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miércoles, 7 de febrero de 2024

¿Quiénes serán los profesionales mañana?

Karín Gómez Hernández OPINIÓN 06 Febrero 2024
Opinión, Invasor


Algunos adolescentes y jóvenes ya no aspiran a la enseñanza superior y deciden vincularse al trabajo, sobre todo no estatal. Foto: Karín

Desde pequeño, Marcos dijo que sería médico, como su padre. Sin embargo, ahora, unos meses antes de concluir el noveno grado, expresó su determinación de matricular en un centro politécnico para, en un futuro cercano, ser auxiliar de elaboración de alimentos.

Lo inquietante para los adultos que lo rodean es que su decisión no se sustenta en una vocación por el arte culinario, sino en que, según él, esa especialidad le permitirá, en un par de años, obtener un empleo en algún restaurante o cafetería privada. Marcos presume que ganará más que si estudia una carrera universitaria. Ha escuchado decir muchísimas veces que “un cocinero vive mejor que un médico”. Un argumento bastante repetido por estos tiempos, consecuencia de una pirámide social que, a pesar de tantos esfuerzos, no se ha podido “enderezar”.

Y si bien tiene cierta lógica su razonamiento; tampoco describe la realidad en toda su dimensión, porque “vivir bien” no siempre —ni solamente— es el resultado de “ganar más”, y porque esta cuestión, como la vida misma, tiene muchísimos matices, difíciles de entender a los 14 años.

Toda sociedad necesita profesionales y, por supuesto, la nuestra también. Aunque cada año, aproximadamente el 43 por ciento de los estudiantes al terminar la secundaria básica, matricula en los preuniversitarios; algunos interrumpen sus estudios. Unos, para, junto a sus familiares, emigrar; otros, pasan a la enseñanza técnico-profesional que les facilita, en un menor tiempo, vincularse al trabajo.

“Al concluir el pasado curso escolar (2022-2023), se graduó el 84 por ciento de quienes ingresaron en los preuniversitarios del territorio, tres años atrás”, lo explica Vivian González Rodríguez, subdirectora general de Educación Preuniversitaria en la Dirección General de Educación.

Y para comprender aún más la situación, puntualiza que “49 estudiantes de duodécimo grado han ‘causado baja’ en los cinco meses transcurridos del período lectivo 2023-2024”. Desalentadoras cifras, respecto a años precedentes, de un indicador denominado “retención de ciclo”, y que tiene cierta semejanza con lo ocurrido, también, en la enseñanza superior.

Al concluir el curso 2023, en la Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez, donde se forman profesionales de 35 carreras, egresaba solo el 49 por ciento de los matriculados hace alrededor de cuatro años en la modalidad de curso diurno. La mayoría de los que interrumpieron sus estudios lo hicieron “por motivos personales”, no “por deficiencias académicas”.

Esas cifras se traducen en que el territorio cuenta hoy con alrededor de la mitad de los recién graduados previstos para aportar a su desarrollo socioeconómico. Especialidades como Contabilidad y Agronomía tuvieron cifras tan bajas como nueve graduados de cada una, de 24 y 37 matriculados, respectivamente.

Ese panorama es, en buena medida, el resultado de las dinámicas migratorias actuales y, también, de que algunos ven más perentorio trabajar —generalmente en el sector privado, donde reciben mejores salarios— que estudiar. Incluso, hay quienes se cuestionan si una vez finalizados sus estudios, encontrarán el espacio laboral que les proporcione, por una parte, la realización profesional; y por otra, el sustento económico necesario para materializar sus proyectos de vida.

No se trata de volver a aquellos tiempos de formación masiva de universitarios, cuando no estaban todas las manos dispuestas a ejercer como obreros o técnicos; sino de descubrir las potencialidades de cada cual y apoyarlas en función del desarrollo individual y colectivo.

En la misma medida en que, como parte de orientación vocacional, se acude a las escuelas secundarias básicas para explicar cuánto ganará un técnico medio u obrero agropecuario o de la construcción, y su importancia; debe hablarse de la necesidad y el espectro laboral de un ingeniero, un contador, un jurista…

Mientras la pirámide social adquiere la posición que nunca debió perder, resulta impostergable trazar estrategias para que sean menos quienes “emigren” hacia cualquier latitud u oficio mejor pagado. No podemos permitirnos, como sociedad, perder el camino para reconocer hoy quienes serán nuestros profesionales mañana.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Universidades cubanas podrían tener empresas propias. Comentario HHC

Trascendió que están a punto un grupo de leyes que permitirían la creación en Cuba de las llamadas spin off o empresas de transferencia tecnológica de las universidades.


Gilberto Quevedo, de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, adelantó que el decreto ley acerca de los parques tecnológicos y las resoluciones para su implementación están a la espera de la firma de las autoridades correspondientes.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
La Habana, 28 sep.- La aprobación anunciada para este año de regulaciones sobre los parques científicos y tecnológicos abriría en Cuba las puertas a la creación de empresas de ciencia y tecnología por parte de universidades, un vínculo hasta ahora impedido por la carencia de normativas.
Según se conoció en el seminario Spin Off “De la universidad a la empresa”, realizado la víspera por el esfuerzo conjunto de la Embajada del Reino de Bélgica, hub.brussels, la Cámara de Comercio de la República de Cuba y el Ministerio de Educación Superior, la estrategia incluye la constitución de los parques tecnológicos de la Universidad de las Ciencias Informáticas, en la capital cubana, y la Universidad de Matanzas.
“Estos son los dos primeros que deben quedar materializados y otras universidades también están trabajando en su formación, lo que va a fortalecer el vínculo de la universidad con la empresa”, informó Alicia Alonso, que es viceministra de Educación Superior de Cuba, en la cita realizada en el Salón Vedado del Hotel Nacional de Cuba.
En el país, dijo, están creadas las bases para continuar fortaleciendo los vínculos universidad-empresa y que los resultados de científicos y profesores se introduzcan en la vida real, es decir, en la producción de bienes y servicios de alta tecnología y valor añadido.
Perspectiva
En el encuentro, que reunió a un centenar de representantes de la academia y el mundo empresarial, Alonso anunció también la constitución de dos empresas que servirán de interfaz entre las casas de altos estudios y el sector productivo: una en la Universidad Central de las Villas Marta Abreu (UCLV), en la provincia de Villa Clara; y la otra Universidad Tecnológica José Antonio Echeverría, en La Habana.
El seminario, “Spin Off; De la Universidad a la empresa,de la empresa a la sociedad”, se desarrolló en el Hotel Nacional, de La Habana.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
Gilberto Quevedo, de la UCLV, adelantó que el decreto ley acerca de los parques tecnológicos y las resoluciones para su implementación están a la espera de la firma de las autoridades correspondientes.
Aunque desde hace décadas las universidades cubanas transfieren conocimiento y tecnología al sector productivo, esto dista mucho de la tendencia internacional a que las universidades creen empresas para introducir resultados científicos y esos ingresos tributen a continuar investigaciones y las arcas propias.
Este sería un paso trascendental para la sostenibilidad económica de las universidades en Cuba, que son presupuestadas por el Estado y sufren del éxodo de personal hacia empleos mejor remunerados dentro del país y fuera de él.
Con las normativas en camino, se persigue establecer un mecanismo que permite la transformación del conocimiento científico en productos y servicios de alto valor agregado en bien de la sociedad.
De acuerdo con Quevedo, la empresa de interfaz tendrá, entre otras misiones, el desarrollo e innovación comercializable, transferencia de tecnologías, gestión de proyectos, servicios científicos de alto valor agregado y financiamiento de inversiones y nuevos proyectos.
 

Cuba: sin spin off por ahora

Hoy por hoy, en Cuba no hay spin off o empresas creadas en centros de investigación y universidades por los propios investigadores para transformar los resultados y conocimientos de la investigación científica en productos y tecnologías de alto valor añadido.
Entre sus ventajas, estas empresas crean nuevas actividades productivas y comerciales a partir de las propias universidades, ademán de aportar a la generación de empleo y a la reconversión económica de las casas de estudios, en especial aquellas que dependen de las subvenciones estatales.

Estrechar vínculos Bélgica-Cuba
Al inaugurar el seminario, Alberto Navarro, embajador de la Unión Europea (UE) en La Habana, se refirió a la creciente colaboración universitaria entre el bloque y Cuba y a la necesidad de que eso tenga impacto en la sociedad y sea útil para la ciudadanía.
“Hay mucho conocimiento y mucha ciencia que no es aplicada, que no impacta en las sociedades, de ahí que podamos aprender juntos y que las experiencias europeas y cubanas nos ayuden a ir creando sociedades más sostenibles y equitativas”, dijo.
Jehanne Roccas, embajadora del Reino de Bélgica, consideró que Cuba es un país con desarrollo académico y científico de referencia y destacó que recientemente el gobierno cubano ha definido el uso de la ciencia como uno de sus principios rectores para enfrentar los desafíos económicos.
Roccas recordó que hace más de 20 años Bélgica y Cuba desarrollan una colaboración académica de excelencia, que incluye la participación de investigadores cubanos en programas doctorales, proyectos entre universidades para elevar las capacidades de cálculo y almacenamiento de datos, entre otros.
“En recorridos por las provincias de Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba, he visto en los laboratorios de las universidades resultados sorprendentes en sectores muy diversos, desde la informática y la medicina hasta la agricultura y el medio ambiente. En las universidades de Cuba hay una verdadera fuente de conocimiento”, enfatizó.
En el encuentro se expusieron algunas experiencias prácticas de la creación de empresas spin off de varias universidades belgas, así como algunos modelos cubanos transferencia de tecnologías de la academia al sector empresarial.
Durante el intercambio, se visibilizó el impacto de los programas de cooperación entre Bélgica y Cuba en las universidades de Oriente, Las Villas, La Habana y entidades como el grupo empresarial estatal Biocubafarma y el Centro de Neurociencias.
Al intervenir en el encuentro, Agustín Lage, asesor del presidente de Biocubafarma y uno de los creadores de la industria biotecnológica cubana, consideró urgente hacer transitar las colaboraciones académicas hacia colaboraciones económicas siempre que sea posible.
A su vez, puntualizó que el artículo 21 de la nueva Constitución cubana, adoptada en abril pasado, señala que “el Estado promueve el avance de la ciencia, la tecnología y la innovación como elementos imprescindibles para el desarrollo económico y social. Igualmente implementa formas de organización, financiamiento y gestión de la actividad científica”. (2019)
Comentario HHC: Excelente,  con esto empieza a tener sentido parte de la gran inversión que se ha realizado en educación por la revolución.  Ojala nada detenga esta importante iniciativa.

martes, 16 de abril de 2019

Universidad y empresa: ¿Matrimonio “bien llevado”?

Fotos: Del autor
Fecha: 16 de Abril de 2019
A Cuba le urge mayor participación de la universidad en el acontecer nacional. La academia posee los saberes necesarios y debe intervenir mejor en los destinos del país. ¿Puede? .  Foto de Jorge Sariol
A Cuba le urge mayor participación de la universidad en el acontecer nacional. La academia posee los saberes necesarios y debe intervenir mejor en los destinos del país. ¿Puede?

Nadie lo duda, pero no es tan sencillo. Entre el dicho y el hecho, media un largo trayecto ―demasiado largo a veces―, que comienza por organizar los modos de conseguirlo, para que la academia no sea solo representación simbólica o entelequia.

Y por otro lado, el sistema empresarial ―por definición y por esencia―, no se convierta en dueño del guante, el bate y la pelota.

Las perspectivas se han planteado. Están en las novedades de la Política para la actividad de la Ciencia, Tecnología e Innovación que la nación se ha propuesto como estrategia y que fueron presentadas a los diputados en las sesiones previas a la Tercera Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), recientemente desarrollada en La Habana.

Dos comisiones permanentes de la ANPP se han dado a la tarea de exponer juicios y configuraciones: una de ellas sobre las políticas para fomentar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, y otra para perfilar la participación imprescindible en el desarrollo local. En ambas, la universidad cubana actúa como protagonista, o cuando menos, como importante factor de intervención.

En una de las comisiones, la ministra del CITMA, Elba Rosa Pérez Montoya, expuso ante los diputados tres bases fundamentales de las estrategias, con el punto de partida en la política para la reorganización de este sector en el país.

Esto presupone, entre otras vertientes, programas de becas doctorales para jóvenes seleccionados, incluidos recién graduados con las mejores aptitudes, para “establecer un plan de formación en el exterior”. Como otra alternativa, “perfeccionar el sistema más amplio de categorías científicas y tecnológicas y establecer la categoría de investigador consultante”.

Ambas prevén incluir un componente en la retribución personal basado en el impacto económico, científico, social y ambiental, en las diferentes fases de los proyectos.

Junto a la política para establecer fundamentos, conceptos y creación de los Parques Científicos Tecnológicos, es necesario, según insistió la ministra Pérez Montoya, entender la obligación de completar los vínculos entre las universidades y las entidades de ciencia, tecnología e innovación; y a su vez, de estas con las instituciones productivas y de servicios.

Todo armónico, fluido y ventajoso para las partes. Y esta es, tal vez, la más compleja de las barreras por saltar. Ideas como encargo social, destinos, perspectivas y proyectos andan “encontrados”, a veces perdidos, en el cruce por donde debían converger investigación, desarrollo, innovación, financiamiento y mercado, cada cual halando para su mano.

Un cambio de políticas necesita la Agenda/País. El Ministerio de Educación Superior (MES) desarrolla su perfeccionamiento, pero anda lejos de llegar a la meta. Los centros de investigación proceden en su encargo; el sistema empresarial anda demasiado lejos y necesita arreos y sobre todo de bridas.

La tercera de las políticas para la actividad científica prevé la definición y creación de Empresas de Alta Tecnología (EAT). Propone los mecanismos y la posibilidad de establecer formas de financiamiento externo que puedan instaurar ―¿de conjunto?―, las empresas vinculadas al tema y las universidades. 

Para todos los presuntos implicados, urge incrementar la cultura de la innovación y la competitividad, la estimulación y gestión en el flujo del conocimiento y tecnología entre universidades, instituciones de investigación y el imprescindible mercado.

Las políticas elaboradas reconocen el papel de las empresas de interface en la conexión entre universidades, entidades científico tecnológicas y el sector productivo y de servicio.

La definición de prioridades está planteada: las empresas de alta tecnología en el mundo andan asociadas a sectores intensivos en el conocimiento: tecnología de informática y las comunicaciones, biotecnología e industria farmacéutica, industria electrónica, automatización industrial, nuevos materiales, nanotecnología y energías renovables.

En Cuba, las EAT deberán mostrar altas capacidades e intensa actividad en la investigación, el desarrollo e innovación; pero también elevados estándares tecnológicos, ciclos cerrados que “cierren” con producción y comercialización de productos y servicios de alto valor agregado, con énfasis en el mercado exterior. 

Las políticas no bastan, es cierto. Ni la buena voluntad. Pero si en verdad la praxis es criterio de la verdad, nada hay mejor para la práctica que una buena teoría.