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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 22 de mayo de 2023

Seguridad y soberanía alimentaria: más urgentes que nunca

 Por Alden Hernández Díaz OPINIÓN 22 Mayo 2023

Opinión Invasor


Más allá de todo, está la importancia del control de lo sembrado, la contratación exacta, la distribución y el consumo organizado y equitativo. Foto: Alejandro García

El país destina, cada año, más de 1000 millones de dólares a la importación de alimentos, buena parte de ellos con potencialidades para su producción fronteras adentro

A diario, cuando recorremos mercados, puntos de venta, carretoneros, en busca de la comida para llevar a la mesa, sentimos, cada vez más, cómo exprimimos nuestros bolsillos por una jaba menos llena.

Quién diría que la libra del humilde boniato costaría más de 60.00 pesos, o de la muy extendida guayaba, cotizada a 30.00. Digamos más, la calabaza —considerada por algunos como comida para animales y la más “sata” de las hortalizas, cuyas semillas nacen donde caigan—, hoy devenida plato de alcurnia. Así la lista seguiría en una sucesión de delicias tropicales ya no tan cercanas como antes.

Tal vez mientras escribo esos precios y los de muchos otros productos se “actualizan”, siempre al alza. La inflación, especulación y escasez hacen de las suyas, se ensañan con el maltrecho poder adquisitivo de los salarios y pensiones. Lloveríamos sobre tierra mojada al reiterar que la producción de alimentos es uno de los temas cardinales en la Cuba de hoy. Desde hace años el General de Ejército Raúl Castro le dio una importancia de seguridad nacional al equiparar, metafóricamente, los frijoles a los cañones.


No exageraba; el país destina, cada año, más de 1000 millones de dólares a la importación de alimentos, buena parte de ellos con potencialidades para su producción fronteras adentro. El incremento de los precios en los mercados mundiales, las constantes crisis multidimensionales y estructurales del capitalismo, las dificultades añadidas por la política de bloqueo y las insuficiencias internas (expresadas en estructuras cambiantes, modelos de gestión ineficientes, formas de pago que no estimulan, obsolescencia tecnológica y un largo etcétera), hacen de la soberanía alimentaria un imperativo.

¿Si logramos, como país, vencer con esfuerzos propios un reto mayúsculo como la pandemia de la COVID-19, por qué no este también? Los debates con los científicos, directivos e instituciones, aun cuando se han traspolado a la Agricultura, todavía no rinden los frutos esperados.

La cuestión se torna difícil sin acceso a recursos externos o muy limitados, pero ahí está el reto: señalar, potenciar desde lo endógeno las mejores experiencias y resultados que puedan generalizarse con éxito. Esa producción científica y desde los centros de investigación, además, debe estar acompañada por una mayor inversión en el sector.

Al cierre de 2022, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), las actividades de agricultura, ganadería, caza y silvicultura recibieron inversiones por alrededor de 1900 millones de pesos. La cifra no es despreciable, sin embargo, fue el noveno grupo de actividades con menor monto, de un total de 18 controladas por la ONEI. A todas luces, para cambiarle la cara al agro cubano, dadas sus urgencias e importancia, hay que poner más dinero.



Quedan, por otra parte, cuestiones a superar, como el carácter rentista o recaudador de la venta de muchos insumos a productores. Con beneplácito leí de la compra de tractores a tabacaleros en toda la Isla, que destinaron parte de sus ingresos para la adquisición de la maquinaria. Ojalá acciones como esta se generalicen y no sea una noticia aislada.

¿Acaso no es mejor que los campesinos accedan, por mecanismos legales diversos, a sistemas de riego, maquinarias, insumos, casas de cultivos protegidos…, que seguir esperando por asignaciones centralizadas que no llegan? ¿Acaso no se compensan las ganancias dejadas de ingresar por concepto de margen comercial si, a la hora de ir a la placita o al punto de venta, la comida tiene precios menos prohibitivos porque la ficha de costo refleja esos incentivos? La comida producida gracias a ello se quedará en el país y redundará en beneficio de todos.

También nos repetimos al insistir en poner a los campesinos y cooperativistas en el centro de todos estos procesos, pues de su esfuerzo sale alrededor del 70 por ciento de los alimentos del consumo interno nacional. Impagos o demoras en las producciones vendidas, retrasos en las entregas de tierras, burocratismo, déficit de asesoría jurídica y económica son algunas insuficiencias a resolver de una vez y por todas.

Cierto es que las medidas aprobadas para dinamizar la producción agropecuaria no han llevado a los resultados esperados, en parte porque nacieron en un contexto de crisis económica y desequilibrio de las finanzas internas, desabastecimiento y escasez. No obstante, más allá de todo, está la importancia del control de lo sembrado, la contratación exacta, la distribución y el consumo organizado y equitativo, de manera que unos pocos no se coman la comida que muchos no pueden pagar.

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Pospone Cuba Censo de Población y Viviendas hasta 2025


En espera de mejores condiciones en el país para realizar la compleja operación estadística proseguirá la captación de datos, informaron autoridades.





Cuba mantiene la tendencia al decrecimiento demográfico, confirman estudios institucionales.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 22 may.- El Censo de Población y Viviendas en Cuba se posterga hasta el primer cuatrimestre de 2025, anunciaron directivos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en actualización de los indicadores del país correspondientes a 2022.

Juan Carlos Alfonso, vicejefe de la ONEI, y Diego Enrique González, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (Cepde) de esa institución, dieron a conocer en conferencia de prensa detalles de las causas del aplazamiento del censo.

González, también director del Censo de Población y Viviendas, señaló que el levantamiento censal, previsto para septiembre de 2022, en el que intervienen muchos actores, con la coordinación del gobierno, es muy costoso y sus cálculos se han tenido que ir modificando, en correspondencia con el contexto de las finanzas en Cuba.

Tras calificar el censo como la operación estadística más compleja que realizan los países, González indicó que para realizarla es imprescindible hacer el registro previo, verificar las direcciones, personas de referencia y geolocalizar la infraestructura del país y las viviendas.

Según explicó, debido a las condiciones del país fue preciso posponer la fecha en más de una ocasión.

Nuevamente programado para marzo pasado, dadas las limitaciones en la disponibilidad de combustible que vive el país, no fue posible realizarlo tampoco en esa nueva fecha.

La más reciente propuesta, dijo el director del Cepde, es realizar el levantamiento en el primer cuatrimestre de 2025 y en 2023 ir adelantando tareas relacionadas con el registro de población. El vicejefe de la ONEI destacó que parte del éxito de realizar el censo se basa en disponer de la mayor capacidad de digitalización, aprovechar cuanto tiene el país, por ejemplo, los dispositivos móviles de captura, algunos donados por México y otros, por el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), para llegar a las viviendas.

Alfonso destacó la importancia de realizar “la única operación estadística que da información hasta nivel de asentamiento poblacional e inclusive, las personas que viven de forma dispersa, que en el último conteo de habitantes (2012) eran medio millón”.


Tomado de publicaciones de la ONEI.

Indicadores demográficos

Al cierre de 2022, la población de Cuba era de 11 millones  89 511 personas, contra 11 millones 113 215 al cierre de 2021. En marzo pasado, el país registraba 11 millones 82 964 habitantes, más mujeres que hombres, señaló Alfonso.

Según expuso, la población decrece: mueren más personas de las que nacen, dentro de una tendencia que ya dura cuatro años. La cifra de población más alta del país serían los 11 millones 239 224 habitantes reportados en 2016.

Durante 2022, reveló, se produjeron 95 403 nacimientos y 120 098 defunciones, lo que acentúa la tendencia al decrecimiento de la población y ubica la tasa de crecimiento en -2.1 por cada 1000 habitantes. En 2021, puntualizó, en tiempos de la covid, se contabilizaron 167 645 defunciones.

En el caso de la migración externa, el tercer elemento que influye en la población y su dinámica, la ONEI recoge un saldo de 991 personas. Al respecto, el vicejefe de la oficina explicó que según la legislación vigente en Cuba, las personas pueden estar fuera del país por 23 meses y 29 días sin perder su categoría de residentes.

Otro de los indicadores analizados fue la Tasa Global de Fecundidad (hijos por mujer), de 1.14, una tendencia a la baja que se registra a partir de 1977, lo que convierte a Cuba en la nación con más baja fecundidad de América Latina y el Caribe.

La Tasa Fecundidad adolescente (nacimientos por 1 000 mujeres de 15 a 19 años) es de 50.6 nacimientos.

Sobre la fecundidad adolescente, valoró que por varios años se ha reducido, pero muestra patrones de países subdesarrollados, a diferencia de indicadores como el envejecimiento que se asemejan a los de naciones desarrolladas.

Al cierre de 2022, el 22,3 por ciento de la población correspondía al grupo de 60 años y más, con Villa Clara como la provincia más envejecida, con 25,3 por ciento, y el municipio Plaza de la Revolución, el más envejecido del país, tenía el 30,3 por ciento de sus habitantes con 60 años y más.

En Cuba, el 77,1 por ciento de la población es urbana, que se calcula a partir de asentamientos mayores de 2 000 personas, mientras que la relación de dependencia (proporción entre personas potencialmente activas y dependientes (inactivas), por 1 000 habitantes entre 15 y 59 años) es de 613, con impacto directo en la economía.

Perspectivas

Se mantiene la tendencia al decrecimiento demográfico, proceso que irá acelerando hacia el final del período de la proyección. En 2025, la población se ubicaría en 11 millones; 17 años después, la cifra sería inferior a 10 millones y 12 años más tarde, por debajo de 9 millones.

Explicó el director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONEI que el envejecimiento demográfico tiene un componente femenino mayoritario.

Como las mujeres tienen una esperanza de vida mayor que la de los hombres, la cantidad de población adulta mayor femenina supera a la masculina. Así, en 2023 habrá 214 000 mujeres más que hombres, cifra que para 2055 se elevaría a 287 000. (2023)