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martes, 28 de abril de 2026

Banco Mundial alerta shock histórico en 2026 por energía y commodities: sus pronósticos

La interrupción del suministro en Medio Oriente impulsa el mayor shock energético desde 2022, con precios del petróleo, gas y carbón al alza y un impacto extendido sobre fertilizantes, alimentos y metales.

Oil pumping jacks in an oil field at sunset in Russia. Photographer: Andrey Rudakov/Bloomberg

Bloomberg Línea — La guerra en Medio Oriente introduce un quiebre en la trayectoria de los mercados de materias primas en 2026, con una subida proyectada del 24% en los precios de la energía y un aumento general del 16% en los commodities, en un escenario definido por interrupciones en el suministro y restricciones al comercio marítimo.

Un informe del Banco Mundial, publicado el martes, establece que “el estallido de la guerra en Medio Oriente representa un shock histórico para los mercados de productos básicos”. Para el organismo, el conflicto ha generado “la mayor pérdida de suministro de petróleo registrada” con una caída cercana a 10 millones de barriles diarios en marzo.

El ajuste en precios se articula sobre la disrupción del estrecho de Ormuz, donde los buques que atravesaban este paso “representaban cerca del 35% y el 20% del comercio marítimo mundial de petróleo crudo y productos refinados, así como el 20% del comercio de gas natural licuado”, configurando una restricción crítica para el flujo global de energía.

El escenario base incorpora una normalización progresiva, aunque con niveles elevados de precios, con el índice general de commodities que elabora el Banco Mundial registrando su primer aumento anual desde 2022.

Reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial

Del petróleo al gas

El petróleo concentra la mayor parte del ajuste, con un comportamiento que refleja la magnitud del shock de oferta. El informe señala que “el precio del petróleo Brent subió de US$72 por barril al final de febrero a US$118 por barril al cierre de marzo, el mayor aumento mensual registrado”, consolidando el punto de inflexión en el mercado energético.

Las proyecciones sitúan el Brent en US$86 por barril en 2026, frente a US$69 en 2025. “El precio del petróleo Brent se espera que se mantenga elevado en el corto plazo, mientras los volúmenes de exportación desde Medio Oriente permanecen significativamente reducidos”, dice el informe.

El balance de riesgos incorpora escenarios más extremos, en los que “el precio promedio del petróleo Brent en 2026 podría situarse entre US$95 y US$115 por barril”, en función de la duración de las disrupciones y el daño sobre la infraestructura energética.

En gas natural, el ajuste se distribuye de forma heterogénea entre regiones. En Europa, “los precios del gas natural europeo se proyectan que aumenten bruscamente un 25% en 2026”, impulsados por la caída en la oferta de GNL y la competencia por cargamentos disponibles.

En Asia, el impacto se intensifica, dado que “el referente asiático de gas natural licuado se disparó un 94% durante el mes de marzo”, reflejando la reducción de exportaciones desde el Golfo y la presión sobre los mercados spot.

El mercado estadounidense presenta una dinámica más contenida. El informe asegura que “los precios del gas natural en Estados Unidos se proyectan que aumenten de manera más moderada en 2026 y 2027”, debido a su menor exposición a los flujos internacionales.

Navio de transporte de gás

El carbón emerge como sustituto parcial en la matriz energética y el organismo “prevé que el suministro ajustado de gas sea parcialmente compensado mediante sustitución hacia el carbón”, lo que sostiene una proyección de aumento del 20% en 2026.

El conjunto del mercado energético se configura bajo una restricción de oferta que también afecta la producción de petróleo, pues se anticipa que disminuya un 1,5% en 2026, marcando una de las mayores caídas en cuatro décadas.

Las proyecciones para 2026 y 2027:

  • Carbón (Australia): US$130 y US$115
  • Petróleo Brent: US$86 y US$70
  • Gas natural (Europa): US$15 y US$12
  • Gas natural (EE.UU.): US$3,8 y US$4,0
  • GNL (Japón): US$16 y US$13

El impacto de los fertilizantes

El impacto en agricultura se concentra en los fertilizantes, cuya dinámica responde directamente al encarecimiento de la energía. El informe indica que “el índice de fertilizantes del Grupo Banco Mundial se proyecta que aumente un 31% en 2026”, con disrupciones en exportaciones y aumento de costos de insumos.

La urea lidera este movimiento, con una subida del 60% en el precio, que depende en gran medida del gas natural, evidenciando la transmisión directa desde el mercado energético hacia los costos agrícolas.

La presión sobre fertilizantes contrasta con una evolución más moderada en alimentos, ya que el Banco Mundial calcula que “el índice de precios de alimentos se proyecta que aumente alrededor de un 2% en 2026”, apoyado en una oferta global de granos que se mantiene amplia.

Soja cosechada permanece en un camión de granos en el condado de Woodruff, Arkansas, EE.UU.

Dentro de este segmento, los aceites vegetales muestran mayor sensibilidad, dado que “los precios del aceite de palma y del aceite de soja se proyecta que aumenten ambos un 8% en 2026”, en línea con la mayor demanda vinculada a biocombustibles.

El índice agrícola agregado presenta una caída de 6%, debido principalmente a la corrección en bebidas tras shocks previos.

La relación entre fertilizantes y seguridad alimentaria se mantiene condicionada por el acceso. Para el Banco Mundial, “la asequibilidad de los fertilizantes se espera que se deteriore hasta los peores niveles desde 2022”, afectando márgenes agrícolas y decisiones de siembra.

El informe incorpora además un riesgo sobre la oferta futura de alimentos, donde “precios más altos de fertilizantes podrían resultar en menores rendimientos de cultivos en algunas regiones”, lo que introduce presión adicional en el mediano plazo.

Las proyecciones para 2026 y 2027:

  • Cacao (kg): US$3,80 y US$4,20
  • Café arábica (kg): US$7,25 y US$7,00
  • Café robusta (kg): US$4,00 y US$3,90
  • Té (kg): US$2,85 y US$3,00
  • Aceite de soja (toneladas métricas): US$1.233 y US$1.236
  • Soja (toneladas métricas): US$441 y US$446

Los precios de metales y metales preciosos

El mercado de metales industriales registra un aumento sostenido en precios, impulsado por restricciones de oferta y demanda estructural. El informe establece que “el índice de precios de metales y minerales se proyecta que aumente un 17% en 2026”, alcanzando niveles récord en varios componentes.

Trays of silver coins and gold bars at the Polish mint, also known as Mennica Polska SA, in Warsaw, Poland, on Thursday, Feb. 12, 2026. Poland’s central bank, the world’s biggest reported buyer of gold, is boosting purchases by another 150 tons as it braces for more of the geopolitical instability that has driven prices to record highs. Photographer: Damian Lemanski/Bloomberg

Entre los principales metales, “los precios del aluminio, el cobre y el estaño se proyecta que alcancen máximos históricos en 2026”, con niveles de US$3.200, US$12.000 y US$41.000 por tonelada, respectivamente.

El comportamiento responde a limitaciones en la capacidad productiva, dado que “la capacidad de producción de metales básicos es inflexible en el corto plazo”, lo que restringe la respuesta de la oferta ante incrementos en la demanda. “El consumo de metales básicos se mantiene estructuralmente fuerte, impulsado por la energía renovable, la electrificación y los centros de datos”, dice el informe.

En metales preciosos, la dinámica se intensifica bajo condiciones de incertidumbre, pues “los precios promedio de los metales preciosos se proyecta que aumenten un 42% en 2026”, alcanzando máximos históricos en términos anuales.

La demanda de inversión se sostiene en el entorno, pues la “incertidumbre geopolítica probablemente proporcione un apoyo continuo a la demanda de inversión en metales preciosos”.

Los niveles proyectados reflejan una desviación significativa respecto a promedios históricos. “Los precios del oro y la plata este año se proyecta que estén cerca de cuatro veces sus promedios de 2015 a 2019”, mientras que el platino se sitúa en torno al doble de ese nivel.

Las proyecciones para 2026 y 2027:

  • Aluminio: US$3.200 y US$3.000
  • Cobre: US$12.000 y US$11.000
  • Mineral de hierro: US$97 y US$95
  • Plomo: US$1.950 y US$1.950
  • Níquel: US$17.000 y US$17.500
  • Estaño: US$41.000 y US$37.000
  • Zinc: US$3.000 y US$2.750

Metales preciosos

  • Oro: US$4.700 y US$4.300
  • Plata: US$70 y US$65
  • Platino: US$1.950 y US$1.700
Barras de cobre en un distribuidor mayorista de metales en Mumbai, India, el sábado 27 de abril de 2024.

Banco Mundial espera más inflación

El impacto del shock se extiende a inflación y crecimiento, particularmente en economías emergentes. El informe señala que “el aumento de los precios de la energía este año está destinado a desacelerar el crecimiento en las economías de mercados emergentes y en desarrollo”, en un contexto de presión sobre costos y demanda.

En inflación, el escenario base incorpora un aumento y las autoridades esperan que “la tasa de inflación promedio en las economías en desarrollo alcanzará el 5,1% en 2026”, con riesgos al alza en función de la evolución del conflicto. 

El canal de transmisión entre commodities se mantiene activo, ya que “un aumento del 10% en el precio del petróleo contribuye a que los precios del gas natural alcancen alrededor del 7% y los de los fertilizantes superen el 5%”, reforzando la interconexión entre mercados.

La trayectoria futura de precios depende de la normalización logística. Los desafíos permanecen y el Banco Mundial advierte que “los riesgos para las proyecciones de precios de los productos básicos están claramente inclinados hacia precios más altos”.


domingo, 8 de marzo de 2026

Cómo América Latina puede romper la paradoja de la innovación e impulsar el crecimiento. Comentario HHC


Por William Maloney04 de febrero de 2026, Banco mundial



Tras décadas de compromiso con América Latina y el Caribe (ALC), somos testigos del éxito de la región de romper viejos patrones de inestabilidad económica, al tiempo que se hizo evidente la convergencia hacia un conjunto amplio de principios macroeconómicos compartidos.

Y, sin embargo, la frustración en la región va en aumento. El crecimiento promedio, estancado cerca del 2,5%, es el más bajo de cualquier región y demasiado débil para crear empleos de calidad o avanzar en el progreso social. Incluso Chile, citado a menudo como modelo de reformas favorables al mercado, ha experimentado poco crecimiento de la productividad en más de una década. En este contexto, no es de extrañar que estemos viendo un renovado interés por las políticas industriales.

Pensamiento de vanguardia sobre la productividad

Este persistente rompecabezas de bajo crecimiento inspiró al Banco Mundial a lanzar el Proyecto de Productividad (inglés). Su objetivo es convertir el pensamiento de vanguardia sobre la productividad en evidencia que pueda ser utilizada por los responsables de las políticas en los países en desarrollo. A lo largo de 10 años, la serie ha explorado qué impulsa la productividad, cómo surgen la innovación y el emprendimiento, dónde la agricultura y los servicios aún tienen un potencial sin explotar, cómo el espacio y las ciudades moldean el crecimiento y por qué el financiamiento de riesgo sigue siendo escaso.

A través de estos temas existe un mensaje común sobre la centralidad de la adopción tecnológica y la destrucción creativa para el crecimiento, ideas ahora destacadas por el Premio Nobel de Economía 2025, otorgado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt por su investigación pionera en la mecánica del crecimiento económico impulsado por la innovación.

El Proyecto de Productividad enmarca esta discusión en torno a dos elementos. Primero, la construcción de entornos propicios favorables al mercado. Segundo, asegurar que esos entornos estén poblados por emprendedores capaces, respaldados por instituciones que fomenten la innovación.

Estos dos elementos y sus interacciones son clave para explicar por qué los resultados de crecimiento pueden diferir tanto entre países similares o, sorprendentemente, dentro de sectores idénticos: Japón y Estados Unidos aprovecharon el cobre para la industrialización; Chile no pudo. Noruega utilizó los ingresos del petróleo y el gas para impulsar y diversificar el crecimiento; Brasil ha tenido menos éxito. Corea y México comenzaron a ensamblar productos electrónicos aproximadamente al mismo tiempo, pero solo uno ha inventado un teléfono celular líder a nivel mundial. Estos casos sugieren que, en lugar de intentar elegir “sectores de alto crecimiento” la política debería centrarse en cómo producen los países, más que en qué producen.

La paradoja de la innovación

Como ejemplo de este "cómo", Peter Howitt sostiene que la capacidad de una nación para adaptar las tecnologías existentes a su propio contexto, y luego desarrollar otras nuevas, determina en última instancia si cae en un "club" de bajo o alto crecimiento. A América Latina le sigue resultando difícil hacerlo. Esto tiene profundas raíces históricas del tipo que Peter Howitt discute y que Joel Mokyr ha explorado en detalle para Europa.

Como argumentamos mis coautores y yo en un informe reciente, Recuperar el siglo perdido de crecimiento: Hacia economías de aprendizaje en América Latina y el Caribe, durante la segunda revolución industrial, naciones pares adoptaron las nuevas tecnologías emergentes y despegaron, mientras que ALC se deslizó hacia un club de bajo crecimiento marcado por una diversificación limitada y la dependencia.

Esta trayectoria de oportunidades perdidas, igual que la de muchos otros países en desarrollo, da lugar a lo que el Proyecto llama la "paradoja de la innovación". A pesar de que los retornos potenciales de la innovación a menudo superan el 50%, y del potencial de unirse al club de alto crecimiento, las empresas y los gobiernos invierten muy poco en educación, capital de conocimiento, capacidades de gestión, I+D y nuevos productos; insuficiente incluso para mantener dinámicos los sectores tradicionales, y mucho menos para construir otros nuevos.

Una persistente falta de inversión

¿Por qué persiste esta falta de inversión? Parte de la explicación surge de deficiencias en el primer elemento del crecimiento: climas de negocios débiles que reducen la rentabilidad de la innovación y dificultan la gestión de riesgos, tales como mercados financieros poco profundos, competencia débil, infraestructura deficiente, incertidumbre macroeconómica y habilidades limitadas de los trabajadores. Howitt y Aghion argumentan que las restricciones financieras pueden asfixiar la inversión necesaria para adoptar tecnologías.

La reciente desaceleración de China sugiere que incluso un vasto gasto estatal en innovación no puede superar los desafíos del clima de negocios. Incluso en Europa, el informe sobre la competitividad europea redactado por Mario Draghi considera que la innovación europea se ve atenuada por una regulación excesiva y mal diseñada.

Pero, por crítica que siga siendo la reforma del entorno propicio, no es suficiente y necesita el segundo elemento: emprendedores y profesionales técnicos capaces de detectar oportunidades, gestionar riesgos y organizar empresas para crear valor, e instituciones de innovación que los apoyen.

Por ejemplo, una mayor competencia no estimula automáticamente la innovación. Aghion señala que una competencia más fuerte aumenta la innovación solo en empresas cercanas a la frontera gerencial y tecnológica. ALC también se queda atrás aquí. La evidencia del aumento de las importaciones chinas en Chile y Colombia sugiere que ALC tiene muchas menos de estas empresas de frontera (alrededor de una quinta parte de la proporción en el Reino Unido o Francia), lo que implica un "impulso" de crecimiento por la competencia mucho menor. La mejora del entorno propicio y la creación de capacidades deben avanzar en conjunto.

Por qué la fortuna favorece a los preparados

América Latina y el Caribe puede hacer más para aprovechar las oportunidades o enfrentar los desafíos que presenta la innovación tecnológica del siglo XXI. Puede seguir los éxitos de Noruega o Corea, países que mejoraron sus climas de negocios mientras desarrollaban las capacidades e instituciones necesarias. Para parafrasear a Pasteur: la fortuna favorece a los preparados.

El Proyecto de Productividad sigue siendo una herramienta útil para construir esa preparación, al llevar ideas de vanguardia, como las celebradas por el Nobel de Economía 2025, a los debates de política pública y ayudar a ALC y a otros países en desarrollo a trazar caminos más dinámicos hacia el futuro.

Comentario HHC: En Cuba debemos mirarnos en este espejo y actuar en correspondencia. 

Al parecer la introducción constante de los resultados de la ciencia y la tecnología en todos los ámbitos de la vida económica – social y planificar- gestionar la misma constantemente es la vía para alcanzar altas cotas de productividad y con esto el desarrollo sostenido.

El Nóbel de Economía Paul Krugman (capitalista y keynesiano) que es el economista más influyente en el mundo en la actualidad, ha dicho “... el crecimiento de la productividad, es el motor que impulsa la mejora del nivel de vida “

Sin embargo, hace casi cien años V.I.Lenin nos decía: “El factor más importante, el decisivo para el triunfo del nuevo régimen social es, en última instancia, la productividad” 

Y más recientemente en nuestro país: “El único camino mediante el cual se puede ir elevando el estándar de vida es por el camino de ir elevando la producción. Y el camino para ir elevando la producción es elevar la productividad del trabajo. Y la productividad se eleva con técnica y organización”. Fidel Castro Ruz.

Casi todo esta dicho , pero poco se ha ejecutado en nuestro país.

jueves, 26 de diciembre de 2024

Banco Mundial revisa al alza sus previsiones de crecimiento para China. Comentario HHC

Jueves, Diciembre 26, 2024 - 16:30



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Se espera que el PIB del gigante asiático crecerá en 2024 un 4,9%, una décima más de lo estimado el pasado mes de junio, mientras que confía en que la expansión de la economía china en 2025 será del 4,5%, frente al 4,1% proyectado con anterioridad.

La economía de China crecerá este año y el siguiente algo más de lo previsto en junio por el Banco Mundial, que ha advertido este jueves del impacto en el desempeño de la segunda mayor economía mundial de una demanda interna moderada y la prologada desaceleración del sector inmobiliario, que Pekín busca paliar con el despliegue de medidas de estímulo destinadas a equilibrar el apoyo a corto plazo a la demanda interna con objetivos de estabilidad financiera a más largo plazo.

De este modo, la institución 'gemela' del Fondo Monetario Internacional (FMI) ahora espera que el PIB de China crecerá en 2024 un 4,9%, una décima más de lo estimado el pasado mes de junio, mientras que confía en que la expansión de la economía china en 2025 será del 4,5%, frente al 4,1% proyectado con anterioridad.

De tal modo, si bien se espera que las recientes medidas de flexibilización de políticas brinden un apoyo moderado a la economía, el Banco Mundial avisa de que la confianza moderada de los hogares y las empresas, junto con los vientos en contra en el sector inmobiliario, seguirán pesando sobre el crecimiento en 2025 de China, que seguirá afectada por limitaciones estructurales como el bajo consumo, los altos niveles de deuda de promotores inmobiliarios y gobiernos locales, así como el envejecimiento de la población.

"Es importante equilibrar el apoyo de corto plazo al crecimiento con reformas estructurales de largo plazo", ha aconsejado Mara Warwick, directora del Banco Mundial para China, Mongolia y Corea del Sur, para quien resulta esencial abordar los desafíos en el sector inmobiliario, reforzar las redes de protección social y mejorar las finanzas de los gobiernos locales "para destrabar una recuperación sostenida".

En su análisis, la institución expone que la economía de China enfrenta riesgos internos como una desaceleración más persistente del sector inmobiliario que podría debilitar aún más la inversión y los ingresos de los gobiernos locales, así como un mayor debilitamiento de las condiciones del mercado laboral, lo que podría reducir el consumo.

A nivel mundial, las mayores incertidumbres en torno al comercio plantean riesgos para las exportaciones de China.

Por el lado positivo, apunta que un gasto fiscal mayor al esperado y medidas de política más decisivas para estabilizar el sector inmobiliario, tras las recientes orientaciones de las autoridades, podrían elevar el pronóstico de crecimiento por encima de la proyección de referencia actual.

Asimismo, subraya la importancia de mejorar la movilidad económica en China para ayudar a superar las brechas entre zonas rurales y urbanas, reducir la desigualdad de ingresos y generar un mayor consumo interno, un pilar clave para reequilibrar la economía hacia un crecimiento más sostenible impulsado por la demanda interna.

En este sentido, si bien el tamaño de la clase media china se ha expandido significativamente desde la década de 2010, alcanzando el 32% de la población en 2021, las estimaciones del Banco Mundial sugieren que aproximadamente el 55% de la población del país sigue siendo económicamente insegura.

Comentario HHC: Muy bien por China.  Adicionalmente puedo decir que el Coeficiente GINI de China en el 2023 fue de 0.46 y para el 2024 se pronostica en 0.37, esto significa que va disminuyendo la desigualdad. 

De Cuba es secreto el Coeficiente Gini, y el de Palma, porque ninguna institución oficial lo publica, y ningún dirigente lo menciona,  la última vez que se hizo fue en 1985 -1989 y era de 0.22 -0.25, y hoy se estima, por diferentes especialistas que este entre 0.46 a 0.48., con tendencia al crecimiento. 

Lo que no se entiende es que Cuba no tenga una relación comercial mas amplia con China , así en el 2023 el PIB de Cuba a precios corrientes representaba el 0.0041 % del de China, es decir casi nada. Algunos mencionan que " cansamos" a China con nuestra lentitud, otros que no cumplimos con los compromisos económicos y financieros, y otros, que no quieren buscarse " problemas " con los EEUU, y por el Bloqueo no representamos una plaza importante, económicamente hablando. Al parecer es de todo un poco, y China con una economía de mercado y nosotros persistiendo en el centralismo de la economía, cuando debiéramos descentralizar casi todo en economía, y al mismo tiempo fortalecer el poder político, para aspirar a integrarnos. 

Las visitas del Primer Ministro a China,  y la intención de integrarnos en la Ruta de la seda, etc, no han dado resultados, solo en la rama de biotecnología y parte de la industria tabacalera. Por lo que es un reto nuestro. Cuba necesita de China y no a la inversa, y compartimos ideales políticos en lo fundamental, aunque se difiera en el modo de hacer.  Algo parecido nos pasa con VietNam.  

Quizás no debemos aspirar al estatus de nación más favorecida con EEUU, como lograron China y VietNam, a pesar de que en este último país murieron unos 64 000 estadunidense y casi 2 millones de vietnamitas. Se sabe que Clinton estaba presionado por la búsqueda de los restos de combatientes norteamericanos, y esto influyó en parte, pero la Do Moi  empezó antes, en 1986.  

¿ ¿Cuál es el plan de nuestro país para  detener y solucionar la guerra económica a que nos tiene sometido EEUU ? . Los invito a leer los discursos de Fidel en el primer periodo especial, el pragmatismo del Comandante en Jefe, de cómo hablaba de " salvar las conquistas del Socialismo", pero al mismo tiempo de introducir elementos del capitalismo, etc. para subsistir y empezar a crecer, algo que ocurrió en 1993 -1997, donde nuestro principal aliado económico era Canadá.  

Los protagonistas de esa época, muchos estan vivos, oigamoslos.  

Un país con economía abierta y bloqueo recrudecido, tiene mayores razones para descentralizar todo, ya que somos vulnerables a las medidas que impone EEUU. Las MiPymes nos dieron una "probadita" con garantizar el 40 % del comercio minorista en poco tiempo, de ellas ¿cuántas eran estatales?. 

lunes, 14 de agosto de 2023

Rusia deja atrás a Alemania y está cerca de superar a Japón del 4º sitial geoeconómico: Banco Mundial

9 agosto, 2023

Bajo la Lupa 09.08.23


Mucho se está definiendo en la singularidad de Ucrania y sus metástasis multidimensionales (https://amzn.to/3Ytts4v): desde la doble crisis geoenergética/alimentaria que imprime su dinámica al PIB global, hasta la desdolarización del orden multipolar. Mas allá de la guerra de propaganda de EU/OTAN/Unión Europea contra el G-2 de Rusia/China, en la era de la posverdad confesa en Múnich (https://bit.ly/43ZtuSO), un barómetro de la realidad lo constituye el reciente PIB global del Banco Mundial (BM) –controlado por EU–, medido por el poder adquisitivo, que refleja la dinámica de las tendencias al epílogo de la guerra en Ucrania prácticamente derrotada y al borde de la balcanización. Según datos de 2022 recién publicados por el BM (https://bit.ly/441NDr6): ¡Rusia (5.33 billones de dólares) desplazó del quinto sitial a Alemania (5.31 billones de dólares)!

La multisancionada Rusia por Occidente deja atrás a Alemania y a otros cuatro miembros del G-7 –noveno lugar Francia (3.77 billones de dólares); el décimo Gran Bretaña (3.65 billones de dólares); el duodécimo Italia (3.05 billones de dólares) y el decimoquinto Canadá (2.27 billones de dólares)–, ya no se diga la pugnaz España (2.18 billones de dólares, decimosexto lugar).

Rusia se encuentra a un tris de alcanzar al cuarto sitial Japón (5.7 billones de dólares), pero todavía lejos del tercer sitial India (11.87 billones), del segundo sitial EU (25.46 billones) y del primer sitial China (30.33 billones).

En los 10 primeros lugares vienen cuatro países del BRICS: China (primer lugar); India (tercero); Rusia (quinto) y Brasil (octavo). En el seno del G-7 vienen entre los 10 primeros: EU (segundo lugar), Japón (cuarto), Alemania (sexto), Francia (noveno) y Gran Bretaña ­(décimo).

Se desprende que en los 10 primeros sitiales, las principales geoeconomías del BRICS (51.36 billones de dólares) rebasan a las del G-7 (44 billones).

Al corte de caja de hoy, existen dos superpotencias geoeconómicas: China, primer lugar, y EU, segundo, mientras se nota el declive de los otros seis países del G-7, no se diga de la pugnaz España.

La brecha entre China y EU es todavía más profunda si se considera en forma holística lo que he bautizado el “circuito étnico-chino (https://bit.ly/3DLQHwP)” de cinco entidades: 1) China (30.33 billones de dólares); 2) Hong Kong (507 mil 244 millones); 3) Macao (38 mil 473 millones; 4) Taiwán (1.14 billones: dato de 2019 de la CIA y que omite el BM), y 5) Singapur (719 mil 84 millones). En su totalidad, las cinco entidades del circuito étnico chino,que incluye a China, arroja 32.73 billones de dólares.

Uno de los magnos ideólogos del BRICS, el ruso-ucranio Sergei Glazyev, ministro de Integración y Macroeconomía de la Comisión Económica de la Unión Económica Euroasiática –citado por el connotado geopolítico brasileño Pepe Escobar (https://bit.ly/3DPzD9e)–, confirmó que se analiza una “unidad contable digital del BRICS a prueba de sanciones que se basa doblemente en las divisas nacionales y en una canasta de materias primas”. Mas allá de las especulativas criptodivisasdesreguladas de la Deep Web, Glazyev, vigoroso defensor del “ciberrublo(https://bit.ly/3YtDRgz)”, afirma que es factible crear un sistema de pagos fuera del omnipotente SWIFT, dominado unilateralmente por EU (https://bit.ly/441QQHa), mediante una red de divisas estatales (¡megasic!) digitales con el fin de rastrear las transacciones blockchain y prevenir el indeseable uso de fondos especulativos. A mi juicio, el punto de inflexión del ranking del BM lo constituye Rusia, hoy quinta geoeconomía global que rebasó por más de 17 mil millones de dólares a Alemania, la principal geoeconomía de la Unión Europea. Rusia (quinto lugar) se encuentra muy cerca del cuarto lugar de Japón: a poco más de 375 mil millones.

Si prosiguen las tendencias y la dinámica geoenergética y alimentaria de las secuelas pos-Ucrania, es altamente probable que Rusia desplace a Japón entre uno y tres años. Naturalmente que los participantes de la cumbre tectónica del BRICS del 22 de agosto en Johannesburgo (Sudáfrica) llevarán consigo estos datos estratégicos de la geoeconomía.


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