Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 12 de marzo de 2019

El modelo macro de la Teoría Monetaria Moderna

Michael Roberts Sin Permiso

“Las identidades contables que equiparan el gasto agregado a la producción y ambos a los ingresos a precios de mercado son ineludibles, independientemente de la versión de la teoría economica keynesiana o clásicos que se defienda. Les digo a los estudiantes que el respeto a las identidades es el primer grano de sabiduría que distingue a los economistas de quienes se limitan a expiar la economía. ¿Lo segundo? ... Las identidades no dicen nada sobre la causalidad.” James Tobin (keynesiano de izquierda), 1997
“El dinero es, en última instancia, una creación del gobierno, pero eso no significa que sólo los déficits públicos determinen el nivel de la demanda en un momento dado. Las acciones y las creencias del sector privado también importan. Y eso a su vez significa que puede haber excedentes presupuestarios y exceso de demanda, al mismo tiempo, de la misma manera que puede haber déficit presupuestario y una demanda insuficiente”.   Jonathan Portes (keynesiano ortodoxo).
Los economistas (de la corriente “ortodoxa”, heterodoxa y de izquierda) siguen debatiendo, de manera cada vez más abstrusa, sobre la validez de la Teoría Monetaria Moderna (MMT) y su relevancia para la política económica. El debate entre izquierdistas subió otro peldaño con la publicación de la feroz crítica de Doug Henwood a la MMT en Jacobin (aquí). Randall Wray, uno de los  portavoces de la MMT respondió indignado al intento de demolición de Henwood (aquí). Y más tarde, desde el corazón de la MMT, Pavlina Tcherneva, directora del programa y profesora asociada de economía en el Bard College e investigadora asociada en el Instituto de Economía Levy respondió a Henwood en Jacobin.
Desde la ortodoxia keynesiana, Paul Krugman también participó en el debate, y le respondió Stephanie Kelton. Kelton es profesora de políticas públicas y economía en la Universidad de Stony Brook, Long Island, Nueva York. Fue la economista jefe de los Demócratas en el equipo técnico de la Comisión de Presupuesto del Senado de Estados Unidos y asesora económica de la campaña presidencial del senador Bernie Sanders en 2016.
A pesar de que el debate se está volviendo muy arcano e incluso desagradable, no es irrelevante, ya que muchos izquierdistas en el movimiento obrero han sido atraídos por la MMT como soporte teórico para oponerse a la 'austeridad' y para justificar un aumento importante del gasto público para conseguir el pleno empleo y más ingresos. En particular, el ala radical del Partido Demócrata en los EE.UU. ha echado mano de la MMT para apoyar su petición de un Nuevo Acuerdo Verde -con el argumento de que un mayor gasto gubernamental en medio ambiente, cambio climático y salud puede financiarse fácilmente con la emisión de dólares, en lugar de con más impuestos o más bonos del gobierno, lo que aumentaría la deuda pública.
No voy a intervenir en este debate sobre la MMT, entre otras cosas porque ya le he dedicado tres artículos antes, criticar la teoría y las políticas de la MMT desde un punto de vista marxista, con la finalidad de analizar si la MMT ofrece una vía para defender “las necesidades de la mayoría” (los trabajadores) frente a la minoría (los capitalistas). Y ese es para mí el objetivo último de este debate.
Todo lo que añadiría al actual debate entre keynesianos, post-keynesianos y partidarios de la MMT es que los defensores de la MMT discuten con los keynesianos ortodoxos sobre si el gasto público puede crear el dinero para financiarlo; o si son necesarios impuestos y endeudamiento para crear el dinero que financie el gasto público. Pero como lo resume la poskeynesiana Thomas Palley: “el gasto público y los impuestos se producen simultáneamente, así que la creación de dinero a través de déficits financiados monetariamente y la destrucción de dinero a través de impuestos también se producen simultáneamente. Tratar de determinar qué ocurre antes es un ejercicio inútil”.   El análisis marxista estaría de acuerdo.
En cambio, en esta nota quiero analizar el modelo macro de la MMT. En el debate en twitter que es viral (¡al menos entre economistas y activistas!), los críticos de la MMT han argumentado a veces que la MMT es sólo una serie de afirmaciones vagas, sin ningún modelo riguroso. Esto irritó a Kelton. Inmediatamente publicó un artículo escrito en 2011 por Scott Fullwiler, del Warburg College, otro portavoz de la MMT (quien también comentó recientemente una de mis entradas de mi blog). En este trabajo, Scott describe el modelo macro de la MMT con cierto detalle.
Básicamente, comienza con un modelo macro poskeynesiano Keynes / Kalecki de demanda agregada. Este modelo es simplemente una identidad. Hay dos formas de ver la economía, a través de los ingresos totales o mediante el gasto total y deben ser iguales uno y otro.
Por lo tanto, el Ingreso Nacional (IN) = Gasto Nacional (GN).
Siguiendo al 'keynesiano marxista' Michal Kalecki, podemos descomponerlo en:
(IN) beneficios + salarios = (GN) inversión + consumo. Ahora bien, hay dos clases de ingresos y dos tipos de gastos.
Si asumimos que todos los salarios se gastan, y todos los beneficios se ahorran, podemos eliminar salarios y consumo de la ecuación. Así que,
ganancias = inversión
En la versión de Scott de la MMT, escribe la misma identidad macro de manera diferente, con la inversión a la izquierda de la igualdad. Así.
inversión = ganancias
¿Por qué? Porque como veremos más adelante, toda la teoría poskeynesiana sostiene que es la inversión la que lleva a los beneficios, no al revés.
Pero Scott amplia las partes en el lado derecho para mirar a los flujos, de manera que los salarios que se ahorran se agregan a los beneficios para obtener ‘ahorro privado’ (suponiendo cierto ahorro de los hogares); y también añade el ahorro público (impuestos menos gastos) y el ahorro externo (importaciones netas o déficit en cuenta corriente).
Por lo tanto, los beneficios como una categoría separada desaparecen en el ahorro privado y obtenemos:
inversión = ahorro privado + (impuestos - gasto público) + (importaciones - exportaciones)
Scott también prescinde de la categoría independiente de ‘inversión’ y la convierte en ‘ahorro privado’ menos ‘inversión’ o el superávit del sector privado. Así que ahora tenemos los ahorros del sector privado (salarios ahorrados más ganancias menos inversión). Por lo tanto, continúa Scott:
superávit del sector privado = déficit público + saldo en cuenta corriente
O
excedente del sector privado - cuenta corriente = déficit público
Esta es la ecuación fundamental de la MMT. Argumenta que si el déficit público crece, suponiendo que el saldo de la cuenta corriente no cambia, el superávit del sector privado (salarios ahorrados + beneficios menos inversión) crece. La conclusión de la MMT (afirmación) es que el aumento del déficit público aumentará el superávit del sector privado. Y si excluimos los salarios ahorrados (la ecuación de la MMT no lo hace) y el saldo en cuenta corriente, entonces tenemos:
Ganancias netas (es decir, los beneficios después de la inversión) = déficit público
Y podemos concluir que los déficits públicos determinan las ganancias netas es decir, los beneficios menos la inversión.
En su papel, Scott presenta un gráfico de series temporales comparando los ahorros netos privados en EEUU (recuerde que esto incluye los ahorros netos de los hogares) con los déficits públicos y concluye que “se demuestra cómo se han acercado el superávit del sector privado y el déficit del sector público históricamente, lo que no es sorprendente, teniendo en cuenta que son casi los lados opuestos de una identidad contable”.
Pero entonces Scott dice: “Lo que observamos (en estos gráficos) es que el actual aumento de los déficit públicos son la creación del ahorro neto del sector privado”.  Pero ¿es esta la forma de interpretar la dirección causal de estas identidades macro? Los post-keynesianos estiman que la conexión causal es que la inversión genera beneficios o en la versión de la MMT que el déficit público crea beneficios netos (ahorro privado). Pero en mi opinión, la dirección causal de esta identidad es, en realidad, todo lo contrario, a saber, como en la teoría de Marx, que las ganancias crean inversión, porque los beneficios provienen de la explotación de la fuerza de trabajo.
Volvamos a la identidad básica de Kalecki, beneficios = inversión, con la inversión de nuevo en el lado derecho. La inversión (que desapareció en el modelo de Scott Fulwiller) se puede descomponer en inversión capitalista e inversión pública.
Ganancias = inversión capitalista + inversión pública
En la causalidad de Kalecki, el aumento de la inversión pública (mediante déficit, si se quiere) aumentará los beneficios (y para el caso, los salarios también a través de más empleo y mayores tasas de salarios - las identidades post-keynesianas solo se refieren al ahorro privado y (importante) no lo descomponen en salarios ahorrados y ganancias).
Por lo tanto, beneficios + salarios ahorrados = inversión privada + inversión pública
Pero ¿y si la causalidad de Kalecki es al revés?  ¿Qué pasa si los beneficios conducen a la inversión, no al revés. A continuación, la identidad sería:
Ganancias (porque los salarios se gastan) = inversión (que comprende la inversión capitalista y la inversión pública). Podemos ampliarlo para cubrir los flujos externos de forma que:
Beneficios domésticos + beneficios en el extranjero = inversión capitalista + inversión pública + inversión extranjera en el interior
Supongamos ahora que los beneficios, tanto nacionales como beneficios en el extranjero son fijos. ¿Qué sucederá si aumenta la inversión pública? La inversión privada caerá a menos que se dispare la inversión extranjera en el interior.
¿Cómo puede la inversión pública / gasto público aumentar sin que caiga la inversión privada (¿capitalista?) (¿siendo desplazada?) Mediante la ejecución de los déficits públicos, dicen los post-keynesianos (y la MMT). El endeudamiento podría hacerse mediante la emisión de bonos del gobierno (ortodoxia keynesiana) o mediante la 'impresión de dinero', es decir con el aumento de las reservas de efectivo en los bancos (MMT). La emisión de bonos pueden reducir la inversión privada para impulsar la inversión del Gobierno, pero el crédito creado estimularía la inversión total. La impresión del dinero (MMT) elevaría la inversión sin reducir la inversión privada (¡magia!). MMT/ keynesianos dirán que si inversión pública no es financiada mediante impuestos sobre los beneficios nacionales, sino mediante préstamos con bonos o la impresión de dinero, entonces no afectará a los beneficios.  Para los marxistas se trata de  inversión 'ficticia' que debe ofrecer una mayor rentabilidad en algún momento. 
Todo esto se debe a que las identidades no revelan la causalidad y la causalidad es lo que importa. Para los keynesianos, es el lado derecho de la ecuación (la inversión) lo que causa el lado izquierdo (los beneficios); es decir, que son la inversión capitalista y el consumo los que generan ganancias. Para los partidarios de la MMT, es una variante de lo mismo, pero neta: la inversión neta pública / gasto (déficit después de impuestos) causa el ahorro privado neto (beneficios y salarios ahorrados después de la inversión).
Pero en el mundo real de la producción capitalista, esto sucede al revés. Los beneficios conducen a la inversión y no al revés; y el ahorro privado neto permite déficits públicos y no viceversa. Los gráficos ofrecidos por Scott en su papel sobre las series temporales de los déficits y excedentes netos privados pueden ser interpretados sólo con esa causalidad. Lo que me dice el primer gráfico no es “que el actual aumento de los déficit públicos crea ahorro neto para el sector privado” (Fullwiler), sino todo lo contrario: los ahorros netos más altos (ganancias tras inversión) producirán un déficit público superior o menor superávit. En otras palabras, cuando los capitalistas acumulan / ahorran y no invierten, particularmente en las recesiones, los déficits públicos aumentan (a través de menores ingresos fiscales y mayores beneficios de desempleo). Y los gráficos de Scott muestran que los déficits públicos de Estados Unidos alcanzan picos en todas las recesiones posteriores de pos guerra en Estados Unidos y están en su punto más bajo en tiempos de bonanza.
De hecho, si hago las correlaciones entre el balance público y el ahorro privado neto, en efecto, hay una muy pequeña relación inversa de 0,07; en otras palabras, se correlacionan (debilmente) un mayor déficit público con un excedente neto de ahorro privado. Pero si hago la correlación entre el saldo público y el crecimiento del PIB, existe una correlación positiva pequeña. En otras palabras, más superávit público / menos déficit se alinea con un crecimiento mayor del PIB, lo contrario de la causalidad de Keynes / Kalecki, lo que sugiere que se trata de crecimiento que conduce a equilibrios fiscales del gobierno, y no viceversa (véase la cita Portes al comienzo).
Toda causalidad también se modifica por la cuenta externa. El segundo gráfico de Scott que incluye la cuenta corriente muestra que un persistente déficit en cuenta corriente (flujos externos netos) a partir de la década de 1980 ayudó a financiar los déficit públicos, a pesar de que el superávit del sector privado desapareció en la década del 2000. Así que el argumento principal de la causalidad de la MMT se complica aún más con los ingresos del extranjero.
Sólo podemos realmente entender mejor las conexiones causales si aislamos la inversión y también la rentabilidad. Así, contrariamente a la visión keynesiana / poskeynesiana / MMT, la visión marxista es que la “demanda efectiva” (incluyendo los déficits públicos) no puede preceder a la producción. Siempre hay demanda en la sociedad para las necesidades humanas. Pero sólo puede ser satisfecha cuando los seres humanos trabajan para producir cosas y servicios a partir de la naturaleza. La producción precede a la demanda en ese sentido y el tiempo trabajado determina el valor de esa producción. Los beneficios son el resultado de la explotación del trabajo y esos beneficios son invertidos o consumidos por los capitalistas. Por lo tanto, la demanda sólo es 'efectiva' gracias a los ingresos que se han creado, y no viceversa.
Debido a que los keynesianos / post-keynesianos no tienen una teoría del valor, que reconocen esto y leen su propia identidad al revés. Desde un punto de vista marxista, las ganancias son la variable causal. Así que si las ganancias caen, o bien de inversión, o la acumulación capitalista o el déficit público deben caer, o los tres.
¿Cuál es la prueba de que los beneficios determinan la inversión y los déficits públicos y no al revés, como los keynesianos argumentan? He proporcionado abrumador apoyo empírico a la dirección causal marxista. Ver mi artículo aquíque recopila toda la investigación empírica convincente (incluyendo la mía) en apoyo de la visión marxista de que, en una economía capitalista, los beneficios determinan la inversión, que a su vez impulsa el crecimiento del PIB y el empleo, mientras que el déficit público tiene poca influencia.
Si la dirección de la causalidad de Keynes / Kalecki es correcta, entonces todo lo que tendríamos que hacer para mantener una economía capitalista creciendo sería aumentar el déficit presupuestario del gobierno. Si los partidarios de la MMT tienen razón, todo lo que se necesita para lograr el pleno empleo permanente serían déficits públicos permanentes (sujetos a una posible restricción inflacionista). En lo que los keynesianos ortodoxos y los partidarios de la MMT están en desacuerdo es si estos déficits (del gasto público superior a la recaudación fiscal) pueden y deben ser financiados mediante la emisión de bonos del gobierno que los bancos compren o a través de la impresión de dinero por el Banco Central.
La pregunta más importante, sin embargo, es ¿qué impulsa una economía capitalista?. Es la rentabilidad de la inversión capitalista lo que impulsa el crecimiento y el empleo, no el tamaño del déficit público. Los modelos macro Keynes / Kalecki / MMT se esconden detrás de identidades y las convierten en causas. Pero las identidades “no dicen nada acerca de la causalidad” (Tobin). Son los beneficios, no el gasto público, lo esencial.
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2019/03/03/macro-modelling-mmt/
Traducción:
G. Buster

Termina la racha alcista de una década en las bolsas mundiales

Por Nick Beams, wsws

Se ha cumplido el décimo aniversario del comienzo de una racha alcista récord en los mercados bursátiles estadounidenses que siguió la crisis financiera global de 2008. Esto ha enriquecido a la oligarquía financiera en la magnitud de cientos de miles de millones de dólares y ensanchado la desigualdad social en Estados Unidos y el resto del mundo a niveles sin precedentes históricos.

Durante la última década, como resultado de las políticas del Gobierno estadounidense, las autoridades financieras y, sobre todo, la Reserva Federal de EEUU, los mercados financieros han recibido billones de dólares. Los índices Dow Jones y S&P 500 han percibido un aumento de más de 300 por ciento y el índice Nasdaq, en el cual pesa más la industria tecnológica, de 500 por ciento.

Las investigaciones sobre el derrumbe financiero han revelado, en las palabras del coordinador de un reporte del Senado publicado en 2011, que el sistema financiero era “una fosa de serpientes colmado de avaricia, conflictos de interés e irregularidades”.

Nadie fue enjuiciado por esta actividad criminal. El fiscal general de Obama, Eric Holder, incluso invocó lo que equivalía a un nuevo principio legal burgués: “demasiado grande para encarcelar”.

En marzo de 2013, le dijo al Senado estadounidense que las instituciones financieras involucradas en lo que constituía actividad criminal eran tan grandes que no podían ser enjuiciadas porque cualquier cargo en su contra “tendría un impacto negativo en la economía nacional, quizás incluso en la economía mundial”.

No solo no fue castigada. La oligarquía financiera fue ricamente premiada. Esto comenzó con el rescate bancario inmediato de $750 mil millones, pero fue rápida y masivamente ampliado por medio del programa de “expansión cuantitativa” de la Reserva Federal, el cual fue imitado por los otros principales bancos centrales del mundo. Incluyendo la compra de bonos y la provisión de líneas de liquidez en dólares, se estima que el total inyectado en el sistema por las políticas financieras adoptadas fue de $25 billones.

Este proceso redujo las tasas de interés a mínimos nunca vistos, permitiendo la continuación y expansión de las actividades sumamente especulativas y parasíticas que desataron la crisis financiera. Como resultado, según el último reporte de Oxfam publicado en enero, 26 milmillonarios controlan tanta riqueza como la mitad más pobre de la humanidad de 3,8 mil millones de personas y la riqueza de la oligarquía financiera está aumentando $2,5 mil millones cada día.

En EEUU, solo tres milmillonarios controlan más riqueza que los 160 millones de personas más pobres o la mitad de la población.

El masivo estímulo financiero de la Reserva Federal y los otros bancos centrales fue implementado argumentando que era necesario como la única manera de prevenir que la economía estadounidense y global cayeran en otra Gran Depresión.

Sin embargo, diez años después de que pasara la emergencia inmediata, ha quedado claro que estuvo involucrado mucho más. Lo que se estableció fue un mecanismo institucionalizado para encauzar la riqueza producida por el trabajo de miles de millones de trabajadores hacia los ricos. La oligarquía financiera se ha enriquecido más de lo que podría haber soñado, mientras que las masas de la población obrera han visto recortes salariales y sociales bajo el pretexto de que “no hay dinero”.

Este proceso ha confirmado en los hechos sociales y vivos, no simplemente en las páginas de El capital, uno de los hallazgos esenciales del fundador del socialismo científico, Karl Marx: que la lógica inherente y objetiva del modo de producción capitalista es la acumulación de riqueza en un polo y de pobreza y degradación en el otro.

La promoción de la desigualdad social no fue una lamentable consecuencia secundaria del rescate financiero. Como lo señala el economista y autor David McWilliams en un comentario publicado en el Financial Times más temprano este mes, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, había concluido que “una recesión en las hojas de balance” debía combatirse inflando el precio de los activos.

“Intercambiando los viejos préstamos malos en las hojas de balance de los bancos por nuevos fondos buenos, apuntalados por tasas de interés negativas, la Reserva Federal hizo que los precios de los activos se dispararan. Los mayores precios corrigieron las hojas de balance y, en última instancia, incentivaron más gastos e inversiones. Sin embargo, tal economía de un ‘hiperpercolador hacia abajo’ [ hyper-trickle-down ] también significaba que la desigualdad de la riqueza no era una consecuencia inesperada, sino el objetivo en sí, de la política”.

La política económica marxista siempre ha insistido —en oposición a la insistencia de los “boxeadores profesionales” contratados del capital, los economistas burgueses, de que el llamado “libre mercado” basado en la propiedad privada de los medios de producción y las finanzas es el único sistema económico viable— que el sistema capitalista no cae en crisis recurrentes por factores accidentales o temporales, sino por sus propias contradicciones objetivas.

Ese hallazgo también está siendo confirmado por la realidad económica actual. La ficción de la disciplina económica burguesa es que las ganancias generan inversiones, lo que conlleva la expansión de la producción, las fuentes de empleo y los salarios, y que, más allá de cualquier fluctuación, todo es lo mejor del mejor mundo posible.

Esta ficción se ha visto explotada por la historia económica reciente. Independientemente de la provisión de cantidades enormes de crédito, las inversiones en la actividad económica real de todas las principales economías capitalistas permanecen por debajo de sus niveles antes de 2008. Ahora, cada vez hay más señales de que se avecina otra ralentización económica global importante o una recesión. La más reciente indicación es que las contrataciones en EEUU prácticamente se frenaron en febrero, con la creación de apenas 20.000 empleos nuevos.

La oposición frenética de la oligarquía financiera a cualquier regreso a una política monetaria que se consideraba antes “normal” ha demostrado la dependencia de todo el sistema financiero global en la provisión de dinero barato.

En 2013, cuando la Reserva Federal indicó que tenía la intención de recortar su programa de compra de activos, los mercados financieros respondieron con lo que se popularizó como un “berrinche del reajuste [ taper tantrum] ”.

Cuando la Reserva Federal eventualmente comenzó a aumentar las tasas de interés en 2015 —en incrementos sumamente leves— lo hizo garantizando que estaba lista para intervenir de ser necesario.

No hubo simplemente una “opción de venta [ put ] de Greenspan”, una “opción de venta de Bernanke” o una “opción de venta de Yellen”, sino una opción de venta de la Reserva Federal: una garantía del banco central de que respaldaría el mercado bursátil.

En 2018, la Reserva Federal llevó a cabo cuatro aumentos de las tasas de interés y programó varios para 2019 para “normalizar” la política y abrirse campo para maniobrar ante la próxima crisis o ralentización. También señaló que la reducción de los activos en su balance, el cual se expandió de $800 mil millones en 2008 a más de $4,5 billones, continuaría a un paso de $50 mil millones por mes —una política que estaba en “piloto automático”—.

Esto produjo una reacción furiosa. El año pasado, los mercados estadounidenses registraron su peor diciembre desde 1931, cuando el país se encontraba en medio de la Gran Depresión.

El giro vino rápido. En enero, la Comisión del Mercado Abierto, la cual traza la política de la Reserva Federal, decidió que postergaría cualquier aumento en las tasas de interés y que dejaría de recortar los activos en su balance, lo que tendía a aumentar las tasas de interés del mercado, pese a no haber llegado ni cerca a los niveles previos a 2008.

Esto fue seguido por la decisión esta semana del Banco Central Europeo de revertir su alejamiento previo de la expansión cuantitativa. Seguirá dando préstamos baratos a los bancos y reinvertirá sus bonos al expirar.

Esto constituye una manifestación impactante de la veracidad de la política económica marxista —sobre todo, su insistencia en que la crisis del sistema capitalista surge de los procesos objetivos en su interior—. Un repaso de la última década revela que las mismas medidas para intentar prevenir un colapso del sistema financiero en 2008 y salvaguardarlo desde entonces han creado las condiciones propicias para otro desastre.

Varias advertencias significativas que provienen de los círculos gobernantes evidencian esto. El Fondo Monetario Internacional ha reportado que la deuda global alcanzó el máximo histórico de $184 billones en 2017, lo que equivale a 225 por ciento del producto interno bruto mundial.

El régimen de tasas de interés ultrabajas ha resultado en un aumento desenfrenado de las deudas, incluyendo el auge de emisiones de bonos corporativos de alto riesgo financiados por inversionistas que buscan mayores ganancias.

Más temprano este mes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) produjo un reporte significativo en el que advierte sobre los niveles récord de deuda con calificaciones históricamente negativas. En medio de señales cada vez mayores de un declive económico, advierte: “La cantidad de inversiones en bonos corporativos que se espera que sean morosos en caso de una desaceleración económica podría ser considerablemente mayor de la que vio la crisis financiera”.

Halló que la deuda global en la forma de bonos corporativos emitidos por corporaciones no financieras equivalía a $13 billones a fines de 2018, dos veces su nivel en términos reales de fines de 2008.

El Banco de Pagos Internacionales se mostró consternado en su más reciente evaluación trimestral respecto a la expansión de bonos corporativos con la calificación de inversión más negativa, BBB. Señaló que estos bonos pasaron de constituir el 20 por ciento de los activos de los fondos mutuales en 2010 a 45 por ciento en 2018.

Advirtió que, pese a que los bonos BBB son atractivos por ofrecer mayores tasas, una venta rápida podría resultar en un derrumbe. “Si, ante debilidad económica, suficientes emisores vieran sus bonos pasar abruptamente de una calificación de BBB a basura, los fondos mutuales y, más ampliamente, otros participantes del mercado” que están obligados a tener bonos de grado de inversión “podrían estar obligados a deshacerse de grandes cantidades de bonos rápido”.

En un comentario más temprano este mes, la columnista del Financial Times, Rana Foroohar, indicó que “la Fed estuvo forzada a girar en U por los inestables mercados, siendo esta otra señal de demasiada financiarización”. El comentario continuó: “El dinero fácil se ha vuelto un goteo de morfina que demasiadas empresas e inversionistas parece que no pueden dejar, a pesar de que han pasado casi 10 años de recuperación económica”.

No es una cuestión sobre si estallará o no otra crisis financiera, sino cuándo lo hará. Amenaza con ser incluso más seria que la de 2008, con consecuencias de gran alcance.

Se tiene que hacer un balance político. Los Gobiernos de todo el mundo, independientemente de su color político, sean demócratas o republicanos en EUA, el Partido Laborista en Reino Unido o el régimen pseudoizquierdista de Syriza en Grecia, han demostrado que son defensores implacables de la oligarquía financiera global y el sistema de lucro y que esta realidad determinará su respuesta a una crisis.

Hace una década, se enfrentaron a una clase obrera que, tras ser suprimida por casi tres décadas, principalmente por los aparatos sindicales, fue en gran parte sorprendida por la crisis y no pudo desarrollar una respuesta coherente.

La situación ha cambiado. El periodo más reciente ha estado caracterizado por un resurgimiento de la lucha de clases en todo el mundo y una tendencia hacia romper con la camisa de fuerza de los sindicatos. Esto se combina con una hostilidad cada vez más profunda hacia todos los partidos de la élite política capitalista y un creciente interés en y apoyo hacia el socialismo, particularmente en la juventud.

Las clases gobernantes saben que, en la próxima crisis económica, las circunstancias que les favorecieron en 2008 ya no aplicarán y que se enfrentarán a un estallido de la lucha de clases. No lo enfrentarán con reformas y concesiones —estas son imposibles y por eso la última década ha visto el desarrollo de los mecanismos de represión estatal—.

La clase obrera debe realizar sus propios preparativos. No se pueden basar en apelaciones inútiles a la élite política para que cambie de rumbo, como las fraudulentas campañas de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez en EUA, sino a través de la lucha por un programa auténticamente internacionalista y socialista, partiendo de la expropiación de las mayores empresas y las ciudadelas del capital financiero hacia el desarrollo de una forma más elevada de organización socioeconómica enraizada en las necesidades humanas y no los dictados del sistema de ganancia.

Dichos preparativos dependen del desarrollo de nuevas organizaciones de la lucha de clases para romper con el control sofocante de los sindicatos y la construcción del Comité Internacional de la Cuarta Internacional y sus secciones, los Partidos Socialistas por la Igualdad.

Marco Rubio y Bob Menéndez anuncian proyecto de ley para desconocer marcas cubanas en Estados Unidos

Por: Sergio Alejandro Gómez
En este artículo: Bob Menendez, Campaña Anticubana, Congreso de los Estados Unidos, Cuba, Estados Unidos, Marco Rubio, Relaciones Cuba Estados Unidos
12 marzo 2019 
Planta de llenado, en la Ronera San José Havana Club Internacional S.A en San José de las Lajas, en la provincia de Mayabeque, Cuba, 17 de marzo de 2017.
ACN FOTO/ Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/sdl
Los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez presentaron este martes ante el Congreso un proyecto de ley que busca prohibir a los tribunales de Estados Unidos el reconocimiento de marcas comerciales cubanas supuestamente vinculadas con propiedades nacionalizadas después del triunfo de la Revolución en enero de 1959.
Con el título “Ninguna marca robada reconocida en Estados Unidos”, la legislación busca aumentar el cerco económico contra Cuba.
Ambos legisladores presentaron a comienzos de enero un proyecto similar con el objetivo de restablecer el programa de robo de cerebros dirigido a los médicos cubanos que cumplen misión en el exterior.
La medida, que no ha sido aprobada, exige a la actual administración republicana que restituya el polémico Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, establecido por el gobierno de George W. Bush y derogado al final del mandato de Barack Obama.
Entretanto, la ley presentada este martes busca prohibir a los tribunales de Estados Unidos “reconocer, hacer cumplir o validar de cualquier otra forma” los derechos por parte de un individuo sobre una marca registrada que se utilizó en relación con una empresa o activos que fueron nacionalizados por Cuba, a menos que “el propietario original de la marca lo haya consentido expresamente”.
Un proyecto de ley complementario fue presentado en la Cámara de Representantes por los Debbie Wasserman-Schultz (Demócrata de la Florida) y John Rutherford (Republicano por la Florida).
Un comunicado de la oficina de prensa de Marco Rubio menciona en específico el caso de la empresa Bacardí, que mantiene una batalla legal contra Cubapor los derechos de la marca Havana Club y cuyos abogados ayudaron a redactar la polémica Ley Helms-Burton, que este martes cumple 23 años.
Los orígenes de la marca Havana Club no tienen nada que ver con la historia de Bacardí. Su surgimiento se remonta a finales del silgo XIX cuando José Arechavala abrió la destilería “La Vizcaya” en Cárdenas, Matanzas.
En 1993, Pernod Ricard S. A. y Corporación Cuba Ron S. A. lanzaron la empresa conjunta encargada de la producción, de la mercadotecnia y de la comercialización del Havana Club en todo el mundo, con gran éxito de ventas.
Utilizando artimañas legales, Bacardí inscribió en Estados Unidos el derecho de uso de Havana Club en Estados Unidos, que estaba registrado desde 1974, mediante la comercialización fraudulenta de un ron producido fuera de Cuba y bajo el supuesto argumento de que habían comprado los derechos a los herederos de Arrechavala.
La Oficina de Patentes y Marcas norteamericana reconoció a comienzos del año 2016 a Cubaexport como legítimo representante internacional del famoso ron Havana Club, desestimando la demanda presentada por Bacardí. Sin embargo, la empresa trasnacional no se ha dado por vencida y sigue haciendo lobby en los pasillos de Washignton.
El enfrentamiento entre La Habana y Bacardí se remonta al triunfo de la Revolución, cuando sus destilerías y almacenes fueron nacionalizados en beneficios de la mayoría de los cubanos.
Los dueños siguieron con el negocio en Bermudas, México y Puerto Rico, hasta convertirse en líderes mundiales del negocio de las bebidas espirituosas.
Pero Bacardí nunca abandonó sus intenciones de recuperar el “imperio” cubano, sin importar el método o el precio.
Abogados de la compañía ronera y lobbistas en su plantilla como Otto Reich y Róger Noriega se sumaron en los años 90 del equipo pasado al equipo de redacción de la Ley Helms-Burton, que buscaba asfixiar la economía cubana, derrocar la Revolución e instalar un gobierno tutelado por Washignton que devuelva todas las propiedades nacionalizadas a sus antiguos dueños, en detrimento de la mayoría de los cubanos.
La ley “Ninguna marca robada reconocida en Estados Unidos” prohibiría a la asociación Cuba Ron/Pernod Ricard usar los derechos relacionados con Havana Club, señala Rubio en su comunicado.
El senador por la Florida es uno de los artífices del cambio de política anunciado por Trump en junio del 2017 en la ciudad de Miami, que implicó un fortalecimiento de la política de bloqueo y nuevas restricciones a los viajes entre los dos países.
Junto al asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, el congresista Mario Díaz-Balart y el funcionario de Seguridad Nacional Mauricio Claver-Carone, conforman un reducido grupo de asesores que ha secuestrado la política hacia América Latina en general y Cuba en específico, cuyo objetivo es fortalecer la política de bloqueo y retroceder los avances logrados durante los últimos dos años de mandato de Barack Obama.
Las acciones anticubanas van encontra de los intereses de su propio electorado. Una nueva encuesta de la Universidad de la Florida confirma que la mayoría de los cubanoamericanos en Florida apoya los nexos con su país de origen.
De acuerdo con el estudio, el primero de su tipo realizado desde el inicio de la administración de Donald Trump en enero de 2017, el 63 por ciento de los cubanos que viven en Miami-Dade expresaron su respaldo al establecimiento de relaciones diplomáticas entre las dos naciones.
El estudio realizado del 14 de noviembre al 1 de diciembre pasado entre mil una personas indicó que el 68 por ciento de los interrogados favorece la expansión o el mantenimiento de las relaciones comerciales con Cuba por parte de las empresas estadounidenses.
Asimismo, el 70 por ciento está de acuerdo con la venta de productos alimenticios al país caribeño por parte de compañías estadounidenses, una actividad que aún mantiene muchas restricciones impuestas por Washington como el hecho de que Cuba debe pagar por las mercancías agrícolas en efectivo y por adelantado.

Fortalecer la gestión de Gobierno en municipios y provincias

Por: Vivian Bustamante Molina
12 marzo 2019


Al resumir el encuentro, Díaz-Canel aseguró que el objetivo se enmarca en el propósito de fortalecer la relación de trabajo entre el gobierno central con los territorios. Foto: Estudios Revolución

En cómo fortalecer la gestión de Gobierno en las provincias y municipios y, a su vez, contribuir al desarrollo de la economía y a la mayor participación ciudadana en las decisiones se centró la intensa jornada cumplida este lunes en una reunión de los presidentes de las Asambleas del Poder Popular de todo el país a esas instancias, encabezada por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Al resumir el encuentro, Díaz-Canel aseguró que el objetivo se enmarca en el propósito de fortalecer la relación de trabajo entre el gobierno central con los territorios, para lo cual se ha diseñado un sistema de trabajo que incluye las visitas a estos.

Puso énfasis en las condiciones que deben existir para tener una administración pública más eficiente, lo cual no solo implica la disponibilidad de recursos materiales, sino de estilos y estructuras de trabajo, de una adecuada política de cuadros con sensibilidad e inquietud revolucionarias, sin burocratismo, con espíritu de colectividad y vinculación permanente con la base. «Entre todos debemos desarrollar un gobierno que trabaje para el pueblo», subrayó.

Un cuadro que no es sensible no actúa, le molesta que la gente le plantee problemas, dijo, al tiempo que exhortó a trabajar con menos trabas y burocracia, y por seguir priorizando la atención a la población.

Hay que buscar una acción de gobierno más transparente para la población, que sepa qué estamos haciendo, hacia dónde van las prioridades, que están en función del desarrollo y de sus necesidades. Eso resulta garantía de la participación de la gente en la toma de decisiones, abundó.

En su intervención, recalcó aspectos de la situación internacional con una ofensiva colonizadora neoliberal, la manipulación mediática, la proliferación de las fake news, el incremento de la confrontación y el hostigamiento de Estados Unidos hacia naciones de la región, entre ellas Cuba, contra la cual está latente la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton.

Por eso retomó las tres prioridades en la gestión del gobierno expuestas hace varios meses por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien colocó a la preparación para la defensa y la economía con el mismo nivel de prioridad.

La otra era el referendo constitucional, que una vez llevado a cabo nos dio una victoria, una respuesta de reafirmación del compromiso de la mayoría de los cubanos con la Revolución, señaló el Presidente cubano, quien resaltó que la batalla económica sigue siendo la tarea fundamental, la más compleja y de la que más espera la gente, y para cumplirla hay que reforzar estructuras y medios de gestión y el apoyo de especialistas de las ciencias económicas.
Autoabastecimiento municipal


Foto: Estudios Revolución

A partir de la exposición de Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, sobre el programa de autoabastecimiento municipal, se generaron varias precisiones en cuanto a este tema, que se cataloga de importante para la seguridad y soberanía alimentaria, con diferentes niveles de desarrollo y necesitado de incrementar los rendimientos, además de la diversificación de los cultivos, en la meta de lograr 30 libras de viandas por habitante y cinco kilogramos de proteína animal.

Ricardo Cabrisas, vicepresidente del Consejo de Ministros, puntualizó que también es decisivo en la sustitución de importaciones, pues Cuba anualmente destina cerca de 1 800 millones de ­dólares a la compra de alimentos, un 30 % dirigido al consumo animal.

Intencionar las producciones fuera de época y tener en cuenta tradiciones de cultivos y los requerimientos de los territorios, el uso de la ciencia, además de lograr la selección y especialización de cooperativas y productores, resultaron pronunciamientos en el análisis, con particular atención en cuanto a la contratación, tema en el que también enfatizó Salvador Valdés Mesa, vicepresidente primero de los Consejos de Estado y de Ministros.

En la reunión se expusieron los resultados, a más escala, de los estudios de plantas proteicas realizados por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, que incluyen desde la investigación, el desarrollo, innovación y producción hasta la comercialización de productos con impacto en la industria agroalimentaria, farmacéutica, cosmética y otros que son fuentes de ingreso.

Al respecto, Díaz-Canel se refirió a la necesidad de impulsar ese programa, en primer lugar, en honor a Fidel, quien dedicó los últimos años de su vida a demostrar la viabilidad de esos cultivos y producciones en nuestras condiciones, lo cual se encadena con varias actividades y ramas.

Una exhaustiva explicación acerca de cómo lograr la adecuada ejecución presupuestaria a nivel local realizó Meisi Bolaños, titular de Finanzas y Precios, quien insistió en el control de los recursos financieros, la importancia de la disciplina tributaria y la apropiada gestión, que eliminen los déficits en los ingresos, que se han ido reduciendo gradualmente, pero que todavía alcanzan a 19 municipios de cuatro provincias.

Precisó que dentro de los presupuestos locales hay que dar más uso a la contribución territorial por lo que significa en el desarrollo a ese nivel, no solo en la producción y los servicios, sino también en la generación de empleos y en su propia sustentabilidad.

Al tratarse el tema de las cuentas por cobrar y pagar, se habló de la urgencia en la necesidad de transformar la situación actual en la cadena de impagos, sinónimo de falta de control y desorganización.

Comercio electrónico


Foto: Estudios Revolución

Varios proyectos en marcha y otros en perspectivas para avanzar en el comercio electrónico fueron planteados por Betsy Díaz, ministra del Comercio Interior, quien dijo que el objetivo central es agilizar el servicio y reducir el manejo de efectivo en las transacciones, tanto de personas jurídicas como naturales.

Respecto al uso de terminales de puntos de venta (POS), habló de su extensión a corto plazo en las tiendas de venta de materiales de construcción y en la red minorista, con prioridad en La Habana y Santiago de Cuba.

Irma Martínez Castellón, ministra presidenta del Banco Central de Cuba, dijo que hay que exigir por el funcionamiento de los POS.

Entre tanto, Alejandro Gil, titular de Economía y Planificación, se refirió a los programas de desarrollo local, pues en la situación actual de la economía se requiere buscar soluciones lo más cercanas posible a donde se generan los problemas.

Al cierre de diciembre se computaron en el país 290 proyectos de ese tipo, fundamentalmente en las actividades de comercio y gastronomía, industria alimentaria, cultura, industria local, turismo y servicios comunales.

Casi en una clase metodológica de cómo gestionar esos tipos de proyectos, subrayó que siempre tendrán la aprobación inmediata los que dispongan de financiamiento, no demanden recursos del balance central y se autofinancien.

Como se ha insistido en otras ocasiones, los gobiernos locales deben involucrar a las universidades y los centros de investigación en la concepción y despliegue de los programas de desarrollo local, un actuar válido para todas las actividades que propendan al avance económico y social del país, según se insistió en la reunión.

(Tomado de Granma)