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viernes, 7 de junio de 2024

Juan Triana: “La inestabilidad en la tasa de cambio detiene los negocios y afecta a todos”

El economista cubano insiste en que las autoridades monetarias entren en la escena para controlar la dinámica especulativa del mercado cambiario en Cuba.





A fines de diciembre de 2023 publicamos una conversación con el economista, profesor y columnista de OnCuba, Juan Triana Cordoví en la que hacía un balance del año a punto de terminar y lanzaba una predicción terminante sobre lo que nos esperaba: “2024 va a ser durísimo“. Y así ha sido.

Durante aquella entrevista, que suma ya cerca de 40 mil vistas, acordamos volver a encontrarnos para conversar por videollamada sobre la actualidad económica cubana.

En estos seis meses hemos tenido apagones, protestas, un pequeño repunte del turismo, más de 11 mil mipymes aprobadas; un ex ministro de Economía “rigurosamente investigado” por “graves errores —que no se han explicado todavía— en el desempeño de su función”, y un nuevo ministro cuyo nombre pocos conocen, por falta de prensa.

Entre todo esto, lo que quizá ha suscitado mayor atención y múltiples debates en las últimas semanas, ha sido el movimiento de la tasa de cambio entre el dólar y el peso cubano, que tras llegar a la cumbre de 400 pesos por dólar se precipitó luego hasta los 280 en pocos días, para nuevamente retomar la escalada, según registra El Toque.

Mientras conversábamos, ayer 6 de junio, el dólar estaba a 320 pesos, según ese registro del mercado informal en tiempo real. Poco más de 24 horas después ya llegaba a los 360. ¿A cuánto estará el domingo próximo? Es de suponer que otra vez rozará las nubes. ¿Hasta dónde podría llegar y por qué es algo que todos nos preguntamos tratando, a veces, de emular a los adivinos?

Ha sido tan controversial el asunto que El Toque hoy mismo publica su decisión de “reforzar controles para calcular la tasa representativa del mercado informal de divisas“.


¿Qué ha pasado? ¿De qué se tratan estos movimientos telúricos de las monedas que ponen a la gente a tratar de explicar las causas, los motivos, los resultados, las consecuencias? ¿Cuál es tu visión del asunto?

Yo comenzaría diciéndote que en estos seis meses también hay mejoras puntuales en el turismo, lo cual es muy bueno. Hay mejoras en algunos temas de exportación; también una perspectiva de mejora del precio del níquel. Pero realmente no hay mejoras en la magnitud que permitiera que la familia cubana pudiera tocar esas mejoras.

Lo que ha pasado con la tasa de cambio obedece a varios factores.

Lo primero que hay que decir es que no ha habido ningún cambio significativo en las causas que han motivado una subida y la inflación galopante y esa volatilidad de la tasa de cambio hacia arriba en estos últimos meses, los factores objetivos que influyen en la tasa de cambio…

Seguimos teniendo un déficit importante y eso genera liquidez, que es una de las causas del incremento de la tasa de cambio, porque incrementa la liquidez sin respaldo material.

No hemos tenido una reacción significativa del sistema productivo cubano. Sobre todo en el sector agropecuario, que yo diría es el que lidera, lamentablemente, el incremento de los precios, hasta en un 60, 60 y tantos por ciento. No hay un incremento sustancial de la oferta y, por lo tanto, si la oferta no crece y la producción no crece, es otra de las causas objetivas que puede generar inflación.

Pues obviamente no se va a reducir la tasa de cambio. Y además de eso, tenemos las expectativas de las personas.

Todo eso hace como un ajiaco, es decir, una mezcla de causas objetivas junto a las expectativas.

Las expectativas de las personas lo que hacen es anticipar la tasa. O sea, si hay una tendencia al alza en la tasa y yo voy a vender o a comprar dólares o a vender o a comprar productos, lo que hago es anticipar la tasa. Es la ley de Ockham al final. O sea, como estoy pensando que la tasa va a subir, la tasa sube. Y como estoy pensando que la tasa va a subir, anticipo la tasa. En vez de poner la tasa de cambio, por ejemplo, que estima El Toque, pongo la tasa de cambio de El Toque más 10 pesos. Y cuando muchas personas hacen eso de manera seguida, pues lógicamente la tasa se desplaza.

O 10 pesos menos.

Sí, puede influir tanto al alza como a la baja. ¿Qué otro factor creo que ha incidido muchísimo ahí? El hecho de que hay un vacío en términos regulatorios. No hay un instrumento de intervención como hubo antes, que fue Cadeca, que podía intervenir en el mercado monetario y podía de alguna manera regular la tasa. El gran éxito de la política monetaria cubana durante muchísimo tiempo fue haber mantenido la estabilidad de la tasa de cambio entre el peso cubano y el dólar y después entre el peso cubano y el CUC.

Eso se logró durante mucho tiempo, casi desde el año 96 hasta el 2019. Hubo estabilidad en la tasa de cambio y eso es muy bueno, y es muy bueno para los negocios.

La inestabilidad de la tasa de cambio, sobre todo una tasa de cambio que es tan volátil al alza, al final lo que produce es que los negocios se detengan.

El otro factor que influyó un poco en la baja de la tasa de cambio, además de la especulación, fue el hecho de que los importadores, en especial los importadores del sector privado, se abstuvieron de importar las mismas cantidades del año pasado. ¿Por qué? Por la incertidumbre.

Si tú importas a una tasa de cambio de 370 pesos por dólar, y cuando tu mercancía llega al puerto un mes después o 20 días después, la tasa de cambio está a 390, ya estás perdiendo 20 pesos cubanos por cada dólar de importación.


Foto: Néster Núñez.

Tú lo mencionabas y he estado viendo cómo la mayoría de los economistas coinciden en que el mercado cambiario está suelto. Pedro Monreal, por ejemplo, acaba de publicar hoy en un tuit la idea de que hay un “abandono de funciones estatales respecto a la política monetaria”. Julio Carranza ha dicho que “el Estado cubano ni controla ni regula el mercado cambiario, sencillamente porque no participa en él”. Es un factor clave en lo que dices sobre negocios que se detienen o se afectan porque subsisten en un mercado cambiario no regular, ilegal.

Yo estoy totalmente de acuerdo con Pedro y con Julio. Estamos de acuerdo en muchísimas cosas, en realidad. Uno de los factores que generan esta volatilidad es exactamente esa abstención de las autoridades monetarias a intervenir en el mercado monetario. Sé que es difícil, porque quizás no tienen el respaldo necesario, pero el vacío de la autoridad monetaria genera espacios para una especulación sin límite.

Mi experiencia de este mes —he estado muy al tanto de esto porque mucha gente me escribe— es esa.

Por ejemplo, ayer varios dueños de mipymes me escribieron diciéndome: “Profe, estoy respondiendo a la gente que me está ofertando dólares a 350. Cuando los llamo me dicen que no tienen”. O sea, ahí lo que hay es un ejercicio de especulación, claro. Muy claro. Y es que la gente está intentando contrarrestar la baja del dólar porque a los especuladores no les conviene, pierden dinero.

El impacto sobre la economía real, sobre la oferta, es negativo. El impacto sobre la economía familiar es negativo.

Se contrae la oferta y las personas pueden consumir menos bienes y servicios que necesitan.

Y va a impactar en el crecimiento de la inflación. En un momento determinado puede que se reduzca muchísimo la oferta. Mi experiencia —vivida una vez en un país del cono sur— es la de llegar a un supermercado y verlo cerrado por falta de precios.

¿Cómo es eso?

La volatilidad de la tasa de cambio era tan alta, tan alta, que agarrabas un refresco en el anaquel y cuando llegabas a la caja ya había cambiado el precio. La respuesta de los comerciantes cuál fue. Paralizarse. “No sigo haciendo negocio porque no sé a qué precio voy a vender”. Lo que en la microeconomía clásica parece que no debe pasar, que es que un producto no tenga precio, pasó. En Cuba está pasando algo parecido.

Ahora que mencionas los precios, la mayoría de la población cubana cuando necesita ponerle un precio a algo, recurre a la tasa de El Toque. Por ejemplo, un albañil te pone unas losas en la pared y le preguntas cuánto va a cobrar. Y él te dice que esperes un momento y busca en su teléfono, y en función del precio del dólar en ese momento, pone precio a su servicio. Es decir, esa operación de poner precios a partir de lo que ve en la tasa El Toque específicamente, es una operación muy cotidiana en Cuba. ¿Qué relación tiene esa dinámica de especulación con el dólar —que, por cierto, es una mercancía en déficit— con el resto de los mercados que coexisten en Cuba, a los efectos de los precios? Mucha gente estuvo esperando una bajada de precios que no llegó.

La bajada de precios en algunos productos sí se efectuó, pero no llegó de manera masiva porque esos productos se compraron a una tasa de 390. Y si tú negocias a 390, te va a ser muy difícil bajar el precio, excepto que aceptes perder.

Ahora, te imaginarás que quien compra un contenedor de aceite y pierda en cada botella de aceite 20 pesos, está perdiendo muchísimo dinero. Ese es un problema, sin lugar a dudas. Por tanto, no todos los precios bajaron; aunque el aceite bajó un poco, los huevos bajaron un poco, algunos precios bajaron en realidad, momentáneamente.

Porque, además, algunas pequeñas y medianas empresas se propusieron realmente, aunque asumieran la pérdida, bajar los precios, lo cual fue muy interesante para mí, porque de alguna manera significó un elemento de responsabilidad social increíble.


Foto: Otmaro Rodríguez.

¿Eso es sostenible en el tiempo? ¿Puede haber una intención de participar en el mercado imponiendo un precio de esa manera, por concertación?

Quizás no muy sostenible, pero sí es posible. Se pueden concertar precios con un grupo de personas que también ponen precios. Se puede hacer perfectamente.

Si se puede hacer para el precio de los huevos o del aceite, también se puede con el precio del dólar.

Bueno, lo que está pasando definitivamente hoy es eso. Yo creo que muchos compradores e importadores que se vieron perjudicados se pusieron de acuerdo para poder tener una tasa de cambio más favorable. De hecho, hubo muchos mensajes de “yo no compro más dólares a precio de El Toque, sino que los voy a comprar a 350”. Se acabó.

Eso pasó mucho al inicio de este movimiento. Obviamente, todo tiene un límite porque realmente no hay cambios en la economía real. Y no hay intervención de ninguna autoridad monetaria. Y este es un mercado monetario muy especial; es una de las cosas que quisiera que la gente se aclarara sobre todo.

No tengo nada en contra de la metodología que está utilizando El Toque para captar información de la tasa de cambio. Pero tengo que decir, definitivamente, que esa información es sobre intenciones de compra. El Toque también lo dice. Y que nunca se sabe si esas intenciones de compra llegan a concretarse o no.

Es un vacío que hay. Y por tanto, la gente se guía por la tasa de cambio de El Toque; porque no hay una tasa de cambio que pueda ser la alternativa en estos momentos. Y eso es un vacío, eso es un abandono de funciones monetarias.

¿Es posible que en el corto o mediano plazo haya una corrección de esta volatilidad de mercado cambiario a la baja, digamos, que se equilibre mejor el peso frente al dólar, sin que haya una participación de las autoridades monetarias en él? ¿Ya sea vendiendo dólares, o permitiendo que haya ofertantes privados en el mercado cambiario de manera legal, pagando impuestos, etc.? ¿Es posible que sin estos elementos pueda corregirse la volatilidad de ese mercado y todo ese efecto especulativo, ese bucle especulativo alcista?

Yo creo que no, y la vida lo ha demostrado. La regulación desde la autoridad monetaria es fundamental para mantener la estabilidad del mercado monetario. En cualquier lugar, en cualquier país del mundo, eso es fundamental. Que se haga de una manera o de otra es discutible.

Yo he propuesto como una solución la formalización de los operadores informales que compran y venden dólares, porque a mi juicio en este mercado de hoy, en que la autoridad monetaria no puede intervenir de una manera poderosa, porque no tiene quizás los recursos suficientes. Formalizar a un grupo de operadores informales podría ser sobre todo algo positivo, en el sentido de que sí sabríamos cuáles son las operaciones reales concretas de venta y compra de dólares. Sabríamos cuál es la oferta, cuál es la demanda, cuál es el volumen que se transa todos los días. Y, sobre esa base, tendríamos una tasa de cambio mucho más objetiva de la que tenemos, que es puramente especulativa.


Foto: Néster Núñez.

Todo el mundo está a la expectativa. Alguien hoy me decía: “Espera el domingo, que el domingo ya está en 400 otra vez”. Porque ahora está subiendo de 20 en 20, de 25 en 25, en una escalada extraordinaria. ¿Hasta dónde llegará? ¿Quién sabe?

Lo que puedo decir en estos momentos, después de revisar muchos chats y de que me hayan mandado muchos mensajes los dueños de las mipymes que tienen que comprar dólares e importar, es que hay una avalancha de ofertas de compra de dólares a 320 y a 350, y a 310 y a 315 y a 360, pero es una avalancha. Y las redes aguantan todo. O sea, de la misma manera tú puedes crear un bot para emitir 50 avisos de compra al precio que quieras, perfectamente, y vas a ir moviendo el cálculo de la tasa.

En definitiva, lo que hace la tasa de El Toque es usar la mediana. La mediana es el valor central de una serie de datos organizados de menor a mayor. Y por tanto, en la medida en que hay más anuncios de compra a precios altos, esa serie se mueve. Incluso quitando los valores extremos, se va a seguir moviendo hacia arriba.

Lo que está pasando hoy, a mi juicio, es eso. Como son intenciones de compra, no es compra real y no sabemos cuál es la compra real, pues, lógicamente, esa es la tasa que sale. Para compras anunciadas, no realizadas.

¿Hasta dónde vale o no? Pues yo no sé. Lógicamente, a los especuladores les conviene mucho que la gente lo use así. Porque los que se benefician hoy son los especuladores. Los que se perjudican son los que intentan hacer comercio en Cuba, los que intentan importar, los que intentan mejorar la oferta; y las familias cubanas, que van a tener que pagar el precio que la especulación genera.

Lo que este período demostró es que ese movimiento monetario es puramente especulativo y no tiene detrás un respaldo real de transacciones en dólares y pesos cubanos. Lo otro que está demostrando es que realmente hay un vacío muy grande, un abandono de funciones de la autoridad central monetaria cubana. Es algo que no debería pasar, porque estamos dejando a la familia cubana en manos de los especuladores. Estamos dejando el comercio cubano en manos de los especuladores.

Me hago una idea más clara cuando dices que no se trata solamente de cuidar el bolsillo del pensionista o de la persona que recibe un salario sumamente devaluado frente a unos precios sumamente inflados. Con la tasa especulativa del mercado cambiario se afectan las nuevas empresas privadas, que ofrecen servicios y productos en el mercado cubano, con ofertas que a veces solo ellos garantizan; y se afecta también la empresa estatal socialista, elevada a categoría de tótem.

Todos los sectores de la economía se afectan con esa tasa especulativa al alza. Todos, absolutamente. Se afecta hasta la inversión extranjera.

¿Por qué?

Bueno, ¿a qué precio un inversionista va a estimar las utilidades de su inversión a dos años vista con una tasa de inflación con esa variabilidad? Volátil completamente. Tú la vas a tener que calcular en los estudios de factibilidad a la tasa oficial de cambio. Pongamos que 120. Pero en la vida real, al trabajador que vas a emplear, la tasa de unos 120 no le sirve. Y entonces, ¿a qué tasa? ¿Cómo la calculo?

No estoy hablando del corto plazo, estoy hablando hasta del mediano plazo. La inflación hace sal y agua las utilidades, el interés que el banco paga por las cuentas y el salario de la familia.

Y la productividad del trabajo.

Obviamente. Y lo otro que produce esa tasa es que la gente se va a refugiar en el dólar como reserva de valor. Y se diluye la idea planteada de ir reduciendo los espacios del dólar. La política no es consistente, porque si tú abandonas las funciones monetarias y ante una moneda nacional que se evalúa de forma sistemática y sobre todo por especulación, definitivamente la gente se refugia en el dólar y el dólar va ganando espacio.


Foto: Néster Núñez.

Entiendo que es imperativo que el Estado cubano tome cartas en el asunto. Que defina su participación en ese mercado cambiario de una manera o de otra. Regulando, controlando, siendo ellos mismos actores de ese mercado cambiario como en su momento lo fue a través de Cadeca, o dejando que otros actores participen. Es decir, no se sale de esta situación crítica, de este año “durísimo” que pronosticaste en la entrevista anterior, si no se empieza a levantar un poco de presión alejándonos de esa marea especulativa relacionada con el dólar.

Es así, pero además la historia lo demostró. A inicios de los años 90 también hubo un crack del dólar en Cuba. Cuando salió Cadeca como institución que podía intervenir en el mercado monetario, la tasa de cambio se estabilizó. Incluso cuando los atentados a las Torres Gemelas, me contaban (yo no estaba en Cuba en ese momento) que inmediatamente los cambistas ilegales empezaron a subir la tasa y a ofrecer a 40 y 45 pesos por dólar. Estuvieron dos días, pero Cadeca aguantó y los cambistas tuvieron que bajar la tasa. Porque para el pueblo cubano la referencia era la tasa de Cadeca.

¿Si a finales de año esto no cambia estaríamos hablando de una irresponsabilidad superior de las autoridades monetarias cubanas y, en general, de las autoridades cubanas, en no intervenir en esta dinámica?

Yo creo que hay que corregir el abandono de las funciones de corrección del mercado monetario que tiene la autoridad monetaria. No queda de otra. Y hay opciones para hacerlo. Hay un abanico.

Este no es un mercado monetario muy difícil. Diría que entre el 70 y el 80 % de las operaciones monetarias de cambio en Cuba se realizan en el mercado de La Habana. Yo recuerdo que en las informaciones de Western Union (de los años 2000) decían que el 25 % de la remesa se quedaba en La Habana y el resto se repartía entre el resto de las provincias de Cuba y los municipios; ninguna provincia tenía una participación mayor del 7 %. Fíjate qué sencillo.

Hoy, si tú miras lo que hacen algunas de las plataformas que venden productos, ellos te podrán decir que entre el 75 y el 80 % del volumen de ventas en Cuba, de lo que ellos hacen, está en La Habana. O sea, hay una concentración importante. Ese es un dato que puede usarse para intervenir y estabilizar el mercado monetario.

Porque, repito, esta desestabilización, esta carrera desenfrenada, al alza, por efectos de la especulación y por la intervención de especuladores en el mercado monetario cubano, perjudica a todo el mundo y perjudica lógicamente la credibilidad —la que nos queda— de la economía nacional.

Cuando dices que afecta a todo el mundo no solo te refieres al Gobierno, a su red de empresas e instituciones, sino también a quienes adversan al Gobierno. Es decir, a quienes proponen una agenda económica completamente distinta, digamos, por ejemplo, liberal, hacia un ordenamiento capitalista que trascienda el orden socialista.

La inflación perjudica a todo el mundo. Perjudica la economía de un país.

Perjudica a los cubanos que viven fuera de Cuba, que remesan por vía de productos o por vía de dinero a su familia.

También.

Porque cuando antes mandaban un dólar, ese dólar tenía una capacidad de compra mayor que la que tiene hoy. Ahora tienen que duplicar o triplicar sus remesas para encarar las necesidades que están tratando de solucionar en Cuba.

Exacto.


Foto: Néster Núñez.

O esto se ve como un tema general de todo el mundo y trascendemos las teorías conspirativas de los bandos o, sencillamente, por lo que estoy entendiendo a través de tus palabras, seguirá siendo un gran trastorno difícilmente soluble, con mayor incidencia para los que más están sufriendo en Cuba, los que tienen menos capacidad adquisitiva.

A mí no me gusta decir esa frase, porque es una frase muy típica de la corriente más clásica, más ortodoxa del monetarismo; pero hay una frase que es importante: “El dinero importa”, dicen los monetaristas. Y el dinero importa e importa más. Porque el precio del dinero transversaliza toda la economía y afecta a todo el mundo en una economía. Lógicamente, afecta más a los más pobres.

Ese precio del dinero, esa especulación descontrolada, impacta en la situación de pobreza de la familia cubana. Y los ejemplos son sencillos. En Cuba hay más de 600 mil jubilados que reciben 1500 pesos de su jubilación. Cuando el cartón de huevos se pone a 3000 pesos, tienen que comprar medio cartón de huevos.

Necesita dos pensiones para comprar un cartón de huevos.

Si no, con la pensión le da exclusivamente para 15 huevos. ¿Hoy se come la clara y mañana la yema? Esta situación perjudica mucho a las familias más pobres. Y eso es una responsabilidad que hay que cubrir. De alguna manera, nuestras políticas tienen que evitar eso.

Imaginemos que se cambia el subsidio. De subsidio generalizado a alimentos a subsidio a las personas. Vamos a multiplicar por tres esa pensión, de 1500 a 4500. Si el huevo está a 3000 pesos, van a comprar un cartón de huevo y medio cartón de huevos.

Pero si la tasa de cambio sube y se pone a 400, ya el huevo no se va a vender a 3000… lógicamente esa pensión se vuelve a hacer sal y agua. El problema está en que esas personas lo que compran fundamentalmente son los productos que les satisfacen sus necesidades vitales. Ahí no hay lujos, ninguno, absolutamente.

De hecho, son personas que prácticamente no tienen dinero ni para comprarse un par de zapatos nuevos. O sea, es solo comer para sobrevivir.

Esa elevación de la tasa a quien más perjudica es a los pobres en Cuba. Por eso hay que combatir la especulación. Hay que combatirla, lo vuelvo a decir, retomando las funciones que la autoridad monetaria cubana tiene que ejercer sobre el mercado monetario. No queda de otra. Yo lo subrayo: perjudica a todo el mundo. Absolutamente a todo el mundo. Y tiene perjuicios a mediano plazo, porque muchos negocios se detienen. Y se detienen exactamente por la incertidumbre que genera esa tasa, creciendo sin control ninguno y sabiendo que es una tasa puramente especulativa, que realmente detrás de esa tasa que se está tomando no hay operaciones de compra y venta reales como para respaldarla.


Foto: Néster Núñez.

El lema de estos meses ha sido “corregir distorsiones y reimpulsar la economía”. No es posible corregir ninguna de las distorsiones si no se empieza por aquí.

Es una de las distorsiones más importantes, pero yo no quisiera catalogarlas todas ahora aquí, poner un listado de esta es la primera, la segunda, la tercera, porque hay muchas distorsiones. De hecho, habría que revisar el concepto de distorsión. El economista Ricardo Torres publicó un artículo de lo más interesante en Nueva Sociedad explicando eso. Una de las más importantes es esta, la tasa de cambio. Afecta los costos de todas las empresas.

También de la sacrosanta empresa estatal, que es sacrosanta porque sobre su espada está el grueso de la economía nacional…

El 80 % del Producto Interno Bruto, el 92 % de las ventas, más de 1 400 000 empleados y montones de familias dependiendo de la empresa estatal… Subrayo que la empresa estatal hay que rescatarla.

La empresa estatal también está afectada por la devaluación del peso porque en la empresa estatal trabajan cubanos que reciben un salario y tienen que ir a un mercado, a un bodegón —qué bueno que existen los bodegones; ojalá existieran 20 mil bodegones más en Cuba— y comprar a esos precios influidos por la tasa de cambio.

Están influidos también por los altos costos, por impuestos altos, por un 10 % de impuestos sobre las ventas totales. Estos impuestos han permitido una recuperación de los ingresos del presupuesto, pero están costando en esta otra parte de la ecuación.

Ese cubano tiene que ir ahí cuando recibe el salario de la empresa estatal. Y el salario promedio en Cuba hoy tampoco es elevado.

El incentivo mayor que tiene un obrero es que por su trabajo reciba un salario y que ese salario le alcance al menos para cubrir sus necesidades vitales mínimas y las de su familia. Si no le alcanza, hay un desincentivo enorme.

Claro, y empiezan las ganas de emigrar del sector laboral, empiezan las ganas de emigrar del país, la desesperanza, el agotamiento, las rupturas familiares… Empieza todo eso que nos está pasando.

O, sencillamente, empiezan las ganas de no trabajar, de rendir menos. Y por lo tanto la empresa se vuelve más improductiva. Si queremos que la empresa estatal pueda cumplir el rol que debe cumplir en este país, hay que resolver las distorsiones porque también afectan la empresa estatal.


Foto: Néster Núñez.

En todo este tiempo en que hemos estado viendo cómo la relación dólar-peso cambiaba, primero a la baja, ahora subiendo, tengo la impresión de que hay mucha gente que compró la idea de que hay una especie de conspiración “mipymera” de un lado, o conspiración del Gobierno del otro o conspiración de quienes hacen las tasas, etc. Según el gusto de cada cual. Pero que, en todos los casos, el análisis parte de una visión de la economía partida en pedazos, como si una cosa no tuviera rebote en la otra, como si las dinámicas no estuvieran integradas. La inacción de las autoridades participa en ese bucle especulativo. El dejar hacer, esta suerte de laissez faire, a lo Adam Smith… ese dejar hacer, se vuelve nocivo para todos. Estamos a 6 de junio. ¿Las posibilidades de que este año se pueda levantar un poquito, además del asunto de la tasa cambiaria, que ya vemos que tiene mucha importancia, ¿de qué dependería?

Lo que quedan son seis meses y es un tiempo corto. Yo creo que Cuba tiene tres ámbitos de acciones muy grandes y muy complejos en los que hay que actuar a la vez.

El primero es decidir el camino de la reforma, que es un proceso ya largo, de más de 30 años. ¿Cuál es el camino de la reforma? Y esa decisión no pasa por disponer de dinero, sino por consensos políticos, definitivamente.

¿Consensos políticos?

Políticos, exactamente. La economía es lo más político del mundo. Quien te diga lo contrario, te está mintiendo.

La reforma pasa por consensos políticos. Tuvimos documentos que guiaron la reforma hasta el año 2017. Pero de 2018 para acá la economía cambió. Cambió Cuba y el mundo. Y esos documentos, a mi juicio, se han quedado relativamente detrás de la realidad. Tenemos que lograr consensos políticos acerca de la dirección de la reforma, su amplitud, su profundidad; de la participación de los diferentes actores y del pueblo de Cuba en la reforma; del papel del sector privado y cooperativo y del rol de la empresa estatal en todo esto. Con la necesaria transformación real de la empresa estatal, que es un asunto pendiente desde hace 40 años.

En 1984, en el Congreso de Economistas, se hizo un diagnóstico de la empresa estatal que hoy, 40 años después, es perfectamente válido. Ese documento, todavía escrito en una hoja amarilla de papel gaceta, existe. Ese documento, en el Congreso anterior de los economistas, lo llevamos, lo leímos. Y el diagnóstico era prácticamente el mismo…

Hay que terminar de dejar que la empresa estatal sea lo que tiene que ser: una empresa. Y quitarnos los miedos que genera que la empresa sea realmente autónoma. Habría que hacer dos libros acerca de cómo se ha interpretado en Cuba el concepto de autonomía. Y hay que decidir cuáles son las empresas que tienen que ser manejadas por el Estado.

Llevamos tres años intentando aprobar una ley de empresas que seguimos posponiendo. Ese es un grave problema. La reforma pasa por ahí.

Una de las evidencias de que falta ese consenso político es precisamente una ley de empresas que sigue empantanada.

No hay una definición sobre el actor más importante de la economía cubana. Entonces imagínate tú.

El otro gran ámbito es el programa de estabilización macroeconómica.

Que seguimos sin saber de qué se trata…

Exactamente. Ese programa hay que compartirlo, hay que darle aire a ese programa, hay que discutirlo, hay que ponerle metas, hay que ponerle fechas a ese programa.

Y el tercer ámbito es el de la transformación productiva. Porque todo esto es insostenible si no logramos una transformación productiva profunda, clara, acorde a estos tiempos de la economía nacional. Y esos tres ámbitos están muy relacionados.

Para algunos hace falta dinero, para otros no hace falta dinero. Y, lógicamente, para que la economía se recupere, sus actores tienen que tener confianza. Y esa confianza hoy está muy mermada, muy golpeada. Tanto de los actores nacionales como de los internacionales.

Para tener confianza hace falta terminar de ponernos de acuerdo con nosotros mismos y encontrar fórmulas viables de pagar la deuda, de cumplir los compromisos que no hemos cumplido. Y eso es posible —se ha escrito mucho sobre eso.

Para generar confianza hace falta facilitar los negocios con inversión extranjera, no sólo de las empresas estatales, sino de las empresas privadas y cooperativas. Y ese es un reglamento que hace dos años y medio, tres años, han dado una vuelta por ahí y no se ha concretado tampoco.

La transformación productiva pasa por eso. Pasa por tener una política industrial. Y cuando hablo de política industrial, hablo no solo de la industria, sino también de la agricultura cubana.


Foto: Kaloian.

Cuando hablas de transformación productiva entiendo que tiene que ver con el cambio de la matriz energética. Se promete un cambio de matriz hacia las fuentes renovables, hace décadas. Y esto es algo que va pasito a pasito, lentamente, con mucha calma.

El tiempo es la variable más importante del ser humano, de la sociedad y de los políticos. Lo más político. La variable más política de todas es el tiempo.

Sí, hace falta cambiar la matriz. Lamentablemente, en la transformación que se pensaba de la industria azucarera cubana —y es lo único que voy a decir de esto— estaba concertado construir 12 bioeléctricas que hoy serían un regalo para Cuba y para la población de Cuba. Se ha construido una sola, lamentablemente. Desde 2004 hasta hoy, una sola.

Esto no es para regodearnos en lo mal que estamos. Lo que yo quiero decir es que son cuestiones que se habían planteado y que hay que tratar de recuperar. Sin energía no hay desarrollo.

Tú puedes tener una densidad energética cada vez menor porque incrementes la eficiencia de las tecnologías que usas o porque transformes productivamente el país y trabajes más hacia algunos servicios que son menos consumidores. Pero, sin energía no hay desarrollo. El desarrollo implica el incremento absoluto del consumo de energía, aunque el buen desarrollo requiere de la disminución relativa de ese consumo por unidad de producto bruto incrementado.

No tengo una bola de cristal para decirte qué va a pasar en seis meses. Creo que hay que cambiar de forma drástica alguna de las tendencias que se están expresando hoy. Uno de esos cambios vendría exactamente por hacer algún tipo de intervención en el mercado monetario cubano, que hoy, a mi juicio, es lo que más afecta a toda la población cubana y toda la economía cubana.

Sigo creyendo en que el cubano tiene una capacidad enorme, no solo de sobrevivir, sino de reinventarse todos los días. Todos los días lo compruebo. Y hay que apoyarse en esa capacidad enorme del cubano. Hay que darle confianza al cubano, dejarlo hacer. Y para eso hace falta, lógicamente, normas.

Nuestro país ha cambiado; su estructura, su economía, su gente, el entorno. Tenemos que preguntarnos cuáles son las reglas de juego que nos hacen falta para que esta economía avance, para que el país crezca, para que el beneficio del crecimiento llegue a todos, aunque no llegue por igual, fíjate, pero que llegue a todos.

Recuerdo aquella frase de Raúl Castro hace ya mucho tiempo cuando dijo “seremos más desiguales pero más justos”. La justicia pasa por que a todo el mundo le llegue y por que esas reglas de juego impidan que la desigualdad crezca tanto que se convierta en pobreza y que la pobreza se convierta en miseria. De eso se trata.

Bueno, ahí mismo me voy a plantar para hacer una brevísima reflexión y nos despedimos. Lo digo no tanto como periodista, sino más como ciudadana, pensando en el miedo al riesgo que conlleva el cambio —todo cambio genera riesgos, algunos se pueden prever y otros no son previsibles. Pero ese miedo al cambio no puede ser mayor que el miedo a la pobreza, la soledad, la tristeza, el desamparo, la desesperanza de gente que son nuestros compatriotas. Cubanos que, dentro de la isla y también fuera, sufrimos la situación económica actual. Por lo tanto el imperativo mayor tiene que ser conseguir la mayor cobertura, el mayor amparo posible para los cubanos de hoy. No puede ser que se extienda ad infinitum una situación que precariza la vida cotidiana de la gente, que disminuye su capacidad de ser feliz, de tener esperanza, de poder echar para adelante un proyecto de vida individual, familiar, social. Hay decisiones muy difíciles que afrontar, pero la peor de todas es la inmovilidad.

Así es.

Volveremos a hablar dentro de seis meses.

jueves, 28 de diciembre de 2023

Juan Triana Cordoví: “2024 va a ser durísimo”

Los hechos de la macroeconomía siguen proyectándose sin clemencia sobre la mesa de los cubanos. ¿Podemos ser optimistas?




Cada quince días, desde enero de 2016, el economista y profesor Juan Triana Cordoví, llega a su cita con los lectores de OnCuba. Ocho años después de haber comenzado a publicar su columna Contrapesos, la suma de sus artículos se ha convertido en una amplía ventana para estudiar la historia económica reciente de Cuba en estos años tan difíciles.

Siento mucha admiración por su persistencia como columnista y me alegra haberlo invitado a tener ese espacio. Se puede estar de acuerdo, o no, con cada una de las esquinas y enfoques de sus análisis pero, sin dudas, Triana nos ha ayudado a multiplicar una cultura económica que tanto necesitamos; y ha echado luz sobre muchísimos intersticios de la poquísima y mojigata información económica que manejan políticos y medios de comunicación en Cuba.

Se acaba el año 2023 con el anuncio de un decrecimiento de la economía de entre 1 y 2 %. Pésima noticia. Los hechos de la macroeconomía siguen proyectándose sin clemencia sobre la mesa de los cubanos: la escasez de bienes de consumo y servicios, la persistente devaluación del peso cubano y unos precios insoportables para la mayoría de los bolsillos, son algunos de los síntomas que más impactan la vida cotidiana en Cuba.

Por debajo de esos reflejos, se enmaraña una extensa madeja de distorsiones, desequilibrios, regulaciones caducas o absurdas, inconsistencias en la aplicación de algunas políticas, corruptelas emergentes, indecisiones… Tan complejo es todo que a veces uno se pregunta si lo que se necesita es magia para revertir este entuerto. Pero la magia es pura ilusión, ya lo sabemos.

Para cerrar este año invitamos a Triana a conversar por videollamada durante poco más de una hora que se volvió muy poco tiempo. Al menos pudo hacer un apurado balance de 2023 y ofrecer algunas proyecciones para el año que dentro muy pocos días va a comenzar.

Aunque se declara optimista “por genética”, cuando le pedí describir 2024 en una sola palabra me dijo, sin dudarlo: “durísimo”.

¿Qué pasó con los objetivos priorizados de 2023?


Lo primero que tenemos que hacer es contextualizar 2023 y cómo se previeron esos objetivos y cómo evolucionó el año. Cumplir esos objetivos era un gran reto para el país, para la economía del país, para el gobierno. Y yo pienso que hubo un grupo de elementos que lógicamente no contribuyeron.

Siempre tendría que decir que uno de esos primeros grandes obstáculos sigue siendo el bloqueo de Estados Unidos sobre Cuba. Eso es indiscutible. Lo sufrimos todos. Nosotros…

No solo las empresas estatales, no solo las empresas del sector presupuestado de la economía cubana, sino lo sufrimos todos. La población lo sufre; lo sufre el sector no estatal, al que también a veces se le complica mucho hacer una operación en Cuba con recursos para Cuba: se le encarecen las operaciones, se diluye muchas veces la intención de hacer algo en Cuba. Entonces, haciendo ese balance, yo te diría que el primero de esos objetivos, que salió como un objetivo muy importante, avanzar en la estabilización macroeconómica, las propias autoridades cubanas, tanto el ministro de Economía, como el presidente, como el primer ministro, reconocieron que no se cumplía. Ese era un fenómeno que ya desde los primeros meses se sabía que iba a ser muy difícil cumplirlo, por lo que implica un programa de estabilización macroeconómica.

El segundo, la consolidación de la reestructuración del mecanismo de asignación de divisas de la economía, tampoco se cumplió. Está reconocido. Hoy Cuba sigue padeciendo un serio problema con el tema de la asignación de divisas.

Está entre los objetivos de este año, incluso, y entre las ideas que planteó el primer ministro: tratar de consolidar un mecanismo que permita una asignación de divisas mucho más adecuada y coherente con la aspiración de crecer en la economía. No se ha logrado eso.

Y yo pienso que el tercero de esos objetivos, que es continuar avanzando en la recuperación de capacidad del sistema eléctrico nacional, sí se cumplió. Aumentó la generación y, a pesar de que seguimos padeciendo un déficit, de que seguimos teniendo un sistema electroenergético en una situación muy crítica y sensible, entre otras cosas, por problemas de mantenimiento, de falta de piezas, de vejez de las centrales… Al menos se recuperaron capacidades. Yo diría, bueno, no es de la mejor manera en la que pudiéramos haberlas recuperado, porque hubiera sido preferible recuperarlas con energía renovable, pero no es posible.

Además, es muy claro que hacer inversiones en energía renovable requiere también de un tiempo, requiere también de unos negocios donde se pueda recuperar esa inversión.

Es también parte de los objetivos que aparecen. Y las tareas que aparecen para este año, porque definitivamente no se cumplieron del todo.


Foto: MRS.

Se hizo un inmenso esfuerzo por avanzar en la reducción de las desigualdades, focalizando algunos programas, pero habría que decir que en 2023, por lo menos desde mi percepción, tengo datos que lo puedan demostrar, no se logró reducir las desigualdades, sino todo lo contrario. En varios sectores esas desigualdades aumentaron.

Tiene que ver fundamentalmente con este fenómeno de las distorsiones monetarias, de esa devaluación sistemática del peso cubano y de la pérdida de la capacidad de compra de las familias.

Se avanzó, sin lugar a dudas, en el proceso de descentralización. Hay competencias en los territorios, pero queda mucho por hacer. Uno de los problemas más importantes que hay con la descentralización de competencias hacia los territorios es con la capacidad que hay desde los territorios para asimilar de manera eficiente esa descentralización y asumir esas nuevas competencias y poderlo hacer de manera eficiente.

Ahí queda un espacio muy grande por avanzar, sin lugar a dudas. Haber focalizado los territorios es un elemento importante de esto.

Este proceso de transformación de Cuba es realmente decisivo, pero quiero aclarar que la suma de las partes nunca es el todo. Y lo quiero significar porque se ha hecho mucho énfasis en la descentralización de competencias hacia los territorios, pero es muy importante mantener, sin embargo, esa línea de propósitos nacionales a los cuales todos debemos contribuir, incluyendo los territorios.

Ahí hay un tema, sin lugar a dudas, que es un gran reto, que es ese tema de coordinación entre los propósitos y la necesidad de los territorios y los propósitos y las necesidades a nivel y a escala de toda la nación.

Y lógicamente, reitero, tienen el reto de encontrar personas con suficiente habilidad para poder asumir esa tarea.

El primer ministro señalaba la movilidad que hay en los cuadros de los territorios y es de los mayores retos que hay a ese nivel.

Lo otro es avanzar en la transformación integral de la empresa estatal. Sigue siendo una cuenta pendiente, lamentablemente. Ahora en esta asamblea tampoco se discutió la Ley de Empresa. Se ha pospuesto esa discusión nuevamente. Parece que todavía no están totalmente consensuados aspectos específicos de la ley. Yo creo que es algo que no debería demorar. A nuestra empresa estatal le hace muchísima falta realmente una ley que sintetice lo que debe ser una empresa y cómo debe conducirse una empresa estatal en las condiciones de un régimen socialista, que es bien diferente a cómo se puede conducir una empresa pública en un régimen capitalista. Una ley de empresas que dé las facultades que necesariamente tienen que tener las empresas y sus empresarios es fundamental para el país.

Siempre digo que parece que la autonomía empresarial es como el horizonte, que avanzamos hacia ello, pero nunca logramos alcanzarlo. Se aleja constantemente de nosotros. La empresa estatal es en definitiva el corazón de esta economía porque se encarga del 97 % de las ventas, asegura más del 85 % del PIB, realiza más del 80 % de las exportaciones.

La idea es que esa empresa sea lo suficientemente dinámica y pueda convertirse en en ese pequeño motor que empuje al resto de la economía y a todas las otras formas de gestión que no son estatales.

 
Foto: Yander Zamora/EFE.

El decrecimiento de la economía, ¿qué significa?

Decrecer en la economía significa que se reduce la actividad económica. En el caso de la economía, crecer y decrecer, bueno, son antípodas, lógicamente, pero hay que analizarlos. O sea, no solo es que la economía global decrece, sino en qué decrece la economía y cuáles son las razones.

Yo te diría, primero que todo, que decrecer es muy malo para la economía. Porque eso significa una disminución de los niveles de actividad. Significa también una disminución de los niveles de ingresos, de los recursos que tienes para enfrentar el año que viene, para, por ejemplo, poder invertir más y crecer más, o para utilizarlo con una vía de incrementar la oferta; o sea, porque no tienes recursos suficientes, no tienes ingresos suficientes.

Entonces, decrecer en este caso, si la economía se contrae, no se dijeron números al final, ¿no?, pero bueno, entre un 1 y un 2 %, es una contracción de la economía. Si eso quiere decir que la economía está por debajo de cero, volvemos a números rojos otra vez. Y volver a números rojos, lógicamente, para nada puede ser bueno.

Nosotros venimos de un crecimiento muy alto, o sea, que crecimos casi un 11 %, y hemos después intentado ir recuperando la economía con números muy modestos, o sea, 1 %, 2 %.

Este año se planificó un 3 % de crecimiento sobre la base de un grupo de actividades que debían crecer.

El turismo se quedó por debajo

No creció el turismo, algo que ya se sabía desde los primeros dos, tres meses, y es muy sencillo. El turismo en Cuba es estacional. Si tú no alcanzas en los primeros tres meses una determinada cifra de crecimiento, va a ser muy difícil después que te recuperes. Hay un grupo de razones que pueden explicar el no crecimiento, tal y cual estaba planificado, pero eso nos llevaría a otra entrevista muy larga, en realidad. Pero el hecho es que no creció el turismo.

También decrecieron las exportaciones. Igual, ahí uno puede hacer otra entrevista, de tres, cuatro, cinco horas, o un curso de posgrado, que quede claro. Yo siempre digo que la exportación, el acto de exportar, es como la puesta en escena. O sea, es lo que el espectador ve al final. Pero para que una economía pueda exportar, detrás del telón hay mucha gente que tiene que trabajar. Hay muchas actividades que tienen que coordinarse.

Y eso es lo que, a mi juicio, nos ha pasado sistemáticamente. Tiene que ver con temas estructurales, tiene que ver con un sector productivo muy poco complementario, muy poco competitivo en general. Cuando tú comparas nuestras productividades, nuestras producciones en general, con las producciones y los productos de otros países, así es muy difícil crecer.

O sea, si los sectores poderosos no te impulsan suficientemente el crecimiento, pues va a ser muy difícil crecer.

El turismo, lógicamente, estaba visto como una de las grandes palancas que podía mover la economía hacia adelante. Lamentablemente no fue así. No fue así porque no llegaron la cantidad de turistas que se tenía pensado. El turismo, a diferencia de lo que pasó en los años 90, que al final logró encadenar la economía y logró, por lo tanto, derrames hacia el resto de la economía, que impulsaron la economía, no no consigue ese mismo efecto hoy.

Una parte de los ingresos del turismo después se tienen que ir en forma de importaciones para satisfacer las propias necesidades del turismo.

Por eso yo subrayo que esto no es un tema solo del turismo. Nosotros podemos estar hablando ahora aquí del turismo, de los precios, de los servicios, de las facilidades, de que el país, de hecho, no es un país que está, yo diría, pensado en términos de que sea un país turístico; el propio hecho de las infraestructuras sigue siendo un problema, la red de extrahoteleras sigue siendo un problema.

Hay muchas cosas internas del turismo que otros que saben más que yo de eso han hablado muchas veces.

 

Turistas en Cayo Santa María, en el norte de la provincia de Villa Clara. Foto: Otmaro Rodríguez.

No solo se trata de cuántos turistas llegan

El turismo a finales de los 80 e inicios de los 90, demostró que sí se podía tener un sector turístico en Cuba y lo hizo muy bien, en realidad. Pero hoy, por ejemplo, el turismo enfrenta un problema serio,que es la situación monetaria. Entonces, si tú fuera de Cuba encuentras productos mucho más baratos que los que puedes conseguir en el país, pues lógicamente vas a importar. Podemos comparar cualquier precio, cualquier precio: el de la carne de cerdo, de res. Hoy por hoy, se encuentra más barato en el extranjero que si se compra a las empresas cubanas.

Eso no quiere decir que nos crucemos de brazos, hay que hacer cosas para que la empresa cubana pueda venderle al turismo. Pero la empresa cubana tiene costos y tiene que cubrir sus costos. Y el sector privado campesino tiene costos.


Turistas en la Plaza de San Francisco de Asís, en La Habana. Foto: Otmaro Rodríguez.
Turismo ¿locomotora?

Los efectos del turismo y los derrames del turismo hacia el resto de la economía son menores, mucho menores que en otros años. Pero, de la misma manera, diría que no hay por qué desactivar esa idea de que el turismo debe ser una locomotora de la economía cubana.

Entre otras cosas porque Cuba es un país turístico. Eso es un regalo de la naturaleza. Estamos en el sur del hemisferio norte, por lo tanto, lo que para nosotros es invierno, para los que viven muy al norte es verano. Y, por lo tanto, la gente viene a Cuba.

Ah, mejorar, eso sí es muy importante. Hay que poner más… No en el turismo, sino en los sectores que pueden contribuir al turismo. También es muy importante.

Yo recuerdo que aquí en Cuba se creó una organización que fue Finatur, que facilitaba el encadenamiento de las empresas cubanas con el sector turístico. Nos faltó en ese encadenamiento el sector agropecuario. Eso es verdad. Y desde aquella época importábamos tomates. Las anécdotas son tremendas. Los tomates y la lechuga importados de no sé de dónde. Podía ser de cualquier lugar. Porque los campesinos cubanos, no por un tema de costos en ese caso, sino por temas regulatorios, no le vendían al turismo. Hoy por hoy es un tema de costos, de precios. Hoy por hoy es un tema de tasa de cambio.

Un campesino, increíblemente, hace más plata vendiéndose en mercados agropecuarios que vendiéndole al turismo. Y no es porque el turismo no quiera pagar. Es porque el turismo no puede pagar porque tiene regulaciones de precios, de fichas de costos. Entonces, ahí hay algo que tenemos que resolver.


Foto: Otmaro Rodríguez.

Demasiadas cosas por resolver: marcos regulatorios pendientes y baja velocidad

Lamentablemente, nosotros parece que somos los enviados del dios Viracocha y somos entonces los dueños del tiempo. En las condiciones que el país ha atravesado estos últimos cuatro o cinco años, con una pandemia, con el bloqueo, con todo esto, el tiempo es fundamental. Es, yo diría, la variable más crítica y más esencial. Creo que sobre eso escribí una vez uno de los artículos en OnCuba. Obviamente no se puede desconocer que también, como tú decías, esto es toda una madeja y es bien complicado. Entonces, las regulaciones, pues, algunas tienen que ser consensuadas y por el medio hay muchísimos intereses.

En los marcos de la economía institucional diríamos que hay lógicamente que volver a ese marco regulatorio, que hay que lograr las reglas del juego, que sean coherentes, pero hay muchos elementos que influyen en el marco institucional. Desde el sistema jurídico, el sistema político, las tradiciones, la cultura, los intereses sectoriales e individuales. Ahí todo está junto a la vez. Y entonces lograr coordinar y consensuar eso es muchas veces difícil. A mí, por lo menos a mí, en lo personal, tengo la percepción de que muchas veces una parte de esas medidas o de esas políticas o de esas regulaciones están mediatizadas por intereses sectoriales que impiden que se avance mucho más rápido.

Yo te voy a poner un ejemplo. Yo listé —hice la tarea— listé más de 43 aspectos en los cuales el primer ministro Marrero señaló que había que trabajar. Uno de ellos nuevamente es el tema de la entrega de tierra. Y en un país, que tiene un déficit de alimento muy grande y donde los productos alimentarios tienen un peso importante en el incremento de la inflación, es el segmento que más pesa en el incremento de la inflación, la demora en la entrega de tierra y no tener unas regulaciones e incentivos suficientes para que aquellos a los que se le da la tierra la produzcan rápidamente, pues es un grave problema. Sin lugar a dudas.

Los incentivos que faltan

Vemos de nuevo el tema de la tierra, que se repite constantemente. ¿Quién tiene las manos para solucionar eso? Me imagino que es la institución que tiene que ver con la regulación de la tierra en Cuba.

Y que es responsable de la producción de alimentos agropecuarios. Pero volvemos a repetir ese mismo problema que ha tenido la reforma en Cuba desde los años 90: tiene que ser coherente con el tema de la tierra. No queda de otra. Y si tú lo que deseas es incrementar la producción, pues las regulaciones tienen que fomentar realmente y generar incentivos para que los actores se sientan impulsados.

A mí me parece, por ejemplo, que haberle suprimido a las mipymes el año de exención sección fiscal no contribuye realmente al incremento de las pequeñas y medianas empresas y de los actores estatales. Y no porque sean pequeñas y medianas empresas privadas, sino porque hay un hecho que es verdad y es perfectamente demostrable: la riqueza del tejido empresarial de una economía le permite ser más eficiente y más flexible. O sea, la diversidad y el tamaño de ese tejido en términos de riqueza le permite a la economía tener mucha más flexibilidad a la hora de impulsar determinados programas.

Mipymes para dinamizar la economía

Definitivamente las mipymes hoy han demostrado que tienen un espacio en la economía nacional que es muy difícil que lo pueda ocupar el sistema empresarial estatal en estos momentos. Y que por lo tanto deben ser, si son bien reguladas y si hay los suficientes incentivos, pues un factor que dinamice la economía nacional.

Dentro de las medidas y las tareas que anunció el primer ministro en su intervención hay un grupo de ellas que van de alguna manera apuntando a que esas mipymes puedan tener un espacio todavía mayor y que puedan contribuir más y que sean más dinámicas todavía. Te pongo un ejemplo: descentralizar la aprobación hacia los municipios puede ser una magnífica medida en la medida en que los municipios tengan la capacidad para hacerlo. Y siempre que entiendan que tener más negocios es mejor para el municipio. Incluso aquellos que de hecho no contribuyen de manera directa a la estrategia de desarrollo. Porque nadie sabe después cómo van a contribuir.

La economía no funciona con compartimentos estancos, sino vasos comunicados. Y lo que aparentemente no contribuye ahora a la estrategia, después sí contribuye porque complementa, porque produce algo, porque logra ser un pedacito de una cadena productiva.

Otra medida es la de lograr negocios y empresas mixtas entre empresas privadas o cooperativas que tengan suficiente patrimonio y empresas estatales. Eso a mí me parece algo fantástico. Durante mucho tiempo lo dijimos. ¿Por qué tienen que ser solo con los extranjeros las empresas mixtas? ¿Por qué no se pueden utilizar los actores nacionales? ¿Qué tiene de malo un actor nacional, una pyme nacional en el caso de las empresas extranjeras? ¿Es que acaso las empresas extranjeras son mejores o son más socialistas que el actor nacional? ¿Quién al final está aquí?

Entonces esas cosas yo creo que pueden contribuir. Digo que pueden contribuir porque depende mucho de la letra chiquita.

¿Trazos gruesos o un programa bien definido?

Yo no tengo evidencias de que todo esté ya planeado, planificado, que hayan programas construidos ya establecidos, discutidos, consensuados. Esa evidencia yo no la tengo. No te lo puedo decir ahora. Sería muy irresponsable de mi parte si te digo una cosa o la otra. Yo lo que te puedo decir es que son 43… Yo listé 43 medidas en ese discurso. Eso es una cantidad enorme de trabajo.

Una cantidad enorme de trabajo que hay que hacer. Yo no sé si está hecho. Hay cosas que parece que no son coherentes porque uno de los factores que ha hecho que la inflación disminuya su dinámica y se ralentice es exactamente el incremento de la oferta. Y una parte importante de ese incremento de la oferta lo han hecho las mipymes que importan y comercializan a precios muy altos.

Sí es verdad, a precios muy altos y algunas tienen realmente ganancias más que extraordinarias. Yo estoy de acuerdo en que hay que regular eso. Pero creo que es un error derivar de ahí que son las mipymes la causa de la inflación.

Está demostrado por la academia, por la ciencia. Además, ya que estamos en un gobierno que se basa en la ciencia, la innovación, está demostrado que no es el factor que generó la inflación en Cuba. Hay otros que tienen que ver con errores cometidos por la política monetaria en Cuba, sin lugar a dudas. Y por deformaciones estructurales que arrastramos desde hace mucho tiempo y no se han eliminado.

La entrada de las mipymes y de las cooperativas no agropecuarias… (A mí no me gusta llamarles cooperativas agropecuarias. Yo prefiero llamarles cooperativas industriales y de servicio. Y no agropecuarias, porque es un término que lo define en negativo.) Esto ha hecho más diverso, realmente, esa parrilla de actores que tenemos en Cuba, y la diversidad es buena.


Lo que pasa es que muchas veces no estamos diseñados para poder entender y manejar esa diversidad como debe hacerse. Es un proceso también, yo diría, de aprendizaje. No son los mismos instrumentos que hay que usar para la empresa estatal. De hecho, no son los mismos controles los que hay que hacer en una empresa privada que en una empresa estatal. Porque es diferente. El dueño de una empresa estatal es el pueblo de Cuba. Y ese dueño lo representa el Estado. Ahí están los dineros de todo el mundo. En una empresa privada están los dineros de ese señor. Entonces, ahí hay que controlar otras cosas, sin lugar a dudas.

Y obviamente, el comercio también tiene sus pústulas. Pero no sólo el comercio privado. El comercio estatal también.

Hemos vivido 62 años de comercio estatal y sabemos cuáles son las pústulas perfectamente de ese comercio estatal. Del más pequeñito y del más grande. Tenemos la experiencia de esas grandes cadenas de tiendas que existen en Cuba, cuyo nivel de eficiencia está muy por debajo de lo que debería ser. Y son empresas que usan el dinero del pueblo.

Los niveles de precios de esas empresas en algunos productos triplican y cuadruplican su costo puesto en Mariel, incluido el flete.

Entonces ahí venimos de esa tradición. Obviamente, hoy hay otros actores en juego. Pero lo que llama la atención es que en algunos de esos productos hoy los precios de esas empresas compiten con los precios que pueden tener esos productos en una tienda en MLC. Y hay una razón sencilla para que sea así. Y es que la inflación a nivel internacional es para todo el mundo.

El ministro de Economía ponía una tabla donde ejemplificaba cómo se habían duplicado los costos de adquisición de un grupo de productos esenciales, entre ellos la leche en polvo. Y se ha duplicado. Bueno, eso se duplica para todo el mundo. Incluyendo a los actores no estatales. Y se duplica también para las empresas estatales que han visto reducida su capacidad de importación.

Pero mira qué bueno, ¿no? Si las empresas estatales no pueden seguir importando lamentablemente. Hay una empresa que puede importar y que puede vender a otro precio, sí. Pero hay un segmento de la población en Cuba que puede comprar a ese precio. Por lo tanto, descarga la presión sobre ese otro bien que tiene que ser entregado de manera subsidiada por la libreta a la población. Entonces, esa diversidad hay que aprovecharla. Yo diría, no hay que atacar esa diversidad. Hay que aprovecharla y conducirla, inteligentemente.

Materias primas, sí

¿Qué más dijo el primer ministro? Bueno, que a las empresas que importen materias primas le van a disminuir o le van a quitar los aranceles de esas materias primas. Pues muy bueno. Eso es un incentivo real de los que funcionan.

Tú importas materias primas para producir un producto a través de una empresa nacional. Por ejemplo, importas pienso para producir carne de cerdo y entonces yo te relevo del arancel. No me pagues el arancel. Yo haría más que eso. No me pagues el arancel y te voy a reducir los impuestos sobre la venta de esos productos.

¿Para qué? Para incentivarlo porque a Cuba le hace falta eso. Porque al país le hace falta. Entonces, esa diversidad lógicamente hoy es una riqueza. Hoy es un factor a favor, no en contra. Lamentablemente, el balance que vi en la Asamblea fue exactamente que esa diversidad era un factor en contra de los propósitos nuestros de mejorar la economía y de seguir tratando de alcanzar esa visión de país que tenemos.

Y eso me lo demuestra el hecho de que el propio presidente de la República en su discurso final volvió a reafirmar, también lo hizo el primer ministro, de que no era esto una ofensiva contra las mipymes.

Política financiera y presupuesto 2024

Se incrementa el déficit porque se incrementan los gastos y porque los ingresos no alcanzan a cubrir esos gastos. Siempre hay que decir que los gastos en Cuba y el presupuesto en Cuba está muy comprometido porque una parte importante de ese presupuesto yo diría una parte decisiva de ese presupuesto va a sectores que han sido los pilares de esa política social del país: educación, salud, cultura. Entonces hay que buscar otras maneras de reducir los ingresos.


Estoy convencido de que incluso en esos sectores se puede ser mucho más eficiente en la utilización del gasto y se podría reducir una parte de los gastos sin tocar a los maestros y a los médicos e incluso hasta incrementándose el salario a los maestros y a los médicos. Es de las cosas que hay que hacer definitivamente.
Potencialidades para reducir gastos

Obviamente hay muchas cosas que hacer en Cuba en cuanto a la reducción de gastos. Primero unificar ministerios y reducir aparatos e inmuebles que se utilizan en esas oficinas. Yo estoy en contra de eso.

En los ministerios hay magníficas personas, que quede claro. Se ha hablado de eso sistemáticamente. Ahí también hay una posibilidad de reducir. No puede haber 1.600.000 trabajadores en el sector presupuestado de la economía (51 %) y 1.400.000 (49 %) en el en el sector empresarial. Porque eso es una distorsión total, es una desestructuración. Debería haber muchos más en el sector empresarial. La definición de Che es subdesarrollo: un enano de cabeza y torso gigante y unos pies pequeños. Bueno, eso es lo que nos está pasando. Tenemos unas piernas débiles y un torso y una cabeza gigantesca y eso, pues lógicamente, dificulta cualquier movimiento.

Lo desequilibra. Entonces eso hay que reducirlo. Pero eso ya se hizo a inicios de los años 90. Una de las primeras medidas que tomó Fidel fue reducir la cantidad de ministerios que había en Cuba.

Y se redujeron de 56 a 25. Y reducir además de eso la plantilla de esos ministerios. Una comisión trabajó en eso y se redujeron esos gastos de una manera considerable. Bueno, hay que hacer lo mismo ahora. ¿Por qué? Porque el país no está en condiciones de soportar esa superestructura gigante que pesa demasiado. Y eso traba los procesos. Es algo que está reconocido en los discursos del ministro de Economía, del primer ministro, del presidente.

Crear más empleo

Hay que abrir más la economía e incentivar la creación de nuevas empresas, de actividades, actores no estatales. Este año se planifican 4 mil nuevos actores. Hay que fomentar que sean más.

Hay que abrir más la economía para tener más inversión extranjera en el país. Sin lugar a dudas.

Ya este año se anunció que en 2023 terminó con la mayor cantidad de empresas extranjeras que nunca se habían firmado en Cuba. Se firmaron este año. Hay intenciones por una cantidad importante que no es suficiente. Y entre otras cosas no es suficiente porque la economía de Cuba no es una economía que sea muy apetecible. Quien invierte en Cuba toma muchos riesgos: económicos, crediticios y financieros hasta riesgos que son políticos, que tienen que ver con la persecución que las autoridades norteamericanas hacen de las empresas que están en Cuba. Entonces hay que mejorar, facilitarlo y dinamizar ese proceso.

No puede ser que un negocio se demore siete meses y que todos los ministerios metan la mano en el negocio. No puede ser.

Déficit fiscal y exceso de liquidez

Una parte de ese personal que ya es evidente que está flotando, en vez de dejarlo en esas estructuras hay que hacer como se hizo en los 90. Se le da un subsidio por un grupo de meses para que pueda acomodarse a estas nuevas condiciones y se hace así. Ya esa experiencia la pasamos. En cierta medida estamos peor que en los años 90. ¿Es doloroso? Sí, es muy doloroso. Pero más doloroso es seguir arrastrando un déficit fiscal que es procíclico y que al final afecta a todos los grupos.

El déficit no es procíclico per se, depende de si lo resuelves monetizando. Al monetizar sacas dinero a la circulación. Sacas dinero en condiciones de una oferta reducidísima y con muy poca capacidad de respuesta del sector productivo para generar producción y convertirlo en oferta. Por lo tanto, eso va ¿a dónde? Eso va a la inflación. Y está demostrado por la ciencia que una de las causas de la inflación en Cuba, de las principales, es el exceso de liquidez que la monetización del déficit ha provocado. Entonces cuando tú monetizas el déficit pues lo conviertes en un fenómeno pro-cíclico. Impacta en la inflación. La inflación eleva los precios y devalúa la moneda nacional.

Afecta directamente la capacidad de compra del ingreso de las familias. Y entonces no sólo se convierte en una medida procíclica sino se convierte en una medida regresiva porque afecta a los más afectados. Y la prueba está en que el mayor porciento en la estructura de la inflación está en el incremento de los precios de los productos alimenticios. Porque la gente puede dejar de hacer cualquier cosa, pero no puede dejar de comer. Entonces al final tiene que pagar por la comida al precio que le pidan en la medida en que tenga ingresos.


Detener la espiral inflacionaria

No se va a parar en un año. Eso es imposible. La distorsión es tan grande que sería muy responsable quien dijera que en un año esto se resuelve. Entre otras cosas, por todos los factores que hay en el medio. Que no solo son monetarios, sino también son de estructura productiva. Entonces sería muy, yo lo reitero, muy irresponsable el que diga que es posible parar esto en un año.

Primero, no es una sola medida. Tendrá que ser un programa, un grupo de medidas. Se ha hablado reiteradamente del programa de estabilización macroeconómica desde el año pasado. Lamentablemente no se avanzó lo suficiente en ese programa, ni en la profundidad en la que hay que avanzar en ese programa. Porque ese programa tiene costos sociales, tiene costos políticos.

Y hay que tratar de reducir a la mínima expresión esos costos, pero los tiene. La distorsión que se ha mantenido durante tanto tiempo en Cuba, porque hablamos de esta de ahora, pero esta es una distorsión que viene caminando desde hace muchísimo tiempo. Y entonces, esa distorsión acumulada, pues hay que pagarla. Hay costos que hay que pagar. Y el problema está en cómo distribuir esos costos para que los sociales y políticos, sean los menos posibles. Ahí es donde está el reto. No hay manera de que pueda ser distribuida de otra manera.

No es por un tema de libros, ni lo que dicen los libros, es que es la realidad de la economía nacional hoy. Lamentablemente, nosotros hemos sido sumamente innovadores con esto de temas monetarios, buscando una sola moneda y llegamos a tener cuatro. Buscando una sola tasa de cambio, hemos tenido tres. Es tragicómico.

Lo más interesante es que al menos desde la ciencia se sabe que hay que lograr un grupo de medidas que tienen que ver con la reducción del gasto; con la mejor asignación de recursos a los sectores que en el más corto plazo puedan generar productos y ofertas; con el incremento de la oferta; con la generación de nuevos empleos; además de las medidas monetarias —tasa de cambio y régimen cambiario—; con recuperar la confianza de los bancos, de las personas y del público en los bancos. Que es muy difícil después de lo que ha pasado, no solo con la bancarización, sino antes incluso, con el propio Ordenamiento.


Foto: Otmaro Rodríguez.

Restaurar la confianza

Hay personas a las que su dinero se les diluyó, se les hizo agua y sal en un momento determinado. La confianza es fundamental: el dinero es confianza inscrita en un papel. No es nada más que eso. Y los bancos, que son los que lo respaldan, tienen que ser las instituciones donde haya más confianza.

Hoy, lamentablemente, una parte de la población en Cuba no tiene esa confianza.

El sistema bancario cubano tiene que jugar un papel mucho más importante del que ha jugado y requiere autonomía, sin lugar a dudas, para poder hacer cosas que los bancos tienen que hacer necesariamente. Entre otras, poner disciplina en la emisión monetaria. No puede ser de otra manera.

El ministro de finanzas anunció que a partir de ahora los grados de aprobación de gastos y de distribución de algunos sobrecumplimientos e ingresos se van ya de las manos del Ministerio de Economía y pasan a otra autoridad, al Consejo de Ministros. Eso es bueno. Porque hay que poner de alguna manera reglas después con estas cosas.

Sector empresarial estatal

Hay que limpiar el sector empresarial estatal. Muchas empresas todavía tienen pérdidas y/o muy baja rentabilidad. En definitiva el sector empresarial, estatal, es lo más importante que tenemos hoy. Lo más importante. Y en el mundo entero esas grandes empresas son las que deciden el juego. Nosotros podemos tener hoy un millón, un millón y medio de trabajadores en el sector no estatal, pero tenemos un millón y tanto en el sector estatal en empresas que si se dinamizan y si encontramos los incentivos para dinamizarlas, lógicamente cambian la situación. E incluso se convierten en empresas que halan al resto de los actores no estatales.

Las pymes proveen más del 90% del empleo en muchos países, pero apenas si proveen el 10-12% de las exportaciones. Y es así. Es muy fácil crear una pyme y es muy fácil que fracase y desaparezca, pero los costos asociados a esa mala ejecución son mínimos comparados con los costos asociados a una mala ejecución de una gran empresa estatal. Por lo tanto, el impacto en la sociedad y en la economía es menor. Y permite entonces ajustar.

Por eso digo que las pymes dan una flexibilidad que la empresa estatal grande no puede dar. No porque no quiera, sino porque es otra estructura, definitivamente. Y así está conformado el mundo. No es sólo en Cuba. Grandes empresas son menos dinámicas, menos flexibles que las pequeñas y medianas empresas.


Foto: Alejandro Ernesto.

Pesimismo/Optimismo

Por definición, por genética, soy optimista. Para ser economista y dedicarse a los temas de desarrollo hay que ser optimista. No queda de otra. No solo mirando a Cuba, sino mirando al mundo. Entonces, sí, yo por genética soy optimista.

También porque en estos últimos dos años, de todo el trabajo y de todas las cosas no agradables que pueden haber sucedido, han ocurrido cosas agradables en realidad. Es una demostración de cuánto más potencialidades y recursos hay en el país para crecer las mismas pequeñas y medianas empresas. Lo demostraron a partir del año 2021, cuando se aprobó la primera. Desde entonces muchas cosas han cambiado en Cuba y, de hecho, han tenido un papel. Y eso realmente me da optimismo.

Ojalá que todos lo pensaran de esa manera y que de alguna forma permanezca la idea de, no solo de la necesidad, sino de cuánto pueden aportar las pequeñas y medianas empresas, fundamentalmente privadas, porque son la mayoría, si se les garantiza un ambiente de negocios adecuado.

Yo soy optimista también porque este año se firmaron más de, más de 40 negocios con inversión extranjera, a pesar de las condiciones en que está Cuba y de que sobre esas empresas siempre va a recaer una lupa muy grande, un microscopio muy grande, de la oficina de control de activos extranjeros de Estados Unidos, por lo tanto, tiene mucho riesgo. Y a pesar de que van a pasar muchísimo trabajo para encontrar bancos corresponsales que quieran hacer sus operaciones. O sea, todo eso, y bueno, están ahí. Y a pesar de que, desde la parte cubana, y esto es perfectamente público, hay una deuda con proveedores, hay retención de dividendos, que no contribuyen para nada a ese buen ambiente de negocio que tiene que existir.


Foto: Kaloian.

Coherencia, consistencia, secuencialidad

Tenemos que lograr que nuestras medidas, nuestra transformación, nuestra reforma, como querramos llamarle, sea suficientemente coherente, consistente, que tenga la secuencia adecuada a la hora de implementarla. Esas tres cosas son básicas.

De eso ha padecido la reforma: no ha sido suficientemente coherente, ni consistente. Y muchas veces, como pasó con el Ordenamiento, la secuencia fue totalmente errónea. Entonces, aprendiendo de eso, que es muy reciente, podemos proyectar mucho realmente hacia hacia el futuro.

No creo en que nosotros este año podamos pensar que vamos a tener un cambio telúrico para bien. Excepto que tengamos por ahí recursos que de pronto aparezcan. Alguien que preste 3 mil o 4 mil millones. (Pero bueno, hace muchos años que la Unión Soviética desapareció.) Es muy difícil que vuelva.

Se requiere de muchísima plata para acometer un programa tan grande en muy corto plazo o para impactar directamente en aquello que la población más sufre, que es la oferta de alimentos, la falta de transporte. Son, yo creo, las dos cosas que más golpean a la población cubana. Entonces, no será de inmediato.

—¿Y si te pido una palabra para describir el 2024?

—Durísimo.