Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

sábado, 14 de mayo de 2016

Trump y los impuestos


Parece que esta es la semana de los misterios tributarios de Trump. Uno de los misterios es la razón por la que Donald Trump, a diferencia de cualquier otro candidato oficial importante de la época moderna, se niega a publicar sus declaraciones de la renta. El otro es la razón por la que, tras haber decidido que necesita que los expertos arreglen sus ridículas propuestas de rebaja fiscal, ha optado por solicitar los servicios de una panda que no es capaz de pensar con claridad.

En cuanto al primer misterio: la excusa de Trump, que no puede publicar sus declaraciones de la renta mientras las estén auditando, es una mentira evidente. Por el contrario, el hecho de que le estén haciendo una auditoría (o al menos eso dice él) debería facilitar la publicación de las declaraciones; después de todo, ya no tiene que temer que eso dé pie a una auditoría. Está claro que debe de ocultar algo. ¿Qué?

Podría ser los pocos impuestos que paga, revelación que perjudicó a Mitt Romney en 2012. Pero lo dudo; dada la trayectoria de Trump, probablemente se jactaría de que su habilidad para jugar con el sistema tributario demuestra lo listo que es, comparado con todos los perdedores que hay por ahí.

Mi suposición, con la que coinciden bastantes observadores, es que el oscuro secreto oculto en esas declaraciones es que no es tan rico como pretende ser. En Trumpilandia, la revelación de que su fortuna solo asciende a un par de miles de millones de dólares —puede que incluso menos de mil millones— sería una humillación terrible. Así que tratará de salir del paso. Por supuesto, si lo consigue, nunca lo sabremos.

Mientras tanto, sin embargo, podemos analizar las propuestas políticas del candidato. Y lo que ha sucedido en este terreno resulta tan revelador, a su manera, como su intento de eludir el escrutinio de sus finanzas personales.

Esta es la historia hasta la fecha: el pasado otoño, Trump dio a entender que rompería con la ortodoxia republicana subiéndoles los impuestos a los ricos. Pero luego anunció un plan tributario que, de hecho, prodigaba las rebajas fiscales a los más acaudalados. Y, según análisis independientes, también dispararía el déficit al sumar unos 10 billones de dólares a la deuda nacional en un plazo de una década.

Ahora bien, la incoherencia entre la retórica de Trump y sus propuestas concretas no parece que le haya perjudicado durante las primarias republicanas. Y tampoco la tremenda irresponsabilidad que representan esos detalles concretos, tal vez porque todos los aspirantes importantes a la candidatura republicana proponían unas enormes rebajas fiscales para los ricos que reventarían los presupuestos. Es verdad que ninguna de ellas era tan disparatada como el plan de Trump, pero esas distinciones probablemente no pesaron mucho entre los votantes de las primarias (cuatro billones, 10 billones, ¿qué más da?).

Sin embargo, ahora que se ha asegurado la candidatura, por lo visto Trump siente la necesidad de parecer más respetable. El objetivo, sospecho, es reducir las cifras más llamativas lo suficiente para que se ponga en marcha la propensión de los medios de comunicación a las falsas equivalencias. ¿Que Hillary Clinton tiene un plan que, de hecho, incrementa los ingresos, mientras que el de Donald Trump costará cuatro billones de dólares, aunque él afirme que no afectará al déficit? Son la misma cosa.

Ah, y entretanto, ha vuelto a insinuar que podría subirles los impuesto a los ricos y luego se ha retractado, mientras los crédulos medios de comunicación se lo tragaban todo.

Pero lo verdaderamente interesante es a quién ha recurrido Trump, según Politico, para revisar sus planes: Larry Kudlow, de la CNBC, y Stephen Moore, de la Fundación Heritage. Al leer la noticia, los analistas económicos de todo Estados Unidos se habrán atragantado con el café.

Ha elegido a un par de tipos para el área económica porque los ha visto en la televisión, dando por hecho que si están ahí es porque saben de lo que hablan

Para quienes no estén al tanto de estos asuntos, el historial de Kudlow revela que se ha equivocado en... bueno, en todo. En 2005, se mofaba de los “obsesos de la burbuja que preveían que la caída en picado de los precios de la vivienda en Las Vegas o Naples (Florida) hundiría el consumo, el resto de la economía y todo el mercado de valores” (que fue exactamente lo que pasó). En 2007 predijo tres años de prosperidad “sin altibajos”. Y así con todo.

Moore cuenta con un historial de predicciones comparable, pero además posee una extraordinaria incapacidad para ver los hechos con claridad. Quizás lo más conocido sea cuando intentó rebatir mis argumentos con un artículo que detallaba los supuestos beneficios de los recortes fiscales estatales; por increíble que parezca, ni una sola de las cifras de aquel artículo era correcta.

Entonces, ¿por qué, de todas las personas posibles, recurriría Trump a estas dos para, ejem, arreglar sus números?

Tal vez se trate de una ofrenda de paz, un intento de tranquilizar a la gente del partido trayendo a Kudlow y a Moore, que son miembros influyentes de la cúpula republicana (lo que, por cierto, dice mucho de su partido).

Pero sospecho que la explicación es más simple: el candidato no tiene ni idea de quién es competente y quién no. Me explico, no es como si él mismo tuviese conocimientos de economía, o incluso sepa qué es lo que no sabe. Por ejemplo, sigue afirmando que Estados Unidos tiene los impuestos más altos del mundo, cuando de hecho tenemos los más bajos entre los países avanzados.

Así que probablemente se haya limitado a elegir a un par de tipos que ha visto en la televisión, dando por hecho que si están ahí es porque saben de lo que hablan.

Ahora bien, tal vez se pregunten cómo es que alguien tan negligente y con tan poca curiosidad ha tenido tanto éxito en los negocios. Aunque una posible respuesta sería cuánto éxito ha tenido en realidad. ¿Qué hay en esas declaraciones tributarias?

PAUL KRUGMAN ES PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA. © THE NEW YORK TIMES COMPANY, 2016. TRADUCCIÓN DE NEWS CLIPS.

Keiser Report en español: Locuras y fantasías de la economía mundial (E914)

Publicado: 14 may 2016 14:00 GMT

En este episodio de Keiser Report, Max y Stacy comentan que las políticas de los Gobiernos y los bancos centrales llevan a la economía mundial de una locura a otra con la esperanza de que nos olvidemos del desastre que provocó la locura anterior. En la segunda parte, Max continúa su entrevista con el profesor Steve Keen, con el que conversará sobre los planes de Donald Trump para la deuda y sobre el desplome de la producción en el Reino Unido.

El escritor estadounidense de fantasía y ciencia ficción Ray Bradbury dijo una vez: "Me he pasado la vida yendo de locura en locura, y de alguna forma, me ha venido bien". Pues bien, yo creo que lo mismo puede decirse de la economía mundial, que también está llena de fantasía, esperemos que eso también le venga bien, empieza Max. 

Parece como si los Gobiernos y los bancos centrales nos estuvieran llevando de una locura a otra con sus políticas

"La verdad es que eso es lo que parece que están haciendo los Gobiernos y los bancos centrales con sus políticas: llevarnos de una locura a otra con la esperanza de que nos olvidemos del desastre que provocó la locura anterior", responde Stacy.

Para entender mejor el mecanismo de descubrimiento de precios, el capitalismo y el libre mercado Max y Stacy analizan los ejemplos de China y EE.UU. 

En la segunda parte del programa les ofrecemos la continuación del diálogo con el profesor Steve Keen de la Universidad Kingston de Londres. También es autor de 'La economía desacreditada', que ya se ha convertido en todo un clásico. Discuten sobre la propuesta de Donald Trump de incumplir la deuda pública estadounidense. 

"Estados Unidos es el país con más deuda del mundo, y la catástrofe está asegurada, ya sea de una forma u otra. No se puede lograr la prosperidad emitiendo moneda", cree Max. Sin embargo, el profesor Keen explica que "lo que hay que reducir es la deuda privada, no la deuda pública, que para la mayoría de los países no suele ser un problema". 

Keen continúa diciendo que "si Trump se da cuenta de que la deuda estadounidense se paga en dólares y de que Estados Unidos controla la Reserva Federal, comprobará que lo único que se está haciendo es una transferencia de una cuenta a otra, por lo que pagar esa deuda no le supondrá ningún problema".

La estrategia económica de Estados Unidos y la manipulación de la prensa en los «Panama Papers»

Contrariamente a lo que parece, la campaña de los «Panama Papers» no hará disminuir las malversaciones financieras ni favorecerá las libertades. Más bien sucederá lo contrario. El sistema se contraerá aún más alrededor del Reino Unido, Holanda, Estados Unidos e Israel, para que sólo esos países puedan controlarlo. Al violar el principio de igualdad ante la justicia y su propia ética profesional, los miembros del International Consortium of Investigative Journalists se ponen al servicio de los enemigos de la libertad y de los defensores del gran capital y el hecho de haber revelado los nombres de unos pocos tramposos no cambiará absolutamente nada. Thierry Meyssan explica por qué.

Thierry Meyssan, RedVoltaire

La estrategia económica de Estados Unidos

Al iniciar su mandato, el presidente estadounidense Barack Obama designó a la historiadora Christina Romer para presidir su Comité de Consejeros Económicos. Profesora en la universidad de Berkeley, Christina Romer es especialista en el estudio de la crisis de 1929. Según ella, lo que sacó a Estados Unidos de la recesión no fue el New Deal de Roosevelt ni la Segunda Guerra Mundial sino la afluencia –a partir de 1936– de los capitales europeos que huían del «aumento de los peligros».

En eso ha basado Barack Obama su política económica. En primer lugar, actuó para cerrar todos los paraísos fiscales que no están bajo control de Washington y Londres. Después, organizó la desestabilización de Grecia y Chipre para que los capitales europeos fueran a refugiarse en los paraísos fiscales anglosajones.

Todo comenzó en Grecia, en diciembre de 2008, con una serie de manifestaciones provocadas por la muerte de un adolescente a manos de un policía. La CIA trajo desde Kosovo autobuses llenos de individuos encargados de provocar desórdenes durante una manifestación y de instaurar un inicio de caos [1]. El Departamento del Tesoro estadounidense pudo comprobar entonces cómo los capitales griegos huían de Grecia. El experimento resultó concluyente y la Casa Blanca decidió sumir aquel frágil Estado en una crisis financiera y económica que llegó a poner en peligro la existencia misma de la eurozona. Como se había previsto, cada vez que surgen inquietudes sobre la posible expulsión de Grecia del euro o sobre una disolución de la eurozona, capitales europeos corren hacia los paraísos fiscales disponibles, principalmente británicos, estadounidenses y holandeses.

En 2012, hubo otra operación contra el paraíso fiscal chipriota. Todas las cuentas de más de 100 000 euros fueron confiscadas. Era la primera y la única vez que se observaba ese tipo de nacionalización en una economía capitalista [2].

Durante los 8 últimos años, hemos podido ver numerosas reuniones del G8 y del G20 que han impuesto todo tipo de reglas internacionales, supuestamente en aras de prevenir la evasión fiscal [3]. Sin embargo, después de la imposición de esas reglas –supuestamente válidas para todos–, Estados Unidos y, en menor medida, Israel, Holanda y el Reino Unido se dan el lujo de no respetarlas.

Los paraísos fiscales

Cada paraíso fiscal tiene un estatuto jurídico particular, generalmente absurdo.

Actualmente, los principales paraísos fiscales son el Estado independiente de la City de Londres (miembro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte), el Estado de Delaware (que forma parte de Estados Unidos), e Israel. Pero aún existen muchos más paraísos fiscales, sobre todo británicos, comenzando por las islas de Jersey y de Guernesey (miembro del ducado de Normandía y, por consiguiente, sometida a la autoridad de la reina de Inglaterra, aunque no es miembro del Reino Unido ni de la Unión Europea), Gibraltar (territorio español que el Reino Unido ocupa ilegalmente) y terminando por la isla de Anguila, las Bermudas, las islas Caimán, las islas Turcas y Caicos, las islas Vírgenes y la isla de Monserrat. También hay algunos que pertenecen a Holanda, como las islas de Aruba, Curazao y San Martín.

Un paraíso fiscal es una «zona franca» que abarca todo un país. Pero, en el imaginario colectivo, una zona franca es algo indispensable para la economía, mientras que un «paraíso fiscal» es algo malo. En realidad, ambas cosas son exactamente lo mismo. Por supuesto, algunas empresas hacen un uso inadecuado de las zonas francas para no pagar impuestos mientras que otras hacen un mal uso de los paraísos fiscales, lo cual no justifica que se cuestione la existencia de esas estructuras, indispensables para el comercio internacional.

En su guerra contra los paraísos fiscales no anglosajones, Estados Unidos arremetió principalmente contra Suiza [4]. Este pequeño país había desarrollado un estricto secreto bancario que permitía que pequeños operadores lograran montar y desarrollar transacciones a espaldas de los grandes operadores. Al obligar a Suiza a renunciar a su secreto bancario, Estados Unidos extendió su propia vigilancia masiva al campo de las transacciones económicas, lo cual le ha permitido manipular fácilmente la competencia y sabotear la actividad de los pequeños operadores.


Los «Panama Papers»Es en medio de todo este contexto que Washington entrega al Süddeutsche Zeitung 11 500 000 ficheros informáticos pirateados a la firma de abogados clasificada como la cuarta más importante del mundo en materia de creación de compañías offshore. El robo de esos ficheros constituye un crimen y, por esa razón, los supuestos «lanzadores de alerta» se mantienen en el anonimato.

Por supuesto, Washington hizo previamente una cuidadosa selección de los documentos y excluyó, en primer lugar, todos los que tenían que ver con ciudadanos o empresas estadounidenses y, en segundo lugar, también descartó probablemente los que implicaban a sus buenos aliados. El hecho que algunos de sus supuestos aliados, que actualmente tienen algún tipo de contradicción con la administración Obama –como el presidente ucraniano Petro Porochenko– aparezcan en los documentos revelados, nos confirma que su poderoso protector acaba de abandonarlos.

A pesar de ser Panamá un país donde se habla español y de que el Süddeutsche Zeitung se publica en Alemania, el conjunto de ficheros robados fue denominado por los espías como «Panama Papers»… en inglés.

De paso, los autores de esta manipulación tratan de convencernos de que todo el que se levanta contra Washington es un ladrón. Basta con recordar, por ejemplo, las campañas contra Fidel Castro, acusado de ser un traficante de droga y catalogado por la revista Forbes como poseedor de una de las mayores fortunas del mundo [5]. Por haber conocido las difíciles condiciones de vida de la familia Castro en Cuba, realmente me pregunto cómo pudo alguien inventar tamaña idiotez. Ahora, los nuevos magnates secretos serían Vladimir Putin, Bachar al-Assad y Mahmud Ahmadinejad, a pesar de que es legendaria la frugalidad de todos ellos.

Esta propaganda contra los adversarios políticos no pasa de ser la parte visible del iceberg. Lo realmente importante es el futuro del sistema financiero internacional.


Violación de la ética periodística

El diario alemán Süddeutsche Zeitung es miembro del International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ, en español, Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.), asociación especializada, contrariamente a lo que su nombre parece indicar, no en el periodismo de investigación sino en la denuncia de crímenes financieros.

En las sociedades republicanas, la justicia debe ser la misma para todos. Pero el ICIJ, que desde su creación ha sacado a la luz pública más de 15 millones de ficheros informáticos, no ha cuestionado nunca los intereses de Estados Unidos. Por consiguiente, esa asociación no puede pretender que su interés sea luchar por la justicia.

Además, los principios republicanos de nuestra sociedad implican toda una serie de obligaciones para los periodistas. Esas obligaciones están estipuladas en la Carta de Munich, adoptada en 1971 por todos los sindicatos de la profesión periodística del Mercado Común y posteriormente extendida al resto del mundo por la Federación Internacional de Periodistas.

Comprendo perfectamente que ese texto impone limitaciones que resultan a veces difícilmente soportables. Yo mismo estuve, hace algunos años, entre quienes creían que a veces había que violarlo. Pero la experiencia demuestra que, al violarlo, se abre la puerta a otras violaciones que afectan a los ciudadanos.

Los periodistas del International Consortium of Investigative Journalists no se plantearon ningún tipo de interrogante de orden ético. Simplemente aceptaron trabajar con documentos robados y previamente seleccionados, siendo ellos mismos incapaces de verificar su autenticidad.

La Carta de Munich estipula que los periodistas sólo publicarán informaciones cuyo origen conocen, que no suprimirán informaciones esenciales y que no alterarán los textos y documentos. También especifica que los periodistas no recurrirán a métodos desleales para obtener informaciones, fotografías o documentos. Esas tres exigencias fueron violadas de manera totalmente consciente, lo cual debería llevar a que quienes incurrieron en dichas violaciones fuesen excluidos de las instancias profesionales y provocar la destitución de los directores de la BBC, de France-Télévisions, de NRK y, ¿por qué no?, de Radio Free Europe/Radio Liberty (la radio de la CIA, que también es miembro del International Consortium of Investigative Journalists).

No es este el primer escándalo en el que se ve implicado el International Consortium of Investigative Journalists. En 2013, fue esta misma asociación la que hizo públicos 2,5 millones de ficheros informáticos robados a 120 000 empresas offshore. También reveló, en 2014, los contratos entre Luxemburgo y varias transnacionales deseosas de gozar de una política fiscal especialmente favorable. Fue también el ICIJ quien reveló, en 2015, las cuentas del banco británico HSBC en Suiza.

El International Consortium of Investigative Journalists recibe financiamiento, algo que ya puede imaginar el lector, de numerosos organismos vinculados a la CIA, como la Fundación Ford [6] y las fundaciones de George Soros. Este último ejemplo es el más interesante: para los miembros del ICIJ el dinero del señor Soros no proviene de la CIA sino de las especulaciones financieras que Soros realiza en detrimento de los pueblos, lo cual hace que ese financiamiento sea aún más “aceptable”.



Un principio fundamental de las sociedades republicanas es que, para ser legítima, la Justicia debe aplicarse a todos por igual (Artículo 6 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789). Sin embargo, desde su creación, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación se abstiene sistemáticamente de revelar los crímenes de Estados Unidos, contribuyendo así a incrementar las injusticias.

Sin paraísos fiscales no anglosajones, cero resistencia

No es sorprendente que el Hezbollah tenga empresas y cuentas secretas en Panamá o en otros países. En un reciente artículo, yo mismo mencionaba los esfuerzos de la resistencia libanesa por autofinanciarse sin tener que depender de fondos iraníes. Ahora tendrá que rehacer por completo el complejo montaje financiero que tuvo que implementar anteriormente. De no hacerlo, el Líbano será presa de sus vecinos israelíes.

Que el presidente Ahmadinejad haya creado empresas offshore para vender el petróleo iraní burlando el embargo contra su país no es un crimen, incluso dice mucho sobre los esfuerzos que hizo para ayudar a su pueblo.

Que la familia Makhluf, los primos del presidente sirio Bachar al-Assad, hayan recurrido a un montaje financiero para burlar el embargo ilegal que las potencias occidentales imponen a Siria y permitir así que los sirios se alimentaran a lo largo de 5 años de agresión militar contra su país, también es perfectamente legítimo.

¿Qué quedará de todo este gran escándalo? En primer lugar, Panamá necesitará años para restaurar su reputación, ahora destruida. Unos pocos delincuentes de poca monta que engañaron el sistema serán enviados a los tribunales mientras que numerosísimos comerciantes honestos tendrán que dar un montón de explicaciones. Pero, contrariamente a las apariencias, los organizadores de esta campaña se ocuparán de que todo se mantenga igual. El sistema seguirá existiendo pero será cada vez más favorable al Reino Unido, Holanda, Estados Unidos e Israel. Creyendo defender sus propias libertades, quienes hayan participado en esta campaña no habrán hecho más que reducirlas.
___________
Notas:
[1] Agradezco por adelantado a los lectores que logren encontrar la entrevista sobre ese tema que di a un medio de prensa griego en 2009. No llegué a dedicarle un artículo completo sino solamente un párrafo incidental en «La “revolución de color” fracasa en Irán», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 26 de junio de 2009.
[2] «El peón chipriota», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 25 de marzo de 2013.
[3] «G20: definiendo quién manda en los mercados financieros», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 9 de abril de 2009.
[4] «Lutte contre la fraude fiscale ou main mise sur le système financier international?», «UBS et l’hégémonie du dollar», por Jean-Claude Paye, Réseau Voltaire, 3 de marzo y 21 de octubre de 2009.
[5] “Forbes” inventa la fortuna de Fidel Castro», por Salim Lamrani, Red Voltaire, 5 de junio de 2006.
[6] «La Fundación Ford, fachada filantrópica de la CIA», por Paul Labarique, Red Voltaire, 31 de enero de 2005; «Por qué la Fundación Ford subvenciona la contestación», por Paul Labarique, Red Voltaire, 31 de enero de 2005.

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Nuevo cooperativismo cubano crece, pero con el freno puesto

Numerosos proyectos en Cuba esperan aún la oportunidad de consolidarse como cooperativas.

Adriana de La Nuez (izquierda) e Irena Martínez recomponen un vitral en una estancia del convento de Santa Clara, en La Habana Vieja. Las dos jóvenes artesanas constituyeron la cooperativa Vitria, dedicada a la elaboración y restauración de vitrales, para poderse consolidar como emprendedoras.
Adriana de La Nuez (izquierda) e Irena Martínez recomponen un vitral en una estancia del convento de Santa Clara, en La Habana Vieja. Las dos jóvenes artesanas constituyeron la cooperativa Vitria, dedicada a la elaboración y restauración de vitrales, para poderse consolidar como emprendedoras.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
LA HABANA, 13 may 2016 (IPS) - La ampliación del cooperativismo dentro del programa de reformas de Cuba se abre paso en medio de la cautela del gobierno, que al mismo tiempo da señales de preferir esta alternativa para fortalecer el incipiente sector privado, a otras como las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Adriana de la Nuez e Irena Martínez, ambas de 26 años, poco o nada sabían acerca de las cooperativas cuando en septiembre de 2013 les recomendaron que constituyeran una de estas formas de gestión para optar por el desarrollo de una iniciativa presentada en La Oficina del Historiador de la capital, en La Habana Vieja.
Las jóvenes se graduaron en la escuela taller de la Oficina del Historiador en restauración del vitral, la composición realizada con vidrios de colores, pintados o recubiertos con esmaltes que se ensamblan mediante varillas de plomo. “La idea era que la Oficina nos facilitara el local y trabajábamos para ella a precios preferenciales”, contó De La Nuez a IPS.
“Vitria, la cooperativa que creamos en 2014, fue nuestra única opción, pero gracias a ella tuvimos un aporte en materiales de la cooperación internacional y un lugar para trabajar, aunque por ahora es prestado”, añadió.
Operan por encargo para la Oficina y particulares, sin perder de vista la aspiración de ofrecer algún día su propia línea de producción.
“Nuestra estrategia de crecimiento incluye tener un taller donde podamos exponer nuestro trabajo, dar cursos de capacitación en estas técnicas y aprovechar el sector turístico que se interesa por aprender de Cuba. En todo esto, la promoción es muy importante”, acotó Martínez.
“Empezamos de cero y nos abrimos camino con mucho esfuerzo”, recalcó. De ahí que una de las preocupaciones apunta a que, según se les ha informado, si pasados cinco años la cooperativa fracasa y se disuelve, todos los bienes adquiridos por ellas en ese tiempo pasan a manos del Estado.
Los confundadores del Proyecto Bambú Centro, Gisela Vilaboy y Carlos Martínez, en su taller en el barrio chino de La Habana, en Cuba. Los dos esperan el demorado permiso para reconvertir su emprendimiento en una cooperativa.
Los confundadores del Proyecto Bambú Centro, Gisela Vilaboy y Carlos Martínez, en su taller en el barrio chino de La Habana, en Cuba. Los dos esperan el demorado permiso para reconvertir su emprendimiento en una cooperativa.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Las dos jóvenes simultanean el trabajo con sus estudios universitarios de gestión y preservación del patrimonio histórico nacional, que consideran una herramienta más para el desarrollo de su emprendimiento privado.
Las cooperativas, que estuvieron por décadas limitadas a la producción agrícola y ganadera, comenzaron a ser impulsadas oficialmente hace tres años, aunque solo de manera  experimental, en sectores como el comercio, la gastronomía, servicios técnicos, pequeña industria y la construcción.
El entusiasmo oficial por autorizar las cooperativas no agropecuarias, como se les denomina habitualmente, se ha entibiado año a año. De acuerdo a los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información(ONEI), en 2015  se aprobaron solo algo más de una veintena de nuevas cooperativas, para alcanzar un total de 367 en todo el país.
Especialistas notaron que se trata del menor crecimiento desde 2013, cuando se dio luz verde a 198 de estas organizaciones de nuevo tipo. Seguidas de 147 en 2014. Autoridades del sector admitieron en mayo del pasado año que 205 nuevas propuestas esperan la evaluación de la  comisión gubernamental encargada del tema.
En su informe central al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, realizado del 16 al 19 de abril, el presidente Raúl Castro, también primer secretario de la única organización política legal en este país caribeño,anunció la decisión de “consolidar las cooperativas ya creadas y avanzar con mayor gradualidad”.
Al enumerar las razones del frenazo, Castro se refirió a deficiencias que incluyen inadecuada organización y control de la contabilidad, aumento de los precios y restricciones para acceder a suministros y servicios en el mercado mayorista. Sus palabras resultaron frustrantes para quienes están en la larga lista de espera para echar a andar sus proyectos.
Trabajadores de una cooperativa de construcción y restauración de edificaciones laboran en la remodelación de la biblioteca central de la Casa de Las Américas, institución cultural ubicada en el barrio de Vedado, en la capital de Cuba.
Trabajadores de una cooperativa de construcción y restauración de edificaciones laboran en la remodelación de la biblioteca central de la Casa de Las Américas, institución cultural ubicada en el barrio de Vedado, en la capital de Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
El mandatario reconoció que el incremento del trabajo por cuenta propia y la autorización de la contratación de fuerza de trabajo ha conllevado en la práctica a la existencia de medianas, pequeñas y microempresas privadas que actualmente funcionan sin la debida personalidad jurídica.
Tras agregar que estas personas se rigen ante la ley por un marco regulatorio diseñado para las personas naturales dedicadas a pequeños negocios que se realizan por el trabajador y su familia, Castro invocó el programa de transformaciones vigente desde 2011, en el cual se precisa que no se permitirá la concentración de la propiedad de la riqueza.
“Por tanto, la empresa privada actuará en límites bien definidos y constituirá un elemento complementario del entramado económico del país, todo lo cual deberá ser regulado por la ley”, recalcó.
En este contexto, se anticipa que se avecinan nuevas normas que pondrán a las pymes con menos posibilidades de subsistir que las cooperativas en este país socialista y de economía mayoritariamente centralizada.
El 2 de este mismo mes, entró en vigor una disposición que permite a cooperativistas privados comprar insumos de manera directa a productores y empresas mayoristas del sector estatal, lo que rebajaría sus costos de producción.
Según especialistas consultados por IPS, esa medida alivia la falta de un mercado mayorista de mayor calado y beneficia principalmente al sector alimentario.
Pese a las dificultades, profesionales que llevan tiempo esperando una respuesta positiva a sus aspiraciones no pierden la esperanza y defienden este tipo de emprendimiento privado como el más apropiado para Cuba y su opción socialista de desarrollo.
“La cooperativa me gusta mucho como forma de propiedad. Su toma de decisiones en grupo y la división después de las ganancias. Me parece que en el contexto de Cuba, ese es  el modo de producción en el cual hay que meterse”, dijo a IPS el ingeniero civil Karel Pérez Alejo, de 34 años, que presentó hace dos años un proyecto.
A su vez, Carlos Martínez y Gisela Vilaboy, fundadores del proyecto Bambú Centro que produce muebles y artesanías derivados de ese vegetal,  presentaron hace tres años los documentos para convertirse en cooperativa, lo que consideran una importante avance para el desarrollo de su emprendimiento.
“Nos llamaron para confirmar asuntos que estaban ya explicados y aún aguardamos noticias.  Pero no nos sentimos frustrados,  si no nos responden seguiremos trabajando como hasta ahora. Como cuentapropistas (emprendedores privados) igual mantenemos un compromiso con el barrio”, afirmó Martínez a IPS.
La pareja asegura que no conciben un proyecto sin responsabilidad social, comprometido con el desarrollo local y por eso apuestan por las cooperativas. ”Ellas pueden contribuir a preservar el socialismo en Cuba, que vive momentos difíciles”,  comentó el artesano. En su opinión, las autoridades prefieren este tipo de propiedad a la privada.
El decreto ley emitido a fines de 2012 define a la cooperativa como una organización con fines económicos y sociales, que se constituye voluntariamente sobre la base del aporte de bienes y derechos y se sustenta en el trabajo de sus socios, con el objetivo general de producir bienes y prestar servicios.
“La cooperativa tiene personalidad jurídica y patrimonio propio; usa, disfruta y dispone de los bienes de su propiedad; cubre sus gastos con sus ingresos y responde de sus obligaciones con su patrimonio”, establece el texto legal, que deja claro, además, que estas organizaciones se crean con carácter experimental.