Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

lunes, 22 de octubre de 2018

El gobierno de los multimillonarios significa tiranía o revolución

El Captor | 22 octubre, 2018 | Opinión



A los diez años me becaron para ir a un internado escolar diseñado para los multimillonarios de Massachusetts. Viví entre los estadounidenses más ricos durante ocho años. Escuché sus prejuicios y sufrí sus complejos de superioridad. Insistían en que eran privilegiados y ricos por consecuencia de su inteligencia y talento. Experimentaban un desprecio burlón por los que se situaban en una escala inferior a ellos en estatus material y social, incluyendo en tal desprecio también a los estudiantes de clase media y alta. La mayoría de los multimillonarios carecían de empatía y compasión. Se autoblindaban para molestar, intimidar e insultar a cualquier inconformista que desafiara o no encajara en su mundo de egolatría.

Era imposible entablar una amistad con la mayoría de los hijos de estos multimillonarios. La amistad según ellos venía definida por un “¿qué hay para mí?” Y desde el momento de su nacimiento estaban rodeados por personas que satisfacían sus deseos y necesidades. Eran reacios a comunicarse con cualquier persona que estuviese en apuros -pero si ellos tenían algún pequeño capricho o problema, les dominaba hasta tal punto que cualquier sufrimiento terrible en los demás parecía inexistente, y esto pasaba también incluso con sus propios familiares-. Solo sabían cómo recibir. Ignoraban el concepto de dar. Se habían deformado y vagaban en un estado de infelicidad profunda, presos de un narcisismo insaciable.

Es esencial entender las patologías de los multimillonarios. Porque han amasado el poder político mundial. Estas patologías describen a los Donald Trump, sus hijos, los Brett Kavanaughs y los multimillonarios que dirigen la administración. Los súper ricos son incapaces de ver el mundo desde una perspectiva que no sea la suya. Las personas que los rodean, incluidas las mujeres de las que estos hombres se aprovechan, son objetos diseñados para satisfacer deseos momentáneos o ser manipulados. Los súper ricos son casi siempre amorales. Correcto. Equivocado. Verdad. Mentira. Justicia. Injusticia. Estos conceptos se sitúan en otra esfera para ellos. Simplemente, lo que les beneficia o les satisface es bueno. Lo que no sirve a sus fines, debe ser destruido.

La patología de los multimillonarios es lo que permite a Trump y su imberbe yerno, Jared Kushner, conspirar con el dictador suadí Mohammed bin Salman, otro producto del nepotismo y del poder ilimitado, para encubrir el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, con quien trabajé en Oriente Medio. Los súper ricos disfrutan la vida blindados por la riqueza que heredan de generación en generación, acomodados en un poder inexorable al que contribuyen hordas de conseguidores, incluidos otros miembros del club de los súper ricos, además de abogados y publicistas. Casi nunca hay consecuencias derivadas de sus errores, abusos, maltratos y crímenes. Esta es la razón por la que el príncipe heredero saudita y Kushner se han aliado. Son los homúnculos que rutinariamente engendran los súper ricos.

El gobierno de los multimillonarios es, por esta razón, aterrador. No conoce límites. Nunca han acatado las normas de la sociedad y nunca lo harán. Nosotros pagamos impuestos, ellos no. Nosotros nos esforzamos con el sudor de nuestra frente para estudiar en una universidad prestigiosa o conseguir un empleo, ellos no. Nosotros pagamos por nuestros errores, ellos no. Nosotros somos condenados por los crímenes que cometemos, ellos no.

Los súper ricos viven en una burbuja artificial, en una tierra llamada “Billionare-land”, en lugares con “Frankenmansions” y aviones privados, totalmente alejados de la realidad. La riqueza, tal y como yo la veo, no solo se perpetúa a sí misma sino que se emplea para monopolizar las nuevas oportunidades de creación de riqueza. La movilidad social de los pobres y la clase trabajadora es en gran medida un mito. Los súper ricos practican una especie de acción afirmativa, catapultando a mediocridades masculinas y blancas como Trump, Kushner y George W. Bush a escuelas de élite que preparan a la plutocracia para obtener posiciones de poder. A los súper ricos nunca se les fuerza a crecer. A menudo son infantilizados de por vida, se quejan de lo que quieren y casi siempre lo consiguen. Y esto los hace muy, muy peligrosos.

Los teóricos políticos, desde Aristóteles y Karl Marx hasta Sheldon Wolin, han advertido de los peligros del gobierno de los multimillonarios. Una vez que los súper ricos toman el control, escribe Aristóteles, las únicas opciones son la tiranía y la revolución. No saben cómo cimentar o construir. Sólo saben cómo alimentar su avaricia sin fondo. Es curioso lo de los súper ricos: no importa cuántos miles de millones posean, nunca tienen suficiente. Son los fantasmas hambrientos del budismo. Buscan, a través de la acumulación de poder, dinero y objetos, una felicidad inalcanzable. Esta vida de deseos infinitos a menudo termina mal, con los súper ricos separados de sus cónyuges e hijos, desprovistos de verdaderos amigos. Y cuando terminan yéndose, como escribió Charles Dickens en “Cuento de navidad”, la mayoría de las personas se alegran de haberse desembarazado de ellos.

Wright Mills, uno de los mejores analistas de las patologías de los súper ricos, escribió en “La élite del poder”: “Explotaron los recursos nacionales, promovieron guerras económicas entre ellos, se fusionaron, amasaron capital privado fuera del dominio público y utilizaron todos y cada uno de los métodos para conseguir sus fines. Llegaron a acuerdos con empresas ferroviarias para compensar deudas tributarias; compraron periódicos y editores; aniquilaron empresas competidoras e independientes y emplearon abogados de habilidad y reputación como hombres de estado para defender sus derechos y asegurar sus privilegios. Hay algo demoníaco en estos señores de la creación; No es simplemente retórica llamarlos barones ladrones.”

El capitalismo corporativo, el que ha destruido nuestra democracia, ha otorgado poder sin control a los súper ricos. Y una vez se entienden las patologías de estas elites oligárquicas, es fácil trazar el futuro. El aparato estatal a cuyo frente se encuentran los súper ricos ahora sirve exclusivamente a sus intereses. Es sordo a los gritos de los desposeídos. Empodera a aquellas instituciones que nos mantienen oprimidos -los sistemas de seguridad y vigilancia de control doméstico, la policía militarizada, Seguridad Nacional y militares- y destruyen o degradan aquellas instituciones o programas que mitigan la desigualdad social, económica y política, entre ellas la educación pública y la salud, el estado del bienestar, la seguridad social, un sistema fiscal equitativo, cupones de alimentos, transporte público e infraestructura, o los tribunales. Los súper ricos extraen cada vez mayores sumas de dinero de aquellos que empobrecen constantemente. Y cuando los ciudadanos protestan o se resisten, son eliminados.

Los multimillonarios se preocupan desmesuradamente por su imagen. Están obsesionados con mirarse a sí mismos. Son el centro de su propio universo. Hacen todo lo posible por crear personas ficticias repletas de virtudes y atributos inexistentes. Es por esto por lo que los súper ricos llevan a cabo escenificaciones filantrópicas. La filantropía les permite participar en la fragmentación moral. Ignoran la miseria moral de sus vidas, a menudo definida por el tipo de degeneración y libertinaje que los súper ricos insisten en señalar como la maldición de los pobres, para presentarse a sí mismos como los promotores de pequeños actos de caridad a fin de caracterizarse como personas bondadosas y benéficas. Los que pinchan y desinflan el globo esta imagen, como Khashoggi hizo con Salman, son especialmente odiados. Y es por esto que Trump, como todos los súper ricos, ve en la prensa crítica el enemigo. Es por esto que Trump y el entusiasmo de Kushner por conspirar para ayudar a encubrir el asesinato de Khashoggi es ominoso. Las incitaciones de Trump a sus partidarios -quienes ven en él la omnipotencia que les falta y anhelan lograr- para llevar a cabo actos de violencia contra sus críticos, se encuentran tan solo unos pocos pasos por detrás de los matones del príncipe heredero que desmembraron a Khashoggi con una sierra para huesos. Y si crees que Trump solo está bromeando cuando sugiere que la prensa debería ser tratada violentamente, entonces no entiendes nada sobre los súper ricos. Harán lo que pueda, incluso asesinar. Él, como la mayoría de los súper ricos, carece de conciencia.

Los más ilustrados multimillonarios, los de East Hamptons y Upper East Side, en el reino donde Ivanka y Jared jugueteaban en el pasado, juzgan al presidente torpe y vulgar. Pero esta distinción es de estilo, no de sustancia. Donald Trump puede ser una vergüenza para los adinerados graduados de Harvard y Princeton en Goldman Sachs, pero sirve a los súper ricos tan asiduamente como lo hacen Barack Obama y el Partido Demócrata. Esta es la razón por la que los Obamas, como los Clinton, se han incorporado al panteón de los súper ricos. Es por lo que Chelsea Clinton y Ivanka Trump eran amigas íntimas en la infancia. Vienen de la misma casta.

No hay ninguna fuerza dentro de las instituciones gobernamentales para detener el saqueo de los súper ricos de la nación y el ecosistema. Los multimillonarios no tienen nada que temer de los medios de comunicación controlados por las corporaciones, los funcionarios electos que financian o el sistema judicial que han tomado. Las universidades son apéndices institucionales patéticos. Silencian o destierran a los críticos intelectuales que molestan a los principales donantes al desafiar la ideología imperante del neoliberalismo, la misma que fue formulada por los adinerados para restaurar el poder de clase. Los súper ricos han destruido movimientos populares, incluidos los sindicatos de trabajadores, o mecanismos democráticos de reforma que en el pasado permitían a los trabajadores enfrentarse al poder. El mundo es ahora su patio de recreo.

En “La condición posmoderna”, el filósofo Jean-François Lyotard dibujó un cuadro del futuro orden neoliberal como uno en el que “el contrato temporal” suplanta a las “instituciones permanentes en los dominios profesional, emocional, sexual, cultural, familiar e internacional, así como en los asuntos políticos.” Esta relación temporal con las personas, las cosas, las instituciones y el mundo natural garantiza la autoaniquilación colectiva. Nada para los súper ricos tiene un valor intrínseco. Los seres humanos, las instituciones sociales y el mundo natural son productos que se pueden explotar para obtener ganancias personales hasta el agotamiento o el colapso. El bien común, como el consentimiento de los gobernados, es un concepto muerto. Esta relación temporal encarna la patología fundamental de los súper ricos.

Los multimillonarios, como escribió Karl Polanyi, celebran el peor tipo de libertad: la libertad “para explotar a los demás, o la libertad para obtener ganancias desmedidas sin un servicio comparable a la comunidad, la libertad de evitar que los inventos tecnológicos se utilicen para el beneficio público, o la libertad de lucrarse de calamidades públicas diseñadas secretamente a tal fin”. Al mismo tiempo, como señaló Polanyi, los súper ricos hacen la guerra a la “libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de reunión, la libertad de asociación, la libertad de elección del propio trabajo.”

Las oscuras patologías de los súper-ricos, idolatradas por la cultura y los medios de comunicación de masas, se han convertido en las nuestras. Hemos ingerido su veneno. Los multimillonarios nos han enseñado a celebrar las malas libertades y denigrar las buenas. Observa cualquier mitin de Trump. Mira cualquier reality show de televisión. Examina el estado de nuestro planeta. Repudiaremos estas patologías y nos organizaremos para destronar a los multimillonarios del poder o ellos nos transformarán en lo que de hecho ya han conseguido que seamos: su herramienta.

* Artículo de Chris Hedges publicado originalmente en inglés en Truthdig

* Ilustración: Mr. Fish

Una opción ganadora


Por Jorge Gómez Barata

Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la economía cubana crecerá a un ritmo del 1.1 en 2018 y 1.3 en 2019. Ese fenómeno reiterado durante años configura una situación crítica. La dura realidad es que, o bien la Isla resuelve ese problema o puede encarar una precarización del nivel de vida de la población, expresada en escasez de empleo y en la consiguiente disminución de los ingresos de la población. En circunstancias así, la pobreza acecha.

Con tan magro crecimiento el estado dispondrá de menos recursos para importar, entre otras cosas alimentos, combustibles y medicamentos o materias primas para producirlos y tendrá dificultades para asumir sus gastos y financiar programas sociales. En un escenario así la inversión con fondos públicos se reduce, crecen las deudas y se acentúan los déficits.

Las perspectivas de que la situación mejore no son alentadoras porque el bloqueo de los Estados Unidos no será levantado a corto plazo, lo cual significa que tampoco la inversión extrajera privada fluirá en las cantidades necesarias.

Por otra parte, es poco probable que los esfuerzos del gobierno para elevar la eficiencia del sector productivo de la economía, basada en las empresas estatales, rindan frutos a corto plazo pues estas entidades, aquejadas por la baja productividad del trabajo, afrontan obsolescencia tecnológica, falta de dinero para importar materias primas y otros factores. A ello se suman distorsiones creadas por la dualidad monetaria y cambiaria, el bajo nivel de los salarios y las pensiones, así como la imposibilidad de acceder a las organizaciones crediticias internacionales.

Sin que pueda ser evitada, al cuadro se ha incorporado la corrupción que además de una macula ética, es un problema económico cuyas dimensiones no han sido calculadas. En recientes visitas a provincias, el presidente Miguel Díaz-Canel se ha percatado que recursos asignados por el gobierno para la solución de necesidades concretas o inversiones en los territorios, se esfuman por el caño de la corrupción.

A mi juicio, a corto plazo la mejor opción es la de profundizar las reformas en curso, diseñando una estrategia para el crecimiento económico y el desarrollo que, a los esfuerzos estatales sume al sector privado emergente en el sector productivo en forma de cooperativas, micro, pequeñas y medianas empresas privadas nacionales y extranjeras, incluyendo algunas fundaciones u estructurás públicas para operar en otras áreas.
Para que un proyecto de esa naturaleza y dimensiones funcione es preciso deponer objeciones subjetivas y prejuicios. Una idea semejante debe ser acogida con franqueza y espíritu abierto, como una palanca más, una fuerza honesta, dinámica y creadora que amparada, estimulada y ayudada por el estado socialista y el partido, se sume a los esfuerzos por el desarrollo y el bienestar del pueblo.

Nadie dice que los empresarios privados sean filántropos, pero tampoco son criaturas deleznables, sino actores económicos necesarios, con tendencia a la eficiencia y habituados a operar con arreglo a las leyes y con los cuales los estados conviven en prácticamente todos los países del mundo.

Auspiciado por el estado socialista y con sus reglas, el fomento del sector privado nacional, a corto plazo pudiera aportar eficiencia, reactivar el sector productivo, crear cientos de miles de empleos, generar riquezas, contribuir al desarrollo local, apoyar proyectos estatales, como por ejemplo la construcción de viviendas de baja exigencia e incursionar en áreas de tecnologías avanzadas y servicios de alto estándar.

Por añadidura se trata del único proyecto económico importante que puede ser realizado sin costosas inversiones ni exhortaciones, con el encanto de que el bloqueo estadounidense no puede impedir ni está interesado en hacerlo.

Orientado y conducido con sintonía fina por el estado y el partido, el sector privado puede ser una fuerza tremenda y eficaz que no conducirá a la restauración del capitalismo, aunque si tal vez a una versión ganadora del socialismo. La otra no lo fue. Puede ser un referente, pero no es un paradigma.

Cuando el ingenio aporta millones

Por Yudith Madrazo Sosa -22 octubre, 2018



Nery Saavedra, una mujer que con su inventiva aporta millones. / Foto: cortesía de la entrevistada

Poner una pieza aquí, quitar otra allá. Pensar, estudiar, investigar. Hay un problema, un nudo que traba el proceso productivo. Urge desatarlo. Pensar, estudiar, investigar. Darle vueltas a una idea hasta cristalizarla. Al fin, la respuesta llega.“La necesidad es la madre de la invención”, dijeron Platón y Einstein, cada uno a su modo. Y bien lo sabe la ingeniera química Nery Saavedra Pérez, tecnóloga de proceso en la Refinería de Petróleo Camilo Cienfuegos, quien este año mereció el Premio al Trabajo de Mayor Impacto Económico, otorgado por el Buró Nacional de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR).

El imperativo de hallar soluciones a los problemas que enfrentamos día a día despierta el ingenio, hace que brille el talento. El de Nery rutiló, en esta oportunidad, por la sumatoria de algunos trabajos que aportaron alrededor de 8 millones de dólares a la economía nacional. Su perspicacia permitió al país poner a producir la planta hidrofinadora de diésel, que debido a la falta de piezas para los compresores, había paralizado y, gracias a su innovación, se puso a operar solo con el hidrógeno fresco que venía de otra planta donde se produce nafta.

Otro fruto de la pasión creadora de Nery fue que una planta detenida por los efectos del bloqueo logró producir diésel especial directamente desde el destilador con mezclas en línea. Esto propició disponer, para el parque de transporte, del combustible utilizado en los grupos electrógenos para la generación de energía eléctrica.

Su inventiva no queda ahí, sino que va dirigida también al mantenimiento técnico de la planta y a la creación de condiciones para mejorar la tecnología. Pero no labora sola. Como toda persona dedicada a la investigación, aprecia el trabajo en equipo, elemento que hace viable toda esa inventiva. “Estos trabajos no son mi obra particular —aclara Nery—, pues una nunca hace nada sola. Siempre cuento con el apoyo de mi jefe de planta, de sector, los compañeros del grupo de ingeniería de proceso que me permiten materializar todos estos trabajos”, resalta.

Graduada de Ingeniería Química en 1985, Nery comenzó recorrer los pasillos de la innovación cuando inició su vida laboral en la Fábrica de Cemento 26 de Julio de Nuevitas, Camagüey, donde había un movimiento innovador con una fortaleza increíble.

“Realmente fue muy inspirador trabajar con esos compañeros que con una sencillez grandísima buscaban soluciones todos los días, además de que como ingeniera me interesaba devolver todo aquel bagaje técnico aprendido en la especialidad (soy especialista en refinación de petróleo), y buscaba mi preparación como profesional. También los requerimientos de la fábrica. Siempre la innovación surge porque hay una necesidad y después que tienes la urgencia de resolver algo, lo que te queda es echar a andar tu conocimiento, habilidad, en aras de buscar el remedio, junto a tus compañeros, para ese problema”.

¿Cree necesario, en los momentos actuales, seguir incentivando el quehacer de la Anir?

“Pienso que sí. En Cuba hubo años en que la Anir se deprimió mucho, pero ahora hay un resurgir, por lo menos en la Refinería donde laboro es así. Creo que debe ser una estrategia de los gobiernos, el Partido, los sindicatos, mantener vio el trabajo de la Asociación, donde la gente lo da todo, participa por aportar, brindar soluciones y muchas veces no se tiene en cuenta esas contribuciones. Es imprescindible mantener el trabajo de los aniristas”.

¿Se siente satisfecha?

Sí, una de las cosas que te animan a seguir es el desafío de buscar soluciones a los problemas, es un incentivo de todos los días. Pero no puedo dejar de mencionar el papel de la familia en todo esto. Muchas veces llegas a la casa con tareas pendientes, tienes que estudiar, sacar cuentas, porque cada trabajo debe estar soportado técnicamente, requiere de todo el rigor científico, pues es el respeto a ti misma y a tu labor. Por tanto, mi familia es el apoyo incondicional para dedicar mis tiempos libres a la tarea innovadora. Tengo dos hijas. La mayor es socióloga, profesora de la Universidad y la menor, ingeniera física nuclear. Ambas son másteres en Ciencias e investigadoras. Eso quiere decir que en ellas está sembrada también esa necesidad de innovar.

¿Cómo valora la participación de la mujer cubana en la ciencia y la innovación científica?

“Creo que el papel de la mujer es fundamental. Nosotras desarrollamos la capacidad de buscar salidas a los problemas desde que nacemos. Aportamos muchísimo, con enorme seriedad y rigor científico. Pienso que como yo, seguramente otras mujeres en Cuba tienen este u otro premio y si seguimos buscando, encontraríamos otras con muchísimos méritos también”.

Nery, camagüeyana de nacimiento, debido a razones laborales hace doce años llegó a Cienfuegos, por lo que se considera hija de esta ciudad por adopción. En esta urbe a la cual, dice, tiene mucho que agradecer, se siente bien acogida y ha encontrado excelentes amigos.

Si tuviera que describir a una persona innovadora, ¿qué diría?

“Que es alguien muy intranquilo, que siempre está pensando, meditando, inconforme, con ansias de dar un paso al estadio superior. Que constantemente estudia, se prepara, porque cada día debe acoplarse al avance de la ciencia y la técnica, las nuevas tecnologías. También diría que es una persona abnegada, sacrificada pero, ante todo, necesita ser modesta, sencilla y dispuesta a aprender de los que saben, desde la persona que crea más insignificante en su puesto, hasta los eruditos”.

Hace más de 30 años, Nery aprendió la lección. Desde entonces no para de inventar, escudriñar en los libros, hurgar en su ingenio para que de su talento broten algunos millones que necesita el país.

Nery en el momento de recibir el reconocimiento en su provincia en ocasión de la Jornada del Innovador. / Foto: Yudith

Cooperación suiza en Cuba apoya y comparte buenas prácticas




Paisaje de la localidad montañosa de La Palma, en el extremo occidental de Cuba y uno de los primeros municipios en beneficiarse con el el Programa de Innovación Agrícola Local. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

LA HABANA,  oct 2018 (IPS) - La municipalización y descentralización territorial se va a profundizar con la nueva Constitución de Cuba, en una de las reformas más importantes que se perfilan en el texto y con la que se pretende impulsar el desarrollo socioeconómico interno.

El anteproyecto, actualmente sometido a un proceso de consulta popular, confiere mayor autonomía al municipio, incluida la elección de sus autoridades y facultad para decidir sobre el uso de sus ingresos.

Especialistas confían que el nuevo enfoque creará condiciones para el despliegue de la descentralización municipal, el desarrollo económico y la participación ciudadana.

Este proceso es de interés para instituciones cubanas que desde hace años trabajan en el desarrollo local y para sectores de la colaboración internacional que, como la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), ejecutan proyectos que benefician especialmente a municipios de esta nación caribeña.

“Trabajamos mucho en iniciativas que tienen que ver con el desarrollo local, y en el caso de Cuba con la agricultura local”, confirmó, en entrevista con IPS, Peter Tschumi, director residente de cooperación internacional de Cosude. “El enfoque siempre es en consulta con el gobierno cubano”, aclaró.

La Cosude, a cargo de la cooperación internacional en el Departamento Federal de Asuntos Exteriores del gobierno de Suiza, asume como principal compromiso contribuir a un mundo sin pobreza, en paz y con desarrollo sostenible. En ese contexto orienta sus esfuerzos en países de África, Asia, Europa y América.

“Desde los años 1960 y 1970, Suiza tiene un programa sustancial para América Latina. Queríamos expandir nuestra incidencia en esta región por las dinámicas político-económicas y la solidaridad hacia Latinoamérica. En el caso de Cuba, empezamos poco a poco”, indicó.

La Cosude llegó a Cuba en 1997 con iniciativas humanitarias y en el sector médico.

En el año 2000 estableció su oficina de cooperación en La Habana y pasadas casi dos décadas, su presencia abarca prácticamente todo el territorio insular cubano. Actualmente presta colaboración en 98 de los 168 municipios del país, con alcance en las 15 provincias cubanas,

El desarrollo local es un concepto general que incluye acceso a alimentos, avance económico y temas de participación, género y equidad. “En Cuba tenemos muchas iniciativas que han brindado resultados, aunque nos enfocamos aún más en esta estrategia en el período 2017-2021”, puntualizó Tschumi.


Peter Tschumi, director residente de cooperación internacional de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, durante su entrevista con IPS en la embajada de su país ante La Habana. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

La oficina de Cosude en La Habana maneja un presupuesto equivalente a 11,7 millones de dólares anuales para sus proyectos en la isla.

En 2013, el parlamento suizo eligió a Cuba como país prioritario para la cooperación internacional y en 2016 decidió continuar ese respaldo, que acompaña el proceso de reformas iniciado en 2008 y el fortalecimiento de proyectos con énfasis en la gestión participativa e inclusiva.

“La cooperación proviene de impuestos del pueblo suizo y esa decisión es una muestra de la solidaridad con el pueblo cubano”, señaló Tschumi. Suiza reconoce a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como marco orientador de su colaboración y entre otros objetivos propicia el mejoramiento de las condiciones de vida.

Al abundar en el tema del apoyo a nivel municipal, recordó que su país es un estado federal y exhibe una descentralización casi única en el mundo. “Desde hace años, hemos enviado delegaciones cubanas para estudiar el modelo suizo; no para exportar el modelo, sino para inspirar y ayudar a buscar su propia solución”, señaló.

El acceso a los alimentos figura entre las prioridades de las iniciativas de Cosude en Cuba. Según sus datos, entre 2010 y 2016 se registró un aumento anual medio de 10,7 por ciento en la producción agrícola de 40 municipios beneficiados con la cooperación suiza.

“Hay mucho potencial, pero hay que agilizar la agricultura. Cuba tiene objetivos sociales muy altos, nutrición infantil, de personas en desventaja y para satisfacerlos necesita una agricultura sólida. En Suiza decimos: primero hay que hornear el queque antes de distribuirlo”, señaló Tschumi.

Agregó que uno de sus objetivos estratégicos en la nación caribeña es lograr proyectos que no solo sean financiados por Suiza, sino con apoyos e iniciativas locales cubanas, para que sean sostenibles y tengan un alcance mayor.

“Tenemos muchas experiencias en estos 20 años, pero también muchas lecciones aprendidas y buenas prácticas que aplicamos en algunas provincias y municipios, las cuales se puede aprovechar más para el país, aplicar a nivel nacional y cambiar políticas públicas”, comentó.

Entre los muchos ejemplos de “buenas prácticas”, mencionó Biomás, un proyecto que demuestra que es posible combinar la producción de biocombustibles y la de alimentos.

Residentes en la capital cubana y turistas extranjeros desfilan por el centro histórico de La Habana, el 6 de enero, en rescate de una tradición de esa fecha católica, el Día de los Reyes Magos, cuando se permitía a los negros, esclavos y libres, congregarse en los cabildos y salir en procesión por las calles. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

“Somos líderes en Cuba con los proyectos que apoyamos para producir biogás y también biodiésel a partir de la Jatropha curcas (árbol cuyas semillas se extrae aceite para biocombusibles)”, afirmó el diplomático.

Desde sus diferentes iniciativas, Cosude contribuye a la equidad de género, al fortalecimiento de capacidades municipales y la gestión participativa del centro histórico habanero y estrategias locales del hábitat entre otras áreas de importancia para la sociedad cubana.

“Siempre hay interacción con los actores locales. Trabajamos con la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión Nacional de Juristas, la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, el Cenesex (Centro nacional de educación sexual), el Ministerio de Comercio Exterior y en temas que están en debate para la nueva Constitución”, indicó Tschumi.

En la actualidad, la Cosude trabaja con autoridades cubanas en la preparación de un vasto proyecto de formación técnico – profesional que incluye el objetivo social de capacitación y el económico de articular a los capacitados con el mercado laboral. También abarca el apoyo a la actualización de la educación técnica profesional.

En opinión del director residente, se necesita más flexibilidad y permeabilidad en el sistema para gente que sale de la educación normal, secundaria y quienes ingresan en la Universidad.

La idea también incluye intercambios internacionales, en lo cual se piensa trabajar en colaboración con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

La inserción de Cosude en dinámicas y procesos nacionales relevantes para el país incluye el cambio climático, cuyo impacto es extremadamente preocupante para las naciones caribeñas. “Para nosotros es una de las orientaciones estratégicas a nivel mundial y tenemos recursos, incluido en Cuba”, dijo Tschumi.

En ese sentido, recordó que este país insular es vulnerable ante sequías y huracanes. “En la agricultura, por ejemplo, continuamente adaptamos nuestras actividades para prever y mitigar los daños”, dijo. Por medio del proyecto Hábitat, la Cosude ha apoyado la construcción de viviendas más resistentes.

Estudios científicos ratifican que el clima de Cuba es cada vez más cálido y extremo y en abril de 2017, el gobierno cubano lanzó su plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, denominado oficialmente Tarea Vida. Esta estrategia multisectorial pone especial acento en la prevención y la resiliencia.

“En mi opinión, que Cuba sea resiliente ante el cambio climático es decisivo para el país y su desarrollo”, alertó Tschumi, quien recordó los cuantiosos daños económicos de estos eventos, de los cuales “cada vez cuesta más recuperarse (….) Hay que prever, adoptar medidas fuertes para contrarrestar los perjuicios”, indicó.

Con aportes de Ivet González desde La Habana.

Edición: Estrella Gutiérrez