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martes, 20 de enero de 2026

Especial TTC: Turismo hacia Estados Unidos desciende en la actual temporada


Por Dr José Luis Perelló

Según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), Estados Unidos es el único país que registró un retroceso en el impacto económico del turismo internacional durante el año 2025. Mientras el crecimiento turístico fue generalizado a nivel global, el gasto de los visitantes extranjeros en el país cayó alrededor de 19.000 millones de dólares.

Aunque la economía turística estadounidense sigue siendo la mayor del mundo, su desempeño se apoya principalmente en el mercado interno: cerca del 85 % de las visitas corresponden a viajeros nacionales. Esta estructura contrasta con la de varios países europeos, donde existe un mayor equilibrio entre turismo local e internacional.

La reducción del gasto extranjero en Estados Unidos se vincula, entre otros factores, con la caída de visitantes procedentes de Europa y Canadá, en un contexto marcado por políticas migratorias más restrictivas y tensiones comerciales.

Mientras los viajes de canadienses a Estados Unidos están disminuyendo drásticamente, la industria turística estadounidense está experimentando una grave recesión. Los viajes transfronterizos cayeron drásticamente en diciembre de 2025, con una caída de más del 30 % en los viajes de residentes canadienses hacia Estados Unidos, continuando una tendencia de doce meses de descenso constante.

Muchos operadores en la industria turística están preocupados por esta espiral descendente, citando una combinación de factores económicos, inestabilidad política y los efectos disruptivos del cierre del gobierno estadounidense como los principales contribuyentes. La industria turística estadounidense, que anteriormente se había beneficiado del alto número de visitantes de su vecino del norte, ha sufrido un serio revés con la caída de los viajes canadienses al país.

Los expertos especulan que la continua imprevisibilidad política y las dificultades logísticas están disuadiendo a los viajeros canadienses, lo que perjudica aún más a la industria turística estadounidense a medida que los viajes de recuperación se vuelven menos comunes.

En diciembre de 2025, solo 1,3 millones de residentes canadienses regresaron de EE. UU., lo que representa una marcada disminución del 30,7 % con respecto a diciembre de 2024. Esta caída marca el último capítulo de un declive que ya dura un año. El mayor número de llegadas de residentes canadienses que regresaron se registró el domingo 28 de diciembre, con 73.800 viajes, un aumento del 28,5 % con respecto al promedio de los demás domingos del mes. Sin embargo, este aumento fue más bien un caso excepcional, ya que las cifras generales continuaron su tendencia descendente.

A pesar de ser diciembre uno de los meses de mayor actividad en viajes transfronterizos, el turismo estadounidense procedente de Canadá ha experimentado fuertes descensos constantes, y los datos de viajes revelan una continua lucha por recuperarse. Esta tendencia a la baja refleja una crisis más amplia en el turismo estadounidense, que afecta especialmente a los viajes desde el vecino Canadá, su principal mercado.

La disminución de los viajes canadienses a Estados Unidos se debe en gran medida a la escalada de las tensiones políticas. Desde su reelección en enero de 2025, el gobierno de Donald Trump ha implementado una serie de políticas controvertidas que han tensado las relaciones con Canadá, provocando una notable caída del turismo canadiense.

El gobierno de Trump impuso aranceles a aliados históricos, como Canadá, e incluso amenazó con anexarlo. Estas políticas agresivas han generado incertidumbre para los viajeros canadienses, quienes han optado por evitar los viajes a Estados Unidos por temor a la inestabilidad económica y política. Además de los aranceles, el gobierno republicano ha implementado deportaciones masivas y detenido a turistas extranjeros en la frontera, lo que disuade aún más a los canadienses de visitar el país vecino.

Por otra parte, Estados Unidos también está implementando un nuevo programa que revisa los perfiles de redes sociales de los turistas extranjeros antes de que puedan ingresar al país. Esta medida se percibe ampliamente como invasiva y ha aumentado la incertidumbre en torno a los viajes, ya que muchos canadienses y de otros países se preguntan si vale la pena el riesgo de visitarlo.

La creciente frustración con las políticas estadounidenses ha generado llamados a boicotear el turismo estadounidense. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), se prevé que Estados Unidos perdió más de 12.500 millones de dólares en gasto turístico internacional en 2025. De los 184 países estudiados por el WTTC y Oxford Economics, Estados Unidos fue el único país que predijo una disminución en el gasto de los visitantes internacionales.

Esta pérdida es significativa para la economía estadounidense, especialmente dada la dependencia del país del turismo internacional. Los visitantes canadienses, tradicionalmente uno de los grupos turísticos internacionales más grandes, se han mostrado reticentes a cruzar la frontera, y las tensiones políticas actuales actúan como un importante factor disuasorio.

Además de los factores políticos, el cierre del gobierno de EE. UU. a finales de 2025 ha intensificado los desafíos que enfrenta el sector turístico. El cierre, que duró 43 días, interrumpió gravemente los viajes aéreos, la seguridad turística y los programas de turismo internacional, causando retrasos y cancelaciones masivas.

Durante este período, EE. UU. perdió 6.100 millones de dólares en ingresos por turismo, según la Asociación de Viajes de EE. UU. El cierre gubernamental generó 2.700 millones de dólares en pérdidas directas por gastos relacionados con viajes, además de 3.400 millones de dólares adicionales debido a retrasos en vuelos, viajes de negocios perdidos y reducción de reservas. Además, la reducción de la programación de vuelos durante el cierre provocó una caída del 6% en el tráfico aéreo estadounidense, lo que provocó importantes interrupciones en trascendentales nodos de conexión aérea como Nueva York, Chicago y Los Ángeles.

Para los turistas canadienses, que ya dudaban en viajar debido a las tensiones ya expuestas, estos retrasos solo aumentaron la incertidumbre y la frustración, reforzando su decisión de no viajar.

El declive a largo plazo del turismo en EE. UU. está causando un daño económico sustancial, no solo a la industria turística, sino también a la economía en general. Según la Asociación de Viajes de Estados Unidos (U.S. Travel Association), el sector turístico contribuye significativamente a la economía nacional, y la pérdida de 12.500 millones de dólares en gasto internacional podría tener consecuencias duraderas en el empleo, los ingresos empresariales y la infraestructura turística.

Para ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas y Miami, que dependen en gran medida del turismo, la pérdida de visitantes canadienses es especialmente preocupante. Estos destinos no solo están recibiendo menos visitantes canadienses, sino que también se enfrentan a una disminución del gasto total en viajes, lo que afecta a todos, desde las reservas de hotel hasta las atracciones turísticas y los negocios locales.

Para revertir esta caída en los viajes transfronterizos canadienses, Estados Unidos deberá abordar varios problemas urgentes. Es necesario mejorar las relaciones políticas con Canadá y moderar la retórica hostil de Washington. Además, será necesario reevaluar las políticas de visas, las leyes de inmigración y el escrutinio en redes sociales para restablecer la confianza de los visitantes extranjeros.

Para los canadienses, el futuro de los viajes a Estados Unidos es incierto. Si bien algunos podrían seguir visitando el país, muchos probablemente buscarán destinos alternativos, ya sea dentro de Canadá o en otros lugares internacionales de Latinoamérica y el Caribe que ofrezcan un entorno más acogedor y estable. A corto plazo, el turismo estadounidense deberá adaptarse al panorama cambiante si desea recuperar su otrora próspera reputación como destino predilecto para los viajeros canadienses.

Como conclusión, la dura realidad para el turismo estadounidense con el descenso del turismo canadiense refleja los desafíos más amplios que enfrenta la industria turística estadounidense en 2026. Las tensiones políticas, los conflictos comerciales, las restricciones de entrada y las consecuencias del cierre del gobierno estadounidense se han combinado para crear un entorno hostil para los turistas extranjeros, en particular los canadienses. Con la continua disminución del gasto turístico, EE. UU. enfrentará una ardua batalla para recuperar su posición como líder mundial en turismo. Los próximos pasos para el turismo estadounidense requerirán cambios sustanciales en las políticas, un mayor compromiso diplomático y un nuevo rumbo para reconstruir la confianza internacional que se ha erosionado durante el año pasado.

martes, 18 de marzo de 2025

Las nuevas exigencias para captar al turista chino. Comentario HHC


Por Dr José Luis Perelló,TTC


El turista chino ya no es ni será el que era; sus gustos y motivaciones para hacer las maletas y emprender un viaje han variado, y su forma de viajar, también. Esa imagen tópica y estereotipada de grupos de turistas bajando a la vez de un autobús o entrando juntos a ver un museo ha ido dando paso a parejas y familias que viajan de manera personalizada (casi individual) pero sobre todo discreta, en busca de nuevas experiencias que les permitan conocer el destino desde un punto de vista local.

La nueva tendencia será la que se mantenga durante los próximos años. China es el país que más viajaba al exterior antes de la pandemia y sus viajeros eran los que más gastaban cuando salían al extranjero, entonces es prioritario conocer cómo es este turista, cómo viaja, cuándo lo hace, cuál es el perfil de viajero y qué le gusta hacer en su estancia para conseguir que se sienta satisfecho y feliz en el destino seleccionado.

El turista chino se interesa por lo saludable y por conocer los destinos de sus vacaciones desde una perspectiva distinta a la oferta turística tradicional. El perfil y los intereses de este viajero de clase media-alta, supondría en 2030 hasta el 14 % de este turismo en todo el mundo y el contenido para captarlo necesita adaptarse a estas audiencias.

Según un estudio de Herlar LLC y el grupo Marriot International, el 20 % del consumo actual del lujo en todo el mundo es chino. El análisis estima que en 2030 esta cifra se situará entre el 35 % y el 40 %, con un consumo interno de entre el 24 % y el 26 %. Dicho de otro modo, entre el 11 % y el 14 % del consumo de artículos y servicios de lujo en todo el mundo será protagonizado por turistas chinos.


Los datos muestran la consolidación de una clase media-alta, con una gran capacidad económica y dispuesta a disfrutar de lo mejor en cualquier lugar del mundo. En 2024, 10 millones de turistas chinos viajaron a 3000 ciudades en más de 150 países.

También se refleja un cambio de valores e intereses en este turista, tras la pandemia, al estar más preocupado por su bienestar y crecimiento personal. Esta inquietud se refleja también en el aumento de las vacaciones anuales. El informe recoge una encuesta entre viajeros con patrimonio superior a los seis millones de dólares, que establece un promedio de 23 días de vacaciones anuales y la intención personal de incrementarlas progresivamente.

La investigación, a partir de paneles de expertos, determina dos segmentos de turistas chinos de altos ingresos: el perfil maduro y el perfil joven. Ambos constituyen esferas de audiencia diferenciadas para los contenidos de hoteles, boutiques, tiendas, operadores turísticos e instituciones culturales.

El turista de lujo chino de perfil maduro busca en sus viajes la exclusividad, aquello que es inalcanzable para los demás. Es un viajero que realiza estancias más prolongadas en el extranjero. Decide sus visitas y compras en el destino por su interés en lo sano y saludable. También lo hace por imitación a otros viajeros, acudiendo a los mismos lugares y realizando las mismas actividades que están vedadas económicamente al resto de la población.

Una característica singular de este segmento es que su elección, tanto de destinos como de compras, depende de cómo afecte a su reputación en su círculo más próximo o grupo de referencia. Si la idea del viaje o de la actividad se pudiera llegar a considerar inapropiados, ridículos o vergonzosos, abandonaría esta opción.

En cambio, el segmento del viajero joven, busca la singularidad por encima de la exclusividad. Pretende encontrar en su viaje aquello que es único, valorando la creatividad y la producción artesanal, que por naturaleza es diferenciada y a medida.

Junto a la motivación por la salud, esta esfera de audiencia joven decide sus viajes por la capacidad de aprender en el destino. Las actividades vinculadas al arte (cursos o visitas privadas a colecciones), a la cocina (degustación gourmet o aprendizaje), al agroturismo (producción ecológica de vinos o ganadería exclusiva), los idiomas (cursillos), la música (conciertos o formación especializada) o la naturaleza (llegar a parajes remotos con aforos limitados) son decisivas.

En ambas esferas de audiencia o segmentos se dan dos tendencias que resultan clave. Por una parte, el turista de lujo quiere conocer el destino desde una perspectiva distinta a la oferta turística tradicional. Por otra, la preferencia por el slow travel cuando se ha visitado anteriormente el mismo destino.

Un turista de lujo chino que repite visita pretende una mayor integración con la ciudad, conociéndola más de cerca y participando de su vida social durante unos días (actividades culturales cotidianas, pequeños festivales y manifestaciones artísticas, callejeo, deporte urbano, gastronomía, street food, etc.).

La selección del destino de vacaciones

El proceso de selección del destino, de las actividades y de las compras, para ambos segmentos: maduros y jóvenes, se inicia con la consulta de “Sina Weibo” (similar a Facebook) y “Xiaohonshu” (similar a Instagram, pero centrado en estilo de vida). Cuando encuentran una propuesta que les interesa, realizan una investigación en su entorno de amistades, para conocer si han visitado el lugar y si el viaje ha sido satisfactorio. En primer lugar, lo hacen sobre las imágenes y vídeos que hayan publicado; después, consultándoles directamente.

Los turistas maduros, una vez adoptada la decisión, buscan una agencia o un guía que les organice el viaje. Si optan por la agencia, suelen repetir con el mismo proveedor. Los turistas jóvenes no están atados a una agencia y prefieren la contratación de un “guan jia” que les ayude a planificarlo y esté pendiente de ellos en todo momento.

El “guan jia” (literalmente, mayordomo) es un ciudadano chino que reside en la ciudad de destino y se dedica profesionalmente a facilitar los viajes, actuando con máxima discreción. Ayuda a organizarlos; supervisa las actividades; recibe, acompaña e ilustra al turista de lujo; y soluciona personalmente cualquier problema que pueda darse. Su misión es hacer cómodo el viaje y preparar la estancia, aunque para el viajero solo esté presente en la recepción y despedida.

Una de las claves de la estrategia de contenidos para captar a este tipo de viajero es la publicación del perfil y datos de contacto de los guan jia que colaboren con la marca del hotel, o de la organización e institución. El objetivo es facilitar al máximo el contacto con la persona que les organice el viaje. Además, habrá que publicar una oferta singular para ese tipo de viajero. En el caso de operadores turísticos y hoteles, siempre será preferible ofrecer un paquete completo y cerrado, que incluye todos los servicios VIP pero dejando claro que se trata de servicios exclusivos para esas esferas de audiencia.


Un aspecto esencial a tener en cuenta es que las restricciones a la conectividad a sitios extranjeros desde China implican que este contenido, para que sea accesible, esté alojado en servidores de ese país. De este modo, se eliminan las demoras y posibles abandonos, se favorece la indexación en Baidu (el Google chino) y se puede promocionar el contenido en Weibo y Xiaohonshu.

Por otra parte, utilizando el formato de “landing page”, se pueden publicar piezas de microcontenido —en su acepción en estrategia de contenidos— adaptadas a la audiencia, que actúen como reclamo y llamada y redirijan al usuario hacia la versión en chino del sitio web corporativo. Este puede estar alojado en el país de destino.

El objetivo es crear una ruta omnicanal de consumo informativo que pase por las redes sociales chinas, se dirija a la “landing page” y, desde esta, a una versión asimétrica del sitio web corporativo.

La combinación de ambos sitios web debe proporcionar toda la información posible para la esfera de audiencia que se pretenda, enfatizando que es una oferta exclusiva al alcance de muy pocas personas. Los temas que deben cubrirse en las páginas asimétricas son:

  • Propuesta de valor diferenciada. En el caso de tiendas y joyerías, aquello que el turista de lujo chino puede comprar en la tienda de La Habana (por ejemplo), y que solo lo puede comprar en esta tienda de La Habana, en ninguna otra de la cadena o de la marca a lo largo del mundo. Un bolso de marca global de lujo lo podría adquirir en la tienda de la misma marca en Pekín. Para eso no vendrá a La Habana. Lo que se ofrezca debe ser diferenciado y muy valioso. Y perfectamente comunicado, como el caso de los Habanos y ron cubano de alta gama.
  • Paquetes de co-branding. Para hoteles y operadores turísticos, la oferta tiene que incluir algo que resulte único y que se asocie a la estancia: una visita privada al estudio de un pintor, una mesa en un restaurante de alto lujo, un concierto privado para un grupo reducido por parte de una figura reconocida, etcétera.
  • Actividades singulares. Los sitios web de los guan jia tienen que mostrar la lista de las actividades únicas, y también urbanas, a las que pueden llevar a los viajeros que contraten sus servicios. Es el menú para que puedan componer el viaje a la carta. Cada actividad debe ilustrarse con fotografías o vídeos. Y debe incluir recomendaciones que conecten emocionalmente con el turista.
  • Perfiles de los guan jia. Cada organización o marca debe indicar con qué guan jia trabaja habitualmente. Debe describir su perfil profesional, el modo de contacto, la antigüedad en la profesión, las características de su servicio (viajes interiores, aventura, cultura, deporte, etcétera), la disponibilidad durante la estancia, los idiomas que habla, su formación, etcétera.
  • Storydoing ecológico. Al turista chino de medio alto ingreso le interesa cómo la marca se esfuerza en la protección medioambiental, dentro de su preocupación por lo saludable. De este modo, hay que destacar características de servicio de alimentación ecológica, de gestión y recuperación de residuos, de reducción de contaminantes, de gestión de la energía o del carácter natural de los artículos de acogida hoteleros. Pero puede que el turista deberá poder comprobarlo. Es el storydoing que completa el storytelling: que el viajero chino participe en la cosecha en el huerto ecológico, visite las granjas, las instalaciones de energía renovable, etcétera.

El microcontenido de la “landing page” remite a contenido genérico en el sitio asimétrico que está compuesto para todas las esferas de audiencia de la clientela. Sin embargo, la agrupación de microcontenidos proporciona la sensación al turista chino de que la información solo se dirige a él o a alguien como él, con su misma capacidad adquisitiva.

Comentario HHC: Espero que nuestras autoridades del MINTUR, tomen nota de este escrito del Dr Perelló, que ya por el mismo se puede inferir que los retos son enormes, pero nos da una guía para alcanzar los objetivos.

No basta, con darles libre visado, dedicarle la recien Feria del Turismo a China, es mucho mas lo que hay que hacer para este y el resto de lo emisores, si se quiere hacer Turismo de verdad.  Datos preliminares anuncian la tendencia a la baja de los visitantes internacionales en febrero..

China, el segundo país más poblado del mundo, es un mercado inmenso, puede ser este año una alternativa de crecimiento por la "novedad" Cuba. El año anterior alcanzaron solo el 1.5 % del total de los visitantes internacionales, pero si la experiencia no es satisfactoria, pues no podemos aspirar a la espiral ascendente que podemos y debemos lograr con este mercado, pero si lo logramos, entonces empieza a tener sentido los millones de dólares invertidos en la infraestructura turística.

domingo, 9 de marzo de 2025

El sector del turismo atraviesa una “década perdida” para Cuba, dice experto

El especialista José Luis Perelló, junto al profesor Paolo Spadoni, escribió el libro "El turismo cubano: evolución de la industria, retos y perspectivas".

EFE
marzo 9, 2025
en Economía


Un hombre con una maleta camina por el paseo del Prado, en La Habana. Foto: Ernesto Mastrascusa/EFE.


José Luis Perelló, una de las voces más respetadas en el estudio del turismo en Cuba, estima que la isla no recuperará hasta 2030 el nivel de visitantes internacionales que tuvo antes de la pandemia. La locomotora económica del país, asegura en una entrevista, está en plena “década perdida”.

El experto no hace el pronóstico a la ligera. Se basa en un análisis de la evolución en el nivel de llegadas durante décadas. Así lo plasma en el libro The Cuban Tourism: Industry Evolution, Challenges, and Prospects (El turismo cubano: evolución de la industria, retos y perspectivas), que se publica este año y que escribió junto con Paolo Spadoni, profesor asociado del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Augusta (EE. UU.).


José Luis Perelló, durante una entrevista con EFE, en La Habana. Foto: Ernesto Mastrascusa/EFE.

“Las series históricas del comportamiento turístico de Cuba durante 40-50 años indican que (…) el crecimiento interanual más alto fue del 10,65 %, durante el deshielo, en la apertura con (el presidente estadounidense, Barack) Obama. Partiendo de las últimas cifras (y a ese ritmo), se llegaría al orden de los 4,5 millones en el año 2030”, estima.

Perelló sostiene, por otro lado, que el actual “declive” del turismo solo se “acentuó” con la pandemia, pero ya la industria daba signos de desgaste desde 2018-2019. Justo antes se habían logrado los máximos históricos, con 4,7 millones de turistas, frente a los 2,2 de 2024, la peor cifra en 17 años (sin contar 2020 y 2021, por la covid-19).

Desde la apertura del sector en los años noventa, en medio de la crisis económica tras la caída del bloque soviético en Europa, el Gobierno cubano ha apostado sus fichas en el turismo como motor de la economía y fuente para acceder a divisas a pesar de que no ha logrado los números que se ha trazado. Esta tendencia se ha agudizado en los últimos años.

La isla registró sus mejores ingresos durante el acercamiento con Estados Unidos, con Obama (2008-2016), y el año inicial de la primera administración de Donald Trump (2017-2021).

Después, vinieron las sanciones. Para Perelló, el Gobierno erró en confiar en demasía en el turismo norteamericano y se dejó llevar por el contexto que vivió en esos años: “Ese fue un gran problema, un gran error. Aunque nadie puede predecir el futuro”.

Construcción de hoteles

Justamente en aquellos años, el Ejecutivo comprometió un número no menor de inversiones para construir grandes hoteles de lujo. Su propiedad siempre es del conglomerado empresarial controlado por las fuerzas armadas, Gaesa, pero los gestionan multinacionales como las españolas Meliá e Iberostar o la canadiense Blue Diamond.

Se trata de una apuesta fuertemente criticada por algunos economistas, por considerarla un despilfarro durante un contexto de crisis económica y carestía, cuando, además, la tasa de ocupación se suele ubicar en el entorno del 30 %.

Pero Perelló va más allá. En Cuba “no hay un plan de desarrollo turístico”, sino un “plan de inversión hotelera” enfocado en lo “inmobiliario”, sostiene.

“Habría que pensar un poco por qué se da eso: que las cadenas extranjeras siguen asumiendo hoteles en Cuba cuando la ocupación es mínima. Habría que enfocarlo en que eso pertenece al sector inmobiliario. No son inversiones de interés turístico sino en activos inmobiliarios. Para ya cotizar en bolsa y que las acciones suban. Es una apuesta inmobiliaria especulativa”, concluye.

También cree que hay otro asunto que no se consideró cuando se comprometieron las construcciones de hoteles durante el acercamiento con Estados Unidos: el tiempo en el que se demora en hacerse toda esa planta hotelera nueva.

“El problema es que si hay una apertura [con EE. UU.], y en ese momento es que te acuerdas que hay que construir los hoteles, la apertura viene de ahora para ahorita pero los hoteles se demoran. Eso fue lo que pasó. La apertura llegó en el año 2016… A Cuba llegaron 4,7 millones de turistas y no tenían hoteles. ‘¡Hay que hacer hoteles!’”, remacha.

“Espíritu multidestino”

El académico considera que si Cuba quiere volver a los registros que alcanzó en el deshielo tiene que apostar por el “espíritu multidestino” en vez de buscar a los vacacionistas desde el mercado emisor, especialmente en un momento en el que no hay suficientes conexiones aéreas con La Habana.

En ese sentido, Perelló lamenta que la estrategia gubernamental no esté yendo en esa dirección: “No creo que esté apuntando en ese multidestino, está apuntando al viejo esquema de atraer al turista desde el mercado emisor y eso es difícil”.

Autor: Juan Carlos Espinosa

jueves, 26 de diciembre de 2024

Rezagados frente a sus competidores: la industria turística cubana en la era pos-COVID

Por Paolo Spadoni de Augusta Horizonte Cubano

Cuba es uno de los destinos turísticos más populares del Caribe, pero últimamente su sector turístico ha tenido un desempeño deficiente. ¿Por qué Cuba está teniendo más dificultades que otros países caribeños para recuperar los niveles de llegada de visitantes internacionales que tenía antes de la pandemia?

Nota del editor:

La información de este artículo está incluida en un próximo libro del autor con el coautor José Luis Perelló Cabrera, La industria turística cubana: evolución, desafíos y perspectivas , que será publicado por Lexington Books en la primera mitad de 2025.  

16 de diciembre de 2024


Cuba es uno de los destinos turísticos más populares del Caribe, pero últimamente su sector turístico ha tenido un desempeño deficiente. El país solo ha atraído titulares negativos en un momento en que el turismo está prosperando en el resto del Caribe. [1] ¿Qué ha sucedido con la industria turística cubana? ¿Por qué Cuba está teniendo dificultades mucho más que otros países del Caribe para recuperar sus niveles de llegadas de visitantes internacionales previos a la pandemia?

Cuando las cosas empezaron a ir cuesta abajo

El último gran repunte en las llegadas de visitantes internacionales a Cuba se produjo en el período posterior a 2014, cuando la flexibilización de las restricciones a los viajes desde Estados Unidos a Cuba impulsó un aumento considerable de los viajes a la isla desde Estados Unidos, especialmente de ciudadanos estadounidenses de origen no cubano.

Tabla 1

El número anual de visitantes extranjeros a Cuba aumentó notablemente entre 2014 y 2017 hasta alcanzar los 4,65 millones (Cuadro 1). Los Estados Unidos por sí solos representaron más del 40% de ese crecimiento, a pesar de que hubo un aumento en las llegadas desde mercados emisores europeos tradicionales como Alemania, Francia, Italia, España y el Reino Unido (ONEI 2020).

En 2018, Cuba recibió un récord de 4,71 millones de visitantes extranjeros (ONEI 2019). Sin embargo, un análisis más detallado de estos viajeros (el turismo de pernoctación, más lucrativo en comparación con el turismo de cruceros) revela que el crecimiento de este último fue la razón clave por la que las llegadas de extranjeros a Cuba alcanzaron su punto máximo en 2018. Los visitantes que pernoctaron en Cuba aumentaron de 2,98 millones en 2014 a 4,08 millones en 2017, pero cayeron a 3,83 millones en 2018 y se mantuvieron prácticamente sin cambios en 2019. De hecho, 2017 fue históricamente el mejor año para el sector turístico de Cuba en términos de llegadas de visitantes que pernoctaron y, lo más importante, generó ingresos brutos en moneda fuerte que alcanzaron su punto máximo en alrededor de $ 3.3 mil millones. [2] Ese fue el comienzo del declive de la industria turística cubana.

El número de visitantes internacionales a Cuba aumentó ligeramente en 2018 gracias al auge de los viajes de cruceros estadounidenses, pero para entonces el acercamiento entre Washington y La Habana estaba llegando a su fin, ya que la administración de Donald Trump promulgó sanciones más duras contra el gobierno cubano. Trump ya había prohibido los viajes educativos individuales de persona a persona a Cuba en noviembre de 2017, lo que provocó una caída significativa en el número de visitantes estadounidenses que pernoctaban en Cuba. En junio de 2019, Trump puso fin a la licencia general que autorizaba los viajes grupales de persona a persona a Cuba y prohibió los cruceros con base en Estados Unidos a la isla. Cuba recibió 4,27 millones de visitantes extranjeros en 2019, una reducción de casi el 10% con respecto al año anterior, debido esencialmente a la prohibición de cruceros de Trump. Después de 2017, los turistas que pernoctaban en Cuba desde países europeos también cayeron considerablemente, al igual que los ingresos brutos del turismo. En pocas palabras, el sector turístico de Cuba mostraba claros signos de agotamiento antes del surgimiento de la pandemia mundial de COVID-19.

Desempeño turístico post-COVID

La pandemia de COVID-19 afectó duramente a los viajes y al turismo internacionales, ya que casi todos los destinos del mundo se vieron obligados a establecer algún tipo de restricción de viajes. Cuba prácticamente mantuvo sus fronteras cerradas a los turistas extranjeros desde marzo de 2020 hasta noviembre de 2021. [3]

Tabla 2


Como se muestra en el Cuadro 2, las llegadas de visitantes internacionales (viajeros que pernoctan y en cruceros) a Cuba se desplomaron a raíz de la COVID-19, de casi 4,3 millones en 2019 a menos de 1,1 millones en 2020 y a apenas unos 356.000 en 2021. Cabe señalar que Rusia fue el principal proveedor de turistas a Cuba durante la fase crítica de la pandemia [4] y ha mantenido un papel clave en el impulso del maltrecho sector turístico de Cuba.

No es de extrañar que el flujo de turistas extranjeros a Cuba haya experimentado una caída drástica durante la peor etapa de la pandemia. Sin embargo, lo alarmante es que muchos de esos turistas no han regresado. Con sus fronteras reabiertas a los turistas, Cuba recibió aproximadamente 1,6 millones de visitantes internacionales en 2022 y poco más de 2,4 millones de visitantes en 2023, lo que representa alrededor del 56% de su nivel en 2019 (ONEI 2024). Además, en comparación con 2017 y excluyendo a los ciudadanos estadounidenses de ascendencia no cubana, para quienes viajar a Cuba se había vuelto más difícil debido a las sanciones de Trump y a pesar del restablecimiento de los viajes educativos grupales de persona a persona en mayo de 2022 por parte de la administración Biden, [5] Cuba recibió casi 1,5 millones menos de visitantes que pernoctaron en 2023. El contingente perdido de visitantes que hicieron escala incluyó a 730.000 europeos (433.000 de Europa occidental), 200.000 canadienses, 300.000 latinoamericanos e incluso 160.000 cubanos residentes en el exterior, principalmente cubanoamericanos, que pudieron viajar a la isla sin restricciones. [6]

Tabla 3

Los indicadores turísticos seleccionados para el período 2019-2023 que se presentan en el Cuadro 3 arrojan más luz sobre el desempeño reciente de la industria turística cubana. Dejando de lado las cifras decepcionantes de visitantes entrantes, la duración promedio de la estadía (ALOS) de los visitantes que hicieron escala en Cuba se disparó en 2021, pero en 2023 se redujo a 7,5 días, menor que la ALOS en 2014-2017. Las tasas de ocupación en hoteles de cuatro y cinco estrellas todavía estaban justo por encima del 30% en 2023. Ese año, los ingresos brutos del turismo fueron menos de la mitad de su nivel en 2019, y los ingresos por turista fueron los más bajos desde al menos 1990. Mientras tanto, el ejército cubano continuó participando en un agresivo programa de construcción de hoteles, que ha sido criticado por muchos economistas cubanos (Pérez Villanueva 2024). [7]
Cuba vs. el Caribe

Cuba es muy diferente a otros mercados turísticos del Caribe, ya que su sector turístico opera en el marco de una economía de planificación centralizada, y sus establecimientos turísticos son en su mayoría propiedad y controlados por el Estado. Y sin embargo, cuenta con un esquema de comercialización de un producto de sol y playa que comercializa a través de los mismos canales de distribución que utilizan otros países del Caribe y que contribuye a la imagen de la región como destino turístico (Perelló Cabrera 2019).

Las economías del Caribe que dependen del turismo sufrieron enormemente a causa de la COVID-19, pero se están recuperando. En 2023, el total de llegadas de visitantes internacionales que pernoctan en el Caribe finalmente superó su nivel de 2019 (OMT 2024), aunque a ritmos bastante diferentes en la región.

Figura 1. Llegadas de visitantes que pernoctan en países del Caribe, 2023 frente a 2019
(porcentajes)



En 2023, los visitantes extranjeros habían regresado a los niveles previos a la COVID en ocho países del Caribe: Curazao, República Dominicana, San Martín, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Aruba, Puerto Rico, Jamaica y Anguila (Figura 1). La República Dominicana y Jamaica, en particular, recibieron cifras récord de turistas internacionales. Los turistas que hicieron escala en Bahamas, Granada, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Barbados también alcanzaron alrededor del 90-95% de sus niveles previos a la pandemia en 2023. En cambio, el turismo internacional en 2023 en Trinidad y Tobago, Dominica, Bermudas y Cuba todavía estaba lejos de una recuperación completa. Cuba, en particular, tuvo el peor desempeño en materia de recuperación de toda la región del Caribe, posiblemente con la única excepción de Haití, devastado por la crisis. [8]

Otro año difícil

A finales de 2023, las autoridades cubanas revelaron que la meta oficial de Cuba para 2024 era recibir 3,2 millones de visitantes internacionales, una previsión que luego se revisó a unos más modestos 2,7 millones. [9] Como 2024 está llegando a su fin, es prácticamente seguro que Cuba no alcanzará ambas metas, y lo más probable es que ni siquiera iguale el nivel de llegadas de visitantes de 2023. Una vez más, esto contrasta con otros países del Caribe con grandes sectores turísticos. La República Dominicana, Jamaica y las Bahamas pronostican nuevos años récord para el turismo, y se espera que Puerto Rico sea el destino turístico más popular de la región del Caribe en la temporada de vacaciones de 2024. [10]

Tabla 4

Según el volumen de llegadas en los primeros once meses de este año (Cuadro 4), Cuba debería recibir alrededor de 2,3 millones de visitantes internacionales en 2024, posiblemente un poco menos. Dado que los viajes a la isla para los estadounidenses de ascendencia no cubana siguen siendo complicados y las llegadas de turistas europeos no muestran señales de una recuperación significativa, Cuba deposita sus esperanzas en el tradicional mercado canadiense y en el floreciente mercado ruso para reactivar su sector turístico. De enero a noviembre de 2024, los turistas rusos fueron el único grupo importante (junto con México) de visitantes extranjeros a Cuba que había superado su nivel de 2023, aunque por poco. En comparación con el mismo período del año anterior, Cuba recibió menos visitantes europeos, menos cubanoamericanos y ciudadanos estadounidenses de origen no cubano, e incluso menos canadienses. Vale la pena destacar que más canadienses visitaron la República Dominicana que Cuba entre enero y octubre de 2024, y que las llegadas de canadienses a la República Dominicana durante ese período fueron casi un 10% superiores a su nivel de 2019. [11]

Entre los factores que afectaron negativamente al sector turístico de Cuba, los funcionarios de La Habana han citado las restricciones de Trump a los viajes desde Estados Unidos a la isla y afirmaron que la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de estados patrocinadores del terrorismo resultó en que Washington negara visas electrónicas (el Sistema Electrónico de Autorización de Viaje o ESTA) para viajar a los Estados Unidos a 300.000 ciudadanos europeos que habían visitado Cuba. [12] Parece justo asumir que este tipo de incertidumbre tuvo algún impacto real en los potenciales vacacionistas europeos en Cuba y que la industria turística cubana ha sufrido significativamente debido a las sanciones estadounidenses más duras, pero la situación es mucho más compleja.

Una miríada de problemas

Cuba siempre ha atraído a muchos turistas por su misterio y singularidad. Este es precisamente el tema de la última campaña de marketing turístico de la isla, Cuba Única . [13] Desafortunadamente, Cuba se está volviendo cada día más única por todas las razones equivocadas y, por lo tanto, menos atractiva como destino turístico.

Para empezar, Cuba atraviesa su peor crisis económica en treinta años, ejemplificada por la caída de los salarios reales, los frecuentes cortes de electricidad, la escasez de alimentos, agua, medicinas y combustible, el deterioro de las infraestructuras, una grave escasez de liquidez y una emigración masiva sin precedentes. Los servicios y las empresas turísticas no se libran de algunos de estos problemas.

Junto con las interrupciones en el suministro interno de todo tipo de productos para los hoteles cubanos y una creciente necesidad de aumentar las importaciones, se estima que alrededor de 10.000 trabajadores del turismo cubanos han cambiado de trabajo en otros sectores o han abandonado el país, todo lo cual ha provocado un deterioro en la calidad de los servicios turísticos (Morales 2024). Se informa que importantes agencias de turismo han reducido sus operaciones en el mercado cubano, entre ellas la canadiense Sunwing Vacations, que a fines de 2024 decidió eliminar 26 hoteles de su cartera en Cuba debido a problemas de calidad planteados por los clientes. [14] Para empeorar las cosas, los turistas en Cuba que se aventuran fuera de los resorts de playa con todo incluido o se alojan en hoteles de ciudad y en casas particulares deben lidiar con un aumento de la delincuencia callejera que no se consideraba un problema preocupante hasta hace poco. [15]

En resumen, una vez que los turistas potenciales a la isla comiencen a leer historias relacionadas con Cuba sobre apagones en todo el país, escasez de combustible de aviación que afecta los vuelos internacionales, escasez de alimentos y agua en los hoteles, escasez de antibióticos, pandillas callejeras que se dedican a robos y violencia, y el brote del virus Oropuche, solo por citar algunos problemas recientes resaltados en las noticias, es muy posible que decidan alejarse de Cuba y vacacionar en otro lugar. Además, es revelador que un número creciente de residentes cubanos en el extranjero, especialmente los que viven en los Estados Unidos, prefieran invitar a sus familiares cubanos de la isla a pasar sus vacaciones no en Cuba sino en hoteles en Punta Cana (República Dominicana) y Cancún (Perelló Cabrera 2024). Entre enero y octubre de 2024, unos 85.000 ciudadanos cubanos viajaron a la República Dominicana, en comparación con 34.000 durante el mismo período en 2019, cuando un número récord de cubanoamericanos visitaron Cuba. [16]

A esto hay que sumarle todos los problemas que han afectado al sector turístico cubano durante décadas, desde ineficiencias generalizadas y baja rentabilidad hasta estándares de servicio insuficientes, inestabilidad en la cadena de suministro y dificultades para adaptarse a las nuevas tendencias turísticas. Si bien factores externos como el endurecimiento de las sanciones estadounidenses ciertamente perjudicaron el desempeño turístico de Cuba después de la COVID, los problemas antes mencionados tienen que ver con políticas mal concebidas, el modelo turístico obsoleto de la isla y las limitaciones estructurales de la economía cubana.

Entre las deficiencias críticas de la industria turística cubana figuran una escasa integración con la región del Caribe que podría ayudar a promover programas multidestino, un marco jurídico débil, prejuicios arraigados de las autoridades cubanas sobre la inversión extranjera y el capitalismo de mercado, un modelo turístico excesivamente centrado en el turismo de sol y playa y una construcción masiva de habitaciones de hotel que crece a un ritmo superior a la demanda turística, y un sector turístico inserto en una economía dominada por el Estado con fallas sistémicas crónicas. Ahora que Trump está de camino de regreso a la Casa Blanca y la economía cubana está contra las cuerdas, es más urgente que nunca que Cuba adopte reformas económicas estructurales y una nueva estrategia de desarrollo turístico para mejorar el funcionamiento y la competitividad de la industria turística en el mercado caribeño, y asegurar un futuro más brillante para el turismo internacional en Cuba.

Referencias


ONEI (Oficina Nacional de Estadística e Información). 2024. Anuario Estadístico de Cuba 2023. La Habana: ONEI.

------. 2023. Anuario Estadístico de Cuba 2022. La Habana: ONEI.

------. 2020. Anuario Estadístico de Cuba 2019. La Habana: ONEI.

------. 2019. Anuario Estadístico de Cuba 2018. La Habana: ONEI.




OMT (Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas). Barómetro del Turismo Mundial 2024. Madrid: OMT, Volumen 22, Número 2, mayo.

------. 2023. Barómetro del Turismo Mundial . Madrid: OMT, Volumen 21, Número 4, noviembre.









[8] Lebawit Lily Girma, “Puerto Rico es una isla flotante de deseabilidad”, Bloomberg, 25 de noviembre de 2024.

[9] Cálculos del autor a partir de datos del Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR) obtenidos en mayo de 2024.



[12] “Canciller cubano denuncia extraterritorialidad del bloqueo estadounidense”, Agencia Cubana de Noticias, 1 de mayo de 2024.




[16] Véase supra nota 10.


Paolo Spadoni es profesor asociado en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Augusta. Ha publicado ampliamente en medios académicos y académicos y es autor de Cuba's Socialist Economy Today: Navigating Challenges and Change, Lynne Rienner, 2014, y de Failed Sanctions: Why the US Embargo against Cuba Could Never Work , University Press of Florida, 2010. El nuevo libro del Dr. Spadoni (con José Luis Perelló Cabrera), The Cuban Tourism Industry: Evolution, Challenges, and Prospects , será publicado por Lexington Books en la primera mitad de 2025.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Académico analiza la situación del turismo en Cuba

 En este artículo: Cuba, Economía, Estados Unidos, Relaciones Cuba Estados Unidos, Turismo, viajes

 


Cuba tiene gran parte de su planta hotelera en destinos de sol y playa, pero también ha desarrollado nuevos hoteles en las principales ciudades del país, varias de ellas con valores patrimoniales y culturales.

El académico e investigador cubano José Luís Perelló analizó en sus habituales comentarios la situación actual del turismo en Cuba y su vínculo con Estados Unidos.

Para esta ocasión, lo ha hecho en un artículo en la publicación digital estadounidense Progreso Weekly, especializada en las relaciones entre los dos países.

Señala el entendido que las relaciones mercantiles entre Estados Unidos y Cuba transitaron a lo largo de más de 60 años por un camino plagado de obstáculos, restricciones, encuentros y desencuentros, en los que el turismo, como signo principal de la movilidad y el comercio de las personas, es espejo.

Por tanto, la industria de los viajes y el nexo de las naciones mencionadas marcan derroteros de las políticas impuestas por los gobiernos estadounidenses alternos, demócratas y republicanos, respecto a la Isla.

Indica que como es conocido, Estados Unidos juega un papel fundamental en la economía de Cuba a pesar de las restricciones impuestas y de las regulaciones del gobierno de Donald Trump, continuadas por el gobierno demócrata de Joe Biden.

El clima de distensión en las relaciones entre los gobiernos de Washington y La Habana durante los años 2015 y 2016, final del segundo mandato del presidente Barack Obama, incentivó el crecimiento del flujo de visitantes foráneos a Cuba.

Con el inicio del gobierno republicano de Donald Trump, a partir de enero de 2017, una nueva etapa de restricciones y un descenso del turismo internacional era previsible. Sin embargo, los años 2017 y 2018 mostraron los mejores resultados.

A pesar de un grupo de factores exógenos negativos, a partir de septiembre del 2017, ese año cerró con cuatro millones 689 mil visitantes, un aumento del 16,2 por ciento con respecto al año precedente.

Los arribos internacionales de 2018 totalizaron cuatro millones 732 mil visitantes, siendo la cifra mejor registrada en Cuba desde el inicio del desarrollo de su sector turístico. En ese año, visitaron la isla 620 mil 676 cubanos residentes en el exterior y 638 mil 360 estadounidenses, que representaron el 27,5 por ciento del total de visitantes internacionales.

A partir del segundo año de su primer mandato, el presidente Trump impulsó un endurecimiento radical de las sanciones contra la Isla, más de 240 medidas, que incluyeron, en junio de 2019, la prohibición de los viajes en cruceros desde Estados Unidos.

En este escenario, el transporte aéreo entre Cuba y la nación vecina en 2018 tuvo una contracción del 18,3 por ciento con respecto al año anterior; en total se realizaron 11 mil 704 vuelos, unos dos mil 620 menos que en 2017.

Las principales causas que determinaron esto fueron las nuevas políticas de la Administración Trump respecto a los viajes a Cuba. En octubre de 2019, el Departamento de Transporte anunció la suspensión de todos los vuelos de aerolíneas estadounidenses a la isla, con excepción de los dirigidos al Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana.

Entre 2019 y 2020 Cuba sufrió los mayores impactos por dichas sanciones y restricciones, incluyendo la activación del Título III de la Ley Helms-Burton a partir del 2 de mayo de 2019; la inclusión en la lista de países que No cooperan plenamente con los esfuerzos antiterroristas, y la inserción de 211 empresas en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas.

Por demás, mencionaron alojamientos hoteleros prohibidos, entre otras medidas, que no fueron revertidas bajo esta última administración demócrata.

En marzo de 2020, producto de la pandemia de la Covid-19, el gobierno cubano decidió el cierre total de las entradas al país, una medida que tomaron muchas naciones para enfrentar una de las enfermedades más dañinas de la historia.

Washington dispuso que las personas que hubiesen viajado a Cuba incumplían los requisitos para hacerlo hacia Estados Unidos, entre otras muchas restricciones.

Indica Perelló que en esta apretada síntesis se constata que son varios los factores que inciden en el declive de arribos a Cuba que se prolonga por tres años y que todo indica no será fácil revertir.

Cuba se encuentra sumida en una profunda crisis económica provocada por la ralentización de la producción durante la pandemia, una crisis multisistémica interna y el impacto de las sanciones crecientes de Washington. A esto hay que agregar los impactos devastadores que el país sufre provocados por los fenómenos climatológicos y meteorológicos de huracanes y terremotos.

En este complejo escenario, hasta el 31 de octubre del 2024, el número de cubanos residentes en el exterior que viajaron a la Isla disminuyó 17,82 por ciento en comparación con igual período del 2023.

Para el caso de los cubanos residentes en los Estados Unidos el declive fue de 19,23 por ciento. Al cierre de octubre, solo 244 mil 116 visitaron la Isla en el período enero-octubre, muy por debajo de los 513 mil 657 cubanos residentes en el exterior que la visitaron en igual período del 2019.

El mercado estadounidense aportó 118 038 viajeros, menos que los registrados en el período enero-octubre del 2019, cuando arribaron 452 835 viajeros. Esta caída implica un declive de 74% en el período analizado (hoy visitan la isla menos de la mitad de la que los visitaban hace cinco años).

La meta de alcanzar más de tres millones de turistas en 2024 será imposible, comenta.

Probablemente, al cierre del año la cifra de visitantes alcanzada sea menor a los 2.4 millones del año pasado. Pese a ello, las autoridades manifiestan optimismo en cuanto a sus gestiones, a partir de un esfuerzo elevado de los directivos y trabajadores del sector.

El escenario no puede ser más complejo. El bloqueo recrudecido se mantiene intacto y es otra variable de gran peso, pero si la nueva Administración republicana cumple sus promesas de campaña, Cuba estará entre 2025 y 2029 en una situación aún más difícil.

Por ende, el futuro del país solo podrá depender de la habilidad de impulsar el desarrollo económico por otras vías, concluye el análisis de Perelló.

La revista digital Progreso Weekly (Progreso Semanal) fue creada en Estados Unidos por el periodista cubano Francisco G. Aruca (1941-2013), fallecido en Denver, Colorado. Ese medio aborda noticias y opinión sobre Cuba y Estados Unidos, en español e inglés.

Aruca fundó en 1979 Marazul Charter, especializada en viajes a Cuba. En 1986, se trasladó a Miami para manejar su negocio de viajes, cuando cinco años más tarde fundo Radio Progreso, donde discutía temas relacionados con Cuba desde una perspectiva que nunca se había oído en Miami.

(Con información de Prensa Latina)