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lunes, 8 de agosto de 2022

FAO: Bajan los precios mundiales de los alimentos




La disminución en los valores del trigo y otros cereales, en parte debida al acuerdo entre Rusia y Ucrania para posibilitar la exportación de granos y aceites desde puertos del mar Negro, impulsó una baja generalizada en los precios de los alimentos, aunque permanecen más altos que en 2021. Foto: Olivier Thuillier/FAO

ROMA – El índice de precios de los alimentos registró una baja importante en julio, liderado por el descenso en los mercados mundiales de los principales cereales y aceites vegetales, informó este viernes 5 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que elabora ese referente global.

La FAO precisó que el indicador disminuyó 8,6 % con respecto a junio, para ubicarse en 140,9 puntos. El retroceso marcó la cuarta caída mensual consecutiva desde que alcanzó máximos históricos a principios de año.

A pesar de la baja, la canasta de productos alimenticios básicos todavía es 13,1 % más cara que en julio de 2021.

“Se acoge con satisfacción el descenso de los precios, que se encontraban en niveles muy elevados, especialmente cuando se lo considera desde el punto de vista del acceso a los alimentos; sin embargo, persisten muchas incertidumbres”, observó el economista jefe de la FAO, Máximo Torero.

Entre esas incertidumbres Torero citó “los elevados precios de los fertilizantes, que pueden afectar las previsiones sobre la producción en el futuro y los medios de vida de los agricultores, unas perspectivas económicas sombrías a nivel mundial, y las fluctuaciones de los tipos de cambio”, que afectan a la producción y el comercio.

El índice de la FAO es una medida de la variación mensual de los precios internacionales de una canasta de cinco grupos de productos alimenticios, sobre la base de atribuir 100 puntos al promedio de las cuotas de exportación en el período 2014-2016 en cada grupo.

Los precios de los cereales retrocedieron 11,5 % en el mes, aunque se mantuvieron en 147,3 puntos, 16,6 % por encima de su valor de hace un año.

La reducción de 14,5 % en los precios mundiales del trigo, como resultado del acuerdo alcanzado entre Ucrania y Rusia para desbloquear las exportaciones de los puertos del Mar Negro, arrastró a la baja a todos los cereales incluidos en el índice.

Los precios del maíz disminuyeron 10,7 %, lo que también obedece en parte al acuerdo sobre el Mar Negro, así como al aumento de las disponibilidades estacionales en la Argentina y el Brasil.

Bajaron igualmente, en 11,2 %, los precios de los cereales secundarios (los utilizados para hacer almidón, cerveza y aditivos diversos),

Los precios del arroz también disminuyeron por primera vez en lo que va de año, influidos por la inconsistencia de la demanda y las fluctuaciones de los tipos de cambio en los principales países exportadores.

Otro de los productos por los que disminuyó el índice fue el aceite vegetal, cuyo precio retrocedió 19,2 % de junio a julio, para llegar a su marca mínima en 10 meses.

Los precios del aceite de palma bajaron debido a las perspectivas de una gran producción disponible para su exportación desde Indonesia, mientras que el aceite de girasol cayó notablemente a causa de la débil demanda mundial de importaciones.

La disminución en los precios del petróleo crudo también contribuyó a bajar los valores del aceite vegetal.

El azúcar, otro alimento de la canasta básica, disminuyó 3,8 % en relación a junio, en primer lugar por preocupaciones sobre las perspectivas de la demanda, dadas las expectativas de una mayor desaceleración económica mundial.

Influyó un debilitamiento del real brasileño y precios más bajos del etanol –que compite con el endulzante como derivado de la caña de azúcar-, lo que impulsó la producción azucarera en Brasil.

Los indicios de mayores exportaciones y perspectivas de producción favorables en India también contribuyeron a la caída de los precios del azúcar. El clima cálido y seco en la Unión Europea suscitó preocupaciones sobre los rendimientos de la remolacha azucarera y evitó caídas más pronunciadas de los precios.

También los precios de los productos lácteos descendieron 2,5 %desde junio, ante la escasa actividad comercial, pero aun así se situó en un promedio que supera en 25,4 % su valor de julio de 2021.

Disminuyeron los precios de la leche en polvo y la mantequilla, pero los del queso se mantuvieron estables, impulsados por la demanda en los destinos turísticos europeos.

Finalmente, mermó el índice de precios de la carne, 0,5 % desde junio, al debilitarse la demanda de importaciones de carnes de bovino –hubo más oferta exportable en las principales regiones productoras-, de ovino y cerdo.

Por el contrario, los precios internacionales de la carne de aves de corral alcanzaron un máximo histórico, a causa de la firme demanda mundial de importaciones y la escasez de la oferta por los brotes de gripe aviar en el hemisferio norte.

A-E/HM

sábado, 9 de julio de 2022

El índice de referencia de la FAO de los precios de los alimentos muestra una caída de los precios internacionales de los cereales, los aceites vegetales y el azúcar

Se prevé una ligera disminución de la producción mundial de cereales en 2022



El índice de precios de los cereales de la FAO registró en junio un promedio de 166,3 puntos, esto es, un 4,1 % menos que en mayo, pero aun así un 27,6 % por encima de su valor de junio de 2021.

©FAO/Anatolii Stepanov
08/07/2022

Roma – El barómetro de los precios mundiales de los productos alimenticios descendió ligeramente en junio por tercer mes consecutivo, según informó hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El índice de precios de los alimentos de la FAO registró en junio de 2022 un promedio de 154,2 puntos, esto es, un 2,3 % menos que en mayo. Sin embargo, el índice, que refleja la variación mensual de los precios internacionales de una cesta de los productos alimenticios más comercializados, se mantuvo un 23,1 % por encima del nivel de junio de 2021.

La caída de junio obedeció al descenso de los precios internacionales de los aceites vegetales, los cereales y el azúcar, mientras que los precios de los productos lácteos y la carne aumentaron.

El índice de precios de los cereales de la FAO registró en junio un promedio de 166,3 puntos, esto es, un 4,1 % menos que en mayo, pero aun así un 27,6 % por encima de su valor de junio de 2021. Los precios internacionales del trigo cayeron un 5,7 % en junio, pero se mantuvieron un 48,5 % por encima de los valores de hace un año. El descenso de junio se debió a la disponibilidad estacional de las nuevas cosechas en el hemisferio norte, a la mejora de la situación de los cultivos en algunos de los principales países productores y a las perspectivas de aumento de la producción en la Federación de Rusia. Los precios internacionales de los cereales secundarios también cayeron un 4,1 %, pero siguieron superando en un 18,4 % los valores de un año antes. Los precios mundiales del maíz registraron una caída intermensual del 3,5 %, debido al aumento de las disponibilidades estacionales en la Argentina y el Brasil y a la mejora de la situación de los cultivos en los Estados Unidos de América.

El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se situó en junio en un promedio de 211,8 puntos, lo que representa un descenso intermensual del 7,6 %. Los precios mundiales del aceite de palma descendieron a raíz del crecimiento estacional de la producción en los principales países productores y las perspectivas de aumento de los suministros procedentes de Indonesia. Por su parte, los precios mundiales de los aceites de girasol y soja descendieron debido a la débil demanda mundial de importaciones tras la subida de los costos.

El índice de precios del azúcar de la FAO registró un promedio de 117,3 puntos en junio, es decir, un 2,6 % menos que en mayo, lo que constituye el segundo descenso mensual consecutivo y el nivel más bajo desde febrero, influenciado por las buenas perspectivas de disponibilidad mundial. La ralentización del crecimiento económico mundial también deprimió la demanda y los precios internacionales del azúcar.

“Si bien el índice de precios de los alimentos de la FAO disminuyó en junio por tercer mes consecutivo, se mantuvo cercano al máximo histórico alcanzado en marzo de este año. Los factores que impulsaron al alza los precios mundiales en primer lugar siguen influyendo en la situación ―especialmente una fuerte demanda mundial, condiciones meteorológicas adversas en algunos de los principales países productores, costos elevados de producción y transporte y las perturbaciones de las cadenas de suministro provocadas por la enfermedad por coronavirus (COVID-19)―, agravados por la incertidumbre derivada de la guerra en curso en Ucrania”, afirmó el Sr. Máximo Torero Cullen, Economista Jefe de la FAO.

Por su parte, el índice de precios de la carne de la FAO se situó en junio en un promedio de 124,7 puntos, esto es, un 1,7 % más que en mayo, lo que constituye un nuevo récord y supera en un 12,7 % su valor de junio de 2021. Aumentaron los precios mundiales de todos los tipos de carne, con una fuerte subida de los de la carne de aves de corral ―que alcanzaron un máximo histórico― a consecuencia de la prolongada situación de escasez de la oferta mundial, afectada por la guerra en Ucrania y los brotes de gripe aviar en el hemisferio norte.

El índice de precios de los productos lácteos de la FAO registró en junio un promedio de 149,8 puntos, esto es, un 4,1 % más que en mayo y un 24,9 % por encima de su valor de junio de 2021. En junio, aumentaron los precios internacionales de todos los productos lácteos. Los precios del queso fueron los que más subieron, fundamentalmente a causa de un aumento repentino de la demanda de importaciones respecto de los suministros al contado ante la preocupación en los mercados por la disponibilidad de suministros más adelante durante el año. Los precios mundiales de la leche en polvo aumentaron debido a la fuerte demanda de importaciones y a la persistente escasez de la oferta mundial.

La FAO incrementa su pronóstico sobre la producción mundial de cereales

El pronóstico de la FAO sobre la producción mundial de cereales en 2022 se ha incrementado en julio en 7 millones de toneladas respecto del mes anterior y se cifra actualmente en 2 792 millones de toneladas, de acuerdo con la nueva Nota informativa sobre la oferta y la demanda de cereales, publicada también hoy. Esta cifra sigue siendo un 0,6 % inferior a la producción mundial de 2021.

El aumento intermensual obedece sobre todo a una revisión al alza de 6,4 millones de toneladas efectuada en el pronóstico sobre la producción de cereales secundarios, con lo que la producción mundial llegaría a 1 501 millones de toneladas en 2022, apenas un 0,5 % por debajo de la producción de 2021.

Si bien el pronóstico sobre la utilización mundial de cereales en 2022/23 también se ha incrementado, con un aumento de 9,2 millones de toneladas hasta alcanzar los 2 797 millones de toneladas, sigue estando 1,7 millones de toneladas (un 0,1 %) por debajo del nivel registrado en 2021/22, sobre todo como resultado de las expectativas de un menor uso como pienso.

El pronóstico de la FAO sobre las reservas mundiales de cereales al cierre de las campañas que finalizarán en 2023, cifrado en 854 millones de toneladas, se ha incrementado en 7,6 millones de toneladas respecto del mes anterior, pero aun así señala una contracción interanual del 0,6 % (5,0 millones de toneladas). De confirmarse este nivel, el coeficiente reservas-utilización de cereales a escala mundial disminuiría del 30,7 % registrado en 2021/22 al 29,8 % en 2022/23.

El último pronóstico de la FAO sobre el comercio mundial de cereales en 2022/23 asciende a 468 millones de toneladas, es decir, 4,8 millones de toneladas más que el mes pasado, pero aun así el nivel más bajo de las últimas tres campañas y 11,4 millones de toneladas (un 2,4 %) por debajo del volumen de 2021/22. La mayor parte del descenso se debe al pronóstico de que el comercio de cereales secundarios en 2022/23 (julio/junio) se contraerá en un 4,1 % (9,5 millones de toneladas) respecto del nivel estimado de 2021/22, en gran medida debido a las pérdidas en las exportaciones de maíz y cebada de Ucrania relacionadas con la guerra.

Perspectivas de cosechas y situación alimentaria

La FAO considera que 46 países —33 en África, 10 en Asia, dos en América Latina y el Caribe y uno en Europa— necesitan asistencia alimentaria exterior, según el último informe “Perspectivas de cosechas y situación alimentaria”, publicado hoy por el Sistema mundial de información y alerta sobre la alimentación y la agricultura (SMIA). Esta lista incluye ahora a Ucrania, donde la guerra ha provocado el desplazamiento de un número considerable de personas, y a Sri Lanka, afectado por una crisis multidimensional que ha dado lugar a subidas de los precios y una grave escasez de productos esenciales.

En el informe se señala que el pronóstico de la FAO sobre la producción agregada de cereales de los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA) en 2022 se cifra en 187,8 millones de toneladas, lo que supone un aumento marginal respecto del promedio quinquenal y el año anterior.

martes, 7 de junio de 2022

La escasez de alimentos es la próxima crisis sanitaria mundial, alerta experto

El alza de precios de los alimentos y la energía podría matar a millones de personas tanto directa como indirectamente, advierten.



Foto: Pexels.

Reuters.- La creciente escasez de alimentos puede representar para el mundo la misma amenaza sanitaria que la pandemia del Covid-19, dijo una destacada figura de la sanidad mundial.

El aumento de los precios de los alimentos y la energía, en parte provocado por la guerra en Ucrania, podría matar a millones de personas tanto directa como indirectamente, sostuvo Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, en una entrevista con Reuters.

“La escasez de alimentos funciona de dos maneras. Una es la tragedia de que la gente muera de hambre. Pero en segundo lugar se da el hecho de que a menudo un número mucho mayor de personas están mal alimentadas, y eso las hace más vulnerables a las enfermedades existentes”, explicó Sands este martes.

Agregó que los esfuerzos para mejorar la preparación ante las pandemias no deben cometer el error “clásico” de preocuparse sólo por las crisis que se parecen a la amenaza más reciente a la que se ha enfrentado el mundo.

“No está tan bien definida como la aparición de un nuevo patógeno con nuevos síntomas distintivos. Sin embargo, podría ser igual de mortífero”, relató.

La Organización Mundial de la Salud calcula que 15 millones de personas pueden haber muerto a causa del Covid-19.

Sands afirmó que es necesario invertir en el fortalecimiento de los sistemas de salud para ayudar a prepararse para las repercusiones de la escasez de alimentos.

sábado, 30 de abril de 2022

Las perturbaciones de los precios de los alimentos y la energía causadas por la guerra de Ucrania podrían durar años

Ha comenzado el cambio hacia patrones de comercio más costosos; la transición hacia una energía más limpia podría retrasarse

CIUDAD DE WASHINGTON, 26 de abril de 2022. La guerra en Ucrania ha causado una gran conmoción en los mercados de productos básicos, alterando los patrones mundiales de comercio, producción y consumo de forma tal que los precios se mantendrán en niveles históricamente altos hasta fines de 2024, según se afirma en la edición más reciente del informe del Banco Mundial titulado Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos).

El aumento de los precios de la energía en los últimos dos años ha sido el más pronunciado desde la crisis petrolera de 1973. La suba de los precios de los productos básicos alimentarios —de los cuales Rusia y Ucrania son grandes productores— y de los fertilizantes, en cuya producción se utiliza el gas natural como insumo, ha sido la más marcada desde 2008.

"En conjunto, esto representa la mayor crisis de productos básicos que hemos experimentado desde la década de 1970. Como ocurrió entonces, la crisis se ve agravada por el aumento de las restricciones al comercio de alimentos, combustibles y fertilizantes", dijo Indermit Gill, vicepresidente de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Banco Mundial. "Estos acontecimientos han comenzado a agitar el fantasma de la estanflación. Los responsables de formular políticas deben aprovechar todas las oportunidades para elevar el crecimiento económico en sus países y evitar tomar medidas que causen daños a la economía mundial”.

Se espera que los precios de la energía aumenten más del 50 % en 2022 antes de atenuarse en 2023 y 2024. Asimismo, se prevé que los precios no energéticos, incluidos los de los productos agrícolas y los metales, se incrementarán casi un 20 % en 2022 y también se moderarán en los años siguientes. No obstante, según las proyecciones, los precios de los productos básicos se mantendrán muy por encima del promedio quinquenal más reciente. En caso de que se prolongue la guerra o se apliquen sanciones adicionales a Rusia, los precios podrían subir aún más y mostrar más volatilidad de lo que se prevé en la actualidad.

Debido a las alteraciones en el comercio y la producción relacionadas con la guerra, se espera que el precio del petróleo crudo Brent ascienda, en promedio, a los USD 100 el barril en 2022 —el nivel más alto desde 2013—, lo que representa un aumento de más del 40 % en comparación con 2021. Se prevé que este valor se moderará hasta llegar a los USD 92 en 2023, aún muy por encima del promedio quinquenal de USD 60 el barril. Adicionalmente, las proyecciones indican que los precios del gas natural (europeo) llegarán en 2022 al doble de los de 2021, mientras que los del carbón serán un 80 % más altos, ambos en máximos históricos.

"Los mercados de productos básicos están experimentando una de las mayores crisis de la oferta en décadas debido a la guerra en Ucrania", señaló Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial, que elabora el mencionado informe. "El consiguiente aumento de los precios de los alimentos y la energía está generando un alto costo humano y económico, y probablemente frenará los avances en la reducción de la pobreza. La suba de los precios de los productos básicos exacerba las presiones inflacionarias, ya elevadas en todo el mundo".

Se prevé que este año los precios del trigo aumentarán más del 40 % y alcanzarán un máximo histórico en términos nominales. Esto ejercerá presión sobre las economías en desarrollo que dependen de las importaciones de trigo, en especial las que provienen de Rusia y Ucrania. Según las proyecciones, los precios de los metales se elevarán un 16 % en 2022 para atenuarse luego en 2023, pero se mantendrán en niveles altos.

"Los mercados de productos básicos están sometidos a una enorme presión; algunos precios llegan a récords históricos en términos nominales", señaló John Baffes, economista sénior del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. "Esto tendrá efectos indirectos duraderos. El marcado aumento de los precios de los insumos, como la energía y los fertilizantes, podría dar lugar a una reducción en la producción de alimentos, en particular en las economías en desarrollo. La merma en el uso de los insumos afectará la producción y la calidad de los alimentos, lo que a su vez influirá en su disponibilidad, en los ingresos rurales y en los medios de subsistencia de los pobres".

Artículo destacado: El impacto de la guerra en Ucrania sobre los mercados de productos básicos

En el artículo destacado del informe se analiza en profundidad el impacto de la guerra sobre los mercados de productos básicos. También se examina la manera en que dichos mercados respondieron a perturbaciones similares en el pasado. En el análisis se concluye que el impacto de la guerra podría ser más duradero que las crisis anteriores por al menos dos razones.

En primer lugar, el margen para sustituir los productos básicos energéticos más afectados con otros combustibles fósiles es ahora menor, ya que los aumentos de precios se han extendido a todos los combustibles. En segundo lugar, la suba de algunos productos básicos también está impulsando los precios de otros bienes: el aumento del gas natural ha elevado los precios de los fertilizantes, lo que a su vez ha presionado al alza los valores de los productos agrícolas. Además, las respuestas normativas implementadas hasta ahora se han centrado más en los recortes tributarios y los subsidios —que a menudo exacerban la escasez de la oferta y las presiones sobre los precios— que en medidas a largo plazo dirigidas a reducir la demanda y alentar fuentes alternativas de suministro.

La guerra también está generando patrones de comercio más costosos que podrían dar lugar a una inflación más duradera. Se espera que provoque una desviación significativa en el comercio de energía. Por ejemplo, algunos países ahora buscan abastecerse de carbón en lugares más remotos. Al mismo tiempo, algunos de los principales importadores de carbón podrían aumentar las importaciones provenientes de Rusia y, a la vez, reducir las originadas en otros grandes exportadores. Es probable que este desvío resulte más costoso, según se señala en el informe, porque implica mayores distancias, y el carbón es voluminoso y costoso de transportar. Con el gas natural y el petróleo se observan desvíos similares.

En el corto plazo, el alza de los precios amenaza con perturbar o retrasar la transición hacia formas de energía menos contaminantes. Varios países ya han anunciado planes para ampliar la producción de combustibles fósiles. Los elevados precios de los metales también están impulsando el costo de la energía renovable, que depende de metales como el aluminio y el níquel para baterías.

En el informe se insta a los funcionarios responsables de formular políticas a actuar con prontitud a fin de minimizar los perjuicios para sus ciudadanos y la economía mundial. Se los exhorta también a diseñar programas de protección social focalizados, como los de transferencias monetarias, de alimentación escolar y de obras públicas, en lugar de establecer subsidios a los alimentos y los combustibles. Una prioridad clave debe ser invertir en medidas de eficiencia energética, lo que abarca el acondicionamiento de los edificios para protegerlos del clima. En el informe también se alienta a los países a acelerar el desarrollo de fuentes de energía con cero emisiones de carbono, como las energías renovables.




martes, 1 de junio de 2021

Sin ir a la tienda de comestibles en 9 meses gracias a un pequeño huerto “pandémico” inspirado por su abuelo

 

30 MAYO, 2021

Conocemos al hombre que no va corriendo al supermercado para hacer sus compras, gracias a su diminuto huerto urbano que le ha mantenido con frutas y verduras durante nueve meses.

Este italiano de pulgares verdes -que se mudó a Londres hace seis años- ha cultivado tantas verduras durante la pandemia que no ha ido al supermercado a por ninguna en 9 meses.

Alessandro Vitale, artista del tatuaje de 29 años, lleva años cultivando pimientos y menta en el alféizar de su ventana, por lo que estuvo encantado cuando se mudó el año pasado a un apartamento con jardín compartido.

Se puso manos a la obra para transformar la mitad del patio de 8×5 metros en un huerto urbano, montó un enrejado de pared para las plantas con botellas de agua recicladas e instaló jardineras y un invernadero.

En su primera cosecha de este año, Alessandro consiguió un impresionante botín de 30 tipos de verduras diferentes, entre ellas coles, zanahorias, ajos, hinojos, puerros, coliflores y brócolis.

Alessandro ha cosechado unos impresionantes 35 kg de tomates de sólo seis plantas, y ha recogido 10 kg de 17 tipos diferentes de pimientos.

Los cultivos de Alessandro son 100% ecológicos: usa ortigas silvestres de un parque para el control de plagas y aloe vera de cosecha propia para hacer abono.

Gracias a las recetas secretas de su abuela italiana, ha convertido muchas de ellas en deliciosas salsas para la pasta que le han permitido pasar el invierno, junto con las verduras que también cultiva.

Cuando era niño ayudaba a mi abuelo en el jardín. Recuerdo que importaba semillas de pimientos de todo el mundo y tenía toneladas de plantas.

Ni siquiera podía acercarme cuando las cosechaba, porque se me caían las lágrimas.

Pero desde entonces, el amor por la naturaleza y la jardinería creció y es algo que siempre he disfrutado como hobby.

Alessandro Vitale

Aunque Alessandro trabaja a tiempo completo 45 horas a la semana, en cuanto está en casa dedica un par de horas a cuidar el jardín. “Lo que más me gusta hacer es mermelada y salsas con los pimientos“, dice.

Ahora dirige su propio canal de YouTube SpicyMoustache, donde comparte consejos de jardinería urbana y anima a otros a hacer sus propios huertos urbanos.

Fotografías: swns.com

sábado, 26 de diciembre de 2020

¿Sobrepasaron el óptimo económico los invernaderos de alta tecnología?. Comentario HHC

 Análisis de la Dra. Silke Hemming, Universidad de Wageningen


Entre los expertos a nivel mundial se debate si las inversiones realizadas en estructuras de invernaderos, sofisticados materiales y equipos ya sobrepasaron el umbral de rentabilidad. Esto se ve respaldado por los excelentes resultados obtenidos en muchos países fuera de Holanda en base a estructuras mucho más sencillas y equipos más fáciles de manejar. Incluso se especula que toda la maquinaria sofisticada fue desarrollada en Holanda principalmente para apoyar la industria manufacturera local, en vistas a que muy pocos agricultores pueden permitirse comprarla y operar óptimamente esta compleja tecnología. La Dra. Silke Hemming -Jefa de Investigación de Greenhouse Technology de la Universidad de Wageningen en Holanda-, analiza este asunto en el siguiente artículo publicado en la revista relacionada New Ag International.

Dra. Silke Hemming, Jefa de Investigación de Greenhouse Technology de la Universidad de Wageningen en Holanda

La Dra. Hemming ha trabajado desde 1999 en el Centro de Investigación de la Universidad de Wageningen (WUR) en diferentes institutos y puestos, y desde 2007 es la jefa del equipo de investigación científica de tecnologías de invernaderos dentro de WUR.  Ha acumulado una gran experiencia en conceptos novedosos de diseño de invernaderos y revestimientos modernos para éstos.  Adquirió experiencia adicional gracias a su liderazgo en varios proyectos internacionales de investigación sobre sistemas de invernaderos.  Estos se realizaron en zonas tropicales de tierras bajas en Indonesia, en clima subtropical en Taiwán, en climas semiáridos en Turquía, en estructuras cubiertas por redes en zonas mediterráneas y en varios invernaderos con ahorro de energía en Holanda. Este enriquecedor conocimiento ayudó a Silke a volver a analizar el problema en cuestión y a mejorar nuestro entendimiento.

HOY EN DÍA EL 90 % DE LA SUPERFICIE CULTIVADA EN ASIA ESTÁ BAJO INVERNADERO

Los datos de la tabla 1 indican que no menos del 91% de las áreas de invernaderos en todo el mundo (mejor dicho, los cultivos protegidos, ya que estas cifras incluyen también túneles plásticos de baja altura) se encuentran ahora en Asia.  Actualmente, Europa entera representa el 6,4% de la superficie mundial de invernaderos, y toda América es responsable sólo del 1,4% de la superficie global de invernaderos.  Esta distribución significa que, en beneficio de la humanidad, deberían desviarse muchos más recursos de I+D en invernaderos que den con soluciones adecuadas como la agricultura bajo invernadero producida en Asia. Sin embargo, las soluciones desarrolladas para los invernaderos holandeses, donde ni la temperatura ambiente ni la intensidad de la radiación luminosa son óptimas para el crecimiento intensivo de las plantas, demuestran que los horizontes tecnológicos pueden empujarse aún más lejos.  Además, debe fomentarse toda la gama de tecnologías de invernaderos, ya que la demanda mundial por productos procedentes de invernadero aumenta continuamente.


Tabla 1. Superficie mundial de invernaderos (2013-2015).

Las fuerzas que impulsan el notable crecimiento de las áreas de invernadero alrededor del mundo son seis, enumeradas por Silke Hemming como sigue: A. Aumento de la población mundial de 6 a 9 mil millones de personas en 2050. B. Aumento de la urbanización -más del 50% de la población mundial-lo que lleva a una mayor demanda por recursos alimentarios más cerca de las ciudades. C. Aumento de los ingresos y el poder de compra en mercados en crecimiento como los países BRIC. D. Cambio de foco de la apariencia externa a sabores ricos y atractivos, ingredientes para la salud y productos de conveniencia. E. Seguridad alimentaria, seguridad y trazabilidad. F. Sustentabilidad, lo que significa una reducción de la huella ambiental, así como productos fabricados localmente,  que es importante en especial para Europa.

TRES NIVELES DE TECNOLOGÍA EN INVERNADEROS

La Dra. Hemming destacó que el cultivo bajo protección siempre aporta ventajas muy distintivas, que no pueden lograrse de ninguna otra manera, pero el nivel de protección y control alcanzado por los métodos técnicos no son uniformes, por lo que pueden clasificarse en al menos tres niveles, como se indica a continuación.

Los invernaderos de baja tecnología, como los que se utilizan comúnmente en Indonesia, han aumentado el rendimiento comercializable por hectárea en más de 20 veces comparado con los mismos cultivos producidos en campo abierto, principalmente gracias a la mejor protección de los cultivos contra plagas y enfermedades. Como se muestra en la tabla 2, estos invernaderos de baja tecnología son muy comunes en China y también en el norte de África especialmente en Argelia. El rendimiento del tomate tipo cereza alcanzado en un multi-túnel de baja tecnología es de alrededor de 10 kg/m^2, y el costo promedio de producir 1 kg de tomates en este tipo de instalaciones va de 115-220 €/MT.


Tabla 2. Eficiencias de producción y costos de tomates de invernadero en varias condiciones de desarrollo.

Los invernaderos de tecnología media son muy comunes, por ejemplo, en
España, Turquía y Marruecos. El rendimiento del tomate cherry alcanzado en un multi-túnel de clima controlado es de alrededor de 19 kg/m^2 (Sicilia). Pero si además el invernadero de clima controlado es enriquecido con CO2, el rendimiento llega a 22 kg/m^2 (Almería), y el costo promedio de producir 1 kg de tomates en estas instalaciones alcanza los 550€/MT, ver tabla 2. La concentración más alta de la industria española de invernaderos se hace presente en dimensiones gigantescas de más de 43.000 ha en la provincia de Almería. Esta concentración produjo una gran ventaja para los agricultores al reducir drásticamente los costos de insumos agrícolas y de organización logística. También permitió la producción anual de productos de primera calidad exportados a mercados europeos que aprendieron a valorar una fuente segura, estable y asequible de alimentos de primera calidad.

Los invernaderos de alta tecnología se han desarrollado bajo diversas condiciones climáticas.  Por ejemplo, en Abu-Dhabi, en el Medio Oriente, se descubrió que cultivar vegetales bajo invernaderos completamente cerrados era la única forma de proporcionar hortalizas frescas cultivadas en el país para una población local que vive en un medioambiente afectado por serias deficiencias de agua.  La gran ventaja de estos invernaderos hidropónicos de alta tecnología es su gran eficiencia en el uso del agua con una cifra récord de sólo 2,5 L/1 kg de pepinos.

Por otro lado, los agricultores holandeses operan en latitudes de 52-53°.  De modo que, naturalmente, se ven enfrentados a temperaturas ambiente mucho más bajas y a intensidades de luz mucho menos potentes que las de Abu-Dhabi o Almería.  Compensar estas desventajas requiere costos de mantención significativos para optimizar la temperatura a través de la calefacción, y la poca intensidad de la luz, a través de luz artificial. Ambos se traducen en gastos significativos de energía.  Ahora, para reducir estos costos de mantención, se han implementado importantes innovaciones en términos de la calidad de la construcción y de los materiales de recubrimiento de los invernaderos. Y aquí es donde mejor se muestra el famoso ingenio holandés. Se han obtenido ahorros de hasta 50-70% (¡!) en calefacción en invernaderos de tomates con mucha aislación, comparados con la práctica común.

Los holandeses han implementado una producción de energía avanzada llamada Co-Generación de Calor y Energía (CHP, en inglés) que a fines de 2013 fue aplicada en ~7.000 ha, de un total de ~10.000 ha de invernadero en Holanda.  El número de fabricantes de invernaderos que usan energía sustentable aumentó en 128 y la superficie de dichos invernaderos aumentó en 529 ha.  Se aplicó calor geotermal y biocombustibles en 134 fabricantes de invernaderos y en 132 ha de superficie de dichos invernaderos. Existe otra rama de la investigación sobre invernaderos que se concentra en maximizar el uso de luz natural del sol durante los inviernos de baja intensidad solar. Se sabe que cuando la luz es el factor limitante para el crecimiento y producción de los cultivos, cada 1% de aumento de luz, produce hasta un 1% de aumento en el rendimiento. Se desarrollaron modelos en 3D de trazado de rayos para optimizar lo siguiente en los invernaderos:  el ángulo del techo, la orientación, forma y materiales de construcción, así como el efecto de los distintos recubrimientos difusores de luz, con revestimientos anti-reflexión, y propiedades de condensación hidrofílica sobre la transmisión de la luz durante los meses de invierno. La gran ventaja de la luz difusa es que puede alcanzar y ser absorbida por la capa media de hojas de los cultivos, produciéndose una mayor fotosíntesis en esa parte de las plantas.  Como resultado, esas hojas tienen un mayor contenido de materia seca, y una mejor morfología y desarrollo del cultivo.  Asimismo, la luz difusa aumenta el desarrollo generativo y agiliza el desarrollo del fruto, aumentando su masa.  Los resultados muestran que una orientación del techo oriente-poniente de un invernadero Venlotype proporciona 2-4% de luz adicional, comparado con la orientación norte-sur durante los meses de inverno. En una orientación oriente-poniente, un ángulo del techo entre 20-25° es óptimo. Los cambios en la construcción de invernaderos son posibles y pueden producir un aumento de un 2-4% de luz.  Asimismo, los perfiles estructurales muy reflectantes utilizados en el techo de los invernaderos garantizan un aumento de un 4-6% de luz. Los revestimientos anti-reflectantes modernos, aumentan la transmisión de luz en 4-8%.  La superficie de vidrio hidrófilo ofrece favorables propiedades de condensación, a la vez que aumenta la cantidad de luz al interior del invernadero en un 8%.

Los rendimientos del tomate cherry obtenidos en los invernaderos holandeses más sofisticados son muy eficientes desde el punto de visto energético produciendo 8.4 g/MJ, y llegando a 32 kg/ m^2, pero estos progresos acarrean precios tan altos como ~850 €/MT de tomates de primera categoría, ver Tabla 2.  En suma, de acuerdo con la Dra. Hemming, las innovaciones de alta tecnología más actualizadas se conciben y aplican en invernaderos holandeses -que generalmente son los únicos que pueden pagar ese tipo de inversiones- generando productos de primera calidad que varios mercados europeos se aprestan a pagar. Y estas ventajas de la red de Investigación y Desarrollo Holandesa, junto con la alta competencia y rigurosidad de los agricultores, son los factores centrales que produjeron grandes logros en esta industria.

INVERNADEROS DE ALTA TECNOLOGÍA: CIERTAMENTE NO LA MEJOR SOLUCIÓN PARA CUALQUIER PAÍS

Holanda es el segundo país que más exporta productos relacionados con el agro, responsable de 80,7 mil millones de € en exportaciones de productos agrícolas, con un valor agregado de 10,3 mil millones de €.  Esta producción es realizada por, al menos, 65.500 empresas  relacionadas con el rubro de la agricultura y horticultura, responsables del 9% del Producto Nacional Bruto (PNB) y del 8,8% del empleo holandés.

Entonces, en resumen, la respuesta a nuestra pregunta original si acaso la alta tecnología de invernaderos ya pasó por su auge económico sería un “No” general, aunque depende mucho de las condiciones climáticas locales específicas y las socioeconómicas. No se requieren invernaderos de alta tecnología en países bendecidos por su luz y temperatura como España, pero todavía tienen harto camino por recorrer para agotar sus óptimos méritos económicos en las condiciones climáticas del norte de Europa y Norteamérica. ¿Y quién dijo que los invernaderos de alta tecnología “a la holandesa” eran la solución para cultivos protegidos en los nuevos países emergentes de Asia y África? ¡No precisamente el equipo de investigación altamente calificado de Wageningen!

Comentario HHC: Seguimos con el tema de los invernaderos y la produccion holandesa de alimentos. En esta ocasion agradezco la colaboracion con la recomendación de este articulo de Rafael Alhama Belamaric.

sábado, 19 de diciembre de 2020

La agricultura celular, nueva forma sostenible de alimentar a la población


El exponencial crecimiento demográfico, el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos disponibles nos obligan a encontrar nuevos cultivos super productivos que consuman menos agua.


El exponencial crecimiento demográfico, el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos disponibles nos obligan a encontrar nuevos cultivos super productivos que consuman menos agua y reduzcan al máximo el impacto medioambiental. Por ello en esta ocasión les hablare sobre la agricultura celular.

Su origen no está en las granjas, sino en los laboratorios y es una forma de generar productos agrícolas a través del cultivo de tejidos y células animales. La agricultura celular funciona a través de cultivar tejidos animales destinados a la alimentación, industria textil o médica eliminando la necesidad de sacrificar animales. Esta nueva forma de conseguir cárnicos puede parecernos extravagante e insana, pero la realidad es que tanto el yogur como la cerveza se obtienen siguiendo procedimientos similares.

De modo que, la carne sintética se crea en laboratorios a partir de células madres musculares extraídas de animales vivos. Estas, que son de fácil multiplicación, se recolectan mediante biopsias, para causar el menor daño a los animales.

Y, aunque aún parece un poco lejana la producción en serie de la carne sintética o de otros productos elaborados a partir de células madre, lo cierto es que las investigaciones y la pruebas avanzan a un ritmo imparable.

En Estados Unidos, empresas como Memphis Meats ya ofrecen una línea de productos de tiras de pollo y pato generadas in vitro. Dos grandes magnates, Bill Gates y Richard Branson, y grandes corporaciones de la industria alimentaria, entre ellas, Thyson Foods, han invertido en esta iniciativa.

EL OBJETIVO Y OPORTUNIDADES DE MERCADO

Esta técnica puede asegurarnos una continuidad en el consumo de la carne como alimento rico en proteínas, pero a un coste tanto medioambiental como económico mucho menor. Permitiendo, por lo tanto, llevar estos alimentos a países donde escasean o son imposibles de obtener.

Además, los controles sanitarios harían que estos alimentos fueran mucho más seguros, eliminando cualquier posibilidad de contagio de enfermedades de origen animal transmitidas a través de los alimentos.

Ahora bien, como cada avance tecnológico o científico, la agricultura celular cuenta tanto como con defensores como con detractores. A favor se sostiene que reducirá el impacto medioambiental, las emisiones de gases y la potenciación de la salubridad en la alimentación.

Por otro lado, encontramos una postura mucho más comedida que prefiere esperar a ver cómo se desarrollan las pruebas y cómo se comercializan realmente estos productos antes de posicionarse.

Estos productos son complementarios a los productos de origen vegetal, ya que el mercado objetivo no son personas veganas o vegetarianas, sino aquellas que encuentran difícil excluir los productos animales de su alimentación. La agricultura celular presenta enormes oportunidades económicas. Varios inversores famosos han apoyado esta tecnología desde su creación. Un número cada vez mayor de universidades y alrededor de 70 empresas y startups de todo el mundo, incluidos algunos de los principales productores de carne del mundo, están trabajando actualmente en el desarrollo de productos de agricultura celular.

En marzo de 2019, el Ministro de Finanzas de Singapur, Heng Swee Keat, anunció el establecimiento de un programa que asigna 144 millones de dólares a la investigación y el desarrollo en torno a los alimentos, incluida la investigación de la carne cultivada.

Pero la agricultura celular no solo aporta un beneficio ecológico, sino también a la hora de abordar los problemas de salud pública derivados del consumo de alimentos de origen animal. Así, el cultivo celular permite disminuir la gran mayoría de riesgos sanitarios relativos al consumo de carne animal, como la contaminación patógena o fecal, el riesgo de infección por botulismo o determinados brotes de zoonosis como la gripe porcina y aviar.

En un mundo amenazado por el coronavirus, la agricultura celular podría convertirse en la solución a este tipo de pandemias.


Contacto: 


Javier López Casarín es presidente de la Fundación Reinventando a México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

sábado, 24 de octubre de 2020

Esta es la granja orgánica en azoteas más grande de Asia (y produce 20 toneladas anuales de alimentos)

Bangkok tiene la granja orgánica en azoteas más grande de AsiaBangkok tiene la granja orgánica en azoteas más grande de Asia

La Universidad de Thammasat en Bangkok, con ayuda de la empresa de arquitectura paisajista LANDPROCESS, ha apostado por implementar una solución a la crisis climática construyendo la granja orgánica en azoteas más grande de Asia: Thammasat Urban Rooftop Farm (TURF).

Los huertos urbanos, las granjas verticales, los cultivos acuapónicos y los alimentos frescos de proximidad son algunas de las recetas clave para paliar la futura escasez de alimentos mundial y paliar las consecuencias del cambio climático que ya se ceba con el planeta. Las urbes ya están aprovechando nuevos espacios como los tejados e incentivando iniciativas comunitarias sostenibles para producir alimentos de forma local, ecológica y respetuosa con el medio ambiente, ahorrando una considerable huella de carbono y favoreciendo el producto de proximidad.


La empresa de arquitectura paisajista LANDPROCESS, con sede en Bangkok, ha ayudado a la Universidad de Thammasat a imaginar e implementar una solución climática con la granja orgánica en azoteas más grande de Asia: Thammasat Urban Rooftop Farm (TURF). Reutilizando 22.000 metros cuadrados de espacio desperdiciado en la azotea, el proyecto se realiza en las provincias de Pathum Thani de Tailandia. Además, es un sistema más productivo: el techo en cascada puede ralentizar la escorrentía con una eficiencia 20 veces superior.


Diseñado con la forma de la letra “H”, tiene una elevación que se asemeja a una gran montaña, con un enorme jardín verde que cubre la parte superior. La inspiración del proyecto bebe del diseño de los campos de arroz tradicionales tailandeses. Integrando la arquitectura del paisaje con el ingenio de las tradicionales terrazas de arroz, el proyecto TURF scombina producción sostenible de alimentos, las energías renovables, los desechos orgánicos aprovechados, una eficiente gestión del agua y el espacio público.

Los estanques de almacenamiento de agua pueden acaparar miles de litros de agua para aprovechar el agua de lluvia en la estación seca. La tecnología verde también ocupa un papel preponderante en este ambicioso proyecto: así, el techo está dotado de paneles solares, capaces de producir hasta 500.000 vatios por hora, responsables de regar la granja y alimentar la electricidad del edificio bajo los tejados.


En esta gigantesca granja orgánica se cultivarán arroz, hierbas, verduras y otras especies nativas. Según LANDPROCESS, el proyecto produce hasta 20 toneladas (80.000 comidas) de alimentos orgánicos cada año para servir en el campus de Thammasat. También se produce abono a partir de desechos de alimentos para fertilizar los cultivos para la próxima cosecha, contribuyendo a una economía circular y a un aprovechamiento total de los recursos naturales.

La forma urbana también tiene las mismas funciones que un techo verde: ayuda a mejorar la calidad del aire de la ciudad, reduce su temperatura y absorbe el agua de lluvia, además de restaurar la biodiversidad local al traer de vuelta aves e insectos polinizadores. Además, TURF maximiza el terreno para crear espacios públicos multifuncionales y un gran anfiteatro con una vista panorámica de 360 ​​grados de Bangkok, desde la que puede apreciarse la luminosa belleza de la capital tailandesa.

Otro de los propósitos de este ambicioso proyecto era que los habitantes urbanitas conectasen de nuevo con las prácticas agrícolas y se beneficiasen de cultivar sus propios alimentos naturales. En la granja orgánica tienen información sobre agricultura, el paisaje y el suelo nativo de Tailandia para adquirir conocimiento valioso. Cimientos importantes para que las generaciones venideras disfruten de ciudades sostenibles.

domingo, 7 de abril de 2019

La batalla por la alimentación del futuro


¿Cómo vamos a asegurar la alimentación de una población de 8 mil 500 millones de personas para 2030? La mayoría de la población piensa que la única forma de lograrlo es mediante la agricultura comercial de gran escala, que hoy domina el mercado mundial de alimentos. Esa es la respuesta equivocada.
La lucha por los alimentos de mañana comienza hoy. La forma de producirlos en la actualidad afecta la producción de una alimentación nutritiva y un medio ambiente saludable en el futuro. La agricultura comercial de gran escala, intensiva en capital y en insumos agroquímicos, no solamente no es la respuesta a las necesidades de producción y conservación, sino pone en peligro el abasto alimentario mundial del futuro. Es urgente revalorizar la agricultura que se rige por los principios de la producción agroecológica.
En Estados Unidos se ha publicado un libro de gran valor por el investigador Timothy A. Wise. Su título es Eating tomorrow y es el resultado de cinco años de investigaciones en México, Estados Unidos y varios países africanos (Zambia, Malawi y Mozambique). La línea conductora del análisis es la pregunta sobre los sistemas agrícolas para alimentar a una población mundial en crecimiento. La respuesta se orienta de manera convincente hacia la agricultura de pequeña escala, que hoy sigue dominando la producción mundial de alimentos (70 por ciento de los producidos en el planeta proviene de la agricultura campesina). Esta actividad productiva se desarrolla en unidades pequeñas, y aunque con frecuencia se trata de tierras que no son de la mejor calidad las técnicas de manejo de suelos, agua y recursos genéticos de estos pequeños productores les permiten obtener rendimientos suficientes para satisfacer las necesidades familiares y llevar excedentes al mercado.
Las técnicas de producción de esos productores pobres descansan en un saber campesino milenario basado en la agrobiodiversidad. Esa forma de producción va contra casi todos los principios de la producción capitalista, que prefiere la uniformización (monocultivo), la mecanización y el uso intensivo de agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas). La producción comercial en grandes unidades es la que mejor se presta para aplicar los principios que privilegian la generación de ganancias antes que la de alimentos. Pero esa rentabilidad del complejo agrícola capitalista está dejando un rastro tóxico en el medio ambiente. El mejor ejemplo es el estado de Iowa, en Estados Unidos, que Wise califica de epicentro de una catástrofe ecológica y social.
Las corporaciones que dominan la producción agrícola y ganadera en Estados Unidos manejan las unidades productivas como si fueran una fábrica de telas. Lo que importa es la rentabilidad. Pero el complejo de la agroindustria sigue degradando acuíferos con nitratos, plaguicidas, patógenos, desechos farmacéuticos y hormonas. Un resultado es la llamada zona muerta, en el Golfo de México, producida por el escurrimiento de nutrientes provenientes de la agricultura comercial de gran escala. Además, las prácticas de roturación y monocultivo siguen teniendo un impacto que deteriora las propiedades productivas de la tierra. En ese esquema la producción agrícola se encuentra entrelazada con gigantescas fábricas de carne, en las que millones de cerdos y pollos son objeto de un proceso de hacinamiento extremo con una huella tóxica de dimensiones bíblicas.
El problema no es sólo ambiental. Aunque muchas unidades de producción siguen siendo propiedad de una familia, la verdad es que esos propietarios no controlan el proceso productivo. La mezcla de producto (agrícola y ganadero), así como los insumos necesarios, así como cuándo llevar todo el producto al mercado, son decisiones que las familias no controlan: son las grandes corporaciones las que determinan las líneas de producción y la combinación de insumos.
Esas grandes corporaciones dominan los mercados de semillas, granos, carne, fertilizantes y plaguicidas. Están integradas horizontal y verticalmente, y los nombres de estos gigantes son bien conocidos: Monsanto, Dupont, Syngenta, Cargill, Archer Daniels, Tyson, Smithfield. Las familias propietarias de granjas se han convertido en una especie de vasallos medievales de estas corporaciones. Y aunque el american dream tiene un lugarcito bucólico para las familias dueñas de un predio, la verdad es que hoy la mayor parte de esas familias recibe ingresos anuales insuficientes para cubrir el costo de operación bajo los parámetros impuestos por estas grandes corporaciones. Muchas familias viven por debajo de la línea de pobreza y han perdido sus tierras. Estados Unidos tiene ya desde hace años un problema agrario de grandes dimensiones.
El análisis de Tim Wise muestra cómo la política agrícola tiene años castigando la pequeña agricultura y otorga privilegios exorbitantes a las grandes corporaciones. El costo puede ser muy alto, pues está en juego la sustentabilidad de la producción de alimentos en todo el planeta.

Economista. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Fuente:
https://www.jornada.com.mx/2019/04/03/opinion/020a1eco