Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 15 de octubre de 2025

Para Marx, el florecimiento humano es social


 La visión de Marx sobre la buena sociedad suele ser descartada como irrealista: se dice que depende de una abundancia ilimitada y de que no haya necesidad de realizar distintos tipos de trabajo. Pero esas objeciones se basan en una mala interpretación de su pensamiento


Jan Kandiyali, Jacobin

Buena parte del pensamiento de izquierda contemporáneo se concentra en lo que está mal en el capitalismo. ¿Es malo el capitalismo por sus resultados distributivos injustos? ¿O lo es porque los trabajadores están dominados, sometidos a un poder arbitrario? ¿O su maldad tiene que ver con la opacidad del mercado y con el modo en que impide formas valiosas de acción colectiva?

Si bien este debate sobre lo que está mal o es injusto en el capitalismo es importante, la izquierda también necesita articular una visión positiva de una buena sociedad que pueda reemplazarlo. Después de todo, señalar los problemas del capitalismo difícilmente baste para convencer a la gente de abrazar el socialismo. Y aunque Marx escribió que no le correspondía a él redactar «recetas para los cocineros del porvenir», como dijo G. A. Cohen, «a menos que escribamos recetas para las cocinas del futuro, no hay razón para pensar que obtendremos una comida que nos guste».

En mi próximo libro, Flourishing Together: Karl Marx’s Vision of the Good Society [Florecer juntos: la visión de Karl Marx sobre la buena sociedad], propongo una interpretación novedosa de la visión marxiana de la buena sociedad. Esa interpretación defiende la centralidad del desarrollo personal y de la satisfacción de las necesidades ajenas en el florecimiento humano. Según esta concepción, nos realizamos a través de proveer a los demás los bienes y servicios que necesitan para su propio desarrollo. Sostengo que esta interpretación es convincente y que podría ofrecerle a la izquierda una formulación atractiva de una alternativa al capitalismo.

Sin embargo, se suele creer que la visión de Marx sobre la buena sociedad se basa en supuestos irrealistas, como la abundancia ilimitada o la superación de la división del trabajo. Mi argumento es que esos supuestos nacen de una mala lectura de su posición. Para entender por qué se malinterpretó la visión de Marx sobre la buena sociedad, primero hay que comprender las raíces filosóficas de esa concepción.

La interpretación de Cohen

En filosofía política, la interpretación dominante de la visión marxiana de la buena sociedad debe mucho al trabajo de G. A. Cohen. Figura fundadora del marxismo analítico, Cohen fue autor del brillante libro La teoría de la historia de Karl Marx: una defensa, así como de agudas críticas al libertarismo de Robert Nozick y al igualitarismo liberal de Ronald Dworkin y John Rawls. Como uno de los principales filósofos políticos de su generación, la lectura de Marx que propuso Cohen ha tenido una influencia duradera y extensa. Pero, pese a su brillantez, la interpretación de Cohen sobre la visión marxiana de la buena sociedad está profundamente errada.

En la lectura de Cohen, el principal bien del comunismo es que permite la autorrealización. En esto, estamos de acuerdo. Pero Cohen entiende la autorrealización en el trabajo de un modo marcadamente individualista. En su concepción, autorrealizarse implica el desarrollo pleno y libre de las capacidades individuales, y no necesariamente la satisfacción de las necesidades ajenas.

Esta visión de la autorrealización es social solo en un sentido débil: las personas necesitan los bienes y servicios de los demás para buscar su propio desarrollo, pero hacer cosas para otros no constituye en sí mismo parte de la autorrealización. De esto se sigue que, si alguien pudiera obtener los bienes que necesita para su desarrollo sin depender de nadie —supongamos que Dios hiciera llover maná del cielo—, no perdería nada esencial.

Cohen ilustra esta idea con una analogía con una banda de jazz:

Una forma de imaginar la vida bajo el comunismo, tal como la concibió Marx, es pensar en una banda de jazz en la que cada músico busca su propio cumplimiento como instrumentista. Aunque su interés básico sea su propio desarrollo, y no el de la banda como conjunto ni el de sus compañeros músicos, solo se realiza en la medida en que los demás también lo hacen, y lo mismo vale para cada uno de ellos.

Cohen concluye: «Así entiendo el comunismo de Marx: un concierto de autorrealizaciones mutuamente sostenidas, en el que nadie asume la promoción del desarrollo de otros como una obligación».

¿Qué hace posible esa sociedad —en la que todos producen a su gusto y toman lo que deseen del acervo común de recursos—? Si la gente produce lo que quiere, ¿cómo aseguramos que se satisfagan las necesidades? ¿No habrá trabajos que alguien deba hacer aunque no le resulten gratificantes? ¿Y no necesitaremos algún principio para regular la distribución de los recursos?

Cohen responde que Marx apela a una «solución tecnológica». Según su interpretación,

una abundancia plena garantiza una amplia compatibilidad entre los intereses materiales de personas con dotaciones distintas: esa abundancia elimina el problema de la justicia —la necesidad de determinar quién obtiene qué y a costa de quién— y, a fortiori, la necesidad de imponer esas decisiones por la fuerza.

En la lectura de Cohen, la abundancia ilimitada funciona como una especie de deus ex machina: permite a Marx eludir las cuestiones difíciles sobre la coordinación del trabajo, la justicia económica o incluso la necesidad del Estado. Pero ese rodeo es ilegítimo, sostiene, porque ignora las limitaciones ecológicas: «Ya no es realista pensar la situación material de la humanidad de esa manera preecologista». Por eso, Cohen afirma que los socialistas deberían abandonar la visión individualista de Marx sobre la buena sociedad —en la que cada uno produce y consume a su gusto en condiciones de abundancia sin límites— y reemplazarla por una visión moral del socialismo, en la que todos tengan el deber de trabajar en la ocupación donde sean más productivos. En otras palabras, Cohen cree que deberíamos cambiar el utopismo tecnológico de Marx por un utopismo sobre la naturaleza humana.

Estoy de acuerdo con las críticas de Cohen a la «solución tecnológica». Pero, a mi juicio, esos problemas no son de Marx, sino de la interpretación que Cohen hace de él. Existe una lectura alternativa y más atractiva que no incurre en esos errores.

Florecer juntos

En Flourishing Together, sostengo que Marx tenía una visión muy distinta de la buena sociedad de la que Cohen le atribuye. Coincido con Cohen en que uno de los grandes bienes del comunismo es la autorrealización, pero entiendo ese concepto de manera completamente diferente.

Mi interpretación se apoya sobre todo en el análisis que hace Marx, en su texto de 1844 «Notas sobre James Mill», de lo que sería «producir como seres humanos». La idea central es simple: las personas no se realizan simplemente al ejercer y desarrollar sus facultades, sino al hacerlo de modos que proveen a otros de los bienes y servicios que necesitan para su propio florecimiento.

Volviendo al ejemplo de la banda de jazz: si bien es cierto que parte del desarrollo de cada músico consiste en cultivar sus talentos, una parte central radica también en usar esos talentos para ofrecer a sus compañeros las condiciones de su propia realización, y en contribuir, junto con ellos, a crear música que satisfaga las necesidades de su público.

Esta visión se basa en una comprensión particular de la naturaleza y la motivación humanas. Rechaza la idea del homo economicus, según la cual cada uno busca su propio interés estrecho. Pero tampoco propone una visión ascética o de negación de sí mismo: el comunismo, escribió Marx, no es el «opuesto amoroso del egoísmo». Más bien, concibe que las personas se realizan a través de los otros, ayudando a que los demás satisfagan sus necesidades.

Esto ofrece una concepción muy distinta —y, a mi entender, mucho más atractiva— de la visión marxiana de la buena sociedad que la que propone Cohen. Para ilustrarlo, destaco tres implicaciones de esta perspectiva.

Primero, esta visión no requiere abundancia ilimitada. Las personas se realizan al proveer a otros los bienes y servicios que necesitan para su propio desarrollo. Esto exige cierto nivel de desarrollo tecnológico que eleve el trabajo por encima de la mera supervivencia y permita satisfacer una amplia gama de necesidades. Pero la abundancia no tiene que ser infinita. De hecho, la abundancia ilimitada sería un problema: si Dios hiciera llover maná del cielo y las necesidades se satisficieran sin trabajo, la autorrealización quedaría socavada, porque los productores no podrían experimentar la satisfacción de responder a las necesidades ajenas.

Segundo, esta visión no requiere abolir la división del trabajo. De hecho, la presupone: si entendemos que la autorrealización en el trabajo consiste en satisfacer las necesidades de otros, entonces necesitamos una división del trabajo que coordine responsabilidades entre trabajadores para que su labor efectivamente cumpla ese propósito. Sin una división del trabajo, nuestros fines quedarían frustrados.

Tercero, esta visión sugiere que una sociedad «post-laboral» sería un panorama desolador. Necesitamos desarrollar nuestras capacidades a través de satisfacer las necesidades de otros. Un escenario en el que el trabajo ya no fuera necesario —donde no hicieran falta médicos, constructores, periodistas, docentes o incluso músicos de jazz— no representaría un gran avance para la libertad y el bienestar humanos. Sería, más bien, una situación en la que un componente vital del florecimiento humano estaría negado.

Una visión social de la buena sociedad

Para concluir, volvamos a Cohen. Él sostiene que la visión marxiana del comunismo exige una abundancia ilimitada. Pero, por razones ecológicas, esa abundancia es insostenible. Por lo tanto, la única esperanza para el comunismo, según él, es que las personas sirvan a los demás por deber. Esa no era la concepción de Marx sobre lo que hace posible el comunismo, pero sí la que Cohen creía que los marxistas debían adoptar: al perder la fe en la abundancia ilimitada, pensaba, no queda otra alternativa.

Sin embargo, su conclusión es apresurada, porque existe una alternativa tanto a la visión individualista del comunismo que él atribuye a Marx como a la visión austera del socialismo que él mismo defiende. En el corazón de esa alternativa está la idea de que nos realizamos al satisfacer las necesidades de los demás. Es una visión del comunismo que pone la autorrealización y la solidaridad en el centro. Esa fue la visión de Marx sobre la buena sociedad, y todavía tiene mucho que ofrecerle a la izquierda hoy.


Cuba impulsa programa para siembra de 200 000 hectáreas de arroz en 2026. Comentario HHC

El programa contempla 14 provincias, 133 municipios y 23 000 productores

Las grandes empresas y polos especializados de Pinar del Río, Villa Clara, Sancti Spíritus, Camagüey y Granma serán responsables de plantar 100 000 hectáreas, mientras que el resto es mediante el denominado arroz popular. Foto: Ronald Suárez Rivas

Holguín.–Cuba, en su afán de avanzar hacia el autoabastecimiento de arroz, se ha propuesto sembrar, el próximo año, 200 000 hectáreas de ese cereal, confirmó el presidente del Grupo Agrícola del Ministerio de la Agricultura, Orlando Linares Morel, quien sostuvo un encuentro con directivos y productores agrícolas del municipio de Mayarí.

Constituye, explicó, una tarea de primer orden indicada por la máxima dirección del país, de ahí que esté previsto ponerla en marcha tan pronto, en noviembre venidero, se determine el agua de la que se dispondrá para la ejecución del programa, que contempla 14 provincias, 133 municipios y 23 000 productores.

Las grandes empresas y polos especializados de Pinar del Río, Villa Clara, Sancti Spíritus, Camagüey y Granma serán responsables de plantar 100 000 hectáreas, mientras que el resto es mediante el denominado arroz popular.

Con respecto a esta segunda modalidad, dijo que puede incorporarse todo el que lo desee, tanto con fines de autoconsumo como con intenciones de aportar a la industria y al balance nacional.

Además del agua, la siembra contará con el respaldo de semilla nacional, mientras que la parte vietnamita, que participará en el programa, aportará simientes propias, puntualizó.

Sobre el combustible necesario, lo propuesto, acotó, es suministrarlo en tiro directo hasta un 70 %; en tarjetas, un 10 %; así como una parte en USD, a lo que se suma la obligación de cumplir la Resolución No. 11/2023, del Banco Central de Cuba, sobre el pago en efectivo a los productores especializados, con el fin de lograr las entregas y ventas a la industria, y que puedan contar con el dinero líquido para cubrir los elevados gastos que demandan el cultivo y la retribución a los trabajadores eventuales.

También está previsto respaldar la tarea con el retorno del financiamiento de las ventas en USD al turismo y a otros sectores, que pudiera ayudar en las condiciones actuales al programa arrocero, básicamente en la adquisición de neumáticos, partes, piezas y accesorios para tractores, cosechadoras, insumos industriales y otros recursos.

Igualmente, entre las premisas tenidas en cuenta están el impulso a la recuperación de los medios y aeronaves disponibles para el servicio agrícola, y la introducción acelerada del uso de drones, así como retomar la transformación de los campos con el fin de incrementar rendimientos agrícolas y disminuir el consumo de agua, sin desconocer que, dentro del programa de las 200 000 hectáreas a sembrar, existen 30 000 que demandan inversiones agrícolas.

Comentario HHC: La información por si misma no dice casi nada, lo importante es:

1- Que rendimiento se espera y con ello, qué producción en TON se va obtener.
2- En qué medida (%) se satisfacen las necesidades de la poblacion anual de ese rubro.

Lo otro, si bien es un paso de avance,  es propaganda.

La crisis de la economía cubana. Apuntes para una evaluación



Las dificultades que caracterizan en la actualidad a la economía cubana, son el resultado de la incidencia negativa de diferentes factores de naturaleza estructural y las complejidades derivadas de la coyuntura económica por la que transita Cuba en estos momentos.

5 de octubre de 2025

Fuente: Foto tomada por un colaborador.


Las crisis han sido un aspecto consustancial en la evolución de la economía de la isla caribeña, lo que ha supuesto que el gobierno haya tenido que dedicar períodos prolongados de tiempo a la administración de estos desajustes.

Paralelamente, la capacidad para poder utilizar estos trastornos a fin de corregir determinados desequilibrios y falencias presentes en el diseño de las políticas económicas, ha sido por lo general insuficientemente aprovechada.

Se impone entonces asumir que las crisis son parte de los mecanismos que contribuyen a enfrentar las diversas fallas que acompañan el proceso de desarrollo, con independencia del sistema político de que se trata.

Naturaleza y principales características de la crisis.

La economía cubana transita por una de las peores crisis que haya enfrentado durante los últimos 65 años. La complejidad de la coyuntura actual solo resulta comparable con las condiciones que fue necesario enfrentar a inicios de los años 90, aunque en términos de afectaciones directas a la población estas han sido superiores a las provocadas por aquella crisis.

De manera similar a lo ocurrido durante los 90, las complejidades y dificultades existentes dificultan indicar con un cierto grado de exactitud en qué momento resultará posible superar la crisis actual. Esto ha propiciado que en el mundo académico se hayan generado diversas evaluaciones y propuestas acerca de cómo comenzar a salir de forma gradual de esas condiciones adversas.

Desde las ciencias económicas se han hecho múltiples propuestas sobre la necesidad de emprender una reforma integral y sistémica de la economía como única opción para poder corregir las diversas insuficiencias que han acompañado, las transformaciones necesarias introducidas al calor de la actualización del modelo económico (Carranza, 2024).

También se han elaborado recomendaciones dirigidas a lograr una mayor solidez en la readecuación del sistema empresarial estatal, así como la necesidad de avanzar en un tratamiento diferente al papel de las micro, pequeñas y medianas empresas del sector no estatal (Díaz, 2022).

Y han surgido aportes referidos al alcance e impactos de la crisis en ámbitos en los que normalmente no habían tenido la incidencia que se presentan en la actualidad, como ocurre con la problemática demográfica (Albizu Campos, 2024).

En efecto, la problemática demográfica se ha transformado en uno de los aspectos novedosos de la crisis actual, en tanto convergen de forma simultánea un descenso significativo de la población en el período 2019-2024 de 1,4 millones de personas, una situación migratoria en extremo negativo, un saldo migratorio negativo y un mayor número de disfunciones a los nacimientos. Se prevé que se mantenga negativa la tasa de reemplazo y que el descenso de la población podría ser superior en los próximos años (Aja, 2025).

Finalmente, una de las evaluaciones de la crisis actual que ha recibido un creciente reconocimiento en el ámbito académico ha sido la propuesta hecha por Mayra Espina (Espina Prieto, 2023): enfocar la coyuntura actual desde la incidencia simultánea de varias crisis.

Por consiguiente, se ha definido el contexto en que evoluciona la economía cubana como de multicrisis. Aquí tienen un peso importante los impactos de diferentes restricciones estructurales.

Evolución de la dinámica del crecimiento económico.

La severidad de la crisis debe entenderse como un resultado de la convergencia en el tiempo de diferentes desequilibrios, entre otros, las complejidades que presenta la dinámica demográfica; el predominio de condiciones recesivas en la economía doméstica; los efectos acumulativos derivados de la pandemia de la Covid-19 y la crisis mundial que generó; las deficientes del diseño e implementación de diferentes decisiones de política económica, junto a la persistencia de diversas dificultades asociadas al conflicto que se mantiene desde hace más de sesenta años con los Estados Unidos.

La acción de estos limitantes impactó negativamente en la dinámica de crecimiento económico, y por consiguiente tendió agudizarse el déficit que ya acumulaba la economía cubana, al tiempo que provocó la emergencia de determinados problemas en la perspectiva del desarrollo.

Los ritmos de crecimiento obtenidos entre 2012 y 2024 tendieron a deteriorarse, pero más en específico a partir de 2019. La progresión media que se obtuvo en el periodo 2012-2018 fue del 2,2%, mientras que los resultados obtenidos entre 2019 y 2024 acumularon un decrecimiento del -11,9%.

En consecuencia, se consolidó la tendencia al estancamiento de la economía, lo cual se reforzó en 2024 y se ha mantenido en 2025. Todo apunta a que esta situación podría prolongarse. Constituye un ejercicio complejo para establecer con certeza en qué momento tocaría fondo la economía y/o cuándo se podría recuperar la senda del crecimiento económico de forma efectiva.

La tendencia al estancamiento ha adquirido determinada fuerza, por lo que se puede prever su perdurabilidad durante un cierto período de tiempo. La Comisión para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) ha proyectado que la economía nacional decrecerá -1,5 en 2025, mientras que para 2026 ha previsto un desempeño favorable de tan solo el 0,1% (CEPAL, 2025, p. 123). Esto significaría que en este último año aún se conservarían las condiciones de crisis.

En suma, las dificultades de la economía cubana en la dinámica de crecimiento constituirán un proceso difícil de revertir en el corto plazo, ya que se acumulan desempeños negativos en la casi totalidad de sus ramas. En otras como la agroindustria azucarera el retroceso ha sido muy marcado.


Tomada de Diario Escambray (Foto: Oscar Alfonso Sosa) https://www.escambray.cu/2015/yaguajay-en-franco-deterioro-valioso-patrimonio-industrial/

Foto. Central Narcisa desmantelado.

En 2024 solo alcanzó el 2,7% del total producido en 1989. Este coeficiente representó en términos de volúmenes producidos apenas (160 000 toneladas), es decir, menos del 30% de la demanda de consumo de este rubro a escala doméstica (ONEI, 2025).

Por razones objetivas, las interconexiones sectoriales y ramales tendieron a debilitarse, lo que condujo a la reducción de los efectos de arrastres intersectoriales de varios sectores, en particular los provenientes del turismo. Su desempeño ha resultado muy inestable y se ha caracterizado por la proclividad decrecer los ritmos de crecimiento después de 2020.

En similar situación se encuentran las relaciones inter e intrasectoriales que se fomentaron en torno a la agroindustria azucarera, que se debilitaron sustancialmente a partir de 2002 con el desarrollo del redimensionamiento de este sector. Las posibilidades de remodelar el esquema prevaleciente de relaciones intersectoriales resultarán en extremo complicado en los próximos años.

Las interrupciones recurrentes en el suministro de electricidad constituyen uno de los problemas que han incidido con fuerza en la dinámica de crecimiento de la economía. Estas intermitencias afectan sin excepción a todas sus ramas.


Tomada de CubaAhora (Fotos: John Vila Acosta / ACN) https://www.cubahora.cu/blogs/zoom/sin-perder-un-segundo-trabajadores-de-termoelectricas-en-accion Labores de limpieza y remoción de escombros en la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras.

Sin una solución de fondo a los problemas que enfrenta el sistema electro-energético nacional, es muy poco probable que pueda aspirar a alcanzar una dinámica de crecimiento sostenible.

El gobierno elaboró ​​un “Programa para la Recuperación del Sistema Electro-energético Nacional”, en el que se le concede en términos de corto plazo la mayor prioridad al aprovechamiento de las fuentes renovables de energía, en específico a las fuentes fotovoltaicas que se han estado desarrollando en un intenso proceso inversionista durante 2025.

Se espera que durante este año se logren construir 60 parques fotovoltaicos en todo el país. Su aporte energético deberá alcanzar más de 1 000 megavatios diarios. Para 2026 se ha previsto similar ejecutoria constructiva. La concreción de estos resultados sería un importante alivio a la situación crítica en la que se encuentra sumido el sistema electro-energético nacional.
Otras limitaciones

Otras de las limitaciones que enfrenta la economía es el incremento de restricciones para poder respaldar con recursos propios el desarrollo del proceso inversionista, al menos para amparar las labores constructivas. En 2024 solo se produjo cerca del 50% del cemento gris que se había producido el año anterior (ONEI, 2025). Algo similar a lo encontrado en la industria azucarera: pasar de exportadores a importadores netos.

En similar situación se encuentra la infraestructura física de la nación, en particular los viales. Su deterioro ha alcanzado proporciones inéditas. Y se traduce en que un coeficiente no despreciable se encuentra en un estado deplorable e intransitables.

ChatGPT. (2025, 5 de octubre). Desempeño económico de Cuba por sectores (2018–2023) [Gráfico generado por IA]. OpenAI. https://chat.openai.com/


Fuente: Oficina Nacional de Estadística e Informática (ONEI)

Entre 2018-2023 se acumularon desempeños negativos en la casi totalidad de los sectores de la economía: la agricultura (-51,3%), la pesca (-52,7%), minas y canteras (-30,4%), industria azucarera (-67,7%), industria manufacturera (-40,7%), electricidad, gas y agua (-23,8), intermediación financiera (-8,6%), ciencias e innovación (- 9,1%) y los servicios sociales. (-11%) (ONEI, varios años).

Las dificultades que ha acumulado la economía cubana en la dinámica de crecimiento, han respondido también a la incidencia negativa de diferentes factores de naturaleza estructural y las complejidades que se han derivado de la coyuntura económica por la que transita.


Foto: Carlos Lorenzo Martín

La caída sostenida en el arribo de turistas a la Isla en los últimos años, parece borrar la vida de muchas ciudades, como se evidencia en Trinidad y Viñales, por solo citar dos de ellas.

Se destacan en este punto los pobres niveles que ha mantenido la formación bruta de capital fijo (FBCF) y el peso determinante que han preservado los servicios en la estructura económica nacional. Sus avances estuvieron relacionados con la progresiva consolidación de la tendencia a la desindustrialización, el incremento de la dependencia importadora y la creciente obsolescencia tecnológica predominante en los diferentes sectores de la economía.

En estas condiciones, tendieron a empeorar los desequilibrios en el ámbito fiscal y monetario. Y reemergieron de manera acrecentada las tensiones vinculadas a las finanzas internacionales, en tanto se produjo la sustancial reducción de los ingresos externos. Ello provocó que la deuda externa se reubicara en cotas críticas, y se confrontaron grandes dificultades para poder honrar los adeudos acumulados. De hecho, este problema tendió a agravarse. Hoy representa uno de los principales que sufre la economía cubana. [1] .

De igual modo, se convirtió en un componente consustancial el incremento significativo de las complicaciones para poder acceder a las diferentes fuentes de financiamiento internacional.

La evolución de este escenario generó la necesidad de transitar a un estadio en que la economía cubana debió enfrentar la persistencia de restricciones inéditas en término de disponibilidad de liquidez en divisas, lo que condiciona que su funcionamiento se verifica en virtual ausencia de reservas y sustentado en la creciente dependencia de los ingresos corrientes, en particular de aquellos adquiridos por exportaciones y remesas. Se han acrecentado los niveles de vulnerabilidad externa y ha tendido a reducirse sustancialmente la capacidad de maniobra del gobierno.

Entre las alternativas utilizadas por el gobierno estuvo apelar al incremento de la inversión extranjera. Sin embargo, la implementación de esta decisión no estuvo acompañada por la eliminación de problemas que inhiben a las compañías foráneas de insertarse en el mercado cubano, como es el caso de mantener a las empresas empleadores. Además, no se tomó en cuenta, con la preeminencia requerida, que las condiciones que presentaba la planta productiva cubana a inicios de los años 90 ya no era la misma.
Para concluir

Uno de los rasgos que caracterizan a la crisis actual es que podría prolongarse por un período de tiempo relativamente largo. No solo por los aspectos antes enumerados, sino porque también persiste una complicada situación económica y geopolítica a escala internacional con disímiles repercusiones en los diferentes países (CIEM, 2024).

En este escenario, podría producirse un mayor debilitamiento de los factores de movilización social, que aún conservan determinada relevancia en la formación de los consensos.

Sin embargo, este último aspecto exigirá de una reevaluación futura, dado que el desarrollo de la crisis ha contribuido a que evolucione su debilitamiento e incluso el cuestionamiento debido a la manera como las autoridades están enfrentando los problemas.


[1] La deuda externa acumulada al cierre de 2023 representaba más del 35 % del PIB a precios corrientes, y el pago demandaba más del 55 % de los ingresos obtenidos por concepto de exportaciones de bienes y servicios. Véase The Economist Intelligence Unit (EIU), Cuba , 2023.

Bibliografía

Albizu-Campos, JC (2024). “La policrisis y el poder que invierte en la relación entre política y economía”. Horizonte Cubano, Facultad de Derecho de Columbia . https://tinyurl.com/5n65k38u.

Aja , Antonio (2025): “Cuba y su política de población para la atención a la dinámica demográfica”. Intervención Especial en el XV Seminario de Estudios del Trabajo, CIPS, La Habana, La Habana, 18 de septiembre.

Carranza Valdés, Julio (2024): Prólogo a Las empresas estatales cubanas. Situación y propuesta de transformación. Editorial Ciencias Económicas, La Habana.

CEPAL (2025): Estudio económico de América Latina y el Caribe. Movilización de recursos para el financiamiento al desarrollo. LC/PUB.2025/12-P, Santiago de Chile, 2025.

CIEM (2024): Informe de la evolución de la economía mundial en el 2023, La Habana.

Díaz Fernández, Ileana y Leandro Zipitría Deambrosio/Coordinadores (2024): Las empresas estatales cubanas. Situación y propuesta de transformación . Editorial Ciencias Económicas, La Habana.

ONEI. (2019). Anuario Estadístico de Cuba. 2018. ONEI.

ONEI. (2023). Anuario Estadístico de Cuba. 2022. ONEI.

ONEI. (2024). Anuario estadístico de Cuba. 2023. ONEI.

ONEI. (2025). Anuario estadístico de Cuba. 2024. ONEI.

Espina Prieto, Mayra. (2023): Conferencia magistral impartida en el Evento Anual del Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana, 23 de septiembre.


Hiram Marquetti Nodarse. Graduado de licenciatura en Economía Política por la Universidad de La Habana. Inició su carrera profesional en el Instituto Superior de Dirección de la Economía, luego pasó a la Universidad de La Habana y en 1989 integró el colectivo que fundó el Centro de Estudios de la Economía Cubana, institución en la que permaneció hasta 2012, cuando pasó a formar parte del Centro de Estudios de la Administración Pública. Coautor de más de una veintena de libros, entre los que se destacan Reflexiones sobre la economía cubana, Administración pública y desarrollo económico local y Administración pública. Conceptos y realidades.