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viernes, 28 de febrero de 2025

Cuba, Revolución 3.0

Por Luis Sanchez Issac


En Cuba se han acumulado varios e importantes desequilibrios macroeconómicos, por ello es necesario una análisis profundo y completo con el objetivo diseñar una profunda y sólida política económica capaz de adecuar y armonizar un sistema integral de estabilización macroeconómica. Este programa tiene que ser controlado constantemente para, por etapas, ir dando soluciones a los problemas, mientras quedan preparadas las condiciones para los subsiguientes pasos, y así seguir avanzando en lograr salir de la crisis y tomar el camino al crecimiento y desarrollo económico al que tanto aspiramos.

Sin embargo, hay cuestiones de orden que no se pueden obviar en esta política para lograr serios y sostenidos avances, y que deben además integrarse con las políticas y estrategias de desarrollo.

La macroeconomía como concepto, tiene diferentes acepciones pero en común se acepta que la política macroeconómica se centra en el desempeño económico:

-‌ los cambios en la producción,
- la inflación,
-‌ las tasas de interés
-‌ los tipos de cambio,
-‌ la balanza de pagos
-‌ la reducción de la pobreza, la equidad social y el crecimiento sostenible con los cuales solo son posibles con políticas sólidas.

Cuba, tiene características muy particulares en su contexto económico y social a la hora de desarrollar una política macroeconomía, y en general se puede apreciar:‌ una baja capacidad de generación eléctrica nacional, y constantes problemas para alcanzar la disponibilidad que se logra.

‌- Un desempeño industrial pobre y necesitado de renovación, pero aún con recursos humanos capaces de asumir los retos de las nuevas tecnologías;

- U‌na marcada escasez de combustible que impiden se lleven a termino los procesos logísticos e Industriales.

‌- Una infraestructura también limitada, ‌y el más importante, con una deuda externa significativa y un bloqueo de la mayor potencia mundial que nos impide acceder a nuevos créditos.

‌En estas circunstancias es muy difícil y complicado salir del estancamiento económico, pues se necesita financiamiento fresco e inversiones y acceso a mercados tanto para la importación de materias primas y materiales, así como para la exportación de nuestros productos.

El lacerante bloqueo comercial y financiero a Cuba es el mayor de los males, que han tenido en tensión a la economía cubana, ha provocado cambios económicos considerables en la dirección económica del país, pero con políticas económicas desacertadas o a destiempo, que no han logrado el crecimiento necesario y por ende, salir de la crisis.

Soluciones al alcance.

No son fáciles las soluciones para Cuba, su deuda externa y el incumplimiento del pago a sus acreedores lastiman el nivel de confianza para invertir, unido a la persecución por el bloqueo pero, un mundo nuevo está naciendo... 

Los aliados políticos de Cuba (y también acreedores) como Rusia, China, VietNam poseen cierta autonomía para fomentar las inversiones que Cuba necesita y en sectores importantes por los cuales debemos iniciar el ansiado despegue. La actual aceptación de Cuba como miembro asociado a los BRICS también puede constituir una puerta para la recuperación económica.

Está de nuestra parte, establecer de conjunto con estos países, un plan de desarrollo integral, coordinado y mutuamente ventajoso donde, como primer paso, tendremos que flexibilizar nuestra política de inversiones y aplicar en nuestro país, todas las variantes de inversiones, pero haciendo excepciones más ventajosas para los aliados, y así lograr establecer sólidas asociaciones económicas internacionales, y desarrollar y estructurar la banca cubana para llevar a hecho todas las funciones financieras para este tipo de actividad, fomentando con ello,  una relación entre bancos y así escapar del injusto bloqueo.

Independientemente de los acuerdos (y asesorías necesarias) con nuestros aliados, nuestro país debe establecer algunas prioridades necesarias para el sostenimiento del avance económico que necesitamos.

Para empezar, en la generación eléctrica, debemos lograr un continuo y acelerado incremento de la capacidad de generación. Con poco más de 3GW diarios como máximo de generación eléctrica, no hay desarrollo posible para ningún país, pues para el pleno desarrollo industrial -principal y mayor consumidor- se necesita de esos incrementos y sobre todo estabilidad en la generación eléctrica.

La política actual de aumentos en la generación eléctrica no solo deben apostarse a la energía fotovoltaica, porque además es muy variable (depende del estado del tiempo a pesar de que Cuba es un eterno verano) y en nuestro caso, está en riesgo además del cambio climático, nuestra condición insular, y la posibilidad de inevitables, poderosos y destructivos huracanes, que podrían en tensión la generación eléctrica en estos grandes parques fotovoltaicos. Es por ello que como estrategia debemos considerar el uso de la energía nuclear.

Los SMR (small modular reactor) son una de las soluciones que propone la Comisión Europea para lograr los objetivos de la transición energética y suponen un nuevo paradigma para la energía nuclear. No son más que reactores nucleares avanzados con una capacidad de potencia de hasta 300 MW por unidad, lo que representa cerca de un tercio de la capacidad de generación de los reactores nucleares de potencia tradicionales.

Los SMR, reconocidos por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), pueden producir considerables cantidades de electricidad con bajas emisiones de carbono, son pequeños, físicamente representan una fracción del tamaño de un reactor nuclear de potencia convencional. Además, como se señala anteriormente, son modulares, lo que permite que los sistemas y componentes se ensamblen en fábricas y se transporten como una sola unidad a un lugar para su instalación. Son económicamente más baratos (o menos caros) y tienen pocas necesidades de combustible. Las centrales nucleares basadas en SMR pueden necesitar recargar combustible con menor frecuencia, cada 3 a 7 años, frente al intervalo de 1 a 2 años de las centrales convencionales. Algunos SMR están diseñados para funcionar durante un lapso de hasta 30 años sin recargar combustible y Rusia y China (socios comerciales y aliados políticos) son líderes en su construcción y desarrollo.

Ello no implicaría renunciar al desarrollo de la energía fotovoltaica, pero con un cambio significativo de estrategia en la política de desarrollo pues Cuba posee yacimientos de arena sílice, principal material para la construcción de las celdas fotovoltaicas, tenemos yacimientos en Pinar del Río, Sancti Spiritus, Isla de la Juventud, (además de muchos del resto de los materiales necesarios).

Cuba tiene **recursos naturales parciales** (sílice, bauxita) para sustentar *algunas etapas* de la producción de paneles solares, pero carece de la capacidad industrial y la tecnología para la fabricación completa. Los esfuerzos a corto plazo se centraría -como hoy- en importar paneles, mientras que los objetivos a largo plazo podrían implicar asociaciones regionales para el ensamblaje o la producción parcial, por lo que la política económica sería muy conveniente, -además de beneficiosa- de producir nuestros propios paneles solares, en principio, con asesoría China, lo que además nos permitiría insertar investigación y desarrollo para otras aplicaciones específicas y para el continuo crecimiento de esta forma de generación de energía y lograr su introducción en otras esferas de la economía como en el uso residencial (edificios, pequeños asentamientos poblacionales, aplicaciones al transporte, agricultura...) además de un importante ahorro por concepto de transportación desde la lejana China de los módulos (paneles). Podríamos además -y como compensación y pago- comercializarlos a través de representaciones Chinas dedicadas a este negocio en el área del Caribe y Centroamérica, y como valor añadido, incluir el montaje y hasta la asesoría en los estudios, los diseños y hasta en la explotación de estos sistemas.

Estrategia de transporte, y la disminución en el uso de los combustibles fósiles.
Al incremento de la capacidad de generación eléctrica, se complementaria con el aseguramiento del cambio en la política del transporte asumiendo programas de diversificación y expansión de terminales, estaciones o centros de carga para a su vez, estimular el uso de medios de transporte eléctricos, desde autos, camiones y hasta tractores y/o equipos agrícolas... disminuyendo considerablemente el uso y la dependencia de combustibles fósiles pero casi a la vez, creando una cultura de reciclaje y tratamiento de las baterías que venzan su tiempo de vida útil para no generar basura altamente contaminante.

Esta política de independencia del uso de combustible fósiles podría compensar, en parte, el financiamiento de estos necesarios cambios, mientras se usan el resto de los productos para la mejora de la infraestructura vial tan deteriorada actualmente y poder concluir la tan ansiada autopista nacional y el mejoramiento y extensión de toda la infraestructura vial entre otros.

Recursos naturales.

Otro objetivo muy importante para el despegue económico es la explotación de nuestros recursos minerales... basta ya decir que no poseemos recursos, !! si los hay!!

Cuba posee considerables recursos de zeolitas naturales, caolín, mármoles, yeso y otras sales relacionadas, arcilla para ladrillos, otras arcillas, baritina, agregados de caliza, rocas ígneas y otros áridos, materia prima para cemento, etc.

Desarrollar e incrementar aún más la producción de cemento!!! porque "Revolución es Construir".

Cuba posee considerables recursos minerales metálicos, en particular níquel, cobalto, hierro (principalmente en la colas negras y rojas de la industria del níquel), minerales polimetálicos con zinc, plomo y sus subproductos, manganeso, cromitas....

Esta explotación de los recursos naturales se haría en asociación ESTATAL, con la creación de empresas mixtas con empresas rusas (que tiene vasta experiencia) y Chinas.

Agricultura.

Nuestro país es netamente agrícola, y por ende tiene un gran potencial.

La falta de acceso a fertilizantes, maquinaria agrícola moderna y la desconexión de los tiempos en los procesos de siembra y producción es una de las causas de los bajos rendimientos agrícolas.

Cuba posee institutos de investigaciones agrícolas en varias aristas (suelos, semillas, animales) y una evaluación precisa de la calidad de sus tierras para lograr una agricultura extensiva y sostenible es primario para la recuperación y el dinamismo agrícola que se necesita.

La asociación con países como Vietnam, China y Rusia podría ser clave. Estos países tienen experiencia en agricultura intensiva, tecnología agrícola y desarrollo rural, y podrían ofrecer a Cuba el conocimiento, los recursos y la inversión necesarios.

Rusia es uno de los mayores exportadores de fertilizantes del mundo. Cuba podría negociar acuerdos a largo plazo para asegurar un suministro estable de fertilizantes a precios preferenciales.

Por otro lado, China es un líder en la fabricación de maquinaria agrícola asequible y, habría que tener en cuenta la conveniencia en la adquisición de estos equipos agricolas, pero que sean eléctricos , y si cumplen los parámetros de calidad y adaptación a las condiciones naturales de la Isla, Cuba podría adquirir tractores, cosechadoras y otros equipos a través de acuerdos de financiamiento o trueque (por ejemplo, intercambiando productos agrícolas), y utilizar energía solar y eólica para operar sistemas de riego y maquinaria agrícola.

Producción Local de Fertilizantes. Con apoyo técnico de estos mismos países (incluída Vietnam), Cuba podría establecer fábricas locales de fertilizantes orgánicos y químicos utilizando recursos disponibles en la Isla o modernizar las existentes para depender cada vez menos de las importaciones.

Todos estos aspectos deberán ser conjugados con capacitación y asistencia técnica o programas de intercambio e invitar (o contratar) a expertos agrícolas de estos países para que asesoren a Cuba en la implementación de prácticas avanzadas.

Perspectiva de exportaciones: para el pago de las inversiones o acuerdos Cuba podría convenir la exportación de estos productos muchos de los cuales son imposibles de producir en sus países, por lo cual, sería muy conveniente identificar cultivos con alta demanda internacional, como el café, el cacao, el tabaco y *los cítricos*, y desarrollar cadenas de valor para su exportación y también -y como prioridad-, la venta de estos productos naturales muy cubanos al sistema hotelero en moneda dura, y así evitar importaciones innecesarias, y acortar además los ciclos logísticos, ayudando además a abaratar el producto turístico, aunque para ellos hay que ofrecer un producto agrícola no solo natural, también procesado.

Procesamiento y Valor Agregado. Con apoyo de Vietnam y China, Cuba podría establecer plantas de procesamiento versátiles y pequeñas para agregar valor a sus productos agrícolas, jugos y concentrados, conservas, productos deshidratados y la mejora en la presentación de los productos naturales y haciendo renacer antiguas marcas propias para productos agrícolas cubanos (o creando nuevas), y aprovechando la alta reputación de calidad de productos como el tabaco y el ron.

Para el logro de todos estos objetivos es necesario y decisivo lograr un financiamiento externo con estos mismos países, y a través de Asociaciones Estratégicas internacionales e Inversión Extranjera Directa, estableciendo empresas mixtas con compañías agrícolas de Vietnam, China y Rusia para desarrollar proyectos agrícolas a gran escala,  y crear zonas económicas especiales, dedicadas a la agricultura, con incentivos fiscales para atraer esa necesaria inversión extranjera. Estas mismas acciones son válidas para la producción animal.

Conclusión

Cuba tiene el potencial de transformar su sector agrícola mediante una asociación estratégica con Vietnam, China y Rusia. Esto requerirá una combinación de evaluación técnica, transferencia de tecnología, acceso a recursos y financiamiento innovador. Al enfocarse en la sostenibilidad, la diversificación y la creación de cadenas de valor, Cuba podría no solo resolver sus desafíos actuales, sino también convertirse en un actor importante en el mercado agrícola internacional.

Cuba debería tomar experiencias de las reformas económicas de China, VietNam y Rusia, también de lo realizado en materia económica, lo hecho por Venezuela e Irán, países que como Cuba, sufren de un injusto bloqueo económico.

A mí modesto criterio, el Gobierno y Partido cubano, debería realizar un estudio rápido, impostergable y profundo de apertura económica, asesorados por esos países (al más alto nivel), pero adaptados a la realidad cubana y juntos emprender el camino de cambios que sirva de ejemplo a las nuevos tipos de relaciones económicas y solidarias entre estados

¡¡Aún nos quedan los recursos humanos, solo hay q trabajar!! Ser productivos y asesorarnos correctamente... que el Presidente Putin sabe de lo desastroso de "criar" OLIGARCAS...

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Cuba gestiona agua y saneamiento en planes de desarrollo sostenible

Por Luis Brizuela


Trabajadores de la empresa Aguas de La Habana reparan una avería en una red de acueducto que suministra agua potable en el municipio de Plaza de La Revolución, en La Habana, en los primeros días de diciembre. Cuba dispone de tres fábricas que producen tubos de polietileno de alta densidad para sustituir su envejecida infraestructura, a través de la cual se pierde 40 % del agua que se bombea, sobre todo en las redes dentro de las viviendas. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

LA HABANA – La cubana Mercedes Calvo abre con satisfacción el grifo para varias tareas domésticas, pero también se preocupa cuando las lluvias, pese a sus innegables beneficios, ponen en riesgo a su vivienda de quedar anegada.

“Ver salir el agua de la pila es una bendición. La valoro más porque pasé años cargándola para tomar, o llenar tanques que me permitieran fregar, lavar, bañarme”, dijo a IPS esta profesora residente en el municipio de Cerro, uno de los 15 que conforman la capital de Cuba.

Pero “temo cuando llueve fuerte, porque se me inunda la casa y debo elevar muebles, colchones y electrodomésticos, además del riesgo para la salud de mi mamá, mis dos hijos y mía por la mezcla de aguas albañales con la crecida”, apuntó.

Cerca de su vivienda se ejecutan desde hace meses obras para mejorar el drenaje que ante fuertes precipitaciones colapsa y empoza las aguas en la zona conocida como Pontón-Cuatro Caminos, algo similar a lo que sucede en otros 121 puntos proclives a inundaciones en La Habana, una urbe de 2,2 millones de habitantes.

La experiencia de Calvo muestra algunos de los avances y desafíos de Cuba en cuanto al cumplimiento del 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), que entre sus ocho metas propone lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible, al igual que a servicios de saneamiento e higiene adecuados, gestionados en ambos casos de manera segura.

La Constitución cubana, vigente desde 2019, reconoce como derecho el acceso al agua y al saneamiento, mientras la Ley de las Aguas Terrestres de 2017 ordena su gestión integrada y sostenible como un asunto estratégico para el país.

Asimismo, el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 incluye entre sus prioridades las vinculadas con el Programa Integral de Desarrollo Hidráulico.

Al dialogar con IPS, directivos del estatal Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), encargado de la gobernanza del agua en el país, aportaron detalles sobre cómo marcha aquí el cumplimiento del ODS 6, el del agua limpia y saneamiento.

Según la información oficial, 97,7 % de los 11,2 millones de cubanas y cubanos -99,2 % de residentes en zonas urbanas y 92,9 % rural- acceden a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua, a través de sistemas de acueductos o pozos, fundamentalmente.

Del total de la población, 77,4 % recibe agua por sistemas de acueductos, y la aspiración es elevar esa cifra a 87 % dentro de nueve años, indicaron los funcionarios.

“Pero solo 55,2 % de la población accede al líquido sin riesgos, una pauta de los ODS que tiene en cuenta las variables accesibilidad, disponibilidad y calidad en su gestión”, explicó Alexis Acosta, director de acueductos, drenaje y saneamiento del INRH.

Al cierre de 2020, 37 % de la población disponía de redes de alcantarillado y la meta es llegar a 41 % en 2030. En el caso de las fosas, existen unas 920 000 en esta nación con un fondo habitacional de más de 3,9 millones de viviendas.

Acosta apuntó en su diálogo con IPS que “59 % del saneamiento nacional se gestiona de manera segura, 54 % en la parte urbana y 76 % en el ámbito rural”, mediante infraestructuras que permiten el vaciado, tratamiento y eliminación adecuado de excrementos que estipula el ODS 6.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), 75 % de la población regional accede a agua potable gestionada de manera segura, y 31% disfruta de saneamiento manejado sin riesgos.


Estudiantes de la enseñanza primaria se lavan las manos con el fin de prevenir el contagio con el virus SAR-Cov2, causante de la covid, en una escuela del barrio de Vedado, en La Habana. En Cuba, 55,2 % de la población accede al líquido sin riesgos, una pauta fijada por los ODS relacionada con las variables de accesibilidad, disponibilidad y calidad para su gestión. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

Hay agua, pero…

“Tenemos agua para abastecer a la población y desarrollar la economía; la disponibilidad en Cuba no es un problema en términos generales”, explicó Ricardo Limias, director general de desarrollo de la infraestructura hidráulica del INRH.

El directivo ilustró a IPS que al cierre de 2020, Cuba disponía de 1249,1 metros cúbicos de agua por habitante y pretende elevar el indicador hasta 1367,1 metros cúbicos en 2030.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona requiere unos 100 litros de agua al día para satisfacer sus necesidades, tanto de consumo como de higiene, equivalentes a 36,5 metros cúbicos anuales.

Limias sostuvo que si bien “hemos creado una infraestructura hidráulica para aprovecharla y destinarla hacia los lugares dónde hace falta, ya sea la población o la economía”, parte de la red se encuentra envejecida y necesita de presupuestos millonarios para su mantenimiento.

Cuba cuenta con una capacidad de almacenamiento superficial de más de 9000 millones de metros cúbicos, distribuidos en más de 240 embalses, infraestructura accesoria y redes de bombeo, así como plantas de tratamiento y potabilizadoras.

La sequía meteorológica de 2014 a 2017, la mayor en 115 años que afectó 70 % del territorio del país, corroboró los riesgos asociados a la modificación de los periodos de precipitaciones por el cambio climático, y sus impactos en el aumento de vulnerabilidades para los Estados insulares del Sur en desarrollo.

La forma alargada y estrecha de este archipiélago, cuya isla principal es la mayor del Caribe, condiciona ríos cortos y de escaso caudal dependientes de las lluvias, estas últimas más abundantes en la estación húmeda, de mayo a octubre, y durante el paso de ciclones tropicales.

Estudios pronostican que el clima cubano tenderá a menos precipitaciones y sequías más intensas, y para 2100 la disponibilidad del potencial de agua podría reducirse en más de 35 %.

Planes gubernamentales han priorizado la construcción de trasvases para controlar inundaciones y derivar el agua a grandes distancias, a fin de garantizarla a poblaciones, actividades agropecuarias y polos turísticos.

Entre ellos sobresale el trasvase Este-Oeste que busca mejorar la disponibilidad del líquido en la mayoría de las cinco provincias del este cubano, entre ellas Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo, algunas de las más pobladas después de La Habana.

No obstante, todavía 40 % del agua bombeada en Cuba se pierde por fugas y roturas en las conductoras, y sobre todo en las redes dentro de las viviendas, puntualizaron los directivos.

Tres fábricas en el país producen tubos de polietileno de alta densidad, con diámetros de hasta 1200 milímetros para conductoras, aunque la disponibilidad de herrajes y piezas a precios asequibles es una deuda para mitigar el derroche a causa de salideros.


Planta de tratamiento de aguas residuales, ubicada en el barrio de Luyanó, en La Habana. La estrategia cubana para la gestión del agua pudiera moverse en un futuro hacia una mayor participación de plantas desalinizadoras y para aguas de reúso, que hoy aportan volúmenes pocos significativos. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

Algunos desafíos

Como promedio, el presupuesto anual del Estado aporta 16,6 millones de dólares para nuevas inversiones en el sector hidráulico, mientras otros apoyos han provenido en años recientes de proyectos y fondos de naciones como Japón, Francia, España, Arabia Saudita, Kuwait y del Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, entre otros.

“El principal problema que hoy tenemos es el acceso a financiamiento para importar recursos…, hay determinados requisitos que no podemos cumplir, por ejemplo, con los pagos”, explicó Limias, quien además significó los impactos que provoca “el bloqueo (estadounidense) que te va cerrando puertas (pues) se siente más temor para desarrollar inversiones con Cuba”.

Debido a la crisis económica, agudizada por la pandemia de covid, la isla solicitó a sus acreedores internacionales postergar el pago de los intereses de la deuda, debido a falta de liquidez.

El gobierno de La Habana también denuncia que Washington haya mantenido y reforzado, incluso durante esta contingencia, el embargo vigente desde 1962.

Especialistas coinciden en la importancia del acceso al agua, su gestión eficiente y un saneamiento adecuado para los procesos de desarrollo local en curso en la isla.

Otros retos están ligados a la reducción de los elevados consumos de combustible y energía para garantizar dichas actividades.

De acuerdo con los directivos del INRH, se proyecta instalar pequeñas plantas hidroeléctricas en algunos tramos del trasvase Este-Oeste que aportarían un pequeño porcentaje de energía limpia, así como el acople de sistemas fotovoltaicos a equipos de bombeo desarrollados en el país.

Además, la estrategia pudiera moverse hacia una mayor participación de plantas desalinizadoras y para aguas de reúso, que aportan volúmenes pocos significativos y en el caso de las primeras, resuelven problemas con el abastecimiento en algunas comunidades.

El gobierno cubano aspira asimismo a elevar la producción de alimentos y concretar la soberanía en tan estratégico sector, lo cual implicará un manejo más eficiente de la disponibilidad de agua, si se tiene en cuenta que 70 % de los recursos hídricos de la Tierra se destinan al sector agroalimentario, según la ONU.

ED: EG

jueves, 29 de julio de 2021

ODS 2: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible




En el Informe Nacional Voluntario de la República de Cuba sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el primero que se presenta ante el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, el país caribeño reafirma su compromiso con la implementación de la Agenda 2030 y la consecución de los ODS.

Para su elaboración se contó con el Grupo Nacional para la Implementación de la Agenda 2030, mecanismo institucional para el seguimiento de los ODS en el país, cuyo trabajo integra la labor de todos los actores involucrados, los que comparten la visión estratégica y prioridades nacionales del desarrollo, y participan, dialogan, intercambian experiencias y buenas prácticas.

El establecimiento de canales de comunicación y retroalimentación permanente ha significado una fortaleza en el seguimiento, evaluación, control y rendición de cuenta a todos los niveles de gobierno en la preparación e implementación de la Agenda 2030.

Dicho documento, contiene los pormenores del cumplimiento del Objetivo número dos: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible, el cual es rectorado por el Ministerio de la Agricultura, y del que se dan detalles en este artículo.

Explica el Informe que en Cuba, la soberanía alimentaria constituye una prioridad de la política social. Incluso en las condiciones de mayores restricciones económicas, se garantiza a la totalidad de las familias un nivel de alimentación a precios asequibles, de acuerdo con las disponibilidades totales de productos alimenticios y teniendo en cuenta los requerimientos nutricionales de grupos vulnerables (niños y niñas, adultos mayores, gestantes y enfermos crónicos), y expresa que la canasta familiar normada que reciben todos los cubanos y cubanas, incluye 19 productos alimenticios de primera necesidad, que se distribuyen de acuerdo a los grupos etarios y las zonas urbanas y rurales.

Suscribe el documento que en todas las comunidades se realizan acciones de promoción de la lactancia materna, de prevención de la anemia y las deficiencias nutricionales en los niños, con especial atención a los más vulnerables, mediante alimentos y suplementos nutricionales, así como de prevención de la obesidad y el sobrepeso, a través de la vigilancia y la educación nutricional.

Indica que, sin embargo, la consecución de la seguridad alimentaria en Cuba enfrenta importantes desafíos. La insuficiente producción nacional de alimentos (en cantidad, variedad, calidad, inocuidad), la baja productividad y rendimientos productivos y la elevada dependencia de las importaciones para cubrir las necesidades alimentarias evidencian brechas significativas en cuanto al alcance de la meta 2.3. A ello se adicionan las grandes pérdidas del sector agropecuario ocasionadas por el impacto de eventos hidro-meteorológicos extremos y el cambio climático. En los últimos años se aprecia una contracción y estancamiento de la producción agropecuaria en la mayoría de los rubros esenciales para la alimentación, así como el deterioro de los rendimientos en el quinquenio 2015-2019.

Añade asimismo el documento que, constituye un desafío para el país la necesidad de elevar el porcentaje de superficie agrícola cultivada, el cual al cierre de 2019 solo alcanzó el 49% (3 millones 120 mil 926 ha). En esta dirección, aun cuando el Estado es propietario del 79% de las tierras (13% es de propiedad privada y 8% de propiedad cooperativa), la gestión de dichas tierras se ha ido diversificando en aras de su mejor aprovechamiento. En la actualidad, el Estado solo gestiona el 27% de estas, mientras el 73% restante es gestionado por el sector no estatal (41% por cooperativas y 32% por privados).

Comunica también que, ello ha sido resultado de la política de entrega de tierras en usufructo, la cual se ha ido perfeccionando en los últimos años. Entre el 2008 y hasta diciembre de 2020, se entregaron en usufructo 2 521 549 hectáreas, a 291 386 usufructuarios; de ellas, 380 381 hectáreas a 36 667 usufructuarios por el Decreto Ley 358/2018. Al cierre de 2019, 404 445 personas naturales son tenentes de tierras, de los cuales, el 92% es propietario o usufructuario.

De otro lado, explica la información, la degradación progresiva de los recursos naturales y la alta dependencia energética de combustibles fósiles afectan la producción e imponen retos para el logro de la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos (meta 2.4). El 70% de la superficie agrícola se encuentra con bajo contenido de materia orgánica y el 60% y 58%, respectivamente, bajos en fósforo y potasio asimilables. El 43% presenta afectaciones por erosión; 3,4 millones de hectáreas son afectadas por acidez y se registran más de un millón de hectáreas salinas o salinizadas (15% de la superficie agrícola), de las cuales se calcula que 300 mil ha se dañaron con el riego con aguas de mala calidad. A su vez, el 16% y 17% de los suelos están clasificados como muy productivos y productivos, respectivamente, concentrándose el 66% restante en las categorías medianamente productivos (21%) y poco productivos (46%).

El Programa Nacional de Conservación y Mejoramientos de los Suelos ha beneficiado 1 millón 13 mil 450 ha con prácticas de manejo sostenible de suelos y principios de agricultura de conservación, que equivale al 32,5% de la superficie cultivada del país. Para el 2030 se proyecta alcanzar un área beneficiada que corresponda al 60% de la superficie cultivada total del país.

Expone igualmente que, uno de los mayores desafíos que enfrenta la gestión sostenible de la tierra y la producción de alimentos en Cuba es la baja proporción de superficie agrícola bajo riego. Esta representa el 9,26% con relación a la superficie agrícola total y 19% de la superficie cultivada (592 785 ha). Se proyecta para el periodo 2020-2030 llegar al 30%, con lo cual, los rendimientos agrícolas y ganaderos se incrementarían notablemente.

METAS DE LA ODS 2

2.1 Acceso universal a alimentos sanos y nutritivos.

De aquí a 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los niños menores de 1 año, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.

2.2 Terminar con todas las formas de desnutrición.

De aquí a 2030, poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de 5 años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad.

Progreso sostenido de Cuba en las metas 2.1 y 2.2:

Cuba es el quinto país entre los 14 primeros que han logrado reducir el índice del hambre y la desnutrición de manera sostenida por varios años (FAO, 2018).

Eliminación de la desnutrición infantil severa.

Índice de niños con bajo peso al nacer inferior a 5,5 % desde el año 2005, con un comportamiento homogéneo en todos los territorios.

Porcentaje de niños menores de 5 años con baja talla de 7,1 % y prevalencia del bajo peso en menores de cinco años de 0,2 %.

Existencia de siete bancos de leche humana para bebés en hospitales maternos provinciales.

Tasa de mortalidad materna por anemia en 2019 de 0,9 por 100 mil nacidos vivos.

Índice de prevalencia de la malnutrición de 2 % por debajo de >-2 desviaciones estándar de los patrones de referencia (emaciación) y de 10,3 % >+2 desviaciones estándar (sobrepeso) en una muestra de 5 mil 297 niños cubanos, según la Encuesta CUBA/MICS 2020.2.3 Doblar productividad e ingresos de pequeños productores de alimentos.

2.3 Doblar productividad e ingresos de pequeños productores de alimentos.

De aquí a 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los ganaderos y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos e insumos de producción y a los conocimientos, los servicios financieros, los mercados y las oportunidades para añadir valor y obtener empleos no agrícolas.

2.4 Producción de alimentos sostenible y prácticas agrícolas resilientes.

De aquí a 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad de la tierra y el suelo.

2.5 Mantener la diversidad genética en la producción de alimentos.

De aquí a 2020, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja y domesticados y sus correspondientes especies silvestres, entre otras cosas mediante una buena gestión y diversificación de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, y promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales conexos y su distribución justa y equitativa, según lo convenido internacionalmente.

La Política de Recursos Fitogenéticos y Semillas (julio de 2018) ha garantizado el soporte para conservar, proteger, mejorar y utilizar los recursos de cara al logro de la meta 2.5.

Se mantiene la diversidad genética de las especies vegetales cultivadas y de los animales de granja y domesticados y de las especies silvestres emparentadas, incluidas otras especies de valor socioeconómico y cultural.

2a. Invertir en infraestructura rural, investigación agrícola, tecnologías y bancos de genes.

Aumentar, incluso mediante una mayor cooperación internacional, las inversiones en infraestructura rural, investigación y servicios de extensión agrícola, desarrollo tecnológico y bancos de genes de plantas y ganado a fin de mejorar la capacidad de producción agropecuaria en los países en desarrollo, particularmente en los países menos adelantados.

2b. Evitar restricciones al comercio agrícola, distorsiones del mercado y subsidios a la exportación.

Corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales, incluso mediante la eliminación paralela de todas las formas de subvención a las exportaciones agrícolas y todas las medidas de exportación con efectos equivalentes, de conformidad con el mandato de la Ronda de Doha para el Desarrollo.

2c. Garantizar mercado de productos estable y acceso oportuno a la información.
Adoptar medidas para asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y sus derivados y facilitar el acceso oportuno a la información sobre los mercados, incluso sobre las reservas de alimentos, a fin de ayudar a limitar la extrema volatilidad de los precios de los alimentos.

Para enfrentar los desafíos de este ODS, se han aprobado desde 2015 disímiles políticas públicas y/o programas de desarrollo a favor de la agricultura cubana:

Políticas aprobadas

Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar¨
Política de Recursos Fitogenéticos y Semillas
Política para la Genética Animal y los Recursos Zoogenéticos
Perfeccionamiento del Sistema de Sanidad Animal de Cuba
Conservación, mejoramiento y manejo sostenible de los suelos y uso de fertilizantes
Mecanización, riego, drenaje agrícola y abasto de agua a los animales
Perfeccionamiento de la base productiva (cooperativas) y la autorización a los productores para contratar fuerza de trabajo
Entrega de tierras estatales ociosas en usufructo gratuito, modificada recientemente

Políticas en ejecución

Programa para el desarrollo arrocero
Programa de desarrollo tabacalero
Programa de cítricos y frutales
Programa de desarrollo de café, cacao y miel de abejas
Programa de recuperación de la ganadería bovina
Programa de incremento de la producción de carne porcina
Programa de incremento de la producción de alimento animal con materias primas nacionales
Programa de incremento de la producción de papa
Programa de generalización de la experiencia de polos productivos exportadores agropecuarios

Políticas en proceso de aprobación

Política para organizar los polos productivos agropecuarios
Política para impulsar el desarrollo de las cooperativas
Política Forestal y flora y fauna silvestre
Política para el autoabastecimiento municipal
Política de bienestar animal
Política para la producción, desarrollo y utilización de Bioproductos de uso agrícola


domingo, 18 de abril de 2021

Economía para el desarrollo sostenible y la defensa de Cuba (+Video)

 El devenir económico de Cuba hasta hoy y las características propias del contexto vigente han evidenciado la necesidad de actualizar la Conceptualización del Modelo económico y los Lineamientos, en aras de una mayor coherencia con los fundamentos y términos incluidos en la nueva Constitución

Enriquecidos por los delegados, los proyectos de actualización de los Lineamientos, con 201 actualmente, y de la Conceptualización del Modelo, serán sometidos a la aprobación del Congreso. Foto: Juvenal Balán

El devenir económico de Cuba hasta hoy y las características propias del contexto vigente han evidenciado la necesidad de actualizar la Conceptualización del Modelo económico y los Lineamientos, en aras de una mayor coherencia con los fundamentos y términos incluidos en la nueva Constitución y con los resultados emanados de la aplicación de las políticas aprobadas desde el 6to. Congreso del Partido Comunista.

Precisamente, en el segundo día de trabajo del 8vo. Congreso del PCC, la Comisión 1, presidida por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, presentó las propuestas de actualización de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el periodo 2021-2026, y de la Conceptualización del Modelo económico y social cubano de desarrollo socialista.

 

Los intercambios contaron con la presencia, además, de los miembros del Buró Político, Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado; Salvador Valdés Mesa, vicepresidente de la República; Ramiro Valdés Menéndez, vice primer ministro, y Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, entre otros dirigentes del Partido y del Gobierno.

La miembro del Buró Político y del Secretariado, Mercedes López Acea, a cargo de la presentación de los dos documentos, destacó que el proceso de preparación desarrollado por las delegaciones en todas las provincias del país aportó opiniones válidas y enriquecedoras a la calidad de los Lineamientos actualizados y del proyecto de la Conceptualización que se presenta.

Detalló que se realizaron 113 propuestas sobre la actualización de la Conceptualización, y 157 acerca de los Lineamientos, las cuales fueron evaluadas y tomadas en cuenta varias de ellas, con el objetivo de mejorar los proyectos.

Concerniente a la actualización de los Lineamientos, de las 157 opiniones recogidas (131 de contenido y 26 de forma) por capítulos, la mayor cantidad de los planteamientos se centraron en los temas Política Social (31), Política Industrial y Energética (18), Modelo de Gestión Económica (17) y Política Agroindustrial (12).

Foto: Juvenal Balán

LA ECONOMÍA Y SUS BASES PROGRAMÁTICAS

Temas estratégicos para el progreso de la nación como el modelo de gestión económica, la política inversionista, la ciencia, la tecnología y la innovación y sus impactos en la sociedad, y la política social, entre otros, fueron debatidos este sábado por los delegados en la Comisión, en el marco del análisis de la actualización de los Lineamientos.

La importancia de fortalecer el desarrollo sostenible de las comunidades rurales cubanas para mitigar el fuerte proceso de migración hacia las zonas urbanas, y aprovechar las potencialidades que representan estas localidades para la economía nacional, fue ponderada en el debate por el invitado de Pinar de Río, Carlos César Torres Páez, quien señaló que, al nuevo Lineamiento dedicado a potenciar el avance de las regiones montañosas del país, se le debe insertar las zonas rurales como una generalidad, que abarque los llanos y también las serranías.

No obstante, en la propuesta de actualización de los Lineamientos existe uno destinado a promover una política integral para el desarrollo de las comunidades locales.

Varios miembros de la Comisión reconocieron la necesidad de promover el adelanto de esas comunidades. El vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, enfatizó en que hay que rescatar y mejorar la vida rural del país.

Por su parte, el Primer Ministro alegó la importancia de potenciar actividades económico-sociales que revitalicen estas comunidades, como, por ejemplo, la incorporación del turismo a las localidades rurales cual alternativa de progreso, que también contribuiría a incrementar las ofertas turísticas para el país.

«Se ha trabajado en los últimos años para que, sin dejar de potenciar a Cuba como un destino de sol y playa, se dé a conocer a la Isla como un polo turístico más diverso: cultural, patrimonial, de naturaleza, agrario», expuso Marrero.

Al abordar el acápite de la Política Social, López Acea mencionó, entre las propuestas, las relacionadas con el perfeccionamiento de la actividad docente y el incremento de la calidad de los servicios de Salud.

Más adelante hizo referencia a la propuesta de un Lineamiento novedoso, orientado a «avanzar en el estudio de las criptomonedas en las actuales condiciones de la economía».

En tanto, la delegada habanera Ania Lastre sugirió modificar la redacción del Lineamiento referido a la libreta de abastecimiento, uno de los temas más debatidos en el día.

Al respecto, el miembro del Buró Político, Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, transmitió la tranquilidad de que la libreta, como mecanismo de distribución, se mantendrá, mientras no exista una oferta estable de productos.

Uno de los puntos debatidos sobre la implementación de la Tarea Ordenamiento es la eliminación gradual de las gratuidades indebidas y los subsidios excesivos.

 

A eso se refirió el vice primer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, quien manifestó que no podemos plantearnos, como concepto, que todos los subsidios son perjudiciales.

En una economía como la nuestra –expuso– hay un nivel de subsidios que constituyen incentivos productivos y pueden generar beneficios para el desempeño financiero del país. Este tipo de subsidios no hay que anularlos, sino ordenarlos de forma tal que se conviertan en estímulos para el desarrollo.

Alertó el Vicepremier que los que sí deben eliminarse son los subsidios que provocan pérdidas, ineficiencias y desvío de recursos.

En otro instante del intercambio, el ministro de las Comunicaciones y delegado por La Habana, Jorge Luis Perdomo, exaltó cómo desde el Congreso anterior hasta la fecha se ha fortalecido la visión del uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones, tanto en infraestructura, como en lo político-ideológico y en la práctica de varios sectores de la sociedad.

 

No obstante, la expansión de las tecnologías ha significado no pocos desafíos para la nación, en un escenario complejo de subversión y de guerra mediática, de la cual Cuba es víctima constantemente.

A esta problemática hizo alusión el delegado por La Habana, Rogelio Polanco, quien resaltó la necesidad de elevar la cultura en el uso responsable de las tecnologías de la información y las comunicaciones, para sortear los peligros que representa la batalla en el campo digital.

Posteriormente, los delegados de la Comisión 1 examinaron la propuesta de actualización de la Conceptualización del Modelo económico y social, documento sobre el cual se emitieron, con anterioridad, 113 opiniones, 55 de contenido y 58 de forma.

Casi para sellar el intercambio, la delegada capitalina Susel Lameré habló sobre el alto grado de compromiso que reflejan los documentos estudiados, los cuales se encaminan a enfrentar y resolver los problemas de la economía.

«Son textos que expresan continuidad y resultan imprescindibles para el trabajo del Partido, por lo que deberán incorporarse a los sistemas de trabajo en las provincias, municipios y las organizaciones de base», enfatizó.

Enriquecidos con las sugerencias de los delegados, los proyectos de actualización de los Lineamientos y de la Conceptualización del Modelo, serán sometidos a la aprobación del Congreso, en sesión plenaria.

 

Foto: Juvenal Balán

INTERÉS POR EL TRABAJO IN CRESCENDO

Al iniciar la jornada, Alejandro Gil Fernández actualizó la información sobre las solicitudes de empleo en las direcciones municipales de Trabajo, entre los meses de enero a marzo de 2021. Ascendieron a 150 862 las personas que se interesaron en trabajar, de las cuales 93 584 aceptaron la oferta laboral, el 32 % son menores de 35 años, y el 36 % mujeres.  

De acuerdo con el titular del Ministerio de Economía y Planificación, la cifra refleja el impacto positivo que representa el incremento de los interesados en emplearse, en concordancia con los propósitos de la Tarea Ordenamiento, y con la visión integral de lo que ha sucedido en el primer trimestre del año 2021, a partir del inicio de la unificación monetaria y cambiaria.

miércoles, 1 de enero de 2020

Subibajas en los índices de desarrollo sostenible. Cuba en primer lugar

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Por Roberto Bissio
¿Finlandia y Noruega son un modelo a seguir si se quiere lograr un desarrollo sostenible o un ejemplo de malas prácticas a evitar? Todo depende de a quién le preguntes.
Los dos países nórdicos figuran entre los diez primeros en el Índice Global de ODS, publicado en septiembre pasado por Bertelsmann Stiftung y la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (BS-SDGI).1 Pero se encuentran entre los 10 peores en el Índice de Desarrollo Sostenible (JH-SDI) publicado por el antropólogo Jason Hickel en la edición de enero de 2020 del Ecological Economics Journal.2
Ambos índices usan los mismos datos básicos de las mismas fuentes internacionales  Hickel usa 2015 como el último año de la serie JH-SDI y BS-SDGI llega hasta 2017, pero los resultados diferentes en las clasificaciones derivan de cómo entienden sus respectivos autores el desarrollo sostenible.
La diferencia no es menor, como lo ilustra la Tabla 1 al mostrar los extremos de las clasificaciones en ambos índices. Muchos de los países mejor clasificados por el Índice BS-SDG se encuentran al final de la tabla en el Índice JH-SD.
Tabla 1: Los 10 mejores y los 10 peores en dos índices diferentes de desarrollo sostenible.3
País
Índice BS-SDG 2019
(0-100)
País
Índice JH-SD
(0-1)
Los 10 Mejores
Los 10 Mejores
Dinamarca
85.2
Cuba
0.859
Suecia
85.0
Costa Rica
0.830
Finlandia
82.8
Sri Lanka
0.825
Francia
81.5
Albania
0.811
Austria
81.1
Panamá
0.808
Alemania
81.1
Argelia
0.805
Chequia
80.7
Georgia
0.801
Noruega
80.7
Armenia
0.800
Países Bajos
80.4
Azerbaiján
0.798
Estonia
80.2
Perú
0.788
Los 10 peores
Los 10 peores
Afganistán
49.6
Islandia
0.233
Niger
49.4
Finlandia
0.227
Sierra Leona
49.2
Estonia
0.209
Haití
48.4
Noruega
0.200
Liberia
48.2
Canadá
0.194
Madagascar
46.7
Estados Unidos
0.184
Nigeria
46.4
Australia
0.153
Congo, DR
44.9
Emiratos Árabes U.
0.108
Chad
42.8
Kuwait
0.102
Central Africa
39.1
Singapur
0.081
El BS-SDGI se calcula promediando algunos indicadores para cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y luego promediando estos 17 subíndices en un número final de posicionamiento global. Dado que la mayoría de los indicadores elegidos en realidad miden el bienestar (en áreas como salud, educación o nutrición) o la riqueza material (en energía, infraestructura), el promedio final se correlaciona altamente con el Índice de Desarrollo Humano de la ONU (para un análisis detallado ver: https://www.globalpolicywatch.org/blog/2019/07/03/bs-sdg-index-can-progress-on-sustainable-development-be-reduced-to-a-single-number/
El JH-SDI también toma el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas como punto de partida, pero reconoce, en palabras de su autor principal, Jason Hickel, que «los países que obtienen el puntaje más alto en el IDH también contribuyen más, per cápita, al cambio climático y otras formas de destrucción ecológica. En este sentido, el IDH promueve un modelo de desarrollo que es empíricamente incompatible con los indicadores ecológicos clave: las emisiones de CO2 y la huella material, ambas calculadas en términos de consumo per cápita y en proporción a los límites planetarios «.
El BS-SDGI también refleja el daño provocado por el consumo insustentable de materiales en su subíndice para el ODS 12 (consumo y producción sostenibles) y las emisiones de CO2 en su subíndice para el ODS 13 (cambio climático). El Centro Común de Investigación (CCI), el servicio de ciencia y conocimiento de la Comisión Europea, descubrió que “algunos países que tienen un desempeño pobre en el ODS 12 (en patrones de producción y consumo sostenibles) y el ODS 13 (en clima) tienen un buen desempeño en todos los demás objetivos y viceversa. (…) Los cinco principales países del índice están clasificados entre los últimos puestos de SDG12 y SDG13. Por ejemplo, Suecia encabeza la lista en el Índice SDG, pero está en la posición 138 en el ranking SDG12. En la otra dirección, la República Centroafricana, que está en la parte inferior del Índice SDG, obtiene la segunda mejor posición en SDG13».
En el promedio de 17 subíndices, la mala clasificación de los países ricos en dos de ellos se diluye en el Índice BS-SDG, mientras que en el Índice JH-SD, las emisiones de CO2 y la huella de material combinada penalizan directamente la clasificación final. Esto se muestra claramente en las Figuras 1 y 2, que muestran el desempeño de los dos índices de desarrollo sostenible en relación con el ingreso per cápita.
Figura 1: Índice JH de desarrollo sostenible en relación con el ingreso per cápita
Fuente: Compilado por el autor con datos del JH-SDI
En el JH-SDI, el índice crece a medida que los países se enriquecen, pero su valor alcanza un máximo cuando los países llegan a un ingreso anual de alrededor de US $ 20,000 dólares per cápita en términos de paridad de compra. A medida que los ingresos crecen más allá de esa cantidad, los valores del índice caen, ya que una mayor riqueza se asocia con mayores emisiones de CO2 y una mayor huella material.
La imagen es diferente en el Índice BS-SDG:
Figura 2: Índice BS de Objetivos de Desarrollo Sostenible en relación con el ingreso per cápita
Fuente: Compilado por el autor con datos del BS-SDGI
En este índice, la parte izquierda del gráfico, que agrupa a los países de bajos ingresos, es similar al JH-SDI. Su rendimiento mejora a medida que aumentan los ingresos, pero en vez de detenerse, la clasificación sigue creciendo cada vez más y alcanza su punto máximo para los países nórdicos con ingresos anuales de alrededor de US $ 50,000 en términos de paridad de compra. A partir de ese momento, los países dejan de mejorar aunque sus ingresos sean superiores, ya sea por sus servicios sociales comparativamente más pobres, sus altas emisiones de CO2, su consumo insostenible o una combinación de estos y otros factores.
¿Qué camino elegir?
Ambos índices tienen un mensaje similar para los países a la izquierda del gráfico, con ingresos promedio inferiores a US $ 8.600 al año: a medida que crezcan sus economías, tendrá más oportunidades de proporcionar los servicios públicos esenciales que mejorarán el bienestar de sus pueblos, como lo exige la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.
Pero a partir de ahí, los dos índices ofrecen caminos divergentes. Para llegar a la cima del BS-SDGI, los países deben seguir creciendo, pero con servicios sociales eficientes, idealmente reciclando su basura y prestando atención a la eficiencia energética … tal como hacen los nórdicos.
El JH-SDI cuenta una historia diferente. Si todos los países tuvieran el estilo de vida de los nórdicos, el planeta sufriría un colapso ecológico. La huella material promedio de las naciones con puntajes de Desarrollo Humano “muy altos” es de 26 toneladas per cápita (cuatro veces por encima del límite sostenible), mientras que sus emisiones promedio de CO2 son 11 toneladas per cápita (seis veces por encima del límite). No es ecológicamente posible que todas las naciones consuman a este nivel. En otras palabras, «este no es un enfoque sostenible para el siglo XXI».
Por otro lado, Hickel subraya que los altos ingresos no son indispensables para lograr el bienestar. “Grecia, Chile y Portugal tienen una esperanza de vida más alta que los Estados Unidos con menos de la mitad del ingreso per cápita. Costa Rica tiene una esperanza de vida que supera la de los Estados Unidos con un cuarto del ingreso per cápita. Del mismo modo, hay una serie de países que obtienen puntajes altos en el índice de educación con niveles relativamente bajos ingresos. Los niveles de educación de Kazajstán rivalizan con los de Austria, con la mitad del ingreso per cápita. Bielorrusia supera a Austria con un tercio de los ingresos per cápita. Georgia y Ucrania rivalizan con Austria con menos de una quinta parte del ingreso per cápita».
Desde una perspectiva de desarrollo sostenible, los países que logran un buen desempeño dentro de los límites planetarios debieran ser elogiados y celebrados. Pero estos países no aparecen en el tope de ningún indicador. Los récords mundiales son para las naciones que los alcanzan gracias a los «esteroides» insostenibles de las emisiones de CO2 y el consumo irresponsable. El JH-SDI hace justicia a estos triunfadores frugales. Y rompe con la noción convencional de «desarrollo» que coloca sistemáticamente a los países más ricos (que también son los mayores donantes de las agencias de desarrollo) como «modelos». Esta narrativa, argumenta Hickel, «representa a los países del Norte global como automáticamente superiores a los países del Sur, borrando e incluso legitimando la violencia que los primeros han desplegado para acumular su excedente, a través de, por ejemplo, la colonización, el comercio de esclavos, las políticas de ajuste estructural, el acaparamiento de tierras, la explotación laboral, la extracción de recursos y otros métodos por los cuales las naciones en el centro del sistema mundial han saboteado la periferia en aras de su propio desarrollo».
Sin ninguna mención de la historia, la introducción de indicadores ecológicos que reflejan los efectos negativos del exceso de extracción, consumo y acumulación practicados por los países ricos, desafía el paradigma tradicional, al degradarlos en consecuencia.
Si bien esto no es un logro menor, este nuevo índice JH-SD aún no puede tomarse como un termómetro del conjunto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que no tiene en cuenta las desigualdades (incluidas las desigualdades de género) o los problemas de gobernanza (incluidos los derechos humanos y el acceso a la justicia). Hay margen de mejora, sin duda, pero esto de ninguna manera disminuye la hazaña intelectual de Jason Hickel. Usando solo cinco indicadores (esperanza de vida, educación, ingreso per cápita, huella material y emisiones de CO2), su Índice de Desarrollo Sostenible impulsa el debate mundial y mejora nuestra comprensión de dónde estamos en la Agenda 2030 de una manera que el Marco oficial de Indicadores los ODS con su 300 indicadores (la mayoría sin datos suficientes) aún no han podido hacer.
Notas:
1 J. Sachs, G. Schmidt-Traub, C. Kroll, G. Lafortune, G. Fuller, Sustainable Development Report 2019. New York: Bertelsmann Stiftung y Sustainable Development Solutions Network (SDSN), 2019.
2 Jason Hickel, “The Sustainable Development Index: Measuring the Ecological Efficiency of Human Development in the Anthropocene,” Ecological Economics vol 167, Enero 2020.
3 El JH-SDI se encuentra en línea en www.sustainabledevelopmentindex.org. El BS-SDGI se encuentra en  https://www.sdgindex.org/