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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 2 de julio de 2020

¿Se hace camino al andar o se escoge el camino?

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"Tres décadas después del cataclismo económico que siguió al desmantelamiento del «socialismo real», Cuba atraviesa otra gran crisis. Este artículo se focaliza en las restricciones económicas y políticas que enfrentan las autoridades para concebir la recuperación y proyectar el desarrollo económico en los próximos años".
Este artículo pertenece a la serie La Letra de Temas 2020. Postpandemia: ¿hacia dónde?
A raíz de haberse remontado el ápice de la Covid-19, Temas-Catalejo solicitó a un grupo de investigadores que examinaran el presente y la perspectiva para el resto del año cubano. Les pidió un diagnóstico elaborado, que escrutara a través de la propia pandemia, y en su significación no solo clínica, sino de salud pública, y en sus ramificaciones socioeconómicas, políticas, internacionales, subjetivas; así como hacia el futuro probable.
A diferencia de la nube de cifras, verdades recibidas, declaraciones, reportajes, que inundan los medios; de los deseos y recomendaciones dirigidas al gobierno y que pasan por análisis, tan abundantes en las redes; esta serie se orienta a calcular el presente y futuro del país, para verlo mejor, como un camino entre la política y su circunstancia.
Como es usual en Catalejo, La Letra de Temas 2020 se mantiene más abierta ante otros análisis que ante otras opiniones.

Profesor Titular, Centro de Estudios de la Economía Cubana, Universidad de La Habana

La historia parece repetirse. Tres décadas después del cataclismo económico que siguió al desmantelamiento del «socialismo real», Cuba atraviesa otra gran crisis. Este artículo se focaliza en las restricciones económicas y políticas que enfrentan las autoridades para concebir la recuperación y proyectar el desarrollo económico en los próximos años. 
La naturaleza eminentemente estructural de la crisis
El panorama es, sin dudas, desafiante. No por trillados, son menos molestos estos caminos. De lo que no se carece, es de un diagnóstico serio. Hay una colección suficiente de investigaciones que informan del carácter principalmente estructural de las dificultades que aquejan al sistema económico cubano. La economía ha mutado, exhibiendo una mayor diversificación. A pesar de que el centro de gravedad sectorial del sistema productivo se desplazó hacia los servicios transables[1] desde los noventa, el modelo de acumulación continúa siendo esencialmente rentista. ¿Qué es una renta? Se trata de un ingreso que no depende de los costos de producción, o sea, se determina a partir de factores idiosincráticos del producto o sector, [2] o a elementos extraeconómicos. Muy frecuentemente, la apropiación del excedente tiene lugar por una pequeña fracción de los productores o por un ente público, que luego la moviliza hacia objetivos sociales y productivos. Las rentas terminan generando efectos perniciosos sobre la estructura económica. [3] El divorcio de los flujos de las condiciones de producción inhibe la innovación y el desarrollo empresarial.
En el caso cubano, después de la interrupción forzada de la década de los noventa, se volvió a ubicar una parte notable del intercambio comercial internacional bajo acuerdos políticos. [4] Esos convenios son los que originan la renta.  Se constata la paradoja de que, si bien tuvo lugar una transformación sectorial notable, de la cual emergió una estructura productiva más alineada con ventajas competitivas adquiridas, esta reprodujo las deformaciones anteriores. El ejemplo más cercano es el despegue de una actividad exportadora como los servicios médicos, asentados en la calificación y especialización de la fuerza de trabajo. El modelo de negocios dominante los convirtió en algo bastante semejante a la renta proveniente de un producto básico: poco empleo, escasos encadenamientos con la economía interna, alto grado de homogenización, e ingresos desconectados de los costos de producción, es decir, de la reproducción de la fuerza de trabajo. La única forma de corregir estos problemas es el despegue de un vigoroso tejido productivo doméstico. Este razonamiento propone desplazar el centro de la discusión desde el qué, que es el enfoque tradicional dominante en Cuba, hacia el cómo, que permite abordar cuestiones menos tratadas. 
En esa línea, no es posible plantearse una transformación exitosa de la estructura económica que se desligue de las deformaciones que induce en la empresa la planificación centralizada y la estructura de propiedad vigente. La preferencia por la renta controlada por el Estado y el monopolio sobre el comercio exterior, se ha justificado mediante varios argumentos. Uno de ellos invoca las restricciones que suponen las sanciones de Estados Unidos. Bajo esa óptica, es necesario y legítimo buscar alguna compensación en acuerdos preferenciales externos. Otro punto de vista sostiene la pertinencia de esos esquemas sobre la base de los compromisos sociales del Estado cubano. Se pierde de vista que, si este arreglo entorpece la conformación de una estructura económica más diversificada y sostenible en el tiempo, los recursos para la generosa política social se ven comprometidos en un horizonte mediato. Hay otros aspectos menos atractivos, pero igualmente relevantes. El logro de espacios favorables para la inserción exterior, tiene consecuencias para la política en casa. De esta forma, se logra una alternativa para posponer incómodas reformas domésticas.
Ahora se atraviesa un episodio que caprichosamente tiende a repetirse cada 30 años aproximadamente, precedido de un quinquenio de estancamiento.  La manifestación de los problemas económicos más recientes ha transcurrido primordialmente a través de dos fenómenos.  Por una parte, un endurecimiento de las condiciones financieras externas, motivado por el declive económico venezolano y las sanciones de Estados Unidos. Ante la imposibilidad de reactivar el complejo productivo doméstico solo queda aceptar un nuevo episodio de racionamiento y restricciones. Por otro lado, se verifican crecientes desequilibrios macroeconómicos. Estos son solo la otra cara de la misma moneda. Las falencias productivas no se pueden desvincular de la inflación reprimida o el aumento del déficit fiscal. 

Las restricciones de la política económica en el contexto actual

Ante la gravedad de la situación y las indiscutibles afectaciones al nivel de vida de los ciudadanos, propios y extraños insisten en comparar el escenario actual con el «periodo especial», aquel momento agrio vivido por los cubanos en la primera mitad de los noventa. Incluso, se ha llegado a plantear que entonces se usaron fórmulas que vuelven a ser válidas. No tan deprisa. La sociedad cubana contemporánea es muy diferente a la de hace 30 años, y el mundo también. 
Por una parte, existe un conjunto de condiciones objetivas que constituyen lastres para cualquier propuesta. Primeramente, como se explicó anteriormente, más allá de la coyuntura, la debilidad económica responde a problemas de largo recorrido, cuya solución no es ni fácil ni inmediata. La maduración de la reforma necesaria se ubica en el futuro mediato. En segundo lugar, a diferencia de los noventa cuando Cuba logró encontrar espacios en una economía mundial capitalista sí, pero en expansión; ahora la demanda externa jugará un papel mucho menor. Los análisis más recientes estiman en dos años el plazo necesario para una recuperación de los niveles de actividad previos al impacto de la pandemia.  A esto habría que sumar que, a pesar de que se puede contar como un acierto la reestructuración de la mayor parte de la deuda externa en la década pasada, la caída de los ingresos en divisas y los incumplimientos recientes sugieren el inicio de un nuevo periodo de incertidumbre y tirantez en las relaciones del país con sus acreedores. Si bien el impacto de la COVID-19 facilita la negociación, los impagos preceden a estas circunstancias excepcionales. El propio hecho de que la crisis económica sea tan profunda y generalizada, tiene el efecto colateral de limitar el espacio fiscal de los países ricos para acomodar demandas de estados insolventes. Esta dificultad se magnifica a partir del hecho de que Cuba no será beneficiada con préstamos contingentes de instituciones financieras internacionales de las que no es miembro. [5]
La incertidumbre se ha instalado en la economía mundial. Y hay procesos en marcha cuyo desenlace y consecuencias son imprevisibles. Dos de ellos revisten gran importancia para Cuba. Como país pequeño de economía abierta, la desarticulación del comercio internacional es una muy mala noticia, se pierde una palanca que estuvo disponible en la gran crisis anterior.  Pero hay más. El colapso soviético fue catastrófico para Cuba, pero dejó intactas a las economías occidentales, con las que la URSS tenía relaciones económicas muy limitadas. El desacoplamiento entre Estados Unidos y China es otra cuestión. Los lazos entre ambas potencias son muy fuertes, al igual que los vínculos del Gigante Asiático con Europa. Una ruptura abrupta dañaría a ambos polos, con los que Cuba mantiene intercambios muy importantes, aunque de naturaleza diferente. Ni hablar de las réplicas del terremoto SARS-COV-2. Una modificación de los patrones de viaje, impactaría directamente al turismo internacional, una industria clave para Cuba. 
Como consecuencia lógica, una premisa de los cambios a considerar debe ser el empoderamiento de los actores y recursos domésticos. Los mayores obstáculos para adelantar una política económica con carácter reformador están en la propia configuración y evolución del proceso de toma de decisiones. Una reforma económica como la que requiere la Isla comporta una redistribución del poder. Desde 2010 se ha advertido un crecimiento de la esfera de producción privada, ocupando segmentos hasta entonces dominados por el sector público. Es comprensible que algunos se sobrecojan imaginando las consecuencias políticas de semejante tendencia. Lamentablemente, el dominio de lo “estatal” no se debía necesariamente a la superioridad organizacional, técnica o productiva, sino a la implantación de un modelo sostenido por un paradigma agotado y extemporáneo.  Los chinos y vietnamitas se percataron de esa trampa mortal, e innovaron grandemente en nuevas instituciones adaptadas a sus condiciones específicas. 
La consolidación de un programa de recuperación basado en los documentos ya aprobados en las máximas instancias del poder político y estatal enfrentará no pocos obstáculos. Pero no todos se oponen por las mismas razones. La burocracia ya ha sido identificada en el discurso público como un obstáculo a la «actualización», aunque desafortunadamente su influencia no ha disminuido. Este grupo, que cuenta con varios estratos, está convencido de que tiene mucho que perder cuando los procedimientos administrativos ocupen un plano secundario, y se hagan redundantes funciones y puestos de trabajo.  Se puede decir que a estas alturas nuestra burocracia «atiende más a la estructura social que a los objetivos del conjunto de procesos sociales que le dan sustento» (González, 2019:104). Las manifestaciones están por todas partes. Son incontables las veces que instrucciones bien intencionadas han sido desvirtuadas y virtualmente despojadas de su contenido, limitando su capacidad transformadora. 
Asimismo, como resultado del carácter limitado, incompleto e incluso caótico que dominó la reforma empresarial desde los noventa, las entidades públicas se han estratificado en varios niveles. Aparecen sujetas a reglas dispares, que inevitablemente favorecen a unas en detrimento de las otras. Es imprescindible llegar a comprender que en un panorama dominado por la asignación central de recursos escasos, la proliferación de reglas de juego asimétricas en el uso de estos genera rentas espurias que unos se apropian, y que otros ceden. Se podría considerar como un caso de «arbitraje institucional». Parece claro que los destinatarios de esas rentas son beneficiarios del status quo.
Por otro lado, se observa un renovado activismo de ciertos grupos semiorganizados, que se proyectan en la vida pública con la legitimidad otorgada por algunas instituciones estatales. Con bastante frecuencia arremeten contra los que defienden y promueven una reforma sustancial del modelo económico cubano. Abundan las etiquetas peyorativas, y continuamente dibujan alternativas binarias. Hay que escoger entre el modelo existente, que es el único posible, y la barbarie capitalista neoliberal. Se usa como bandera la ideología oficial para defender un paradigma moribundo, uno de cuyos mayores problemas es la incapacidad de evolucionar. Eso de que este es el único socialismo posible, tampoco es muy original. Ya Brézhnev usó el ardid para aplacar las tempestades del pasado y conceder estabilidad a los «cuadros».
Otros aspectos deben ser tenidos en cuenta, a partir de lo aprendido en la última década. Por un lado, se puede decir que, al menos en el plano económico, se verifica una limitada capacidad institucional para diseñar y poner en práctica un programa coherente de transformaciones. Ello tiene que ver, entre otros aspectos, con las notorias carencias en aspectos de política económica básica, incluyendo el diagnóstico acertado de los problemas estructurales. Por desconocimiento, o por conveniencia, se esquivan las menciones al sistema de propiedad y los incentivos perversos que genera en todo el sistema económico.  En ese sentido, las condiciones para sostener el debate más avanzado sobre los problemas actuales y sus posibles remedios, se hallan esencialmente en los medios académicos e intelectuales.
Desafortunadamente, los académicos solo acceden a determinados estratos de la toma de decisiones a través de tantas mediaciones que se diluye el mensaje. El cambio de mentalidad al que se hace referencia es un cambio de paradigma, que solo se consigue a través de discusiones profundas en grupos plurales. No hay rectificación o aprendizaje entre iguales. Un tercer asunto es la institucionalidad del cambio, que tiene que ver, pero no se limita solamente al perenne dilema entre lo urgente y lo estratégico. ¿Qué ente público está a cargo del diseño e implementación de la «actualización»? La Comisión de Implementación y Desarrollo, creada en 2011, se ha hecho prácticamente invisible. En las condiciones tan exigentes en que opera la economía cubana, lo urgente siempre se impondrá ante lo estratégico. Y el cambio no solo hay que diseñarlo e implementarlo, también hay que comunicarlo adecuadamente. Una proyección pública transparente no solo es orientadora, sino contribuye a movilizar apoyos y crear consensos mínimos.
Tanto ha cambiado en tan breve lapso, dentro y fuera, que la propia «actualización» debe ser modificada. Esto era algo que se preveía en los textos, pero se ha diluido en la práctica.

Los contornos bien conocidos, pero no tan efectivos

El mayor riesgo es que ante la magnitud de los problemas, se enquisten unas prácticas en la formulación de la política económica que han probado ser poco efectivas. Se pueden identificar al menos tres características que permean el enfoque actual. En primer lugar, se reproduce el carácter eminentemente administrativo en la toma de decisiones. El discurso público parece medir la efectividad e inmediatez de la respuesta a partir de la cantidad de «medidas» que se han adoptado en las distintas esferas. La validez de la acción gubernamental no es una función de esos números o la extensión de los documentos que resultan de las deliberaciones. Una secuencia de cambios cosméticos, por muy larga que sea, no redunda en el cambio del objeto.  El acento debe estar en el contenido y en el alcance de cualquier modificación. Un ejemplo reciente se halla en la empresa estatal, la que de acuerdo a la Comisión de Implementación y Desarrollo ha sido objeto de más de 100 «medidas». En 2019 se añadieron otras 28, y no se puede decir que se han logrado los objetivos previstos. Otro ejemplo son los precios. En la Conceptualización se establece que «A partir de estas premisas los precios son determinados, en su mayoría, de forma descentralizada por los productores y comercializadores, atendiendo a la demanda…» (Partido Comunista de Cuba, 2017)(p. 10). Sin embargo, no se trata de que no se pudo establecer plenamente un sistema con estas características, algo entendible, sino que ni siquiera se ha movido en esa dirección. Ante los desequilibrios monetarios internos, la primera reacción fue establecer topes de precios a los productos agropecuarios, lo que lejos de resolverlos, ha agudizado los problemas.
Un segundo aspecto tiene que ver con el carácter parcial del enfoque. Es común que ante situaciones excepcionales se proceda a identificar los «cuellos de botella», «nudos» o sectores prioritarios, sobre los cuales hay que actuar inmediatamente para garantizar la supervivencia inmediata. Por ejemplo, ya desde 2019 pero acentuado en el discurso público en 2020, la producción de alimentos y por consiguiente la agricultura han pasado a los primeros planos. La lista de «elegidos» puede crecer en función de las posibilidades reales y la naturaleza del problema, pero confirma la tendencia perniciosa antes descrita. Cualquier proceso o sector económico en Cuba está afectado por los fallos estructurales del modelo. En ese sentido, la mirada con lupa puede proveer un escape transitorio, pero deja desatendidas las verdaderas causas. Los desajustes de una rama productiva seguramente tienen que ver más con dificultades sistémicas que con problemas específicos. Por ello, no resulta sorprendente que una y otra vez se consigan mejoras temporales antes que de que llegue la próxima tempestad. Téngase en cuenta que la agricultura y todo lo asociado había sido identificado como un aspecto central de la reforma. 
Un tercer elemento estriba en el predominio de remedios superficiales. En estos meses de confinamiento se ha podido observar una profusión de detalles sobre hechos delictivos relacionados con el acaparamiento y la venta ilícita de productos de todo tipo. Lo que llama poderosamente la atención es la ausencia de una discusión seria sobre los orígenes y causas de estas conductas. La escasez crónica y cíclica es un atributo conocido de las economías de planificación central. Es una consecuencia del modo de funcionamiento del modelo y los incentivos perversos que genera en los actores económicos. Es un fenómeno económico, no moral o jurídico. Por si fuera poco, se ha aprovechado una situación de emergencia para dar cuenta de un fenómeno que ha existido en la sociedad cubana por lo menos desde el mismo triunfo de la Revolución. Otro caso llamativo vuelve a ser el sector agropecuario. Se conoce que la propia crisis financiera externa ha reducido las disponibilidades de insumos claves para el cultivo y la cría de animales. En esas condiciones, un incremento de la producción, o en su defecto, al menos la estabilidad de los surtidos fundamentales se alcanzaría solo a través de una mejora de la eficiencia general. Está bien documentado que ello solo se logra a través de un choque en la estructura de incentivos, que compense mediante garantías de ingresos superiores el mayor esfuerzo o la restructuración de procesos que es inevitable en estos casos. En su lugar, se vuelve a hacer uso de la arenga y la movilización política como vías para alcanzar metas productivas. Asimismo, se promueven mecanismos paralelos para dar respuesta a las carencias del monopolio estatal de la distribución, Acopio.
Con todo, es muy probable que la respuesta contenga altas dosis de los elementos anteriores. Pero no tiene que ser así.
Un epílogo
Las autoridades cubanas enfrentan varios desafíos claves en 2020.  Se requiere alcanzar un control total de la epidemia que permita planear seriamente y con relativa tranquilidad la recuperación inmediata y el desarrollo perspectivo. El manejo de la emergencia sanitaria ha sido ejemplar, a la altura de las capacidades médicas existentes. Pero en la medida en que pase el peligro, las preocupaciones se centrarán en la economía. A su vez, es un imperativo conjugar un programa económico de emergencia que combine los aspectos propios de la coyuntura con la aceleración de la reforma económica que ha estado estancada en los últimos cuatro años. Esto es importante, entre otras cosas, porque en 2021 se celebrará el VIII Congreso del Partido Comunista, máximo foro político quinquenal, y hasta este momento, es muy poco lo que se puede mostrar en términos del cumplimiento de los ya modestos acuerdos relacionados con la reforma. El tercer elemento tiene que ver con el cumplimiento del cronograma legislativo aprobado por la Asamblea Nacional. Quizá convendría adelantar varios de las normas jurídicas que implementan acuerdos del VII Congreso, las que han sido desplazadas inexplicablemente, dejando casi todo lo existente bajo el pesado manto de lo transitorio o experimental. Totalmente innecesario.
Lo que parece claro a estas alturas es que el proceso político que ha generado todos estos rezagos, multiplicando los ya numerosos obstáculos al desarrollo cubano, no puede ser el mismo que marque el ritmo de la reforma pendiente. Ojalá la presión del momento no solo estimule la imaginación, sino que, sobre todo, cambie la correlación de fuerzas en favor de aquellos que prefieren escoger su camino.
 Referencias
González, M. (2019). Paredes de cristal. La burocracia y sus peligros en el socialismo. Temas, 98, 102-109.
Partido Comunista de Cuba. (2017). Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano. La Habana.
Schuldt, Jürgen y Acosta, Alberto. (2004). Petróleo, rentismo y subdesarrollo ¿una maldición sin solución? Nueva Sociedad, 204, 71-89. Buenos Aires, Argentina, Editorial Nueva Sociedad.
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[1] Específicamente todas las actividades vinculadas con el turismo internacional, junto a servicios médicos, educativos, transporte y telecomunicaciones. 
[2] Se refiere a características del mercado que implican un precio de venta que se determina sobre la base de percepciones o expectativas de los agentes, existencia de un productor con poder de mercado, entre otros.
[3] Existe una copiosa literatura sobre el rentismo económico y sus efectos en la estructura productiva. El concepto en sí mismo se ha extendido. En las condiciones concretas de Cuba se podría pensar en las remesas, o los ingresos del presupuesto que resultan del mero hecho de que el Estado es dueño de las empresas estatales. Para una discusión con acento en América Latina ver (Schuldt & Acosta, 2004).    
[4] Entre 2005 y 2015, Venezuela representó entre el 50-60 por ciento del intercambio comercial total, incluyendo los servicios médicos. En 2016, PDVSA envió solo el 45 por ciento de los volúmenes de años anteriores. En agosto de 2017, CUPET asumió el control total de la refinería de crudo de Cienfuegos, que había sido reactivada por una empresa mixta con PDVSA, desde la que se refinaba petróleo de ese país y se exportaban derivados.  
[5] Cuba es miembro del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), un banco relativamente pequeño, pero con bien gobernado y que puede ofrecer algún respaldo en estas circunstancias. También es miembro del Banco Internacional de Inversiones, heredero de un banco de desarrollo de los antiguos países socialistas.

Ministerio de Transporte aclara dudas sobre el transporte público en la etapa pospandemia en Cuba

Foto: Cubadebate
A partir de la situación favorable de la pandemia de la COVID-19 en Cuba y el establecimiento de la primera fase de recuperación pospandemia, el Ministerio del Transporte en su sitio web oficial aclara algunas inquietudes de la población acerca del traslado en las diferentes etapas.
1. ¿Se espera mejoría en el servicio del transporte público cuando éste se restablezca?
El servicio de transporte público cuando se restablezca completamente tendrá niveles de satisfacción de la demanda similares a los que presentaba antes de la COVID-19. No se cuenta en estos momentos con partes, piezas y agregados que permita poner de alta una cifra de ómnibus que impacten significativamente en el número de vehículos funcionando.
Desde la primera fase de la etapa de recuperación se ha previsto la participación de inspectores y trabajadores del transporte, fundamentalmente jóvenes en las paradas de alta concentración, para contribuir a mantener el orden.
Se hace un llamado a la población a apoyar con la organización y siempre que sea posible hacer sus viajes fuera de los horarios picos, contribuyendo con ello a que los pasajeros que tienen que viajar por razones laborales o asistir a centros hospitalarios u otras cuestiones imprescindibles, dispongan de las capacidades.
2. ¿Cómo se van a implementar las medidas de limitación en los ómnibus de transportación pública?
En los ómnibus de transporte público se ocupará el 100% de los pasajeros sentados y el 50 % de los pasajeros de pie en la primera fase y el 70% en la segunda fase. Se establecerán inspectores y trabajadores del sector en las cabeceras para controlar esto y en las paradas de mayor concentración de pasajeros.
Además se incorporará una inscripción en todos los medios en la que se especifiquen la cantidad de pasajeros que pueden viajar de pie. En las cabeceras solo podrán abordar hasta 10 personas en los ómnibus rígidos, 20 en los articulados y dos empleados.
3. ¿Se mantiene la medida de la capacidad del 50% de los pasajeros en los vehículos?
No. Los autos serán usados al 100% de su capacidad cumpliendo con las medidas higiénico-sanitarias establecidas como el uso del nasobuco. El resto del transporte dígase guaguas, camiones, camionetas utilizarán el 100% de la capacidad de los pasajeros sentados y el 50% de su capacidad de los pasajeros de pie en la primera fase y en la segunda fase el 70 %. Esta medida es válida para los medios estatales y los porteadores privados.
4. ¿Cómo se aumentará la oferta de los ómnibus públicos, ahora que hay que reducir el número de pasajeros?
En la primera fase, la satisfacción de la demanda no superará los niveles que se tenían antes del inicio de la COVID-19, teniendo en cuenta que la cantidad de pasajeros que pueden viajar de pie es un 50% menor y no existen más ómnibus que antes, por lo que aún en esta fase deben evitarse los viajes que no sean imprescindibles.
5. ¿Cómo sería el acceso a los ómnibus? ¿Cómo se van a controlar las colas en las paradas de ómnibus?
El acceso a los ómnibus será de la manera tradicional, pero se han previsto inspectores y trabajadores del transporte en las paradas de mayor concentración para contribuir con la organización. Al mismo tiempo se monitorearán las rutas, para mediante la utilización de ómnibus de reserva aliviar posibles congestiones, además será necesaria la cooperación de la población en la organización que se establecerá en las paradas.
En las cabeceras solo podrán acceder al ómnibus una cantidad inferior al 50% de pasajeros de pie, de modo que otros puedan acceder al servicio, en la continuidad de la ruta.
6. ¿Las empresas de transporte garantizarán la higienización de los ómnibus?
Los protocolos de higienización se mantendrán por parte de todos los operadores de transporte y los cuerpos de inspección del transporte y salud, mantendrán un riguroso control del cumplimiento de los mismos.
7. ¿En las diferentes etapas pos-COVID, cuáles serán los horarios de los ómnibus?
Los horarios de los ómnibus serán similares a los que existían antes de la COVID-19. En todos los territorios se brindará información al pueblo sobre los mismos. En la medida de las posibilidades se reforzarán los horarios pico.
8. ¿Cuándo se restablecería en la capital la transportación urbana e intermunicipal y en qué rutas?
Cuando se declare la primera fase. Con ello se restablecerá el 100% de la programación de antes de la COVID-19, con las 17 rutas principales, las 109 rutas alimentadoras, el servicio de lancha y el servicio de ciclobús.
Viajaría el 100% de los pasajeros sentados con la limitación del 50% en la cantidad de pasajeros de pie (Ómnibus Articulados, 108 pasajeros, 35 sentados y 73 de pie y en los ómnibus rígidos, 51 pasajeros, 30 sentados y 21 de pie). En los ómnibus se identificará con pegatinas visibles la cantidad de pasajeros permitidos a bordo de los mismos.
Se limitará el acceso de los pasajeros, en las cabeceras de las rutas, a 10 pasajeros de pie en los ómnibus rígidos, a 20 en los articulados, y a dos empleados, con sus correspondientes PASES, lo que permitiría recoger pasajeros en las próximas paradas.
En las paradas identificadas de alta concentración, (incluidas las cabeceras) serán ubicados inspectores de Ayuda al Pasajero, apoyados por el Destacamento de Jóvenes Transportistas
Se restablece el servicio de Taxis Ruteros con las GAZelle en todas las rutas aprobadas, en iguales condiciones que antes de la COVID-19, así como el que prestan las cooperativas de Taxis Ruteros y se establece el apoyo al Corredor de Alamar con el servicio rutero en el horario pico por la Empresa de Transporte Escolar.
A partir de esta primera fase se reactiva el sistema de atención a las quejas, denuncias e inquietudes de la población mediante el teléfono 18820.
9. ¿Existirá transporte para las zonas de playas y para el turismo nacional que reserve para los hoteles que se autoricen?
Sí. Para las zonas de playa se organizarán los refuerzos tradicionales, con la limitación en la ocupación de los medios y la frecuencia de los viajes.
En el caso del turismo nacional, los traslados se organizan con medios de transporte del turismo.

Transporte interprovincial
1. ¿Qué podrán hacer las personas con necesidad de traslado interprovincial?
Las transportaciones interprovinciales, en la primera fase, solo cubrirán las demandas priorizadas referentes a las transportaciones masivas de organismos, manteniéndose el tratamiento a los casos de altas médicas aprobados por los consejos de Defensa.
En la segunda fase se reiniciará el transporte interprovincial en las rutas regulares por ómnibus, a las cabeceras provinciales, los trenes nacionales con frecuencia de 8 días, los vuelos nacionales según disponibilidad de aeronaves y el catamarán hacia la Isla de Juventud con limitaciones en su frecuencia. Las terminales y estaciones solo para las personas que viajen manteniéndose cerradas las listas de espera.
Se trabaja en la implementación para la comercialización de un porciento de los pasajes por internet, mediante los teléfonos celulares, a través de la APK Viajando con el objetivo de facilitar su adquisición y evitar aglomeraciones de personas en las oficinas de venta.
3. ¿Por qué no se restablece el transporte interprovincial entre provincias que llevan varios días sin casos de COVID-19?
Como se ha explicado, el regreso a la normalidad se ha estructurado en tres fases, que se establecerán de forma gradual y asimétrica, a partir de indicadores establecidos por el sistema de salud.
En tal sentido, de acuerdo a la fase en que se encuentre cada territorio se evaluarán y aplicarán las medidas que se han diseñado para el transporte.
En el caso del servicio interprovincial se ha previsto restablecer de manera gradual a partir de la segunda fase. Para que entre dos provincias se restablezca el servicio interprovincial, deben encontrarse ambas, así como las comprendidas en el recorrido, en segunda fase.

4. ¿En el caso de los viajes interprovinciales también habrá restricción en la cantidad de pasajeros a transportar?
No. Cuando estos viajes comiencen, los ómnibus viajarán con el 100% de la capacidad de pasajeros sentados. Y tanto en los ómnibus como en los trenes se utilizará el aire acondicionado y no se admitirán pasajeros de pie. Si ocurriera esta incidencia se invita a la población a denunciarla.
Transporte de trabajadores

1. Cómo se garantizará la transportación de los trabajadores de la salud en la etapa de recuperación de la pandemia?

Al restablecerse desde la primera fase los servicios de transporte público, el apoyo a la transportación de los trabajadores de la salud se realizará en función de las tareas de enfrentamiento a la COVID-19 en los centros que decidan los consejos de Defensa Provincial, en correspondencia con la disponibilidad real de ómnibus y combustible. Los trabajadores deben dirigirse a sus administraciones y estas a los CDP y CDM con el fin de esclarecerse.
2. ¿Cómo se trasladarán los trabajadores que hasta ahora se transportaban de manera diferenciada con los ómnibus públicos?
Los centros que reinicien su funcionamiento deberán coordinar y organizar la transportación de sus trabajadores de la misma forma que lo hacían antes de paralizar su actividad. Las administraciones deben informar debidamente a sus trabajadores de las alternativas de transportación y en caso de requerirse, dirigirse al subgrupo de transporte de los consejos de Defensa Provinciales para esclarecimiento.
A su vez, desde la primera fase de la recuperación, comienza a restablecer progresivamente el transporte público en todos los territorios.
Transporte de universidades
1. ¿Cómo se va a garantizar el transporte de los estudiantes de las universidades?
Como parte del vínculo del sector con las universidades se han venido adoptando decisiones en todo el país, para facilitar la movilidad de los estudiantes de las universidades, tanto a nivel local como interprovincial. No es un asunto resuelto y es necesario continuar trabajando en él, dando participación a las mismas Universidades en estudios de ordenamiento de rutas que permita maximizar el aprovechamiento de lo que tenemos. Con el restablecimiento del transporte público se reinicia este análisis.
Transportistas privados
1. ¿Qué ventajas tiene para el transportista privado el cambio de tarjeta para la adquisición del combustible?
Entre las ventajas se enumeran: Los transportistas pueden depositar fondos en FINCIMEX desde su cuenta bancaria, a través de Transfermóvil. No se requiere de un POS para cargar el combustible. Tiene alcance a nivel de servicentro por lo que la pueden utilizar para recibir un servicio o adquirir un producto con excepción de otro combustible. Pueden visualizar en la página web de combustible el balance de su cuenta.
2. ¿Los transportistas privados en la modalidad de alto confort en esta primera fase podrán pasar a otra modalidad mientras se restablezca el turismo internacional?
Los propietarios de los vehículos que prestan servicio de alto confort o clásico podrán solicitar una nueva licencia cumpliendo las normativas de cada territorio.
4. ¿A partir de qué momento los trabajadores por cuenta propia pueden prestar servicios de transportación interprovincial?
A partir de la segundada fase, por lo tanto los trabajadores por cuenta propia que se dedican a este servicio, y si lo deciden podrán incorporarse a prestar servicios dentro de la provincia según las prioridades y rutas establecidas en cada territorio desde la primera fase.
5. ¿Qué tienen que hacer los transportistas privados para comenzar a trabajar cuando se decrete la primera fase?
Deben ponerse en contacto con la oficina que le entregó la licencia de operación del transporte para conocer detalles.
Como principio, las licencias se reactivarán de oficio a partir del día en que se pone en vigor la fase uno, sin embargo, en el caso de los medios de transporte automotor, se procederá a un cambio de la tarjeta de combustible que poseen, por lo que aunque pueden comenzar de inmediato, tendrán un término de hasta 30 días hábiles, en función del cronograma aprobado por cada provincia para este trámite.
Se precisa que la prestación de los servicios será cumpliendo estrictamente los precios aprobados por los gobiernos antes de la COVID-19. En caso de que surjan discrepancias se debe evaluar con los Consejos, y nunca se cobrarían precios diferentes.
6. ¿Cuánto le cuesta la nueva tarjeta de combustible a los transportistas y qué le sucede al dinero que existe en la tarjeta actual?
El cambio de tarjeta se hace sin costo para el transportista y el dinero cargado en la tarjeta actual es devuelto a la cuenta del transportista para ser usado con la nueva tarjeta. En tanto no se sustituya la tarjeta el transportista puede utilizar la tarjeta antigua, pero no podrá recargar sobre esta, sino que será necesario tener la nueva.
Venta y reembolso de pasajes
1. ¿Cuándo abren las oficinas de comercialización de Cubana de Aviación?
En la segunda fase se abren las oficinas de venta de la aerolínea Cubana de Aviación, a los clientes que tenían su pasaje comprado se les brinda la posibilidad de mantener un crédito por el valor de su boleto, que le permitirá ser utilizado para volar en otra fecha, comprar otro billete, pagar exceso de equipaje o el servicio de transportación de carga.
También se comenzarán los reembolsos de manera paulatina a los clientes que no deseen viajar. La venta de boletos interprovinciales comenzará teniendo en cuenta la disponibilidad de aeronaves.
Cubana de Aviación diferenciará sus servicios brindando prioridad a los pasajeros que ya tenían comprado su boleto
2. ¿Cuándo comienzan a funcionar las agencias de pasaje para la venta y reintegro de los boletos de ómnibus y ferrocarriles?
A partir del lunes 29 de junio, en agencias de Viajero se comenzará a brindar el servicio de reintegro para todas las personas con boletos que solo quieran efectuar el reintegro de su boleto, los que tengan pasajes anteriores al 23 de marzo, fecha en que se paralizaron las transportaciones recibirán el 75% del valor del pasaje que habían adquirido y los que posean reservaciones posteriores o con fecha del 23 de marzo podrán recibir el 100% del valor del pasaje adquirido.
En el momento en que se declare la segunda fase y se comience la comercialización para la transportación interprovincial, los pasajeros que aún conserven boletos y quieran cambiar su capacidad de viaje, tendrán prioridad en las agencias de Reservación para dentro del ciclo de venta aprobado y según la disponibilidad existente.
3. ¿Ahora todas las reservaciones de pasajes serán online?
Las capacidades estarán disponibles para acceder a ellas utilizando la vía electrónica o la compra directamente en agencias.
Vehículos estatales
1. ¿A partir de qué fase los vehículos estatales podrán circular libremente, sin necesidad del permiso del CDP?
A partir de decretada la segunda fase y a partir de ese momento también se reinicia la obligatoriedad de recoger personas en las paradas.
2. ¿Cuándo se retoma la obligatoriedad para que los carros estatales recojan personal en las paradas?
A partir de la segunda fase y para ello se trabaja en el completamiento de los inspectores, aunque se ratifica que los vehículos estatales deberán parar en las paradas tengan o no inspectores, siempre que dispongan de capacidad.
Vehículos particulares
1. ¿Con un vehículo particular se puede visitar otra provincia?
No está prohibida la circulación de vehículos particulares, pero durante la primera fase de la recuperación se deben evitar los viajes que no sean imprescindibles.
En todos los casos se debe viajar con nasobuco y cumpliendo las precauciones sanitarias establecidas.
Varados en Cuba y en el exterior
1. ¿Cuándo se podrá regresar al país?
Durante la primera y segunda fase se mantienen las restricciones de entrada y salida del país. Durante la tercera fase se restablecen gradualmente los vuelos regulares.
Debe mantenerse en comunicación con la aerolínea que le vendió su boleto para una vez restablecida la situación, defina con la misma su nueva fecha de retorno a Cuba y a su vez, en contacto permanente con nuestra sede diplomática en dicho país, las que ofrecen el apoyo posible, con las limitaciones asociadas al impacto de la COVID-19. Las autoridades cubanas mantienen un permanente seguimiento y análisis sobre la situación de los cubanos varados en el exterior, así como se realizan esfuerzos para cuando existan posibilidades, concretar el retorno al país.
2. ¿Cuándo se reinician los vuelos nacionales e internacionales?
Los vuelos nacionales se reinician en la segunda fase según disponibilidad de aeronaves, afectadas por el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba y también algunos vuelos internacionales que se autoricen con destino a los polos turísticos de la cayería norte y sur.
3. ¿Cuándo podrán regresar a sus provincias las personas que llevan tiempo esperando en otra provincia?
Los casos de altas médicas y otros casos excepcionales se han trasladado desde la etapa de enfrentamiento a la COVID-19 y a partir de la segunda fase de la recuperación, reiniciarán las rutas regulares por ómnibus a las cabeceras provinciales, los trenes nacionales con frecuencia de 8 días, los vuelos nacionales según disponibilidad de aeronaves y el catamarán hacia la Isla de Juventud con frecuencia limitada.
En la segunda fase, se abren las agencias, y se podrá reintegrar el boleto posterior a la fecha del 23 de marzo al 100%, independientemente del tiempo que haya transcurrido desde la paralización de los servicios.
En cuanto se comience la comercialización para el transporte interprovincial estará disponible la modalidad de compra online en la segunda fase.
Precios
¿Sufrirán variaciones los precios de los servicios del transporte que fueron modificados, dígase gacelas y portadores privados?
No. El servicio se reanuda en la primera fase con los precios que estaban fijados anteriormente.
Cargas y equipajes
1. ¿Cuándo podrán recibir los colaboradores sus cargas que se encuentran en las agencias transitarias?
Desde la primera fase de la recuperación del país, se ha previsto reiniciar el despacho de las cargas no comerciales a las personas naturales, priorizando a los colaboradores.
Este proceso se realizará de forma gradual y ordenada, evitando aglomeraciones, iniciando con los despachos en las cabeceras provinciales en que las agencias poseen sus almacenes, por lo que cada persona interesada debe hacer las coordinaciones con la entidad correspondiente.
  • Transcargo: teléfonos 76986497/76905688 o la dirección electrónica www.transcargo.transnet.cu atcliente@transcargo.transnet.cu
  • Palco: www.paqueteriapalco.com
  • Aerovaradero: teléfono 76497847, atencionclientes@aerovaradero.avianet.cu
2. ¿Cuándo comienza el servicio expreso por ferrocarriles?
A partir de la segunda fase al comenzar las transportaciones interprovinciales. En la tercera fase comienza a darse el servicio del expreso nacional.
3. ¿Por qué se restringe a una sola maleta de equipaje para las personas que vienen del exterior?
El exceso de equipajes eleva el tiempo de estancia de los pasajeros en los aeropuertos, cuestión que no contribuye con las medidas de distanciamiento impuestas por la COVID-19.
El resto de las cargas de cada pasajero hasta el marco de lo establecido en las regulaciones aduaneras cubanas, se puede enviar a través de los operadores y transitarias de cargas aprobadas en el país, como carga no acompañada.
Legalización de motos
1. ¿Cuándo se retomará la legalización de las motos de combustión interna de cilindrada mayor de 50 cc?
Los trámites para la inscripción de los ciclomotores se restablecerán a partir de la tercera fase y para ello se actualizará el cronograma de atención en las oficinas del Registro de Vehículos, cuya información se dará a conocer oportunamente.
Licencia de conducción
1. ¿Cuándo se reabren los servicios de trámites de Licencia de Conducción?
En la primera fase se mantendrán las oficinas y trámites funcionando como hasta el momento. Se siguen efectuando duplicados por pérdidas, actualización de pago de multas, así como las entregas de Licencia de Conducción a los conductores que cumplieron la sanción administrativa impuesta.
Además, se mantendrá la introducción de multas al Sistema Automatizado del Expediente del Conductor, y el proceso de evaluación del conductor.
En la segunda fase se agrega la realización de exámenes prácticos que estaban pendientes y los exámenes teóricos. Solo para el caso de la disposición de reexámenes establecidas por causas muy específicas.
En la tercera fase se debe retomar el servicio de trámites normalmente.
Somatón
1. ¿Cuáles son las vías habilitadas para solicitar los servicios de la Empresa de Revisión Técnica Automotor (Somatón)?
  • Guantánamo: 21391220/21391218 y matos@crtagtmo.transnet.cu
  • Santiago de Cuba: 22623245 y duran@crtascu.transnet.cu
  • Granma: 23478114/23478115 y liusvan@crtagr.transnet.cu
  • Holguín: 24428590 y tania@ertaote.transnet.cu
  • Las Tunas: 31371363 y martha@crtalt.transnet.cu
  • Camagüey: 32272128 y maria.chang@ertacmg.transnet.cu
  • Ciego de Ávila: 33209260 y jorge.alejo@crtaca.transnet.cu
  • Sancti Spiritus: 41361138 y yaneisy@ertass.transnet.cu
  • Villa Clara: 42292385 y ocasanova@ertavcl.transnet.cu
  • Cienfuegos: 43615406 y mario@crtacf.transnet.cu
  • Pinar del Río: 48752578 y crtpr@transnet.cu
  • Isla de la Juventud: 46328393 y crtij@transnet.cu
(Fuente: Cubadebate y Ministerio de Transporte)

Peter Piot: “Solo estamos al comienzo de la pandemia de coronavirus”

El veterano virólogo belga opina que la segunda ola podría adoptar una forma distinta a la primera

ANNETTE EKIN|HORIZON


El virólogo e investigador belga, Peter Piot, que ha pasado los últimos 40 años siguiéndoles la pista a distintos virus y luchando contra ellos.

Estamos solo al comienzo de la pandemia de coronavirus, aunque la segunda ola podría adoptar una forma distinta de la primera. Lo afirma el veterano virólogo Peter Piot, que ha pasado los últimos 40 años siguiéndoles la pista a distintos virus y luchando contra ellos. El profesor Piot (Lovaina, 1949) colaboró cuando tenía 27 años en el descubrimiento del ébola y ha liderado la lucha contra el VIH y el sida. El científico, director de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres en el Reino Unido, y asesor especial sobre el coronavirus para la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, , contrajo el SARS-CoV-2 a comienzos de este año. En esta entrevista habla de la manera en que la covid-19 ha cambiado su punto de vista sobre la enfermedad, de por qué necesitamos una vacuna y de las consecuencias de la pandemia a largo plazo.

Pregunta. Tras 40 años buscando virus, recientemente se las ha visto de cerca con el coronavirus. ¿Cómo se encuentra?

Respuesta. Tardé tres meses en recuperarme desde que me puse enfermo, pero ahora vuelvo a sentirme más o menos normal. Sin embargo, [mi experiencia] me ha enseñado que la covid-19 es algo más que gripe, o bien una enfermedad, que hace que el 1% tenga que recibir cuidados intensivos y muera. Entre esos dos extremos hay mucho. Pero me ha servido para entenderlo mejor. Ahora conozco el virus desde dentro, no solo por estudiarlo o luchar contra él. Es una perspectiva muy distinta.

P. ¿En qué sentido?

R. Ante todo, esta es una crisis relacionada con los seres humanos. Buena parte de las comunicaciones oficiales sobre la covid-19 hablan de aplanar la curva, y apenas de seres humanos. En segundo lugar, en cuanto a la percepción, el hecho es que no es una cuestión de “o gripe o cuidados intensivos”. Va a dejar a mucha gente con afecciones crónicas. Por eso, personalmente, me hace sentirme doblemente motivado para luchar contra el virus. Tras haber luchado contra virus la mayor parte de mi vida, ahora uno me ha alcanzado, pero pienso que es también la experiencia humana la que cambia las cosas. Es lo que en neerlandés denominamos ervaringsdeskundige [un experto que ha aprendido de la experiencia]. Viene de la política social. De modo que no se trata de que los expertos les digan a las personas lo que es bueno para ellas. También se habla con los afectados. Y yo procedo del movimiento del sida. En el VIH, ni se nos ocurría diseñar, desarrollar, y ni siquiera investigar sin involucrar a pacientes infectados de VIH. Y esa es más o menos mi forma de pensar.

P. En la actualidad hay más de nueve millones de casos de covid en todo el mundo y la pandemia se está extendiendo por Latinoamérica. ¿Cuál es su perspectiva de la situación actual?

R. Bueno, francamente, lo primero es que las cifras se quedan cortas, sin duda, porque estos son los casos confirmados. De modo que probablemente estemos más cerca de superar con creces los 20 millones, y pronto, el medio millón de muertes. Junto con el VIH, convertido ahora en una epidemia silenciosa que sigue matando a 600.000 personas cada año, y la gripe española [de 1918], el coronavirus es ciertamente no solo la mayor epidemia, sino también la mayor crisis social en tiempos de paz. Si pensamos en Europa, prácticamente todos los países han logrado contener la expansión del virus, y esa es una buena noticia. Las sociedades están volviendo a ponerse en marcha y relajando algunas medidas. Y ahora tenemos que prepararnos para la llamada segunda ola. Espero que no sea un tsunami, sino algo más parecido a los brotes que ya tenemos, por ejemplo, en una empresa cárnica de Alemania, o en lugares de ocio nocturno, en Corea. En el Reino Unido seguimos teniendo brotes en algunas residencias de ancianos. Creo que ahora tenemos que prepararnos para eso. Lo cierto es que estamos solo al comienzo de esta pandemia. Mientras haya personas propensas a infectarse, el virus estará muy dispuesto a hacerlo, porque necesita nuestras células para sobrevivir.

“Mientras haya personas propensas a infectarse, el virus estará muy dispuesto a hacerlo, porque necesita nuestras células para sobrevivir”

P. ¿Hay alguna razón para el optimismo?

R. La buena noticia es también la colaboración científica, que no tiene precedentes. Es difícil seguir el ritmo de la nueva información y de la ciencia que se está publicando sobre algo que, aunque parezca increíble, tiene solo cinco meses. A veces me digo: “Dios mío ¿cómo voy a mantenerme informado de todas las publicaciones?” Pero, por otra parte, es un problema bueno, porque en las anteriores epidemias la información no se compartía. También es insólito que las empresas y los países estén invirtiendo enormemente en el desarrollo de vacunas, medicamentos y demás. De modo que es un rayo de esperanza.

P. Si estamos solo al comienzo de la pandemia, ¿cuánto podría durar?

R. No dispongo de una bola de cristal, pero podría durar varios años. Yo diría que, a corto o medio plazo, una vacuna supondría una enorme diferencia, aunque dudo de que sea una vacuna eficaz al 100%. Hemos oído promesas de que en octubre dispondremos tal vez de cientos de millones de vacunas. A todos los efectos prácticos, es más probable que sea en 2021, y eso realmente podría ayudar a controlar la epidemia en gran medida. Pero seguiremos teniendo que cambiar nuestra forma de relacionarnos con los demás. Si nos fijamos en Japón, por ejemplo, desde hace generaciones se ponen mascarilla para proteger a los demás, incluso cuando tienen un simple resfriado. De modo que, además de esperar esta vacuna mágica, hace falta un cambio de conducta a gran escala.
“Yo diría que, a corto o medio plazo, una vacuna supondría una enorme diferencia, aunque dudo de que sea una vacuna eficaz al 100%

P. El maratón de donantes organizado por la Comisión Europea ha recaudado casi 10.000 millones de euros en donaciones, que se repartirán entre vacunas, tratamientos, pruebas y el refuerzo de los sistemas sanitarios. En su opinión, ¿cuáles son las prioridades para gastar este dinero? ¿Y es suficiente?

R. Este maratón de donaciones es necesario por dos razones: para asegurarnos de que haya dinero y para garantizar el acceso equitativo a las vacunas y otros recursos. La mayor necesidad es el desarrollo de la vacuna y su fabricación. Pero lo más importante es que [los fondos] no son solo para investigación y desarrollo, sino también para crear mecanismos que permitan el acceso de países pobres o que no son productores de vacunas. Podría pensarse que es muchísimo dinero, pero no es suficiente.

P. ¿Por qué no?

R. Lo insólito, también, es que estamos hablando de miles de millones, no millones, de personas a las que hay que vacunar. Nunca se ha intentado. Aproximadamente 4.000 o 5.000 millones de personas necesitarán acceder a esta vacuna. Y eso significa también miles de millones de viales de vidrio para envasarla. Hace falta ocuparse de todas estas cosas básicas. Empresas y Gobiernos tienen que apostar e invertir en la fabricación de vacunas sin saber siquiera si esa vacuna va a funcionar de hecho. Es un gran reto, pero por eso hace tanta falta también dinero público, porque va a ser un bien público. Y está también el problema del “nacionalismo de la vacuna”. Empezó cuando Estados Unidos dijo que las vacunas producidas en Estados Unidos serían para los estadounidenses. Y si todos los países empiezan a hacer eso, la mayoría de los habitantes del mundo quedarán excluidos, porque solo unos cuantos países producen vacunas.
“El ‘nacionalismo de la vacuna’ empezó cuando Estados Unidos dijo que las vacunas producidas en Estados Unidos serían para los estadounidenses. Y si todos los países empiezan a hacer eso, la mayoría de los habitantes del mundo quedarán excluidos”

P. ¿Cómo nos aseguramos entonces de que no se deja a nadie de lado?

R. Es la gran pregunta. Pienso que, en definitiva, va a ser una cuestión política. Y por eso insisto en que el acceso equitativo debe formar parte de la iniciativa de donaciones puesta en marcha por la Comisión. No se trata solo de reunir dinero para desarrollar la vacuna. Se trata de reunir dinero para desarrollar una vacuna accesible para todos los que la necesiten. Es muy distinto.

P. El mes pasado, declaraba usted en una entrevista que aprendemos a medida que navegamos y que sin vacuna no podrá reanudarse la vida normal. ¿Sigue pensando lo mismo?

R. De manera un poco más matizada. Ahora digo que vamos aprendiendo a medida que corremos porque navegar es un poco lento. En estos momentos, todo el mundo corre. Y sigo pensando que, sin vacuna, va a ser extremadamente difícil recuperar una sociedad normal. Todo dependerá de que las vacunas protejan contra la transmisión. En otras palabras, de que si yo me vacuno no pueda coger la enfermedad o, como en el caso de la gripe, que la vacuna sea especialmente útil para prevenir el desarrollo de enfermedad grave y la mortalidad. Hay muchos elementos desconocidos. En mi opinión, constituye la mayor prioridad para la ciencia y para la respuesta, porque si no hay vacuna, significará que tendremos que convivir años con este virus.

P. ¿Hay alguna candidata a vacuna que le entusiasme y que pueda destacar sobre las demás?

R. No, porque hay unas cuantas. Pero lo hermoso en este momento es que hay muchos enfoques muy distintos para obtener una vacuna. Las hay de ARN (mensajero) y otras que utilizan métodos más tradicionales. Personalmente, soy agnóstico.

P. Incluso aunque una vacuna pueda impedir que la gente enferme, ha mencionado que muchos padecerán afecciones crónicas. ¿Cómo debería organizarse la respuesta a más largo plazo?

R. Estamos todos ocupados con la crisis aguda y, aunque ahora tenemos un poco de tiempo para prepararnos para estos brotes de la segunda ola, también necesitamos mirar a más largo plazo. Esto es evidente en lo que respecta al impacto económico y social, pero también para el impacto en la salud mental que ha tenido no solo la epidemia, sino también las medidas para contrarrestarla –confinamiento, niños que no van al colegio, etcétera– que podrían realmente exacerbar las desigualdades y las injusticias sociales. A menudo, las epidemias revelan las líneas divisorias de la sociedad y acentúan las desigualdades. Es algo que va mucho más allá de los aspectos biológicos y médicos, pero es lo que tenemos que planificar ahora.

Este artículo ha sido originalmente publicado en inglés en Horizon, la revista de investigación e innovación de la UE. La investigación de este artículo fue financiada por la UE.

Traducción de NewsClips.