Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 5 de junio de 2026

Declaraciones durante una sesión informativa a los Estados miembros de la ONU sobre la situación en Cuba. Comentario HHC


MISIÓN DE EE. UU. ANTE LAS NACIONES UNIDAS
4 DE JUNIO DE 2026
EMBAJADOR MIKE WALTZ
REPRESENTANTE DE EE. UU.
NUEVA YORK (NUEVA YORK)

DECLARACIONES PRONUNCIADAS

Gracias, Sra. Wosornu, por su exposición. Quiero comenzar reiterando lo que el secretario Rubio ha repetido en otras ocasiones: Estados Unidos está del lado del pueblo cubano. Punto. Sin más. Sin lugar a dudas. Y lo digo con orgullo, como natural de Florida que tengo a muchos, muchos estadounidenses de origen cubano como vecinos, amigos y colegas.

De lo que Estados Unidos no está del lado es del régimen comunista que les ha fallado, que les ha encarcelado y que les ha robado. Nosotros defendemos, al igual que tantos patriotas cubanos que anhelan ser libres, su dignidad, sus libertades y su libertad.

Desde el huracán de octubre de 2025, justo el año pasado, Estados Unidos ha proporcionado 9 millones de dólares en ayuda humanitaria que va directamente al pueblo cubano, sin pasar por las manos corruptas de La Habana.

Ahora estamos ofreciendo 100 millones de dólares adicionales, un paquete de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares, y, a pesar de la retórica que han escuchado hoy, eso incluye alimentos, productos de higiene y suministros para el tratamiento del agua, que se distribuirá directamente al pueblo cubano a través de la Iglesia católica, en plena coordinación, y otras instituciones confiables; una vez más, no a través del corrupto régimen comunista.

También estamos permitiendo la entrega de combustible. Me sorprende bastante oír a mi colega de Rusia mencionar su preocupación por el suministro de combustible. Hemos permitido que buques de Rusia suministren combustible, recientemente, y por supuesto lo hacemos con fines humanitarios. Hemos permitido el envío de combustible desde Estados Unidos a entidades privadas no afiliadas al régimen.

Colegas, hoy están escuchando un tema que muchos de nosotros hemos escuchado durante décadas, pero esta ayuda humanitaria es lo que hace Estados Unidos. Entregamos ayuda a personas necesitadas en todo el mundo, incluido el pueblo de Cuba. No firmamos cheques en blanco a las dictaduras.

¿Por qué? Bueno, hablemos de la verdadera razón, la razón real por la que los cubanos no tienen electricidad, combustible ni alimentos. No es por el embargo, ni por un “bloqueo petrolero” que es falso y no existe. Esa es la manida excusa que La Habana lleva vendiendo desde hace muchas, muchas décadas.

La verdad es mucho más sencilla, pero más difícil de aceptar: Cuba está sufriendo porque el régimen eligió una economía comunista fallida, es incompetente y ha impuesto a su pueblo una corrupción masiva que ha privado a la población de sus necesidades básicas.

El diario Miami Herald de Florida, ha informado de que la empresa estatal del régimen, GAESA, y sus filiales han saqueado al menos 18.000 millones de dólares al pueblo cubano, dinero que debería haberse destinado a alimentos, combustible, hospitales, medicinas y electricidad. En cambio, ha ido a parar a las élites del régimen, a hoteles de lujo, a los servicios de seguridad y a la maquinaria de represión.

Esto se extiende también al combustible en Cuba, que es controlado sistemáticamente por el régimen para los servicios de seguridad y no en beneficio del pueblo cubano. Ahora, estamos facilitando que el combustible llegue al sector privado cubano, el muy pequeño sector privado, pero estamos creando un acceso y una distribución independientes del combustible. Cada galón que llega a un agricultor privado, una pequeña empresa, una iglesia o una clínica es un galón menos que el régimen puede utilizar como arma contra su propio pueblo.

Colegas, el régimen cubano debe llevar a cabo reformas económicas y políticas de forma inmediata. Pedimos cosas muy sencillas: que abra la economía, que libere a los presos políticos, que deje de tratar a los ciudadanos particulares como una amenaza y que deje de culpar a Estados Unidos de la miseria provocada por La Habana y sus políticas fallidas.

Cada año, el régimen cubano intenta convencer al pueblo cubano y a la comunidad internacional, aquí mismo en Nueva York y en otros lugares, de que no tiene ninguna culpa del fracaso crónico de la economía cubana.

Nadie debería creérselo. Ni en esta sala. Ni en la Asamblea General. Ni en ningún sitio.

Colegas, el régimen cubano es uno de los peores violadores de los derechos humanos del mundo. Durante más de 60 años, ha aplastado la disidencia, ha censurado la libertad de expresión, ha encarcelado a presos políticos, ha obligado al exilio a familias que han intentado escapar en las condiciones más horribles y ha convertido una isla a 90 millas de Estados Unidos en una prisión para su propio pueblo.

Y el sufrimiento continuará hasta que el mundo deje de dar cobertura diplomática a La Habana y empiece a decir la verdad.

El régimen conspira y colabora con enemigos y adversarios de la democracia. Ha apoyado la guerra de Rusia en Ucrania, entre otras cosas permitiendo que miles de mercenarios luchen en el ejército ruso; alberga instalaciones de vigilancia chinas; presta apoyo a organizaciones terroristas; y socava otras democracias de la región.

Se trata de un régimen hostil que exporta la represión, respalda a los adversarios de Estados Unidos y los invita a entrar en nuestro hemisferio.

Y es por esta razón que el presidente Trump declaró a Cuba una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos en su orden ejecutiva del 29 de enero de 2026.

Así pues, esta es la elección que tienen hoy ante sí los Estados miembros: pueden apoyar al pueblo cubano o pueden seguir prestando su voto al régimen que ha destruido su país. Pero no pueden hacer ambas cosas.

Pedimos a todos los Estados miembros que dejen de votar a favor de la resolución anual contra el embargo que presenta el régimen en la Asamblea General de la ONU; que insistan en que la ayuda humanitaria llegue directamente al pueblo cubano y no a manos del régimen, y que reclamen públicamente reformas económicas y políticas reales, que se deberían haber llevado a cabo hace mucho tiempo.

El pueblo cubano no necesita más propaganda de La Habana, y menos aún aquí, en la ONU. Necesita alimentos, combustible, medicinas, electricidad y libertad, y un gobierno que, esperemos, deje por fin de robarle su futuro.

Gracias, señora.

Comentario HHC: Aqui vemos un ejemplo de hipocresia y mentira como politica de estado, en este caso de los EEUU, al mejor estilo goebeliano, practica que es perjudicial porque crea, con el poder divulgación que poseen,  una matriz de opinion negativa hacia nuestro pais, en algunos sectores.

Es evidente que nos esta faltando contrarrestar todo esto y tenemos todos los argumentos, por lo que hay que crear una campaña internacional para contrarrestar las mismas, hace falta como hacia FIDEL ir a TV NACIONAL Y EXPLICAR DETALLADAMENTE todas y cada una de las acciones del Gobierno de EEUU en los ultimos tiempos , inlcluyendo campañas de desinformación, y ademas publicarlas en los medios impresos. La verdad de Cuba, es la mayor fortaleza que tenemos.

 

La crisis en Cuba impacta también al medio ambiente


Desafíos persistentes para el goce del derecho a un medio ambiente sano y equilibrado en ocasión de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente.






El Hanabanilla, uno de los sitios ecológicos del centro del archipiélago cubano de increíble belleza natural. La Constitución de la República de 2019 consagra el derecho de las personas en Cuba al disfrute de un medio ambiente sano.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 5 jun.- La crisis multidimensional que vive Cuba en los últimos años, arreciada durante 2026 por la imposibilidad de acceder a la compra de petróleo, impacta a la sociedad toda, incluso en una magnitud que en ocasiones ni se imagina. Ese es el caso de la protección del medio ambiente.

La falta de combustible para la recogida de desechos sólidos ha convertido a las calles y esquinas cubanas en basureros, con un considerable deterioro de la higiene ambiental. La salida, para barrios y algunas entidades, es la quema, con la emisión a la atmósfera de humo y gases, que dañan incluso la salud humana.

Esa es una cara conocida resultante de un mal de fondo: la ausencia de una infraestructura, de un mecanismo de gestión y de una cultura de clasificación en origen, que permita, por un lado, aprovechar recursos valiosos antes de que se conviertan en basura, y disminuir la cantidad de aquello que va al basurero, que por demás es a cielo abierto.

“De qué medio ambiente se habla si aquí la basura nos está comiendo…”, lamentó Irelia Arteaga, residente desde hace 30 años en el municipio de Centro Habana, en la capital cubana, donde las condiciones higiénico sanitarias están fuera de control.

Las alertas ambientales son parte de la vida cotidiana de los habitantes de esta isla caribeña en ocasión de la celebración este 5 de junio del Día Mundial del Medio Ambiente y el llamado de las Naciones Unidas a “responder activamente a las señales urgentes de la Tierra”.




La quema de basura en la vía pública se ha convertido en un hecho cotidiano ante la acumulación de basura. (Foto: Archivo IPS Cuba)

Desafíos ambientales

El ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, Armando Rodríguez, ha ubicado entre los desafíos medioambientales de Cuba el deterioro de las condiciones higiénicas sanitarias en los asentamientos humanos por inadecuado manejo de los residuos sólidos urbanos y residuales líquidos.

Sin embargo, la falta de combustible que agudiza los problemas de la cotidianidad tiene otras facetas en materia medioambiental.

Según admitió el ministro, “han sido meses difíciles para la implantación de la política ambiental del país, no podemos estar ajenos al contexto, porque hoy es difícil visitar las comunidades, los ecosistemas, y las áreas protegidas para seguir estudiándolos”.

“También sufrimos la carencia de transporte para llegar a los lugares donde investigamos, e incluso existe limitación para los intercambios con expertos internacionales”, lamentó Rodríguez.

Al respecto, consideró que teniendo en cuenta los obstáculos para materializar los planes de manejo, los logros tienen un matiz especial, el sacrificio asociado a estos avances, “pues no estamos trabajando en condiciones normales”.

La policrisis en Cuba tiene otros impactos para la sociedad y la naturaleza: las carencias de combustible para la cocción de los alimentos generan presión sobre determinados recursos del bosque. A su vez, intensifica las amenazas sobre la flora y la fauna silvestre para su comercialización ilegal, principalmente madera, moluscos, peces y aves.




La playa de Varadero, uno de los paisajes turísticos más hermosos de Cuba. La Constitución de la República de 2019 consagra el derecho de las personas en Cuba al disfrute de un medio ambiente sano. (Foto: Jorge Luis Baños)

Avances en el camino

Aun en medio de adversas circunstancias, en el país continúan desarrollándose acciones en beneficio del medio ambiente, alguna de estas mediante proyectos con fondos de la cooperación internacional, que enfrentan también dificultades para acceder al combustible para la movilidad.

Otras iniciativas, de carácter local y experimental -entre estos El Batazo, en Centro Habana; La Lisa recicla y el Ratoncito azul, en los municipios de La Lisa y La Habana Vieja, respectivamente-, estudian los residuos, recogen puerta a puerta y proponen modelos de gestión que pueden ser adaptados y escalados para reducir la carga de basura que afea y contamina el entorno.

También se dan casos como los del Casino Deportivo, una zona residencial de la capital cubana donde la comunidad se ha puesto de acuerdo para enfrentar, con esfuerzos propios, la crisis de la basura.

En el caso del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, llamado Tarea Vida, se estima que el país ha avanzado en la recuperación de manglares, el uso del agua para enfrentar la sequía, los estudios del estado de los arrecifes coralinos y la reforestación en embalses, cuencas y zonas costeras identificadas.

Además, como parte de las acciones para la protección de playas arenosas, se han removido instalaciones ubicadas en primera línea de playa y se construyen viviendas siguiendo orientaciones para la adaptación al cambio climático, aunque no con la celeridad que demanda esta problemática ambiental.Diferentes iniciativas intentan paliar un problema que se ha agudizado a extremo con la crisis del combustible. En La Habana Vieja, la mipyme estatal Ratoncito Blanco recoge los residuos en parte del Centro Histórico habanero, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982. (Foto: Redacción IPS Cuba)

Lo que Cuba tiene que proteger

No es poco lo que Cuba, por ley, está obligada a proteger en materia medioambiental, según establece la Ley 150 Del Sistema de los Recursos Naturales y el Medio Ambiente, aprobada en 2022 como parte del proceso de actualización legislativa en curso.

El archipiélago cubano forma parte de uno de los 35 puntos calientes de biodiversidad del planeta, que representan regiones de una excepcionalmente elevada concentración de ecosistemas, especies y endemismos.

En Cuba, se conocen aproximadamente 36 729 especies, entre las cuales los grupos más diversos son insectos, plantas y hongos. Alrededor del 40 % de las especies terrestres son endémicas, concentradas sobre todo en moluscos, reptiles y anfibios.

El Sistema de Áreas Protegidas cubre el 16,37 % de la superficie terrestre y alrededor del 30 % de la superficie marina, con 156 áreas aprobadas legalmente por el Consejo de Ministros, resguardando ecosistemas clave como manglares, arrecifes coralinos y bosques de montaña.

Los macizos montañosos, que albergan los mayores centros de endemismo, tienen más de una cuarta parte de su superficie bajo protección efectiva. La superficie terrestre de las zonas montañosas del país es de 16.930 kilómetros cuadrados, con una superficie cubierta de bosques de 10.790 kilómetros cuadrados, lo que representa el 64 %, al cierre de 2024.

Los humedales cubanos abarcan 4.846.828,74 hectáreas, 30 % del territorio nacional: 1.366 .844, 89 hectáreas terrestres (12,44 %) y 397 847,51 hectáreas artificiales (3,62 %). Fuentes oficiales indican que su adecuado manejo propició que mantengan su integridad ecosistémica a pesar de la contaminación, la alteración del régimen híbrido y el impacto del cambio climático. (2026)