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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 8 de septiembre de 2015

El Nobel de Economía Paul Krugman: "Trump tiene razón"

Publicado: 8 sep 2015 02:49 GMT


Reuters / Bobby Yip


Paul Krugman, premio Nobel de Economía, ha escrito un artículo en 'The New York Times' titulado 'Donald Trump tiene razón en economía'. El economista estadounidense considera acertadas las declaraciones del precandidato sobre "su voluntad de aumentar los impuestos a los ricos" y "sus palabras positivas sobre la atención sanitaria universal".

Si bien Paul Krugman comparte las perspectivas económicas de Donald Trump, ello no impide al premio Nobel calificar al multimillonario de "fanfarrón ignorante" con "racismo implícito" en su artículo de 'The New York Times'.

Jeb Bush, otro precandidato republicano a la presidencia, "ataca a su enemigo inesperado usando precisamente las cuestiones en las que, de hecho, Donald Trump está en lo cierto", escribe Krugman, refiriéndose a la "voluntad [de Trump] de aumentar los impuestos a los ricos" y a "sus palabras positivas sobre la atención médica universal". De esta manera, según el premio Nobel, Trump muestra una "desviación" de las ideas económicas del partido republicano que están "totalmente equivocadas".

Rodrigo Malmierca: Cuba quiere favorecer el clima para hacer negocios

Heraldo Muñoz junto al ministro Rodrigo Malmierca, el viernes en La Habana.
Heraldo Muñoz junto al ministro Rodrigo Malmierca, el viernes en La Habana.
Han pasado ocho meses desde que el 17 de diciembre de 2014, los presidentes Barack Obama y Raúl Castro decidieron restablecer las relaciones diplomáticas. A partir de entonces, Cuba se ha transformado en un foco de interés para varios países -entre ellos Chile- que buscan oportunidades de inversión. Y aunque desde esa fecha Estados Unidos ha realizado algunas acciones para destrabar el histórico bloqueo económico, el ministro de Comercio y la Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca, advierte en esta entrevista con La Tercera que el proceso recién comienza y que se necesitan muchos gestos del Presidente Barack Obama.
¿Cómo han sido estas semanas en Cuba tras la apertura de la embajada de Estados Unidos en La Habana? ¿Se puso más atractiva la isla para los negocios?
En Cuba llevamos varios años trabajando en la actualización de nuestro modelo económico e incluye una serie de cambios muy amplios en distintas esferas. Un cambio importante que aprobamos el año pasado fue lo relativo a la inversión extranjera con una nueva política: por primera vez tenemos una cartera con oportunidades de negocio. Esto abre de manera natural la oportunidad para desarrollar las relaciones de tipo comercial y económica. Por eso, la visita del canciller Heraldo Muñoz, quien vino acompañado por el presidente de la Sofofa y empresarios, importa mucho. A los empresarios debemos ponerlos en contacto. Podemos crear el ambiente favorable, pero los empresarios deben trabajar entre ellos y hacer sus negocios.
¿Pero influye también la nueva relación con Washington?
El tema de las relaciones con Estados Unidos se agregó a todos los cambios que estamos haciendo para favorecer el clima para hacer los negocios.
Siempre hubo reticencias de los inversores extranjeros para invertir en Cuba.
Claro, por el bloqueo. No existe un bloqueo tan largo como el que se le hizo a Cuba. Tan intenso, injustificado e implacable. Y siempre hubo una campaña impulsada por Estados Unidos contra Cuba. Pero de apoco la verdad saldrá. Y se sabrá que en Cuba se puede venir, como a otros lugares, a hacer negocios de manera normal. El bloqueo económico a Cuba del gobierno de Estados Unidos se mantiene y es el mayor obstáculo para que las empresas extranjeras puedan hacer negocios aquí.  Para las empresas extranjeras, ver que eso va a cambiar y comienza un proceso que nos llevará a eliminar el bloqueo, también es un incentivo.
¿Qué ha cambiado en los últimos meses?
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas es un paso en la dirección correcta, pero es solo el inicio de un largo proceso para poder normalizar las relaciones. Además del desbloqueo, necesitamos que nos devuelvan el territorio que tienen ilegalmente ocupado con la base militar en Guantánamo. Será un largo proceso para llegar a la normalización. Y no han cambiado los objetivos de cada parte: mantenemos diferencias muy profundas y se van a mantener, porque nosotros no vamos a cambiar y queremos ser como somos. Pero queremos tener una relación de respeto mutuo.
¿No hay ningún avance concreto en relación al desbloqueo?
Que yo sepa no. Restablecer las relaciones diplomáticas fue un momento importante, pero es un inicio para la verdadera normalización de las relaciones.
¿Qué gestos concretos debería tener el Presidente Obama?
El Presidente de Estados Unidos tiene prerrogativas para tomar medidas que pueden ir vaciando de contenido del bloqueo. Hay cosas que él no puede cambiar porque no son leyes.
(Tomado de La Tercera)

Hartos de la Reserva Federal

Por Joseph Stiglitz, Nobel de Economía 

NUEVA YORK – Cada año a finales de agosto, los banqueros de los bancos centrales y los financistas de todo el mundo se reúnen en Jackson Hole, Wyoming, para participar en el simposio económico de la Reserva Federal de Estados Unidos. Este año, los participantes fueron recibidos por un numeroso grupo de personas compuesto en su mayoría por jóvenes, incluidos entre ellos muchos afroamericanos e hispanoamericanos.

El grupo se hizo presente allí más para informar que para protestar. Quería que los formuladores de políticas que se reúnen en este evento sepan que las decisiones que ellos toman afectan a las personas comunes y corrientes, no solamente a los financistas que están preocupados sobre cuál es el efecto que tiene la inflación sobre el valor de sus bonos o cuál es el efecto que pudiesen tener las alzas de intereses en sus carteras de acciones. Y, las camisetas verdes que vestían estas personas llevaban impreso un mensaje señalando que para estos estadounidenses no había habido una recuperación de la economía.

Incluso ahora, siete años después de que la crisis financiera mundial provocara la Gran Recesión, el desempleo “oficial” entre los afroamericanos está en una nivel superior al 9%. De acuerdo con una definición más amplia (y más apropiada), que incluye a los empleados que trabajan a tiempo parcial que buscan trabajo a tiempo completo y a los trabajadores empleados en condiciones de precariedad laboral, la tasa de desempleo de Estados Unidos en su conjunto es del 10,3%. Pero, para los afroamericanos – especialmente para los jóvenes – la tasa es mucho más alta. Por ejemplo, para los afroamericanos que tienen entre 17 a 20 años, que se han graduado de la escuela secundaria, pero no se han inscrito en la universidad, la tasa de desempleo es superior al 50%. El “déficit de puestos de trabajo” – la diferencia entre la cantidad de personas empleadas hoy y la cantidad que debería estar empleada – es de aproximadamente unos tres millones de personas.

Con tantas personas sin trabajo, la presión a la baja de los salarios también se muestra en las estadísticas oficiales. En lo que va de este año, los salarios reales de los trabajadores que no están en puestos de supervisores cayeron en casi un 0,5%. Esto forma parte de una tendencia a largo plazo que explica por qué los ingresos de los hogares en el tramo medio de la distribución salarial son más bajos ahora en comparación con el nivel en el que estuvieron hace un cuarto de siglo.

El estancamiento salarial también ayuda a explicar por qué son objeto de burla las declaraciones de los funcionarios de la Fed sobre que la economía prácticamente ha vuelto a la normalidad. Tal vez eso sea cierto en los barrios donde viven estos funcionarios. Pero, considerando que desde que comenzó la “recuperación” estadounidense la mayor parte del incremento de los ingresos beneficia a quienes se encuentran en tramo salarial que aglutina al 1% superior, lo expresado no es cierto para la mayoría de las comunidades. Pueden dar fe de ello los jóvenes que se hicieron presentes en Jackson Hole, como representantes de un movimiento nacional denominado “Fed Up”, cuyo nombre en español se puede traducir como “Hartos de la Reserva Federal”.

Hay fuertes indicios sobre que las economías tienen un mejor desempeño cuando se tiene un mercado laboral rígido y, tal como el Fondo Monetario Internacional ha demostrado, cuando existe una menor desigualdad (y, un mercado laboral rígido, normalmente conduce a una menor desigualdad). Por supuesto, los financistas y ejecutivos de las corporaciones que pagan $1,000 para asistir a la reunión de Jackson Hole ven las cosas de manera diferente: los salarios bajos significan altas ganancias, y las tasas de interés bajas significan altos precios de las acciones.

La Reserva Federal tiene un doble mandato: promover el pleno empleo y lograr una estabilidad de precios. Ha tenido más éxito con el segundo mandato, en parte porque tuvo menos éxito con el primero. Por lo tanto, ¿por qué los formuladores de políticas pondrán en tapete de discusión un alza en las tasas de interés en la reunión de la Reserva Federal que se celebrará este mes de Septiembre?

El argumento habitual para elevar las tasas de interés es amortiguar un sobrecalentamiento de la economía en la cual las presiones inflacionarias se han elevado demasiado. Obviamente, al presente este no es el caso. De hecho, dado el estancamiento de los salarios y el dólar fuerte, la inflación está muy por debajo del objetivo del 2%, objetivo establecido por la propia Reserva Federal, sin ni siquiera tener que mencionar la tasa del 4% que ha sido la tasa recomendada por muchos economistas (entre ellos por el ex economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, Olivier Blanchard).

Los halcones que van a la caza de la inflación argumentan que el dragón de la inflación debe ser decapitado antes de que comience a despertar: si no se actúa ahora, se pagará por ello en un año o dos. Pero, en las actuales circunstancias, una inflación más alta sería buena para la economía. Esencialmente no hay riesgo de que la economía se sobrecaliente tan rápidamente que la Reserva Fed no podría llegar a intervenir a tiempo para evitar una inflación excesiva. Cualquiera fuese la tasa de desempleo con la que las presiones inflacionarias se conviertan en significativas – una interrogante clave para los formuladores de políticas – sabemos que es muchísimo menor que la tasa actual.

Si la Reserva Federal se centra de manera excesiva en la inflación, empeora la desigualdad, que a su vez empeora el desempeño económico en general. Los salarios tambalean durante las recesiones; si la Reserva Federal bajo dichas circunstancias sube las tasas de interés cada vez que se presente una señal de crecimiento de los salarios, la participación de los trabajadores disminuirá – sin llegar a recuperar lo que se perdió durante la recesión.

El argumento a favor de subir las tasas de interés no se centra en el bienestar de los trabajadores, sino en el de los financistas. La preocupación es que en un entorno de tasas de interés bajas, la “búsqueda irracional de rendimientos” avive distorsiones en el sector financiero. En una economía que funciona bien, uno habría esperado que un bajo costo del capital sea la base para un crecimiento saludable. En EE.UU., se pide que los trabajadores sacrifiquen sus formas de vida y su bienestar para proteger a financistas ricachones de las consecuencias causadas por sus propias imprudencias.

La Reserva Federal debe de manera simultánea estimular la economía y sosegar los mercados financieros. Una buena regulación significa algo más que simplemente prevenir que el sector bancario cause daño al resto de las personas (aunque la Reserva Federal no hizo un buen trabajo al respecto antes de la crisis). También significa adoptar y hacer cumplir las normas que restringen el flujo de fondos que se dirige a actividades de especulación y alentar a que el sector financiero desempeñe en nuestra economía el papel constructivo que debiese desempeñar, al proporcionar capital para establecer nuevas empresas y permitir que las empresas exitosas se expandan.

A menudo siento una gran compasión por los funcionarios de la Reserva Federal, ya que deben tomar decisiones que revisten riesgos en un ambiente de gran incertidumbre. Pero la decisión que en este momento se debe tomar no reviste riesgos. Por el contrario, no podría ser una decisión más obvia: este no es un momento para endurecer las condiciones crediticias y ralentizar la economía.

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.


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¿Quién sufrirá más las consecuencias del cambio climático?

Por Bill Gates

SEATTLE – Hace unos años, Melinda y yo visitamos a un grupo de cultivadores de arroz en Bihar (India), una de las regiones del país más propensas a padecer inundaciones. Todos ellos eran extremadamente pobres y dependían del arroz que cultivaban para alimentar y mantener a su familia. Todos los años, cuando llegaban las lluvias de los monzones, los ríos experimentaban una crecida y amenazaban con inundar sus explotaciones y arruinar sus cosechas. Aun así, estaban dispuestos a apostarlo todo a la posibilidad de que su explotación se librara. Era una apuesta que con frecuencia perdían. Con las cosechas arruinadas, huían a las ciudades en busca de chapuzas para alimentar a sus familias. Sin embargo, el año siguiente regresaban –con frecuencia más pobres que cuando se habían marchado– listos para volver a plantar.

Nuestra visita fue un poderoso recordatorio de que los agricultores más pobres del mundo viven en la cuerda floja y sin redes de seguridad. No tienen acceso a semillas mejoradas, fertilizantes, sistemas de riego y otras tecnologías beneficiosas, como los agricultores de los países ricos, y tampoco tienen aseguradas sus cosechas para protegerse contra las pérdidas. Un solo golpe de mala suerte –una sequía, una inundación o una enfermedad– es suficiente para hacerlos caer más profundamente en la pobreza y el hambre.

Ahora el cambio climático va a sumar una nueva clase de riesgo a su vida. El aumento de las temperaturas en los próximos decenios provocará importantes perturbaciones en la agricultura, en particular en las zonas tropicales. Los cultivos no crecerán por culpa de la escasez de agua o del exceso de ella. Con un clima más caluroso, las plagas prosperarán y destruirán las cosechas.

También los agricultores de países más ricos experimentarán cambios, pero cuentan con los instrumentos y los apoyos para gestionar esos riesgos. Los agricultores más pobres del mundo acuden al trabajo todos los días y en la mayoría de los casos con las manos vacías. Ésa es la razón por la que, de todas las personas que padecerán las consecuencias del cambio climático, ellos son los que probablemente sufrirán más.

Los agricultores pobres sentirán las duras consecuencias de esos cambios precisamente cuando el mundo necesitará su ayuda para alimentar a una población en aumento. Se espera que de aquí a 2050 la demanda mundial de alimentos aumente un 60 por ciento. La disminución de las cosechas pondría en jaque el sistema mundial de alimentos, aumentaría el hambre y erosionaría los enormes avances que el mundo ha logrado en el último medio siglo en su lucha contra la pobreza.

Soy optimista, en el sentido de que, si actuamos ahora, podemos evitar las peores repercusiones del cambio climático y alimentar al mundo. Hay una necesidad apremiante de que los gobiernos inviertan en nuevas innovaciones en materia de energía limpia, reduzcan espectacularmente las emisiones de gases causantes del efecto de invernadero y frenen las altas temperaturas. Al mismo tiempo, debemos reconocer que ya es demasiado tarde para detener todos los efectos de unas temperaturas más altas. Aun cuando el mundo descubriera la semana que viene una fuente de energía limpia y barata, haría falta tiempo para abandonar los hábitos de utilización de los combustibles fósiles y pasar a un futuro sin carbono. Ésa es la razón por la que reviste importancia decisiva que el mundo invierta en medidas encaminadas a ayudar a los más pobres a adaptarse.

Muchos de los instrumentos que necesitarán son totalmente básicos, cosas que necesitan, en cualquier caso, para producir más alimentos y obtener más ingresos: acceso a la financiación, semejillas mejores, fertilizantes, capacitación y mercados en los que puedan vender lo que cultivan.

Otros instrumentos son nuevos y están adaptados a las necesidades impuestas por un clima cambiante. La Fundación Gates y sus socios han cooperado para crear nuevas variedades de semillas que crezcan incluso en épocas de sequía o inundaciones. Los cultivadores de arroz que conocí en Bihar, por ejemplo, están cultivando ahora una nueva variedad de arroz –apodado arroz “submarinista”– que tolera las inundaciones y puede sobrevivir dos semanas bajo el agua. Ya están preparados para el caso de que los cambios de las tendencias climáticas provoquen más inundaciones en su región. Se están creando otras variedades de arroz que pueden resistir la sequía, el calor, el frío y problemas del suelo, como la contaminación salina.

Todas esas medidas pueden transformar vidas. Es muy común ver a esos agricultores duplicar o triplicar sus cosechas y sus ingresos cuando tienen acceso a los avances que los agricultores del mundo rico dan por sentados. Esa nueva prosperidad les permite mejorar su dieta, invertir en sus explotaciones y enviar a sus hijos a la escuela. Además, gracias a ella su vida no pende de un hilo, lo que les infunde sensación de seguridad aun cuando tengan una mala cosecha.

También habrá amenazas del cambio climático que no podamos prever. Para estar preparado, el mundo debe acelerar las investigaciones sobre semillas y apoyos para los pequeños agricultores. Una de las innovaciones más apasionantes para ayudar a los agricultores es la tecnología de los satélites. En África, los investigadores están utilizando imágenes por satélite para confeccionar mapas detallados de los suelos, que pueden informar a los agricultores sobre las variedades más apropiadas para su tierra.

Aun así, una semilla mejor o una nueva tecnología no pueden transformar la vida de familias de agricultores hasta que no lleguen a sus manos. Varias organizaciones, incluido un grupo sin ánimo de lucro llamado One Acre Fund, están buscando formas de lograr que los agricultores se beneficien de esas soluciones. One Acre Fund coopera estrechamente con más de 200.000 agricultores africanos, brindándoles acceso a la financiación, los instrumentos y la capacitación. Se proponen llegar, de aquí a 2020, hasta un millón de agricultores.

En la Carta anual de este año, Melinda y yo apostamos por que África podrá alimentarse en los quince próximos años. Aun con los riesgos del cambio climático, es una apuesta que mantengo.

Sí, los agricultores pobres lo tienen difícil. Sus vidas son rompecabezas con muchas piezas que colocar correctamente: desde plantar las semillas adecuadas y utilizar el fertilizante correcto hasta obtener capacitación y disponer de un lugar donde vender su cosecha. Si una sola pieza falla, su vida puede venirse abajo.

Yo sé que el mundo tiene lo que hace falta para contribuir a colocar las piezas en su lugar a fin de afrontar las amenazas a que están expuestos actualmente y las que afrontarán en el futuro. Lo más importante es que sé que los agricultores también lo tienen.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.


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Cuba y México invertirán conjuntamente en Turismo

El foro de negocios fue organizado por la Cámara de Comercio de la República de Cuba y Proméxico para debatir sobre la industria turística en el país.




El nuevo ministro de Turismo de México, Enrique de la Madrid Cordero, visitó La Habana en su primera gira al extranjero desde que asumió el cargo, cita en la que recalcó su interés en invertir en la isla para crear ofertas multidestino, según informaron medios locales.

“En lugar de competir, ambos países latinoamericanos deberían colaborar como socios para alcanzar en conjunto los 30 millones de viajeros”, recalcó el titular de Turismo de México.

"La historia nos une, pero tenemos que construir un futuro común", aseguró De la Madrid en la reunión con su homólogo cubano, Manuel Marrero. "Cuba es un mercado interesante de oportunidades", añadió.

"México está listo para ser un socio cada vez más estratégico para Cuba", recalcó el nuevo ministro de Turismo. "Es por eso que la Secretaría de Economía ha desarrollado una estrategia de fortalecimiento de las relaciones bilaterales desde un enfoque económico", comentó.

Encuentro Empresarial

El director del Organismo del Gobierno Federal de Mexico (ProMéxico), Francisco González, valoró el seminario 'Encuentro empresarial México-Cuba sector turismo', con empresarios de ambos países, como el fortalecimiento de negocios en común.

Los funcionarios del Gobierno cubano compartieron con los empresarios mexicanos la nueva ley de inversión extranjera. González detalló que se trata no sólo de construir hoteles y servicios, sino también de impulsar una mayor conectividad, espectáculos y ferias con el impulso de ambas naciones.

En total, la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), región con una serie de políticas especiales para atraer la inversión extranjera, está formada por un 40% de empresas turísticas y de transporte de México, principal mercado emisor de viajeros extranjeros de Cuba.

A cierre de julio, el volumen de visitantes mexicanos a la isla del Caribe se elevó un 21,5% respecto al mismo período un año antes. A nivel global, el número de turistas internacionales aumentó un 15,8% de enero a junio, según las últimas estadísticas del país.

Países cercanos como Chile mostraron su interés por la ZEDM y políticos chilenos visitarán Cuba para fomentar el intercambio comercial, que alcanzó los 42 millones de dólares (37,7 millones de euros) el pasado año.