Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

domingo, 5 de mayo de 2019

El capitalismo progresista no es un oxímoron ( Debate)

Por JOSEPH E. STIGLITZ , New York Times


CreditNicolás Ortega



A pesar de que registramos las cifras de desempleo más bajas desde finales de la década de los sesenta, la economía estadounidense les está fallando a sus ciudadanos. El salario de alrededor del 90 por ciento de la población se ha estancado o reducido en los últimos treinta años. Quizá esto no nos sorprenda, ya que en Estados Unidos impera el mayor nivel de desigualdad del mundo desarrollado y uno de los niveles más bajos de oportunidad. Dentro de las fronteras de Estados Unidos, el futuro de los jóvenes depende de los ingresos y la educación de sus padres más que en cualquier otro lugar.

Por suerte, no estamos condenados a vivir en esta situación. Existe una alternativa: el capitalismo progresista. Este término no es un oxímoron: sí es posible canalizar el poder del mercado y ponerlo al servicio de la sociedad.

En la década de los ochenta, las “reformas” regulatorias de Ronald Reagan, que disminuyeron la capacidad del gobierno de frenar los excesos del mercado, se nos vendieron como excelentes herramientas para impulsar la economía estadounidense. Por desgracia, lo que ocurrió fue justo lo contrario: el crecimiento se aletargó, pero lo más extraño fue que esto sucediera en la capital mundial de la innovación.

El auge producido por la generosidad con que el presidente Donald Trump trató a las empresas en la legislación fiscal de 2017 no resolvió ninguno de estos problemas que se han arrastrado por años, y ya comienza a desvanecerse. Según los pronósticos, el crecimiento para el próximo año se ubicará ligeramente por debajo del dos por ciento.

Si bien hemos caído hasta este punto, no tenemos que seguir así. El capitalismo progresista sustentado en una comprensión clara de los elementos que fomentan el crecimiento y el bienestar de la sociedad nos ofrece una opción para salir del lodazal y mejorar la calidad de vida de la población.

La calidad de vida comenzó a mejorar a finales del siglo XVIII por dos motivos principales: el desarrollo científico (descubrimos cómo aprender de la naturaleza y aprovechamos ese conocimiento para mejorar la productividad y la longevidad) y los avances en la organización social (como sociedad, aprendimos a trabajar juntos a través de instituciones como el Estado de derecho y las democracias con controles y contrapesos).

Un elemento clave en ambos casos fue la existencia de sistemas para evaluar y verificar la verdad. El peligro real y perdurable de la presidencia de Trump es el riesgo que representa para estos pilares de la economía y sociedad estadounidenses, su ataque a la idea misma del conocimiento y la experiencia, y su hostilidad hacia las instituciones que nos ayudan a descubrir y evaluar la verdad.

Existe un contrato social más amplio que hace posible que una sociedad trabaje y prospere de manera conjunta; este también se ha ido desgastando. Estados Unidos creó la primera sociedad con una verdadera clase media, pero ahora cada vez es más difícil para sus ciudadanos llevar una vida de clase media.

Nos encontramos en esta terrible situación porque olvidamos que la verdadera fuente de la riqueza de una nación es la creatividad y la innovación de su gente. Solo hay dos formas de hacernos ricos: o bien aportar al conjunto económico del país o apropiarnos de una tajada más grande de la economía al explotar a otros (por ejemplo, si abusamos del poder del mercado o aprovechamos algunas ventajas por tener información). Confundimos el trabajo arduo que crea riqueza con acciones para arrebatarles recursos a otros (o, en términos económicos, la captación de rentas) y demasiados jóvenes talentosos prefirieron hacerse ricos lo más rápido posible.

A partir de la era de Reagan, la política económica desempeñó un papel crucial en esta distopía: justo en el momento en que las fuerzas de la globalización y el cambio tecnológico se conjuntaron para hacer más marcadas las desigualdades, adoptamos políticas que agravaron esas desigualdades sociales. Con todo y que surgieron teorías económicas como la economía de la información (que aborda la inevitabilidad de tener información imperfecta), la economía conductual y la teoría del juego para explicar por qué los mercados por sí mismos generalmente no son eficientes, justos, estables ni racionales, decidimos depender más de los mercados y eliminar algunas protecciones sociales.

Como resultado, tenemos una economía en la que hay más explotación, ya sean prácticas abusivas en el sector financiero o el sector tecnológico, por ejemplo, que utilizan nuestros propios datos para aprovecharse de nosotros a costa de nuestra privacidad. En la medida en que se dejaron de aplicar de manera estricta las leyes antimonopolio y la regulación se quedó rezagada respecto a los cambios en la economía y las innovaciones para crear y apalancar el poder del mercado, los mercados se concentraron más y se hicieron menos competitivos.

La política ha sido muy importante para que el sector corporativo busque una mayor captación de rentas y produzca la consiguiente desigualdad. Los mercados no existen en un vacío; deben estructurarse mediante normas y reglamentos, cuyo cumplimiento debe exigirse. La desregulación del sector financiero abrió espacios para que los banqueros emprendieran actividades demasiado riesgosas o que involucraran más explotación. Muchos economistas comprendieron que el comercio con los países en desarrollo desplazaría a la baja los salarios estadounidenses, en especial para aquellos con pocas habilidades, y terminaría por eliminar empleos. Podríamos y deberíamos haberles ofrecido más ayuda a los trabajadores afectados —como también tendríamos que ayudar a los empleados que pierden su trabajo como consecuencia de un cambio tecnológico—, pero iba en contra de los intereses corporativos. Un mercado laboral más debilitado, de manera conveniente, se tradujo en menores costos de mano de obra en el país, que se sumaron a los negocios de mano de obra barata contratados en el extranjero.

Ahora nos encontramos en un círculo vicioso: en nuestro sistema político impulsado por el dinero, la mayor desigualdad económica produce más desigualdad política; en vista de que se han debilitado las normas y existe una mayor desregulación, se genera todavía más desigualdad económica.

Si no cambiamos de rumbo, lo más probable es que los problemas empeoren, pues las máquinas (inteligencia artificial y robots) remplazan cada vez más a personas que realizan trabajos rutinarios, incluidos muchos trabajos de los millones de estadounidenses que se ganan la vida conduciendo vehículos.

Si hubiéramos detenido la explotación en todas sus formas y hubiéramos alentado la creación de riqueza, el resultado habría sido una economía más dinámica y con menos desigualdad. Quizá podríamos haber frenado la crisis de opiáceos y evitado la crisis financiera de 2008. Si hubiéramos hecho más para mitigar el poder de los oligopolios y fortalecer el de los trabajadores, y si hubiéramos exigido a nuestros bancos rendir cuentas, quizá en Estados Unidos no imperaría una sensación de impotencia y los estadounidenses confiarían más en sus instituciones.Una vez hecho el diagnóstico, es posible saber qué medidas tomar: para empezar, es necesario reconocer el papel crucial que desempeña el Estado para lograr que los mercados estén al servicio de la sociedad. Necesitamos normas que garanticen una competencia fuerte sin explotación abusiva, de manera que se reajusten las relaciones entre las empresas y sus empleados, y también con los consumidores a quienes deberían servir. Debemos ser tan determinados para combatir el poder del mercado como el sector corporativo lo ha sido para favorecerlo.

También se requieren de acciones del gobierno en muchas otras áreas. Los mercados por sí mismos no nos protegen de algunos de los riesgos más importantes que enfrentamos, como el desempleo y la discapacidad. No pueden proporcionar de manera eficaz pensiones a costos administrativos bajos ni protegernos contra la inflación. Tampoco proporcionarán una infraestructura adecuada ni educación decente para todos ni realizarán suficientes investigaciones básicas.

El capitalismo progresista parte de un nuevo contrato social entre los votantes y los funcionarios electos, entre trabajadores y empresas, entre ricos y pobres, y entre quienes tienen trabajo y quienes están desempleados o no tienen suficiente trabajo.

Como economista, siempre me preguntan: ¿podemos ofrecerles esta vida de clase media a la mayoría de los estadounidenses o a todos? De alguna forma, lo hicimos cuando éramos un país mucho más pobre en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En nuestra política, en nuestra participación dentro del mercado laboral y en nuestra salud ya estamos pagando el precio por nuestros errores.Parte de este nuevo contrato social es una opción pública ampliada con muchos programas que ahora proporcionan organizaciones privadas o no se ofrecen en absoluto. Fue un error no incluir la opción pública en Obamacare: habría dado más opciones y fomentado la competencia, además de bajar los precios. Pero es posible incluir opciones públicas en otras áreas, por ejemplo, el retiro y las hipotecas. Este nuevo contrato social les permitirá a la mayoría de los estadounidenses gozar de nuevo una vida de clase media.

Debemos olvidar la fantasía neoliberal de que los mercados sin restricciones traerán prosperidad para todos. Es una idea tan errónea como la noción tras la caída de la Cortina de Hierro de que éramos testigos “del fin de la historia” y pronto todos seríamos democracias liberales con economías capitalistas.

Todavía más importante es aceptar que nuestro capitalismo explotador nos ha moldeado como individuos y como sociedad. La deshonestidad desenfrenada que observamos en Wells Fargo, Volkswagen o en los miembros de la familia Sackler —que promovieron medicamentos aunque sabían que eran adictivos— es de esperarse en una sociedad que prefiere la búsqueda de ganancias porque se conduce, en palabras de Adam Smith, “como llevada por una mano invisible”, al bienestar de la sociedad, sin importar si esas ganancias se generan a partir de la explotación o de la creación de riqueza.



La primera zancadilla económica contra la Revolución

Ellos se quedaron sin refinerías y nosotros no nos quedamos sin petróleo.
               Fidel



En los meses de mayo y junio de 1960 comenzó a gestarse una agresión económica del gobierno de estados Unidos para frenar el auge de la Revolución cubana. Su objetivo era dejar sin petróleo al pueblo de Cuba con sus posteriores consecuencias.

INICIO DE LA AGRESIÓN

El viernes 10 de junio, ante las cámaras de televisión, el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, expuso que el gobierno de Estados Unidos había acusado al Gobierno Revolucionario de que gastaba las divisas en armas y no le pagaba a los proveedores norteamericanos.



CON LA NACIONALIZACIÓN DE LAS REFINERÍAS SE REAFIRMÓ NUESTRA SOBERANÍA.


En su intervención, Fidel explicó al pueblo, desconocedor en gran medida de cómo funcionaban las operaciones comerciales internacionales, que cuando se compran productos en el extranjero el pago de esa mercancía no se realiza ipso facto. Cualquier casa importadora va a un banco y solicita las cartas de créditos, y este documento tiene un valor equivalente en dólares en el banco extranjero; es decir, los dólares no salen inmediatamente que se compra, porque ese banco tiene una línea de crédito por 120 o 180 días.

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos empezó a presionar sobre los bancos norteamericanos para que eliminaran esa línea de crédito de modo que Cuba tuviera que pagar al contado e inmediatamente. El compañero Fidel puso como ejemplo que el Banco Trust Company tenía un crédito de 14 millones en 13 bancos norteamericanos; el Banco Núñez, dos y medio millones; el Banco Agrícola Industrial, y el banco Nacional, 33 millones.

En Cuba todavía operaban por aquel entonces, tres grandes compañías petroleras extranjeras: The Texas Company, Esso Standard Oil S. A., y la Compañía Petrolera Shell de Cuba S. A., conocidas como Texaco, Esso y Shell, respectivamente. El 17 de mayo, el Banco Nacional de Cuba envió una carta a estas empresas petroleras explicándoles que, para el saldo de los atrasos del combustible importado y del que se importaba diariamente se les iba a pagar 20 millones de dólares de inmediato. Las tres compañías respondieron expresando su satisfacción y hasta su agradecimiento por este acuerdo. Veinte días después la Esso, la Shell y la Texaco, en contubernio con el Departamento de Estado norteamericano, se incorporan a la agresión económica.

EL NEGOCIO DEL PETRÓLEO EN CUBA

Poco tiempo después del triunfo de la Revolución se crea el Instituto Cubano del Petróleo (ICP) para llevar adelante la política del Gobierno Revolucionario con respecto al combustible. Para la economía cubana esta decisión fue muy favorable, pues el petróleo que se refinaba en Cuba era comprado en el extranjero por las mismas compañías que, siendo dueñas de las refinerías, eran a la vez propietarias de grandes depósitos de petróleo en otros países. La Esso, la Texaco y la Shell tenían un negocio fabuloso pues, de los millones de dólares que Cuba se gastaba en combustible, estas empresas al comprarse su propio petróleo ganaban varios millones de dólares extras; y después que lo refinaban, entonces se ganaban no menos de 20 millones más de dólares en su venta al país.

Ante esta situación, el Gobierno Revolucionario decidió comprar directamente su petróleo pagando el precio justo. Así, la primera acción fue ir al mercado internacional a comprar el petróleo necesario para las primeras pruebas.

El petróleo se encontró. Una compañía independiente norteamericana de Venezuela vendía el barril a $2,10, mientras que las tres compañías que operaban en Cuba compraban en sus casas matrices el barril del crudo al precio de $2,80. Es decir, 70 centavos más caro el mismo barril. Lo que en millones de barriles ascendía a millones de dólares.

Tras la transacción apareció otro obstáculo. Como esas compañías petroleras controlaban la navegación, la empresa independiente que vendió el petróleo no pudo cumplir por falta de barcos. Fidel explicó este incidente en su intervención y luego de dar los detalles y de que se trataba de un acto de provocación insólita, expresó:

Fue la primera zancadilla que nos pusieron. Entonces le compramos a una empresa de la Unión Soviética un petróleo mejor, de 33 grados, a un precio mucho más barato, ahorrándonos 88 centavos de dólar por barril.

Cuba tiene derecho a comprar el petróleo al precio más barato que pueda en el mercado mundial, y entregarlo después a las refinerías para su proceso en Cuba. Pero las compañías extranjeras no se resignan a perder el negociazo de la reventa de la casa matriz a su subsidiaria de Cuba. Y cuando les informamos que una parte de los cuatro millones de toneladas de petróleo, que es el consumo de Cuba, se comprarían en otro mercado, coincidiendo con declaraciones agresivas del Departamento de Estado americano, nos envían tres comunicaciones conjuntas diciendo que no refinarán el petróleo de la Unión Soviética. Es decir, se arrogan una facultad que sólo compete al Estado. No quieren refinar el petróleo de la URSS después que el Gobierno Revolucionario trató de comprarle ese combustible a compañías americanas y boicotearon la compra. En Argentina se compra también algún petróleo en la URSS y se refina en el país, y ellos no han actuado de la misma manera. Pero éstos fueron al Departamento de Estado y por eso proceden así.

Junto a las declaraciones provocadoras, la Esso, la Shell y la Texaco comenzaron a retirar a sus ingenieros y técnicos que trabajaban en las refinerías, y estimulan la deserción de especialistas y obreros calificados cubanos que trabajaban en sus plantas. Así, estas empresas desacatan las leyes cubanas en un boicot absurdo, y se niegan a refinar el petróleo soviético.

El jefe de la Revolución manifestó la necesidad de afrontar este problema con mucha calma, y explicó la existencia de esta zancadilla para dejar al país sin combustible y cómo el Gobierno Revolucionario se proponía dar la batalla contra esa maniobra monopolística.

Por su parte, los obreros de las refinerías manifestaron su total respaldo a las medidas que adoptaba la Revolución. A ellos, el compañero Fidel les pidió mantener una actitud alerta y vigilante para evitar cualquier tipo de sabotaje contra esas refinerías. Y a las compañías, les dijo:

 ".... sepan que este es un país soberano y que el Gobierno Revolucionario está dispuesto a hacer cumplir las leyes de la República.

Que ante esta situación decidan ellas o rectificar, rectificar sí, la decisión tomada o que caiga sobre ellos la culpa que no digan después que fue el Gobierno Revolucionario que agredió y ocupó y confiscó.

Así que el Gobierno Revolucionario recoge el guante, les devuelve el guante y que ellas decidan su propia suerte."

ESSO NO PUEDE SHELL PORQUE TEXACO DE AQUÍ

Ante las denuncias de Fidel, el pueblo se une para apoyar a su Revolución. Con la jocosidad característica de los cubanos tomaron el nombre de las tres empresas: Esso, Shell y Texaco, y elaboraron una frase que comenzó a corearse por todos: Esso no puede Shell porque Texaco de aquí. (Eso no puede ser porque te saco de aquí).

En horas de la noche del 24 de junio, en su acostumbrada comparecencia por los canales de Televisión Revolución y las emisoras del FIEL, Fidel informó que las compañías petroleras no habían respondido a sus planteamientos del pasado 10 de junio, pero que les quedaba algún tiempo para recapacitar. Ellas debían refinar el petróleo que el Gobierno cubano les entregara.

A dichas compañías solo se les estaba exigiendo el cumplimiento de la Ley de Minerales-Combustibles del 9 de mayo de 1938, que en su artículo 44, Apartado 3, dice: "Sus plantas vendrán obligadas a refinar petróleo del Estado cuando el Gobierno así lo acuerde, estableciéndose entre ellas el prorrateo correspondiente si las cantidades a declinar así lo demandan o lo imponen. De modo que sea posible refinar todo el petróleo necesario y a un precio que no exceda el costo de la operación, más un razonable beneficio industrial".

Por lo tanto, no se trataba de una cuestión de escoger. Las compañías petroleras estaban en la obligación legal de refinar el petróleo del Estado cubano por una legislación firmada hacía 22 años atrás. La posición del Gobierno Revolucionario fue determinante: las compañías debían refinar el petróleo, y esta decisión no era negociable. Fidel reafirmó que si esas compañías pensaban que Cuba iba a vacilar, sufrirían las consecuencias de su lamentable equivocación.

Cuatro días después, a las 7:10 de la noche del 28 de junio, el Gobierno Revolucionario dictó la Resolución No. 188, firmada por el Primer Ministro, Fidel Castro Ruz, ese transcendental documento, luego de sus cinco POR CUANTO, resuelve:

Primero.—Disponer que el Instituto Cubano de Petróleo (ICP) sitúe las cantidades de petróleo crudo necesarias para garantizar el funcionamiento de la planta refinación de The Texas Company. (West Indies) Ltd. y que ésta cumpla con los abastecimientos de combustibles que le corresponden.

Segundo.—Que en caso de negativa de la mencionada empresa, a cumplir y acatar las Leyes de nuestro País y las disposiciones que al amparo de ellas emanaron del Gobierno Revolucionario del pueblo de Cuba, el Instituto Cubano del Petróleo (ICP) procederá a intervenir dicha empresa adoptando las medidas necesarias a fin de mantener en producción la refinería y el cumplimiento ineludible de las Leyes de la República.

En la mañana del 29 de junio las refinerías de la Texaco, en Santiago de Cuba y La Habana, comenzaron a procesar el petróleo del Estado cubano, tras ser asumida la dirección de esta empresa por funcionarios del Instituto Cubano del Petróleo.

La noticia de que el ICP había intervenido las refinerías de la Texaco, causó gran júbilo entre los trabajadores, quienes de inmediato organizaron actos de apoyo al Gobierno Revolucionario.

Al día siguiente, dos nuevas resoluciones, la No. 189 y 190, ambas del 30 de junio, con igual contenido que la No.188 del 28 de junio, son firmadas por el Primer Ministro, Fidel Castro Ruz. En este caso, la primera para intervenir la Compañía Petrolera Shell de Cuba, S. A., y la segunda con el mismo objetivo a la Esso Standard Oil S. A., si se negaran a cumplir y acatar las leyes cubanas de refinar el petróleo adquirido por el país.

En una acción conjunta, en la mañana del primero de julio, fueron intervenidas las refinerías de las compañías petroleras extranjeras Esso y Shell por incumplir la Ley de Minerales Combustibles, al negarse a refinar el petróleo adquirido por el Estado cubano. Se reafirmaba así la soberanía política y la independencia económica de nuestra Patria en su afán de un destino mejor.


Las tres resoluciones se interpusieron ante la primera zancadilla económica.

 "Ellos —dijo Fidel— se quedaron sin refinerías y nosotros no nos quedamos sin petróleo".

Los estados más frágiles del mundo en 2019. Cuba entre los que mas la disminuyen en la ultima década.. Comentario HHC




Imagen: REUTERS/Mohamed al-Sayaghi

Douglas Broom Senior Writer, World Economic Forum


Hay algunas clasificaciones que ninguna nación quiere liderar. Yemen acaba de ser nombrada la nación más frágil en el Índice de Estados Frágiles de 2019 del Fondo para la Paz. El estado menos frágil es Finlandia.

Entre estos dos países se encuentra todo el espectro de la estabilidad nacional. La buena noticia es que las condiciones para la mayoría de las personas del mundo están mejorando lentamente, dice J. J. Messner, director ejecutivo del Fondo para la Paz. "A pesar de todos los artículos negativos de la prensa, está ocurriendo un progreso significativo en el trasfondo", expresa.

Los cinco países más frágiles, que se consideran que están en ‘Muy alta alerta de fragilidad’, son Yemen, Somalia, Sudán del Sur, Siria y la República Democrática del Congo. En la categoría ‘Alta alerta de fragilidad’ se encuentran la República Centroafricana, Chad, Sudán y Afganistán.


Imagen: Índice de Estados Frágiles

'Los más empeorados'



Venezuela y Brasil empataron por el título del país más empeorado. La política ha desgarrado a ambas naciones. La elección de Venezuela del año pasado agravó los problemas económicos y sociales de larga data. El puntaje de Brasil ha bajado los últimos seis años debido a los problemas económicos, la corrupción y el deterioro de los servicios públicos.



Imagen: Índice de Estados Frágiles 2019
Otras naciones cuyas clasificaciones cayeron en la lista de 2019 fueron Nicaragua, el Reino Unido, Togo, Camerún, Polonia, Malí, Yemen, Tanzania, Honduras y los Estados Unidos. Libia, Siria, Malí, Yemen, Venezuela y Mozambique fueron los países que sufrieron deterioros más rápidos durante la última década.

Índice de Estados Frágiles 2019



Cualquier ciudadano del Reino Unido alarmado por ver a su nación clasificada como la cuarta más empeorada encontrará que tres de los 12 indicadores utilizados para compilar el índice causaron en gran parte la baja puntuación: el comportamiento de las élites gobernantes, las divisiones sociales y la legitimidad estatal.



Los autores señalan la influencia del brexit como un factor importante del empeoramiento. Pero también señalan que el empeoramiento a largo plazo del puntaje del Reino Unido es anterior al referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea. Incluso antes de 2016, los autores dicen que el Reino Unido tuvo la séptima peor tendencia de los mismos tres indicadores, y sugieren que los problemas del país están muy arraigados y es poco probable que se resuelvan al salir de la UE.

Los Estados Unidos ingresaron en la categoría de ‘Más empeorados’ debido a los puntajes bajos en las mismas categorías que el Reino Unido, más un puntaje en declive sobre los derechos humanos y el respeto a la ley, en parte como reflejo de las divisiones políticas, controversias legales y el problema de la inmigración.

Los autores del informe también detectan los disturbios de una segunda primavera árabe en Argelia, Marruecos y Túnez. Sostienen que la importancia de los factores económicos, sociales y políticos que perjudicaron la clasificación de los índices de estos países antes de los levantamientos populares en el norte de África está creciendo.

Esperanza para el futuro

Pero el panorama mundial no es del todo sombrío. Cuba y Georgia se clasificaron como los países que más han mejorado en el índice durante la última década. Mauricio se convirtió en la primera nación africana en alcanzar el estado de ‘Muy estable’, mientras que Singapur fue la primera nación asiática en ingresar a la categoría de ‘Sustentable’, uniéndose a países como Nueva Zelanda, Suecia y Luxemburgo.

El progreso en África se reflejó cuando Botsuana y las Seychelles se unieron a la categoría de ‘Estable’.

Messner dice: “Ciertamente, todavía hay muchos conflictos, pobreza y desigualdad en el mundo. Pero los datos sugieren que la mayoría de los países están haciendo mejoras de manera gradual, lo que proporciona un futuro más esperanzador para su gente".

Las 12 categorías del índice con las que se miden las naciones son: situación y respuestas de seguridad; comportamiento de las élites gobernantes; divisiones sociales; rendimiento económico; desigualdad económica; emigración; legitimidad estatal; servicios públicos; derechos humanos y estado de derecho; presiones demográficas; refugiados; intervención externa.

Douglas Broom, escritor sénior, contenido formativo

Comentario HHC: Cuba entre 178 países ocupa en el 2019 el lugar 118 , aqui  el ranking es inverso, el primer lugar es el pais  mas frágil, es decir nuestro pais ocupa el lugar 60 entre los paises menos frágiles según las 12 categorías mencionadas, algo positivo.  Aunque en el 2019 empeoramos un lugar.

¿ En qué hemos mejorado ?. He elaborado una tabla con la información del portal y da como resultado que en:  situaciones y respuestas de seguridad, intervención externa y emigración son las mejoras mayores; llama la atención que en el rendimiento de la economia y la desigualdad, son los criterios que mejoramos a continuación de los mencionados, y solo empeora en un 0.5 en legitimidad estatal.

Los mejores indices los tenemos en : Divisiones sociales y en refugiados con 3.4 ambos.

Es evidente que habría que profundizar en el contenido de los indicadores de medida, esto es meramente informativo, pero con un criterio de medida igual para todos los países y de ahí la importancia de la información. 




Este es el Top ten del mundo:  Siendo Finlandia el primer lugar como se menciona en el articulo.