Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 15 de agosto de 2019

Desigualdad y población en riesgo de pobreza en Cuba


¿Cuál debe ser el nivel de ingreso para considerar que un ciudadano cubano es “pobre”?

en Cuba



Después de los años 90 se han presentado en la sociedad cubana fenómenos que hacen pensar que la población en riesgo de pobreza tiende a incrementarse. Esto se origina en una elevada desigualdad de los ingresos, la desigualdad de oportunidades y de su aprovechamiento por una parte de la sociedad ante cambios que no han incluido a la totalidad de la población.

En el caso cubano están presentes un conjunto de características que lo diferencian de la noción de pobreza propia de otras latitudes, sobre todo debido a la existencia de programas sociales de acceso universal sin costo directo para el beneficiario –educación, salud, cultura, deporte, entre otros– y subsidios universales a una pequeña parte de la alimentación racionada. Se trata de políticas públicas que limitan el impacto de la pobreza y de la desigualdad, aunque por sí mismas no las evitan.

¿Es la pobreza en Cuba una causa olvidada? Ciertamente no, pero parece distar mucho de resolverse en el corto plazo. ¿Existe un programa específico para erradicarla? No queda claro. Hasta el momento hay políticas puntuales para aliviarla, pero no para erradicarla.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

La pobreza no es un accidente

Por la propia política que se implementa y las restricciones existentes, en las condiciones actuales no existe acumulación de capital nacional a escala significativa que enfrente al grupo de ganadores con otros grupos sociales en la pobreza. Diferenciar a un grupo de otro solo pudiera hacerse analizando los ingresos de la población.

Un área importante deberían ser las relaciones laborales, sobre todo el análisis de los salarios o de los ingresos por el peso de los trabajadores que laboran para el Estado cubano, pero pudieran ser otras las dimensiones del proceso, incluyendo las que no son de índole económica.

Para trabajar en la erradicación de la pobreza habría que modificar determinadas relaciones sociales de manera que se permitiese la reinserción de los grupos sociales hoy aquejados por aquella. Esto no es, simplemente, un problema de carencia material sino también un síntoma del funcionamiento de las relaciones sociales. La pobreza no es un accidente. “Algo” tuvo que ocurrir en la sociedad para que determinadas personas fuesen colocadas en ese lugar, y no en otro.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

El trabajo es la vía fundamental de subsistencia. La situación del empleo y los salarios constituye la primera causa de desigualdad de ingresos en cualquier sociedad. En Cuba, el 70% de los ocupados son trabajadores estatales que reciben un salario. Por eso los bajos salarios representan la principal causa de la existencia de personas en riesgo de pobreza.

El Artículo 31 de la recién aprobada Constitución plantea claramente el papel de los salarios: “El trabajo remunerado debe ser la fuente principal de ingresos que sustenta condiciones de vida dignas, permite elevar el bienestar material y espiritual y la realización de los proyectos individuales, colectivos y sociales. La remuneración con arreglo al trabajo aportado se complementa con la satisfacción equitativa y gratuita de servicios sociales universales y otras prestaciones y beneficios”.

En 1980 se estimó que el 56% del consumo total de bienes y servicios se cubría a cuenta del trabajo. El 44% restante se obtenía por vías redistributivas; esto es, por transferencias del Estado a la población en forma de subsidios, seguridad social o gratuidades. Los bajos salarios, unidos a las garantías y protecciones estatales al empleo y el consumo, homogenizaban la sociedad cubana.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida
El Estado agigantado

En los años 80 se emprendieron estudios académicos para calcular el coeficiente Gini en Cuba. En 1986 lo situaban entre 0,22 y 0,25, una de las sociedades más equitativas de la época. En la actualidad ha ascendido a más de 0,40, denotando una sociedad muy desigual. El país tuvo que tomar medidas para enfrentar la crisis de los 90, pero no hizo un trabajo con la seriedad necesaria para resolver las causas internas que propiciaron el Período Especial. Se postergaron muchas decisiones, más por política que por economía.

El Estado se mantuvo agigantado, con poca oferta productiva y elevada centralización. Muchas medidas que estimulaban el incremento del trabajo y mejoraban la eficiencia empresarial se eliminaron pasando a la cuenta única del Estado. Esto afectó a la empresa estatal cubana desde entonces hasta la actualidad.


Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

Después de los 90 se produjo en la sociedad una inversión de la pirámide de ingresos. Antes del Período Especial, los profesores, el personal médico, los trabajadores de la administración pública y la cultura, etcétera, se encontraban en la cúspide, una medida de la importancia otorgada a los salarios como fuente de ingreso de la población y a la calificación como un punto determinante en el monto de estos salarios. Hoy los ocupados en el sector no estatal, en cualquiera de sus variantes –remesas familiares o provenientes del comercio informal–, reciben ingresos muy superiores a los de los trabajadores asalariados.

Desde el punto de vista monetario y financiero las remesas constituyen una vía importante para el beneficio de un grupo no despreciable de la población, pero al alto costo de ampliar las brechas de ingresos y desvalorizar el trabajo en cualquiera de sus formas. Y son generalmente “blancas”, lo que conlleva diferencias raciales. Pero tampoco se produjo una efectiva forma de atraer esas remesas por parte del Estado de manera que le permitiera contar con una cantidad de divisas para hacer inversiones u otras actividades.

No se eliminó la mentalidad rentista del Estado cubano de gravar las remesas con altos impuestos en el mercado en divisas, lo que ha permitido que regresen a otros destinos y sirvan como una fuente de insumos tanto al sector privado como a la población en general. Tampoco se le quitó el gravamen estatal al dólar, mientras que en el mercado paralelo de divisas se encuentran tasas de cambio más estimulantes para el poseedor de dólares. Hoy el cambio se puede lograr 1 CUC igual a 1 USD en determinados territorios.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida
Los salarios

El estancamiento de los salarios hasta junio del 2019 generó un escenario diferente a las tendencias internacionales. Escasamente diferenciados y con lento y bajo crecimiento, no compensaron el incremento de la desigualdad, dada por la brecha entre los dos grupos extremos de ingresos –dígase transferencias sociales y rentas de capital.

La pérdida de participación de los salarios en el total de ingresos de la población y en el acceso al consumo, desembocó en una agudización de la desigualdad de ingresos y el deterioro de la equidad alcanzada durante décadas anteriores, que genera una brecha tendiente a la ampliación entre salarios e ingresos fuera del sector estatal y del trabajo.

Antes de los años 80, los salarios fueron estables, bajos y con poca diferenciación de 1 a 4, entre los que menos ganaban y los que más. Después resultaron muy diversos, con un bajísimo poder adquisitivo y disímiles esquemas que funcionaban en dependencia del sector de que se tratara.

Basado en las resoluciones 16 y 25 del 2019 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social publicadas en la GacetaExtraordinaria número 13 del 18 de julio de 2019, el nuevo aumento salarial constituye un paso necesario para empezar una mejoría en el poder adquisitivo del sector presupuestado, toda vez que abarca más del 40 % de los trabajadores ocupados del Estado. Las autoridades reconocen que no es una reforma salarial, sino un incremento salarial porque una reforma salarial incluye una reforma en la política de precios, la unificación monetaria y cambiaria, entre otras medidas.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

El incremento mitiga el desespero de una parte de los trabajadores cubanos. Es de más de un 68 %, pero aún se está distante del deterioro del poder adquisitivo de la población después de los años 90.

Según las investigadoras Anicia E. García y Betsy Anaya (1), en 2016 el gasto mensual promedio de consumo de un hogar de tres personas era de 2 245 pesos cubanos (CUP). En otros estudios es más elevado, pero la cifra puede considerarse correcta. Aunque para el futuro inmediato debería actualizarse ese estudio, aún no se logra alcanzar el poder adquisitivo de la población cubana en los años 80, algo que sigue instalado en el imaginario popular.

Con este incremento los datos cambiarían, pero desde 2016 los precios también se incrementaron, sobre todo en los mercados agropecuarios, privados, transporte y mercado negro a partir de las insuficiencias de productos en los mercados estatales en divisas o en moneda nacional.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

¿Qué es la pobreza y quiénes son pobres?

En años recientes se ha producido un debate acerca de los enfoques para establecer una línea de pobreza. El tradicional permite establecer un monto de dinero determinado que serviría como rasero para diferenciar quién es “pobre” o a quién le falta ingresos respecto al que no le hace falta.

¿Cuál debe ser el nivel de ingreso para considerar que un ciudadano cubano es “pobre”, es decir, que no le alcanzan sus ingresos? Una respuesta simple pudiera ser la siguiente: vivir en un núcleo familiar donde o ingresen menos de 2 245 CUP mensuales. Serían pobres de ingresos los ciudadanos en cuyos hogares entren menos de tres salarios medios mensuales. Entonces, ¿cuántas personas en riesgo de pobreza hay en Cuba?

El reciente aumento salarial resulta significativo. Aunque los trabajadores ubicados por debajo del Grupo XI, que ganarían unos 790 pesos mensuales, se mantendrían en una situación aún apretada, los comprendidos del grupo XII al XXXII, que están en el rango de 865 a 3 000 pesos al mes, mejorarían su situación.

Lo que no se ha divulgado es el porcentaje de trabajadores que estarían ubicados en los distintos grupos, lo cual permitiría un análisis más fino. En uno de sus trabajos recientes el profesor Lázaro González Rodríguezexponía que el salario medio debía operar de acuerdo con los precios existentes de 4 725 pesos. Esto nos lleva a otros resultados, pero las conclusiones son válidas: existe en Cuba una masa significativa de personas con riesgo de pobreza de ingresos.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

Las probabilidades relativamente altas de tener problemas de ingresos en Cuba es el 41,7% de la fuerza de trabajo estatal de Cuba (1343 800 trabajadores), que en 2016 laboraba en actividades con un salario promedio inferior al salario medio nacional. Asumiendo que un núcleo familiar está compuesto por 2,9 personas, eso daría un total de 3 897 020 individuos que vivirían en hogares con riesgo de ser pobres de ingresos.

Pedro Monreal agrega otros dos grupos relativamente grandes: los pensionados (1 676 988 personas), que reciben una pensión media de apenas el 37% del salario medio en 2016, y los 179 796 beneficiarios de la asistencia social, quienes por definición clasificarían como “pobres”. Sumadas las tres categorías, serían 5 753 804 personas. Y equivaldría, aproximadamente, al 51% de la población cubana.

Definir quién es pobre y quién no mediante la adopción de una “línea de pobreza” es, sin dudas, un criterio limitado. La pobreza tiene muchas dimensiones que rebasan una determinada cuantificación de las carencias materiales. Sin embargo, ninguna política pública contra la pobreza opera sin una cuantificación. Hay que considerar datos como los siguientes:

  • Los precios son muy altos en el sector estatal, con una tasa sobre el costo de un producto entre 250 al 320 % en el mercado en divisas. En el no estatal presentan un incremento exagerado, mantienen un crecimiento superior a 30 veces con respecto a 1990.
  • El salario promedio nacional ascendió en 2018 a 777 CUP –es decir, se incrementó en cuatro veces el salario nominal respecto a 1990.
  • El salario mínimo asciende a 225 CUP.
  • La pensión mínima fue fijada en 242 CUP.
  • Para equiparar el salario nominal con los precios actuales, el salario mínimo sería 2 334,75 CUP, y el medio 4 725 CUP.
La desigualdad es también un concepto relativo. Desde una perspectiva económica, en esencia compara el nivel de bienestar material de distintos grupos sociales. Por esa razón no es posible entenderla de manera adecuada si se presta atención desproporcionada a uno de sus componentes –el aumento de la concentración de la riqueza e ingresos de unos– sin atender su otro componente clave: la posible amplificación de la pobreza de otros. O si no se atienden los cambios en la distribución del ingreso dentro del propio segmento de quienes no son “ricos”.

Cuba conserva un mecanismo que incluye un componente de racionamiento. La libreta, las tarifas eléctricas (en determinados niveles de consumo), consumo de agua, constituyen ejemplos clásicos de “inflación reprimida”. Mantener precios artificialmente bajos es una manera de otorgar subsidios al consumo popular.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

Consumo reprimido; consumo postergado

El Estado está pretendiendo incrementar por la vía de los salarios el poder de compra familiar. Pero en paralelo, habría que evaluar la posibilidad de subir el salario real mediante una reducción de los precios del consumo. El mismo Estado los tiene muy altos en los mercados liberados o de divisas.

En general, la mayor distorsión existente es lo que implica para un trabajador no poder solventar los gastos esenciales para la reproducción de su fuerza de trabajo y sostener a su familia con el bajo poder adquisitivo de los salarios de hoy.

Antes de hablar de ricos y pobres como conceptos absolutos, el Estado cubano tiene que implementar medidas concretas para sacar adelante a la mitad de los trabajadores en riesgo de pobreza, ya que sus ingresos no les alcanzan para mantener el consumo reprimido de una familia cubana. Y me refiero a consumo reprimido porque hoy sus aspiraciones son, en primer lugar, la alimentación, el vestuario y el transporte. No artículos suntuarios, el ocio, la recreación o la mejoría de la climatización de los hogares, entre otros.

En Cuba hay un consumo postergado, oculto en las posibilidades económicas de un grupo importante de trabajadores. Se sabe que es fruto de la crisis económica de los 90, pero estamos a tres décadas de esa fecha. Hay 3 953 712 cubanos con menos de 30 años que desde que nacieron han vivido con un conjunto de restricciones.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

Y lo que se necesita no es no solo aumento de salarios. Eso debe venir con una oferta de bienes y servicios adecuados para que la inflación no nuble el incremento de los salarios nominales. ¿Cómo lograrlo? Primero, que el Estado se haga eco de verdad de lo aprobado en los documentos del VII Congreso del Partido, donde hay un abanico de opciones, entre ellas potenciar el desarrollo de las fuerzas productivas, aprobar las pequeñas y medianas empresas privadas, destrabar la aprobación de nuevas cooperativas urbanas, dar facilidades al comercio mayorista que incluya la posibilidad de importar a los trabajadores no estatales, autorizar la compra de maquinaria agrícola a los campesinos, permitir la empresa mixta entre una entidad jurídica o natural extranjera con una nacional, ampliar el número de profesiones en el trabajo por cuenta propia, entre otras acciones.

No es ocioso repetir lo que otros colegas han dicho recientemente. En Cuba hay resistencia al cambio, viejas mentalidades derivadas de demasiado tiempo pensando de una cierta forma el manejo de la economía. Los tiempos actuales y por venir necesitan otras mentalidades, si es que es real la aspiración de ser un país en camino al desarrollo dentro de apenas diez años. Dicho de otra manera: hay que tomar medidas en el menor tiempo posible, aunque no sean agradables para todos. Buena parte ya están refrendadas en los principales documentos aprobados por el Partido Comunista de Cuba y el gobierno. ¿Qué esperan entonces las autoridades para concretarlas?

Nota

(1) Anicia E. García Álvarez y Betsy Anaya Cruz: “Gastos básicos de familias cubanas urbanas dependientes de salarios y pensiones: dinámicas recientes”, Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana, 15-16 de marzo de 2018.

El precio del oro, espejo del impacto económico de las políticas de Trump

Por: José R. Oro
El presidente de EE UU, Donald Trump, en el discurso sobre la unión el 5 de febrero. Foto: Reuters.
¿Quiere el Sr. Presidente de los EE.UU. sanciones económicas para quien se oponga a su política? ¿Aplicarle absurdos aranceles de aduana a los productos de quien sea más competitivo? ¿Multar a bancos y otras entidades que financien o comercien con países tan “peligrosos” como, por ejemplo, Cuba?
Donald Trump fanfarronea que está en su derecho de “hacerlo”. Pero, ¿podrá el déspota de la Casa Blanca ejecutar esas acciones impunemente? No señor, esos son, como decimos en Cuba, “otros cinco pesos”. La subida del precio del oro es uno de los muchos mensajes escritos en la pared, como en el libro bíblico de Daniel, que anuncian malos tiempos a la economía de los EE.UU.

El mercado del oro y otros metales

Los países productores e importadores de oro son países desarrollados y economías aceleradamente crecientes, que quieren dejar de depender del USD. Datos extraídos de varias fuentes al cierre del 2018.
El oro ha sido empleado a lo largo de la historia como medio de intercambio, en joyería y en determinadas aplicaciones industriales. El oro se considera una inversión segura cuando las economías mundiales se desaceleran o caen en recesión. El mayor productor de oro del mundo es China. Otros productores importantes son Australia, EE.UU., Rusia, Sudáfrica, Canadá, Perú, México, Brasil y Uzbekistán. El mayor importador es la India.
El precio del oro y el valor del USD presentan una correlación inversa, es decir, cuando el dólar se aprecia, es probable que el oro se deprecie, y viceversa. Vale la pena leer los siguientes artículos:
También un breve, pero extraordinario ensayo del gran escritor cubano Antonio Rodríguez Salvador:

Valores financieros de los EEUU afectados por las políticas de Trump

“Ya no es absurdo pensar que el rendimiento nominal de los valores del Tesoro de Estados Unidos podría ser negativo”, advirtió Joachim Fels, asesor económico global de PIMCO (a), a los inversores la semana pasada. “Cada vez que la economía mundial entra en hibernación, los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, que muchos inversores ven como el último ‘refugio seguro’ aparte del oro, pueden no ser una excepción al fenómeno del rendimiento negativo”.
El precio del oro tuvo su mejor semana en casi dos meses, con un crecimiento trimestral de casi 300 USD por onza troy. Dado que el rendimiento nominal del Tesoro a 10 años ha caído por debajo del 2% (en realidad al 0% sobre una base ajustada a la inflación), y el oro subió por encima de los 1 500 dólares la onza en USD, se indica la preferencia de valores tangibles sobre divisas, en especial el USD y los valores de ese país, como son los bonos del Tesoro.
El oro también alcanzó máximos históricos en libras esterlinas, rublos, yuanes y rupia india, así como en monedas de grandes productores, como Australia, Canadá y Sudáfrica, donde ha aumentado en gran escala la compra de oro versus el USD y sus documentos financieros relacionados.
El miércoles 7 de agosto el rendimiento del oro para 2019 alcanzó y superó al del mercado de valores en Wall Street. Los analistas de Goldman Sachs (b) afirman que $1 500 es sólo el principio, y que veremos $1 600 por onza de oro en los próximos seis meses.
 “Si persisten las preocupaciones de crecimiento, posiblemente debido a una escalada de la guerra comercial (de Trump), el oro podría alcanzar valores más altos aun”, alertó la analista de Goldman Sabine Schels en una nota a los inversionistas.
El rendimiento de los índices bursátiles (S & P 500) en los Estados Unidos ha sido alcanzado por el oro.
Se gana más dinero comprando oro que acciones de las 500 compañías seleccionadas para representar el marcado estadounidense de valores (constituyen el 80% de la capitalización de las Bolsas de los EE.UU). Fuentes: Bloomberg, U.S. Global Investors (d), S&P 500 Index (e).
Acerca del comercio mundial, Goldman no cree que se produzca una solución a la guerra comercial entre Estados Unidos y China antes de las elecciones presidenciales de 2020. El viernes, de hecho, el presidente Donald Trump, con característica arrogancia dijo a los periodistas que “no estamos listos para hacer un trato” con China, “pero veremos qué pasa”. La guerra comercial de Trump podría costarle “caro” a la economía mundial. El último modelaje de los analistas de Bloomberg (c) muestra que el PIB mundial sería un 0,6% menor para 2021, decreciendo 1,2 billones de USD.
En paralelo, las acciones de empresas rusas productoras de oro, particularmente Polyus, que creció casi un 55% en los 12 meses, Polymetal (un 51%) y Highland Gold (75 por ciento), han ganado mucho, lo que muestra el desinterés en las divisas, principalmente el USD.
El valor de estas empresas esta en su capacidad de producir oro a menos de $350/oz.
La RPCh por su parte aumentó sus tenencias oficiales de oro por octavo mes consecutivo en julio con +10 toneladas, después de +84 toneladas en junio. Las existencias totales de la RPCh se mantienen ahora en 62,26 millones de onzas.
Simultáneamente, la RPCh devaluó el yuan a más de 7,0 por USD, un nivel no visto desde 2008, abaratando dramáticamente sus productos de exportación, de por sí bien competitivos.
La RPCh disminuye la proporción de USD y de bonos del Tesoro de los EE.UU. en sus reservas bancarias.

Cómo andan las cosas con el 1% de los más ricos

La riqueza colectiva de las 500 personas más ricas del mundo sufrió una gigantesca pérdida en un solo día tras la escalada en la guerra comercial de Trump contra China.
Según datos de Bloomberg, los mayores magnates del planeta perdieron en una semana hasta el lunes 12 de agosto, el 2,1% de su fortuna, equivalente a 110 000 millones de dólares, tras la mayor caída bursátil este año después de que China devaluara su moneda, el yuan.
Entre las víctimas de este “efecto yuan”, el mayor perdedor individual fue el fundador de Amazon, Jeff Bezos, cuya fortuna disminuyó 3 400 millones después de que las acciones de su empresa cayeron en picada. Otros (entre cientos) que perdieron enormes cantidades de dinero fueron (en miles de millones de USD): Bernard Arnault -3.2, Mark Zuckerberg -2.8, Mukesh Ambani -2.4 y Bill Gates -2 mil millones de USD. Esto no es lo que Trump les había prometido, y ellos no se lo perdonarán.
Tras la devaluación del yuan se fortaleció inmediatamente el dólar, “justamente lo que Donald Trump no quiere que pase”. (…) “Trump quiere un dólar bajo y tasas de interés bajas”, pero en este momento no existe ese escenario. El interés del presidente estadounidense por un dólar bajo se debe a que busca disminuir el déficit comercial con la RPCh (y otros países) y generar empleo en la industria de los EE.UU. En cambio, un dólar alto le resta competitividad a la producción estadounidense.
El desastroso resultado para Trump de la primera fase electoral en Argentina, donde el presidente Mauricio Macri fue vapuleado por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, también provocó un indeseado fortalecimiento del USD ante el peso argentino, y hace que se cierna un peligro mortal sobre el préstamo del FMI (57,000 millones de dólares, el más grande de la historia del FMI) al régimen neoliberal de Macri.
Ante la presión de Wall Street, el gobierno de Trump ha tenido que “recoger cordel” y aplazar una parte importante de los aranceles hasta diciembre de este año, lo que permitió parar la caída libre de las bolsas de valores y lograr una temporal y limitada recuperación a mediados de agosto. Pero el mensaje está clarísimo, no se pueden poner los aranceles a la RPCh (y sanciones a otros países) con impunidad, no es posible, por más que Trump quiera. El otro riesgo para Washington es que la RPCh, el mayor acreedor de Estados Unidos y si decide hacer cambios en su cartera de bonos del Tesoro, las cosas se pueden complicar mucho más y terriblemente.

La situación bancaria en los Estados Unidos

Para satisfacer estas estrategias de Trump, la Reserva Federal de los EE.UU. anunció que bajaría la tasa de los fondos federales de 2.25% a 2.0%. Esa caída de un cuarto de punto en las tasas de interés puede parecer pequeña, pero es capaz de tener un gran impacto en las finanzas del país, tanto a nivel macroeconómico como a nivel de la ciudadanía. Esta es la primera vez que la Reserva Federal baja tanto desde la Gran Recesión. La tasa de los fondos federales afecta las tasas de ahorro y de deuda (incluyendo la hipotecaria variable).
La Reserva Federal eleva las tasas de interés cuando la economía es fuerte, para combatir la inflación. Recíprocamente, baja los tipos de interés cuando la economía está débil, para animar a las empresas y a los consumidores a comprar y pedir préstamos. La idea es que los tipos de interés más bajos animarán a la gente a pedir nuevos préstamos, refinanciar la deuda existente y estimular la economía.
Una tasa de interés más baja para los fondos federales significa:
  • Es más barato pedir prestado y endeudarse. Las tasas de interés son más bajas, lo que hace que se  percibe como un buen momento para obtener nuevos préstamos y refinanciar las deudas existentes. La virtual bancarrota de Puerto Rico es un triste ejemplo.
  • Por otro lado, también bajan las tasas de ahorro. Sin atractivas tasas de interés la gente no guarda dinero en un banco, sino que lo usa en objetos tangibles y líquidos (estamos llegando al oro). Es decir, los intereses son bajos, pero hay menos ahorros y menos dinero físico.

A manera de conclusiones

Las contradictorias e improvisadas “políticas” de Donald Trump han traído un marcado desorden al mercado internacional. Miremos atentamente el precio del oro spot y de futuros. Un precio de entre 1,550 – 1,575 USD por onza troy (actualmente de alrededor de $1,500), pudiera ser un indicador de sustancial desaceleración, y la de 1,575 – 1,625 USD/oz, de recesión y contracción del PIB estadounidense.
Las líneas de resistencia a un mayor precio del oro están en las cifras antes mencionadas (habrá subidas y bajadas, pero con una tendencia ascendente), que muestran como muy posible en lo que queda del 2019 y durante el 2020 una fuerte desaceleración de la economía estadounidense, con un impacto político muy alto para las elecciones de noviembre del año próximo.
Estos temas de política comercial, de la inmigración, de la salud pública y de la violencia con armas de fuego, son debilidades muy grandes de la administración Trump, a mi juicio insuperables para su pretendida reelección. Hoy por hoy, Trump no puede ganar por sí mismo, solo lo haría si los demócratas son incapaces de lograrlo.
Referencias:
  1. PIMCO (Pacific Investment Management Company, LLC.) es una firma de inversión estadounidense, uno de los mayores administradores de activos de inversión del mundo.
  2. El Grupo Goldman Sachs(The Goldman Sachs Group, Inc.) es uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo, basado en New York, posee activos de más de 1 billón de USD. Fue fundado en 1869.
  3. Bloomberg Limited Partnershipes una compañía estadounidense de software financiero, datos y noticias de economía y finanzas. Estrechamente vinculada con PIMCO.
  4. S. Global Investors se especializa en recursos naturales e inversiones en mercados emergentes, está basada en  San Antonio, Texas.
  5. S&P 500. El índice Standard & Poor’s 500 uno de los índices bursátiles más importantes de Estados Unidos. Al S&P 500 se le considera el índice más representativo de la situación real del mercado.

LAS UNIT ECONOMICS COMO BASE DEL MODELO DE NEGOCIO

Las unit economics como base de modelo de negocio
Uno de los conceptos más importantes en el mundo startup, y quizás donde menos hincapié se hace al principio, son las unit economics. Son los bloques básicos que vamos a usar para construir cualquier modelo de negocio, y nos servirán para comprender y medir cómo se comporta el negocio, qué perspectivas de crecimiento tiene o incluso si es invertible por un VC.

Hoy vamos a meternos con un tema de corte más financiero, y absolutamente crítico para cualquier emprendedor… pero que no asuste a nadie, es algo mucho más sencillo de lo que parece, y vamos a intentar explicarlo de forma simple. Así que primero lo primero… ¿qué es eso de las unit economics y por qué es una métrica de modelo de negocio tan importante? (¿otra palabra rara más en inglés?).
Las unit economics es el margen directo y los costes que incurrimos por unidad de medida (cliente, producto…), y actúan como los bloques básicos intrínsecos al modelo de negocio.
Su cálculo es muy importante para comprender el potencial de la empresa: mientras el coste de conseguir clientes no supere margen que dejan esos clientes en tu empresa, tienes un negocio (aunque como veremos hay que tener en cuenta más cosas). 

Por ejemplo, si estamos operando un modelo de negocio SaaS en los que la suscripción es mensual, de forma muy básica, las unit economics serían:
  • Ingresos previstos por cliente (valor del cliente): 10€ (margen directo del coste suscripción mensual) x Recurrencia (6 = meses que mantiene su suscripción) = 60€
  • Coste de Adquisición: 20€ (dinero invertido en captar al cliente de pago)
  • Esto deja una rentabilidad por cliente de 60-20=40€, o lo que es lo mismo, de cada euro invertido en captación sacamos 3€.

¿CÓMO SE CONSTRUYEN LAS UNIT ECONOMICS DE UN MODELO DE NEGOCIO?

Aunque es tremendamente sencillo, hay una serie de pasos habituales que tenemos que seguir para para calcular las unit economics de cualquier modelo de negocio:
  1. IDENTIFICAR UNIDAD BASE
    Es la medida básica que utilizaremos para valorar el negocio, y depende mucho del tipo de empresa. Habitualmente se suele usar el cliente como medida en negocios de servicios, SaaS…etc, y en empresas que fabrican o venden producto suele usarse la unidad producida (por ejemplo para Coca Cola la unit sería la lata vendida).
  2. CALCULAR COSTE DE ADQUISICIÓN
    El coste de adquisición de cliente (CAC) es lógicamente el coste de adquirir un cliente (si esta es la unidad que medimos – ojo: a un cliente de pago, no a un usuario), y por tanto se calcula como la resultante de dividir todos los gastos implicados en captar a un cliente (publicidad, equipo de ventas, salarios de marketing…) por el número de clientes captados en un mes determinado (ojo, a menudo y en primeras fases como decía Samuel Gil, el incluir los costes fijos como salarios de marketing desvirtúa el numero)
  3. CALCULAR EL VALOR DE CICLO DE VIDA DE CLIENTE
    Quizás uno de los puntos más complicados de medir, el LTV (Lifetime Value) es el volumen de ingresos generados por el cliente (o la unidad que se haya elegido) a lo largo de todo su ciclo de vida, descontando los costes directos implicados en proveer el servicio (o fabricar la unidad). Es un elemento complicado de medir, por lo que hay que tener en cuenta los posibles erroresque podemos cometer.
Aquí realmente la clave es la recurrencia, lo que indica cuántas veces repite el cliente, algo que nos puede llegar a engaño en muchos casos (ya sea porque no tenemos histórico o porque el negocio tiene mucha variación)… pero sin duda la mejor forma de calcularla (si tenemos histórico) es con modelos de cohortes.
Una de las consecuencias de la importancia de este factor es que, a menos que nuestro negocio tenga recurrencia embebida, es buena idea diseñar nuestro modelo de negocio para que la recuperación del CAC suceda tras la primera venta.

¿PARA QUE SIRVEN LAS UNIT ECONOMICS?

Entender bien cómo funcionan las unit economics de tu modelo de negocio es más importante de lo que parece, ya que te servirán para:
  • ANALIZAR EL POTENCIAL DEL NEGOCIO
    Aunque las unit economics pueden y suelen evolucionar con el tiempo (idealmente a mejor), son un buen indicador desde los primeros momentos del potencial rendimiento de cualquier startup y la sostenibilidad del modelo de negocio, algo que debemos considerar además del mercado, competidores…etc.
  • PREDECIR ESCENARIOS DE EVOLUCIÓN
    Asumiendo como hipótesis de negocio las unit economics, es posible hacer predicciones y diferentes escenarios en los modelos financieros de cualquier empresa. En este sentido, uno de los aspectos más importante al decidir empezar un negocio, o si me apuras, al decidir si tiene sentido continuar un negocio, es el valorar cómo afecta el crecimiento a las unit economics. Es decir, es crítico comprender qué pasa si crecemos:
    • a) las unit economics mejoran, dado que hay sinergias con efectos de red / economías de escala, lo que hace que un negocio aparentemente poco rentable se convierta en rentable (lo que sucede con compañías como Uber/Cabify/Instacart…). 
      Se trata de negocios donde la clave es entonces crecer lo más rápido posible para llegar al punto donde los unit economics se espera que sean positivas (en mi opinión muchos de los negocios basan la creencia de este cambio de momento en hipótesis no probadas)
    • b) Las unit economicas empeoran, ya sea porque aumenta la complejidad de las operaciones, porque se vuelve más caro captar a los clientes o porque nuestro margen se degrada. En este caso, es mejor no financiar el negocio con inversión o controlar el tamaño del negocio para no sobrepasar éste límite, y no caer en la enfermedad del mas.
  • PREDECIR LLEGADA A BREAK EVEN
    Si hemos estado atentos, una de las cosas que llama la atención es que en todo este cálculo no hemos incluido ni los costes indirectos (personal directivo y de soporte, p.ej) ni el CAPEX (Capital Expenditures). 
    Esto hace que, aún teniendo unit economics positivas, muchas empresas pierdan dinero… pero habitualmente es sólo un problema temporal: lo interesante de esos costes indirectos y CAPEX es que estan desacoplados (al menos parcialmente) de los ingresos, por lo que si seguimos creciendo en unidades vendidas llegará un punto a partir del cual pasaremos a obtener beneficios –> este número es importante calcularlo para saber cuántas unidades tenemos que vender para llegar al famoso break even o punto muerto.
  • DECIDIR SI (REALMENTE) TIENE SENTIDO BUSCAR INVERSIÓN
    El contar con unas unit economics bien diseñadas y con un modelo de crecimiento sobre éstas unit economics es clave en el relato que necesita escuchar cualquier inversor, dado que le ayuda a comprender el potencial del negocio, y sobre todo, valorar si cree que las unit economics serán capaces de no degradarse con el crecimiento… requisito clave para poder buscar inversión de un fondo de VC o business angels.
    Sin embargo, en la mayoría de casos (incluyendo muchos en los que se opta por financiar la empresa con inversión externa), es crítico diseñar modelos de negocio sostenibles con unit economics en los que el valor que se obtiene de cada cliente sea positivo (idealmente desde la primera compra)… de forma que no sea necesario depender de inversión externa
  • COMPARAR
    Dado que las unit economics son específicas al modelo de negocio, se pueden usar para comparar el rendimiento de empresas con modelos de negocio iguales y en mercados similares (hasta cierto punto).
  • IDENTIFICAR LAS PALANCAS DE CRECIMIENTO
    El identificar y comprender bien las «palancas» de crecimiento que actúan sobre las unit economics del modelo (inherentes al motor de crecimiento del negocio) es clave, ya que nos servirán para diseñar ventajas diferenciales en nuestra empresa.
Como puedes ver, el identificar, calcular y comprender las palancas de mejora de las unit economics es algo absolutamente clave para cualquier empresa, sea startup o no, y nos ayudará a tomar mejores decisiones respecto a cuándo y cómo crecer, si tiene sentido buscar inversión externa o cómo debemos trabajar sobre el negocio.
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Capitalismo, agricultura y cambio climático

Alejandro Nadal, La Jornada

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) filtró un adelanto de un estudio sobre la relación entre suelos, agricultura y cambio climático. Es un poderoso llamado de atención sobre las fuerzas que amenazan con desfigurar la biósfera y destruir la especie humana. El análisis hace hincapié en el uso de suelo, la producción de alimentos y las emisiones de gases de efecto invernadero.

La advertencia del IPCC señala que la agricultura, la ganadería y la silvicultura generan 23 por ciento del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) cada año. Por otra parte, el IPCC recuerda que los suelos del planeta son responsables de absorber alrededor de 30 por ciento del bióxido de carbono emitido cada año por la industria y el sector energético. En la medida en que los suelos se degradan, se reduce su capacidad de absorción del bióxido de carbono (CO2) y su capacidad productiva se ve limitada. Esto aumenta la concentración de GEI en la atmósfera y agrava el cambio climático, lo que genera nuevamente mayor degradación de suelos. El riesgo de desencadenar un ciclo acumulativo vicioso es hoy día muy alto.

El informe del IPCC es importante, pero, como siempre ocurre con estas evaluaciones sobre la destrucción ambiental en el mundo, adolece de una grave omisión: no contiene ninguna referencia sustantiva a las fuerzas económicas que están promoviendo esta degradación ambiental.

El IPCC indica que cerca de 30 por ciento de la producción mundial de alimentos se pierde o desperdicia. La reducción de estos desechos haría una contribución importante para restringir las emisiones de GEI. El IPCC también reconoce que es necesario combatir la desigualdad que impera en los paisajes rurales del mundo para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, los patrones de consumo y el tipo de dieta imperante afectan la cantidad de tierra y agua que se necesitan para la producción de alimentos. El consumo de carne es uno de los factores más negativos en la contribución del sector a las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, por cada kilogramo de proteína animal producida se necesitan 10 mil litros de agua, nueve kilogramoss de granos y el equivalente a 18 kilogramos de capa orgánica de tierra.

Es cierto que la agricultura mundial está hoy profundamente distorsionada y sumergida en un círculo vicioso, en el que la degradación de suelos está asociada a mayores emisiones de gases de efecto invernadero. Pero no será fácil implementar los cambios que se necesitan para reducir las emisiones de GEI del sector agrícola. Y es que, hoy, la agricultura mundial se comporta tal como el capitalismo siempre quiso que lo hiciera. El desperdicio y la desigualdad son dos signos distintivos de este fenómeno. La desigualdad es resultado de la lucha que el capital siempre ha mantenido por controlar el proceso de producción en el campo, buscando someter al campesinado y la población rural a la relación salarial. El acaparamiento de tierras es una faceta de este proceso. Por su parte, el desperdicio es un subproducto del control de la producción agrícola por el capital. No hay que olvidar que bajo el capitalismo, el objetivo de la producción mercantil agrícola no es generar alimentos para la población, sino producir ganancias para las corporaciones. En la producción capitalista el desperdicio es parte del valor agregado que se vende como mercancía.

Un rasgo esencial del capitalismo es la tendencia a la concentración del poder de mercado en pocas empresas. En la agricultura mundial esta consolidación corporativa se manifiesta no sólo en las grandes plantaciones y fábricas de carne, sino en todos los eslabones de la cadena de valor: comercialización, procesado y empaque, transporte y producción y venta de semillas e insumos agroquímicos (muchos profundamente tóxicos). Los abusos de la concentración de poder van desde la manipulación de precios hasta las violaciones de los derechos humanos de poblaciones campesinas.

El IPCC es incapaz de examinar el verdadero motor de la destrucción ambiental provocada por las grandes plantaciones de aceite de palma en el sudeste asiático, o por la ganadería y la soya transgénica en América Latina. Y es que el IPCC critica esas plantaciones, pero considera que están relacionadas con las necesidades de una población constantemente en aumento. No puede ver que esos proyectos tienen muy poco que ver con las necesidades de la gente y en cambio, sí, mucho con la transformación de la agricultura en una fuente de ganancias. Las emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura están vinculadas con la transformación de la producción de alimentos y del paisaje rural en general en un simple espacio de valorización para el capital.

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero únicamente es posible frenando los excesos del capitalismo. El mercado no podrá hacerlo. La autoridad pública (el Estado) es la única que puede orientarnos en esa dirección. Pero eso necesita un cambio de paisaje político, que hoy está lejos de presentarse.