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miércoles, 14 de abril de 2021

Tensiones políticas en la región

Por Julio C. Gambina

Hubo elecciones en Bolivia, Ecuador y Perú, para gobernaciones en el primer caso y presidenciales en los otros. Los resultados, aun en análisis, con múltiples consideraciones según la orientación ideológica y política del o la comentarista, darán todavía mucho que hablar. Lo cierto es que todo está en movimiento, a izquierda y a derecha del arco político y no sirven consideraciones desde la emoción, sino de la complejidad y la crítica.

Bolivia: es un hecho que creció el desprestigio de un gobierno surgido de un golpe, entre fines del 2019 y del 2020, pero vale discutir cuál es el sentido común instalado entre los electores de ese país, más allá del 2020. El inmenso respaldo electoral al gobierno de Luis Arce, dista de los resultados locales que se dieron en dos elecciones desarrolladas a posteriori. Es un tema para estudios en profundidad sobre la conciencia social, los consensos electorales y los proyectos económicos, políticos y sociales en debate.

Perú: habilita la disputa en segunda vuelta con opciones de baja votación ante la dispersión de fórmulas presidenciales, dando cuenta de una crisis de representación de larga data. Más allá de cualquier caracterización, la contienda ofrece en primer lugar un candidato de la izquierda con antecedentes recientes en la lucha social docente en 2017 y por el otro, un imaginario de derecha con la heredera de un líder golpista asociado a la corrupción, con un legado en medio de la pandemia de gravosas consecuencias sociales.

Ecuador: fue sorpresa y convoca a desapasionados exámenes sobre las valoraciones de la sociedad en el ejercicio del voto. Es que el gobierno actual y saliente tiene origen en la supuesta continuidad del proceso iniciado por Rafael Correa y, sin embargo, ejerció el gobierno con la política más cercana al programa liberal del nuevo ganador, claramente identificado con la derecha y el liberalismo. Las nociones de derecha y de izquierda aparecieron sin nitidez en un debate que exacerba pasiones sobre el contenido de los proyectos civilizatorios de este tiempo.

Es cierto que cada caso tiene especificidad, pero se trata de tres países con fuerte presencia de población originaria, que más allá de largas y centenarias luchas indígenas, es en los últimos años que se hicieron visibles las reivindicaciones de los pueblos originarios para el conjunto de la sociedad. En todos los casos juega la manipulación mediática y de redes, desafiando a la política crítica y por las transformaciones profundas de las relaciones de producción.

Las Constituciones del 2009 en Bolivia y Ecuador, recuperaron visiones históricas relativas al Vivir Bien o al Buen Vivir. Son cosmovisiones que discuten el orden social contemporáneo y recuperan un debate, muchas veces escamoteado, sobre problemas estructurales de las relaciones sociales de producción y entre los seres humanos y la naturaleza.

De hecho, los pueblos originarios tienen identidad previa a las “nacionalidades” construidas en los últimos doscientos años, conmemorados por estas horas como gestas independentistas. La tradición indígena antecede a las nacionalidades actuales, por eso la “plurinacionalidad” es parte constitutiva de un debate del presente, cuestionando una concepción conservadora sobre los modos de organización y representación a futuro.

Nuestras constituciones reconocen la presencia de pueblos originarios, pero subordinados a una lógica civilizatoria dominada por el régimen de propiedad capitalista. Fue la posesión y no la propiedad la forma organizativa precolombina y de luchas por la independencia.

Por ello, junto a lo “plurinacional” emerge el debate por las formas comunitarias de organización económica de la sociedad, precisamente en un momento en que la realidad pandémica devuelve el resultado regresivo de políticas de liberalización y privatización exacerbadas en el último medio siglo.

Recrear propuestas de transformación

Estas cinco décadas son las que estamos evaluando en el presente, ya que, desde la presentación del neoliberalismo bajo la dictadura chilena, y su proyección mundial, Reagan y Thatcher mediante, la realidad de crisis hace evidente la recreación del orden.

Fue la recesión mundial del 2007-09 y la posterior ralentización del crecimiento económico agravado por la pandemia, lo que puso en discusión cómo reorganizar el sistema de relaciones, la economía y la política. Así emergieron en los últimos años las nuevas derechas y las búsquedas de unas izquierdas que habían sido conmovidas con la ruptura de la bipolaridad mundial.

No solo es lento el ritmo de crecimiento económico, objetivo instalado de la “normalidad capitalista”, sino, que es visible el agravamiento de todos los indicadores sociales, especialmente la desigualdad, en tanto empobrecimiento relativo de la mayoría social globalmente considerada.

Es un tema destacado en América Latina y el Caribe, que en la coyuntura se manifiesta con crudeza en el impacto del COVID19, ahora en una segunda ola que afecta a países que hasta hace poco parecían alejados del flagelo que acosa a la humanidad.

La región latinoamericana y caribeña no es la más pobre del mundo, pero si la más desigual. Es un tema derivado de su fuerte inserción colonial primero y luego dependiente del capitalismo hegemonizado por Europa y EEUU en los dos últimos siglos, los años de la “independencia” que conmemoramos en nuestro tiempo.

Si la región fue sustancial en el origen del capitalismo, descubrimiento y conquista mediante, en la actualidad se profundiza el papel de proveedor de recursos e insumos estratégicos para la producción dominada por las transnacionales.

Las tensiones políticas actuales en la región se asocian a la búsqueda de un rumbo estratégico, que remite para algunos a la subordinación a las tendencias hegemónicas por la liberalización que sustentan las derechas, mientras que, para otros, se asocia al imaginario de otro mundo posible desde las izquierdas. Un desafío que tiene en Cuba el principal experimento, desde hace una década en actualización del modelo económico.

En definitiva, se discute la base material, económica, de la producción y circulación de bienes y servicios que satisfacen las necesidades sociales, al tiempo que contemplen la defensa de los bienes comunes y la naturaleza.

Las luchas continentales en nuestros territorios tuvieron tradición anti colonial y luego antiimperialista, con un momento de relativa mejora en las condiciones de vida en tiempos de la industrialización, entre los 50/70 del Siglo XX, agotada con la novedad neoliberal que avanzó en todo el continente y que hoy está en crisis.

Son los límites estratégicos de un nuevo proyecto integral para nuestra sociedad y para la humanidad lo que genera las sorpresas, tensiones y debates de nuestro tiempo, y que nos convocan al despliegue de un pensamiento crítico que recree un objetivo civilizatorio para resolver las insatisfacciones actuales.

Buenos Aires, 13 de abril de 2021


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Julio C. Gambina
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
Montevideo 31, 2º Piso CP 1019ABA. Ciudad de Buenos Aires.
Teléfono: (54 11) 4551 6869 / 4381 5574 
Celular whatsapp: +54 9 11 5502 0283
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viernes, 13 de noviembre de 2020

Perú: Martín Vizcarra, ¿corrupción o golpe de Estado?

Por Jorge Rodríguez Hernández* 

Lejos estaba de pensar Martín Vizcarra en abril del 2018, cuando la Octava Cumbre de las Américas se celebraba en Perú, teniendo como tema principal la lucha contra la corrupción, que en noviembre de 2020 el Congreso de su país lo destituiría ´´por incapacidad moral permanente´´, según reportes de medios de prensa de esa nación suramericana e internacionales.

La decisión del citado órgano legislativo de apartar a Vizcarra de la jefatura del Estado se adoptó con 105 votos a favor y 19 en contra, así como 4 abstenciones, y la moción fue promovida por el partido político Unión Por el Perú.

Martín Vizcarra está acusado de haber recibido 660, 000 dólares de sobornos en obras públicas, durante los años 2011-2014, cuando se desempeñaba como gobernador en la región sureña de Moquegua.

La presunta trama de corrupción se estableció por Vizcarra con 2 empresas investigadas por corrupción y vínculos con la multinacional brasileña Odebrecht, cuyos contubernios ilícitos le ´´removieron el piso´´ a figuras prominentes de la política peruana, como el expresidente Alan García Pérez (1985-1990 y 2006-2011) quien ´´se disparó en la cabeza al conocer de su orden de detención preliminar por el caso Odebrecht.´´

De acuerdo a algunos informes de prensa, durante su gubernatura, Martín Vizcarra ´´facilitó´´ la realización de obras de irrigación y construcción de un centro hospitalario en la citada región sureña peruana.

De acuerdo a reportes de la multinacional noticiosa Telesur, la Fiscalía peruana confirmó que Martín Vizcarra sostuvo reuniones con el empresario Antonio Camayo, de Iza Motors, implicado en el caso de corrupción ´´Los cuellos Blancos del Puerto´´, en el que 300 jueces y fiscales son investigados.

Justicia peruana parece no estar ´´vizca´´ ante Vizcarra

Pero la ´´incapacidad moral permanente´´ de Martín Vizcarra parece que pica y se extiende, pues el propio Congreso debatió en octubre último una moción de vacancia contra el ahora expresidente, por la presunta contratación irregular del cantante Ricardo ´´Swing´´ Cisneros por el Ministerio de Cultura, aunque finalmente el legislativo rechazó destituirlo.

Al parecer los vínculos del exmandatario no eran los mejores, pues el fiscal coordinador de las Fiscalías Anticorrupción de Perú, Omar Tello, indicó también en octubre último que el Ministerio Público evaluaba solicitar prisión preventiva para diez personas, entre ellas dos exsecretarias del entonces presidente de Perú.

 ¿Cómo llegó Martín Vizcarra a la Presidencia peruana?

 Tal como señaló un titular de prensa 1 la llegada de Martín Vizcarra constituyó una incógnita en su momento. El mismo asumió la Presidencia tras la renuncia del entonces mandatario peruano, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), envuelto en una tormenta política, y quien renunció a su cargo tras la publicación de varios videos que lo vinculaban a la operación Lava Jato (VER JERGA), trama de corrupción destapada en Brasil, tras un megaoperativo policial, y por negociar votos para evitar su destitución.

En su carácter de primer vicepresidente de la nación, Vizcarra asume por Kuczynski a su regreso de Canadá, donde se desempeñaba también como embajador, según dicta la constitución peruana, y su mandato debió concluir en julio de 2021.

Ingeniero civil de formación, Vizcarra era considerado pragmático, austero y sin grandes vínculos con la élite empresarial, por lo cual el futuro de su gobierno se tornaba entonces una gran incógnita,   ´´más aún en un contexto marcado por el descrédito de la clase política tradicional´´.2

La asunción de Vizcarra como Presidente de Perú se produjo menos de un mes antes de la Octava Cumbre de las Américas, celebrada en Lima el 13 y 14 de abril de 2018, y cuyo tema central paradójicamente fue la lucha contra la corrupción; pero la cita hemisférica se quedó sin su mandatario anfitrión- Pedro Pablo Kuczynski – por un escándalo relacionado con negocios turbios, al cual se hizo referencia anteriormente.

Al hablar en dicha Cumbre, Vizcarra al referirse a la corrupción, ´´posiblemente el mayor mal que aqueja a la política interna´´3 peruana, ante lo cual expresó: ´´No va a temblarnos la mano para llevar adelante las medidas necesarias para sacar al Perú de la situación actual´´.4 

¿Corrupción o golpe de Estado? 

Tras la destitución de Martín Vizcarra, a pesar de las evidencias ofrecidas por la Fiscalía Anticorrupción, algunas analistas y partidos políticos hacia el interior de Perú han comenzado a hablar de un golpe de Estado por parte del Congreso contra Vizcarra, con el cual las élites del país tratan de perpetuarse, de cara a los próximos comicios de abril de 2021. Incluso, movilizaciones populares se manifiestan contrarias a la destitución de Vizcarra y denuncian también un golpe de Estado, al tiempo que exigen restitución de este último en el cargo.

Pero ¡ojo con eso!, pues los antecedentes y el prontuario de ilícitos de varios expresidentes y funcionarios públicos de esa nación suramericana en las últimas tres décadas, lejos de ofrecer credibilidad a Vizcarra, acrecientan las dudas, sospechas y preguntas sobre la transparencia de su actuar, no solo en sus más de dos años de ejercicio como mandatario, sino también en otras etapas de su trayectoria política.

Sobre esto último, para muestra ¡baste un botón! ´´El escándalo de los confesos sobornos pagados por la empresa brasileña Odebrecht a cambio de contratos de obras públicas´´ 5 sacudió a la llamada clase política peruana.

En dicha trama estuvieron involucrados en diversos grados, los expresidente Alejandro Toledo(2001-2006), Alain García (2006-2011)- mencionado anteriormente- y Ollanta Humala     (2001-2016), bajo cuyos gobiernos fueron pagados 29 millones de dólares en sobornos, según admitió la propia empresa Odebrecht.

Hasta el mismísimo Alberto Fujimori ( 1990-200), de triste recordación en Perú por crímenes de lesa humanidad y corrupción confesa, delitos por los cuales fue sentenciado a 25 años de cárcel, estuvo también bajo investigación por el caso de los sobornos pagados por Odebrecht a funcionarios de su gobierno.

Corrupción eficiente

La corrupción en Perú no es un asunto menor, pues involucra a la administración de justicia. En agosto de 2018, el presidente de la Corte Suprema de ese país, Víctor Prado, aseguró que la corrupción de la justicia descubierta en el Callao, es replicada en 14 distritos judiciales , al tiempo que aparecían menos indicios de vínculos políticos en el asunto.

Lo dicho, hasta aquí, constituye solo la punta del iceberg, en un país donde la corrupción resulta eficiente, según expresó en 2015 Walter Gutiérrez, Defensor del Pueblo.

¿Martín Vizcarra será parte de ese actuar eficiente de la corrupción en Perú, donde se pierden 3 600 millones de dólares anuales en sobornos, con los cuales se podrán alimentar un millón 300 mil personas que viven bajo la línea de pobreza en ese país, situación agudizada por la crisis sanitaria generada por la COVID-19, la cual mantiene a Perú dentro de grupo de naciones más afectadas por la pandemia a nivel global y en la propia América Latina? La vida dirá.

Notas

1 Sergio Alejandro Gómez: La incógnita sobre Martín Vizcarra, el ingeniero civil que presidiría Perú; Granma, La Habana, 23 de marzo del 2018, p.1

2 Ibídem

3 Sergio Alejandro Gómez: Vizcarra: el presidente que promete recobrar la confianza del pueblo peruano; Granma, La Habana, 28 de marzo del 2018, p.8

4 Ibídem

5 Manuel Robles Sosa: Escándalo de corrupción estremece a políticos peruanos; Orbe, del 4 al 10 febrero de 2017, p.5

 JERGA EMPLEADA

La corrupción en sus diferentes modalidades y casos reportados, asume diferentes nombres, ya sea aquellos aparecidos en los informes de prensa o los ofrecidos por las autoridades policiales, fiscales y de otro carácter.

“Corrupción fujimontesimista”: alusión a la corrupción introducida en Perú durante el Gobierno del ex Presidente Alberto Fujimori (1990-2000) y su asesor de Seguridad, Enrique Montesinos.

 “ El doctor “: así se conoció en su medio íntimo a Vladimir Montesinos, ex jefe del Servicio de Inteligencia (SIN) de Perú, durante el gobierno de Alberto Fujimori en el periodo (1990-2000), acusado de más de 70 causas: corrupción, enriquecimiento ilícito, entre otros delitos.

“Vladi-videos”: serie de videos hechos públicos a partir del 14 de septiembre del año 2000, que provocó un gran escándalo de corrupción que dio al traste con el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), en Perú, estrechamente vinculado a su asesor de Seguridad, Vladimir Montesinos, un personaje célebre, que llegó a acumular información sensible sobre los principales actores políticos y acerca de asuntos comprometedores para funcionarios públicos, incluyendo el propio Fujimori.

“Lava jato“(Lavado Express): megaoperaciones- participaron 300 agentes y empleados de la Reserva Federal- el 17 de marzo de 2014 en Brasil, y que el 14 de noviembre de 2014 propició el arresto de 21 personas involucradas en una trama de corrupción de desvío de fondos en la estatal empresa petrolera Petrobras. La trama llegó a mover cuatro mil 500 millones de dólares. En dicha red, dedicada al lavado de dinero, participaban empresarios en los territorios de Paraná, Sao Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Pernambuco y en Brasilia. Entre los detenidos figuraba el ex director de Servicios de Petrobras, Renato Duque, y directivos de nueve grandes empresas, involucradas en una presunta red de sobre facturamiento de contratos con Petrobras y que entregaban también dinero a políticos. Según declaraciones hechas por Paulo Roberto Costa, ex director de Petrobas, en dicha trama de corrupción participaron 49 diputados, 12 senadores y tres gobernadores. Producto de esta trama, cerca de 8 000 millones de dólares salieron ilegalmente de Petrobras, a través de contratos que beneficiaron principalmente a OAS y Odebrecht; esta última la constructora más grande del país carioca, y cuyo ejecutor principal (asesor) Marcelo Odebrecht fue condenado a 19 años de cárcel por dicho acto ilegal, mientras que el dueño de OAS fue apresado por 16 años. Por pago de coimas a políticos y empresarios, se vieron involucrados en este caso 70 parlamentarios, entre ellos, el presidente de la Cámara de Diputados y del Senado, Eduardo Cunha , lo cual también ilustra el avance de la corrupción en esa nación suramericana, y muestra cómo los millones que debieron destinarse a mejorar la calidad de vida de los brasileños, terminaron incrementando los bienes del el 1% más rico de ese país.

Por otra parte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos realizó una investigación en diciembre de 2016 sobre Odebrecht-una de las mayores compañías ingenieras y constructoras de América Latina-, en la cual se detectaron coimas y sobornos que salpicaron a funcionarios de 12 países: Estados Unidos, Argentina, Colombia, Ecuador, Angola, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela, donde Odebrecht obtuvo supuestamente negocios y licencias millonarias para ejecutar importante obras públicas.

El 5 de julio de 2017, el blog digital de la televisora brasileña O´Globo publicó declaraciones ante la justicia del ex máximo directivo de la referida constructora, en las cuales eximía a Cuba de esa práctica corrupta. Dicha información fue replicada, entre otros medios, por el uruguayo Caretas, así como por el blog cubano La pupila insomne. Marcelo Odebrecht  afirmó que no hubo ninguna solicitud de ventaja por parte de las autoridades cubanas en la construcción del puerto de Mariel, en la región occidental de la Isla, donde invirtió alrededor de 900 millones de dólares en ese proyecto, contentivo en la edificación de una zona económica especial. En su testimonio, Mercelo Odebrecht llegó a decir que la corrupción en Cuba es ´´borde cero´´, lo cual sería comprobado por el hecho de que los ministros llevan una vida sencilla, según O´Globo.

Producto de vínculos con esa trama relacionada con la constructora brasileña Odebrecht, en junio de 2018 la fiscalía de Perú abrió una investigación oficial por lavado de activos contra tres expresidentes que habrían recibido aportes de Odebrecht para sus campañas electorales: Pedro Pablo Kuczynski (PPK), Alan García y Alejandro Toledo, quienes se unieron al selecto grupo de indagados que integraba en solitario el también exmandatario Ollanta Humala. Los cuatro gobernaron sucesivamente entre el 2000 y el 2018, y sobre ellos pesan las imputaciones del exjefe de la constructora brasileña en esa nación suramericana, Jorge Barata.

 

*Periodista, especializado en temas económicos. Investiga hace alrededor de treinta años sobre mercado negro, entre cuyos rasgos figura la corrupción. Coautor del libro Yo soy Fidel. Pensamiento económico-social, publicado por la Editorial Ciencias Sociales. El texto también se editó en Italia. Posee varios premios en concursos periodísticos provinciales y nacionales, entre ellos galardones anuales de periodismo económico, y de los premios especiales de ensayo sobre pensamiento económico de Ernesto Che Guevara, convocado por la ANEC, y acerca del aniversario 50 de la Planificación en Cuba, concedido por la ANEC, el ministerio correspondiente y la facultad de Economía de la Universidad de La Habana. Septiembre 2017: Mención en el Concurso de ensayo breve, en la categoría de ciencias sociales, convocado por la Revista Espacio Laical, perteneciente al Proyecto del Centro Cultural Padre Félix Varela. Febrero 2020: Mención en Edición XVII del Premio de Ensayo Pensar a Contracorriente. Ganador de Premio por la Obra de la Vida ´´Guido García Inclán´´, conferido por la Delegación Provincial de la UPEC de La Habana. Trabajos suyos sobre economía cubana y economía sumergida han sido publicados en medios de prensa provinciales, nacionales e internacionales. Columnista habitual de temas económicos en espacios informativos radiales. Preside la Sección de Base de la ANEC y la filial científica de Periodismo Económico de La Habana.

 

 

jueves, 1 de octubre de 2015

El camino de Perú hacia el éxito económico


(Versión en English)
Peru Book
La transformación de la economía peruana durante el último cuarto de siglo ha sido notable. Perú es un excelente ejemplo de cómo poner en práctica un programa de estabilización conjuntamente con un plan integral de reforma estructural para mejorar de modo significativo los niveles de vida de la población.

En un nuevo libro del FMI, Perú: Manteniéndose en el camino del éxito económico (publicado con motivo de las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial que se celebrarán en Lima la próxima semana), presentamos los notables logros de Perú durante las últimas dos décadas y media. Si bien se ha logrado mucho en Perú, aún queda mucho por hacer.
Grandes resultados
Esta notable transformación se sintió en la totalidad de la economía peruana.
• Crecimiento. Si bien la economía de Perú se contrajo aproximadamente un 25% en los tres años previos a la adopción del programa de estabilización a principios de los años noventa, poco después la economía tuvo un crecimiento robusto y registró la segunda tasa de crecimiento económico de América Latina en la última década.
• Inflación. El banco central pudo controlar la hiperinflación de principios de los años noventa mediante un hábil manejo de los agregados monetarios, y luego logró generar el índice de inflación más bajo de América Latina durante la última década empleando un régimen de metas de inflación moderno.
• Deuda pública. Una política fiscal bien concebida redujo la deuda pública de alrededor del 70% del PIB a principios de los años noventa (cuando el país entró en cesación de pagos con todos sus acreedores, incluido el FMI) a aproximadamente el 20% en la actualidad (con calificación crediticia de grado de inversión y acceso irrestricto a los mercados de capitales). Además, el sector público acumuló activos equivalentes a alrededor del 15% del PIB. Todo esto se vio facilitado por la adopción de un marco fiscal sólido y reglas fiscales que limitaron el crecimiento del gasto corriente.
• Reservas internacionales. Las reservas crecieron de un nivel negativo en cifras netas a principios de los años noventa a aproximadamente el 30% del PIB en la actualidad. Los shocks positivos de los términos de intercambio y la afluencia de capitales fueron administrados con vistas a fortalecer la posición de reserva del banco central.
• Pobreza. Si bien los datos no son precisos, se estima que el índice de pobreza a principios de los años noventa se encontraba por encima del 60%, y hoy se ubica un tanto por encima del 20%, gracias a un crecimiento económico robusto y a políticas sociales que mitigaron la pobreza (incluida la creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social).
• Trabajo conjunto con el FMI. Todos estos notables resultados fueron de la mano de una continua participación del FMI, que incluyó programas durante las (casi) dos décadas posteriores a la estabilización de principios de los años noventa y un enorme programa de asistencia técnica. La relación de Perú con el FMI cambió radicalmente: de tener atrasos en sus pagos al FMI (y estar inhabilitado para recibir préstamos), Perú pasó a tener acceso a los préstamos del FMI, a saldar todo su crédito del FMI pendiente de reembolso, y luego a contribuir a las reservas del FMI en calidad de acreedor.

La historia hasta ahora
La historia del exitoso desempeño de Perú comienza con un amplio programa de estabilización durante 1990–92, que abordó numerosos problemas macroeconómicos e inició un largo proceso de reformas estructurales que sentaron las bases para un fuerte crecimiento económico en el futuro. El programa contribuyó a unos cuantos logros: i) reducción drástica del déficit presupuestario; ii) eliminación de los controles de precios y liberalización de los mercados financieros; iii) apertura a la actividad económica; iv) fortalecimiento del marco para la ejecución de la política monetaria, y v) refuerzo de la supervisión financiera y la regulación prudencial.
El período 1993–98 marcó la reanudación del crecimiento sostenido, algo que no se observaba desde principios de los años setenta. Sin embargo, este período también incluye 1998, el único año de contracción económica en el período posterior a la estabilización, y un recordatorio de las vulnerabilidades de Perú ante los shocks externos. Durante este período se adoptaron unas cuantas reformas estructurales adicionales (que incluyeron la reforma tributaria, la reestructuración del sistema de pensiones, la privatización de empresas públicas y el fortalecimiento del sistema financiero). Además, Perú finalmente normalizó relaciones con todos sus acreedores externos.
Los nueve años siguientes (1999–2007) coincidieron con una desaceleración temporal del crecimiento, un giro positivo en las cuentas fiscales, mejoras en las condiciones externas y una profundización de las reformas. En particular, el proceso de reforma continuó con dos hitos macroeconómicos: i) la introducción de una regla fiscal en 1999, y ii) la adopción de un régimen de metas de inflación en 2002. La economía creció en promedio a una tasa anual de 4½%, en tanto que finalmente se logró reducir la inflación a niveles similares a los observados en economías avanzadas, con un promedio del 2½%.
A principios de 2008, Perú estaba experimentado un período de auge, pero había señales claras de sobrecalentamiento, con un nivel de inflación de casi 6%, pese a que el superávit fiscal era uno de los más elevados de la historia. La deuda pública presentaba una continuada trayectoria descendente y en el primer semestre de 2008 Perú recibió el grado de inversión (el tercer país de la región en obtenerlo). No obstante, el mundo cambio en septiembre de 2008 con el comienzo de la crisis financiera mundial. Afortunadamente, el contagio financiero de la crisis mundial fue limitado gracias a la rapidez con que se adoptaron las medidas de respuesta, que incluyeron un vigoroso estímulo monetario y fiscal.
La eficacia de la respuesta contracíclica y la rápida recuperación económica pronto hicieron que el debate sobre las políticas girara en torno al ritmo óptimo de retiro del estímulo en el período posterior a la crisis financiera mundial. El PIB real creció en promedio en un 6¾% durante el período 2010–13, en tanto que la inflación básica se mantuvo bajo control. Para evitar riesgos de sobrecalentamiento, las autoridades dieron inicio al ciclo de ajuste en 2010–11. Sin embargo, el problema de la afluencia de capitales tuvo un final abrupto después de que la Reserva Federal de Estados Unidos anunciara en mayo de 2013 un posible repliegue gradual de la política monetaria no convencional. La noticia generó incertidumbre en los mercados y la magnitud de las entradas de capital disminuyó de modo sustancial. En el primer semestre de 2014, la economía peruana experimentó su más pronunciada desaceleración desde la crisis financiera mundial. El PIB real creció 2½% en 2014 debido a incertidumbres acerca de las condiciones externas en vista de que el crecimiento de la economía mundial era mediocre. Se prevé que el crecimiento del PIB real en 2015 continúe siendo moderado.
Consolidar el éxito
Para pasar a una etapa más avanzada de desarrollo, Perú debe preservar la estabilidad macroeconómica y profundizar sus reformas estructurales a fin de mejorar la competitividad y potenciar la productividad. En tal sentido, sería importante eliminar los abundantes trámites burocráticos para continuar fomentando un entorno atractivo para la inversión. Los mercados laborales deben ser más flexibles para facilitar una asignación de recursos y reducir la informalidad, en tanto que los mercados de capitales tienen que continuar desarrollándose para apoyar a la inversión. Si la adopción de políticas en el pasado es un presagio del futuro, no hay duda de que Perú continuará en su camino hacia el éxito.