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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 23 de diciembre de 2023

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Lenta recuperación y persistentes desequilibrios macroeconómicos (diciembre de 2023)

 Ricardo Gonzalez-Aguila Centro de Estudios de la Economía Cubana, Universidad de La Habana

   Ricardo Torres Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos, American University, Washington D.C. 

 Hitos económicos más relevantes 

Situación económica y sistema productivo

Inserción internacional

        La recuperación económica se ha estancado.

        Tanto la producción agropecuaria como la manufactura exhiben muy pobres desempeños. El aprovechamiento de la capacidad industrial es de solo el 35 por ciento.

        Las inversiones mantienen su expansión, aunque muy concentradas la construcción de hoteles, en medio de un turismo internacional que no remonta.

        El comercio exterior de bienes, y las importaciones totales sostuvieron nuevas caídas de dos dígitos en el primer semestre, lo que sugiere que se ampliará el déficit externo.

        El turismo internacional mantiene una lenta recuperación que se estima que alcance solo el 55 por ciento de los niveles de 2019 a fines de 2023.

Política fiscal

Política monetaria

        Se pronostica un déficit de 11%-13% en 2023, alto y fuera de una senda de sostenibilidad de las cuentas fiscales.

    Se mantiene la monetización como fuente de financiamiento del déficit fiscal.

        Aunque aún alta, la inflación se desacelera

en el segundo semestre de 2023.

        Se pronostica una inflación anual de 26-29 por ciento.

Perspectivas económicas

        No se espera una mejoría de la situación económica en lo inmediato, salvo una modificación positiva brusca del entorno externo, lo que resulta improbable.

        A corto plazo, una aceleración de la recuperación económica depende medidas de estructurales y de estabilización que no se están acometiendo.


                          Diagnóstico Económico                      

Situación económica y sistema productivo

No existen datos completos para describir la situación económica global de la Isla, pero las cifras disponibles y las tendencias principales que emergen de su contrastación permiten afirmar que el desempeño económico en 2023 queda por debajo de las previsiones de las autoridades, que solo esperaban un incremento del PIB de alrededor de 2 por ciento. Ello se basaba en estimaciones sobre el dinamismo de los sectores fundamentales que no se ha cumplido hasta septiembre u octubre.

En ese sentido, conviene replantearse si la economía se mantiene todavía en una senda de recuperación sostenida. Lo que sí es claro es que la recuperación se ha estancado, y se aprecian enormes diferencias entre sectores. Por ejemplo, el turismo internacional sí crece, al igual que las inversiones totales, pero la agricultura y la manufactura mantienen su retroceso.

La producción de productos agropecuarios esenciales muestra una caída de casi el 80% respecto a 2019 en productos tales como arroz, frijoles y carne de cerdo, componentes claves en la dieta diaria de los ciudadanos. En el caso del huevo la reducción es del 50 por ciento. En gran medida, esto refleja la profundidad de la crisis, el colapso del modelo agrícola y la escasez de insumos importados. La fabricación de azúcar de caña reportó la menos zafra en más de un siglo, sin llegar a las 400 mil toneladas (Cuba llegó a producir más de 8 millones a fines de los 80s).

La manufactura en general continúa el retroceso, afectada por la situación energética, la escasez de piezas de repuestos e insumos, y los bajos niveles de inversión. Según las propias autoridades, se estima que las capacidades se aprovechan solamente en un 35 por ciento. La insuficiente oferta de energía es un factor transversal que afecta tanto la producción como la calidad de vida de las familias. Una parte del problema radica en los bajos niveles de importación, ante los problemas financieros externos.

Los envíos de Venezuela han fluctuado, pero el gobierno cubano reconoció en septiembre que la escasez de combustible es un problema mayor que en 2022. Hasta abril el promedio de importaciones desde Venezuela fue de 50 mil bdp, desde unos 80 mil en 2020. No obstante, ha habido una pequeña compensación a partir de un incremento en la extracción de gas natural. La planta operada por la canadiense Sherritt ha aumentado la generación eléctrica un 27 por ciento hasta septiembre. Además es responsable de la fabricación de la mayor parte del níquel cubano, reporta reducciones de 6 y 12 por ciento respectivamente para el níquel y el cobalto, durante los primeros nueve meses de 2023.

El volumen de inversiones mantiene el dinamismo que exhibe desde 2015 al expandirse un 27 por ciento, y que se sostenido incluso durante la aguda crisis económica actual, en contraste con periodos anteriores cuando exhibió un comportamiento procíclico. Eso sí, su estructura contiene los mismos desbalances que la han caracterizado en períodos recientes. Por un lado, el 60 por ciento de estas se concentran en la capital de la Isla, La Habana, que solo alberga hasta una cuarta parte de la población. Mientras que, a nivel sectorial, la tercera parte se destina únicamente al complejo hotelero. Esto es un país apenas recibe la mitad de los visitantes de 2019, y que exhibe niveles de ocupación que determina niveles de rentabilidad notablemente bajos, incluso negativos. En contraposición, a pesar de que se ha reconocido que el déficit de mantenimiento y la falta de inversión son uno de los problemas que afectan al sector energético, este solo recibió un 10 por ciento (incluye agua y gas) de las inversiones en el mismo período. Insuficientes recursos también se dirigen hacia la agricultura o la industria. Una estrategia de recuperación tendría que atender la escasez de recursos, pero también su asignación en las condiciones actuales. 

Inserción internacional

Cuba experimenta presiones financieras externas incrementadas, por lo menos desde 2019, y esos problemas solo se han incrementado a lo largo de estos seis años. Nada sugiere que esa situación ha mejorado durante 2023, sino que, a juzgar por los escasos números disponibles, el contexto es incluso peor. Según estimaciones de la CEPAL, tanto las exportaciones de bienes (-10.7 por ciento), como las importaciones (-30.8 por ciento) mantuvieron desempeños muy negativos. Para una economía tan pequeña y abierta como la cubana, la contracción de las compras externas tiene un efecto amplificado en el resto de la economía, tanto en la producción como en el consumo, y en la estabilidad de los precios internos. Estos números, en sí mismo, desalentadores, se alcanzan sobre niveles que ya eran muy deprimidos, lo que denota la gravedad de la situación actual.

En el caso del turismo, el número de visitantes aumenta un 65 por ciento hasta octubre, pero eso solo representa el 55 por ciento de los niveles de 2019. En los primeros nueve meses del año, otros indicadores muestran mejores resultados como los ingresos (se multiplican por seis), las pernoctaciones (+80%), y la tasa de ocupación (llega a un 25 por ciento), pero que se mantienen alejados de los máximos históricos. Más preocupante aun es que el arribo de visitantes se ha desacelerado en la segunda mitad del año. A pesar de ello, algunas cadenas hoteleras internacionales siguen apostando por Cuba, como Meliá Hoteles y Blue Diamonds. Canadá representa casi el 38 por ciento de los turistas, y América del Norte suma más de la mitad, aunque Rusia está creciendo rápidamente en 2023 luego del progresivo restablecimiento de los vuelos. No obstante, queda mucho terreno por cubrir en Europa Occidental y América Latina, donde el destino Cuba pierde espacios respecto a otros competidores en el Caribe.

Ya se había mencionado que los volúmenes de producción de níquel y cobalto han mostrado ligeras reducciones hasta septiembre, a lo que se añade que las cotizaciones tampoco han mejorado, siendo el cobalto muy afectado por una caída de más del 50 por ciento. No obstante, tanto los planes de ampliación de la producción (en alrededor del 20 por ciento de la capacidad máxima) como las perspectivas de la demanda derivadas del mercado de baterías para vehículos eléctricos suponen un colchón para sostener precios en el mediano y largo plazos.

En noviembre se celebró la Feria Internacional de La Habana, una bolsa comercial de asomo al mercado cubano para las empresas extranjeras. A pesar de las autoridades han mantenido que el capital foráneo es parte esencial de la estrategia económica, en 2023 se concretaron 30 acuerdos con inversores, y se acumulan unas 335 empresas con capital extranjero. Pero a pesar de las declaraciones, los niveles de inversión que efectivamente llegan están muy por debajo de las aspiraciones y las necesidades. A pesar de iniciativas como la Zona Especial de Desarrollo en Mariel, en 11 años solo ha logrado comprometer unos 3 500 millones de dólares, de los que se ha invertido una cifra muy inferior, con un efecto reducido en creación de empleo, producción y exportaciones. Por ejemplo, en 2020, la Terminal de Contenedores de la Zona solo se aprovechaba al 39 por ciento, y un problema clave era que los barcos partían con muy poca mercancía cubana. Tampoco ha mejorado la situación de la deuda externa, cuyos niveles han aumentado sostenidamente desde que se restructuraron los montos con varios países miembros del Club de Paris en 2015. 

Política fiscal

La reducción del déficit continúa en el centro del debate fiscal actual. Prevemos que el déficit se mantendrá alto en 2023, en el entorno de 11-13 por ciento del PIB, un resultado que se separaría del objetivo marcado por el gobierno de irlo reduciendo progresivamente en el tiempo.

El diseño de la estrategia gubernamental para abordar el problema presupuestario se basa más en la generación de ingresos que en la disminución de gastos. La propuesta, aun en niveles bajos de implementación, sería incrementar la recaudación por cuatro canales fundamentales.1 Primero, a través de la recuperación de la economía, segundo, mediante la disminución de la evasión tributaria, fundamentalmente de empresas privadas; tercero, a través del incremento de la contribución de las empresas estatales al presupuesto, y por último, a partir de aumentar el precio regulado de ciertos bienes y servicios de amplio consumo.

El primer canal es -en los hechos- un canal cerrado. El crecimiento económico en 2023 se prevé bajo entre otras causas por la inexistente implementación de políticas estructurales a lo largo del año. El segundo canal podría generar ingresos adicionales, pero difícilmente lo suficiente como para reducir el déficit de forma significativa en el corto plazo. El tercer y cuarto canal son fuentes seguras pero controvertidas por sus consecuencias redistributivas. Estimamos que el tercer canal podría significarle al presupuesto unos ingresos adicionales de aproximadamente 5000 millones de pesos (7 por ciento del saldo deficitario aprobado por la Ley a inicios del año). Sin embargo, incrementar la contribución de empresas estatales implicaría -entre otros- distribuir menos utilidades entre trabajadores, una importante fuente de remuneración laboral que se ha convertido en esencial para muchas familias, más en un contexto inflacionario como el actual. El último canal es igual de controvertido porque de forma similar al anterior incide negativamente sobre los salarios reales.

La reducción de gastos presupuestarios está limitada por la aceleración de la inflación a lo largo del año.2 La severa restricción de la oferta estatal, y la creciente interacción entre el sector público (hospitales, escuelas, administración, etc.) y las empresas privadas -que toma lugar a mayores precios debido a la inflación interanual-; tensiona el presupuesto planificado forzando una ejecución mayor que la aprobada, o al reajuste de partidas a lo interno del presupuesto (por ejemplo, de aquellas relacionadas con las transferencias de capital).

Por último, a pesar de que la Ley del Presupuesto indica que el déficit se financiará con deuda pública al 2.5 por ciento, la evidencia sugiere que en la práctica su financiamiento lo monetizará el Banco Central.3 Entre otros motivos, el diferencial entre el rendimiento de los bonos y las tasas activas y pasivas del sector financiero ha hecho inviable la compra de deuda pública por parte de la banca comercial. La monetización del déficit ha sido una de las causas del actual proceso de inflación desde 2017. 

Política monetaria

La inflación se desacelera durante el segundo semestre de 2023. En su última lectura, octubre de 2023, la Oficina de Estadísticas reportó una variación interanual del IPC de 34.1 por ciento (ONEI, 2023), un valor alto en términos absolutos, sin embargo, el registro más bajo en lo que va de año. Desde julio de 2023, la inflación mensual ha exhibido valores inferiores a 2 por ciento, valores no observados desde abril de 2022. Pronosticamos que –bajo un buen escenario- la inflación anual a diciembre de 2023 será de 26 por ciento; o de 29 por ciento bajo un mal escenario.4 Aún bajo este último, la inflación interanual estaría 10 puntos porcentuales por debajo del registro de 2022. Insistimos, es un valor aún alto; pero en una dinámica decreciente.

El enlentecimiento de la inflación ha abierto un debate sobre sus causas y, consecuentemente, a varias hipótesis.5 Una posibilidad es que este comportamiento sea el reflejo de la caída de la inflación internacional. La economía cubana es una economía abierta que depende altamente de las importaciones de bienes de consumo intermedios y finales. Es probable que este canal explique en gran parte el porqué de la desaceleración. Evidencia a favor de esta hipótesis está en el hecho de que la segunda ola inflacionaria (post Ordenamiento Monetario) inicia en Cuba en marzo-abril de 2022, justo después del inicio de la invasión rusa a Ucrania.

Una segunda hipótesis es que la desaceleración de la inflación sea de naturaleza transitoria, y que en los próximos meses se entre en un nuevo proceso expansivo. Esta es una hipótesis no descartable porque –tal y como hemos mencionado en reportes CESLA previos– el proceso inflacionario cubano actual es de naturaleza multifactorial. Hay fuentes de inflación aún activas que podrían alentar un nuevo ciclo, por ejemplo, el deficiente manejo en términos fiscales y monetarios que es causa del incremento sostenido de la liquidez en el tiempo y, por lo tanto, de inflación. Hasta el momento no ha habido cambios en los fundamentos macroeconómicos internos que lleven a pensar que la inflación se mantendrá a la baja (por ejemplo, reducción del déficit fiscal). Evidencia a favor de esta hipótesis es que a pesar de estar desacelerándose, la inflación en Cuba es considerablemente mayor que la inflación internacional y no converge a ésta última a la misma velocidad.

Una tercera hipótesis es que existan factores internos que estén ayudando a la estabilización, por ejemplo, más competencia privada en el comercio minorista y mayorista, o mejoras en la entrada de divisas vía turismo y/o remesas que incidan positivamente sobre la oferta agregada de bienes. Aunque este factor puede jugar a favor de desacelerar la inflación, la duda que genera es cuánto realmente importan sobre el efecto total, porque como se explica en la sección I del presente reporte, la recuperación de la economía sigue siendo débil en 2023, con énfasis en el sector estatal.

La cuarta y última hipótesis tiene que ver con el agotamiento de los efectos del Ordenamiento Monetario de 2021 y el posible arribo a un nuevo estado estacionario. La idea con esta hipótesis es que los fuertes desequilibrios generados por el Ordenamiento se ajustaron (ya por completo) a un mayor valor nominal del tipo de cambio informal, mayores precios, pérdida del poder de compra del salario y pensiones (respecto 2021), etc; y por lo tanto la economía da inicio a una nueva etapa donde la futura dinámica de precios dependerá de los nuevos (des)equilibrios internos y externos.  

                        Perspectivas económicas                     

 Las perspectivas de revertir la situación actual de forma rápida son bajas porque, en los hechos, se está haciendo muy poco en términos de políticas económicas. La escasa recuperación que se observa a nivel general tiene, mayoritariamente, fuente exógena. En 2023, la implementación de políticas fue baja, si no inexistente, a pesar de que el sector productivo estatal se encuentra en mínimos históricos desde la crisis de los noventa; a la vez que la emigración y el deterioro de indicadores sociales (de salud, educación, etc.) alcanzan niveles alarmantes. La peor estrategia en un escenario como el actual es el inmovilismo. La expansión del sector privado (única fuente de crecimiento endógeno) no se está derramando al resto de la economía, sino que se está concentrando en determinados grupos sociales; porque, entre otros factores, el nivel de segmentación institucional entre el ámbito estatal y privado está limitando la creación de círculos virtuosos y catalizadores productivos. Como hemos hecho en informes CESLA previos, recomendamos unificar dichos entornos bajo un sistema de precios unificado, que emita señales hacia las empresas estatales, que a la par deben operar en condiciones de mayor autonomía.

Por otra parte, la desaceleración de la inflación es una buena noticia. Sin embargo, la persistencia de desequilibrios internos y externos debe ser abordada con rapidez para contribuir a la tendencia reduccionista de los precios, caso contrario se acumularán y crearán una nueva espiral inflacionaria más temprano que tarde. El muy anunciado (pero poco implementado) plan de estabilización macroeconómica debe ponerse finalmente en marcha y articularse a reformas estructurales (institucionales) focalizadas en el ámbito productivo estatal. Actuar oportunamente es condición de posibilidad para superar la profunda crisis sistémica que atraviesa el país.


Notas


A partir de la entrevista a Vladimir RegueiroMinistro de Finanzas y Precios, el 10 de Noviembre de 2023; y otras fuentes oficiales consultadas.


2 La inflación debería aumentar la recaudación, sin embargo, en Cuba esta última no crece a la misma velocidad que lo que lo hacen los gastos presupuestarios porque los precios mayoristas y minoristas de empresas estatales -que representan la mayor parte de los ingresos del presupuesto- están altamente regulados y no se ajustan a los ritmos de la inflación. Por otra parte, los precios no regulados, fundamentalmente de las empresas privadas no solo representan una menor parte de la contribución total, sino que, además, están sujetos a mayor subdeclaración y evasión tributaria.

3 Ver Cruz, 2021, “Desafíos del sistema financiero cubano. Un análisis Institucional” Tesis, pp.74-75

4 En base a datos de Octubre de 2023.

5 No consideramos la hipótesis de que la dinámica actual sea resultado de errores de medición, porque a pesar de las justas críticas que puedan realizarse, la Oficina de Estadísticas no ha cambiado la metodología empleada para la medición del IPC.