Actualidad macroeconómica La última publicación de la ONEI sobre turismo muestra una contracción mucho más severa en el arribo de visitantes a la isla este año. En marzo, solo viajaron a Cuba 35 561 visitantes internacionales frente a 197 505 en igual mes de 2025, lo que representa una caída interanual del 82 %. En febrero, se había registrado una contracción del 56 % interanual. Más allá del impacto directo en hoteles, transporte, gastronomía y servicios asociados, la notable reducción del flujo de visitantes limita la entrada de divisas a distintos circuitos económicos estatales y privados, debilita la capacidad de importación y agrava las restricciones de liquidez externa que enfrenta el mercado cambiario, los hogares y la economía en su conjunto.
La crisis energética sigue siendo el principal condicionante macroeconómico en el corto plazo. Sin una mejora sostenida en la disponibilidad de petróleo y combustibles, el resto de las medidas y políticas pierde efectividad y relevancia ante la situación que viven hoy las familias y empresas en la isla. La llegada de crudo ruso permitió una reducción temporal de los apagones y un ligero alivio en la movilidad, pero muy pronto se volverán a sentir con fuerza las severas restricciones de energía, transporte y logística si no se llega a un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos.
Sin embargo, las señales más recientes desde Washington y La Habana apuntan a un enfriamiento de las conversaciones bilaterales y parecen alejar un posible entendimiento inmediato. Ello implica un costoso alargamiento del escenario de colapso productivo, escasez, aislamiento externo e incremento de la inflación en 2026.
La nueva orden ejecutiva anunciada por la Administración Trump el primero de mayo amplía las herramientas legales para sancionar a personas, entidades e instituciones financieras extranjeras vinculadas a sectores estratégicos de la economía cubana o que facilitan operaciones con actores bloqueados. Sin embargo, su impacto directo dependerá de futuras designaciones y de la forma en que el Tesoro y el Departamento de Estado apliquen estas facultades. En el actual contexto, es más limitado el margen para que una nueva ronda de sanciones produzca un impacto adicional importante sobre las inversiones extranjeras y exportaciones que se encuentran prácticamente paralizadas. El impacto podría localizarse —en un inicio— en los canales financieros, debido al aumento del riesgo y de los costos de cumplimiento, lo cual puede entorpecer aún más los pagos internacionales y las fuentes de financiamiento. Queda pendiente analizar cómo las medidas podrían afectar a proveedores, navieras, aseguradoras e inversionistas que mantienen alguna exposición en el mercado cubano.
La atmósfera diplomática implica que por ahora no se producirán transformaciones económicas de mayor alcance. Para frenar el costo social y humanitario se necesita lo antes posible implementar acciones de estabilización y emergencia orientadas a recomponer condiciones mínimas de funcionamiento y crear un entorno de confianza para la inversión y la actividad productiva que vaya acompañado del levantamiento de sanciones y de reformas estructurales e institucionales.
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