Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 5 de agosto de 2016

Cuba, las respuestas ante el shock venezolano

Para conservar lo que se ha ganado en credibilidad financiera, hace falta diseñar e implementar sin demora respuestas de política económica que combinen ajuste de gastos, cambios estructurales inmediatos, coordinación con el sector privado, y una política cambiaria activa.

El turismo destaca como el sector exportador de mayor dinamismo.
El turismo destaca como el sector exportador de mayor dinamismo.
Foto: Archivo IPS-Cuba
Finalmente se confirmaron las predicciones. En la sesión de la Asamblea Nacional, el pasado mes de julio, el gobierno cubano anunciaba que este año 2016 ocurriría una contracción de los suministros de combustible pactados con Venezuela.
El impacto que enfrentará la economía cubana a partir de 2016 será agudo, dilatado y, en cualquier escenario, parece que llevaría al país a una recesión. La magnitud y duración en el tiempo dependerá de cómo siga evolucionando la situación económica y política en Venezuela y de la capacidad de ese país de sostener, al menos parcialmente, los acuerdos con Cuba. Pero también dependerá de la respuesta de política económica que diseñen las autoridades cubanas para amortiguar el shock y salir de la eventual recesión.
En principio, el impacto no será de la misma magnitud que el experimentado a partir de 1991. Por el momento, el país no se dirige a un nuevo Período Especial, crisis iniciada a principios de la pasada década del noventa, cuando el PIB cayó 35 por ciento. La economía cubana, ciertamente, está más diversificada; pero, así y todo, las zonas de vulnerabilidad son amplias, tanto a escala macroeconómica como para las familias más dependientes de los ya deprimidos salarios estatales y pensiones.

El shock de la balanza de pagos
Dado que el país dejará de recibir una proporción de su petróleo con los precios y condiciones financieras favorables pactadas con Venezuela, se  intentará, en primera instancia, reducir el consumo de combustible. El exministro de Economía Marino Murillo explicaba, en la sesión de la Asamblea Nacional de julio pasado,  que tal recorte a las empresas e instituciones estatales sería en promedio del 28 por ciento. Los sectores que garantizan exportaciones (por ejemplo, el turismo y el níquel) y otras actividades clave tendrían garantizada la totalidad de la cuota de energía planificada, pero otros sectores recibirán recortes de hasta 50 por ciento. El objetivo del gobierno es no afectar el sector residencial y evitar a toda costa los apagones a la población. Murillo también explicaba que es prioridad sostener el abastecimiento en los mercados de consumos y los servicios vitales a la población.
Sin embargo, es muy poco probable que el país pueda sostener de manera indefinida este recorte, por lo que en algún momento deberá salir al mercado internacional a comprar petróleo a precios más altos y en condiciones financieras más exigentes.
La reducción de los despachos de petróleo desde Venezuela obligará, probablemente, a seguir comprimiendo las operaciones de la refinería de Cienfuegos. Esta es una actividad que le venía reportando al país importantes ingresos por exportaciones.
Las exportaciones cubanas también se afectarán por la reducción de ingresos desde los servicios médicos cubanos en Venezuela, dado que existe un mecanismo de indexación con los envíos de petróleo.
Las exportaciones cubanas se han visto perjudicadas, además, por los menores precios del níquel, el azúcar y las afectaciones climáticas sobre la agricultura cañera. Sumando todos los factores anteriores se podría esperar una contracción de las exportaciones en 2016 de alrededor del 23 por ciento, medidas a precios corrientes.
Se esperaría una disminución de las exportaciones corrientes mayor que de las importaciones corrientes, en parte porque los términos de intercambio se deterioran con la reducción de los vínculos con Venezuela.
Todo lo anterior describe un complicado shock sobre la balanza de pagos cubana.
En los últimos años, el balance de bienes y servicios en la balanza de pagos cubana ha sido positivo; en 2012 llegó a representar 5,2 por ciento del PIB. Este excedente le ha permitido al país pagar sus compromisos de deuda externa y las obligaciones con los inversionistas extranjeros. Pero, obviamente, un cambio de signo en este balance pondrá en riesgo los pagos a los acreedores e inversores extranjeros. Existe alguna probabilidad de que ocurra una situación de “corralito financiero” e impagos, similar a la acontecida en 2008 y 2009. Todo depende de la repuesta de política económica que empleen las autoridades cubanas.
El turismo, en algún grado, será una tabla de salvación. Con un crecimiento de dos dígitos en el arribo de visitantes, compensará parcialmente el déficit de divisas, ayudará a sostener la demanda en los servicios de los negocios privados y a paliar la difícil situación por la que atravesarán las familias. Al igual que en la pasada década del noventa, será uno de los motores que ayudarán a salir de la crisis.
La inversión, la agricultura, la industria y el consumo de las familias caerán, inevitablemente, sobre todo en 2017.  En 2016 las empresas cubanas y la asignación centralizada de recursos podrán amortiguar el shock con los inventarios de insumos y bienes finales, con las reservas disponibles y con el aplazamiento de pagos a los proveedores. Sin embargo, en 2017 el ajuste tendrá que ser mucho mayor.
El ajuste de gastos y los topes de precios no son la única respuesta posible.
Hasta el momento, la orientación de la política económica parece ser recortar gastos, ajustar el plan de suministros de combustibles y topar precios. Ninguna referencia se ha hecho aún sobre la necesidad de acelerar y profundizar los cambios estructurales.
La crisis en Venezuela no parece tener una solución a corto plazo, por tanto, se esperaría que en algún momento las autoridades cubanas tomen conciencia de la necesidad de enfrentar la crisis no solo con un ajuste procíclico de los gastos, lo que en última instancia empeora la caída del PIB; sino que promuevan políticas de liberalización de los mercados, una mayor apertura externa y redirijan el país hacia una nueva forma de inserción en la economía internacional alternativa a Venezuela.
Las opciones para amortiguar el impacto con cambios estructurales son varias. Pero hay algunas que destacarían como las menos complicadas de implementar y con potencial de mayor impacto en menores plazos:
–           Darle luz verde a los proyectos de inversión extranjera que están en proceso de aprobación, en particular en el sector turístico y la Zona de Desarrollo Especial Mariel.
–           Priorizar a las empresas turísticas en la asignación centralizada de las divisas dado que es hoy día el sector exportador de mayor dinamismo. Completar todos los cambios estructurales que se requieren para multiplicar los encadenamientos de este sector con la agricultura, la industria ligera nacional y el sector privado y cooperativo.
–           Expandir el espacio a la pequeña y mediana empresa privada y las cooperativas. Para ello se deben crear nuevas licencias para todo tipo de actividades privadas y cooperativas vinculadas al turismo, los servicios informáticos y producción de software, la industria ligera y los servicios profesionales como abogados, contadores, publicistas, entre otros
–       Eliminar el monopolio estatal sobre el comercio externo. Se deben eliminar las restricciones para el acceso a insumos y bienes de capital físico para los agricultores, las empresas privadas y las cooperativas.
El gobierno considera una prioridad sostener el abastecimiento en los mercados de consumo y los servicios vitales a la población.
El gobierno considera una prioridad sostener el abastecimiento en los mercados de consumo y los servicios vitales a la población.
Por su parte, los topes de precios que se han aplicado, desconociendo la situación de los costos y sin ser conciliados con el sector privado, provocarán más desabastecimiento en los mercados de bienes y servicios y generarán desconfianza en las reformas. La prensa estatal debe dejar de alimentar la hipótesis de que el sector privado está lleno de especuladores que manipulan los precios. Los precios han subido debido a la coyuntura económica.
El incremento de precios tiene como cara positiva, que funciona como un mecanismo que incentiva la producción y la oferta de servicios; de esta manera garantiza que no haya desabastecimiento y que los precios regresen a sus niveles anteriores cuando cambie la coyuntura económica. No obstante, si se calcula que el costo político y social de la inflación en estos momentos es demasiado alto, al menos debería conciliarse la política con el sector privado y buscarse una solución intermedia que permita el funcionamiento del sector privado con la menor inflación.
La estructura de la economía cubana ha cambiado. Ello obliga a cambiar los instrumentos de la política económica y a promover la coordinación entre los diferentes actores económicos: sector privado, los trabajadores y el Estado. No puede pretenderse el manejo del sector privado con los mismos instrumentos y controles que se han aplicado para las empresas estatales. La opción no es dejar los precios fijos, ignorando la nueva realidad económica, y a la fuerza buscar que se cumplan. Se requiere de un diálogo con el sector privado.

Hacia una política cambiaria activa
En el ámbito de la política cambiaria, una acción que estaría a la mano del gobierno sería la devaluación de las monedas nacionales en relación con el dólar. En particular, ayudaría a la competitividad del turismo la devaluación del peso convertible (CUC) respecto al dólar estadounidense. La devaluación del CUC abarataría el destino Cuba y lo haría más atractivo en términos de precio, en relación con otros mercados en la región. Ello ayudaría a sostener las tasas de expansión de dos dígitos de los últimos trimestres.
La tasa de cambio oficial del peso convertible es de 1:1 en relación con el dólar estadounidense (además se aplica un impuesto de 10 % cuando las personas naturales venden dólares en efectivo). Si se devalúa el peso convertible en 30 por ciento, por ejemplo, ello implicaría establecer una tasa de 1:30 CUC por 1 USD. Podría aplicarse  al mismo tiempo  la devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano, quedando en 1:30 CUP por 1 USD. La relación entre el CUC y el CUP con respecto al resto de las divisas internacionales seguiría dependiendo, como hasta ahora, de la tasa de cambio del dólar en los mercados internacionales. Hasta que el gobierno de Estados Unidos no pruebe que se han eliminado las restricciones a Cuba por el uso del dólar, no habría razón para eliminar el impuesto de 10 por ciento.
Con la devaluación, todos los exportadores en general tendrían un incentivo adicional, al poder recibir más CUC y pesos cubanos por cada dólar exportado. De esta manera podría producirse un incremento de salarios a los trabajadores en las empresas que más contribuyan al ingreso de divisas al país.
Los importadores, en cambio, tendrían menor capacidad de compra en dólares, lo que ayudaría al ajuste de la balanza de pagos.
Ciertamente, la devaluación en el corto plazo tiene un efecto negativo sobre los inversionistas y proveedores con cuentas e ingresos en CUC, pero debe valorarse como una acción que facilita un ajuste más ordenado en la balanza de pagos y que ayudaría a evitar un “corralito financiero” en los bancos cubanos.
Es preferible una respuesta de política que lleve a un cambio generalizado de los precios relativos y a un ajuste de los valores reales de activos y pasivos, que tener que llegar a congelar depósitos bancarios, afectar la credibilidad de los bancos y recrudecer el control de cambio y la asignación discrecional y arbitraria de las divisas disponibles.
La devaluación presionaría a una mayor inflación. Pero el efecto inflacionario sobre los precios finales podría absorberse con la reducción de los altos márgenes comerciales con que trabajan las cadenas estatales minoristas que comercializan en CUC.
Por tanto, la devaluación del CUC no afectaría a la población, más allá de algún incremento puntual y moderado de la inflación que pudiera acontecer en los mercados informales. Devaluar el CUC afectaría muy poco el poder adquisitivo de la moneda dentro del país, solo se notaría la reducción del valor del CUC cuando las personas decidan comprar dólares.
Hay ciudadanos extranjeros y cubanos que viven en el exterior y han invertido en paladares, en el alquiler de casas particulares, entre otras variantes. Su interés es cambiar sus ingresos a dólares u otras divisas y podrían verse, en un momento inicial, como perdedores de la devaluación. Sin embargo, deben interpretar de manera integral la medida y considerar que todos ganan si el país no se queda estancado en una crisis económica y si la devaluación mejora la competitividad del mercado cubano y aumenta el atractivo para que se sostenga la tendencia actual en la llegada de turistas.
Junto a la devaluación del CUC, el Banco Central de Cuba estaría aprovechando, además, la coyuntura para devaluar la tasa de cambio oficial del peso cubano, lo cual tributaría al mismo tiempo al objetivo de unificación de las monedas. Tal vez este no sea el mejor año para aplicar todo el paquete de medidas que desplegaría el comienzo de la reforma monetaria, pero sí parece ser un momento idóneo para aplicar la necesaria devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano.
Aprendiendo del pasado, debemos recordar que en 2008 y 2009 el país vivió una crisis de balanza de pagos y la tasa de cambio del CUC se mantuvo inmóvil. Las causas de aquella crisis de balanza de pagos se encontraban en el incremento del precio internacional de los alimentos importados, en el exceso de gastos y de endeudamientos en los años previos, y en una desdolarización que llevó a una emisión desmedida de pesos convertibles.
Es muy probable que, si en 2008 y 2009 el Banco Central hubiese devaluado la tasa de cambio del CUC, la crisis de balanza de pagos no hubiese terminado, como fue el caso, en un corralito financiero a los depósitos bancarios de las empresas nacionales y extranjeras en los bancos cubanos. La no devaluación del CUC derivó, asimismo, en la pérdida de credibilidad y calidad de dicha moneda, debieron establecerse los llamados “certificados de liquidez” que desde entonces limitan su convertibilidad y entorpecen aún más la fluidez en las operaciones de comercio exterior.
Cuando se desdolarizó la economía, en 2004 y 2005, el discurso y los medios oficiales repetían con orgullo que Cuba había recuperado la soberanía monetaria, que ya contábamos con la autonomía para manejar nuestra política monetaria y cambiaria. Pues bien, es el momento de hacer uso de esa soberanía de manera inteligente y audaz. En un mundo globalizado, los países que cuentan con una moneda propia tienen una mayor flexibilidad, con la tasa de cambio, para adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno internacional y para enfrentar shocks externos. Estamos dentro de ese grupo.
La experiencia reciente en América Latina, tras el shock asociado a la caída del precio del petróleo y otros commodities, evidencia que los países con tasas de cambio flexibles y que han podido devaluar sus monedas, han logrado enfrentar la situación de una manera mucho menos traumática que las economías dolarizadas, con tasas de cambio fijas y con controles de cambio. Debemos aprender de estas experiencias.
Las reformas estructurales del gobierno de Raúl Castro han sido lentas y todavía no ofrecen los resultados esperados, pero en lo que respecta al ajuste de gastos y al control de los equilibrios macroeconómicos y financieros, las decisiones han sido más drásticas y los resultados son visibles. Desde 2009 hasta la fecha, la política económica disminuyó las tasas de crecimiento de la oferta monetaria, controló los gastos fiscales y ajustó las importaciones. Ello permitió recuperar los equilibrios macroeconómicos, superar la crisis financiera nacional y restablecer gradualmente los pagos bancarios. La credibilidad financiera se fue rescatando poco a poco, cuestión que facilitó las renegociaciones de la deuda externa que ha llevado adelante el país con los acreedores más importantes, incluyendo al Club de París.
Para conservar lo que se ha ganado en credibilidad financiera, de lo que se trata hoy día es de no confiarnos pensando que los acuerdos con Venezuela volverán a la normalidad, sino de estar preparados para el peor escenario y, sin mayor demora, diseñar e implementar respuestas de política económica que combinen ajuste de gastos, cambios estructurales inmediatos, coordinación con el sector privado, y una política cambiaria activa.  (2016).

La Ciencia: Otra Batalla de Ideas de Fidel Castro



Fidel Castro, 1970. Foto: Liborio Noval

Nos acercamos al 90 cumpleaños de quien ha sido una de las personalidades mayores de la Historia del Siglo XX en el mundo: Fidel Castro.

Sus ideas y sus acciones se proyectan en muchos campos de la existencia social humana. Estos apuntes son sobre uno de esos campos: el desarrollo científico y tecnológico.

Y de inmediato nos damos cuenta, al empezar a ordenar ideas, de que aunque estemos hablando de la historia, del pensamiento de Fidel en diferentes etapas de la historia revolucionaria cubana, este no es un debate sobre el pasado, sino más bien sobre el futuro al que ese pasado nos lleva y convoca, porque el pensamiento de Fidel tiene todavía mucho que hacer y que influir en las tareas que tenemos por delante los revolucionarios cubanos, y en el presente y futuro de la América Latina, y de ese inmenso mundo de “los pobres de la tierra”.

Es cierto que fue en los años 90 cuando empezamos a utilizar ampliamente en Cuba la expresión “Batalla de Ideas”, pero cuando miramos en retrospectiva al pensamiento y la ejecutoria de Fidel Castro, ahora desde la distancia de sus nueve décadas, se nos hace evidente que es eso precisamente lo que Fidel ha estado haciendo toda su vida: DAR BATALLAS DE IDEAS.

Hay tres planos en los que podemos emprender este análisis: las ideas y las acciones; los conceptos que se expresan a través de esas ideas; y finalmente las raíces éticas que nutren esos conceptos y que sustentan el pensamiento y la acción de Fidel.

Ello se pudiera sintetizar en tres expresiones de Fidel en momentos muy distintos:

• la primera en 1960, antes de la Campaña de Alfabetización, cuando en un país sin tradición científica, y enfrentado a muchas urgencias dijo: “El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de Ciencia, de hombres de pensamiento”.

• luego en 1991, cuando se desplegaba ya la crisis del campo socialista europeo y se planteaba la ingente tarea de defender nuestra soberanía expresó: “La independencia no es una bandera, o un himno, o un escudo. La independencia no es cuestión de símbolos. La independencia depende del desarrollo, la independencia depende de la tecnología, depende de la ciencia en el mundo de hoy”.

• Y después en 1993, año en que tocó fondo la crisis económica del periodo especial que siguió a la desaparición del campo socialista europeo y al reforzamiento oportunista del bloqueo norteamericano contra Cuba, Fidel re-tomó la idea de las funciones de la ciencia en la economía cuando expresó: “La Ciencia, y las producciones de la ciencia deben ocupar algún día el primer lugar de la economía nacional. Pero partiendo de los escasos recursos, sobre todo de los recursos energéticos que tenemos en nuestro país, tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia, y ese es nuestro lugar en el mundo, no habrá otro”.

Quienes vivimos esta etapa sabemos muy bien que no fueron solamente expresiones discursivas, sino que esas ideas fueron seguidas y respaldadas por acciones concretas.

Esas acciones que materializaron su pensamiento son muchas, imposibles siquiera de enumerar en estas breves notas. Ellas incluyen el desarrollo educacional, la creación masiva de escuelas y universidades en todas las provincias, la edición de libros científicos, la formación de miles de científicos en Cuba y en el exterior, la construcción de una institucionalidad para la ciencia, la creación de centros científicos en varios organismos del estado (MINSAP, MINAGRI, otros), la Academia de Ciencias, el CITMA, el Fórum de Ciencia y Técnica, el Polo Científico de la Biotecnología, la Universidad de las Ciencias Informáticas, y muchas otras, que contaron todas con el impulso, el diseño estratégico y la presencia fundacional del mismo Fidel.

Destaca entre ellas el surgimiento del Sector Biotecnológico a partir de 1981, cuando la propia Biotecnología estaba apenas siendo inventada en los países de mayor avance tecnológico. De este esfuerzo emergió nada menos que un nuevo sector de la economía nacional y de la capacidad exportadora del país. Esta historia contiene el concepto de “CENTROS DE INVESTIGACION Y PRODUCCION”, una trascendental innovación organizacional, de la que surgieron instituciones que transitaron en un periodo sorprendentemente breve a la rentabilidad por sus propias exportaciones y se convirtieron en el embrión de LA EMPRESA SOCIALISTA DE ALTA TECNOLOGIA, hoy llamada a tareas superiores dentro de nuestro modelo económico. La viabilidad y perspectiva del desarrollo de la biotecnología en Cuba fue una “batalla de ideas” de Fidel.

Esa historia de desarrollo científico tiene conexiones inseparables con el desarrollo educacional, y con el desarrollo de la salud pública: Desarrollo educacional basado en el concepto de acceso universal a la educación superior, y luego en las sedes universitarias en casi todos los municipios, que se convirtieron en muchos de ellos en el dispositivo principal de captación y circulación de conocimiento para el desarrollo local.

Sabemos que esos conceptos fueron polémicos en sus primeros momentos, y debieron ser ampliamente explicados y discutidos. Desde muy temprano Fidel defendió esas ideas expresando que: “no podemos renunciar al objetivo humano fundamental del socialismo… no podríamos resignarnos al principio de: siembra escuelas y te quedarás sin obreros agrícolas. Mas bien dirás: siembra escuelas y tendrás decenas de miles de científicos, siembra escuelas y tendrás decenas de miles de buenos cuadros”.

La implementación de esos conceptos en la educación, y especialmente en la educación superior, fue otra “batalla de ideas” de Fidel.

También tiene el desarrollo científico conexiones con el desarrollo de la Salud Publica, con el mismo concepto de que “no podemos renunciar al objetivo humano fundamental del socialismo…” que aquí se concretó en la aspiración (y el logro) del acceso universal y gratuito al sistema de salud, que comenzó desde 1959 con el Servicio Medico Social-Rural, y se desarrolló después con el Programa del Medico y la Enfermera de la Familia. Ello no se concibió nunca como un servicio masivo de bajo nivel técnico. Todo lo contrario, implicó la proliferación de universidades médicas en todas las provincias, el desarrollo de las especialidades médicas, y los institutos científicos de tercer nivel en el sistema de salud. El diseño e implementación de ese Sistema de Salud que nos llevó a una mortalidad infantil por debajo de 5 y a una esperanza de vida de 78 años fue también, otra “batalla de ideas” de Fidel.

Tanto en la Educación como en la Salud Publica vemos la misma estrategia de combinar acceso masivo y alta calidad, comprendiendo que ni la masividad mediocre, ni la alta tecnología elitista pueden aisladamente producir impacto en la sociedad. La capacidad de trabajar simultáneamente sobre esos dos ejes ortogonales, de la extensión masiva y la profundidad, es lo que explica los resultados de la sociedad cubana en la educación y la salud.

Es ese concepto de extensión y profundidad simultáneamente, el que vemos en el desarrollo de la biotecnología, en la Universidad de las Ciencias Informáticas, en los “Joven Club de Computación”, en el acceso masivo a la cultura, y en muchas otras iniciativas de Fidel.

Nuestra generación de científicos, educadores, y profesionales de la salud en Cuba tuvo el privilegio de trabajar de manera muy cercana con Fidel en esas tareas.

Todos los que vivimos esa experiencia tenemos decenas de anécdotas y experiencias personales que contar, sobre el pensamiento y la ejecutoria de Fidel, su capacidad de persuasión, de motivación y de transformación rápida de las ideas en acciones.

Anécdotas como la de aquella visita de 1989 a un pequeño grupo de científicos en un laboratorio quasiartesanal en el 4º piso de un hospital (Fidel mismo les llamó “los científicos de la buhardilla”), que apenas había acabado de obtener 30 gramos de anticuerpos monoclonales, y en la que Fidel indagó por las mayores empresas productoras de esos anticuerpos en el mundo y sus capacidades (que eran en ese momento 2000 veces superiores) para inmediatamente retar al grupo diciéndoles: “y ustedes ¿no piensan competir con esa gente?”.

O cuando se detuvo a explicarles personalmente a los obreros que sembraban plátano en el terreno donde se construiría un nuevo centro biotecnológico las razones por las cuales se debía demoler el platanal; explicación ésta que ilustra esa combinación de pensamiento estratégico, metas colosales y sensibilidad humana por los detalles, combinación que es muy rara en los políticos del mundo de hoy.

Quizás en otro espacio se cuenten en detalle estas y otras muchas anécdotas. Pero estas reflexiones de hoy, alrededor del cumpleaños 90 de Fidel, serían superficiales si se limitasen a la enumeración de anécdotas, o la compilación de datos.

Lo que es imprescindible hacer hoy es subrayar y trasmitir LOS CONCEPTOS que subyacen en cada una de esas interacciones, e intentar identificar lo esencial que hemos aprendido de Fidel, precisamente para trasmitirlo a las nuevas generaciones y perpetuarlo.

Conceptos esenciales tales como:

1. El compromiso con el futuro, aun en medio de enormes dificultades inmediatas

2. El valor del conocimiento para la defensa de la soberanía nacional y la justicia social

3. El acceso masivo a los conocimientos y la cultura como derecho humano, y como pre-requisito para el desarrollo económico, no como consecuencia distal del crecimiento de la economía.

4. La confianza en las enormes potencialidades intelectuales y éticas del ser humano. Hay que decir, porque es la verdad, que Fidel siempre tuvo una percepción de lo que éramos capaces de hacer, más allá de la percepción que teníamos nosotros mismos.

5. La voluntad de plantearse metas cada vez más altas y más audaces. Gabriel García Márquez caracterizó una vez a Fidel como “un hombre de ilusiones insaciables, incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal….”

6. El sentido de urgencia, captado en esa frase del propio Fidel, que dice: “milito en el bando de los impacientes, de los apurados…..”

7. La consagración al trabajo, como una expresión concreta de la ética del científico

8. La idea de una economía basada en la Ciencia y la Tecnología, como palanca principal de nuestro desarrollo.

Finalmente y en un plano más profundo, sustentando esas ideas, debemos identificar en Fidel Castro una actitud ética que pudiéramos llamar el sentido de LA INMEDIATEZ DEL FUTURO. Esa idea de que el futuro es para hoy, idea que vemos una y otra vez en el pensamiento de Fidel, en el propósito de eliminar el analfabetismo en un solo año, en la reforma agraria superando el minifundio e incluyendo formas más avanzadas de producción, en la universalización de la enseñanza universitaria aun más allá de la demanda laboral del momento, en el acceso masivo a la cultura, en el objetivo de potencia médica y esperanza de vida superior a 80 años, en la introducción de formulas comunistas de distribución dentro de la construcción del socialismo, y en tantos y tantos otros ejemplos.

Una ética del intelectual que Fidel ha aplicado en primer lugar a si mismo, y que exige que una vez que concebimos claramente una idea de cómo las cosas deben ser, con ello viene de inmediato el compromiso de luchar porque sean así, lo antes posible.

Compromiso con el futuro, coherencia y audacia en la transformación de las ideas en acciones, eso es precisamente lo que la palabra “ética” quiere decir.

Si aprendemos eso, y lo integramos al alma colectiva del cubano, Fidel nos habrá dado poderosas herramientas con las que abrir nuestro Siglo XXI, con todas sus complejidades y desafíos.

MEO Australia aún evalúa Bloque 9. "Todavía no hemos realizado ningún descubrimiento"


Rachel D. Rojas • 5 de agosto, 2016


LA HABANA. Peter Stickland, con más de 25 años de experiencia internacional en la exploración de petróleo y gas, es un hombre con probados conocimientos geológicos. La página de presentación de la compañía informa que es miembro de la European Association of Geoscientists & Engineers, y de la Petroleum and Exploration Society en Australia.

Peter Sickland.

También, y no menos importante para Cuba, es el Director Ejecutivo de MEO Australia, la empresa con el 100 por ciento de los derechos de exploración de hidrocarburos en el Bloque 9 cubano que recientemente anunció la posibilidad de “hallazgos significativos” en la zona.

Con el propósito de intercambiar sobre estos posibles hallazgos, y lo que significarían para un país tercermundista como el nuestro, Stickland concedió esta entrevista a Progreso Semanal.

En el comunicado de prensa publicado por MEO Australia dice que la empresa firmó un Contrato de Producción Compartida con Unión Cuba Petróleo (CUPET) el pasado 3 de septiembre de 2015. ¿Con quién exactamente se firmó este contrato y qué le permite a MEO?

“MEO firmó el Contrato de Producción Compartida (PSC por sus siglas en inglés) con la empresa nacional Cubapetróleo-CUPET. La reunión fue liderada por el señor Juan Torres Naranjo, Director General de CUPET.

“El objeto del contrato es facilitar la exploración y explotación de cualquier hidrocarburo que se pueda encontrar en el Bloque 9, mediante la financiación y ejecución de operaciones por parte de MEO, de acuerdo con los términos del PSC. El documento permite a nuestra empresa un período de 8,5 años de exploración, con diferentes sub-períodos para realizar estudios, adquisición de datos sísmicos y para la perforación de pozos. En caso de que se puedan encontrar hidrocarburos para la comercialización, el desarrollo y la producción puede continuar, según el contrato, por un plazo total de 25 años”.


Imagen tomada de la página ofical de MEO Australia.

¿En qué datos se basó MEO para escoger a Cuba como un objetivo de inversión? ¿Qué factores les condujeron a pensar que sería posible encontrar petróleo en ese territorio?

“MEO emprendió una búsqueda mundial de áreas con un potencial importante de petróleo y gas sin descubrir. Fue así que se identificó a Cuba como un país de gran interés para la búsqueda de más petróleo y gas. Llegamos a esta conclusión a partir de los datos geológicos disponibles y de nuestra observación sobre la poca exploración realizada en el país en los últimos 50 años aproximadamente”.

¿Cómo han sido distribuidos los posibles beneficios en el contrato? ¿Cómo funciona este tipo de acuerdos por lo general?

“Hasta el momento no hemos dado a conocer los términos específicos del contrato. Pero podría hacer las siguientes observaciones generales: 

En el marco del PSC, MEO es responsable de todos los gastos, asumiendo el riesgo de que no exista un rendimiento comercial a partir de las búsquedas. 

En el PSC se definen las reglas para dividir los ingresos procedentes de la producción en el Bloque 9 entre MEO y CUPET. Por lo general, MEO recupera sus costos y además recibe una parte de los beneficios, mientras CUPET (quien es el propietario del recurso natural, pero no asume ningún costo) recibe la otra parte de los beneficios. 

MEO también está obligado a pagar impuestos corporativos en Cuba según las leyes vigentes. 

Estos términos son similares a los de otros PSC en otras partes del mundo”. 

En los comunicados de prensa, MEO insiste en el hecho de que el Bloque 9 está situado en una zona naturalmente beneficiosa, debido a la cercanía de los campos de Varadero y de Motembo, y también por la proximidad del Golfo de México, una de las mega regiones petroleras del mundo, de la cual Cuba representa la extensión inexplorada del margen sureste. ¿A qué cree que se deba que estos yacimientos no se hayan explorado en el pasado? O, por el contrario, ¿por qué cree que otras empresas no los encontraron con anterioridad?

“La exploración petrolera puede ser un negocio difícil. Hay muchas áreas del mundo donde se necesitaron varios años y perforaciones antes de que se descubriera el verdadero potencial —el Mar del Norte (entre Inglaterra y Noruega) es un buen ejemplo de ello.

“La geología del Bloque 9 es compleja y parece ser un área donde adquirir buenos datos sísmicos resulta difícil. Como resultado, interpretar el potencial de petróleo y gas correctamente puede convertirse en un desafío. Hemos tratado de entender todo el trabajo llevado a cabo en la exploración histórica de la zona, hemos realizado algunos estudios nuevos, y luego hemos mirado la geología con ‘ojos frescos’, basados en nuestra experiencia en zonas geológicas similares de otros lugares del mundo”.

Se han declarado tres “jugadas” y solo una ha sido casi completamente estudiada. ¿Cuáles son las perspectivas sobre las otras dos?

“Aún estamos evaluando las otras dos. Cuando hayamos llegado a una conclusión lógica de nuestros resultados, estaremos en condiciones de proporcionar una actualización”.


Imagen tomada del último informe trimestral de MEO Australia. Las primeras perforaciones se planifican para el primer trimestre del 2018.

¿Cómo valora la experiencia de negociación con las autoridades cubanas?

“Encontramos que esta negociación con las autoridades cubanas resultó ser profesional y exhaustiva”.

¿Según su larga experiencia, cuáles cree que son los principales beneficios e impactos para los países subdesarrollados cuando un descubrimiento como el que se plantea ocurre?

“Si bien se han identificado algunas posibilidades emocionantes en el Bloque 9, todavía no hemos realizado ningún descubrimiento. Se espera que esto ocurra en un lapso de uno a dos años.

“Pero cuando un buen descubrimiento así tiene lugar, puede implicar una serie de beneficios para el país anfitrión: 

Los ingresos para el gobierno anfitrión de la producción petrolera pueden ayudar a financiar los programas gubernamentales. 

Se crean oportunidades de empleo para la población local asociada al proyecto —esto puede suceder tanto directa como indirectamente. También ocurre la formación y la transferencia de habilidades del contratista hacia los empleados locales. 

En particular, respecto al petróleo y al gas, un buen descubrimiento puede ayudar a lograr la autosuficiencia energética del país anfitrión. 

“Recuerde que la propia Australia fue un país colonizado, que logró su independencia en 1900. Australia casi no tuvo industria de petróleo y gas hasta la década de 1960, pero luego se sucedieron algunos ‘booms’ dados por buenos descubrimientos. En muchos casos estos fueron asistidos por inversión extranjera para ayudar a desarrollar estos recursos. Como ciudadanos australianos hemos visto el beneficio de estos descubrimientos e inversiones en nuestro país. Muchos de los empleados de MEO Australia adquirieron habilidades y experiencias de trabajo vitales en empresas internacionales, y ahora disfrutan con la oportunidad de aplicar estos conocimientos y experiencia para contribuir de manera positiva en MEO y Cuba”.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

Renta ciudadana: una salida viable a la crisis mundial

Leonardo Boff, Alainet

La crisis económico-financiera de 2007-2008 estremeció los fundamentos de la economía capitalista (esta es su modo de producción) y el neoliberalismo (este es su expresión política). La tesis básica era dar primacía al mercado, a la libre iniciativa, a la acumulación privada, a la lógica de la competición en detrimento de la lógica de la cooperación y a un Estado mínimo. El lema en Wall Street de Nueva York era: greed is good, la codicia es buena. Quien mira desde una perspectiva mínimamente ética ya podía saber que un sistema montado sobre un vicio (codicia) y no sobre una virtud (bien común), jamás podría resultar bien. Un día se derrumbaría.

El derrumbe empezó con la quiebra de uno de los mayores bancos norteamericanos, el Lehman Brothers, llevando todo el sistema bancario y financiero a una inconmensurable crisis. En pocos días se pulverizan billones de dólares. Parecía el fin de este tipo de mundo. Ojalá lo fuera.

Curiosamente, los que despreciaban el Estado, reduciéndolo al mínimo, tuvieron que recurrir a él, de rodillas y con las manos juntas. Los bancos centrales de los Estados tuvieron que habilitar billones de dólares para salvar las instituciones financieras quebradas. La máquina de hacer dinero giraba a máxima velocidad, día y noche.

A consecuencia de la crisis, todavía no superada hasta hoy, también entre nosotros, fueron a la quiebra miles de empresas e incluso países como Grecia, con un altísimo nivel de desempleo. Se destruyeron fortunas pero sobre todo se creó un mar de sufrimiento humano, de suicidio y hambre en el mundo entero. Datos recientes refieren que en Estados Unidos una de cada siete personas pasa hambre. Imaginemos el resto del mundo.

Nadie siguió la sabia sentencia atribuida a Einstein: «el pensamiento que creó la crisis no puede ser el mismo que nos saque de la crisis». Tenemos que pensar y actuar diferente. Fue justamente lo que no se hizo. Todavía se cree con convicción que este sistema sigue siendo bueno y válido, a pesar de la devastación ecológica que produce, poniendo en peligro las bases que sustentan la vida. Es bueno y válido para los especuladores que están acumulando una riqueza absurda. En Estados Unidos el 1% de los más opulentos acumula ingresos equivalentes al 90% del resto de los norteamericanos.

A pesar de todas las reuniones del G-8 y del G-20 para buscar alternativas, la política económico-financiera continúa igual: hacer más de lo mismo. Esto está desestructurando los países y podría llevar a una revuelta popular mundial con consecuencias funestas.

Se usaron dos estrategias. La primera fue la inyección de billones de dólares por parte de los Estados para impedir la quiebra total del sistema. Además de los billones de moneda física lanzada al mercado, se creó un complemento llamado quantitative easing. Según la definición de Wikipedia, que me parece correcta: «es la flexibilización cuantitativa, que quiere decir, la creación de cantidades significativas de dinero nuevo (electrónicamente por lo general) por un banco, autorizado por el Banco Central dentro de determinadas condiciones».

Sucede que este dinero nuevo, en vez de ser invertido en la producción y en la creación, fue inyectado en la corriente especulativa de las finanzas mundiales. Aquí se gana mucho más, inmediatamente, que en la inversión productiva que demora mucho más tiempo. De esta forma las ganancias van a los ya multimillonarios, sin solucionar la crisis; al contrario, agravándola.

La otra medida fueron las políticas de ajuste, llegadas bajo el nombre de austeridad. Para garantizar las ganancias de los capitales se organizó un ataque sistemático a los derechos sociales, a los servicios públicos de salud y de educación, al sistema de la seguridad social y a las jubilaciones. Esto se inauguró primero en la zona del euro y ahora, según la misma lógica, en Brasil. Se fragilizó la ya frágil democracia y la disminución del gasto público está provocando recesión y desempleo.

Si hubiese habido pensamiento y un mínimo de sentido humanitario, una posible salida podría ser lo que viene proponiendo incansablemente desde hace muchos años el ex-senador Eduardo Matarazzo Suplicy: la renta mínima ciudadana. Por el hecho de ser humano, cada persona tiene derecho a una renta ciudadana que le garantice una vida digna, aunque sea frugal. Dice un estudioso, Antonio Martins: «Un cálculo del sitio Swiss Info, en 2009, mostró que sólo en los primeros meses de socorro a los bancos, los Estados gastaron 10 billones de dólares, lo cual sería suficiente para pagar a cada habitante del planeta 1.422 dólares, aproximadamente 4,5 mil reales, unos 1.280 euros» (cf. sitio Outras Palavras de 14/07/16). Sería la quantitative easing for People propuesta por el líder laborista británico Jeremy Corbyn. Ese dinero circularía mediante el consumo, los beneficios públicos y superaría el grave padecimiento humano a causa del desempleo y el hambre. Esta sería una solución viable, más ética y más humana. Todavía puede ser puesta en marcha. Quién sabe si con el agravamiento de la crisis mundial no nos veremos obligados a esta solución verdaderamente salvadora.

Las confesiones del FMI

Alejandro Nadal, La Jornada

El Fondo Monetario Internacional siempre ha buscado mantener la reputación de que sus intervenciones están basadas en análisis técnicos de la mejor calidad. También pretende mantener una política de transparencia que proporcione mayor legitimidad a sus acciones. Por eso mantiene una Oficina Independiente de Evaluación (OIE), que lleva a cabo peritajes sobre diversos aspectos de su actividad. La OIE responde directamente al consejo de directores ejecutivos y su mandato está por arriba de la directora gerente, Christine Lagarde.

En su último reporte la OIE (disponible en ieo-imf.org) ofrece un escalofriante diagnóstico sobre la incapacidad técnica del máximo organismo responsable del sistema de pagos internacionales. El informe se concentra en el manejo de la crisis en el contexto de la eurozona y en las intervenciones del Fondo en las economías de Grecia, Irlanda y Portugal. Estos programas de rescate fueron los primeros casos de aplicación de programas de ajuste en países desarrollados en el marco de una unión monetaria. La experiencia de las intervenciones del FMI en América Latina y el sudeste asiático no es mencionada en el informe, pero vale la pena no perder de vista sus efectos nefastos a lo largo de los últimos 20 años.

La OIE destaca que los montos involucrados en las operaciones del FMI en esos tres países europeos fueron excepcionales porque se excedieron los límites normales de 200 por ciento del valor de la cuota para períodos de 12 meses o de un 600 por ciento acumulado para la duración del programa de intervención. En cada uno de los tres países el acceso a recursos del Fondo rebasó el 2,000 por ciento de la cuota correspondiente. Para el periodo 2011-2014 los fondos canalizados a estos tres países representan más de 80 por ciento del total de los préstamos hechos por el FMI.

La intervención del FMI en estos tres países se convirtió en una operación todavía más compleja porque se llevó a cabo en colaboración con otras instituciones: la Comisión de la Unión Europea en Bruselas y el Banco Central Europeo. Estos organismos también exigieron la aceptación por los gobiernos de estos países de sendos programas de condicionalidad y de reformas estructurales adicionales.

El informe de la OIE critica el mal diagnóstico sobre la crisis al interior del Fondo. Mientras se estaba dando el contagio desde el fracturado sistema financiero estadunidense hacia el sector bancario europeo los analistas del FMI siguieron capturados por el pensamiento tradicional sobre los orígenes de la crisis.

Peor aún, el FMI ni siquiera tenía planes de contingencia para enfrentar una crisis sistémica al interior de la unión monetaria por la sencilla razón de que el análisis al interior del organismo excluía por hipótesis la posibilidad de ese tipo de evento. La existencia de déficit externos en la cuenta corriente de países de la eurozona financiados por flujos de capitales (de corto plazo) y la posibilidad de que esos flujos pudieran revertirse era simple y sencillamente negada por los supuestos del análisis macroeconómico del FMI. Eso explica la parálisis del Fondo frente a los datos reales que demostraban que la unión monetaria era una economía enferma aún antes de la crisis.

En 2006 el déficit promedio de la cuenta corriente en los países de la periferia de la unión monetaria alcanzaba el 8 por ciento del PIB y el de Grecia rebasaba 12 por ciento. Esas señales alarmantes fueron sistemáticamente ignoradas por el FMI.

El Fondo también prefirió olvidar el hecho fundamental de que la unión monetaria excluye cualquier ajuste por cambios en la paridad y por acomodos en la política monetaria. En ese contexto, la crisis mudó de piel: de los peligros que acechan a los bancos se pasó al riesgo país en los mercados financieros internacionales. El único ajuste viene por la llamada devaluación interna, que conlleva la brutal caída de los salarios para alcanzar precios competitivos en los mercados internacionales. Pero eso conduce al estancamiento, a un crecimiento desorbitado del nivel de endeudamiento como proporción del PIB y a una degradación del riesgo país con las calificadoras en los mercados internacionales. Y si a eso le agregamos la imposición de medidas de austeridad fiscal, obtenemos la profundización y prolongación de la crisis.

La OIE señala además que para aplicar el plan de salvamento de la economía griega el Fondo tuvo que recurrir a excepciones que violaron la regla de oro del FMI sobre reducción efectiva del nivel de endeudamiento. Los funcionarios de línea mostraron gran creatividad para engañar a los máximos dirigentes del Fondo.

En realidad, el informe de la OIE ignora que el objetivo central de la intervención de la troika no era salvar a la economía griega o portuguesa, sino operar el rescate de los bancos de los países acreedores del núcleo de la eurozona. Esa también es la lección central de la larga lista de intervenciones del FMI en América Latina y Asia. El OIE busca transparencia, pero en el fondo, también cae presa del síndrome de pensamiento único que siempre ha prevalecido en el FMI.