Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 14 de enero de 2016

Incisos inconexos y desordenados sobre producción, abastecimiento, precios y salarios

Por: Luis Toledo Sande


Para salvar el proyecto revolucionario cubano y mantener sus importantísimos logros —que elevaron el país a la altura que hizo de él una referencia, un ejemplo defendido por su pueblo y admirado por otros en el mundo— será necesario enfrentar y resolver problemas básicos de funcionamiento social. A varios de ellos se refieren los siguientes incisos, en los cuales el autor ni remotamente intenta rozar la exhaustividad, y mucho menos dictaminar conclusiones.  Cabría sumar otros apuntes, y cada uno daría para un tratado.
1/ El mejor modo de revertir interpretaciones mecanicistas o metafísicas sobre las clases sociales no es precisamente ignorar que estas existen y tienen o generan, según el contexto, su propio dinamismo, ni inventarles nombres máscaras. ¿Será necesario recordar la falsedad del aserto según el cual en el socialismo no hay clases? Y, si así fuera, ¿dónde se ha construido plenamente la sociedad socialista que lo confirme? Aunque los medios de producción que posea los haya obtenido gracias a una revolución orientada hacia el socialismo, como norma el dueño es dueño, aun cuando sea altruista, capaz de tener en cuenta intereses colectivos.
2/ Duele que se entienda como estímulo un puñadito de divisas sumado como premio al salario, y no el recibir bienes tan importantes y costosos como la educación y la atención médica. Si el Estado fuera más eficaz en demostrar que no es ni se siente propietario, sino administrador responsable de los medios de producción a su cargo, y de lo producido por trabajadores y trabajadoras en esa área, estaría en mejores condiciones de mostrar, con efecto educativo, de dónde salen los recursos para brindar beneficios públicos.
3/ Es indeseable que la población no se sienta propietaria de los bienes de naturaleza social, pues de cómo se sienta ella en ese terreno dependerá en gran medida su respuesta a los requerimientos de la propiedad socializada. Si la respuesta es deficiente, empobrecerá la productividad y favorecerá que se idealicen las ventajas de la propiedad privada.
4/ La mayor o menor conciencia de lo criminal que puede llegar a ser la mala actitud en el cuidado y en la puesta en funcionamiento de la propiedad social —señaladamente en el trabajo—, remite a la actitud de los productores ante el hecho de producir y propiciar que lo producido no beneficie solamente a sus bolsillos y sus cuentas bancarias, sino a la población, de acuerdo con un modelo social y económico que también a ellos —los productores— y a sus familiares les proporciona servicios fundamentales como la educación y la atención médica.
5/ Ni la sociedad sin mercado es lo que procede contraponer a la sociedad mercantilista, ni se ha de confundir el consumismo con la necesidad de consumir razonablemente.
6/ El exceso nocivo de control sobre la producción y los precios por parte de la administración estatal no se corrige con la renuncia del Estado a cumplir en esos frentes su deber de velar por el mejor funcionamiento de la sociedad. Aunque, por muy alto que sea su cargo, la política no la trace un individuo aislado —Cuba no es una excepción—, es inquietante oír a un alto funcionario o dirigente del frente económico, o del que fuere, decir ciertas cosas. Entre ellas, como si así no se abriera las puertas a más corrupción y esta no fuera ya mucho más que un peligro potencial para el país, que el Estado no debe controlar qué se vende o qué no se vende en el mercado cuentapropista, calificativo que se aplica a pequeños empresarios y a sus empleados, sin que ni siquiera se hayan hecho entre unos y otros los debidos deslindes, como las diferenciaciones de índole sindical que sería justo reconocer y respetar.
7/ Recién abierto el camino para la recuperación a gran escala del trabajo por cuenta propia —que había estado interrumpido o varado a fondo desde 1968—, un editor abrazado a la nueva línea esgrimió el “argumento” de que no debía parecer que dicho sector era objeto de repudio oficial, y censuró a una periodista que quiso fundadamente criticar la mala higiene de una cafetería privada, aunque ese es un mal que debe combatirse dondequiera que aparezca, sea o no sea privado el establecimiento en cuestión. De similar modo parece haber habido quien llegó a pensar que la prensa no debía insistir en el rechazo a los precios excesivos, porque podía tomarse como un freno para las leyes de la oferta y la demanda, en la cual, al parecer, alguien supuso que estaría la solución para actualizar la economía cubana y hacerla eficiente.
8/ No fue necesariamente un acierto que a los debates sobre los lineamientos económicos de la nación se les diera justa jerarquía de congreso, mientras se relegaban las ciencias sociales a la subalternidad de una conferencia derivada de aquel. Finalmente ellas estuvieron presentes de modo explícito no solo en la conferencia que se les había reservado, sino también en el programa del congreso, porque parte de la población y militantes de base lo reclamaron con fuerza. Añádase que la economía es una de las ciencias sociales, aunque haya quienes la supongan una ciencia exacta, como al margen de aquellas, lo cual viene en apoyo del profesor universitario de literatura que sostuvo que la economía de la nación es un asunto demasiado importante para dejarla solamente en manos de economistas, por muy sabios que estos fueran.
9/ Los elevados precios en productos básicos y de primera necesidad tienen fuentes de peso, y algún magisterio relevante: entre las primeras, la improductividad y la insuficiente cultura de la propiedad social; en el segundo caso, la política aplicada en el mercado estatal, con ganancias de 200 y 300 por ciento, fijadas por decreto (no por oferta y demanda) para paliar la insuficiente producción y recabar fondos necesarios para bienes sociales. Pero se han perpetuado junto con una dualidad monetaria que asusta en general, y en particular cuando en una tienda se ve, indicado en ambas monedas, el precio de venta de un litro de aceite, de una lata de leche condensada o de unos pocos pedazos de pollo, por ejemplo.
10/ Que, para hablar solamente del esmirriado CUP —cuya crisis no es mayor gracias a la aplicación de una política bancaria fijada centralmente a contrapelo de las leyes de la oferta y la demanda—, una libra de tomate pueda costar más que lo aportado al cliente por un día de salario medio es algo que debe estudiarse, para erradicarlo y tratar de que no se repita.
11/ El salario se devalúa no solo con el mantenimiento o el alza de los precios, sino con la tendencia generalizada a robarle al cliente en el peso, en la cantidad, en la calidad y, de ser posible, hasta en el vuelto, en medio del caos de básculas y unidades de medida, y las complicaciones monetarias.
12/ ¿Será necesario esperar a que pasen décadas para que se aprecie en el confort familiar el efecto de medidas que benefician a la macroeconomía nacional? Un ejemplo: según datos, alrededor de medio millón de personas engrosan ya los trabajos por cuenta propia y, en consecuencia, además de no recibir salarios salidos del erario público, son fuentes de impuestos o los abonan directamente. Esos hechos deben ir teniendo influencia beneficiosa creciente en los salarios de quienes siguen laborando en la esfera de la propiedad social, administrada por el Estado, que es el responsable de los medios fundamentales de producción y servicios.
13/ Se diría que lo beneficioso, o que parece serlo —como el relativo esplendor, oficialmente declarado falso, de los años 80, hasta el denominado período especial—, es susceptible de rectificarse y ser pronto derogado o modificado. Pero lo más incómodo —sea una poda en alguna cuota de productos racionados de la canasta básica, o los precios escalofriantes de los automóviles— puede pintar para eterno.
14/ La resistencia cubana contra el criminal bloqueo imperialista, y frente a frustrantes deficiencias internas, más que a considerarla inquebrantable debe mover a respetar cada vez más, en los hechos, al pueblo que la ha protagonizado. Tampoco se deben desconocer las diferencias en sus sucesivas generaciones, ni olvidar que está en marcha la natural sustitución de una dirección capaz de ganar la confianza de la mayoría. Hechos tales no avalan que se le considere por siempre y completamente  fuera de la posibilidad de dar cabida a hechos indeseables, como votos de castigo aplicados a gobiernos de otros países. Tan irresponsable sería menospreciar el efecto de las maniobras enemigas, como limitarse a decir que tales votos han sido erráticos e injustos, ingratos, si no traicioneros. La paciencia tiene límites, aunque a veces parezca no tenerlos, o no se quiera contar con ellos.
15/ La realidad objetiva existe independientemente de la conciencia, y, por tanto, de lo que se diga o no se diga en la prensa, ya se trate de la cólera o del cólera. No es de sabios ni exagerar ni ocultar peligros, ni menguar los indicios necesarios para que socialmente se tenga la debida percepción de riesgo.
16/ De lo que se trata, si se piensa en lo más importante, no es solo de afinar mecanismos que son o se suponen la vía para resolver problemas, sino de asegurarle al país un funcionamiento que lo haga vivible, amable, querible. Y nadie piense que esos términos son solo apropiados para una canción feliz.
17/ Los errores propios son aliados naturales de los trasnochados o colonizados de siempre, que se engolosinan imaginando que la solución de los problemas está en fuerzas ajenas, incluso en las que desde mucho antes de 1898 han tratado de asfixiar a la nación cubana, y cuyas entrañas no hay día 17 de este mundo que pueda cambiar por arte de magia.
18/ ¿Será necesario insistir en la relación entre economía y política, y viceversa? Quien procuró enseñar la verdad de que la política es la expresión concentrada de la economía no fue ni tonto ni perestroiko, sino un político revolucionario fundador, aunque el desmontaje del socialismo que él intentó fomentar en su tiempo contribuya hoy a que se tienda injusto olvido sobre su legado. Ni fue un apátrida teoricista, pedante vencido de la universidad bamboleante de las nubes, quien antes había dicho que en política lo real es lo que no se ve, y que un detalle en el órgano es a veces una revolución en el sistema. Ellos, asumidos y glosados sin comillas en estos incisos —o incisiones por donde el autor sangra, como tal vez sangren otras personas—, no se propusieron ser nuevos dioses, ni generar ideas para que otros, en vez de cumplir del mejor modo el deber de pensar con cabeza propia y guiarse por normas éticas, los responsabilicen por errores que no hay razón para poner en su cuenta. Sus enseñanzas, y las de otros, merecen ser consideradas creativamente, no echarse por la borda.

En China, lo que hay tras la crisis bursátil es un sistema que se agrieta

Charles-André Udry y Vittorio De Filippis, Al'Encontre

Según las autoridades chinas, el 13º plan quinquenal -discutido “públicamente” en octubre de 2015 con ocasión de la 5ª sesión del 18º Comité Central del Partido Comunista Chino (PCC)- debía asegurar un crecimiento de al menos el 6,5 % para el período 2016-2020. Oficialmente -si las cifras publicadas no han sido elaboradas a ojo de buen cubero-, el crecimiento se sitúa por debajo del 7 % (6,9 % según el People´s Bank of China) en 2015, la tasa más baja desde hace más de 25 años. Los expertos no chinos estiman que el 4% es un máximo para 2015. Así pues, el mal llamado PCC registraba y certificaba el retroceso del crecimiento en su 13º Plan quinquenal.

Las estadísticas “autorizadas” por la dirección del PCC indican un crecimiento de los servicios en el PIB. Pero sobre este tema hay una interrogante: el sector de los servicios es arrastrado, entre otros, por el sector inmobiliario. Ahora bien, en este sector se manifiesta una gigantesca crisis de sobreproducción, que lógicamente va acompañada de un endeudamiento local, provincial y central íntimamente conectado a la “industria” de la corrupción. Los datos sobre la importancia creciente de los servicios son también el producto de una actividad bursátil y financiera desenfrenada que ha recibido un primer frenazo en el tercer trimestre de 2015 al estallar la burbuja bursátil.

¿Se van a mantener las inversiones en los transportes, la educación, la salud el llamado reequilibrio entre industria y “servicios” -en la medida en que esta categoría tenga un sentido-? Ya veremos, pues se trata de inversión en una gran parte en capital fijo.

En la industria, las sobrecapacidades de producción son también masivas y van de par con la bajada de los precios de la producción manufacturera, a pesar de la presión salarial al alza (relativa) en ciertas regiones. Sin embargo, son los sectores industriales en los que el Estado está muy presente (acero, cemento, máquinas, etc.) los más afectados por la recesión. Un número creciente de estas unidades están, de hecho, en quiebra -un déficit reconocido desde hace años- y son mantenidas a pulso por el sistema bancario administrado. Sobre empresas como las del reciclaje (sic) o del automóvil, el efecto de ralentización de la economía mundial, registrado el 6 de enero por el FMI, va a tener un efecto recesivo. La sobreproducción estructural en la rama del automóvil no deja de manifestarse a escala internacional y el asunto está clasificado, desde este punto de vista, en términos de pendiente en descenso. La ralentización de las exportaciones chinas, diferente según los sectores, aparece tanto en los datos de la CNUCED como de la OMC, tanto en valor como en volumen, incluso en desfase, el primer semestre de 2015, en relación a la dinámica del comercio mundial. Lo mismo ocurre con las importaciones. Han bajado más del 15 %, lo que los países exportadores de materias primas, como Brasil o Argentina, experimentan como un choque.

En lo inmediato juega ciertamente la falta de datos fiables para los inversores centrados en las finanzas comerciales. A esto se añade el final -previsto para esta semana, pero que puede ser revisado- de las normas de intervención en el mercado bursátil. De ahí la precipitación por deshacerse de activos o de jugar a la baja para los especialistas de la “anticipación de quienes disponen de información privilegiada”.

Pero en el plano político -pues se trata de economía política- está apareciendo una potencial crisis de dirección. Xi Jinping -como figura de la dirección centralizada del PCC, lo que no quiere decir que controla todo el gigantesco aparato, incluso con la ayuda decisiva de la cúspide del ejército- debe a la vez operar “ajustes” que van a provocar heridas sociales intensas en una base social que no se pasea por los Campos Elíseos o en Ginebra pero que es susceptible de numerosas revueltas. Y para ella, el nacionalismo conquistador y chillón no alimenta sus necesidades sociales cotidianas. Y los pequeños inversores (ahorradores por precaución) de la bolsa no son tan numerosos y se han transformado en pequeños grandes perdedores.

Para evitar estos enfrentamientos sociales, el mantenimiento del “control administrativo” -dicho de otra forma, camuflar la crisis de sobreproducción de múltiples facetas con inyecciones de créditos con el objetivo de mantener más empleos sectoriales y regionales - debe perdurar. Pero la presión para imponer un ajuste estructural a fin de modificar más fundamentalmente las relaciones entre la acumulación “liberada” del capital y el poder se hace sentir en los eslabones de transmisión entre el capital privado o que puede llegar a serlo -desde los escalones ocupados por la burocracia celeste- y el aparato dirigente del partido.

Una respuesta autoritaria es algo que no hay que excluir. Se ha realizado en Hong Kong, donde la empresa “privada” Alibaba ha puesto la mano sobre la South China Morning Post y donde “desaparecen”, sin dejar huella, los editores de libros críticos contra el régimen de Pekín. En conclusión, no se trata por tanto de una cuestión bursátil, sino de un proceso mucho más fundamental, en el que se juega también la plaza del renminbi (yuan) en las posiciones en competencia (conflictos interimperialistas) en un sistema monetario internacional en el que la economía de los Estados Unidos se vuelve hacia el Asia-Pacífico, donde se encuentra con el capitalismo chino. La devaluación del yuan (renminbi) el 5 % en una semana forma parte de esta gigantesca batalla.

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¿'Apartheid' financiero?: Cómo el trastorno postraumático de la deuda tortura a los ciudadanos

Publicado: 14 ene 2016 13:45 GMT

En este nuevo episodio, Max y Stacy explican cómo el trastorno postraumático de la deuda hace que los trabajadores rehúsen pedir aumentos salariales independientemente del grado de tensión en el que se encuentre el mercado laboral. En la segunda parte, Max continúa su entrevista con Lee Adler, de WallStreetExaminer.com, con el que conversará sobre las últimas noticias en los mercados bursátiles mundiales, las intervenciones de la Fed tratando de evitar su colapso y el futuro del oro.

"El Banco Central utiliza las tasas de interés como una maza, como una herramienta o instrumento de coacción, de terror", afirma Max Keiser. Según el copresentador, su objetivo es "asustar y traumatizar a los trabajadores" para construir "una economía basada en el traslado a gran escala de los ahorros de los trabajadores y los ahorristas estadounidenses a las cuentas de los especuladores de Wall Street, con la inestimable colaboración de la Reserva Federal".

"El 'apartheid' o el terrorismo de las tasas de interés tiene por objeto desestabilizar, torturar y abusar de los ciudadanos; prueba de ello son las continuas bajadas salariales, la pérdida de toda soberanía financiera y el aniquilamiento de los ahorros", denuncia Keiser, añadiendo que "las desigualdades de riqueza e ingresos se han disparado" provocando un "descontento social".

El copresentador señala que el supuesto objetivo de estas acciones es "volver a impulsar la inflación". "Pero después de estos años ya nos hemos dado cuenta de que los bajos intereses y la flexibilización cuantitativa lo que provocan en realidad es una deflación, que a su vez se traduce en desigualdad y descontento social, lo que hace que muchas personas se sientan como si padecieran el síndrome de estrés postraumático", indica.

Por su parte, Lee Adler, de WallStreetExaminer.com, señala en la segunda parte de este nuevo episodio que la Reserva Federal de EE.UU. "ha perdido toda su credibilidad" y la gente está empezando a darse cuenta de que "la situación amenaza con derrumbarse". "Vamos a asistir a una crisis de confianza y las dudas ya empiezan a apoderarse del mercado y de su comportamiento", denuncia el experto.

Asimismo, Keiser apunta que "decir que la caída del mercado chino no va a afectarnos es un ejemplo más de yihadismo financiero". "Hay quien cree que las leyes de Wall Street están por encima de las leyes de la naturaleza y de la sociedad", sentencia.