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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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jueves, 29 de diciembre de 2022

FIN DE AÑO Y FIN DE CICLO

Por Fernando Ravsberg

Llegan a su fin el 2022 y la ilusión de otro inquilino de la Casa Blanca. Biden creyó que dejaría como legado el fin de la Revolución Cubana. Le dijeron que bastaría mantener la presión de Trump para que los cubanos se alzaran y derrocaran al gobierno.

Biden, por si acaso, apretó un poco más las tuercas, puso a Cuba en todas las listas negras posibles y amenazó a los europeos que pensaban turistear en la isla, golpeando uno de los principales ingresos de la nación. Más vale que so-sobre y no que fa-falte, habrá pensado.

Decía una canción de Pablito “lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar”. De todas formas, Biden hizo lo posible por apagar la isla, desde sancionar a los buques que traían combustible a Cuba hasta amenazar a las empresas europeas que le vendían repuestos para las termoeléctricas.

Y funcionó, el 11 de Julio del 2021 fue la muestra de que funcionó. Los apagones sacaron la gente a la calle a protestar y una muy profesional campaña en las redes sociales propagó el fuego por toda la isla, con una ensalada de informaciones verídicas, medias verdades y flagrantes mentiras.

Sin embargo, no hay que confundir el detonante con el explosivo. Detrás de las protestas estaba el abandono de la gente de los barrios. Podrían haber visto el documental de Silvio para comprender que estaban sentados sobre una bomba de tiempo pero lamentablemente fue censurado.

La incompetencia de Cuba en la comunicación política ciberespacial fue otro de los flancos que aprovechó EEUU. Si alguien pensaba el 10 de Julio del 2021 que la Revolución Cubana no podía ser derrotada con teléfonos móviles, seguramente el 12 de Julio ya tenía otra opinión.

El gobierno cubano y las fuerzas de seguridad fueron sorprendidas por el estallido social pero terminaron siendo capaces de controlarlo sin tener que lanzar una represión a los niveles de Chile o Colombia, países con decenas de muertos y cientos de heridos a manos de la policía.

Pasada la explosión el gobierno comenzó a invertir en mejoras de los barrios, autorizó las Pymes y trabajó para terminar con los apagones, algo que se ha logrado este fin de año. Lo había prometido el Presidente pero muchos dudabamos que fuera posible.

La respuesta gubernamental está dirigida a evitar nuevos enfrentamietos, los detenidos el 11 de julio fueron condenados a duras penas, internet se “cae”ante el menor conato de protesta y los cuadros del PCC y de los gobiernos municipales acuden a donde se producen manifestaciones para dialogar con los disconformes y evitar choques con la policía.

El exilio cubano y sus representantes políticos intentaron mantener viva la esperanza de Biden y organizaron otra protesta en Cuba para noviembre del 2021, sin embargo, “guerra avisada no mata soldados”. Nadie salió a la calle, salvo el organizador pero, en vez de marchar por La Habana, se marchó a Madrid.
Biden parece percibir que estrechar el cerco económico contra Cuba no provoca ya protestas en la isla sino una emigración masiva hacia EEUU. En un solo año llegaron 250 mil cubanos, el doble que en la salida de Mariel en 1980 y 6 veces más que los balseros de mediados de los 90.

Planearon provocar un caos social entre los cubanos pero el caos no se produjo en la isla sino en la frontera sur de los EEUU. Así que el pragmático anciano que gobierna en Washington decidió dejar a otro presidente el legado de Cuba e inició conversaciones con La Habana.

El interés de Biden es frenar la migración pero es dificil que lo logre usando la estrategia de Trump. Así, en la agenda de dialogo, Cuba exigirá la autorización de las remesas, la apertura de la embajada, el compromiso de 20 mil visas anuales y la salida de Cuba de la lista de países terroristas.

Quiero ser optimista y pensar que el 2023 será un mejor año para los cubanos. Para empezar se les multiplican los gobiernos aliados en América Latina, con lo cual aumentará el intercambio Sur-Sur, donde Cuba aporta su talento: médicos, maestros, entrenadores deportivos, medicamentos, vacunas etc.

El Presidente Díaz Canel personalmente reconfiguró las alianzas con algunos de sus socios fundamentales: Argelia, Rusia, China y Turquía. EEUU flexibilizó las sanciones contra Venezuela, con lo que este país multiplicó al instante la producción de petróleo, principal mercancía de intercambio con Cuba.

De todas formas crucemos los dedos, con las epidemias, las guerras, el reordenamiento geopolitico, la lucha por los mercados, la escasez de alimentos, las crisis energéticas y la inflación mundial nadie sabe exactamente que va a pasar en el mundo y lo que pase afectará a Cuba mientras siga esclava de la cadena Puerto/transporte/economía.

miércoles, 24 de junio de 2020

Cuba en la recta final de la pandemia

Por FERNANDO RAVSBERG | Miércoles, 24 de junio del 2020

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Foto: Redes sociales
Las medidas adoptadas por el gobierno cubano han tenido bastante éxito, el archipiélago está saliendo de la crisis con un saldo total de apenas 2319 contagiados, de los cuales 2130 están ya recuperados y 85 han fallecido.
Cuba se encuentra a pocos días de terminar la cuarentena por el coronavirus, ya todas las provincias, con excepción de La Habana, están libres de contagios y han dado el paso hacia una nueva normalidad. La capital tendrá que esperar aún un par de semanas porque presenta entre 1 y 10 de nuevos contagios diarios y un centenar de personas activas al Covid19.
Las medidas adoptadas por el gobierno cubano han tenido bastante éxito, el archipiélago está saliendo de la crisis con un saldo total de apenas 2319 contagiados, de los cuales 2130 están ya recuperados y 85 han fallecido. La salud pública se preparó para un contagio masivo pero lo cierto es que en los peores momentos se ocupó menos del 60% de las capacidades hospitalarias.
En la actualidad vuelve a circular el transporte local e interprovincial, exceptuando La Habana, y se abren los hoteles para recibir vacacionistas nacionales. El 1 de julio comienza el turismo internacional pero solamente en las islas adyacentes (los cayos), las cuales cuentan con aeropuertos propios. Allí todos los turistas que lleguen deben hacerse el test de Covid19, al igual que el personal que los atiende. Ni unos ni otros pueden salir de los cayos ni entrar en contacto con las poblaciones aledañas.
La estrategia cubana
El proceso de cuarentena para enfrentar la pandemia fue gradual y algunos han criticado cierta lentitud a la hora de cerrar las fronteras o suspender las clases. Sin embargo, luego el cierre fue total, los únicos aviones de pasajeros que aterrizaban en la isla son los que llevaban cooperantes médicos al extranjero. Se dio un plazo y luego se prohibió la salida del país, unos 7000 cubanos emigrados y 5000 extranjeros decidieron pasar la pandemia en Cuba.
El gobierno suspendió el transporte interprovincial y urbano, todos los vehículos se utilizaron exclusivamente para mover al personal de salud o de los servicios esenciales. La policía controla las calles obligando al uso del nasobuco, disolviendo reuniones y manteniendo la distancia necesaria en las colas. Estas filas para comprar alimentos se han convertido en uno de los principales problemas de seguridad.
Efectivos de las Fuerzas Armadas, preparados para la guerra química o bacteriológica, rocíaron las calles con cloro, utilizando sus camiones cisternas y motobombas. Miles de soldados impedían la salida de personas de las zonas con gran infestación o controlaban los accesos a aquellas en las que había muy pocos casos positivos, para evitar que lleguen personas infestadas.
El pago de los impuestos, electricidad, agua, gas, teléfono e internet fue pospuesto, al igual que las cuotas de los créditos bancarios. El Estado -propietario del 90% de las empresas- cubrió los salarios del personal desempleado a causa de la pandemia. Trabajadores sociales llevaron alimentos a los ancianos que viven solos para evitar que salieran a las calles y los restaurantes vendieron comida a domicilio.
Cada vez que Salud Pública identificaba un caso positivo se investigaba quien pudo contagiarlo y con quienes estuvo en contacto después. Todas las personas de ese círculo se convertían en sospechosas, algunas eran trasladadas a centros de cuarentena y a otros se les dejaba en sus casas con prohibición de salir durante 14 días y bajo vigilancia de sus vecinos. Los médicos los visitaban diariamente y en caso de presentar el menor síntoma se les trasladaba al hospital y se les hacía el test. Se realizan aun hoy unas 2000 pruebas al día, lo cual permite detectar un buen número de personas asintomáticas, las más peligrosas.
A la par se desarrolla un plan nacional de pesquisa, casa por casa, utilizando médicos, enfermeros y a los estudiantes de medicina, enfermería y estomatología, para averiguar si alguien de la familia presenta síntomas. Esta misma mañana una estudiante pasó por mi casa preguntando: ¨¿están todos bien, alguien con tos o fiebre? El Ministro de Salud, Dr. José Ángel Portal, lo sintetizó expresando que la estrategia ¨no es esperar a que el virus aparezca, sino salir a buscarlo¨.
Paradójicamente, la información -uno de los grandes déficits de este país- ha funcionado como nunca. Todas las mañanas a las 9, el jefe de Epidemiologia de Salud Pública, Francisco Durán, da un informe sobre los resultados del día anterior. Los cubanos se enteran entonces cuantas personas se mantienen bajo sospecha, cuantas pruebas se hicieron, cuantos casos positivos se detectaron, cuantos pacientes están graves o críticos y cuantos fallecieron.
Las crisis en el ADN cubano
A pesar de su tamaño, escasa población y pobreza de recursos materiales, Cuba fue uno de los países que mejor enfrentó la pandemia.
Uno de sus secretos es que llevan 60 años preparándose para un ataque de EEUU y entrenándose. El ciudadano está acostumbrado a vivir en crisis, el 75% de los cubanos sufren el bloqueo desde que nacieron, y tienen mecanismos, como una libreta de racionamiento, que les permiten un reparto equitativo de los productos. Además de un sistema de Defensa Civil capaz de movilizar cientos de miles de personas en horas.
Gobernantes y gobernados, son más eficientes y ejecutivos en tiempos críticos, cuando se deben tomar las decisiones centralizadas y usar todos los recursos materiales y humanos del país en función de resolver la crisis. Funcionan como una nación en guerra, nadie cuestiona las órdenes, se activan los controles ciudadanos, la investigación de sospechosos, el seguimiento del rastro de los contagios, el cierre de pueblos o barrios, la retención obligatoria en centros especiales y la vigilancia cuadra por cuadra.
Y, sobre todo, cuenta con un sistema sanitario que beneficia a todos los ciudadanos sin excepción, con 85 mil enfermeros y 95 mil médicos para 11 millones de habitantes, porcentualmente tiene 3 veces más galenos que España. En total la Salud Pública está integrada por medio millón de profesionales, incluyendo a técnicos sanitarios y estomatólogos, dado que la atención dental también es gratuita. En el país está prohibido el ejercicio de la medicina privada por lo que los hospitales, policlínicos, casas del Médico de Familia y todos los recursos humanos y materiales están en manos del gobierno.
Médicos bien entrenados
Los galenos cubanos tienen una larga experiencia en el combate de epidemias, brigadas internacionales de salud de la isla se han enfrentado en diferentes países a todo tipo de enfermedades. Algunas de estas misiones, como la del ébola en África o los 8000 médicos que trabajaron en Brasil, se coordinaron con la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la cual Cuba mantiene una estrecha colaboración.
Semanas antes de que aparecieran los primeros contagiados en la isla, los especialistas de Cuba ya estaban recibiendo entrenamiento de la OMS sobre el combate al coronavirus y en enero llegaron los primeros médicos cubanos a China para estudiar la situación. Más de 20 brigadas sanitarias de de la isla, con unos 2500 miembros respondieron al pedido de ayuda de otros países para combatir la pandemia, y actúan en África, Latinoamérica, El Caribe, Italia y Andorra.
La tarea de Cuba ha sido bastante cuesta arriba porque la Administración Trump aumentó la presión a las empresas para evitar que comercien con la isla, ni siquiera han permitido que se trasladen donativos o que se le vendan respiradores. La aerolínea Avianca, por ejemplo, se negó a trasladar equipos médicos y mascarillas donadas por empresarios chinos a La Habana para combatir la pandemia.
La Casa Blanca presiona a los países que utilizan la cooperación en salud de Cuba y preparan una ley para sancionarlos. Saben que es un sector estratégico de la economía cubana, la venta de servicios médicos representa el 75% de los ingresos de divisas. A pesar de todo, las brigadas sanitarias de Cuba tienen presencia en más de 60 naciones y sigue aumentando, los Emiratos Árabes Unidos acaban de solicitar asistencia permanente.

jueves, 28 de junio de 2018

¿Y que pasa con los autónomos?



Foto: Raquel Pérez Díaz

En pocos días se cumple un año desde que las autoridades decidieron frenar “temporalmente” algunas actividades de trabajo autónomo –hostales, paladares, cafeterías, bares- y detener el desarrollo del sector cooperativista no agropecuario.

Peor le fue al carretillero de productos agrícolas, al comprador-vendedor de discos, al operador de equipos de recreación, al vendedor mayorista o minorista de alimentos agropecuarios, cuyas licencias fueron eliminadas para siempre de un solo plumazo.

La primera de las razones que se dieron para tan radicales medidas fue que los cuentapropistas “utilizan materias primas, materiales y equipos de procedencia ilícita”. Si es así, ¿por qué no cierran las empresas del Estado donde se roban esos insumos?


La corrupción crea un círculo vicioso similar al del narcotráfico, donde productores y consumidores se retroalimentan. El desvío de materiales de las empresas estatales solo se puede frenar atacando por igual a los ladrones y a los receptadores.

Mucho antes de que existiera el “cuantapropismo”, en el mercado negro se vendía gasolina, pintura, cemento, hierro, gases de soldar, madera, habanos, cristales, harina, huevos, pollo, pescado, mariscos, repuestos de automóviles, muebles de aluminio, medicinas y hasta uniformes escolares.

¿Es culpa de los trabajadores autónomos que el gobierno de licencias y no venda de forma legal la materia prima necesaria, como ocurre con los paladares, los chapistas, los herreros o los carpinteros? Deficiencias como esta promueven la delincuencia.


Muchos años antes de que aparecieran los autónomos, Fidel Castro intervino las gasolineras en un vano intento de frenar el desvío de combustible hacia el mercado negro. Foto: Raquel Pérez Díaz

También dicen que los autónomos subdeclaran ingresos para pagar menos impuestos pero lo cierto es que la política impositiva es de escuela primaria. Ni siquiera tiene en cuenta los diferentes costos operativos de cada actividad para la desgravación.

El gobierno adujo que existe “falta de enfrentamiento y solución oportuna a los problemas; subsisten imprecisiones e insuficiencias en el control; así como se constatan deficiencias en la contratación económica para la prestación de servicios u oferta de productos”.

¿Quién debe solucionar los problemas, ejercer el control y subsanar las deficiencias? ¿No es acaso el Estado y su gigantesca burocracia los que deberían haberlo hecho? ¿Por qué si ellos no hacen las tareas terminan castigados los cuentapropistas y las cooperativas?

Y después del anuncio de la prohibición no se ha vuelto a hablar del tema, llevamos 12 meses viviendo de rumores, a la expectativa de Radio Bemba. A algunos puede que no los afecte porque no planean abrir ningún negocio pero pensemos en quienes tuvieron fe.

Conozco a cubanos que han invertido todos sus ahorros en un proyecto, al cual le llegó el cierre antes de la inauguración. Les cambiaron las reglas del juego en medio del Mundial de futbol y les sacaron la tarjeta roja antes de entrar al terreno.

Los más pragmáticos optaron por la vía ilegal, dando dinero a algún burócrata para que les entregue una licencia con fecha anterior a la prohibición. En uno de los casos, el proceso costó alrededor de 500 CUC pero dicen que otros han pagado mucho más.

En el Estado está el fallo por no prever que para abrir el trabajo autónomo y las cooperativas hacía falta un sistema impositivo que recaude sin ahogar al emprendedor, un abastecimiento de insumos satisfactorio y la apertura de la empresa privada.


A los carretilleros autónomos se les acusa de especular con los alimentos pero eso es posible porque no se produce lo suficiente y los precios de las tiendas estatales tienen un 240% de impuesto. Foto: Raquel Pérez Díaz

Las ilegalidades se mantendrán mientras pago de impuestos se realice sobre la base de los ingresos totales. Lo justo y razonable es que los autónomos, las cooperativas y la empresa privada paguen un porciento de sus ganancias, no de su facturación.

La compra de insumos puede ser un problema para el Estado porque implica la derogación de grandes sumas de divisas. En ese caso se podría permitir que los emprendedores importen directamente las materias primas para sus actividades.

La legalización de la pequeña y mediana empresa evitaría que estas se escondan tras licencias de cuentapropistas o cooperativistas, deformando todo el entramado económico social, como ocurrió en el socialismo soviético antes de su desaparición.

En Cuba hace falta que los decisores salgan a la calle para comprobar la importación masiva, las empresas privadas clandestinas, la apertura de nuevos negocios después de la prohibición y el trabajo de los oficios que no cuentan con insumos.

Una vez abierta la Caja de Pandora del mercado, los cambios económicos asumen una dinámica propia, la cual puede ser más o menos manejada si se conocen sus leyes y funcionamiento. Intentar frenar el bote en medio del rio es tan inútil como peligroso.

jueves, 21 de septiembre de 2017

La aduana y los intereses de la nación




Foto: Raquel Pérez Díaz

Pensando y leyendo comentarios, tras el paso del huracán Irma, me pregunto si las leyes de aduanas de Cuba se adaptan a las necesidades económicas del país y de sus ciudadanos o si por el contrario la dificultan aún más, con restricciones que se contradicen con los intereses de la nación.

No me cansaré de contar la historia del campesino, combatiente de la revolución, al que la aduana le prohibió importar un tractor nuevo para trabajar su finca. Habrá algún funcionario que crea que impidiendo la entrada de tractores se defienden los intereses nacionales?

Cuando un país del tamaño de Cuba gasta U$D 2000 millones anuales importando el 80% de los alimentos que consume, debería permitir las importaciones de máquinas, herramientas, vehículos y demás insumos para el sector agrícola, incluso sin pagar impuestos.

Cuba vive en un constante susto energético, como cualquier economía subdesarrollada que depende de combustibles que solo puede adquirir en el extranjero. El gobierno parece decidido ahora a transformar la matriz energética hacia las fuentes renovables.


Una mirada burocrática de los problemas es que la aduana prohíba entrar tractores porque llevan motor de combustión.

El país realiza gastos gigantescos creando parques eólicos o solares y tal vez sea este un sector donde la aduana engarza positivamente con el esfuerzo nacional, permite entrar equipos de energía solar pero solo hasta 5 kW, no explican porque este límite y además es obligatorio pagar aranceles por ellos.

Y se podría hacer más para aumentar el ahorro energético autorizando la importación de autos eléctricos, una solución para un país sin reservas de petróleo, sobre todo porque se cargan durante la noche, cuando se pierde la mayor parte de la electricidad generada.

Es más, ya se han desarrollado estaciones de servicio abastecidas por energía solar para recargar esos automóviles. Se puede decir que los autos eléctricos y los híbridos son caros pero para los precios de Cuba resultan más baratos que un Lada con 30 años de uso.

En cambio, el Estado continúa importando vehículos de gasolina. Cada día las empresas ponen más automóviles en las calles, mientras sigue escaseando el transporte público, el cual supuestamente se iba a financiar con la venta de carros a precios estratosféricos.


La creación de espacios para venta de materiales de construcción importados y pagados en moneda dura, dejaría los que produce Cuba para los más humildes. Foto: Raquel Pérez Díaz

Durante el paso del huracán Irma murieron 10 cubanos, la mayoría de ellos por culpa de los derrumbes pero la aduana mantiene la prohibición de entrar materiales de construcción, ni siquiera se les permite traerlos en su contenedor a los repatriados.

¿Por qué no usar la técnica de la telefónica Etecsa de recargas en el exterior, que tantos millones de moneda dura produce? Se podrían abrir almacenes en la Zona Franca del Mariel con materiales de construcción, donde se compre pagando en el extranjero.

Para que algo así funcione tendría que ofrecer mejores precios, igual que hace Etecsa. Si pretenden aplicarle el 240% de impuesto, como ocurre en las tiendas, se les pudrirán las tejas y los azulejos en los almacenes, si antes los mismos empleados no los desvían hacia el mercado negro.

Es verdad que no todo el mundo podrá comprar allí pero no es menos cierto que quienes puedan dejaran de hacerlo en los rastros del mercado nacional, de esta manera habrá más materiales para los que tienen menores ingresos. Un negocio en el que ganarían todos.

Las prohibiciones y los impuestos a la importación tienen como objetivo principal proteger a la industria local, la salud pública y la seguridad. ¿A quién protege la aduana cubana cuando impide la entrada de azulejos, si el país apenas produce y siempre faltan en las tiendas?

¿Por qué la aduana solo permite 10kg de medicamentos libres de impuestos si en las farmacias de Cuba faltan muchísimos? ¿No sería lógico que se permitiera el acceso sin límites de peso ni pago de impuestos hasta tanto los laboratorios cubanos fueran capaces de producir todo lo que se necesita?

No debería ser un problema que lleguen a Manzanillo medicamentos para Josefina, la cual asegura que “ni se sabe desde cuando no venden diuréticos. Yo le dije a mi doctora que no me los recetara más, que ya vería yo si me moría hinchada o resolvía con medicina verde”.

El Estado es quien administra y media en busca de soluciones comunes a los problemas generales de la ciudadanía. Sin embargo, también debe ser un facilitador de salidas individuales que alivien la carga social, en particular cuando las necesidades de la gente son mayores que sus recursos.


Ya existen estaciones de servicio solares para reabastecer los vehículos eléctricos sin gastar combustible.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Irma, Cuba, el Club y la Aduana






Cuba ha sido profundamente herida por el huracán Irma, el cual recorrió toda la costa norte de la isla, destruyendo viviendas, arrasando las cosechas y la infraestructura turística, haciendo añicos el sistema energético nacional y matando a 10 cubanos.

Golpeó en una franja en la que Cuba concentra la mayor parte de su infraestructura económica, industrial y minera. Allí se ubican 5 de las 7 termoeléctricas con que cuenta el país, las minas de níquel y las principales zonas de extracción de gas y petróleo.

Los 3 mayores polos turísticos de la isla -La Habana, Varadero y la cayería norte- están también en la zona de desastre. José Luis Fraser, director adjunto del Pullman, afirmó que en su hotel de los cayos los daños son superiores al 50%.

De las dificultades económica de Cuba unos culpan al Bloqueo de EEUU y otros a las fallas del sistema socialista pero lo cierto es que los huracanes y tormentas han ocasionado U$D 24 mil millones de pérdidas en los últimos 16 años, esto sin contabilizar aun a Irma.

En esta ocasión la electricidad se restablecerá muy lentamente, el daño está extendido a lo largo de la isla y se hace imposible el envío masivo de brigadas de la empresa eléctrica desde otras regiones, como es habitual cuando un huracán golpea a 1 o 2 provincias del país.


Debería pensarse en liberar la importación a Cuba de materiales de construcción cuando la mayoría de las muertes ocurrieron por derrumbes.

La economía nacional fue sacudida hasta el tuétano, necesitará tiempo y dinero para restablecerse. La catástrofe ocurre además en medio de una difícil situación financiera y a unas cuantas semanas del inicio la temporada alta del turismo internacional.

Hasta ahora han llegado buenas palabras y amables deseos de casi todo el mundo pero ayuda material muy poca. Además el problema de fondo tampoco se arregla con unas toneladas de leche en polvo o algunos miles de tejas para cubrir techos.

Esos “primero auxilios” son vitales para reducir el sufrimiento de la gente pero a la larga lo que la economía necesita es levantarse, poner en pleno funcionamiento el turismo, el níquel, la agricultura, el sistema energético o la extracción de petróleo y gas.

Cuba no podrá ponerse en pie si no aflojan el dogal de la vieja deuda externa, que ya la asfixiaba antes de la catástrofe con el pago anual de miles de millones de dólares. Lo lógico sería que La Habana y Bruselas pidieran al Club de París un año de gracia.

EEUU, quien también es miembro de dicho Club, ha dado un primer paso pero en sentido negativo. El Departamento de Estado pidió a sus ciudadanos que no viajen a la isla, en especial a la costa norte, donde están los principales centros turísticos de la isla.

Esta sería una buena oportunidad de que Europa demuestre que su preocupación por el bienestar de los “cubanos de a pie” es real. Ser solidarios ante esta catástrofe no les costaría ni un centavo, solo se trata de esperar unos pocos meses más para cobrar.


Veremos si el Club de París es capaz de extender la mano a Cuba para otra cosa que no sea cobrar.

El gobierno cubano podría también aflojar las restricciones de aduana para alimentos y medicinas. ¿Que tal una exención de impuestos para que cualquier damnificado pueda recibir del exterior las cosas que perdió, si un amigo o un familiar se lo envía?

Una casita de 40 m2 puede techarse con 20 tejas de fibra de vidrio y plástico (0.82×2.44), lo cual implicaría un gasto de apenas U$D 200, más el envío. Se trata solo de un ejemplo pero habría cientos de posibilidades más para surtir a los damnificados.

La importación de materiales de construcción para reparar sus hogares debería estar permitida a todos los cubanos, dado que la mitad de las viviendas están en mal estado. El mayor número de muertos en este huracán fue a causa de derrumbes.

En la gente hay miles de ideas que recoger, basados en el hecho de que esta vez se necesita del esfuerzo de todos para salir adelante, según lo expresado por el propio gobierno. Un damnificado capaz de resolver su situación será un problema menos para la nación.

El Presidente Raúl Castro prometió que “la Revolución no dejará a nadie desamparado” y que ninguna familia cubana será “abandonada a su suerte”. Hará falta mucha eficiencia, imaginación y flexibilidad mental para poder hacer realidad esa promesa.


No se trata de ayudar a Cuba bastaría con aflojarle un poco el dogal financiero que la asfixia desde el Club de París hasta el Embargo de EEUU.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Una luz al final del túnel de la agricultura

Por Fernando Ravsberg



Foto: Raquel Pérez Díaz

La Finca Marta está a unos 20km de La Habana, era un lomerío de tierra compacta, llena de piedras, tupida de marabú y sin agua, había que ser muy ignorante o estar extremadamente loco para pensar que allí podría funcionar un proyecto de agricultura ecológica y autosustentable.

Contra todos los pronósticos, 4 años después se ha convertido en una de las tierras más productivas, ecológicamente sustentable y donde los obreros agrícolas reciben mayores salarios. Producen unos 60 tipos de productos diferentes y los comercializan sin intermediarios.

La locura estuvo a cargo de Fernando Funes y su esposa. El dejó la agricultura teórica, es un ingeniero agrónomo doctorado en Holanda, y ella renunció a su trabajo en la cadena hotelera Meliá. Me cuentan que se sintieron saltando al vacío pero cayeron de pie.

Tardaron 7 meses en abrir su pozo de agua rompiendo la roca a mano, armados tan solo de una barreta. Lo primero que comercializaron fueron los mangos, apenas pudieron llegar a ellos y cosecharlos tras abrirse paso a machetazos entre el marabú.

La agricultura cubana ha sido un fracaso para la vida de los cubanos. Durante la colonia acabó con la naturaleza y con la vida de cientos de miles de esclavos. En la república se sustentó en la miseria a los trabajadores agrícolas y en el socialismo resultó improductiva.

He decidido poner integra la entrevista con este hombre que ha sido capaz de unir la ciencia más avanzada con la tradición campesina para alcanzar, en un pedacito de tierra, una prosperidad que es vital para la nación, en un momento en el que la crisis de la agricultura parece endémica.

P: ¿Como se llega de la agricultura teórica a la agricultura práctica?

R: Yo pienso que es como un salto al vacío porque la teoría está encerrada entre cajones. La teoría te lleva a entender el mundo en pedazos, trata de simplificar lo más posible para entender la vida. En cambio la práctica es multidimensional, multidireccional, es compleja.

Una de las motivaciones para desarrollar este proyecto es poder entender la agricultura desde dentro, desde sus propias contradicciones, desde sus propios retos. En los 90 yo investigaba los sistemas integrados, creía que pensaba holísticamente, multifuncionalmente pero me daba cuenta de que había un vacío grande, entre la ciencia sobre la agricultura como proceso biofísico y los elementos socioeconómicos.

P: ¿En que consiste el proyecto en sí, como lo sintetizarías?


Abono natural para la agricultura ecológica. Foto: Raquel Pérez Díaz

R: Estamos tratando de demostrar desde la práctica la validez de las teorías. Es un intento de desarrollar alternativas para mejorar la esencia de la agricultura de cara a mejorar la calidad de vida de la población, en particular de la población rural.

P: ¿Cuantas hectáreas tienes?

R: La finca son 8 hectáreas pero nuestras abejas exploran 3 km a la redonda. Los límites de una finca son muchas veces imaginarios.

P: ¿Que resultados han tenido?

R: Muy satisfactorios, hemos visto al niño nacer, gatear, caminar y ya corre. Lo cuidamos con mucho tesón en familia, porque sin un enfoque familiar no puede hacerse. Desde el principio, cuando esto era un área salvaje trabajamos juntos porque creemos que estamos haciendo algo para el bien de la familia y de la sociedad.

Después han llegado los trabajadores y de alguna forma se han convertido en parte de la familia. Primero éramos 2 locos cavando un pozo y ahora tenemos 16 personas motivados por el proyecto y no solo por el dinero que ganan. Ellos ven la mejoría constante y la creación.

P: ¿Que producen?

R: El sistema es diversificado, incluye frutales, ganadería, cultivos varios y hortalizas. Esta última se ha convertido en algo fundamental para valorizar lo que hacemos. La diferencia entre la agricultura tradicional y lo que hacemos nosotros es el vínculo con los mercados. Y para satisfacer las expectativas de la gente hay que valorizar lo que se hace, hay que vender y ganar dinero.

Las ganancias están en función de varios objetivos, para reinvertir en el propio sistema, preservar el ambiente, crear mejores condiciones para los trabajadores.

P: ¿Cuanto reinvierten?

R: En los primero años no podíamos reinvertir nada pero ahora reinvertimos alrededor de un 30%. Hoy por ejemplo estamos aumentando los salarios cada 6 meses, en la misma medida en que aumentamos la producción y logramos mejores ventas. Pagamos la seguridad social de todos los trabajadores y un día de vacaciones por mes.

P: Imagino que da para mantener a tu familia también…

R: Cuando mi esposa te dice que dejó su trabajo en Meliá te está diciendo cuan sustentable es la finca.

Estamos desarrollando diversas actividades, la apicultura por ejemplo da buenos ingresos, la ganadería de carne y leche no da buenos ingresos pero nos mantiene el consumo de leche para la familia y los trabajadores. Además, las vacas producen estiércol y con eso hacemos biogás para todas las necesidades de la cocina de la finca. Tenemos incluso un refrigerador de biogás y también lo usamos para lámparas cuando hay apagones. 13 animales nos dan más estiércol de que necesitamos para producir gas. Bombeamos el agua con energía solar. Tratamos de cerrar el ciclo completo para alcanzar la sustentabilidad.

P: ¿Que elementos hay que tener en cuenta para crear un sistema agrícola eficiente y sustentable?

R: Hay tres elementos: el ciclo de los nutrientes, el ciclo de la energía y el ciclo del agua. Pero en sentido general los sistemas productivos son poco integrados, son meramente extractivos, tratan de sacar lo más posible de cada ciclo. Y la mayoría de los sistemas agrícolas no tienen la capacidad de capturar la energía que circula (solar, biomasa o viento). Entonces recurren a los combustibles fósiles y a los fertilizantes sintéticos que encarecen el proceso, lo hacen dependiente del exterior y le impide crecer desde dentro.



Las piedras que pudieron ser una dificultad para la agricultura, en la finca sirvieron para construir. Foto: Raquel Pérez Díaz

P: ¿Como resuelven el problema de las nutrientes en un suelo tan pobre como el cubano?

R: Esta finca tiene uno de los peores suelos de Cuba, mi padre creía que estaba loco, me decía: tienes los suelos más infértiles, es muy pedregoso, con muchas lomas y no había agua. Tenía todos los inconvenientes posibles para la agricultura pero yo creo que en cualquier lugar de Cuba puedes hacer un paraíso, un sistema productivo altamente eficiente.

No basta con tener los recursos, hace falta diseñar un sistema que te permita capturarlos, transformarlos y utilizarlos. El caso de los nutrientes por ejemplo es un camino largo. Lo primero fue limpiar el terreno de marabú, identificar las áreas donde trabajaríamos, los suelos más fértiles, los más manejables, los más cercanos, como el área de hortalizas.

Para el tema de los nutrientes tienes que saber cuáles son los cultivos que más extraen nutrientes de la tierra y allí reforzar. Localizamos varias fincas ganaderas en los alrededores con estiércol acumulado desde hace 20 años y se lo estamos comprando, ellos están felices y nosotros también.

Tenemos un área de forraje que regamos con el sobrante del biodigestor, así incrementamos la capacidad productiva en la medida en que fertilizamos el área de forraje. Lo metemos en tanques y los trasladamos a mano puede parecer precario pero la precariedad a veces nos conduce a la prosperidad. Hace 150 años en Holanda vivían en la misma casa con los animales para tener calor.

P: ¿Como se conocerá tu experiencia?

R: Mis colegas y mi papá estaban preocupados porque yo me iba a enterrar en el campo. Sin embargo, en estos 4 años he podido ver que el impacto mediático del proyecto tiene mucha más difusión que los artículos que yo publicaba desde la academia. Mis publicaciones científicas las habían leído 1200 personas pero por la finca han pasado miles. Hubo muchas publicaciones y cada vez tenemos más espacio para transmitir lo que hacemos. Este año empezamos una serie de talleres con niños, con científicos y con personas de la zona. Vamos a diseñar sistemas de distribución para el territorio, ya tenemos un proyecto de desarrollo local. Queremos contactar a los que viven aquí con las autoridades locales, con las nacionales, con las ONG y con empresas comerciales. Combinar estos 4 actores es la clave para un desarrollo sustentable.

P: ¿Uno de los ministerios con más burócratas en Cuba es el de la agricultura, como lidias con ellos?

R: Como filosofía yo no veo obstáculos porque a veces estos son imaginarios. No hay obstáculo que no puedas vencer si te lo propones. Cuando llegué aquí nadie me hacía caso, este era un lugar abandonado y me puse a cavar a mano un pozo en la roca durante 7 meses. Ese pozo se convirtió en una metáfora, un aprendizaje, demostró la decisión de lo que estábamos dispuestos a hacer. Nos decían que estábamos locos, que aquí no había agua y hoy nos da más de la que necesitamos para toda la finca. Lo hicimos y así creamos prosperidad porque esta no llega sola, hay que construirla igual que el pozo. La burocracia en todo el mundo retarda muchos procesos pero uno tiene que tener los grados de libertad mental para entender que la burocracia es franqueable. Colándote por las grietas que deja puedes demostrar desde la práctica que esa burocracia era disfuncional.

P: Sin embargo, la agricultura depende de los insumos que esa burocracia le niega.


Fernando Funes y un pocero tardaron 7 meses en abrir su pozo de agua rompiendo la roca a mano, armados tan solo de una barreta. Foto: Raquel Pérez Díaz

R: Es que para nosotros los insumos no son una aspiración porque los químicos no nos sirven en nuestro sistema ecológico. Nos basamos en los recursos locales y logramos así enriquecer el proceso mucho más. Ahora vamos a recibir una donación de la embajada de Japón a partir de que se dieron cuenta del impacto de lo que estamos haciendo. Vamos a importar desde México las cosas que necesitamos para seguir avanzando. Compraremos un molino de viento para bombear agua y una máquina para hace canteros. Hasta ahora hacíamos los canteros a mano pero si no los hubiéramos hecho así, no tendríamos hoy el apoyo de Japón.

P: ¿Crees que la gente en Cuba pueda volcarse al campo?

R: Yo estoy consciente de que no mucha gente está dispuesta a “cavar el pozo” pero una vez que lo ve abierto muchos se dan cuenta de que es posible. Irse al campo tiene que ser algo natural, guiado por los deseos de las personas. Para lograrlo hace falta una nueva ruralidad que conecte mejor a la ciudad y el campo. Que se revalorice la vida en el campo como vida más sana, como empoderamiento y enriquecimiento. La revolución cubana ha dejado valores éticos y culturales que no van a desaparecer como mismo no desapareció lo generado por la cultura antes de la revolución. Y nosotros queremos también sembrar en esta región una forma de hacer las cosas.

P: ¿Es factible la agricultura ecológica a gran escala en Cuba?

R: Bueno llevamos 20 años luchando por eso y hoy somos menos ecológicos que entonces. Con la crisis económica hubo un renacer, como resultado de las dificultades la gente fue a cómo hacer producir la tierra con sus propios esfuerzos. Pero todo eso se ha ido perdiendo en la medida en que mejoró la situación económica porque no hubo una política suficientemente fuerte ni una estructura para multiplicar esas prácticas. Y también la mentalidad de los agricultores y de los políticos agrícolas es industrial, de monocultivo, la que arrastramos desde hace 400 años. Hay que cambiar la conciencia hacia una alimentación más sana y diversa, no por decreto sino por desarrollo de las ideas de la gente.


La Finca Marta está a unos 20km de La Habana, esta a cargo de Fernando Funes y su esposa, Claudia Álvarez Foto: Raquel Pérez Díaz

P: ¿Para poder mantener esta finca tienes que vender a precios muy altos?

R: Hay que vender y valorizar el trabajo del campo. El sistema agrícola está ligado al mercado y a que la gente que vive en el campo no quiere vivir precariamente. Para nosotros vender es un elemento fundamental, hay una demanda a la que tenemos que enfocarnos. Cuando llegamos no había nada que vender, en cuanto los mangos empezaron a producir los empezamos a vender en la puerta de nuestra casa en la ciudad. Después los hacíamos lascas y los vendíamos en tanquetas. Igual con los aguacates. Con los cocos empezamos a hacer leche y a vender también la masa y el coco entero. Más tarde nos metimos en la apicultura, una colmenita que se convirtió en 5 y hoy son 75. Vendimos hace poco casi U$D 1000 de miel de abeja. Cuantos más ingresos teníamos más fuerza de trabajo pudimos contratar y mejores resultados logramos. Entonces hicimos canteros y sembramos vegetales. Hice una cesta y recorrí los restaurantes de La Habana y empezaron a comprarnos. Reinvertimos y ahora tenemos 2 hectáreas de canteros en terrazas sembrados de vegetales y abastecemos 25 restaurantes en La Habana y a 10 familias. En el año vendemos más de 60 productos diferentes. En cuanto a los precios, el gobierno debe reconocer que hay diferentes segmentos de mercado. Hay que liberar la conexión entre el sector productivo y el comercial. Establecer demasiadas reglas o barreras para estos mecanismos limita que lo que se produce llegue al consumidor. Los tomates no llegan a los consumidores porque chocan contra esas barreras y se echan a perder.

P: ¿Cuanto se pierde de la agricultura?

R: Mis investigaciones muestran que alrededor del 50% de lo que se produce se pierde porque tenemos malos sistemas de cosecha, no tenemos buena capacidad de almacenaje, no somos capaces de procesar los productos, los sistemas de transportación no son buenos y la venta y distribución tampoco funciona bien. Estamos ante el dilema de producir más o hacer llegar mejor al consumido lo que se produce. En mi opinión hay que emplear la mayor cantidad de esfuerzo en que lo que se produce no se pierda. Producir más en estas circunstancias implica perdida de energía y de moral de los agricultores porque hasta el guajiro más materialista sufre cuando ve que se pierde lo que ha cultivado.


Foto: Raquel Pérez Díaz

P: ¿Qué relación pretenden crear con el consumidor?

R: Queremos crear un ecocafé para vender productos directos a 50 familias en un sistema de suscripciones. Queremos que esas familias tengan también acceso a una educación ambiental, culinaria, de las propiedades de nuestros productos. Queremos promover un empoderamiento de los consumidores, creando cooperativas de consumidores. Las familias dirán cada semana que es lo que quieren para la próxima entrega y lo que quede de sobre producción lo venderemos abiertamente. Queremos establecer un compromiso del consumidor con el productor y viceversa. Esto funciona desde los años 70 en los EEUU, se llama agricultura apoyada por la comunidad.

P: ¿Que se puede hacer para que deje de perderse esa cantidad de productos?

R: El vínculo entre los agricultores y los consumidores. Hay que desarrollar mecanismos, nosotros estamos aprendiendo también. Nosotros perdemos menos del 10% de lo que producimos y lo valorizamos el doble que otras fincas. Es justamente porque hay un vínculo entre productores y consumidores. El mercado demanda y nosotros ofrecemos de acuerdo a un estudio de esa demanda. El consumidor es el que tiene que dar la información inicial y tú produces en función de lo que la gente quiere.

P: ¿Pero como resolver el problema de unos intermediarios que suben hasta en un 1000% los precios?

R: Yo creo que esa especulación podría disminuirse cuando haya mejores relaciones entre productores y consumidores. Pero para lograrlos tiene que haber conciencia de lo que significa el mercado, tienen que flexibilizarse las restricciones. Mucha gente cree que se trata de reducir los precios que se pagan al productor pero yo creo que eso no es así. El problema no es que estén caros sino que la gente no tiene dinero para pagarlos. Para que la gente trabaje en el campo tiene que sentir que su vida mejora, aquí la gente viene a trabajar bajo aguaceros porque ven que su vida mejora, que ya han podido poner dos ventanales en su casa, por ejemplo.

P: ¿Como resuelves el problema del robo de tus propios trabajadores?

R: Eso pasa y es un camino largo por recorrer. La gente tiene carencias materiales y espirituales. Por aquí han pasado alrededor de 40 personas y hemos tenido que sacar casi 25. Pusimos un filtro, la sociedad necesita un filtro. Esto que estamos viviendo en Finca Marta es lo que quisiéramos para nuestro país y no queremos gente mala.


Foto: Raquel Pérez Díaz

P: ¿Como se podría replicar este proyecto?

R: La replicabilidad es relativa. Nosotros ya tenemos 3 fincas asociadas y las 3 son diferentes. Coco, se asoció y está vendiendo a través de nuestro propio sistema de distribución, dos transportistas empleados para vender a los precios que estipulamos nosotros. Por esta vía, Coco esta semana ha vendido $ 1600 de su propia finca. Eso a pesar de que en algunos productos vendemos por debajo del precio de mercado, en el perejil, el cilantro, el ají, el romero.

P: ¿La agricultura anterior al 59 se basó en la miseria de los obreros agrícolas, la posterior al 59 fue muy improductiva, cuál sería el camino?

R: En la Historia me absolverá Fidel Castro decía que Cuba podría albergar una población 3 veces mayor, los mercados deberían estar abarrotados y las despensas de las casas llenas. Yo coincido en que con la mitad de la tierra cubana se puede alimentar a toda la población. Nosotros tenemos 7 millones de hectáreas en llanura, con sistemas agrícolas de baja y media intensidad, sin aplicar métodos industriales, se podría garantizar la demanda de toda la población cubana en 3 millones de hectáreas. ( resaltado de HHC)

P: ¿La tierra cubana es pobre en nutrientes, está muy compactada, no hay suficiente agua, como hacerlo?

R: Eso es lo que estamos tratando de demostrar aquí en este pedacito de tierra cubana de 8 hectáreas. Haciéndolo todo a mano, en terreno con una capa fértil de apenas 10cm, compactado, lleno de piedras, arcilloso y estamos produciendo alimentos eficientemente. Cuando llegamos no teníamos agua y demostramos que no es que no haya sino que no se captura adecuadamente. Ahora estamos uniendo las reservas de agua de 3 fincas con mangueras para garantizar que todos tenemos agua siempre.

Hay millones de hectáreas que se dedican cada día más a la agricultura industrial, incluso inversiones extranjeras. Sin embargo deberíamos proteger lo más posible una agricultura multifuncional porque hacer agricultura no es solo producir alimentos, es cultura agrícola, es medio ambiente y otras posibilidades.

Hace poco empezamos a hacer agroturismo, recibimos dos veces por semana un bus de turistas, les mostramos la finca, les hablamos del proyecto y les preparamos un almuerzo. Decidimos nosotros limitarlo a 2 grupos semanales pero hay mercado para mucho más y en Cuba eso seguirá aumentando. Tratamos de compaginar todas las posibilidades que pueden dar recursos a la finca y nosotros vamos a recibir 10 millones de turistas en pocos años y muchos querrán conocer algo más que las playas.

Podríamos incluso crear condiciones para que algunos extranjeros, unos retirados canadienses por ejemplo, puedan pasarse algunos meses viviendo en una finca, algún tipo de tiempo compartido.


Foto: Raquel Pérez Díaz

P: ¿En qué cosas se debería basar la agricultura?

R: Hay 4 pilares fundamentales: producción agrícola sustentable con el medio ambiente, educación e investigación, redes de comercialización y agroturismo. Pero para hacer un proyecto agrícola exitoso hace falta además la voluntad, recursos, oportunidades y conocimientos.

P: ¿Y la propiedad de la tierra que tanto influye?

R: Eso es relativo a tus percepciones sobre los intereses que tienes sobre la tierra. En nuestra cultura occidental queremos que sea nuestra. Pero otras culturas ven la tierra como algo para venerar no para explotar.

Para mi tener la propiedad de la tierra no es un propósito. En Holanda la tierra es de la Reina pero hay garantías, sin embargo, en Cuba todavía no hay garantías reales. Todavía existe mucho recelo y también muchas limitaciones para los que quieren comenzar un proyecto agrícola.