Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

sábado, 10 de noviembre de 2018

El Estados Unidos verdadero frente al Estados Unidos del Senado

Lo que Donald Trump y su partido venden es mero nacionalismo blanco y odio racial


Edificio del Capitolio de Estados Unidos, que alberga las dos cámaras del Congreso. ZACH GIBSON AFP


Todo el mundo está haciendo autopsias de las elecciones del martes, de modo que, por si vale de algo, aquí está la mía: a pesar de unas cuantas decepciones amargas y de haber perdido terreno en el Senado, los demócratas obtuvieron una victoria enorme. Rompieron el monopolio republicano en el poder federal, y eso es un gran problema para un Gobierno dedicado a la corrupción y al abuso de poder descarados, en la creencia de que un impenetrable muro rojo le protege siempre de tener que rendir cuentas. Los demócratas han conseguido también grandes avances en los Estados, lo cual tendrá un impacto importante en futuras elecciones.


Pero dado este éxito general, ¿cómo explicamos las pérdidas en el Senado?Muchos han señalado que el mapa del Senado de este año, compuesto desproporcionadamente por Estados donde ganó Donald Trump en 2016, era inusualmente malo para los demócratas. Pero había de hecho un problema más profundo, que a largo plazo planteará problemas no solo a los demócratas, sino también a la legitimidad de todo nuestro sistema político. Porque las tendencias económicas y demográficas han interactuado con el cambio político para producir un Senado nada representativo de la realidad estadounidense.

¿De qué manera está cambiando Estados Unidos? La inmigración y la creciente diversidad racial y cultural son solo una parte de la historia. Estamos contemplando también una transformación de la geografía económica, a medida que los sectores dinámicos gravitan cada vez más hacia las grandes áreas metropolitanas en las que ya hay un gran número de trabajadores altamente preparados. No es una casualidad que Amazon esté pensando en situar sus dos nuevas sedes centrales en el área metropolitana de Nueva York y en la de Washington, lugares ambos con un gran caudal de talento.

Evidentemente, no todo el mundo vive –o quiere vivir– en estos polos de crecimiento de la nueva economía. Pero Estados Unidos es cada vez más un país de urbanitas y suburbanitas. Casi el 60% de los estadounidenses viven en zonas urbanas con más de un millón de habitantes, y más del 70% en áreas con más de 500.000 residentes. Aunque los políticos conservadores ensalcen las virtudes del “Estados Unidos verdadero” de las zonas rurales y las ciudades pequeñas, el verdadero Estados Unidos verdadero en el que vivimos, a pesar de contener ciudades pequeñas, es mayoritariamente metropolitano.

Pero el tema es este: el Senado, que asigna a cada Estado el mismo número de escaños con independencia de su población —lo que da a menos de 600.000 personas de Wyoming la misma representación que a los casi 40 millones de California— otorga un peso excesivo a los residentes de las zonas rurales y se lo quita a los lugares en los que viven la mayoría de los estadounidenses.

Me parece útil contrastar el Estados Unidos verdadero, el lugar en el que viven realmente los estadounidenses, con el que yo considero el “Estados Unidos del Senado”, la nación hipotética producida por una media simple entre Estados, que es lo que de hecho representa el Senado.

El Estados Unidos verdadero es racial y culturalmente diverso; el Estados Unidos del Senado sigue siendo muy blanco. El verdadero incluye un gran número de adultos muy preparados; el del Senado, que quita peso a las dinámicas áreas metropolitanas que atraen a los trabajadores altamente preparados, tiene una proporción más alta de personas que no han cursado estudios universitarios, y en especial de blancos no universitarios.

Con esto no pretendo denigrar a los votantes blancos no universitarios de las zonas rurales. Todos son estadounidenses, y todos merecen igual voz a la hora de forjar el destino de su país. Pero tal y como están las cosas, algunos son más iguales que otros. Y eso plantea un gran problema en una época de profunda división partidista.

Para ser sinceros, lo que Donald Trump y su partido venden cada vez más se reduce a mero nacionalismo blanco: odio y temor hacia las personas de tez más oscura, con una fuerte dosis de antiintelectualismo combinado con antisemitismo. Este mensaje repele a la mayoría de los estadounidenses. Por eso las elecciones del martes —que a pesar de la manipulación de distritos electorales— han producido una gran ola demócrata. Pero el mensaje no gusta a una minoría de estadounidenses. Estos son, cómo no, estadounidenses blancos, y tienen más probabilidades de residir fuera de las grandes áreas metropolitanas racialmente diversas, porque la animosidad racial y el miedo a la inmigración siempre parecen más fuertes en lugares en los que hay pocas personas no blancas y apenas hay inmigrantes. Y estos son precisamente los lugares que tienen una influencia desproporcionada en la elección de senadores.

De modo que lo que ha ocurrido el martes, cuando los republicanos sufrieron una fuerte derrota en la Cámara de Representantes pero ganaron en el Senado, no fue un accidente debido al mapa de este año o a cuestiones electorales concretas. Refleja una profunda división cultural, de valores de hecho, entre la ciudadanía estadounidense en general y aquellos que logran elegir a buena parte del Senado.

Esta divergencia tendrá profundas repercusiones, porque el Senado tiene mucho poder, en especial cuando el presidente —que, no lo olvidemos, perdió la votación popular— lidera el partido que lo controla. En concreto, Trump y sus amigos del Senado se pasarán los próximos dos años llenando los tribunales de personas leales a la derecha.

Por tanto, es posible que asistamos a una crisis creciente de legitimidad del sistema político estadounidense, incluso si logramos superar la crisis constitucional que parece inminente en los próximos meses.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía © The New York Times Company, 2018 Traducción de News Clips.

El peliagudo camino de la pragmática reforma económica laosiana: ¿lecciones para Cuba?

Por Pedro Monreal, El Estado como tal

La República Democrática Popular Lao (RDPL) es probablemente el país más interesante del grupo de naciones asiáticas incluidas en la actual gira del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba. Es una gira que abarca los únicos cuatro países del planeta que, además de Cuba, se auto declaran hoy como estados socialistas: China, Vietnam, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y la RDPL.
Aclaro lo de interesante. Se trata del atractivo que presenta el caso de la RDPL para quienes siguen y estudian los procesos contemporáneos de desarrollo. No parece ser un dato muy conocido en Cuba, pero la RDPL ha estado entre los países que han registrado las mayores tasas de crecimiento económico del mundo, de manera sostenida. En el período 2008- 2017, la RDPL tuvo un crecimiento promedio anual de 7,65%, alcanzando, en varias ocasiones, crecimientos anuales superiores al 8%.
Tasa de crecimiento anual del PIB (%) 1989- 2017
Laos GDP growth
Fuente: Trading Economics 2018. https://tradingeconomics.com/laos/gdp-growth-annual
La trayectoria del PIB per cápita también ha sido espectacular, con un crecimiento promedio anual de 6,17% entre 2008 y 2017, algo menor que el crecimiento registrado en China (7,56%), pero superior al crecimiento promedio anual del PIB per cápita de 4,9% de Vietnam en ese mismo período.
Tasa de crecimiento anual del PIB per cápita (%) 1984- 2017
laos-gdp-per-capita
Fuente: Trading Economics 2018. https://tradingeconomics.com/laos/gdp-per-capita
No obstante, la RDPL sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. Las altas tasas de crecimiento permitieron multiplicar por 1,7 el PIB per cápita en el decenio 2008- 2017, pero el país tenía en 2017 –a pesar de haber progresado- un Índice de Desarrollo Humano (IDH) relativamente bajo (0.601) que lo ubica en el lugar 139 de un listado de 189 países y territorios. A modo de comparación, el IDH de Cuba es de 0,777, ocupando el lugar 73 en el listado. (1)
No hay dudas de que la RDPL ha alcanzado mejoras sociales en los últimos veinte años, incluyendo un 50% de disminución de la población que vive en situación de pobreza, reduciendo el hambre y mejorando los indicadores de educación y de salud. Sin embargo, hay una serie de áreas en las que el retraso sigue siendo significativo. La malnutrición todavía afecta al 30% de los niños menores de cinco años, la mortalidad materna es de 220 por cada 100 mil nacimientos y solamente el 38% de los nacimientos tiene lugar en una institución de salud. (2)
Más allá de los promedios, es evidente que los beneficios del crecimiento económico no han sido compartidos de manera equitativa, lo cual se refleja, entre otros problemas, en la existencia de notables diferencias en el acceso a la educación, dependiendo de factores geográficos, étnicos y de género. Por otra parte, los niveles de pobreza en las zonas rurales son tres veces superiores en comparación con las áreas urbanas, algo que se vincula al hecho de que el 71% de la población trabaja en el sector agropecuario, fundamentalmente como pequeños productores en una agricultura de subsistencia. (3)
¿Pudo haber avanzado más la RDPL?
La respuesta a esa pregunta quizás solamente pudieran ofrecerla quienes estudian los asuntos económicos, sociales y políticos laosianos. No obstante, desde una perspectiva no especializada, pudieran existir dos planos importantes relativos a la pregunta: el punto de partida del proceso de reforma y la “calidad” de la reforma económica que ha tenido lugar el país desde la segunda mitad de la década de los ochenta del siglo pasado.
La RDPL ha sido quizás el país que tuvo un punto de partida más desventajoso para intentar establecer un sistema socialista. La comparación se refiere a los pocos países que todavía siguen considerándose como naciones socialistas. Probablemente sea una afirmación controversial, pero deberían considerarse algunos elementos como los siguientes:
  • Cuando comenzó a aplicarse la reforma económica en 1986, la RDPL era uno de los países más pobres del mundo, ubicado en la categoría de “países de menor desarrollo” (conocida por sus siglas en inglés LDC). De hecho, Laos fue uno de los 25 países originales incluidos por la ONU en la categoría de LCD, desde que se estableció esa lista en 1971. Casi 50 años después, la RDPL todavía se mantiene en esa lista, que ahora tiene 47 países, aunque se considera que la RDPL pudiera “graduarse” y salir de la lista en el año 2024. (4)
  • La sociedad laosiana había sufrido décadas de explotación colonial y los efectos de una guerra imperialista que le han conferido al país la terrible condición de ser la nación que ha sido más intensamente bombardeado en términos per cápita en la historia de la Humanidad. Durante la llamada “guerra secreta” de los EE.UU contra el pueblo laosiano, entre 1964 y 1975, los EE.UU lanzaron más de 2 millones de toneladas de bombas que involucraron 580 mil misiones de bombardeo, lo que equivale a un bombardeo cada 8 minutos, las 24 horas del día durante 9 años consecutivos. Fueron lanzadas más de 270 millones de bombas de “racimo”, una cantidad mayor que las que fueron lanzadas de manera combinada en Irak en 1991, 1998 y 2006. (5)
  • Era, además, un país sin litoral, con una población pequeña de aproximadamente 3,7 millones de habitantes en aquellos momentos, con un PIB reducido, con una extensión de tierra agrícola que escasamente representaba el 7% de la superficie del país, y que había perdido -por muerte y emigración- aproximadamente la tercera parte de su población educada como consecuencia de la guerra y los conflictos. (6)
Tratar de desarrollar un país teniendo un punto inicial tan desfavorable no es un caso muy frecuente en las experiencias de políticas de desarrollo del último medio siglo. Es un importante factor para considerar cuando se intenta explicar cómo a pesar de las muy altas tasas de crecimiento del PIB per cápita de la RDPL, el país sigue instalado en la lista de los “países de menor desarrollo” (LCD).
Para ser preciso, la RDPL ya ha logrado “superar” dos de los tres criterios para “graduarse” pues el ingreso nacional per cápita, actualmente estimado en 1996 USD es superior al nivel de ‘graduación” establecido en 1232 de USD, y el “índice de recursos humanos” (el segundo indicador) alcanzó un nivel de 72,8 que es superior a la cota de “graduación” de 66,0 de ese índice. Sin embargo, el tercer indicador, el “índice de vulnerabilidad económica” tiene un nivel de 33,7 y debe seguir bajando hasta el nivel de “graduación” de 32,0. (7)
La reforma económica.
En cuanto a la “calidad” de la reforma económica, quizás sería adecuado comenzar llamando la atención acerca de que la RDPL ha sido el Estado socialista –entre los que siguen auto declarándose de esa manera- que menos tiempo mantuvo vigente un modelo de planificación económica altamente centralizado.
Este solamente se aplicó desde la instauración del Estado socialista, a finales de 1975, hasta principios de 1986 cuando se adoptó el Segundo Plan Quinquenal (1986- 1990) que inauguró la reforma llamada Chintanakhan Mai, a veces traducida como “Nuevo Pensamiento” y otras como “Nuevo Mecanismo Económico”. La decisión había sido adoptada en el Cuarto Congreso del Partido Popular Revolucionario de Laos, en 1986. (8)
Esencialmente significó el reemplazo progresivo del anterior mecanismo de planificación altamente centralizada por un mecanismo de gestión estatal descentralizada que asignó un papel creciente al mercado. Existió una coincidencia en el tiempo entre ese tipo de reformas económicas en la RDPL y en Vietnam.
La reforma se diseñó para exponer la economía laosiana a las fuerzas del mercado mundial, pero de manera gradual para no sacrificar el objetivo nacional de autosuficiencia alimentaria. Se produjo un proceso de descentralización relativamente amplio, aunque las autoridades centrales continuaron definiendo los lineamientos de política económica. Simultáneamente, la responsabilidad con el financiamiento y la gestión de numerosos programas económicos y sociales fue transferida a los gobiernos provinciales. Se considera que, al año de haberse realizado el congreso del partido, las principales regulaciones iniciales de la reforma funcionaban plenamente y las transformaciones tomaron una forma definida. (9)
Las reformas abarcaron cuatro áreas principales: (10)
  • Reforzamiento de condiciones “microeconómicas”, principalmente mediante la promoción de estructuras productivas que utilizaran de manera más intensiva los recursos, incluyendo un papel más activo del sector privado.
  • Reordenamiento progresivo de sus relaciones económicas internacionales apoyado en la liberalización comercial para promover la especialización del país en el marco de su inserción en el entorno subregional inmediato.
  • Política macroeconómica con atención especial al control de la inflación.
  • Adopción de un entorno institucional y legal para permitir el funcionamiento del mercado.
Algunas de las principales medidas fueron: (11)
  • Liberalización de precios, excepto para un grupo selecto de productos (p. ej. cemento y acero) y servicios públicos.
  • Reforma de la agricultura mediante la liberalización de precios, incluyendo la eliminación del monopolio estatal para el comercio del arroz.
  • Reforma de las empresas estatales, abarcando el incremento de la autonomía de las empresas y la privatización de un grupo seleccionado de ellas. Esta reforma comenzó a aplicarse de manera cautelosa y solamente cobró mayor dinamismo en quinquenios posteriores.
  • Reforma del comercio mediante la simplificación de los códigos arancelarios y la eliminación de la mayoría de las restricciones cuantitativas.
  • Reforma cambiaria. Unificación del sistema de múltiples tasas de cambio (enero de 1988)
De hecho, hacia la mitad del segundo plan quinquenal (1986- 1990) se produjo una profundización de la reforma, especialmente a partir de las decisiones adoptadas en la Sesión Plenaria de la Asamblea Suprema del Pueblo (ASP) que tuvo lugar en febrero de 1998 y posteriormente en la sesión extraordinaria de la ASP, en abril de 1988. (12)
La reforma fue profundizándose en los sucesivos planes quinquenales, iniciándose una segunda fase con el cuarto plan quinquenal (1995 -2000). No obstante, hay estudios que consideran que la reforma se hizo más lenta –sin llegar a paralizarse- durante ese cuarto plan quinquenal como resultado de la conmoción derivada de la crisis asiática en 1997- 1998. (13)
Se considera que la tercera etapa de la reforma comenzó en el año 2000, con el restablecimiento de la estabilidad macroeconómica, lo cual permitió retomar gradualmente la reforma.
La inserción del país en su entorno internacional inmediato ha sido un factor positivo para la reforma. La RDPL ingresó en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en 1997 y se incorporó al Área de Libre Comercio de la ASEAN en 2008.
A partir del quinto plan quinquenal (2005- 2010) la reforma se ha consolidado y el crecimiento promedio anual alcanzó el 7,9% en ese periodo. (14)
El crecimiento y la reforma se beneficiaron de dos “booms” relacionados con los recursos naturales: un notable incremento de la minería y un significativo flujo de inversiones extranjeras para financiar proyectos de generación eléctrica, aprovechando el potencial hidráulico del país.
En la RDPL se han identificado 570 depósitos minerales con potencial comercial y el país cuenta con condiciones para exportar energía eléctrica a las naciones vecinas. La explotación minera en gran escala –sobre todo cobre y oro- comenzó en 2003 y fue favorecida por un alza del precio de las materias primas. Se estima que esos dos sectores (minería y recursos hidraúlicos) contribuyeron, por sí solos, al 30% del crecimiento total del PIB en años recientes. Se calcula que el 15% de los ingresos del presupuesto nacional proviene de ingresos relacionados con los recursos naturales. (15)
Otro factor a tener en cuenta es que la RDPL ha sido un receptor de ayuda internacional en gran escala relativa (en el rango del 6 al 10% del PIB), una ayuda que es usualmente concedida en términos “blandos” pues entre el 30 y el 40% de la ayuda son donaciones, y una buena parte del resto son préstamos con bajas tasas de interés. (16)
Para reflexionar
Un caso como el de la RDPL tiende a generar conclusiones dispares y polémicas. La relativa amplia disponibilidad de datos y de análisis permite resaltar aspectos diversos de la dimensión contradictoria del proceso de desarrollo y también de las complejidades que presentan las reformas descentralizadoras en una economía socialista y subdesarrollada.
El caso de Laos permite entender que colocar el acento en la condición de “país menos desarrollado” (LCD) y en los niveles muy bajos de una serie de indicadores sociales que todavía persisten, no debiera conducir a conclusiones incompletas y precipitadas acerca de un supuesto fracaso o ineptitud de las reformas. Es importante tomar en cuenta las muy difíciles condiciones iniciales en las que tuvo que comenzar el proceso, incluyendo las que no son posibles modificar: pequeña población, escalas de producción reducidas, ausencia de litoral, y vulnerabilidad frente a desastres naturales.
Sin ser un experto en temas laosianos, la lectura de los datos y de los estudios parece indicar que hay por lo menos tres lecciones del caso laosiano que pudieran ser de interés para el debate en Cuba:
  1. Las condiciones iniciales –por muy desventajosas que sean- no operan inevitablemente como un obstáculo para el desarrollo y para las reformas. Se pueden alcanzar resultados positivos de manera paulatina –notables en algunas áreas y modestos en otras- cuando se aplican reformas descentralizadoras y cuando los inversionistas se convencen de que las reformas orientadas hacia el mercado son duraderas y creíbles. Más que tratar de seleccionar a priori los sectores “ganadores”, el principal reto de las autoridades económicas es crear un entorno favorable y flexible para que una economía pequeña pueda encontrar sus “nichos”.
  2. El proceso de reforma se beneficia cuando se utiliza una relación mutuamente reforzadora entre medidas macroeconómicas (estabilización económica y “apertura”) y las reformas “microeconómicas” (reforma empresarial, sector privado), teniendo en cuenta que las últimas pudieran ser políticamente más sensibles.
  3. La transformación de un modelo económico altamente centralizado en un modelo socialista con un alto peso de los mecanismos de mercado involucra relaciones muy complejas entre la economía y la política, incluyendo la coexistencia -no muy cómoda- de sectores y de áreas de la política que han sido reformadas, con otras áreas y políticas que no lo han sido. El funcionamiento “operativo” de esa incongruencia formal depende en alto grado de la flexibilidad, pragmatismo y adaptabilidad con la que se conduzca la reforma. En la reforma económica laosiana parece haberse gestionado de manera muy pragmática y con resultados positivos la contradicción que en principio planteaba el “retraso” relativo de jure (en el Derecho) que existía respecto a las normativas legales sobre las formas de propiedad. El enfoque consistió principalmente en asegurar que ello no obstaculizara la manera de facto (de hecho) en que operaban las diversas formas de propiedad. (17) Es un punto en el que se observa un contraste notable con el enfoque que ha utilizado en Cuba para regular el sector privado.
Notas
1 Human Development Indices and Indicators: 2018 Statistical Update. Briefing note for countries on the 2018 Statistical Update. Lao People’s Democratic Republic. http://hdr.undp.org/sites/all/themes/hdr_theme/country-notes/LAO.pdf y Human Development Indicators. Cuba. http://hdr.undp.org/en/countries/profiles/CUB
3 ACIAR. Lao PDR. Australian Centre for International Aagriculture Research. 2016, https://www.aciar.gov.au/East-Asia/Lao-PDR
5 Ver, “Secret War in Laos”. Legacies of War, 2018 http://legaciesofwar.org/about-laos/secret-war-laos/
6  Kelly Bird y Hal Hill. Tiny, Poor, “Landlocked, Indebted, but Growing: Lessons for Late Reforming Transition Economies from Laos”, The Australian National University, February 2010, Working Paper No. 2010/03 https://acde.crawford.anu.edu.au/sites/default/files/publication/acde_crawford_anu_edu_au/2016-12/wp_econ_2010_03_bird_hill.pdf
PNUD. “Lao PDR’s eligibility for graduation from LDC status confirmed”. 18 de marzo de 2018 http://www.la.undp.org/content/lao_pdr/en/home/presscenter/pressreleases/2018/3/19/lao-pdr_s-eligibility-for-graduation-from-least-developed-countr.html
8 Ichiro Otani y Chi Pham. “The Lao People’s Democratic Republic: Systemic Transformation and Adjustment”, IMF Occasional Papers. May 1996 https://asean.elibrary.imf.org/abstract/IMF084/07126-9781557755605/07126-9781557755605/C2.xml?rskey=dCHhLZ&result=10&redirect=true
9 Ver, “Economic reforms and Laos in the 1980s, 1990s, 2000s and early 2010s”,  http://factsanddetails.com/southeast-asia/Laos/sub5_3a/entry-2942.html
10 Hatthachan Phimphanthavong. “Economic Reform and Regional Development of Laos”. Modern Economy, Vol. 3  No. 2 (2012) http://file.scirp.org/Html/7-7200232_18138.htm
11 Ibidem
12 Kelly Bird y Hal Hill, op. cit.
13 Kelly Bird y Hal Hill, op. cit.
14 Vannarith Chheang and Yushan Wong. “Cambodia-Laos-Vietnam: Economic Reforms and Sub-regional Integration”, Researchgate, enero 2015, https://www.researchgate.net/publication/304354228_Cambodia-Laos-Vietnam_Economic_Reforms_and_Sub-regional_Integration
15 Kelly Bird y Hal Hill, op. cit.
16 Kelly Bird y Hal Hill, op. cit.
17 Esta es una interesante observación hecha por varios especialistas. Ver, 16 Kelly Bird y Hal Hill, op. cit.

Cuba recibe a cuatro millones de visitantes en lo que va de 2018

En este artículo: Cuba, Economía, Ministerio de Turismo (MINTUR), Turismo, viajes
10 noviembre 2018 
Cuba arribó este sábado a la cifra de cuatro millones de visitantes internacionales, lo que ocurre cuatro días posteriores con respecto al año anterior, informó el Ministerio de Turismo (MINTUR).
De acuerdo con la nota de prensa, este resultado se alcanza a pesar de las campañas mediáticas para desacreditar al turismo cubano y en medio de las medidas de recrudecimiento del bloqueo contra la Isla impuesto por Estados Unidos.
EE.UU. es el único país del mundo cuyos ciudadanos, por Ley, no pueden viajar libremente como turistas a la nación caribeña, reiteró el MINTUR.
Lo acontecido hoy constituye, además, una demostración de la confianza y reconocimiento alcanzado por Cuba, como un destino de paz, salud y seguridad, agregó.
El MINTUR proyecta crecimientos en lo que resta del trimestre, “lo que permitirá sobrepasar la cifra alcanzada el año anterior”.
(Con información del Ministerio de Turismo)

¿Quién se atreve a redefinir el socialismo cubano?


No teniendo nada que hacer en mi forzoso retiro, recibo con agrado la visita de amigos extranjeros, algunos residentes en el país, y siempre la conversación versa sobre el momento político en Cuba.

Para ser franco, hay que decir que el intercambio se origina por el desconcierto que producen determinadas acciones del Gobierno y de sus agencias, que a juicio de esas personas son difícilmente comprensibles y a veces hasta contradictorias con la política oficial definida en documentos programáticos. Como parten del supuesto de que los personeros del Gobierno Cubano son inteligentes, la “real politique” es inexplicable para quienes no son cubanos, a diferencia del pueblo que la acepta como algo inevitable a lo que hay que adaptarse

Un agricultor independiente ha logrado, cumpliendo con la política oficial de desarrollar la agricultura nacional, ingresos anuales que alcanzan la dimensión de millones de pesos cup y, dada la magnitud de sus resultados, se han presumido acciones por su parte que atentan contra la legalidad, y el hombre ha sido detenido. Es verdad que un millón de cup equivale a 40.000 CUC, que al parecer es mucho dinero (hasta que se compara con el precio de 30 cups por una libra de tomates o de cebollas, y de 40 cups por una libra de brócoli en el agromercado de 19 y A, Vedado). Por lo demás, esa cantidad apenas permite adquirir un pequeño automóvil usado, de procedencia coreana, en el mercado nacional, en donde la importación de automóviles por personas está totalmente prohibida.

Otro agricultor, especializado en la producción y comercialización de frutas congeladas, con mucho éxito, para lo cual ha tenido que construir un almacén refrigerado, al parecer ha despertado las sospechas de los aparatos judiciales o policiales y, al solicitar un pasaporte para viajar fuera de Cuba, fue informado de que no podía salir del país, sin que por ello se le diera una explicación. Simplemente Inmigración del MININT no le concede el derecho de cualquier cubano a adquirir un pasaporte para viajar al exterior.

Un empresario extranjero al cual el Estado le debe unos 3 millones de dólares que no puede pagar, ha solicitado que parte de esa deuda le sea pagada en CUC, que el utilizará como lo estime conveniente. Su solicitud, que conlleva nada menos que concederle al CUC el carácter de moneda al menos parcialmente convertible y que presupone su utilización final en Cuba --toda vez que no tiene valor alguno fuera de este país-- e incrementar su capacidad de pagos internacionales, ha sido rechazada. Al parecer la existencia de extranjeros en Cuba con grandes cantidades de CUC es inconcebible y supongo que también perniciosa. Conclusión que, de ser cierta, difícilmente resulta compatible con lo que dice la Ley para las Inversiones Extranjeras en Cuba.

Confieso que ante estos casos debí batirme en retirada, ganando tiempo para encontrar una explicación racional para estos y otras manifestaciones similares de la política real del Gobierno Cubano. Desde mi profunda retaguardia intelectual trate de buscar explicaciones compatibles con el respeto que merecen los miembros del Gobierno de Cuba, y acudiendo a mis recuerdos de cómo y en qué condiciones establecimos el socialismo en Cuba --allá, hace tiempo--, al inicio de los años sesenta del pasado siglo, he llegado a la conclusión de que en el presente seguimos siendo prisioneros de un pasado que ya olvidamos.

Tal como si fuera el encuentro con una civilización desconocida, hay que remontarse en su historia para encontrar la explicación de cómo se mantienen aún ideas y comportamientos que tuvieron su origen necesario en pasadas coyunturas que ya fueron superadas y cuya razón de ser no se recuerda.

Para entender la actitud conservadora de miembros de nuestro Gobierno y también de muchos cubanos, hay que hacerlo desde el punto de vista de la antropología.(1) Se trata de lograr entender el porqué del comportamiento de los hombres organizados de una cierta manera y de cómo y porqué piensan y actúan como lo hacen, es decir: la racionalidad implícita subyacente que suele tener su origen en las condiciones existentes en un pasado ya remoto. Aunque la Revolución Cubana tiene no más de 60 años, el tiempo durante el que transcurren profundas transformaciones en la sociedad equivale a un tiempo cronológico mucho mayor cuando estas no suceden. En este caso se trata de encontrar la verdadera explicación de ciertas reglas que se aplican en una sociedad, aparentemente porque sí, toda vez que, interrogados quienes las deben hacer cumplir, su respuesta no pasa de decir que es lo que está establecido, y punto. Equivale a expresar que esa es la norma a cumplir únicamente porque ella existe y se presume que expresa una razón --ya no conocida--, aunque resulte contradictoria y hasta antagónica con otras que también existen. Se ha perdido el conocimiento de su vinculación con las condiciones que la originaron.

Veamos casos concretos de este fenómeno.

Finalmente, después de casi 10 años de existencia, se reconoce legalmente en Cuba la vigencia de actividades económicas productivas privadas e inclusive la compra de fuerza de trabajo para ello. La razón inicial y determinante fue que había que despedir trabajadores excedentes en el sector estatal de la economía y que, por tanto, se debía permitir que trabajaran por su cuenta para sobrevivir. Corolario de ello fue que lo que lograran producir sería considerado bienvenido para satisfacer necesidades insatisfechas de los cubanos y no cubanos, lo que estos ratificarían mediante su compra voluntaria. Pero es bien sabido que para desenvolver cualquiera actividad productiva hacen falta recursos materiales y que desgraciadamente en muchos casos no se encuentran en el mercado nacional, por lo cual la solución lógica posible es importarlos, adquiriéndolos en el exterior. También es verdad que para ello quien los quiera adquirir requiere de divisas para su pago. Pero resulta que, en virtud de la espontaneidad propia de la economía de mercado, se ha conformado un mercado cambiario nacional libre ”a nivel de calle” donde se pueden adquirir divisas con moneda cubana a un tipo de cambio determinado por ese mercado. El tipo de cambio vigente premia a la moneda cubana, toda vez que fluctúa entre 0,92 y 0,96 centavos de CUC por un dólar norteamericano. Por consiguiente, todo se conjuga a los efectos de que los empresarios privados cubanos puedan adquirir con sus propios recursos las divisas necesarias para importar lo que les haga falta. No obstante, no lo pueden hacer porque la Aduana General de la Republica aplica la norma de que ningún particular puede importar algo “con fines comerciales”. Semejante contradicción solamente puede ser comprendida si gracias a un enfoque antropológico se descubre que la regla que aplica la Aduana se retrotrae al lejano pasado del socialismo cubano, cuando toda actividad económica privada estaba totalmente prohibida, con excepción de la de los pequeños campesinos que, por lo demás, debían venderle sus productos únicamente al Estado, que también los abastecía de medios de trabajo. Pareciera entonces que la vigencia de ese orden de cosas, en la mente de cubanos de hoy, sea la razón implícita de que toda actividad privada considerada demasiado exitosa despierte la sospecha de que dicho éxito se debe a acciones ilegales o al menos moralmente censurables. Pero como ya decían los romanos, cuando alguien vende y otro le compra, ambos ganan con ese hecho. De no ser así, no hay compra-venta.

No hablemos de la prohibición que, de la misma manera, un ciudadano cubano importe un automóvil o cualquier medio de transporte para cargas, porque deberíamos también buscar su origen en la historia del socialismo cubano, cuando imperaba la igualdad en el consumo de los ciudadanos mediante libretas de racionamiento, procedimiento derivado del hecho de que en esa época era poco lo que había, y se estableció un principio de justicia social para su reparto igualitario. Los relativamente pocos automóviles que se importaban de los países socialistas, existentes en aquellos tiempos, eran repartidos por el Estado a un precio asequible, y según los méritos reconocidos de los eventuales compradores por su contribución a las actividades de la sociedad. Hoy en día, de autorizarse la importación de automóviles, lo harían quienes tienen el dinero necesario, al margen de una clara y definida autoridad moral para ello debidamente aceptada por todos los ciudadanos, como lo fue en el pasado. Pero, ironía del destino, limitado hoy en día el mercado de los automóviles a los que existen en Cuba --almendrones, viejos Ladas, Polaquitos y vehículos vendidos por las empresas estatales que los alquilan y se deshacen de ellos a los dos años de uso--, han alcanzado precios al menos 10 veces más altos que sus equivalentes fuera del país, por lo cual solamente los cubanos muy, pero muy ricos, pueden adquirirlos. Esa sí que es una contradicción flagrante con “el horror nacional a la desigualdad en el nivel de vida”, que se expresa mediante la exclamación de: “¿Por qué ellos sí y yo no?”

Otros casos vigentes de estos fenómenos antropológicos son del tipo de una vigencia “para unas cosas si y para otras no”.

Durante décadas, tanto la arquitectura como la construcción cubana quedaron determinadas y limitadas a las posibilidades que brindaba el sistema de fabricación de piezas prefabricadas de hormigón. Así, secundarias básicas, hospitales, hoteles, eran estructuralmente semejantes. Pero además, y por razones que desconozco, edificar un hotel con esos elementos demoraba años, en adición al hecho de que sus diseñadores no tuvieran ninguna experiencia en materia de gestión hotelera. Ahí están esos ejemplares que hoy por hoy no pasan de lograr, a lo más, una categoría internacional de tres estrellas, de cinco posibles. 

Inteligentemente, a raíz de desarrollar una política turística para captar turismo internacional, se contrató a una importante empresa constructora francesa para que, asociada con entidades cubanas, edificaran hoteles de categoría cuatro, cinco y cinco estrellas “Plus”, y además lo hicieran en una fracción del tiempo que solían emplear las empresas constructoras cubanas. Se logró una virtual revolución exitosa en la actividad constructora de hoteles de calidad en Cuba y lo comprueba el hecho de que este año se reciban unos 4,7 millones de turistas. Es cierto que no es agradable también comprobar que, en determinadas actividades, se está lejos de los estándares correspondientes en otras regiones del mundo --en un país que recuerda la frase de José Martí ”Nuestro vino es amargo, pero es nuestro vino”--, pero la primera condición para ser inteligente es reconocer nuestra ignorancia y la segunda es aprender de los que saben, que es lo que se ha hecho en materia de construcción de hoteles para el turismo internacional y para su eficiente administración.

¿Por qué no generalizar esa práctica inteligente a otras actividades en que subsisten procedimientos ineficientes, particularmente en empresas estatales en que se ha perpetuado una gestión empírica cada vez más errada? Es el caso de Cubana de Aviación, que ha llegado a un estado en el que ya ni puede satisfacer las necesidades de transporte nacional y ha debido destinar sus oficinas comerciales a la venta de pasajes en autobús. Sus aviones no están en condiciones de operar y no ha dejado de existir como empresa gracias al subsidio gubernamental. ¿Por qué no hacer en este caso lo mismo que se hizo para la construcción hotelera? Porque, y en virtud del principio de la reciprocidad, por cada vuelo que llega a Cuba proveniente de otro país, le corresponde también a Cuba poder hacer un vuelo con sus aviones a esos destinos, y estamos hablando de casi cinco millones de pasajeros que llegan anualmente a Cuba por vía aérea, además del mercado potencial interno. Y si bien el bloqueo norteamericano prácticamente impide la adquisición de aviones modernos, no restringe su alquiler, ni asociarse con una línea aérea de prestigio.(2)

Hay escases de automóviles de alquiler en Cuba, actividad de empresas estatales que no dan abasto a la demanda. El más pequeño automóvil para alquilar cuesta unos 70 dólares diarios y produce por tanto 490 dólares en una semana. Para tener una idea “cubana” concreta de qué representa esa suma, basta decir que una tonelada de arroz cuesta unos 450 dólares en el mercado internacional, o sea que por cada semana de alquiler de un pequeño automóvil que no se logre, el país deja de poder comprar una tonelada de arroz. Pero un pequeño automóvil compacto cuesta unos 9000 dólares y por tanto importar 1000 automóviles conlleva pagar 9 millones de dólares, e importar unos 2000 unos 18 millones y 3000 no menos de 27 millones. Habiendo una ley que autoriza las inversiones extranjeras en Cuba, ¿por qué no se invita a quien esté dispuesto a ello a establecer una empresa con ese fin en el país, que puede ser mixta o totalmente extranjera? Puede que se invoque el hecho de que ese es un mercado cautivo de los cubanos, lo cual es cierto, pero también es cierto que hay que importar arroz.

Para construir buenos hoteles y administrarlos, sí. Para desarrollar la aeronáutica nacional, no. Como tampoco para dotarnos de más autos de alquiler.

Francamente, existe una realidad únicamente comprensible mediante una investigación antropológica sobre el origen de las ideas, costumbres y maneras de pensar, no solo de quienes toman las decisiones en el Gobierno de Cuba sino también de muchos cubanos. El Secretario del Consejo de Estado dijo, al presentar el proyecto de Constitución Nacional ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, que la nueva Constitución obligará a cambiar unas cincuenta leyes. Pero también habrá necesariamente que cambiar ideas vigentes, que surgieron en el pasado y que ya no tienen razón de ser, en vista de los cambios que se dice querer realizar.

Regresemos al pasado y recordemos los fundamentos a partir de los cuales se estableció el socialismo en Cuba.

La investigación “antropológica” que se ha planteado conlleva retrotraerse a los tiempos del inicio de la construcción del socialismo en Cuba y conocer cuáles fueron los principios fundamentales de la organización de la economía socialista de quienes, en 1961 y 1962, debieron crear ese orden social en Cuba y que nada sabían de socialismo, salvo algún viaje a alguno de esos países y la lectura del Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS, el modelo a seguir, más las indicaciones de asesores venidos de la Unión Soviética y de Checoslovaquia para ayudarnos en esa tarea. Lo digo porque yo fui uno de esos “aprendices de constructor del socialismo”.

El primer y fundamental principio aplicado fue la apropiación por el Estado Cubano, a nombre y como representante del pueblo, de los principales medios de producción y de todos los recursos naturales del país, con la excepción --en el caso de la tierra-- de la perteneciente a los pequeños campesinos.(3) Y si bien quedaron en manos privadas algunos comercios, servicios artesanales, talleres y pequeñas actividades industriales, en 1968 fueron total y absolutamente estatizados. A partir de entonces únicamente el Estado y los pequeños campesinos estaban autorizados a producir y a comercializar, y estos últimos únicamente a venderles al Estado.

Corolario de ese principio fundamental, fue el que solamente el Estado podía importar y exportar a través de empresas comerciales creadas con ese propósito, con lo cual todas las demás, también las estatales, no podían hacerlo directamente.

Se discutió públicamente si en el socialismo cubano regia la producción mercantil y el resultado fue ecléctico: se creó el método presupuestario de financiamiento para la industria sobre la base de que no había intercambio mercantil entre empresas de un mismo propietario, el Estado, y se aceptó el principio de que tanto en la agricultura como en la venta a las personas sí regía el intercambio mercantil, así como en el comercio exterior. Pero a finales de los años 60 se eliminaron los registros contables de las transacciones comerciales y se procedió a cuantificar y controlar los intercambios de productos únicamente en los términos físicos --toneladas, quintales, arrobas, libras, unidades-- en los que se expresaban los planes de producción, abastecimiento, inversión y entregas de productos terminados, siendo la planificación el instrumentos de dirección de la economía. La contabilidad pasó a ser un registro sin utilidad práctica.(4)

Desapareció la utilización del sistema de mercado para asignar los recursos de la sociedad y lo precios eran calculados y establecidos por el Estado.

Si bien se conservaron los precios a pagar en dinero, para los productos que adquirían las personas, su venta a precios constantes y muy reducidos estaba regulada por cuotas personales iguales, que se registraban en las libretas de abastecimiento. Ya no se iba a la bodega del barrio a comprar sino a ver “qué estaban dando”. Únicamente hoteles, cafeterías, restaurantes, cines, bares, cabarets y el transporte público, todos estatales, podían vender directamente a los clientes, solamente a cambio de dinero. Inclusive los teléfonos públicos eran gratuitos, así como los espectáculos deportivos.

Habiéndose reducido la utilización del dinero, se determinó consolidar todos los bancos en uno solo, eliminar la utilización de cuentas corrientes por las personas y los cheques, autorizándose únicamente cuentas de ahorro a las personas naturales.

Siendo prácticamente estatal toda la economía, los impuestos ya no tenían razón de ser y se eliminaron, y con ello el Ministerio de Hacienda.

Los viajes de las personas al exterior por razones personales quedaron sujetos a una exhaustiva investigación, para poder lograr la autorización correspondiente, y prácticamente fueron eliminadas las ventas de divisas para ello, salvo con autorización oficial expresa. Posteriormente, la tenencia por personas naturales de divisas extranjeras fue penalizada.

Aparentemente se había simplificado el sistema económico nacional --eliminando todas las manifestaciones propias de una economía mercantil capitalista-- y ganado en cuanto a un mayor control y un mejor funcionamiento. Aparentemente el Estado tenía el poder y los instrumentos para que se hiciera lo que decidía hacer. Pero, a decir verdad, no en todos los casos coincidía la realización con la decisión de hacer(5)

En esos tiempos, ya en los años 80, por decisión gubernamental solo visitaban anualmente Cuba, como turistas, 200.000 canadienses y algunos miles de mexicanos, y no más de 60.000 comunitarios procedentes desde los EE.UU., toda vez que el turismo internacional podía “corromper” a la sociedad revolucionaria. Hoy lo hacen 4,7 millones.(6) No había cuentapropistas de ningún tipo, al menos con una licencia para ello. No existía el CUC, ni siquiera circulaban dólares, hasta que se abrieron las primera tiendas para turistas en donde, de una u otra manera, cubanos lograban adquirir algún artículo importado, pese a la prohibición de la tenencia de divisas. En 1984 se aprobó el Decreto No 40 que autorizaba las inversiones extranjeras en Cuba, pero fue engavetado. Posteriormente a la desintegración de la URSS se constituyó un Ministerio para la Inversión Extranjera, pero que más bien parecía un Ministerio Contra la Inversión Extranjera. Por esa época también se autorizó la apertura de un mercado privado de productos del agro, pero la medida fue rápidamente suspendida.

Leyes, decretos con fuerza de ley y resoluciones ministeriales, cuyos efectos abarcaban a todo el país y a todos, fueron redactados y puestos en vigor para hacer operativo el sistema económico y por tanto la modalidad de vida de los cubanos, según el diseño e implementación correspondiente del socialismo, tal como fue establecido en la práctica en aquella época ya lejana y diferente de la actual.

Ya han vivido en el socialismo no menos de tres generaciones de cubanos, y las condiciones de existencia de Cuba han cambiado, y se ha decidido que cambien mucho más, en un mundo también muy diferente del que existía en aquel entonces. No obstante, muchas de aquellas regulaciones que pertenecen al pasado siguen vigentes y han entrado en franca contradicción con lo que hoy se hace en Cuba y sobre todo con lo que se piensa hacer. Más aún, hay aparentemente la tendencia a creer que la organización económica socialista del pasado es el verdadero socialismo, avalado por su práctica durante varios decenios, y que los cambios que se apartan visiblemente de aquella experiencia parecen desviaciones de lo que de verdad debe ser el socialismo, inclusive ahora en que el mundo cambió sustancialmente. Porque de hecho, lo que inquieta a muchos, gobernantes y pueblo en general, es que se está planteando alterar principios fundamentales sobre cuya base se estableció el socialismo en Cuba hace ya casi sesenta años, y que bien o mal funcionó hasta el día de hoy. Si bien ya no hay un socialismo “verdadero” de referencia, en su defecto se acude para ello al socialismo cubano ya vivido. Es el temor a pasar de lo ya conocido a lo desconocido y por conocer, y el instinto dice: “En la duda abstente”. La existencia de una sustancial diferencia en el nivel de vida entre una minoría de campesinos, artesanos y empresarios privados y una mayoría de trabajadores asalariados, es chocante y parece un atentado en contra del socialismo, al menos del socialismo vivido por los cubanos durante varias décadas.(7)

Si se ha comprobado que el Estado no es capaz de satisfacer todas las necesidades de los cubanos, más allá de asegurarles a todos educación, cuidado de la salud, un techo bajo el cual vivir, una alimentación segura por mínima que sea, los artículos esenciales del hogar, el derecho al trabajo y su participación en la política del país, lo que no es poca cosa, es hora de que se permita a los propios cubanos resolver todas las demás, según sus propios deseos y voluntades, así como a empresas extranjeras que quieran hacerse cargo de los déficit productivos, y que para ello opere el mercado conjuntamente con la planificación nacional. ¿Cómo lograrlo? Habrá que inventarlo.

El principio revolucionario que nos dejó Fidel, el cambiar todo lo que debe ser cambiado, presupone la capacidad de hacerlo por parte de los revolucionarios, lo que no es otra cosa que tener el poder político para ello, que existe y se mantiene desde que triunfó la Revolución. Por consiguiente, ¿cuál es el temor? Si se comete un error en el proceso del “salto a lo desconocido, a lo ignoto” como caracterizara Raúl la construcción de una economía socialista eficiente, pues simplemente se revocará lo que resulte inconveniente.

La Habana, octubre 29 del 2018
______________________________________________________________

(1) “La antropología cultural es la rama de la antropología que centra su estudio en el conocimiento del ser humano por medio de su cultura, es decir costumbres, mitos, creencias, normas, valores que guían y estandarizan su comportamiento como miembro de un grupo social”. (Wikipedia)

(2) En 1979 pude contratar a Cubana de Aviación desde los EE.UU., cuando desde Cimex y Havanatur montamos la más grande operación “charter” individual de ese país para el turismo comunitario, y los IL 62 hicieron el trayecto Habana-Miami-Habana cuando no existían relaciones diplomáticas con ese país. Entonces fuimos capaces de hacerlo, pero ahora no.

(3) Hay que decir al respecto que sí conocíamos la conclusión de Marx en el capítulo XXIV del Primer Tomo de El Capital que dice “Los expropiadores son expropiados”. Y extendimos esa condición del socialismo a todos los recursos naturales. Recuerdo que ya en octubre de 1959 me toco redactar a pedido del Che dos leyes, una que estatizaba todos los recursos minerales y otra que estatizaba los yacimientos de hidrocarburos, y ambas se aprobaron ese mismo año.

(4) Contadores y abogados fueron enviados a talleres para la confección de artesanías para que hicieran un trabajo “útil”.

(5) En su discurso inaugural del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en diciembre de 1975, la autocrítica que hizo Fidel de la gestión del Gobierno durante los primeros años de socialismo fue implacable y lapidaria.

(6) Cuando las circunstancias obligaron a desarrollar el turismo internacional para poder sobrevivir después de la desaparición del campo socialista, los nuevos hoteles se construyeron en cayos apartados y hasta con sus propios aeropuertos internacionales, de hecho virtuales “campos de concentración” de turistas, para, a mi juicio, no contaminar a la sociedad cubana. En el puente, a la entrada de Varadero, se estableció “una frontera” controlada por la policía, para que no pasaran cubanos que nada tenían que hacer en la Península de Hicacos. También se prohibió que cubanos entraran en hoteles para el turismo internacional. Pero fueron los propios turistas los que descubrieron la mayor atracción de Cuba: los cubanos y su cultura, y han logrado que el desarrollo de la infraestructura turística se dirija precisamente hacia las ciudades y a sus habitantes. La Habana es ahora el mayor destino turístico cubano. Sol y playa hay en todo el Caribe, pero cubanos y cultura cubana solamente en Cuba.

(7) No quiero pensar en que la razón pueda ser para algunos: “En lo personal, ¿me convienen o no los cambios?”