Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 23 de septiembre de 2016

La Fed mantiene intactas las tasas y espera mejores señales económicas

La Reserva Federal (Fed) mantuvo este miércoles intactas por sexta vez consecutiva sus tasas de interés y dijo estar a la espera de nuevas señales de fortalecimiento de la economía de Estados Unidos. Aunque reconoció un aumento de la actividad desde el cansino primer semestre del año, el comité monetario de la Fed (FOMC) encontró persistentes síntomas de debilidad y redujo a 1,8% desde 2,0% su previsión de crecimiento del PIB en 2016.

Aun así, el comité también mostró confianza en que la economía seguirá creciendo en el segundo semestre e indicó que prevé un aumento de las tasas antes de fin de año. Datos recientes "indican que el mercado de trabajo sigue fortaleciéndose y la actividad económica ha aumentado desde sus modesto ritmo en la primera mitad de este año", dijo el FOMC en su comunicado.

"Aunque la tasa de desempleo ha cambiado poco en los últimos meses, la incorporación de nuevos puestos de trabajo es sólida", añadió. No obstante, se precisan más muestras de que la economía se encamina hacia el pleno empleo en tanto la tasa de desocupación está en 4,9% y la inflación se orienta hacia la meta de 2%. "El comité considera que el marco para un aumento de las tasas se ha fortalecido pero decidió, por el momento, esperar nuevas evidencias sobre el progreso hacia los objetivos", agrega el comunicado.

Esa decisión mantiene las tasas estadounidenses entre 0,25% y 0,50% y en consecuencia en niveles ultrabajos. No obstante, son más altas que las tasas negativas aplicadas por el Banco Central Europeo y el Banco de Japón. De todas formas las tasas estadounidenses permanecen por debajo de lo que la Fed vislumbraba a comienzos de año.

Tras su reunión de dos días, el comité mostró la mayor división interna desde diciembre de 2014 ya que tres de sus 10 miembros se pronunciaron en favor de subir los intereses.

"La Fed dejó las tasas en modo de espera pero estalló la guerra interna", comentó Ian Shpeherdson de Pantheon Macroeconomics. No obstante, consideró que el comunicado es "claramente más osado que el de julio" al augurar un aumento de las tasas en diciembre.

La Fed subió los tipos de interés en diciembre de 2015 por primera vez en más de nueve años con la esperanza de que el terreno estaba suficientemente sólido como para empezar a retirar gradualmente ese estímulo a la economía aplicado desde la recesión de 2008/2009.

Sin embargo, la economía estadounidense avanzó en forma más lenta de lo esperado; en parte debido a la generalizada debilidad de las economías mundiales. Otros factores, entre ellos la decisión británica de salirse de la Unión Europea (Brexit), ayudaron a frenar las imaginadas alzas. La reunión de la Fed cerró una jornada que comenzó con el Banco de Japón embarcándose en una nueva flexibilización de su política monetaria para combatir la deflación y empujar a la economía.

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, dijo a la prensa que la débil inflación sigue siendo el ancla que mantiene quieta a la política monetaria pero indicó que la situación de Estados Unidos es distinta a la de Japón.

"Estamos muy lejos de enfrentar problemas como los que tiene Japón", dijo Yellen tras la reunión del FOMC. Analistas dijeron empero que la Fed dejó abierta la posibilidad de no tocar las tasas antes de 2017.

Nariman Behravesh y Sara Johnson, economistas de IHS Markit, dijeron en una nota que ciertamente el comunicado del FMOC se inclina por un aumento de tasas en diciembre pero advirtieron que eso "está lejos de ser inevitable". "Cualquier inesperado shock político o cualquier síntoma de debilidad en la economía podría demorar aún más el próximo aumento de las tasas"

Aunque no lo dijeron, uno de los eventuales shocks sería la elección del republicano Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Sus normalmente nada ortodoxos comentarios sobre la política monetaria y fiscal de Estados Unidos podrían desatar en los mercados una ola de miedo como la que en principio provocó el voto británico por el Brexit.

Trump ha acusado a Yellen de mantener bajas las tasas de interés para fomentar la popularidad del presidente Barack Obama. "En nuestras reuniones no discutimos de política ni tomamos en cuenta a la política para nuestras decisiones", dijo Yellen este miércoles en respuesta a Trump.
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La próxima revolución: contra las diferencias nacionales


Robert J. Shiller, a 2013 Nobel laureate in economics, is Professor of Economics at Yale University and the co-creator of the Case-Shiller Index of US house prices. He is the author of Irrational Exuberance, the third edition of which was published in January 2015

NEW HAVEN – En los últimos siglos, el mundo pasó por una serie de revoluciones intelectuales contra diversos modos de opresión. Estas revoluciones actúan en las mentes de las personas, y se extienden a la mayor parte del mundo no por medio de la guerra (que generalmente tiene múltiples causas) sino a través del lenguaje y las tecnologías de la comunicación. Llega un punto en que las ideas que promueven (a diferencia de las causas de la guerra) se tornan indiscutibles.

Creo que la siguiente revolución de esa índole, previsible para algún momento del siglo XXI, pondrá en entredicho las implicaciones económicas de la idea de nación‑Estado. Se centrará en la injusticia derivada del hecho de que por mero azar, algunos nacen en países pobres y otros en países ricos. Una injusticia que nos afecta, conforme cada vez más personas trabajan para empresas multinacionales y tienen ocasión de conocer a gente de otros países.

No es nada nuevo. En su libro 1688: la primera revolución moderna, el historiador Steven Pincus explica con buenos argumentos por qué no hay que entender la llamada “Revolución Gloriosa” como el derrocamiento de un rey católico a manos del parlamento inglés, sino más bien como el principio de una revolución mundial de la justicia. No pensemos en campos de batalla; pensemos en cambio en los cafés, que se hicieron populares por aquella época, con sus periódicos gratuitos de uso compartido: lugares de comunicación elaborada. Ya mientras sucedía, la Revolución Gloriosa señaló claramente el inicio de una apreciación mundial de la legitimidad de grupos de personas que no comparten la “unidad ideológica” exigida por una monarquía fuerte.

El ensayo El sentido común de Thomas Paine (enorme éxito de ventas en las Trece Colonias norteamericanas tras su publicación en enero de 1776), fue el inicio de otra de esas revoluciones, que no es idéntica con la Guerra de Independencia contra Gran Bretaña que comenzó poco después (y que tuvo varias causas). Es imposible medir el alcance de la obra de Paine, porque además de quienes la compraron, muchos otros la escucharon recitar en iglesias y reuniones. El escrito supuso el rechazo definitivo de la presunta superioridad moral de las monarquías hereditarias, algo en lo que la mayor parte del mundo hoy coincide, incluida Gran Bretaña.

Lo mismo puede decirse de la abolición gradual de la esclavitud, que no fue tanto resultado de una guerra, sino del creciente reconocimiento popular de su crueldad e injusticia. Los levantamientos de 1848 en toda Europa fueron en gran medida una protesta contra leyes electorales que reservaban para una minoría de los hombres (propietarios o aristócratas) el derecho al voto. Poco tiempo después, llegó también el sufragio femenino. Los siglos XX y XXI trajeron consigo la extensión de los derechos civiles a las minorías raciales y sexuales.

Todas las “revoluciones de la justicia” pasadas nacieron de mejoras de las comunicaciones. Para mantenerse, la opresión necesita lejanía: la imposibilidad de conocer o ver al oprimido.

La próxima revolución no pondrá fin a todas las diferencias derivadas del lugar de nacimiento, pero atemperará algunos de los privilegios de la nacionalidad. Aunque el aumento mundial de la xenofobia parece apuntar en la dirección contraria, la extensión de las comunicaciones hará crecer el sentido de la injusticia, hasta que llegará un momento en que el reconocimiento del mal hará inevitable el cambio.

Por ahora, este reconocimiento todavía debe competir con poderosos impulsos patrióticos enraizados en un contrato social entre los ciudadanos nativos, que pagaron impuestos por muchos años o cumplieron el servicio militar para construir o defender lo que veían como algo exclusivamente propio. La liberación total de la inmigración podría verse como incumplimiento del contrato.

Pero es probable que los pasos más importantes para resolver la injusticia derivada del lugar de nacimiento no tengan que ver con la inmigración, sino con fomentar la libertad económica.

En 1948, Paul A. Samuelson demostró lúcidamente, con su “teorema de igualación de precio de los factores”, que en condiciones de libre comercio ilimitado sin costos de transporte (y con otros supuestos ideales), las fuerzas del mercado igualarían en todo el mundo los precios de todos los factores de producción, entre ellos el salario percibido por cualquier tipo de trabajo estandarizado. En un mundo ideal, las personas no tendrían que irse a otro país para ganar más; lo único que necesitarían es poder participar en la producción de bienes o servicios que se comercien internacionalmente.

Conforme la tecnología reduce a casi nada el costo del transporte y la comunicación, alcanzar esta igualdad es cada vez más factible, pero demanda eliminar viejas barreras y prevenir la construcción de otras nuevas.

Dos tratados de libre comercio recientes en discusión, el Acuerdo Transpacífico y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, han chocado con el intento de grupos de presión de desvirtuarlos al servicio de sus propios intereses. Pero en definitiva, necesitamos (y probablemente tendremos) acuerdos de esa naturaleza, incluso mejores.

Para que la igualdad de precio de los factores sea posible, se necesita una plataforma estable que permita a la gente desarrollar una carrera real y duradera en conexión con un país distinto al de residencia. Además, dentro de las naciones‑Estado actuales hay perjudicados por el comercio internacional a los que hay que proteger. En Estados Unidos, desde 1974 existe un programa de Asistencia para el Ajuste Ocupacional (TAA). Canadá experimentó en 1995 con un proyecto de complementación de ingresos. En Europa, existe el Fondo de Adaptación a la Globalización, iniciado en 2006, con un minúsculo presupuesto anual de 150 millones de euros (168,6 millones de dólares). El presidente estadounidense Barack Obama propuso ampliar el programa TAA. Pero hasta ahora, no hubo mucho más que experimentos o propuestas.

Al final, es probable que la próxima revolución surja de las interacciones diarias con extranjeros en Internet, que nos muestran que son personas inteligentes y decentes a las que el mero azar llevó a vivir en la pobreza. Esto debería ser motivo suficiente para la firma de tratados comerciales mejorados, con la posible creación de mecanismos de seguridad social de mucho mayor alcance que los actuales para proteger a los habitantes de cada país durante la transición a una economía global más justa.

Traducción: Esteban Flamini

El dinero helicóptero está en el aire

Por Robert Skidelsky

LONDRES – La política fiscal se encumbra nuevamente como la política de moda, después de años, incluso después de décadas, de haber estado aislada tras un velo. La razón para este retorno es simple: la recuperación incompleta de la crisis financiera mundial del año 2008.

Europa está en peor situación en este sentido: su PIB apenas ha crecido en los últimos cuatro años, y el PIB per cápita aún está en un nivel menor en comparación con el año 2007. Por otra parte, los pronósticos de crecimiento son sombríos. En julio, el Banco Central Europeo publicó un informe que sugiere que la brecha negativa de producción en la eurozona fue del 6%, es decir cuatro puntos porcentuales más alta de la brecha anticipada. “Una posible implicación de este hallazgo”, indica el BCE en sus conclusiones, “es que las políticas destinadas a estimular la demanda agregada (incluidas las políticas fiscales y monetarias) deben desempeñar un papel aún más importante en la combinación de políticas económicas”. Estas son palabras muy fuertes que provienen de un banco central.

La política fiscal ha sido indudablemente desactivada desde el año 2010, debido a que los gobiernos cabalgaban en bajada con déficits posguerra sin precedentes y ratios deuda-PIB que se incrementan rápidamente. La austeridad se tornó en la única alternativa.

Esto dejó a la política monetaria como la única herramienta de estímulo disponible. El Banco de Inglaterra y la Reserva Federal inyectaron grandes cantidades de dinero en efectivo en sus economías a través de la “flexibilización cuantitativa” (FC) – compras masivas de títulos-valores gubernamentales y corporativos a largo plazo. En el año 2015, el BCE también comenzó un programa de compra de activos, que Mario Draghi, presidente del BCE, se comprometió a continuar “hasta que veamos un ajuste sostenido en la trayectoria de la inflación”.

La FC no ha servid como bala mágica. A pesar de que ayudó a detener el deslizamiento hacia otra Gran Depresión, las inyecciones sucesivas de dinero han arrojado rendimientos decrecientes. El anuncio del BCE de su política redujo la brecha en el rendimiento de los bonos entre el núcleo y la periferia de Europa. Sin embargo, un estudio realizado por Thomas Fazi del Instituto del Nuevo Pensamiento Económico enfatiza la falta de influencia de la FC sobre el crédito bancario, el aumento de morosidad y las funestas cifras de producción e inflación propiamente dichas. Por otra parte, la FC tiene consecuencias distributivas indeseables, ya que brinda dinero a los que ya lo tienen, y cuyo gasto corriente es poco influenciado por tener más dinero.

Los formuladores de políticas deberían haber dado una voz de alerta sobre la probabilidad de que ocurra este resultado mediocre. Cuando los bancos centrales tratan de reducir la inflación mediante la extracción de liquidez del sistema bombeando dicha liquidez hacia afuera del sistema, su política es subvertida por la capacidad de los bancos comerciales para bombear de nuevo dinero hacia dentro del sistema mediante préstamos. En el entorno de deflación de hoy en día, ha ocurrido lo contrario. El intento de los bancos centrales para bombear liquidez hacia dentro del sistema, con el fin de estimular la actividad económica es subvertido por la capacidad que tienen los bancos comerciales para extraer liquidez del sistema al aumentar sus reservas y negarse a prestar dinero.

Esto deja como opción a la política fiscal. La lógica de las condiciones económicas actuales implica que los gobiernos deben tomar ventaja de las ultra bajas tasas de interés para invertir en proyectos de infraestructura, que estimularían la demanda y mejorarían la estructura de la economía. El problema es el clima de expectativas. Como el economista de Oxford John Muellbauer dice, las tesorerías y bancos centrales han estado “martillando en la conciencia del sector privado la importancia de reducir la deuda bruta del gobierno en relación con el PIB”.

Esta ortodoxia surge de la idea de que el endeudamiento es simplemente una “tributación diferida”. Si el sector privado cree que los impuestos tendrán que subir para pagar los préstamos del gobierno, de acuerdo con este punto de vista, las personas van a aumentar sus ahorros para pagar impuestos más altos; consecuentemente, estas personas van a destruir cualquier efecto de estímulo. La ortodoxia supone erróneamente que el gasto público no puede generar ningún ingreso extra; pero, mientras prevalezca, se descarta la política fiscal financiada con deuda como un medio para reactivar el crecimiento económico.

Como resultado, los analistas y los formuladores de políticas han empezado a debatir ideas sobre políticas fiscales no convencionales para complementar la política monetaria no convencional. En particular, se ha estado debatiendo las variaciones del llamado dinero helicóptero, idea que proviene de un famoso ejercicio mental realizado por Milton Friedman en el año 1969, en el que “un día un helicóptero... deja caer del cielo $1.000 adicionales en billetes”. El ex presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, entre otros, ha ofrecido su influyente apoyo para que se lleven a cabo “caídas de dinero desde helicópteros”, con el fin de reactivar las economías decaídas.

El dinero helicóptero viene en dos formas, que podrían (y deberían) ser aplicadas de manera conjunta. La primera forma es poner el poder de compra directamente en las manos de los consumidores – por ejemplo, mediante la emisión a cada votante o ciudadano de tarjetas inteligentes por valor de $ 1,000 cada una. El economista suizo Silvio Gesell, que originalmente propuso un esquema de “dinero con sellos” al inicio del siglo pasado, agregó una estipulación sobre que se deben aplicar impuestos a los saldos no utilizados después de un mes, esto con el fin de desincentivar el acaparamiento.

Como alternativa, el dinero helicóptero podría ser utilizado para financiar los gastos en infraestructura. La ventaja de tal “financiación monetaria” es que este tipo de gasto, si bien añade al déficit y conduce a un aumento permanente en la oferta de dinero, no aumentaría la deuda nacional, debido a que el gobierno solamente “debería” el dinero a su propio banquero Esto eliminaría la contrarrestante expectativa negativa de impuestos más altos.

Sin duda, la emisión de deuda que nunca tiene que ser reembolsada es algo demasiado bueno para ser verdad, ¿no es cierto? En efecto, existe el peligro evidente de que los gobiernos puedan fácilmente convertirse en adictos a la financiación monetaria para pagar los gastos privados y públicos, por lo que es poco probable que se intente esto de manera abierta, a menos que las condiciones económicas empeoraran significativamente. Sin embargo, el riesgo político de no hacer nada, si nos tropezamos con otra recesión (como parece ser muy probable) es aún peor. Nos guste o no, la política fiscal no convencional bien podría ser la próxima alternativa a aplicarse.

Traducción del inglés de Rocío L. Barrientos.

Foro online aviva inquietudes sobre comunicaciones en Cuba

Las opiniones y exigencias de los participantes redundaron en perfeccionar el acceso a Internet.

La eficacia en los servicios Nauta para correos y conexión a Internet sigue siendo una de las preocupaciones más importantes de la ciudadanía en Cuba.
La eficacia en los servicios Nauta para correos y conexión a Internet sigue siendo una de las preocupaciones más importantes de la ciudadanía en Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
La Habana, 23 sep.- Alrededor de un centenar de opiniones, inquietudes y exigencias sobre la calidad de los servicios de informática y comunicaciones en Cuba, circularon en un foro online organizado por el Ministerio de las Comunicaciones.
El debate, realizado el 21 y 22 de septiembre, versó sobre la participación ciudadana, la protección a los consumidores y la gestión de la calidad en productos y prestaciones.
La mayoría de los comentarios abogaron por una mayor eficacia en los servicios Nauta para correos y conexión a Internet y un incremento de las zonas públicas para redes wifi.
Otros criterios cuestionaron el servicio postal habilitado en la nación caribeña, las escasas opciones de telecomunicaciones y su marco legal en el país, así como los altos precios.
Y una de las mayores exigencias volvió a ser la habilitación del acceso a Internet en las casas y los celulares.
Durante los días del intercambio digital, varios especialistas de la cartera de comunicaciones brindaron respuestas a las interrogantes planteadas por los usuarios.
Según los organizadores, el foro debate servirá para establecer posibles tópicos en la VI Edición del Taller de Atención Ciudadana, Protección al Consumidor y Calidad “CALIPROT 2016”, a efectuarse a inicios de octubre próximo en la capital cubana.
La Redacción IPS Cuba resume algunas de las opiniones y respuestas vertidas en el foro online:
Dara: “¿Por qué no se expande la señal wifi hacia toda la avenida 23, donde hay mejor ubicación que en el propio malecón habanero, que no tiene lugar para refugiarse de algún evento de la naturaleza?”
Tania Puentes responde: “Se continúa trabajando en la ampliación de los sitios wifi entre ellos se encuentra la avenida 23. Cuando estén creadas las condiciones tanto técnicas como logísticas para su puesta en marcha, se informará”.
Victorio: “Los envíos postales no tienen la garantía que se necesita. En primer lugar por la demora en la entrega así como por la demora en el proceso de clasificación y por falta de transporte. En muchos casos se reciben (cuando no se pierde, o el bulto es expoliado o le cambian el contenido), fuera de la fecha deseada y la entidad no indemniza por las afectaciones”.
Noraimis Ramos responde: “El Grupo Empresarial Correos de Cuba se encuentra inmerso en un proceso de perfeccionamiento con vistas a mejorar el cumplimiento de los indicadores de calidad. Durante años no le ha sido posible implementar una estrategia de reposición y adquisición de medios de transporte. Asimismo la falta de personal calificado tiene un impacto directo en la demora de su entrega al destinatario. En estos momentos Correos de Cuba no cuenta con la norma legal para responder al usuario en caso de demora en la entrega. Sin embargo, contamos con la resolución 243/2009 del Ministerio de Finanzas y Precios que establece la indemnización a personas naturales y jurídicas por pérdida y expoliación de bultos”.
Jorge: “¿Para cuándo será posible el comercio online a través de una pasarela de pago nacional donde no solo puedan vender entidades estatales sino cooperativas y cuentapropistas?”
Editor central responde: “El primer paso para poner en vigencia el comercio electrónico en nuestro país es llevar Internet a nuestros hogares y empresas. Por el momento las únicas prestaciones de comercio electrónico existentes en están reservadas únicamente para los usuarios fuera de la isla. Lo más parecido a un servicio de comercio electrónico para usuarios residentes en Cuba lo constituye el sistema de reservas online para los espectáculos de las salas Avellaneda y la Covarrubias del Teatro Nacional”.
Elsi: “¿Cómo avanza en Cuba el proceso de llevar internet a los hogares?”
Tania Puentes responde: La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A “se encuentra realizando pruebas en dos Consejos Populares del municipio Habana Vieja. Toda vez concluida la prueba piloto la empresa informará los pasos a seguir.”
Caridad Domínguez: “En cuanto al servicio Nauta, generalmente se cae la conectividad al servidor, existen pérdidas de correos y caídas de varios servicios en esta plataforma. Esto genera gastos de saldos y mala opinión del servicio, sin que haya una información o explicación oportuna”.
Editor central responde: “Con el incremento del número de clientes que acceden al correo Nauta desde los móviles, en algunas áreas y en los horarios de mayor tráfico se ha dificultado el acceso, por lo que se han realizado inversiones que han permitido mejorar el servicio”. (2016)