Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

miércoles, 4 de marzo de 2020

Las tiendas recaudadoras de divisas en Cuba y sus aspiraciones

¿Qué venderán por internet, si ni en las tiendas físicas se pueden encontrar los productos básicos?

Las personas realizan largas colas porque temen al desabastecimento.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
La Habana.- Lo que está sucediendo actualmente en el mercado minorista en divisas en Cuba no se podría haberse imaginado ni en las peores predicciones de meses atrás. Factores internos y externos lo han provocado, desde el recrudecimiento del bloqueo estadounidense a Cuba hasta las bajas producciones nacionales, que incluyen ineficiencias productivas e institucionales, entre otros aspectos.
Se está ante una escasez de productos, incluso de primera necesidad. La población siente preocupación porque debe hacer largas filas para adquirir productos que aparecen y con la misma desaparecen de los anaqueles. Las familias realizan compras masivas para cubrirse de futuros desabastecimientos y otros hacen lo mismo para revender en lugares alejados adonde no llegan las mercancías con la misma frecuencia. La red de tiendas muestra estantes vacíos o con el mismo tipo de producto, incluso muchas cerraron áreas destinadas habitualmente a ferretería, por ejemplo.
Estas realidades hubiesen podido preverse en caso de realizarse una unificación monetaria mal diseñada y/o ante imprevistos de esta unificación. ¡Pero aún no se ha realizado la unificación monetaria y se siguen comercializando los productos en pesos cubanos convertibles (CUC) al tipo de cambio en Cadeca! ¿Qué está pasando? Las acciones aisladas o “experimentos” de camino a la unificación como dar vueltos en pesos cubanos (CUP) en algunas tiendas y no aceptar CUC por parte de transportistas o en ciertas instalaciones, no impactan como para provocar tal desabastecimiento.
Llama la atención cómo periódicamente se realizan programas televisivos, donde se explican las nuevas formas de comercialización de productos en moneda libremente convertible (MLC), se habla de ferias comerciales de las cadenas de tiendas o sobre las nuevas aplicaciones para comercializar productos a través de internet. Pero no se le ha dado las suficientes explicaciones al pueblo sobre los faltantes de mercancías que está habiendo, los motivos reales, soluciones y plazos, aspectos que son mucho más importantes y cruciales para la población. ¿Qué venderán por internet, si ni en las tiendas físicas se pueden encontrar los productos básicos?

Supuestas causas

A falta de información oficial, solo queda suponer que las nuevas medidas del bloqueo de EE.UU. hacia Cuba no solo están golpeando las compras de petróleo y sus derivados, sino también las compras de mercancías para las cadenas de tiendas; o que una nueva crisis financiera esté reduciendo la asignación de liquidez en MLC para que las cadenas de tiendas puedan adquirir las mercancías y reabastecerse.
Lo primero parece lo menos probable, ya que las tiendas mayoritariamente lo que comercializan no son productos de origen norteamericano, y el bloqueo no tiene por qué haber alcanzado con igual virulencia –como sí en el petróleo- la transportación y seguro marítimo de los productos destinados al comercio minorista, provenientes de otras naciones. La falta de MLC y los impagos a proveedores extranjeros parecen ser los motivos fundamentales de la actual situación. ¡Impagos considerables a proveedores, no ya de productos utilizados en la economía interna en CUP, sino destinados para ser comercializados en divisas! Incluso impagos a los proveedores recién estrenados de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), mostrando un camino empedrado a potenciales inversionistas que estén pensando invertir ahí.
No obstante, recordemos las preguntas que nos hacemos constantemente: ¿No creamos las tiendas en divisas precisamente en otra época de crisis para recaudar divisas necesarias? ¿El objetivo no es aumentar las ventas para recaudar más divisas? ¿La actividad de las tiendas recaudadoras ya no es beneficiosa para el país o para su balanza de pagos en divisas, con esos márgenes sobre costos que muchas veces alcanzan o superan el 140 por ciento?
Parece que prevalece el criterio de que los CUC que obtienen las tiendas no salen de las divisas que obtiene el país, por el canje de monedas en Cadeca o de las transferencias internacionales recibidas por bancos y canalizadoras de remesas de ayudas familiares. Si es así, ¿dejaremos morir de asfixia a la clásica “gallina de los huevos de oro” o seguiremos manteniéndola en ese estado de supervivencia inestable?
No cabe duda que se deben estar buscando soluciones para esta situación, pero las mismas no pueden seguir demorando. Y no se refiere a la solución de la escasez de un determinado producto u otro, sino a la solución del dilema de importar más para incrementar la recaudación, o disminuir las importaciones.

Posibles soluciones

Soluciones siempre existen, aunque también suelen ir acompañadas de aspectos negativos.
Una de ellas podría ser pasar todas las ventas de las tiendas minoristas a MLC, a través de tarjetas bancarias nacionales e internacionales, desapareciendo el CUC. No es una unificación monetaria, por cuanto seguiría existiendo el CUP, de conjunto con el USD, aunque este último no pudiese utilizarse en efectivo. La población podría seguir pagando en efectivo en CUP, pero dado el elevado tipo de cambio de Cadeca y los niveles actuales salariales, cabe esperar que el por ciento recaudado en CUP, del total de ventas de las tiendas en divisas, no sea significativo y no afecte la disponibilidad de divisas para el sucesivo reabastecimiento de las tiendas. La mayor complejidad técnica a resolver tendría que ver con la preparación del sistema bancario para la captación masiva de divisas en las cuentas de las tarjetas, así como del sistema de comunicaciones para el cobro de la totalidad de las ventas a través de Terminales de Puntos de Ventas (TPV).
También hay otra complejidad, de tipo político, pues algunas personas podrían argumentar que no toda la población cuenta con divisas y la medida solo privilegiaría a unos cuantos. Esta idea resulta errónea pues la misma población que hoy cuenta con CUC mañana podría contar con USD o EUR u otras MLC. Los CUC no salen mayormente de los salarios. Esos CUC provienen de ayudas familiares del exterior que pueden acreditarse en las cuentas bancarias, de gratificaciones y otros pagos de extranjeros (que también pueden canalizarse a cuentas en MLC si se elimina la desatinada prohibición bancaria que actualmente existe) o de estimulaciones en divisas en algunas empresas estatales y mixtas. Y los trabajadores por cuenta propia (TCP) podrían pasar a cobrar sus productos y servicios en MLC en efectivo, para luego depositarlos en los bancos (en definitiva, los TCP no tienen un status de empresas, sino que son particulares y pueden recibir efectivo en cualquier moneda); o podrían recibir TPV para cobrar por sus servicios sin mediar el efectivo.
Incluso, hoy en día los trabajadores pueden comprar en tiendas que venden en CUC utilizando el efectivo en CUP, pero con esa moneda se les hace difícil comprar los productos que se comercializan en MLC, ya que la venta de divisas en Cadeca y bancos está suspendida o se ralentiza por la falta de la misma MLC. Además, la escasez de productos en CUC no siempre convierte en una realidad la posibilidad de comprar en CUP. La afluencia de divisas a los bancos permitiría restablecer las ventas de MLC en Cadeca para la población que desease vender los CUP de sus salarios y/o ahorros, pudiendo adquirir cualquier tipo de producto.
Otra solución es volver a restablecer la circulación en efectivo del USD y/o el EUR. No conlleva complicaciones técnicas en bancos y en relación a las comunicaciones, pero sería un paso atrás en la política de que en efectivo solo circule/n en el país la/s moneda/s nacional/es, además de la pérdida de control sobre las divisas en circulación.
Otra posibilidad es dar licencias a cadenas de tiendas internacionales (tipo Carrefour, Auchan/Alcampo, Mercadona, etc.) para que establezcan tiendas en Cuba, con la obligatoriedad de que un por ciento de las ventas vayan al Estado como impuesto de circulación. Por ejemplo, cuando hoy un producto que cuesta 100 unidades, se vende en 240, multiplicando el costo de compra por un coeficiente de 2.4 (140 por ciento sobre el costo; o 58.3 por ciento de margen sobre venta: 140/240*100), un por ciento estaría cubriendo costos operativos de las tiendas (salarios, insumos para la comercialización, depreciación, transportación, almacenamiento, pérdidas/mermas, etc.) y otra parte cubriría el costo del producto. El resto quedaría como la utilidad neta, que en definitiva es lo que podría obtener el Estado como dueño de la tienda.
Desconociendo la realidad, imaginemos que hoy la utilidad neta sobre ventas totales de las cadenas de tiendas estatales CIMEX y TRD esté en 40 por ciento o cercana al 100 por ciento sobre el costo del producto. Bajo este supuesto, si una cadena de tiendas internacional vende un producto por 100 USD y se establece que deben pagar al Estado el 40 por ciento de impuestos sobre ventas, el Estado estaría recibiendo prácticamente lo mismo que hoy recibe como dueño de CIMEX o TRD. Lógicamente, las ventas no podrían ser en CUC porque estaríamos ante las mismas dificultades actuales para lograr la convertibilidad a MLC de los CUC obtenidos en las ventas y mantener el reabastecimiento de las tiendas. Las ventas tendrían que ser por tarjetas en MLC, nacionales o internacionales, pero también se sumaría la experiencia y alcance de estas cadenas internacionales para comercializar sus productos por internet, que permitiría al Estado desprenderse de las complicaciones de la logística, administración y otras dificultades que debería enfrentar como gestor y administrador de las tiendas. Sin contar los ingresos que pudieran obtenerse por alquiler de tiendas o por derecho de uso de la tierra, si esas cadenas internacionales deciden construir sus propios locales desde cero. O la posibilidad de que el Estado se quede con un por ciento de las acciones de las empresas mixtas que se pudiesen crear en Cuba, de conjunto con las cadenas de tiendas internacionales.
Opciones puede haber varias, no solo las descritas. En cualquier caso, dejar las tiendas desabastecidas por falta de liquidez externa o por cualquier otro motivo, cuando la mayor parte de la población satisface allí gran parte de sus necesidades de todo tipo no parece que sea la opción más ventajosa ni la más adecuada, bajo ninguna circunstancia. Si las ventas de estas tiendas ayudan a captar divisas y las utilidades obtenidas pueden canalizarse para otros planes del país, la opción de dejar de vender o disminuir las importaciones para sus anaqueles, a la larga disminuirán los fondos con que pueda contar el Estado en el futuro, para cualquier propósito.
Las máximas autoridades han exhortado a que se propongan ideas para el perfeccionamiento de la economía cubana. Este es mi aporte. (2020)

Cuando una pandemia tropieza con el culto a la personalidad

Todo empezó cuando Trump recortó la financiación a centros de prevención de brotes epidémicos



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.SHAWN THEW / EFE

Pues bien, esta es la reacción del equipo de Trump y sus aliados al coronavirus, al menos por el momento: en realidad es bueno para Estados Unidos. Además, es un engaño perpetrado por los medios de comunicación y los demócratas. Encima, no es para tanto, y los ciudadanos deberían comprar acciones. En cualquier caso, lo tendremos todo bajo control con el liderazgo de un hombre que no cree en la ciencia.

Desde el día en que Donald Trump salió elegido, a algunos nos preocupó cómo afrontaría su Gobierno una crisis no causada por él mismo. Extrañamente, llevamos tres años sin descubrirlo: hasta ahora, todos los problemas graves que ha encarado el Gobierno de Trump, desde las guerras comerciales hasta el enfrentamiento con Irán, se los ha buscado el propio Gobierno. Pero parece que el coronavirus podría convertirse en la prueba que temíamos.

La historia de la respuesta de Trump a la pandemia comenzó de hecho hace varios años. Prácticamente en cuanto asumió el cargo, empezó a recortar la financiación a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), lo cual llevó a su vez a este organismo a recortar en un 80% los recursos que dedica a los brotes epidémicos mundiales. Trump también cerró por completo el departamento del Consejo de Seguridad Nacional dedicado a la seguridad sanitaria mundial.

Los expertos advirtieron de que estas medidas exponían a Estados Unidos a graves riesgos. “Daremos vía libre a los microbios”, declaraba, hace más de dos años, Tom Frieden, un exdirector muy admirado de los CDC. Pero el Gobierno de Trump tiene una idea preconcebida sobre la procedencia de las amenazas contra la seguridad nacional —básicamente, esa horrible gente de piel oscura— y es hostil a la ciencia en general. De modo que hemos entrado en la crisis actual con una situación ya de por sí debilitada.

Y los microbios han llegado.

La primera reacción de los trumpistas fue considerar el coronavirus como un problema chino, y también que lo que es malo para China es bueno para nosotros. Wilbur Ross, secretario de Comercio, lo festejó como un acontecimiento que “acelerará la vuelta de puestos de trabajo a Norteamérica”. La historia cambió al quedar claro que el virus se estaba extendiendo mucho más allá de China. En aquel momento se convirtió en un engaño perpetrado por los medios de comunicación. Rush Limbaugh opinaba: “Parece que el coronavirus está siendo utilizado como arma para derrocar a Donald Trump. Pues bien, voy a contaros la verdad sobre el coronavirus… El coronavirus es un resfriado común, amigos”.

Posiblemente no les sorprenda oír que Limbaugh estaba extrapolando. Allá por 2014, los políticos y los medios de derechas intentaron efectivamente utilizar como arma política un brote epidémico, el virus del Ébola, y el propio Trump escribió más de 100 tuits denunciando la respuesta del Gobierno de Obama (que fue de hecho competente y eficaz).

Y por si se lo están preguntando, no, el coronavirus no es como el resfriado común. De hecho, los primeros indicios apuntan a que puede ser tan mortal como la gripe española de 1918, que llegó a matar a 50 millones de personas.

Evidentemente, los mercados financieros no están de acuerdo en que el virus sea un engaño; el jueves por la tarde, el Dow Jones ya había perdido 3.000 puntos respecto a la semana anterior. La caída de los mercados parece preocupar más al Gobierno que la perspectiva, ya saben, de que mueran personas. De modo que Larry Kudlow, jefe de economistas del Gobierno, se esforzó en declarar que el virus estaba “contenido” —contradiciendo a los CDC— e insinuó que los estadounidenses compraran acciones. La Bolsa siguió cayendo.

Llegados a ese punto, parece que el Gobierno por fin se dio cuenta de que a lo mejor necesitaba hacer algo aparte de insistir en que todo iba fenomenal. Pero según Greg Sargent y Paul Waldman, de The Washing­ton Post, inicialmente propuso pagar la respuesta al virus recortando la ayuda a los pobres; concretamente, las subvenciones para calefacción a personas de bajos ingresos. Crueldad donde la haya.

El miércoles, Trump celebró una rueda de prensa sobre el virus, buena parte de la cual la dedicó a lanzar pullas incoherentes contra los demócratas y los medios de comunicación. Sí anunció, no obstante, quién lideraría la respuesta del Gobierno a la amenaza. Y en lugar de poner al mando a un profesional sanitario, le ha dado el trabajo al vicepresidente Mike Pence, que mantiene una interesante relación con la política sanitaria y la ciencia.

Al comienzo de su carrera política, Pence mantenía una peculiar postura en materia de salud pública y afirmaba que fumar no mata. También ha insistido una y otra vez en que la evolución no es más que una teoría. Como gobernador de Indiana, bloqueó un programa de intercambio de agujas que podría haber prevenido un importante brote de VIH y en su lugar recomendó la oración. Y ahora, según The New York Times, los científicos de la Administración pública tendrán que pedir permiso a Pence para hacer declaraciones sobre el coronavirus. De modo que la respuesta de Trump a la crisis gira por completo en torno a sí mismo, está enteramente centrada en dar una buena impresión del presidente, no en proteger a Estados Unidos. Si los hechos no dejan en buen lugar a Trump, él y sus aliados atacan a los mensajeros, y echan la culpa a los medios de comunicación y a los demócratas, al tiempo que impiden que los científicos nos mantengan informados. Y a la hora de escoger a personas para abordar una crisis real, Trump valora más la lealtad que la aptitud. A lo mejor Trump —y Estados Unidos— tiene suerte y esto no acaba siendo tan malo como podría. Pero si alguien siente confianza ahora mismo es que no está prestando atención.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times, 2020. Traducción de News Clips.

El virus deja a Alitalia sin liquidez mínima para seguir

El gerente acude a pedir ayuda al ministro que poco después se dio de baja por el coronavirus
La compañía aérea ha perdido 3 millones de euros por día en enero y febrero

Alitalia estaba mal, con grandes pérdidas y ayudas públicas mal disimuladas. Pero en unos días se ha quedado sin pasajeros, ha gastado el préstamo que le acababa de dar el Gobierno y ahora vive una carrera contra el reloj en búsqueda de soluciones. En medio de la angustia informativa italiana por los efectos de la crisis de coronavirus, destaca el hundimiento de la compañía de bandera, según informan la mayor parte de los medios.
Giuseppe Leogrande, el comisario que acaba de ser nombrado, sustituyendo a un triunvirato que llevaba casi tres años arrastrando a la compañía quebrada, ha ido urgentemente al ministerio de desarrollo económico a ver al ministro Stefano Patuanelli e informarle de la situación gravísima que está viviendo.
El ministro, por su parte, ayer al mediodía informó que, por haber estado en contacto con una asesora ministeria que ha sido diagnosticada con el coronavirus, por prevención, se iba a autoaislar en su domicilio, con lo que no se sabe ahora quién se hará cargo del asunto.  
En dos meses, Alitalia perdió 170 millones de euros, lo que equivale a unos 3 millones diarios, la mitad del préstamo estatal que le dieron en diciembre. El problema es que en marzo las cosas aún van a estar peor porque es ahora cuando todos notan la caída de ingresos con más crudeza aún. La aerolínea debía de llegar al 31 de mayo con los 400 millones que le prestaron en diciembre (tras haber ‘quemado’ otros 900 millones anteriormente) pero ahora se considera difícil que acabe marzo (Alitalia se queda con menos aviones que hace 30 años).
Una posible solución que se contempla y que barajó ayer la prensa es la entrada abierta del estado en el capital, o sea la nacionalización y conversión de la compañía en una rama más del gobierno, aunque sea temporal, derogando las normas europeas provisionalmente (Alitalia se hunde: devuelve tres aviones y cancela rutas).

Las 25 playas más populares: Mundo. Premios Travellers' Choice. Cuba en 3ero y 9no lugar

Comentario HHC:

La Novedad es que Varadero del 2do lugar el año pasado bajo al 9no, el primer lugar se mantuvo de Brasil Baia do Sancho, y la agradable sorpresa que al 3er lugar ascendió Playa Paraíso de Cayo Largo.
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