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sábado, 4 de noviembre de 2023

Carta de renuncia de Craig Mokhiber, Director de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Nueva York.

Esta será mi última comunicación oficial como Director de la Oficina de Nueva York de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).


Le escribo en un momento de gran angustia para el mundo, incluidos muchos de nuestros colegas. Una vez más, somos testigos de un genocidio que se desarrolla ante nuestros ojos, y la Organización a la que servimos parece impotente para detenerlo. Como alguien que ha investigado los derechos humanos en Palestina desde la década de 1980, vivió en Gaza como asesor de derechos humanos de la ONU en la década de 1990 y llevó a cabo varias misiones de derechos humanos en el país antes y después de esos períodos, esta situación me afecta personalmente.

También fue en estas oficinas de la ONU donde trabajé durante los genocidios contra los tutsis, los musulmanes bosnios, los yazidíes y los rohinyás. En cada caso, a medida que se asentaba el polvo sobre los horrores perpetrados contra poblaciones civiles indefensas, se hizo dolorosamente evidente que habíamos fallado en nuestro deber de cumplir con los imperativos de prevenir atrocidades masivas, proteger a los vulnerables y hacer que los perpetradores rindan cuentas. Lo mismo ha ocurrido con las sucesivas oleadas de asesinatos y persecución de palestinos a lo largo de la existencia de las Naciones Unidas.

Alta Comisionada, estamos fracasando una vez más.

Como abogado de derechos humanos con más de treinta años de experiencia en este campo, soy muy consciente de que el concepto de genocidio ha sido a menudo objeto de abusos políticos. Pero la actual matanza del pueblo palestino, arraigada en una ideología colonial etnonacionalista, una continuación de décadas de persecución y limpieza sistemáticas, basadas enteramente en su condición de árabes, y junto con declaraciones explícitas de intenciones por parte de los líderes del gobierno y el ejército israelíes, no deja lugar a dudas ni debates. En Gaza, hogares, escuelas, iglesias, mezquitas e instalaciones médicas están siendo atacados sin motivo y miles de civiles están siendo masacrados. En Cisjordania, incluida la Jerusalén ocupada, las viviendas son confiscadas y reasignadas únicamente en función de la raza. Además, los pogromos violentos perpetrados por los colonos van acompañados de unidades militares israelíes. En todo el país reina el apartheid.

Este es un caso de genocidio de manual. El proyecto colonial europeo y etnonacionalista de colonización en Palestina ha entrado en su fase final, hacia la destrucción acelerada de los últimos vestigios de la vida palestina autóctona en Palestina. Lo que es más, los gobiernos de los Estados Unidos, el Reino Unido y gran parte de Europa son totalmente cómplices de este horrible asalto. Estos gobiernos no solo se niegan a cumplir con sus obligaciones de "garantizar el cumplimiento" de las Convenciones de Ginebra, sino que arman activamente la ofensiva, brindan apoyo económico, inteligencia y encubren política y diplomáticamente las atrocidades de Israel.

De acuerdo con todo esto, los medios corporativos occidentales, cada vez más a instancias de los gobiernos, están violando completamente el artículo 20 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, deshumanizando incesantemente a los palestinos para justificar el genocidio y difundiendo propaganda de guerra y llamamientos al odio nacional. declaraciones raciales o religiosas que constituyan incitación a la discriminación, la hostilidad y la violencia. Las empresas de redes sociales con sede en Estados Unidos ahogan las voces de los activistas de derechos humanos mientras amplifican la propaganda pro-Israel. Los policías de Internet del lobby israelí y GONGOS acosan y difaman a los defensores de los derechos humanos, y las universidades y los empleadores occidentales colaboran con ellos para castigar a quienes se atreven a denunciar las atrocidades. A raíz de este genocidio, estos actores también tendrán que rendir cuentas, como fue el caso de Radio des Milles Collines en Ruanda.

En tales circunstancias, nuestra organización está más llamada que nunca a actuar de manera eficaz y basada en principios. Pero no estuvimos a la altura de ese desafío. El poder protector del Consejo de Seguridad ha sido bloqueado una vez más por la intransigencia de los Estados Unidos, el Secretario General está siendo atacado por sus mezquinas protestas, y nuestros mecanismos de derechos humanos están siendo objeto de ataques calumniosos apoyados por una red organizada en línea que defiende la impunidad.

Décadas de distracción por las promesas ilusorias y en gran medida decepcionantes de Oslo han distraído a la Organización de su deber esencial de proteger el derecho internacional, los derechos humanos y la propia Carta. El mantra de la "solución de dos Estados" se ha convertido en una broma abierta en los pasillos de las Naciones Unidas, tanto por su absoluta imposibilidad en la práctica como por su total fracaso a la hora de tener en cuenta los derechos humanos inalienables del pueblo palestino. El llamado "Cuarteto" no es más que una hoja de parra para la inacción y la sumisión a un statu quo brutal. La referencia (escrita por Estados Unidos) a "acuerdos entre las propias partes" (en lugar del derecho internacional) siempre ha sido un evidente juego de manos, destinado a fortalecer el poder de Israel contra los derechos de los palestinos ocupados y desposeídos.

Señor Alto Comisionado, me incorporé a esta Organización en el decenio de 1980 porque encontré una institución basada en principios y normas que estaban decididamente del lado de los derechos humanos, incluso en los casos en que los poderosos Estados Unidos, el Reino Unido y Europa no estaban de nuestro lado. Mientras mi propio gobierno, sus instituciones subsidiarias y gran parte de los medios de comunicación norteamericanos seguían apoyando o justificando el apartheid sudafricano, la opresión israelí y los escuadrones de la muerte centroamericanos, las Naciones Unidas defendían a los pueblos oprimidos de esos países. Teníamos el derecho internacional de nuestro lado. Teníamos los derechos humanos de nuestro lado. Teníamos los principios de nuestro lado. Nuestra autoridad estaba arraigada en nuestra integridad. Pero ese ya no es el caso.

En las últimas décadas, importantes miembros de las Naciones Unidas han cedido ante el poder de Estados Unidos y el miedo al lobby israelí, abandonando estos principios y renunciando al propio derecho internacional. Hemos perdido mucho en este abandono, incluida nuestra propia credibilidad global. Pero es el pueblo palestino el que ha sufrido las mayores pérdidas a causa de nuestros fracasos. Irónicamente, la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) fue adoptada el mismo año en que se perpetró la Nakba contra el pueblo palestino.

Al conmemorar el 75º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, haríamos bien en abandonar el manido mito de que la DUDH nació de las atrocidades que la precedieron, y admitir que nació al mismo tiempo que uno de los genocidios más atroces del siglo XX, el de la destrucción de Palestina. En cierto modo, los autores de la Declaración prometieron derechos humanos a todos, excepto al pueblo palestino. Tampoco olvidemos que las Naciones Unidas cometieron el pecado original de facilitar el despojo del pueblo palestino al ratificar el proyecto colonial europeo que se apoderó de tierras palestinas y las entregó a los colonos. Tenemos mucho por lo que disculparnos.

Pero el camino de la expiación es claro. Tenemos mucho que aprender de la postura de principios adoptada en los últimos días en ciudades de todo el mundo, donde millones de personas se manifiestan en contra del genocidio, incluso a riesgo de ser golpeadas y detenidas. Los palestinos y sus aliados, los activistas de derechos humanos de todas las tendencias, las organizaciones cristianas y musulmanas, y las voces judías progresistas que dicen "no en nuestro nombre", están liderando el camino. Todo lo que tenemos que hacer es seguirlos.

Ayer, a pocas cuadras de aquí, la Grand Central Station de Nueva York fue completamente invadida por miles de defensores judíos de los derechos humanos, que se solidarizaron con el pueblo palestino y exigieron el fin de la tiranía israelí (muchos de los cuales corren el riesgo de ser arrestados). Al hacerlo, barrieron en un instante el argumento propagandístico de la hasbara israelí (y el viejo cliché del antisemitismo) de que Israel representa de alguna manera al pueblo judío. Este no es el caso. Y, como tal, Israel es el único responsable de sus crímenes. A este respecto, vale la pena repetir, a pesar de las calumnias del lobby israelí, que las críticas a las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel no son antisemitas, como tampoco las críticas a las violaciones saudíes son islamófobas, las críticas a las violaciones de Myanmar son antibudistas o las críticas a las violaciones indias son antihindúes. Cuando buscan silenciarnos calumniándonos, en lugar de silenciarnos, debemos alzar la voz. Espero que esté de acuerdo, Sr. Alto Comisionado, en que esta es la esencia de decir la verdad al poder.

Pero también encuentro esperanza en todos los miembros de las Naciones Unidas que, a pesar de las enormes presiones, se han negado a comprometer los principios de derechos humanos de la Organización. Nuestros relatores especiales independientes, comisiones de investigación y expertos de los órganos creados en virtud de tratados, así como la mayoría de nuestro personal, han seguido defendiendo los derechos humanos del pueblo palestino, incluso cuando otros miembros de las Naciones Unidas (incluso al más alto nivel) se han inclinado vergonzosamente ante los poderosos. En su calidad de guardián de las normas de derechos humanos, el ACNUDH tiene el deber especial de velar por ellas. Nuestra tarea, creo, es hacer oír nuestra voz, desde el Secretario General hasta el último recluta de la ONU y horizontalmente, en todo el sistema de la ONU, insistiendo en que los derechos humanos del pueblo palestino no se debatan, negocien o comprometan en ningún lugar bajo la bandera azul.

Entonces, ¿cómo sería una posición basada en las normas de la ONU? ¿En qué estaríamos trabajando si fuéramos fieles a nuestras exhortaciones retóricas sobre los derechos humanos y la igualdad para todos, la rendición de cuentas de los delincuentes, la reparación de las víctimas, la protección de los vulnerables y el empoderamiento de los titulares de derechos, todo ello en el marco del Estado de Derecho? La respuesta, creo, es simple: si tenemos la lucidez para ver más allá de las cortinas de humo propagandísticas que distorsionan la visión de justicia a la que hemos hecho un juramento, el coraje para abandonar el miedo y la deferencia a los Estados poderosos y la voluntad de levantar la bandera de los derechos humanos y la paz. Es cierto que se trata de un proyecto a largo plazo y de un camino empinado. Pero debemos empezar ahora, a menos que nos rindamos a un horror indescriptible. Veo diez puntos clave:

1. Acción legítima: En primer lugar, en las Naciones Unidas debemos abandonar el paradigma fallido (y en gran medida falaz) de Oslo, su ilusoria solución de dos Estados, su Cuarteto impotente y cómplice, y la subversión del derecho internacional a los dictados de sus supuestos méritos políticos. Nuestras posiciones deben basarse inequívocamente en los derechos humanos y en el derecho internacional.

2. Una visión clara: Debemos dejar de fingir que se trata simplemente de un conflicto territorial o religioso entre dos partes enfrentadas y admitir la realidad de la situación, que es que un Estado con un poder desproporcionado está colonizando, persiguiendo y despojando a una población indígena por su etnia.

3. Un Estado único basado en los derechos humanos: Debemos apoyar el establecimiento de un Estado único, democrático y laico en toda la Palestina histórica, con igualdad de derechos para cristianos, musulmanes y judíos, y, en consecuencia, el desmantelamiento del proyecto colonialista profundamente racista y el fin del apartheid en todo el territorio.

4. Lucha contra el apartheid: Debemos reorientar todos los esfuerzos y recursos de la ONU a la lucha contra el apartheid, como hicimos con Sudáfrica en las décadas de 1970, 1980 y principios de la de 1990.

5. Retorno e indemnización: Debemos reafirmar e insistir en el derecho al retorno y a la plena indemnización para todos los palestinos y sus familias que viven actualmente en los territorios ocupados, el Líbano, Jordania, Siria y la diáspora en todo el mundo.

6. Verdad y justicia: Debemos exigir un proceso de justicia transicional, que aproveche al máximo las décadas de investigaciones, investigaciones e informes acumulados por la ONU, con el fin de documentar la verdad y garantizar la rendición de cuentas de todos los criminales, la compensación de todas las víctimas y la reparación de las injusticias documentadas.

7. Protección: Debemos insistir en el despliegue de una fuerza de protección de la ONU con recursos suficientes y un mandato firme para proteger a los civiles desde el río hasta el mar.

8. Desarme: Debemos abogar por la retirada y destrucción de los arsenales masivos de armas nucleares, químicas y biológicas de Israel, evitando así que el conflicto conduzca a la destrucción total de la región y, quién sabe, más allá.

9. Mediación: Debemos reconocer que Estados Unidos y otras potencias occidentales no son mediadores creíbles, sino partes en el conflicto, que son cómplices de Israel en la violación de los derechos palestinos, y debemos enfrentarlos como tales.

10. Solidaridad: debemos abrir nuestras puertas (y las de la Secretaría General) a las legiones de defensores de los derechos humanos palestinos, israelíes, judíos, musulmanes y cristianos que se solidarizan con el pueblo de Palestina y sus derechos, y poner fin al flujo incontrolado de grupos de presión israelíes a las oficinas de los líderes de la ONU, donde abogan por la continuación de la guerra. la persecución, el apartheid y la impunidad, al tiempo que denigran a nuestros defensores de los derechos humanos por su postura de principios sobre los derechos palestinos.

Tardará años en llegar allí, y las potencias occidentales lucharán contra nosotros en cada paso del camino, por lo que tenemos que ser firmes. Debemos trabajar por un alto el fuego inmediato y el fin del asedio de Gaza, oponernos a la limpieza étnica de Gaza, Jerusalén, Cisjordania (y otros lugares), documentar el ataque genocida contra Gaza, ayudar a proporcionar a los palestinos ayuda humanitaria masiva y reconstrucción, cuidar a nuestros colegas traumatizados y sus familias, y luchar con todas sus fuerzas para garantizar que el enfoque de las oficinas políticas de las Naciones Unidas se base en principios.

El fracaso de las Naciones Unidas en Palestina hasta ahora no es razón para que nos demos por vencidos. Por el contrario, debería alentarnos a abandonar el paradigma del pasado que ha fracasado y a adoptar plenamente un curso de acción más basado en principios.

Como ACNUDH, unámonos con valentía y orgullo al movimiento contra el apartheid que está creciendo en todo el mundo, añadiendo nuestro logotipo a la bandera de la igualdad y los derechos humanos del pueblo palestino. El mundo está mirando. Todos tendremos que rendir cuentas de nuestra posición en este momento crucial de la historia. Pongámonos del lado de la justicia.

Gracias, Alto Comisionado Volker, por escuchar este último llamamiento de mi oficina. Dentro de unos días dejaré la Oficina por última vez, después de más de tres décadas de servicio. Pero no dude en ponerse en contacto conmigo si puedo ser útil en el futuro.

Le ruego acepte, señor Presidente, la expresión de mis distinguidos saludos,

Craig Mokhiber

viernes, 13 de octubre de 2023

La guerra Hamás-Israel y los ¿díscolos hebreos cubanos?

Por Manuel David Orrio.

La Habana, 23/10/13.- "Mundo en llamas", sacudido por conflictos de corte geopolítico, nacionalistas, fundamentalistas,  en los que el desprecio a la vida y la dignidad humanas son una regla de mínimas excepciones.

Rusia vs.Ucrania; Azerbaiyán vs. Armenia, crecientes tensiones en Asia por Taiwán  o por unas aI parecer insignificantes islas Paracelso, cuyo rol geoestratègico es vital para el dominio de China en el Mar del Sur;  por ende, son causa de roces entre varios países; principalmente entre el otrora Celeste Imperio y Vietnam, país éste que tras una devastadora guerra con Estados Unidos, casi medio siglo atrás, responde a China con un creciente acercamiento a la nación del Potomac; hasta portaviones yankees ha recibido con los brazos abiertos, mientras Beijing ha hundido ¡pesqueros vietnamitas!

 Miles,  millones de muertos, mutilados, heridos, desplazados; mujeres y  niños víctimas de traumas  que pueden ser de por vida y entonces otra caldera, ya de antes hirviendo, estalla en el Medio Oriente: la  organización Hamás, yihadista, nacionalista, islamista, gobierno por las buenas o las malas en la Franja de Gaza, lanzó un brutal ataque contra Israel, gendarme geopolítico de Estados Unidos en la zona, más allá de un conflicto  de siglos entre árabes y hebreos. Las noticias sobre salvajes violaciones de derechos humanos toman por asalto las portadas; primero las cometidas por Hamás, y ya abriéndose camino las israelitas, cuyo abultado expediente de décadas fue sin dudas un detonante de lo que este periodista llama el horror de Gaza.

 "Gabinete de guerra" mediante,  Israel se prepara para invadir Gaza -si no la ha invadido a la altura de estas líneas - y a la que también tiene sin electricidad, ni agua potable ni servicios básicos que dificultan la mera supervivencia en una zona que ya resistía al límite, a causa de la opresión  del país hebreo; éste cuenta con el apoyo de Estados Unidos y sus adláteres; Irán observa  a distancia, pero es vox populi su apoyo a Hamás y a su cercano Hezbollah. Irán, nada menos que Irán:  su brutal discriminación y represión hacia las iraníes hace rato que es un escándalo internacional, y es sólo un botón de muestra en una política represiva que está siendo monitoreada por una misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que Cuba fue  electa por sexta vez. 

Entretanto, una suerte de Tercera Guerra Mundial se libra en el terreno mediático, donde cada club geopolitico "arrima brasas a sus sardinas", para reiterarse que en esas lides imperialistas la primera víctima es la verdad. 

Por otro lado, impactos económicos se avizoran, primero de éstos el aumento del precio del petróleo, aunque no con la gravedad de los 70 del siglo pasado, según Bloomberg(1), en que diversos episodios condujeron a los países petroleros del Sur empobrecido a reivindicar sus derechos sobre ese recurso natural. Historia conocida: de algún modo el rescate aún incide por su peso  en el orbe hasta hoy día, para bien y para mal. 

Cancillería, prensa, redes sociales y ¿hebreos díscolos?

Por lo pronto, la Cancillería criolla emitió el comunicado de rigor, en el que expresa  "grave preocupación por la escalada de violencia entre Israel y Palestina, que es consecuencia de 75 años de permanente violación de los derechos inalienables del pueblo palestino y de la política agresiva y expansionista de Israel...Cuba demanda una solución amplia, justa y duradera al conflicto israelí-palestino, sobre la base de la creación de dos Estados, que permita al pueblo palestino ejercer su derecho a la libre determinación y a disponer de un Estado independiente y soberano dentro de las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital" (2).

Israel se anexionó Jerusalén Oriental en 1980, tras su conquista en 1967, cuando la llamada Guerra de los Seis Días (3). Por tanto, controla  toda la ciudad y la considera de facto su capital, mientras el Estado Palestino declara a esa zona también como su propia sede capitalina, aunque ninguna de esas reinvidicaciones ha obtenido un amplio apoyo internacional (4). 

Asimismo, ¿va a renunciar Israel a los territorios ocupados a sangre y fuego en 1967, como consecuencia de un exitosa operación preventiva, ante la inminencia del ataque de una coalición árabe muy superior en número y fuerzas? ¿ Va a renunciar a lo que defendió en la Guerra del Yom Kipur de 1973, -también en inferioridad de fuerzas-  y que condujo a los Acuerdos de Camp David (5), en los que fue un ganador? 

"Suena elegante" el Comunicado de la Cancillería criolla, mas también utópico; además, ¿abarca, se acerca  a todas las opiniones de Cuba, construye consenso? Pues no.

Parece, una vez más, que los ahora nombrados decisores   no escuchan a la voz ciudadana que se manifiesta sin pelos en la lengua en las redes sociales; ni es "oficialista", ni es unánime. Pero sí, algo está claro: en el complejo contexto cubano las redes sociales van conquistando un espacio cada vez mayor de la esfera pública, que le arrebata a la llamable prensa partidista o gubernamental, por supuesto financiada por tales o cuales instituciones oficiales u oficiosas. Pero también a su antípoda, la llamada independiente; èsta acusada  no sin razón de recibir dineros del gobierno estadounidense, para así ser prisionera de un conflicto de interés que agrede a las esencias del proyecto socialista cubano, garante hasta ahora de la utopía independentista criolla, por muchas carencias que  tenga. Sería polémico: pero para una prensa, y para la otra,  "quien paga manda" e impone su agenda: es hecho terco. 

Por todo lo anterior, guste a quien guste y pese a quien pese, el común cubano acude al Internet y   las redes sociales para informarse de fuentes diversas, no sólo las oficiales u oficiosas; difundir sus quejas y  demandas; comunicarse -"hacer partícipe a otro de lo que uno tiene" - y como él es quien paga su acceso en una forma u otra, "no se mide" ni se deja acogotar por la censura, "poder sin principios" según Carlos Marx (6); al menos "así como así" no se deja sujetar, y ya ése es un dato.

Sólo ese complejo proceso explica que mientras en tales o cuales instancias políticas o gubernanentales "todo parecía idílico" con el Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores,  ¡llegó la sorpresa! 

Sin dudas son parte de los intereses y pasiones propios del ya de siglos conflicto árabe - israelí, pero lo cierto: los hebreos cubanos salieron al ruedo mediante una declaración en Facebook del Patronato de la Federación de Comunidades Hebreas de Cuba, en la que se expresó en duros términos total  "desacuerdo con la pronunciación del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba ante los acontecimientos que se suceden en Israel, generados por actos de total terrorismo...Siempre hemos apoyado la idea de dos Estados que convivan en fraternal paz...Es más que probado que el Estado de Israel no tiene nada en contra de la Autoridad Palestina; la guerra es con Hamas, una organización abiertamente terrorista...Justificar los repudiables actos de crimen y salvajismo son inaceptables. El terrorismo acaecido desde el pasado sábado en territorio de Israel, del cual los medios internacionales dan claras muestras con videos compartidos por los propios miembros de Hamás que filmaron cómo mataron fríamente e impunemente, de forma indiscriminada, a niños, jóvenes y ancianos, incluyendo más de 260 jóvenes provenientes de varios países que estaban inocentemente compartiendo una gran fiesta juvenil al aire libre en la zona sur de Israel ... nos parece totalmente desequilibrado y carente de coherencia (justificar actos de crimen y terrorismo, se refiere al Comunicado cancilleril)...Condenamos absolutamente todo acto de terrorismo, y este caso implica claramente acciones que violan todo principio básico de derechos humanos y de la propia dignidad humana...Expresamos nuestro apoyo total al derecho a la defensa del Estado de Israel y condenamos enérgicamente cada acto de terrorismo..." (7)

Más allá de que tan áspero manifiesto sea un típico "bofetón criollo", un contraste aparece: el visible entre la prudencia y moderación de la Cancillería cubana, y los duros términos empleados en la enunciación de los hebreos  ¿Se contribuye así al entendimiento mutuo entre gobierno y un espacio sin dudas legítimo de la sociedad civil ? 

Si la Cancillería "olvidó" el ya luengo inventario de crímenes de Hamás; los hebreos ¿díscolos? de este hervorio caribeño de las ninfas "padecen de amnesia" respecto a, por ejemplo, las matanzas de Shabra y Shatila ( Líbano,1982). Israel armó y autorizó la entrada de las milicias responsables en los campamentos allì ubicados, y ya se sabe, La ONU calificó la masacre de genocidio (8).

Ahora mismo, "fresquito": "La comisión investigadora ( de la ONU) para los territorios palestinos ocupados por Israel encuentra evidencias de violaciones graves del derecho internacional por todas las partes desde el 7 de octubre pasado. También pide que los responsables rindan cuentas y afirma que  poner fin a la violencia requiere acabar con la ocupación y reconocer el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación" (9). 


Más claro, ni el agua: ¡Israel, lárgate! De paso, sólo en lo citado del texto de la Declaración del Patronato de la Federación de Comunidades Hebreas de Cuba hay cinco menciones al terrorismo de Hamás ¿Y qué del israelí, harto probado por la ONU, estimados hebreos de Cuba?

Con el debido respeto: tanto la Cancillería como el Patronato de la Federación de Comunidades Hebreas de Cuba incurren en sesgos, sin objeción vinculados a sus intereses de "capellanías y feudos", al decir de José Martí; así ni se contribuye a lograr la paz y la convivencia a tenor de normas de derechos humanos internacionalmente reconocidas, ni se favorece a la consagración íntegra de los estados israelí y palestino, ni se corta un nudo gordiano que, ¡ojo!, puede amenazar a la paz mundial: navegan proa a la zona del conflicto los portaviones yankees USS Gerald R. Ford,  mayor buque de guerra del mundo, y su homólogo el  USS Dwight Eisenhower. Irán observa atentamente, capaz de movilizar  a más de 960 mil efectivos en un "quítame allá esas pajas", más un armamento más que respetable.

Geopolítica, la puerca Geopolítica: poderes globales manipulan a sus títeres, aquí y acullá; fundamentalistas de todos los pelajes participan, colgando de los hilos y moviéndose al son de la tonada; sea por puro mercenarismo, sea por oscuros intereses coligados; es una danza de la muerte que arrebata vidas, haciendas, futuros, mientras cancillerías y entidades de la sociedad civil juegan a las apariencias de movimiento en sabe Dios cuántas naciones.

Martí, siempre Martí: " Todo aquel que no mira por el derecho ajeno como por el propio, merece perder el propio" (10). Así ocurre entre Israel, Palestina...y más allá, mucho más allá.

Notas y enlaces:

1.- El precio del petróleo aumentará , pero no como en 1973.


2.- Comunicado del MINREX 



4.- Jerusalén Este u Oriental 


5 .-  La guerra del yom kipur: del ataque por sorpresa a la remontada israelí. Acuerdos de Camp David 



6.- Carlos Marx: “La censura no elimina la lucha entre verdad y falsedad o buena y mala prensa, la hace unilateral, convierte una lucha abierta en una lucha oculta, convierte una lucha de principios en una lucha entre el principio sin poder y el poder sin principios”

Gaceta Renana, nº 132, 12 de mayo de 1842, en K. Marx, op. cit., p. 79.

7.- Declaración del Patronato de la Federación de Comunidades Hebreas de Cuba. 


8.- ¿Qué fue la masacre de Sabra y Shatila en Líbano?

Durante la guerra civil libanesa (1975-1990), el ala militar de un partido cristiano maronita conservador asesinó a cientos de refugiados musulmanes en los campos de Sabra y Shatila, en Beirut. Israel armó y autorizó la entrada de las milicias responsables, y la ONU calificó la masacre de genocidio.


9.- Israel-Palestina: Existen pruebas claras de que pueden estar cometiéndose crímenes de guerra

10.- José Martí 

lunes, 24 de mayo de 2021

EL CONFLICTO PALESTINO-ARABE-ISRAELÍ

Por Julio S Alcorta

REMEMORANDO LA VERDAD (Mayo 24 de 2021)  (Julio Sergio Alcorta Fernandez)

El mundo actual está confrontando una serie de conflictos y crisis que preocupan a toda la Humanidad y que, en muchos casos, no se vislumbran soluciones que relajen, aunque sea en parte, las peligrosas tensiones que pueden desatarse, acarreando catastróficos resultados, poniendo en peligro hasta la misma especie humana.

Guerras  que causan cientos de miles de muertos; masacres de pueblos enteros; actos terroristas; crisis económicas y financieras globales; crisis alimentaria;  crisis energéticas; migraciones incontrolables; consumo en aumento de drogas, etc.

En el contexto de este cúmulo de desgracias que amenazan a la Humanidad, se encubre una, que por sus características, pensamos es sumamente riesgosa y peligrosa; por lo que es preciso que los pueblos y los gobiernos del Mundo aúnan voluntades y se esfuercen en llegar a una concertación, independientemente de sus intereses, pretensiones hegemónicas y pactos políticos, con la finalidad de encontrar definitivamente una solución éxitosa que satisfaga a todos los involucrados: SE TRATA DEL CONFLICTO PALESTINO-ARABE-ISRAELÍ

Sabemos que estamos ante una labor bien difícil, ya que convergen muchos y grandes intereses; milenarias creencias; tradiciones y obsesiones religiosas; años de sangrientas confrontaciones; discriminaciones; intervenciones de poderosos grupos de poder que abogan por soluciones drásticas que beneficien sus intereses e infinidad de contradicciones, muchas veces creadas ficticia y artificialmente para beneficio de personas, instituciones o gobiernos involucrados

Nos sorprende que generalmente no existe un conocimiento imparcializado y real de las causas que han producido este conflicto; los actores que se han implicado, sus objetivos, como los poderosos medios internacionales de información, muchas veces han distorsionado los hechos históricos; en fin, muchos factores que han contribuido a eternizar esta crisis.

Este conflicto, según mi criterio, hay que analizarlo desde dos vertientes:

Una relacionado con las ansias de dominación y ambiciones geopolíticas de países e imperios debido a la importancia de Palestina como punto estratégico.

La otra, y no menos importante, referida a la severa adhesión y apego de formas rigurosas y fervorosas de poderosos y amplios grupos de la sociedad hebrea, al texto literal de las Escrituras (El Antiguo Testamento), constituyéndose en un fundamentalismo que le atribuye a su religión el derecho-deber de defenderse ;  de imponerse y de difundirse por disposición divina, inclusive recurriendo a la violencia física y militar.

Obviando épocas anteriores contemporáneas, después que Alemania y Turquía fueron derrotadas en 1918, la Sociedad de Naciones asignó Siria a Francia y decidió que Palestina e Irak quedaran bajo mandado de Gran Bretaña.

Poco antes de la ocupación británica de Jerusalén, el Ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Lord Balfour, informó al Barón L. W. Rothchild, dirigente de la Organización Sionista Mundial (1), de la política británica de que su majestad vería con beneplácito el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, conociéndose como DECLARACION DE BALFOUR.

Se ha considerado que la Declaración de Balfour fue un compromiso unilateral adquirido por el  gobierno Británico con el fin inmediato de conseguir el apoyo económico de los judíos, que necesitaban para mantener el esfuerzo bélico, el de otras naciones en lucha y de países neutrales, como Estados Unidos, a la causa aliada durante la I Guerra Mundial. A largo plazo, el motivo que subyacía a la política británica era la importancia de Palestina, como punto estratégico para las rutas marítimas y terrestres a la India y, sobre todo, como último eslabón en el Mediterráneo de los oleoductos procedentes de las regiones petrolíferas de Oriente Próximo.

La creación de un Estadio sionista bajo protección británica habría proporcionado a Gran Bretaña la posesión de este codiciado trofeo.

El 24 de julio de 1922, la Declaración fue incorporada al Mandato de la Sociedad de Naciones para Palestina. Una consecuencia indirecta de la Declaración de Balfour fue la proclamación de Israel como Estado independiente en1948, constituyéndose una de las principales bases sobre la que se erigió la tragedia del pueblo palestino, el cual nunca fe consultado.

La inmigración judía se incrementó bajo las facilidades otorgadas por el Mandato y los enfrentamientos entre éste y la población palestina fueron recrudeciéndose. Entre 1919 y 1939 se triplicó el porcentaje de población judía de alrededor de un 10% a cerca de un 30%. La tenencia de tierra en manos judías se duplicó.

Al comprobar el gobierno Británico las tensiones insolubles que se estaban creando en la zona por las acciones unilaterales de los sionistas, trataron de ponerle fin; pero ya era muy tarde.

Es en esta etapa que los líderes sionistas, por primera vez, comenzaron a mirar hacia un nuevo aliado y protector, los Estados Unidos de América. Las ideas sionistas fueron penetrando e influenciando en las esferas del poder del imperio yanqui: gobierno, prensa, poder legislativo, instituciones culturales, etc.

Como colofón, comenzó a sentirse la importancia del LOBBY JUDÍO dentro de los Estados Unidos; y ya en 1944, 77 senadores y 318 representantes podían ser considerados como pro-sionistas.

En abril de 1947, sesiona el Primer Periodo Extraordinario de la Asamblea General de las Naciones Unidas, para examinar la cuestión palestina, lo que condujo a que, el 29 de noviembre de ese año la ONU propuso el Plan de Partición de Palestina, que fue aprobado por la Resolución 181, con la votación de 35 países a favor, 13 EN CONTRA –entre ellos Cuba, y 10 abstenciones.

Cuando se aprueba el Plan de Partición, los judíos eran propietarios de sólo el 8% de la tierra; pero la Resolución 181 les aseguraba, para constituir el Estado judío, el 50% de todo el país, aunque su población era aproximadamente un tercio del total.

Esta fue la etapa que consolidó el programa sionista, con el apoyo incondicional de los Estados Unidos, proveyéndolos de las más sofisticadas armas, incluso el arma nuclear; ayuda monetaria millonaria para el sostenimiento de poderosas fuerzas armadas y su protección y respaldo en todos los ámbitos internacionales, convirtiendo a Israel en el más fiel  e incondicional aliado del imperio yanqui; en esa convulsa región del Medio Oriente.

Finalmente Israel fue admitido como miembro de la ONU, y en el preámbulo de la resolución por la que se aprobó este ingreso, se hacía mención concreta del compromiso de éste de cumplir las Resoluciones 181(II) y 194 (III). La primera que establecía la división de dos estados; implicada el reconocimiento por Israel del todavía no existente Estado palestino; y la segunda estipulaba el derecho de los expulsados (palestinos) al regreso a sus tierras y hogares.

AÚN EN ESTA FECHA NADA DE ESTO SE HA CONSEGUIDO.

Se recomiéndala importante y contundente exposición del delegado de Cuba ante la Asamblea General de la ONU, Dr. Ernesto Dihigo, intelectual y profesor de Derecho Internacional de la Universidad de la Habana, el 28 de noviembre de 1947, al explicar la oposición de Cuba al Plan de Partición de Palestina, que se adjunta.

Por otra parte, no podemos excluir de este análisis, un complemento esencial y delicado, que ha influido e influye aún en las concepciones de los que profesan la religión judaica; y, sobre todo, de los grupos de poder que toman las decisiones finales, que, en este caso, han alimentado este lamentable conflicto.

Se trata de la visión que se ha conformado de lo que es LO JUSTO, LO RAZONABLE, LO VERDADERO, LO ÚNICO, LO EXCLUSIVO, LO SUPERIOR, LO FUNDAMENTAL, a través de la interpretación hermeneútica del texto de las Escrituras; en este caso del Antiguo Testamento.

Sobre este razonamiento que pretende explorar en las causas que han llevado a esa región a enfrentamientos seculares, hemos escogido algunos planteamientos de los principales líderes sionistas antes y después de la creación del Estado Judío:

·         La Organización Sionista Mundial, presentó en1919 un memorándum a la  Conferencia de Paz de París, donde se precisaba los límites de lo que considera debía ser el “HOGAR NACIONAL JUDÍO”

·         Toda Palestina, el sur del Líbano incluidas las ciudades de Tiro y Saida; la zona del Monte Hermon donde hace el río Jordán, y la porción sur del río Litani

·         Las Alturas del Golán en Siria, incluyendo las ciudades de Quneitra, el río Yarmouk y los manantiales de Al-Himme. Todo el Valle del Jordán, el mar Muerto y las tierras al este hasta las afueras de Amman y de ahí al sur a lo largo de la línea del ferrocarril del Hejaz hasta el Golfo de Aqaba

·         En Egipto, desde el Arish en la costa mediterránea, en línea recta hasta Sharm el Sheik, en el Golfo de Aqaba.

·         En 1940, Jossef Weitz, dirigente del Fondo Nacional Judío, escribió en su diario: “Entre nosotros, debe estar claro que no existe espacio para dos pueblos en este de todos ellos.  Ninguna aldea, ninguna tribu debe permanecer allí” país. No hay otra vía que la transferencia de los árabes a los países vecinos, el traslado

·         Después que los sionistas ocuparon gran parte del territorio palestino en 1948, su principal dirigente Golda Meir expresó: “¿Cómo vamos a devolver los territorios ocupados?  No hay nadie a quien devolverlos. No hay tal cosa llamada palestinos. No era como se piensa que existía un pueblo llamado palestino, que se consideraba él mismo como palestino y que nosotros llegamos los echamos y les quitamos su país. Ellos no existían”

·         Declaraciones del general judío Moshe Dayán, jefe del ejército de Israel en la guerra árabe israelí de 1967:  “Nuestros padres lograron las fronteras reconocidas en el Plan de Partición. Nuestra generación alcanzó la frontera del 49. Ahora la generación de la guerra de los 6 días (1967), se las arregló para llegar a Suez, Jordania y las Alturas del Golán. Esto no es el final. Después de las actuales líneas del cese del fuego, habrá otras nuevas. Se extenderán más allá de Jordania, quizás hacia el Líbano y el centro de Siria también”. “Si uno lee la Biblia y uno se considera a sí mismo como pueblo de la Biblia, uno debe también poseer las tierras de la Biblia, aquellas de los jueces y los patriarcas de Jerusalén, de Hebrón, de Jericó, y otros lugares”.

Si se investiga otras manifestaciones sobre el tema, se podrá percibir que la historia está repleta de declaraciones similares, que si las incluyéramos, se haría interminable este documento.

 Pero a la vez, debemos observar vías alternativas y pluralistas de convivencia  espiritual, que den lugar a las más significativas contribuciones para conseguir procesos de paz en nuestro planeta; procediendo a edificar una nueva relación entre las distintas religiones: de diálogo, colaboración y fecundidad mutua, sobre la base de que  CADA RELIGIÓN ABANDONE  LA PRETENSIÓN DE SER LA ÚNICA VERDADERA Y UNIVERSAL DE LA HUMANIDAD Y DESCUBRA LA RIQUEZA DE LAS OTRAS.

Hemos tratado de ser lo más breve posible para que se pueda comprender la génesis de este complejo problema, lo cual no resulta fácil, pues ello abarca un sinnúmero de hechos históricos seculares y ramas que tendrían que ser reseñadas en varios libros.

De todos modos, sin pretensiones de querer poseer la verdad absoluta en esta materia, lo cual sería una fatuidad, me atrevo a exponer las siguientes:

CONCLUSIONES: 

La situación en que se encuentra actualmente este conflicto es tan intrincada, complicada y enraizada desde cualquier ángulo que se analice, que todo nos lleva a la lamentable conclusión de que no existe ni se vislumbra una posible solución, ni a corto, mediano o largo plazo.

La decisión de Gran Bretaña unilateral, ilegal, interesada, humillante y de graves consecuencias de la Declaración de Balfour, conjuntamente con la aprobación de las Naciones Unidas del Plan de Partición de Palestina, condujo a lo que hoy es irreversible, sin visos de solución, y con reales y peligrosas tendencias a complicarse aún más, teniendo en cuenta la filosofía política, ideológica y fundamentalista religiosa del sionismo israelí

La presencia e intromisión posterior del imperio norteamericano en esta tierra, al declararse Gran Bretaña incapaz de resolver los problemas que creó, y lavarse las manos como Poncio Pilato, arreciaron las dificultades, creándose un clima enrevesado, intrincado y complejo, que ya es muy difícil de solucionar.

Los poderosos círculos de poder sionistas han penetrado tan profundamente el sistema y las más altas instancias del gobierno norteamericano, que se les describe como una tiranía de Israel sobre los Estados Unidos.

Esta inmensa influencia del LOBBY sionista en el gobierno de Estados Unidos, ha dado lugar y seguirá ejerciendo y contribuyendo a las acciones más agresivas, guerreristas e intervencionistas de los gobiernos de ese poderoso país.

A ello ha contribuido la decisión norteamericana de proveer al Estado israelí de sofisticados armamentos, incluyendo el arma nuclear, y colosal ayuda millonaria para el sostenimiento de poderosas fuerzas armadas. Esta filosofía guerrerista norteamericana, lo único que dará lugar es a una inminente confrontación bélica en la región. Se agrava aún más esta situación por el progresivo aumento de las industrias militares israelíes, catalogadas como de las mayores del mundo.

En la práctica esta influencia contribuyó decisivamente al inicio de la guerra en Irak, para destruir completamente al principal adversario de Israel, independientemente del interés norteamericano de apoderarse del petróleo en esa zona.

Esta presión sionista sobre el sistema de los Estados Unidos, probablemente impulsará al imperio a una agresión a Irán, como el otro factor que el sionismo lo considera su más peligroso enemigo.

Los intereses sionistas, por lo tanto, son el factor determinante de la política estadounidense hacia el Oriente Próximo y otras áreas de esa región.

Se conoce la importante penetración e infiltración, a gran escala, de los servicios de inteligencia israelíes en la sociedad norteamericana, así como en los medios legislativos (Senado y Cámara de Representantes), y en las más altas instancias del gobierno.

Este poderoso involucramiento de las fuerzas sionistas dentro del “establishment”, entorpecerá exitosamente cualquier solución que se desee a la creación del Estado Palestino, independientemente de que se encuentre en el poder de los Estados Unidos, un gobierno que se proclame más liberal.

Otro aspecto que no se debe descartar ni desechar, es la ferviente e integralista religiosidad de una buena parte del pueblo israelí y sobre todo de los que profesan radicalmente el SIONISMO.

Los seguidores extremistas de las Escrituras, seguirán obstinados en que se materialicen las ideas enunciadas místicamente de la creación de una NACIÓN ÚNICA, EXCLUSIVA, TEMIDA, ESPECIAL, DOMINANTE, así  como el sueño de la fundación del GRAN ISRAEL expandiéndose hacia otros países del área.

Febrero 2 del 2010. “Año 52 de la Revolución

1)      Sionismo. Movimiento creado por Theodor Herzl, periodista judío austriaco, a finales del siglo XIX, que postulaba que la comunidad religiosa judía constituía un solo pueblo y una nación, única elegida por Dios, y debía poseer su propio Estado. La palabra fue creada por Nathan Birbaun en 1886, para designar este movimiento político.

Libros y documentos consultados:

“Palestina ¿Crucificada la justicia? (Ernesto Gómez Abascal)

“¿Otro mundo es posible? (Julio Girardi)

“La tiranía de Israel sobre Estados Unidos.” (James Petras, periódico Granma 29 -3-06)

“El lobby pro-Israel y la política de Estados Unidos en Oriente Medio. (James Petras, Rebelión 12-6-07)

 

EXPOSICIÓN DEL DELEGADO DE CUBA ANTE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU, DR.ERNESTO DIHIGO, INTELECTUAL Y PROFESOR DE DERECHO INTERNACIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE LA 28 DE NOVIEMBRE DE 1947, AL EXPLICAR LA OPOSICIÓN DE CUBA AL PLAN DE PARTICIÓN DE PALESTINA

Señor Presidente y señores delegados:

De modo muy breve deseamos exponer las razones por las cuales la Delegación de Cuba se ve obligada a votar en contra del Plan de Partición de Palestina por la Comisión AD HOC.

Hemos seguido con interés los debates, analizando los argumentos de unos y otros, a fin de llegar a la conclusión que nos pareciera más justa. Cuba ha demostrado su simpatía hacia los hebreos y el aprecio por sus cualidades, pues ha admitido en su territorio a miles de ellos, que hoy viven entre nosotros libres y tranquilamente, sin discriminaciones ni prejuicios; pero no podemos aquí votar conforme a sus deseos, porque consideramos que la PARTICIÓN DE  PALESTINA ES CONTRARIA AL DERECHO Y A LA JUSTICIA.

En primer término, la base inicial de toda reclamación es la Declaración de Balfour,CAUSANTE DE TODO EL PROBLEMA QUE HOY TENEMOS ANTE NOSOTROS; y la Declaración de Balfour, a juicio nuestro, carece por completo de valor legal, pues el gobierno británico ofreció en ella una cosa de la cual no tenía derecho a disponer, porque no era suya.

Más, aceptando su validez, lo que ahora quiere hacerse , va mucho más allá de sus términos, pues ella prometió a los hebreos un Hogar Nacional en Palestina, dejando a salvo los derechos civiles de la población árabe, pero no ofreció un Estado libre, cuya creación forzosamente afectará esos derechos que se trató de salvaguardar.

Es también contraria a derecho la partición si nos atenemos al mandato conferido por la Liga de las Naciones. Cabría preguntar si la Liga de las Naciones podía, en justicia, hacer lo que hizo o sea, ordenar el establecimiento de un Hogar Nacional Judío, con las graves consecuencias demográficas y políticas que han tenido, en una tierra ajena sin el consentimiento de sus habitantes. 

Pero aún admitiendo lo hecho, la partición que estudiamos va contra los términos de ese mandato, que su Artículo 6to. Ordenó que no fueran afectados los derechos y la posición de la población no hebrea de Palestina; y mal puede sostenerse que esos derechos no resultan perjudicados cuando va a arrebatarse a los nativos más de la mitad de su territorio y varios cientos de miles de árabes quedarán sometidos al gobierno hebrero y colocados en una situación subordinada allí donde antes eran los dueños.

En tercer lugar, el proyecto es también CONTRARIO A DERECHO, a nuestro juicio, porque va contra la libre determinación de los pueblos, que era principio esencial del Pacto de la Liga; aquí se está disponiendo de la suerte de una nación, privándola de su suelo nacional, del suelo que ha tenido durante muchos siglos, sin que se haya consultado para conocer su opinión.

Y si del Pacto de la Liga pasamos a la Carta de las Naciones Unidas, encontraremos que va a cometerse idéntica violación, porque el principio de la libre determinación de los pueblos se encuentra reconocido en el párrafo 2do. del Artículo 1ro. con carácter general, y reiterado en el párrafo (b) del Artículo 76, para los pueblos no autónomos al decir que la administración fiduciaria (equivalente al mandato de la Liga), deberá tener en cuenta “LOS DESEOS LIBREMENTE EXPRESADOS DE LOS PUEBLOS INTERESADOS”

No nos convence el argumento , dicho por alguno, de que Palestina no es un Estado, y, por tanto, no tiene el carácter de sujeto de Derecho Internacional, pues, en todo caso, esos preceptos no hablan de estados, sino de PUEBLOS, y no cabe duda de que el Palestino lo es.

Hemos proclamado solemnemente el principio de LA LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS, pero con gran alarma vemos que cuando ha llegado el momento de aplicarlo, nos olvidamos de él.

Tal sistema nos parece funesto. La Delegación de Cuba está firmemente convencida de que la PAZ VERDADERA Y EL MUNDO DE JUSTICIA de que tanto hablaron los grandes líderes de la Segunda Guerra Mundial, no dependen de que ciertos principios fundamentales se inscriban en las convenciones y tratados, y allí queden como lera muerte, sino de que llegado el instante oportuno, se cumplan por todos y para todos, grandes y pequeños, débiles o fuertes.

¿Por qué no se ha procedido de modo democrático en este caso consultando la voluntad de todo el pueblo de Palestina? ¿Es qué se ha temido que el resultado de la consulta fuera contrario a lo que de todas maneras se quería hacer? Y si esto es así ¿Dónde están los principios y donde la democracia que continuamente invocamos?

No terminan ahí nuestras dudas legales. En el curso del debate, se han impugnado las facultades de la Asamblea para acordar la partición. Se ha contestado que, conforme a los artículos 10 y11 de la Carta, la Asamblea puede hacer recomendaciones sobre todo problema que esté dentro de los límites de ese documento o que se relacione con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional.

Sin discutir ahora si el problema de Palestina está dentro de esos límites o si constituye una amenaza para la paz internacional, no podemos dejar de advertir que una cosa es HACER UNA RECOMENDACIÓN y otra muy diversa es ADOPTAR UN PLAN  que afecta la integridad territorial de un pueblo con su posición jurídica y política, y encomendar la ejecución del proyecto a una comisión de la propia Asamblea.

Tampoco nos parece que pueda sostenerse que ese proyecto es una mera recomendación, pues toda recomendación lleva implícita la posibilidad de que no sea aceptada y el plan aprobado tiene, sin duda alguna, CARÁCTER  COACTIVO, como lo prueba el hecho de que, por una de sus disposiciones, será considerada como AMENAZA O VIOLACIÓN DE LA PAZ O ACTO DE AGRESIÓN. Conforme al artículo 59 de la Carta “cualquier tentativa de alterar por la fuerza el arreglo contemplado en la  resolución. Se trata, pues, de ALGO QUE SE IMPONE POR LA FUERZA, no de una mera recomendación, y como este, a juicio nuestro infringe la Carta, no podemos votar a favor del proyecto.

Porque teníamos todas esas dudas legales, fue que votamos en la Comisión a favor de que previamente se consultara a la Corte Internacional de Justicia, para que pudiéramos avanzar sobre terreno firme. La consulta fue rechazada por la mayoría, lo que consideramos un error no justificado por la demora que ella hubiese causado, pues más valía haber esperado unos meses que lanzarnos a una acción que tantas dudas ofrece, aparte de que la negativa de acudir a la Corte pudiera dar la impresión  de que la Asamblea rehusó buscar soluciones conforme al derecho.

POR OTRO LADO, CONSIDERAMOS QUE EL PROYECTO ES, ADEMÁS, INJUSTO.

El pueblo árabe ha tenido ininterrumpidamente durante muchos siglos, el territorio de Palestina, y por los datos oficiales que se nos han presentado, al terminar la Primera Guerra Mundial constituía casi el 90% de toda la población de ese país.

Por medio del Reino Unido, como potencia mandataria, y el cumplimiento de lo resuelto por la Liga, abrió sus puertas a una inmigración extranjera, ofreciéndole un lugar en que pudiera vivir y desenvolver su existencia conforme a sus deseos, con libertad religiosa y sin discriminaciones humillantes; y AHORA ESOS INDIVIDUOS PAGAN LA GENEROSA HOSPITALIDAD DE QUIENES LES ACOGIERON QUITÁNDOLE POR LA FUERZA LA MITAD DE SU SUELO NATAL.

Hemos dicho inmigración extranjera de modo consistente, pues con todo respeto hacia la opinión de los hebreros, ellos son, a juicio nuestro, EXTRANJEROS EN LA TIERRA PALESTINA.

En efecto, durante los debates de la Comisión se adujeron datos para probar que los antepasados de un gran número de los hebreos que ya han ido o que aún quieren ir a Palestina, jamás estuvieron en esa región; pero aún en el caso de que los remotos antecesores de todos ellos hubieran nacido allí, es indudable que abandonaron dicha tierra hace tanto tiempo –para establecerse en otros países- que sus descendientes han dejado de pertenecer a Palestina; del mismo modo que nosotros, hombres de América, nacidos de emigrantes que vinieron de todos los rincones de la tierra, no podemos considerarnos con ningún derecho a la patria de nuestros padres en el viejo continente.

El íntimo y ferviente anhelo de los hebreos de volver a Palestina, tal vez por tradición, tal vez por razones místicas u obsesión religiosa, es algo que puede tener toda nuestra consideración y simpatía sentimental, pero no constituye, en nuestra opinión, un título para que se les entregue lo que no les pertenece, mucho menos si para ello hay que despojar por la fuerza a otro con más derecho.

Asimismo consideramos injusto el proyecto, porque es la imposición del criterio de una minoría sobre una mayoría enorme, en contra de un principio cardinal de la democracia. En el caso actual, esa minoría, no queriendo someterse al criterio de la mayoría, pretende poner casa aparte, pero llevándose una Proción del territorio del pueblo que lo admitió en su seno.

Hay otro aspecto que solo quiero mencionar, dejando al futuro la tarea de probar sus graves consecuencias: el plan de partición de Palestina implica el establecimiento por esta Asamblea del principio de que TODA MINORÍA RACIAL, O DE OTRA ÍNDOLE, PUEDA PEDIR SU SEPARACIÓN DE LA COMUNIDAD POLÍTICA DE LA CUAL FORMA PARTE.  Como ya expresó el Jefe de nuestra Delegación ante la Comisión, Cuba, no hace muchos años, corrió el peligro de perder una parte de su territorio como consecuencia de una inmigración norteamericana en la Isla de Pinos.

No se nos diga que a veces hay que acepar una solución política aunque sea injusta, pues sobre la injusticia nunca podrá asentarse la paz y la cordialidad entre los pueblos

Respecto a los refugiados, judíos o no judíos, que hoy se encuentran en campos de concentración, problema sobre el cual se ha insistido por los partidarios del proyecto, Cuba expresó que debía resolverse con un criterio de buena voluntad por parte de todas las Naciones Unidas, aceptándolas proporcionalmente, según las condiciones peculiares de cada país; pero entiende que NO PUEDE IMPONERSE A PALESTINA QUE ELLA LO RESUELVA SOLA, sobre si se tiene en cuenta que ES AJENA POR COMPLETO A LAS CAUSAS QUE HAN DETERMINADO EL DESPLAZAMIENTO DE TODAS ESAS PERSONAS.

Por esas razones, tendremos que votar en contra del plan de partición, como ya lo hicimos en la Comisión, y una vez formado nuestro criterio, nos consideramos en el deber de manifestarlo por medio del voto, manteniéndolo con firmeza,  A PESAR DE LAS GESTIONES Y PRESIONES QUE SE HAN HECHO EN TORNO NUESTRO.

JSAF

viernes, 21 de mayo de 2021

Una mirada a la confrontación palestino-israelí ¿Hacia dónde apunta el conflicto estratégico?

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

El ascenso en la conflictividad entre Israel y Palestina ha llegado en los últimos días a un nivel jamás antes alcanzado en muchos años. Los medios transnacionales de información aducen que la reciente escalada se produjo por la indignación de los palestinos ante lo que consideran un inaceptable cercenamiento de sus ya conculcados derechos y las limitaciones impuestas por Israel en Al Quds durante el Ramadán que tuvieron continuidad en el desalojo de Sheikh Jarrah un barrio árabe. Es probable que estos hechos hayan sido un detonante para la explosión social producida, pero, ¿cree alguien ese puede ser el trasfondo del conflicto en su etapa actual?

Hasta el pasado fin de semana los ataques israelíes en Gaza han dejado al menos 212 palestinos muertos, entre ellos 61 niños y 36 mujeres, y más de 1000 heridos, mientras que entre los israelíes al menos diez personas han muerto, incluidos dos niños, y decenas resultaron heridos. ¿Puede algún analista militar explicar un conflicto en el que de 222 fallecidos, 63 sean niños, es decir el 28,3%? y que las bajas fatales ¿sean en un 95,5% de una de las partes?

Evidentemente, la respuesta a estas preguntas y la explicación a estos hechos no se pueden encontrar en un análisis de la coyuntura, ni tampoco a partir de criterios militares. Desde mi punto de vista, se hace necesario tratar de buscar el sustento político estructural de los acontecimientos a fin de encontrar pistas que expliquen la dramática decisión del pueblo palestino de enfrentar a Israel en toda la línea. Así mismo, es necesario entender la situación de Israel y su papel como agente principal de la implantación geopolítica de Estados Unidos en la región, utilizando para ello una ideología racista, excluyente y supremacista.

No podemos en esta ocasión -entre otras cosas porque lo hemos hecho en otros trabajos y porque ocuparía mucho espacio- explicar los antecedentes históricos de las diferencias entre judíos y musulmanes, sobre todo porque tienen un origen bíblico. Pero es válido aclarar que este no es un problema entre judíos y musulmanes, ni tampoco entre judíos y árabes. Los hechos que han ocurrido son la expresión de la resistencia de un pueblo ante el avasallamiento de una camarilla que ha intentado implantar el sionismo como doctrina que expresa el sentir del pueblo judío.

Se trata de un conflicto entre sionistas y palestinos surgido a finales del siglo XIX, que se insertó en la dinámica de la guerra fría -por los intereses de las potencias- en el siglo XX y que una vez, desaparecida la Unión Soviética, siguió su curso por la necesidad de Estados Unidos de mantener un portaviones que le asegure el conflicto y la guerra en una región que es la mayor compradora de armas del mundo y la que posee la mayor cantidad de reservas de energía…todo ello sin importar los anhelos, las decisiones, los sentimientos y las razones del pueblo palestino.  Vale decir que judíos y árabes vivieron juntos y en paz en esa zona durante muchos siglos.

En el contexto actual, el conflicto tiene varias dimensiones, una de ellas es la política-social que se manifiesta por la debilidad de varios actores claves de la pugna. En primer lugar, la impotencia de Estados Unidos (máximo protagonista de la contienda) en el esfuerzo por mantener el status quo en la región. Además de los problemas internos que tras el fin de la administración Trump dejaron un país fracturado socialmente, e inserto en una grave crisis económica y de salud, Washington enfrenta la creciente presencia y prestigio de China y Rusia en el escenario internacional.

Así mismo, no ha podido controlar la progresiva influencia del Eje de la Resistencia vanguardizada por Irán en Asia Occidental, al mismo tiempo que pierde autoridad y capacidad de asistencia distinta de la militar en Asia y África. Hasta en América Latina y el Caribe considerado como su “patio trasero” además de la resistencia de Cuba, Nicaragua y Venezuela, asiste impávido a una rebelión anti neoliberal en la región en la que sus otros portaviones, Colombia y Chile hacen aguas ante la avalancha liberadora de sus pueblos, al mismo tiempo que dos de los tres países más grandes México y Argentina, apuestan por el encuentro y la integración potenciadora de la región en el mundo.

En el caso del Asia Occidental y la África musulmana, Estados Unidos ha apostado por la normalización de relaciones entre sionistas y regímenes autoritarios, casi todos monárquicos, a fin de proporcionar un colchón de seguridad al régimen de Tel Aviv dándole oxígeno para que éste pueda volcarse al exterminio del pueblo palestino como forma de expandir el territorito que ocupa por la fuerza para colocar asentamientos ilegales en tierras usurpadas.

En segundo plano, se manifiesta la cada vez mayor debilidad interna del Estado sionista. En el frente político, la necesidad del primer ministro Benjamín Netanyahu de sostenerse en el poder a cualquier precio, ha conducido a un gobierno inestable que no logra consolidar una administración que proporcione gobernabilidad y paz a sus ciudadanos.

Hasta Avigdor Lieberman exministro de relaciones exteriores y ex aliado de Netanyahu cuestionó desde una posición todavía más extrema la debilidad de Israel, bajo el liderazgo de Netanyahu ante las recientes acciones de los grupos de la resistencia palestina contra los territorios ocupados. El ex ministro alerta sobre un eventual conflicto con Irán y/o el Hezbolá libanés. En una entrevista con el canal 12 de la televisión israelí, Lieberman se preguntó si “…en el mundo árabe nos miran y se dicen a sí mismos que si la situación es así contra Hamas ¿cuál será la situación real de Israel contra Hezbolá e Irán?”.

De esta manera, Lieberman (que también fue ministro de defensa) ponía en duda la capacidad de Israel para enfrentar exitosamente una guerra simultánea en varios frentes si se produjera una gran coalición musulmana para apoyar a los palestinos. De la misma forma, este punto de vista establece el absurdo –según él- que significa someter a Israel a esa prueba solo para que Netanyahu se mantenga en el poder y evite ir a la cárcel por las decenas de casos de corrupción por los que está siendo investigado. Al final, subyace la idea de que la agresión contra el pueblo palestino solo responde a intereses de orden interno. Lieberman lo dijo claramente: “El objetivo estratégico de esta ronda de conflicto es mejorar el estatus de Netanyahu entre el público israelí, para arrastrarnos a las quintas elecciones” insinuando que podría ser él quien pueda formar un gabinete que dé por terminada la parálisis política que enfrenta la administración sionista desde 2019.

A esto habría que sumarle las fuertes contradicciones entre Netanyahu y el bloque ortodoxo que a cambio de darle su apoyo para sostenerlo en el poder, exige condiciones cada vez más inaceptables por el gobierno, como no pagar impuestos y no servir en el ejército, frenando y hasta paralizando la modernización de Israel lo que ha contribuido a su debilitamiento.   

Otra expresión de la languidez del país se manifiesta al interior del ejército cada vez más reacio a involucrarse en el genocidio del pueblo palestino. A las decenas de soldados que se niegan a prestar el servicio militar, desertan y hasta huyen del país, habría que agregar que este desaliento está haciendo carne en ciertos sectores de oficiales que observen que ya no tienen la superioridad bélica de antaño y que el poderío militar de las organizaciones palestinas está aumentando hasta poner en jaque el dispositivo militar sionista.

En una entrevista para la agencia turca Anadolu, el ex piloto de la Fuerza Aérea israelí, Yonatan Shapira, quien fue dado de baja del Ejército de su país en 2003 y hoy vive exiliado en Noruega afirmó que el Gobierno israelí y los comandantes del Ejército son “criminales de guerra”. Shapira inició una campaña que ha alentado a otros militares israelíes a renunciar debido a diferencias de opinión con las políticas del país. Según afirma, como resultado de la campaña ”27 pilotos militares renunciaron a sus puestos en la Fuerza Aérea de Israel desde 2003”. El ex piloto señala que: “Cuando eres niño en Israel, eres educado de manera militarista y sionista. No sabes casi nada sobre Palestina, no sabes sobre el Nakba de 1948, no sabes sobre la opresión en curso”. Solo somos enviados a “lanzar misiles y bombas en centros de ciudades palestinas” Shapira dice que descubrió que sus acciones eran actos de terrorismo y que la ocupación de Palestina es un crimen de guerra por lo que muchos oficiales de las fuerzas armadas no están dispuestos a seguir participando.

De la misma manera, Gonen Ben Yitzhak, un ex oficial de la agencia israelí de  inteligencia "Shin Bet", en una entrevista con Hebrew Channel 13 aceptó con amargura que “el estado de ocupación había fracasado en el enfrentamiento actual con la resistencia palestina”, y aseguró que: "Hagamos lo que hagamos, esta vez no habrá victoria, hemos sido derrotados”.

En el mismo contexto, el comandante del sector oriental en el sur del Líbano Kobi Marom, afirmó que el ejército israelí "no tiene la capacidad de derrotar a Hamas, y no puede hacerlo desde el aire". La opinión generalizada de muchos altos oficiales de las fuerzas armadas es que nuevamente han destruido Gaza y masacrado a su gente, pero no han podido derrotarlos.

Por su parte, Shimon Scheffer analista político del periódico israelí Yediot Aharonot escribió: En nuestro caso, […] también, se debe decir la verdad: incluso después de que la Fuerza Aérea destruyó toda Gaza, pero fallamos para derrocar al régimen de Hamas. Incluso después de que se anuncie el alto al fuego, los cohetes continuarán disparando hasta por una hora. Como en el pasado, es posible que ganemos algunos momentos de tranquilidad hasta la próxima ronda de combates”.

El miércoles 19 cuatro cohetes fueron disparados desde el Líbano hacia áreas cercanas a Haifa y Haakriot en el norte de Israel, lo que podría ser causa de una dura respuesta sionista, sin embargo el  analista militar del Canal 13 de Israel, Alon Ben David comentó que: “No estamos en condiciones de iniciar un incidente allí. Debes comprender lo que sucedió allí, pensar bien y luego tomar decisiones. Asumo que esto es lo que harán. No debes apresurarte a responder de inmediato a tal incidente”. Ben David que fue reportero militar durante la primera intifada opinó que Hemos sido disuadidos por Hizbulá durante casi 15 años. Israel no tiene interés en entrar en una batalla con el Líbano ahora, porque la mayoría de las fuerzas regulares y el sistema de defensa antiaérea están en el sur, además de la falta de municiones”, agregando con pesar que: “No podemos hacer nada en el norte, mientras que la mayoría del ejército regular y el sistema de defensa antiaérea están en el sur”

El poder militar de Israel se ha fraccionado. Hoy es ostensible un descenso en su capacidad militar, mientras que desde 2006 la resistencia árabe se viene preparando, mejorando su armamento y su capacidad combativa. Los palestinos fueron capaces de paralizar los aeropuertos, los puertos y el comercio en Israel. Eso nunca antes había ocurrido.

En este contexto, el gabinete israelí se reunió el pasado domingo 16 ante un creciente temor de que se produzca una escalada de múltiples frentes, lo cual genera “una profunda preocupación, especialmente porque esto tiene lugar en paralelo a la continua batalla en Gaza” según informó el periódico Israel Hayom. La prensa manifiesta que las agencias de seguridad del régimen sionista consideran que los bombardeos aéreos son un expediente agotado y que la única continuidad posible de las operaciones podría ser por vía terrestre, lo cual haría entrar el conflicto en una dimensión de consecuencias incalculables.

Por esa razón, algunos funcionarios de alto nivel estiman que Israel debe cambiar su punto de vista y proponer a los mediadores la búsqueda de un alto al fuego. Según el canal de televisión libanés Al Mayadeen, el domingo 16, un alto funcionario político israelí informó al analista Barak Rafid, que se comenzaría a verificar “un movimiento en la posición israelí con respecto al alto el fuego y el fin de la operación”.

La tercera arista del asunto tiene que ver con la debilidad del Consejo de Cooperación del Golfo formado por las monarquías árabes del Golfo Pérsico y de la autoridad de Arabia Saudí en el liderazgo del mundo árabe y musulmán. Esto se manifiesta –entre otras cosas- por la incapacidad de la alianza entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos para dar por finalizada de forma triunfal la invasión a Yemen. En realidad lo que ha ocurrido es una profunda división entre ambos, la verificación de contradicciones insalvables en el manejo de la guerra, mientras que, por el contrario, los avances militares, diplomáticos y políticos de los rebeldes hutíes del Yemen son paulatinos.

Esto hace que la ruta petrolera marítima del Golfo Pérsico, el Golfo de Adén y parte del Mar Rojo estén bajo vigilancia de Irán y su aliado Yemen, lo cual se ha verificado en la imposibilidad de que barcos estadounidenses y sionistas puedan actuar a sus anchas en las cercanías de las aguas territoriales iraníes. Además, desde el punto de vista estratégico, el control por parte de Irán de esa importante arteria comercial marítima fija una espada de Damocles a los países petroleros árabes ribereños del Golfo Pérsico en caso de que se desate una guerra en la región.

Por otro lado, esta debilidad de estos países, actores relevantes en el conflicto palestino-israelí ha comenzado a producir un cambio en la correlación de fuerzas regional y transformaciones insospechadas hace sólo unos meses en los vínculos entre actores recientemente enfrentados. Es así, que la alianza estratégica Arabia Saudí-Egipto (uno de los ejes sobre el cual giraba la política regional) está dando paso a una impensada coalición entre Egipto y Turquía otrora enemigos y ahora cercanos, lo cual potenciaría en gran medida la resistencia palestina.

En la misma dimensión o tal vez incluso en un nivel superior, hay que colocar el acercamiento entre Arabia Saudí e Irán que reúne igualmente a dos grandes potencias regionales ubicadas en las antípodas desde la mirada suní y chií del islam respectivamente, lo cual los había colocado en posiciones antagónicas en su política regional y que hoy están desarrollando un amplio marco de diálogo que vislumbra la posibilidad de potenciar procesos en la región, en primer lugar el apoyo a la causa palestina.

Toda esta situación ejerce gran influencia entre los pueblos árabes y musulmanes, en particular en el papel que pueda jugar Irán y el Eje de la Resistencia en la potenciación del conflicto estratégico con Estados Unidos e Israel su representante en la región. La jugada de Estados Unidos fue buscar la normalización de las relaciones entre países árabes e Israel, lo cual puede ser muy peligroso para la causa palestina.

Los pueblos de los países que normalizaron sus relaciones con Israel se comenzaron a preguntar ¿ qué había ocurrido para que el enemigo ahora sea amigo? ¿Cómo los gobiernos de esos países convencen a sus pueblos que la situación cambió?  Sin que puedan encontrar respuestas creíbles y aceptables. Ubicados en lugares contrapuestos están los pueblos de los países que resisten. Yemen, dice que está saliendo victorioso de su batalla contra los invasores gracias a Irán, Líbano opina que puede resistir la presión sionista gracias a Irán; Siria ha impedido el derrocamiento de su gobierno y ha logrado la casi total victoria contra las organizaciones terroristas con el apoyo de Irán; Irak se ha atrevido a abogar unánimemente por la retirada de Estados Unidos del país gracias a la alianza estratégica que ha establecido con Irán. Y estamos hablando de un país acosado, agredido, sancionado y saboteado a pesar de lo cual ha tenido la capacidad para ejercer un influjo positivo en la voluntad de resistencia y lucha de los pueblos…pero faltaba Palestina.

Hay que recordar que la respuesta a las acciones agresivas de Israel contra los palestinos se produjeron el jueves 6 de mayo, día anterior al último viernes de Ramadán cuando se conmemora el Día Mundial de Al Quds y hay que rememorar que esa celebración surgida en 1979 -hoy mundialmente aceptada- fue una iniciativa del Ayatola Jomeini en Irán como manifestación de solidaridad con el pueblo palestino y de oposición al sionismo y al control israelí de Jerusalén.

Para nadie es un secreto, que ni los palestinos ni los musulmanes han renunciado a la recuperación de la ciudad santa y sagrada de Al Quds para los árabes, Jerusalén para los judíos y los cristianos. Israel quiere instalar ahí su capital. Esta diferencia sustancial solo se puede “solucionar” a través de una gran guerra, de no mediar el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas y el respeto a acuerdos internacionales que permitan una solución pacífica favorable para árabes y judíos. El principal obstáculo es el sionismo.

Los hechos acaecidos en las últimas dos semanas son la expresión de la preparación de los palestinos y los pueblos árabes para esa gran guerra cuyos únicos responsables- en caso de producirse- serán Estados Unidos y el régimen sionista. Los días recientes han sido testigos de los ataques con misiles a Israel desde Gaza, la lucha anti ocupación de los árabes de Cisjordania y las ciudades mixtas dentro de Israel.

Así mismo, se han observado grandes conglomeraciones de ciudadanos árabes que se solidarizan activamente en las fronteras de Jordania y Egipto con Israel en el Sinaí. En Líbano, Hezbollah se encuentra en alerta máxima ante los provocadores ejercicios militares de Israel en el norte del territorio ocupado que incluso han ocasionado la muerte de un joven libanés. Por su parte, en Siria, las Fuerzas Armadas y el pueblo de ese país están listos para recuperar el territorio de 1200 km² arrebatados desde 1967 por Israel en los Altos del Golán y que la ONU considera un territorio ocupado. El pasado 22 de abril se produjo un ataque de misiles desde Siria contra Israel, uno de los cuales penetró el hoy bastante desmerecido  “Escudo de Hierro” israelí haciendo impacto en las cercanías de la central nuclear israelí de Dimona, ubicada en el desierto del Negev.

Todo esto podría considerarse como preparativos para la gran guerra, en la que árabes y musulmanes consideran que tienen un papel que jugar. Tal situación debería ser considerada un alerta y una señal para Israel si pretende preservarse y preservar a su pueblo. Uno de las más ostensibles consecuencias de esta confrontación de las últimas dos semanas es que los palestinos han perdido el miedo y se los han traspasado a los israelíes cuyo gobierno hoy ya no les puede garantizar la estabilidad y la tranquilidad que ostentaron durante décadas. Difícilmente la podrán volver a tener en el futuro. Se tendrán que acostumbrar a vivir en el marco de una virtual guerra que puede estallar en cualquier momento.

¿Qué va a pasar si todos los árabes con el poder construido hasta ahora decidieran recuperar Al Quds? Entre los árabes la región formada por Egipto, Jordania, Siria y Líbano es llamada “el alicate”, solo falta Palestina para cerrarlo. En esta ocasión la movilización fue mucho más allá que la de el pueblo palestino solo.

Hace aproximadamente un año y medio, en un discurso, el líder del Hezbolá libanés, Hassan Narrallah adelantó que era posible que en el futuro se produjera una guerra muy fuerte que iba a ser necesaria para evitar el exterminio del pueblo palestino anunciando que se estaban preparando para ella. Dijo que era un escenario probable “objetivamente hablando”, asegurando que lo que decía no era una invención alarmista, pero también afirmó que era posible que esa guerra no se concretara.

Este último escenario se podía producir si Estados Unidos entretenido en sus juegos de guerra, se debilitaba internamente en tal magnitud que podría perder capacidad de influir de manera decisiva en una confrontación de estas dimensiones, lo cual generaría una situación favorable para los árabes, en la que a Israel no le quedaría más “que hacer las maletas y marcharse”. Concluyó aseverando que, lo único posible para evitar la guerra y lo mejor era realizar un referéndum consultivo para que toda la población que vive en Palestina, árabes, judíos, cristianos y no creyentes decidan como quieren vivir, creando una convivencia y un ambiente de paz que permitan la prosperidad y la felicidad.