Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

sábado, 25 de enero de 2020

Inauguran fábrica procesadora de cárnicos en el Mariel

En este artículo: Alimentos, Cuba, Economía, Industria, Inversión Extrajera, Mariel, Zona Especial de Desarrollo Mariel
24 enero 2020


La fábrica procesadora de cárnicos Richmeat quedó inaugurada este viernes oficialmente en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), instalación moderna, con altos estándares tecnológicos y productivos, que ya provee al mercado interno del país.
Luis Alberto González Hernández, presidente de Richmeat de Cuba S.A, afirmó en la ceremonia que este es solo el inicio de un gran camino por recorrer, y muchas metas que desean alcanzar en la Isla.
Señaló que la planta cuenta una capacidad de producción instalada de 400 toneladas y actualmente se encuentra al 45 por ciento, en una sola línea de producción, lo cual representa 180 toneladas mensuales de producto.
En estos momentos laboran en un turno de 42 personas, de los cuales el 90 por ciento son cubanos, comentó González Hernández
Advirtió su interés por promover el encadenamiento con la industria nacional para obtener el suministro de materias primas, materiales e insumos, y en este sentido aseveró que desarrollan relaciones comerciales con entidades nacionales.
Yanet Vázquez Valdés, directora adjunta de la ZEDM, explicó que el impacto de las operaciones de esta empresa en la economía cubana no se limita al suministro de un producto de calidad a la red comercial, sino que al emplear materias primas nacionales contribuye a la sustitución efectiva de importaciones.
Esta fábrica es una manifestación evidente del reconocimiento de las oportunidades que ofrece el mercado cubano, así como de la confianza en la política del país para favorecer el establecimiento de la inversión extranjera directa y garantizar su protección, aseveró.
Richmeat tiene, además, la intención de continuar diversificando sus producciones y reforzar su presencia como parte de la industria nacional, explicó.

Miguel Ignacio Díaz Reynoso, embajador de México en Cuba, comentó que detrás de este arranque existe tesón, perseverancia, dedicación, pero también afecto a Cuba, vocación y amistad.
En esta planta hay confianza mutua y seguridad en el futuro del país, por eso la promoción de las exportaciones mexicanas hacia la Isla y el seguimiento a los proyectos exitosos de inversionistas mexicanos como este constituye un elemento muy importante en la relación entre ambas naciones, apuntó.
El embajador destacó que cada día aumenta el interés de los empresarios mexicanos por establecerse en este país, razón por la cual su gobierno ratifica el compromiso de impulsar la participación de su sector privado en la actualización del modelo económico cubano.
Esta planta es una buena noticia para Cuba, pero también para otras empresas mexicanas que verán en este emprendimiento que sí se puede, que es posible venir y establecerse con seguridad y posibilidades de crecimiento, sentenció.
Como parte de la ceremonia quedó develada una placa de inauguración y se dio salida a un camión con productos donados por la entidad al gobierno de Artemisa.
Richmeat de Cuba S.A. es una empresa creada con 100 por ciento de capital extranjero (México), aprobada en 2015, y que radica en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
(Con información de ACN)

La economía cubana en 2019, ¿no decrece?

El mejor antídoto es abrir la economía interna y aprovechar las reservas productivas existentes por todas las formas de propiedad.

Este 2020 será el año decisivo para destrabar las fuerzas productivas
Foto: Archivo IPS
Desde la terminación de la última sesión de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral), en diciembre de 2019, se ha estado esperando la traducción de “no se decrece”, en referencia a la economía cubana y, más recientemente, en intervención del Ministro de Economía ante la televisión nacional −el 9 de enero−, se volvió a repetir lo mismo. Ello indica, entonces, que es la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la entidad que saca cuentas primero, al indicar un ligero 0,5 por ciento de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Es muy cierto todo lo que se plantea acerca del apretón de tuerca del bloqueo en 2019 y lo que va de 2020. De hecho, no se escucha a ningún economista cubano en desacuerdo con los dañinos efectos de esa política. Quienes intentan descalificar a quienes decidimos escribir públicamente nuestras opiniones sobre la economía cubana, recurren a la idea de que no cuestionamos el bloqueo en nuestros artículos y trabajos.
Pero una vez que los recursos atraviesan el malecón, al elevado precio que le cuestan al país, no se entiende que no se utilicen eficientemente ni se cumplan los plazos de las inversiones. Esto es una realidad hoy, que sucede desde tiempos lejanos. Quienes duden de ello o vayan a descalificarlo, pueden recurrir a los anuarios estadísticos de Cuba, a los informes del Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) −desde el primero, realizado en 1975, hasta la actualidad− y a otras informaciones o trabajos elaborados por académicos, donde se repiten esas situaciones.
Entonces, ¿no será una deficiencia de una parte del modelo seguido?

Revisando las cifras oficiales

¿Qué dice el 0,5 por ciento de crecimiento de la CEPAL? Que no decrecimos y eso es bueno. Pero otra pregunta se impone: ¿cuál fue la estructura de ese crecimiento en 2019? Me imaginaría entonces −y ya se ha planteado− que crecieron la salud, la educación, las comunicaciones y otros sectores. Creo que es una buena noticia social y no se está en contra de ello.
Y,¿la economía material cómo queda? Me refiero, por ejemplo, a la agricultura y la industria, sin entrar en otros sectores. Todo indica que estos podrían decrecer, es decir, se han repartido menos bienes de producción interna.
El turismo recibió cuatro millones de visitantes, pero no se cumplen las tasas planificadas. Significa que pudo aumentar el número de turistas; no los viajeros de cruceros, por la hostil política de la administración de Estados Unidos. Pero seguramente los ingresos al país se desaceleraron o no crecieron al mismo ritmo que se construyen nuevas habitaciones. Pudieron afectarse los ingresos por habitaciones existentes.
A Cuba siempre le ha sido adverso el escenario internacional, tanto cuando suben los precios, como cuando bajan. No nos favorecemos porque no exportamos cantidades de azúcar cuando los precios son altos, porque no hay cantidades físicas de ese y otros productos. Sucedió con el níquel cuando los precios eran muy elevados, pero la cantidad a producir rondaba siempre las 55.000 toneladas. El tema, entonces, no es solo la exportación, sino la producción en los rubros tradicionales. Políticas fallidas han afectado a esas dinámicas, como fue el caso de la reducción de los centrales azucareros. Aunque se están tomando fuertes medidas para revertir la situación, eso lleva tiempo.
Muchos de los problemas económicos de Cuba son crónicos. El informe Central al Primer Congreso del PCC, en 1975, exhortaba a aumentar las exportaciones, a sustituir importaciones, a mejorar la eficiencia de las inversiones, entre otros elementos. Para una nación como Cuba, sin grandes recursos, pequeña y con una economía tan abierta, es lógico que su primera tarea sea buscar divisas, ahorrarlas y no endeudarse.
No estar en ningún organismo financiero internacional multilateral nos ha protegido, en cierto sentido, de los endeudamientos que padecen muchas economías en desarrollo. El bloqueo impide la participación cubana, pero a la vez nos evita la tendencia al endeudamiento, que es algo que presiona. Aunque por otras causas, Cuba sufre de endeudamiento externo. Hoy intenta cumplir los acuerdos firmados de condonación de deudas y de los créditos comerciales recibidos en los últimos 10 años, pero evidentemente han tenido lugar atrasos en ciertos pagos.
La actualización del modelo, hasta ahora, no ha rendido los frutos económicos que debería haber dado. Los Lineamientos de la Política Económica y Social se aprobaron hace nueve años porque no se crece suficientemente, se mantienen los desequilibrios macroeconómicos. En una década, el crecimiento se ha mantenido en dos por ciento como promedio, entre otros problemas.

Sector no estatal

¿Y dónde quedan las formas no estatales? El tratamiento que se les ha dado es incoherente con el discurso oficial: se les menciona constantemente, pero en la práctica se encuentran atadas y no podrá haber una reforma de la empresa estatal cubana, como se ha explicado, si esta no viene acompañada de un vigoroso sector no estatal. Es una verdad que será demostrada a futuro. Quienes discrepen, que profundicen en lo sucedido con las reformas económicas en China y Vietnam y los problemas que confrontaron con una parte de las grandes empresas estatales. Para hacer eficiente el sector estatal, una de las variables necesarias tendrá que ser la reducción de las plantillas. Si esto es así, ¿a dónde podrían dirigirse las personas desplazadas, si no es al sector privado o a las pequeñas y medianas empresas?
En la actualidad suman 127 las actividades autorizadas a ejercerse privadamente, a partir de la reorganización de algunas. La pregunta para hacernos es: ¿cuándo se ampliarán las actividades que se puedan realizar? ¿Cuándo se pudieran ampliar a oficios de cuello blanco? Aunque el número actual de licencias es 618.000, unas 160.000 corresponden a personas  contratadas. Del total, trabajan en gastronomía y elaboración de alimentos nueve por ciento; en transporte, ocho por ciento, y las personas en el arrendamiento suman cinco por ciento. Es decir, pocos oficios concentrados en la producción de bienes.
¿Un experimento puede durar más de siete años? La autorización en Cuba de las primeras cooperativas no agropecuarias tuvo lugar a inicios de 2013. Ese año se constituyeron 198 y después hubo un ligero ascenso, aunque de manera gradual se aprobaron cuatro grupos, inicialmente, y el quinto grupo se quedó esperando. En la actualidad funcionan más de 400 cooperativas no agropecuarias, que agrupan a más de 17.000 socios. Están presentes en 10 sectores de la economía, con ingresos superiores a 6.000 millones de pesos.
En 2019 entraron en vigor nuevas normas y se supo que no se crearían más cooperativas. En actividades tan importantes como la construcción, ni siquiera puede aumentar el número de socios aprobados inicialmente. Esa estrategia no va por buen camino y deberá rectificarse, ya que los propios dirigentes cubanos constantemente exhortan a dinamizar el funcionamiento de las fuerzas productivas. Entonces, ¿a qué fuerzas se refieren? Según las autoridades cubanas, este 2020 será el año decisivo para destrabar las fuerzas productivas.
En abril de 2011, el VI Congreso del PCC aprobó los Lineamientos de la Política Económica y Social para un periodo de cinco años. Como parte de ello, aprobó lo siguiente: “el modelo reconocerá y promoverá, además de la empresa estatal socialista -forma principal en la economía nacional-, a las modalidades de la inversión extranjera, las cooperativas, los agricultores pequeños, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que pudieran surgir para contribuir a elevar la eficiencia”.
En actividades tan importantes como la construcción, ni siquiera puede aumentar el número de socios aprobados inicialmente
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Si las nuevas 28 medidas anunciadas y publicadas para reformar la empresa estatal cubana se aplicaran en el tiempo requerido, podría darse un salto en ese espacio de la economía; pero deberían ir acompañadas de verdadera voluntad política, ya que se escucha a los dirigentes expresarse en un lenguaje que pareciera que tienen todo el tiempo del mundo.
Pese a las flexibilizaciones, la autonomía continúa siendo un tema que desata opiniones encontradas. Recientemente se ha indicado que se necesitan “empresarios”. ¿No están ya calificadoslos miles de cuadros que se han formado en las escuelas nacionales o ramales, en la Escuela Nacional de Cuadros del Estado y en otros centros? ¿O es más que eso? ¿Las instituciones o las prerrogativas existentes para esos cuadros son insuficientes o están lastrando las posibilidades reales de los “administradores de recursos” para que sean empresarios?
Un tema que llevaría a otro análisis entre los hacedores de políticas es el relacionado con las relaciones que se suceden entre las diferentes formas existentes, como ministerios, Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE), Unidad Empresarial de Base (UEB) y otras que, al parecer, no han funcionado… y los OSDE son otros ministerios. Cuba es un país pequeño y tiene muchas estructuras que se solapan entre ellas.
En criterio de especialistas y empresarios, las libertades parecen limitarse en el rediseño que sitúa a las empresas bajo el “tutelaje” de las OSDE. Según se informó, estas organizaciones serían revisadas durante el primer trimestre del pasado año, para evaluar su efectividad.[1]
El cronograma anunciado para poner en vigor nuevas leyes sitúa a la Ley de empresas para 2022. Es mucho tiempo, pero antes que se llegue a ese momento se pueden tomar medidas importantes para erradicar parte de ese verticalismo en la toma de decisiones. El plan a largo plazo del país hasta 2030 requiere de medidas ágiles, si realmente se quiere convertir a Cuba en un país en vías al desarrollo para esa fecha.

Inversión extranjera

A pesar de ser una voluntad manifiesta, el establecimiento de inversión extranjera –tanto en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel como fuera de ella– no ha avanzado a la velocidad requerida. Ha transcurrido más de cinco años desde la Ley 118 de Inversión Extranjera y más de seis años desde el Decreto ley 303, de septiembre de 2013. Sin embargo, trabas burocráticas internas han frenado más de un proyecto, al tiempo que el bloqueo impuesto por Estados Unidos persiste con su poder disuasivo sobre los posibles empresarios deseosos de negociar con Cuba.
En resumen, los 2.500 millones de dólares que se deben recibir anualmente, según los planes elaborados, son hoy todavía una quimera, pese a los esfuerzos que se realizan. Se espera que la recién inaugurada Ventanilla Única, para viabilizar los trámites de la inversión extranjera, contribuya con el empeño deseado.
Como parte del paquete de medidas aprobado por el Gobierno cubano para enfrentar la situación económica del país, en octubre de 2019 se autorizó la compra de electrodomésticos, partes y piezas de carros y otras mercancías en divisas convertibles. Pero, al parecer, la planificación no tuvo la precisión que se necesita, ya que se observa en la actualidad cierto desabastecimiento que no debiera ocurrir, ya que se deberían garantizar las divisas necesarias para la erogación que se debe realizar a los suministradores. Esa fue una medida necesaria ante las dificultades de las monedas nacionales y la salida de divisas del país.
Bajo el mismo esquema de facilitar ciertas importaciones de electrodomésticos a personas naturales por parte del Estado, mediante divisas, no sería tan arriesgado permitir compras de medios de trabajo, como equipos para la construcción, tractores o implementos agrícolas para los campesinos cubanos. ¿No se trata de potenciar las fuerzas productivas?

Conclusiones

Secuenciar y parcializar en exceso las medidas adoptadas ha conducido a la economía cubana a una situación indeseable. Ni rige la lógica del pasado, ni se ha permitido que prospere una nueva lógica económica. Diríamos que, desde hace años, Cuba parece en tierra de nadie, atrapada en el medio de un proceso de cambio, quizás en la peor de las opciones.[2]
El problema, entre otros, radica en que muchos de los cambios que se han realizado en la economía cubana no logran el efecto debido, por no acompañarse de reformas en otros ámbitos complementarios o de cambios institucionales que se requieren.
No es fácil de entender, con todas las medidas de flexibilización económica que se han realizado o están en curso, que el plan económico presentado para 2020 solo aspire a uno por ciento de crecimiento. Esfuerzos no han faltado y los dirigentes cubanos al menos están asistiendo, a nivel de base, a reuniones de análisis de los planes a cumplir, pero creo que los resultados son los únicos que podrán medir esos esfuerzos.
En conclusión, el bloqueo continuará arreciándose, pero frente a ello el mejor antídoto es abrir la economía interna y aprovechar las reservas productivas existentes por todas las formas de propiedad y encontrar quiénes traban el avance de la economía. Es decir, ¿quién traba lo que hay que destrabar?(2020)
Notas:
[1] Cubadebate, “Decenio 2010-2019: diez aspectos que marcaron la actualización del modelo económico cubano”, 9 de enero, 2020.
[2] Pavel Vidal: “La reforma económica en Cuba: atrapada en el medio”, Oncuba News, 12 de enero de 2020

Emprendedores y PYMES en Cuba: ¿solo para llenar resquicios?

Por Pedro Monreal, El Estado como tal

Gran parte de la discusión en Cuba sobre la reforma gira en torno a la empresa estatal y a la preservación de un supuesto básico de su funcionamiento: la presumible efectividad superior de la planificación centralizada.

El enfoque se ha justificado a partir de la consideración de que introduciendo márgenes de flexibilidad en la planificación centralizada y dotando a las empresas estatales de mayores cuotas de decisión y del uso delimitado de ciertos mecanismos de mercado, esa acrecentada elasticidad institucional crearía por si misma los incentivos fuertes de eficiencia y de racionalidad económica que el actual modelo no proporciona.

Los posibles beneficios de una expansión del sector privado se limitan, por el momento, a la función de creación de empleos, mayormente atomizados y con un restringido perfil de productividad, bajo la modalidad de trabajo por cuenta propia (TCP), y a la generación de productos y servicios segundarios, con la excepción de la producción agropecuaria, donde el sector privado tiene un peso notable.

En otras palabras, la reforma “actualmente existente” (no la de los documentos oficiales) “destierra” a la empresa privada nacional a los intersticios del sistema económico y no queda claro cuándo pudiera producirse una modificación sustantiva de tal enfoque.

La explicación de lo anterior no parece responder solamente a algún tipo de entusiasmo con el credo de la planificación “flexi-centralizada” respecto a la empresa estatal, sino que parece operar también la premisa de que ni las pequeñas y medianas empresas (PYMES) privadas, ni el emprendedor privado, deben ser “sistematizados” en el modelo económico reformado al que se aspira, sencillamente porque parece asumirse que no cumplen funciones sistémicas.

La discusión rigurosa de este tema requiere, como mínimo, abordar tres grupos de problemas bien identificados en la literatura económica:

  • La efectividad y la eficiencia de la planificación centralizada (y sus variantes) en la asignación de recursos.
  • La función de las PYMES en la reforma de los modelos económicos de planificación centralizada.
  • El papel del emprendedor privado en la innovación.

De manera muy sucinta, anoto mis comentarios sobre cada uno de esos problemas:

La planificación centralizada y la asignación de recursos

Este hasido probablemente el tema más destacado de la discusión sobre los modelos de economía socialista. De hecho, hay quienes consideran que el debate sobre el “calculo económico” de las décadas del 20 y del 30 (von Mises y Hayek de una parte, y Lange y Dickenson de la otra) fue el principal debate económico del siglo XX. Las reverberaciones de esa polémica (reverdecida en los 80s y 90s) se extienden hasta el presente.

El tema es demasiado vasto y complejo como para poder sintetizarlo en estas notas, pero, corriendo el riesgo de no hacerle justicia a ese debate, en lo teórico el debate arraigó la variante del “socialismo de mercado” como parte inevitable de las discusiones sobre las opciones para las reformas de la planificación centralizada, asumiendo que precios y mercado son componentes necesarios de la planificación socialista.

En términos prácticos, diversas variantes de “socialismo de mercado” fueron aplicadas en épocas y países distintos, con grados diferentes y resultados mixtos. A finales del siglo XX se produjo una decantación que, de manera esquemática, pudiera resumirse en el “fracaso” del “socialismo de mercado” en lo que comenzó como intentos de reforma sistémica en la URSS y Europa del Este, y en el “éxito” de la variante de “economía de mercado socialista” de China, que también tiene una vertiente vietnamita. Obviamente, la variante chino– vietnamita, que es el único modelo funcional actual de socialismo de mercado, es un tema polémico.

El modelo chino de “economía de mercado socialista” postula que el socialismo (como sistema social) y la economía de mercado (como mecanismo para la asignación de recursos) pueden ser orgánicamente integrados para aprovechar simultáneamente las ventajas de ambos y poder generar ventajas institucionales a nivel del sistema.

Conviene precisar algo que normalmente no se refleja de manera oficial en Cuba: el Partido Comunista de China basa su visión de la economía en la premisa central de que el mercado es la forma más eficiente de asignación de recursos y por tanto tiene un “papel fundamental” en el modelo. Sin embargo, lo anterior no significa que se trate de un mercado no regulado, que las empresas estatales no sean cruciales, y mucho menos de que el gobierno no cuente con mecanismos de planificación.

Queda claro que las nociones oficiales que hoy existen en Cuba sobre el modelo económico deseable no llegan al punto de considerar que el mercado tiene un “papel fundamental”, pero parece interesante apuntar que frente a eso lo que queda como posibles modelos descentralizados “hacia dónde mirar” son las variantes “interrumpidas” por el fracaso de las reformas del socialismo europeo (que fue un fracaso debido a dinámicas políticas, no económicas), o las variantes china y vietnamita.

Para evitar posibles malentendidos: no digo que sea deseable “copiar” modelo alguno, ni pienso que sea factible copiar esos modelos.

Simplemente afirmo tres cosas. Primero, que la noción de una variante “flexible” de la planificación centralizada (con algunas cuotas de mercado, precios y descentralización empresarial) no parece haber funcionado bien, excepto como fase temporal de un proceso de cambio a largo plazo en las experiencias asiáticas. Segundo, las experiencias reales (las positivas y las negativas) parecen indicar que mercado y precios son procesos “transversales” que cuando se implantan en un modelo socialista tienen un efecto sistémico (especialmente en la asignación de recursos) que si luego tratan de ser “retirados” o prematuramente “acelerados” pueden tener costos muy altos. Tercero, que la experiencia indica que es justificable el escepticismo respecto a las grandes visiones en las que la burocracia se auto-asigna capacidades de eficiencia de regulación sistémica que nunca ha demostrado que posee en el largo plazo.

La función de las PYMES en la reforma de los modelos económicos de planificación centralizada.

Comienzo por aclarar que no me refiero a la función de las PYMES en general, sino al papel que estas desempeñan en el tránsito de un modelo altamente centralizado hacia otro con mucho mayor peso del mercado.

Como se sabe, en Cuba no existen legalmente las PYMES privadas sino un área de empleo a la que se le denomina trabajo por cuenta propia (TCP), aunque, en realidad, una parte se corresponde con PYMES que no son legales, pero que son más o menos toleradas.

Los datos disponibles sobre el llamado TCP indican que se trata principalmente de una actividad de escala “micro” que, con pocas excepciones, tienen un “techo de vuelo” muy bajo y que esencialmente poseen un carácter de subsistencia.

A nivel individual, este tipo de “negocio” tiene muy poco potencial para el crecimiento acumulativo, es decir, para un crecimiento que conduzca a procesos de reducciones de costos y de generación de niveles de ingreso.

A nivel más amplio, es muy poco probable que ese patrón de empleo de TCP pueda contribuir al crecimiento económico del sistema, precisamente porque no aporta una masa crítica de ingresos que pudieran incrementar la tasa de inversión nacional.

En ese sentido, considero que seguir colocando en el TCP el énfasis del debate sobre alternativas de política económica es un error en el marco de las discusiones actuales. Por supuesto que siempre existirá una parte del empleo en forma de actividades TCP, incluyendo no solamente las actividades de subsistencia, sino otras con un perfil profesional de mayores ingresos. Sin embargo, el acento debería ser colocado en dos acciones: facilitar el establecimiento legal como PYMES de toda la actividad empresarial a la que eufemísticamente se le identifica hoy como TCP, y apoyar el establecimiento de nuevas PYMES adicionales.

Existen al menos dos procesos en los que las PYMES deberían desempeñar una función sistémica importante.

Por una parte, en un contexto en el que probablemente la devaluación de la moneda nacional afecte severamente la rentabilidad de muchas empresas estatales, con una posible reducción de sus empleados, las PYMES no solamente absorberían trabajadores “excedentes” del sector estatal, sino que también contribuirían a crear un mercado de trabajo (un componente sistémico) en el que el proceso de reorganización del sector estatal pudiera conducirse en condiciones de estabilidad social. Como siempre digo, la reforma de la empresa estatal y las PYMES son dos caras de una misma moneda.

En ausencia de un sector de PYMES, el redimensionamiento de las empresas estatales se retarda (como sucede ahora) pues no es políticamente conveniente dejar “excedente”, en el corto plazo, a cientos de miles de trabajadores. Adicionalmente, sin un sector como las PYMES que cree empleo y que pague salarios, el presupuesto estatal tendría que dedicar fondos extra para la asistencia social, reduciendo la disponibilidad de recursos para la inversión y para otras necesidades sociales.

Con las PYMES habría una absorción de empleo privado en condiciones diferentes a las que hoy tiene lugar con el TCP porque las PYMES tienen potencial para ofrecer un mejor entorno institucional para alcanzar niveles de productividad más altos que el TCP.

Vale anotar que las PYMES no se limitan a ser un tipo de empresa privada. Las PYMES también pueden ser empresas cooperativas y estatales, en este último caso principalmente las pequeñas y medianas entidades estatales de “subordinación local”, como pudieran ser las llamadas “mini- industrias” procesadoras de alimentos.

Por otra parte, parece poco realista pensar que todo el énfasis que actualmente se hace acerca de los encadenamientos productivos pueda funcionar si no se asume de manera sistémica un sector no estatal que ya hoy emplea un tercio de la fuerza laboral, una cifra que debe seguir creciendo.

La coexistencia de empresas estatales y de PYMES (sobre todo las privadas) no debe ser concebido como un juego de suma cero. Lo que demuestra la experiencia en muchos otros países es que se establecen sinergias entre ambos tipos de empresas. Por ejemplo, lejos de asumir que el éxito de las PYMES va a “sacar del juego” a las empresas estatales, en realidad, las PYMES son un mercado para las empresas estatales mayores que les venden insumos y también las PYMES son suministradoras de mercancías y servicios que permiten a las grandes empresas abaratar costos. Pudiera ser que uno de los mayores potenciales de encadenamientos productivos en Cuba residiera en las sub-contrataciones entre PYMES y empresas estatales grandes. Un ejemplo: el agro y el procesamiento de alimentos.

Naturalmente, el funcionamiento de las PYMES necesitaría políticas especialmente diseñadas, incluyendo medidas de apoyo. El argumento que a veces se escucha acerca de que el Estado no debería gastar recursos en apoyar PYMES privadas refleja, entre otras cosas, un desconocimiento o un rechazo a la función sistémica de las PYMES.

Lo anterior pudiera ser el resultado de la ideologización de la realidad económica (una fantasía doctrinal), que no es lo mismo que una apreciación ideológica de la Economía.

Es paradójico que exista un discurso oficial en el que se ha “sistematizado” en el modelo el capital extranjero y se “marginalizan” las PYMES. Se subsidia al capital extranjero (con exenciones de impuestos en muchos casos) y se ilegaliza la actividad empresarial privada nacional.

El papel del emprendedor privado en la innovación.

Probablemente existen pocos temas económicos en los que se escuchen tantas cosas “raras” en Cuba como en relación con el emprendedor, incluyendo insinuaciones de que han sido plantados y fomentados con propósitos subversivos.

Lo primero que se necesitaría es una discusión seria sobre el concepto de emprendedor y la función que este tiene en una economía moderna, especialmente en lo relativo a un proceso sistémico como es la innovación.

Existen muchos colegas que han abordado el tema recientemente y de hecho hay interesantes proyectos institucionales en Cuba, por ejemplo, por parte de universidades cubanas y de otras entidades de la sociedad civil, dedicados a investigar, capacitar y divulgar cuestiones relativas al emprendedor, de manera que no me extenderé sobre el asunto.

Simplemente haré referencias muy breves a tres cuestiones: innovación, relación emprendedor- PYMES, y la relación emprendedor- capital

En un sistema económico pudiera existir innovación en un sentido científico estricto (avance en el conocimiento, incluyendo el desarrollo “piloto” de nuevos productos y servicios a partir de ese nuevo conocimiento), pero que no se materializa en la introducción de esos productos y servicios en una amplia escala. Parte de la discusión actual en Cuba acerca de cómo “conectar” mejor ciencia y la empresa tiene que ver con eso.

La Economía, como campo del conocimiento especializado, utiliza el concepto de emprendedor -entre otros- para abordar ese problema. Como ocurre con casi todos los conceptos económicos, este no está exento de polémica, pero lo que destaco aquí es que es una noción que desempeña un papel específico en la explicación de un proceso económico tan importante como es la innovación.

De manera muy abreviada, la función del emprendedor es la de buscar vías para hacer rentable la innovación científica.

Se sabe que no todos los individuos (o colectivos) funcionan de esa manera, pero estamos hablando de un concepto general (emprendedor) que hace abstracción de aspectos particulares para concentrarse en los aspectos predominantes.

Es muy conocida la definición de Max Weber que identifica al emprendedor como la persona que “está preparada para asumir riesgos en la búsqueda de oportunidades que identifica en el mercado”.

El segundo punto que merece ser anotado es que, aunque se reconoce ampliamente que resulta problemático hablar de PYMES si no se aborda simultáneamente el tema del emprendedor, muchas veces esa relación se presenta de forma incompleta, destacando aquello que es visible: la PYME es el resultado del emprendedor.

Sin embargo, hay otro aspecto interesante de esa relación: un entorno legal y operativo en el que las PYMES funcionan normalmente “produce” emprendedores.

Es decir, las PYMES son el tipo de institución que facilita el surgimiento y el entrenamiento de un tipo de actor específico que se especializa en la innovación, algo que cuando ocurre en determinada escala puede tener efectos positivos sistémicos. De hecho, el proceso pudiera ir acompañado de algo que se observa en Cuba: ofrece una oportunidad para que parte de la fuerza laboral despliegue iniciativas que normalmente no son factibles en otros empleos.

El tercer punto se refiere a un asunto que actualmente es objeto de una conversación ideologizada (que no es lo mismo que la ideología): la naturaleza capitalista del emprendedor.

Ese es el caso de los emprendedores que funcionan en PYMES privadas y ello no debería ser un problema para una política económica pragmática.

El motivo de largo plazo de un emprendedor es la acumulación de riqueza mediante la expansión constante de activos productivos, apoyado en la innovación. Es decir, más o menos lo que hace una buena parte de los inversionistas extranjeros en Cuba.

De nuevo, ¿Por qué habría problemas para “sistematizar” al emprendedor nacional en un modelo que ha “sistematizado” amistosamente al emprendedor extranjero?

Usualmente se escucha que la razón de esa dicotomía es “política”, pero ese no es un argumento que se explica por sí mismo. Quien lo utilice debería ser capaz de explicarlo en detalle.

Resumiendo

La supuesta superioridad de la planificación centralizada, incluyendo sus variables flexibilizadas con dosis de mercado y de precios, no se valida a nivel de credo doctrinal, sino que debe comprobarse en la práctica.

Las experiencias de reforma de modelos de planificación centralizadas fueron interrumpidas, por diversas razones, excepto el modelo de “economía de mercado socialista” de China y su variante vietnamita y ambas le conceden un “papel fundamental” al mercado en la asignación de recursos.

Las PYMES y los emprendedores, admitidos en teoría en la reforma del modelo de planificación centralizada de Cuba, necesitan ser asumidos en la práctica (“sistematizados”) como componentes importantes de la reforma, especialmente en la creación de las sinergias entre PYMES y empresas privadas que permitirían la redefinición del mercado laboral, los encadenamientos productivos, la innovación, y la inversión, a la vez que contribuiría a la estabilidad social durante el proceso de reforma.

La actual visión intersticial del papel de las PYMES y los emprendedores parece expresar una visión ideologizada de la economía que no es compatible con el enfoque pragmático que ya existe respecto a la empresa extranjera y el emprendedor foráneo.

En el caso de las PYMES, es muy diferente desempeñar una función complementaria, pero con interacciones sistémicas con los actores productivos centrales como la empresa estatal, a tener un papel complementario en los márgenes del sistema económico.

La orwelliana compañía de reconocimiento facial que pondrá fin a la privacidad

Software permite reconocimiento facial entre imágenes de las cámaras de vigilancia y los rostros de la gente en redes sociales

Kashmir Hill, New York Times

Hasta hace poco, el éxito más grande de Hoan Ton-That era una aplicación que permite que los usuarios le pongan el distintivo cabello amarillo de Donald Trump a sus fotografías.

Después, Ton-That —un empresario australiano del rubro tecnológico— hizo algo trascendental: inventó una herramienta que podría acabar con los días en los que caminabas por la calle de manera anónima. Y luego le proporcionó esa creación a cientos de agencias que vigilan el orden público, desde policías locales en Florida hasta el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Clearview AI, su pequeña compañía, ideó una aplicación de reconocimiento facial innovadora. Tomas la fotografía de una persona, la cargas y puedes ver fotografías públicas de esa persona con enlaces que te llevan a los sitios donde aparecieron esas fotos. El sistema —que depende de una base de datos de más de 3000 millones de imágenes que, según Clearview, fueron extraídas de Facebook, YouTube, Venmo y millones de sitios web más— va mucho más allá de cualquier otra cosa que hayan creado el gobierno estadounidense o los gigantes de Silicon Valley.

Algunos agentes de la policía federal y estatal de Estados Unidos dijeron que, aunque solo tenían información limitada sobre la manera en que funciona Clearview y de quienes la crearon, habían usado la aplicación para ayudar a resolver casos de hurto en tiendas, robo de identidad, fraude con tarjetas de crédito, asesinato y explotación sexual infantil.

Hasta ahora, las tecnologías que identifican de inmediato a las personas a partir de su rostro han sido tabú a consecuencia de la erosión radical que provocan en la privacidad.

Sin embargo, al margen del escrutinio público, más de 600 agencias del orden público han comenzado a usar Clearview el año pasado, de acuerdo con la compañía, que rechazó proporcionar una lista. El código informático en el que se basa su aplicación, el cual fue analizado por The New York Times, incluye lenguaje de programación que permite combinarlo con visores de realidad aumentada; los usuarios posiblemente serían capaces de identificar a todas las personas que vieran. La herramienta podría identificar a activistas en una protesta o a una persona atractiva que vemos en el metro, revelaría no solo sus nombres, sino también en dónde viven, qué hacen y con qué personas se relacionan.

Clearview también ha autorizado el uso de la aplicación a por lo menos un puñado de empresas por motivos de seguridad.

“Las posibilidades de convertirla en un arma son infinitas”, dijo Eric Goldman, codirector del High Tech Law Institute en la Universidad de Santa Clara. “Imaginemos a un agente de policía deshonesto que quiere acosar a posibles parejas románticas o a un gobierno extranjero que la usa para revelar secretos sobre personas que después podrá chantajear o enviar a la cárcel”.

Clearview se ha rodeado de hermetismo para evitar el debate sobre su tecnología, que difumina los límites establecidos de privacidad. Cuando comencé a investigar a la compañía en noviembre, su sitio web era una página austera que refería a una dirección falsa en Manhattan como su oficina. El único empleado de la compañía que puede consultarse en LinkedIn, un gerente de ventas llamado “John Good”, resultó ser el propio Ton-That, pero con un nombre falso. Durante un mes, las personas afiliadas a la empresa no respondieron mis correos electrónicos ni mis llamadas telefónicas.

Aunque la empresa me estaba evadiendo, también me estaba monitoreando. Después de que así lo solicité, algunos policías cargaron mi fotografía en la aplicación de Clearview. Poco después, recibieron llamadas de representantes de la compañía que les preguntaron si estaban hablando con los medios, una señal de que Clearview tiene la capacidad y, en este caso, el apetito de monitorear a las personas que la policía está buscando.

La tecnología de reconocimiento facial siempre ha sido controvertida. La aplicación de Clearview conlleva riesgos adicionales porque las agencias del orden público están cargando fotografías confidenciales a los servidores de una empresa cuya capacidad de proteger sus datos no ha sido puesta a prueba por organismos expertos independientes.

La compañía terminó por responder mis preguntas y señaló que su silencio previo era típico en una empresa emergente que comienza bajo el radar. Ton-That reconoció haber diseñado un prototipo para su uso con visores de realidad aumentada, pero dijo que la empresa no tenía planeado lanzarlo. Además, dijo que mi fotografía había sonado la alarma porque la aplicación “identifica posibles comportamientos anómalos de búsqueda” con el fin de evitar que los usuarios lleven a cabo lo que describió como “búsquedas inapropiadas”.

Además de Ton-That, Clearview fue fundada por Richard Schwartz —quien fue asesor de Rudolph W. Giuliani cuando fue alcalde de Nueva York— y respaldada financieramente por Peter Thiel, el inversor de capital de riesgo detrás de Facebook y Palantir.

Otro primer inversionista es una pequeña firma llamada Kirenaga Partners. David Slazo, su fundador, rechazó las preocupaciones acerca de que Clearview está haciendo que se pueda buscar a las personas por su rostro en internet y dijo que es una herramienta valiosa para resolver delitos.

“He llegado a la conclusión de que, debido a que la información aumenta constantemente, jamás habrá privacidad”, comentó Scalzo. “Las leyes deben determinar lo que es legal, pero no puedes prohibir la tecnología. Aunque, claro, podría llevarnos a un futuro distópico o algo así, pero no puedes prohibirla”.


Adictos a la inteligencia artificial
Ton-That, de 31 años, creció muy lejos de Silicon Valley, en Australia, su país de origen. En 2007, abandonó la universidad y se mudó a San Francisco. El iPhone acababa de lanzarse y su objetivo era incursionar de manera temprana en lo que, según esperaba, sería un vibrante mercado de aplicaciones de redes sociales.

En 2015, creó Trump Hair, una aplicación que agregaba el peinado distintivo del presidente de Estados Unidos a las personas que aparecían en una fotografía y un programa de intercambio de imágenes. Ambos fracasaron.

Desanimado, Ton-That se mudó a Nueva York en 2016. Alto y delgado, con el pelo largo y negro, consideró dedicarse al modelaje, dijo. Pero después de una sesión de fotografías volvió a su intento de descubrir la próxima gran novedad en el mundo de la tecnología. Comenzó a leer artículos académicos sobre inteligencia artificial, reconocimiento de imágenes y aprendizaje automático.

Schwartz y Ton-That se conocieron en 2016 en un evento de libros en el Instituto Manhattan, un centro de pensamiento conservador. Schwartz, ahora de 61 años, había reunido un número impresionante de contactos cuando trabajó para Giuliani en la década de los noventa. Poco después, ambos decidieron incursionar juntos en el negocio del reconocimiento facial: Ton-That construiría la aplicación y Schwartz utilizaría sus contactos para activar el interés comercial.

Los departamentos de policía han tenido acceso a las herramientas de reconocimiento facial durante casi veinte años, pero históricamente se han limitado a buscar imágenes proporcionadas por el gobierno, como fotografías de prontuario y de licencias de conducir.

Ton-That quería ir más allá de eso. Comenzó en 2016 con el reclutamiento de un par de ingenieros. Uno ayudó a diseñar un programa que puede recolectar automáticamente imágenes del rostro de la gente en internet, a través de sitios de empleo y redes sociales, por ejemplo. Los representantes de esas compañías dijeron que sus políticas prohíben ese tipo de recolección de datos y Twitter anunció la prohibición explícita del uso de sus datos en tecnología de reconocimiento facial.

Contrataron a otro ingeniero para perfeccionar un algoritmo de reconocimiento facial que se creó a partir de artículos académicos. El resultado: un sistema que usa lo que Ton-That describe como una “red neuronal de vanguardia” para convertir todas las imágenes en fórmulas matemáticas —o vectores— con base en la geometría facial, con datos como la distancia que hay entre los ojos de una persona, por ejemplo. Clearview creó un gran directorio que agrupaba todas las fotografías con vectores similares en “vecindarios”. Cuando un usuario carga la fotografía de un rostro en el sistema de Clearview, este convierte el rostro en un vector y después muestra todas las fotos extraídas y almacenadas en el vecindario de ese vector, junto con los enlaces a los sitios de donde provienen esas imágenes.

Clearview es una compañía diminuta incluso después de haber recaudado 7 millones de dólares de inversionistas, según Pitchbook, un sitio web que da seguimiento a las inversiones de las empresas emergentes. La compañía rechazó confirmar la cantidad.

Un éxito viral

En febrero, la policía estatal de Indiana comenzó a experimentar con Clearview. Resolvieron un caso a los veinte minutos de comenzar a usar la aplicación. Dos hombres se habían peleado en un parque y el conflicto terminó cuando uno le disparó al otro en el estómago. Un transeúnte grabó el delito con su celular, así que la policía tenía una imagen del rostro del atacante, la cual pudieron cargar en la aplicación de Clearview.

De inmediato encontraron una coincidencia: el hombre aparecía en un video que alguien había publicado en redes sociales y su nombre estaba incluido en la información que acompaña al video. “No tenía licencia de conducir ni había sido arrestado de adulto, así que no estaba en las bases de datos del gobierno”, dijo Chuck Cohen, capitán de la Policía Estatal de Indiana en ese momento.

El hombre fue arrestado y acusado; Cohen dijo que quizá no lo habrían identificado sin la capacidad de buscar su rostro en las redes sociales. La Policía Estatal de Indiana se convirtió en el primer cliente comercial de Clearview, de acuerdo con la compañía. (La policía rechazó hacer comentarios más allá de señalar que habían probado la aplicación de Clearview).

La técnica de ventas más eficaz de la empresa fue ofrecer periodos de prueba de 30 días a los oficiales. Ton-That por fin tuvo su primer éxito viral.

Las fuerzas de seguridad federales, incluyendo al FBI y al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, la están probando, al igual que autoridades de la policía canadiense, de acuerdo con la compañía y con funcionarios de gobierno.

“Todos estamos arruinados”

Ton-That dijo que la herramienta no siempre funciona. La mayoría de las fotografías en la base de datos de Clearview se toman al nivel de los ojos y gran parte del material que la policía carga está a nivel aéreo, proviene de cámaras de vigilancia montadas en techos o en lo alto de los muros.

“Pusieron cámaras de vigilancia demasiado altas”, se lamentó Ton-That. “El ángulo no es el mejor para un buen reconocimiento facial”.

A pesar de eso, señaló la compañía, su herramienta encuentra coincidencias hasta en el 75 por ciento de los casos. Pero no está claro con qué frecuencia la herramienta ofrece coincidencias falsas, porque no ha sido probada por instancias expertas independientes, como el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, una agencia federal estadounidense que califica el rendimiento de los algoritmos de reconocimiento facial.


“No tenemos datos que sugieran que esta aplicación sea precisa”, dijo Clare Garvie, investigadora del Centro de Privacidad y Tecnología de la Universidad de Georgetown, quien ha estudiado el uso del reconocimiento facial por parte del gobierno. “Cuanto más grande sea la base de datos, mayor es el riesgo de identificación errónea por el efecto doppelgänger. Están hablando de una base de datos masiva de personas aleatorias que han encontrado en internet”.

Pero funcionarios policiales retirados y en activo han dicho que la aplicación es efectiva. “Para nosotros, la prueba fue si funcionó o no”, dijo Cohen, el excapitán de la Policía Estatal de Indiana.

Una razón por la que Clearview está teniendo éxito es que su servicio es único. Eso se debe a que Facebook y otras redes sociales prohíben que las personas extraigan las imágenes de los usuarios. Al hacerlo, Clearview está violando los términos de servicio de estas plataformas.

“Mucha gente lo está haciendo”, dijo Ton-That mientras se encogía de hombros. “Facebook lo sabe”.

Jay Nancarrow, un portavoz de Facebook, dijo que la compañía estaba conversando la situación con Clearview y que tomarán “las medidas apropiadas si descubrimos que están violando nuestras reglas”.

Algunos agentes de las fuerzas de seguridad dijeron que no se dieron cuenta de que las fotografías que cargaron se habían enviado y almacenado en los servidores de Clearview. La compañía trata de anticiparse a estas preocupaciones con un documento que incluye preguntas frecuentes, el cual proporciona a los posibles clientes y en el que señala que sus empleados de atención a clientes no ven las fotografías que carga la policía.

Clearview contrató a Paul Clement, fiscal general de Estados Unidos durante el gobierno de George W. Bush, para disipar preocupaciones sobre la legalidad de la aplicación.

En un memorando de agosto que Clearview proporcionó a sus posibles clientes, incluyendo al Departamento de Policía de Atlanta y la Oficina del Alguacil del Condado de Pinellas en Florida, Clement dijo que las agencias del orden público “no violan la constitución o las leyes relevantes y vigentes de biométrica y privacidad cuando usan Clearview como se debe”.

Clement, ahora socio de Kirkland & Ellis, escribió que las autoridades no tienen que decirles a los acusados que fueron identificados a través de Clearview siempre y cuando no sea la única razón por la que obtuvieron una orden para arrestarlos. Clement no respondió a varias solicitudes para hacer comentarios.

El memorando pareció ser eficaz; la policía de Atlanta y la Oficina del Alguacil del Condado de Pinellas comenzaron a usar Clearview poco después.

Dado que la policía sube fotos de personas que intenta identificar, Clearview posee una base de datos cada vez mayor de personas que han atraído la atención de las autoridades. La compañía también tiene la capacidad de manipular los resultados que ve la policía. Después de que la compañía se dio cuenta de que yo le solicité a oficiales que subieran mi foto a la aplicación, los sistemas de Clearview no mostraron coincidencias de mi rostro por un buen tiempo. Cuando Ton-That fue cuestionado por esto, se echó a reír y lo llamó un “error de software”.

“Es espeluznante lo que están haciendo. Y creo que habrá muchas más de estas empresas. No hay monopolio en las matemáticas”, dijo Al Gidari, profesor de privacidad en la Facultad de Derecho de Stanford. “En ausencia de una ley federal de privacidad fuerte, todos estamos arruinados”.

Woodrow Hartzog, profesor de Derecho e Informática en la Universidad Northeastern en Boston, considera que Clearview es la prueba más reciente de que debe prohibirse el reconocimiento facial en Estados Unidos.

“Hemos dependido de los esfuerzos de la industria para autovigilarse y no adoptar una tecnología tan riesgosa, pero ahora esos controles se están desintegrando porque hay mucho dinero sobre la mesa”, dijo Hartzog. “No veo un futuro en el que aprovechemos los beneficios de la tecnología de reconocimiento facial sin el abuso paralizante de la vigilancia que implica. La única manera de frenarla es prohibirla”.

El lugar en donde todos saben tu nombre

Durante una entrevista reciente en las oficinas de Clearview —en un espacio de WeWork en Chelsea en Manhattan—, Ton-That hizo una prueba de la aplicación con una foto suya. Se tomó una selfi y la subió. La aplicación sacó 23 fotos de él. En una de esas fotos aparece sin camisa, con un cigarrillo en la boca y está cubierto en lo que parece sangre.

Ton-That luego tomó mi foto y la subió a la aplicación. El “error de software” se había solucionado y ahora mi foto arrojó muchos resultados, algunos que tienen más de una década, incluidas fotos que no había visto antes. Después volví a sacarme una foto en la que me tapé la nariz y la parte inferior de mi cara y aún así la aplicación dio siete coincidencias correctas.

Los oficiales de policía y los inversionistas de Clearview predicen que la aplicación eventualmente estará disponible para el público.

Pero Ton-That dijo que estaba renuente a eso. “Siempre hay una comunidad de personas malas que querrán usarla de manera incorrecta”, dijo.

Incluso si Clearview no pone a disposición del público general la aplicación, alguna otra empresa podría hacerlo ahora que el tabú está roto. Buscar a una persona por su rostro podría ser tan fácil como buscar un nombre en Google. Los extraños podrían escuchar conversaciones delicadas, tomar fotos de quienes participan y conocer secretos personales. Alguien caminando por la calle sería identificable inmediatamente y la dirección de su casa estaría a solo unos clics de distancia. Sería el fin del anonimato público.

Cuando Ton-That fue cuestionado sobre las implicaciones de traer tal poder al mundo, el empresario pareció desconcertado.

“Tengo que pensar en eso”, dijo. “Creemos que este es el mejor uso de la tecnología”.