Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 23 de agosto de 2018

Pagamos en libras y se pesa en kilogramos 2.0

Por: Luis A. Montero Cabrera
En este artículo: Comercio, Cuba, Economía, Mercado, Revolución cubana
23 agosto 2018
Imagen del Foro Romano, lugar cuyas ruinas son un museo al aire libre y se considera como uno de los sitios donde se realizaba un comercio más activo en el Mediterraneo. Foto: Luis Montero.
Hay quienes estiman que la especie humana usó el intercambio de bienes y servicios desde mucho antes de salir de África. La expresión más elemental del comercio es el hecho de convertir algo que se posee y de lo se puede disponer en algo que otro posee y de interés. Nuestro trabajo puede ser objeto de este intercambio: cuando contratamos una acción laboral con otro que la requiere y este nos paga por ello estamos en realidad vendiendo un bien personal, nuestro trabajo, y recibiendo a cambio otro bien que requerimos. El comercio y el mercado son hoy parte cotidiana e indispensable de la vida de todas las personas en cualquier sociedad. Es también algo de lo más influyente en nuestra vida, nos guste o no.
Cualquier cifra o hecho de la economía de nuestro país puede ser estimulante. Un crecimiento, aunque sea modesto, de nuestro producto interno bruto siempre deja un buen sabor. La inversión en un megapuerto marítimo que puede convertirse en una meca de creación de riquezas para nuestro bienestar, también. La instalación de una nueva planta de asfalto nos llena de esperanzas a los habitantes de una ciudad con pavimentos cada vez más precarios y donde no se observa acción para paliar la situación, al menos proporcional a la que confrontamos.
Sin embargo, lo que siempre realiza finalmente un sentimiento de prosperidad y de esperanza de mejorías es cuando vamos a adquirir algún bien o servicio que necesitamos, con el salario correspondiente al trabajo que hemos entregado a la sociedad, y lo encontremos accesible y a un precio pagable.
Desafortunadamente, uno de los problemas más graves que trae aparejada una economía de planificación nacional en especie, muy centralizada, y donde el valor de cambio de la moneda circulante está restringido artificialmente es que siempre y de una forma u otra hay escasez en la oferta de mercancías y servicios, tanto de variedad como de cantidad. Tampoco se llega a saber bien el valor real en dinero de lo que se realiza como mercancía, ni de la fuerza de trabajo, lo que aniquila a una verdadera posibilidad de planificar el progreso económico. Ese problema lo venimos afrontando en la Cuba revolucionaria desde que los ladrones que fueron derrocados en 1959 se robaron las reservas en divisas de la República antes de huir del país.
Entonces la Revolución se vio obligada a comenzar a diferenciar entre el valor de la moneda circulante local con respecto a la que se usa en el comercio exterior. Una medida tomada entonces fue también la restricción del libre cambio monetario entre la moneda local y la extranjera, pues se decidió no devaluar, al menos formalmente, la nuestra. De alguna forma, con varias complejidades añadidas, sobre todo el bloqueo de los EEUU que ya dura casi 60 años, esa situación se ha mantenido hasta nuestros días.
Nuestro sistema comercial actual es probablemente uno de los más atrasados tecnológicamente y más ineficientes en su capacidad de resolver las necesidades de las personas y las instituciones. También, duele expresarlo, se suele corromper muy frecuentemente en su relación con los clientes comunes.
Todo un huracán de medidas administrativas y de control, de denuncias claras y directas en los medios, de acción popular, no ha podido y parece que no podrá por si solo resolver el problema. La parte sana de nuestra sociedad, todavía mayoritaria, que entrega su trabajo honestamente y por una retribución conscientemente muy inferior a su valor real suele ser expoliada por mercaderes privados y también públicos. Nos ofrecen productos que siempre son deficitarios y usualmente con muy bajos estándares de calidad. Los precios legales del comercio libre están desproporcionados con respecto al salario medio del cubano y es muy frecuente que se alteren de muchas formas arbitrarias y ventajosas para el vendedor que enfrenta al cliente. Las instalaciones son también pocas, y como regla deficientes, desordenadas e incómodas. En lugar de aumentar el número y distribución geográfica de las tiendas, se suele reducir el de las cadenas estatales.
Las mercancías de alimentación se suelen expender a granel con las mismas manos con las que se cobra su precio. El trato de los dependientes es frecuentemente descortés, tanto en el sector público como en el privado. La inexistencia formal del comercio mayorista para este último hace recaer inevitablemente y de muy variadas formas sobre los ciudadanos comunes el peso de su existencia real. Los problemas cotidianos para los clientes populares sobrepasan con creces cualquier logro puntual a su favor, que además suele ser efímero.
La aparente indiferencia a la solución de estos medulares problemas es también muy perjudicial. Hace meses se comentó acerca de las ventajas de que los sistemas de medidas y comparación fueran uniformes en el país. Se pusieron ejemplos de casos en los que la poca uniformidad había costado mucho, tanto en Cuba como en la ciencia mundial. Una acción tan sencilla como poner precios a los productos que se expenden a granel en kilogramos donde se pese en esa unidad y en libras donde se venda con esta no recibió respuesta alguna por parte de los encargados por la sociedad para atenderlo. Ni en los comentarios al artículo, ni en la práctica diaria. Solo alguien evidentemente vinculada al Instituto Nacional de Investigaciones en Metrología se refirió entonces a su parte, en el comentario número 78.
Algunos ciudadanos se refirieron a que muchas pesas digitales que tienen capacidad de conversión eran reguladas para que las libras tuvieran 400 g en lugar de los 460 g convencionales. También que se pesa en kilogramos y se convierte con libras de 400 g. Esta práctica viciosa está hoy generalizada y se puede comprobar con facilidad en múltiples sitios de venta. En pocas palabras: se roban sistemáticamente por lo menos el 15 % de lo que venden.
La entronización de esta corrupción, lamentablemente ubicua, no solo cuesta directamente al bolsillo del ciudadano decente que va a comprar algo que necesite. Su mayor costo social es la generalizada connivencia con ella en actividades que por naturaleza afectan cotidianamente a todos y cada uno de nosotros. Los niños y jóvenes la podrían reproducir y amplificar al futuro ante la impunidad evidente. Nuestros trabajadores, que se mantienen aferrados a la decencia de su propia actividad laboral cotidiana, están en permanente contacto con la tentación de corromperse ellos también para poder resolver necesidades perentorias. Nuestros mayores se encuentran desprotegidos e inermes frente a algunos forajidos a los que tienen que recurrir para satisfacer sus necesidades elementales de supervivencia.
La Revolución Cubana no puede permitir la prolongación indefinida de este estado de cosas en algo tan importante y cotidiano. Es preciso cambiar radicalmente una forma de planificación y gobierno económico que comprobadamente no resuelve los problemas. Necesitamos también tener una moneda circulante con capacidad liberatoria ilimitada para las personas y para las empresas, aunque algunos que hoy tienen ingresos desmedidos tengan que verlos reducidos al valor real de su trabajo. Las mayorías los tenemos reducidos hace mucho tiempo. Si para esto debe renovarse completamente el personal administrativo y de dirección de empresas, direcciones y ministerios completos, una Revolución como la nuestra puede hacerlo. Tenemos, ni más ni menos, que cumplir los acuerdos de los congresos del Partido Comunista de Cuba.

En arranque de sinceridad, Estados Unidos reduce nivel de alerta de viaje a Cuba




Captura de la página oficial del Departamento de Estado

Sin ofrecer explicaciones, el Departamento de Estado bajó la alerta de viajecontra Cuba del nivel tres al dos en una escala unilateral que determina la peligrosidad de los destinos a los que pueden viajar los estadounidense.

El sistema establece cuatro niveles, donde el uno es el de menor riesgo y el cuarto el de mayor peligrosidad. Hasta esta mañana, la Mayor de las Antillas se encontraba en el nivel tres con la orientación de “reconsiderar los viajes”.

El nivel dos, entretanto, orienta solo “ejercitar mayores precauciones”.

La medida del Departamento de Estado viene a reconocer lo que era un hecho para los organismos especializados y los más de cuatro millones de turistas que visitan la isla cada año: Cuba es un país extremadamente seguro.

Washington cambió en enero pasado su antiguo sistema de alerta por el de escalafón y aprovechó para ubicar a Cuba en un injustificado nivel tres, con la justificación de los supuestos incidentes de salud contra el personal diplomático estadounidense en La Habana.

Pero año y medio de investigaciones, tanto cubanas como estadounidenses, no han arrojado una sola evidencia de la ocurrencia de los hechos alegados.

La alerta de este jueves no ofrece detalles del porqué se decidió mejorar la categoría cubana, pero sí mantiene referencias a los “ataques contra el personal de la Embajada de Estados Unidos en La Habana”.

Las autoridades cubanas critican la permanencia de la palabra “ataque” en la posición oficial estadounidense, pues carece de evidencias que la respalden.


Miente quien usa el término "ataque" para referirse a los síntomas reportados por diplomáticos de EEUU. Lo hace concientemente, con una agenda política bien definida y una carga de oportunismo. @Cuba @CubaMINREX @cubadebate @JohanaTablada

“Miente quien usa el término ataque para referirse a los síntomas reportados por diplomáticos de EE.UU. Lo hace conscientemente, con una agenda política bien definida y una carga de oportunismo”, dijo recientemente en su cuenta de la red social Twitter el director de Estados Unidos de la cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío.

La nueva alerta reconoce, sin embargo, que Estados Unidos “no ha podido identificar la fuente” de los supuestos incidentes.

A pesar de las medidas unilaterales tomadas por la administración de Donald Trump para fortalecer el bloqueo y limitar los viajes entre ambos países, en el 2017 se registró un aumento de las visitas de estadounidenses.

Según cifras oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre enero y noviembre del año pasado viajaron 579 288 personas desde Estados Unidos, para un aumento del 248,7 % en relación con el 2016.

“Tenemos la esperanza de que el Departamento de Estado revertirá pronto la reducción de su Embajada en La Habana para proteger mejor los intereses de los ciudadanos estadounidenses y cubanos”, señaló en un comunicado el grupo de acción contra el bloqueo Engage Cuba, tras celebrar la decisión de bajar la alerta de viaje.





CET statement on Reduced Cuba Travel Warning:
9

La decisión es “una bocanada de aire fresco en un proceso altamente politizado de confusión, ansiedad y especulación que ha conducido a medidas excesivas por parte del Departamento de Estado”, señaló por su parte Collin Laverty, presidente de Cuba Educational Travel, una agencia especializada en los viajes de intercambio entre los dos países.

La ley y el orden en los negocios privados de Cuba

Con el estudio de un paquete de normas que debe entrar en vigor en diciembre, el gobierno da un nuevo paso para ordenar la actividad de los trabajadores por cuenta propia.



Los restaurantes privados o paladares son una de las actividades para las cuales entran en vigor nuevas normas. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Cuba ha emprendido seminarios para el estudio de regulaciones legales que el gobierno emitió hace un mes, en un nuevo intento por reordenar un sector privado en el que deposita esperanzas, a juzgar por el proyecto de Constitución que debate la sociedad en estos momentos.

Casi seis mil personas han participado ya en estas jornadas de capacitación, que comenzaron el 16 y 17 de julio con un encuentro nacional que replican ahora en provincias y municipios los funcionarios encargados de implementarlas, informó en conferencia de prensa esta semana la viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó. Proseguirán luego a nivel municipal con los trabajadores por cuenta propia.

La funcionaria dijo que la preparación en La Habana se realizará primero con los cuentapropistas que tengan dos licencias de actividades que no se integran, “ya que ellos necesitan más tiempo para decidir la actividad que ejercerán”. Una de las mayores preocupaciones de los cuentapropistas y de la población es decidir con cual actividad se quedará, reconocen medios de prensa cubanos. También temen que las nuevas medidas frenen la expansión del sector privado.

En el paquete legal de reciente emisión, una de las normas más polémicas elimina la posibilidad de que una persona disponga de más de una licencia. De acuerdo con Feitó, en la capital unos 4.800 trabajadores, aproximadamente el 2,7 por ciento de las personas registradas como cuentapropistas, se encuentran en ese grupo.

Luego serán convocados a la capacitación los que tienen más de una autorización pero en actividades que se unifican ahora. Podrán ofrecer servicios muy vinculados entre sí que han exigido hasta hoy varias licencias simultáneas. Es el caso de siete especialidades –peluquería, manicure, barbería y otros- que se fusionan ahora como servicios de belleza. Otro tanto ocurre con la reparación de equipos.

Las nuevas normas prevén la integración de 96 de las actividades actuales en un total de 28. En lugar de 201 actividades por cuenta propia existentes hoy, quedarán 123 cuando entren en vigor estas normas el 7 de diciembre próximo.


Marino Murillo confía en un ordenamiento de la legalidad con el nuevo paquete legal, que contribuya al desarrollo de los negocios privados. Foto: Tomada de Periódico Cubano

En un tercer momento recibirán la capacitación cuentapropistas cuyas labores no sufren modificaciones, explicó la viceministra primera del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Para los mismos serán de importancia igualmente normas vinculadas con trámites legales y tributarios y exigencias sanitarias, entre otras.

Con las nuevas regulaciones, las 27 actividades que estaban congeladas desde el verano del año pasado se abrirán otra vez al otorgamiento de licencias antes de que concluya el año, informaron las autoridades.

Representantes del gobierno como el jefe de la comisión que lidera las transformaciones del modelo económico, Marino Murillo, han insistido en que el principal objetivo de estas normas es ordenar el sector privado, en busca de su correcto desarrollo.

El jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos dijo en el seminario de capacitación nacional que la política recién aprobada busca, sobre todo, que el trabajo privado, visto como fuente de empleo, se ejerza en un ambiente de legalidad.

El Proyecto de Constitución, cuyo debate comenzó en centros de trabajo y comunidades, mantiene como principio esencial del sistema económico cubano la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, pero reconoce el papel del mercado y nuevas formas de propiedad no estatal, incluida la privada. Esta postura innovadora da continuidad a principios incorporados en otros documentos políticos programáticos del Partido Comunista de Cuba que reconocen su importancia para la pequeña y mediana empresas privadas en la economía.

Cerca de 592.000 personas, el 13 por ciento de los ocupados en Cuba, ejercen el trabajo por cuenta propia. (2018)

Visitó Díaz-Canel instalaciones de la Refinería Ñico López

Por Opciones| digital@opciones.cu23 de agosto de 2018

Al mediodía de este miércoles, el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez recorrió varias de las instalaciones de la Refinería de Petróleo Ñico López, ubicada en el capitalino municipio de Regla, luego de realizar una visita similar a la Empresa Comercializadora de Combustibles de la provincia de Matanzas.

Reporta el diario Granma que allí el mandatario fue informado sobre los planes de producción de la Refinería, sus principales resultados económicos y el programa de recuperación de capacidades de almacenamiento de combustibles, donde se incluye la construcción de nuevos depósitos, el mantenimiento de los existentes y la recuperación de otros que están fuera de servicio.

Díaz-Canel destacó la importancia que se le está dando a esta actividad por el carácter estratégico que reviste para la soberanía del país, de ahí el amplio proceso inversionista que se acomete en la actualidad y la necesidad de velar por el cuidado de los recursos que el Estado invierte.

Entre otros temas, se refirió a la atención a los trabajadores, a la formación del personal más capacitado, a la calidad de cada uno de los procesos de la Refinería, a resolver los problemas de organización que provoca que en ocasiones no se aproveche al máximo la jornada laboral y a cerrar las brechas que originan hechos de malversación.

De manera particular, comentó sobre la atención a los recién graduados, a quienes exhortó a realizar tesis de maestría y doctorado encaminadas a resolver las dificultades que hoy se presentan en el trabajo diario de la Refinería.

Dialogó sobre el gran potencial de juventud que tiene la empresa y el sentido de pertenencia que se debe desarrollar en los muchachos para que sientan como suyo ese lugar con tanta historia, fundado entre los años 1957 y 1958, y nacionalizado luego por la Revolución el 6 de agosto de 1960.

Acompañado por el ministro de Energía y Minas, Raúl García Barreiro, y la directora general de la Refinería, Zulma Pila Gálvez, entre otros directivos del sector, el Jefe de Estado visitó el área de almacenamiento de gas licuado de petróleo, donde se ejecuta una importante inversión para aumentar sus capacidades. Al pie de la obra conoció sobre el complejo montaje de las grandes «balas» de gas en dicha base de almacenamiento, que se convertirá en la más moderna del país.

Díaz-Canel llegó también hasta las instalaciones portuarias de la Refinería, sitio en el que se preocupó por la contaminación que se vierte hacia las aguas de la bahía, situación que instó a resolver por la afectación que significa al medio ambiente de la zona.

A finales del mes de junio el Presidente cubano, en una de las reuniones de chequeo que realiza en el Palacio de la Revolución, había pasado revista a la marcha de las inversiones para ampliar las capacidades de almacenamiento de combustibles, tema al que da seguimiento ahora con las visitas realizadas este miércoles a la Refinería Ñico López de La Habana y a la Empresa Comercializadora de Combustibles de Matanzas. (ACN)