Creado el Lunes, 08 Abril 2019 15:44 | Fidel Rendón Matienzo | Foto: Cubadebate
La Habana, 8 abr (ACN) Aunque la producción de envases y embalajes en Cuba ha tenido en los últimos años un crecimiento sostenido, todavía está bien distante de satisfacer las necesidades del país, y muestra de ello es que en 2018 solo logró cubrir el 52 por ciento de la demanda nacional.
Más de 400 millones de dólares aportaron las producciones en esas ramas, importantes para el desarrollo económico e industrial de la Isla, en particular de los sectores agroalimentario y farmacéutico, en tanto se destinaron 261 millones de dólares a la adquisición de envases, sobre todo de aquellos que no se tiene la tecnología para fabricarlos, no obstante representar este monto una reducción respecto al de 2017.
Como declaró a la Agencia Cubana de Noticias Yamilín González Milián, viceministra de Industrias, hoy día la demanda nacional rebasa los 700 millones, cuando hasta hace poco fluctuaba entre 300 y 400 millones, es decir, ha crecido y sobre todo el déficit principal está en los recipientes de vidrio, por lo cual urge modernizar las industrias locales en aras de sustituir importaciones y de promover las exportaciones.
Por eso la funcionaria ve con buenos augurios la aprobación, desde septiembre pasado, de la empresa mixta ítalo-cubana Vidrios Mariel S.A. en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, donde establecerá una planta dedicada a la producción de envases de vidrio para bebidas, conservas y otros usos.
Según la página oficial de la ZEDM, ello permitirá satisfacer el 70 por ciento de las necesidades de recipientes de este material de las industrias alimentarias.
La vicetitular del Ministerio de Industrias (Mindus) explicó a la ACN que se trabaja en proyectos como el de Envases Flexibles, tan demandados por sus favorables características organolépticas y en el que se tiene su socio definido con el Grupo Empresarial de la Industria Ligera (Gempil), en San José de las Lajas, y con vistas a la producción de aluminio, para lo cual se buscan nuevos inversionistas foráneos.
Otra de las medidas adoptadas por el organismo con el fin de revertir la actual coyuntura se relaciona con el funcionamiento del Centro Nacional de Envases y Embalajes, institución que al decir de González Milián pretenden potenciar con fuerza.
Un impulso a todos estos propósitos debe darlo el Salón Internacional de envases, embalajes y artes gráficas, conocido por Pacgraf Cuba, que desde este martes 9 y hasta el jueves 11 tendrá lugar en el recinto Pabexpo, bajo los auspicios del Mindus, de Fira de Barcelona Internacional (firma española especializada en eventos) y del Grupo Empresarial Palco.
En opinión de sus organizadores, se trata de la única plataforma oficial para entrar en el mercado cubano, de ahí que además de la exhibición de maquinarias, tecnologías y materias primas, y de intercambios científicos y tecnológicos, el programa contemple un foro de inversiones -con la presentación de la Cartera de Oportunidades para la Inversión Extranjera en este sector- y rondas de negocios coordinadas por la Cámara de Comercio de Cuba.
Asistirán unas 40 firmas locales, de España (con el mayor número -13-), de Alemania, Francia, Colombia, Portugal, Guatemala, Panamá y China, y con la mencionada cita, ahora en su segunda versión, la Isla busca diversificar el catálogo de proveedores extranjeros de equipos y materiales de envases, embalajes y de artes gráficas.
Con ello el país pondrá al día a sus empresas productoras de todo tipo de bienes, que necesitan el packaging para impulsar su actividad.
Uno de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el 188, se refiere a la necesidad de impulsar las industrias productoras de envases y embalajes a partir de una concepción integral, y de priorizar lo demandado por otras actividades como la exportación, la agroalimentaria, la biofarmacéutica y la venta de materiales de construcción.
Para cumplir con ese mandato, se ha elaborado una política que plantea acelerar el crecimiento de tales producciones sobre bases competitivas, establecer patrones en aras de su utilización eficiente, así como proponer el diseño institucional y regulatorio más favorable con vistas a la conducción de la estrategia estatal en esta materia.
Con el crecimiento sostenido de la producción nacional de envases y embalajes, aunque aún distante de lo deseado, ya empiezan a verse sus primeros frutos.
El III Congreso de Envases y Embalajes incorpora este año un tema vital para la economía nacional: la reutilización de los envases más allá de la recuperación propiamente
Cuba eroga anualmente alrededor de 290 millones de dólares en la compra de envases, para lo cual existe una estrategia de desarrollo para impulsar esa rama identificada en la cartera de inversiones con capital extranjero, actualizada y aprobada /Foto: Mesa Redonda
La reutilización de envases será uno de los temas novedosos en el III Congreso de Envases y Embalajes que tendrá lugar del 18 al 22 de junio próximo en esta capital.
Este año incorporamos un tema vital para la economía nacional: la reutilización de los envases más allá de la recuperación propiamente, expresó en conferencia de prensa Yamilín González, directiva del Ministerio cubano de Industrias.
Al referirse a la tercera edición del congreso, apuntó que ‘estamos trabajando en función de no parecernos a lo que hemos hecho en las dos ediciones anteriores. Si bien hemos mostrado lo que hace la industria, este año se va a mostrar hacia dónde va la industria en desarrollo en envases y embalajes’.
Por eso, subrayó González, nos vamos a estar haciendo acompañar con los socios extranjeros con lo que hoy estamos potenciando inversiones tan importantes y de alto impacto para el desarrollo de la industria productora de envases y embalajes en Cuba como son los envases de vidrio y las latas de aluminio.
La feria expositiva va a tener asociada a proveedores que nos han estado acompañando y a estos socios comerciales para los proyectos que estamos montando en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (occidente), apuntó.
En el congreso, que tendrá lugar en el marco de la III Convención y Exposición Internacional de la Industria Cubana (Cuba Industria 2018), participarán más de 140 profesionales de la actividad, de ellos unos 40 ya confirmados serán profesionales extranjeros
En el congreso, que tendrá lugar en el marco de la III Convención y Exposición Internacional de la Industria Cubana (Cuba Industria 2018), participarán más de 140 profesionales de la actividad, de ellos unos 40 ya confirmados serán profesionales extranjeros.
Nos estarán acompañando países que nos han venido prestando atención en las últimas dos ediciones como España, Italia, Costa Rica, Alemania, y se incorporán China, México, Perú, detalló.
La directiva adelantó que también prestigiarán el evento organizaciones mundiales como la World Packaging Organisation, el Instituto Argentino del Envase y la Asociación del Envase Mexicano.
Vamos a estar acompañados de profesionales cubanos y de profesionales de alto nivel académico mundial que van a estar impartiendo conferencias en temas variados como las tendencias y el desarrollo de los envases, sus diseños que son tan importantes, enfatizó.
González remarcó que el evento resulta de gran importancia para la industria y para el país porque que es un sustento de otras producciones que acompañan sectores tan importantes como el agroalimentario.
El desarrollo de la producción de envases y embalajes en el país resulta impostergable para dar respuesta a las necesidades crecientes de estos surtidos
Los incrementos previstos en la producción de envases de hojalata requieren también de una eficiente gestión de almacenes. Foto:Endrys Correa Vaillant
Cuando en el 2014 Granma indagó sobre la producción de envases y embalajes en el país, había cifras que obligaban a leerlas más de una vez, sobre todo aquellas relacionadas con las importaciones.
Se decía, por ejemplo, que para la compra en mercados foráneos de envases flexibles, o sea, los estuches en los cuales se colocan las pastas largas, el café, el yogur, los jabones… se proyectaban más de 22 millones de dólares y otros diez para la adquisición de etiquetas.
En el 2018, las cifras continúan sugiriendo relecturas. Por tales «nailitos» el país erogó, en el año que recién concluyó, más de 42 millones de dólares, y en las etiquetas los montos casi rozan los 11 millones.
Similar a aquel momento, las latas de aluminio para bebidas, los envases de vidrio, las cajas de cartón corrugado, así como las bolsas de alta y baja densidad, las tapas metálicas… conforman un grupo de diez surtidos, cuyos valores de importación casi concentraron el 80 % de los más de 266 millones de dólares invertidos por este concepto en el 2017.
En las inversiones que permitirán suprimir o acortar las compras en mercados foráneos de latas de aluminio, envases de vidrio y flexibles (películas), por solo citar aquellos productos que agrupan los mayores montos de importaciones, ya se trabajaba en el 2014. Y todavía hoy se continúa laborando en los mismos proyectos, un poco más adelantados.
Cierto es que se han incorporado otros, e incluso algunos comenzaron, terminaron y ya dan sus frutos, como la planta destinada a la fabricación de bandejas para huevos, que permitió satisfacer en el 2017 la demanda de la agricultura y no se proyectan importaciones para el 2018.
También en el trabajo de cuatro años atrás se reconocía que la inejecución de los planes inversionistas, debido a demoras en la elaboración de los estudios de factibilidad y la no identificación de fuentes financieras o socios externos para materializar los proyectos, figuraba como la principal limitación en aras de desarrollar la industria nacional.
En el informe del balance de trabajo del 2017, la dirección de envases y embalajes del Ministerio de Industrias (Mindus) incorporó un párrafo con palabras casi idénticas, o lo que es lo mismo, con problemas casi idénticos.
No obstante, si bien este análisis explicita cuánto queda pendiente en pos de satisfacer una demanda cada vez mayor, no obvia, en modo alguno, la tendencia creciente que en los últimos años ha mantenido, como regla general, la producción de Envases en el país, tras la aprobación, en marzo del 2013, de la política para el desarrollo de esta esfera.
Según Yamilín González Milián, subdirectora de Envases y embalajes del Mindus, los niveles productivos de la industria nacional en el 2017 crecieron un 26 % respecto al año anterior, y las inversiones, en el orden de los 42,4 millones de pesos, también se incrementaron.
Fue posible, además, la creación del Centro de Envases y Embalajes, unidad empresarial de base que estará dedicada a la evaluación de las materias primas y a seguir e incorporar, según nuestras posibilidades, las tendencias más novedosas en el mundo.
Y si de ordenamiento se trata, vale resaltar la aprobación de la Resolución No. 94 del 2017, del Mindus, Reglamento Técnico de Envases y Embalajes, cuya letra y espíritu unifica los modos de hacer y utilizar estas producciones en el país.
La política de envases potencia la fabricación de surtidos con destino a las actividades exportadoras y agroalimentarias y a la venta de materiales de la construcción, así como a la sustitución progresiva de las importaciones. Foto: Endrys Correa Vaillant
PASITO A PASITO…, PERO SE ANDA
Los principios de la política de envases, suscritos en el 2013, potencian, desde una visión integral, la fabricación de surtidos con destino a las actividades exportadoras y agroalimentarias, la venta de materiales de la construcción, así como la sustitución progresiva de las importaciones. Esas directrices, desde entonces, no han variado.
Pautaron lo hecho en el año anterior y trazan los rumbos de este 2018.
De acuerdo con Yamilín González, la oferta de envases en el 2017 (incorpora producción nacional e importaciones) superó los 620 millones de pesos, y para este año, pese a las restricciones financieras, se prevén unos 721 millones.
Los números, dice, también muestran incrementos en el aprovechamiento de las capacidades productivas, fundamentalmente en los envases de papel, cartón y plásticos. En ese sentido, la industria nacional proyecta una fabricación, en este 2018, de 448 millones de pesos, lo que permitirá satisfacer el 62 % de la demanda solvente (o sea, la que maneja el plan, pues la real sabemos que dista sobremanera de estos índices).
En pos de acercar cada vez más las proyecciones al comportamiento real de la industria, los planes del 2018 también se sustentaron, al decir de Juana Iris Herrera Fuentes, especialista de la Dirección de envases y embalajes del Mindus, en un balance de frutas frescas y vegetales a procesar en el país.
Tras los análisis, subraya, fue posible asegurar, con envases de pequeño formato, el 82 % de la producción terminada prevista, mientras que el resto, equivalente a unas 18 000 toneladas, deberá ser vendido a granel a la población, alternativa que requiere, en cada lugar, de acciones que garanticen la llegada oportuna del producto.
De todas formas, la zafra de tomate, por ejemplo, se ha comportado por debajo a lo concebido.
Este 2018 también pondrá énfasis, en sus palabras, en la reutilización de envases plásticos, de acero y vidrio, práctica que deberá considerar los procedimientos pertinentes. De los pronósticos se derivan unos 113 millones de recipientes de vidrio y 15 millones de sacos de polipropileno, si bien resulta estratégico continuar identificando posibilidades de reutilización.
Y como al inicio de cada año, o de cada nueva etapa, es casi obligatorio fijarse retos, Yamilín González vuelve sobre lo impostergable: identificar y potenciar las inversiones y negocios conjuntos que respalden tecnológica y financieramente el desarrollo de la industria nacional.
Dentro de ese gran grupo, ya sabemos dónde estará el hincapié: proyectos de empresas mixtas que tributen a la fabricación de latas de aluminio, envases flexibles y de vidrio, los mismos que arrastramos desde hace años y que no logramos, esfuerzos a un lado, materializar.
LA HOJALATA DEJA SU HUELLA
Los mayores incrementos de la producción nacional para el 2018 se reportan en los envases de hojalata, aunque todavía no se logran satisfacer todos los pedidos.
En las sesiones de diciembre último de la Asamblea Nacional del Poder Popular, este fue uno de los temas analizados con amplitud, teniendo en cuenta la demanda siempre creciente, sobre todo de los sectores alimentario y agrícola, y la imposibilidad de la industria de solventar las necesidades.
Para este año, explica Nelly Toirac Castaño, directora general de la empresa Envases y Recipientes Metálicos (Envametal), las cifras demandadas ascienden a 64 millones de envases de hojalata.
Con todas las esperanzas fijadas en la inversión que se lleva a cabo en el taller de producción Luis Melián, perteneciente a la fábrica Envases Occidente (Envocc), el plan prevé la producción de 50 millones, cifra, que si bien no cubre el pedido total, duplica lo hecho en el 2017.
El proceso inversionista, ascendente a 240 000 euros, consiste, por un lado, en el montaje de un paletizador que incrementará las capacidades productivas, y por otro, en la capacitación del personal que intervendrá en su operación y en el resto de las líneas.
De cumplirse los cronogramas previstos, sostiene Toirac Castaño, los resultados podrán percibirse a partir de abril, fecha que, a juzgar por los especialistas, supone una alta tensión para la industria si de alcanzar los planes se trata.
Según Sergio Medero Santana, director de Envocc, «el paletizador instalado hoy es mecánico manual, requiere dos operarios y paletiza 160 envases por minuto. El nuevo es semiautomático, necesita un operario y asimila 400 envases por minuto». El aumento productivo, más bien el salto con pértiga, es evidente.
No obstante, las cifras alcanzadas en enero, incluso sin esta inversión, le mitigan un poco el estrés que entraña el desafío productivo del 2018. «Con la nueva maquinaria proyectamos la fabricación de 4,7 millones de envases mensuales; sin embargo, con las condiciones actuales logramos hacer 3,7 millones, todo un récord».
Pero unido al ímpetu de los obreros, que a partir de abril estarán distribuidos en tres turnos de trabajo de ocho horas, es preciso contar, en opinión de Nelly Toirac, «con una estabilidad financiera que permita el pago a los principales proveedores de materias primas en el exterior», asunto que en el 2017 incidió en el incumplimiento de los niveles planificados.
«También hay que trabajar con las empresas nacionales para garantizar los aseguramientos, los cuales igualmente han fallado. Este es un tema de seguimiento diario por los directivos, para prever los contratiempos y anticiparse en las soluciones, porque lo que se deja de producir no se recupera».
Y su criterio lo comparte, absolutamente, Daymel Pérez González, director del taller Luis Melián, quien asegura que «este compromiso productivo implica mayor responsabilidad, trabajar con una cobertura superior al trimestre, aumentar la supervisión y el control, reducir los índices de mermas… Tengamos en cuenta que cerca del 98 % de nuestras producciones es encargo estatal».
LA CALIDAD, UNA CONSTANTE
En el taller Luis Melián funcionan actualmente dos líneas productoras de envases cilíndricos, distribuidos en ocho tipos de formatos. Ya en el 2008 y el 2012 se realizaron inversiones, enfocadas en mejorar la tecnología, aumentar los niveles productivos y favorecer la calidad, con la incorporación de la soldadura eléctrica.
De hecho, solo existe en Cuba un taller, el Armando Mirabal, que aún mantiene la soldadura plomo-estaño, y ya está previsto un proyecto de empresa mixta que permitirá modificar la tecnología y fabricar envases para pinturas, los cuales no se hacen hoy en el país.
Pero la calidad no anda solo de la mano de la tecnología, sino también de los operarios, ya acostumbrados a detectar las fallas, porque a los mecánicos Julio Alonso y Raúl Hernández, con 25 y 38 años de experiencia, respectivamente, no hay detalle que se les escape. Ni tampoco a Lázaro Mario García, técnico en control de la calidad, que cada media hora revisa las dimensiones de las latas, la altura, los fondos, la conformación…
«En verdad hay que andar pegado a las máquinas. Si se hacen 400 envases por minuto y te tardas dos en descubrir un desperfecto, cuántos recipientes
desaprovechas», lo dice y sale para la línea, «porque periodista, ya llevamos un rato hablando».