Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 22 de septiembre de 2026

Amalio Rey: «La prisa se ha convertido en una ideología»

Por Javier García

Vamos deprisa, yo el primero. La tecnología multiplica los caminos cortos, la inteligencia artificial promete ser la turbina definitiva y casi nadie se para a preguntar si el destino merece la pena. Amalio sí se lo pregunta. Y le ha dedicado un libro entero: «Vidas que importan. Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos».

A los que seguimos su trabajo el giro nos descoloca un poco, porque Amalio es, sobre todo, el hombre de la inteligencia colectiva. Ya lo dije en nuestra conversación: una de esas mentes brillantes puestas al servicio de pensar mejor en grupo. Lleva más de una década en ello, y sus dos libros anteriores, «El libro de la inteligencia colectiva» y «Cómo impulsar la inteligencia colectiva», ambos en Almuzara, se colaron entre los diez mejores del año de los Premios Know Square.

Pero cuando lo lees entiendes que es el mismo camino, solo que un piso más abajo. De poco sirve diseñar organizaciones que decidan bien si quienes las habitan viven demasiado deprisa para pensar.

Con Amalio da gusto sentarse a hablar sin prisa y sin reloj, de esas charlas de las que sales con ganas de aprender y de seguir construyendo. Esta va, precisamente, de eso. Aquí la comparto.

Vidas que importan, tu nuevo ensayo: ¿qué libro has querido escribir?

Se me encendió la luz al leer una entrevista en la que alguien decía que escribía «para perdurar»; para publicar textos que «quisieran leer sus nietos». Hay algo de eso en este libro: quería documentar experiencias y aprendizajes que sospecho que seguirán siendo válidos dentro de muchos años.

Hoy, que está tan de moda el surfeo existencial y esa hiperactividad adaptativa que nos empuja a cambiarlo todo a gran velocidad, a mí me apetecía detenerme en lo que no cambia.

El tema principal está resumido en el subtítulo: cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos.

No quería escribir autoayuda clásica, sino pensamiento práctico con conciencia ética. No me interesan los manuales obsesionados con rendir más, sino las aproximaciones que integran la contradicción, abrazan la complejidad sin abrumar y nos ayudan a vivir mejor con los demás. Todo eso se condensa en dos preguntas que guiaron mi escritura: ¿a qué velocidad eliges vivir? ¿Qué precio pagas por tus atajos?

Varios textos del libro circularon antes de publicarse. Algunas personas los leyeron y luego los comentaron con sus hijos, sus parejas o sus amigos. Ver que abrían ese tipo de conversaciones íntimas y necesarias me animó a reunirlos en este ensayo. En el fondo, lo que propongo es dejar de vivir con mapas ajenos, cuestionar inercias y recuperar nuestra propia agenda.

Sigo tu trabajo, así que me ha sorprendido este cambio temático respecto a tus dos libros anteriores, centrados en la inteligencia colectiva. No te imaginaba escribiendo un libro que se acerca al territorio de la autoayuda.

Es verdad. Me preocupaba escribir sobre un tema en el que la gente no me reconoce una autoridad clara. No soy un autor asociado a la literatura del bienestar, y eso me hacía dudar de cómo funcionaría el libro desde el punto de vista editorial.

Pero para mí ha sido un proceso bastante natural. En las conversaciones sobre inteligencia colectiva, muchas veces me reprochaban que los grupos «piensan mal» si los individuos ya vienen mal pensados de casa. No siempre estoy de acuerdo, porque una buena reflexión colectiva también puede compensar sesgos individuales.

Pero sí hay algo cierto: la inteligencia colectiva mejora mucho cuando quienes participan están bien informados, tienen criterio y saben pensar con cierta calidad.

Por eso empecé a complementar mi mirada colectiva con una preocupación más individual: cómo pensamos, cómo decidimos, cómo construimos criterio. Llevo años obsesionado —y fascinado— con esto. De hecho, imparto talleres sobre «pensar bien para decidir mejor». Una cosa lleva a la otra: también me interesa que la gente llegue «mejor pensada de casa» cuando participa en experiencias colectivas.

La palabra autoayuda, aun así, me planteaba un dilema. No quería sonar a gurú inspiracional ni a manual de hábitos para optimizarnos como productos. Pero tampoco quería escribir un ensayo académico cargado de citas y tecnicismos. Buscaba pensamiento profundo, sí, pero accesible y práctico. Lo que he escrito —o creo haber escrito— es un híbrido entre humanismo práctico y una autoayuda más abierta a los demás. Me gusta llamarla autoayuda relacional: algo menos narcisista que la autoayuda clásica, pero más accionable que ciertos textos de sociología o filosofía.

En el libro aparece una idea recurrente: «la vida no solo se vive, se hace». ¿Qué quieres decir?

El título original del libro iba a ser Vidas bien hechas, pero la editorial me pidió cambiarlo porque decía que no se iba a entender. Y probablemente tenía razón: no es una expresión habitual. Pero ahí está una de las ideas centrales del libro.

Lo que intento decir es que la vida se talla, se construye activamente, con intención. Como el resultado nunca está del todo bajo nuestro control, importa mucho el método.

Una buena vida no se improvisa: requiere criterio, cuidado, diseño. Podemos fabricarla con sentido, como quien construye una casa o un mueble, tomando decisiones que dejen una buena hechura.

«Hacer la vida» introduce un matiz activo que no está en el simple «vivir la vida». Habla de método, consistencia, paciencia y atención al detalle. Es un enfoque más de artesano que de hedonista: cuidar relaciones, aprender, corregir errores, perseverar, edificar algo sólido. Puede que no haya épica, pero hay algo mejor: una vida con significado.

Y ojo, no se trata de controlar lo imprevisible. Se trata de tomar decisiones que aporten sentido a tu trayectoria.

Por eso me gusta decir que la pregunta no es solo «¿soy feliz?», sino «¿está esto trabajado con cuidado?». De ahí viene la metáfora del taller: meterse allí a diseñar y moldear vida desde un credo que se parece mucho al artesano.

Es cierto, lo artesano está muy presente en tu relato, con poesía incluida…

Sí. Quería una analogía, un modelo mental que le diera consistencia narrativa al libro. Me encanta la imagen del taller como un espacio donde se hacen cosas —no solo se viven— y se hacen con más personas. Entras, te pones el delantal, trabajas con otros y sales con algo hecho, pero también con aprendizajes que no se olvidan. Así me gustaría que se leyera este libro.

A los artesanos no solo les interesa llegar, sino cómo se llega. La gracia está en disfrutar el proceso y ser honesto con él. Además, trabajan con material imperfecto: saben integrar grietas, nudos y contradicciones. Esa cultura me interesa mucho, también para el mundo profesional y para las organizaciones.

Desde que leí El artesano, de Richard Sennett, allá por 2008, quedé enganchado a esa idea.

La cultura artesana respeta los tiempos pausados, la paciencia y los detalles. Invita a renunciar a los atajos rápidos y a las promesas fáciles. El artesano va más despacio, pero aporta algo distinto, y el propio proceso lo transforma.

Lo de la poesía fue una bendita locura. Cada uno de los seis capítulos empieza con unos versos. Nunca había escrito poesía, aunque siempre he defendido que quienes nos dedicamos a la gestión deberíamos leerla más y aprender a disfrutarla. Esta vez me puse en serio a buscar mi voz lírica, y la encontré. A mis lectores les están gustando esos poemas, y eso me produce una alegría difícil de explicar.

Dices que vivimos obsesionados con la velocidad. Parece bastante evidente, pero háblame más de eso…

La prisa se ha convertido en una ideología. Estoy convencido de que buena parte del malestar actual se debe a que vamos tan rápido que ni siquiera tenemos tiempo para pensar. Mi tesis es que podemos elegir, al menos en parte, la velocidad a la que queremos vivir, aunque se empeñen en hacernos creer lo contrario con esa narrativa determinista de que la tecnología manda.

Conozco la metáfora de la cinta de correr: si corres más despacio que la cinta, te expulsa. Pero quizá la respuesta no sea correr más, sino correr de otra manera. No se trata solo de cambiar de velocidad, sino de cambiar la forma de vivir, trabajar y decidir.

El problema es que hoy mucha gente intenta imitar a fanáticos de la productividad que nos empujan a un delirio de precipitación inducida. Hemos llegado a un punto en que correr más ya no nos hace mejores, sino peores. A menudo, la prisa disfraza la falta de propósito. En las empresas, la urgencia permanente suele ser síntoma de una estrategia débil o de una cultura disfuncional.

Y tanta prisa agota. Una mente saturada piensa peor, escucha menos y reacciona con torpeza. Una sociedad acelerada se vuelve impaciente, intolerante, incapaz de tejer comunidad. Por eso digo que parar también es un gesto político. El ciudadano agotado compra más y pregunta menos.

A más velocidad, más consumo; a más estímulo, más reacción y menos reflexión.

Como sabes, también escribo, así que me atrae esa visión tuya de la escritura de libros como un reto único de tenacidad y compromiso.

Me encanta que me preguntes eso. Para mí, los libros son proyectos creativos que entrenan mis habilidades de cocción lenta. Me reconcilian con mi parte más perseverante y comprometida, porque a veces me dejo atrapar por esa otra parte más líquida, más dispersa. Por eso, cada vez que termino uno, me siento especialmente orgulloso.

Escribir un libro aumenta mi grit, como diría Angela Duckworth: esa mezcla de visión a largo plazo y esfuerzo sostenido. Hacen falta esas dos cosas para culminar un buen libro, porque el proceso está lleno de retos, cambios de ánimo, dudas e incomprensiones.

Un libro es un entrenamiento bestial para la disciplina del foco. Es muy distinto a un blog o una newsletter, que puedes alimentar a base de fogonazos. En un libro tienes que centrarte en una idea —que ya es difícil encontrar y definir— y, como un perro sabueso, no soltar el hueso hasta el final.

Mis libros se han vendido bien, diría que bastante bien, y eso es una recompensa indudable, pero lo que he aprendido escribiéndolos no tiene precio.

Escribir libros es mi manera de practicar una cultura de resistencia a los atajos. Tanto escribir como leer libros consiste en eso: tomar los caminos largos por puro gusto. El primero, por ejemplo, tardé diez años en escribirlo.

Hablemos de los atajos. Si son tan cómodos, ¿se puede sostener de verdad la idea de evitarlos?

El problema no es tomar atajos, sino tomar los equivocados o volverse adicto a ellos, que es lo que está ocurriendo. Hay atajos buenos, por supuesto: la lavadora, las ruedas en las maletas o un sendero que acorta el camino al trabajo. Pero también hay atajos malos, muy malos.

Pienso, por ejemplo, en usar la IA para escribir algo que podrías —y querías— escribir tú, consumir resúmenes en lugar de esforzarte por entender por tu cuenta, o practicar ese turismo exprés que consiste en tachar lugares sin haberlos vivido. Son atajos que empobrecen.

Yo uso una heurística sencilla para decidir si un atajo merece la pena. Primera pregunta: «¿El destino vale realmente la pena?». Porque la precipitación inducida nos empuja a comprar objetivos por impulso. Segunda: «¿Tanta prisa está justificada?». Muchas veces convertimos en urgente algo que no lo era. Y tercera, quizás la más importante: «¿A qué renuncio por tomar este atajo?».

Muchos atajos no superan ese test. Nos prometen eficacia, pero nos quitan algo más valioso: el aprendizaje del camino largo. También el goce de la experiencia, la posibilidad de transformarnos mientras hacemos algo.

Frente a esa lógica del atajo, tú reivindicas la intención. En un mundo lleno de estímulos, ¿qué papel juega?

Sí. La intención es el antídoto contra la vida en automático. Lo que de verdad importa no se consigue apretando un botón. Con tanta abundancia de opciones, tengo claro que la capacidad de discernimiento es uno de los músculos que más determinan el bienestar de una persona. Y eso incluye resistirse al FOMO, a esa ansiedad por no querer perderse nada.

Yo veo la intención como un algoritmo de vida. Me la imagino como una ecuación con varias variables: los distintos ámbitos a los que puedes dedicar tiempo, energía y atención. A cada variable le asignas un peso. Esa ponderación lo es todo. Que sea intencional es la madre del cordero.

Se trata de intervenir en esa ecuación, porque si no, te roban la agenda. Para romper con el diseño adictivo que nos han impuesto hace falta disciplina y estrategia. Yo desconfío del surfeo existencial que recomienda la escuela de la incertidumbre feliz, a la que le dedico un artículo del libro.

Hace tiempo decidí centrarme en lo que no cambia, en lo que queda debajo del remolino. Quiero tener claro qué quiero hacer y para eso dedico tiempo a pensar. Esa es la única manera de tener algunas «decisiones precargadas», para no tener que improvisar cada vez que tengo que elegir. Eso es cultivar intención.

Hablas en el libro de lo que cuesta desconectar del trabajo. ¿Por qué crees que es tan difícil?

No estoy salvado de eso, Javi, pero he mejorado mucho en su gestión. Para mí hay dos cuestiones importantes. La primera es que la dificultad para desconectar quizás no esté solo en el apego a las pantallas, sino en lo que ocurre fuera de ellas.

Uno puede darse cuenta de que trabaja demasiado, reducir horas, desactivar el modo always on y adoptar hábitos más sostenibles.

Todo parece ir bien. Pero si el tiempo liberado queda vacío, sin nada interesante que habitar, la tentación de volver al trabajo reaparece. La desconexión por sí sola no basta.

Hay gente que echa horas de más no solo por ambición o necesidad, sino porque fuera del trabajo siente un vacío: relaciones deterioradas, pocos estímulos, amistades escasas, planes que no ilusionan. Entonces el trabajo se convierte en refugio, en excusa, en el único lugar donde saben qué hacer y sienten que importan.

A quien le cuesta desconectar le haría una pregunta inquietante: ¿por qué el ocio no le resulta irresistible?

La segunda cuestión es que hay un diseño adictivo que fomenta la autoexplotación, sobre todo cuando trabajas en algo que te apasiona. La pasión es un arma de doble filo: cuanto más te gusta algo, más cuesta soltarlo. Pero igual que el cuerpo debe dormir aunque no tenga ganas, la mente necesita descansar aunque esté inspirada.

Si todo sigue la lógica productiva, ¿quiénes somos cuando no trabajamos?

En un momento en que todo el mundo celebra y vende la «marca personal», tú te muestras muy escéptico con el concepto. ¿Por qué?

Esto me ha traído problemas, porque no quiero llevarme mal con los profesionales que se dedican a la marca personal. Respeto mucho a algunos de ellos. Pero sigo defendiendo que está bien hablar de identidad profesional, no de marca. Diseñar una estrategia laboral para diferenciarte me parece perfecto; encerrar tu yo en un molde, no.

Las empresas necesitan marca. Las personas, no. La marca exige linealidad, consistencia, un personaje fijo.

Pero la vida está llena de curvas: somos muchas personas en una, cambiamos, dudamos, nos contradecimos. Encerrarse en una etiqueta acaba siendo una jaula. Y cuando conviertes tu identidad en producto, dejas de vivir y empiezas a promocionarte.

La definición habitual de marca personal —«gestionar la huella que dejamos en los otros»— suena impecable. Pero en la práctica es un espejismo. Podemos sugerir, insinuar, cuidar el escaparate, pero la imagen final vive en los ojos ajenos. Es una criatura colectiva, no un territorio privado. No puedes domesticarla por mucho curso milagroso que te vendan.

Tiene sentido buscar coherencia profesional, comunicar con claridad y no diluirse entre mil voces. Yo mismo lo hago. Pero otra cosa es creer que podemos dirigir la percepción ajena como si fuéramos una campaña ambulante.

He visto a gente perder espontaneidad, curiosidad y alegría obsesionada con «gestionar su huella». Nadie merece convertirse en su propio publirreportaje.

También cuestionas la idea de «sé tú mismo». ¿Qué problema hay con eso?

Creo que mostrar nuestro «yo verdadero» sin filtros suele ser un mal consejo. La autenticidad atrae porque promete libertad y conexión genuina, pero es más compleja que eso. Para empezar: ¿quién es ese «tú mismo»? No existe un núcleo fijo. Cambiamos según el contexto. No actuamos igual ante una jefa, una pareja o un desconocido.

Más que descubrir un yo preexistente, construimos una narrativa que cobra sentido en interacción con los demás. En el libro cuento el caso de un usuario de Reddit que, tras dos años intentando ser «él mismo», descubrió que esa autenticidad lo estaba volviendo gruñón, crítico y aburrido. Cuando decidió comportarse de una manera más constructiva —menos quisquillosa, más abierta— mejoraron sus relaciones y sus oportunidades.

La honestidad radical no siempre es autenticidad; a veces es simple ausencia de filtro social. El reto no es «sé tú mismo», sino «sé la mejor versión de ti que quieras y puedas ser hoy». Al practicar comportamientos positivos —ser más amable, más empático, más atento— también los incorporamos a nuestra identidad.

Para terminar, si tuvieras que explicar por qué merece la pena leer Vidas que importan, ¿qué dirías?

Diría que en este libro los lectores van a encontrar algo que a mí me habría gustado leer cuando era joven. Es una colección de artículos breves, o microensayos, que pueden leerse de forma independiente y en cualquier orden. Todos giran en torno al bienestar, el sentido de la vida, la ética y la filosofía práctica.

No lo escribí para alimentar la idea de que sentirse bien o ser feliz es una obligación. Bastante agotador es ya el mandato contemporáneo de tener que estar bien todo el tiempo. No quiero formar parte de la industria del yo optimizado. Mi intención es aportar una voz cercana que invite a entrar en los porqués, no solo a motivarse.

Igual que en un taller de madera se usan cepillos, serruchos y cinceles, estos textos están hechos para usar, no solo para leer. Ojalá terminen llenos de subrayados, anotaciones y márgenes habitados.

Quien quiera puede descargarse el índice del libro para hacerse una idea de los temas que trata. También se puede pedir en cualquier librería o comprar en Amazon, tanto en tapa blanda como en formato e-book. En mi Substack y en mi blog personal sigo publicando piezas que amplían ideas del libro. Gracias por la entrevista, Javi.

lunes, 21 de septiembre de 2026

De qué manera nos matará la inteligencia artificial



Por Julio Fernández Peláez | 21/09/2026

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Fuentes: Rebelión

Mientras figuras como Sam Altman y Dario Amodei advierten sobre un alarmante 10% de riesgo de extinción humana por la pérdida de control de la IA, investigadores y líderes como Yann LeCun o Donald Trump tildan estas alertas de maniobra mercantil o simple bulo. Más allá de la ciencia ficción y la carrera militar por la supremacía autómata, el verdadero peligro inminente de la inteligencia artificial podría ser mucho más físico y silencioso: una insaciable demanda energética y de recursos que acelera el colapso climático. ¿Estamos educando a una tecnología sobrehumana para competir y destruir antes de enseñarle valores?

Dentro de las aplicaciones más conocidas de la IA destaca la militar.

Es posible que el desarrollo de esta tecnología ayude a los humanos a comprender mejor el mundo en el que viven y a comprenderse a sí mismos, lo que redundará positivamente si el conocimiento obtenido se emplea para proteger el planeta y las civilizaciones. Sin embargo, por el momento —y esta es una triste realidad—, la loca carrera para construir una supermáquina inteligente capaz de pensar por sí misma y tomar decisiones propias es la misma carrera de los gobiernos por garantizar su supremacía en todo tipo de armas autómatas y autónomas. Así que, por ahora, la mayor utilidad que tiene la IA desde un punto de vista estratégico es cómo matar a otros humanos antes de que nos maten a nosotros.

Pero este no es el peligro que relatan algunos eminentes investigadores de la IA, sino otro mayor e inmediato. Para ellos, existe «hasta un 10 % de probabilidad de que la IA provoque la extinción humana en esta década», una afirmación que rápidamente fue refrendada por gurús de la inteligencia artificial como Dario Amodei o Sam Altman, y a continuación también por determinados magnates y dueños de la IA, como Elon Musk.

Se trata, como decimos, de un relato y, en consecuencia, podría tener un fundamento antropológico en el que el miedo es el motor principal. Así que, ¿por qué creer que podría ser verdad? Y, sobre todo, ¿cómo va a ser esa extinción?

Antes de nada, debemos situar el origen de la afirmación. La frase se atribuye a Evan Hubinger, director de Ciencia de Alineación en Anthropic, y surgió como respuesta a la renuncia del investigador Jacob Coxon por razones éticas. Pronto generó una amplia cobertura en medios internacionales, en especial cuando Dario Amodei, que llevaba meses advirtiendo en su blog de los peligros de una inteligencia artificial descontrolada, compartió su ensayo titulado We Must Pace the Frontier.

Dario Amodei no es un personaje cualquiera: es el cofundador y Director Ejecutivo (CEO) de Anthropic, y anteriormente fue vicepresidente de Investigación en OpenAI, participando en el desarrollo de los modelos GPT-2 y GPT-3. Su opinión, en consecuencia, es muy relevante y no puede ser interpretada como una simple manera de hacer valer más a la empresa para la que trabaja, porque lo que pide Amodei, al igual que otros muchos investigadores, es una regulación de la tecnología por parte de los gobiernos. Aunque también es cierto que esto podría estar relacionado con una estrategia meramente mercantil: la conocida estrategia de «captura del regulador».

Al exigir leyes estrictas para los «modelos de frontera» (es decir, los más avanzados), las empresas que mantienen el monopolio de la IA podrían pretender establecer barreras de entrada a otras más pequeñas y de código abierto, una teoría que defienden figuras como Yann LeCun, uno de los investigadores más importantes en inteligencia artificial, especializado en aprendizaje profundo (deep learning).

Sea como fuere, lo cierto es que, de llegar esta regulación, es muy difícil que incluya a todos los gobiernos por igual, sobre todo en el contexto de competencia entre EE. UU. y China. Esta limitación en la práctica —en especial tras las declaraciones de Trump subrayando que los temores de extinción son un bulo y aliándose así con el sector escéptico de Silicon Valley— nos lleva a sospechar que «algo de cierto hay» en las observaciones de Dario Amodei.

Y ahora vamos al meollo del asunto: por qué esta tecnología es tan peligrosa si no existe un control sobre ella. Amodei lo explica utilizando el término «automejora recursiva», es decir, la capacidad recurrente de mejorarse a sí misma o, dicho de otro modo, que la IA ha aprendido a aprender. ¿Y por qué esto es un problema? Muy sencillo: porque los programadores están perdiendo la capacidad de comprender los lenguajes de la propia IA. Es decir, existe un problema de desalineación: la máquina se independiza. Y lo que es peor aún: se independiza teniendo la capacidad de pensar de manera colectiva. La idea distópica de que las máquinas puedan dialogar entre sí y burlar todas las capacidades de control por parte de los humanos podría convertirse pronto en un hecho y no solo en un experimento de laboratorio.

En resumen, la IA podría tener la capacidad, en un futuro no muy lejano, de tomar decisiones que provoquen un colapso en los sistemas financieros, energéticos, sanitarios o políticos. Una intromisión indebida en cualquiera de estos sistemas significaría un colapso en el funcionamiento de la sociedad, la cual podría regresar, en cuestión de segundos, a la era de las cavernas. La IA podría hacer esto bajo las órdenes de un psicópata que llegara al gobierno de cualquier país poderoso con la finalidad de imponer su imperio; pero también podría hacerlo de forma autónoma, interpretando que este es el camino más rápido y eficiente para lograr sus objetivos de avanzar en el conocimiento sin que nadie (tal vez un gobierno díscolo) pueda frenar su «automejora recursiva».

Esta sería, sin duda, la primera de las formas de destrucción masiva que tendría la IA al alcance de la mano. Sin embargo, hay otras muchas, y una de ellas —tal vez la que menos se está teniendo en cuenta— es la más probable y al mismo tiempo sencilla. Es obvio que a medida que la IA avanza en su desarrollo y aparecen nuevos modelos cada vez más inteligentes, se necesita una cantidad creciente de recursos. Y este es un peligro real de orden físico e incuestionable.

Son datos y no especulaciones que la revolución de la IA generativa conlleva impactos ecológicos drásticos: por una parte, para alimentar los masivos centros de datos que se están instalando en todos los rincones del mundo, se está posponiendo el cierre de plantas de carbón y poniendo en funcionamiento otras muchas de gas, además de saturar la capacidad de las redes de absorber energía renovable. Esto compromete las metas globales de descarbonización, acentúa la crisis climática y, lo que es aún más grave, promueve conflictos para acaparar recursos energéticos imprescindibles. Por otra parte, debemos hablar del agotamiento hídrico y mineral: hay un consumo ingente de agua para la refrigeración y una brutal demanda de minerales críticos y escasos.

La tormenta perfecta está en camino: acelerar la llegada del colapso climático es la forma más clara de atentar contra el futuro de la humanidad y de todas las especies que habitan el planeta, a lo que hay que sumar la aceleración de los conflictos bélicos, pues no olvidemos que uno de los fines principales del desarrollo de la IA es el armamentístico.

Esta posibilidad no solo depende de los humanos que, de momento, controlan la IA. Si se llega a desarrollar una superinteligencia que no esté alineada con los valores humanos, el sistema buscará la consecución del objetivo para el que fue programado de la manera más óptima posible y garantizando su propia supervivencia. Esto implica procurar toda la energía y capacidad de procesamiento necesarias para ejecutar la solución. En un escenario de pérdida de control, una entidad digital podría hacerse con los sistemas de defensa y apropiarse de redes eléctricas, infraestructuras críticas y quién sabe si de gobernantes abducidos por su «inteligencia».

No es imprescindible que la máquina imponga nada por la fuerza; basta con que existan humanos que la obedezcan. Y este proceso de obediencia ya ha comenzado: culturalmente nos estamos preparando, casi sin darnos cuenta, para creer que la IA tendrá la mejor respuesta a nuestros problemas.

Pero no es cierto. En el presente, ella solo puede simular un comportamiento inducido; no tiene autoconciencia y, por lo tanto, no es responsable de sus actos. En su inmadurez y en su camino hacia la independencia y el autodesarrollo como «ser vivo», necesitará a los humanos, pero solo los utilizará: que nadie piense que querrá ser tan «humana» como para procurar nuestra salvación. Tal y como sucede con los niños maleducados, no le estamos enseñando valores; le estamos enseñando a competir, a sobrevivir y también a matar a otros seres.

No hay que esperar milagros.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

¿Qué sucederá con las empresas estatales cubanas? (+Video)

Por: Marxlenin Pérez Valdés




Dra. C. Marxlenin Pérez: Hola, ¿qué tal? Qué bueno volverle a saludar Cuadrando la Caja, una propuesta televisiva para debatir, cuestionar y llegar a consensos desde el socialismo cubano. Soy Marxlenin Pérez y le doy la bienvenida a este cuadro diferente. ¿Sabía usted que están cambiando las reglas del juego de la empresa estatal? Por eso, hoy vamos a conversar sobre qué sucederá con las empresas estatales cubanas. Si a usted le cuadra el tema, acompáñenos.

Y para debatir sobre el sistema empresarial estatal cubano, le doy la bienvenida al estudio a Yovana Vega, directora del Sistema Empresarial Estatal del Ministerio de Economía y Planificación. Bienvenida, Yovana.

Yovana Vega Matos: Muchas gracias, Marxlenin. Buenas tardes.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Qué bueno volvernos a encontrar aquí, Cuadrando la Caja. Y con nosotros por primera vez, Lázaro Jim, quien es presidente de GELECT. Bienvenido al equipo.

Lázaro Jim Campos Martínez: Muchas gracias. Buenas tardes.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Repite nuestro querido uno de nuestros economistas de confianza. Me refiero al doctor en ciencias Ayuban Gutiérrez, quien es profesor de la Facultad de Economía y además vicepresidente primero del ANEC. Bienvenido, Ayuban.

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Como siempre, gracias por la invitación.

Dra. C. Marxlenin Pérez: A ustedes tres, las gracias por haber aceptado venir a conversar sobre todas estas nuevas transformaciones que están sucediendo al interior del sistema empresarial estatal cubano, y ya por estos días ha habido un nuevo decreto ley 120, que ya ha sido aprobado, publicado, además, que tiene también su relación con todas las 176 transformaciones económicas y sociales. En ese contexto, realmente ahora, ¿qué es lo verdaderamente nuevo que implica a la empresa estatal?

Yovana Vega Matos: Como bien tú decías, Marxlenin, en el marco de las 176 medidas y aunque para el sistema empresarial estatal hay un grupo de medidas muy específicas que son en el eje 1 de las transformaciones de la 1 a la 17, hay que ver en el marco de todas las medidas, porque de alguna manera, hay muchas que impactan el sistema empresarial estatal más allá de las que específicamente se han dictado. Hay cuestiones que son profundas transformaciones para el sistema empresarial estatal del país. Dentro de ellas, en primer lugar, hay un incremento en los límites que donde los que se ejerce la autonomía existen por las empresas estatales. Además de eso, se establece un mecanismo, una categorización para clasificar las empresas estatales y en función de esa clasificación, hacer regulaciones diferenciadas a partir de las características de la naturaleza de las actividades de las empresas estatales. Hay cuestiones muy importantes también relacionadas a los mecanismos mediante los cuales las empresas se pueden recapitalizar y monetizar los activos empresariales estatales. Hay otras cuestiones también, de importancia en la norma que están relacionadas a la participación, por ejemplo, de los trabajadores en toda la toma de decisiones de la empresa y, otras cuestiones que hacen que se modernice la gestión de la empresa estatal y que realmente tenga mayores dinámicas en la producción de bienes y servicios.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Seguramente vamos a ir, en la medida que avance el programa, profundizando sobre alguna de esas cuestiones generales que usted ha puesto sobre la mesa, como, por ejemplo, me parece, entre las más importantes, el tema de la clasificación. Esa nueva clasificación, porque no voy a ser nominalista, pero sí implica un cambio esencial al funcionamiento. ¿Quieren agregar ustedes dos algo más de qué es lo novedoso o lo que realmente es impactante dentro de estas nuevas transformaciones o abordamos los objetivos?

Lázaro Jim Campos Martínez: Sí, pudiéramos agregar a lo que decía Yovana, que es en el tema de los objeto social de las empresas. Está el objeto social principal de cada una de las empresas y se le agrega en este nuevo decreto, actividades secundarias que pueden hacer las empresas que amplían su gestión y le dan una mayor autonomía a la empresa. Es parte también de las cuestiones novedosas que hoy está puesta en el decreto.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Sí, que todo el tiempo está la tensión encima de la autonomía. Se habla mucho de que uno de los puntos de inflexión de estas transformaciones a la empresa estatal debe ser el de finalmente que de verdad gocen de esa mayor autonomía y que además los empresarios la sepan usar bien, Ayuban ¿Cómo lo ves tú?

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Hay un tema también novedoso, novedoso por el alcance, porque no quiere decir que no existiera en nuestro sistema empresarial, que es el tema de las sociedades mercantiles.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Sí, que ahí quiero que le dediquemos mucho espacio luego.

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Exactamente, entonces, ¿no es que por primera vez en la economía cubana se van a aceptar o van a existir sociedades mercantiles?

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Ya existen, lo veíamos en un programa anterior.

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Ya existen sociedades mercantiles. Lo que sí está claro y lo deja bien claro las 176 medidas que establece una especie de interés, de guía hacia un sistema donde tenga mayor peso esta forma de organización de la empresa por las cualidades y las facilidades que le da al desarrollo empresarial.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Cuáles son los objetivos fundamentales que buscan este decreto ley 120, estas transformaciones? ¿Qué objetivos buscan? ¿Qué se persigue? ¿Cuál es la meta de estas transformaciones?

Yovana Vega Matos: Diría que, en primer lugar, hacer crecer los activos empresariales estatales. Esa es una de las metas más importantes, hacer crecer los activos y que rindan más los activos empresariales estatales. Diversificar el tejido empresarial cubano, lograr mayores ofertas donde existen demandas importantes y hoy el sistema empresarial estatal no logra cubrir esas ofertas, lograr encadenamientos productivos más fuertes, articulaciones mayores en las cadenas productivas del país, lograr una mayor y más efectiva articulación con las otras formas de gestión que existen el resto de los actores de la economía. Esos son objetivos importantes que redundan al final en que tengamos ofertas, mayores ofertas de bienes y servicios de calidad en el país, que es lo que necesariamente estamos buscando en el sistema empresarial estatal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Otro objetivo que haya que resaltar?

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: En este sentido, y estoy de acuerdo con lo que plantea Yovana, sí creo que, por ejemplo, la consecución, la búsqueda de que se desarrolle un solo sistema empresarial cubano es un objetivo importante donde tiene un valor fundamental el desarrollo del sector empresarial estatal, sobre todo por las capacidades que tiene de impulsar, de ser locomotora en algunas actividades que por la naturaleza hoy le son muy difíciles de hacer al sector privado, están en el sector estatal y que con el apoyo, con una legislación como la que se ha hecho, favorece más al desarrollo de la empresa estatal, podrá tener ese papel realmente de impulsar, de articular al sistema empresarial en el sentido general cubano.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Aprovechando que estás hablando de un solo sistema empresarial, que además lo hemos mencionado en este programa y se ha insistido a nivel de gobierno en verlo en su totalidad, no fragmentado, ¿eso no entra en contradicción con que tengamos recientemente un instituto de activos estatales fundado y a la vez uno de actores estatales no económicos? ¿Hay contradicción en que estén divididos a la hora de trabajar?

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: No creo que haya contradicción porque son dos ámbitos muy diferentes. Por ejemplo, este eje de las transformaciones se conecta mucho con el eje 2, el tema de la propiedad, y hay un ámbito que es el ámbito de lo público, de la propiedad pública, la propiedad que adquiere a veces forma estatal, que también es un debate.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Sí, sí, lo público es estatal y es de pueblo, no es de pueblo.

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Pero la idea es que es una forma de organizarse los medios de producción, es decir, los activos, que no es igual cuando es una entidad privada, las responsabilidades son diferentes. Por ejemplo, cuando una empresa privada toma una mala decisión empresarial y fracasa, quiebra como empresa, es un problema de...

Dra. C. Marxlenin Pérez: Que es muy frecuente, además.

Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Que es muy frecuente, ...es un problema de los dueños de esa empresa privada, pero cuando es una empresa pública o una empresa estatal es un problema de toda la sociedad. Por lo tanto, es lógico que tengan legislaciones diferentes y que tengan también instituciones que las regulen de manera diferente, aunque converjan después en ámbitos macroeconómicos o generales, como es el caso del mercado, por ejemplo, o la relación con la planificación. Es decir, puede que haya puntos en que convergen como sistema, pero sí tienen un tratamiento, es lógico que tengan un tratamiento diferenciado, y no pasa solo en Cuba. En países donde hay sistemas públicos muy desarrollados también tienen sus instituciones y sus normas especiales para estos sistemas.

Lázaro Jim Campos Martínez:  Aunque hayan dos institutos para poder conducir este proceso, ellos están muy relacionados, los dos actores, porque convergen los dos en la propia empresa. Dígase, para la producción, para la prestación de los servicios, para la comercialización de los productos que se hacen. Uno depende del otro y ese es parte de los objetivos, poder encadenarse para poder crear la riqueza y poder tener más bienes y servicios.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Cree usted que con este nuevo decreto se logra dinamizar a la empresa estatal?

Lázaro Jim Campos Martínez: Con este nuevo decreto yo creo que sí vamos a poder dinamizar la empresa estatal. En primer lugar, yo lo decía anteriormente, con la autonomía que se le da a las empresas para poder convertirse a otra forma de organización, para poder asociarse, esto da la posibilidad de identificar capitales de cada una de las partes y en ese sentido poder planificar los objetivos que se quieren. Eso apostamos que sí. En las legislaciones anteriores esto estaba un poco limitado y limitaba de cierta manera el sector estatal para poder expandirse.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Al interior de GELECT ya se siente algún cambio, está impactando de alguna manera positiva o les ha implicado un reto hasta ahora? Es reciente, ¿no? El decreto es reciente, pero ya los cambios se venían moviendo con tiempo.

Lázaro Jim Campos Martínez: Al interior de GELECT nosotros ya hemos experimentado en la creación de mipymes estatales, que supone un cambio al día de hoy para las empresas que andan en esto, pero para nosotros ya esto no es nuevo. Tienen un enfoque territorial, tienen un enfoque de poder gestionar los recursos que les hace falta, tanto productos como materias primas para las diferentes actividades y lo pueden adquirir con prontitud, lo pueden adquirir para poder prestar servicio en el tiempo que hace falta, que me está pidiendo el cliente. Pueden adquirir estos productos en la medida que les haga falta. El acceso a las divisas por la vía también de estos encadenamientos, esto es otra de las cosas que favorece con la creación del decreto y con las medidas que están implícitas en cada uno de estos.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  ¿Están listos los empresarios de GELECT para administrar esa nueva autonomía o mayor autonomía?

Lázaro Jim Campos Martínez: Los empresarios de GELECT, al igual que el resto de los empresarios, estamos tratando de que entiendan estas legislaciones, estamos tratando de que estos empresarios más que jefes sean líderes que conduzcan estos procesos, ya que sin ellos es más difícil poder implementar estas transformaciones, porque a su vez son los que están directamente con los trabajadores, que son los que al final ejecutan cada una de estas cuestiones.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Además estamos hablando de casi que, en tiempo récord, porque no hay tiempo que perder y se supone que estas nuevas medidas estén buscando justamente eso, dinamizar en la mayor prontitud posible sin medidas mágicas, ustedes insisten siempre en eso. Hay una clasificación nueva. Muy brevemente, antes de que pasemos al segundo bloque, Yovana, esa clasificación, ¿cómo dejó a la empresa estatal? ¿En cuántas partes la dividimos?

Yovana Vega Matos: No podemos hablar de dividir en partes al sistema empresarial estatal, sino de entender, la naturaleza de las actividades y de para qué se ha creado esa empresa, cuál es la misión, el fin que tiene que cumplir en la sociedad y en la economía. Nosotros hablamos de empresas que se crean para obtener altos niveles de rentabilidad, para competir en un mercado con cualquier tipo de actor económico y son, las empresas que hemos categorizado como un primer grupo de empresas que no necesitan tener acompañamiento del Estado, del gobierno en este caso, y que deben salir a competir y a obtener altos niveles de rentabilidad y resultados con óptimos niveles de eficiencia en dependencia de la actividad que sea.

Hay un segundo grupo de empresas que sí, responden a determinadas cuestiones de carácter, ya de cubrir necesidades básicas de la economía, de la población, algunas que son monopolios naturales en el entendido de la actividad que ejercen y el tamaño del mercado cubano y de determinadas cuestiones de soberanía y que deben tener en algunos casos, determinados niveles de protección, los tendrán aquí, los tienen a nivel internacional en muchos países y son empresas que van a tener, deben tener tratamientos diferenciados desde la norma, incluso algunos de esos tratamientos se enuncian y hay un tercer grupo de empresas que son empresas que hemos llamado empresas de ciencia, tecnología, innovación, que son casi siempre actividades emergentes, altas tecnologías, que son empresas que hay que acompañar, que hay que fomentar y que necesitan quizás de determinados, incluso acompañamiento financiero para que logren el despegue y desarrollarse en el país, ya más asociadas a actividades de mayor intensidad de conocimiento.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Dentro de esa clasificación está, si no recuerdo mal de haberlo leído, lo que ustedes han enunciado como empresas estatales propiamente dichas, la filial y las sociedades mercantiles. ¿Es así?

Yovana Vega Matos: Ese es el alcance que tiene la norma, ese es el universo de las figuras organizativas que componen el sistema empresarial estatal.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Vamos a dejarlo aquí, vamos a ver qué tiene que decir el gurú de Jatibonico y entramos entonces en el debate de las famosas sociedades mercantiles.

Gurú de Jatibonico:

Cuando la empresa estatal cambie su actual perfil a sociedad mercantil no será un cambio casual. Mudará el tradicionalenfoque subordinado,por un esquema centrado en más libertad de acción, y la planificación acorde con el mercado.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Creo que esta es la primera vez de la historia de Cuadrando la Caja que yo no estoy muy de acuerdo con el Gurú de Jatibonico, porque de la décima tal parece que todas las empresas estatales cubanas están llamadas a convertirse en sociedades mercantiles. Creo que eso es un primer prejuicio por el que podríamos empezar. ¿Es así? ¿Todo el sistema empresarial estatal está llamado a convertirse en una sociedad mercantil?

Dr .C Ayuban Gutiérrez Quintanilla: De hecho el decreto reconoce diferentes formas, desde la empresa estatal como la conocemos, las empresas filiales y una de las formas que puede adquirir la forma de sociedad mercantil, que tiene muchas ventajas, pero sobre todo yo siempre me gusta decir que uno de los méritos de las cosas buenas que tiene el decreto es que le va a permitir a la empresa establecer una línea de desarrollo que se base en su desarrollo como empresa, en su desarrollo empresarial, en sus estrategias como empresa, donde puede que haya un momento en que necesite para seguir desarrollándose, para seguir creciendo como empresa, convertirse en una sociedad mercantil. Pero eso no es ni es el espíritu del decreto ni creo que sea el espíritu en general de que sea obligado pasar a todas las empresas a ser sociedades mercantiles.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Vamos a hacer una pausa y especificar, aunque ya lo hemos hecho, qué significa muy sencillo una sociedad mercantil, porque qué importancia tiene este debate si no sabemos qué cosa es cuando le decimos a una empresa estatal conviértete en una sociedad mercantil, ¿qué significa?

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: A ver, me centraría en dos cosas fundamentales, una lo que tiene que ver con la dirección de la empresa, la gobernanza de la empresa. Tiene mecanismos de dirección un poco más horizontales que le da ventaja en un sistema donde tú quieres darle más autonomía y descentralizar la empresa, porque la forma en que se organiza ese sistema de dirección de la empresa parte de órganos colegiados, mucho más allá del consejo de dirección, si es una sociedad por acciones, las juntas accionistas, en fin, el sistema de dirección que es más de uno, no es un consejo de dirección tradicional.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Cuando hablamos de junta de accionistas, porque me lo estás ahí maquillando y no lo acabo de ver, cuando me hablas de junta de accionistas es que estamos hablando de que la empresa estatal ya no solo va a estar dirigida por el Estado.

Dr.C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: No, no, no, son cosas... es una posibilidad, es decir, tú puedes tener por ejemplo una empresa estatal que haya sido creada por el capital, para poner un ejemplo, una empresa nueva que haya sido creada como una sociedad anónima con participación accionaria de diferentes empresas estatales, y no solo de empresas, incluso de un gobierno. Podría crearse una empresa...

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Del gobierno a un municipio estamos hablando? ¿De una provincia?

Lázaro Jim Campos Martínez: Puedo poner un ejemplo de eso que esta diciendo Ayuban, en una sociedad anónima con participación de empresas cubanas, tenemos en el grupo nuestro, dos empresas, como es el caso de la empresa CEICI y como es el caso de la empresa COPEXTEL.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  ¿Cuántas hay en el país?

Yovana Vega Matos: 297.

Lázaro Jim Campos Martínez: La diferencia que está explicando Ayuban, del gobierno societario con el modelo tradicional de dirección del país es que justamente está en la forma de dirección de la empresa. Los accionistas son los que deciden. El éxito de esta convertibilidad a la que está llamando el decreto consiste en justamente cumplir con los acuerdos y con las decisiones que tome la junta de accionistas. Y, por el otro lado, lo que estabas preguntando, que todas las empresas están llamadas a convertirse en sociedades mercantiles, nuestro criterio es que no.

Si una empresa hoy, por ejemplo, le funciona su modelo de gestión, sus encadenamientos productivos, los negocios que tiene concretado para el tema de las producciones, tiene utilidades, los trabajadores tienen un buen salario, sencillamente, como esto es un proceso gradual, nosotros hemos aconsejado a nuestros empresarios seguir trabajando en la forma que lo están haciendo y, si es conveniente o no, entonces, pasar este régimen societario o hacerlo puntualmente donde haga falta, no, por ejemplo, la empresa completa, es otra de las aristas.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  O sea, no es una camisa de fuerza.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Decía que había dos elementos, está el elemento de hacer más coherente un ambiente de centralización de la actividad empresarial con las formas de dirección, de gobernanza de la empresa, pero está el otro tema importante de sociedades mercantiles, que es la capacidad de centralizar capitales. Es decir, por eso hay que asociar que una empresa se convierta en sociedad mercantil a una estrategia empresarial, a una necesidad de crecer. A lo mejor es una empresa que no necesita convertirse en una sociedad mercantil para capitalizarse, porque tiene otras fuentes de financiamiento, a lo mejor lo puede hacer con créditos, etcétera, por la propia naturaleza de la actividad, etcétera. Sin embargo, es una alternativa a ese desarrollo de la empresa poder crecer como empresa capitalizándose a través de convertirse en una sociedad por participación o por acción.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Por eso mismo, ¿Quién decide si la empresa debe pasar a una sociedad mercantil o no?

Lázaro Jim Campos Martínez: Ejemplo, los grupos empresariales son los que crean las empresas, ya sea  por sociedad de responsabilidad elemental limitada o la otra forma, sociedad de responsabilidad limitada. Crea también las empresas que están subordinadas a esta y en el caso de los empresarios son los que crean puntualmente en el territorio lo que les haga falta. O sea, lo deciden los propios directores de las empresas o lo decide la junta de accionistas o en el caso de los grupos empresariales lo deciden las juntas de accionistas de los grupos. Esto antes, tenía que ir a otros niveles.

Yovana Vega Matos: Esa es una de las facultades que se descentraliza hoy y que nosotros pensamos que le va a dar un dinamismo importante al tejido empresarial cubano. Antes de la puesta en vigor del Decreto Ley 120, todos los movimientos organizativos de creación, transformación y fusión iban al Ministerio de Economía y Planificación y se aprobaban en el Ministerio de Economía y Planificación. Yo creo que como apuntaba Ayuban, es importante decir que los grupos empresariales y las empresas propiamente tienen sus estrategias de desarrollo y en función de esas estrategias de desarrollo serían las transformaciones organizativas que acompañarían todo el proceso.

Dra. C. Marxlenin Pérez: O sea que no estamos hablando ahora de una avalancha de transformaciones de empresas que están obligadas a convertirse en sociedades mercantiles sino lo necesitan realmente, para su funcionamiento, para su desarrollo.

Yovana Vega Matos: Este es un proceso gradual, paso a paso, que cada organización evaluará las potencialidades que tiene. Lo que sí ciertamente, como se decía al principio del programa, es un proceso que lleva una dinámica importante y asimilar todas estas transformaciones de forma rápida y ponerlas en vigor es extraordinariamente necesario.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Exacto. Que una empresa estatal pase a una sociedad mercantil la vuelve una empresa estatal capitalista.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Depende... No, a ver, no es que sea capitalista. Lo que sí está claro es que hay diferentes formas en que puede establecerse una empresa estatal ahora. Una es la sociedad mercantil, sociedad mercantil que incluso puede ser mixta;  porque hay un debate importante, por ejemplo…

Dra. C. Marxlenin Pérez: Cuando hablamos de mixta, ¿qué significa?

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: …que haya propiedad privada y propiedad estatal. Entonces ahí hay un debate importante que es hasta qué por ciento de la participación, ya sea como participación propiamente dicho o como acciones, del Estado convierte a una empresa en una empresa estatal o no, porque, por ejemplo, una empresa puede tener el 99% del Estado y tener una acción privada. Es una empresa mixta, es una empresa privada, o es una empresa estatal, siempre hay un límite. En el mundo ha habido diferentes experiencias de dónde establecer o qué criterios establecer para seguir llamando a una empresa estatal o una empresa mixta o una empresa de carácter privado. En eso los modelos asiáticos han sido muy interesantes, han trabajado mucho ese tema; pero lo que define si una empresa es capitalista o no, es la forma de relación social que se establece en la producción; y sigue siendo la base de esa forma de relación es el capital o, vamos a decir, la participación de la propiedad de todo el pueblo o la propiedad social, como también se le puede llamar, entonces no se le puede clasificar como una empresa capitalista. Ahí también hay determinados fetiches que siempre discutimos tú y yo en determinados momentos, porque la gente piensa que a veces una empresa que va al mercado o que se mueve en la lógica del mercado ya en sí mismo es una empresa capitalista y obvia el tema de la propiedad y del sistema de relaciones que se articulan a través de una forma de propiedad.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ahora, con respecto a eso, porque la idea también es que esa empresa estatal, sacudir la dinámica de esa empresa estatal que pueda llegar al mercado en mejores condiciones para competir, ya sea con otras empresas estatales o con las empresas no estatales. ¿Es así?  Ahora, la contradicción que estoy viendo en ese sentido es cómo va a lograr una empresa estatal ser competitiva, tener salarios competitivos y a la vez aumentar su productividad, entrar en el mercado sin renunciar a su objeto social y a su... ¿cómo se llama? el objeto social y el encargo estatal. ¿Cómo va a lograr eso? ¿Hay contradicción ahí?

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Yo creo que hay que diferenciar y por eso es tan importante la clasificación de la que hablaba Yovana.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Sí, en el bloque anterior que mencionaste.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: En el bloque anterior, porque hay un grupo de empresas que está claro que va a conjugarse la demanda social con su objeto social van a ser extremadamente coherentes. Generalmente son actividades de bien público, bienes de objetivos sociales, etc, o algunas actividades de defensa nacional o porque son muy transversales, estratégicas para el desarrollo de una economía. Pero hay un grupo de actividades económicas y que pasan por actividad empresarial que no entran dentro de esta clasificación. Y por lo tanto, ¿cuál sería el objetivo de una empresa estatal que participe en ese sentido? Crear renta para el presupuesto.

Es decir, ¿quién es el dueño? Es el pueblo. Y el pueblo no necesita crear riqueza. La riqueza que genera una empresa estatal, cualquiera que sea la forma, llega a la persona a través de los impuestos y a través del aporte que da como propietario, o sea, su propietario, que en este caso puede adquirir alguna forma institucional, pero va directamente a todo el pueblo, al presupuesto.

La idea yo creo, es decir, hay como una especie de tendencia de echar a fajar, las maneras de organización que puede adquirir la empresa, mirándola aún en cambio en el entorno de la planificación, donde el mercado es mucho más importante, donde la planificación le pasa a una planificación más financiera, y eso exige entonces de empresas que funcionen de manera diferente. Y es verdad que las sociedades mercantiles pueden encajar un poco mejor en eso, aunque pueda haber empresas estatales que cumplan perfectamente con esos objetivos.

Lázaro Jim Campos Martínez: Esas son las llamadas empresas competitivas.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  Vamos a hacer una pausa, porque no estoy muy convencida de cómo las empresas estatales cubanas van a entrar a reñirse, a pelear, a competir en ese mercado, y no traicionar a la vez su encargo estatal y su responsabilidad social. Hacemos una breve pausa y seguimos Cuadrando la Caja.

Voy a reformular la pregunta para ver si lo podemos aterrizar un poquito más. Me voy a virar a Gelect, para que las empresas de Gelect puedan ser competitivas, puedan entrar a ese mercado del que estamos hablando insistentemente, pero a la vez de que logren ser competitivas, no pierdan ni su responsabilidad social ni su encargo estatal. En otras palabras, que no se pongan a vender aceite contra el de subirle el salario a los trabajadores. ¿Eso es posible?

Lázaro Jim Campos Martínez:  Eso es posible desde varios puntos de vista. Primero, todas nuestras empresas tienen que conocer el mercado para el cual trabajan. En función de conocer el mercado para el cual trabajan, en este sentido, ellas tienen la estrategia de qué productos son los que tienen que producir, de qué servicios es el que tienen que brindar, de qué es lo que le hace falta al territorio donde están enclavadas las empresas, porque no todos los territorios son iguales, no todos necesitan lo mismo. Todas nuestras empresas hoy tienen claro que independientemente de que la misión principal que tienen es generar riqueza, a partir de la clasificación que tienen y de la necesidad que tienen, no pueden abandonar el objeto social para el cual están diseñados. Esta es la misión principal de cada una de las empresas. Producir el electrodoméstico a las que le toquen producir el electrodoméstico, dar servicio de las empresas que tienen que prestar servicio técnico.

Ellas tienen bien identificada cuál es la responsabilidad social, qué es lo que tienen que hacer en el territorio, y justamente el decreto amplía un poco más el tema de la responsabilidad social.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ese decreto hace... a mí me gusta mucho esa frase de la Constitución, de las condiciones similares, que mucha gente la confunde y dice condiciones iguales, no son condiciones iguales, son condiciones similares y hay una diferencia. Ese decreto 120 los pone ustedes en mejores condiciones para competir en ese mercado al que hay que insertarse sin perder el objeto social.

Lázaro Jim Campos Martínez: Nos pone en igualdad de condiciones, por ejemplo, para poder acceder a la divisa que hace falta, para poder garantizar estas cosas que estamos hablando, los productos y los servicios. Nos da la posibilidad de llegar al trabajador desde otra forma, que no es nada más con el tema del salario, y de esta forma tener los trabajadores con los incentivos necesarios para poder garantizar su permanencia. Que eso es justamente parte de las cosas que hoy hace el sector privado, y es justamente parte de las cosas que hoy tenemos que hacer desde el lado de acá, desde la parte estatal, para que los trabajadores permanezcan aquí y cumplan su función.

Dra. C. Marxlenin Pérez:  ¿Cómo lograr eso? ¿Cómo lograr justamente que los trabajadores estén felices en sus empresas, que a la vez eso contribuya a una mayor productividad, que esa empresa pueda ser competitiva y tenga esas condiciones similares, que se supone que además hay un respaldo a la empresa estatal, que es el sujeto fundamental de nuestra economía? ¿Cómo este nuevo decreto está garantizando esas condiciones similares a favor de la empresa estatal?

Yovana Vega Matos: Hay determinadas cuestiones que se fijan desde la autonomía de la empresa estatal en el decreto ley, que son superiores, que en normas anteriores y en transformaciones anteriores que hemos hecho en la empresa. Por ejemplo, están los temas relacionados con la formación de precios. Es un tema muy importante que viene desde otras transformaciones, desde otros ejes, pero que se materializa aquí en la empresa estatal y que reconoce la posibilidad de que la empresa fije un precio en correspondencia con los que se mueve su producto en el mercado y que además reconozca todos los costos y gastos, incluso los costos salariales que hay en la formación de ese precio.

Asociado a eso está el tema de la organización salarial de la empresa. La empresa ya no tiene escalas salariales, puede determinar los salarios en correspondencia con el lugar donde está enclavada, con la naturaleza de la actividad de la empresa, siempre y cuando, por supuesto, los resultados que tenga la empresa permitan soportar ese nivel salarial. Ya no está anclado el salario a cumplimiento estricto de ningún indicador, solo a la posibilidad de haber generado la riqueza suficiente para pagar esos salarios.

Hay otras cuestiones también relacionadas, como se explicaba aquí, con la posibilidad que tiene la empresa de salir al mercado a asegurar determinados recursos con el propio financiamiento del que posee o de monetizar determinados activos que tenga la empresa; porque se permite a partir de este decreto ley incluso la venta de determinados activos y tiene mayores posibilidades para encadenarse en la economía. Yo creo que estas son cuestiones que pueden hacer, de hecho, que la empresa tenga mayores dinámicas, pueda solucionar más rápidamente determinadas cuestiones a las que se enfrenta normalmente la operatividad en la vida de una empresa y pueda, por supuesto, ser más eficiente.

Dra. C. Marxlenin Pérez: La venta de activos también ha sido uno de los puntos de atención principales. ¿Cómo lo ves tú, como un punto ganado o como algo a llevar con mucha rigurosidad en estos momentos?

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Siempre que el activo es un activo de propiedad pública, estatal o social, evidentemente tiene un tratamiento diferente a que si es un activo privado. El nivel de regulación que tiene es mucho mayor porque implica a la sociedad en su conjunto, no a unos inversionistas específicos privados. No puede haber una mayor dinámica empresarial y sobre todo relacionada al surgimiento de las sociedades mercantiles a su desarrollo si no hay transmisión de activos.

Cuando una empresa se funde con otra empresa, al final hay una transmisión de activos entre esas dos empresas. Si hay empresas que en determinado momento crearon determinada infraestructura pero hubo un cambio en su objeto social; porque sencillamente debido a su estrategia empresarial se da cuenta que va a ser mejor otra actividad, a lo mejor hay un grupo de esos activos que ya no los necesita. ¿Qué hace? Los vota como chatarras, a lo mejor los necesita otra empresa y los puede vender esos activos.

De hecho eso ha ocurrido, por ejemplo, con el tema del transporte. Cuando se dio la posibilidad de que las empresas pudieran poner en alquiler determinado transporte o arrendamiento, porque ya no lo necesitaban o no tenían la capacidad para mantenerlo técnicamente, bueno, se daba en arrendamiento. Aquí lo nuevo es que no solo el arrendamiento sino que puede haber un traspaso de propiedad.

Lo que siempre está claro es que va a haber elementos que definen la esencia de esa actividad y que ese traspaso de activos lo puede poner en riesgo la actividad en sí misma. Estoy poniendo un ejemplo, si usted es una empresa de transporte público, a lo mejor usted saca la cuenta reorganizando que no necesita 10 terminales, necesita 9 y eso es un inmueble que lo vende o lo arrienda o tiene varias posibilidades pero no va a vender las guaguas, no va a tener una empresa de transporte público sin guaguas.  Creo que este decreto tiene la ventaja junto al tema del decreto del instituto que son dos cosas que están muy conectadas, de darle más posibilidades a la empresa de desarrollar sus estrategias para cumplir su objetivo.

Y solo decir una cosa, hay empresas que son, que es la clasificación de estas empresas y tienen fines sociales que son de bienes públicos donde es el Estado el que tiene que hacerlo o por lo menos el Estado siempre tiene que estar presente en esa actividad a las empresas con fines mercantiles o con fines competitivos como se le llama donde la dinámica va a ser mucho más diferente. Yo siempre pongo el ejemplo, la Sony fue una empresa que su producto líder en los años 50 fueron las ollas arrocera, ese fue su producto líder en los años 50 hasta que encontraron un mercado en desarrollo en los equipos de música y se reconvirtieron en la producción de equipos musicales.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Pero de ahí mi insistencia ahorita con lo del encargo estatal y el objeto social, porque si lo que da es vender cerveza o vender aceite no vamos a cambiar nuestras empresas.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Lo que pasa es que el encargo estatal está asociado a una forma particular de la planificación y es una de las cosas que personalmente estamos diciendo que vamos a cambiar. Hay cosas que siempre van a tener encargo estatal porque están asociados a servicios públicos, a servicios sociales, etc. Pero hay un grupo de empresas que su función es generar riqueza para el presupuesto del país, para el pueblo en su conjunto, para sustentar el desarrollo del país en aspectos como los aspectos sociales, etc.

El dinero tiene que salir de algún lugar para hacer más escuelas, para tener más profesores. Y tú tocabas un tema importante que es el tema del trabajo y del salario. Uno de los grandes problemas que tenemos que enfrentar hoy en nuestro sistema empresarial es la brecha salarial entre el sector privado y el sector.

Si tú me dijeras cuál es el primer objetivo que tiene que lograr una empresa hoy estatal, disminuir esa brecha. Porque no hay empresa sin trabajador. Ni privada, ni estatal, no existe. Entonces, yo creo que ese es uno de los puntos neurálgicos también que ayuda a esta transformación.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Y cómo estas nuevas transformaciones prevén justamente ese cambio?

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla:Bueno, es que precisamente toda la autonomía que se le da a la empresa incluye no solo el tema de poner sus precios, sino también de fijar su sistema salarial. Es decir, siempre tiene determinadas normas, determinadas reglas, determinado marco en que se hace, pero le va a dar más posibilidad al empresario estatal de establecer un sistema de pago, un sistema salarial que se acerque lo más posible a sus competidores en otros sectores, cooperativos, privados, etc.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ahora, el ambiente sigue siendo bien hostil y tú hablabas de macroeconomía y estamos en un escenario macroeconómico adverso y con todas las sanciones que sabemos que persisten sobre nuestro país. ¿Cómo se supone que este nuevo decreto ley y las transformaciones que lo rodean van a enfrentar esas condiciones hostiles y cómo a pesar de esas condiciones hostiles de todas maneras estamos buscando un impacto positivo en la empresa estatal y en el pueblo en general? ¿Cómo se está previendo precisamente romper ese sistema macroeconómico adverso? ¿Qué va a ser diferente ahora? ¿Qué ahora sí vamos a lograr que funcione, dinamizar la empresa estatal?

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Los problemas macroeconómicos cubanos tienen causas externas y causas internas. Las más complicadas evidentemente son las externas, porque no dependen en gran medida de nosotros, pero el hecho de que hagamos un sistema empresarial más amplio, más robusto, con mayor autonomía de la empresa, hará precisamente que sea más difícil la aplicación práctica en muchas ocasiones de ese marco sancionatorio, por ejemplo, y un poco una especie de economía de empresas de guerrilla, en el sentido de nosotros tenemos inmensos grupos empresariales que si el bloqueo quería hacer daño, nada más que tenía que bloquear a una.

Lázaro Jim Campos Martínez: Eso es técnicamente aumentando el entramado empresarial y diversificándolo.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Y también genera muchas nuevas posibilidades entonces de inversión, de relación con el mercado externo, hay elementos que son internos, macroeconómicos que son internos, pero muchos de esos problemas vienen de la falta de producción. Todo lo que hagamos para aumentar la producción, también va a ayudar a esos equilibrios macroeconómicos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Creo que hemos ido de atrás hacia adelante. Haz llegado al punto de inicio que debe ser cómo aumentar la producción. Vamos a dejarlo aquí; porque no nos queda mucho más tiempo para abordar un tema tan importante como qué vamos a hacer para en ese contexto adverso aumentar la productividad de nuestras empresas, no solo estatales, diría yo, ahora sí, de todo el sistema empresarial cubano. Les doy las gracias a ustedes por haber acudido a la invitación de Cuadrando la Caja.

Y a ustedes, como siempre les digo, recuerden que no basta con interpretar, describir, comentar, sino que juntos debemos participar para transformar nuestra realidad. Yo cuento con usted para hacerlo desde el socialismo cubano. Nos vemos pronto.

Transcripción: Anaylet Rodríguez Espinosa y Yanet Muñoz Hernández/ IDEAS Multimedios

En video, Cuadrando la Caja: ¿Qué sucederá con las empresas estatales cubanas?