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miércoles, 16 de septiembre de 2026

¿ES INEVITABLE UNA DOLARIZACIÓN TOTAL DE LA ECONOMÍA CUBANA?. Comentario HHC


Por Dr Pavel Vidal. 

Investigador director OMFi


El 10 de septiembre de 2026, el Gobierno cubano publicó varias resoluciones que flexibilizan la apertura y operatoria de cuentas en divisas en los bancos de la isla, y que amplían las transacciones internas y externas que pueden realizarse desde ellas.

Un cambio fundamental es que las personas naturales y jurídicas pueden abrir cuentas en divisas sin autorización previa del Banco Central de Cuba. También se amplían las fuentes y los usos de esas cuentas. Para el sector privado, la nueva regulación permite depositar efectivo, recibir transferencias y acreditar ingresos derivados de operaciones comerciales; además, desde esas cuentas pueden efectuar pagos al exterior por importaciones de bienes y servicios, financiamientos y otros conceptos.

Las nuevas normas amplían la dolarización de las transacciones mayoristas entre empresas (estatales y privadas) y, en menor medida, de los mercados de consumo. Mientras que en el comercio interempresarial y mayorista se autoriza directamente el uso de divisas por acuerdo entre las partes, en el comercio minorista se intenta mantener el peso cubano como moneda de denominación general de las operaciones; sin embargo, se permite aceptar efectivo en moneda extranjera en las ventas a la población o turistas.

La dolarización parcial de la economía cubana no constituye un fenómeno nuevo. Entre 1993 y 2004 predominó un esquema monetario en el que el peso cubano convivió con el dólar estadounidense en las operaciones bancarias, en el sector empresarial y en los mercados de consumo.

Las medidas actuales representan otro paso en la reversión del proceso de desdolarización iniciado en 2004 y también se apartan del propósito del Ordenamiento Monetario en 2021 de restablecer al peso cubano como único signo monetario de la economía.

1. VÍNCULOS CON EE. UU. Y PROFUNDIZACIÓN DE LA DOLARIZACIÓN

¿Es inevitable que el dólar continúe desplazando al peso cubano en sus funciones como medio de pago y reserva de valor? Varios economistas y analistas consideran que existen poderosas fuerzas económicas que en el futuro cercano presionarían más en esa dirección.

Cualquier escenario de recuperación y reinserción internacional de la economía cubana parece implicar una mayor vinculación comercial, financiera y de inversiones con Estados Unidos y con la comunidad cubana en Florida. En el contexto geopolítico actual, el Gobierno cubano difícilmente podrá encontrar aliados internacionales que funcionen como alternativa al mercado estadounidense. Una flexibilización significativa de las sanciones es indispensable para que las reformas de mercado produzcan resultados y la economía pueda retomar una senda de crecimiento.

Sea a través de un cambio de régimen político o mediante algún tipo de acuerdo del Gobierno actual con las autoridades estadounidenses, el estrechamiento de los vínculos comerciales y financieros entre las dos economías parece inevitable.

Mayores flujos de remesas, viajes, inversiones de la diáspora, comercio y financiamiento desde Estados Unidos producirían una entrada significativa de dólares a la economía cubana. Además, los inversionistas y empresas vinculados a esos flujos intentarían reducir el riesgo cambiario y operar y mantener parte de sus balances en la misma moneda en la que movilizan sus capitales en su país de origen.

De hecho, esa mayor dependencia de Estados Unidos ya ha comenzado a configurarse. Bajo la presión de las sanciones estadounidenses, varios inversionistas canadienses y europeos han reducido o abandonado sus operaciones en Cuba, sin que esos capitales hayan sido sustituidos por inversiones rusas, chinas o latinoamericanas.

La economía cubana se encuentra hoy mucho más aislada de los mercados internacionales. Una parte importante de los pocos vínculos externos que todavía se mantienen está conectada con Estados Unidos. Allí tienen su origen una parte mayoritaria de los viajes de la comunidad cubana, las remesas, las importaciones de alimentos y otros bienes, una parte creciente de los suministros energéticos y numerosas compras realizadas a través de plataformas de comercio electrónico para apoyar a las familias en la isla.

Por tanto, en el escenario actual y futuro, una extensión adicional de la dolarización, con la perspectiva de llegar a ser total, aparece como una tendencia natural y como una opción lógica en la estrategia de política monetaria de la isla.

2. VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA DOLARIZACIÓN

La dolarización ofrece ventajas importantes para una economía que ha sufrido alta inflación, depreciación y una profunda pérdida de confianza en su moneda y en el sistema bancario. La adopción del dólar elimina el riesgo de devaluación, protege mejor el valor de los contratos y activos en los cuales se invierte.

En las condiciones actuales de Cuba, una dolarización parcial puede resultar muy útil durante una etapa de estabilización. El documento «Cuba Transformación» propone mantener de manera temporal operaciones dolarizadas en el sistema bancario, la inversión extranjera y los sectores vinculados al comercio exterior, mientras se recupera la confianza en los bancos y la credibilidad del peso cubano.

Una dolarización parcial transitoria puede facilitar la entrada de capital y el financiamiento durante una fase en la que la moneda nacional todavía no puede cumplir plenamente sus funciones.

Sin embargo, la propuesta «Cuba Transformación» recomienda evitar que la dolarización se extienda de manera excesiva, en especial hacia los mercados de consumo. La dolarización parcial genera segmentaciones, distorsiones y desigualdades entre quienes tienen y quienes no tienen acceso a divisas, sobre todo, dado que no existe plena convertibilidad del peso cubano y se mantiene la informalidad y las tasas de cambio múltiples.

Una desventaja de la dolarización es que reduce el rol de la tasa de cambio en la transformación productiva que requiere la economía cubana. Un tipo de cambio único, ajustado a las realidades financieras y suficientemente flexible permite fomentar las exportaciones y las actividades que sustituyen importaciones, y permite orientar trabajo, capital e inversión hacia los sectores con mayor competitividad.

Las correcciones de la tasa de cambio aportan información indispensable para evaluar los balances empresariales y distinguir cuáles empresas estatales son rentables y cuáles sobreviven gracias a precios artificiales, subsidios u otras distorsiones. «Cuba Transformación» considera, por ese motivo, la corrección cambiaria como una de las reformas iniciales esenciales del programa de estabilización.

Una eventual dolarización total no solo eliminaría el papel de la tasa de cambio, sino que implicaría perder la soberanía monetaria para manejar la cantidad de dinero, las tasas de interés y los préstamos a las instituciones financieras. Sin esos instrumentos, la economía se vuelve más rígida y sufriría mucho más las consecuencias de las crisis. La dolarización aporta estabilidad monetaria, pero limita las respuestas frente a los choques internacionales o internos, y aumenta el costo económico y social de los ajustes económicos.

3. LA DOLARIZACIÓN SE PUEDE EVITAR

Cuba nunca ha llegado a una situación de hiperinflación, uno de los escenarios en los que la dolarización suele acelerarse con mayor fuerza. Incluso, durante los momentos de mayor inestabilidad, el crecimiento de los precios se mantuvo muy por debajo del umbral convencional de 50 % mensual utilizado para definir una hiperinflación. El ahorro en moneda nacional se ha debilitado considerablemente; sin embargo, el peso ha continuado funcionando como medio de pago en la mayoría de los mercados internos. Aunque la pérdida de valor del peso ha sido extraordinaria, todavía existe espacio para intentar recuperar sus funciones.

Otro factor para tomar en cuenta es que hay un punto de partida diferente al que tenía la economía durante el Ordenamiento Monetario de 2021. El Gobierno ha comenzado a modificar el marco regulatorio del sector empresarial, ampliando algunos espacios para los mecanismos de mercado y para la actividad privada.

Esos cambios aún son incompletos, pero crean mejores condiciones para que la corrección de precios y del tipo de cambio tengan efectos reales sobre las decisiones de producción, inversión, importación y exportación.

¿Qué se podría hacer en los próximos meses en términos de política monetaria y cambiaria? La propuesta «Cuba Transformación» contiene algunas recomendaciones para la primera fase de estabilización que aportarían a la confianza y valor de uso del peso cubano:

- Continuar reduciendo el déficit fiscal, principalmente mediante una mayor eficiencia y transparencia en el uso de los recursos públicos, y establecer metas anuales y límites verificables a su financiamiento monetario. Eso ayudaría a contener la monetización del gasto público, la inflación y la depreciación del peso.

- Actualizar los tipos de cambio oficiales de los Segmentos I y II hasta unificarlos 
con la referencia del Segmento III, de manera que comience a operar un único tipo de cambio oficial bajo un régimen de flotación administrada.

- Formalizar y ampliar el mercado cambiario, trasladando de forma progresiva hacia canales legales las operaciones que hoy se realizan en el mercado informal y garantizando un acceso efectivo y transparente a la compraventa de divisas para los diferentes actores económicos.

-Transferir al Banco Central las reservas internacionales que permanecen bajo el control del conglomerado militar Gaesa para fortalecer su capacidad de intervención y respaldo a la política monetaria y cambiaria.

- Elevar las tasas de interés para que reflejen mejor la inflación y las condiciones monetarias y financieras, fortaleciendo los incentivos para ahorrar y mantener activos en pesos cubanos.

En una segunda fase sería necesario avanzar hacia reformas institucionales que den mayor autonomía al Banco Central para conducir la política monetaria y cambiaria, establezcan límites más estrictos al déficit fiscal y al endeudamiento público y desarrollen un mercado de deuda pública para eliminar la monetización de los déficits fiscales.

4. EN RESUMEN...

La evolución del sistema monetario cubano estará determinada por dos dinámicas que ejercerán presiones en direcciones distintas.

Una mayor integración comercial y financiera con Estados Unidos aumentará de forma natural la presencia del dólar en la economía. Si ese proceso ocurre sin avances suficientes en la estabilización macroeconómica, el control del déficit fiscal y las reformas monetarias y cambiarias será muy difícil impedir que la dolarización continúe avanzando hasta convertirse en prácticamente total.

Si, por el contrario, se logra recuperar a tiempo la estabilidad, convertibilidad y credibilidad del peso cubano, todavía existe espacio para contener ese proceso y preservar instrumentos monetarios y cambiarios que faciliten la reasignación productiva y la corrección de los desequilibrios externos. Mantener un tipo de cambio funcional permitiría distribuir de forma más equitativa los costos del ajuste y evitaría una mayor segmentación y desigualdades como resultado de las reformas.

Comentario HHC:  El escrito no es neutral. El cambio del sistema politico es impensable.

Frente al reformismo de mercado alineado a los EEUU la posición socialista y soberana debe partir de premisas opuestas: El bloqueo es la causa fundamental, no un "factor externo". Cualquier análisis económico serio debe partir de que Cuba enfrenta una guerra económica no declarada. Las "limitaciones" que se atribuye a la falta de "credibilidad" son, en realidad, consecuencias del cerco imperialista en un porciento relevante.

La planificación centralizada fue la respuesta, no el problema, aunque no se supo aprovechar y eliminar la dualidad monetaria progresivamente, y mantener la descentralización a las empresas , autoridades dadas en la década del 90 La dolarización parcial, lejos de ser una "solución pragmática", profundiza la dependencia externa y la desigualdad y debe consevirse como temporal. La respuesta socialista es fortalecer el peso cubano y con ello es salario de los trabajadores., y garantizar el acceso equitativo a bienes y servicios, una vez estabilizada la economía que debe ser lo fundamnatal . Se necesita una economía eficiente, efectiva y eficaz.

La soberanía no se negocia. La propuesta de "negociar con Estados Unidos" es una trampa, solo no lo es, en igualdad de condiciones. La soberanía se defiende integrando a Cuba con los países que respetan su autodeterminación, desarrollando la producción nacional y rechazando cualquier condicionalidad externa. ( Ej:BRICS).

Los "expertos" tienen clase, financiados por think tanks que promueven la transición capitalista. Su "expertise" es, en sí misma, un instrumento de dominación ideológica.

La crítica socialista y soberana no consiste en negar la gravedad de la crisis económica cubana, sino en rechazar el marco analítico que la convierte en una justificación para la rendición. La crisis es real, pero la respuesta no es más mercado, más dolarización y más negociación con el imperio. La respuesta es más socialismo, más planificación-regulación mediantes mecanismos económicos y financieros, y no de asignación. Y llegar a un entendimiento como en la epoca de Obama. La actual administración de EEUU  aboga por la rendición y anexión de Cuba. 

lunes, 20 de julio de 2026

PROPUESTA PARA TRANSFORMAR LA ECONOMÍA CUBANA

 

Julio, 2026

Cuba Transformación ofrece un diagnóstico de la crisis estructural del país y propone un camino para su estabilización, recuperación y desarrollo.

La propuesta Cuba Transformación, anunciada el 22 de junio de 2026, es el resultado del trabajo conjunto de los economistas cubanos Mauricio de Miranda Parrondo, Pedro Monreal González, Omar Everleny Pérez Villanueva, Ricardo Torres Pérez y Pavel Vidal Alejandro. Nuestro propósito es ofrecer ideas con rigor técnico, abiertas al debate público y orientadas a explorar alternativas realistas ante la profunda crisis que enfrenta Cuba. Buscamos contribuir a sentar las bases de una recuperación económica sostenible que mejore el bienestar de la población y amplíe sus libertades.

Esta propuesta no pretende ser un plan infalible ni ofrecer soluciones mágicas. Presenta, en cambio, un marco analítico coherente, realista y flexible que puede ayudar a estabilizar la economía, retomar el crecimiento y construir un futuro mejor para los cubanos. Partimos de la convicción de que no existe una única respuesta correcta. Por eso, aspiramos a que este documento sirva como punto de partida para una discusión amplia, plural y responsable sobre el futuro económico de Cuba.

Se trata de una primera versión. Publicaremos revisiones sucesivas que incorporarán las críticas, comentarios y sugerencias que recibamos. Con este espíritu, invitamos a la comunidad académica, a los profesionales, a los técnicos y a la sociedad cubana en general a leer, evaluar y enriquecer esta propuesta. Su participación es esencial para fortalecerla con nueva evidencia, diferentes perspectivas y un debate constructivo.

Cuba Transformación es una iniciativa apoyada por instituciones como el Cuba Study Group y el Observatorio sobre la Economía Cubana. Los economistas mantienen plena independencia editorial sobre su trabajo.


Link del resumen Ejecutivo https://pub-b3efec60654a46eb9cfe8b62a3f029ab.r2.dev/cuba-transformacion-resumen-ejecutivo-es.pdf 19 paginas

Link del Informe completo de https://pub-b3efec60654a46eb9cfe8b62a3f029ab.r2.dev/cuba-transformacion-propuesta-es.pdf 118 paginas

jueves, 11 de junio de 2026

En la estabilización de la economía cubana: ¿cómo definir prioridades?


Cuba Economic Review

Dr Pavel Vidal, Profesor de Economía en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali (Colombia)

Dr Ricardo Torres, Economista cubano basado en Washington D. C.

El análisis de la situación actual de Cuba ofrece pocas certezas, pero algunas resultan difíciles de ignorar. Los cambios cosméticos o meramente incrementales no bastan para sacar a la Isla del marasmo actual. Al mismo tiempo, la acumulación de problemas es tan amplia que, incluso bajo condiciones favorables, cualquier proceso de transformación deberá partir de una agenda clara de prioridades. No se puede cambiar todo al mismo tiempo: será necesario identificar las medidas iniciales que ordenen el proceso, generen confianza y produzcan resultados tangibles. El deterioro acumulado de la infraestructura, la profundidad de la crisis productiva y energética, la magnitud de las distorsiones macroeconómicas y el costo social ya acumulado hacen evidente que las tareas pendientes son demasiadas para abordarlas simultáneamente.

A ello se suman restricciones severas de recursos financieros, de tiempo político y de capacidades institucionales para diseñar, coordinar e implementar las transformaciones. Por esa razón, en lugar de pensar en una agenda de cambios total y simultánea, sería necesario jerarquizar las reformas y ordenarlas en fases.

En ediciones anteriores hemos propuesto distinguir tres momentos: una primera fase de estabilización y transformaciones de emergencia, una segunda de reactivación productiva y una tercera orientada a redefinir de manera más estratégica el modelo de desarrollo económico y social del país.

Para un horizonte aproximado de tres años, la fase inicial debería concentrarse en frenar el deterioro económico y social; favorecer la expansión del sector privado como principal motor inmediato de empleo e ingresos; corregir los precios relativos y la tasa de cambio para restablecer señales económicas básicas; generar condiciones mínimas de confianza y previsibilidad para la inversión; y aprovechar al máximo cualquier oportunidad derivada de una eventual flexibilización de sanciones y de una mayor apertura externa. En conjunto, estos objetivos definen una fase que no debe entenderse solo como la típica estabilización monetaria, sino como un esfuerzo más amplio de contención de la crisis, de reconstrucción de capacidades básicas y de preparación del terreno para reformas más profundas.

A continuación, se enumeran nueve criterios que podrían servir de base para la selección de medidas que podrían implementarse en la primera fase:

1- Gravedad del problema que se busca corregir

Se priorizarán las reformas orientadas a enfrentar los desequilibrios más severos y las deficiencias más urgentes de la economía cubana. Por ejemplo, la crisis energética, la falta de alimentos y las distorsiones cambiarias (por sus implicaciones en todo el aparato productivo) deberían recibir atención preferente.

2- Capacidad institucional para su implementación

En una fase inicial se priorizarán medidas cuya implementación, supervisión y coordinación exijan menores niveles de capacidad institucional. Las reformas más complejas, desde el punto de vista administrativo, regulatorio o de ejecución, podrían posponerse a fases posteriores. Por ejemplo, eliminar restricciones a la empresa privada, levantar topes de precio o cambiar regulaciones laborales puede ser más viable en el corto plazo que rediseñar por completo el sistema bancario o el de pensiones.

3- Posibilidad de movilizar recursos financieros para su implementación

Se favorecerán las medidas cuya puesta en práctica pueda apoyarse en recursos disponibles o con probabilidad razonable de obtenerse en el corto plazo, ya sea mediante la flexibilización de sanciones, créditos, la llegada de inversión, la generación o el ahorro de divisas, una mejor reasignación de recursos internos o la ayuda o asistencia internacional.

4- Disponibilidad de infraestructura y de capital físico

Tendrán prioridad las reformas en sectores o actividades que ya cuenten con una base mínima de infraestructura, equipamiento, capacidades logísticas o activos físicos aprovechables. Esto reduce los costos de arranque, facilita la implementación y permite obtener resultados en plazos más breves. Por ejemplo, el turismo dispone de hoteles e infraestructura ya instalados, mientras que la reconstrucción total del sector energético exige grandes volúmenes de inversión.

5- Compatibilidad con las restricciones demográficas y de capacidades humanas
Se dará prioridad a reformas acordes con la disponibilidad de la fuerza de trabajo, los perfiles ocupacionales y las capacidades técnicas del país. La emigración, el envejecimiento poblacional y las brechas de calificación limitan la viabilidad de transformaciones que demanden grandes volúmenes de mano de obra o de profesionales altamente especializados. En este caso, se podría priorizar el turismo y la agricultura antes de intentar desarrollar industrias manufactureras complejas o servicios altamente especializados.

6- Efecto multiplicador sobre el resto de la economía

Recibirán mayor prioridad las reformas que, al aplicarse en un ámbito específico, generen encadenamientos positivos en otros sectores o ayuden a corregir simultáneamente varios cuellos de botella. Se trata de privilegiar medidas con capacidad para destrabar procesos más amplios de estabilización y reactivación. Por ejemplo, corregir la tasa de cambio, mejorar la disponibilidad de energía o eliminar monopolios en la agricultura y en el comercio exterior puede tener efectos simultáneos sobre la producción, el abastecimiento, las exportaciones, el empleo y la recaudación fiscal.

7- Rapidez esperada de los resultados

En la primera fase deben privilegiarse medidas capaces de producir efectos relativamente rápidos en la estabilización, la oferta productiva y el abastecimiento de bienes y servicios esenciales, y que puedan generar confianza y apoyo a los cambios. Por ejemplo, desplegar la generación de emergencia (plantas eléctricas flotantes), garantizar el suministro de combustible o eliminar barreras regulatorias a la actividad empresarial privada tendrían resultados más rápidos que las reformas institucionales de gran alcance.

8- Efecto sobre el bienestar y la legitimidad social de las reformas

Se priorizarán las reformas que contribuyan de manera más clara a detener el deterioro del bienestar, a proteger a los grupos más vulnerables y a distribuir de forma más equitativa los costos del ajuste. También se valorará su capacidad para mantener la legitimidad social, dado que las reformas que concentran sus beneficios en pocos actores o trasladan desproporcionadamente sus costos a los hogares tienden a perder respaldo y a enfrentar mayores riesgos de bloqueo o de reversión. Por ejemplo, actualizar las pensiones y los salarios del sector público, reforzar la asistencia social o mejorar la disponibilidad de energía.

9- Evidencia y antecedentes internacionales favorables

Se priorizarán reformas respaldadas por experiencias internacionales exitosas o por lecciones comparadas útiles para su diseño e implementación. La evidencia internacional no sustituye el análisis del caso cubano, pero sí ayuda a identificar políticas con mayor probabilidad de éxito. Por ejemplo, existe amplia evidencia a favor de mejorar la eficiencia del gasto fiscal, focalizar los subsidios, corregir los regímenes cambiarios y fortalecer los incentivos en la agricultura, en el sector privado y, en general, en actividades de pequeña escala.

jueves, 7 de mayo de 2026

La caida del peso cubano

 

La situación para el Gobierno cubano empeora y no se vislumbra un entendimiento con Estados Unidos que represente mejora alguna. Los principales indicadores de la economía cubana continúan en caída libre y su impacto se reconoce en la evolución de la depreciación del peso cubano en el último quinquenio. En esta edición, te invitamos a detenernos en los datos y a explorar una nueva herramienta que nos permite medir cambios en el saldo entre compradores y vendedores de divisas del mercado informal. Te explico cómo funciona y cómo leerla.

Escríbenos tus sugerencias a través del  grupo de Telegram de OMFi. ¡Contamos contigo para mejorar!

Pavel Vidal
Investigador principal OMFi


Actualidad macroeconómica

1️⃣ La última publicación de la ONEI sobre turismo muestra una contracción mucho más severa en el arribo de visitantes a la isla este año. En marzo, solo viajaron a Cuba 35 561 visitantes internacionales frente a 197 505 en igual mes de 2025, lo que representa una caída interanual del 82 %. En febrero, se había registrado una contracción del 56 % interanual. Más allá del impacto directo en hoteles, transporte, gastronomía y servicios asociados, la notable reducción del flujo de visitantes limita la entrada de divisas a distintos circuitos económicos estatales y privados, debilita la capacidad de importación y agrava las restricciones de liquidez externa que enfrenta el mercado cambiario, los hogares y la economía en su conjunto.

    2️⃣ La crisis energética sigue siendo el principal condicionante macroeconómico en el corto plazo. Sin una mejora sostenida en la disponibilidad de petróleo y combustibles, el resto de las medidas y políticas pierde efectividad y relevancia ante la situación que viven hoy las familias y empresas en la isla. La llegada de crudo ruso permitió una reducción temporal de los apagones y un ligero alivio en la movilidad, pero muy pronto se volverán a sentir con fuerza las severas restricciones de energía, transporte y logística si no se llega a un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos.

    3️⃣ Sin embargo, las señales más recientes desde Washington y La Habana apuntan a un enfriamiento de las conversaciones bilaterales y parecen alejar un posible entendimiento inmediato. Ello implica un costoso alargamiento del escenario de colapso productivo, escasez, aislamiento externo e incremento de la inflación en 2026.

    4️⃣ La nueva orden ejecutiva anunciada por la Administración Trump el primero de mayo amplía las herramientas legales para sancionar a personas, entidades e instituciones financieras extranjeras vinculadas a sectores estratégicos de la economía cubana o que facilitan operaciones con actores bloqueados. Sin embargo, su impacto directo dependerá de futuras designaciones y de la forma en que el Tesoro y el Departamento de Estado apliquen estas facultades. En el actual contexto, es más limitado el margen para que una nueva ronda de sanciones produzca un impacto adicional importante sobre las inversiones extranjeras y exportaciones que se encuentran prácticamente paralizadas. El impacto podría localizarse —en un inicio­— en los canales financieros, debido al aumento del riesgo y de los costos de cumplimiento, lo cual puede entorpecer aún más los pagos internacionales y las fuentes de financiamiento. Queda pendiente analizar cómo las medidas podrían afectar a proveedores, navieras, aseguradoras e inversionistas que mantienen alguna exposición en el mercado cubano.

    5️⃣ La atmósfera diplomática implica que por ahora no se producirán transformaciones económicas de mayor alcance. Para frenar el costo social y humanitario se necesita lo antes posible implementar acciones de estabilización y emergencia orientadas a recomponer condiciones mínimas de funcionamiento y crear un entorno de confianza para la inversión y la actividad productiva que vaya acompañado del levantamiento de sanciones y de reformas estructurales e institucionales.

      Dinámicas del mercado informal

      1️⃣ En lo que va de 2026, el mercado cambiario se ha movido en dirección alcista para el dólar y el euro, aunque sin episodios de aceleración abrupta y estrés cambiario.

      2️⃣ En abril, se mantuvo la depreciación gradual del peso cubano frente a las principales divisas. El dólar cerró el mes en 535 CUP, frente a 515 CUP al cierre de marzo; lo que representa un incremento mensual de 3.9 % (+20 CUP). El euro pasó de 580 CUP a 605 CUP, para una valorización mensual de 4.3 % (+25 CUP). En ambos casos, el movimiento fue más marcado que el observado en marzo, cuando el dólar apenas había aumentado 1.0 % (+5 CUP) y el euro 1.8 % (+10 CUP) con respecto a febrero.

        3️⃣ En la comparación anual, la pérdida acumulada de valor del peso es significativa. Comparado con abril de 2025, el peso se ha depreciado un 45.4 % (+167 CUP) frente al dólar y un 57.1 % (+220 CUP) frente al euro. Los registros interanuales sugieren un repunte de las presiones inflacionarias en 2026, en medio del complejo escenario que atraviesa la economía cubana. En los primeros cuatro meses del año, la depreciación interanual promedio del peso frente al dólar fue más del doble del promedio registrado en 2025, de 22.4 %.

          4️⃣ Las señales del mercado cambiario informal en 2026 confirman que se ha detenido el proceso de desinflación (menor ritmo de incremento de los precios) y de moderación cambiaria que se observaba como tendencia desde 2023.


              Pronósticos de las tasas de cambio y equilibrio del mercado.

              1️⃣ Los pronósticos de abril capturaron adecuadamente la dirección y el rango de movimiento de las principales divisas en el mercado informal. Para el cierre del mes, se esperaba una depreciación moderada del peso frente al dólar y al euro, mientras que para la MLC se anticipaba una mayor estabilidad. Así fue, en efecto, el comportamiento observado. El dólar cerró abril en 535 CUP, apenas 2 CUP por encima del valor central pronosticado (533 CUP). El euro cerró en 605 CUP, prácticamente igual al escenario central de 604 CUP.

              2️⃣ En los gráficos de oferta y demanda de divisas que monitoreamos en espacios virtuales, se mantiene la estabilidad . Sin embargo, desde la última semana de abril y en los primeros días de mayo se ha visto un ligero incremento de los volúmenes de compra por encima del incremento de las ventas, lo cual explica que la tasa del dólar subiera con mayor frecuencia (ver gráfico).

              3️⃣ Ese ligero cambio en los equilibrios del mercado cambiario informal también es capturado por el recién estrenado Índice de Sentimiento del Mercado de elTOQUE Markets . Se trata de un indicador que busca medir cambios en el saldo entre compradores y vendedores de divisas. Resume cómo evolucionan los mensajes de compra y de venta publicados en espacios virtuales. La idea es sencilla. Si los mensajes de compra de una moneda comienzan a crecer más rápido que los mensajes de venta, eso puede interpretarse como una señal de mayor presión de demanda y posibilidades de que suba la tasa. Si ocurre lo contrario, la presión dominante es de oferta y la tasa podría bajar. El índice convierte esa información dispersa en una sola medida gráfica fácil de interpretar .

              4️⃣ En las últimas dos semanas, el índice confirma que hay una calma relativa en el mercado, la aguja se ubica cerca del centro . Sin embargo, en la última semana, la aguja se ha movido moderadamente a la derecha; lo cual sugiere que existe una presión alcista en la tasa dado que crece más rápidamente la cantidad de usuarios que quieren comprar que los que quieren vender dólares.

              5️⃣   Una vez procesadas estas señales por los modelos de pronóstico, se considera, en el escenario central y más probable, otra depreciación moderada del peso en mayo, de alrededor del 5% (28 CUP) frente al dólar. En el escenario central se proyecta una tasa de 562 CUP por 1 USD, 640 CUP por 1 EUR y 413 CUP por 1 MLC.

              6️⃣ Los pronósticos para este mes siguen cargados de una muy alta incertidumbre , por lo que se mantienen elevados los rangos máximo y mínimo.

              Perspectivas para la tasa de cambio informal del peso cubano en mayo

              Fuente: OMFi

              Los indicadores y análisis que mostramos son herramientas que ayudan a entender mejor la dinámica del mercado cambiario cubano. Sirven a los ciudadanos ya las organizaciones para navegar por el proceso inflacionario que vive la economía cubana, pero no deben utilizarse de forma aislada para tomar decisiones de inversión. Se recomienda combinar la información aquí presentada con otros indicadores y análisis.

              domingo, 3 de mayo de 2026

              La economía cubana necesita una primera fase de estabilización y transformaciones de emergencia


              Por Dr Pavel Vidal
              Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, Colombia


              En 2026 parecen confluir varios factores geopolíticos y diplomáticos que podrían abrir una ventana de oportunidad para una transformación de la economía cubana. No está claro aún cómo se produciría esa transformación desde el punto de vista político, ni cuáles serían sus implicaciones institucionales y de poder. Si efectivamente se llegan a producir las condiciones para un cambio, es importante tener organizadas las prioridades y secuencias para su aplicación.

              El desafío es enorme. La economía cubana no dispone ya del tiempo político, social ni material para seguir aplazando las reformas estructurales e institucionales. Tampoco tiene sentido insistir en reformas fragmentadas, parciales y excesivamente lentas que han predominado en el pasado. La magnitud de la crisis exige avanzar con mayor decisión, aunque no de manera caótica ni improvisada.

              Es clave reconocer que no todas las reformas pueden implementarse al mismo tiempo. Es ineludible establecer prioridades, organizar las transformaciones por etapas y definir un orden que permita maximizar los resultados, reducir los costos de transición y concentrar las capacidades políticas, institucionales y financieras allí donde puedan tener mayor impacto.

              Desde esa perspectiva, una hoja de ruta razonable sería dividir el proceso en tres etapas. Cada una respondería a objetivos distintos, según el grado de urgencia de los problemas, las capacidades disponibles para enfrentarlos y el tipo de resultados que se espera obtener en cada momento. Las tres etapas o fases podrían estructurarse de la siguiente forma:

              1- Estabilización y transformaciones de emergencia, con una duración aproximada de entre dos y tres años, orientadas a detener el deterioro macroeconómico, corregir los desequilibrios y carencias más críticos y restablecer condiciones mínimas de funcionamiento económico.

              2- Reactivación productiva, orientada a avanzar en las transformaciones estructurales e institucionales que mejoren sustancialmente la eficiencia en la asignación de recursos, la competitividad y la credibilidad financiera, con el fin de lograr una recuperación sostenible de las capacidades productivas, la inversión, el empleo y los ingresos de los hogares.

              3- Visión estratégica del modelo de desarrollo económico y social, para definir con mayor claridad el esquema de inserción internacional, los sectores productivos estratégicos, los mecanismos de redistribución de la riqueza, el papel del Estado en la economía y otros elementos del nuevo contrato social.

              Aunque estas etapas estarían necesariamente integradas y una contribuiría al éxito de la otra, resulta útil definir esta hoja de ruta para organizar, secuenciar y dar coherencia al conjunto de cambios que el país necesita.

              Un punto de partida complejo, pero con algunas oportunidades

              La primera fase de estabilización y transformaciones de emergencia parte de un punto de partida especialmente crítico. La economía cubana acumula más de una década de deterioro significativo, que se agravó de forma pronunciada desde 2020 y ha empeorado aún más en 2026. A la crisis productiva, la caída de las exportaciones y del turismo, se sumaron el recrudecimiento de las sanciones estadounidenses, la interrupción de los envíos petroleros desde Venezuela tras los acontecimientos políticos de enero de 2026, la suspensión de los suministros desde México y la profundización de la crisis energética. En una situación muy deplorable se encuentran el sistema electroenergético, el transporte, los sistemas de agua, los servicios de salud, la vivienda, las plantas productivas, entre otros.

              Por ello, los objetivos de esta primera etapa deben ser realistas y coherentes con ese punto de partida. No deben formularse metas demasiado ambiciosas o inalcanzables a corto plazo, sino objetivos de emergencia orientados a detener el deterioro y a reconstruir condiciones mínimas para el funcionamiento económico y la confianza de los inversionistas.

              Aun así, este punto de partida crítico convive con tres elementos que podrían potenciar los efectos positivos de las reformas en esta fase inicial:

              - El primero es la existencia de un sector privado que, a pesar de operar bajo severas restricciones regulatorias, bancarias, cambiarias y tributarias, ha mostrado una importante capacidad de adaptación, innovación y respuesta ante la crisis. La expansión del sector privado constituye uno de los pocos vectores internos con potencial inmediato para reactivar la oferta, el empleo, el abastecimiento y la generación de ingresos. No se trata de un sector privado plenamente desarrollado ni libre de obstáculos, pero sí de una base económica ya existente sobre la cual puede apoyarse una parte importante de la transformación inicial.

              - El segundo elemento es la contribución de una parte importante de la comunidad de cubanos emigrados. Muchos cubanoamericanos, y emigrados en otras regiones, cuentan con experiencia empresarial, conexiones financieras y comerciales y capital que pudieran ser de gran ayuda para el crecimiento del sector privado en la isla. En algunos casos, ya existen antecedentes de inversión o de vínculo económico con el sector privado en Cuba. El aprovechamiento de estas capacidades se potenciará una vez que tenga lugar un proceso creíble de liberalización económica.

              - El tercer elemento es la posibilidad de que, en el marco de una negociación con Estados Unidos, se generen algunos “windfalls”, es decir, alivios o beneficios extraordinarios de corto plazo, asociados a una eventual flexibilización de las sanciones. Esos “windfalls” podrían traducirse, según el alcance de la negociación, en mejores condiciones para el acceso a divisas, turistas, remesas, inversión, comercio, financiamiento externo y suministro de energía. Esto representa una posible ventana de oportunidad que, si se aprovecha adecuadamente, podría aumentar la probabilidad de éxito de las medidas de emergencia y reducir algunos costos de transición.

              La parte más dura del ajuste ya ocurrió

              En el diseño de medidas y políticas para la primera fase, se debe reconocer que en la economía cubana ya se ha producido un ajuste distorsionado y socialmente muy costoso. El Estado se ha venido retirando de los mercados de bienes y servicios, reduciendo al mínimo su capacidad de provisión mediante la libreta de abastecimiento y deteriorando la cobertura, la calidad y el valor real de servicios esenciales como la salud, la educación, el transporte, la electricidad y la recogida de desechos. A ello se suma la práctica desaparición de la inversión pública en infraestructura y vivienda, así como la pulverización del valor real de los salarios del sector público y de las pensiones. En términos agregados, esto ha supuesto una contracción muy significativa del gasto real del Estado, que ha terminado por trasladar una parte creciente de los costos de la crisis a los hogares.

              En ese sentido, una parte de los desequilibrios fiscales y monetarios ya se ha venido corrigiendo, pero no como resultado de un programa de estabilización coherente, sino mediante un ajuste asimétrico que ha recaído sobre el consumo, el ingreso real y el bienestar de la población. La inflación y el ritmo de depreciación del peso cubano han tendido a moderarse respecto a los picos previos, pero lo han hecho en buena medida porque el deterioro del salario real, de las pensiones y del gasto público ha comprimido la demanda interna y ha forzado un ajuste por empobrecimiento.

              Por ello, la primera fase de estabilización no debe entenderse en el sentido convencional de un programa centrado exclusivamente en la reducción de la inflación, del déficit fiscal o del endeudamiento del gobierno. En las condiciones actuales de Cuba, la estabilización debe entenderse de manera más amplia.

              Seis objetivos generales para la estabilización

              Bajo esta lógica, y para un horizonte aproximado de tres años, la fase de estabilización y transformaciones de emergencia podría concentrarse en los siguientes objetivos.

              1- Detener la contracción productiva y sentar las bases para una recuperación gradual de la oferta en algunas industrias.

              2- Favorecer la expansión del sector privado como motor de la reactivación productiva, la generación de empleo y la ampliación de la oferta interna.

              3- Propiciar la corrección de los precios relativos y de la tasa de cambio, de modo que se establezcan las señales económicas de mercado para la asignación de recursos.

              4- Transformar el mercado laboral, facilitando la reasignación del empleo y preservando la estabilidad del salario real medio.

              5- Generar condiciones mínimas de confianza y previsibilidad para la llegada de capital extranjero y la reactivación de la inversión.

              6- Maximizar las oportunidades económicas derivadas de una eventual flexibilización de sanciones y de una mayor apertura externa.

              Dadas las complejas condiciones de partida, marcadas por el deterioro de la infraestructura económica y social, es poco probable que las reformas de mercado y el levantamiento de sanciones, por sí solos, produzcan resultados suficientes a corto plazo. Es muy probable que esta primera fase requiera algún tipo de apoyo extraordinario de la comunidad internacional, idealmente a través de un fondo multilateral de emergencia, para sostener las condiciones mínimas de vida de la población y respaldar el arranque de la reconstrucción productiva.

              lunes, 22 de diciembre de 2025

              Redolarización en Cuba: siete preguntas y respuestas sobre sus implicaciones


              Por Dr Pavel Vidal
              Diciembre / 2025
              1. ¿Cómo cambia la redolarización el sistema monetario cubano?
              2. ¿Qué tiene realmente de nuevo la actual redolarización?
              3. ¿Qué beneficios podría traer?
              4. ¿Qué daños puede ocasionar?
              5. ¿Quiénes van a operar en dólares?
              6. ¿Qué implica para las mipymes y el sector privado?
              7. ¿Qué pasará con el mercado cambiario informal y la tasa de cambio paralela?


              ¿CÓMO CAMBIA LA REDOLARIZACIÓN EL SISTEMA MONETARIO CUBANO?

              La Gaceta Oficial No. 89 de 2025 institucionaliza y amplía el uso del dólar estadounidense (y potencialmente otras divisas internacionales) como medio de pago dentro de las fronteras nacionales y como reserva de valor (cuentas bancarias). 

              La redolarización ya se venía ampliando desde 2024, con mercados estatales de consumo y venta de gasolina que solo aceptaban pagos en dólares, con el incremento de los esquemas cerrados de financiamiento en divisas en el sector empresarial estatal, así como en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, en hoteles, en proyectos de inversión extranjera, entre otros.

              El nuevo marco regulatorio define cómo seguirá este proceso de redolarización, a la vez que implícitamente reconoce el fracaso del «ordenamiento monetario» de 2021 que intentó la unificación monetaria y el restablecimiento del peso cubano como único signo monetario.

              El actual no es un terreno desconocido. Ya hubo dolarización parcial en los noventa y luego esquemas de dualidad: entre pesos cubanos y el CUC, y más tarde con la MLC (ambos con paridad oficial con el dólar). Se trata del regreso a un esquema monetario dual que, además, conserva otras características que han estado presentes desde los años noventa: tasas de cambio múltiples y manejo centralizado y discrecional de los recursos en divisas del país.

              ¿QUÉ TIENE REALMENTE DE NUEVO LA ACTUAL REDOLARIZACIÓN?

              En lo esencial, hay dos novedades. La primera es que se abre la dolarización institucional a una parte del sector privado para operar cuentas bancarias y hacer pagos en divisas.

              La segunda novedad es la intención de construir un esquema cambiario oficial. Este tendría dos componentes: uno administrado y centralizado, y otro organizado en un mercado cambiario con una tasa supuestamente flotante. Se busca crear algún tipo de conexión entre los circuitos que operan en diferentes monedas.

              Las empresas que no dispongan de una fuente propia de ingresos en divisas deberán comprarlas con pesos cubanos a través de dos mecanismos alternativos: 1) a través de la concesión centralizada del MEP de Asignaciones de Capacidad de Acceso a la Divisa (ACAD); y 2) a través del mercado cambiario (todavía no se conoce cómo funcionará).

              La disponibilidad de dólares del mercado cambiario se alimentaría de dos fuentes principales:

              La venta forzada al Banco Central del 20 % de las exportaciones y otros ingresos en divisas;

              La venta de dólares de los ciudadanos a los bancos y a las casas de cambio, que se espera aumente con la formalización del mercado cambiario y la tasa oficial flotante (y como resultado de las medidas coercitivas y policiales contra el mercado informal).

              El Gobierno busca desplazar el mercado informal y reorientar las remesas y otros flujos en divisas hacia el sistema financiero formal.

              ¿QUÉ BENEFICIOS PODRÍA TRAER?

              Con las medidas se intentan aislar sectores y mercados del peso cubano y de su inestabilidad, sobre todo sectores conectados al comercio exterior: exportadores, inversión extranjera, comercio electrónico, ZEDM, sustitución de importaciones y otras actividades. El objetivo es «proteger» a esos sectores del ruido monetario del peso cubano y permitirles operar con una moneda más estable y funcional para sostener ciclos productivos, compras externas y vínculos internacionales.

              En medio de una crisis profunda, se buscan soluciones financieras «en el margen» para que al menos algunas partes de la economía no sigan colapsando. El beneficio sería puntual y fragmentado y podría ser rápidamente opacado por los efectos dañinos que producen los esquemas monetarios y cambiarios duales si no se generalizan políticas y reformas que abarquen todo el aparato productivo y la fuerza de trabajo.

              ¿QUÉ DAÑOS PUEDE OCASIONAR?

              La redolarización parcial genera tres consecuencias negativas: más desigualdad, distorsiones y segmentaciones. Ello afecta la eficiencia y la equidad en la asignación de los recursos y penaliza el crecimiento potencial de largo plazo de la economía.

              Desigualdad: La dolarización no solo se está expandiendo en las empresas conectadas con el sector externo, sino que abarca los mercados de consumo. La mayor parte de los salarios y las pensiones siguen en pesos cubanos, mientras que se dolariza el acceso a bienes y servicios que consumen los hogares. Se agranda así la brecha social, en la cual quedan relegadas las familias sin acceso a remesas y otras fuentes de divisas.

              Distorsiones: Se producen porque la redolarización parcial va acompañada de tasas de cambio múltiples. Con tal sistema monetario, los precios y costos relativos dejan de «hablar el mismo idioma». Se deforma la medición de la eficiencia, la rentabilidad y los resultados: lo que parece rentable a una tasa puede ser un espejismo a otra. Esto altera los incentivos económicos y empuja a decisiones económicas equivocadas a nivel micro y macroeconómico.

              Segmentación: Se forman circuitos y cadenas de valor que no están bien conectados. Se conforman dos economías dentro de una, con débiles o inexistentes vasos comunicantes. El mercado cambiario oficial podría intentar reducir las segmentaciones, pero existen muchas dudas sobre qué grado de convertibilidad realmente le ofrecerá al peso cubano y si el acceso a las divisas será realmente competitivo o estará interferido por intereses políticos y preferencias a favor de la empresa estatal.

              ¿QUIÉNES VAN A OPERAR EN DÓLARES?

              La norma es imprecisa en el alcance de la dolarización. Hay sectores donde queda más claro que podrán usar el dólar como medio de pago y reserva de valor: exportadores, ZEDM, inversión extranjera, financiamiento externo, misiones diplomáticas, proyectos de cooperación internacional, entre otros.

              Sin embargo, en otros aspectos el margen para la discrecionalidad es enorme y, por tanto, para la arbitrariedad y la distribución de privilegios. No hay una regla clara para autorizar a las empresas a vender en divisas en el mercado interno o permitirles usar dólares porque sustituyen importaciones.

              «Exportar» es verificable, pero medir quién se encadena o sustituye importaciones puede ser tan amplio o estrecho como se quiera. Por ejemplo, toda la producción agropecuaria y de las industrias manufactureras técnicamente clasifica como sector «transable», es decir, potencialmente compite con importaciones.

              ¿Se van a dolarizar todas las empresas de estos sectores? Claramente no. El MEP decidirá cuáles. Ello incentiva un oscuro lobby empresarial-burocrático para poder quedar dentro de los elegidos.

              ¿QUÉ IMPLICA PARA LAS MIPYMES Y EL SECTOR PRIVADO?

              La mayor parte del sector privado debería seguir operando en pesos cubanos. Solo los que logren exportar o desarrollar servicios o productos para vender a la ZEDM, a las empresas extranjeras y a otros mercados dolarizados recibirán la licencia del Banco Central para tener cuentas en divisas.

              En la práctica, esto va a abarcar a un grupo muy pequeño. Exportar no es simplemente «querer exportar»: es un proceso complejo que exige escala, calidad, logística, financiamiento y capacidad de competir fuera. En cualquier economía, solo una fracción muy reducida del tejido empresarial exporta; y en Cuba va a ser menor por las restricciones sobre su tamaño (las mipymes privadas solo pueden emplear hasta 100 trabajadores).

              En muchas mipymes (que son principalmente importadoras) existe la expectativa de poder acceder de forma legal, segura y con mayor estabilidad a la compra de divisas, sin tener que recurrir al mercado ilegal. Algunos también esperan que la formalización del mercado cambiario lleve a una reducción del valor del dólar y de sus costos de importación.

              Sin embargo, existe el riesgo de que el mercado cambiario oficial no alcance para todos y priorice ventas a empresas estatales (sujeto principal de la economía nacional según la Constitución). Si los bancos disponen de pocos dólares y tienen que decidir entre vender a una empresa estatal o a una mipyme, el sesgo político dejaría relegado al sector privado.

              El sector privado puede terminar enfrentando un dilema: un mercado formal, legal y seguro, pero sin reglas claras para equilibrar la oferta y la demanda de divisas, frente a un mercado informal volátil, ilegal e inseguro, pero que le permite el acceso a las divisas de forma competitiva.

              ¿QUÉ PASARÁ CON EL MERCADO CAMBIARIO INFORMAL Y LA TASA DE CAMBIO PARALELA?

              Lo más probable no es la desaparición inmediata del mercado cambiario informal, sino su coexistencia con el nuevo mercado oficial «flotante».

              Las experiencias internacionales muestran que, dado que el mercado informal surge como resultado de la inflación descontrolada, los desequilibrios fiscales, crisis financieras, tipos de cambio múltiples y pérdida de credibilidad en el sistema financiero y en las políticas oficiales, su sustitución completa suele tomar años y depende de la solución a las causas raíces.

              Si el Gobierno intenta usar el mercado formalizado como mecanismo de recaudación (comprando divisas y no revendiéndolas), el resultado sería más escasez, mayores desequilibrios cambiarios y presión a la depreciación.

              La reestructuración y formalización del mercado cambiario puede conducir al aumento de la demanda de divisas: no solo la población y el sector privado, sino también empresas estatales estarían buscando abastecerse. Dado que la oferta de divisas (remesas, turismo y otros flujos) no crece, la presión sobre el tipo de cambio aumenta.

              En ese escenario, la tasa paralela no desaparece: se mantiene como «precio sombra» de los desequilibrios y como señal alternativa. El mercado informal se reacomoda y sigue siendo la vía para compensar lo que el mercado oficial no puede ofrecer.