entre el ingreso, la riqueza y las oportunidades hasta tal punto que el capitalismo y el sueño americano están en peligro". Estos "resultados inaceptables" no fueron el resultado de personas malvadas que hicieron cosas malas o el producto de la pereza y la ineficiencia burocrática, sino "debido a la forma en que funciona el sistema capitalista”.

Al otro lado del Atlántico, el londinense Financial Times notó los crecientes temores en los círculos financieros estadounidenses sobre el crecimiento de la oposición al capitalismo y el apoyo al socialismo en un importante artículo publicado el lunes 22 titulado "Por qué los CEO estadounidenses están preocupados por el capitalismo".

Citó el ensayo de Dalio y sus comentarios al programa de la CBS "60 Minutes" de que "el capitalismo está roto" y se encuentra en una "coyuntura" en la que los estadounidenses podrían reformarlo juntos "o lo haremos en conflicto".

También señaló las preocupaciones del presidente de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, quien advirtió en su última carta a los accionistas que el “sueño americano” estaba "desgastado". El capitalismo sacó a miles de millones de la pobreza, escribió, pero "esto no quiere decir que el capitalismo no tiene defectos, no deja atrás a la gente y no debería mejorarse".

Estos llamados a la "reforma" están motivados por profundos temores de las implicaciones del giro a la izquierda en amplios sectores de la población estadounidense. Dado que su banco recibió miles de millones de dólares del Gobierno y se benefició de la suma de cientos de miles de millones más de las políticas de dinero barato de la Reserva Federal, Dimon expresó temores de que el socialismo sería un "desastre para nuestro país".

Señalando las motivaciones de los CEO, el artículo citó al presidente de la Fundación Ford que administra $13 mil millones, Darren Walker. "Parte de lo que les asusta es la política", dijo. “Lo que realmente los asusta es cuando observan datos que muestran que los jóvenes se sienten cada vez más cómodos con el socialismo como una forma de organizar la economía. Eso es increíblemente aterrador para ellos".

Según una encuesta realizada por Gallup el año pasado, el 51 por ciento de los estadounidenses de 18 a 29 años tienen opiniones positivas sobre el socialismo, mientras que el porcentaje de opiniones positivas sobre el capitalismo se redujo de 68 a 45 por ciento desde 2010. Estas cifras son particularmente sorprendentes tomando en cuenta que el antisocialismo es como una religión secular en la prensa y la élite política de los Estados Unidos.

En consecuencia, ahora se están realizando arduos esfuerzos para garantizar que este movimiento hacia la izquierda no vaya más allá y llegue al entendimiento de que el socialismo genuino solo puede llevarse a cabo mediante una lucha política de la clase obrera para poner fin al sistema de lucro capitalista. Esto implica afirmar que es posible alguna reforma del capitalismo.

Uno de estos esfuerzos se expone en un artículo del destacado economista burgués "de izquierda" Joseph Stiglitz, un premio Nobel de la Economía, titulado "El capitalismo progresista no es un oxímoron", publicado en el New York Times el 19 de abril.

Stiglitz comienza señalando que, a pesar de la tasa de desempleo oficial más baja desde fines de la década de 1960, alrededor del 90 por ciento de la población ha visto que sus ingresos se estancaron o disminuyeron en los últimos 30 años, y que Estados Unidos tiene uno de los niveles más altos de desigualdad entre las economías avanzadas, y que el futuro económico de los jóvenes estadounidenses depende más de los ingresos y la educación de sus padres que de cualquier otro factor.

"Pero las cosas no tienen por qué ser así. Hay una alternativa: el capitalismo progresista”. Se basa en el entendimiento de que podemos canalizar el poder del mercado para servir a la sociedad”.

Esta afirmación se basa en una falsificación completa de la historia del sistema capitalista.

Según Stiglitz, el nivel de vida comenzó a mejorar a fines del siglo XVIII porque el desarrollo de la ciencia nos llevó a mejorar la productividad y "aprendimos a trabajar juntos, a través de instituciones como el Estado de derecho y las democracias con controles y equilibrios".

“La clave para ambos fueron los sistemas de evaluación y verificación de la verdad. El peligro real y duradero de la Presidencia de Trump es el riesgo que representa para estos pilares de nuestra economía, su ataque a la idea misma del conocimiento y la experiencia, y su hostilidad hacia las instituciones que nos ayudan a descubrir y evaluar la verdad".

Se necesitaría más espacio del que tenemos aquí para lidiar con este disparate, basado en la afirmación de que el desarrollo de la economía capitalista es el resultado de la aplicación de la razón y de que el individuo Donald Trump ha surgido repentinamente, como si de la nada, para amenazar los pilares mismos de una sociedad racional.

Simplemente indiquemos algunos hechos históricos: que en las economías capitalistas colonizadas, como Estados Unidos y Australia, las relaciones de propiedad y mercado capitalistas se establecieron sobre la base de una guerra genocida contra la población indígena; que la acumulación de riqueza, sobre todo en el lugar de nacimiento del capitalismo industrial, Inglaterra, y luego en otros lugares, dependía de la explotación intensificada de la población trabajadora; que el mercado libre y el sistema de propiedad capitalista establecieron su dominio global a través de las guerras de conquista imperialistas, llevando a dos guerras mundiales en el siglo XX.

Además, el establecimiento del marco político para el sistema de ganancias se llevó a cabo en los Estados Unidos mediante dos revoluciones: la Guerra de Independencia de 1776-83 y la aún más sangrienta Guerra Civil de 1861-65.

Las posteriores reformas en beneficio de la masa de la población en los Estados Unidos y otros países capitalistas importantes no se hicieron para establecer un contrato social, como sostiene Stiglitz, sino que fueron el resultado de vastas luchas sociales, inspiradas por la Revolución rusa de octubre de 1917, y solo se promulgaron debido a los temores profundamente arraigados y bien fundados en las clases dominantes de que provocaría una agitación social en todo el mundo. Este fue un hecho político que Roosevelt entendía bien cuando implementó su New Deal (Nuevo trato), incluso si Stiglitz lo ha olvidado.

En cuanto a Trump, su ascenso a la Presidencia y el establecimiento de formas autoritarias de gobierno, junto con la promoción de la ideología fascista, es la expresión de una enfermedad profundamente arraigada en todo el orden social y económico. Trump no es un "forastero" sino un verdadero producto del desarrollo histórico del capitalismo estadounidense.

La pieza central del análisis de Stiglitz de los males de la economía capitalista es que surgen de la "adopción de la fantasía neoliberal de que los mercados sin trabas pueden generar prosperidad para todos". Esta visión, añade Stiglitz, debe ser ahora descartada para que "se pueda establecer un capitalismo progresista", basado en un "nuevo contrato social entre los votantes y los funcionarios electos, entre los trabajadores y las empresas, entre los ricos y los pobres, y entre los que tienen empleo y los que están desempleados o subempleados”.

Este punto de vista, propuesto en varias formas por una serie de aspirantes a reformistas, desde los economistas neokeynesianos a la llamada "izquierda" del Partido Demócrata, es que, si tan solo hubiera un retorno a alguna forma del "pacto social" del período de posguerra, entonces la sociedad capitalista estadounidense podría disfrutar de una nueva prolongación de vida.

Pero la pregunta que ninguno de ellos aborda, ni hablar de respuestas en un sentido significativo, es ¿por qué colapsó este llamado pacto social —en sí más una fantasía que una realidad tomando en cuenta que EUA en la posguerra estaba desgarrado por conflictos sociales y de clases—?

Es como si de repente una mañana, hacia fines de la década de 1970, los líderes políticos de los Estados Unidos y de todo el mundo se despertaron en el lado equivocado de la cama y decidieron que tenían que adoptar la ideología del libre mercado sin ataduras, destruyendo todo el mundo. El orden social que habían construido tan cuidadosamente para mantener el dominio capitalista después de las turbulentas y, a veces revolucionarias, luchas del período anterior.

No hay rastro de una ciencia, económica o de otro tipo, en tal método, el cual persigue la fuente de los cambios en la economía capitalista en la mentalidad de los políticos burgueses, como Reagan o Thatcher en la década de 1980, o en los cambios en las teorías de la economía burguesa de la regulación estatal keynesiana a las doctrinas de libre mercado de Milton Friedman.

Se debe buscar una explicación científica del fin del auge de la posguerra en los procesos internos, materiales y objetivos de la economía capitalista, que fueron la fuente de la adopción del neoliberalismo basado en darle al mercado y al capital financiero un dominio irrestricto.

En un esfuerzo para reforzar su afirmación de la posibilidad del "capitalismo progresista", Stiglitz se remonta al período posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando parecía que el "sueño americano", después de la devastación de la década de 1930, finalmente se estaba realizando.

"Como economista", escribe, "Siempre me preguntan: ¿podemos darnos el lujo de proporcionar esta vida de clase media para la mayoría, y ni hablar para todos, los estadounidenses? De alguna manera, lo hicimos cuando éramos una sociedad mucho más pobre después de la Segunda Guerra Mundial".

La implicación es que, dado que Estados Unidos hoy en día es un país mucho más rico en términos de producción de riqueza material que el período de posguerra, entonces debe ser posible, bajo el capitalismo, proporcionar la mejora en los estándares de vida que caracterizó las tres décadas posteriores a la guerra.

Tales afirmaciones se basan en un defecto fundamental. La fuerza motriz de la economía capitalista, su dinámica inherente, no es la provisión de más riqueza material. El capitalismo es impulsado por la acumulación de ganancias, cuya fuente es la plusvalía extraída de la clase trabajadora en el proceso de producción. Y aquí la pregunta clave es el ritmo de dicha acumulación, cuya medida es la tasa de ganancias.

El desarrollo histórico del boom de la posguerra, su desaparición y la evolución de la economía capitalista en el período desde entonces debe examinarse desde este punto de vista. Estados Unidos fue un país "más pobre" en el período de la posguerra en el sentido de que produjo menos riqueza material tanto en términos absolutos como per cápita que en la actualidad. Pero en ese período el capitalismo estadounidense disfrutó de tasas de ganancias estables e incluso crecientes.

Este ascenso, después de los desastres de la década de 1930, fue el resultado de procesos globales, de la extensión de los métodos más productivos del capitalismo industrial estadounidense a las otras economías principales, Alemania y Europa occidental, el Reino Unido, Japón y las potencias capitalistas menores como Australia y Nueva Zelanda, lo que aumentó significativamente la masa de plusvalía extraídas de la clase obrera.

Desde el punto de vista del proceso de acumulación de capital, todas las reformas y concesiones a la clase trabajadora (salarios en aumento y mejores condiciones sociales) representaron una deducción de la masa de plusvalía disponible para el capital para su expansión. Pero tal fue la expansión de la plusvalía disponible en el auge de la posguerra que era posible el aumento de las tasas de ganancias y de los niveles de vida. Como decía el dicho: una marea creciente levantó todos los barcos.

Para la academia burguesa miope, parecía que las contradicciones fundamentales del capitalismo, dejadas al descubierto por Marx, las contradicciones que habían producido dos guerras mundiales, el fascismo y la Gran Depresión en el espacio de solo tres décadas, habían sido superadas.

Pero la expansión del boom de la posguerra no pudo continuar indefinidamente. A fines de los años sesenta y principios de los setenta, las tasas de ganancias comenzaron a disminuir. La ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer, caracterizada por Marx como la ley más importante de la economía política desde el punto de vista histórico, había comenzado a reafirmarse. En esencia, esto significaba que las concesiones hechas a la clase trabajadora ahora entraban en conflicto directo con los requisitos de la acumulación de capital, es decir, con la fuerza motriz del sistema de ganancias.

Todos los intentos para resolver esta situación en el marco del orden social y económico de la posguerra fracasaron. Los esfuerzos por intensificar la explotación de la clase trabajadora dentro del sistema existente de producción industrial solo produjeron luchas cada vez más militantes. Al mismo tiempo, los métodos de la economía keynesiana, basados en la estimulación de la economía a través de la intervención del Gobierno, solo dieron como resultado la estanflación. Es decir, un aumento del desempleo junto con la aceleración de la inflación, algo que la doctrina keynesiana había descartado.

Ante esta situación intratable, la burguesía estadounidense y de las otras economías importantes, que ahora apoyan las doctrinas del neoliberalismo, organizaron una reestructuración fundamental de la economía capitalista. Esta consistía en una serie de componentes interconectados que incluyen: la destrucción de vastas áreas de la industria de la posguerra; la organización de la producción global para utilizar fuentes de mano de obra más baratas; y el empleo de nuevas tecnologías informáticas y sistemas de información para reducir los costos de producción e intensificar la explotación laboral.

Estas medidas fueron acompañadas por la liberación del capital financiero de las restricciones que se le habían impuesto durante el auge de la posguerra. Esto le permitió desempeñar un papel central en la reorganización completa de la industria a través de adquisiciones, fusiones y adquisiciones, a menudo a través del llamado mercado de bonos basura, así como la creación de condiciones para la acumulación de beneficios a través del mercado de valores y otras formas de especulación.

El resultado fue institucionalizar un sistema en el que la riqueza creada por el trabajo de la clase obrera era transferida hasta los niveles más altos de la sociedad, lo que llevó al estancamiento y al declive absoluto de los salarios reales y la creación del mayor nivel de desigualdad social visto en cualquier punto de la historia, en los Estados Unidos y en todo el mundo.

Se requerían cambios radicales en el marco legal para facilitar esta dominación del capital financiero. En su artículo, Stiglitz señala el papel clave desempeñado por la Administración de Reagan en el inicio de este proceso. Pero él se detiene allí. Las medidas adoptadas bajo Reagan fueron solo el comienzo. Fueron continuados y profundizados bajo la Administración de Clinton, que el propio Stiglitz integró como presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente en 1995-97.

Fue el Gobierno de Clinton, en el que Robert Rubin asumió el cargo de secretario del Tesoro después de 26 años en Goldman Sachs, el que puso fin a “la asistencia social tal como lo conocemos" y revocó la Ley Glass-Steagall en 1999, eliminando los últimos remanentes de las restricciones impuestas al capital financiero en los años treinta.

Si bien las medidas adoptadas durante las últimas tres décadas han permitido un aumento en las tasas de ganancias, no ha habido un retorno a las condiciones del auge de la posguerra. La economía de los Estados Unidos ya no se caracteriza, como lo fue en ese período, por el crecimiento de la inversión y la expansión de empleos decentes, sino por el aumento del parasitismo y la especulación. Esto se ha visto acompañado por nuevas formas de explotación, la inseguridad laboral siempre presente, los sistemas salariales de dos niveles y la expansión de las condiciones de empleo casual y “justo a tiempo”, junto con el empeoramiento de las condiciones de los empleados públicos, sobre todo de los maestros.

La economía de los EUA ya no es impulsada por inversiones en más producción, sino que se ha vuelto cada vez más dependiente de la inyección de billones de dólares en el sistema financiero para financiar la especulación, comenzando con la decisión del entonces presidente de la Reserva Federal de los EUA, Alan Greenspan, de abrir las válvulas para los bancos y las casas de finanzas después de la caída de la bolsa de octubre de 1987.

Todas estas tendencias y procesos han alcanzado nuevos niveles en la década desde la crisis financiera de 2008, por lo que la economía y el sistema financiero de los Estados Unidos no pueden tolerar ningún retorno a lo que antes se consideraban políticas monetarias "normales", a fin de que esto produzca una crisis nueva y aún más devastadora.

El pilar central del programa de Stiglitz y otros es un aumento en los impuestos para lograr un nuevo pacto social. Pero la bancarrota de esta perspectiva queda inmediatamente expuesta cuando se considera cuál sería el resultado de tales medidas. Mucho antes de ser promulgadas, se enfrentarían a una contrarrevolución desde arriba dirigida contra la clase trabajadora. Los lineamientos ya están a la vista del impulso de la Administración Trump para desarrollar formas autoritarias de gobierno, apoyadas por los demócratas en su búsqueda por desviar la oposición al régimen de Trump detrás de las falsas acusaciones de interferencia rusa.

Los caminos que se abren ante la clase obrera estadounidense y, por extensión, ante la clase obrera en todo el mundo, no son una "elección" entre la reforma, el desarrollo del "capitalismo progresista", y el socialismo. Más bien, las dos alternativas son la contrarrevolución o la lucha por la revolución socialista, es decir, la toma de poder político por parte de la clase obrera para poner fin a la dominación de la oligarquía financiera y llevar a cabo la reorganización de toda la economía para atender las necesidades humanas.

Los defensores del "capitalismo progresista", sobre todo los de la llamada "izquierda" del Partido Demócrata, que nunca escatiman oportunidad alguna para proclamar su lealtad al mercado y afirmar que la suya es la única perspectiva "realista". De hecho, es absolutamente imposible implementarlo porque el modo de producción capitalista, sumido en contradicciones que se han profundizado desde el final del auge de la posguerra, no puede tolerar nada que siquiera se parezca a las reformas del pasado.

La lucha por un verdadero programa socialista es una tarea extremadamente difícil y compleja. Pero es la única perspectiva viable. Al enfrentar estos desafíos y superarlos, vale la pena recordar las palabras de Abraham Lincoln en diciembre de 1862 mientras luchaba por la Proclamación de la Emancipación:

“Los dogmas del tranquilo pasado son inadecuados para el tormentoso presente. La ocasión está llena de dificultades, y debemos estar a la altura de la ocasión”.

Hoy en día, la tarea es la emancipación de la clase trabajadora del dominio y esclavitud en manos de una oligarquía financiera despiadada. Los dogmas obsoletos de una época pasada, avanzados por Stiglitz y otros, no solo son inadecuados. Su objetivo es alejar y desviar el creciente movimiento anticapitalista y socialista en la clase obrera y los jóvenes de las tareas apremiantes que son la orden del día.