Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 13 de septiembre de 2018

Cuba no llegará a los 5 millones turistas en 2018.

La nueva previsión del Ministerio de Turismo asciende a 4,7 millones. En 2017 llegaron a la isla caribeña más de 4,6 millones de turistas
( Agencias) 


Turistas estadounidenses en La Habana (Foto: lahora.gt)

LA HABANA, Cuba.- El Gobierno cubano reconoció que no logrará los cinco millones de turistas que preveía para este año, cifra con la que la isla habría logrado un nuevo récord, y atribuyó la disminución de los visitantes a las medidas restrictivas impuestas por Estados Unidos tras la llegada de Donald Trump.

La nueva previsión, que rebaja la cifra a 4,7 millones de viajeros, fue anunciada esta semana por el ministro cubano de Turismo, Manuel Marrero, durante una reunión con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en la que el mandatario repasó los sectores clave de la economía del país y que recogen hoy los medios estatales.

Marrero destacó en ese encuentro los “esfuerzos” realizados en “medio de un periodo marcado por contingencias climáticas y las restricciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos a los viajes de sus conciudadanos”, reseña el diario Granma.

El ministro “ratificó la importancia del sector para el país”, que recibía “poco más de 350.000 turistas” en la década de 1990, cuando el régimen abrió sus instalaciones y hoteles al capital extranjero para tratar de reflotar su economía, golpeada por la intensa crisis que siguió a la desaparición de la Unión Soviética.

Cuba batió récords de llegada de viajeros foráneos en 2016 y 2017, cuando llegaron a la isla caribeña 4,5 y más de 4,6 millones de turistas, respectivamente.

Este auge turístico coincidió con el “deshielo” en las relaciones entre la dictadura caribeña y Estados Unidos, un acercamiento solidificado en julio de 2015 con el restablecimiento oficial de nexos diplomáticos, que ahora atraviesan un momento delicado desde que el presidente estadounidense Donald Trump llegó al poder en 2017.

Trump revirtió algunas de las medidas aprobadas por su antecesor, Barack Obama, para flexibilizar el embargo estadounidense, entre ellas el levantamiento de la prohibición a los viajes individuales en la categoría “pueblo a pueblo”, limitados nuevamente por la actual Administración.

Los  "incidentes de salud"  sufridos por diplomáticos de EE.UU. en la isla también asestaron un duro golpe a las aspiraciones  de superar sus récords anteriores de visitantes.

El bloqueo  provocó una caída del 43 % en el arribo de viajeros estadounidenses en el primer trimestre de 2018, cuando llegaron 51.677 visitantes menos comparado con igual etapa del año anterior, según datos oficiales.

A pesar de eso, la isla rebasó en agosto pasado los tres millones de turistas, lo que hizo mantener el optimismo a las autoridades de un sector que supone, la segunda fuente de ingresos del Gobierno.

Para este 2018 quedarán listas más de 5.000 nuevas habitaciones turísticas, de 4.600 planificadas, un incremento en el influyeron los adelantos en la construcción del nuevo Hotel Internacional en el balneario de Varadero, indicó el ministro de Turismo.

Marrero mencionó además la reciente inauguración del Hotel Segundo Frente, en el corazón de la Sierra Maestra (este), una moderna instalación que marca el inicio de “una nueva etapa en el desarrollo del turismo de naturaleza” cubano.

En la reunión, celebrada a principios de semana, el presidente del Consejo de Estado, Díaz-Canel también pasó revista a la marcha de otros sectores clave como el agroalimentario y el energético, este último con varias inversiones entre las que resalta la construcción de dos parques eólicos que ahorrarían al régimen unas 87.000 toneladas de combustible.


Organizar y aprovechar mejor los recursos

Se mantendrá la producción de guaguas y continuarán destinándose, en lo fundamental, a la transportación intermunicipal. Foto: Ariel Cecilio Lemus
Más de dos mil millones de personas fueron transportadas en el país al cierre del mes de julio, cifra de la cual el 66 % fue asumido por las empresas estatales y el resto por porteadores privados.
Así se dio a conocer durante un intercambio realizado esta semana por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con directivos del Ministerio de Transporte, en el cual se destacó que justamente uno de los principales retos del sector está en ofrecer servicios de transportación de pasajeros cada vez con mayor eficiencia, rentabilidad y calidad.
El ministro del ramo, Adel Yzquierdo Rodríguez, señaló que, además, se brinda especial atención al desarrollo del ferrocarril y el cabotaje. Como parte de ello se prevén, entre otras acciones, la adquisición de locomotoras, coches para pasajeros, ferrobuses y vagones, y la modernización de la infraestructura ferroviaria, la reparación de embarcaciones y concluir la terminal multipropósito de Santiago de Cuba, que permitirá incrementar las operaciones en la zona oriental y dar respuesta al crecimiento económico previsto.
Enunció diferentes proyectos que se estudian e implementan para mejorar el desempeño y control de las actividades de pasaje y carga, con la consecuente automatización de sus procesos y sistemas como parte de la informatización de la sociedad.
Al respecto, el Presidente cubano comentó la necesidad de continuar buscando y poniendo en práctica soluciones inteligentes que permitan organizar y aprovechar mejor los recursos de los cuales disponemos en la actualidad.
Entre otras particularidades, se trabaja en el mejoramiento de las estaciones de pasajeros en las provincias de Holguín, Sancti Spíritus y La Habana, al tiempo que se sigue generalizando la venta automatizada de capacidades y el enfrentamiento a las manifestaciones de indisciplinas.
Acerca de la producción de guaguas Diana, Yzquierdo Rodríguez confirmó que el proyecto es mantener la producción y poder destinarlas en lo fundamental a la transportación intermunicipal; también se buscan soluciones para fabricar otras de mayores dimensiones que presten servicio urbano en las capitales provinciales.
«Es importante mantener el programa de estos ómnibus», valoró Díaz-Canel Bermúdez, al tiempo que destacó el alto impacto que ha tenido en la población, contribuyendo a rescatar rutas que hace años estaban paralizadas en los municipios.
Por otra parte, el Ministro de Transporte enfatizó en las labores de mantenimiento y reparación que se llevan a cabo en la Autopista Nacional. Conjuntamente con el Ministerio de la Construcción –dijo– se mantiene el trabajo en los viales de forma integral para aprovechar el equipamiento tecnológico que se está adquiriendo.
De igual forma, se analizó lo referido al estado actual de la aviación cubana, así como las medidas que se ponen en práctica para que las operaciones aeronáuticas se lleven a cabo con la debida puntualidad, seguridad y calidad.

TAREA VIDA: CONTINUIDAD EN EL TIEMPO

La sesión de trabajo incluyó también el seguimiento a las acciones que se implementan como parte de la Tarea Vida, sobre la cual la ministra de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya, insistió en que es un programa de continuidad en el tiempo que abarca todos los sectores.
«Dada la importancia del cambio climático y sus efectos en nuestro país –dijo–, en el presente curso escolar se ha comenzado a introducir en los planes de estudio a todos los niveles de enseñanza, así como en la preparación de los docentes, la información actualizada que tanto estudiantes como profesores deben conocer sobre estos temas».
Explicó la Ministra del Citma que se ha iniciado una generalización de las soluciones de diseño e ingeniería que muestran resultados, como es el caso de la cayería norte con la construcción sobre pilotes, la definición de la densidad de viviendas por hectáreas, la colocación de pasarelas, entre otras.
Más adelante, correspondió a la provincia de Artemisa informar sobre la implementación allí del Plan de Estado. Al presentar el tema, Orlando Díaz, jefe provincial de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, refirió que el cronograma de trabajo elaborado a corto, mediano, largo y muy largo plazos está en total correspondencia con el Programa de Desarrollo y perspectivo hasta el 2030 del territorio.
Nueve de los once municipios artemiseños están vinculados con las zonas identificadas como priorizadas dada la elevada vulnerabilidad costera que las caracteriza. En ellos se diseñan acciones para mejorar la disponibilidad y uso eficiente del agua, así como de las playas; lograr la sostenibilidad del Dique Sur, con más de 50 kilómetros de extensión, para evitar que las aguas salinas se mezclen con las aguas subterráneas; aplicar medidas de mejoramiento y conservación del suelo; plantación y reforestación de bosques; y evitar el crecimiento habitacional en zonas catalogadas de vulnerables.
Entre los desafíos de próximas etapas destacó la identificación de los ecosistemas costeros que requieran proyectos de investigación para determinar medidas de adaptación y mitigación, así como la necesidad de vincular a los diferentes actores sociales de las comunidades en los ecosistemas costeros, en función de concientizar a todos sobre los impactos del cambio climático y su efecto en la economía, la sociedad y el medio ambiente.
En el dictamen presentado, la Ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente recomendó tener en cuenta, además de las estadísticas de los impactos previstos, también la proyección real sobre qué hacer en lugares específicos como los acuíferos, los suelos, etc. Asimismo, consideró que se debe hacer una evaluación más profunda del recurso agua y no solo ver su impacto en la agricultura, también en el consumo humano y en el ahorro.
Respecto a las labores desarrolladas en el Dique Sur, Díaz-Canel Bermúdez destacó que esta experiencia rebasa el ámbito provincial y puede ser de utilidad a nivel de país.
Específicamente sobre la Zona Especial de Desarrollo Mariel recordó que, por su envergadura, no solo debe ser atendida por la provincia sino por todos de conjunto.
A continuación, el viceministro primero de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, Fernando González Bermúdez, actualizó sobre cómo han organizado el trabajo desde que en abril de 2015 se aprobó el Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático.
Ejemplificó que, como parte de las investigaciones realizadas por el organismo, ha sido posible identificar lugares donde se acelera el ascenso del nivel del mar; asentamientos poblacionales y fuentes de abasto de agua vulnerables por intrusión marina en los acuíferos costeros; y el 85 % de las playas arenosas estudiadas tienen indicios de erosión.
La Ministra del sector insistió en la necesidad de garantizar una mayor participación de todos los organismos y entidades en cada unas de las acciones diseñadas.
En tanto, el Presidente cubano reconoció el trabajo organizado y sistemático, que muestra una continuidad y evidencia resultados alentadores.

PRESERVAR EL PATRIMONIO DOCUMENTAL

La agenda incluyó, además, una exposición de la directora general del Archivo Nacional, Martha Ferriol Marchena, sobre las principales acciones para la conservación del patrimonio documental previstas en los planes y presupuestos de los diferentes organismos y entidades para este año, así como un resumen de las conciliaciones hechas para el Plan del 2019.
Ello responde a la prioridad otorgada por el país a este tema, el cual inicialmente no fue asumido por todos los organismos con igual prioridad, pero ya muestra un nivel importante de concientización a escala nacional.

La propia existencia de este programa para evitar el deterioro del patrimonio documental —reflexionó el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros— dignificó en gran medida el sistema de archivos en el país y su papel en el rescate de la memoria histórica.

Constructores en Venezuela: ¿Producir con bajos salarios? (+Video)

Rigoberto Triana Martínez ECONOMÍA 13 Septiembre 2018
Economía Vídeo


Justo en el patio de la entidad, Yolanda muestra un lote de plaquetas que ya rebasa el par de años sin comercialización y en franco deterioro. Foto: Alejandro García Sánchez
Un viejo dilema de la construcción en la provincia perjudica al personal de esta rama, que ve pasar el tiempo y el esfuerzo sin que la adecuada compensación salarial les llegue.
De lo anterior da fe la Brigada de Venezuela, perteneciente a la Empresa Provincial Productora de Materiales del Poder Popular (PROMAC) de Ciego de Ávila, cuyos 13 miembros no entienden por qué sobrecumplen sus planes y el promedio mensual les ronda entre 300.00 y 400.00 pesos.
Yolanda Domínguez de la Fuente, responsable de este grupo, confirma que, en meses recientes, han tenido planes que oscilan entre los 72 000.00 y los 76 000.00 pesos, y los han rebasado, al punto de generar valores superiores a los 83 000.00 pesos, sin embargo, la retribución a quienes generan los bienes no compensa el esfuerzo.
Esta preocupación sigue estancada en el olvido por quienes deciden a la hora de establecer los sistemas de pago, en franca contradicción con criterios expresados por el Primer Secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien ha hecho referencia en varias oportunidades a que el incremento del salario debe estar en correspondencia con la eficiencia y el aumento de las producciones.
Cuando estos procederes persisten, junto a los obreros sin estímulo, también pierde la economía de cada terruño, pues la tendencia más clara en esas fuerzas conlleva el traslado hacia entidades con formas de pago superiores, o pasan al sector privado.
Para el pequeño colectivo del sur avileño las complicaciones abarcan, además, la lejanía del municipio de Chambas, de donde proviene la arena que emplean en sus faenas.
Según Yolanda Domínguez, es habitual que los áridos lleguen a Venezuela en la segunda decena de cada mes, hecho que afecta sus secuencias laborales.
Como elemento favorable del colectivo, está el incremento de varios renglones fundamentales para la edificación de viviendas, con énfasis en los bloques, los tanques, las losas semagrales y las planas, elementos de techo muy demandados.
A diferencia de los anteriores, la línea de plaquetas está en total estancamiento. “La empresa de Comercio no las acepta —afirma Yolanda—, porque no tienen ventas; además, a la hora de colocarlas se depende de un flameador, gas licuado y manto, recursos que complejizan la terminación de esos techos”.
Junto a las dificultades enunciadas, a las autoridades del municipio de Venezuela les corresponde prever, cuanto antes, otro local para este grupo dedicado a la construcción, pues, al ubicarse en una de las áreas más céntricas del poblado de Simón Reyes, su molino para obtener polvo de piedra genera molestias al vecindario por la contaminación del entorno.

Breve nota sobre la función de la fabulación en el debate económico en Cuba


Una grotesca explicación ofrecida por Carlos Luque Zayas Bazán me estimula a volver sobre mi texto anterior (“Los guardianes de la doctrina: ficción y balbuceo en el debate económico cubano”, 11 de septiembre de 2018 https://elestadocomotal.com/2018/09/11/los-guardianes-de-la-doctrina-ficcion-y-balbuceo-en-el-debate-economico-cubano/ )

Luque había estructurado su diatriba contra el Dr. Ricardo Torres utilizando dos citas. Ante el señalamiento de que una de esas citas no podía ser localizada en la entrevista ofrecida por Torres a la revista Temas, lo que se le ha ocurrido decir a Luque es que “yo aseguro que la leí allí”, pero que “curiosamente esa afirmación ha desaparecido”.

Es decir, que alguien de la revista Temas –sin definir- pudiera haberle hecho una “maraña” a Luque para privarlo de una cita que resulta central para la manufactura de su perorata contra Torres. (Ver al final la de este texto la explicación completa de Luque).

Cada quien es libre de creer lo que mejor considere, pero me parece una explicación difícil de digerir. Sorprendido en su falta y sin hacer el menor esfuerzo por respetar la inteligencia del lector, Luque trata de “subir la parada” agregando el calificativo de “oportunista” a los improperios anteriormente endilgados a Torres. ¿Insolencia pura y dura?

Dice Luque que yo había sostenido que él había “inventado” la cita. En realidad, no dije eso antes, pero lo digo ahora. Todo indica que se trata de un chapucero “invento”.

Dice Luque que “no puede ser un lapsus” de él. Con eso estoy de acuerdo. Parece haber sido un acto intencional.

Que el embuste sea parte de un debate no es algo nuevo ni ocurre solamente en Cuba. Sucede en muchas partes. Sin embargo, también es parte del debate poner al descubierto las fabulaciones, sobre todo cuando se utiliza la farsa para tratar de desacreditar voces “molestas” en el debate.

Difícilmente Luque pueda ser tomado mínimamente en serio en un debate entre economistas, pero queda claro que el plano en que se ha producido su intervención es el plano de un debate político en el cual se discute sobre temas económicos, muchos de los cuales tienen una dimensión política sobresaliente. Es un plano en el que todos los ciudadanos cubanos deben participar legítimamente, en condiciones de igualdad.

En ese sentido, Luque no es el problema sino un síntoma. El debate actual incluye una amplia diversidad de posiciones y la disponibilidad de variados medios para comunicarlas, algo que lo diferencia de debates anteriores. En ese contexto coexisten –entre otros- el análisis razonado apoyado en la evidencia y la jerigonza doctrinaria. Eso parece ser inevitable.

También parece ser inevitable que quienes no tienen mejor argumento que lo doctrinario se empeñen en “sacar” del debate aquellas posiciones que les molestan, acudiendo a la práctica de la deslegitimación política de quienes representan esas posiciones, algo para lo que pudiera ser muy útil la tergiversación y la fabulación.

La actividad del sector privado nacional es un terreno favorito para la distorsión y la fabulación. Bajo la aparente aceptación de lo planteado en el documento de la Conceptualización, en realidad quienes defienden posiciones doctrinarias sobre algo a lo que llaman socialismo, muchas veces –no digo que siempre- esgrimen argumentos específicos que erosionan la integralidad de un proceso de cambio de modelo económico y social en el que la reforma del sector estatal y la expansión del sector no- estatal son dos caras de la misma moneda.

Puedo entender el apego de algunos por las visiones doctrinales, pero igualmente me llama la atención la incapacidad para apreciar importantes aspectos de la realidad. Las peroratas doctrinales no ponen comida en la mesa de los ciudadanos; el sector privado nacional sí lo hace. Es más, la seguridad alimentaria de Cuba depende hoy en muy alto grado de lo que produce el sector privado nacional. También es donde único se ha creado empleo neto en los últimos años. Esa realidad existe con independencia de los tinglados doctrinarios.

¿De qué manera puede ser un “apologista” del capitalismo, un “demonizador” del socialismo y un “oportunista” quien trate de entender esa complejidad del modelo cubano y quien haga propuestas para resolver problemas concretos?

¿Puede acaso proporcionar una visión superior cualquier “teque” doctrinario apoyado en una burda fabulación, con citas inventadas?

Pero quizás lanzar mentiras en el debate pudiera tener el propósito de ocupar a otros en el desenmascaramiento de estas, desviando la atención respecto a la discusión rigurosa de temas importantes que a algunos no les interese que adquieran preeminencia en el debate.

Por eso no tiene sentido extenderse mucho con ese tipo de “comentaristas”.

En cualquier caso, como asumo que la fabulación continuará, aquí va un posible consejo: ¡no exageren tanto!


NOTA: A continuación, el comentario de Luque. Tomado de La pupila insomne, 12 septiembre, 2018 a las 14:38 https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/10/que-nos-ocultan-quienes-elogian-el-capitalismo-por-carlos-luque-zayas-bazan/

Asomó, y no es sorpresa, un economista llamado Pedro Monreal, muy conocido y refutado por otros economistas cubanos por sus teorías-propuestas decididamente favorables a la propiedad privada y al debilitamiento del estado cubano, en defensa ofensiva contra los argumentos de este texto. Me veo obligado a responder aquí, porque se refiere a mi texto, y porque en el blog del economista no hay apertura a los comentarios.

Señala que hay una cita que, sostiene, ha inventado este comentarista. Curiosamente esa afirmación ha desaparecido (“todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”) que leí y copié de inmediato de la entrevista a que se hace alusión aquí, de manera que no puede ser un lapsus mío al tomarla de otro texto y olvidarlo yo. Quizás fue una errata en la entrevista que luego se rectificó, pero yo aseguro que la leí allí y fue el disparador principal que me animó a opinar sobre la entrevista. Por lo demás, era infantil inventarla para que alguien descubriera que no era cierto.

El economista defensor no hace mención en su texto sino a los aspectos que le parecen más débiles, que es su método ordinario, y como en otra ocasión, evita otros, los que le molestan o para los cuales no tiene respuesta. Por ejemplo, evita referirse a la propuesta del entrevistado según la cual se deben incorporar al gobierno cubano todas las posturas políticas, y no refuta los argumentos que aporto con respecto a las propuestas de ese tipo que hacen entidades subversivas, y se dedica a ilustrar sobre lo que parece saber, por ejemplo, que las políticas fiscales son algo distinto al “derrame”,etc, como si se hubiera afirmado eso. Pero es su modo de actuar, como es también cortar el intercambio y desaparecer cuando le incomoda un argumento y no tiene respuesta para ello, como ha sucedido en otros intercambios, en otras plataformas.

Yo insisto en que algunos enfoques centrales del economista entrevistado, que preferí inicialmente no mencionar pues lo que pretendía era examinar las ideas, son equivocados y dañinos para Cuba y algo sorprendente en alguien de esa especialidad. Y podré otro ejemplo. En un texto titulado Riqueza, propiedad y otros males, que se puede consultar en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227615, el autor, con la intención de minimizar las consecuencias negativas de la propiedad privada, compara la economía cubana con “muchísimos países contemporáneos donde la propiedad privada es mayoritaria”, para indicar que la desigualdad en menor en ellos que en Cuba. Este es el párrafo:

“Una mirada al mundo actual no ofrece una respuesta concluyente al respecto. Se pueden nombrar muchísimos países contemporáneos donde la propiedad privada es mayoritaria (quizá es el caso en el 99% de las economías del planeta) y al mismo tiempo exhiben indicadores de desigualdad de ingresos menores al caso cubano. Las estimaciones que circulan actualmente dan cuenta de que con mucha seguridad el Índice de Gini (que no es el único, ni probablemente el mejor indicador, pero sí el más usado) ya ha rebasado la barrera del 0,40 en Cuba, donde la propiedad privada tiene una presencia mínima en términos de los medios de producción que controla (sobre lo cual no hay datos precisos). Varios países de Europa, Asia, y Canadá se ubican por debajo de este nivel. A fines de los ochenta, Cuba ocupaba posiciones muy destacadas, pero no era el único país. Algunos justificarían el hecho a partir de que son en su mayoría países ricos, con grandes recursos y de que Cuba arrastra una trayectoria azarosa, sobre todo por el asedio de Estados Unidos. Pero de eso se trata, el desarrollo supone lograr cuotas crecientes de bienestar en contextos que no son necesariamente favorables. Nadie dijo que sería fácil, mucho menos obvio.”

Yo pregunto: ¿acaso puede dejar a un lado, que precisamente porque la propiedad privada es mayoritaria en el mundo, esos países se benefician y se han beneficiado históricamente del intercambio desigual y la explotación de los países llamados subdesarrollados, que lo son, fundamentalmente en virtud de esa misma explotación y la injusticia de ese intercambio y además, todas las ventajas que tienen esos países por no estar bloqueados, tener acceso a empréstitos, y estar conectados favorablemente a los circuitos de explotación del Capital mundial?

¿Qué tipo de seriedad argumental hay en esa comparación que pueda ser respetada desde lo cognoscitivo-racional?

Para referirse a las condiciones en que Cuba ha tenido que sobrevivir a la agresión múltiple sostenida afirma que “el desarrollo supone lograr cuotas crecientes de bienestar en contextos que no son necesariamente favorables. Nadie dijo que sería fácil, mucho menos obvio.”

Es un eufemismo muy suave llamarle a la agresión imperialista, y la hegemonía de la economía capitalista mundial “contextos que no son necesariamente favorables…”.

Tengamos en cuenta, además esta otra afirmación del mismo autor: “Es difícil imaginar cómo una economía donde el 30% de sus trabajadores ya se emplea fuera del Estado (y debe seguir aumentando) puede crecer saludablemente cuando el éxito empresarial (la concentración de la riqueza y la propiedad) es un mal.” Evidentemente nadie afirma que el éxito empresarial es un mal en sí mismo, algo que se colige si solo se lee esa superficial afirmación. Esa es una afirmación oportunista, porque prever la concentración de la propiedad y la riqueza en Cuba apunta a que no se creen las bases para una acumulación privada de Capital que conlleve a la influencia política y a la desviación del rumbo socialista, algo que jugará a favor de la agresión externa.

Los guardianes de la doctrina: ficción y balbuceo en el debate económico cubano


El colega Ricardo Torres, destacado economista, profesor e investigador universitario, expresó recientemente sus consideraciones sobre una serie de problemas claves del desarrollo nacional. Lo hizo en una entrevista publicada por la revista Temas. “En Cuba hay que hablar seria y profundamente sobre desigualdad”, Temas, 4 de septiembre de 2018 http://www.temas.cult.cu/catalejo/en-cuba-hay-que-hablar-seria-y-profundamente-sobre-desigualdad

No es la primera vez que Torres expone esos criterios y aclaro que no son meras opiniones. Sus puntos de vista reflejan un trabajo de investigación serio, paciente y reconocido en su profesión.

Torres es cualquier cosa menos un tecnócrata. Lejos de utilizar la técnica para devaluar lo político, integra la dimensión política a sus análisis económicos y sociales. Es demasiado amplia la obra de Ricardo Torres como para que esto no resulte evidente.

Son criterios que enriquecen el debate actual y el propio Ricardo Torres siempre aclara que tiene plena consciencia del carácter polémico de sus argumentos. Para Torres, ser criticado no es un problema en lo absoluto. Lo afirmo con propiedad porque muchas veces hemos debatido. Lo hace con altura. También con pasión.

Pero resulta que, entre las reacciones a la entrevista ofrecida por Torres, llama la atención el fárrago que ha publicado Carlos Luque Zayas Bazán. Lo ha hecho con un texto cuyo propio título parece insinuar que Ricardo Torres es un encubridor de resultados analíticos y es un economista que “elogia” el capitalismo. “¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo?”, La pupila insomne, 10 de septiembre de 2018, https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/10/que-nos-ocultan-quienes-elogian-el-capitalismo-por-carlos-luque-zayas-bazan/

Por supuesto que Luque puede expresar los criterios que desee. Con eso no hay problema, pero esa es una mala manera de tratar de debatir con alguien a quien ni siquiera se menciona por su nombre.

Sin embargo, pudiera ser que a Luque no le interese debatir sino simplemente descalificar (a Torres y a corrientes de pensamiento) y de paso “enredar la pita” mediante elucubraciones de diverso tipo y una interpretación muy particular del marxismo. También imprecisiones. Muchas imprecisiones.

Luque trata de armar su crítica tomando como punto de partida citas de criterios expresados por Ricardo Torres. De hecho, se apoya en dos citas:

Cita # 1: “Si bien el desarrollo capitalista es contradictorio y desigual, tanto al interior de los países, como entre estos; es capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy. Y ha mostrado más flexibilidad y capacidad de adaptación que otras formaciones económico-sociales. El capitalismo tiene un mayor recorrido histórico, pero desde el principio mostró un dinamismo que lo llevó a convertirse en dominante.”

Cita # 2: “Todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”.

La cita # 1 se encuentra en la entrevista de Torres. Por cierto, Marx y Engels dijeron algo parecido en El Manifiesto Comunista respecto al dinamismo del capitalismo. “La burguesía, desde su advenimiento, apenas hace un siglo, ha creado fuerzas productivas más variadas y colosales que todas las generaciones pasadas tomadas en conjunto. La subyugación de las fuerzas naturales, las máquinas, la aplicación de la química a la industria y a la agricultura, la navegación a vapor, los ferrocarriles, los telégrafos eléctricos, la roturación de continentes enteros, la canalización de los ríos, las poblaciones surgiendo de la tierra como por encanto, ¿qué siglo anterior había sospechado que semejantes fuerzas productivas durmieran en el seno del trabajo social?”.

No sé cual es el asombro de Luque por lo anterior.

Sin embargo, la cita # 2 no es posible localizarla en la entrevista, contradiciendo la afirmación de Luque acerca de que se trata de “esta otra afirmación, en el mismo texto”.

Aquí Luque debería explicarse porque no queda claro de cuál texto habría salido la cita # 2. Lo que sí es seguro es que esa cita # 2 no se encuentra en la entrevista en Temas.

Esto es curioso porque Luque se monta en esas citas, una que refleja una visión marxista sobre la dinámica del capitalismo y otra que no se sabe de dónde salió, para insinuar que Ricardo Torres:
  • Incurre en “la apología del capitalismo” y “Correlativo a la apología del capitalismo, es la demonización del socialismo. Correlativo al elogio de la manera como el capitalismo hizo avanzar las fuerzas productivas, es la desacreditación de la necesidad que nuestros pueblos tienen de un Estado fuerte que los proteja”.
  • Considera que las restricciones al funcionamiento del capital “serían fatales y hay que excluirlas”.
  • Favorece una “gestión privada sin restricciones”.

Un mínimo ejercicio de rigor exigiría que Luque identificase con precisión dónde Ricardo Torres habría expresado:

Una “apología” (en el sentido de “defensa” y de “justificación” sistémica) del capitalismo en general (o en particular).
Una “demonización” del socialismo (alteración de hechos y descripciones para presentar el socialismo como un sistema nocivo)
La “desacreditación” de un Estado cubano que proteja el interés popular.
La consideración de que las restricciones al funcionamiento del capital en Cuba serían “fatales y hay que excluirlas”.
La propuesta de una “gestión privada sin restricciones”.

No he podido localizar nada de lo anterior ni en la entrevista en Temas ni en ningún otro trabajo de Ricardo Torres, pero quizás Luque habría tenido acceso a algún “texto maldito” de Ricardo Torres, en cuyo caso le ruego humildemente que lo comparta.

En realidad, no tiene sentido seguir discurriendo acerca de críticas basadas en ficciones. Eso sería perder el tiempo.

Por otra parte, es interesante, para decirlo amablemente, la manera en que, en el contexto de una supuesta crítica intelectual, se han sembrado en el texto de Luque -aquí y allá- una serie de insinuaciones descalificadoras como las siguientes.

“fría y calculada maldad clasista”.
“el artero y consciente propósito”.
“la prostitución de la inteligencia es la más nefanda de las traiciones”

Con esa mezcolanza anómala en el marco de un debate, el efecto predecible es que con quien supuestamente se intente discutir termine simplemente “mandando a freír tusas” al crítico erigido en fustigador político.

Probablemente la parte más aborrecible de los comentarios de Luque es aquella en la que insiste en la supuesta incompatibilidad del pensamiento de Ricardo Torres con la pertenencia a instituciones académicas públicas del país.

Dice Luque que “el enfoque y la intencionalidad de las principales ideas contenidas en esa entrevista, sobre todo el modo de reflexionar sobre el capitalismo nunca lo imaginé en un economista nuestro de una institución investigadora nuestra”.

Por si fuera poco, agrega que “como ciudadano me preocupo y me manifiesto en contra de que concepciones como esta militen en instituciones cubanas”.

Es una típica arrogancia de inquisidor. El uso de “nuestra” y de “nuestro” como si fuese el dueño del país.

¿No basta con distorsionar lo que alguien dice? ¿Hay también que reprimir institucionalmente a quien no piense como uno?

¿En serio?

Finalmente, concluyo llamando la atención respecto al balbuceante discurso de Luque sobre la política fiscal, la redistribución de ingresos y la desigualdad. No hay nada menos “tecnocrático” que la política fiscal. Es un factor clave para alcanzar objetivos políticos cruciales: combatir la pobreza y la desigualdad. Si Luque no entiende eso, supongo que es su problema.

Se equivoca Luque de “medio a medio” cuando confunde política fiscal con la teoría del “derrame”. Son dos cosas muy distintas. Cualquiera con un mínimo entrenamiento en Economía entiende la diferencia. Si no se entiende algo, mejor callar. O igualmente se puede hablar a la ligera y hacer el ridículo. También esa es una opción.

¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo?


Por Carlos Luque Zayas Bazán


10 SEPTIEMBRE, 2018 DE LA PUPILA INSOMNE


Desde hace algunos años Cuba ha tenido que acudir a la propiedad privada. Ahora se propone  constitucionalizarla. Pero eso no significa que sea la vía más conveniente para su proyecto. Es un mal necesario, uno de los atajos que se ve obligada a tomar una Revolución casi solitaria, que no cuenta con el apoyo de una comunidad significativa y fuerte de naciones que se propongan proyectos semejantes, sino que resiste, cual Isla con pocos recursos, navegando en un océano mayoritario de relaciones capitalistas mundializadas, y ante el genocidio de un imperio.

Ha sido duro el aprendizaje: construir una forma de vida distinta a la capitalista es un largo y tortuoso camino, de imprevisibles y formidables obstáculos, transición cuya meta alguna vez hasta las mentes más preclaras la creyeron al doblar de la esquina. Durante esa marcha se necesita no sólo una forma distinta y superior de cultura, sino también al unísono un ser humano capaz de sobreponer los intereses colectivos a los individuales, pero, a la vez esta adaptación nos implica utilizar el interés individual como motor económico. Ambas cosas son las más difíciles que el hombre ha intentado para salir de la prehistoria.
Pero adaptarse no significa hacer la apología del capitalismo, ni de sus instrumentos. Correlativo a la apología del capitalismo, es la demonización del socialismo. Correlativo al elogio de la manera como el capitalismo hizo avanzar las fuerzas productivas, es la desacreditación de la necesidad que nuestros pueblos tienen de un Estado fuerte que los proteja. Correlativo al elogio del avance de las fuerzas productivas que el capitalismo logró, es el olvido que la fuerza productiva más importante es el hombre, la fuerza de trabajo que se ve obligado a vender.
 Si el  capitalismo se considera dinámico y eficiente NO es por algo intrínseco y superior de su sistema, que no sea principalmente el saqueo inicial que hizo de los recursos mundiales, y sobre todo del hombre. Su dura explotación, las condiciones de trabajo que aún hoy existen en muchos puntos del planeta donde se verifica ese “dinamismo” portentoso del capitalismo, harían horrorizarse a aquel pensador amigo de Marx que describió cómo vivían los primeros obreros ingleses, durante aquel arranque del “portento” capitalista.
Esas fueron mis reflexiones iniciales al leer, recientemente este párrafo que cito:
“Si bien el desarrollo capitalista es contradictorio y desigual, tanto al interior de los países, como entre estos; es capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy. Y ha mostrado más flexibilidad y capacidad de adaptación que otras formaciones económico-sociales. El capitalismo tiene un mayor recorrido histórico, pero desde el principio mostró un dinamismo que lo llevó a convertirse en dominante.”
Leyéndolo, recordé, quizás por capricho asociativo, la lectura del monumental libro Por el bien del imperio, del imprescindible historiador catalán, Josep Fontana, recientemente fallecido, título que toma el autor de una arenga de Alcibíades para arrastrar a los atenienses a una guerra en su propio provecho , según lo cuenta Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso. 
No me preguntéis si el recuerdo, y el correlato, está tomando por los pelos una imposible similitud. Quizás no la hay tan directa y evidente. Cada lector sacará sus propias conclusiones si relaciona la objetiva observación del párrafo que disparó el recuerdo, con esta otra afirmación, en el mismo texto: “Todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”.  Y sólo tendría que hacer el intento de responder esta sencilla pregunta, que el emisor nunca aborda: ¿por qué y cómo el capitalismo fue capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy?  Y, ¿A qué se debe su dinamismo?
En mi más que modestísima opinión, si no se tienen en cuenta esas dos interrogantes  al hacer esa afirmación, – el por qué y el cómo-, se está contribuyendo a que yo, ud que lee, y cualquiera, y si acaso no leemos mucho, y contrastamos, y cotejamos y comparamos, acabemos haciéndonos una idea muy equívoca con respecto a las soluciones que el proyecto cubano puede buscar en la propiedad privada y el mercado.
Es por ello que algunas personas, y entre ellas muy cultivadas, no entienden por qué hay que pensar muy seriamente en los límites o restricciones que se deben poner a la concentración de la propiedad en Cuba, si total, el capitalismo ha demostrado que es “capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy” y además tiene un “dinamismo” formidable. Entonces, salgo y voto por esa maravilla y advierto, además, como está sucediendo, que las restricciones serían fatales y hay que excluirlas.
Esa afirmación es sorprendente. Más si la sostiene un especialista, no un hijo de vecino que si lee, lee las deportivas, y si acaso se topa por equivocación con ese aserto y aquel párrafo inicial, si no hace una mueca, quedará muy contento. También puede que salga y proponga lo mismo: gestión privada sin restricciones que cualquier tipo de propiedad va a contribuir por igual al proyecto socialista, porque además, el capitalismo mostró desde sus inicios un gran dinamismo e hizo avanzar formidablemente las fuerzas productivas…
Afirmar que “todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”, en abstracto y sin ponderar análisis históricos y contextuales, deja fuera un mar profundo de graves consideraciones. Por sólo atender a uno de ellos: no tiene en cuenta que si así fuera, la propiedad privada en Venezuela o Ecuador no supondrían uno de los más formidables obstáculos para la buena marcha de sus procesos progresistas a favor de las grandes masas populares. ¿Contribuye “por igual” la propiedad privada al proyecto socialista bolivariano? ¿No hay que contextualizar?
Como no debemos manejar ningún concepto suspendido en el  éter, hay que considerar, respecto de la  propiedad privada, el  volumen de su capital, la envergadura de su influencia, y la función que tiene, por ejemplo, en las relaciones sociales de producción en Venezuela, si es el caso, y su significado, peso político y capacidad disruptiva. Y lo mismo vale para Cuba, donde se supone, si va a contribuir al proyecto socialista, que nunca debería alcanzar aquellas dimensiones, ni propiciar las condiciones de posibilidad que faciliten el impacto negativo del mercado sobre cualquier proyecto de emancipación.
Son numerosos los estudios y los autores que valoran los efectos esencial y radicalmente diferentes de la propiedad privada y el mercado sobre un proyecto emancipatorio. Más adelante haremos algunas consideraciones al respecto de los términos como tales, en especial del concepto mercado, y cómo puede suceder que cuando hablamos de él, en el coloquio común, podríamos poner a la Caperucita y al lobo en la misma habitación del pensamiento del prójimo, y muy contentos.
Se podría argumentar que en los países mencionados ni el poder económico ni el mediático están completamente controlados ni por el gobierno de finalidad socialista como el bolivariano, ni tampoco fue posible en el período correísta de la llamada Revolución Ciudadana ecuatoriana. Ambos ejemplos, entre otros, sólo han logrado el poder político circunstancial, y no totalmente – y por medio de los mismos instrumentos que funcionan para poner en el gobierno a un proyecto adverso con ayuda y apoyo internacional – y además constantemente agredido en el primer país por las oligarquías internas y externas, también acosado, pero ahora además traicionado en el segundo, a favor, precisamente, y bajo la presión de los intereses de los representantes  de los grandes propietarios privados.
Se podría argumentar, además, a favor de la posibilidad de controlar los efectos de la propiedad privada en Cuba, que aquí el poder político, y el económico y el mediático, están aunados. Pero, precisamente, si se sale de cauce la gravitación política de la propiedad privada en nuestro país, tendencia ineluctable del interés privado según ha demostrado siempre la experiencia histórica, tarde o temprano comenzaríamos a ser testigos de la nefasta influencia que necesitan lograr los intereses privados, para, ya convertidos en grupos o clases de presión, actuar en favor de sus objetivos en la esfera política e ideológica. Y este no será un proceso librado al ámbito endógeno sino que desde ya está siendo estimulado tanto por fuerzas internas y exógenas en dulce contubernio.
Cuando se discute si es conveniente limitar la concentración de la propiedad,  de la riqueza, o de ambas, suele olvidarse en el análisis lo expresado hasta el momento, aunque ello está tácitamente, en el meollo de la cuestión: el interés privado, dada cierta envergadura, tanto de la propiedad, como de la riqueza acumulada que ello permite, al convertirse en capital, tiene un objetivo rector, impulsivo e indetenible, que no depende de la filantropía del poseedor: necesita aumentar su capital y a su vez, su influencia política. Y no hay capital si no hay extracción de plusvalía y explotación del trabajo ajeno. Ahora bien: para lograrlo, el capital necesita, tarde o temprano, participar en la política, lo que equivale a decir, influir en las condiciones de posibilidad que le permitan seguir siendo capital, reproducirlo,  acrecentarlo y, en espiral, aumentar también su capital político.
Puede ser de una ingenuidad insólita, por ignorancia o lagunas de formación e información, o de una fría y calculada maldad clasista, según sean sus promotores, a estas alturas del nuevo siglo, desconocer, marginar, olvidar u ocultar estas enseñanzas elementales, según sea el caso la ingenuidad, el desconocimiento o el artero y consciente propósito. Respecto de estos temas, aunque abunda la intencionalidad clasista de los enemigos declarados del socialismo, en cambio, la ingenuidad es muy rara, aunque la ignorancia más abundante. Pero en el fondo, son determinadas concepciones que se explican a partir de los fundamentos de las cosmovisiones políticas y culturales que están en la base de cualquier opinión cuando no los estrechos márgenes de las especialidades.
Así ocurre con la idea inicial de estas notas según la cual toda forma de propiedad contribuye por igual al proyecto socialista. Aquí hay una simple afirmación generalizadora y abstracta, que evita por igual las conquistas del análisis marxista, las lecciones de la historia del capitalismo, en especial, la fuerza de gravedad del cercano imperialismo, a la vez que no tiene en cuenta las condicionantes geopolíticas de Cuba.
Una gravitación política significativa de grupos de presión de la propiedad privada en Cuba sería, está siendo desde sus prolegómenos ideológicos y económicos apenas se ha iniciado, instrumentalizada para desmontar el proyecto socialista cubano. Fue el objetivo declarado de la concepción obamiana, tanto como del giro trumpista. Uno mediante el abrazo tierno del león, otro mediante la violencia descarnada de la hiena.
Los intereses imperialistas no se oponen a Cuba por motivos meramente económicos, sino culturales y geopolíticos. No principalmente por Cuba, sino por el Sur, o mejor, por la dominación de los “sures” del planeta. Los motivos no son de la misma índole, claro está, por los que tienen a China o a Rusia, o a Irán, como sus principales enemigos íntimos. No hay en el Caribe una Ruta de la Seda que obstaculizar, un oleoducto que sabotear, una zona de influencia que frustrar, un poderío económico y nuclear que impedir, un rico yacimiento que dominar, una zona de diferencias étnicas o religiosas que balcanizar, un conjunto de estados que convertir en fallidos. Lo que hay en Cuba es una posición estratégica y un ejemplo antimperialista tenaz que hacer fracasar por completo para asegurar “con esa fuerza más”, la dominación del traspatio del imperio. Hoy en feroz competencia y disputa con China, Rusia y otros proyectos que se enciman sobre Latinoamérica. 
Si la gestión privada tiene éxito en Cuba, ese éxito sobredimensionado y sin sabias restricciones que algunos están promocionando, su apoyo exterior será directamente proporcional al debilitamiento del proyecto socialista que puedan obtener a cambio, y a la significación política que pueda alcanzar para liquidar el socialismo. Cuando la tendencia de la economía cubana sea fortalecerse y, a la vez, el proyecto socialista se fortalezca con ella, tanto la economía estatal como la privada será torpedeada por todos los medios posibles. Ponga ud el viceversa, como dice la grácil conductora de La Pupila Asombrada.
La peor de las pesadillas que le espera al que se duerma soñando con un despegue económico basado en los aportes de la propiedad privada, si y sólo si esta alcanza, repito, porque esta es la base de mi argumento, significación política y cultural en Cuba, será imaginar que ello será posible, – como en China, o en Vietnam-, con un Partido Comunista conductor de la Revolución, con un proyecto socialista en marcha y en progreso. Ambas cosas, al unísono y por igual, será impedido a toda costa, porque significaría, para el imperio, una victoria que se empeñan en liquidar hace ya 60 años. Y lo continuarán, porque está en el ADN de ese sistema de dominación y es una exigencia geopolítica imperial.
Toda propuesta, pues, que esté dirigida o contribuya a debilitar la unidad política cubana, el papel político rector del Partido, o la arquitectura económica y política del estado socialista, o su concepción propia de la democracia, o a debilitar sus instituciones, si no nace de un objetivo frío y calculador enemigo, que los hay, si no se origina en el desconocimiento, la falta de profundidad analítica de sus consecuencias políticas y económicas, quizás provenga, en última instancia, de una confianza extemporánea y ya anacrónica en los instrumentos del capitalismo. Y no creo que sea anacrónica la advertencia guevariana y fidelista.
¿Significa lo anterior que quien esto escribe es tozudamente, dogmáticamente, contrario a la existencia del mercado y la propiedad privada en Cuba? ¿Que no apoya lo acordado en los Lineamientos o en la Conceptualización? ¿Que se opone a ese punto de la nueva Constitución sobre la existencia de la variedad de sistemas de propiedad que propone para este momento de la Revolución? No.  No soy militante, sino un simple trabajador informático, ocupado con sus pequeñas y modestas armas en contribuir a los destinos del país. Apoyo todo lo anterior, no por disciplina, no por ganar favores ni méritos, entre otras razones éticas fundamentales, porque no tengo de dónde obtenerlos, ni quien me los otorgue, a cambio de mis ideas, incluso si ese fuera mi objetivo.
Pudiendo escribir para medios que pagan sus 30 monedas a cambio de cualquier texto así sea ligeramente hipercrítico, sesgado o descontextualizado sobre Cuba, mi opción es no hacerlo, según mi convicción de que la patria es ara y no pedestal, y que la prostitución de la inteligencia es la más nefandas de las traiciones que se pueda cometer contra la propia dignidad y la decencia humanas. 
Apoyo esos aspectos de la nueva realidad cubana por la certidumbre de que el actual estado de la correlación de fuerzas mundial hará que todo intento de transición hacia el socialismo sea el más largo y tortuoso camino imprevisible y cada vez más preñado de obstáculos para su despegue económico y su fortalecimiento hegemónico espiritual. También por la certidumbre histórica de que las experiencias socialistas intentadas en el mundo periférico y subdesarrollado nos deja la amarga lección de que hay que bogar una larga transición en que hay que conservar los sueños más ambiciosos para cuando esta humanidad ya no pueda más y eche a andar. Pero también apoyado en ciertas convicciones que el conocimiento y las lecciones de nuestros mayores y su sacrificio nos aporta.
Estoy convencido que el desafío mayor del proyecto socialista es cultural. Afirmarlo no excluye la importancia de lo económico. Al contrario, íntimamente lo incluye y es comprensible para quien no padezca una concepción estrecha de la cultura y la economía. Cultural es la necesidad de formar al hombre en un nuevo imaginario, como fruto de un cambio civilizatorio. El que ahora lo veamos tan lejos que lo creamos rayano en lo imposible, no justifica que lo olvidemos. Al avanzar, si se deja de ver el horizonte deseado, perdemos la orientación de la senda, y podemos llegar al punto de donde partimos o más atrás, en vez de arribar a la meta y descubrir así los nuevos horizontes.
La transformación sustancial y profunda del comportamiento humano que necesita el socialismo, no se verifica de modo inmediato, gracias a una profunda revolución económica y social, sino que es un proceso muy extenso y altamente complejo. Nuestra historia revolucionaria dio, y da de sí, muchos seres humanos cuyos pasos en la vida han mostrado una tendencia al mejoramiento humano, vislumbrándose en ellos ese ser distinto, como el resultado de un conjunto de vectores revolucionarios que propiciaron la formación de una directriz hacia un ser humano socialista y solidario. Pero la guerra multi aspectual  imperialista tuvo y tiene como principal objetivo impedir que ese vector NO se defina como predominante y en ascenso. Y lo ha conseguido en alguna medida. Negarlo es cerrar los ojos. Lo ha logrado no sólo en Cuba, sino en extensas regiones del mundo, porque su cultura es la hegemónica en el imaginario mundial. Y donde no ha podido con la letra, lo hace con el fuego. La base de ese predominio es el imperio de las relaciones capitalistas de la producción de los recursos que el hombre necesita para simplemente vivir, sostenido en la guerra de clases internacional y en la explotación de la mayoría de las naciones del planeta. Llegado a este punto, y por el conjunto de razones imposibles de apuntar aquí, Cuba debe, aunque siempre ha sido el camino de las  revoluciones, intentar avanzar por una senda semejante al estrecho desfiladero de Escila y Caribdis, los dos monstruos marinos mitológicos que acechaban a cada lado del camino al caminante atrevido, de manera tal que, evitando a uno, se corría el peligro de caer en las fauces del otro.
A un lado del camino, Escila: la comprensión de que el enemigo juega su carta a la indefensión económica y nos niega el agua, el pan y la sal para que la economía estatal socialista y el socialismo se revelen como incapaz e inferior al sistema económico del Capitalen las condiciones que ellos le han impuesto intentarlo. Lo subrayado es algo que olvidamos nosotros mismos, o nos invitan a olvidar, tan flaca es la memoriaUno de los momentos más tristes del raciocinio normal y corriente, que es el propio de quien esto escribe, si el pensamiento conceptual pudiera padecer de la tristeza, es cuando se oye o lee a un connacional nuestro al que se le supone alguna lucidez o aspiración revolucionaria, repetir lo que la cultura capitalista ha sembrado y propiciado con éxito, que la economía estatal socialista y la propiedad social son fallidas por sí mismas, con abstracción de las condiciones que les ha impuesto el dominio imperial de la economía mundial durante este más de medio siglo, midiéndola solo en el aspecto material y de cotas de consumo que ni aún todos los miembros de esas sociedades pueden satisfacer, y desconociendo cuánto tiene que cambiar el ser humano para que el interés social por el otro y lo común sea igual o mayor que el interés individual. Pero dejando a un lado también, y esto es lo más grave, cuánto hace el poder del Capital para que esa evolución sea imposible.
Del otro lado del desfiladero, Caribdis, un complejo infernal: el mercado, la propiedad privada, la relación entre economía y política, un país al que le robaron su normal desarrollo en la infancia de su historia la colonia y la neo colonia, y el dominio férreo de las relaciones capitalistas vigentes en el 99.9% del escenario mundial.
En este punto debo hacer algunas breves consideraciones acerca de estos últimos conceptos. Porque se tiende a la fácil refutación, en la ligereza y levedad de la reflexión de los medios digitales y la brevedad a ultranza que afirma sin argumentar, que pontifica sin pensar. Y porque el juego falso de la legitimación política a través del voto en los modelos de democracias que nos exigen importar, se basa en la esperanza de que el ser que llaman a decidir, lo haga por impulsión momentánea, por obediencia a los instintos y necesidades primarias inmediatas, sin reflexión en las consecuencias mediatas, y si es posible, guiado por la ignorancia y la propaganda, y las medias verdades sin análisis crítico. Y para lograrlo cuentan con el dominio mediático y el cansancio que provoca la búsqueda de alternativas sistemáticamente boicoteadas y agredidas.
Se observa que aquellas corrientes de opinión que más enfatizan el criterio de que a la propiedad privada, la acumulación de riqueza y las relaciones de mercado no se le deben imponer límites, se refieren con insistencia a los mecanismos “equilibrantes” del fisco y la redistribución  de la riqueza y recursos, como las panaceas solucionadoras de cualquier deformación grave del proyecto socialista que pueda sobrevenir. Como si en algún lugar, por ejemplo, de nuestro SUR el “derrame” de la riqueza generada por sus sistemas basados en la propiedad privada, resolviera los graves problemas de sus mayorías.  Aquí lo primero que se debe apuntar es que la búsqueda de la riqueza por la riqueza ya tiene al planeta a punto de no servir como hogar de la humanidad, o en camino de ello. Lo otro es que el capitalismo cada vez derrama menos y acumula más. ¿Habrá que mencionar las cifras que lo prueban?
Atenerse a la confianza de que los mecanismos tecnocráticos van a frenar la influencia política de la propiedad privada, resulta un sueño desmentido por los hechos, tan iluso como que el “derrame” es posible. Al capitalista le agrada que se hable mucho más de soluciones técnicas, de repartos y equilibrios, de control y regulación fiscal, porque eso no toca lo que en verdad le interesa conservar. Eso significa: esto debe seguir existiendo, no tiene alternativa, y allí están los remedios si algo se sale de cauce. Pero es que se sigue saliendo de cauce, pese a todo. Por eso las soluciones tecno económicas han formado parte  de una tendencia que ha predominado desde el ya viejo debate sobre el funcionamiento del capitalismo cuando sólo o principalmente se ha centrado en aspectos económicoshaciendo caso omiso, en algunos autores muy conscientemente, de las consecuencias políticas. Algo muy característico del pensamiento económico y político neoliberal. Algunos economistas cubanos que desde allende nuestras costas pretenden aportar consejos y soluciones a Cuba, permanecen cerrados todavía hoy  en los límites de esa corriente, sea por convicción, sea por conveniencia. También, algunas propuestas de gente sencilla que se leen en las redes. Lo que Cuba no debe dejar de hacer, hoy que asume la propiedad privada, es conocer y examinar profundamente las consecuencias de ese olvido y sus fundamentos. Estoy completamente seguro que nuestras mejores inteligencias en el seno del Partido y del Gobierno y de la Academia, no lo desconocen. Cuando se tiene que aceptar la existencia de la propiedad privada y las relaciones de mercado debe existir una estrategia de carácter mucho más político que económico para resolver las contradicciones que sobrevienen.
Una mala, o intencionalmente mala lectura del estas notas, puede concluir que este comentarista se opone a la propiedad privada en Cuba y al mercado. No me opongo, porque la asumí como decisión colectiva, y la evaluación de las condiciones del mundo actual, aunque ciertamente en lo personal aspiraría a que no hubiera sido nunca necesario. Sólo advierto la tendencia en ciertos opinantes, algunos de ellos con títulos y estudios, gente acostumbrada a la lectura y la reflexión, que insisten en las bondades de la redistribución y los impuestos, en el ahorro e inversiones de propietarios privados exitosos, con un entusiasmo racional irrefrenable por esos mecanismos que, al decir de Fidel, ya han demostrado que no sirven para los propósitos de una sociedad diferente a la capitalista. Un entusiasmo eufórico sin prevención da lugar al error de la temeridad y el destino de tantos años de lucha y resistencia. Como dijo un artista, sería muy jodido que nosotros mismos echáramos a perder esto.
Y hay una relación visible entre ese entusiasmo económico y sus algunas propuestas políticas.
Un ejemplo reciente que opino pertenece a esta corriente de pensamiento en el debate respecto al futuro del socialismo cubano, es el criterio, y en este caso es  de un economista!, según el cual el gobierno debe tener en cuenta y propiciar incluso toda la variedad de intereses políticos que puedan existir al interior de nuestra sociedad. Léase despacio, estimado lector. ¿Variedad de intereses políticos? ¿Incluso los intereses políticos de una propiedad privada en ascenso que pugne por tener influencia, voz y voto en el parlamento y los órganos de gobierno? Recordemos sólo dos de los “intereses políticos” que se han manifestado en el pasado reciente, para que se valore en su justa medida la envergadura de las consecuencias de esa propuesta y cómo todo este modo de pensar funciona en sistema:
  • Forma parte de emergentes intereses políticos la implementación del pluripartidismo, la separación de poderes.
  • Forma parte de ciertos intereses políticos el estrechamiento o debilitamiento del Estado, incluso el abandono del Partido Comunista de su función política rectora.
Me pregunto si – no el socialismo – sino cualquier otro proyecto que se pretenda  diferente al capitalismo, podría aspirar a serlo, aceptando el ascenso de intereses políticos propios de aquello de lo cual se quiere diferenciar.
El socialismo que estamos pretendiendo, en las circunstancias actuales de Cuba, no puede jugar al pluripartidismo, a propiciar la fragmentación social que ello conlleva, de manera que unos intereses económicamente más poderosos pero minoritarios se impongan sobre los intereses de los más débiles y del común. Y eso, entre otras varias consecuencias nefastas, traería incluir cualquier interés político privado entre la diversidad social que debe impulsar y asumir el gobierno. Simplemente, mucha razón tenía el preclaro comunista Fernando Martínez Heredia: la pugna por el capitalismo de ciertas corrientes y pensadores es algo que debemos advertir cada vez con mayor claridad.
La misma corriente de opinión que afirma lo anterior, nos intenta ilustrar respecto al mercado subrayando que la idea de que la humanidad no conoce otro mecanismo de coordinación tan eficiente y flexible como el mercado. Ese elogio nos quiere prevenir con respecto a prejuicios infundados contra ese mecanismo para que no seamos tan dogmáticos. Y advierte, con razón, que no se debe confundir el mercado con el capitalismo. De acuerdo, no son lo mismo. Cierto es, pero es necesario tener en cuenta de qué hablamos, también, cuando utilizamos el término mercado.
El hijo de vecino no tiene por qué saberlo. Ciertamente, el identificar ambos conceptos mercado = capitalismo, fue lo que llevó a pensar que luego de una transición socialista exitosa, que se creyó breve, y ya eventualmente derrotado el Capital, el mercado se extinguiría por sí sólo. Esta concepción se basaba en la confusión de dos procesos diferentes: 1) el mercado como dispositivo virtual o físico donde se verifican las transacciones comerciales, las operaciones de compra-venta, que es algo existente, en esencia, desde los albores de la humanidad, ya sea en forma de trueque en especies, o mediante el “dinero sal” (de allí el término “salario”), u otros medios de cambio, hasta la aparición de la forma dinero moderna como medio de cambio. Por ello, si alguna vez la humanidad vive una forma social diferente al capitalismo, la institución mercado-espacio-compra-venta puede adquirir otra fisonomía, pero mientras haya intercambio algo existirá para su realización semejante a esa función. Eso parece eterno si es eterna la humanidad.
Pero ocurre que no debemos hablar de mercado en general sin dañar a los queremos educar o persuadir o convencer. Un lector común como el que esto escribe, pero quizás no alerta o curioso, se confunde fácilmente y comienza a defender el “mercado”, sin saber qué defiende, ni a qué se refiere. Puede llegar a creer, como aquel personaje famoso, que está halando en prosa. Porque el  Mercado también constituye el dispositivo de la reproducción capitalista. El mercado como medio de transacción no se puede eliminar administrativamente. Se intentó y fue catastrófico en las experiencias de Stalin, Ceacescu, Henver, Kim II Sun y Pol Pot. Pero como medio de la reproducción capitalista, si no de raíz, si es necesario crearle restricciones, por lo menos en una experiencia que pretenda el socialismo. La teoría del derrame de la riqueza hacia toda la sociedad no puede engañarnos. Caen también chorros de plomo.
Pero lo que interesa subrayar es: no se puede pues, intentar despejar supuestos prejuicios del proyecto socialista cubano hacia el “mercado”, sin aclarar y reflexionar sobre esos dos básicos conceptos que son inconfundibles. Repito, porque esto es esencial: ello provoca que la doxa común  defienda el “mercado”, sin saber de qué habla. Y a votarlo y fomentarlo, y defender por ejemplo, que la Constitución no proponga priorizar las formas económicas de carácter más directa y fundamentalmente social, como acaba de hacer un entendido educador en las redes, sin saber a qué conlleva y cuáles pueden ser sus consecuencias. ¿Debe ser nuestro mercado ese dispositivo de la reproducción capitalista mediante el reconocimiento de sus intereses políticos? ¿A dónde iríamos por ese camino? ¿Quizás a que la propiedad privada contribuya “por igual” al socialismo? NO se puede confundir su aporte económico, con su probable y posible constitución en un mecanismo de reproducción  del Capital, tanto económico como político.
Argumentar en la defensa de los mecanismos capitalistas que podríamos utilizar en la transición socialista que el capitalismo mostró un gran dinamismo desde sus inicios, y logró un gran avance de las fuerzas productivas sin considerar a la vez que ello supuso lodo y sangre a raudales, la expulsión violentísima de los campesinos de sus lares en la época inglesa de los cercados, y la explotación y saqueo de las civilizaciones americanas del “nuevo mundo descubierto”, y que, en gran parte, aquel celebrado “dinamismo” es el resultado de que se financió con el sudor, la sangre, el oro y la plata ajenas arrebatadas violentamente, es algo realmente propio del pensamiento neocolonizado,   y enormemente preocupante si se le escucha a un especialista, a un conocedor. ¿Qué se pretende con ese olvido? ¿Qué olvidemos a qué se debe ese “dinamismo” salvador, a que separemos ese dinamismo de sus condiciones de posibilidad? Si yo le robo al vecino, mi mérito está en mi capacidad, mi fuerza y la superioridad de mis artes para robar. Y sólo allí. Más, sobre todo, cuando mi dinamismo histórico ha continuado sostenido en el robo, el pillaje y el saqueo.
La utilización del mercado y la propiedad privada por el proyecto socialista, ciertamente, implica no sólo el uso obvio de los espacios de intercambio, sino también hacerlo de manera que NO sea el dispositivo de la reproducción capitalista. El aporte del análisis marxista indica que  el sistema capitalista comienza a regir en su esplendor, es decir, utiliza el mercado, que le antecede, para sus fines de ampliación y reproducción, cuando existen relaciones salariales generalizadas y propiedad privada de los grandes medios de producción. Porque a partir de allí se condiciona la realización de su esencia económica que es la extracción de la plusvalía y la maximización del beneficio impulsado por la competencia y la conversión del dinero en capital.
Los que con esos olvidos, ensalzan el dinamismo y la flexibilidad del mercado y la propiedad privada, y a la vez afirman que las experiencias económicas socialistas han fracasado, ocultan que las dificultades socialistas en gran parte se deben a la existencia misma del capitalismo mundial y su actividad expoliadora. Así como que ese dinamismo no es un don divino sino el resultado de un despojo.