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"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR
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INTRODUCCIÓNEl problema Las reuniones, según las estadísticas, son el mayor consumidor de tiempo de los dirigentes del mundo moderno y, además, son consideradas uno de sus mayores desperdiciadores de tiempo. Datos internacionales reconocen que el 35% del tiempo de un dirigente intermedio se consume en reuniones y esto representa aproximadamente el 15% de los gastos del presupuesto del personal.Un estudio realizado da los resultados siguientes:
Como se deduce de los dos párrafos anteriores, las reuniones presentan grandes problemas, tanto en su preparación, como en su conducción y en su seguimiento. Pudiera, según estas estadísticas, llegarse a la conclusión de que las reuniones son un mal, una enfermedad, y que por lo tanto, es necesario extirparlas, eliminarlas, como parte del trabajo de los dirigentes. Es objetivo de este trabajo el “presentar el método de interacción como una alternativa para el mejor desempeño de las reuniones” DESARROLLO Nada hay más necesario en el trabajo de dirección que una reunión. Las reuniones son necesarias para que la gente se comunique en grupo y pueda llevar a cabo la realización de muchas tareas. Bien conducida, una reunión crea una dinámica particular, que hace que brote con más facilidad el pensamiento creativo, estimulado por el carácter del trabajo en grupo. Por otro lado, las reuniones son también necesarias por razones de índole psicológica. Por medio de las reuniones, el dirigente se siente miembro del grupo, gana confianza con el grupo y en el grupo, alivia la soledad y la carga de responsabilidad, etcétera. Además, mediante las reuniones, el dirigente tiene una herramienta de trabajo fundamental para influir en el grupo y guiarlo al alcance de los objetivos asignados. En resumen: las reuniones pueden ser muy malas o muy buenas, todo depende de si cumplen sus objetivos y si en la conducción de las mismas se sigue un proceso adecuado. Muchas personas se quejan de ellas, pero no dejan de ser un mal necesario. ¿Qué hay de malo en las reuniones? Tal vez eso no sea la mejor pregunta que debemos formularnos. Como ya hemos planteado, las reuniones son necesarias para poder dirigir en el mundo moderno. El desarrollo de la ciencia y la técnica y la división del trabajo, han llegado a un punto tal que hace extremadamente complejo el proceso de dirección. Además, éste requiere cada día de la participación de más y más personas. Es decir, dirigir cada día adquiere un mayor carácter colectivo, que lleva a que las personas se sientan más vinculadas al proceso de dirección y no un simple instrumento de este. No obstante, si es necesario destacar que en el mundo moderno se han resuelto muchos avances tecnológicos, sobre todo en los últimos veinte años han habido grandes avances en la industria aeronáutica, en la TV, la microelectrónica ha permitido la generación de equipos y la creación de fábricas casi totalmente automatizadas, etc. Incluso podemos destacar que en el plano social han existido cambios en muchos países. En todos los campos ha habido avances, pero no en como conducir una reunión. Nos seguimos reuniendo de la misma manera en que se celebró la primera reunión antes de nuestra era, o sea, en forma parlamentaria. Es decir, donde se reúne un grupo bajo la dirección de una persona responsable, que tiene como funciones la de facilitar la conducción de la reunión, ser miembro activo de ésta, tomar las decisiones adecuadas y registrar los principales acuerdos. Mientras tanto, al resto de los miembros del grupo, solo le queda como tareas la de participar o dar criterios según los rasgos de su personalidad y en algunos casos, tomar nota de lo que se hable o discuta. Evidentemente, la práctica ha demostrado que esta forma de conducir las reuniones eleva a ciertas tendencias negativas, que son las que conspiran contra una buena conducción de las reuniones. Por la proliferación de estas tendencias negativas en el desarrollo de las reuniones, vamos a caracterizarlas para tenerlas identificadas y así poder evitarlas. Con tales propósitos consideramos que una reunión se desarrolla en determinado contexto. Este contexto parte de que la misma se desarrolla a partir de la existencia de determinados problemas, que conforman el estado actual, y debe alcanzar determinados resultados, que vendrían dados por el estado deseado. Entre el estado deseado (resultados) y el estado actual (problemas) hay una brecha que es donde se enmarca “el proceso esencial de la reunión”. Es en este proceso donde se encuentran los tres elementos claves de cualquier reunión: la preparación, la conducción y el seguimiento. Es precisamente en el marco de estas tres partes del proceso donde se encuentran las principales tendencias negativas, que no permiten alcanzar los resultados deseados. En algunos de los cursos que hemos desarrollado con dirigentes de diferentes niveles, hemos realizado algunas encuestas y estas nos han dado como principales problemas o tendencias negativas en el desarrollo de reuniones, las siguientes: En la preparación de la reunión
En la conducción de la reunión.
En el seguimiento
Somos del criterio que los problemas arriba enunciados no totalizan los que se presentan en el desarrollo de las reuniones. Sin embargo, si creemos que son representativos de la situación que está sucediendo y de que las reuniones, como herramienta del proceso de dirección, no son malas en si mismas, sino que lo que son mal tratadas en todas y cada una de las partes que conforman el “proceso esencial de una reunión.” Es necesario destacar, de igual forma, que un criterio generalizado por los encuestados fue que las reuniones se han convertido en un fin en sí mismo y no en una de las tantas herramientas o técnicas de trabajo que el dirigente tiene a su disposición. Es decir, se ha creado un mecanismo tal que, para llevar a cabo el proceso de dirección, todo se hace mediante reuniones. Mediante éstas, todos los problemas a evaluar y decidir se llevan a cabo. Evidentemente, este mecanismo es una deformación del proceso de dirección que se conoce como “reunionismo” y lo que busca es, en última instancia, involucrar a otros en la toma de decisiones, desvirtuando así la responsabilidad que se tiene sobre el problema en particular. Hashtag: #reuniones #método #grupo #interacción #dirigente # |
INTRODUCCIÓN
Los temas que vamos a tratar son algo bastante controvertidos. ¿Quién no se ha lamentado de la burocracia y del burocratismo, de los paradigmas y el paradigma, de los dogmas y de los dogmáticos? Sin embargo, en lo cotidiano vivimos en este tipo de ambiente. ¿Es que son males necesarios?
Vemos constantemente en las organizaciones y en nuestra cotidianidad estas manifestaciones y observamos como que algo no se mueve, ni busca el cambio, porque algún dogma no lo permite y define que algo tiene que ser así, ya sea por razones históricas, caprichos o porque, simplemente el protocolo de la burocracia lo concibe así.
Pero, peor aún ¿nos hemos dado cuenta de cuándo nosotros mismos nos encontramos encerrados en alguna situación y nos vemos metido dentro de una camisa de fuerza? Queremos movernos y no podemos hacerlo porque alguna medida burocrática o algún paradigma dominante o algún dogma presente, no nos deja
Las situaciones prácticas del mundo empresarial y de otras organizaciones en general nos llevan a la necesidad de hablar de estas variables desde ópticas diferentes y ver al final cómo integrarlas desde sus diferencias y sus puntos comunes. Creo que si queremos un liderazgo que genere valor hay que atender estar variables que son de cuidado.
Este tema me hacer recordar las temporadas de la serie del Doctor House donde en uno de sus capítulos él tiene que ir a ver a un paciente a prisión porque un condenado a muerte se enfermó. Cuando reconoce al paciente determina que tiene que llevar al reo al hospital para reconocerlo mejor y el alcaide de la prisión le dice “ningún condenado a muerte sale de mi prisión vivo”. ¡Qué clase de situación más cerrada!
Creo que este sencillo ejemplo pone de manifiesto las tres variables que voy a analizar. La presencia de un protocolo burocrático que no permite ver qué es lo más razonable, el hecho del paradigma de los condenados a muerte y el dogma de que todo condenado a muerte debe morir.
¿Por qué? Porque el protocolo lo establece y tiene que ser así, esa situación él la convierte en un paradigma a seguir y hace de esa teoría todo un dogma.
House consigue a través de un determinado subterfugio sacar de prisión al reo, investigarlo y demostrar que la persona era asesina porque tenía un tumor en el hipotálamo que ante situaciones de disgusto lo alteraba y mataba. Había matado a varias personas.
Sin embargo, era una persona buena que quedó huérfana y educó bien a un hermano menor. Los estudios de House sirvieron como atenuante para quitarle la pena de muerte. Esto fue un hecho real llevado a la televisión con cierta ficción para hacerlo más asimilable ante el público objetivo.
Si el procedimiento de “ningún condenado a muerte sale vivo de mi prisión” hubiera funcionado no se hubiera realizado la investigación clínica llevada a cabo para conocer el efecto del tumor en el hipotálamo y, sin embargo, sí se hubiera ejecutado a alguien relativamente inocente. Tenía que cumplir prisión porque los asesinatos eran reales pero, no se ejecutó la sentencia de muerte.
Otros muchos dogmas he conocido por protocolos establecidos, en la propia medicina porque el presupuesto no lo permite o en decisiones empresariales porque hay algo que limita a los empresarios y muchos otros más en el ámbito de la política donde los partidos establecen fuertes dogmas y por igual en la religión.
A partir de esta situación problemica se puede plantear como problema analizar ¿cómo desarticular las trabas derivadas de estas variables de cuidado presentes en las organizaciones?
Teniendo presente los criterios antes expresados, puedo decir que el objetivo de este trabajo está asociado a “identificar aquellos factores que suelen estar presentes al considerar las variables de cuidado en los procesos de dirección”.
BUROCRACIA
Para hablar de la burocracia considero necesario hablar de ciertas cuestiones presentes en el campo de la administración de organizaciones, que sirven de fuente a su deformación, el burocratismo.
Terminando el siglo pasado, mi difunto amigo Armando Pérez Betancourt y yo nos pusimos de acuerdo para hacer un libro. El libro que hicimos lo titulamos “Lo que todo empresario cubano debe conocer” y se publicó a finales de 1999, por lo que fue presentado en la Feria del Libro del actual siglo.
El libro toca temas muy interesantes del mundo de las empresas, casos y situaciones reales derivadas de las experiencias de Armando y mía. Pero, uno de los temas tratados se llamó “Guerra contra el burocratismo”.
Este tema lo tocamos en cuatro partes, una de ella bajo el título de “La burocracia como teoría”. En esta explicamos como la burocracia es la conjugación de la teoría con la práctica y es tan vieja como la sociedad. Así decimos que la burocracia nació por la necesidad de contar con un mayor orden en las empresas y producto de las reivindicaciones de los trabajadores por un tratamiento imparcial.
Fue Max Weber, sociólogo alemán, quien le dio cuerpo a la teoría de la burocracia y la explicamos “como modelo de organización enmarcado dentro del enfoque estructuralista de la dirección, que es propio para que el trabajo se realice racionalmente mediante una división funcional de las tareas y estableciendo una jerarquía que opera de acuerdo a un conjunto de normas y procedimientos, para alcanzar los fines propuestos”. Weber plantea que el burócrata es la persona que sigue los procedimientos establecidos y sirve a los objetivos de la organización.
Es decir, el burócrata es el que ejecuta lo establecidos en los procedimientos en cuanto a cómo operar en la empresa.
Robert K. Merton fue el principal crítico de esta teoría y le plantea como defectos los siguientes:
Con estos criterios plateamos que Merton dice que esto no lo previó Weber y trae otras consecuencias secundarias como:
Muchos de estos problemas conllevan a que las empresas u organizaciones se anquilosen esperando definiciones de los niveles superiores, se desarrolla entonces una cultura de la espera y, por tanto, se frena la creatividad y el desarrollo a la renovación y a la innovación”. Es decir, operan todas las características que generan el burocratismo, su deformación.
En una parte del libro se destaca que la teoría de Weber no se puede evaluar de mala, es un sistema social racional, puro, que parte del presupuesto de que las reacciones y los comportamientos humanos pueden preverse en normas racionales. Pero, ¿qué es criticable en esta teoría? Todo aquello que se deriva de sus deformaciones y de las consecuencias secundarias que de ella se arrastra: el burocratismo.
Por tanto, burocracia y burocratismo no es lo mismo. La burocracia es un enfoque dentro de la dirección. El burocratismo es su deformación, que se manifiesta en un mal empleo de las reglas establecidas.
Puntualizamos aquí: el burocratismo es una actitud mental, una forma de ver los hechos del comportamiento donde prevalece el formalismo. Por eso, señalamos que dentro del burocratismo prevalecen algunas personas que establecen sus propias teorías: los bobos, que trabajan con la bobocracia y los burros, que trabajan con la burrocracia
Uno de los trasfondos que tiene el burocratismo es cultural. El tener que actuar según las reglas crea un sabor amargo que hace cambiar el sistema de valores de muchas personas que comenzaron a trabajar con buenos propósitos.
Con esto queda demostrado que ninguna organización logrará el éxito donde existan normas rígidas que nieguen la innovación y la creatividad, luego es necesario abandonar el modelo burocrático porque llega a ser dogmático. Es lo establecido
Pero, abandonar el modelo burocrático no es un proceso fácil ni sencillo, es un problema de tiempo, que requiere ir haciendo transformaciones culturales en los grupos humanos, requiere cambiar las formas de pensar y de actuar.
Luego, viene la pregunta ¿qué hacer entonces? Al respecto señalamos que hay que contrarrestar los efectos negativos que se derivan de este modelo, para ello es importante tener en cuenta aspectos como los siguientes:
Sin embargo, hoy nos damos cuenta que estamos profundamente penetrados por una mentalidad de burocratismo que llega a verse como una manera normal de actuar y por eso llegamos a decir que nos cala hasta los tuétanos.
Se ha creado una cultura de burocratismo que la reflejamos como cuestiones evidentes y la vemos como natural. Las reglamentaciones nos han creado una cultura de ideas únicas, dominantes y somos incapaces de ver la misma situación desde otros ángulos, con una mentalidad abierta. No aceptamos el cambio.
Ya he dicho en otras oportunidades que para disminuir en alguna medida el burocratismo lo primero que hay que hacer es simplificar las estructuras Hay una tecnoestructura muy fuerte y muy dominante.
Para buscar solución al burocratismo, ante todo, hay que disminuir la burocracia, hay que simplificarla. Hay que aumentar la gente que esté en la concreta y disminuir al máximo la gente que está en la periferia. Hay que declararle la guerra al burocratismo, combatir todo exceso de formalismo, todo lo que conspire contra la eficiencia y sobre todo contra la eficacia. Nuestro grito de guerra tiene que ser ¡abajo el burocratismo!
Trabajemos por las soluciones, no por los problemas.
Pensemos en una relación costo beneficio, ¿cuánto nos cuesta la burocracia que tenemos y cuánto beneficio logramos? Hay muchas gentes diciendo lo que se debe hacer y no hacen ellos, hay muchos lugares tramitando papeles que no se integran en un flujo único ni agregan valor a los procesos, hay muchas personas supervisando y haciendo recorridos que no dejan trabajar.
En un momento que intervenía en una empresa, el director me mostró como en un mes recibía la visita de 26 instituciones de la periferia que venían a controlar y no estaban en la concreta. ¿Es posible trabajar así, son estos controles eficientes y eficaces, así como necesarios? ¿Cuál es el costo de todo esto?
Creo que todo esto es muy costoso y por eso digo ¡abajo la burocracia y el burocratismo! Las organizaciones requieren de una real autonomía y se evalúen por los resultados, utilizando técnicas como el control por excepción.
CONCLUSIONES
La burocracia no se puede evaluar de mala, es un sistema social racional que parte del presupuesto de que las reacciones y los comportamientos humanos pueden preverse en normas racionales.
El burocratismo es una actitud mental, una forma de ver las situaciones con exceso de formalismo.
Ninguna organización logrará el éxito donde existan normas rígidas que nieguen la innovación y la creatividad.
Para buscar solución al burocratismo, ante todo, hay que disminuir la burocracia, hay que simplificarla.
Hay que declararle la guerra al burocratismo, combatir todo exceso de formalismo, todo lo que conspire contra la eficiencia y sobre todo contra la eficacia.