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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 11 de junio de 2019

José L. Rodríguez García en el diario Deia: “Trump ha desmontado punto por punto lo que hizo Obama”

Economía, Martes, 11 de Junio de 2019 

Marta Martínez - Deia.- José Luis Rodríguez García, investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, impartió ayer una conferencia en Bilbao sobre el presente y futuro de la economía de Cuba, en un escenario complejo de recrudecimiento del bloqueo a la isla y tras la aplicación total de la Ley Helms-Burton por parte de la administración de Donald Trump.

¿En qué punto se encuentran las relaciones con Estados Unidos?

-Están en el nivel más bajo de los últimos 20 años, la única diferencia es que hasta el momento tenemos relaciones diplomáticas. Es una agresión tras otra, ha desmontado punto por punto lo que hizo Obama. Se ha dedicado a atacar el turismo. La decisión de que ya no van a ir más cruceros a Cuba nos crea una pérdida, esos turistas eran los que más estaban creciendo en los últimos tiempos. La cosa ha llegado a tales extremos que visitantes que en esos momentos estaban en Cuba tuvieron que cortar lo que estaban haciendo y regresar.

¿Las restricciones están afectando a más sectores económicos que el turístico?

-Trump ha estado fortaleciendo las medidas contra Cuba a partir de junio de 2017. Por ejemplo, ha estado reduciendo la posibilidad de remesar, estableció nuevos límites a las remesas que los familiares pueden mandar desde Estados Unidos y todo esto tiene un efecto que en economía se llama el efecto demostración. El proceso de normalización de relaciones con Obama el 17 de diciembre de 2014 creó un efecto demostración positivo, porque se abría un horizonte de normalidad, todo el mundo quería ampliar el negocio con Cuba, se abrieron líneas de crédito, y eso se reflejó inmediatamente en la economía. En 2014 crecimos apenas un 1% y en 2015, un 4,4%. Y sucede lo mismo al revés, ahora hay un efecto demostración negativo con Trump. Toda esa gente que iba a ir a Cuba, que iba a invertir, que iba a abrir líneas de crédito ahora se está retrayendo. No es una retracción total, porque por ejemplo las empresas españolas que están muy vinculadas con el turismo van a seguir en Cuba, pero ya el año pasado se sintió una disminución del ritmo de crecimiento de turistas, que venía apuntando muy fuerte hacia arriba. Las afectaciones son directas, además del bloqueo.

¿Qué crecimiento económico se prevé para este año?

-Está claro que, ante esta circunstancia, hasta 2021 vamos a estar creciendo entre 1 y 2%, son tasas muy bajas. Nosotros tenemos que crecer mínimo 5% para estabilizar el crecimiento. Estamos a ver si este año se logra el 1,5%, porque con estas medidas se pone más difícil la situación, que viene acompañada de otros problemas en otras esferas. Los suministros energéticos de Venezuela también han presentado dificultades, el tema de las deudas de corto plazo, es decir, el crédito a 360 días, que no se logró pagar todo el año pasado y eso lógicamente ha traído dificultades en los suministros de bienes de consumo en la población como el aceite, las harinas, las medicinas. Se han incrementado esas dificultades a partir de la combinación del efecto de las medidas de Trump, no directo sino indirecto, y por otro lado dificultades mismas que Cuba ha tenido para cumplir su propio plan, su plan de producción de azúcar, su plan de producción de níquel no se ha podido cumplir porque se arrastran deudas en el níquel. Nosotros llegamos a más de 72.000 toneladas en 2013 y a partir de entonces ha estado cayendo, está en el orden de 50.000 en estos momentos, porque no se han podido aplicar los mantenimientos, no se ha podido hacer toda una serie de cosas que se requieren en las plantas de níquel para mantener ese nivel de producción y eso el efecto de la falta de liquidez que padece la economía en este instante.

Están las medidas impuestas por Trump y también la situación que atraviesa Venezuela. El presidente Díaz-Canel aseguró en abril que “la crudeza del momento nos exige establecer prioridades bien claras y definidas, para no regresar a los difíciles momentos del período especial”. ¿Vienen malos tiempos para Cuba?

-Se van a presentar dificultades, eso sí se reconoce. Se mencionó el periodo especial, pero no es que haya una convicción o información que permita suponer que vamos hacia ese punto. Por ejemplo, en el periodo especial Cuba ingresaba 500.000 turistas, hoy ingresa 4,8 millones. Los ingresos del turismo entonces no llegaban a 500 millones de dólares, hoy estamos hablando de 2.800-3.000 millones de dólares. Tenemos una situación con las producciones nacionales que existen ciertamente por debajo de la necesidad, pero existen;en el periodo especial simplemente no existían esas producciones. En años del periodo especial llegamos a tener un faltante del 50% de los medicamentos que están en el listado de medicamentos básicos de la población, hoy se está hablando de un faltante de 38 de una lista de 750. Es decir, si tú pones punto por punto, te das cuenta de que no es esa la situación. Claro, puede empeorar día por día, lo de Venezuela nos afecta sobre todo en el suministro energético, que ha bajado y se está compensando con compras en Rusia, con compras en Argelia, aunque no con las mismas condiciones, pero no es que se vaya a cortar el suministro como pasó en el periodo especial. Por ejemplo ahora no ha habido apagones ni se prevé que los haya, sí que hay restricciones en el uso de electricidad.

Trump también ha puesto en marcha la aplicación total de la Ley Helms-Burton, ¿qué es esta ley y cómo afecta a Cuba?

-No es una medida más, es un programa de desmontaje del socialismo en Cuba y de reinstalación del capitalismo. Tiene cuatro capítulos: el primero, las sanciones que hay que aplicar;el segundo es el programa de transición al capitalismo;el tercero es la aplicación de medidas contra aquellos que inviertan en Cuba, que es el título que se ha puesto ahora en vigencia, y el cuarto son las sanciones para los que no cumplan el título tres. Ahora tenemos un mes de aplicación y han aparecido demandas contra empresas que han invertido en Cuba en territorio que era de propiedad extranjera y que fue nacionalizado en los años 60.

Una familia cubana residente en Estados Unidos reclama ahora a la cadena de hoteles Meliá 10 millones de euros.

-Ahí hay otro tema, ¿cuál es el valor de esas propiedades? En el año 72, el valor de las empresas norteamericanas, según los libros en Cuba, daba que era de alrededor de 1.000 millones, ellos certificaron que eran 1.800 millones en ese momento y empezaron a contar intereses por lucro cesante, es decir, el dinero no ganado. Y el año pasado esa cifra era de 8.000 millones de dólares. Cuba ha dicho, bien, hay una ley 80 que declara ilegal la Helms-Burton, pero Cuba está dispuesta a analizar otra vez las compensaciones, teniendo en cuenta también los daños causados a Cuba. Usted reclama 8.000 millones, pero yo tengo 121.000 millones de daños por el bloqueo y 188.000 millones por daños humanos. Y ese dato es de 1999, han pasado 20 años, este año esas pérdidas llegan a 138.000 millones. 

Emigrantes pueden invertir en Cuba, pero necesitan incentivos

Especialistas cubanos que residen dentro y fuera del país, consultados por IPS, recomiendan el incremento de los incentivos para captar ese capital.

En el oriental municipio de Palma Soriano, algunos obreros laboran en uno de los talleres de la estatal Empresa de Servicios Técnicos Industriales, destinada a dar soporte técnico y de servicios a la industria azucarera de Cuba, con el fin de sustituir las importaciones en el sector.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
LA HABANA, 11 jun 2019 (IPS) – Sorpresa, escepticismo, moderada esperanza y, sobre todo, dudas y preguntas, provocó la aclaración oficial de que las personas emigrantes de Cuba pueden invertir en grandes proyectos estatales, acogiéndose a una ley de 2014, que no pone restricciones al origen del capital extranjero.
El tema lo trajo a colación el viernes 7 el estatal sitio de noticias Cubadebate, que comienza por citar un tuit del 31 de mayo del ministro cubano de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, en que tras invocar la Ley 118 de inversión Extranjera reitera que lo ciudadanos cubanos con residencia permanente en el exterior pueden invertir en la isla.
“No señala en ningún lugar la ciudadanía u origen, pero sí queda claro que el inversionista tiene el domicilio y capital fuera de Cuba”, añadió Déborah Rivas, directora general de Inversión Extranjera de ese ministerio, en una entrevista con el medio que brinda más detalles sobre el novedoso asunto.
Cientos de comentarios inundaron las páginas digitales informativas locales y las redes sociales sobre la que parece la primera gran medida de las autoridades para enfrentar la grave recaída económica, acentuada por el recrudecimiento del embargo y la política hostil del actual gobierno estadounidense.
La medida resulta controversial internamente porque los cubanos que viven en el país están impedidos de invertir en proyectos estatales, al contrario de lo que se ha precisado ahora que pueden hacer los que residen en el exterior.
De cualquier modo, especialistas cubanos que residen dentro y fuera del país consultados por IPS recomiendan el incremento de los incentivos para captar ese capital.
“En España y México hay una fuerte comunidad cubana con capitales dispuestos a invertir en Cuba”, dijo a IPS el economista Omar Everleny Pérez. “Pero no basta con una buena ley de inversión de 2014”, apuntó, para atraer a un segmento que sin reconocimiento ni protección específica ya tiene capital en el creciente sector no estatal.
“El entorno macroeconómico y la credibilidad del país, son elementos que no se pueden desechar para tomar una decisión inversionista”, continuó. “Y debe acabarse la discrecionalidad en la toma de decisiones y el excesivo tiempo que lleva la aprobación de un negocio”, reiteró, sobre obstáculos internos a las inversiones.
También lamentó que las autoridades cubanas no hayan aprovechado la etapa de mejores relaciones con Estados Unidos, en el bienio 2015-2016, para hacer esta aclaración.
“Interés por parte de la emigración cubana siempre ha existido, incluso en negocios grandes, como el azúcar, y nunca se dio una respuesta acertada después de 2015”, dijo, en referencia al año del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países.  “Muchas desavenencias han estado en ambas orillas”, balanceó.
Vista de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, en la occidental provincia de Artemisa, que surgió con la intención de convertirse en un polo de inversión externa y de logística en Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
En un estudio difundido en abril, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) contabiliza la diáspora en 1.558.312 de cubanas y cubanos que viven en 120 países y equivalen a 13,6 por ciento de los 11,2 millones de habitantes residentes en la isla.
El mayor número reside en Estados Unidos (1.252.037 personas), seguido por España (132.378). México, con 18.111, encabeza los países latinoamericanos que acogen migrantes de Cuba, por delante de Venezuela (11.601), Costa Rica (5.791), República Dominicana (3.927), Chile (3.173), Ecuador (3.083) y Panamá (2.917).
“Debe partirse de reconocer la realidad: desde hace tiempo los cubanos no residentes invierten en Cuba”, especificó por su parte el economista Pedro Monreal. “Una parte de las remesas se destinan a crear y ampliar actividades privadas y cooperativas que funcionan de manera legal”, añadió a IPS.
A su juicio, el reconocimiento a ese aporte que ya realiza la emigración cubana a la economía nacional, además de la legalización de las pequeñas y medianas empresas privadas, pueden ser señales que contribuyan a elevar la confianza y seguridad de la oferta del Estado cubano.
También sugirió a las autoridades revisar la actual carpeta de oportunidades, que está diseñada para empresarios con grandes montos financieros y que puedan enfrentar altos riesgos.
“Es poco probable que un inversionista cubano no residente -con capital pequeño o mediano- se decida a invertir legalmente, pero con un costo de transacción alto”, dijo Monreal sobre una característica de la mayoría de los actuales posibles negocios, que puede resultar desestimulante con respecto al sector privado.
La alicaída economía cubana requiere de altas sumas anuales de inversiones, que hasta el momento no se han logrado, para revertir la crisis casi crónica que soportan sus 11,2 millones de habitantes con altas y bajas desde 1991, cuando colapsó la Unión Soviética y el bloque socialista del este europeo, del que dependía la isla caribeña.
Personal técnico monitorea el proceso de producción de medicamentos, en un laboratorio perteneciente al estatal grupo empresarial Labiofam, en la occidental provincia Cienfuegos, en Cuba. El sector de la salud se considera uno de los que podría ser atractivo para la inversión externa.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Fuentes oficiales indican que desde 2014, se ha comprometido capital por 5.500 millones de dólares, cifra muy por debajo de los 2.500 millones de dólares anuales que las autoridades aspiraban a captar para salir de la crisis. Más de 30 proyectos adicionales, por un monto que supera los 1.500 millones de dólares, están en fase de negociación.
Y la actual cartera de oportunidades para la inversión extranjera cuenta con 525 proyectos estructurados, aunque especialistas sugieren ampliar las áreas previstas de cara al nuevo escenario y a las y los emigrados como posibles inversores.
“La cartera debería marcar las prioridades estratégicas, pero no constituir una camisa de fuerza”, evaluó para IPS el economista y académico Mauricio de Miranda. “Las opciones son inmensas pero no siempre se reflejan la cartera de posibilidades ofrecidas por el gobierno”, lamentó.
Para el experto, la diáspora puede apoyar en áreas golpeadas en la actualidad por la crisis.
“Un rubro que podría ser rentable para el inversionista y beneficioso para el consumidor cubano podría ser el establecimiento de negocios relacionados con cadenas de supermercados”, propuso. “Eso solucionaría en gran medida el desabastecimiento que resulta de la escasa liquidez del gobierno”, explicó De Miranda.
También observa potencialidades en servicios de Internet y telefonía, sector inmobiliario, transporte, comercio minorista y mayorista, servicios profesionales y logísticos, banca y finanzas, turismo y recreación, consultoría de empresas, servicios jurídicos, contables y de auditoría; ensamblaje de equipos electrónicos, proyectos agrícolas y construcción.
“El anuncio, más que efectos jurídicos, demuestra un posible cambio de política ante la necesidad económica y una demostración de que lo importante en Cuba no es el marco legal, sino las políticas que por detrás definen su uso”, explicó a IPS el jurista Eloy Viera, sobre la viabilidad de la medida en la legislación vigente.
No obstante, lamentó que la ratificación “no alcanza a otorgarles, a los cubanos residentes en el exterior, un trato preferencial en su condición de inversores nacionales”.
Especialistas que han propuesto a las autoridades cubanas replicar las reformas económicas realizadas en China y Vietnam, dos países de gobiernos socialistas como Cuba, reiteran que el capital de sus ciudadanos en el exterior resultó clave para el despegue de las economías de ambas naciones asiáticas.
Apenas tres días después de su publicación,  el artículo de Cubadebate había suscitado ya 115 comentarios, muchos referidos al hecho de que al cabo de cinco años de aprobada la Ley de Inversiones no existan proyectos presentados por ciudadanos de la diáspora.
Al respecto, Rivas, la responsable de Inversión Extranjera,  aseguró que sí han existido varias propuestas, pero algunas no han prosperado por orientarse a actividades que no están comprendidas en las políticas sectoriales definidas para el capital foráneo.
“También hay algunas en proceso de negociación y en preparación para presentarse a aprobación”, dijo.
Con aportes de Patricia Grogg

Agilidad y economía en la informatización de la venta a campesinos

El pago de insumos agropecuarios mediante pos ya está al alcance de las cooperativas campesinas en todos los municipios de Granma. Foto: Cortesía del autor
Granma.–La Empresa de Suministros Agropecuarios de la provincia de Granma completó la instalación de terminales de punto de venta (POS) para el uso de tarjetas magnéticas en los centros comerciales de las cabeceras de los 13 municipios del territorio, adonde las cooperativas acuden a comprar insumos para los campesinos.
Argel García, director de la empresa logística, informó que este año proveerán de igual tecnología a las ocho subsedes ubicadas fundamentalmente en comunidades de la Sierra Maestra; de las cuales una, en la localidad de Providencia, ya dispone del servicio, en cumplimiento de la política nacional de acercar al campesino la venta de los recursos.
Unido al funcionamiento del visor nacional de inventarios (VINA) y la contratación local de un software que permite seguir en tiempo real el estado de las cuentas por cobrar y pagar, la digitalización de las tiendas con pos ha optimizado las operaciones de compra y venta al reducir las demoras de la facturación y eliminar los tropiezos en el manejo de cheques bancarios; a la par que ya impacta favorablemente en el saneamiento de deudas e impagos, explicó García.
Solo en el centro comercial de Bayamo, reconocido como institución tecnológica de primer orden, la transparencia que genera el uso de tarjetas, unido a otras medidas de control, permitió reducir los impagos de cinco millones de pesos a 800 000; un saldo que en este almanaque, al decir de su director Luis Enrique Torres, pretenden llevar a cero.
Tanto Osmani Ramírez como Rafael Manzano, compradores de la cooperativa de créditos y servicios José Martí, de Bayamo, manifestaron satisfacción por las ventajas operacionales del servicio, y conminaron a vencer la resistencia infundada de un grupo de juntas directivas que, sin pretexto creíble, se resisten al empleo de las tarjetas.

EN VISPERAS DEL VIII CONGRESO DE LA ANEC Y EN RECUERDO DEL CHE.


Por Humberto Perez Gonzalez

11/06/2019

Hace unos pocos días vi el programa de la Mesa Redonda en el que los principales dirigentes actuales de la ANEC expusieron los principales temas a tratar y los principales objetivos a plantear en el próximo VIII Congreso de la Asociación a celebrarse del 13 al 15 de este mes de junio.

Vinieron a mi memoria los momentos de 1978  y 1979 en que trabajamos en la organización y creación de esta institución, proceso que concluyo con el acto fundacional efectuado el 14 de junio de ese último año.

Junto al compañero Raúl García Peláez, miembro del Secretariado del CC del PCC que fue el Presidente de la Comisión Organizadora, trabaje durante varios meses formando parte de la jefatura de dicha Comisión.

Tuve finalmente la responsabilidad y el honor de ser designado por la máxima dirección del Partido y del Gobierno para pronunciar el discurso de clausura de su I Congreso, en acto que contó en su presidencia con la asistencia de los compañeros Carlos Rafael Rodríguez y Osvaldo Dorticos,  ambos miembros del Buro Político del Partido que habían ocupado y aun ocupaban altos cargos en la dirección de nuestra economía. También contamos con la excepcional presencia del compañero Ernesto Guevara Lynch, padre del Che.

Mi designación para dicha clausura estuvo determinada porque en aquellos momentos yo era miembro del CC del PCC y me desempeñaba como Presidente de la JUCEPLAN (actual MEP), Vicepresidente del Consejo de Ministros y Director Ejecutivo de la Comisión de Implantación del nuevo Sistema de Dirección  y Planificación de la Economía (SDPE) aprobado en el I Congreso del Partido.

El texto del discurso que pronuncié fue revisado y aprobado personalmente por el compañero Fidel. Expresaba por tanto las posiciones oficiales de la máxima dirección del país en lo relacionado a las principales tareas y objetivos a lograr en aquellos momentos en la esfera de nuestra economía.

Recorriendo mis memorias y releyendo ahora dicho texto saltaron ante mi la significativa cantidad de tareas y objetivos de entonces que mantienen su vigencia actualmente en vísperas de este VIII Congreso (40 años después), como deudas que no han logrado saldarse y, lo que resulta más preocupante, deudas aun anteriores a 1979 pues en ese año las tareas y objetivos que nos plateamos estaban llamados a saldar a su vez en gran parte  objetivos y tareas planteadas mucho antes y por las cuales lucho el Che en los años 1961 a 1964 en que ocupo determinantes cargos al frente de nuestra economía y desde los cuales desplegó y dejo  “sus más puras esperanzas de constructor”.

Quiere decir que en los momentos actuales, al celebrarse el VIII Congreso de los economistas cubanos, tenemos delante numerosas deudas, muchas de ellas pendientes desde los primeros años de la Revolución hace más de 50 años, renovadas y sumadas en su momento a las nuevas que surgieron de las circunstancias presentes en 1979. Hoy se le añaden adicionalmente nuevas tareas y orientaciones, derivadas de las condiciones objetivas actuales del mundo y del país, planteadas y aprobadas en los últimos 10 años principalmente en los Congresos VI y VII del Partido y plasmadas en las formulaciones de sus principales documentos, especialmente en el de la Conceptualización, y refrendadas recientemente en nuestra Carta Magna proclamada recientemente.

Voy a recorrer y enumerar sucintamente, utilizando en ocasiones  algunas citas textuales, los principales planteamientos de aquel discurso de clausura del año 79 en el que recurrimos en gran medida al apoyo de las recomendaciones y orientaciones que nos había dejado el Che.

1—Fortalecer el papel rector de la planificación teniendo presente, como dijera textualmente el Che, la necesidad de que “la empresa debe recurrir a sus funcionarios y obreros para discutir los planes, para incorporar a la gente a la producción y a los problemas de la producción de tal manera que el resultado final sea algo vivo, producto de discusiones practicas sobre temas determinados y que puedan ofrecerse conclusiones acabadas”.

2—Máxima descentralización posible de las decisiones económicas a nivel de empresas y de las unidades económicas de base.

El sistema de organización y gestión empresarial defendido por el Che implicaba orgánicamente una mayor centralización de las decisiones que la prevista en el Sistema de Dirección Económica que se aplicaba en 1979, derivado de los acuerdos del I Congreso y a partir de las experiencias tenidas en Cuba y en otros países socialistas.

Más descentralización aún se promueve en el modelo actualmente en proceso de implementación (hasta el momento más en las intenciones y en el discurso que en la práctica).

No obstante lo antes mencionado, el Che insistió una y otra vez en que a nivel de las entidades económicas de base los directivos debían actuar con el máximo de independencia y creatividad.

Refiriéndose a las facultades de los administradores de las unidades oriento textualmente que dentro de sus atribuciones “deben de sentirse holgados y moverse con seguridad para tomar decisiones sin necesidad de realizar expedientes, notas, memorándums, pedidos de orientación hacia las empresas de organismos superiores del Ministerio, que empiezan a crear o que ya han creado ese mal retardatario del proceso de desarrollo que es el burocratismo”.

En otro artículo suyo planteo que la dirección centralizada “no debe significar que todas las decisiones estén en el más alto nivel” y añadía: “una gran cantidad y cada vez más en las empresas y otras en las fábricas”.

Y en diciembre de 1964, muy cercana ya su partida definitiva de Cuba, en un Consejo de Dirección del Ministerio que dirigía manifestó con énfasis: “Hay una cosa que nosotros debemos aclarar y es que la centralización nunca debe estar reñida con el máximo de iniciativa que se dé a los individuos a diferentes niveles”.

3—Tener actualizados los inventarios, sus normas y su valorización. Tener el control de la cantidad de materias primas y de productos que están en una unidad. Nos dejó dicho el Che que “la empresa debe tener una contabilidad perfecta y al día de  sus inventarios y que nunca se pierda esa contabilidad… para poder trabajar en una forma científica… tener el inventario de todos los equipos que posee… del tiempo en que se van a desgastar, del momento en que hay que reemplazarlos y ver dónde y en qué lugar hay un equipo que no se esté usando al máximo y pueda ser trasladado a otro lugar”.

4—Aplicar consecuentemente el sistema de contabilidad, el sistema de información estadística y los reglamentos de costos, índice principal a tener en cuenta según el Che para determinar la eficiencia con que trabaja una entidad económica. Nos decía el Che que “tenemos que crear un base estadística suficientemente digna de confianza… No se puede dirigir si no se sabe analizar, y no se puede analizar si no hay datos verídicos, y no hay datos verídicos sino hay todo un sistema de recolección de datos confiables,  y no hay un sistema de recolección de datos confiables sino hay toda una preparación de un sistema estadístico”.

Hoy la contabilidad, la estadística y la veracidad y confiabilidad de sus datos, adicionalmente a la presencia de otros factores negativos, se ven  enturbiadas por el manejo de dichos datos en dos monedas y utilizando diversas tasas de cambio, ninguna de ellas en correspondencia con lo que exige la realidad objetiva de las finanzas.

5—Eliminación de las cuentas por cobrar atrasadas. “La obligación de toda nuestra organización empresarial -planteaba textualmente el Che- no es solamente producir sino producir y entregar y al entregar cobrar”. Y añadía el Che: “la indisciplina financiera se observa en la falta de pagos, en la falta de cobros en los balances”.

6—Necesidad de cumplir los contratos de entrega de los productos convenidos con otras empresas y aplicación de sanciones a los incumplidores, cuestión fuertemente planteada por el Che.

7—Necesidad de un reajuste general de los precios al por mayor. En cierto momento de 1963 el Che manifestó que “La JUCEPLAN debe darle un énfasis especial a todo el complejo problema de los precios, incluido el de los salarios, que está distorsionando cada vez más nuestras relaciones internas”.

8—“Sin una adecuada reestructuración de los salarios no podemos seguir adelante en nuestras tareas”, nos decía el Che, pero nos hablaba de un reajuste integral y no parcial de los salarios y sobre esto advirtió: “porque de lo que tenemos que huir es de una discusión fragmentaria, si nosotros entramos a la discusión como hasta ahora lo hemos hecho en un centro de trabajo que platee una serie de dificultades salariales y de diferencias salariales, de injusticias y se arregla ese centro… al reparar esas injusticias se crean nuevas injusticias por comparación… nosotros tenemos que hacer esas comparaciones de tal manera que no sean con respecto a un lugar, a un centro de trabajo, a una cosa, sino al total de la nación”.

9—Necesidad de que los cuadros de la economía estudien y se preparen. Con este propósito el Che creo las Escuelas para Administradores de Empresas.

10—Necesidad de preparar un plan perspectivo como el que ahora se desarrolla con alcance hasta el 2030. El Che nos dejó dicho que “un plan perspectivo de 4 años no es un plan perspectivo… tenemos que crear un plan perspectivo a 10 años por lo menos y a más tiempo, sobre grandes líneas.”

11—Necesidad de delimitar nítidamente el papel y las funciones del Partido de las funciones administrativas.

Sobre este tema expreso el Che: “Si Ud. le encarga al Secretario del Partido de tal lado que le haga toda una serie de trabajos administrativos , después no le puede pedir a ese mismo compañero que informe, `porque por muy bueno que sea, su informe va a ser parcial por la misma razón que a mí no me pueden llamar para que haga una inspección en el Ministerio de Industrias; es muy difícil, no es lógico, no es correcto, por muy honesto que yo sea. Aquí están toda una serie de errores míos, plasmados por decisiones mías que yo las voy a dar como correctas, que son producto de mis decisiones y no puedo ser yo quien analice esto, tiene que ser otra persona el que lo analice”.

12—Vigentes estaban en 1979 y lo están hoy las críticas y planteamientos del Che sobre la calidad de nuestra producción y servicios, sobre el burocratismo, la indisciplina laboral, las debilidades de los administradores, el acomodamiento, la “blandenguería”, el amiguismo y la coexistencia con lo mal hecho, fenómenos negativos que se siguen manifestando actualmente.

En el discurso de clausura de aquel I Congreso de la ANEC en 1979, y dirigido a todos los economistas y miembros de la institución que nacía, se dijo textualmente:

“A los economistas, a los dirigentes de mayor o menor jerarquía, funcionarios de mayor o menor nivel, especialistas universitarios o medios, en una u otra actividad: planificadores, financistas, estadísticos, contadores, nos atañen todos estos problemas y debemos sentir la responsabilidad de ayudar a resolverlos porque es una obligación social nuestra.

--“A la vez tenemos que trabajar en los planes a mediano y largo plazo porque solo a través de ellos podemos aspirar a resolver de manera permanente los problemas de fondo de nuestro país…de tal manera que siempre tengamos una perspectiva mínima de 20 años hacia el futuro que se vaya desplazando de manera lineal con el decursar del tiempo,

--trabajar en el perfeccionamiento de la planificación territorial y de la distribución territorial de nuestras fuerzas productivas,

--en la óptima utilización de los recursos naturales así como en la protección del medio ambiente,

--en las vías para el desarrollo de nuestros fondos exportables y las formas para su estimulación;

-- en lograr un uso más racional de nuestros recursos,

--en el aumento de la productividad del trabajo y de la eficiencia en general de la actividad económica,

--en la decisión acerca de las inversiones más productivas de nuestros medios y enfatizar en el análisis de su eficiencia económica,

--en la decisión acerca de las formas organizativas más ágiles, menos burocráticas,

--en la solución de todos los problemas y trabas que aún tienen nuestros mecanismos de gestión económica,

--en lograr eliminar las debilidades de nuestra economía y, en actividad de ortopedia económica, modificar su estructura aun deformada.”

Más adelante en el discurso se orientaba “vincular en todas estas tareas a todos los compañeros que trabajamos en el campo económico: universitarios y técnicos económicos de nivel medio que laboran en empresas y unidades presupuestadas o en las distintas dependencias de los organismos del Estado, así como los que ejercen como profesores y también a los estudiantes de economía; hay que vincular e interinsular la docencia con la práctica del trabajo económico concreto y a la inversa y a ambos con la investigación, cosa en la que tenemos importantes deficiencias que superar”.

 Se exhortaba a dirigentes y especialistas económicos a seguir este camino: “el único camino serio, responsable y honesto que nosotros como economistas y dirigentes debemos seguir ante nuestro pueblo, ante el cual no podemos hacer ningún tipo de demagogia, ante el cual debemos hablar con toda sinceridad y ante el cual estamos obligados a explicarle e informarle sobre el porqué de una u otra política, el porqué de una u otra medida. Debemos demostrarle que somos responsables, que somos capaces, que usamos adecuadamente los recursos que el crea con su esfuerzo y con su sudor, que sabemos ahorrarlos, invertirlos correctamente y administrarlos con diligencia, celo, honestidad y eficiencia… El pueblo tiene derecho a pedirnos cuenta por nuestro trabajo económico y nosotros el deber de rendirle cuenta.

“La tarea principal de todos nosotros es hacer que nuestros mecanismos económicos en todos sus engranajes funcionen como una maquinaria perfecta, permanentemente aceitada; que permita que en su funcionamiento que los problemas deban recorrer el camino más corto para su solución, la que debe ser conseguida con la menor cantidad de recursos posible”.

Y concluía esta exhortación ante el plenario de la ANEC planteando que “En nuestro trabajo frente a todas estas tareas no debemos olvidar nunca que debe ser realizado dentro de los principios en que se sustenta nuestro proceso revolucionario y que debe estar encaminado a lograr el desarrollo de la técnica, la eficiencia en el uso de los recursos, la satisfacción de las necesidades del pueblo y la formación del hombre nuevo que planteara el Che”.

Estos eran los objetivos y tareas que se planteaba la máxima dirección del país en la esfera económica en junio de 1979 cuando fue creada la ANEC, y este el discurso oficial de entonces.

Lamentablemente, solo a veces y en ciertos momentos se lograron avances parciales pero han sido más las etapas de inmovilismo y en ocasiones de retrasos. Ni los que dirigimos la economía hasta 1979, ni los que la hemos dirigido después de 1979 hemos sido capaces de dar respuesta debida a todos los problemas, tareas, objetivos y propósitos enumerados anteriormente.

Dificultades objetivas han existido de diverso tipo, la caída del campo socialista europeo y el “desmerengamiento” de la Unión Soviética 11 años después fue un fortísimo golpe que no era previsible en 1979, el bloqueo y las agresiones del imperialismo han estado presentes durante todo el trayecto de nuestro proceso revolucionario a veces con extrema acentuación y agudeza como ocurre en estos momentos.

Pero los factores subjetivos, los que han dependido de nosotros mismos, en la esfera económica no han estado a la altura de lo necesario. Y no hablo del pueblo a quien no se le puede reclamar más espíritu revolucionario, disposición combativa, esfuerzos, capacidad de sacrificio, fidelidad, comprensión y paciencia  que las que ha manifestado en estos 60 años.

Cuando hablo de los factores subjetivos internos tengo en cuenta a los que de una manera u otra, desde unos cargos u otros hemos tenido la responsabilidad de orientar y conducir la esfera económica. Y más responsabilidad tenemos los que más altos cargos y facultades hemos ostentado.

Por ello el discurso oficial actual y los objetivos que se plantean por la actual dirección del país se ve obligado a repetir, a ser similar y en gran parte repetir los mismos que ya estaban planteados desde los años del Che y que se reiteraron en 1979.

En estos momentos hay una nueva oportunidad a pesar de la difícil situación y las amenazas que enfrentamos. Cuando aplicamos la matriz DAFO a nuestras condiciones actuales, vamos a encontrar muchas y serias dificultades y amenazas pero también muchas fortalezas y oportunidades.

El rumbo y el camino a seguir esta trazado en los documentos rectores discutidos con el pueblo y aprobados por los dos últimos Congresos del Partido en particular el de la Conceptualización y jurídicamente ha sido consagrado en la nueva Constitución.

Como nunca antes, teniendo en cuenta los errores cometidos y las experiencias en general de los procesos de construcción del socialismo que se han producido, el camino a seguir está correctamente definido y el modelo económico social a ser aplicado está en lo fundamental bien diseñado.

El liderazgo actual es joven y se manifiesta capaz, bien enrumbado y en estrecho contacto permanente con las masas.

Solo falta en mi criterio imprimirle un dinamismo mayor a las medidas que conduzcan a la implementación de lo acordado y hacerlo con menores incongruencias, errores y faltas de previsión. Sin apresuramientos irresponsables, con prudencia y cautela, pero sin conservadurismo e inmovilismo dogmático e interesado y con las necesarias dosis de audacia que reclama la situación existente y la respuesta que debe darse a la actual política de acoso, aislamiento y ahogo que pretende el actual gobierno de los E.U.

Pero estos propósitos y objetivos no encuentran, en el escenario económico y social actual,  el sistema de mecanismos de planificación, gestión, motivación y estímulos que permitan y coadyuven a su logro. El escenario actual es desfavorable y es el que debe ser cambiado acorde con las formulaciones de la Conceptualización y de la Constitución.

Se trata, como dijera Marx desde una de sus obras jóvenes más tempranas, de “organizar el mundo empírico de tal manera que los intereses individuales coincidan con los intereses sociales.”

En lo externo no nos es posible cambiar el escenario actual y organizar ese mundo empírico adecuado,  pero en lo interno si nos es posible hacerlo y debemos hacerlo, como orientara Fidel,  y siguiendo lo formulado y orientado en los principales documentos rectores de nuestro proyecto socialista, discutidos y aprobados por el pueblo y por las máximas instancias partidistas y estatales del país.

En las condiciones actuales y en mi modesto parecer considero que se hace inaplazable acometer de manera gradual, en sistema y con la debida secuencialidad, entre otras, las siguientes medidas que expongo sintéticamente a continuación:

1--la reforma y unificación monetaria y sobre todo cambiaria, importante y decisiva de manera especial en lo relativo a la tasa de cambio en la relaciones inter empresariales.

2--la consecuente reforma de precios mayoristas.

3--una reforma salarial sobre bases conceptuales diferentes a las hoy existentes estableciendo un salario minino que cubra las necesidades de los trabajadores y sus familias acorde con el actual costo de la canasta básica  y aumentos salariales según escalas y tarifas adecuadas comenzando por los sectores de educación, salud, investigación y otros que motiven los necesarios aumentos de la productividad y frenen la emigración de la fuerza de trabajo calificada desde las empresas estatales hacia otros destinos no deseables o menos convenientes al desarrollo del país.

4--el aumento debidamente estudiado de las pensiones y jubilaciones para que también cubran las necesidades básicas de sus beneficiarios lo que hoy no se alcanza.

5--un mayor destrabe aun a las inversiones extranjeras.
Incluir, aclarar debidamente y facilitar la inversión de los cubanos residentes en el exterior (CER) sin exigirles que se trate de grandes magnitudes de capital ni de inversiones de gran escala como son por lo general las registradas en la Cartera de Inversiones actual.

6--una reestructuración radical del sistema empresarial público en cuanto a tamaños, territorialidad y facultades de decisión y gestión de las empresas de manera diferente a la estructuración actual basada en la centralización y verticalidad de las decisiones principales y sin que los trabajadores y el mercado desempeñen el papel que deben jugar para lograr la mayor eficiencia.

7-- la legalización del sector empresarial privado (mypymes) mediante la correspondiente legislación y su delimitación de los llamados tpcp que incluyen juntos a dueños y empleadores mezclados con los simples empleados y asalariados y con los que desempeñan trabajos individuales solos o con ayuda de los familiares más inmediatos.

8--la promoción y desarrollo del sector cooperativo mediante la legislación que corresponde a este tipo de entidades económicas.

9--la autorización al sector privado y cooperativo a realizar importaciones comerciales directas (como en la práctica las están haciendo “por la izquierda” directamente o mediante las llamadas “mulas”). Autorizarlo a importar incluso equipos como tractores y medios ligeros de transporte así como otros implementos y herramientas para el desarrollo de sus actividades productivas o de servicios.

10-- la organización dentro del país de zonas comerciales especiales similares a la conocida Zona de Colon en Panamá (tal vez pudiera ser en Berroa u otro lugar y lugares convenientes), donde suministradores extranjeros alquilando a Cuba terrenos y almacenes traigan sus suministros a consignación o en depósito y puedan venderlos al sector privado de negocios (sin desembolso alguno de capital comercial en divisas por parte de nuestro gobierno, con controles de aduana y cobro de aranceles a la salida de dichas zonas), favoreciendo que los aproximadamente 2000 mil millones de USD que este sector invierte actualmente en sus viajes y compras en países extranjeros los inviertan en Cuba con los correspondientes beneficios económicos para el país y dando respuesta al reclamado comercio mayorista para el sector privado y cooperativo que nuestro Estado no está en condiciones de satisfacer con sus propios recursos.

11--promover y facilitar que el sector privado  haga inversiones de capital en  función del desarrollo del país como está previsto, a partir de sus ganancias, de las remesas que reciba y de otras fuentes de financiamiento que pueda obtener, de manera individual o también y preferiblemente en asociación con empresas estatales y con el sector cooperativo.

12- Abrir al sector privado la posibilidad de invertir en diversas actividades productivas y de servicios a partir de sus libres y espontaneas iniciativas y no de una lista predeterminada y cerrada, naturalmente mediante las aprobaciones y controles pertinentes de las autoridades correspondientes.

13 --Autorizar a gestionar y realizar exportaciones directamente a las empresas productoras tanto estatales (nacionales, provinciales y municipales) como a las privadas y cooperativas mediante las correspondientes regulaciones y controles.
No podemos esperar por las Calendas griegas para implementar las medidas previstas y aconsejables a riesgo de pretender aplicar el remedio cuando ya sea demasiado tarde.

El compañero Díaz Canel en varias ocasiones ha planteado la disposición a escuchar lo que tengan que decir los que tengamos preparación y experiencia.

Nos agradaría ver y escuchar que en ya casi inmediato VIII Congreso de la ANEC se discuten y ventilan estas cuestiones prioritarias, se anuncian decisiones y un programa de acción en relación con su implementación. Sería defraudante escuchar solo exhortaciones y consignas manidas.